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	<title>Ezagutu Barakaldo &#187; Casa Torre</title>
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		<title>Romerías en Barakaldo</title>
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		<pubDate>Sat, 16 May 2009 07:53:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Raro será el pueblo que no celebre sus Fiestas Patronales, y Bara­kaldo no podía ser una excepción. La Virgen del Carmen y San Vicente son sus Patrones. Pero Barakaldo es un pueblo compuesto por lugares que reciben el nombre de barrios y éstos también tienen su correspondiente Santo Patrón. Y es precisamente de ellos de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/05/el-carmen-3.jpg" class="floatbox" rev="group:1045 caption:`el-carmen-3`"><img class="alignright size-medium wp-image-1047" title="el-carmen-3" src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/05/el-carmen-3-300x224.jpg" alt="el-carmen-3" width="300" height="224" /></a>Raro será el pueblo que no celebre sus Fiestas Patronales, y Bara­kaldo no podía ser una excepción. La Virgen del Carmen y San Vicente son sus Patrones.</p>
<p>Pero Barakaldo es un pueblo compuesto por lugares que reciben el nombre de barrios y éstos también tienen su correspondiente Santo Patrón. Y es precisamente de ellos de quienes quiero contar su tradición y origen.</p>
<p><strong>1.- Romería de San Vicente (22 de Enero)</strong></p>
<p>La Romería de San Vicente bien pudiera ser la más antigua de todas cuantas se celebran en Barakaldo, por lo que debemos suponer que data del año 1340, fecha de la construcción de la iglesia. San Vicente Mártir fue nombrado oficialmente Patrón de Barakaldo el año 1643, por lo que tam­bién cabe suponer que fuera a partir de este año cuando se fijaron las bases de la futura romería.</p>
<p>Debemos pensar que estas fiestas serían de buen comer y, después, de bailar al son del txistu o la dulzaina, actos que se sucedían después de la Santa Misa, a los que se invitaba a los parientes de otros barrios.</p>
<p>No estará de más recordar cierto hecho ocurrido entre dos aldeanos. Cierto día, durante las fiestas de El Regato, un nativo se escondía para no invitar a un pariente de San Vicente, quien tuvo que regresar a comer a su casa. Pasaron los meses y llegó la romería de &#8220;Sanvi&#8221; y, claro, el &#8220;regatero&#8221; se acercó al pariente muy solícito y dicharachero diciendo: &#8220;Oye, Patxi, en San Roque no te vi&#8221;. Ni corto ni perezoso, el aldeano de San Vicente le contestó: &#8220;Yo a ti sí&#8221;.</p>
<p>Las fiestas de San Vicente, allá por los años de 1940, eran muy locales y, aparte de lo que amasaban los nativos en sus propias casas, el festejo consistía en bailar al son de las notas que lanzaban las Bandas Municipales de Música y los Txistularis. Después, sobre las 9 de la noche se bajaban en<strong> </strong>biribilketa hasta Karranzairu. Bueno será decir que no se ponían txoznas, barracas ni tiovivios.</p>
<p>Puede que extrañe tanta tristeza en unas fiestas, pero entonces estaba prohibido cantar y pobre de aquel que infringiera la norma, porque podía recibir algún porrazo de los &#8220;chineles&#8221; e incluso ser multado.</p>
<p><strong>2.- Romería de Santa Águeda (5 de febrero)</strong></p>
<p>La ermita de Santa Águeda se asienta en un mediano altozano desde el que se domina el río Cadagua a su paso entre el barrio barakaldés y bilbaíno de Castrejana. El llamado &#8220;Puente del Diablo&#8221; salva ambas orillas.</p>
<p>Se supone que la ermita de la Santa italiana fue levantada sobre cimientos de una anterior y se la recuerda, desde siempre, como una casa albergue u hospedería para atender a los peregrinos romeros en su camino a Santiago. De hecho, es la única ermita que queda en pie dentro del territorio barakaldés. Aun cuando la fiesta de la Santa es el día 5 de febrero y acuden muchos romeros a la ermita ese día, es el domingo posterior cuando la gente acude en mayor número al lugar para oír allí la Santa Misa. Allí se dan cita las gentes de la Anteiglesia, así como de los barrios lindantes de Zorroza y Castrejana, atraídos por la notas del txistu que desde el amanecer ya se escucha en lo alto, donde se asienta la ermita de la Virgen y Mártir.</p>
<p>Esta festividad es, sin duda, lo mejor que nos ha quedado y la<sub> </sub>juventud se recrea con sus canciones y bailes sin que falte el ácido txakoli. La bajada del monte es siempre alegre y, en sus manos, los mozos y mozas llevan rosquillas ensartadas en ramos de laurel, así como ramas de algodonosas bolitas amarillas de los desgajados mimoseros que nos anuncian la  próxima primavera.</p>
<p><strong>3.- Romerías de Cruces (Segundo día de Pascua)</strong></p>
<p>Las romerías de Cruces se celebraban el segundo día de Pascua de Resurrección y Pascua de Pentecostés. Siempre coinciden en lunes y se repiten al domingo siguiente (no son de fecha fija).</p>
<p>Estas romerías fueron unas de las más famosas de Vizcaya y en ellas se daban cita las gentes de la zona minera, así como de otros lugares, in­cluyendo el mismo Bilbao. Las &#8220;modistillas&#8221; y &#8220;claveteras&#8221;, chicas guapas que, sin quererlo, eran la chispa que encendía las grandes peleas entre los hombres, que con cachabas y navajas pretendían ser admirados por las mo­zas romeras. Los mineros arandinos y gallegos fueron siempre los mayores protagonistas de aquellas batallas campales que a veces se organizaban.</p>
<p>Los bailes eran amenizados, antaño, por pianillos manubrios o por ciegos que, tras estrujar el fuelle de sus viejos acordeones, pasaban el pla­tillo o la boina para recoger la limosna, unas monedas de cobre que les ayudaban a subsistir.</p>
<p>Contaban los más antiguos de la localidad que entre el Hospital de Basurto y la Guardia Civil se repartían a los enfurecidos romeros y aún quedaban otros que daban con sus huesos en &#8220;chirona&#8221; bajo la tutela de los &#8220;chineles&#8221; de Recaredo.</p>
<p>Con el paso de los años la romería de Cruces pasó a ser una de tan­tas. Los bailes al son de la Banda de Música y txistularis, y las gentes pasa­ron a ser más pacíficas o quizá más temerosas ante las consecuencias. Es tos bailes, posteriores a los años de 1940 sólo fueron unas reuniones de chiquillos alegres que desconocían las secuelas que dejó la postguerra civil española.</p>
<p>Más tarde, esta romería fue tomando formas de negocio y los barra­queros proliferaron con sus variadas casetas de tiro o rifas, autos de cho­que y tiovivos de caballitos, así como algunas churrerías, que con sus potentes altavoces llamaban a los clientes, abuelitos cariñosos que se dejaban seducir por sus pequeños retoños viéndoles gozar en los Babbys de caballi­tos.</p>
<p><strong>4.- Romería de San Isidro Labrador (15 de Mayo)</strong></p>
<p>Esta antigua romería de Retuerto fue organizada por la Hermandad de Labradores y Ganaderos del barrio barakaldés. Los actos religiosos se ce­lebraban en la iglesia de San Ignacio. Los festejos populares, así como el bailoteo, se hacían en Bengolea.</p>
<p>Con estos detalles el lector podrá hacerse idea de la influencia que tuvo San Isidro en el entorno rural barakaldés.</p>
<p><strong>5.- Romería de San Juan (24 de Junio)</strong></p>
<p>Sin duda alguna el origen de esta romería del barrio barakaldés de Zaballa tiene tanta antigüedad como el mismo barrio. Debemos suponer que en él se organizaban fiestas en la intimidad, ya que en el año 1700 apenas si había en el barrio media docena de caseríos. Las celebraciones pudieron ser a base de una buena comida, regada con buen txakolí, y en ellas participa­ban parientes y amigos de otros barrios, tal como era costumbre en aque­llos tiempos.</p>
<p>No se tiene ninguna referencia de si hubo alguna ermita en el lugar, pero sí de que la calle de San Juan, así como la de San Antonio, están si­tuadas en el término de lo que fue la Heredad de Rágeta, también conocida por &#8220;la casa quemada&#8221; de Rágeta, que perteneció al Convento de Merceda­rios de Burceña.</p>
<p>Cabe suponer que cuando Raimundo Loizaga construyó varias casas en esta zona, allá por el año 1880, se acordara de ponerle el nombre de ca­lle San Juan, en honor al Santo, hecho que aconteció el año 1897. En ese mismo año se rotularon algunas calles que, hasta entonces, sólo se cono­cían por la numeración de los caseríos.</p>
<p>Zaballa fue el barrio más privilegiado, ya que en él se construyó el nuevo Ayuntamiento el año 1891, así como una hermosa plaza con su quiosco para la música. Por si esto fuera poco también tenía un frontón. Ésta fue la razón de que estas fiestas fueran bulliciosas. Allí se daban las mejores atracciones, las churrerías, los puestos de tiro con ballestas, los tiovivos y hasta una tómbola.</p>
<p>La tradición de estas fiestas comenzó a perderse a raíz de la Guerra Civil y desapareció cuando el entonces Alcalde, Sr. Llaneza, mandó cons­truir una iglesia bajo la advocación de San José, cuando lo más lógico hu­biera sido dedicársela a San Juan.</p>
<p><strong>6.- Romería del Carmen (16 de Julio)</strong></p>
<p>La Romería del Carmen no es la más antigua, pero sí la más popular por ser la Patrona de Barakaldo.</p>
<p>No sabemos cuándo tuvo su origen esta popular romería, pero debemos suponer que data de 1854, fecha en que los hermanos Ibarra instalaron en el barrio del Desierto una fábrica a la que llamaron &#8220;Fábrica de Nuestra Señora de El Carmen&#8221; que, con el paso de los años, se convertiría en Altos Hornos de Vizcaya.</p>
<p>Polémica fue esta romería, pues los sestaoarras alegaron que tenían preferencia, ya que con anterioridad celebraban esta fiesta en la llamada Campa del Carmen o de San Francisco, en el lugar denominado La Punta de San Nicolás, donde los Carmelitas se instalaron el año 1719 y, cómo no, también tuvieron su iglesia dedicada a la Virgen del Carmelo.</p>
<p>Poco a poco la romería de Sestao fue perdiendo popularidad debido a que Barakaldo era un lugar más cómodo para todos aquellos que llegaban de la Zona Minera y pueblos adyacentes. Ésta fue la razón de que los sestaotarras terminaran por no celebrarla.</p>
<p>Lo más importante en las romerías de antaño era el baile. Cuando caía la tarde se formaban corrillos sentados en la hierba y, en familia, se meren­daban buenas y suculentas cazuelas de caracoles o de bacalao. El vino se servía en botas y éstas corrían de mano en mano para libar el &#8220;tintorro&#8221;, refrescando así los resecos gaznates que se desgañitaban cantando al son de la guitarra. Después se bailaba al son de los &#8220;pianillos de manubrio&#8221; o bien de acordeones. No faltaban las barcas de madera que funcionaban a empu­jones, ni las casetas donde, pagando unas monedas de cobre, se podía ver a &#8220;La mujer barbuda&#8221;, &#8220;El crucificado Taimu&#8221; o algún otro espectáculo, co­mo aquel que se anunciaba: &#8220;Sólo para hombres&#8221;, y en su interior única­mente había unos picos y palas.</p>
<p>Tras la Guerra Civil Española las fiestas barakaldesas de Nuestra Se­ñora del Carmen siguieron siendo familiares, pero con un estilo más abierto y señorial. Las tómbolas eran el mayor acontecimiento debido a los sorteos de cazuelas y pucheros, así como el de un jamón, pieza preciada en aquellos tiempos. No faltaba el circo, tiovivos de cadenas y caballitos, así como algunos toboganes. También pudimos ver cina, barracas, novilladas, regatas de botes, cucaña y suelta de patos en el río Galindo.lo</p>
<p>Solían celebrarse verbenas, pero éstas sólo duraban hasta las 12 (le noche. El último día, como broche final, se celebraba una biribilketa desde la campa del Carmen hasta la Plaza de Abajo (Plaza de Desierto) y, tras Ia quema de una traca, la gente se iba a dormir. Pobre de aquel que pretendiera hacer la fiesta por su cuenta: terminaba en la perrera.</p>
<p><strong>7.- Romería de San Ignacio (31 de Julio)</strong></p>
<p>No se recuerda de cuándo data la devoción del barrio barakaldés de Retuerto por San Ignacio de Loyola, pero sí es cierto que hubo una vieja ermita en el barrio (aún puede verse parte de un muro) que fue restaurada el año 1885. Esta iglesia, que amenazaba ruina, fue derribada a raíz de cons­truirse la actual parroquia del Sagrado Corazón de Jesús.</p>
<p>La Santa Misa era el comienzo de las fiestas y el bailoteo al son de las Bandas de Música y Txistularis. El baile se celebraba en Bengolea, donde los romeros podían saciar su sed en la milenaria fuente de Amézaga.</p>
<p>Esta fiesta barakaldesa, al principio, fue una más en el costumbrismo del pueblo. La suculenta comida familiar se hacía con la invitación a todos los parientes de otros barrios.</p>
<p><strong>8.- Romería de San Roque (16 de Agosto)</strong></p>
<p>La festividad de San Roque, en El Regato, siempre estuvo conside­rada como la romería más familiar, debido a que antaño era costumbre desplazarse hasta este bello rincón barakaldés para celebrar la romería campestre. Los medios para llegar solían ser unos carros tirados por tracción animal, enjaezados con ramas verdes, en los que se portaban los baldes metálicos con comida. Los chiquillos disfrutaban de lo lindo. Los más humildes romeros hacían su transporte bien en carros con pequeñas ruedas de rodamientos metálicos a los que había que empujar o bien iban con bol­sas de mano. El caso era llegar para coger sitio junto a las laderas del monte, al borde del pequeño cauce del río Castaños.</p>
<p>El barrio barakaldés de El Regato celebra una de las más antiguas rome­rías populares y familiares de la Anteiglesia. Los alegres regateros acostum­bran a festejar a San Roque, San Roquillo y al perrillo, tres días de fiesta y jolgorio.</p>
<p>La antigüedad de estas fiestas data de siglos atrás, cuando la ermita del Santo tuvo su enclave en la subida a Tellitu, precisamente allí donde se asienta el chalet de Jesús Baró.</p>
<p>En El Regato, después de que los creyentes oían la Santa Misa, se comía y bebía para luego cantar y bailar al son de las guitarras y, si alguno se &#8220;cocía&#8221;, no le faltaba lugar donde dormir la &#8220;mona&#8221;. Al anochecer, con cánticos, las gentes regresaban a sus hogares.</p>
<p>Estas fiestas tan íntimas y familiares se fueron perdiendo tras la Guerra Civil Española. Puede que algunos se pregunten el por qué y nada más fácil de contestar, veamos: los que peinamos canas y que por desgracia fuimos fruto de la posguerra, conocimos el hambre y los racionamientos, en estas condiciones, la procesión iba por dentro. Si sirve de ejemplo, les diré que el pan se puso a la venta libre el año 1953, luego ¿quién podía pensar en ir de &#8220;jamada&#8221; a la romería?</p>
<p>En los años posteriores, San Roque volvió a tomar auge e incluso volvieron las &#8220;comilonas&#8221;, pero algo había cambiado y la juventud buscaba más los bailables de Portugalete.</p>
<p>El Regato y San Roque siguen siendo una buena y popular romería pero de distinta forma y manera. El Regato, ahora, es un lugar de <sub>.</sub>juerga continua, ya que allí se dan cita la mayoría de despedidas, comuniones bodas y bautizos. ¡Así es la vida!, y San Roque sigue estando en EL Regato, para que los &#8220;castas&#8221; barakaldeses puedan seguir celebrando a San Roque, &#8220;Sanrroquillo&#8221; y al &#8220;perrillo&#8221;.</p>
<p><strong>9.- Romería de San Bartolomé (24 de Agosto)</strong></p>
<p>La ermita de San Bartolomé estuvo situada en la falda de la colina que desde San Vicente se desliza hasta la ribera del río Galindo. Se ha dicho que la antigüedad de esta ermita era tanta o mayor que la primitiva de San Vicente, anterior a la actual parroquia.</p>
<p>Dicen y cuentan que en este bello paraje salpicado de caseríos sitos en la falda que se desliza hasta la vega de Zuloko, se asentó la ermita del<strong> </strong>santo y que bajo los frondosos robles y castaños de la cañada de Errekatxu se celebraba la simpática romería.</p>
<p>La ermita y lo poco que quedaba de sus centenarias paredes fueron derribadas en el año 1900. La imagen del santo pasó a la parroquia de San Vicente, finiquitando así la popular romería de San Bartolomé.</p>
<p><strong>10.- Romería de Burceña (8 de septiembre)</strong></p>
<p>La romería festeja la Natividad de Nuestra Señora y, según parece, se remonta al año 1384, estando unida al Convento de los Padres Mercedarios. Sobre aquellas antiquísimas costumbres no es fácil hacer un relato, por eso nos trasladaremos a los años de 1940, cuando la ermita -hoy Parroquia- presidía las fiestas que se celebraban en la pequeña y mal empedrada plazoleta.</p>
<p>La Banda Municipal de Música y Txistularis amenizaba los festejos a cuyos sones danzaban las jóvenes parejas, mientras que los chiquillos mariposeaban por los pocos puestos de chicherías que se instalaban, y los mayores. Mientras tanto, oteaban desde la carretera añorando aquellos tiempos pasados del barrio.</p>
<p><strong>11.- Romería del Rosario (Segundo domingo de Octubre)</strong></p>
<p>Sobre las fiestas de Barakaldo siempre se dijo que comenzaban con San Vicnete y terminaban con el Rosario. De esta romería nadie podrá decir que cayó en el olvido, ya que el callejero barakaldés la recoge como calle del Rosario y su recorrido no resulta tan alegre ni romero, ya que finaliza a la puerta del Cementerio.</p>
<p><strong>12.- Romería de Aranguren (8 de Diciembre)</strong></p>
<p>Hace muchos años, hubo una ermita dedicada a la Inmaculada Concepción en el desaparecido barrio de Aranguren. Actualmente este barrio, así como la fuente de Iguliz, reposan bajo las aguas del pantano de Gorostiza.</p>
<p>El poeta Antonio de Trueba nos cuenta en una de sus más bellas leyendas cómo cierto banderizo juró ante &#8220;La Cruz más Santa&#8221; de la ermita de la Inmaculada junto a la Casa Torre.</p>
<p>Sobre esta romería barakaldesa poco o nada puedo contarles, salvo  que llegué a conocer tal y como era la ermita, situada junto al serpeante camino que llegaba a El Regato.</p>
<p>Una vez más debemos suponer que esta romería sería, poco más o menos como las demás: la Santa Misa y después la danza y la buena comida.</p>
<p>Carlos Ibáñez</p>
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		<title>Fogueración de 1745</title>
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		<pubDate>Wed, 06 May 2009 20:58:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Barrio de Amezaga : La de Francisca Echabarri ; Manuel Maguna; Juan Sasía ; Josefa Zabala; Lorenzo Urcullu ; La de Martin Perea y de los herederos de Felipe Ganboa; Juan Antonio Gabancho ; Dos de Francisco Antonio Echabarrí; Andrés Tillitu y Josefa Bilbao ; Tres de Juan Zuláibar; Antonio Olabide ; Cruzes: Agustín Salazar, vecino de Portugalete ; María Aresqueta. San Martín: [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/05/bar-t-lurkizaga-b.jpg" class="floatbox" rev="group:1016 caption:`bar-t-lurkizaga-b`"><img class="alignright size-medium wp-image-1017" title="bar-t-lurkizaga-b" src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/05/bar-t-lurkizaga-b-300x225.jpg" alt="bar-t-lurkizaga-b" width="300" height="225" /></a></p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">Barrio de Amezaga</span></strong> : La de Francisca Echabarri ; Manuel Maguna; Juan Sasía ; Josefa Zabala; Lorenzo Urcullu ; La de Martin Perea y de los herederos de Felipe Ganboa; Juan Antonio Gabancho ; Dos de Francisco Antonio Echabarrí; Andrés Tillitu y Josefa Bilbao ; Tres de Juan Zuláibar; Antonio Olabide ; <strong>Cruzes</strong>: Agustín Salazar, vecino de Portugalete ; María Aresqueta. San Martín: del mayorazgo de Llano: Marcos Zugasti Olloqui y Juan Trocóniz ; <strong>Sarasti</strong>: del mismo mavorazgo; Mateo Tillitu ; La del mayorazgo de Llano; Juan  Ozio y de Martín Zorroza, donde vive ; La de Manuel Aresqueta: Juan Bautista Ozio. <strong>Munoa : </strong>José Manuel Zabala, vecino<strong> </strong>de Bilbao; Francisco Orno, menor ; Otra nueva frente de la suso: Jose Manuel Zabala;  Martín y Pedro Escauriza, hermanos. <strong>Llano, </strong>casa-torre: del mayorazgo de Llano; Francisco Llano ; Otra del dicho mayorazgo;  Manuel Allende ; La de Pedro Aguirre y de Ignacio Escauriza ; La de Domingo Careaga y de Pedro Landaburu; José Antonio Orno ; La de Sebastián Sarría; Juan Ugarte.</p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">Barrio de Bagaza</span></strong><strong> : </strong>La de Antonio Eguzqui-aguirre ; Jose Loizaga ; Magdalena Eguzqui-aguirre ; Tres de Juan Retuerto;  José, Juan y Pedro Castaños ; Juan Bautista Uraga ; Francisco e Ignacio Arteaga-beitía, padre e hijo.</p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">Barrio  de Beurco</span></strong><strong> : Beurco</strong>, casa-torre: de Luis Valle-Salazar y de su mujer Ana María Larrena ; otra de los mismos; Juan y Antonio Garai, padre e hijo ; La que administra José Allende ; La de Juan Ventura Urquijo, vecino de Bilbao;  Esteban Careaga ; Bartolomé Larrea, vecino<strong> </strong>de Bilbao;  Domingo Garai ; Martín Beurco ; Juan Retuerto; Manuel Loizaga.</p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">Barrio de Bitoricha</span></strong><strong> : Errotabarría, </strong>molino del mayorazgo de Llano; Juan Angel Llano ; <strong>Luchana, </strong>casa-torre: la administra Juan Ventura Basabe, vecino<strong> </strong>de Deusto ; Domingo<strong> </strong>Ruiz ; La de Juan Lezama: vive su suegra María Antonia Zaballa ; Dominga Barañano ; La de Mateo<em> </em>Aguirre y de su yerno José Castaños ; La de Francisco Antonio Echabarrí y de Sebastiana Sarría ; Marcos Escauriza y Sebastiana Arteaga-beitía ; La de Jose Manuel Zabala y de Lorenza Llano: vive ésta en su porción ; José Arana. <strong>Bitoricha :</strong> casa-torre: José ManueI Zabala ; José Arana. La de Jose Egusqui-aguirre ; La de Francisco Zugasti Olloqui y de Santiago Aliende ; Carlos Ugarte ; Domingo Uraga ; José. Antonio Castaños, vecino de Bilbao ; Diego Landabaso ;Baltasar Zaballa. En <strong>Vallejo:</strong> la del Convento de Burzeña ; Juan. Zugasti Olloqui. En<span style="text-decoration: underline;"> <strong>Andicollano</strong></span>: la de Manuel y Jose Castaños y de Ignacio Arteaga-beitía ; Santiago Orno, marido en segundas nupcias de María Rosa Palazio.</p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">Barrio de Burceña</span></strong><strong> : </strong>La de Juan Raimundo Arteaga ; Domingo Careaga ; La del patrón de Begoña ; la viuda de Juan Careaga ; Martín Arana ; La de Martín Tapia y de su yerno Diego Torre ; La del Convento de Burzeña; Mariana Allende ; La de las Religiosas Mercedarias de San José;  Domingo Arana ; Pedro Torre, vecino<strong> </strong>de Abando ; Antonio Zorrozúa</p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">Barrio de Irauregui</span></strong><strong>, en el que se entra todo lo que está frente de la Venta de Castrejana: </strong>La de Juan Lezama ; José de la Cabex, vive con su madre María Cruz Galíndez ; Pascual Echebarria ; Tomás Garai ; Sebastián Aldai ; La del Convento de Burzeña; Pedro Lastra ; Juan Matías Sarachaga, vecino de Bilbao ; Antonio Barco ; Juan Archer (sic); José Sarachu ; Juan José Sobrado ; Juan Zabalgoitía ; La de la ermita de Santa Águeda ; Manuel Allende ; Josefa Zabala ; Esteban Mungula ;     Tomás Garai ; La de las Religiosas de Santa Clara, de Abando; Fernando de la Cabex ;Juan Ventura Otañes ; Pedro Urtado ; La de las Religiosas de la Concepción ; José Elorriaga y Alonso Urtado. <strong>Irauregui, </strong>casa-torre: del marqués de Paredes, la administra Manuel Aranguren ; La ferrería y molino del mismo; en el molino, Tomás de la Cabex ; El molino del mismo ; Juan Larrasquitu ; La casa del Convento de Burzeña ; Eusebio Sarachu ; Pedro de la Cabex ; Otra del mismo ; Josefa Taramona ; La del marqués de Paredes; Domingo Saldurtun ; La de la ermita de San Antolín ; Juan Sarachu ; La del citado marqués. quemada; Tomás de la Cabex ; José Elordui, vecino de Zamu­dio ; Juan Tillitu ; La del citado márqués; Domingo Llanas ; Francisco Inurreta, vecino de Bilbao ; Juan Gardoqul ; José Antonio Castaños ; Agustín Sasía ; María Antonia Vitoria ; La del citado marqués, en <strong>Zamundi ; </strong>Luis Saldurtun y Miguel Goicoolea ; Francisco Zabalbeiti, vecino del Concejo de Gueñes ; Pedro Maidagan</p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">Barrio de Landaburu</span></strong> : La de Francisco Antonio Nozal ; Antonio Llano; Manuel Llano y Agustín Loizaga ; La del Convento de la Cruz, de Bilbao; Antonio Sasía y Domingo Castaños ; Francisco Xabier Ugarte; <em> </em>Domingo Zamudio ; La de los herederos de Francisco Antonio Urcullu ; Gregorio Olloqui ; La del mayorazgo de Llano ; Antonio Arteaga­beitía, vive con su suegro Juan Egusqui-aguirre ; Francisco Antonio Echabarri ; Otra del mismo, vive su hijo Juan Jose Echabarri Beurco y Larrea ; Juan Jose Echabarri; Silvestre Beraza ; Domingo Echebarrni ; Francisco Orno ; Luis<em> </em>Urtuzaustegui, vecino de Gordejuela; <em> </em>Baltasar Castaños.</p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">Barrio de  Rajeta</span></strong> : La de Juan Puber, María Brun (sic) y de Nicolasa Murgan, residentes en Bilbao; Santiago Aldai ; Francisco Olaso ; La del mayorazgo de Larrea;  Baltasar Escauriza ; Juan Puber ; Tomás Castaños ; La del mayorazgo de Larrea;  Santiago Castaños ; La de las Religiosas. Mercedarias de San José, de la Anteiglesia de Abando y su Barrio de Bilbao la Vieja; Fernando Arteaga-beitía ; La del Convento de Nuestra Señora de las Mercedes, de Burzeña; Domingo Uraga. <strong>Rajeta</strong>: de Tomás Uraga.</p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">Barrio de Retuerto</span></strong> : La de los herederos de José Olaso; María Tomasa Zabalgoiti ; La de los herederos de Ventura Castaños; Luzía Larrea ; La de los herederos de Martín Sasía;  Antonio y José Sasía ; Matea Gorostiza; Juan Zaldurtu y Martín Cantarrana ; Josefa Egusqui-aguirre ; Pedro Barroeta;  Martín Valle y Domingo Larrea ; Pedro Gorostiza;  Antonio Gorostiza y Antonio Trozones ; La del Convento de Nuestra Señora de la Merced de Burzeña; Juan Urcullu ; Juan Angel Aresqueta ; José Zabalgoiti ; Santa Allende ; La de Domingo Aranguren y de Francsico Maigaran (sic) ; La del Convento de  Nuestra Señora de la Merced, de Burzeña; José Barroeta ; Antonio Valle y Simón Landaburu ; El molino del Convento de Burzeña; José Escauriza ; Martín y José Barroeta, padre e hijo ; Juan Bautista Albarez, vecino de Bilbao; Pedro Gorostiza ; Manuela Olarte;  Domingo Vizcaino y Domingo Urcullu.</p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;"> </span></strong></p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">Barrio de San Bartolomé</span></strong> : La de Francisco Allende ; José Allende; Manuel Allende ; La de la ermita del Señor San Bartolomé; Antonio Allende ; Francisco Xabier Ugarte; Juan Bautista Madariaga ; La de las Religiosas Mercedarias de San José; Domingo Allende ;  Simón Loizaga.<strong> </strong></p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;"> </span></strong></p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">Barrio de San Vicente</span></strong> : La de Vícente Uriarte ; Juan Jose Echebarri;  Martín Uraga ; La de los herederos de Mateo Eguzqui-agurre; Manuel Castaños ; Sebastián Loizaga ; Josefa Careaga ; Manuel Aranaga ; La de Gregorio Olloqui y Zugastí y de su mujer María Santos de Aranaga, vecinos de Abando, vive su madre María Loizaga ; Juan Zulái­bar;  Domingo y Ventura Beurco ; La de los herederos de Francisco Antonio Urcullu;  Martín Uriarte ; La de Martín Eguzqui-aguirre y de José Careaga ; Francisco Antonio Echabarri; Francisca Pucheta, mujer de J. Artea­ga-beitía, ausente ; La del doctor Juan Roldan, vecino de Gordejuela; Ana Micalaberro (sic) ; Juan Mattías Sarachaga, vecino de Bilbao; Ventura Zalduendo (sic; = Zalduondo) y Miguel Uraga ; La de Domingo y Ventura Beurco;  Bartolomé Larrea ; La de esta República [de Baracaldo];  Francisco Sobinas. Presbítero..</p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;"> </span></strong></p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">Barrio de Tillitu</span></strong><strong> </strong>(sic; = <strong>Tellitu), entrando todo lo del Regato: </strong>La de Domingo Saldurtun y de Domingo<strong> </strong>Samano ; Nicolás Arechabala, vecino de Bilbao ; José<strong> </strong>Tillitu ; Santiago Urcullu ; La de los herederos de Juan Ventura Castaños ; Domingo Zaldurtun ; Lorenzo Urcullu ; Sebastián Samano ; Domingo Urcullu y Castaños ; El molino de Juan José Echabarri Beurco y Larrea y su  ferrería : arrendatario del molino: Ramos Urcullu. La de <strong>Burzaco</strong> el menor ; El molino de Juan José Echabarri Beurco: la trae en arriendo Pedro Allende. <strong>Urcullu, </strong>casa-torre: Juan José Echabarrí Beurco;  Ramos Urcullu. La de Juan Urcullu Castaños ; Francisco Escauriza ; Pedro Urcullu ; Juan Saldurtun (sic) ; Juan Allende ; Pedro Allende ; Juan Lecunbarri ; Antonio y San Juan Burzaco. <strong>Aranguren, </strong>ferrería y molino: de Bartolomé Nobía, vecino<strong> </strong>de Bilbao y de Juan José Sobrado; arrendatario de la ferrrería : Juan José. Echabarri y Sarría ; La de Bartolomé Nobía, en <strong>Olarte</strong>: Cl. de los Combenios ; La de la ermita de <strong>Santa Lucia</strong>: Juan Allende ; La de Bartolomé Nobía ; Pedro Ezcobal ; Otra del mismo ; Pedro Ezcobal (sic) con su mujer Antonia Zaballa ; Juan y Antonio Saldurtun ; Lázaro Sasturen ; Juan José Sobrado ; Mateo Gorostiza ; Juan Barañano. <strong>Gorostiza, </strong>molino: Francisco Antonio Echabarri: Lorenzo Sasturen ; La del mismo ; Ramón Azebal y Lázaro Sasturen ; Juan José Sobrado ;  Antonio Torre ; Antonio Garai ; Juan Raimundo Arteaga ; Francisco, yerno de Antonio Gorostiza ; José y Domingo Urcullu ; Domingo y Juan Sasía, hermanos casados ; Mateo Uraga ; Gaspar Urcullu ; Juan Garaicoechea ; Juan. Barroeta ;  Manuel Maguna ; Ascensión Torre ; Mateo Pérez de Uraga ; Domingo Arana ; Domingo Arteaga.  <strong>Bengolea</strong>, molino: del Convento de Burceña ; José Escauriza.</p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;"> </span></strong></p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">Barrio de Ugarte</span></strong> :La de Martín Echabarri, cura; José Palacio ; La de los herederos de Felipe Ganboa; Manuel Ganboa ; Una azeña de Martín Perea ; Martín Mendibil ; Francisco Aranguren y Ugarte; José Unzueta ;. José Echabarrí; Francisco Undido (sic) ; Manuela Uraga ; Ventura Aguirre ; Bernabé y Simón Careaga ; Juan y Pedro Landaburu ; Menzía (sic) Montano, vecino de Portugalete; José Luja ; Pedro Perea; Josefa Arteaga ; La de José Zalduondo y del Colegio de la Compañía de Jesús, de Bilbao;  Francisco Villar ; <strong>Susunaga</strong>, casa-torre: Francisca Sobiñas, viuda ; La de Antonio Allende; Domingo Castaños ; Francisco Aranguren y Ugarte;  Francisco (no índica apellido) ;Francisco Barbachano, vecino de Bilbao;  Manuel Requeta ; Francisco Escauriza;  Ana María Guilloz (sic = Guíliz?) ; Juna José Echebarri;  Domingo Sasía y Francisca Larramendi.<strong> </strong></p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;"> </span></strong></p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">Barrio de</span></strong><span style="text-decoration: underline;"> <strong>Zaballa </strong></span><strong>: </strong>La de Juan Retuerto ; Antonio Mazarredo, vecino de Bilbao;  Magdalena Eguzqui-aguirre ; Martín Uraga ; Manuel Zabalgoitia ; Juan Bautista Arana ; Luis Urtuzaustegui;  José Uriarte ; Juan Retuerto;  Domingo Aneaga­beitía y Manuel Careaga ; Manuel Maguna, vecino<strong> </strong>de Bilbao;  Manuel Combemo&#8230;?</p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">Barrio de Zuazo</span></strong><strong> : Zuazo</strong>, casa-torre: de Luis Valle-Salazar y de Ana María Llarena;  Diego Pucheta ; La de Juan y Domingo Echabarri ; La de los herederos de Antonia Zaballa; Martín Echabarri ; La del señor Correxidor;  Juan Pereda ; Manuel Pereda; Pedro Loizaga ; Sebastián Tillitu;  Francisco Garai ; Diego Pucheta; José Zugasti Olloqul ; Juan Raimundo Cantarrana ;  Manuel Montaño, vecino de Portugalete;  Sebastiana Sarría ; Juan Andrés Echabarri ; Vicente Mendibil.</p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">Barrio de Zubileta</span></strong><strong> : </strong>La de Francisco Larrea, vecino de Portugalete; Martín Larrea ; José Zabala; Ascensión Lezama ; Pedro Aldai ; Una casa-torre [que quizás sea la de Zubilleta]: de Martín Tomás Meñaca ; Pedro Aldai ; La de Juan José Sobrado ; La del patrón de Begoña; Domingo<strong> </strong>Valle ; El molino de Juan José<strong> </strong>Sobrado ; La de María Antonia Murga y su yerno, vecinos de Abando; Pedro Aldai ; Juan José Sobrado ; Ambrosio<strong> </strong>Barco.</p>
<p><strong>Total:  238 casas y 262 fogueras</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p>Jaime de Kerexeta</p>
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		<title>Fogueración de 1704</title>
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		<pubDate>Fri, 24 Apr 2009 08:15:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Demografía]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[Toponimia]]></category>
		<category><![CDATA[Barakaldo]]></category>
		<category><![CDATA[Casa Torre]]></category>
		<category><![CDATA[Gorostiza]]></category>
		<category><![CDATA[Larrea]]></category>
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		<category><![CDATA[Zubileta]]></category>

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		<description><![CDATA[Casas de: Juan Echabarri, dos;  Francisco Sarría; Ignacio Careaga ; Lucas Arana; Barbán (?) Tellitu; Antonio del Orno; María Iñíguez;  Juan Loizaga. Barrio de Aguirre Susunaga (sic): La casa de Juan Echabarri; Pablo Miraur;  Domingo Aguirre ; Pedro Mesperuza; Domingo Lazábal ; Martín Lazábal ; Antonio Allende. Barrio de Amezaga : La casa de Domingo Escauriza ; José Uriarte; bibe [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><span style="text-decoration: underline;"> </span></p>
<p><span style="text-decoration: underline;"><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/04/el-regato-6.jpg" class="floatbox" rev="group:940 caption:`el-regato-6`"><img class="alignright size-medium wp-image-941" title="el-regato-6" src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/04/el-regato-6-300x199.jpg" alt="el-regato-6" width="300" height="199" /></a>Casas de</span>: Juan Echabarri, dos;  Francisco Sarría; Ignacio Careaga ; Lucas Arana; <em> </em>Barbán (?) Tellitu; Antonio del Orno; María Iñíguez;  Juan Loizaga.</p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">Barrio de Aguirre Susunaga</span></strong><strong> </strong>(sic): La casa de Juan<strong> </strong>Echabarri; Pablo<strong> </strong>Miraur;  Domingo Aguirre ; Pedro Mesperuza; Domingo Lazábal ; Martín Lazábal ; Antonio Allende.</p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">Barrio de Amezaga</span></strong><strong> : </strong>La casa de Domingo Escauriza ; José Uriarte; bibe Cardenal ; Antonio Vitoria ; Juan Echabarri ; Martín Ba­rroeta.</p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">Barrio de Aranguren</span></strong><strong> :</strong> La casa de María Agustina Beurco;  Pedro Urqullu ; Fernando &#8230;; José Lecubarri ; La del ruso;  Bartolomé Urqullu ; La casa-torre de María Agustina Barco.</p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">Barrio de Bagaza</span></strong><strong> : </strong>La de Ignacio Uraga ; Antonio Eguzqui-aguirre ; Juan Loizaga ; María To. &#8230;; Domingo Ugarte.</p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">Barrio de Baxeta</span></strong><strong> : </strong>La de Juan Echabarri; Domingo Zamundi ;  Simón Zabalgoitía ;  Thomás &#8230;; Felipe Brede (sic) ; La de las Religiosas de San José;  Ignacio Larrondo ; Tomás Uraga.</p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">Barrio de Beurco</span></strong><strong> : </strong>La de Fernando Llarena; Juan Garai ; Mateo Barroeta; Aparizio Ugarte ; Antonio Urquijo; Pedro Uriarte ; Domingo Beurco ; Martín Retuerto.</p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">Barrio de Bitoricha</span></strong><strong> :</strong></p>
<p><strong>Luchana, </strong>casa-torre: no indica dueño; Juan Munúa ; La casería de José Llano; Domingo Careaga ; Vicente Allende; Juan  Echabarri:  Martín Eguzqui-aguirre ; Domingo Llano;  Lorenzo Ugarte ; Martin Arenal; Francisco<strong> </strong>Ugarte ; Pedro Ugarte ; José Villar ;  Martín Loizaga ; Mari Ibáñez de Castaños ; José Castaños;  Martín Uribe ; Domingo Zabala;  Pedro Uriarte.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">Barrio de Careaga</span></strong><strong> : </strong>La de Pedro Landaburu ; La de Juan Eguzqui-aguirre; Domigo Zaldurtun ; La de Domingo Aguirre;  Martín Careaga ;  La de Santiago Zaldurtun.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">Barrio de Cruzes y San Vizente:</span></strong><strong> </strong>La de Juan Arteaga-beitía; Luis Uriarte ; María Pérez de Castaños ; Pedro Arana ; Mateo Barroeta; Francisco Llano ; Juan. Eguzqui-aguirre; Antonio Zabalgo;  Domingo Gallaga; María  Antonia Urtusaustegui; Juan Riba ; Juan Zaballa ; Antonio Allende Landaburu&#8230;&#8230;&#8230; Loizaga.</p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">Barrio de Escauriza</span></strong><strong> : </strong>La casa de Juan Echabarri; Francisco Maidagan ; Juan Barroeta ; Pedro Escauriza ; Domingo Saldurtun (sic) ; Juan Zaballa ; Domingo Allende.</p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">Barrio de Gorostiza</span></strong><strong> : </strong>La casa de Juan Echabarri;  Mateo Mendíbil ; Francisco Garai ; Juan. Antonio Basurto;  Antonio Urqullu ; Domingo Mesperuza; Matín Mesperuza, su hermano ; Antonio Urqullu; <em> </em>Felipe  Larrazábal ; Manuel Gorostiza; Antonio Santurtun.<strong> </strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">Barrio de Irauregui y Zamundi</span></strong><strong> : </strong>La de Antonio Vitoria ; La del marqués de Paredes; Antonio Saracho ; La casa-torre de José Castaños ; Pedro Lacábex ; La del citado marqués; Agustín Aldai ; José. Lacábex ; La del citado marqués; Agustín Basabeiti ; La de Herdoño Barraicúa;  Mari Cruz (sin el apellido). ; La casa-torre del citado marqués;  Juan. Palazios ; La de Pedro Francisco Sarricolea ; Manuel Zorroza.</p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">Barrio de Landaburu</span></strong><strong>: </strong>La casería de Francisco Orno ; Domingo<strong> </strong>Aguirre ; Simón Castaños ; Domingo Urtusaustegui;  Juan Uraga ; José Echabarri; &#8230; Bibancos ; Ascensión Ollaqui ; Antonio Careaga ;  Pedro Riba.<strong> </strong></p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">Barrio de Larrazábal</span></strong><strong>:</strong> La casería de José Lacábex; Mateo Echabarri ; Gregorio Belasco;  Domingo Zabalbeiti ; Domingo Garai ; Fernando Sobrado ; Juan Lezama.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">Barrio de Loizaga</span></strong><strong> : </strong>La casa de Pedro Aranguren;  Pedro Torre ; Domingo<strong> </strong>Aldaí; Domingo<strong> </strong>Gorostiza ; Domingo<strong> </strong>Tellitu;  Francisco Nozedal ; Alejandro Duro; Juan<strong> </strong>Mendíbil.</p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">Barrio de Mesperuza y Tellaeche</span></strong><strong> : </strong>La casa de María Agustina Barco; Juan Allende ; Domingo Garaicoechea ; Domingo Uraga ; José Mesperuza ; Domingo Gorostiza ; María Agustina Barco; Catalina Rarnondi (?) ; Francisco Antonio Arriola; Pedro Mesperuza.</p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">Barrio de Munúa</span></strong><strong> : </strong>Dos caserías de Diego Llano; Pedro<strong> </strong>Escauriza y Francisco Orío ; Pedro Alonsotegui ; Pedro Larrasolo ; Diego Llano; <em> </em>Ascensión Zamano ; La casa-torre de Domingo Llano; Antonio Llano ; Dos caserías del mismo; José Escauriza y Domingo Zabala ; La de Esteban Salazar; Domingo Aresqueta.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">Barrio de Retuerto</span></strong><strong> : </strong>La casa de Ana María Tillitu; Bernardo Allende ; Manuel Sasía;  Santiago Allende ; Francisco Goicoechea ; Domingo Barroeta ; Pedro Landa ; Francisco Tillitu ; Martín Zabalgo ; Domingo Aranguren ; Francisco Oyancas. La de la Indiana;  José. Larrea ; Blas Palazios.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">Barrio de Tapia</span></strong><strong> : Ibarreta, </strong>casa-torre: no indica dueño ; La casería de José Allende ; La del Convento de (?); Tomás Murga ; La de Ventura Zorrozcoiti ;  La de Lucas Arana ; La del difunto Basurto;  Antonio Tapia.</p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">Barrio de Ugarte</span></strong><strong> : </strong>La de Domingo Tellitu ; La de las Religiosas (de San José ?);  Antonio del Balle ; La de Concepción Barrene­chea.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">Barrio de Uraga</span></strong><strong> : </strong>La casa de Francisco Uraga ; La de Juan Uraga<strong> </strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">Barrio de Urqullu y Tillitu</span></strong><strong> </strong>(sic <strong>= Tellitu) : </strong>La casa de Martín Aperribai; Cosme Tellitu (sic) ; Tomás Tellitu ; Juan Castaños ; Gaspar Urqullu ; Juan Urqullu.</p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">Barrio de Zaballa</span></strong><strong> : </strong>La de Antonio Zaballa.<strong> </strong></p>
<p><strong>Urtusaustegui:</strong> Juan Arteaga-beitia ; La de Mateo Careaga ; Antonio Zabalgoiti ; Domingo Uzaga (sic) ; Antonio Massarredo;  Tomás Careaga ; Martín Retuerto; Domingo Goicoechea.</p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">Barrio de Zuazo</span></strong><strong> : </strong>Martín Echabarri ; La casa-torre de Antonio Retuerto; Lázaro Micalaberro (sic) ; Domingo Tellitu; Domingo Ugarte ; Luis Larrea ; Domingo Zaballa ; Antonio Cantarrana ; Esteban Ocaranza;  Domingo Zarnudio.</p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">Barrio de Zubileta</span></strong><strong> : </strong>La casería de Fernando Sobrado;  Pascual Encina ; La del Patrón de Begoña; Francisco Valle ; Mateo Allende ; Francisco Durango;  Martín Lezama ; Lucas Aldai ; Francisco Melchor Larrea;  Ascensión Lazábal.</p>
<h5 style="text-align: right;">Edición de Jaime de Kerexeta</h5>
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		<title>La Torre de Beurko (Leyenda)</title>
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		<pubDate>Mon, 13 Apr 2009 20:10:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
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		<category><![CDATA[San Vicente]]></category>

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		<description><![CDATA[&#8220;Según contaron nuestros mayores, hace ya muchos años existió una Casa-Torre en el barrio de Beurko, en cuya fachada pudo verse un escudo heráldico. Parece ser que estuvo situado en el barrio de Bagaza, al que por deformación los más antiguos llamaron Gabasa. Este lugar estaba cercano al campo de Lasesarre, junto al río Galindo. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/04/beurko-antiguo-1.jpg" class="floatbox" rev="group:692 caption:`beurko-antiguo-1`"><img class="alignright size-medium wp-image-729" title="beurko-antiguo-1" src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/04/beurko-antiguo-1-300x178.jpg" alt="beurko-antiguo-1" width="300" height="178" /></a>&#8220;Según contaron nuestros mayores, hace ya muchos años existió una Casa-Torre en el barrio de Beurko, en cuya fachada pudo verse un escudo heráldico. Parece ser que estuvo situado en el barrio de Bagaza, al que por deformación los más antiguos llamaron Gabasa. Este lugar estaba cercano al campo de Lasesarre, junto al río Galindo.</p>
<p>No más de media docena de caseríos se desperdigaban por la zona &#8220;gabasarra&#8221; cuya dedicación cotidiana era la labranza y el pastoreo e incluso la pesca, pues rico en peces era el río Castaños y mucho y más variado era el río Galindo, cuando la contaminación era un mal desconocido.</p>
<p>La convivencia en el lugar era tranquila y pocas veces podían verse personas ajenas a no ser familiares allegados de otros barrios o pueblos cercanos. Pero estos acontecimientos solían celebrarse con motivo de las fiestas o ceremonias religiosas, como eran bodas y bautizos. Los fallecimientos también resultaban ser una fiesta, ya que era tradicional que los parientes y amigos del difunto fueran invitados a comer, formando corro frente a las mesas, en las que se depositaban grandes perolas de guisado o asados, bien de oveja o de ternero.</p>
<p>Esta costumbre de dar de comer a los asistentes a los oficios funerarios era costeada por los familiares y fue muy generaliza, aunque con el paso de los años, cayó en desuso.</p>
<p>En la Casa-torre de Beurko residían los señores del mismo apellido, lo que hace suponer que era la familia más poderosa del contorno que formaba el barrio. La convivencia era buena pero existía la diferencia de linaje entre los aldeanos y el señor de la Torre, que solía ser el dueño de la mayoría de las tierras que circundaban la propiedad, razón por la que no era frecuente el enlace matrimonial de la alcurnia con los plebeyos y por lo que estos casamientos siempre iban unidos a los de las otras Casas, como eran los Larrea, Salazar, Ayala, Retuerto y otros apellidos de abolengo.</p>
<p>Ocurrió cierto día en que por el fallecimiento del abuelo y señor de Beurko, se dio cita casi todo el contorno de las Encartaciones, para honrar al difunto. Los actos religiosos tuvieron lugar en la iglesia de San Vicente y seguidamente a su enterramiento, junto a los muros de la Parroquia.</p>
<p>Después el séquito se trasladó a la Torre para la degustación de las viandas, acostumbradas en estos casos. El acto consistía en obsequiar a los amigos y parientes más allegados a degustar copiosas comidas que se prolongaban hasta dar buena cuenta de todo el ganado sacrificado y conste que esto era un  halago para los familiares del muerto.</p>
<p>Una vez de haber formulado el pésame a los hijos, entre los que se encontraba el Mayorazgo, dueño y señor de la Torre, se fueron dispersando todos los comensales. No así un joven rubio que se quedó merodeando junto a la casa solariega de los Beurko.</p>
<p>- ¿Qué haces tú por aquí?, preguntó el Mayorazgo, don Gonzalo de Beurko.</p>
<p>- Pues ya ve usted. Llegué ayer acompañando a mi tío y creo que se ha marchado y me ha abandonado.</p>
<p>- ¿De dónde eres? ¿Cuántos años tienes?</p>
<p>- Resido con mis tíos en Abellaneda, en Sopuerta, y tengo 16 años cumplidos.</p>
<p>- Bueno y ahora qué pretendes hacer, pues sin trabajar no es fácil subsistir, aseveró don Gonzalo.</p>
<p>- Eso ya me lo sé, por eso espero que alguno de este lugar me diga dónde y qué es lo que debo hacer, ya que no pienso volver con mis tíos. Ellos no tienen ningún afecto a mi persona y estoy harto de tantos desprecios. Es más, yo diría que me trajeron aquí con la intención de dejarme sólo en este pueblo, contestó apesadumbrado el joven.</p>
<p>- Creo que quizá puedas quedarte con nosotros, pero recuerda que tendrás que ganarte el pan que comes. En caso contrario ya sabes por donde has venido. Ya me dirás cómo te llamas, para saber a quién premio o castigo.</p>
<p>- Mi nombre es Santiago Murrieta y tengo muchas ganas de triunfar en la vida.</p>
<p>- ¡Bien chaval, bien!. Te desenvuelves con buen desparpajo, pero recuérdalo una vez más, tú estás aquí para trabajar. De momento búscate un lugbar en la cuadra para dormir. Paja hay de sobra por lo que no te será incómoda la estancia. Aquí es costumbre madrugar, así que ya sabes, espero no tener que despertarte.</p>
<p>- No se preocupe usted. Soy muy responsable de mis actos y no le defraudaré, y si no, al tiempo, respondió el rubiales.</p>
<p>Amaneció el día y el joven Santiago ya estaba en pie a la espera de que el señor de Beurko le diera las órdenes para realizar su trabajo, que no fueron otras que llevar media docena de vacas al campo, así como una buena punta de ganado cabrío, teniendo muy en cuenta de que éstas no rumiaran los árboles frutales. Estando el sol en lo alto, el estómago del joven empezó a protestar, saciando su apetito con talo y un trozo de carne. Sin perder de vista al ganado, se encontraba el improvisado pastor, cuando, apenas sin darse cuenta, se le acercó una desgarbada y guapa muchacha, en cuyas manos portaba una vara de avellano.</p>
<p>- Por lo que veo debes ser el nuevo criado de mi padre ¿verdad?, preguntó la quinceañera moza baracaldesa.</p>
<p>- Así que tú eres la hija de don Gonzalo, contestó Santiago.</p>
<p>- Me ha mandado mi padre para decirte que vayas a comer y que vuelvas pronto. Yo tengo que ayudarle a mi amatxu en casa y no quiero que me riña.</p>
<p>- Te prometo que vengo volando para no hacerte esperar. Pero antes, dime por favor cómo te llamas, aunque por la pinta tienes que llamarte María, dijo el zagal alegremente.</p>
<p>- Pues la verdad es que en casa me llaman Maruja, repuso sonriendo la ruborizada chiquilla.</p>
<p>- Bueno, no te hago perder más tiempo. ¡Hasta luego, Maruja!. Se despidió a la vez que ponía en marcha sus largas piernas.</p>
<p>- ¡Agur!, acertó a decir la vergonzosa muchacha.</p>
<p>Fueron pasando los días, meses e incluso los años y el joven Murrieta cumplía fielmente las obligaciones que le imponía el casero, sin que en ningún momento levantara la voz de protesta, pese a que los trabajos más duros siempre recaían sobre el apuesto mozo encartado.</p>
<p>Las relaciones amorosas entre Santi y Maruja se fueron haciendo más íntimas, e incluso se hicieron promesas de amor eterno. Un amor que estaba destinado al fracaso debido a las diferencias económicas de ambos muchachos.</p>
<p>A Edelmira, la joven esposa de don Gonzalo Beurko, no le pasó desaparcibida la íntima amistad que los dos jóvenes se profesaban, y no dudó en ponerlo en conocimiento de su marido.</p>
<p>- Querido Gonzalo, sólo piensas en trabajar y no te das cuenta de la ya más que amistad que tiene tu hija con el pastor. Creo que cuanto más tiempo trascurra, peor será el arreglo, insinuó la señora de la Torre.</p>
<p>- ¿No me dirás que se entienden los chicos?, preguntó el padre muy molesto.</p>
<p>- Yo diría que hay algo entre ellos. Les veo muy encariñados y yo no soy partidaria de que esto ocurra, así que haber cómo te las arreglas y solucionas la cuestión.</p>
<p>- Siendo así y si tú me lo pides, desde este momento puede marcharse de esta casa. Primero es nuestro honor ante las pretensiones de ese cazadotes, sentendió el Mayorazgo.</p>
<p>- No se trata de que le despidas, es muy trabajador y eso nos interesa, pero puedes prohibirle que ronde a nuestra hija. Lo que podemos hacer es internar a Maruja en algún convento y con el tiempo se irán olvidando, dijo la casera.</p>
<p>Pronto cambiaron las cosas para los jóvenes enamorados y mientras uno cargaba con los peores y más duros trabajos, la permanecía encerrada en casa, con lo que el diálogo entre ambos se hizo imposible.</p>
<p>Edelmira, que siempre vio con buenos ojos al joven de Abellaneda, se volvió más cariñosa con el chico y, muy cínicamente, responsabilizó a su marido de todo cuanto estaba ocurriendo. Sin quitarle la vista de encima se atrevió a acariciar el rostro del mozo encartado, a la vez que procuraba atraerlo hacia su pecho para consolarle o sabe Dios si no sería para consolarse a sí misma. Para Santiago no pasó desapercibido este consuelo que parecía tan maternal, y notó que algo se estaba gestando en el corazón apasionado de mujer y madre, celosa de su hija enamorada. Con un fino ademán retiró el nervioso cuerpo de la señora a la vez que decía: madre ya tuve una y mi verdadero amor se lo tengo a su hija de usted, por ello creo que es mejor que no nos confundamos para evitar así males mayores. Usted ya tiene a su marido y yo puedo salir muy perjudicado con sus pretensiones, balbució el barbilampiño joven.</p>
<p>Nunca pudo pensar el mal talante que gastaba aquella señora, que el destino le negó para ser su mujer. La histérica Adelaida lanzó un griterío y pronto apareció el señor de la Casa-torre. El espectáculo montado por la desalmada mujer se prestó a la creencia, por parte de su marido, de que el joven había pretendido abusar de ella. Los recios puños de don Gonzalo pronto hicieron mella en el rostro de Santiago Murrieta.</p>
<p>Jadeante y maltrecho tuvo que abandonar la Torre, sin poder siquiera coger sus míseras pertenencias. Sin dinero y con su reputación mancillada lloró lo indecible.</p>
<p>La maquinación urdida por Edelvira también consiguió engañar a la desconsolada Maruja, que dentro de su histerismo y perdiendo todo encanto femenino, soltó toda clase de maldiciones sobre el joven.</p>
<p>El desconsolado Santiago procuró por todos los medios de encontrarse con Maruja, sosa que consiguió. En mala hora intentó darle satisfacciones a la moza, pues ésta le abofeteó y sus duras palabras le desolaron. Con  la cabeza agachada tomó el camino del río Galindo y, allí, en la ermita de San Bartolomé, rezó y juró ante el Santo: ¡prometo y juro que volveré algún día!. Estas fueron sus melancólicas palabras, a las que puso broche al santiguarse. Poco después tomó un camino incierto, alejándose lo más rápidamente de Baracaldo.</p>
<p>Fueron pasando los años, quizás más de seis lustros, cuando cierto día apareció por el barrio beurkotarra un señor de fino porte y exquisitos modales, cuyas blancas sienes contrastaban con su traje negro de elegante corte. Nadie le conocía, pero él distinguía a todos cuando, en su lento caminar se dirigía a la ermita del santo, a quien juró volver. Sí, era Santiago Murrieta. Llegaba inmensamente rico ya que en todo ese tiempo había trabajado como minero, naviero y, posteriormente, banquero. La vida le había sonreído y quiso ser propietario de toda aquella tierra donde vivió y trabajó con ilusión, quimera truncada por la coquetería de una mala mujer. Acompañado de su secretario y cochero, fueron con el carruaje de caballos dando rodeos por los caminos junto a los prados, a la vez que señalaba los lugares preferidos para ser comprados. No faltaron las miradas de aquellos que pudieron haber sido su propia familia, pero pese a su insistente mirada, no pudieron relacionar al elegante forastero con aquel joven al que menospreciaron y maltrataron de palabra y obra. No obstante, algo quedó presente en la mente de la ya madura Maruja así como en la de sus ancianos padres. Era la fría sonrisa de una venganza que no pretendía, pero sí le agradaba.</p>
<p>El barrio baracaldés de Beurko no había tenido grandes trasformaciones y seguía poco más o menos tal y como lo dejó a su marcha. Cierto era que la Casa-torre estaba más deteriorada debido, sin duda, a los desperfectos de las pleamares, cuyas aguas llegaron a anegar las cuadras, con la pérdida total del ganado, cuyo propietario se vio muy menguado de recursos económicos, teniendo necesidad de vender una gran parte de sus propiedades, entre las que se dijo, incluyó la Casa-torre.</p>
<p>Habían pasado un par de meses cuando por el lugar hicieron su aparición el presunto comprador y su secretario, quienes ofertaron muy por bajo de su valor real. Los propietarios de la Torre de Beurko, allí presentes, una vez aceptado el trato de compra y venta quisieron saber quién sería el nuevo propietario, a lo que, con voz grave y cierta ironía, les respondió: el nuevo propietario soy yo, Santiago Murrieta, aquel joven al que ustedes difamaron y maltrataron hace ya muchos años. He vuelto para recordarles toda la perversidad que tuvieron conmigo. Les recuerdo que deben abandonar la propiedad lo antes posible y no les maldigo porque soy hombre de bien. Con el pecado que cometieron ya tienen bastante.</p>
<p>Fue algo más que penitencia el vivir de los Beurko, fue un verdadero calvario del que se culparon mutuamente, llegado a ser la risión, no sólo del barrio, sino de todo el pueblo baracaldés&#8221;.</p>
<h5 style="text-align: right;">Escrito por Carlos Ibáñez</h5>
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		<title>La casa del maleficio (Leyenda)</title>
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		<pubDate>Mon, 13 Apr 2009 19:46:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/04/vega-de-ansio-1950gif.jpg" class="floatbox" rev="group:686 caption:`vega-de-ansio-1950gif`"><img class="alignright size-full wp-image-734" title="vega-de-ansio-1950gif" src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/04/vega-de-ansio-1950gif.jpg" alt="vega-de-ansio-1950gif" width="296" height="215" /></a>Barakaldo no podía ser una excepción y fue así como cierto día, los sucesos de «El Duende de Zaragoza» se quedaron chicos ante los ocurridos en el barrio de Zuazo.</p>
<p>Corrían los primeros meses del año 1924, cuando el entonces escaso vecindario del barrio barakaldés de Zuazo, donde los caseríos podían contarse con los dedos de las dos manos, se vieron sorprendidos por unos «sucedidos» ignorados que causaron muchísimo daño en sus mo­radores. No fue pequeña la faena y su trascendencia copó las páginas de los diarios españoles.</p>
<p>El vetusto caserón o Casa Torre de Zuazo, fue mudo testigo de los hechos ocurridos, argo insólito en aquellos tiempos, ya lejanos, en que los aldeanos seguían creyendo en brujas.</p>
<p>Junto a la citada Torre, hubo una casona arruinada por el paso de los tiempos, cuyas paredes estaban ribeteadas por trepadoras hiedras, entre las cuales -decían- se ocultaban los espíritus de sus antiguos moradores, una familia de la que nadie sabía dar razón de quiénes o cómo eran. Los más<em> </em>osados aseguraban la existencia de un crimen pasional, cuyas huellas fueron borradas por un premeditado y voraz in­cendio.</p>
<p>Peru el de Zuloko, calaba sus dedos bajos su descolorida boina, para rascarse así su abundante y gris cabellera a la vez que comentaba los sucesos con otro aldeano del cercano barrio de San Bartolomé.</p>
<p>Yo creo que todos estos ruidos nocturnos, no son más que los que se producen por el arrastre de cadenas y bien pudiera ser de almas en pena que vienen a redimirse a su antiguo caserío, para poder salir del purgatorio.</p>
<p>Es raro, -comentaba Juantxu el de San Bartolomé- la verdad es que el ruido se acentúa en los días de viento y esos días no suelen ser los más deseados por las brujas. Luego, bien pudieran ser penitentes, como tú dices.</p>
<p>Algo muy raro está pasando. Fíjate tú bien en lo que te digo: El otro día, -continúo Peru- a mi burrilla le dio por pasarse toda la noche rebuznando como si le estuviera picando alguna mosca cojonera. No tuve más remedio que bajar a la cuadra para ver lo que sucedía y, cual no sería mi estupor al ver algo muy negro que se deslizaba entre la paja y salía volando por el resquicio de la puerta.</p>
<p>Razón no te falta, -comentaba Juliantxu- mis nietos andan como locos y se pasan todo el día agarrados a las faldas de su abuela, y los pobres comentan que tienen miedo y se niegan a subir a la escuela de San Vicente.</p>
<p>El diálogo entre los mocetes del lugar era muy similar a los mayores, pero con el agravante de que sus sospechas eran para los «Sacamante­cas»; unos hombres fuertes vestidos de negro, que te engañaban y te metían en un saco y, después te sacaban las mantecas del cuerpo con el fin de hacer pócimas de brujerías.</p>
<p>El avispado Txomin -un pastorcillo de Ugarte- decía que eran «tísicos» que te cogían para sacarte la sangre para curarse ellos y que después tiraban los cuerpos en el monte Argalario y allí, los cuervos te sacaban los ojos, mientras que los buitres comían el resto dcl cuerpo.</p>
<p>Todos éstos y otros peores comentarios dañaron las frágiles mentes de los chiquillos que sólo veían brujas y ogros por todos los lugares, con lo que Zuazo no resultaba ser lugar agradable para la prole infantil, que antes de anochecer se recogía junto a la penumbra de los candiles de carburo.</p>
<p>Todo este tema tuvo gran trascendencia entre los sencillos pero ignorantes aldeanos, entre los que destacaba «Martintxu», al que consi­deraban el más ilustrado entre todos los aldeanos del barrio barakaldés. Fue precisamente éste quien decía muy enfadado:</p>
<p>- Tenemos que acabar con esos ruidos que atruenan la Casa del Maleficio durante las tinieblas de la noche. Debemos ir todos y acercar­nos y ver de donde proceden los ruidos y, por si acaso, no olvidemos llevar una buena estaca y quienes tengan alguna arma, mejor que mejor.</p>
<p>- Yo creo -se atrevió a insinuar Ramontxu- que todo esto lo debiera arreglar el señor Cura, pues el Clero es el que mejor está puesto en esas cosas de espíritus y demonios.</p>
<p>- Dices bien Montxu -aseveró Paulino-. Don Serapio tiene que poner ordenen estas alocadas creencias, ya quede lo contrario termina­remos todos locos. Por eso, creo yo que debemos ir cuanto antes a San Vicente.</p>
<p>El pequeño grupo de aldeanos, ni corto ni perezoso, tomó el camino de la «Cuesta Eguskiaguirre» hasta llegar a la plazuela, donde el Párro­co don Serapio se encontraba paseando, mientras leía su pequeño misal de oraciones.</p>
<p>Apenas sí cruzaron el saludo, cuando «Martintxu» soltó su parlan­china lengua para decir: Señor Cura, venimos a que Vd. nos de algo más que bendiciones, queremos soluciones.</p>
<p>- ¡Queridos hijos! Ya sé que tenéis unos ruidos muy raros en vuestro barrio, pero eso no es otra cosa que el producto de vuestra poca fe. No existen fantasmas, ni duendes y vuestra ignorancia os delata. Dios Nuestro Señor os condenará a ir al Infierno.</p>
<p>- Pero señor cura, -preguntó Pepe Ugarte- ¿No querrá Vd. decirnos que esos ruidos que se escuchan, de cadenas arrastradas y de ruidosos cencerros no son de verdad?</p>
<p>Pues claro que no, txotxolo, eso sólo son tonterías que demuestran vuestra falta de fe, -les recriminé, el flaco y menudo curilla- a la vez que palmoteaba cariñosamente la espalda de José Ugarte. Sólo los demonios pueden haceros creer esas tonterías que tenéis en vuestras «cabezas de txorlito».</p>
<p>- ¡Señor Cura!, -preguntó Martintxu- y ese fantasma que aparece en el camino de la Vega de Ansio<em>, </em>en las noches cálidas de luna llena, ¿también es una tontería? Porque los de Retuerto le han visto<em> </em>con una sábana por encima<em> </em>de la cabeza siguiendo a las mozas y les hace cosas feas. Ya nos dirá Vd. señor Cura, qué es lo que tenemos que hacer, si creer lo que nosotros vernos o lo que Vd. nos dice.</p>
<p>- No os preocupáis mis queridos feligreses, pronto, muy pronto tendremos a los culpables en la «perrera de Sanvi» y Chamorro dará buena cuenta de esos «sonsones» que asustan a los baseritarras, ¡Pala­bra de honor!</p>
<p>- ¡Amén! -dijo Martintxu-</p>
<p>Pasó algún tiempo hasta que las autoridades tomaron cartas en el asunto y tras unas oportunas pesquisas lograron encontrar el móvil de los ruidos de la «Casa del Maleficio», que no fueron otra cosa que un amasijo de tapas de pucheros y cazuelas viejas, escondidos entre la frondosa y tupida hiedra que cubría los ruinosos muros de lo que en otro tiempo fue un caserío, al que el fuego redujo a ruinas. Sólo aquellos viejos enseres fueron los que soltaron los tétricos susurros, que unidos al miedo, calaron en el sencillo convivir de los infelices alde­anos.</p>
<p>Lo que nunca supieron los aldeanos de Zuazo fue si tuvieron éxito las oraciones del «Curita» o la sagacidad de las autoridades del Munici­pio, pero lo que sí fue cierto es que pocos días después, no sólo dieron al traste con los fantasmas de Zuazo, si no que también consiguieron atrapar al fantasma «sabanero» de la Vega de Ansio, que resulté ser un pobre infeliz del barrio de Cáriga, que después de pasar por las dependencias carcelarias del antiguo Ayuntamiento de San Vicente fue trasladado a una casa de salud.</p>
<p>Esta narración, mitad historia, mitad leyenda, sucedió en Barakaldo. Espero que ésta sea del agrado de todos, muy especialmente de los niños, esos encantadores &#8220;pequeñajos&#8221; a los que solemos atemorizar para que nos dejen tranquilos.</p>
<h5 style="text-align: right;">Escrito por Carlos  Ibáñez</h5>
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		<title>La Casa-Torre de Zubileta</title>
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		<pubDate>Mon, 13 Apr 2009 16:31:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/04/zubileta-3.jpg" class="floatbox" rev="group:675 caption:`zubileta-3`"><img class="alignright size-medium wp-image-679" title="zubileta-3" src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/04/zubileta-3-300x225.jpg" alt="zubileta-3" width="300" height="225" /></a>En la ribera izquierda del río Cadagua se sitúa la torre Zubileta, integrando un conjunto histórico que se complementa con el palacio de su mismo nombre y algunos restos del antiguo molino perteneciente también al linaje fundado por Juan Fernández de Zubileta. Las sucesivas reformas de las que fue objeto, la torre se reutilizó y acondicionó como caserío, y el estado de semirruina que presenta el edificio, reducen a escaso número los elementos que podemos considerar como originales, tanto de la primitiva fábrica gótica como de la posterior intervención histórica.</p>
<p>El edificio, con una planta casi cuadrangular, presenta dos alturas y un pequeño desván con una cubierta a doble vertiente perpendicular a la fachada. Los muros se aparejan en mampuestas, empleándose sillería tan sólo en el recerco de vanos y esquinazos. Dispone el caserío de cuatro accesos, dos para la primera y otros dos para la segunda planta respectivamente. Aquellos se abren, uno en el muro oeste, se trata de un arco de medio punto que aparece actualmente semienterrado y otro en la fachada de mediodía. Este último es un acceso renacentista en arco escarzado de dovelas irregulares, flanqueado por sendas troneras, cuya excesiva amplitud nos está indicando que no son originales. Su existencia puede responder a un doble fin, siempre descontextualizando de su primitiva función: ventilar el espacio de cuadra, o bien como elemento puramente decorativo y simbólico, remedando las antiguas cañoneras medievales. Los otros dos accesos, en la fachada oeste y su opuesta, se resuelven con sendos patines lateralizados. El primero de ellos original, y el otro de factura moderna.</p>
<p>UN ILUSTRE: JUAN DE ZUBILETA</p>
<p>De los varios ilustres personajes que Barakaldo ha dado a la historia, destaca la figura de nuestro héroe que la desidia o la ignorancia de los barakaldeses no ha sabido engrandecer como se merece, puesto que su hazaña bien sea por la fortuna o por su constancia y dotes personales, y más probablemente por ambas a la vez, bien merece el homenaje y el recuerdo a que es acreedor.</p>
<p>Con Juan Sebastián Elcano, insigne marinero guipuzcoano, y otros 16 compañeros, supo terminar la expedición, verdaderamente genial, de dar por primera vez la vuelta al mundo a principios del siglo XVI. Con escasas luces y recursos, con el oscuro estado de la hidrografía y en una mala nave, sin cartas de mareas, arrastrando con valentía los trabajos, enfermedades y peligros de tan dilatado viaje de descubrimientos, practicado por latitudes ardientes y frías que duró tres años menos 14 días, navegaron por los fríos océanos.</p>
<p>Juan de Zubileta nació en Barakaldo, en el barrio y paraje de su nombre, aún hoy día conservado y notorio: Zubileta en la margen izquierda del río Cadagua, sobre un altozano en donde se halla así mismo el salto de agua o molino denominado Zubileta. Era hijo de Martín Ochoa de Zubileta y de su mujer Sancha, de la cual no se conserva el apellido, datos que hacen referencia a la colección Muñoz, cuyos legajos se guardan en los archivos de la Real Academia de la Historia de las Indias.</p>
<p>No fue Zubileta en calidad de grumete a la expedición, ya que se le denomina constantemente con el nombre de paje. Tenía instrucción y sabía leer y escribir en romance, o sea en castellano. Cuando nuestro héroe contaba solamente 15 años, y apenas había tenido tiempo para salir del altozano de su casita solariega en tierras de Barakaldo, se enteró de la noticia del maravilloso viaje y sintió deseos de emprenderlo.</p>
<p>No lejos de donde se asienta la Fábrica de Castrejana, perteneciente a la Empresa Echevarría, se halla en la misma orilla izquierda, aguas abajo del río Cadagua, un paraje y barriada compuesta de varias casas denominadas Zubileta desde su origen. La casa solariega ha desaparecido y es difícil dilucidar su exacto emplazamiento por las relativamente modernas edificaciones que la han suplantado.</p>
<p>No solamente era notoria la familia del paje Zubileta, sino que el encartado banderizo Lope García de Salazar nos da alguna noticia de esta familia en su obra &#8220;Bienandanzas e Infortunios&#8221;, en donde afirma que la familia Zubileta desciende de la de Irauregui y ésta de los Mansaras, linaje guipuzcoano que desde tiempo antiguo pobló Barakaldo. El historiador De la Quadra Salcedo nos dice que estudió el archivo de la Iglesia de Irauregui, y en sus viejos libros encontró documentos interesantes relativos a esta familia, habiendo advertido diversas partidas de nacimiento, casamiento y defunciones de personas de esta Casa de Zubileta, indudablemente emparentados muy de cerca con nuestro héroe.</p>
<p>Nada en concreto podemos decir de Juan de Zubileta después de los días gloriosos de la expedición, pero hay un hecho cierto, como señala De la Quadra Salcedo, y es que después de aparecer en la historia este genio emprendedor y juvenil, que supo sobrellevar las tristezas y desastres de una expedición de tres años, el linaje de Zubileta prosperó y lo encontramos en el mismo Barakaldo enlazado con las mejores familias, como las de Irauregui, Hurtado de Saracho, Romarate, Hurtado de Yarto, Palacio y otras que harían interminablemente este trabajo.</p>
<p>El paje Zubileta contaba 18 años al tomar tierra de regreso en Sanlucar de Barrameda y la ribera de Sevilla, y quizá sea el mismo Juan de Zubileta que aparece casado en 1550 en los registros de la parroquia de Irauregui y en su libro primero de bautizados y casados.</p>
<p>La mayoría, por no decir todo el mundo, conoce la historia de la Expedición realizada por los españoles a principios del siglo XVI. Al País Vasco, y sobre todo a Bizkaia, le tocó una gran parte en su realización. Iniciada la idea de descubrir las islas de las especies, llamadas después Molucas, con el fin comercial de vender en Europa su producto o especie que servía para la condimentación de muchos manjares, fue designado por la Corte de España en Valladolid como capitán de la empresa el portugués Magallanes, quien pasó con las oportunas órdenes a la Casa de Contratación de Sevilla, y allí se dispuso todo cuanto a la construcción de naves se refería.</p>
<p>La marinería vizcaina estaba entonces concentrada en las rías de Guernica y Bilbao, así como en los puertos pesqueros de Bermeo, Lekeitio y Ondarroa. De estos lugares ilustres fueron la mayor parte de los vizcaínos que decidieron seguir la suerte de los descubrimientos. De la ribera de Deusto, de Bilbao y Barakaldo, embarcaron varios marinos. De todos ellos solamente consiguieron resistir la enorme travesía, el Capitán de la Armada, Juan Sebastián Elcano, el Maestre Acurio de Bermeo, Juan de Arratia y Juan de Zubileta de Barakaldo. El resto fallecieron en la travesía, quedaron en las Islas de Cabo Verde, prisioneros de los portugueses, o regresaron a España más tarde sin que se tuviera noticias de ellos.</p>
<p>Juan de Arratia y Juan de Zubileta fueron los dos únicos navegantes que dieron la vuelta al mundo por primera vez en la misma nave, sin cambiar en las otras cuatro de la Armada y sin desfallecer un solo momento. El mismo Juan Sebastián Elcano cambió de embarcación en varias ocasiones. En realidad se puede decir que en la nave Victoria sólo hubo dos supervivientes.</p>
<p>Habiendo saltado a tierra tras la jornada más extraordinaria que e1 mundo conoció, los navegantes fueron recibidos por el Emperador Carlos V en su Corte de Valladolid. El acto tuvo resonancia mundial y en él se ofrendaron al rey ricos presentes en especias. En dicho acto se pudo contemplar a uno de los reyes o régulos de las Islas de Borneo que venían en la nao.</p>
<p>En el proceso de Badajoz sobre la muerte de Magallanes declararon varios de los expedicionarios llegados salvos, y entre ellos aparece nuestro héroe barakaldés. Su declaración, clara y precisa, lleva su firma, y con ello se vuelve a constatar que sabía leer y escribir.</p>
<p>Todos sabemos que a Elcano se le adjudicaron abundantes rentas y honores en cuanto a su escudo. Los demás percibieron 500 maravedíes equivalentes al sueldo de un año, así como varios quintales en especia que era entonces producto riquísimo. El cálculo verificado significaba un capital en venta con el cual quizá el barakaldés Zubileta pudo hacer frente a la vida cómodamente.</p>
<p>La figura de Juan de Zubileta excede a la de los héroes de mejor temple pues, en edad temprana, supo rodear su espíritu de la entereza, la resignación y la intrepidez, que le valieron conseguir llegar a España entre los 18 supervivientes de la nave Victoria comandados por Elcano, consiguiendo asombrar al mundo para ejemplo de la historia.</p>
<p>¡Maravillosa travesía, arriesgada realización, compendio de valor y virtudes de un joven de 16 años que supo asombrar al mundo para ejemplo de la historia!</p>
<p>Pensemos en las dificultades de aquella empresa al hacer el circuito del mundo en naves de madera de corto tonelaje, unas 300 toneladas aproximadamente; la longitud recorrida, saliendo de Barrameda en dirección al estrecho de Magallanes, surcando éste entonces desconocido hasta las islas de las Especies, al noroeste de las Filipinas; las dificultades de los archipiélagos de Australia y Jolo, bajando de nuevo hasta sentir los fríos del polo sur, desnudos casi y sin alimentación, acercándose a bordear el cabo de Buena Esperanza, doblando felizmente y ascendiendo luego a las Islas de Cabo Verde, donde fueron objeto de persecución y para huir finalmente de tal paraje portugués y llegar extenuados y rotos hasta el altar de Nuestra Señora del Puerto de Buenos Aires, en Sevilla, ofrendando su promesa. Total 14.460 leguas.</p>
<p>Quizá algún día Barakaldo le dedique, por lo menos, un simple homenaje en su memoria. Alcemos ahora un himno a la raza y al pueblo que tales héroes ha dado al mundo. ¡Honor y gloria a Juan de Zubileta! Pongámosle, como a Juan Sebastián Elcano, en su armorial: Primus Circundisti Me.</p>
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		<title>Recorridos Barakaldeses: Santa Águeda</title>
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		<pubDate>Mon, 13 Apr 2009 11:17:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
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		<description><![CDATA[El recorrido que presentamos es sencillo. Ideal para la bicicleta aunque puede hacerse también en coche. Discurre todo él por asfalto (salvo si se desea descender por la &#8220;calzada medieval&#8221; que, desde Santa Águeda, desciende hacia el puente de Castrejana) Podemos partir desde la Plaza de Cruces (a donde podemos acceder tranquilamente en Metro). Atravesamos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El recorrido que presentamos es sencillo. Ideal para la bicicleta aunque puede hacerse también en coche. Discurre todo él por asfalto (salvo si se desea descender por la &#8220;calzada medieval&#8221; que, desde Santa Águeda, desciende hacia el puente de Castrejana)  Podemos partir desde la Plaza de Cruces (a donde podemos acceder tranquilamente en Metro). Atravesamos el puente sobre la autovía y, allí mismo, ascendemos inmediatamente hacia Basatxu. Es un tramo para hacerlo con tranquilidad habida cuenta de la permanente, aunque suave, ascensión.</p>
<blockquote>
<p style="text-align: center;"><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/2009/04/05/cruces-y-su-hospital/">Cruces y su Hospital</a></p>
</blockquote>
<div id="attachment_618" class="wp-caption alignright" style="width: 204px"><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/04/mapa1.jpg" class="floatbox" rev="group:616 caption:`mapa1`" target="_blank"><img class="alignright size-medium wp-image-622" title="mapa1" src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/04/mapa1-194x300.jpg" alt="mapa1" width="194" height="300" /></a><p class="wp-caption-text">Pincha sobre la foto para verla más grande</p></div>
<p>Sabemos que hemos llegado a Basatxu cuando tropecemos con el inmenso depósito de agua del Consorcio pintado de verde. Además, junto a una sencilla fuente de agua potable, veremos tres o cuatro caseríos. Debemos seguir por la carretera (izquierda de nuestra dirección) aunque, desde este punto, hay otras dos alternativas: girar a la derecha por un amplio camino semiasfaltado (luego de tierra) que nos lleva a las proximidades de El Regato o enfilar un empinado sendero que nos acercará a Peñas Blancas.  Iniciado este tramo ondulado de la carretera podemos observar el valle y desembocadura del Cadagua por cuya margen izquierda haremos la vuelta. También veremos, no tardando mucho, la ermita de Santa Águeda, lugar hacia donde discurre la carretera.  Esta sencilla barriada está compuesta por la ermita, dos caseríos y un moderno chalet. Merece la pena ver el primero de los caseríos, ejemplar significativo de los mismos. Situados frente a la ermita, la carretera inicia, hacia la izquierda, un pronunciado descenso. También podemos, hacia la derecha, ascender por empinado sendero, hacia el Arroletza.</p>
<blockquote>
<p style="text-align: center;"><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/2009/03/26/la-ermita-de-santa-agueda/">Ermita de Santa Águeda</a></p>
</blockquote>
<p>Iniciamos el descenso por la pronunciada carretera. Tras más o menos un kilómetro tropezamos, a nuestra derecha, con el arranque de la &#8220;calzada medieval&#8221;, intransitable para vehículos. Merece la pena descender por ella observando con detenimiento no sólo su trazado sino la singular colocación de su empedrado.  Si optamos por seguir por la carretera veremos las Escuelas de Larrazabal, ejemplar único en Barakaldo de edificación escolar de ámbito rural. La Escuela es de piedra, con un bello mirador de madera. Pocos metros más adelante confluyen la carretera y el final más interesante de la calzada medieval. Desde este punto observaremos el &#8220;caserío llamado Casas Blancas&#8221; (hacia donde parece se dirigía la calzada), ejemplo de edificación cúbica aunque no ha finalizado su reconstrucción. Podemos acceder a él atravesando la finca colindante o siguiendo un tramo de la propia carretera desde donde se aprecia la entrada. En su origen parece que su denominación era de &#8220;Casa Blanca&#8221; por el tono blanquecino de sus materiales. Junto caserío existe otro edificio que, seguramente, tuvo función de lagar o similar. Con las obras realizadas no hace muchos años ha desaparecido un &#8220;peldaño&#8221; en el que se encontraba excelentemente grabada una &#8220;casa-torre&#8221;.</p>
<blockquote><p><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/2009/04/13/la-calzada-medieval-de-santa-agueda/">La Calzada Medieval</a></p></blockquote>
<p>Dejamos &#8220;Casa-Blanca&#8221; y descendemos por la, de nuevo, empinada carretera hasta atravesar el abandonado ferrocarril de La Robla cuya vía todavía es perceptible. Estamos en el barrio de las Delicias y aquí finaliza la primera parte del itinerario. Frente a nosotros, a pocos metros, se alza airoso el Puente de Castrejana o del Diablo, imprescindible para atravesar el río Cadagua y la línea férrea Bilbao-Valmaseda. Es el puente más antiguo de las inmediaciones y resto inequívoco del pasado medieval de la zona. Es parte importante de uno de los caminos &#8220;costeros&#8221; santiagueses. Merece la pena observarlo desde diferentes ángulos y espacios y leer los paneles informativos existentes.</p>
<blockquote><p><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/2009/04/14/el-puente-del-diablo/">El Puente del Diablo</a></p></blockquote>
<p>Realizaremos la vuelta por la margen izquierda del Cadagua para lo cual volveremos al arranque del Puente. La estrecha carretera discurre sin problemas y podemos pararnos un momento para ver la Iglesia de Santa Águeda (actual parroquia de Castrejana), el airoso puentecito sobre el Cadagua ubicado en su parte trasera, la fábrica de Santa Águeda (origen de la siderurgia barakaldesa) y el Palacio de Zubileta. Junto a este último la casa-torre del mismo nombre. El primero es un magnífico ejemplar de vivienda &#8220;indiana&#8221; y el segundo, aunque muy deteriorado, de las medievales casas defensivas que jalonaron el territorio. Se ubican en medio de unas bien trabajadas huertas y poco antes de las enormes conducciones de agua. Esta torre es uno de los últimos vestigios de las numerosas existentes en Barakaldo. Está en un lamentable estado de conservación y, por lo que visto, condenada a la desaparición.</p>
<blockquote><p><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/2009/04/13/la-casa-torre-de-zubileta/">Casa-Torre de Zubileta</a></p></blockquote>
<p>A partir de aquí la carretera discurre encajonada, junto a la abandonada vía férrea de La Robla, entre el río Cadagua y la ladera del monte. Desemboca en Burtzeña donde es obligado detenernos junto a la actual Parroquia, resto del muy antiguo Monasterio Mercedario levantado por los señores de Ayala en 1384 cuando hacen donación de su torre y algunas propiedades a la Orden de la Merced.  Las desamortizaciones del siglo XIX  acabaron con él y, en nuestros días, son escasísimos los restos que de él pueden apreciarse. Por detrás de la actual Iglesia discurre un semiutilizado ferrocarril que oculta algunos restos del cementerio monástico y un aljibe.</p>
<blockquote><p><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/2009/04/02/el-monasterio-mercedario-de-burcena/">Monasterio Mercedario de Burtzeña</a></p></blockquote>
<p>Desde este punto no es nada costoso volver a la Plaza de Cruces, punto desde el que hemos iniciado nuestro itinerario.  NOTA: el recorrido se puede hacer a la inversa aunque la subida a Santa Águeda es más enojosa.</p>
<h5 style="text-align: right;">Escrito por Mitxel Olabuénaga</h5>
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		<title>Evolución de la siderurgia vasca</title>
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		<pubDate>Sun, 12 Apr 2009 16:10:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
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		<description><![CDATA[1.- ANTECEDENTES HISTÓRICOS LAS FERRERÍAS VASCAS Hasta el siglo XIV no se conocían para la obtención del hierro más que los procedimientos directos. En la elaboración, se comenzaba por la calcinación del mineral. Se calentaba a una tem­peratura de 800 a 900 grados con el fin de eliminar la humedad y descomponer los carbonatos en [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/04/4491547.jpg" class="floatbox" rev="group:577 caption:`4491547`" target="_blank"><img class="alignright size-medium wp-image-598" title="4491547" src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/04/4491547-300x196.jpg" alt="4491547" width="300" height="196" /></a>1.- ANTECEDENTES HISTÓRICOS LAS FERRERÍAS VASCAS</p>
<p>Hasta el siglo XIV no se conocían para la obtención del hierro más que los procedimientos directos. En la elaboración, se comenzaba por la calcinación del mineral. Se calentaba a una tem­peratura de 800 a 900 grados con el fin de eliminar la humedad y descomponer los carbonatos en óxidos y anhídrido carbónico. Una vez realizada esta operación, se rompía en trozos pequeños. Los minerales empleados eran ricos y puros, sobre todo en lo que azufre se refiere, con gangas casi exclusivamente silíceas. Las menas mezcladas con el carbón vegetal eran tratadas en unas fosas cua­drangulares a las que se hacía llegar el aire por una tobera. En la forja catalana, la fosa o crisol esta­ba rodeada por cuatro paredes, una de las cuales, la opuesta a la que daba paso a la tobera, era más baja y arqueada hacía el exterior para facilitar la extracción del producto. La reducción del mineral se hacía a 1.300 grados de temperatura. El hierro fundido, al tener mayor densidad, se depositaba en el fondo del horno. Ayudado por una barra, el fundidor acercaba la masa incandescente a la boca de la tobera y lentamente se formaba la agoa o zamarra. Una vez concluido este proceso, la masa de unos 100 a 200 kilogramos de peso sacada del horno se colocaba bajo el martinete. Por medio de sucesivos golpes, se conseguía compactarla, darla homogeneidad y eliminar las escorias e impure­zas que contenía.</p>
<p>Estos procedimientos directos de fabricación del hierro, ya se comprende, eran adecuados para trabajos pequeños. Pudieron subsistir en el interior de grandes bosques que contaban con mine­rales aptos para ello; pero pronto ocurrió que el ritmo de producción no alcanzaba el de consumo que crecía rápidamente. Fue necesario trasladar las ferrerías de los bosques a las orillas de los ríos, donde se disponía de fuerza hidráulica para accionar los dispositivos soplantes y forjadores. Este traslado había de marcar la iniciación de una era muy notable en la siderurgia. El poder disponer de más viento y a mayor presión permitió aumentar la capacidad de las forjas, constituyendo verdade­ros <em>hornos de zamarra. </em>El aumento progresivo de la altura de éstos y de la presión del viento trajo paralelamente el del recorrido de la mena y el de la temperatura y, en consecuencia, una mayor flui­dez del producto, con un incremento del carbono y otras impurezas, hasta que por fin se llegó a obte­ner un nuevo producto, un hierro líquido muy impuro, la fundición, cuya aparición había de marcar los balbuceos del procedimiento indirecto que siglos después había de ser la base de la siderurgia moderna.</p>
<p>En Vizcaya, el número de obreros de cada ferrería dotada de hogar bajo, barquines y forja, era de cuatro, y se les conocía con el nombre profesional de ferrones, los cuales usaban para el tra­bajo una especie de camisones llamados obreras. Este personal aumentó hasta el número de treinta operarios, al ampliarse las instalaciones en las riberas de los ríos.</p>
<p>Afirma Labayru en su Historia de Vizcava que para un quintal de hierro se necesitaban cua­tro cargas y media de carbón de roble, haya o encina y cinco cargas si era de castaño; y añade, que el quintal de peso afinado de hierro que se labraba en las ferrerías de Vizcaya era de 144 libras y la libra de 16 onzas. Había también en Vizcaya en el siglo XVIII, de cuatro a cinco fanderías, donde se pulían y adelgazaban las barras de hierro, reduciendolas al tamaño que se quería para hacer cla­vos crecidos, almadanetas, fallebas de puertas y ventanas y otros  artículos semejantes: dos de esta fábricas estaban situadas la una en Barakaldo (en El Regato) y la otra en La Mella, en el Barrio de la Herrera (Zalla), donde las barras de hierro planchuelas se reducían a varillas para hacer clavos desde una a ocho pulgadas.</p>
<p>Se expone en un informe o memorial que &#8220;<em>una de las industrias con que el vizcaino saca su pan, es la vena de hierro de los montes de Somorrostro pertenecientes a los cuatro Concejos. Su saca y acarreo, que se hace en los veranos, ocupa a mucha gente. El primer acarreo lo hacen hasta las riberas de la Anteiglesia de Baracaldo y desde allí a la villa de Bilbao. En todo el año, lo llevan en gabarras, que la carga de cada una se reputa en 200 quintales machos y cada quin­tal en 155 pesos castellanos. Lo que se embarca lo llevan en gabarras hasta San Nicolás, frente al convento de los Padres Carmelitas en el Desierto, adonde van los barcos de los diferentes puer­tos de Vizcaya, en particular los plencianos a cargarlos, para después transportar la carga a</em> <em>la provincia de Guipuzcoa, a los de las montañas de Santander, las Cuatro Villas de San Vicente de la Barquera y a los de Asturias. Este transporte se hace en buques menores de 25 a 80  tonela­das de 20 quintales cada una, que, además de mantener muchas familias, crea buen número de excelentes marineros, pues como costean en su navegación, se acostumbran a la bravura del mar Cantábrico y se adiestran en las maniobras de los navíos y son propios para el servicio de la Marina Real&#8221;.</em></p>
<p>La ferrería de Lebario fue construida en el año 1510 por los condes de Cancelada en Amorebieta cerca de la iglesia parroquial de Santa María, con un salto de agua de 17 pies y fue tan importante que para significarlo se decíaa: &#8220;En Guipuzcoa, Iraeta y en Vizcaya, Amorebieta&#8221;. Esta ferrería funcionó hasta el año 1925.</p>
<p>En las ferrerías mayores, dice Iturriza, se fundían las masas, que se llamaban &#8220;agoas&#8221;, de doce, diez y seis arrobas y con cada agoa se hacían cuatro &#8220;tochos&#8221;, a manera de unas barras de a vara de largo y cinco onzas de grueso. Una ferrería bien montada producía a su dueño quinientos ducados al año, pagados todos los gastos.</p>
<p>Todas las ferrerías disponían de un embalse al que llegaba el agua canalizada del río. Cuando el agua rebosaba el embalsa se formaba la cascada tan característica de las ferrerías. En ella había dos ruedas de paletas que se ponían en movimiento cuando los ferrones, desde el interior, accionaban los émbolos o compuertas. El agua al caer sobre las paletas movía las ruedas y éstas a su vez los mecanismos del interior.</p>
<p>Unas cadenas que pendían del techo posibilitaban el manejo de las compuertas. Con ellas se podía graduar la cantidad de agua que caía sobre la rueda para dar más o menos velocidad a ésta y, lógicamente, a loa fuelles y al martinete.</p>
<p>Una trompa de viento exigía como primera condición un salto de agua, cuya altura no baja­se de cinco metros, llegando algunas veces a diez metros, de donde se deduce que las antiguas ferre­rías debían de buscar siempre un país accidentado.</p>
<p>El número de ferrerías que había en funcionamiento dependía de diferentes circunstancias como la demanda del mercado, la disponibilidad de materia prima, e incluso de las condiciones cli­matológicas, que hacían que, al disminuir el caudal de los ríos, no pudiesen trabajar de un modo con­tinuo en las instalaciones movidas por sus aguas.</p>
<p>El martinete, aparato que se empleaba en el forjado del hierro, se movía por medio de una rueda hidráulica de 2,5 a 3,5 metros de diámetro, verificando el agua su efecto, más bien por el cho­que que por su peso. En el eje de dicha rueda de madera. recubierto por un cilindro hueco de fundi­ción y atravesado por cuatro agujeros, se fijaban las levas de hierro forjado que ponían en movi­miento el martinete.</p>
<p>La forja u hogar consistía simplemente en una cavidad formada por cuatro paredes, tres de las cuales eran verticales y la cuarta representaba una convexidad hacía el interior. La forja estaba arrimada a una de las paredes del edificio en que se hallaba y separadas de él tan sólo por un peque­ño murete llamado &#8220;bergamazo&#8221;.</p>
<p>Loa fuelles o barquines eran movidos por un travesaño accionado por las ruedas de aletas ins­taladas en la corriente del río. Estos fuelles eran de madera y cuero o de madera solamente, y traba­jaban alternativamente mediante un dispositivo de cigüeñal o de balancín, para suministrar un sopla do continuo en la tobera. Esta solía ser, por lo general, un tubo de forma cónica, hecho con chapa de hierro y dirigido con una ligera inclinación hacia el fondo del hogar.</p>
<p>En algunas ferrerías estos fuelles se sustituían por otro dispositivo de soplado que era la trompa de viento. Este ingenio, que fue introducido en Vizcaya por Pablo Antonio de Rivadeneira hacia 1633, tuvo dificultades de adaptación y nunca se extendió demasiado en el señorío, aunque se sabe que se utilizó en la ferrería del Poval y en las de Butrón.</p>
<p>2.- FÁBRICA NUESTRA SEÑORA DE LA MERCED DE GURIEZO</p>
<p>En 1830 D. Lorenzo Serrano, Conde consorte de Miravalle, natural de Méjico, instaló en Guriero (Santander) una nueva industria en la que aplicó los procedimientos más adelantados de aquella época en la fabricación del hierro. Uno de ellos consistía en una moderna soplante para el horno alto de invención belga que se usó por primera vez en el Estado.</p>
<p>Esta fábrica, a la que llamó &#8220;Nuestra Señora de la Merced<sup>&#8220;,</sup> estaba situada en el antiguo solar de una ferrería, a la vera de la vieja torre banderiza de los Trebuestos, también llamada de la Puente de Arriba. Se componía, por aquel entonces, de un horno alto que trabajaba con carbón vege­tal, otro de reverbero, calentador, dos afinerías y dos juegos de cilindros.</p>
<p>En 1833, en plena guerra civil, los carlistas, que habían ocupado la <a href="http://xn--fbrica-pta.la/">fábrica, la</a> fortificaron levantando altas paredes que aun hoy subsisten, con aportaciones exigidas de cal y madera al pue­blo de Guriezo y circundantes. En ella se fundieron cañones y morteros. Uno de ellos se conserva en el Museo del Ejército. Dicho mortero llamado Zumalacarregui lleva grabado el nombre de Guriezo y las siglas de la fábrica &#8220;La Merced&#8221;.</p>
<p>Poco tiempo después, al anunciarse la inminente ocupación del valle por los liberales, victo­riosos en la acción de Ramales, los propios carlistas evitando que cayera en sus manos la factoría productora de armas bélicas, la destruyeron prendiéndola fuego.</p>
<p>Así terminaron los afanes progresivos del Conde de Miravalle, que, sin ánimos o sin medios para reanudar la labor emprendida, formalizó un contrato de arriendo de la fábrica en ruinas, por el plazo de 12 años, con la sociedad francesa Dubourg, Alem y Dupont, que la reconstruyó y explotó el negocio hasta el año 1846. En esta fecha se vende a la sociedad de Bilbao, titulada &#8220;Ybarra, Mier y Compañía&#8221;.</p>
<p>Dicha sociedad se constituyó el 22 de noviembre de 1827, ante el Notario Sr. Barandica, con un término de duración de seis años. Formaron parte principal de ella, los señores D. José Antonio de la Mier, D. Nicolás María de Llano, D. José de Echévarri, y D. José Antonio de Ybarra y de los Santos, progenitor de los Ybarra y Zubiría que más tarde habían de figurar en la vida de Altos Hornos de Vizcaya como figuras destacadísimas de la Sociedad.</p>
<p>Después de la constitución de la Sociedad &#8220;Yban<sup>-</sup>a, Mier y Cía&#8221;, en 1846, los Ybarra funda­ron en Guriezo, la sociedad &#8221; Fabricas de Hierrro de Nuestra Señora de la Merced&#8221;. Por escritura pública del mismo año, otorgada ante el numerario D. Miguel de Castañiza, aportaron varios bienes que adquirieron en aquel acto del Señor Conde de Miravalle y de su esposa, tales como la casa-torre llamada de la Puente de Arriba, varias tierras que se inscribieron en el Registro de la Propiedad de Castro-Urdiales y un molino arruinado de Tolbán, con una casa contigua a él, todo ello por el pre­cio de cien mil pesetas pagadas al contado.</p>
<p>Durante la vigencia de esta sociedad, que entre otros negocios explotaba unas minas en Somorrostro, se trabaron relaciones comerciales entre los Ybarra, de Bilbao, y la familia Vilallonga, de Cataluña, a la que vendían parte de las venas de sus minas, que empleaban en su fábrica de hierro situada en Dernius, pueblo cercano a Figueras, en la provincia de Gerona. Estos se asociaron con la casa Ybarra, a la que aportaron la experiencia adquirida en sus viajes a Francia, Bélgica e Inglaterra. D. Juan María de Ybarra solía decir refiriéndose a Vilallonga: <em>&#8220;el catalán recalca mucho que debemos hacer una fábrica de hierro a la inglesa&#8221;. Y </em>en una carta dirigida por D. José Antonio de la Mier y D. Juan María de Ybarra a D. José Vilallonga el 24 de Julio de 1948, le dan ambos noti­cias detalladas del horno de Guriezo y del comercio de fierros con Cataluña. Le comentaba el pri­mero: <em>&#8220;imaginarnos que en nuestra fábrica, si ahora es bueno el fierro que se elabora, han de mejo­rarse todavía más a medida que se vayan simplificando y afinándose las cosas a</em> <em>impulso del traba­jo, meditación y ejercicio de ensayos; todo lo cual es de absoluta necesidad para arrostrar la cala­midad que nos rodea y la competencia de las otras fábricas&#8221;.</em></p>
<p>Se componía la nueva fábrica, de un horno alto que trabajaba con carbón vegetal y viento frío, cinco hornos de pudelar y recalentar, y tres trenes pequeños de laminación, en los que se pro­ducía una calidad de hierro excelente. Sus mayores clientes se encontraban entre los fabricantes de armas de España y Bélgica. Entre ellos podemos destacar la Fábrica Nacional de Trubia, Sociedad Aurrerá de Eibar y H. Fleming de Bruselas.</p>
<p>3.- FÁBRICA DE NUESTRA SENORA DEL CARMEN</p>
<p>El lugar en que se instaló la fábrica de Guriezo y los procedimientos rudimentarios y costosos que en ella se empleaban para producir hierro, incapaz de competir con la producción extranje­ra, acuciaron el interés de los Ybarra para acometer mayores empresas. Lo resolvieron implantando una nueva fábrica en Barakaldo a ocho kilómetros de Bilbao, en la confluencia de la ría Nervión y el río Galindo.</p>
<p>Era aquel lugar conocido con el nombre de &#8220;El Desierto&#8221;, porque en aquel paraje jurisdicio­nal del Concejo de Sestao, ribera arriba, donde hubo antiguamente un puntal y desembarcadero del Galindo, estaba situado próximo a un islote llamado San Nicolás de Ugarte, destinado a cargadero de venas de Somorrostro. En el había fundado en 1719 la Provincia Carmelitana de San Joaquín de Navarra, un convento de Carmelitas Descalzos, que según la constitución de la Orden, debe existir en cada provincia destinado al recogimiento y soledad, donde se guarda absoluto silencio, y acon­dicionado para que los religiosos puedan vivir vida de ermitaños.</p>
<p>Cercana al &#8220;Desierto&#8221; había una casa de campo nombrada &#8220;La Punta<sup>-</sup>. En terrenos contiguos a esta casa de campo, rodeada de espaciosos jardines, en que pasaban temporadas los Ybarra, se ins­taló la fábrica &#8220;Nuestra Señora del Carmen&#8221;.</p>
<p>El nuevo establecimiento fabril de Barakaldo comenzó su vida industrial bajo los mejores auspicios, obteniendo una calidad de hierro dulce tan buena que mereció una medalla de oro en la Exposición Universal de París celebrada en 1855. El abastecimiento de carbón se hacía entonces por una flotilla de barcos que desde Asturias lo conducía a la fábrica denominada con el nombre gené­rico de &#8220;Ybarra&#8221; y la numeración correspondiente a cada uno; siendo mas tarde sustituidos por los bergantines &#8220;Gabriel&#8221;, &#8220;Catalina&#8221; y otros.</p>
<p>Al comenzar su funcionamiento, acababa de morir el célebre ingeniero y químico francés Claudio Bernardo Chenot, después de haber descubierto el procedimiento para construir esponjas metálicas, que economizaban combustibles y minerales en muchas aplicaciones de la industria, y los Ybarra, que habían sostenido relaciones con la familia Chenot a través de correspondencia cruzada entre D. José Vilallonga y el cuñado del famoso siderúrgico residente en Angers, construyeron en 1859 ocho hornos del sistema Chenot, los cuales funcionaron durante doce años hasta que fueron abandonados por resultar costosos.</p>
<p>Con el fin de abaratar la producción, implantaron el pudelaje del hierro, método debido al metalúrgico inglés Enrique Cort, de finales del siglo XVIII y principios del XIX, que consistía en hacer dulce el hierro colado quemando parte de su carbono en hornos de reverbero.</p>
<p>La fábrica de Barakaldo ocupaba una superficie de 64.000 metros cuadrados, pero con obje­to de ampliarla obtuvieron los Ybarra y Compañia la concesión de terrenos ganados a la Ría de Bilbao y al Galindo, sujetándose en la construcción de los muelles al plan de encauzamiento gene­ral estudiado por el ramo de Obras Públicas y aprobado por el Ministerio de Fomento.</p>
<p>Las instalaciones se fueron completando y constaba de tres hornos altos de capacidad redu­cida: uno de ellos funcionaba con carbón vegetal y los otros dos restantes con cok procedente de Inglaterra; dos máquinas soplantes, los montacargas, calderas, aparatos de aire caliente y los depó­sitos de mineral.</p>
<p>La fabricación de hierro dulce se hacía en 14 hornos pudler con 7 calderas de vapor, dos mar­tillos pilones, un tren de desbaste y tres trenes de laminación, provistos de sus hornos de recalentar. Un taller pequeño de ajuste, otro de fundición y modelos, el laboratorio y la calderería.</p>
<p>El primer horno alto fue encendido, siguiendo una tradición de mediados de siglo XV, cuan­do bajaron las milenarias ferrerías, desde lo alto de los montes, a la orillas de los ríos y regatos para utilizar las aguas represadas. Se trajeron brasas en un anafe dentro de un coche tirado por caballos, en el que viajaban al cuidado del fuego D. Juan María y D. Gabriel María de Ybarra y Gutiérrez de Cabiedes, desde la fábrica de la Merced de Guriezo a la fábrica del Carmen en el Desierto.</p>
<p>4.- ALTOS HORNOS Y FABRICAS DE HIERRO Y ACERO DE BILBAO</p>
<p>Al impulso de aquellos empresarios se unió el de otros hombres de negocios, que aportan­do su experiencia y capitales, constituyeron, por escritura pública otorgada a fidelidad del notario de Bilbao D. Félix de Uríbarri, el 2 de diciembre de 1882, una sociedad anónima denominada &#8220;Altos Hornos y Fábricas de Hierro y Acero de Bilbao&#8221;, a la cual en otro instrumento público del mismo día, suscrito en presencia del mismo notario, vendieron los señores D. Gabriel María de Ybarra y Gutiérrez de Caviedes. D. Cosme de Zubiría y Echeandía. D. José de Vilallonga y Gipuló y D. Pedro Galindez Cardenal, las fábricas<sup>,</sup> de hierro &#8220;El Carmen de Barakaldo&#8217; y &#8220;La Merced&#8221; de Guriezo, con todos los terrenos, propiedades, concesiones<sup>,</sup> y existencias que se detallan en la escritura de venta.</p>
<p>En la primera Junta General de Accionistas, el Consejo establecía claramente que &#8220;<em>nuestro pensamiento al crear la Sociedad era el de desarrollar en España la industria en el importante ramo de la fabricación del acero por el sistema Bessemer y Martín Siemens, produciéndose en cantidad y condiciones que alejan todo temor a competencias y realizarla en aquella zona que mayores ventajas ofreciese en la adquisición de la primera materia</em>&#8220;.</p>
<p>Al constituirse la sociedad se creó una delegación con el fin de recabar información de las siderurgias europeas, para valorar qué tecnología era la más apropiada para aplicar en las nuevas ins­talaciones a construir en la fábrica de Barakaldo.</p>
<p>En un principio se rechazó la tecnología alemana y francesa y se optó por la inglesa, que, al ser más cara, era, sin duda, la que mejores posibilidades técnicas aportaba.</p>
<p>Se contrató el material necesario para la construcción de dos hornos altos, máquinas soplan­tes, convertidores, etc. Altos Hornos de Vizcaya consiguió del Ministerio de Fomento, la concesión de patente, que le permitió monopolizar la producción de acero Bessemer.</p>
<p>E1 capital de la nueva sociedad fue de doce millones quinientas mil pesetas y pusieron al mismo tiempo en circulación otro tanto en obligaciones de quinientas pesetas del tres por ciento de interés, emitidas al 60 por ciento de su valor nominal y con plazo de amortización de cincuenta años.</p>
<p>El estudio de las nuevas instalaciones de la fábrica de Barakaldo se encargó al Ingeniero inglés Mr. E. Windsor Richards, que era una autoridad en materia de construcción de fábricas de acero Bessemer, por haber dirigido las de Bolckow, Wanghan y Cía en Middlesbrougt, (Cleveland, Reino Unido), quien las puso en marcha en menos de tres años, produciéndose el primer lingote de acero Bessemer el 8 de octubre de 1885.</p>
<p>También se contrató como Director Técnico a un técnico francés, Mr. Alexander Pourcel, hasta entonces director de la fábrica de Terre Noire, una de las primeras que había adoptado el sis­tema de conversión de acero Bessemer y que trabajaba con mineral vizcaíno. Este ingeniero se había distinguido por sus interesantes trabajos y experiencias sobre el empleo del manganeso en los con­vertidores.</p>
<p>Según el cuadro estadístico de la producción de lingote ascendió en espacio de quince años, de 45.642 Tris., que se produjeron en 1885, a 101.320 Tns. el año 1900; las ventas de lingote, de 16.500 Tns. a 20.793 Tris. en los mismos años, y las ventas de hierros y acero laminados, de 11.296 Tns. a 60.748 Tns. en el citado periodo de 1885 a 1900.</p>
<p>Los elementos de producción consistían en tres baterías con 75 hornos de cok, capaces de un rendimiento de 90.000 Tns. anuales, y tres hornos altos, con una capacidad de 300 Tris, diarias de lingote, hallándose en construcción un cuarto horno de 200 Tns. Se laminaban hierros comerciales, viguetas grandes y pequeñas, chapa y alambre. El tren para rieles llegaba a producir 400 Tns. en veinticuatro horas, o el equivalente de 13 kilómetros de longitud.</p>
<p>Se construyeron en los talleres máquinas de vapor de 60 caballos de vapor y locomotoras para los servicios de la propia fábrica, así como puentes metálicos, embarcaderos y armaduras, dis­poniendo de una instalación para alumbrado eléctrico.</p>
<p>5.- COMPAÑÍA ANÓNIMA LA VIZCAYA</p>
<p>El mismo año 1882 de la constitución de &#8220;Altos Hornos y Fábricas de Hierro y Acero de Bilbao&#8221;, se fundó, el 22 de septiembre, por escritura pública otorgada ante el notario D. Félix de Uríbarri, la &#8220;Compañia Anónima La Vizcaya&#8221; dedicada, como aquélla a la fabricación de hierro y acero en todos sus ramos, así como a la elaboración de toda clase de construcciones y máquinas de hierro y acero.</p>
<p>Al efecto decía el artículo segundo de los estatutos: &#8220;<em>se establecen en los terrenos que adquiera la Compañía, hornos altos, para la fabricación de hierro colado, Instalaciones para hierro y acero, talleres para maquinaria y otras construcciones, debiendo establecer también diques de carena, astilleros, dársenas, cargaderos y todo lo que se relacione con la fabricación de hierro&#8221;. </em>Se fijó el domicilio en Bilbao y el capital de la sociedad en doce millones quinientas mil pesetas.</p>
<p>Fueron sus fundadores, D. Juan Antonio de Olano e Iriondo, D. Benigno de Salazar Mac­Mahón, D. Juan de Durañona y Arrarte, D. Victor de Chávarri y Salazar, D. Benigno de Chávarri y Salazar, D. Pedro de Candarias y Navea, D. Federico de Echevarria y Rotaeche, D. Emiliano de Olano y Loizaga, D. José Ma San Martín y Allende y D. Ramón de Larrínaga.</p>
<p>En la primera Junta de Gobierno celebrada el 22 de septiembre de 1882, se nombró gerente interino de la sociedad a D. Victor de Chávarri, que simultaneó dicho cargo con el de secretario hasta el 23 de agosto de 1884, en que dimitió de este último, siendo sustituido por su hermano D. Benigno de Chávarri.</p>
<p>La nueva sociedad encargó el estudio y dirección de las obras a la sociedad Belga &#8220;John Cockerill&#8217;&#8221; de Seraing, con la que los hermanos Chávarri mantenían relaciones desde el tiempo en que cursaron sus estudios de ingeniero de minas en Lieja.</p>
<p>En el transcurso de los años 1883 a 1884 &#8220;La Vizcaya&#8221; fue adquiriendo los elementos nece­sarios para hacer viable la construcción de la fábrica. Se compraron los terrenos, se sanearon las marismas y playas de Sestao, se arrendaron las minas Berango, Cenefa, Escarpada y Tardía de la Compañía del ferrocarril de Galdames. Las excavaciones de cimentación se iniciaron el 4 de marzo de 1884.</p>
<p>El encendido del primer horno alto, el número uno, se realizó el 17 de junio de 1985. El segundo no se pudo encender hasta el 8 de diciembre, como consecuencia de la epidemia de cólera morbo que afectó a la margen izquierda, y el tercero en 1890. La fabricación de cok metalúrgico y de subproductos comenzó el año 1888 con 144 hornos Carvés, fabricándose el acero por los siste­mas Robert y Martín Siemens.</p>
<p>La plantilla cualificada inicial de fabricación, estaba copada por especialistas extranjeros de la Cockerill (Bélgica), que serían progresivamente sustituidos por técnicos españoles al finalizar el compromiso con la sociedad belga.</p>
<p>Al entrar en funcionamiento la fábrica, la sociedad tuvo que hacerse con un director para los hornos altos que reuniese la doble condición de ser técnico a la vez que práctico, recayendo el nom­bramiento en el reputado ingeniero metalurgista Beck, que había montado varios establecimientos siderúrgicos en Europa.</p>
<p>Desde 1885 a 190U, es decir, en el transcurso de quince años, la fabricación de lingote pasó de 10.117 Tns. a 95.158 Tns. y las de hierro y aceros laminados, de 13.617 Tns. a 47.939 Tns.</p>
<p>La Vizcaya se especializó en un principio, en la producción de lingote para la venta. En 1888 se convirtió en la primera siderurgia española productora de lingote. Esta producción no estaba orientada al consumo del mercado nacional, más bien la fábrica se construyó pensando en las posibilidades que ofrecía el mercado europeo al lingote de hematites. Por naciones será Italia la prime­ra compradora, y del Estado su mejor cliente eran las minas cupríferas del suroeste español (Riotinto y Tharsis), seguidas por las fábricas siderometalúrgicas.</p>
<p>También creó &#8220;La Vizcaya&#8221; una Caja de Socorros y un Hospital para su personal obrero y ejercitó el patronato de la Sociedad Cooperativa.</p>
<p>6.- COMPAÑÍA IBERIA</p>
<p>Sobre terrenos de las marismas de Sestao, adquirido por compra a la Vizcaya en escritura pública otorgada en Bilbao el 19 de noviembre de 1889, la compañía regular ordinaria colectiva denominada &#8221; Goitia y Compañía &#8221; levantó una fabrica dedicada a la elaboración de hoja de lata.</p>
<p>La referida compañía colectiva se convirtió en sociedad anónima, con la denominación de &#8220;Iberia&#8221;, en virtud de escritura pública, que autorizó en Bilbao el día 25 de junio de 1890 el notario de la Villa D. Blas de Onzoño, siendo el objeto social <em>&#8220;la fabricación de hoja de lata, chapa de hierro y acero, cubos de hierro v acero, galvanizados, sartenes, latería para envases de conservas y otros usos, y en general para explotar todos los negocios que se supongan beneficiosos, lo mismo de carácter industrial que comercial&#8221;.</em></p>
<p>El capital de la sociedad fue de dos millones quinientas mil pesetas, representado por dos mil quinientas acciones de mil pesetas cada una, y la Junta de Gobierno se compuso de los socios fun­dadores Sres, Echevarría y Rotaeche (D. Federico y D. José), D. Francisco Goitia, D. Cosme Palacios y D. Alfredo de Ajuria y Urigoitia. Su antecesora, la Sociedad Goitia y <a href="http://c%C3%ADa.de/">Cía. de</a> Beasain esta­ba dedicada a la fabricación de chapa y hojalata decidiéndose trasladarse a Sestao por considerar más ventajosa la cercanía de la siderurgia vizcaína que le iba a proveer de acero y sin cuyo concurso no era posible la fabricación de hojalata.</p>
<p>7.- FÁBRICA SAN FRANCISCO DEL DESIERTO Y ASTILLEROS DEL NERVIÓN</p>
<p>En los primeros años de la década de 1870, capitales europeos fundamentalmente ingleses, vinculados al sector siderúrgico, invierten grandes sumas de dinero, preparándose para una explota­ción intensiva de los yacimientos de la cuenca minera vizcaína. Uno de estos capitales, representa do por la sociedad inglesa &#8220;The Cantabrian&#8221;, fundada en 1870, proyecta la construcción de una gran planta siderúrgica para la fabricación de lingote de hierro. Esta sociedad comienza a levantar los hornos altos en el período de 1870 a 1873. Estos estarían unidos a la cuenca minera a través del ferrocarril de Galdames, cuya construcción empezó en el año 1871.</p>
<p>El estallido de la segunda guerra carlista interrumpirá la construcción de esta planta, así como la del ferrocarril minero.</p>
<p>El 15 de julio de 1879 la compañía inglesa &#8220;The Bilbao River and Cantabrian Railway Co. Ltd.&#8221;, que se encontraba emplazada en la vega que perteneció al convento de los Carmelitas del Desierto (Sestao), vendió la fábrica con sus edificios y hornos construidos a D. Francisco de las Rivas y Ubieta, primer Marqués de la Mudela, que la convirtió en la fábrica denominada &#8221; San Francisco del Desierto&#8221;.</p>
<p>Al morir el fundador de la sociedad, heredó la hacienda del Desierto con todos sus edificios e instalaciones su hijo D. Francisco de las Rivas y Urtiaga, segundo Marqués de la Mudela, com­pletó las obras que su padre había comenzado, componiéndose entonces la referida fábrica de cuatro hornos altos completos para fundición de hierro con doce aparatos para calentar aire, doce gran­des calderas de vapor, tres máquinas soplantes, dos máquinas para los montacargas, dos bombas para alimentar las calderas de vapor, dos máquinas para los montacargas, dos tranvías aéreos para aca­rreo del cok con dos grandes depósitos al pie de los hornos y dos grandes depósitos de mineral.</p>
<p>Esta fábrica, en las condiciones que acabamos de reseñar, fue vendida en escritura pública de 6 de octubre de 1886 por el segundo Marqués de la Mudela a su primo D. José María Martinez de las Rivas, quien la dio un gran impulso reformando los hornos altos y las baterías de cok. Por los terrenos pasaban, pagando un canon, los vagones del ferrocarril de Triano, que transportaban el mineral de las minas de la compañía inglesa &#8220;Somorrostro Iron Company Limited&#8221;, para el consu­mo de la fábrica y para cargar en los barcos el que se exportaba al extranjero.</p>
<p>Asociado D. José María de las Rivas con el técnico Sir Charles Palmer, dueño en Inglaterra de los astilleros de su nombre, fundó en 1888 la sociedad colectiva &#8220;Martinez de las Rivas-Palmer&#8221;, que creó los astilleros de Sestao, en los que se construyó el crucero &#8220;Infanta María Teresa&#8221;, botado al mar en agosto de 1890, siendo madrina de la botadura S.M. la Reina Doña María Cristina, y otros dos cruceros que se botaron más tarde con los nombres de &#8220;Oquendo&#8221; y &#8220;Vizcaya&#8221;, de un despla­zamiento de 7.000 Tns.</p>
<p>La sociedad &#8220;Martínez de las Rivas-Palmer&#8221; se transformó en 1891 en la sociedad anónima &#8220;Astilleros del Nervión&#8221;, bajo cuya razón social giró desde entonces, dirigida por el Sr. Martínez de las Rivas y, más tarde, por sus descendientes, hasta que iniciadas gestiones en 1919 para la adquisición por Altos Hornos de Vizcaya de la totalidad de las acciones de &#8220;San Francisco del Desierto&#8221; y Astilleros del Nervión&#8221;. Se adoptó el correspondiente acuerdo en la Junta General Extraordinaria, celebrada el 30 de enero de 1919, cediéndose una participación a la &#8220;Sociedad Española de Construcción Naval&#8221;, mediante contrato de arriendo con opción de compra de determinados terre­nos e instalaciones, que se convirtió en venta al hacerse efectiva la opción por la &#8220;Naval&#8221; el 5 de enero de 1924.</p>
<p>8.- ALTOS HORNOS DE VIZCAYA</p>
<p>Altos Hornos de Vizcaya se formó el 29 de abril de 1902 por fusión de las sociedades &#8220;Altos Hornos y Fábricas de Hierro y Acero de Bilbao&#8221;, &#8220;La Vizcaya&#8221;, y &#8220;La Iberia&#8221;. El primer Consejo de A.H.V. eligió su presidente en la persona de D. Tomás de Zubiria e Ybarra, más tarde honrado por su majestad el Rey Don Alfonso XIII, el año 1907, con el título de Conde de Zubiria para sí y sus sucesores.</p>
<p>La dirección técnica se encomendó al jefe facultativo D. Pedro Arisqueta. La dirección de la fábrica de Barakaldo, a Mr. Yenquin Lewis, y la dirección de la Fábrica de Sestao, a D. Antonio de Echevarrieta. El número de empleados que tenía la sociedad en el momento de su constitución era de 200; había 14 ingenieros y 75 contramaestres, 5.620 obreros en las fábricas de Barakaldo y Sestao y 230 hombres trabajando en las minas.</p>
<p>Contaba para el abastecimiento de los hornos altos de su fábrica de Barakaldo con los mine­rales de hierro de la zona de Triano, pertenecientes a las compañías Orconera, de Londres, y Franco Belga, de París, que le fueron cedidas al traspasarle los contratos que primitivamente concertaron aquellas compañías extranjeras por término de noventa años con los Sres. Ybarra, de Bilbao.</p>
<p>La entrega del mineral se hacía transportándose por ferrocarril, hasta ponerlo al pie de los hornos en la mencionada fábrica de Barakaldo. La de Sestao recibía los minerales de hierro para ali­mentar sus hornos de las minas de Galdames, haciéndose el transporte del mineral hasta los hornos altos con un ferrocarril de 23 kilómetros, propiedad de la compañía inglesa The Bilbao River and Cantabrian Railway, de Londres.</p>
<p>Los combustibles de carbón y cok se transportaban a las fábricas por vía marítima o terres­tre, haciéndose este último servicio por el ferrocarril hullero de la Robla. El carbón necesario para las baterías de cok procedía, en su mayor parte, de Newcastle (Inglaterra) y se recibía en los muelles de carga y descarga de ambas fábricas, efectuándose por medio de grúas movidas a vapor y un Temperley de armazón móvil.</p>
<p>Las baterías de cok instaladas en la fábrica de Barakaldo eran cuatro: tres del sistema Semet Solvay reformado y otra del sistema Carvés. En Sestao había cuatro baterías del sistema Carvés. Todas ellas estaban preparadas para la recuperación de los subproductos de alquitrán y aguas amo­niacales.</p>
<p>Los hornos altos instalados en Barakaldo eran tres en actividad y uno en reserva, siendo la altura de cada horno de 23,4 metros. La fábrica de Sestao tenía tres hornos altos, dos en actividad y uno en reserva igual que en la fábrica de Barakaldo. Más tarde se previó la construcción de un nuevo horno para la fábrica de Sestao. Los convertidores de acero Bessemer ocupaban una superficie de 1.600 metros cuadrados y producían un acero de calidad extradulce, dulce semidulce, duro y extra­duro, que servía para perfiles pequeños, alambres, llantas, flejes, carriles etc.</p>
<p>Para la fabricación de aceros especiales existían dos hornos Martín &#8211; Siemens instalados en la fábrica de Barakaldo, uno emplazado en la nave de los convertidores Bessemer y el otro situado en una cubierta del tren de chapa. En la fábrica de Sestao el acero se fabricaba por los procedimientos Martín &#8211; Siemens y Robert. Inmediato a este taller estaba, enclavado en tres naves espacio­sas, el departamento de trenes de laminación, con dos grúas puente de 25 toneladas.</p>
<p>La fabricación de hoja de lata, cubos y baños galvanizados y envases para conservas, se hacía en los talleres de la &#8220;Iberia&#8221; de la fábrica de Sestao. Como primera materia para la fabricación de hoja de lata, se servía la fábrica de llantón procedente de la fábrica de Sestao. Había también un taller de recocido y lavado, otro de estaño, otro de cubos y baños y otro de envases para conservas.</p>
<p>En la Junta de accionistas celebrada el 27 de abril de 1903 se aprobó la Memoria, en la que se daba cuenta del beneficio obtenido en el ejercicio de 1902, que ascendió a 10.437.396 pts. del cual repartieron, 75 pts. por acción.</p>
<p>Diez años más tarde la Junta General de Accionistas, celebrada el 3 de abril de 1913, en el resultado del ejercicio, se llegó a una producción 232.852 toneladas de cok metalúrgico y 274.087 toneladas de lingote, doblando también la producción de barras de hierro y acero y de la mayoría de los demás productos.</p>
<h5 style="text-align: right;">Escrito por Miguel Ángel Mnez. Vitores</h5>
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		<title>El Convento de los Mercedarios de Burceña</title>
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		<pubDate>Sat, 04 Apr 2009 06:24:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
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<p>LOS ORÍGENES</p>
<p><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/04/mercedarios_burcenya_1.jpg" class="floatbox" rev="group:195 caption:`mercedarios_burcenya_1`" target="_blank"><img class="alignright size-medium wp-image-275" style="margin: 5px;" title="mercedarios_burcenya_1" src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/04/mercedarios_burcenya_1-300x196.jpg" alt="mercedarios_burcenya_1" width="300" height="196" /></a>“La Santísima Imagen de Nuestra Señora de Burzeña es la Pa­trona del convento, es una vizcaína la más noble, y la más antigua de toda<sub>.</sub> Vizcaya, porque es tan antigua como el mismo Señorío: tenía su ermita adonde labró el Conde su Iglesia, por la gran de­voción que todo el Señorío tenía con esta Santísima Imagen; y no sólo la Imagen, sino aún el <em>Convento </em>de Nuestra Señora de Merced es más antiguo que la ilustre Villa de Vilbao, de la cual dista una legua dicho Convento”<a name="_ftnref1" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn1">[1]</a></p>
<p>Explayábase ilusionado en estas consideraciones el sencillo histo­riador mercedario que no pudo advertir el error a que le inducía una fecha equivocada. Cuando nació el convento de Burceña, Bilbao existía siglos ha<a name="_ftnref2" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn2">[2]</a> y las naves de sus hijos surcaban las aguas que un día serían familiares a sus frailes.</p>
<p>Y la Virgen de Burceña no necesitaba cimentar su abolengo en frágiles comparaciones. Bastábale que su recuerdo se perdiera en el pasado. ¿Desde cuándo era venerada a orillas del Cadagua? En 1384 nos dice el Conde Fernán Pérez de Ayala que él había edificado su iglesia y, como patrono que era en consecuencia, la llama con de­recho “nuestro monesterio e iglesia que yo he hecho”<a name="_ftnref3" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn3">[3]</a>. Pero antes que la iglesita del conde, ¿existia ya la humilde y rústica ermita tan sólo de galas campestres adornada y hermosa por la fe y la plegaria de sus devotos?</p>
<p>Un indicio del aprecio en que el señor de Ayala tenía a esta iglesia de Santa María de Burceña y que al mismo tiempo nos per­mite remontar unos años en sus orígenes, es el siguiente. Fernán Pérez sucedió en el condado a su hermano mayor, Sancho Pérez de Ayala, muerto sin sucesión legítima,  como nos lo dice él mismo: “Este don Sancho Pérez non dejo fijos, legítimos salvo un fijo de ganancia que se diz Sancho Perez de Ayala. E entonces vino a la tierra don Fernán Perez de Ayala, su hermano mediano, e toma­ronlo por Señor, asi como era derecho de su linage, e por voluntad de Dios es oy el mayor del linage de Ayala<a name="_ftnref4" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn4">[4]</a>.</p>
<p>No sabemos qué año mataron los de Abendaño y Salcedo al dicho Sancho Pérez; pero sí que le tendieron asechanza en los montes de Llanteno. “E Don Sancho Perez non venie apercevido, sino con pocos. E corrio con su cavallo fasta cerca de Nuestra Señora de Respaldiza, onde malamente le mataron”<a name="_ftnref5" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn5">[5]</a>. Desde Respaldiza trajeron sus restos a Burceña para enterrarlos en la iglesia de la familia. Esto parece indicar que el suceso tuvo lugar antes de 1365, año en que don Fernán Pérez de Ayala fundó el monasterio de dueñas de Que­jana<a name="_ftnref6" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn6">[6]</a>, que había de polarizar después los favores de la casa de Ayala y ser su panteón familiar.</p>
<p>Desde la construcción hasta su entrega a los frailes mercedarios la iglesia de Santa María de Burceña estaría servida por algún clé­rigo nombrado por el patrono, ya que, aunque éste la llama “mones­terio”, sabemos que en la Vizcaya de la época nada más quiere decir este nombre que iglesia de patronato<a name="_ftnref7" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn7">[7]</a>. Dicha iglesia sería clara­mente útil para la piedad de lo3 fieles, pues las iglesias parroquiales de Abando y Baracaldo estaban alejadas.</p>
<p>Próxima a la iglesia poseía Don Fernán “la mi torre e casa que yo fice”, en que se acomodaron los religiosos y que no hemos de confun­dir con las torres de Luchana que se hallaban situadas ya a la orilla del Nervión<a name="_ftnref8" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn8">[8]</a>.</p>
<p>Era Don Fernán hombre de arraigada fe y piedad, como lo prue­ban, más aún que sus fundaciones religiosas, el hecho que su hijo y sucesor Pero López de Ayala tomó para basar su elogio: “amava e temia mucho a Dios. E ficiera grandes daños e venganzas por la mala muerte que dieron los gamboinos a Don Sancho Perez su hermano si no fuese tan buen christiano”<a name="_ftnref9" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn9">[9]</a>. Elogio elocuente y cumplido pa­ra un señor de su época, tan trabajada por las luchas de banderizos. Añadamos que, a la muerte de su esposa Doña Elvira Alvarez, ingre­so en la Orden de Predicadores<a name="_ftnref10" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn10">[10]</a>.</p>
<p>A principios de mayo de 1384, Don Fray Fernán Pérez de Ayala se acercaba ya a los ochenta años y solo le restaban diecisiete meses a su no corta vida<a name="_ftnref11" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn11">[11]</a>. Su hijo y futuro heredero, a quien asocia a la donación, Pero López de Ayala, era ya hacia años personaje im­portante en la corte de Castilla. Diez años antes (12-XII-1373) le ha­bía instituido heredero de su mayorazgo que comprendía las pose­siones de Baracaldo: “todo lo que yo he en el monesterio de San Juan de Quexana e todo lo que he al fuero de Ayala e todo lo que he en Orozco e en Varacaldo lo fago maiorazgo para <em>que lo ayudes </em>vos el dicho Pero Lopez mi hijo despues de mis días”<a name="_ftnref12" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn12">[12]</a>.</p>
<p>Para hacer la donación se reunieron en la casa-torre de Burceña, el anciano Don Fernán, su hijo y el comendador mercedario Fray Lorenzo de Monterrey. Vizcaya tenía, a la sazón, un sólo convento de religiosos, el de San Francisco de Bermeo<a name="_ftnref13" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn13">[13]</a>. Los mercedarios de Burceña serían los segundos. Don Fernán se había fijado en ellos, no sólo por su afición personal a la orden de la Merced y los traba­jos que sus religiosos soportaban en la redención de cautivos, sino también pensando en los “cristianos cautivos de esta tierra, provin­cia e montañas<a name="_ftnref14" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn14">[14]</a> que mas continuo son cautibos por ser marean­tes por los mares”. Le preocupaba la suerte de los hijos de la tierra.</p>
<p>La Orden de la Merced recibe del señor de Ayala la iglesia de Santa María de Burceña, la torre y casa cercana para residencia de los religiosos y para su sustentación numerosas tierras que nos per­miten calificar de verdaderamente magnífica la donación. Por su par­te los frailes habían de rogar a Dios por las almas de Don Fernán, de sus padres, de Sancho Pérez de Ayala y demás de su linaje que recibieran sepultura en Burceña.</p>
<p>No dejaron de presentarse dificultades en el primer siglo de vida del nuevo convento al que las casas de Pamplona y Logroño le dispu­taban el derecho a recoger limosnas en las regiones vecinas. El capí­tulo general de Guadalajara, en 1467, decreta -quizás zanjando la controversia- que Burceña sea casa aneja del convento de Logroño<a name="_ftnref15" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn15">[15]</a>; a éste le corresponden también las limosnas de Guiptízcoa<a name="_ftnref16" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn16">[16]</a>.</p>
<p>Pero la cuestión no terminó. Años después el obispo de Tuy y mercedario, Fray Diego de Muros, dicta sentencia arbitral sobre los limites de los conventos de Burceña, Estella y Logroño; dicha sen­tencia es confirmada por el capítulo general de Gerona en 1481 y se le ordena al comendador de Logroño que respete los derechos aje­nos<a name="_ftnref17" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn17">[17]</a>. Resuelto este problema, el convento de Burceña puede cre­cer y fortificarse como, en efecto, lo hace a lo largó del siglo XVI; de su seno nacerán hijos ilustres en la santidad, la ciencia y el go­bierno<a name="_ftnref18" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn18">[18]</a>.</p>
<p>No es propio de este artículo alejarnos de los días de la fundación del convento y no lo necesitamos para hallar al fraile más ilustre que de Burceña saliera, a Fray Juan de Zorroza, mártir de los moros en Baza, en 1482, cuando esperaba recursos para completar la reden­ción de cautivos.</p>
<p>Siglos después de su martirio se conservaba en el convento de Burceña el acta de su profesión religiosa o, al menos, el libro de pro­fesiones, hoy perdido.</p>
<p>Por él sabemos que Juan de Zorroza emitió sus votos el domingo 4 de junio de 1433 y en manos del, a la sazón, comendador de Bur­ceña Fray Miguel de Aguirre, bachiller en Teología y comendador perpetuo del dicho convento<a name="_ftnref19" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn19">[19]</a>. Otro dato interesante conservó el libro de profesiones acerca del Padre Aguirre y es que estuvo cin­co años en rehenes en Baza, cuando ésta se hallaba bajo la domina­ción mora<a name="_ftnref20" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn20">[20]</a>; sin que podamos puntualizar si este cautiverio tuvo lugar antes o después de la profesión de Zorroza.</p>
<p>Cómo naciera la afición del joven vástago de los Zorroza a la or­den y convento mercedario, es fácil de comprender. Desde su casa natal, si el arbolado no lo estorbaba, podía divisar la torre de Burce­ña y la espadaña de la ermita de la Virgen. Mientras larga distancia separaba a los habitantes de la casa Solar de Zorroza de su iglesia, parroquial de San Vicente de Abando, para llegarse a la iglesita de Burceña bastábales atravesar el río Cadagua. El prestigio de los frayles redentores, cuya misión encajaba tan plenamente en el ambiente, haría lo demás. Juan, segundón probablemente de su fa­milia, vio un camino abierto por el que enderezar su vida.</p>
<p>Si hemos de mantener el año 1416 como fecha de su nacimiento tendría quince años al tomar el hábito mercedario en Santa María de Burceña<a name="_ftnref21" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn21">[21]</a> y dieciséis al hacer su profesión. En 1432 el convento se hallaba aun en su juventud. No había cumplido los cincuenta años de su existencia y se debatía en las dificultades del reconocimiento de su autonomía.</p>
<p>La comunidad que habitaba en la antigua torre de los Ayala se­ria pequeña. Sus actividades habituales: el culto y la recolección de limosnas para la redención. Es indudable que también atendería es­piritualmente a los habitantes de las cercanías. De cuando en cuan­do un acontecimiento extraordinario: la marcha de 103 redentores a tierras de moros<a name="_ftnref22" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn22">[22]</a>.</p>
<p>Al emitir sus votos, Juan de Zorroza sabía bien la vida que abra­zaba. La entrega a Dios y al prójimo, la redención, posiblemente la cautividad y el martirio. Su vida en la Orden de la Merced pasará al olvido, para nosotros, hasta que llegue el momento culminante de su martirio, al cabo de cincuenta años de vida religiosa. Nada sabe­mos de ellos, pero son la raíz y el secreto de un final glorioso.</p>
<p>EL DOCUMENTO FUNDACIONAL</p>
<p>1. Su transmisión</p>
<p>1. En el archivo cíe los Duques de Alba existió este documento, según testimonio del Marqués de Lozoya<a name="_ftnref23" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn23">[23]</a> ¿Era original o copia autorizada o simple? Lozoya, que en otros casos de copias advierte, nada dice.</p>
<p>2. Copia simple, varios siglos posterior, se conserva en el Ar­chivo de la Corona de Aragón (Barcelona)<a name="_ftnref24" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn24">[24]</a> , entre otros papeles procedentes del archivo antiguo de los mercedarios de Barcelona.</p>
<p>3. Lo publicó Fray FRANCISCO DE LEDESMA en su <em>Historia breve de la fundación del convento de la Purissima Concepcion de María Santissima, llamado comúnmente de Alarcon y del convento de San Fernando, de Religiosas del Real Orden de Nuestra Señora de la Merced, Redención de Cautivos<a name="_ftnref25" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn25"><strong>[25]</strong></a>.</em></p>
<p>4. Lo transcribió JUAN RAMON DE 7TURRIZA ZARALA en <em>su Historia General de Vizcaya. </em>De los varios manuscritos que per­sonalmente hizo, aparece en los dos que se han publicado con los apéndices documentales, a saber, el de 1875<a name="_ftnref26" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn26">[26]</a> y el de 1793<a name="_ftnref27" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn27">[27]</a>. Es de notar que mientras en el primero aparece añadido al final -quizás porque hizo la copia después de transcrita parte de la obra-, en el segundo aparece ya en el orden correspondiente. Itu­rriza conoció la obra del Padre Ledesma, al menos la menciona<a name="_ftnref28" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn28">[28]</a>.</p>
<p>5. Nuevamente lo transcribe y publica JUAN E. DELMAS en su interesante estudio sobre Las <em>torres de Luchana desde su funda­ción hasta su ruina<a name="_ftnref29" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn29"><strong>[29]</strong></a>.</em> LABAYRU<em> </em>reproduce este texto sin modi­ficar ni aun los más manifiestos errores<a name="_ftnref30" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn30">[30]</a>.</p>
<p>Analizados los diversos textos llegamos a las siguientes conclusio­nes: a) Las transcripciones de Ledesma, Iturriza y Delmas lo son, directa o indirectamente, de la copia autorizada por el mismo notario que asistió a la donación, Juan Ortiz de Unçaa, a petición del propio Fr. Lorenzo de Monterrey y por mandato del donante, Fernán Pérez de Ayala, y podemos pensar que en el mismo acto o inmediata­mente después.</p>
<p>b) ITURRIZA advierte que hace su copia de la que se conser­vaba en el archivo de Burceña. LEDESMA nada dice de la suya, pero personalmente o a través de algún hermano en religión puede darse por cierta la misma procedencia. Las diferencias entre ambos,  de escasa monta si prescindimos de alguna omisión, pueden expli­carse por defecto de la nueva transcripción.</p>
<p>c) La transcripción más defectuosa de todas es la de DELMAS, sin que pueda precisarse hasta qué punto la responsabilidad de errores y variantes haya de recaer sobre Delmas o sobre el manus­crito que utilizó. Delmas conocía y utilizó la obra de Iturriza en sus estudios; incluso pudo tener entre manos la edición de Fita. Sin embargo, las diferencias ortográficas de su transcripción y otras va­riantes obligan a pensar que el manuscrito base de su edición fue otro que el utilizado por Iturriza, si bien algunas coincidencias su sugerirían el influjo de Iturriza en la interpretación. Algunas omisiones -dos en concreto- comunes pudieran deberse también a la existen­cia de otra copia, distinta de la manejada por Ledesma y que fuera la última razón de la coincidencia.</p>
<p>De todas maneras disponemos de material más que suficiente para fijar el texto del documento fundacional. Para darlo hemos tomado por base la transcripción de Iturriza (según la edición de Fita), que se muestra más respetuosa que Ledesma con la ortogra­fía; sin que pretendamos dar la ortografía original. En las lecciones variantes no se plantea problema especial, pues el contexto del do­cumento obliga en todo; los casos a una opción determinada. Ello no obsta para que, a pie de página, anotemos las variantes que pudieran tener algún interés, aunque a veces se trate de evidentes errores del copista; prescindiremos de las puramente ortográficas que por lo tardío de las transcripciones no ofrecen interés alguno. En las notas distinguimos las dos redacciones de la obra de Iturriza; llamamos A a la de  1735, editada por Fita, y B a la de 1793, editada por Rodríguez.</p>
<p>2. El texto</p>
<p>Sepan quantos esta carta et donación no rebocable et perpetua para siempre jamas vieren et leieren como yo el conde Fernan Perez<a name="_ftnref31" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn31">[31]</a> de Ayala et en nombre de Pero Lopez mi fijo legitimo et heredero de mi estado fago esta perpetua donación para en todo el tiempo del mundo<a name="_ftnref32" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn32">[32]</a> a bos el devoto religioso el licenciado frai Lorenzo de Monterrei de la orden de Santa Maria de la Merced et comendador, del nuestro monesterio et iglesia que yo obe fecho et edificado en el lugar de Burceña, pueblo de Baracaldo, de las En­cartaciones del Señorio de Vizcaya, por la gran voluntad et devoción que yo  he a la dicha orden de Santa Maria por las muchas et buenas obras pias en que los frailes della se emplean rescatando et sacando de poder de moros e cautiverio a los cristianos que ende estan en gran<a name="_ftnref33" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn33">[33]</a> laceria et<a name="_ftnref34" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn34">[34]</a> peligro de perder la fee santa, pasando como pasan grandes peligros et trabajos por mares et tierras por los librar et rescatar gastando<a name="_ftnref35" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn35">[35]</a> de sus algos et haberes et ende sacando cautivos de esta tierra, provincia et montañas que mas continuo son cautivos por ser mareantes por los mares. Por ende acatando lo suso dicho et para que mejor se puedan emplear en la tan santa obra et se animen los otros buenos cristianos a dar a esta orden para lo suso dicho, os dono et do<a name="_ftnref36" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn36">[36]</a> por mi et mis subcesores del mi estado, en nombre de toda la orden, la<a name="_ftnref37" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn37">[37]</a> mi iglesia que yo obe fecho et edificado para mí devocion intitulada Santa María de Burceña, ribera del brazo de mar et rio caudal Cadaguas llamado, que viene et pasa por la villa de Valmaseda et pasa por las mis torres de Luchana a la mar fasta el puerto de la villa de Portugalete, por las muchas mercedes et beneficios que la Virgen Maria siempre me ha fecho et me face, para que lo haiades et gocedes para siempre et sirvades a la Virgen Maria con todos los privillegios et perdonanzas que yo tengo ganadas de los santos papas Apostolicos et de los venerables obispos de Calaorra et la Calzada para todos los que ende so, enterraren et hi ende estobieren a oir los santos oficios en pro de las animas de los fieles cristianos.</p>
<p>Ansi mismo os dono<a name="_ftnref38" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn38">[38]</a> para en que moredes<a name="_ftnref39" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn39">[39]</a> et bibades bos et los frailes presentes et foturos la mi torre e casa<a name="_ftnref40" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn40">[40]</a> que yo fice et he acerca de la Eglesia con todas sus guertas e tierras et antezanas, bagos<a name="_ftnref41" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn41">[41]</a> et por plantar, dende la casa de Sancho Perez de Tapia fasta la casa de Juan Vrtiz<a name="_ftnref42" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn42">[42]</a> de Burceña mi merino et alcaide de las mis torres de Luchana et Cadahalso et sus tierras et montes et pasaje de tapia et otros bienes et casas foreras que yo he et tengo en la dicha tierra et valles del dicho pueblo et en sus comarcas et sus terminos<a name="_ftnref43" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn43">[43]</a>; et asi mismo haiades por buestro propio suelo et tierra para os sustentar et aprovechar et plantar<a name="_ftnref44" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn44">[44]</a> et sembrar et criar todo el suelo et tierra que esta dende el esquinal de la casa et guerta de Pedro Urtiz de Unsaa mi mayordomo, fasta la mar, derecho abajo por el camino real que viene de Balmaseda a Portogalete fasta el regato encañado<a name="_ftnref45" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn45">[45]</a> nombrado de Mespele­rreca derecho abajo fasta la mar salada et río suso declarado que para por delante de la mi eglesia de Santa Maria de Burceña, et las mis torres de Luchana, con todos sus pastos, herbages, tierras bagas<a name="_ftnref46" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn46">[46]</a>, labradas e por labrar, aguas corrientes et estancos, et dehesas et suelos<a name="_ftnref47" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn47">[47]</a> plantados et por plantar con lo demas de ello annejado et a mi tocante en la dicha tierra os dono dende la foxa del monte fasta abajo la piedra del río, para que la haiades et gocedes para siempre para el dicho monesterio et sacar cautibos et para que fagades otros santos sacrificios, et por que roguedes a Dios por mi alma et de mis señores padre et madre que Dios hala, et por el alma de Sancho Perez de Ayala mi hermano que esta ende enterrado en la dicha eglesia con otros de mi casa e linaje; et otrosi os do ende luego los mis paramentos et almalafas et aljubas, et raciles et tapettes<a name="_ftnref48" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn48">[48]</a> para la dicha eglesia et servicios de Dios et  todo el<a name="_ftnref49" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn49">[49]</a> algo que ende mas haia <a name="_ftnref50" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn50">[50]</a> en la dicha mi casa para buestro servicio, para que lo haiades et tengades<a name="_ftnref51" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn51">[51]</a> et poseiades quietamente, et fago esta presente carta de donacion por las razones susodichas, con todas las mejoras, vinculos et fuerzas que al pre­sente se pueden facer et por tiempo futuro facer podrian para que ninguno, nin algunos [del mi estado, casa linaje e descendencia, ni otros algunos quier que sean os lo perturben ni quiten; mas antes si alguno o algunos]<a name="_ftnref52" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn52">[52]</a> os contrabinieren o contrallaren a esta mi voluntad et donación que ansi yo bos fago<a name="_ftnref53" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn53">[53]</a> nuestro Señor Jesu­cristo et la Virgen Santa Maria<a name="_ftnref54" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn54">[54]</a> sean, buestros defensores de todo daño, traicion et alebosia et de malos acometimientos<a name="_ftnref55" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn55">[55]</a> de malos homes de sin temor de Dios nuestro Señor et de justicia del mundo, sino que siempre os sean como yo al presente lo so¡ los míos subce­sores<a name="_ftnref56" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn56">[56]</a> en buestra defensa y quien lo contrario a esta mi<a name="_ftnref57" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn57">[57]</a> donacion ficiere la maldicion de Dios omnipotente e de Santa Maria su madre et la mia venga sobre el.</p>
<p>Fue fecha esta donacion en el lugar de Burceña, dentro de la casa et torre a cuatro días de mayo del año del nacimiento del nuestro Salvador Jesucristo de mil doscientas e ochenta e cuatro años: a lo qual fueron et se hallaron presentes por testigos de la dicha donación con el dicho señor conde Fernan Perez de Ayala et su fijo Pero Lopez et ante mi el escribano Sancho de Tapia, Ochoa de Burceñá et Joan de Nesana et otros vecinos de dicho pueblo et firmo el dicho señor conde et su fijo<a name="_ftnref58" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn58">[58]</a>. Pero Lopez. -Fernan Perez- Pero Lopez. E fizelo<a name="_ftnref59" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn59">[59]</a> escribir e notar por mandato de dicho señor Conde, Juan Urtiz de Unsaa escribano. Et yo Juan Urt1z de Unsaa, escribano del rey nuestro señor fui notario suyo [e de la merindad e junta de Ayala presente fui a todo lo que]<a name="_ftnref60" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn60">[60]</a> de suso dicho es en esta donacion perpetua juntamente con el señor conde Fernan Perez et su fijo Pero Lopez et testigos dj esta donación por­petua e per mandado da dicho soñar conde la fiz escribir et notar a ruego de dicho frai Lorenzo de Monterrei de la dicha orden de la Merced: et por ende en testimonio de lo suso dicho fíze<a name="_ftnref61" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn61">[61]</a> aqui este mio signo acostumbrado que es atal. -En testimonio de ver­dad -Juan Urtiz de Unsaa.</p>
<p><em>3. La fecha</em></p>
<p>Todas las copias que conocemos del documento fundacional dan la fecha de 1284. Ello nos lleva a pensar que, quizás, esta fecha se hallara ya en la escritura original o por lo menos en una de las primeras copias.</p>
<p>Sin embargo, está ciertamente equivocada. He aquí las razones: 1.4 Don Fernán Pérez de Ayala vivió de 1305 a 1385<a name="_ftnref62" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn62">[62]</a> y su hijo Pero López de Ayala de 1333<a name="_ftnref63" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn63">[63]</a> a 1407<a name="_ftnref64" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn64">[64]</a>. En la escritura de Burceña llama Fernán Pérez a Pero López, “mi fixo lexitimo et heredero de mi estado”. Ahora bien, Fernán fundó el mayorazgo de Ayala por público instrumento datado a 12 de diciembre de 1373 (era 1411), nombrando sucesor suyo a Pero López<a name="_ftnref65" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn65">[65]</a> y lo confirma en su testamento hecho en Vítoria a 6 de enero de 1375 (era 1413)<a name="_ftnref66" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn66">[66]</a> 2º El mismo documento fundacional nos dice que dona a los mercedarios su iglesia y monesterio en “Burceña, pueblo de Bara­caldo, en las Encartaciones del Señorío de Vizcaya”. Ahora bien, en 1357, en el documento fundacional de San Francisco de Bermeo, dice el Señor de Vizcaya, Don Tello: “acordamos de facer vn mo­nesterio de fraires en el nuestro Señorío de Vizcaya, por quanto en todo el nuestro Señorio non havia monesterio ninguno de orden de religiosos<a name="_ftnref67" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn67">[67]</a>. Ello excluye claramente la existencia de un convento mercedario de Burceña.</p>
<p>3.<sup>4</sup> El documento que nos ocupa menciona al “puerto de la villa de Portugalete”. Y Portugalete fue fundada por la Señora de Viz­caya, Doña María Díaz de Haro, en 1322<a name="_ftnref68" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn68">[68]</a>.</p>
<p>4º La Orden de la Merced celebró el año 1317, en Valencia, un capítulo general de trascendental importancia para el futuro de la Orden. Sus actas<a name="_ftnref69" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn69">[69]</a> nos dan a conocer las distintas casas que entonces contaba. Burceña no aparece; prueba inequívoca de que aún no existía<a name="_ftnref70" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn70">[70]</a>.</p>
<p>Hemos acumulado todas estas razones que obligan a retrasar al siglo XIV la fundación de Burceña a fin de que se vea claramente que para salvar la fecha de 1284 no basta rastrear entre las genealo­gías de los Ayalas, la existencia de un Fernán Pérez de Ayala ante­rior al padre del Canciller. J. E. DELMAS que en su Guía histórico descriptiva <em>del </em>viajero en el Señorío <em>de Vizcaya </em>(Bilbao, 1865)<a name="_ftnref71" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn71">[71]</a> había dado por buena la corrección de ITURRIZA <a name="_ftnref72" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn72">[72]</a> y admitido la fecha de 1384, volvióse atrás<a name="_ftnref73" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn73">[73]</a>. Pretende que Fernán Pérez de Ayala vivió en el siglo XIII y erróneamente porque los mismos datos familiares de don Fernán que Delmas aduce lo identifican claramente -a pesar de alguna equivocación- con el padre del canciller<a name="_ftnref74" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn74">[74]</a>, de quien reconoce que escribió a principios del si­glo XIV, y que fué -y no un imaginario Pedro Pérez- quien en unión de su padre hizo la donación de Burceña. Es extraño que el embrollo cronológico de Delmas lograra ser aceptado por LABA­YRU<a name="_ftnref75" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn75">[75]</a>.</p>
<p>Ya ITURRIZA, a fines del siglo XVIII, propuso retrasar un siglo la fecha fundacional<a name="_ftnref76" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn76">[76]</a>. Hoy lo admiten con generalidad los histo­riadores que se han preocupado del problema<a name="_ftnref77" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn77">[77]</a>. El error se expli­caría fácilmente suponiendo la omisión inadvertida da una C en la datación de la copia que sirvió de arquetipo a las demás.</p>
<p><strong> </strong></p>
<hr size="1" /><a name="_ftn1" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref1">[1]</a> Fray FRANCISCO DE LEDESMA<strong>. </strong><em>Historia breve de la fundación del convento de la Purissima Concepción de María Santissima, llamado común­mente de Alarcón </em>(Madrid 1709), p. 249.<a name="_ftn2" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref2">[2]</a> Decimos «siglos ha», pues, en 1300, don Diego López de Haro otorga la carta-puebla a la puebla ya existente de Bilbao, si bien a la sazón parte de la anteiglesia de Begoña. Don Diego dio independencia y ser de villa a Bilbao. Únicamente en este sentido restringido puede llamársele fun­dador.</p>
<p><a name="_ftn3" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref3">[3]</a> Carta fundacional del monasterio de Burceña, cuyo texto damos a continuación.</p>
<p><a name="_ftn4" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref4">[4]</a> FERNÁN PÉREZ DE AYALA, Árbol <em>de l</em>a Casa <em>de </em>Ayala, en J. DE CONTRERAS. <em>Introducción </em>a la biografía <em>del Canciller </em>Ayala (Bilbao, 1950), p. 142-3</p>
<p><a name="_ftn5" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref5">[5]</a> <em>Ibid. p, 142. </em>Véase cómo narra la muerte LOPE GARCIA DE SALAZAR<strong>. </strong><em>Las bienandanxas e fortunas </em>(edíc. Rodríguez Herrero; Bilbao, 1955), <em>p. 254.</em></p>
<p><a name="_ftn6" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref6">[6]</a> <a href="http://cfr.la/"><em>Cfr. la</em></a> continuación de PERO LÓPEZ DE AYALA al Arbol de la Casa de <em>Ayala. loc. cit. p. 161.</em></p>
<p><a name="_ftn7" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref7">[7]</a> <a href="http://cssr.a.e.de/"><em>Conf. A. E. </em><em>DE</em></a> MAÑARICUA. Santa María de Begoña en la historia es­piritual <em>de Vizcaya </em>(Bilbao, 1950), p. 131-4.</p>
<p><a name="_ftn8" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref8">[8]</a> Sobre <em>estas </em>torres de Luchana c<em>fr. J, E. </em>DELMSA. <em>Bilbao. Cosas </em>de <em>antaño. Las </em>torres de <em>Luchana, desde su fundación hasta su ruina </em>en «Euskal-Erria» <em>21 (1899) 54-8, 90-3. 140.3, 174-8, 212-7. 234-9. 269-72 y 302-<sup>,</sup>5. </em>J. DE <a href="http://ybarra-p.de/">YBARRA-P. DE</a> GARMENDIA. <em>Torres </em>de <em>Vizcaya 1, </em>(Madrid, <em>1946), p. 262-6 </em>y lám. <em>101-2.</em></p>
<p><a name="_ftn9" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref9">[9]</a> PERO LÓPEZ DE AYALA, loc. Cit. t. p, 143.</p>
<p><a name="_ftn10" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref10">[10]</a> <em>Ibid, p. 1918</em></p>
<p><a name="_ftn11" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref11">[11]</a> Murió el 15-X-1385. Cfr. PERO LÓPEZ DE AYALA, loc. cit. p. 151.</p>
<p><a name="_ftn12" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref12">[12]</a> Escritura de fundación del mayorazgo de Ayala, en CONTRERAS. p, 62.</p>
<p><a name="_ftn13" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref13">[13]</a> Por el documento fundacional del convento de San Francisco de Bermeo otorgado por Don Tello, señor de Vizcaya, en 1357, sabemos que a la sazón no existía convento de frailes en Vizcaya (Cfr. texto en ITURRIZA<strong>. </strong><em>Historia general de Vizcaya, </em>edic, Rodríguez, Bilbao, 1936, p. 512). No tenemos noticia de que, a pesar de la donación de 1182 (texto en MANARICÚA,<strong> </strong><em>la. cit. </em>apén. I), se instalaran monjes premonstratenses en San Juan de Gaztelugach. Por lo que hace a San Agustín de Echebarría (Elorrio), está a punto de publicarse en <em>Scriptorium Victoriense, </em>revista del Seminario de Vi­toria, un artículo nuestro en que <em>se </em>estudia el problema de <em>si lo ocuparon monjes</em>; <em>los </em>datos que poseemos del siglo XIII parecen demostrar <a href="http://que.sl/"><em>que si</em></a><em> </em>en algún tiempo los hubo, en dicho siglo todo se reducía a la vida de comunidad de los beneficiados sirvientes.</p>
<p><a name="_ftn14" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref14">[14]</a> Vizcaya, Guipúzcoa y Santander</p>
<p><a name="_ftn15" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref15">[15]</a> Domus autem de Burcenya sit adnexa domui de Logronyo». Texto en <em>G.VAZQUEZ. La Merced a mediados de los siglos XV y XVI. Documentos inéditos y observaciones (Roma, 1931), p. 50.</em></p>
<p><a name="_ftn16" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref16">[16]</a> Item fuit stabílitum quod terra de Lepuaca, sit conventus de <em>Lo­</em>gronyo <em>(Ibid. 51</em><em>l).</em></p>
<p><a name="_ftn17" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref17">[17]</a> G. VÁZQUEZ. Manual de Historia de l<em>a Orden de Nuestra Señora de la Merced. </em><em>I </em>(Toledo, 1931), p. 382</p>
<p><a name="_ftn18" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref18">[18]</a> <em>G. </em>VÁZQUEZ. <em>Breve reseña de loa convento de la Orden de la Meced (Roma, 1932), p. 12.</em></p>
<p><a name="_ftn19" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref19">[19]</a> Cfr. Biblioteca Nacional de Madrid, manuscrito <em>2.443, </em>fol. 63 r. <em>y G. Henao. Averiguaciones de las antigüedades de Cantabria, II </em>(Salamanca. <em>1891), p, 324.</em></p>
<p><a name="_ftn20" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref20">[20]</a> Biblioteca Nacional de Madrid, manuscrito <em>2.443. </em>fol. 63 v. Aunque dice <em>Baeza, se </em>refiere a <em>Baza; </em>Baeza hacía tiempo que había sido recon­quistada.</p>
<p><a name="_ftn21" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref21">[21]</a> E. J. DE LABAYRU <em>(Galería de bascongados ilustres en religión, Bil­bao. 1893, p. 19) </em>da como fecha de la toma de hábito, tomada probablemente <em>de los </em>apuntes manuscritos del Padre Lápido, comendador de Burceña a fines del siglo XVIII,<em> el </em>año <em>1431, lo </em>que conviene con el 1432 de la profesión.</p>
<p><a name="_ftn22" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref22">[22]</a> De tres redenciones hechas por los frailes de Burceña en el siglo XIV no ha llegado noticia: la del Padre Aguirre que queda mencionada, la del Padre Zorroza y, en 1495, otra en que Intervino el comendador de este convento y que no puede ser la del Padre Aguirre por la distancia de tiempo (Cfr. VÁZQUEZ. <em>Manual, I, p. 396).</em></p>
<p><a name="_ftn23" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref23">[23]</a>CONTRERAS. <em>Obra citada, p. 118.</em></p>
<p><a name="_ftn24" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref24">[24]</a> Monacales, Hacienda, 2676</p>
<p><a name="_ftn25" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref25">[25]</a> Madrid, 1709. <em>p. 247-8.</em></p>
<p><a name="_ftn26" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref26">[26]</a> Publicada por F. PITA (Barcelona, <em>1884), .p. 402-3.</em></p>
<p><a name="_ftn27" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref27">[27]</a> Publicado por A. RODRIGUEZ (Bilbao, 193B), <em>p. 477-9</em></p>
<p><a name="_ftn28" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref28">[28]</a> Cfr. edic. Rodriguez, <em>p. 319.</em></p>
<p><a name="_ftn29" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref29">[29]</a> DELMAS, <em>Loc. cit. p. 91-3.</em></p>
<p><a name="_ftn30" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref30">[30]</a> <em>Historia general del Señorío de Bizcaya, II </em>(Bilbao, <em>1897), p,91-93.</em></p>
<p><a name="_ftn31" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref31">[31]</a> DELMAS :<em>Lopez. </em>Errata indudabbe, pues más abajo aparece repe­tidas veces como  Pérez.</p>
<p><a name="_ftn32" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref32">[32]</a> ITURRIZA a: <em>mando. Errata clara </em></p>
<p><a name="_ftn33" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref33">[33]</a> DELMAS: OMITE <em>gran </em></p>
<p><a name="_ftn34" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref34">[34]</a> DELMAS: <em>en. </em></p>
<p><a name="_ftn35" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref35">[35]</a> DELMAS: <em>quitando. </em></p>
<p><a name="_ftn36" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref36">[36]</a> LEDESMA: <em>doto. </em>ITURRIZA A, y DELMAB: <em>todo­</em></p>
<p><a name="_ftn37" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref37">[37]</a> LEDESMA: de la. Introduce <em>la de como </em>consecuencia de <em>doto.</em></p>
<p><a name="_ftn38" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref38">[38]</a> ITURRIZA A: <em>ordono. </em>DELMAS :<em>ordeno.</em></p>
<p><a name="_ftn39" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref39">[39]</a> ITURRIZA A. y DELMAS: <em>morides.</em></p>
<p><a name="_ftn40" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref40">[40]</a> ITURRIZA B.: <em>casas.</em></p>
<p><a name="_ftn41" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref41">[41]</a> DELMAS: <em>baxos,</em></p>
<p><a name="_ftn42" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref42">[42]</a> DELMAS e ITURRIZA A.: <em>Juan Cruz</em></p>
<p><a name="_ftn43" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref43">[43]</a> LEDESMA e ITURRIZA A.: <em>conterminos</em></p>
<p><a name="_ftn44" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref44">[44]</a> LEDESMA: <em>aprovechar de plantíos</em></p>
<p><a name="_ftn45" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref45">[45]</a> LEDESMA: <em>y cañada</em></p>
<p><a name="_ftn46" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref46">[46]</a> <em>DELMAS: boxas</em></p>
<p><a name="_ftn47" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref47">[47]</a> DELMAS: <em>lechos.</em></p>
<p><a name="_ftn48" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref48">[48]</a> DELMAS : <em>rapetes.</em></p>
<p><a name="_ftn49" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref49">[49]</a> DELMAS: e.</p>
<p><a name="_ftn50" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref50">[50]</a> LEDESMA: <em>ay.</em></p>
<p><a name="_ftn51" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref51">[51]</a> DELMAS : suprime <em>et tengades,</em></p>
<p><a name="_ftn52" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref52">[52]</a> Lo incluido entre [] solamente aparece en Ledesma.</p>
<p><a name="_ftn53" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref53">[53]</a> DELMAS: F<em>ago en.</em></p>
<p><a name="_ftn54" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref54">[54]</a> LEDESMA omite la mención de N<sub>•</sub> S. Jesucristo y dice: F<em>ago y a la Virgen.</em></p>
<p><a name="_ftn55" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref55">[55]</a> DELMAS: omite <em>de malos acometimientos</em></p>
<p><a name="_ftn56" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref56">[56]</a> DELMAS: <em>defensores.</em></p>
<p><a name="_ftn57" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref57">[57]</a> DELMAS omite: mi</p>
<p><a name="_ftn58" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref58">[58]</a> DELMAS: tio</p>
<p><a name="_ftn59" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref59">[59]</a> ITURRIZA <em>A. y </em>DELMAS: <em>fuelo.</em></p>
<p><a name="_ftn60" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref60">[60]</a> Lo incluído entre [ ]<em> solamente </em>en Ledesma. DELMAS: <em>su notario suyo de susodicho fice esta donacion perpetua</em></p>
<p><a name="_ftn61" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref61">[61]</a> LEDESMA:<em> fue</em><em>.</em></p>
<p><a name="_ftn62" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref62">[62]</a> <em> R. </em>DE FLORANES<em><sub>•</sub></em> <em>Vida literaria del canciller mayor de Castilla D. Pe­dro López de Ayala </em>en «Colección de documentos inéditos para la historia <em>de </em>España, tomo 19 (Madrid, 1851), p. 39-43.</p>
<p><a name="_ftn63" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref63">[63]</a> CONTRERAS, <em>P. 38.</em></p>
<p><a name="_ftn64" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref64">[64]</a> <em>El 23-XII-1406 </em>vivía aún, aunque «enfermo echado en una cama en las casas de su morada» en Calahorra, consta de su testamento (CONTRERAS, <em>p.115). Dobió </em>morir poco después, según la continuación anó­nima de la genealogía de los Ayala, «en Calahorra en edad de setenta y cinco años <em>(ibid p.155).</em></p>
<p><a name="_ftn65" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref65">[65]</a> Documento en CONTRERAS, p. 61-7<em> </em></p>
<p><a name="_ftn66" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref66">[66]</a> <em>Ibid. p. 76</em></p>
<p><a name="_ftn67" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref67">[67]</a> Texto de ITURRIZA (edic. Rodríguez) p. 512</p>
<p><a name="_ftn68" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref68">[68]</a> <a href="http://cfr.la/">Cfr. la</a> carta-puebla en CIRIQUIAIN-GAIZTARRO. <em>Monografía </em><a href="http://xn--histr-3ta.ca/"><em>histórica</em></a><em> de la Muy Noble Villa y Puerto de Portugalete </em>(Bilbao, 1942), p, 221.</p>
<p><a name="_ftn69" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref69">[69]</a> <em>Las publicó G. VAZQUEZ. Actas del capítulo general de 1317 cele­brado en Valencia, en que fue elegido maestro general el Ven. Raimundo Albert. Roma, 1929.</em></p>
<p><a name="_ftn70" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref70">[70]</a> Lo hizo observar, en primer lugar, VÁZQUEZ. <em>Manual, </em>I, p. 248, nota 1</p>
<p><a name="_ftn71" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref71">[71]</a> Pág. 330<sub>•</sub></p>
<p><a name="_ftn72" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref72">[72]</a> Cfr. ITURRIZA (edíc. RodrIguez), p. 479.</p>
<p><a name="_ftn73" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref73">[73]</a> “Euskal-Erria” 21 (1888) 91 y nota, en LABAYRU <em>Historia, </em>II, g 797-8</p>
<p><a name="_ftn74" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref74">[74]</a> Compárese la enumeración de los hijos de Fernán Pérez de Ayala que trae Delmas en su nota, con la del propio Canciller en la continuación <em>al ArboI de la Casa de Ayala </em>escrito por su padre (CONTRERAS, p. 147-8).</p>
<p><a name="_ftn75" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref75">[75]</a> <em>Historia, </em><em>II, .p. 250</em></p>
<p><a name="_ftn76" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref76">[76]</a> ITURRIZA (edic. Rodríguez), p. 479; cfr. Edic. Fita, p. 403</p>
<p><a name="_ftn77" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref77">[77]</a> VAZQUEZ, <em>Manual</em>, I, p. 248 y <em>Breve reseña</em>, p. 12. MAÑARICUA, <em>Santa María de Begoña</em>, p. 132, nota 51. J. DE ARRIAGA, <em>Los mercedarios de Burceña</em> en “Estudios” (1955) 122.</p>
<h5 style="text-align: right;">Escrito por Andrés E. de Mañaricua</h5>
</div>
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		<title>La casa-torre de Beurko</title>
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		<pubDate>Mon, 30 Mar 2009 06:22:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><strong> </strong></p>
<p><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/03/beurko-3.jpg" class="floatbox" rev="group:185 caption:`beurko-3`"><img class="alignright size-medium wp-image-348" title="beurko-3" src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/03/beurko-3-300x198.jpg" alt="beurko-3" width="300" height="198" /></a>Mal llamada casa-torre porque en realidad se trata de un caserío semejante a otros muchos de los que debieron extenderse en el pasado por todo Barakaldo.</p>
<p>La auténtica torre de Beurko se hallaba situada frente a la desembocadura del Ballonti. La descripción correspondiente al siglo XVIII de sus propiedades es la siguiente: <em>“la casa y torre antigua de Beurco…” </em>situada en el barrio de Beurko, que tiene dependiente de ella otra casa <em>“en la parte de arriba de dicha torre con dos viviendas” </em>y un horno en la esquina.</p>
<p>La torre de Beurko tenía la huerta en su trasera, lindando <em>“por un costado Con el Camino Real por el otro a la viña de dichas Casas su hondera al Juncal…” </em>Junto a esta huerta se hallaba una viña <em>“con su hondera al Juncal y Cañas” </em>y, al lado de la viña <em>“la Heredad que se halla de Restrojo pegante a la misma Viña y sitio que llaman el Astillero” </em>Anexas a la torre se hallaban otras dos heredades, una de ellas <em>“la Heredad que llaman de Bayube que se halla la metad de restrojo y la otra metad de Maiz” </em>y la otra <em>“un Huerto que llaman el del fresno”</em>.</p>
<p>Estas propiedades se completaban con <em>“el varco de pasar gente que se halla en la Ria y Canal de Beurco inmediato a dicha torre…”</em></p>
<p>Todas estas posesiones estaban agrupadas en un mayorazgo que, a finales del siglo XVI, era propiedad de los Landaverde pasando, desde comienzos del siglo siguiente, a los Anuncibay, y de estos a los Larrínaga-Sobrado.</p>
<p>La casa que actualmente se levanta a un costado del bidegorri se ajusta más a otra descripción. Es la siguiente: La casa de Beurko, con una <em>“heredad de sembradura de otros diez y seis celemines llamada la Rotura (…) una Arboledita en el varrio de dicho Beurco junto a la fuente cuyas dos tercias partes pertenecen a la referida casa…”</em>.</p>
<p>Esta casa que se acaba de nombrar fue propiedad de Francisco Xabier de Retuerto y Salazar, quien la contaba, junto a las casas llamadas de <em>Bagaza</em>, <em>Zaballa mayor </em>y <em>Zaballa menor</em>, entre sus bienes libres, porque tenía otros muchos sujetos a su mayorazgo de Salazar-Galindo.</p>
<p>Los dueños de la vivienda de quienes primero tengo noticia son San Juan de Retuerto y su esposa María Sáez de Beurko, quienes vivían en ella a finales del siglo XVI. Las heredó su hijo Domingo de Retuerto, quien casó con María Santa de Rotaetxe, y de estos pasó a su primogénito Martín de Retuerto, el cual contrajo matrimonio con María Asencia de Cantarrana.</p>
<p>El hijo y heredero de estos, Antonio de Retuerto casó, a finales del siglo XVII, con María Antonia de Larrínaga Anuncibay.</p>
<p>Fruto de este matrimonio nació Juan de Retuerto quien casó con Margarita de Salazar-Galindo a quienes heredó el antes citado Francisco Xabier de Retuerto y Salazar.</p>
<p>Posiblemente no sean más que nombres pero pueden ayudarnos a ir concretando algo más las características de esta casa y, a través de ellos, tratar de llegar a situarla en el tiempo.</p>
<h5 style="text-align: right;">Escrito por Goyo Bañales</h5>
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		<title>Una fortaleza única: las Torres de Lutxana</title>
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		<pubDate>Mon, 23 Mar 2009 06:20:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
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		<description><![CDATA[1.- Historia A mediados del siglo Xl, concretamente en 1040 y 1051, los hermanos Lope Galindo Velázquez aparecen como tenentes -algo así como gobernadores- de Barakaldo en nombre del rey García Sánchez III de Navarra. Estos personajes pertenecían a una familia de probable procedencia alavesa, aunque de origen incierto. La leyenda los hace descendientes de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/03/guerra-carlista-burcena-31.jpg" class="floatbox" rev="group:170 caption:`guerra-carlista-burcena-31`"><img class="alignright size-medium wp-image-511" title="guerra-carlista-burcena-31" src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/03/guerra-carlista-burcena-31-300x192.jpg" alt="guerra-carlista-burcena-31" width="300" height="192" /></a>1.- <span style="text-decoration: underline;">Historia</span></strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p>A mediados del siglo Xl, concretamente en 1040 y 1051, los hermanos Lope Galindo Velázquez aparecen como tenentes -algo así como gobernadores- de Barakaldo en nombre del rey García Sánchez III de Navarra. Estos personajes pertenecían a una familia de probable procedencia alavesa, aunque de origen incierto. La leyenda los hace descendientes de un mítico conde don Vela, hijo bastardo de un rey de Aragón, que ganaría el señorío de Ayala del monarca castellano Alfonso VI (1072-1109), pero resulta evidente que las fechas no concuerdan. En cualquier caso durante el siglo XI, y gracias a su apoyo a diferentes monarcas -navarros primero, castellanos después-, los Velázquez lograron hacerse con el importante señorío de Ayala (incluyendo Orozko), al que se unirían varias tenencias en el Norte de Burgos y Las Encartaciones de Bizkaia. Entre estas últimas se hallaba Barakaldo, por entonces integrado en el valle de Somo­rrostro.</p>
<p>¿Cuáles eran las funciones de los tenentes? Básicamente la defensa del territorio, el manteni­miento de la paz pública, la administración de justicia y la recaudación de impuestos. En pago por estos servicios los monarcas que les habían otorgado la tenencia les cedían ciertas rentas (diezmos, peajes…), las confiscaciones, indemnizaciones y penas aplicadas a los delincuentes, y unos derechos que pagaban los litigantes de los pleitos. Pero al margen de estos beneficios «legales» era frecuente que los tenentes se apoderasen de los bienes colectivos: montes y aguas fundamentalmente, y tam­bién tierras de cultivo no ocupadas. Así, parte del territorio que en principio sólo tenían que adminis­trar en nombre de la corona acababa por convertirse en su propiedad. Esta forma de abuso señorial sería de particular trascendencia en el caso de Barakaldo.</p>
<p>Los Velázquez-Ayala debieron mantenerse al frente de la tenencia de Barakaldo hasta el segun­do tercio del siglo XII, cuando Garci Galíndez de Ayala repartió entre sus tres herederos todas sus posesiones -con excepción del señorío de Ayala, que se mantuvo unido-. Así, cada uno de los hermanos recibiría un tercio de las tierras y derechos familiares en el municipio. Pero poco después la tenencia de Barakaldo pasó a manos de los Haro, señores de Bizkaia.</p>
<p>Este hecho supuso la pérdida de poder en la zona por parte de las dos líneas secundarias de la casa de Ayala. Sin embargo, la rama principal logró anticiparse al cambio de tenente y transformar parte del territorio bajo su gobierno en una propiedad de hecho, propiedad que además consiguió hacer extensiva a su condición de administradora de justicia. Es decir, que lo<strong> </strong>que hasta ese momento había sido un señorío por delegación, en representación del monarca, se transformó en un señorío pleno, en el que el señor aunaba la condición de propietario del suelo y la de administrador de la justicia sobre los hombres que lo ocupaban. Dicho de otra forma, se creó un señorío típicamente feudal.</p>
<p>Ello explica el que los señores de Ayala fueran dueños hasta el siglo XVI de un tercio de los diezmos de la parroquia de San Vicente y un tercio de los montes del concejo, además de mantener su poder jurisdiccional -con merino propio- sobre 46 <em>«casas censuarias» </em>(es decir, caseríos construidos sobre tierras de su propiedad).</p>
<p>El centro neurálgico de este pequeño señorío de los Ayala debía situarse en Burceña. Al menos allí poseía la familia un palacio en 1328, que para 1384 había sido transformado -signo de los tiempos- en una casa torre. Pero en esta última fecha la «capital» de las posesiones ayalesas había pasado ya a las torres de Luchana : su alcaide era a la vez merino de las “<em>tierras et montes et pasaje  de Tapia  et otros bienes e casas foreras</em>» que los Ayala poseían «<em>en la dicha tierra et valles del dicho pueblo (de Barakaldo) et en sus comarcas et sus terminos</em>».</p>
<p>Este cambio estaría relacionado con la estratégica disposición de Luchana, en la confluencia de los ríos Cadagua y Nervión, dos cursos fluviales sobre los que discurría buena parte del comercio terrestre y fluvial-marítimo vizcaíno -sobre todo desde la fundación de Bilbao en 1300-. Por otro lado, el lugar era uno de los puntos más estrechos del cauce del Nervión, con lo que desde la torre era fácil controlar el tránsito de cualquier tipo de embarcación.</p>
<p>Además, aguas abajo las riberas -especialmente la derecha- eran unas extensas marismas de límites indefinidos, con la excepción del puerto de Portugalete y la cala de Santurtzi. De hecho, el entorno de Luchana era el primer punto en el que ambas orillas adquirían suficiente solidez como para asentar unos embarcaderos paralelos. Es por ello que cerca de las torres, en Tapia, se situaba el primer «pasage» o lugar por donde se podía cruzar la ría en un bote trasbordador. Como cabría esperar, este «pasage de Tapia» era propiedad de los señores de las torres de Luchana. Como contrapartida a esta excelente posición, la fortaleza se hallaba expuesta a las avenidas, a los embates de la mar y a los vientos dominantes en la zona, lo que obligó a realizar periódicas labores de mantenimiento, cuando no verdaderas reconstrucciones.</p>
<p>Si las razones del emplazamiento de las torres de Luchana -la documentación casi siempre las menciona en plural- parecen evidentes, más difícil resulta averiguar su origen. Delmas las lleva hasta el siglo XI y las atribuye al mítico conde don Vela. Este autor asegura además que «poseemos documentos anteriores al siglo XIII que a ellas se refieren», aunque no especifica de que documentos se trata. Señala también -en esta ocasión basándose en una incierta tradición oral- que desde las torres se cobraban impuestos a los barcos que subían al puerto de Bilbao cargados de aceite de ballena, y que para evitar evasiones los alcaides de la fortaleza tendían una cadena entre ambas orillas del Nervión.</p>
<p>En realidad, estas exacciones irían expresamente en contra de los privilegios de la villa de Bilbao, cuya carta puebla prohibía el cobro de peajes «en el nuestro puerto de Portugalete ni en la barra ni en toda la canal», lo que nos hace dudar de que esta noticia sea cierta. Cabe la posibilidad de que antes del año 1300, y dada la ubicación de Luchana, se impusiera desde allí algún tipo de tasa, pero adelantemos ya que no hay noticias de la existencia por aquel tiempo de las torres de Luchana. En cuanto a la cadena, tampoco hay dato alguno sobre su existencia -que, por otra parte, hubiera generado constantes pleitos con las anteiglesias de la margen derecha, como sucediera a Portugalete con motivo de sus derechos sobre la ría-.</p>
<p>Pese a estos intentos de Delmas por alargar su antigüedad, lo cierto es que la primera mención fidedigna de la existencia de las torres es de 1384. En el documento fundacional del convento de Santa María de Burceña, Fernán Pérez de Ayala se refiere a «las mis torres de Luchana», cuyo alcaide era Juan Cruz de Burceña. Por nuestra parte, creemos que las torres no existían en 1328, cuando los cabezaleros -albaceas testamentarios- del recientemente fallecido señor de Ayala vendieron las posesiones familiares en la zona, ni en 1349, cuando Fernán Pérez de Ayala las recuperó, pues en ninguno de los documentos correspondientes se mencionan. Por tanto, pensamos que las torres de Luchana se alzarían entre 1349 y 1384.</p>
<p>Sin embargo poco después debieron de realizarse importantes reformas en la fortaleza estando Pedro López de Ayala preso en Portugal tras la batalla de Aljubarrota (1385): <em>«labro su muger (Leonor) la casa fuerte de Baracaldo, e estorvandolo algunos vizcaynos, seña­ladamente el solar de Butron e de Muxica, vinieron en aiuda de Doña Leonor los de Avendaño e todos los de Gamboa».</em></p>
<p><em> </em></p>
<p>Parece, por tanto, que los Mújica-Butrón, cabeza del bando oñacino en Bizkaia, no veían con buenos ojos la creciente presencia de los Ayala, también oñacinos, en un municipio sobre el que por entonces estaban extendiendo su influencia -de hecho, parece que fueron ellos los que indujeron a parte del vecindario de Barakaldo a solicitar en 1366 la separación del municipio de Somorrostro y su inclusión en la merindad de Uribe-. Curiosamente, la reacción inmediata de la mujer de Pedro López de Ayala fue solicitar la ayuda de los Avendaño, jefes de los gamboinos vizcaínos. No sabemos si esta situación llegó a provocar algún enfrentamiento armado, pero adelantemos ya que fue la única vez en la que las torres de Luchana tuvieron algo que ver con las guerras de bandos.</p>
<p>Según Floranes, el fin perseguido por los Ayala al levantar la fortaleza era «dar comunicación a sus vasallos para el comercio del mar» que tenían tan a la mano, y fijar allí un importante almacén para las cargas y descargas. Posiblemente no andaba descaminado este autor, ya que en este punto pretendería Bernardino de Velasco fundar una villa en 1498, y aquí intentarían una y otra vez los vecinos de Barakaldo establecer un puerto cuando menos desde 1506.</p>
<p>En 1447 Luchana y el resto de las posesiones y derechos de los Ayala en Barakaldo pasaron a manos de los Velasco, condes de Haro y condestables de Castilla. La causa de esta transferencia fue, según se recordaba en 1500, «por trueco y cambio de las torres de Luchana que hizo el conde de Haro con Pedro López de Ayala por un juro y fanegas de pan en renta en la merindad de la Bureba».</p>
<p><strong>2.-</strong> <strong><span style="text-decoration: underline;">Descripción de las Torres</span></strong></p>
<p>Contamos con tres descripciones parciales de las torres de Luchana, que corresponden a las condiciones de las obras de restauración redactadas en 1604, al apeo de las posesiones de los Velasco realizado en 1621 y al peritaje de los daños causados por una avenida en 1752. Pero sobre todo tenemos un testimonio gráfico de gran valor: la Vista de Luchana dibujada por Luis Paret y Alcázar en<strong> 1785</strong>.</p>
<p>Estos documentos nos presentan un verdadero castillo, con un desarrollo muy superior al habi­tual en las torres fuertes vizcaínas. Su núcleo era una voluminosa torre. El piso bajo, que resulta invisible en el dibujo, serviría de bodega. El primero sería el nivel residencial, muy elevado, del que solo pueden apreciarse<strong> </strong>unos luceros altos que servirían para iluminar la parte superior de la estancia. Inmediatamente por encima de éstos una amplia ventana geminada (¿adintelada?) correspondería al segundo piso, posiblemente un amplio salón. Finalmente, varios vanos adintelados delatan la existencia de un camarote, bastante inusual en este tipo de construcciones. Se cubría todo mediante un tejado piramidal.</p>
<p>Esta torre estaba rodeada por una muralla «con sus dos barbacanas del lado del mediodía, y su fosa a puente levadizo por el dicho lado, que es por el lado principal donde entran a la dicha fortaleza por tierra». Además de estas «barbacanas», tal vez dos torres semicirculares flanqueando el puente, existía otro acceso al castillo: un portillo con «su escala, y su embarcadero por la parte de la mar, con su puerta a escudo de armas en un cubo que está sobre la dicha escala». Es decir, una poterna hacia la ría, defendida posiblemente por una ladronera muy desarrollada o por una torrecilla, ya que estaba dotada de ventanas y almenado.</p>
<p>Pero el elemento más original de esta fortaleza era la segunda torre, a la que sin duda se debe el plural que casi siempre incluye el nombre del conjunto: una torre albarrana (separada del resto del castillo), aunque por lo que se aprecia en el dibujo de Paret no era totalmente exenta, ya que se adosaba al muro exterior al lado de la poterna. De volumen muy vertical, con tres alturas en corres­pondencia con las de la torre principal y un remate en matacán almenado y cubierto a cuatro aguas. Pueden verse sendas ventanas abiertas en los pisos primero y segundo -el bajo parece hermético-, y sabemos que contaba con otras «dos ventanas principales» hacia la ría. El acceso a esta torre se realizaba a través de un «pasadizo» sostenido por un arco escarzano.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong> La reforma de 1604</strong> no supuso muchos cambios en este peculiar conjunto, centrándose en la albarrana y la poterna. La torre se recalzó en dos de sus fachadas hasta la altura de 20 pies (+- 5,<em>57 </em>metros), se repararon algunas «quiebras», se añadieron dos arcos ciegos de descarga en el lado de la ría y se desmontó y reinstaló el almacenaje. Las condiciones especificaban que cada piedra de las de la primera hilada de los nuevos cimientos había de tener «dos pies y medio (+-0,75) de lecho o más, e de cinco en cinco pies (+-1,50) sus tizones suficientes que tengan a tres pies y medio (+-1) de largo y el ancho necesario».</p>
<p>La escalera y su defensa fueron también desmantelados y repuestos, exigiéndose que aquella tuviera «<em>el mismo círculo (¿era redonda?) y planta que agora tiene</em>», y que las piezas de sus primeras gradas tuvieran un mínimo de una vara (+-0,83) de largo.</p>
<p>Toda la obra tenía que ser realizada con sillería, pero en concreto la aplicada en los 12 pies (+-3,65) inferiores del recalce «<em>ha de ser piedra de los términos de Ganguren o Galdácano, que es piedra recia e no gastadiza, y no ha de tener salitre ni otra calidad gastadiza para el agua, sol e aire</em>». Es decir, se exigía el uso de piedra caliza de la sierra de Ganguren, situada a unos 12 kilómetros de Luchana, que al parecer resultaba la más resistente a los embates de los agentes erosivos. Mucho más importante debió de ser la reforma del interior del edificio: si la cantería se remató en 9.900 reales, la carpintería alcanzó los 16.280. Según Delmas, que no transcribe las condiciones de esta parte de la obra pese a considerarlas de mayor importancia que las de la cantería, se estipula­ba «<em>la elaboración de hermosas entablaciones de madera de castaño bien seco, para el suelo del salón y cuartos destinados a S.E., las de aforro para las paredes, algunas vigas de los techos artesonados para suplir a las viejas y dañadas por la carcoma; una puerta de roble enchapada y sujeta con barras de hierro y otras obras de mayor coste en la escalera principal</em>».</p>
<p>Parece, por tanto, que se trató de dotar a la fortaleza de ciertas comodidades -incluso se forraron de madera algunas paredes-, pero con una información tan escueta nos es imposible concretar nada, excepto el hecho de que la estructura interior era lígnea, como era usual en todas las construcciones del momento. Con posterioridad, las torres de Luchana no debieron de sufrir grandes transformaciones hasta llegado el siglo XIX. La única obra importante que conocemos, la de <strong>1752</strong>, fue en realidad una recuperación mimética de la parte derruida por una avenida, aunque engrosando ligeramente la ci­mentación.</p>
<p><strong>3.- <span style="text-decoration: underline;">Últimos avatares</span></strong></p>
<p>Poco después, en <strong>1778,</strong> eran descritas como «<em>un castillejo llamado el fuerte de Luchana, que antes pertenecía a la casa de los Marqueses de Solana, los que por un descuido han privado a su casa de este privilegio o posesión (?</em>)».</p>
<p>Pero las torres fueron incendiadas durante la Guerra de la Independencia, tras la que fueron abandonadas. Con la promulgación de la ley de vinculaciones de 1820 los Velasco decidieron venderlas: las adquirió por 56.931 reales y 2 maravedíes un vecino de Barakaldo, Felipe de Murga, que las convirtió en una explotación agropecuaria. En 1821 fueron utilizadas como cuartel, lo mismo que en 1836, durante la Primera Guerra Carlista, fecha en la que sufrieron también los efectos de la batalla de Luchana, que hicieron desaparecer definitivamente la torre albarrana.</p>
<p>Finalmente, en 1871 los restos de las torres de Luchana fueron adquiridos por la <em>Luchiana Mining Company, </em>que las derribó para instalar en aquel asentamiento un cargadero de mineral.</p>
<p>De esta forma desaparecía una fortaleza que por su tipología y por algunos de sus elementos formales, como las «barbacanas» y sobre todo, la torre albarrana, era único en Bizkaia. Pero además este edificio presentaba otra característica bastante excepcional en el Señorío: no era una torre residencial, sino un castillo de guarnición destinado a proteger/dominar un pequeño señorío -con su alcaide-merino, cárcel…- y quizás a servir de base a ciertas actividades comerciales.</p>
<p>De hecho, las torres de Luchana nunca tuvieron nada que ver con las guerras de bandos, excepción hecha de la agitación que motivó su construcción, lo que nos lleva a pensar que su guarnición se hallaba al margen de estas luchas. Las tierras bajo su control estaban sometidas a un régimen jurídico y econó­mico perfectamente definido y cerrado, que no admitía la intromisión de alguien ajeno a ellas, como eran los banderizos. Así, y al margen de la violencia que les rodeaba, los ocupantes de las torres de Luchana se limitaban a controlar el señorío de los Ayala -luego los Velasco- en Barakaldo.</p>
<h5 style="text-align: right;">Escrito por Juan M. González Cembellín</h5>
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