Francisco Aranguren Sobrado

ASDJurista vizcaíno nacido en Barakaldo el 19 de agosto de 1754. Fallece el 3 de julio de 1808 en Madrid.

Estudió derecho en la Universidad de Oñate. Fue colegial en Santa Cruz de Valladolid, alcanzó el grado de Alcalde del Crimen Honorario de la Chancillería de Valladolid y luego fue abogado del colegio de la villa y corte de Madrid. Su actividad entre 1790 y 1808 fue fundamental en la vida de Bizkaia. Desde antes de 1798 desempeñaba el cargo de consultor perpetuo del gobierno vizcaíno en la interpretación y defensa de la constitución foral por lo que pasó a residir en Bilbao.

En calidad de tal asistía a las Juntas Generales; gozó de la confianza absoluta y máximo respeto de sus conciudadanos, creando, además una doctrina foralista llamada a gozar de gran popularidad y longevo predicamento. Perteneció a las comisiones que trataron los asuntos militares (Juntas de 1792 y 1794 para la realización de un reglamento de “reciprocidad militar” con Gipuzkoa y Álava), o la comisión para organizar el servicio militar en el Señorío de la Junta de Merindades de mayo de 1793 a las de asuntos fiscales, ordenamiento territorial, subsidios eclesiásticos, etc. Fue administrador director del ramo del tabaco, empleo del que dimitió ante la junta de Gernika de julio de 1802.

Aranguren, clave en la escritura de unión de las Encartaciones al Señorío, promotor y defensor con Zamácola del establecimiento del Puerto de la Paz, trabajó con denuedo por el restablecimiento foral enfrentándose al predominio de los notables de Bilbao. No se libró, por ello, de la ira, amenazas y maltratos populares en la zamakolada (fue atrapado por los amotinados). Pero, restablecida la paz, fue elegido unánimemente, el 9 de octubre de 1805, para diputado de Bizkaia en la Corte junto con el famoso escribano de Dima, Zamácola, y cuando éste padeció un acceso de locura el 26 de enero de 1806, Aranguren siguió ejerciendo a solas durante unos meses comisión tan espinosa. Desde mediados de ese año, si no antes, pertenecía al Consejo de sus majestades y era alcalde del crimen, honorario, de la real chancillería de Valladolid.

Su objetivo fue efectuar la defensa de la Foralidad ante el Consejo, donde en 1807 tuvo que exhibir los volúmenes originales de los Fueros para su examen. La enfermedad de que ya adolecía no le impidió terminar los dos volúmenes de su obra en la que refutaba a Llorente, Demostración del sentido verdadero… y en Madrid continuaba residiendo en mayo de 1808, desde donde por carta de 30 de dicho mes declinaba el nombramiento de apoderado de Bizkaia ante la Asamblea de Baiona, que la Diputación le propuso, siendo elegido en su lugar el consultor del Señorío y catedrático de la universidad salmantina Juan José María de Yandiola. La intensa labor aneja a su cargo en tiempos tan calamitosos y la iniquidad de prohibirle la publicación de su refutación mientras Llorente gozaba del favor oficial acabó con la salud de Aranguren que el 3 de julio de 1808 fallecía en Madrid. Había casado con María Ignacia de Echévarri y Sarría.

Ainhoa Arozamena Ayala

 

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