Importancia de la ría en el desarrollo del Gran Bilbao-Margen Izquierda

1. ORIGEN GEOLÓGICO DE LA RIA

El rio Nervión, que nace en Délica (en los montes de Orduña), como todos los cursos fluviales que desembocan en el Cantábrico, es muy corto. Apenas cuenta 72 kms. La proximidad de las montañas al mar, con cursos de escasos kilómetros, y el tener que salvar el desnivel en poca distancia, hace que los ríos de la vertiente cantábrica se caractericen por su poca extensi6n, corriente moderadamente viva y escaso caudal (si los comparamos, por ejemplo, con los ríos que atraviesan la Meseta). Bajo estas características encontramos, al igual que el Nervión, el Butrón y el Oka (que conforma la ría de Gernika y su vasto estuario) en Vizcaya, y el Deba, Urola y Urumea en Guipúzcoa. Sin embargo, es el Nervión el mayor de todos ellos, nutrido por un amplio abanico de afluentes que desde Amboto, Mena, Oiz, Gorbea y Délica vierten sus aguas en él. En su tramo final hallamos el Cadagua, el Asúa y el Galindo.

Es en La Peña donde el Nervión deja de ser rio para pasar a llamarse ría, la ría del Ibaizabal. Por último, a partir de Portugalete y Getxo (podríamos decir que desde el Puente Colgante), su desembocadura se ancha formando El Abra, donde hoy se está construyendo el superpuerto.

La forma actual de la Ría, tanto de su cauce como del relieve que lo rodea, es el fruto de una progresiva evolución, lenta e imperceptible, debida a la erosi6n, la sedimentación, la intervención del mar y la acción del hombre.

Durante la Era Cuaternaria tienen lugar una serie de periodos glaciares, esto es, de baja de temperaturas, enfriamiento generalizado de la Tierra y congelación de gran parte del hemisferio norte, que quedó cubierto de hielo. A estas glaciaciones les suceden periodos de calentamiento, de deshielo. En los primeros ocurrieron descensos del nivel de los mares, durante los cuales los ríos se encajonan en sus cauces, y en los segundos se dieron elevaciones del nivel marítimo, inundando los océanos los últimos kilómetros de los valles fluviales, tapando las costas y originando rías y estuarios.

Antes del Intime, período glaciar el rio Ibaizabal formaba un enorme meandro a la altura de Lutxana, rodeando Barakaldo por los actuales barrios de Retuerto y Ugarte, regresando por Simondrogas, en Sestao, al itinerario que hoy vemos, aproximadamente a la altura de la desembocadura del rio Galindo, que en aquella época discurría entre Cruces y Retuerto. Rontegi y Monte Cabras estaban unidos, prolongándose hasta el actual cordal de Artxanda. Pero al descender el nivel del mar (alrededor de los 60 cm), la erosión hizo que el rio cortara esta pequeña franja a de terreno fangoso que unía Rontegi con Monte Cabras a la altura de la curva de Elorrieta. Una vez cortado el muro natural que propiciaba el largo meandro por Retuerto, el rio buscó la línea recta (el actual trazado), quedando el meandro de Retuerto­Ugarte 20 cm. por encima del nuevo cauce.

En el período interglaciar (hace unos 10.000 años), el deshielo originó la subida del nivel del mar, llegando a alcanzar los 4 m. de incremento. Se origina entonces la ría, con la ocupación del tramo final del cauce. Se cubre de agua marina incluso el viejo meandro Retuerto-Ugarte. Con las subidas y bajadas de la marea y sus continuas corrientes ascendentes y descendentes, se van depositando materiales procedentes tanto del mar como del rio y sus afluentes. De este modo, el cauce, que para entonces es muy amplio y prácticamente similar en anchura al actual, se llena de sedimentos. Estos sedimentos se acomodan en el fondo del cauce y crean una gruesa película de lodos y fangos que varían en profundidad entre los 10m. de Retuerto y los 30m. en Lamiaco.

En épocas más recientes el nivel desciende hasta el actual, dejando al descubierto parte de estos fangos y lodos, creándose de esta forma amplias explanadas totalmente llanas como Ansio, Erandio o Lutxana. Además, se origina una vegetación capaz de adaptarse a las características de estos suelos, surgiendo marismas, zonas encharcadas, balsas… como son las actuales orillas del rio Galindo.

 

2.  LA RIA PREINDUSTRIAL

En tiempos antiguos sus orillas eran campos, playas, marismas y pastos de gran belleza. Del paisaje de entonces se conservan dibujos y pinturas, planos y mapas, que muestran su encanto: las casitas de pescadores de Algorta (que en el s. XVIII aun se llamaba Argota); la enorme playa de lo que hoy es Areeta. Pastizales y pequeñas viviendas desde Portugalete hasta Lutxana, donde hasta mediados del s.XIX existieron las importantes torres de origen feudal llamadas Torres de Lutxana, auténtico símbolo del poder estratégico de Lutxana en pugna con Bilbao. El Monasterio de los Carmelitas descalzos, en honor a San Francisco del Desierto, en lo que actualmente denominamos “Desierto-Barakaldo”. La torre ya desaparecida del Conde de Miranda , en Sestao, pueblo que se llamaba Cestas o Cestaos…

A la altura de Barakaldo, la ría servía para regar los campos, con panas, maíz y trigo, alubias y castañas, productos de huerta, árboles frutales, ricos bosques. Lleg6 a ser en el s. XVIII la vega más feraz, productiva y mejor cultivada de Vizcaya pues a la fertilidad de los suelos había que unir la excelente calidad de las aguas. Robles, cipreses, palmeras datileras y viñedos competían con tomates, pimientos, campos verdes para el ganado y mieses. A esto hay que añadir la abundancia de la pesca en su cauce, que iba desde las angulas y ostras (famosas éstas en Barakaldo) hasta la amplia variedad de pequeños peces útiles para la alimentaci6n, así como grandes ballenas que incluso a veces venían a embarrancar en las costas de Lutxana.

Resultado de esta bonanza del paisaje, se generaron enseguida núcleos de población dependientes del rio, pero será sin duda el comercio primero y la industria después lo que realmente dará a la vega del Nervión su merecedora fama. Sin embargo, la ría habrá de experimentar numerosas obras y modificaciones hasta lograr su mejor aprovechamiento como vía de comunicación fluvial.

Hasta el s.XVI, el mar entraba sin ningún freno de cliques o escolleras y el Nervión era un rio sin lecho ni orillas bien definidas. Su cauce era cambiante y estaba sembrado de peligrosas barreras de rocas y bancos de arena que dificultaban el paso de los barcos. El más temible banco de arena era el que se formaba en Portugalete, llamado “la barra”, que ocasion6 numerosos accidentes navales. Los arenales de Lejona, las tierras del Desierto-Barakaldo y los fangales de Sestao se inundaban con frecuencia. Será en 1.502 cuando se inicien los estudios para mejorar el cauce, evitar las crecidas y eliminar la barra de Portugalete. Una vez que se funda el Consulado de Bilbao, órgano gestor del tráfico fluvial y del mantenimiento de la ría, en 1.511, será él el encargado de gestionar la construcci6n del muelle de Portugalete y el de Las Arenas, a fin de contener la fuerza del mar. En 1.844 el Consulado perderá sus funciones y se encargará de la ría la Dirección de Obras.

Las guerras de España en el XVII y los ataques de piratas ingleses a Bilbao originaron la crisis del Nervió. Además, hasta 1654 no se harán más obras. Será en este ario cuando se realice la isla de Uribitarte, frente al Campo de Volantín, para evitar las frecuentes inundaciones de la Villa de Bilbao. En 1753 se canaliza el tramo desde Desierto hasta Portugalete, con el muelle de la Benedicta en Sestao y el de Las Arenas-Axpe, encauzándose finalmente la zona de Olaveaga , con lo que la navegación, y por lo tanto el comercio, volvería a adquirir importancia, alcanzándose a partir de esta época el mayor auge que ha conocido el Ibaizabal. Sólo quedaba un problema, solucionar la barra de Portugalete, que no encontraría respuesta hasta 1877, ario de la creación de la Junta de Obras del Puerto, que dirigió el ingeniero Evaristo de Churruca. Fue el muelle de hierro de Portugalete, de 800 m., lo que hizo desaparecer la nefasta muralla de arena.

Terminado este asunto, se acometió la construcción del puerto exterior, en El Abra, para aliviar a la ría del trasiego de barcos e impulsar la vocación comercial del Gran Bilbao. Con un impuesto extra de un real por tonelada producida, que hubieron de pagar los explotadores de las minas de hierro, se financié la ampliación del puerto exterior, con calado para navíos de 100.000 toneladas. No cabe duda de que las actuales obras del superpuerto son herederas de esta vocación marinera y mercantil ya patente en el Consulado. Recordemos que fue la exportación de lana castellana la que impulsé el comercio marítimo bilbaíno allá en el s.XV y que desde entonces el acondicionamiento de la da ha ido persiguiendo la creación de mejores espacios de embarque y desembarque.

Las obras de Churruca modificaron enormemente la vida de los habitantes de las orillas de la ría. Como resultado de la gestión de la Junta de Obras se formé un cauce más profundo, que permita la entrada de barcos de 25 pies de calado, frente a los 13 de máximo que admitía el anterior fondo. Además, se evitó la inundación anual a que estaban acostumbrados los habitantes ribereños. El tonelaje de importación y exportación que en 1878 fue de 1.398.000 toneladas pasa a ser en una década de 5.792.804. En 1902 se construye el rompeolas de Santurce y el muelle de Algorta .

Los habitantes de ambas orillas se ven inmersos en un violento y repentino proceso de cambio que modificará sus formas de vida, sus costumbres, su modo de relacionarse. Barcos más grandes supusieron más mercancías, más acuerdos y nuevos negocios. El Nervión, que siempre ha estado volcado en el comercio, que ha servido de canal de comunicación entre La Meseta y el Cantábrico, que ha compartido durante siglos las actividades agropecuarias con las transacciones, trueques y compraventas, se halla a finales del XIX listo para dar el gran paso. O mejor, los dos grandes pasos que le van a marcar durante todo el XX: por una parte, su paso hacia el comercio a gran escala; por otro, ya tiene la infraestructura fluvial necesaria para dar el paso a la industria.

Nuevos gustos, nuevos intereses, nuevas obras y una nueva manera de entender la ría. La vivienda se modifica fruto del éxodo rural, la vida cotidiana experimenta una gran metamorfosis. El Nervión pasa a ser el eje vertebrador de la economía vasca.

 

3. LA Ría INDUSTRIAL

En 1876 se escribe una crónica en la cual ya se anuncia que “la playa de Luchana y el ameno valle que la precede, donde desembocan en la ría dos importantes ferrocarriles mineros, el de la Orconera y el del Regato, se van a convertir en breve en una poblaci6n industrial llena de animación y vida” (Labayru, Historia General de Vizcaya). En efecto, a finales del XIX, como ocurri6 en Luchana, las poblaciones ribereñas van a experimentar una profunda metamorfosis. De forma paralela al despegue del Nervión como escenario comercial, el Gran Bilbao culmina su larga trayectoria industrial.

Fueron las sociedades anónimas, ya conocidas en Bilbao en el XVIII, la pieza clave en el desarrollo fabril. En la medida en que las pequeñas cédulas de producción, de carácter familiar, se complican y amplían, con la ayuda de las posibilidades de compra-venta que ofrece la ría y siguiendo el camino iniciado en las ferrerías y talleres, las empresas ganan en productividad, volumen de contratación y capacidad financiera. La sociedad anónima cumplió su misi6n como la más eficaz herramienta de captación de capital. Los inversores, unos nobles de provincias ligados a los viejos infanzones, y otros procedentes de la nueva burguesía, se asocian mediante sus inversiones con los ferrones, armadores, navieros, comerciantes y banqueros que proliferan a ambas márgenes.

Santa Ana de Bolueta fue la primera Sociedad Anónima que se crea en Vizcaya, responsable de la transformación de las viejas ferrerías en hornos altos, como prólogo de la vertiginosa actividad metalúrgica que se instala en la ría. Fundada en 1841, pronto regalará al paisaje del Nervión una de sus obras: el puente levadizo del Arenal, emulando los puentes parisinos sobre el Sena. Junto a Santa Ana, un largo rosario de empresas de todo tipo, frecuentemente con aporte de capital extranjero, encuentran en el lbaizabal el mejor trampolín para sus actividades: posibilidades de transporte a gran distancia con enormes barcos que pueden fondear en la orilla, a los pies mismos de la fábrica; una población trabajadora y dispuesta, incrementada espectacularmente como resultado del auge industrial; amplias zonas para instalar a los obreros, creándose enormes barriadas con este fin. En 1854, se funda de la mano de los hermanos Ibarra y don Cosme Zubiría el homo de Nuestra Señora del Carmen, en el Desierto-Barakaldo, dejando de ser este espacio aquel romántico paraje de siglos anteriores. En 1882, al convertirse en sociedad anónima, pasa a denominarse “Altos Homos y Fábrica de Hierro y Acero de Bilbao”, y comienza su colonización de la margen izquierda.

Es en este momento de la historia de Barakaldo cuando más estrechamente se unen la Ría y la Mina. La siderurgia vizcaína no brota de la nada sino que fue fruto de un largo proceso a través de los siglos. Nació en las artesanas ferrerías, en el paisaje minero, en la tradición ferrona. Y será el Ibaizabal su mejor aliado. A partir de entonces, sus gentes vivirán en un paisaje totalmente modelado por la actividad industrial, en un ritmo marcado por los turnos de producción y en un ambiente en el que se respirará el nombre de tal o cual empresa.

En Barakaldo, Orconera Iron Ore, Luchana Mining, Ercros, la Central Térmica de Burceña… AHV, Babcock & Wilcox, La Naval, en Sestao. La Margen Izquierda comienza a cobrar identidad. Frente a ella, un mosaico de pequeñas y medianas empresas que se instalan desde Deusto hasta Las Arenas, copando las orillas de Erandio. Dependientes de unas y otras, un anárquico entramado de compañías ferroviarias se encargan de transportar el mineral a la fábrica y el producto elaborado hasta la ría para su distribución. Portugalete, Abanto y Ciérvana, Muzkiz, Ortuella, Valle de Tràpaga, Gallarta, Santurtzi… se convierten en el corazón fabril del Nervión. El éxodo rural, masivo con la expansión industrial, generará reordenaciones urbanísticas, nuevas instalaciones (mataderos, mercados, escuelas, parroquias, espacios de divertimento…) y la creación de banjos obreros muchas veces de condiciones pésimas. Pero, sobre todo, la conciencia de margen izquierda: la margen izquierda del Nervión.

3 Respuestas

  1. Martin Ortega Portera dice:

    Aunque he encontrado interesante el articulo, y que comprendo la rivalidad Sestao barakaldo.Decir que el convento de los carmelitas
    estaba en desierto barakaldo o bien se trata de ignorancia o bien
    se informa mal a sabiendas.Tu sabrás . Decir que la torre de Sestao
    era del conde de Miranda es mas de lo mismo. Si tienes algo que decir estamos esperando.

  2. Ezagutu Barakaldo dice:

    El “Desierto de San José” (Convento carmelitano) estaba en territorio de Sestao (pasando el puente). Todavía se observa la loma donde estaba ubicado.

  3. Sergio dice:

    Trato de buscar de forma infructuosa algún dato sobre las profundidades actuales de la ría de Bilbao, en especial a la altura del “Puente Colgante”. Me gustaría saber a qué profundidad está el fondo, el tipo de fondo que existe en esa zona y el calado máximo que ha de tener una embarcación para poder seguir en dirección a Bilbao desde el mar.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *