Ordenamiento urbano de Barakaldo

Mapa 9 Aguas 1885En 1889 se inicia una nueva etapa en la historia del urbanismo de Barakaldo. Es ahora cuando se concibe y se reglamenta el planeamiento urbano del municipio. Se aprueba en esta fecha el primer proyecto de Ordenanzas de construcción (viviendas en bloque de manzana cerrada, de planta baja y cuatro pisos, y altura máxima de 18 metros), y un año después, Casto de Zavala elabora el primer plano urbano de la antei­glesia. En él se recogía únicamente el barrio del Desierto y otro pequeño núcleo en Landaburu, en el cruce del camino de Luchana y Retuerto. Excluía los barrios de San Vicente, Retuerto, Luchana, El Regato, Burceña e Irauregui.

Sobre el plano de Zavala se superpone una trama urbana que intenta planificar la Anteiglesia desde el ferrocarril de Portugalete hasta lo que hoy es la Avenida de la Libertad y desde la calle Arrandi hasta la calle Zaballa y el barrio de Lasesarre, a base de una retícula imperfectamente ortogonal y ligeramente radial a partir del triangulo de la Herriko Plaza, cuyas calles aproximadamente señalaban las direcciones Norte-Sur y Este-Oeste. Las irregulares man­zanas quedaban achaflanadas en sus cuatro esquinas y se generaban plazas en la actual Herriko Plaza, frente a la estación del ferrocarril, ante la iglesia del Desierto y en la entonces recién abierta carretera de Landaburu a San Vicente. Muy poco se cumplió.

En las dos primeras décadas del siglo XX se efectuaron sendas reformas del plano de Zabala. Conocemos la primera de ellas, acome­tida en 1907 por el arquitecto Santos de Zunzunegui y que no recibió buenas críticas tachándolo de intrincado y labe­ríntico, destacando la negatividad en las calles San Juan (por su pésimo trazado, mala orientación y amplitud insuficiente) e Ibarra (por la irregularidad en la anchura de su trayecto y por la serie de obstáculos, entre ellos una vivienda, que dificultaban el tránsito). Úni­camente la de los Fueros era elogiada por su amplitud y orientación, aunque se indicaba que era una lástima que no estuviese cruzada por transversales.

El segundo plano que mencionábamos (1917-1919) fue obra del arquitecto municipal Ismael de Gorostiza. Plasmaba el espectacular crecimiento experimentado por el municipio des­de finales del XIX. Abarcaba todo el término jurisdiccional de Barakal­do y en él se señalaban: los edificios municipales; la distribución de aguas; las 63 fuentes de agua potable puestas en servicio, y las del Pan­tano que no precisaban potabilidad por surtir a lavaderos y mataderos; los tres depósitos de agua: uno en la cumbre del Róntegui, otro en la ladera NO del mismo monte, y el tercero en San Vicente; la red de tuberías, en total 21.716 metros y el trazado de las cinco líneas férreas que cruzaban la jurisdicción.

Mitxel Olabuenaga

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