Cierra la histórica discoteca Anaconda, de Barakaldo

Las noches del Anaconda tocan a su fin. La legendaria discoteca de Barakaldo cerrará sus puertas a partir del próximo 2 de julio. La transformación del ocio nocturno y la crisis están a punto de llevarse por delante al último bastión de las grandes salas de fiestas de Bizkaia. El histórico local de Lasesarre, por el que desfilaron grandes figuras de la música, se reconvertirá en supermercado después del verano. «Bajamos la persiana porque la cosa nos iba muy mal desde hace bastante tiempo. Nadie cierra si le va bien. No hacíamos más que perder dinero y para seguir así…», lamentaba ayer el propietario del establecimiento, que echó a andar el 13 de abril de 1973. José Luis Vázquez, que fundó también el People’s de Basauri, mantiene negociaciones con distintos empresarios del ramo de la alimentación, aunque no ha cerrado, de momento, ningún tipo de acuerdo.

Diez personas se quedarán sin trabajo a partir del próximo julio, cuando la sala de Lasesarre baje definitivamente la persiana.

El cierre subraya el cambio de tendencias y la continua desaparición de referentes históricos de la noche vizcaína. El Anaconda, cuyo famoso anagrama simbolizó momentos de fiesta y diversión para distintas generaciones, ha corrido finalmente la misma suerte que el Garden, el Galos de Santurtzi y el Tulua de Sodupe. También se apagó el brillo del Tiffany’s, la emblemática disco de Deusto, que echó el candado hace casi dos años tras entregarse a los ritmos latinos en su última etapa.

En medio de este inquietante escenario, la actividad del Anaconda llamaba sorprendentemente la atención por la aparente buena salud del negocio. Con 44 años de historia a sus espaldas, parecía contar con el viento a favor y seguir conectando con los gustos de los aficionados más jóvenes. Aunque cada vez más esporádicas, de vez en cuando se seguían formando grandes colas a la entrada del recinto. La sala que reventó las taquillas en los setenta y ochenta con la música de Juan Pardo y Manzanita y el humor de los Hermanos Calatrava, Fernando Esteso y Mari Carmen y sus muñecos se reinventó como pudo para seguir el paso de los nuevos tiempos.

Se apuntó a las sesiones para adolescentes, que combinó con funciones dirigidas a un público «más maduro». La misma alternativa por la que ha apostado, por ejemplo, el Moma de Rodríguez Arias, el local de moda en la actualidad de Bilbao. Esta estrategia le sirvió al Anaconda para ir tirando hasta enero de 2015, cuando el Gobierno dictó una nueva normativa, que prohibía la entrada de menores de 16 años en locales donde se vendían bebidas alcohólicas. «Fue nuestra tumba. Me quedé sin más de la mitad de los clientes que teníamos por las tardes. A partir de ahí, se acabó todo y dejamos de ser rentables. Ya no nos funcionaban ni las noches de los sábados, que eran el principal sustento», esgrime el dueño.

El cierre dejará sin empleo a diez trabajadores. «La realidad es que económicamente íbamos muy mal y no había forma de levantar esto. No me ha quedado más remedio que ir quitando empleados poco a poco porque los recursos llegaban hasta donde llegaban y ya no podía hacer más milagros», confiesa Vázquez, apenado a sus 71 años por no haber podido enderezar el rumbo. «No me queda otra que jubilarme», insiste.

Pese a que las noches cada vez tenían menos eco, Anaconda trató de reencontrar la senda del éxito con la organización de ‘bolos’ que tuvieron como protagonistas a personajes de ‘realities’ televisivos de gran éxito, como ‘Mujeres y hombres y viceversa’, ‘Gran Hermano‘ y ‘Supervivientes’. En muy pocas ocasiones el tirón mediático de estos concursantes reportó grandes ingresos. Vázquez también se la jugó contratando varias veces a Kiko Rivera, el hijo de Isabel Pantoja, como DJ. Incluso echó mano de Tamara, cuando la cantante santurtziarra arrasaba con el tema ‘No cambié, no cambié’. «Pero aquellas apuestas, en contra de lo que la gente pensó, eran caras y económicamente no fueron brillantes», detalla el empresario.

Con casi 1.700 metros cuadrados de espacio, la pista baracaldesa fue despoblándose poco a poco. Apenas queda recuerdo del gentío que llenaba la sala de fiestas cuando se instalaron unos populares teléfonos internos que los clientes «más tímidos» utilizaban para divertirse «y ligar”. Venía gente hasta de San Sebastián y Santander. Aquellos fueron grandes momentos. Hoy todos estamos con lágrimas en los ojos. El jefe ha hecho de verdad todo lo que ha podido», explicó ayer Raquel, que trabaja de secretaria en una discoteca donde las luces de neón darán paso, a partir del verano, al sonido de los carritos de la compra.

Tomado de www.elcorreo.com

 

2 Respuestas

  1. andayá dice:

    Si no hubiese sido por una eventual pareja , no creo que hubiese entrado mas allá de las tres ó cuatro ocasiones en que lo hice por satisfacer a la pareja ; extrañamente , por aquel entonces hacía unos cuatro -cinco años en que dejé de frecuentar este tipo de locales

  2. andayá dice:

    ……….sigo : desde los 14 hasta los 18 recorrí casi todos los de la época , algo así como unos treinta : Santurce Portugalete Basauri Algorta Zalla Bilbao Plencia ……harto de drogatas y peleas cada vez mas absurdas y peligrosas

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