El nombre Bizkaia

vista-5Hay quien dice que todo lo que tiene nombre existe, aunque este refrán vasco me parece algo hegeliano. Los fantasmas no existen por muchos nombres que tengan, pero si otros pueblos que avanzan con paso más ligero hacia la cultura moderna nos hablan de Bizkaia en un determinado momento histórico, tenemos que creer que, al menos en ese momento, Bizkaia existía, y quizá debamos pensar que ya existió en un tiempo anterior. Si se habla de Bizkaia, Bizkaia es algo real.

Consta que se habló de Bizkaia, aunque lejos del territorio vizcaíno. La primera referencia a Bizkaia nos la da un cronicón es­crito hacia el año 900 de nuestra era que se conoce como Crónica de Alfonso III, rey de Asturias. La crónica habla de los orígenes del reino asturiano y de lo que ocurrió en el siglo VIII reinando Alfon­so I que hizo la primera gran campaña de expansión en tierras de moros. Cuenta que el rey ocupó muchas ciudades y hace la lista de veintinueve que despobló de moros y pobló con cristianos Y a continuación viene el texto que nos interesa, y que, para que no falte la discordia, se transmite en dos versiones. Dce así:

“Eo tempore populantur Asturias, Promorias, Liuana, Transme­ra, Subporta, Carrantia, Bardulies que nunc vocitur Castella et pars maritimam. Et Gallaecie, AIabamque Bizkai, Alaone, et Urdunia,a suis reperuitur Semper ese possesae. Sicut Pampilona, Degius est atque Berroza“.

Mañaricúa lo traduce de esta forma: “En aquel tiempo se pue­blan Asturias, Primorias, Livana, Bardulies que ahora se llama Cas­tilla y la parte marítima. Y Galicia, Alava, Bizkai, Alaone, y Urdunia, se encuentra que siempre fueron poseídos por los suyos. Como Pamplona, Degio y Berroza”

Este texto es el que Mañaric:úa considera auténtico, pero un segundo, que cita Labayru y que dice: “Alaba namque Bizkaia,  Alaone et Urdunia a suis incolis reperiuntur semper esse possesae“.

Lo que dificulta más mi relato es que todas las noticias, rumores e incluso evidencias que se producen respecto de Bizkaia son objeto de una apasionada polémica y se interpretan desde enfrentadas posiciones ideológicas desde que en el siglo XIX empezamos a discutir sobre los Fueros. Los de casa quieren ver definida muy pronto nuestra personalidad, histórica, mientras los de fuera, e incluso alguno de casa, no quieren ver la posibilidad de que Bizkaia pueda identificarse en tiempos pasados con alguna forma de comunidad peculiar. La nebulosa histórica se hace así mucho más densa.

No es mi propósito entrar en tales debates ni estoy preparado para hacerlo y desde ahora declaro que tratare de recoger los hechos que la historia nos brinda sin entrar en las discusiones que dividen a los historiadores en dos bandos, los que afirman la inde­pendencia primitiva de Bizkaia y los que sostienen su permanente sumisión a Castilla. Para evitar caer en el centro de la polémica no voy a sacar ninguna conclusión personal del texto de la crónica que estoy comentando, solamente una que es evidente:

El hecho cierto es que el nombre de Bizkaia, junto al de Alaba, aparece por primera vez en una crónica escrita en latín alrededor del año 900 o fecha muy poco posterior en la que se cuenta la historia de Alfonso I, rey de Asturias. La cita se refiere a hechos ocurridos cien años antes.

Se cita a Bizkaia junto a Álava, que también aparece por prime­ra vez. Ya no son várdulos, caristios ni autrigones como en época romana. De aquí en adelante el nombre de nuestro territorio será Bizkai, con una grafía muy próxima a la que hoy da por buena la Diputación foral. Poco más se explica de lo que es Bizkaia que supongo que en aquel tiempo no pasaría de la Bizkaia que, Monreal llama nuclear, desde el Nervión al Deva. La Bizkaia que cita el cronicón no se extiende hasta el Ebro, ni comprende las Encartaciones, pues Sopuerta y Carranza se enumeran aparte: ni tampoco el Duranguesado que tenemos motivos para creer que estuvo muchos años lujo el dominio navarro.

Hay que notar que las noticias que nos llegan de estos tiempos en toda la península, vienen escritas en lengua latina. Los godos abandonaron su lengua y terminaron usando el latín. El castellano empezaba a nacer y tendrían que pasar muchos años para que su uso fuera habitual, mientras los escritos de los árabes, que son muy numerosos, nos son menos conocidos. Los que en Navarra, el País Vasco o en buena parte de la Rioja, hablaban en lengua vasca, no tenían mucha afición a escribir.

Conviene tener en cuenta que el latín vulgar de aquella época se iba deformando a medida que avanzaba el castellano que no deja de ser una lengua neolatina; y hay que creer que el euskera estaría sometido al mismo proceso y en estos siglos asimiló pala­bras y mecanismos del latín.

Apenas nos dicen nada los viejos textos latinos de la historia o del gobierno de Bizkaia, que sigue entre nebulosas pero sabemos que Bizkaia existe ya en el siglo IX y en lo sucesivo podremos ver que trasciende algún latido de su vida. Aunque en Bizkaia no se escribe nada, es seguro que de boca en boca se contarían hechos del pasado envueltos en leyendas que de generación en genera­ción se iban corrigiendo y aumentando pero que no pueden servir de base a una historia auténtica.

Adrián Celaya

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