Infraestructuras (Cementerio y Matadero)

Escuela de IdiomasComo fue muy normal en los siglos XVI y XVII, el primer cementerio se ubicaría en las inmediaciones de la Iglesia de San Vicente. En este caso paralelo al templo y ocupando un pequeño recinto rectangular no superior a los mil metros. Este cementerio (en el supuesto que previamente no se enterrase dentro del propio templo) permaneció en uso hasta que en 1889 se decidió la construcción de uno nuevo, más alejado de la población y en buenas condiciones de ventilación, orientación y salubridad. El aumento de la población lo hacía, por otra parte, necesario.

Para su construcción se  eligió el punto de Baibe, un elevado altozano en el extremo noroeste del municipio y un tanto alejado de los principales núcleos demográficos (Desierto, Landaburu, Burceña y Retuerto). De las obras se encargó el arquitecto municipal, Casto de Zavala, cuyo proyecto abarcó un solar de 9.775 metros cuadrados, de los que se dedicó a enterramientos 8.500. Esta superficie se amplió en los años 1927-1932,  por su lado norte, construyendo un nuevo muro de cierre. Las obras, en este caso, fueron dirigidas por el arquitecto Ismael Gorostiza. En este caso, también se construyeron algunas dependencias. La última reforma importante se realizó en el último tercio del siglo XX, ampliando su espacio por el lado sur. La entrada no sufrió, con estos cambios, transformación alguna.

El más antiguo de los mataderos de la anteiglesia estuvo ubicado en el barrio de la Punta. Fue ampliado en 1891 por Casto de Zavala aunque en los inicios del siglo XX no sólo era insuficiente sino que sus instalaciones estaban obsoletas. Por ello, el ayuntamiento decidió, en 1913, construir uno de nueva planta. Eligió, entre otras propuestas, los terrenos que los srs. Loizaga y Vildósola tenían en la calle Zaballa, aunque el lugar era excesivamente céntrico para este tipo de actividad. El proyecto fue redactado por el arquitecto Alfredo Acebal.

Los varios edificios de los que constaba (matanza, tripería y servicios de administración) fueron comenzados a construir en 1917 por José María Abans Echevarría que finalizó las obras al año siguiente. La resultante es un tanto sorprendente dado el uso funcional del complejo y la profusión de elementos ornamentales que decoran perimetralmente el frente de la fachada. En los años ochenta del siglo XX se abandonaron estas instalaciones al construirse un nuevo matadero en la vega de Ansio que, antes de iniciar su actividad, fue pasto de las llamas. Las instalaciones del “viejo matadero” se transformaron en la actual Escuela de Idiomas sufriendo una seria transformación tanto su interior como su entorno aunque mantuvo las estructuras exteriores.

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