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	<title>Ezagutu Barakaldo &#187; Urbanismo</title>
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	<description>Página Web sobre Barakaldo</description>
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		<title>Intervención patronal y estatal en la vivienda</title>
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		<pubDate>Wed, 03 Nov 2010 21:20:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Urbanismo]]></category>

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		<description><![CDATA[Lo cierto es que procurarse un hogar ha sido desde siempre una de las principales necesidades humanas. Sin embargo, muy pocas veces, salvo en el caso de los grupos económico-sociales poderosos, se ha disfrutado de un alojamiento que contase con unas condiciones de habitabilidad óptimas. Más aún, el desarrollo industrial y la consiguiente concentración fabril [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2010/11/Casas-La-Familiar-2.jpg" class="floatbox" rev="group:1989 caption:`Casas La Familiar 2`"><img class="alignleft size-medium wp-image-1990" title="Casas La Familiar 2" src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2010/11/Casas-La-Familiar-2-300x224.jpg" alt="" width="255" height="190" /></a>Lo cierto es que procurarse un hogar ha sido desde siempre una de las principales necesidades humanas. Sin embargo, muy pocas veces, salvo en el caso de los grupos económico-sociales poderosos, se ha disfrutado de un alojamiento que contase con unas condiciones de habitabilidad óptimas. Más aún, el desarrollo industrial y la consiguiente concentración fabril y humana contribuyeron a agravar la situación, amontonando a la población obrera en reducidos espacios, generalmente hacinados e insalubres. Pero pese a todo, la carencia de viviendas dignas no conllevó la gestación de una conciencia colectiva que denunciase esta dramática realidad hasta el siglo XIX. Fue entonces cuando la burguesía, hasta ese momento impasible, comprendió que había que prestar una atención vital al alojamiento obrero.</p>
<p>A lo largo de la centuria decimonónica algunos empresarios europeos y estatales se preocuparon por propiciar viviendas a sus trabajadores. Este interés se englobaba dentro de una amplia política paternalista que trataba de abarcar, y controla r, todas las esferas de la vida obrera. En los centros productivos el salario directo, los reglamentos y las circulares fueron los mecanismos empleados para someter a la población trabajadora. Fuera de las fábricas, en el tiempo de ocio, los patronos se introdujeron como “socios honorarios” en las colectividades obreras de solidaridad y lucha, disimulando sus intenciones con el velo de la financiación benévola y la dirección magnánima. Igualmente, promocionaron la creación de sindicatos católicos y se valieron del clero y su influencia para trasladar desde la fábrica a la calle una serie de valores como la armonía social, la integridad moral, la honestidad, la disciplina, la lealtad, el ahorro,&#8230; Sus tentáculos alcanzaron también al hogar obre ro mediante la intervención, directa o indirecta, en la construcción de alojamientos y el despliegue de todo un programa ideológico basado en la moralidad y la religión católica.</p>
<p>La vivienda, un bien caro e insuficiente para la población obrera, podía provocar situaciones de inestabilidad residencial y laboral, colocando en el umbral de la pobreza a muchas familias. Su edificación cercana a las instalaciones industriales, la convertía en un mecanismo capaz de aunar control obrero e incremento de la productividad. Evitando el abandono del entorno fabril se lograba hacer crecer en el interior de cada operario una dependencia exclusiva hacia la fábrica, eliminando la práctica de una serie de hábitos preindustriales como el absentismo laboral, la pérdida de tiempo, el San Lunes o los sabotajes. Al mismo tiempo, construyendo alojamientos dignos se conseguía mejorar las condiciones de vida de la población obrera, disminuyendo la incidencia de las enfermedades infecciosas y en consecuencia el índice de mortalidad. Aunque, no siempre, esta intervención en materia de vivienda respondió a intereses económicos o sanitarios, sino también a motivaciones reformistas burguesas más altruistas, que buscaban el mejoramiento general de las clases obreras.</p>
<p>Por su parte, diferentes estados europeos como Gran Bretaña, Francia, Alemania, Austria-Hungria, Bélgica, Dinamarca o Italia se habían lanzado durante el siglo XIX, con distinta intensidad e incidencia y con desiguales consecuencias, hacia una política destinada a suplir sus necesidades en materia de alojamiento obrero. En España, tras varios intentos fallidos, el primer acercamiento serio a la cuestión se producía a lo largo del primer tercio del siglo XX de la mano de las denominadas Leyes de Casas Baratas. Empapadas del Reformismo Social que entonces recorría toda Europa, su objetivo final fue acercar en propiedad una vivienda al obrero, así como mejorar las condiciones de vida de aquél, haciendo coincidir moral, higiene y orden social con felicidad, honradez y laboriosidad. De esta forma, previsión, ahorro y fomento de la propiedad debían convertirse en las prácticas a promover entre los trabajadores, puesto que permitirían alcanzar el bienestar de ese sector de la población, logrando, al mismo tiempo, fomentar la paz social, tan ansiada por la burguesía.</p>
<p>No obstante, pese a todo, este corpus legislativo en cualquiera de sus promulgaciones (1911, 1921 y 1924) y la extensión de sus ayudas a la clase media o funcionarial (en 1925 y 1927) no obtuvieron los resultados esperados. A pesar de todas las ayudas económicas, de las condonaciones tributarias y del esfuerzo institucional por aproximarse a las comunidades a través de las <em>Juntas Locales de Fomento y Mejora de Habitaciones Baratas </em>no lograron solventar la acuciante carencia de viviendas obreras. Como tampoco lo hicieron las actuaciones aisladas de determinados industriales. Valga de ejemplo la limitada incidencia de las construcciones realizadas por <em>Altos Hornos de Vizcaya</em>, la mayor empresa de Barakaldo y Sestao.</p>
<p>Domingo Hernández, Mª del Mar</p>
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		<title>La cuestión de la vivienda obrera: los alquileres</title>
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		<pubDate>Fri, 18 Jun 2010 05:09:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Industria]]></category>
		<category><![CDATA[Urbanismo]]></category>

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		<description><![CDATA[El intenso crecimiento demográfico que se registro en la Ría, lo que es actualmente el Gran Bilbao, en el último tercio del siglo XIX, vino acompañado de graves problemas de habitación y de salud pública, lo que se tradujo en última instancia en una sobretasa de mortalidad en los pueblos y suburbios obreros, muy superior [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2010/06/Casas-La-Familiar-3.jpg" class="floatbox" rev="group:1859 caption:`Casas La Familiar 3`"><img class="alignleft size-medium wp-image-1860" title="Casas La Familiar 3" src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2010/06/Casas-La-Familiar-3-300x225.jpg" alt="" width="256" height="192" /></a>El intenso crecimiento demográfico que se registro en la Ría, lo que es actualmente el Gran Bilbao, en el último tercio del siglo XIX, vino acompañado de graves problemas de habitación y de salud pública, lo que se tradujo en última instancia en una sobretasa de mortalidad en los pueblos y suburbios obreros, muy superior a la de los pueblos agrícolas y mineros vizcaínos, a la de Bilbao y su casco urbano, y a la media vizcaína.</p>
<p>La falta de vivienda y los elevados alquileres, fue otra de las consecuencias del desarrollo industrial y demográfico de la zona, y que iba a repercutir sobre la población obrera y la higiene.</p>
<p>Los testimonios que describen la insalubridad de las viviendas y el hacinamiento de sus moradores, el azote de todo tipo de enfermedades, la explotación del obrero, el excesivo número de horas de trabajo, la deficiente alimentación se agolpan desde los primeros años de la industrialización. Se denuncia las deplorables condiciones de vida de los trabajadores, algunas clases de obreros de las fábricas y de los Altos Hornos, que la índole permanente de su trabajo, tienen que trabajar necesariamente de día y de noche, lo mismo los días laborales que los festivos, tienen establecidos sus turnos para dormir en una misma cama, y cuando se levante el uno se acuesta el que le sustituye, pasándose largas temporadas sin que se laven sus ropas y sin que las habitaciones tengan otra ventilación que la que se produce por las rendijas de sus puertas y ventanas. Esta clase de obreros es la que presenta mayor número de enfermedades contagiosas, principalmente de las tifoideas, originadas por los venenos morbosos que satura la confinada atmosfera de sus sucias y oscuras habitaciones.</p>
<p>El albergue obrero adolece de estrechez, no es confortable, no tiene condiciones de convivencia, es una habitación dividida en dormitorios.</p>
<p>Algunas de las denuncias fueron hechas con la único y pragmática finalidad de convencer a la clase empresarial de que un obrero sano proporcionaba más rendimiento que un obrero enfermo.</p>
<p>La explotación intensiva de las minas, la puesta en marcha de las fábricas y talleres siderúrgicos, la instalación de ferrocarriles&#8230;. requería mano de obra abundante. Los jornaleros del campo, ante un salario fijo no lo dudaron, hicieron un petate y se presentaron en las urbes-industriales en busca de un empleo remunerado. La propagación del cólera de marzo de 1.885 evidenció la miseria, el hacinamiento, y la escasa, cuando no nula, salubridad  de muchos de los barrios más densamente poblados del municipio.</p>
<p>La epidemia supuso una primera toma de conciencia por parte de las autoridades concejiles, dispuestas en arbitrar medidas que erradicasen el contagio e impidiesen el desarrollo de futuros brotes.</p>
<p>Debido a esto se nombre una Junta de Sanidad y un inspector por cada barriada. A pesar de que el presidente honorario de la misma era el director del ferrocarril de la compañía Orconera y de que la mayoría de sus miembros eran a su vez los propietarios de muchas de estas viviendas no se puede obviar las deplorables condiciones de habitabilidad que sufría la clase trabajadora.</p>
<p>El número de familias que afrontaban la excesiva renta de alquiler con el recurso del pupilaje ascendía al 62,2%. Los casos más frecuentes eran los de matrimonios con dos hijos que alojaban a cuatro realquilados compartiendo unos y otros dos alcobas y una sola cocina. La Junta de Sanidad señala cómo muchas de las viviendas carecían de excusados y lavaderos. Algunas, incluso, son denominadas como cortijos, barras y cuadras. Serán estas las primeras en recibir la orden de demolición.</p>
<p>La situación de una barriada en 1.889 era escandalosa, sobre todo antihigiénica, la aglomeración de habitantes en las casas por la escasez y carestía de las viviendas. Los primeros arrendatarios alquilan por ejemplo una habitación por veinte pesetas al mes y por no poder satisfacerlos admiten dos o más posaderos o uno o dos matrimonios. A los primeros les cobras mensualmente dos duros, por cuidarles, la comida, la ropa y darles cama, con los segundos comparten de tres o cuatro piezas pequeñas en donde viven diez, doce y más seres vivientes. Como consecuencia los barrios están infectados de viruela, difteria y otras enfermedades infecciosas y contagiosas.</p>
<p>Había habitaciones donde no se podía penetrar, por los olores fétidos y nauseabundos que despiden debido a la suciedad y la aglomeración de gentes que en ellas habitan</p>
<p>Los informes sobre la vivienda nos permiten desglosar las características de estos edificios y asomarnos a las míseras condiciones de sus curadores.</p>
<p>Los médicos incidían en la idea de que a muchas de las viviendas se las había concedido la licencia para habitar sin tener las habitaciones el cubo de aire necesario y otras en que si bien al concederles el permiso tenían suficiente capacidad, posteriormente y sin previa solicitud el municipio, los propietarios las habían subdividido y reducido con tabiques, la consecuencia eran dormitorios que daban a patios cerrados, lóbregos y sucios donde el aislamiento del hogar domestico no existía y los vecinos del 2º piso respiraban los gases que se despedían del primero y los secretos de vida intima eran traídos y llevados a través de los suelos.</p>
<p>Aconsejaban la construcción de casas higiénicas y baratas donde el obrero por un bajo alquiler se le diera sin lujos una habitación sana y agradable. Si a esta situación deplorable de la vivienda , refugio del trabajador tras las largas y duras jornadas laborales, le añadimos el empleo cotidiano de las aguas contaminadas de los ríos, no sólo para el lavado de la ropa sino también para el uso y aseo humano, el que las basuras se arrojen directamente a la calle ante el abandono de la municipalidad que se olvida de recogerla en los barrios más indigentes, y que los animales compartan habitación con sus dueños, estaremos desglosando las condiciones míseras de la vida obrera a finales de la centuria pasada.</p>
<p>En las fabricas y talleres de la zona fabril, la salubridad era menor que en las minas. La gran mayoría de pequeños talleres se hallaban situados en plantas bajas, con mucha humedad, sin ventilación, espacio, ni luz suficientes. Los servicios higiénicos eran o muy deficientes o inexistentes. En los Altos Hornos, cuyas sangrías producían atmosfera y falta de oxigeno, por la emanación de gases tóxicos, humos densos y altas temperaturas. Las condiciones eran insoportables. Los accidentes laborables eran frecuentes sobre todo en talleres metalúrgicos y carpinterías, más que por imprudencia, por la práctica inexistencia de dispositivos de protección, incumpliéndose de forma sistemática las disposiciones legales para su prevención.</p>
<p>En el año 1.886 se dictó el Reglamento de Policía e Higiene, en el cual se hacía referencia a las habitaciones. Se insistía en los edificios no podrían tener más de dos pisos sobre el bajo, no permitiéndose en los dormitorios más de un individuo por cada 20 metros cúbicos de aire. Bajo ningún concepto se permitía que estos fuesen ocupados de día y de noche, salvo por enfermedad y en caso de que pudiesen contener más de ocho personas, deberían disponer de una ventilación constante por medio de una chimenea de tiro, siempre abierta. Las personas de sexo distinto, no podían ocupar el mismo cuarto, excepto los matrimonios y los padres con hijos menores de diez años, ni más de un matrimonio, debiendo establecerse siempre entre los cuartos de dormir, tabiques sólidos y a una altura conveniente. No se consideraban habitables cuevas, chozas y casas de tierra. Las de madera tendrían doble tabique.</p>
<p>Las cuadras para ganado de cerdo, caballar y vacuno tenían que ubicarse en edificios independientes de las viviendas humanas, prohibiéndose su circulación por las calles y caminos públicos. Se reglamentaron una serie de normas conducentes a mejorar la higiene, tales como la prohibición del uso de aguas inmundas, la construcción de lavaderos municipales, la recogida sistemática de basura, la canalización de aguas sucias e inmundicias sólidas. Este reglamento de Policía e Higiene debía regir en la zona minera o fabril de los municipios de Barakaldo, Sestao, Portugalete, Santurtzi, Muskiz, Galdames, Tragaran y Abano y Ciervana.</p>
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		<title>Vivienda obrera en Bizkaia</title>
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		<pubDate>Tue, 08 Jun 2010 04:45:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
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		<description><![CDATA[La carencia de vivienda obrera, en Bizkaia, fue un problema preocupante a partir de las últimas décadas del siglo XIX. Existieron dos zonas totalmente definidas donde la falta de vivienda fue motivo de serios conflictos. Una es la minera, sin lugar a dudas en este sector se protagonizó la situación más penosa. La otra zona [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2010/06/Casas-La-Familiar-2.jpg" class="floatbox" rev="group:1848 caption:`Casas La Familiar 2`"><img class="alignleft size-medium wp-image-1849" title="Casas La Familiar 2" src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2010/06/Casas-La-Familiar-2-300x224.jpg" alt="" width="256" height="191" /></a></p>
<p>La carencia de vivienda obrera, en Bizkaia, fue un problema preocupante a partir de las últimas décadas del siglo XIX.</p>
<p>Existieron dos zonas totalmente definidas donde la falta de vivienda fue motivo de serios conflictos.</p>
<p>Una es la minera, sin lugar a dudas en este sector se protagonizó la situación más penosa. La otra zona se desarrolla en torno a las grandes factorías, sobre todo en la Margen Izquierda de la Ría del Nervión.</p>
<p>Después de la Guerra Carlista durante la década de 1870, los terrenos de minas de hierro de Bizkaia supusieron un destino para cantidad de temporeros y de familias en busca de un jornal. Los temporeros, acudían sólo durante unos meses al año a trabajar a las minas y regresaban a sus casas para atender a las cosechas.</p>
<p>Pero el hierro atrajo también a numerosas familias sin recursos económicos, que acudieron a trabajar en la extracción de dicho mineral. La oferta de empleo para todos (hombres, mujeres y niños), era una manera de subsistencia para familias que vivían en el umbral de la pobreza. San Salvador del Valle fue el municipio vizcaíno más afectado por el contingente humano que llegó. Muestra de ello fue que en diez años, de 1877 a 1887, creció un 406%.A los mineros varones se les alojaba en barracones levantados por las compañías mineras; a los matrimonios con niños, se procuró alojarlos en habitaciones individuales, pero enseguida se vieron obligados a compartirlas con otras familias e incluso con peones solteros.</p>
<p>Esta situación, con algunas oscilaciones, se mantuvo en toda la zona minera hasta comienzos del siglo XX y, aunque en las primeras décadas del siglo la cantidad del hierro extraído bajó, el número de obreros mineros continuaba siendo muy elevado y la situación de la vivienda no mejoraba.</p>
<p><strong>1.- Barracones mineros</strong></p>
<p>Las primeras viviendas para los obreros mineros vizcaínos, fueron simples chabolas construidas en madera.</p>
<p>Las compañías mineras de finales del siglo XIX se vieron en la obligación de dar alojamiento a sus obreros. Lo hacían a pie de boca de mina, pero como dudaban de la cantidad y de la calidad de la veta encontrada en cada momento, las viviendas debían ser fácilmente desmontables y transportables para evitar gastos de materiales y de tiempo.</p>
<p>Se caracterizaban por ser construcciones muy ligeras, de vida limitada, con grave peligro de incendio y de ínfimo confort. El resultado fue, en su mayoría, construcciones de tablazón tejado a dos aguas, una o dos puertas de acceso y una ventana. En realidad, no estamos desencaminados si decimos que los patronos las consideraban como una herramienta de trabajo, más que como una vivienda.</p>
<p>El procedimiento de construcción era muy sencillo. Lógicamente, no se necesitaba mano de obra especializada para la construcción de semejantes residencias; eran los propios obreros, dirigidos por los capataces, quienes montaban y desmontaban estos barracones. La materia prima era la madera, abundante en la zona. Con ella se realizaba un esqueleto de piezas muy delgadas, montadas en paralelo con una distancia aproximada de unos ochenta centímetros y trabadas entre sí por otras vigas arriostradas para asegurar la indeformabilidad de la estructura. Toda ella se revestía con tablones de madera, que se claveteaban unos a otros sin más complicación.</p>
<p>En cuanto al tamaño y distribución de los barracones, tenían unas dimensiones variables. En Matamoros podían albergar hasta unos 250 mineros, que pagaban 0´25 pesetas al capataz de la mina por el alquiler de la vivienda.</p>
<p>Dicha vivienda se reducía a un espacio para dormir, consistente en una simple tabla sobre el suelo, a la que se denominaba <em>cama caliente, </em>ya que los obreros trabajaban a turnos, la cama nunca estaba vacía, cuando unos se levantaban para ir a trabajar otros se acostaban, no dando tiempo a que se enfriara. En las paredes se clavaban puntas, para colgar las escasas pertenencias de cada trabajador, juntándose las prendas de vestir con los escasos víveres que podían comprar: pan, tocino, cecina…</p>
<p>Cocinaban en un hornillo y por supuesto no había mesas ni sillas; a lo sumo cajones sobre los que sentarse y depositar la comida. Tampoco existían retretes.</p>
<p>Fácil es suponer la suciedad, el abandono y la ausencia de higiene producida por la escasez de espacio, por el hacinamiento, la carencia de agua y, por supuesto, de retretes y de lavabos.</p>
<p>De todo ello resultaron unas condiciones de vida bastante insufribles. Como mostraron los propios mineros al reivindicar una vivienda digna y como quedó patente en los numerosos testimonios de la época. De ellos es de destacar los escritos de médicos, higienistas y arquitectos, quienes denunciaron tal situación, por ser el campo perfecto para infecciones intestinales, de heridas y todo tipo de epidemias.</p>
<p>A pesar de todo, de estas chabolas construidas en las últimas décadas del siglo XIX, fueron surgiendo barrios que aún hoy perduran: La Arboleda, La Reineta, Matamoros, Parcocha y Pedernal. La Reineta en 1884 contaba ya con 329 edificios, mientras que San Salvador del Valle llegaba a los 209 edificios.</p>
<p><em> </em></p>
<p><strong>2. Primeras reivindicaciones de vivienda digna. Huelga de 1890.</strong><strong> </strong></p>
<p>Para 1890 el problema del alojamiento era tan notable que los trabajadores se negaron a continuar viviendo en las condiciones infrahumanas de los barracones de las zonas mineras. El primer punto en las reivindicaciones de la huelga iniciada por los mineros vizcaínos, en mayo de 1890, fue el de la supresión de los barracones en los que vivían.</p>
<p>Aunque la situación más dura se vivía entorno a las zonas mineras, los obreros de las fábricas del Gran Bilbao también sufrieron todo tipo de abusos. Entre ellos vamos a mencionar una práctica habitual de las fábricas, y tambiénde las minas vizcaínas, que se mantuvo hasta la huelga de 1890. Se trata de la recaudación de los alquileres devengados por sus trabajadores, previo acuerdo con los propietarios particulares que los alojaban. El importe era retenido del salario y entregado al arrendador.</p>
<p>Como se ha indicado, eran las propias compañías mineras las que construían lo que llamaron cuarteles. Simples barracones de madera que servían para alojar a los obreros que contrataban.</p>
<p>Los cuarteles estaban regentados por los capataces y contratistas de las minas, que además gobernaban las cantinas, único lugar para comprar los escasos víveres de los que se alimentaban los mineros. La lejanía de las minas respecto a los municipios y a los comercios hacía que las cantinas fueran necesarias para abastecer a los mineros. Pero esta situación dio lugar a tales abusos y desmanes por parte de los contratistas y encargados de las minas, que los mineros protagonizaron una de las primeras huelgas históricas, la de mayo de 1890.</p>
<p>La prensa de la época reflejó en sus páginas lo duro de este capítulo, fundamental en la historia de las reivindicaciones obreras por unas mejores condiciones de vida y vivienda: “Desde las ocho de la mañana empezaron ayer a bajar por los altos de las Conchas, La Salve y Matamoros numerosos grupos de obreros con dirección a Ortuella, donde debían reunirse, gritando en voz alta y todos a coro: ¡Mueran los cuarteles! ¡Viva la huelga! ¡Viva la zona minera! ¡Ocho horas de trabajo!</p>
<p>… A las nueve y media se reunieron en la plaza de Ortuella unos tres mil obreros, los cuales gritaban: ¡Abajo las tiendas obligatorias!</p>
<p>Los huelguistas a aquella hora se dirigieron por la carretera con dirección al Desierto gritando desaforadamente: !Abajo los cuarteles! ¡Fuera las tiendas obligatorias! ¡Viva la unión minera! ¡Mueran los burgueses! ¡Vivan los trabajadores! ¡Viva nuestra bandera!</p>
<p>Al llegar la multitud al crucero de la carretera de Portugalete, unos 50 ó 60 forales y guardias civiles impidieron el paso a los huelguistas.</p>
<p>Estos se empeñaron en pasar violentamente, y entonces las fuerzas cargaron y armaron los fusiles en previsión de lo que pudiera ocurrir. El corneta tocó retirada para indicar que retrocediese la multitud.</p>
<p>Ante esta actitud de las fuerzas, comenzaron a excitarse los ánimos de los huelguistas; en esto que llegaron al cruce de la carretera de Portugalete las dos compañías de Garellano de guarnición en aquella villa, y otras fuerzas de la Guardia civil y forales, todas las cuales se unieron a las que había en dicho cruce haciendo frente a los huelguistas.</p>
<p>Todas estas tropas, a bayoneta calada, hicieron retroceder a la multitud que ascendía a 8.000 o 10.000 mineros los cuales fueron dispersándose por las alturas, ofreciendo aquella masa de hombres un cuadro imponente.</p>
<p>Las fuerzas de Garellano, de la guardia civil y de los forales tomaron alturas desplegadas de guerrilla.</p>
<p>Los huelguistas seguían gritando: ¡Mueran los contratistas! ¡Viva la huelga! ¡Abajo los cuarteles! ¡Ocho horas de trabajo! ¡Leña contra la burguesía! ¡Vivan los mineros!</p>
<p>Ante estos gritos y estas amenazas se llegó a temer que ocurriera un serio conflicto.</p>
<p>Los ánimos de los trabajadores se hallaban excitadísimos.</p>
<p>El vecindario de Ortuella, asomado a los balcones estaba muy alarmado.</p>
<p>El vocerío y la algarabía crecía por momentos. Las fuerzas seguían ocupando las alturas en las mejores posiciones y dispuestas a la defensa, en caso de que fuera necesario tomar medidas severas.</p>
<p>En el Desierto</p>
<p>Al llegar nosotros al Desierto a las tres y media vimos el movimiento que en aquel instante existía en la zona fabril, donde también en las fábricas había ocurrido algo extraordinario.</p>
<p>La gente corría por todas partes, y una multitud inmensa se arremolinaba en la carretera junto a la Sociedad Cooperativa.</p>
<p>Lo sucedido allí fue que un grupo de treinta o cuarenta mineros, que sin ser vistos por las tropas había dado la vuelta por Nocedal, se dirigió a las fábricas de La Bizkaia, Los Astilleros del Nervión y Altos Hornos, excitando a los obreros de todas ellas a que abandonaran los trabajos.</p>
<p>En la Bizkaia</p>
<p>En esta fábrica las cosas revistieron mayor gravedad.</p>
<p>Un numeroso grupo de huelguistas se dirigió a dicho establecimiento fabril que estaba custodiado por algunas fuerzas de la guardia civil y forales intentaron entrar en él.</p>
<p>Quisieron impedirlo dichas fuerzas, y entonces la multitud empezó a pedradas con los guardias, los cuales se vieron precisados a hacer fuego con los huelguistas, resultando un muerto y siete heridos.</p>
<p>Un guardia foral recibió una pedrada en la cabeza que le hirió gravemente. Inmediatamente los trabajadores de los dos primeros establecimientos fabriles se declararon en huelga, dirigiéndose a la fábrica de Altos Hornos, cuyos obreros, al toque de una campana, dejaron los trabajos inmediatamente y se unieron a los huelguistas.</p>
<p>Hay que advertir que la fábrica de Altos Hornos fue asaltada por parte del muelle por los huelguistas, los cuales obligaron a los operarios a que se les unieran.</p>
<p>La huelga en aquel momento tomaba proporciones alarmantes.</p>
<p>Los huelguistas de las fábricas mencionadas, en número de unos 4.000 ó 5.000, se dirigieron por la carretera, unos con dirección a Sestao y otros hacia Rájeta, con objeto de que se unieran a ellos los operarios de la fundición que hay en este último punto.</p>
<p>Al día siguiente eran los huelguistas más de 21.000, por lo que las fuerzas del orden público llamaron al General Loma, para que acabara con el levantamiento y se declaró el estado de guerra.</p>
<p>A pesar de todo, el día 16, los huelguistas conseguían parar el trabajo en numerosos puntos de la capital: Olaveaga, fábricas de la Ría y muelles de carga y descarga.</p>
<p>Los representantes de los obreros pudieron reunirse con el General Loma, quien visitó los barracones y quedó completamente asqueado por tales habitáculos, comentando: <em>&#8220;estas casas no son ni para cerdos&#8221;.</em></p>
<p>Pero la situación, cuatro años después, continuaba siendo la misma. Como veremos en capítulos sucesivos, las soluciones fueron lentas y los objetivos tardaron en plasmarse en realidades.</p>
<p>Casas Baratas</p>
<p>Toda esta situación generó unas condiciones propicias para que instituciones, médicos higienistas y arquitectos se pusieran de acuerdo para encontrar un modelo de vivienda para las clases trabajadoras. Esto dio lugar a las viviendas conocidas como Casas Baratas, cuyas características marcaron una tipología de vivienda muy notable en el País Vasco. Casas unifamiliares, pareadas o adosadas, con un pequeño jardín y un huerto.</p>
<p>Interior distribuido, al menos, en cocina, retrete y tres dormitorios.</p>
<p><strong>3.- Retretes, sanidad y mortandad laboral</strong></p>
<p>El modo de evacuación de las excretas en la zona minera merece análisis independiente, porque fue causa directa de denuncias de obreros, médicos e higienistas.</p>
<p>Si bien es cierto, que incluso en muchas viviendas del centro Bilbaino no existían en aquel momento los retretes como hoy los entendemos, (sobre todo por la carencia de agua corriente en muchos distritos de Bilbao), el asunto de las deposiciones, en zonas de una gran concentración humana, como era el caso de la minera, fue motivo de gravísimos problemas higiénicos.</p>
<p>Son abundantes los documentos escritos que se conservan, en los que se describen la insalubridad de las casas de los mineros. Probablemente fueron las peores de la época, así las describe el periódico <em>El Socialista:</em></p>
<p>Los barracones son nauseabundos alojamientos que más parecen viviendas de bestias, donde los infelices viven a centenares, mucho peor que en los presidios.</p>
<p>En este periódico abundan los números, en donde se hacen descripciones de vida de los mineros, sirviendo primero como denuncia ante la sociedad, y segundo como modo de reflexión y de concienciación para el levantamiento del proletariado. De la siguiente manera, hacían la reseña sobre los barracones en el número noventa y cinco de <em>El Socialista</em>: son cuevas o malas casuchas construidas de madera y piedras, buenas si acaso para irracionales, pero impropias de todo punto para ser habitadas por personas. Sin embargo allí descansan, echados en malos jergones, sin más abrigo que el que llevan puesto y muchas veces empapados por el agua que ha caído sobre ellos durante el trabajo, una porción de obreros.</p>
<p>El interior contaba con una cocina y dependiendo del tamaño una o dos habitaciones a modo de barracón, en las que llegaban a dormir hasta 42 personas, en 21 camas. En ningún caso existía letrinas y tampoco espacio destinado para aseo. No había agua corriente.</p>
<p>Contamos con testimonios como el del médico higienista del municipio minero de San Salvador del Valle, García Vergara:</p>
<p>Las habitaciones son casi siempre reducidas, hasta el punto de que puede decirse que hay verdadero hacinamiento,&#8230; en ellos se procura colocar el mayor número posible de camas, con distintos turnos para dormir&#8230; Tedio y compasión me ha dado cuando por mi ministerio he tenido que entrar en alguno de esos cuartos que teniendo apenas cabida para dos o tres personas a lo más, se albergaban uno o dos matrimonios con su prole y algún peón, que contra toda regla de pudor y buena educación, comen y duermen casi juntos, todos revueltos cual gitanos.</p>
<p>Desde luego estas condiciones de vida fueron causa directa de la elevada mortalidad dada en estos municipios.</p>
<p>Según Pilar Pérez Fernández la tasa de mortandad en la zona minera durante la década de 1877 a 1887, fue la más elevada de Bizkaia, superando incluso a los municipios industriales como Bilbao.</p>
<p>La causa de las muertes era debida no a brotes epidémicos, que por supuesto se llevaron muchas vidas, ni a accidentes laborales que también acabó con muchos mineros, sino a enfermedades comunes como colitis, gastroenteritis, disentería, etc., cuyo proceso se alargaba excesivamente, provocadas por la insalubridad de las condiciones de vida, la ausencia de limpeza y por la falta de defensas de una población mal alimentada.</p>
<p>Uno de los motivos principales que ocasionaba las enfermedades gástricas era la ausencia de agua y de retretes.</p>
<p>Como se ha indicado, la zona minera constituía un centro de población obrera muy considerable. No era cuestión de que cada uno fuera a realizar sus necesidades fisiológicas campo através. Por lo que el asunto de las excreta, lo solucionaron animando a los mineros a que realizaran sus deposiciones en un cajón de madera colocado para tal uso. Normalmente se colocaba en el exterior de cada barracón y, en el mejor de los casos, se protegía de las miradas por unas paredes de tablas de madera.</p>
<p>La limpieza de dicho cajón y la evacuación de las excretas se realizaba dos veces por semana. Esta labor la realizaba un obrero al que denominaban <em>el mierdero</em>.</p>
<p>No es difícil imaginar que ésta forma de limpieza, debió ser nauseabunda y por supuesto nefasta. Sirvió de campo de abono a las abundantes epidemias tifoideas, viruela y cólera.</p>
<p>Ejemplo de esta vivencia lo forma el pueblo de la Arboleda, que surgió de un grupo de chabolas que se comenzaron a levantar en 1877, hasta llegar a constituirse en el principal núcleo minero de la zona.</p>
<p>Ante la grave situación higiénica que se produce sobre todo con la epidemia de 1885 de cólera (se mantuvo durante 57 días y mató a 243 mineros), y debido a las presiones obreras, las instituciones comienzan a idear soluciones.</p>
<p>Las normas que se editan para acordonar la epidemia son rigurosas y duras, prohibiéndose la salida de la zona minera a cualquier persona para evitar la propagación, para lo que se pidió la fuerza del ejército. Es interesante la adopción de una medida higiénica que hasta entonces no se había tenido en cuenta: el de las excretas humanas y la colocación de retretes en los puestos de trabajo, obligando a los obreros a depositar sus deyecciones en ellos bajo multa de 5 pesetas a quien no lo hiciera.</p>
<p>Esta epidemia también fue la causa de que se realizara, un año después en 1886, un proyecto para organizar el sistema de desagües y excusados de todas las viviendas que albergaban a los mineros, el proyecto tenía el objetivo y el título de<em> Higienizar Triano</em>. Se solicitó el concurso de Willian Gill, miembro del Instituto de Ingenieros civiles de Inglaterra, pero el proyecto no prosperó, y aunque el mencionado ingeniero persentó una propuesta nunca llegó a realizarse. En el mismo año se publicó en Bilbao un libro sobre higiene doméstica, su autor era un médico higienista inglés, el doctor Teale, su obra fue traducida al castellano y editada en la Villa bilbaína con el nombre de <em>La salud en peligro en las casas mal acondicionadas.</em> En él se muestran 70 láminas con un texto explicativo de las soluciones y modelos en cuanto a desagües y sanitarios así como a su instalación.</p>
<p>Por otro lado, también en 1886 las autoridades publican <em>Reglamento de Policía e Higiene que debe regir en la Zona Minera o Fabril de los municipios de Baracaldo, Sestao, Portugalete, Santurce, San Julián de Musques, Galdames, San Salvador del Valle y Abanto y Ciervana.</em></p>
<p>En él se especificaba, entre otros artículos, que no se consentían dormitorios para personas de diferente sexo excepto matrimonios y los hijos menores de diez años. Que no se permitían más de dos personas en una misma cama. También se hace mención a los excusados, indicando que al menos debía existir uno por cada veinte personas. El sistema que se aconsejaba adoptar era el de mantener separadas las aguas sucias de las inmundicias sólidas, de manera que pudieran recogerse estas últimas en el estado más seco posible.</p>
<p>Para la recepción de escrementos y basuras secas de casa, el reglamento disponía de un croquis que se debía seguir para construir en cada casa, se trataba de un depósito impermeable de poca profundidad, elevado sobre el terreno todo lo posible, y no debería ser de mayor tamaño que el necesario para contener las inmundicias correspondientes a una semana. El reglamento señalaba, en otros artículos, que los excusados debían estar fuera de las casas y los receptáculos debían vaciarse por lo menos una vez cada ocho días</p>
<p>Al igual que ocurrió en el caso inglés, tanto las autoridades políticas como los empresarios se vieron obligados, por las presiones descritas, a dar respuesta a las demandas solicitadas, pero realmente hubo que obligarles muy seriamente como se desprende de las numerosas huelgas que protagonizaron los mineros y los obreros de las factorías vascas.</p>
<p>Al Gobierno le costaba promulgar leyes en este sentido, y los patronos de la Cuenca Minera vasca distaban mucho de ser filántropos paternalistas que cuidaran de sus obreros. Es más, se unieron y formaron el Círculo Minero, para defender sus intereses sin tener en cuenta los de los obreros, más bien, en contraposición a ellos.</p>
<p>Las leyes que el Círculo Minero promulgó, todavía en 1903, eran draconianas para los asalariados. Testimonios al respecto, como el que cuenta Facundo Perezagua de lo vivido cuando trabajaba en la zona minera, debían producir verdaderos escalofríos. Así se desprende de la Ley de Accidentes promulgada por los patronos:</p>
<p>&#8230; Antes del 90, en los cuarteles mineros, se leían extraños carteles como éste: <em>Por dos piernas, 40 duros; por dos brazos, 20; por dos manos 10.</em></p>
<p>Dicho cartel, indicaba la cantidad que cobraban los obreros en caso de accidente y amputación de una extremidad.</p>
<p>La seguridad en el trabajo, fue una constante reivindicación no sólo en la Cuenca Minera sino también en todos los pueblos industriales de Bizkaia. Comenzaron en las últimas décadas del siglo XIX y continuaron en los años de 1920, siendo motivo de movilizaciones obreras a través de manifestaciones y huelgas.</p>
<p>Retomando el asunto de los retretes, decir que La Arboleda, en 1904, contaba con 20 calles y 150 casas en las que había 2.553 almas, lo que da una media de 17´2 personas por casa. Cada casa contaba con un excusado como el descrito (o sea un cajón), pero todavía no existían los pozos negros, por lo que había que retirar los mencionados <em>cajones</em>, de manera manual. Esta labor se continuaba realizando dos veces por semana, por el mierdero lo que provocaba un ambiente en la zona, insalubre, hediondo con emanaciones nada gratas. Así lo hemos encontrado descrito en la prensa de la época:</p>
<p>&#8230;si el aspecto exterior de aquellas viviendas es repugnante, el interior es de lo más triste que puede verse. Habitaciones de tablas con cuartos reducidos donde viven hacinados seres humanos sin apenas luz, pues las ventanas son estrechísimas, en el interior de aquellas viviendas se hace insoportable la vida a los cinco minutos, tal es el hedor que allí se siente.</p>
<p>Sobre todo las enfermedades infecciosas del aparato digestivo descendieron rápidamente con la traída de aguas, con el servicio de alcantarillado y con los lavaderos públicos.</p>
<p>Pero el agua llegó muy lentamente, si tenemos en cuenta, que el líquido elemento no llegó al Hospital Minero de Triano hasta 1897 y la electricidad hasta 1902, podemos hacernos una idea de por qué los mineros en la década de 1910 continuaban manifestándose.</p>
<p>Las reivindicaciones comenzaron a sensibilizar a la opinión pública de manera que médicos, ingenieros y arquitectos apoyaron la instalación del inodoro en las viviendas. Se desarrollaron diferentes modelos y sistemas de evacuación. Así las cosas, podemos decir que los logros no se empezaron a notar hasta que entró en vigencia la primera legislación de casas baratas (1911). Que contempló como obligatorio la instalación del retrete provisto de su sifón y correcta instalación de desagüe. En este aspecto, es interesante observar el interés que presentaban los arquitectos y las instituciones por dar soluciones ágiles. De forma que los proyectos arquitectónicos realizados por los diferentes arquitectos de casas baratas, adjuntaban a las plantas y alzados los dibujos de los retretes y el sistema de desagüe que se debía utilizar.</p>
<p>Por lo tanto, todas las viviendas construídas bajo las leyes de casas baratas en Bizkaia, tuvieron retrete, excepcionalmente tenían lavabo y la mayoría carecían de bañera o en su defecto tampoco tenían ducha. El modelo en cuanto a planta y alzado era prácticamente el mismo. Se trataba de un espacio estrecho y alargado, la mayoría de las veces no alcanzaba el metro y medio de ancho. El reglamento indicaba que debían tener al menos 0´50 metros cúbicos y una ventana que diera a patio o al exterior. El inodoro debía estar al fondo del estrecho espacio y debajo de la ventana.</p>
<p>Hemos tenido la suerte de poder visitar el interior de viviendas que se mantenían sin modificar, y debemos de reseñar que a este elemento higiénico le acompañaba el alicatado de las paredes y las baldosas del suelo. Todo ello suponía un elemento más del confort y facilitaba la limpieza y desinfección de dicha estancia. Además se procuró utilizar elementos de calidad, y muchos de los suelos estaban decorados con grecas bicolores y en algunos casos hay retretes que tienen baldosas polícromas con cuatro colores. Para las paredes siempre se eligió el blanco esmaltado en los azulejos.</p>
<p>Mientras que el inodoro, en las primeras décadas de siglo XX en Bizkaia, se contemplaba como una necesidad dentro de cada vivienda, no ocurría lo mismo con los elementos de baño o ducha. Como se ha indicado las casas baratas, en general, no consideraban la instalación de bañera, ducha y ni siquiera del lavabo. Los obreros, para su higiene personal, continuaban acudiendo a las duchas públicas de sus municipios, y en su defecto se lavaban por partes en un barreño en la cocina de casa.</p>
<p>La bañera, la ducha y el lavabo se consideraban instrumentos higiénicos que se asociaban a un lujo, del que sólo podían disfrutar los moradores de las grandes viviendas burguesas. A este respecto apuntar que, la fabricación nacional de las mencionadas piezas era escasa, excepto en retretes. Paulatinamente se comenzó a abrir comercio en este sector sobre todo en la década de los años veinte, siendo pionera la firma de José González Serrano, posteriormente en la década de los años 30 aparecerá la marca Roca. Pero las capas sociales más pudientes importaron los sanitarios, preferentemente de Inglaterra, siendo las marcas <em>Doulton</em> y <em>Shanks</em> unas de las más solicitadas.</p>
<p>Ana Julia Gómez Gómez</p>
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		<title>Infraestructuras (HOSPITALES)</title>
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		<pubDate>Tue, 04 May 2010 04:44:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Patrimonio]]></category>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft size-medium wp-image-2343" title="normal_Barakaldo_151" src="http://www.ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2010/05/normal_Barakaldo_151-300x196.jpg" alt="" width="250" height="163" /> <strong>Asilo de la Fundación Miranda</strong>. Fue iniciativa del baracaldés Antonio Miranda Arana que asignó el remanente de su herencia para la instalación y dotación de un asilo para ancianos pobres de la Anteiglesia. Nació en Burceña el año 1831 y, tras una fecunda vida dedicada al comercio en Cuba a donde llegó en 1846, se vino a Bilbao en 1869. Murió en San Sebastián en 1910. Para cumplir su voluntad, sus testamentarios compraron varias parcelas en el punto de Cruces (barrio de San Vicente). El proyecto del Asilo fue confeccionado por Ismael de Gorostiza. Comenzó su construcción en 1911 y fue inaugurado en 1914. El edificio, precedido de unos amplios jardines, tiene forma de U y consta de planta baja a modo de semisótano y una altura. El eje central se prolonga destinándose a capilla y contiene, además, despachos, sala de visitas, aseos, comedor y estancias de la Comunidad de Religiosas que lo atienden (Hijas de la Caridad). Las dos alas laterales, más pequeñas, están reservadas a para dormitorios de ancianos de uno y otro sexo. En los años ochenta del siglo XX se construyó una nueva Residencia (en la parte posterior del edificio) que conllevó el abandono del descrito edificio que fue destinado a nuevos servicios (entre ellos, el de Conservatorio de Música).</p>
<p><strong>Hospital de Rontegui. </strong>Su origen está en el “viejo fuerte” que existió en el lugar. Constaba de dos cuerpos de edificio de mampostería mixta con cubierta de teja árabe y aspilleras en el muro exterior que da a la Ría. Este fuerte, que ocupaba, sin contar los fosos, de 2.297 metros cuadrados, fue utilizado coyunturalmente como hospital, especialmente tras la tercera guerra carlista. En 1936 estaba absolutamente derruido. En 1904 se construyó el hospital-asilo bajo el proyecto de Alfredo Acebal. En 1928 se destina el edificio para Centro Municipal de Beneficencia (enfermería para epidemiados, albergue para transeúntes y celdas para dementes pobres). Para ello necesitaba ampliar y acomodar las instalaciones y se encargó de ello a Ismael Gorostiza. Su proyecto no se llevó a cabo. El Centro desapareció, vista su precariedad, al finalizar la guerra civil.</p>
<p><strong>Hospital de Altos Hornos de Vizcaya</strong>. Se instaló en el barrio de San Vicente, frente donde, meses después se levantaría el Asilo Miranda. Fue un proyecto de Manuel María Smith (1910). Sigue el estilo de los hospitales de la época: un pabellón central y dos alas laterales (unidas por un pasillo) para enfermos contagiosos y no contagiosos a ambos lados. El cuerpo principal presentaba dos alturas mientras que el resto disponía únicamente de una. Es una de las mejores contribuciones de Smith al estilo del sezessionismo vienés (alzado sencillo desnudo, estructuras asimétricas de la fachada, sucesión de cuerpos escalonados a diversa altira, etc…). Tenía una cubierta aterrazada aunque, en 1927, fue sustituida por techumbres a doble vertiente. La última reforma se realizó en 1950. En la década de los sesenta del siglo XX será sustituido por el actual Hospital de San Eloy.</p>
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		<title>El crecimiento urbano de la margen izquierda del Bajo Nervión</title>
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		<pubDate>Fri, 16 Apr 2010 04:54:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Demografía]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>
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		<description><![CDATA[La denominación de «margen izquierda», que es de uso común en todos los informes urbanísticos sobre Bilbao y que ha sido popularizada por los medios locales de comunicación, hace referencia inicialmente a la comarca que ocupan los términos municipales situados en la orilla izquierda del Nervión, aguas abajo de Bilbao, y que, a lo largo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2010/04/La-Punta.jpg" class="floatbox" rev="group:1781 caption:`La Punta`"><img class="alignright size-medium wp-image-1782" title="La Punta" src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2010/04/La-Punta-300x198.jpg" alt="" width="300" height="198" /></a>La denominación de «margen izquierda», que es de uso común en todos los informes urbanísticos sobre Bilbao y que ha sido popularizada por los medios locales de comunicación, hace referencia inicialmente a la comarca que ocupan los términos municipales situados en la orilla izquierda del Nervión, aguas abajo de Bilbao, y que, a lo largo de este siglo, han protagonizado la expansión del plano urbano de la ciudad hacia el oeste, transformando su anterior espacio rural en suelo urbano e industrial. En dichos municipios es donde se localizan las principales factorías industriales de la aglomeración: siderúrgica, química pesada, construcción naval, metalurgia de transformación, producción de energía eléctrica, etc&#8230; y, en consecuencia, han recibido un elevado contingente de la inmigración laboral llegada a Vizcaya, que es el que ha aumentado con rapidez su tamaño demográfico y ha convertido la estructura social de su población en esencialmente proletaria.</p>
<p>En un sentido amplio, dentro de los límites territoriales de la “margen izquierda2, podrían incluirse a ocho de los diecinueve municipios que pertenecen administrativa mente al Gran Bilbao; pero, en función de una mayor precisión en el análisis, la “margen izquierda” se reduce comarcalmente al espacio que ocupan los cuatro municipios situados entre Bilbao y la desembocadura del Nervión: Baracaldo, Sestao, Portugalete y Santurce. De hecho, desde un punto de vista exclusivamente locativo, sólo estos municipios son ribereños de la orilla izquierda del Nervión y, sobre todo, en base a los actuales criterios de comarcalización en Geografía Urbana, los cuatro núcleos citados difieren considerablemente de los demás porque han alcanzado un grado de evolución demográfica y de transformación espacial y funcional muy superior, que los diferencia de forma notoria de los otros cuatro situados, más al interior, en la zona minera de Vizcaya.</p>
<p>Esta diferenciación geográfica queda muy bien marcada en la subdivisión de las unidades intraurbanas del área metropolitana bilbaína que proponen tanto Ferrer Regales como García Merino en sus estudios sobre el Gran Bilbao. Según la clasificación del primero, dicha aglomeración está compuesta por tres unidades urbanas fundamentales: la ciudad central de Bilbao con la “city&#8221; y los barrios de la periferia municipal, el área sub metropolitana con una serie de «ciudades secundarias», que serían las cuatro citadas de la margen izquierda más el municipio de Guecho en la margen derecha y los de Basauri y Galdácano en la zona de expansión oriental del plano urbano siguiendo el cauce del Nervión aguas arriba de Bilbao, y, en tercer lugar, el área suburbana, subdividida, a su vez, en dos sectores: uno septentrional, que abarca los municipios del valle de Asúa y se extiende hasta Plencia por la línea de la costa, y otro meridional, que se corresponde con la zona minera, en la que se sitúan los términos municipales de Ortuella, San Salvador del Valle, Abanto y Ciérvana y San Julián de Musques. Utilizando una terminología distinta, también García Merino diferencia la caracterización urbana de los municipios de la margen izquierda de los de la zona minera, al incluir a los primeros en lo que denomina «área suburbana externa» y a los segundos en el «área periurbana en transformación».</p>
<p>En ambos casos, la «margen izquierda» propiamente dicha sólo abarca las cuatro entidades administrativas emplazadas en la orilla izquierda del Nervión, entre Bilbao y el mar, y que constituyen otras tantas «ciudades secundarias» del área submetropolitana en relación de dependencia y de complementariedad con la «ciudad central». Los otros cuatro municipios de la zona minera pertenecen, en cambio, al área suburbana o periurbana en trasformación y no han llegado a alcanzar un tamaño demográfico ni un nivel de urbanización que los haga comparables con los anteriores. La crisis minera de comienzos de siglo detuvo su espectacular desarrollo Inicial y su anterior ritmo de crecimiento cedió en favor de los núcleos más próximos a la ría bilbaína en los que se polarizó espacialmente la industrialización posterior.</p>
<p><strong>1 La integración urbana de la «margen izquierda&#8221; en la aglomeración bilbaína</strong></p>
<p>La geografía urbana de la margen izquierda del bajo valle del Nervión no puede entenderse sin valorar adecuadamente su progresiva inserción espacial y funcional, a lo largo de los años del presente siglo, en el área metropolitana del Gran Bilbao, puesto que ésta circunstancia constituye el principal factor de urbanización del espacio rural existente hasta hace poco tiempo en los cuatro municipios de nuestra área de estudio. Además, la influencia geográfica del crecimiento económico y espacial de Bilbao en la transformación urbana de la «margen izquierda&#8221;, no sólo es un importante dato histórico referido al momento inicial de la industrialización de la ría bilbaína, a finales de la pasada centuria, sino que mantiene en la actualidad plena vigencia debido a que una de las direcciones más dinámicas de la expansión horizontal del plano de la aglomeración se proyecta sobre su &#8220;banlieue&#8221; occidental, afectando directamente al espacio de nuestros municipios que han experimentado, por este motivo, un espectacular despegue demográfico en la anterior década intercensal y se encuentran hoy agobiados como consecuencia de las múltiples carencias infraestructurales que padecen al haberles faltado una previsión urbanística mínimamente eficaz.</p>
<p>En la historia urbana de Bilbao pueden distinguirse tres grandes etapas en función de su progresivo acercamiento geográfico al espacio comarcal que nos ocupa. Las dos primeras establecen unos presupuestos significativos que encuentran su desarrollo definitivo en la tercera etapa con la formación del área metropolitana de Bilbao, en la que se integran los municipios de la margen izquierda del Nervión, produciéndose así las condiciones necesarias para su acelerado y definitivo desarrollo urbano.</p>
<p>En un primer momento, desde la fundación medieval de la villa hasta el último tercio del siglo XIX, los ensanches del núcleo primitivo no alcanzan más que una reducida extensión superficial alrededor del emplazamiento inicial; pero, desde los últimos años del siglo XIX, Bilbao experimenta un auge económico que provoca el agotamiento de su escaso suelo intramunicipal disponible y le obliga a iniciar una política anexionista de los municipios más próximos. El paso siguiente se iniciará, al terminar la guerra civil española, con un planteamiento más amplio de las necesidades urbanas a escala comarcal, que es el que afecta de lleno a la geografía de la &#8220;margen izquierda&#8221;.</p>
<p>El origen histórico de la Villa de Bilbao se fecha en el año 1300 con la concesión del Fuero de Logroño que le hace D. Diego López de Haro. A pesar de los amplios límites territoriales que se señalan en el texto fundacional de la Carta Puebla y que abarcaban gran parte de la actual comarca del Gran Bilbao a lo largo del bajo valle del Nervión; la extensión territorial de la primitiva villa se reducía al espacio ocupado por su primer emplazamiento sobre una estrecha terraza fluvial de la margen derecha donde el Nervión se convierte en ría. Al otro lado del río existía ya un pequeño núcleo que hoy conserva todavía un topónimo expresivo de su antigüedad: &#8220;Bilbao la Vieja&#8221;.</p>
<p>Desde la fundación medieval de la villa hasta los años finales del siglo XIX, todo el desarrollo económico de Bilbao se realiza en este reducido espacio que se corresponde con el recinto amurallado de las Siete Calles y con sus arrabales adyacentes, por donde se realizan unas primeras expansiones laterales de poca extensión superficial. Este emplazamiento equivale a lo que hoy se denomina el &#8220;Casco Viejo&#8221;, fácilmente localizable en el plano actual de Bilbao por su estructura abigarrada con calles estrechas y paralelas y con una forma ortogonal o en da mero que recuerda su origen medieval.</p>
<p>El primer ensanche extramuros se realiza a partir de 1483, y durante todo el siglo XVI, hasta el incendio de 1571, que supuso una renovación interior de la villa. La dirección de este ensanche es lineal y lateral siguiendo el cauce fluvial por la margen derecha de la ría, hacia Ascao y el Arenal por el oeste y hacia Ibeni por el este, formándose la Ribera y alcanzando la superficie municipal las 31,63 hectáreas. Los principales factores de estas primeras ampliaciones del recinto urbano están relacionadas con el crecimiento económico de Bilbao: desarrollo del comercio lanero y creación del Consulado (1511), auge de las ferrerías y exportación de hierro a Inglaterra, e incremento de la construcción naval aprovechando la abundante madera de los bosques próximos.</p>
<p>Durante el siglo XVIII, la expansión económica y demográfica que afecta a todo el territorio peninsular influye muy particularmente en Bilbao y tiene sus consecuencias en el crecimiento urbano con el Plan Loredo (1786), en el que se continúa la dirección lateral de los ensanches a través de la iglesia de San Nicolás hacia la Sendeja y con las nuevas manzanas de casas entre la calle de Esperanza y el Arenal. En estos mismos años se proyecta también una plaza porticada, entre las calles de Ascao y Correo (1790), que es la actual Plaza Nueva que se construyó definitivamente en 1828 siguiendo el modelo neoclásico de las «Plazas mayores».</p>
<p>En todo este largo período de tiempo que se extiende desde la fundación de Bilbao, a comienzos del siglo XIV, hasta el último tercio del siglo XIX, Bilbao urbaniza las áreas rurales más próximas y rompe la estrechez de su primitivo recinto amurallado; pero su expansión horizontal es todavía muy limitada y se adapta a las condiciones topográficas de la margen derecha del Nervión, siguiendo una dirección lineal entre el angosto cauce fluvial y las pendientes cercanas del norte (Archanda, Santo Domingo), que le impiden un crecimiento más radial. Tampoco se debe olvidar que, en toda esta extensa etapa de la historia del urbanismo bilbaíno, existen otras motivaciones de carácter económico y político que frenan el crecimiento horizontal del plano, ya que los intereses de las anteiglesias rurales limítrofes se oponen decididamente a los afanes expansivos de la villa mercantil. Por esta razón las previsiones espaciales contenidas en la Carta Puebla de 1300, que definían unos límites de proyección comarcal para la nueva ciudad, no podrán cumplirse hasta que el impacto social de la revolución industrial decimonónica acabe definitivamente con las inercias de la organización administrativa del territorio impuesta por la sociedad estamental. La integración geográfica de la «margen izquierda» en el urbanismo bilbaíno está todavía muy lejos de producirse y únicamente la dirección longitudinal del plano hacia el oeste, que se intensificará y acelerará en los años posteriores, indica una remota posibilidad.</p>
<p>La segunda etapa del crecimiento urbano de Bilbao se extiende desde los años finales del siglo XIX hasta los primeros años de la postguerra, en la década de los cuarenta del siglo actual. El despegue industrial de la economía bilbaína en ese periodo agota por completo las disponibilidades de suelo urbanizable en su estrecho perímetro municipal y la villa de Bilbao se ve obligada a urbanizar los espacios rurales de los municipios limítrofes para evitar el colapso. Es el comienzo de la política anexionista que amplía considerablemente la extensión del término municipal a través de sucesivas incorporaciones de espacio entre 1870 y 1966, pasando de las 31,63 hectáreas de los años finales del siglo XVI a las 10.726,25 hectáreas de la actualidad, con lo que se configura la estructura urbana que hoy presenta el plano del municipio de Bilbao.</p>
<p>Pero el hecho geográfico más significativo de esta segunda etapa es el plan de urbanización de 1873, del que son autores Achúcarro, Alzola y Hoffmeyer, y que va a dar origen al primer ensanche del Bilbao moderno en la vega de Abando, traspasando, por tanto, el río e iniciando la urbanización de su margen izquierda.</p>
<p>Para la ubicación de este ensanche se aprovecha un meandro del río que forma una cubeta casi circular, de unos dos kilómetros de diámetro, sobre una baja terraza aluvial de colmatación arenosa y que supone una excepción en medio de la estrechez del cauce del bajo Nervión, limitado topográficamente en sus dos márgenes por los glacis de fuerte pendiente que enlazan con los rebordes montañosos del sinclinal colgado de Santa Marina al norte y con los del anticlinal de Vizcaya al sur.</p>
<p>La urbanización de esta margen izquierda tiene su precedente más antiguo en el barrio ya citado de Bilbao la Vieja, por donde entraba en la villa el camino de Orduña que comunicaba Bilbao con la meseta castellana y de donde, a su vez, partía el camino hacia Valmaseda y hacia la provincia de Santander a través de Portugalete. La unión de estos caminos en la margen izquierda da origen al barrio de San Francisco, que se extiende en dirección este-oeste, siguiendo el curso del Nervión, desde Bilbao la Vieja hasta el nuevo ensanche, donde ya en 1845 se había proyectado la estación de ferrocarril que uniría Bilbao con Miranda de Ebro y con la red nacional. En esos años se abre también la actual calle de Hurtado de Amézaga que, bordeando la estación, une la calle y carretera de San Francisco con el comienzo del ensanche. Esta expansión lateral del plano a lo largo del Nervión tiene una correspondencia en la margen derecha, donde la apertura del Campo de Volantín, como nueva zona residencial, extiende la urbanización desde el Arenal hasta el límite con Deusto. El nuevo ensanche de 1873 se concibe bajo el influjo de las tendencias urbanísticas del periodo final del barroco y tiene su eje central en la Gran Vía. El trazado de esta importante arteria sitúa el corazón urbano en «la plaza elíptica», que es el centro focal de un plano parabólico con las calles principales siguiendo una disposición radial.</p>
<p>En esta segunda etapa, además del ensanche comentado, se redactan, con posterioridad a él y en las primeras décadas del siglo XX, otros proyectos de planificación que van a tener importancia en el proceso urbano de Bilbao. Los más importantes son la conferencia (1923) y el proyecto de extensión de Bilbao (1926) de Bastida, en los que se empieza a apuntar la solución del valle de Asúa como el espacio más adecuado para la descongestión urbana, una vez agotadas las posibilidades de expansión en el estrecho valle del Nervión. Los intentos de planificación en estos años se completan con el plan de reforma del &#8220;casco viejo&#8221; de Zuazo y el plan de extensión de Bilbao de García Marcadal (1926). En todos estos planes se empiezan a formular los primeros planteamientos de tipo comarcal como única solución al creciente desarrollo urbano de Bilbao; pero estos planteamientos no encontrarán su realización práctica hasta después de la guerra Civil con la creación del área metropolitana.</p>
<p>Indudablemente dichos planes son una prueba evidente de que la anterior política anexionista empieza a ser insuficiente para satisfacer la demanda de espacio urbanizable que provoca el auge general de la economía bilbaína. En efecto, en los años finales del siglo XIX y en los primeros del actual, la configuración del Bilbao actual con el Casco Viejo y San Francisco, el ensanche de Abando y algunas penetraciones periféricas hacia Deusto y Begoña, es la consecuencia urbana de un complejo crecimiento económico muy acelerado que se basa en el desarrollo de la minería, en la gran industria siderúrgica, en la construcción naval y en el aumento de la flota mercante, en el empuje de la banca local y en la    creación de las sociedades anónimas, y, también, en las importantes obras de infraestructura y de comunicaciones: vías férreas, carreteras y puerto exterior. Todos estos factores reclaman con urgencia una nueva concepción administrativa y política, capaz de garantizar la oferta de espacio urbano que necesita Bilbao. Esta nueva concepción tardará todavía algunos años en encontrar su sistema concreto de actuación.</p>
<p>Sin embargo, el interés de esta segunda etapa en relación con la urbanización de la «margen izquierda&#8221;, impulsada desde la ciudad central de Bilbao, está en el establecimiento de una serie de propuestas urbanísticas que va a influir en el desarrollo urbano de los años siguientes. En primer lugar, la urbanización de Abando supone el desplazamiento del núcleo urbano a la margen izquierda del Nervión, por donde se va a desarrollar una de las líneas más dinámicas de la extensión del plano. Además, la expansión de la ciudad en las dos márgenes confirman su disposición longitudinal hacia la desembocadura del Nervión, formando un paralelismo de tipo axial a ambos lados, que va acercando el espacio urbanizado hacia nuestra área de estudio, al tiempo que la estructura urbana empieza ya a establecer una segregación sociológica que va a tener un mayor desarrollo posterior en los próximos años. En la margen derecha, las residencias de lujo del Campo de Volantín van a desplazarse hacia la ciudad-jardín de Neguri en el municipio de Guecho, mientras que el carácter proletario del barrio de San Francisco se va a extender por todos los núcleos de la margen izquierda hasta Santurce y la zona minera.</p>
<p>Por otra parte, estos presupuestos, que se derivan de la evolución de la estructura urbana y que van a influir en la intensificación de las relaciones geográficas entre Bilbao y los municipios de la «margen izquierda&#8221;, se ven favorecidos por el establecimiento de nuevas comunicaciones y por las obras del puerto exterior. El tranvía de caballos que comunicaba Bilbao con Santurce desde 1882 se electrifica en 1896, el tren de Bilbao a Portugalete se prolonga hasta Santurce en 1926 y, desde 1902, estaba terminado el rompeolas que enmarca por la orilla izquierda la bahía del Abra y supone la creación del puerto exterior, que desplaza desde Portugalete hacia Santurce los servicios y tinglados del puerto comercial de Bilbao. El planteamiento comarcal del urbanismo bilbaíno en la etapa siguiente es el que potenciará estas favorables condiciones y determinará la incorporación definitiva de nuestro espacio al proceso del Gran Bilbao.</p>
<p>Esta tercera etapa del crecimiento del plano de Bilbao comienza con la elaboración del «Plan General de Ordenación Urbana de Bilbao y su Comarca&#8221; de 1946, en el que la planificación adquiere unas dimensiones extramunicipales y metropolitanas. La creación de la Corporación Administrativa del Gran Bilbao (1945) supone el reconocimiento legal de un área metropolitana que configura administrativamente una compleja realidad geográfica: la aglomeración urbana del Gran Bilbao, en la que se integra la «margen izquierda&#8221; de la ría de una forma cada vez más dinámica.</p>
<p>La urgencia de esta solución viene determinada en los años sesenta no sólo por la falta de espacio en la ciudad central; sino también por los progresivos niveles de congestión y de anarquía que se observan en todo el área industrial y residencial de la margen izquierda del bajo Nervión, donde la falta de espacio y la ausencia de zonificación de los usos del suelo están produciendo unas urbanizaciones periféricas en los municipios que no reúnen las condiciones mínimas de calidad urbanística y que carecen de los equipamientos y de las infraestructuras más elementales.</p>
<p>Por esta razón, en el plan de 1961 se reconoce también la imposibilidad de descongestionar el Gran Bilbao a través de una planificación exclusivamente comarcal. En el texto informativo, junto con el sistema de zonificación de usos del suelo, con las nuevas vías de acceso al centro urbano y las circunvalaciones periféricas, con las infraestructuras dotacionales necesarias y con el establecimiento de una red de «metro», que se prevén; se señala también la necesidad de coordinar una política de descongestión industrial hacia las provincias más próximas a Vizcaya y de ampliar el planteamiento comarcal del área metropolitana, ordenando el territorio de las restantes comarcas de la provincia. Esta nueva concepción geográfica mente más amplia es la que se defiende y se quiere poner en práctica, en los últimos años, a través de la segunda revisión del Plan de Ordenación Urbana que la Corporación del Gran Bilbao ha encargado a la empresa Metra-Seis en 1975.</p>
<p>A pesar de todos estos esfuerzos planificadores que hemos resumido, los problemas urbanísticos de Bilbao se agravan día a día, como tendremos ocasión de comprobar con más detalle en las páginas siguientes; fundamentalmente porque las limitaciones financieras y ciertos intereses privados de la burguesía bilbaína retrasan y hasta impiden, en muchos casos, la realización de proyectos absolutamente necesarios para frenar determinadas inercias y para evitar la espontaneidad general que está produciendo una inevitable anarquía en el desarrollo urbano. En el estado actual de las cosas, la solución del problema urbano de Bilbao no depende sólo ya de la ordenación de su comarca, ni siquiera de su provincia, sino que exige un planteamiento extraprovincial. En la actualidad, muchos de los proyectos más urgentes del plan de 1961, y hasta del plan 1946, no han sido realizados, y algunos ni tan sólo iniciados, sobre todo, en lo referente a las comunicaciones, a la infraestructura viaria ya las dotaciones del equipamiento colectivo, por lo que el tiempo va a ser difícilmente recuperable dado el desarrollo demográfico y espacial que ha experimentado el área urbana en los últimos años.</p>
<p>Pero lo que más interesa destacar ahora es cómo, a través de todas estas disposiciones legales y administrativas que tratan de ordenar el desarrollo urbano bilbaíno, se ha consumado la integración definitiva de la «margen izquierda&#8221; en el urbanismo de la aglomeración que va a potenciar su desarrollo. Desde que se inicia el planteamiento comarcal en la ordenación territorial de Bilbao, los municipios de esta comarca van a perder su autonomía geográfica en favor de una mayor dependencia espacial y funcional respecto a esa nueva realidad urbana que sustituye a la ciudad bilbaína y que es el área metropolitana del Gran Bilbao.</p>
<p>En efecto, Bilbao y el conjunto de municipios que forman su área metropolitana constituyen una verdadera «aglomeración urbana» según la definición que de este concepto dan los geógrafos franceses. La ciudad central ha traspasado sus límites municipales en su proceso de crecimiento espacial y ha urbanizado los espacios rurales de los municipios limítrofes que, sin embargo, ya diferencia de lo que ocurría en la anterior etapa anexionista, no pierden su autonomía e independencia administrativas. Se forma así un área suburbana que en la terminología geográfica francesa internacionalmente aceptada, se denomina «banlieu» y que señala los límites geográficos de la aglomeración, que no siempre son fáciles de precisar sobre el plano.</p>
<p>Los municipios del Gran Bilbao, que están ubicados en ambas márgenes del Nervión, desde Galdácano hasta Santurce y Guecho, en la misma desembocadura del río, reúnen las tres características esenciales que definen a toda aglomeración que crece espacial mente a través de sus «banlieues» periféricas. En primer lugar, la «ciudad central» del municipio de Bilbao, en su proceso de expansión longitudinal adaptándose a las imposiciones topográficas del estrecho valle del Nervión, se va uniendo progresivamente a los núcleos suburbanos emplazados en dicho valle alargando el plano urbano sin solución de continuidad; pero sin alterar sus límites administrativos y sin anular su autonomía de gestión. A la unidad municipal de la ciudad tradicional sucede la pluralidad administrativa de las «banlieues» de la aglomeración. Indudablemente, Bilbao ejerce una mayor influencia y un mayor protagonismo de todo tipo sobre el resto de los municipios de su área metropolitana, pero no llega a eliminar nunca su propia capacidad organizativa.</p>
<p>En segundo lugar, el proceso de urbanización, que se extiende a impulsos del crecimiento de la «ciudad-central», afecta a núcleos rurales preexistentes, que le sirven de base para su expansión, y que, con su posterior transformación urbana, van a dar origen a las «ciudades-secundarias» de la aglomeración.</p>
<p>En tercer lugar, y como consecuencia de las características anteriores, estas «ciudades secundarias» son siempre unidades urbanas incompletas que necesitan de la «ciudad-central» y de las otras «ciudades-secundarias», lo que explica su especialización funcional con un carácter complementario dentro del conjunto de la aglomeración. Esta complementariedad de funciones es la que determina un constante intercambio de productos, servicios y personas entre unas unidades y otras, dando origen a los desplazamientos diarios de población que constituyen los «movimientos pendulares».</p>
<p>En nuestro caso concreto, el planteamiento comarcal de la planificación urbana de Bilbao es el que confirma definitivamente la integración de los cuatro municipios en la aglomeración, impulsando su creciente urbanización y convirtiéndolos en importantes «ciudades-secundarias» de la «banlieue» occidental del Gran Bilbao, en la margen izquierda de la ría, y por donde discurre una de las líneas más progresivas de la expansión horizontal del plano de la aglomeración.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>2 El fracaso urbanístico del Gran Bilbao</strong></p>
<p>A pesar de los distintos intentos de planificación a nivel metropolitano que se han ido sucediendo durante los últimos años, la aglomeración bilbaína no ha podido evitar la congestión, la anarquía y el caos que hoy caracterizan a su espacio urbano. Este fracaso de la planificación es consecuencia directa de la inadecuación y del desfase entre las previsiones teóricas y el espectacular y acelerado crecimiento real de las necesidades urbanas, como ya se ha indicado en páginas anteriores. Las deficiencias más graves del urbanismo bilbaíno dependen de tres tipos de factores: topográficos, político-administrativos y financieros.</p>
<p>Los primeros factores son de orden físico y están determinados por los inconvenientes de la difícil topografía local del valle del bajo Nervión, por donde discurre la dirección más importante del crecimiento horizontal del plano urbano. El primitivo emplazamiento medieval de la villa de Bilbao presenta unas ventajas naturales evidentes por la proximidad de las minas de hierro del anticlinal de Vizcaya y por la salida al mar que proporciona el Nervión, al convertirse en una ría-estuario 14 kilómetros antes de su desembocadura. Estas circunstancias físicas positivas ejercen, en un principio, una importante influencia en la determinación geográfica de la doble vocación industrial y comercial de Bilbao; pero se van a convertir en dificultades graves para el posterior crecimiento urbano, que viene reclamado, desde comienzos de siglo, por el proceso de industrialización y que va a agotar en pocos años el espacio urbanizable en el estrecho valle del Nervión. En este valle del bajo Nervión se concentra actualmente la casi totalidad de la población del Gran Bilbao, que supone el 78,3% del total provincial, y se localizan, al mismo tiempo, las principales factorías industriales y los centros de servicios más importantes, que absorben el 80% del empleo industrial y el 90% del empleo terciario, y sin embargo, las condiciones topográficas de este espacio son extremadamente difíciles y contribuyen a agravar las dificultades urbanísticas al determinar una estructura urbana lineal o axial en dirección Este-Oeste, desde Galdácano hasta Santurce y Guecho, siguiendo los cauces del Ibaizabal y del Nervión, entre colinas y serrotas próximas por ambas márgenes. Lo que más llama la atención en todo el eje fluvial es la estrechez de las bajas llanuras aluviales.</p>
<p>Aparte del amplio meandro en el que se ha construido el ensanche decimonónico de la ciudad-central, en las restantes zonas del valle se pasa de forma brusca de la baja llanura a las fuertes pendientes y retazos de glacis de erosión o a las vertientes de los relieves periféricos. Este encajonamiento del valle, que orienta la expansión del plano, determina una serie de inconvenientes en la estructura urbana que se manifiestan principalmente en la escasez de suelo urbanizable, en la promiscuidad de factorías y viviendas, en los emplazamientos de los barrios y suburbios en pendientes y en los alarmantes niveles de contaminación del aire producidos por la dirección dominante de los vientos, por la inadecuada ubicación de las fábricas y por las vecindades industriales, en el eje de colonización del angosto cauce. Todas estas circunstancias se unen para producir un fuerte deterioro urbanístico y una acelerada degradación de la calidad de vida. La irregularidad morfológica y la abundancia de fuertes pendientes obligan a la población a aprovechar al máximo las exiguas superficies planas del fondo del valle principal del Nervión y de los que forman sus afluentes cerca ya de las desembocaduras, de tal manera que, en la provincia de Vizcaya, el 95% de la población habita en espacios de menos de 170 metros de altitud, a pesar de que, de sus 2.217 Km2. de extensión, solamente 978 Km2., un 44%, están por debajo de esa cota. La topografía, por tanto, del bajo Nervión, en la que se asienta el Gran Bilbao, establece una serie de condicionamientos físicos que no son nada favorables para un ordenado desarrollo urbano y que, además, debido a la negativa influencia de los factores de origen humano no van a poder ser convenientemente evitados.</p>
<p>En efecto, la necesaria corrección humana de estas dificultades características del lugar de emplazamiento y del eje natural de expansión del plano no se ha concretado en suficientes realizaciones infraestructura les y de equipamiento por falta de apoyo financiero y por deficiencias administrativas en los sistemas de planificación. A la hora de valorar la gestión urbanística de los últimos años hay que hacer una referencia expresa a la institución más directamente comprometida en este quehacer: la Corporación Administrativa del Gran Bilbao.</p>
<p>En relación con este organismo, las críticas han proliferado en los Últimos años y, a través de la prensa local, han transcendido a la opinión pública, centrándose principalmente en estos tres aspectos: la Corporación Administrativa del Gran Bilbao no es un instrumento de planificación sino un organismo de control social y político; los municipios integrados en ella, a excepción del de Bilbao, no tienen representación adecuada en los órganos ejecutivos y, por fin, su presupuesto económico es exiguo. En primer lugar, en Bilbao, parece que no se dan, o no tienen suficiente influencia, los dos motivos que determinan la planificación urbana en las aglomeraciones de los países industrializados: las tensiones sociales que originan el propio dinamismo de la ciudad y que se canalizan y se expresan a través de los movimientos urbanos que se organizan en ella, y el motivo económico que trata de evitar que, a partir de cierto tamaño y de cierta estructura inadecuada, la ciudad deje de ser rentable. Los movimientos sociales urbanos no han tenido un gran desarrollo hasta ahora en el área metropolitana de Bilbao y su debilidad organizativa, unida a las dificultades de todo tipo que han encontrado por parte de la Administración derivadas de las características generales de la sociedad española, ha privado a los responsables políticos de la planificación de un eficaz instrumento de crítica que les hubiera acercado al conocimiento real de los problemas concretos de las distintas áreas urbanas.</p>
<p>Por otra parte, la falta de racionalización estrictamente económica da la impresión de que viene determinada por las preferencias de las nuevas inversiones de capital hacia zonas menos problemáticas, porque siempre puede ser más rentable crear infraestructuras en terrenos libres que remodelar una aglomeración sobrecargada y congestionada. Desde luego, es evidente que la Corporación del Gran Bilbao ha cumplido una finalidad ineludible al establecer un cierto control y al imponer una cierta disciplina urbanística; pero, en la práctica, sus escasos medios jurídicos y su limitada capacidad financiera han entorpecido demasiado su labor. Martín Mateo detalla con precisión, desde la crítica administrativa del urbanismo bilbaíno, las principales dificultades jurídicas del Gran Bilbao:</p>
<p>-El ámbito territorial de competencia es ya insuficiente desde los criterios geográficos más aceptados sobre los verdaderos límites de la aglomeración.</p>
<p>-Las imprecisiones jurídicas que impiden la delimitación de competencias del área metropolitana y de los municipios de la comarca y que dan lugar a tensiones, a inseguridades, a conflictos ya incumplimientos insistentes de las obligaciones.</p>
<p>-La escasa representatividad de los órganos de gobierno que originan desconfianzas frecuentes en los Ayuntamientos de la zona ante muchas de sus disposiciones.</p>
<p>-La insuficiencia de técnicos y de expertos en las distintas especialidades del urbanismo en relación con la abundancia de representantes de la Administración local y central.</p>
<p>-La ineficacia de las relaciones públicas de la Corporación que no han sido capaces de crear un consejo de apoyo a los proyectos comunes, y que, por el contrario, han provocado muchas suspicacias en la opinión pública».</p>
<p>Quizás, en conjunto, el problema más grave de fondo que resume todos los puntos radica en la falta de representatividad de los municipios en la Comisión Ejecutiva de la Corporación, lo que determina la desconfianza de éstos y la oposición generalizada de amplios sectores de opinión que consideran a este organismo como un instrumento de presión política sin ninguna posibilidad de fiscalización democrática. controlado por el poder central y por su representación local en el Ayuntamiento de la «ciudad-central» de Bilbao, que ejerce una autoridad un tanto caciquil e en favor de los intereses privados de una minoría social que se enriquece con la especulación del suelo. Esta crítica coincide también con algunas de las respuestas que los especialistas consultados dan a la encuesta distribuida por Ferrer Regales, cuando afirman que «&#8230; el Gran Bilbao no ha dado los resultados que se esperaban y no precisamente por falta de equipos técnicos, sino por conflictos de competencia administrativa, y falta de desarrollo urbanístico, condicionada por deficiente organización e incumplimiento de la legislación por particulares, y por los mismos órganos urbanísticos que habían de aplicarla».</p>
<p>En el caso concreto de los municipios urbanos de la «margen izquierda de la ría», aguas abajo de Bilbao. el enfrentamiento con el monopolio de poder que ostenta la autoridad municipal de la «ciudad-central» en la corporación Administrativa es realmente digno de tenerse en cuenta. No hay que olvidar que todos ellos son municipios de importante tamaño demográfico, de economía industrial y acelerado desarrollo urbano y de fuerte arraigo tradicional, debido a su antigua autonomía administrativa que despierta su espíritu localista al advertir que sus altos niveles de congestión y de deterioro urbanístico son, en muchos casos, consecuencia de los errores de una administración que ellos no pueden controlar eficazmente.</p>
<p>Posiblemente la manifestación más pública y más popular de esta oposición entre la «margen izquierda» y el Ayuntamiento de Bilbao, a nivel sociológico, esté en la fugaz aparición durante los años setenta de la revista «Márgenes» que, en el poco tiempo que pudo resistir los ataques de la Administración Pública, centró la temática de todos sus números en la crítica de esta situación.</p>
<p>Al mismo tiempo. y como respuesta a la hegemonía administrativa del municipio de Bilbao, la revista proponía con insistencia la necesidad de crear una mancomunidad de municipios de la ría, que fuera capaz de programar las soluciones a problemas comunes y, sobre todo, que, con su tamaño demográfico y económico, pudiera contrapesar la excesiva influencia de Bilbao. La sensibilización de la opinión en este sentido evitaría algunos peligros de localismo pueblerino que podrían ser, además, perjudiciales para la integración sociológica y para el desarrollo conjunto de toda la aglomeración urbana.</p>
<p>Por último, la ineficacia de la planificación urbanística del Gran Bilbao ha sido provocada por la escasez de sus disponibilidades financieras, que ha impedido, o ha retrasado demasiado, la realización de proyectos urgentes al no poder incluirse, en la programación de infraestructuras y equipamientos, los presupuestos concretos que permitan el desarrollo puntual de los programas de acción. Ya en la primera revisión del Plan de Ordenación Urbano de Bilbao y su comarca, realizada en 1961, la imprecisión financiera es una de las características del texto de dicho Plan. El total de las inversiones previstas asciende en este año a 8.655 millones de pesetas y la parte más sustanciosa queda asignada a los trabajos de ampliación y mejora del Puerto (2.230 millones), a la red de infraestructura viaria (2.090 millones) y el aprovisionamiento de agua (2.000 millones). El resto se reparte en una serie de capítulos diversos que se refieren a parques y jardines, vías férreas, ciudad universitaria, aprovisionamiento de gas y electricidad ya la preparación de terrenos para zonas residenciales e industriales. La procedencia de esta suma de 8.655 millones de capital era la siguiente: el sector privado tendría que aportar 714 millones y la cantidad restante provendría del sector público, aportando la administración local (Gran Bilbao) 1.824 millones y el Estado 6.115 millones. Sin embargo. todas estas previsiones resultan teóricas y gratuitas desde el momento en que no se señalan plazos, ni se detallan procedimientos, ni se arbitran disposiciones legales, capaces de asegurar las percepciones con puntualidad.</p>
<p>Así es como se produce el abandono dotacional de toda la aglomeración. A pesar de su espectacular crecimiento en todos los aspectos, se sigue apoyando durante los años setenta, en las infraestructuras urbanas construidas antes de los años treinta con la excepción de algunas realizaciones de las iniciativas privadas, en función de la defensa de sus propios intereses económicos. Este es, por ejemplo, el caso de la autopista Bilbao-Behovia, de la proyectada ampliación del aeropuerto en el valle de Asúa, de la construcción de la refinería de petróleo y del Superpuerto y hasta de la carretera entre Arminza y Baquio abierta por la Diputación, que se pensaba que iba a tener una finalidad turística al unir los quince kilómetros de costa que quedaban en Vizcaya sin carretera y que, más tarde, se ha podido comprobar que fue proyectada para la construcción de la Central Nuclear de Lemoniz. Los ejemplos podrían multiplicarse y todos confirmarían que la falta de representatividad de los organismos públicos de planificación y la ausencia de participación democrática en sus decisiones determinan unas presiones constantes de los intereses privados de la construcción sobre los intereses sociales de la planificación. que producen la actual irracionalidad de la estructura urbana con zonas industriales y residenciales en perfecta amalgama, con standars de equipamiento a nivel ínfimo y con una especulación del sueldo que se está adueñando del espacio.</p>
<p>Las consecuencias de todos estos factores, que han impedido un ordenamiento eficaz del territorio comarcal, se manifiestan en los múltiples problemas en la agobiante falta de suelo disponible. que provoca los actuales niveles de congestión, donde algunos espacios, como los de nuestra área de estudios de la margen izquierda de la ría, están próximos a su saturación. Las previsiones de suelo vacante establecidas por el Plan General de Ordenación Urbana de Bilbao y su Comarca han quedado considerablemente disminuidas en la actualidad debido a la proyectada ampliación del aeropuerto en el mismo emplazamiento del valle de Asua y debido también a la futura red viaria capaz de mitigar los actuales problemas de circulación rodada. La oferta global de suelo vacante útil (con pendientes menores de 15%), que era. en 1970, de 8.150 hectáreas. ha quedado reducida a 6.100 hectáreas como consecuencia de las servidumbres urbanísticas originadas por el nuevo aeropuerto y la imposibilidad de programar nuevos usos en áreas próximas, como ocurre en el proyectado polígono-residencial de Asua calculado para 120.000 habitantes y al que hay que renunciar. Pero si la oferta de suelo urbanizable disminuye, no ocurre la mismo con la demanda cuyo aumento previsible es ya preocupante. El aumento demográfico entre 1970 y 1990 ha sido estimado en 660.000 habitantes lo que supone una demanda futura de suelo útil de 6.600 hectáreas aplicando un standard mínimo agregado de 100 m2 por habitante, lo que demuestra que, aún en el caso óptimo de aprovechar todo el suelo actualmente disponible (6.100 hectáreas), no se llegaría siquiera a satisfacer la demanda de 1990 como año horizonte (25).</p>
<p>Es evidente, por otra parte, que, como consecuencia de este crecimiento espontáneo y anárquico que caracteriza a la aglomeración urbana, se originan importantes cortes sociales que pesan sobre la mayoría de la población. Las manifestaciones de estos cortes sociales se observan en la comarca de Bilbao con mucha claridad:</p>
<p>-déficits de equipamiento e infraestructuras en los barrios proletarios.</p>
<p>-tamaño insuficiente, baja calidad y deterioro prematuro de las viviendas.</p>
<p>-pavimentaciones, alumbrado, servicios de agua y desagües deficientes.</p>
<p>-escasez de dotaciones colectivas de tipo cultural, sanitario, recreativo y zonas verdes.</p>
<p>-niveles alarmantes de contaminación del aire, que, en el caso de Bilbao, se elevan hasta cotas peligrosas por la influencia negativa de tres factores complementarios: topografía, meteorología y falta de previsión urbanística.</p>
<p>Pero además, el fracaso de la gestión urbanística en el área metropolitana de Bilbao tiene también una directa proyección económica como consecuencia, sobre todo, de las graves carencias que padece su infraestructura viaria. El problema es de tal envergadura que, a juicio de muchos especialistas, dichas carencias podrían determinar en un futuro próximo una asfixia urbana y un colapso económico de proporciones incalculables al incomunicar interiormente el espacio de la aglomeración y al aislarlo de los otros centros de gravedad de la economía regional y estatal. Las insuficiencias de la red viaria interna y de los sistemas de comunicación exterior, unidas a la congestión espacial existente ya la débil oferta de suelo disponible dentro de los límites urbanos, constituyen las causas más evidentes de que, en la actualidad, los rendimientos económicos del Gran Bilbao, como espacio de producción y consumo, sean peligrosa mente decrecientes y que sus anteriores economías de aglomeración se hayan convertido en regresivas.</p>
<p>Desde luego, la noticia recientemente aparecida en la prensa, en los días finales de 1980, anunciando la desaparición de la Corporación Administrativa del Gran Bilbao, no es ajena a la crisis social y económica que ésta ha propiciado en su área urbana de influencia y que se acaba de analizar. Si bien es cierto que el factor determinante más inmediato de la supresión de este organismo público está relacionado con el cambio político actual y con la nueva organización autonómica; también es verdad que el fracaso general del Gran Bilbao como gestor del urbanismo local hacía cada vez más inviable el mantenimiento de competencias básicas de intervención espacial en manos de dicha Corporación.</p>
<p>La recuperación del tiempo perdido y el cambio radical de rumbo en materia urbanística es el gran reto que tienen planteado desde ahora los nuevos entes políticos, administrativos y técnicos, responsables de la planificación urbana en el recién inaugurado contexto democrático y autonómico.</p>
<p><strong>3 Crecimiento geográfico y congestión espacial en la «margen izquierda»</strong></p>
<p>Los problemas urbanísticos del Gran Bilbao analizados en el apartado anterior se agravan considerablemente en nuestra área concreta de estudio. Los municipios de la «margen izquierda», al estar situados en la «banlieue» occidental, entre la «ciudad central» y el «área suburbana en transformación» de la zona minera, ocupan un espacio particularmente estratégico, por donde se canaliza una de las expansiones más dinámicas del pleno de la aglomeración. De esta forma, la congestión urbana derivada de la creciente falta de espacio urbanizable se desplaza, con una inercia cada vez más fuerte, desde la «ciudad central», a través de toda la «margen izquierda», hasta su extremo urbanizado en Santurce, determinando así un incremento tan rápido de las necesidades dotacionales de equipamiento colectivo que ha superado, hasta la fecha, todas las previsiones del modelo de planificación.</p>
<p>La «margen izquierda» de la ría de Bilbao, con sus 58,86 Km.2 de extensión, supone e115,81 % de toda la superficie del Gran Bilbao y ésta, a su vez, equivale al 16,81% de la superficie provincial. En este reducido espacio de los cuatro municipios vivía una población de 237.852 habitantes, en 1970, que supone el 29,12% de toda la aglomeración del Gran Bilbao que concentra, a su vez, el 78,30% de toda la población de Vizcaya. Por tanto las densidades son mucho mayores en la «margen izquierda» que en cualquier otro punto del Gran Bilbao y de Vizcaya: 4.040,97 hb./Km.2 en 1970 frente a los 2.194,18 hb./km.2 del Gran Bilbao y los 497 ,75 hb./km.2 de la provincia. Estos primeros datos generales indican ya un alto nivel de congestión urbana en esta zona del área submetropolitana, donde las viviendas del proletariado inmigrante se confunden con las industrias en los cascos urbanos de estos municipios y, sobre todo, en sus bordes periféricos, en los que la mezcla morfológica de usos del suelo industrial y residencial origina zonas altamente deterioradas.</p>
<p>A lo largo del presente siglo, la población del Gran Bilbao ha experimentado un crecimiento espectacular en términos absolutos al pasar de los 182.906 habitantes de 1900 a los 816.676 que anota el censo de 1970.</p>
<p>Los municipios de Basauri y Santurce, que se sitúan ambos en los dos extremos de la actual expansión lineal del plano urbano, registran los mayores crecimientos, seguidos de los municipios más próximos a ellos: Portugalete y Baracaldo cerca de Santurce, y Echévarri y Galdácano junto a Basauri. Todos ellos arrojan aumentos demográficos sensiblemente superiores al crecimiento medio de la aglomeración, que equivale aproximadamente al del municipio de Bilbaoo Es, pues, indudable que el crecimiento se polariza en los extremos de las dos «banlieues&#8221; periféricas de una urbanización longitudinal que se adapta al estrecho cauce del bajo Nervión y que desplaza hacia ambos lados los problemas de congestión urbana y de falta de espacio desde el núcleo impulsor de la «ciudad-central».</p>
<p>Pero, además, este crecimiento demográfico, que no es uniforme en el espacio de la aglomeración, tampoco lo es a través del tiempo durante este siglo (Cuadro n. 1).</p>
<p>En el último periodo intercensal (1960-1970), los mayores incrementos poblacionales corresponde a Portugalete (101,86%), Basauri (81,47%), Santurce (80,65%), Galdácano (79,94%) y Guecho (70,59%); mientras que otros municipios de importante tamaño demográfico manifiestan un ritmo de crecimiento más lento en esta década como es el caso de Bilbao (33,76%), Baracaldo (39,78%) y Sestao (49,29%), lo que está indicando un desplazamiento del dina mismo demográfico y del crecimiento urbano desde la “ciudad central&#8221; y los centros secundarios más próximos a ella hacia el puerto exterior, con una dirección occidental (Portugalete y Santurce), y hacia la «banlieue» oriental, por el valle del Ibaizabal, en dirección a la comarca del Duranguesado (Basauri, Galdácano), confirmando la constante expansión lineal del plano de la aglomeración bilbaína. De esta forma, en 1900, la población del municipio de Bilbao suponía el 64% de la de todos los municipios que hoy forman e! Gran Bilbao, mientras que la zona industrial y residencial suponía el 31% y la zona rural el 5%; en cambio, en 1972, la población de Bilbao sólo equivale a146% de toda la aglomeración, al tiempo que los demás municipios industriales y residenciales aumentan su porcentaje al 43% y la zona rural al 9,5%.</p>
<p>Esta pérdida de la importancia demográfica relativa de Bilbao se explica por el progresivo agotamiento de su suelo urbanizable dentro del término municipal Lo que determina, por saturación, un desplazamiento de los centros de crecimiento hacia otros municipios inicialmente menos congestionados, con mayores reservas de suelo rural, y en los que se empieza a producir un acelerado proceso de concentración urbana.</p>
<p>Es el mismo desplazamiento que se produce en la «margen izquierda», siguiendo una dirección occidental que tiene actualmente su tope en el espacio municipal de Santurce, donde se agravan, por tanto. los problemas de equipamiento urbano. Este es el caso de Baracaldo que había registrado un fuerte crecimiento demográfico hasta 1960 y que, en la última década, frena relativamente su ritmo de tal modo que su participación demográfica en el conjunto del Gran Bilbao, que en 1960 era de un 13%, en 1970, se mantiene estacionaria; y lo mismo ocurre en el municipio de Sestao, donde disminuye el porcentaje de 4,9% en 1950 a 4,5 en 1970. Son municipios demográficamente saturados y los incrementos poblacionales se desplazan hacia la desembocadura del Nervión desde Portugalete y Santurce ven aumentar su participación en el conjunto de la población del Gran Bilbao entre 1960 y 1970 de 3,9% a 5,5% y de 4,4% a 5,6% respectivamente. Este proceso encuentra también un paralelismo en los municipios de la «banlieue» oriental, en el otro extremo del plano urbano, donde el crecimiento más rápido se localiza en los núcleos periféricos de Basauri y Galdácano.</p>
<p>La conclusión más evidente de este breve análisis es que la expansión de Bilbao, a través de su área sub metropolitana, está presidida por la espontaneidad más absoluta sin que intervenga ningún factor corrector como fruto de una planificación previsora. Solamente cuando un espacio urbano está completamente saturado y ha alcanzado prácticamente su techo demográfico es cuando cede en su ritmo de crecimiento a favor de los espacios próximos, siguiendo una progresión lineal desde la «ciudad-central» hacia las dos «banlieues» periféricas, con lo que los problemas de congestión urbana y sus consiguientes carencias dotacionales no se solucionan nunca; sino que simplemente se desplazan horizontalmente hasta afectar a toda la estructura espacial de la aglomeración en sucesivos momentos cronológicos.</p>
<p>En este sentido, la distribución de densidades de población en el Gran Bilbao y el incremento de viviendas en sus principales municipios, durante la década intercensal de los sesenta, confirman la importancia y la gravedad de este problema, que individualiza la geografía de la «margen izquierda» incluso dentro de la problemática general de todo el área metropolitana. El cuadro estadístico n.&#8221; 2, además de mostrar la densificación progresiva de todos los municipios, aunque con distinto ritmo y con la única excepción de Abanto y Ciérvana que es el único núcleo que pierde población entre 19601970, expresa muy bien los niveles de saturación alcanzados por la «ciudad-central&#8221; de Bilbao y por las «ciudades-secundarias» del área submetropolitana como Portugcillete. Sestao, Santurce, Basauri y, en menor proporción, Guecho, en comparación con los demás municipios del área suburbana.</p>
<p>La excepción de Baracaldo (2.417 hb./Km.2), que se explica por la gran extensión de su término municipal con amplias zonas rurales de difícil urbanización debido a sus inconvenientes topográficos, demuestran como estos datos generales de densidad poblacional por municipios no son suficientemente expresivos del nivel de congestión que afecta a muchos espacios del Gran Bilbao, por lo que se hace necesaria una subdivisión intramunicipal de las zonas más problemáticas para poder medir las densidades de forma más correcta haciendo referencia exclusivamente a su espacio útil, a su suelo edificable con pendientes inferiores, por tanto, al 15%. Esta puntualización es absolutamente necesaria en un área urbana de tan complicada topografía, como ya se ha indi cado en páginas anteriores. Por ejemplo, según esta medición más específica y más precisa, en 1970, el casco urbano del centro de Santurce tenía una densidad de 54.100 habitantes por km2, que sólo era superada en la aglomeración por el barrio de Recaldeberri en la periferia de la «ciudad-central» (61.400 Hab./Km.2) y, en tercer lugar, figura el barrio de San Vicente de Baracaldo con 53.100 habitantes por km.2 (29).</p>
<p>Los factores de esta irregularidad en la distribución de las densidades, que congestiona el espacio municipal de la «margen izquierda» en proporciones alarmantes, en relación con el resto de la aglomeración, están relacionados con el más bajo nivel de vida de la periferia urbana que recibe elevados contingentes de inmigración, formando en las «ciudades-secundarias» de las «banlieues» auténticos «municipios-dormitorio» de estructura social mayoritariamente proletaria.</p>
<p>Por otra parte, y en lo referente al incremento de viviendas en el periodo intercensal 1960-1970, se sitúan muy por encima de la media de la comarca metropolitana, que es de un 75%, los municipios periféricos de la actual área sub metropolitana: Portugalete (140,6%) y Santurce (124,2%) en el extremo occidental del plano urbano, y Basauri (123%) y Galdácano (107%) en el extremo oriental. Junto a ellos también es importante el incremento de Guecho (140%) (30). En contraste, e1 ritmo de edificación de viviendas es sensiblemente más lento en otros municipios importantes que ya estaban saturados con anterioridad: Sestao (75%), Baracaldo (68%) y Bilbao (63%) (31). En definitiva, todos estos indicadores estadísticos generales coinciden en afirmar que el crecimiento espontáneo de la estructura urbana de la aglomeración bilbaína se polariza actualmente en los dos extremos de sus «banlieues» periféricas, por las que se desarrolla con un mayor dinamismo la extensión longitudinal del plano que se adapta a la estrecha y difícil topografía del valle del Nervión. Los datos de Santurce y de Basauri, en los extremos opuestos de la zona urbanizada, presentan un paralelismo que demuestra la existencia de fuertes inercias en la dirección de la expansión urbana bilbaína, que actualmente no chocan con ninguna planificación eficaz que las desvíe. En consecuencia, el valle del bajo Nervión no sólo padece una grave anarquía urbanística; sino que, debido a ello, está en el límite de su saturación espacial y necesita con una urgencia inminente unas líneas geográficas de descongestión que eviten el inmediato peligro del colapso.</p>
<p>Este es precisamente el problema que hoy preocupa a los investigadores sociales. y particularmente a los urbanistas y planificadores, como se pone de manifiesto en todas las publicaciones recientes sobre el problema urbano del Gran Bilbao. El informe de Metra-Seis, tantas veces citado, al abordar la segunda revisión del Plan de Ordenación Urbana de Bilbao y su Comarca en 1975, apunta como solución a la urgente y necesaria descongestión del Gran Bilbao la urbanización de las restantes comarcas de la provincia, cuyas reservas de espacio rural determinan unas densidades de población considerablemente más bajas que las del bajo Nervión y, por tanto, permiten una ordenación racional del territorio a escala provincial, como se desprende de los datos siguientes:</p>
<p>Este planteamiento comarcal, a escala provincial, es ampliamente superado por el de Ferrer Regales que propugna una solución de tipo regional, que implica un «stop» urbanístico e industrial a la comarca del Gran Bilbao y especialmente a su área sub metropolitana, de la que afirma que «&#8230; no sólo debe de frenar, sino incluso parar su crecimiento en mancha de aceite, para resolver sus problemas dotacionales, mejorar su hábitat y hacerse más humana en los distritos obreros». y más adelante, resume este mismo profesor la solución, que él defiende, de la siguiente manera: «El dilema que se presenta en la actualidad es la elección de dos grandes opciones. O se continúa el camino emprendido hacia la concentración y masificación urbana, multiplicando los estrangulamientos del presente hasta límites insospechados, o bien se emprende una política regional coherente, descentralizadora y descongestionadora a nivel extraprovincial, es decir, regional». Sin embargo, esta tesis de la descentralización regional no se contradice con la comarcalización provincial de Metra-Seis; sino que la completa, ya que el mismo Ferrer Regales acepta el ordenamiento comarcal del territorio como un proceso paralelo al planteamiento extraprovincial y regional.</p>
<p>Indudablemente, la necesidad de regionalizar el problema del Gran Bilbao es una solución aceptada por todos los autores y que se desprende del análisis de la penosa situación presente; pero el problema de fondo se plantea cuando se valoran las posibilidades concretas de que dicha regionalización sea viable. Aquí es donde empieza el desacuerdo entre los especialistas en el tema y la opinión de Martín Mateo contiene una mayor dosis de realismo que las teorías anteriores desde el momento en que reconoce que frente al slogan de «Stop al Gran Bilbao» se debe proponer el de «Vía Libre a la metrópoli del Norte» pero matiza y aclara esta afirmación cuando afirma que: «Un cierto futurismo, un poco de derroche de imaginación no desbordada parece imprescindible, porque desde luego a Bilbao lo que no se le puede hacer, es imposible, no está en la mano de nadi, es frenar su crecimiento. En este mismo sentido, se manifiestan Philippe Cazal, y Dorao Lanzagorta cuando concretan. a partir de los análisis específicos de la situación actual, las líneas más probables de expansión del plano hacia el área suburbana de la zona minera a través de Santurce y hacia los espacios rurales del Duranguesado a través de Basauri, siguiendo las tendencias reales que hoy se observan y valorando el impacto de las grandes obras de infraestructura viaria en realización o de más reciente construcción, como son la autopista de Bilbao a Santander y la autopista Bilbao-Behovia.</p>
<p>Frente a estos juicios más realistas, las previsiones de Metra-Seis y la solución de Ferrer Regales se manifiestan como idealizaciones teóricas y excesivamente abstractas, en la medida en que parece que oponen una racionalidad técnica a un proceso social y no puede haber política de urbanización sin comprensión del significado del proceso social que la determina. Dicho proceso social se refiere a la forma en que la relación sociedad-espacio expresa las articulaciones de las sociedades con la estructura a la que pertenecen. El origen de las aglomeraciones urbanas depende de la concentración capitalista de los medios de producción y la anarquía y el desorden urbanístico que les caracteriza es consecuencia directa de la incapacidad de dicho modo de producción de planificar el desarrollo de la ciudad con proyección social y en interés de la colectividad. En el caso concreto de Bilbao, no hay ningún motivo para pensar que la espontaneidad que ha dominado hasta la fecha la expansión urbana desaparezca de repente por obra y gracia de unos proyectos teóricamente bien concebidos. Por esta razón, frente a las «idealizaciones» que se traducen en las utopías tan frecuentes en la teoría y en la planificación urbanística, el geógrafo tiene que valorar en cada caso, y basándose en análisis cuantitativos de suficiente rigor estadístico, las fuertes inercias que se manifiestan en el presente y que constituyen condicionamientos reales que pesan en la proyección hacia el futuro.</p>
<p>En el caso que nos ocupa, los datos analizados sobre la congestión urbana en la «margen izquierda» y sobre la polarización del crecimiento demográfico y espacial en las dos «banlieues» periféricas, expresan unas tendencias muy claras sobre la expansión real del plano de la aglomeración. Es evidente que los actuales niveles de saturación van a obligar al urbanismo bilbaíno a abandonar el sobrecargado eje fluvial del bajo Nervión; pero las líneas más inmediatas de descongestión van a trazarse a partir de los núcleos más dinámicos y más progresivos del presente. que se encuentran situados en los dos extremos de dicho eje. Nadie pone en duda la conveniencia de una descentralización comarcal a través del valle de Asua (aunque la discutida decisión administrativa sobre la ubicación del aeropuerto le hace prácticamente irrealizable) ya través, después, de la comarca de Munguía, que ofrece abundante espacio rural, o, en tercer lugar, a través de los municipios costeros de Sopelana, Plencia y Gorliz, donde el precedente que ya existe de «segunda residencia», para la época veraniega y los fines de semana, y la proyectada autopista pueden suponer dos estímulos importantes. Tampoco se puede dudar, por supuesto, de la necesidad de ampliar el proceso de descentralización a unas dimensiones regionales que convertirían al Gran Bilbao en la metrópoli del norte de España. Pero, a más corto plazo, y desde la perspectiva realista que corresponde al análisis geográfico, hay que afirmar que los próximos ensanches de la aglomeración van a realizarse a través de sus «banlieues» periféricas. Y esto no sólo por la inercia de la constante expansión longitudinal del plano de Bilbao desde hace varios siglos; sino porque, en la actualidad, existen realizaciones y proyectos de infraestructura urbanística que van a estimular esta tendencia secular.</p>
<p>En la «banlieue» oriental, el crecimiento actual de Basauri, Galdácano y Arrigorriaga va a tener su continuidad por el Duranguesado siguiendo el valle de Ibaizabal, donde la abundancia de espacio rural y el impacto de la autopista Bilbao-Behovia, que es ya una realidad y va a producir en un breve periodo de tiempo una serie de conurbaciones entre los municipios industriales existentes (Durarigo, Ermua, Eibar y valle del Deva), son factores que marcan una dirección inmediata del progreso urbano.</p>
<p>Paralelamente, en la «banlieue occidental», el protagonismo geográfico de la periferia occidental hacia el área suburbana de la zona minera que, con el tiempo, puede producir una conurbación con los núcleos turísticos de Castro Urdiales y Laredo en la provincia de Santander. La terminación del dique de Punta Lucero en la parte sudoccidental del Superpuerto, la instalación de la refinería de petróleo en Somorrostro y la proyectada autopista del Cantábrico, que unirá Bilbao con Santander, son estímulos suficientes para asegurar el carácter irreversible de esta dirección occidental del plano y la participación activa de la «margen izquierda» en el desarrollo urbano de la aglomeración bilbaína.</p>
<p>En función de esta previsible dirección del crecimiento espacial del plano, lo que los distintos especialistas en las ciencias humanas, entre los que se encuentran también los geógrafos, deben reclamar en sus estudios el que los costes sociales de dichas expansiones urbanas inevitables se reduzcan al máximo y que, en todo caso, el reparto de las cargas necesarias sea colectivamente distribuido de manera equitativa.</p>
<p>No es, desde luego, esta la situación que se desprende del análisis espacial del área metropolitana bilbaína y, en especial, de una de sus subunidades más deterioradas urbanísticamente como es el caso de la «margen izquierda». Por otro lado, es evidente que la superación de la actual crisis socio-económica se encuentra hoy con fuertes obstáculos derivados de la pesada y negativa herencia legada por la anterior administración territorial, a través de una oferta de suelo urbano altamente deteriorado, cuyos elevados niveles de congestión determinan una creciente pérdida de rentabilidad productiva en toda la aglomeración y constituyen, además, un exponente modélico de marginación humana y de segregación social en el usufructo colectivo del espacio, que incrementa y generaliza la conflictividad ciudadana.</p>
<p>El problema es grave y urgente pero sus soluciones, en consecuencia con las conclusiones que se derivan de las páginas anteriores, no tienen nada que ver con la formulación teórica y evasiva de grandes proyectos, que siempre son utópicos por irreales, de descongestión espacial a gran escala; ni tampoco con la improvisada y precipitada aportación de respuestas parciales, meramente técnicas, para disimular por el momento las múltiples deficiencias concretas que, en demasiados casos, aparecen como insostenibles en relación con unos topes mínimos de calidad de vida urbana.</p>
<p>El único sistema válido de evitar las actuales contradicciones de origen geográfico y de favorecer, por tanto, la progresiva integración de la colectividad en su propio hábitat, consiste en una rectificación decidida e inmediata del actual modelo de urbanización, reconociendo su estrepitoso fracaso. La eficacia de la política autonómica debe demostrarse también en una nueva organización del espacio urbano y debe concretarse en una mejor distribución de los usos del suelo, técnicamente más coherente, económicamente más racional y socialmente más justa.</p>
<p>En cualquier caso, las condiciones de posibilidad real de esta propuesta implican, a su vez, una doble tarea ineludible. Los responsables de la nueva administración territorial autonómica y democrática deben, en primer lugar, revisar en profundidad el espíritu y la letra de la actual legislación urbanística, con vistas a la elaboración de nuevas alternativas jurídicas de intervención espacial; y, en segundo lugar, tienen que convertirse en celosos guardianes de su más estricto cumplimiento. Tanto la nueva legislación como la nueva disciplina urbanística no podrán, por último, ser eficaces si, en ambos casos, no se facilita y estimula la participación ciudadana a través de las múltiples vías, creadas y por crear, de intervención individual y colectiva en la gestión y en la producción del espacio de la ciudad.</p>
<p>Enrique CLEMENTE, 1981</p>
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		<title>El Hospital de San Eloy</title>
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		<pubDate>Fri, 12 Feb 2010 06:14:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Patrimonio]]></category>
		<category><![CDATA[Urbanismo]]></category>
		<category><![CDATA[San Eloy]]></category>

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			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2010/02/Hospital-de-San-Eloy.gif" class="floatbox" rev="group:1687 caption:`Hospital de San Eloy`"><img class="alignright size-medium wp-image-1689" title="Hospital de San Eloy" src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2010/02/Hospital-de-San-Eloy-300x208.gif" alt="" width="300" height="208" /></a>La vida del Hospital de San Eloy transcurre paralelamente al desarrollo industrial que tuvo lugar en Bizkaia, y más concretamente en la margen izquierda del Nervión, en el último tercio del siglo XIX y a lo largo del siglo XX. Por ello, su historia sería difícilmente entendible si no es analizada dentro de los grandes cambios economico-sociales que se producen en nuestro entorno durante este periodo.</p>
<p>Así en Junio de 1901 se firmaba un pacto entre los representantes de las tres sociedades metalúrgicas de Bizkaia, asentadas en la margen izquierda del Nervión, que tenía por objeto el fusionar estas empresas para dar vida a Altos Hornos de Vizcaya S.A.</p>
<p>Había nacido de esta manera una nueva empresa que iba a constituir un complejo industrial de enorme importancia para la vida económica y social de nuestra no sólo de nuestro entorno sino de toda Bizkaia. La nueva sociedad contaba con 200 empleados, 14 ingenieros, 65 contramaestres, 5420 obreros y 230 mineros. Este volumen de trabajadores generaba una gran demanda de asistencia facultativa al accidente de trabajo y la necesidad de la empresa de reponer en su puesto a sus operarios. Es en este contexto donde se gesta el proyecto de construir un Sanatorio quirúrgico para accidentes de trabajo.</p>
<p>En sesión municipal celebrada el día 18 de mayo de 1910 se resuelve la aprobación del proyecto para llevar a cabo las obras de construcción del Sanatorio que, tras siete meses de obras, se inaugura el 30 de Diciembre de 1911.</p>
<p>El edificio inicial, diseñado por el arquitecto D. Manuel María Smith, era una construcción en forma de T invertida rodeado de hermosos jardines y arboleda, siendo su primer Director Médico D. Cipriano Abad Martín. Contaba el Sanatorio con 25 camas, pero como el número de ingresados no alcanzaba nunca a ocuparlas, se decidió que uno de los pabellones se dedicara a los heridos de accidentes laborales y el otro se dedicara al servicio de maternidad para las esposas de los trabajadores.</p>
<p>Con esta estructura y organización funciona el Hospital, salvo el periodo de guerra civil en el cual uno de los pabellones se dedica a heridos de la contienda, hasta 1946. En este año se plantea realizar una reforma total del edificio, a la conclusión de la cual el Sanatorio contaba con setenta y cuatro camas.</p>
<p>El aumento de las medidas de seguridad y prevención de accidentes, así como la paulatina implantación de la medicina de empresa, hace que lo que es un bien para las fabricas y la sociedad, amenace el futuro de un sanatorio de accidentes de trabajo que de esta manera ve disminuido el número de ingresos y ponga en peligro la razón de su existencia. Así en 1968 se decide la venta del Sanatorio a la Mutualidad Laboral Siderometalúrgica, entidad dependiente del Ministerio de Trabajo. En 1972 se plantea la construcción de un nuevo edificio que comienza a funcionar en Febrero de 1974 con el nombre de Fundación Laboral Sanatorio San Eloy.</p>
<p>Pero los mismos motivos, la disminución de accidentes de trabajo, que supusieron el traspaso del Hospital desde la sociedad Altos Hornos de Vizcaya a la Mutualidad Laboral impidieron el despegar del Sanatorio. Por todo ello, el día primero de Enero de 1980 pasa a depender del Instituto Nacional de la Salud, y con la denominación de Hospital de San Eloy se integra desde ese momento en la red sanitaria pública. Siendo transferido, como el resto de la red pública de nuestra Comunidad Autónoma, el uno de Enero de 1988 a Osakidetza &#8211; Servicio Vasco de Salud, organismo integrado en el Departamento de Sanidad del Gobierno Vasco.</p>
<p>La incorporación de nuevas tecnologías obliga a una última remodelación del Hospital, la cual es llevada a cabo durante el año 1990, y tras la misma el Hospital se halla totalmente preparado para cumplir adecuadamente la tarea que como Hospital Comarcal se le ha encomendado. El Hospital San Eloy es una empresa de Servicios Sanitarios, integrada en la &#8220;corporación&#8221;</p>
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		<title>Infraestructuras (Mercados)</title>
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		<pubDate>Fri, 15 Jan 2010 06:01:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[Urbanismo]]></category>
		<category><![CDATA[Bazar]]></category>
		<category><![CDATA[Mercado]]></category>

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		<description><![CDATA[La primera plaza mercado de la anteiglesia fue construida por el arquitecto Casto Zavala (1887) en la plazuela del señor Murrieta en el Desierto, junto a las oficinas de Altos Hornos. Pocos años después (1893) se decide reducir el espacio de la plaza y, con ello, levantar un nuevo mercado en sus cercanías. La razón [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2010/01/Mercado-1.jpg" class="floatbox" rev="group:1646 caption:`Mercado 1`"><img class="alignright size-medium wp-image-1647" title="Mercado 1" src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2010/01/Mercado-1-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></a>La <strong>primera plaza mercado</strong> de la anteiglesia fue construida por el arquitecto Casto Zavala (1887) en la plazuela del señor Murrieta en el Desierto, junto a las oficinas de Altos Hornos. Pocos años después (1893) se decide reducir el espacio de la plaza y, con ello, levantar un nuevo mercado en sus cercanías. La razón es el rápido aumento de la población, que ya comenzaba a ser muy notorio, además de algunas dificultades que provocaba al normal desarrollo de la actividad de la próxima empresa. Además se pretendía ampliar la calle de la Estación.</p>
<p><strong>El nuevo bazar</strong> será construido por Alfredo Acebal y era un sencillo tinglado con cubierta metálica a dos aguas que será ligeramente ampliado al año siguiente (1894) prolongando, a menor altura, una de las vertientes. Descansaba sobre un muro de mampuesto y finisimas columnas de fundición. La misma corporación municipal solicitará del mismo arquitecto una nueva ampliación en 1897 pero, a instancias del propio arquitecto se decidirá por la construcción de un nuevo edificio de mayor envergadura. El incendio de la antigua plaza (1901) aceleró las obras del nuevo mercado.</p>
<p><strong>Para este nuevo edificio</strong> se adquirió un terreno, propiedad de Francisco de las Rodas, junto a la estación de Ferrocarril de Bilbao a Portugalete. Se levantó un edificio de planta rectangular y tres alturas de las que la baja sería porticada. La fachada principal se aparejaría en sillar de arenisca. Los zócalos o basamentos de las pilastras, las impostas y las repisas de los balcones eran de piedra caliza. El edificio albergó diversas funciones municipales e incluso, una Escuela de formación profesional que, después de la guerra, fue transformada en Colegio por los PP. Paúles, llegados a la Anteiglesia en 1925 para regir la capilla del Carmen.</p>
<p>En 1928 decide el Ayuntamiento construir <strong>una nueva Plaza</strong> de mercado teniendo en cuenta la incapacidad del existente para dar cabida a todos los puestos de venta y al desplazamiento del centro urbano hacia la parte alta del municipio. El edificio se levanta entre las calles Juntas Generales y Karranzairu. El edificio es obra de Ismael de Gorostiza. Toda su estructura se construyó a base de hormigón armado. Las fachadas son una combinación de ladrillo fino, al descubierto, con placados de azulejo de color y reflejos metálicos. Las cerámicas son obra de M. Amann. Interiormente se distribuye en planta baja (almacenes y cámaras frigoríficas) y dos pisos: el primero con puestos de hortalizas, carne y pescado; y el segundo, a modo de voladizo o balconcillo cerrado con una balaustrada metálica. El edificio fue remodelado, interiormente, en los inicios del siglo XXI.</p>
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		<title>Altos Hornos y vivienda obrera</title>
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		<pubDate>Fri, 13 Nov 2009 05:54:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
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		<description><![CDATA[La política paternalista desarrollada por los empresarios europeos no era desconocida por los fundadores de la empresa. En sus numerosas y habituales estancias europeas para adquirir conocimientos tecnológicos, asimilaron también tácticas empresariales, como la organización del trabajo y la creación de poblados obreros. En este aspecto, los Krupp en Essen, socios alemanes de los Ybarra, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/11/Casas-del-Buen-Pastor.jpg" class="floatbox" rev="group:1358 caption:`Casas del Buen Pastor`"><img class="alignright size-medium wp-image-1359" title="Casas del Buen Pastor" src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/11/Casas-del-Buen-Pastor-300x225.jpg" alt="Casas del Buen Pastor" width="300" height="225" /></a>La política paternalista desarrollada por los empresarios europeos no era desconocida por los fundadores de la empresa. En sus numerosas y habituales estancias europeas para adquirir conocimientos tecnológicos, asimilaron también tácticas empresariales, como la organización del trabajo y la creación de poblados obreros. En este aspecto, los Krupp en Essen, socios alemanes de los Ybarra, fueron un modelo a tener en cuenta.</p>
<p>Como resultado, <em>Altos Hornos de Vizcaya </em>supo desplegar un amplio programa paternalista, abarcando una extensa gama de intervenciones en diferentes esferas. En el terreno de la enseñanza construyó y sostuvo varias escuelas: una de párvulos para niños y niñas, otra de primera instrucción y otras más de artes y oficios. Su inserción en la economía familiar vino dada con el desarrollo de una caja de ahorros, dos sociedades cooperativas y bonificaciones extraordinarias en años críticos en forma de carbón para uso doméstico y subvenciones al aumento del precio del pan. La asistencia médica a sus obre ros se garantizó con dos hospitales y personal sanitario. En el plano espiritual erigió una capilla. Recurrió también al auxilio de numerosas familias en épocas delicadas, como por ejemplo en la enfermedad y la vejez, con la constitución de una sociedad de socorros y una caja de pensiones. Continuaba, de esta forma, la política emprendida por <em>Altos Hornos de Bilbao</em> y la <em>Vizcaya</em>, asegurándose, igualmente, el mantenimiento del orden social con el establecimiento cercano de la Guardia Civil al que contribuía económicamente.</p>
<p>Esta amplia red de instituciones benéficas completada con unos salarios comparativamente superiores a los del resto de trabajadores de la comarca y la estabilidad en el empleo convirtieron a <em>Altos Hornos de Vizcaya </em>en la gran empresa en la que todos los obreros de la zona deseaban trabajar. No resulta difícil, por tanto, suponer la dura competencia por entrar en la Compañía y la generación de un sentimiento de fidelidad hacia ella. Sin embargo, había que asegurarse la disposición de una oferta de trabajadores holgada y evitar al máximo el riesgo de movilizaciones obreras. En este sentido, la fijación de la población trabajadora en el espacio próximo a la fábrica podía resultar trascendental, a la vez que beneficioso económicamente al tratarse de una inversión basada en un constante déficit de viviendas obreras. No en vano, el mayor constructor de Barakaldo fue Cristóbal Murrieta, socio de <em>Nuestra Señora del Carmen </em>y perfecto conocedor del mercado inmobiliario en áreas industriales tras su prolongada estancia en Londres .</p>
<p>En 1867 la Sociedad Ybarra y Cía., promotora de <em>Nuestra Señora del Carmen , </em>poseía 28 viviendas en el barrio baracaldés de Beurco y se había preocupado por alojar a 74 obreros en viviendas propiedad de Cristóbal Murrieta. Unos años más tarde sería <em>Altos Hornos de Bilbao </em>quien promocionase la edificación de viviendas modestas, atrayendo a constructores  e inversores. Juan Ybarra, Gabriel Mª Ybarra y Cosme de Zubiria, arrendaron o vendieron sus terrenos próximos a la empresa con la expresa condición de que en ellos se levantaran viviendas para obreros. Se erigieron, así, a finales de la década de los 70 y principios de los 80 del siglo pasado las “Casas de Uria” en Pormetxeta y las “De la Bomba” en Ramón y Cajal.</p>
<p>De igual forma, hasta 1890 existieron acuerdos entre la Compañía y algunos propietarios para alquilar sus viviendas y recaudar la correspondiente renta. <em>Altos Hornos de Bilbao </em>retenía el importe de los alquileres de los jornales de sus trabajadores asegurando, al mismo tiempo, a estos últimos un alojamiento y a los propietarios la rentabilidad de sus inversiones.</p>
<p>Más aún, en momentos críticos este control empresarial le permitía mostrarse como el guardián de los intereses obreros, tal y como ocurrió en 1888 cuando el mayor propietario de Barakaldo, Francisco de Arana y Lupardo, intentó, sin éxito, aumentar los alquileres. La Sociedad amenazó con dejar de percibir los arrendamientos, por lo que dicha iniciativa no prosperó. No obstante, la intervención de <em>Altos Hornos de Bilbao </em>no se quedaría ahí, puesto que en 1891 pasaría a arrendar directamente una serie de viviendas a este propietario.</p>
<p>P e ro todas estas actuaciones habían sido colaterales. La empresa no había intervenido directamente en la construcción de viviendas obreras, aunque <em>Altos Hornos de Bilbao </em>había edificado en Barakaldo, en los años 80, casas de elevada calidad arquitectónica para su personal más cualificado1 6. Con la intención de que pudieran atender en cualquier momento y con gran rapidez las contrariedades que pudiesen producirse en la fábrica se habían levantado en sus inmediaciones unos alojamientos que contrastaban con el resto de viviendas del lugar.</p>
<p>Finalmente, en 1913 <em>Altos Hornos de Vizcaya </em>ponía en marcha un nuevo proyecto: la construcción de un barrio obrero. Para su desarrollo fue necesaria la elaboración de un informe previo que señaló como fórmula más beneficiosa “<em>(&#8230;) la intervención de una sociedad independiente de la de los Altos Hornos, que al efecto se puede constituir, para evitar de este modo los inconvenientes diversos que en determinados casos como huelgas pudieran suscitarse</em>”. De esta manera, el 29 de diciembre de 1914 se constituía en Barakaldo ante notario la <em>Sociedad de Casas Baratas de Baracaldo y Sestao S. A.</em>, con un capital social de 125.000 pesetas representado por 1.250 acciones de 100 pesetas, cada una de valor nominal.</p>
<p>Con el objetivo de “<em>(&#8230;) procurar el bienestar material y moral de su personal, (&#8230;)</em>”, la mayor parte de sus acciones fue suscrita por la empresa.</p>
<p>El proyecto preveía la construcción de 46 casas doble con 92 viviendas, estableciéndose un gasto de 5.000 pesetas por vivienda y 25.000 pesetas más en la urbanización y saneamiento de la zona. La iniciativa despertó recelos entre los propietarios de la localidad que hicieron llegar hasta la Dirección de la empresa una airada queja solicitando se desistiese en el empeño de construir el barrio obrero, o en su defecto, se redujeran sus dimensiones “<em>(&#8230;) a fin de no causar perjuicio a la edificación existente en Baracaldo.</em>” En cuanto a sí recibieron, o no, el apoyo de las instituciones, es conveniente señalar que la Sociedad en ningún momento recurrió a los auxilios estatales de la Ley de Casas Baratas, pese a que si obtuvo la aprobación de sus estatutos y de sus terrenos, así como la calificación condicional de sus viviendas en 1921 cuando ya las tenía erigidas.</p>
<p>Encargada la proyección de estos alojamientos por <em>Altos Hornos de Vizcaya </em>a Manuel Mª de Smith, fueron realizados en dos fases. En la primera de ellas (1916) se proyectaron trece inmuebles a lo largo de un solar en “L”, entre las calles Francisco Gómez y Elexpuru. Se trató de unas construcciones de dos o tres alturas y planta baja, adosadas, con jardines del a n t e ros decorativos y patios zagueros de uso doméstico. La segunda fase (1918) recogió el legado de la anterior, respetando su repertorio formal, aunque perdió ese espíritu de ciudad jardín inglesa que las primeras dejaban entrever. Las catorce nuevas casas, erigidas en las calles Francisco Gómez, Elexpuru, Elejalde y un camino particular, respondían a una tipología de vivienda de triple altura, siguiendo la alineación marcada por aquella primera fase.</p>
<p>Igualmente, parece ser que existieron posteriormente tentativas para ampliar esta promoción a otras dos manzanas más y una segunda hilera de casas, aunque finalmente no progresaron.</p>
<p>Según M. Paliza Monduate no era la primera vez que Manuel Mª Smith seguía los preceptos de la Ciudad Jardín de E. Howard, aunque sí la primera que los aplicaba en un proyecto destinado a obreros y empleados. Antes, había diseñado las casas de alquiler de Lucas Urquijo en Peñota (Santurtzi) y los chalets de Ondategui (Getxo), enfocadas las primeras a la clase media acomodada y los segundos, nunca realizados, a miembros de la clase alta. En ambos proyectos se adoptaba un estilo similar a las urbanizaciones inglesas rodeadas de jardín delantero y zaguero, rezumando sanidad e higiene, apacibilidad, confort y conjunción armónica entre lo natural y lo arquitectónico.</p>
<p>Concretamente, en esta ocasión se repetía el mismo esquema, aunque readaptándola a la condición socioeconómica de sus ocupantes. El estilo elegido fue el Old English y sirvió para albergar construcciones unifamiliares, dobles y triples, todas ellas con sala, comedor, cocina, water closed y tres dormitorios. Del mismo modo, sintonizando con las corrientes de la época y los deseos de la empresa, Manuel Mª Smith defendió siempre la vivienda unifamiliar frente a los bloques de vecindad, porque favorecía el correcto desarrollo de la institución familiar. Aunque esto no quiere decir que nunca los proyectase, llegando incluso a edificar en 1928 uno para sí mismo en la Avenida de Neguri en Getxo.</p>
<p>El deseo aleccionador de la Sociedad quedó patente desde el primer momento, incluso en el diseño interior y exterior de las viviendas. El pequeño jardín o huerto delantero, delimitado por una simple cerca, símbolo indiscutible del derecho de propiedad, aparecía como el espejo en el que desde la calle poder observar la vida en armonía de la familia obrera. En el interior, la cuidadosa distribución y disgregación de sus dependencias se encargaron de transmitir los valores de la época. En todos los alojamientos se separaron los dormitorios, por sexo y edad, pero no se les dio autonomía. En las viviendas unifamiliares se diferenció entre las estancias de carácter diurno (recibidor, cocina, sala y retrete), proyectadas en la planta baja, y los dormitorios, de carácter privado, en el piso principal.</p>
<p>En estos inmuebles se trató de garantizar al máximo la correcta iluminación y ventilación desde el exterior, a la vez que se adoptaron gran parte de las innovaciones tecnológicas producidas a lo largo de todo el siglo XIX: progresos en los sistemas de calefacción, ventilación, alumbrado, vidriería,&#8230; Todo un conjunto de avances que re d u n d a ron en pro de un mejor equipamiento y un mayor confort que el resto de viviendas obreras de la localidad no poseían.</p>
<p>En este aspecto, la introducción del water closed en la vivienda fue tal vez uno de sus logros más sobresaliente. Por esa época, el re t rete comenzaba a disponerse en el interior de los alojamientos, aunque lo más frecuente fue encontrarlo en los patios, corrales o pasillos de los inmuebles modestos. Buscaban los constructores la mayor rentabilidad, aprovechando al límite el espacio o restando dimensión a las viviendas. Razón por lo cual, la instalación de retretes comunitarios reducía el capital desembolsado en este tipo de inversiones.</p>
<p>Inclusive la situación topográfica de estas viviendas fue cuidadosamente estudiada. Relativamente alejadas de la fábrica y sus efectos negativos (contaminación ambiental y acústica, conflictos sociales, alcoholismo, prostitución, criminalidad,&#8230;), se dispusieron lo suficientemente cercanas para que sus ocupantes pudieran desplazarse a pie hasta su puesto de trabajo en una época marcada por la carestía de los medios de transporte y la exigüidad de los salarios.</p>
<p>El control ejercido por <em>Altos Hornos de Vizcaya </em>quedó también materializado con la introducción en el Consejo de Administración de la Sociedad de Casas Baratas de Baracaldo y Sestao de varios delegados: Gregorio Prados Urquijo (sustituido en 1918 por Juan María de Goyarrola y Aldecoa); Alfonso Churruca y Calbetón; Casimiro de Basaldua e Ibieta; Domingo de Sagastagoitia y Aboitiz; y Martín Fernández de Villaran y Fernández Cormenzana (sustituido en 1917 por Lorenzo Vivanco y Ortiz). De esta forma, la empresa penetró en la organización de la Sociedad y en la construcción de sus viviendas, interviniendo en todos y cada uno de pasos bajo la disculpa de la financiación y la dirección altruista y desinteresada.</p>
<p>Pero, ¿qué se escondía detrás de esa tutela magnánima y humanitaria? <em>Altos Hornos de Vizcaya</em>, al igual que otros muchos patrones, pretendía combatir con estas viviendas, como ya se ha señalado, la inestabilidad residencial y laboral, la escasez de viviendas, el descontento social, el desorden sexual y moral, el elevado índice de mortalidad y enfermedades, la i m p revisión y el gasto desordenado en vicios como la taberna, el alcohol, la prostitución,&#8230;</p>
<p>Además, con esta inversión, se conseguía sembrar diferencias entre sus operarios. Entendidos como parte de ese “salario indirecto” estos alojamientos sirvieron para segregar a la población trabajadora en función de su disfrute.</p>
<p>Ciertamente, con estos inmuebles la Compañía lograba de forma indirecta garantizar los tres objetivos del paternalismo señalados por J. Sierra Álvarez. En primer lugar, aseguraba el reclutamiento de mano de obra, fijándola en las cercanías de la fábrica. En segundo lugar, el hogar, después de la fábrica, se convertía en un espacio pedagógico que facilitaba el aleccionamiento de todo un conjunto de valores burgueses, redundando en pro de un adiestramiento productivo de sus obre ros. Y por último, se le apartaba de la autoorganización, al llevar la Compañía el peso de la organización de la Sociedad y la edificación de las viviendas.</p>
<p>Con todo esto se conseguía un doble objetivo: producir al ”obrero modelo” y al “hombre nuevo”. De hecho, en ningún momento se pretendió con ellas atender las necesidades de alojamiento de toda la población trabajadora, que en 1920 alcanzaba en Barakaldo y Sestao, conjuntamente, la cifra de 3.5002 9. Más bien al contrario, sirvieron para quebrar la solidaridad obrera y garantizar la lealtad de un grupo de operarios.</p>
<p>Incluso la forma en que fueron entregadas a esos obre ros, en alquiler, resultó una clara manipulación, pese a que <em>Altos Hornos de Vizcaya </em>intentaba disimularlo, señalando que la “<em>(&#8230;) intención primera de esta Sociedad, fué la de que los arrendatarios pudieran llegar á constituirse en propietarios de las viviendas arrendadas, pero los abusos que la experiencia demuestra á que esto ha dado lugar, por las condiciones que de ordinario los nuevos propietarios suelen señalar para los arriendos ó subarriendos, la han movido á la determinación de conservar, en todo momento, la propiedad de las casas, como medio más eficaz de mantener fiscalización directa, haciendo que el arrendamiento responda en un todo á la finalidad de la Ley y el Reglamento de Casas baratas, persigue”.</em></p>
<p>El alquiler, mes a mes, hizo crecer en el interior de cada uno de sus ocupantes una dependencia y un sentimiento de lealtad hacia la empresa. Se transformó en una práctica eficaz para combatir la creciente autonomía de las masas obreras, cada vez más influidas por las nuevas teorías sociales y apartadas de los valores tradicionales y religiosos.</p>
<p>Domingo Hernández, Mª del Mar</p>
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		<title>Infraestructuras (Cementerio y Matadero)</title>
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		<pubDate>Tue, 08 Sep 2009 05:12:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Patrimonio]]></category>
		<category><![CDATA[Urbanismo]]></category>
		<category><![CDATA[cementerio]]></category>
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		<category><![CDATA[matadero]]></category>

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		<description><![CDATA[Como fue muy normal en los siglos XVI y XVII, el primer cementerio se ubicaría en las inmediaciones de la Iglesia de San Vicente. En este caso paralelo al templo y ocupando un pequeño recinto rectangular no superior a los mil metros. Este cementerio (en el supuesto que previamente no se enterrase dentro del propio [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/09/Escuela-de-Idiomas.jpg" class="floatbox" rev="group:1202 caption:`Escuela de Idiomas`"><img class="alignright size-medium wp-image-1203" title="Escuela de Idiomas" src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/09/Escuela-de-Idiomas-300x148.jpg" alt="Escuela de Idiomas" width="300" height="148" /></a>Como fue muy normal en los siglos XVI y XVII, el <strong>primer cementerio</strong> se ubicaría en las inmediaciones de la Iglesia de San Vicente. En este caso paralelo al templo y ocupando un pequeño recinto rectangular no superior a los mil metros. Este cementerio (en el supuesto que previamente no se enterrase dentro del propio templo) permaneció en uso hasta que en 1889 se decidió la construcción de uno nuevo, más alejado de la población y en buenas condiciones de ventilación, orientación y salubridad. El aumento de la población lo hacía, por otra parte, necesario.</p>
<p><strong>Para su construcción</strong> se  eligió el punto de Baibe, un elevado altozano en el extremo noroeste del municipio y un tanto alejado de los principales núcleos demográficos (Desierto, Landaburu, Burceña y Retuerto). De las obras se encargó el arquitecto municipal, Casto de Zavala, cuyo proyecto abarcó un solar de 9.775 metros cuadrados, de los que se dedicó a enterramientos 8.500. Esta superficie se amplió en los años 1927-1932,  por su lado norte, construyendo un nuevo muro de cierre. Las obras, en este caso, fueron dirigidas por el arquitecto Ismael Gorostiza. En este caso, también se construyeron algunas dependencias. La última reforma importante se realizó en el último tercio del siglo XX, ampliando su espacio por el lado sur. La entrada no sufrió, con estos cambios, transformación alguna.</p>
<p>El <strong>más antiguo de los mataderos </strong>de la anteiglesia estuvo ubicado en el barrio de la Punta. Fue ampliado en 1891 por Casto de Zavala aunque en los inicios del siglo XX no sólo era insuficiente sino que sus instalaciones estaban obsoletas. Por ello, el ayuntamiento decidió, en 1913, construir uno de nueva planta. Eligió, entre otras propuestas, los terrenos que los srs. Loizaga y Vildósola tenían en la calle Zaballa, aunque el lugar era excesivamente céntrico para este tipo de actividad. El proyecto fue redactado por el arquitecto Alfredo Acebal.</p>
<p>Los varios edificios de los que constaba (matanza, tripería y servicios de administración) fueron comenzados a construir en 1917 por José María Abans Echevarría que finalizó las obras al año siguiente. La resultante es un tanto sorprendente dado el uso funcional del complejo y la profusión de elementos ornamentales que decoran perimetralmente el frente de la fachada. En los años ochenta del siglo XX se abandonaron estas instalaciones al construirse un nuevo matadero en la vega de Ansio que, antes de iniciar su actividad, fue pasto de las llamas. Las instalaciones del “viejo matadero” se transformaron en la actual Escuela de Idiomas sufriendo una seria transformación tanto su interior como su entorno aunque mantuvo las estructuras exteriores.</p>
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		<title>Vivienda obrera (Casas baratas)</title>
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		<pubDate>Mon, 24 Aug 2009 07:22:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Urbanismo]]></category>
		<category><![CDATA[Casas Baratas]]></category>
		<category><![CDATA[Vivienda]]></category>

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		<description><![CDATA[Casas de Orconera (Lutxana) En el barrio de Lutxana aún existen cinco de las casas que la Compañía Orconera construyera a finales del XIX. Formaban parte de un conjunto residencial más amplio, que comprendía además un extenso parque con un palacete central e instalaciones deportivas hoy desaparecidos. Este espacio ha sido reconvertido recientemente por el [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong> </strong></p>
<p><strong><em><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/08/Casas-El-Porvenir.jpg" class="floatbox" rev="group:1189 caption:`Casas El Porvenir`"><img class="alignright size-medium wp-image-1190" title="Casas El Porvenir" src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/08/Casas-El-Porvenir-300x225.jpg" alt="Casas El Porvenir" width="300" height="225" /></a>Casas de Orconera (Lutxana)</em></strong><strong><em> </em></strong></p>
<p>En el barrio de Lutxana aún existen cinco de las casas que la <em>Compañía </em><em>Orconera </em>construyera a finales del XIX. Formaban parte de un conjunto residencial más amplio, que comprendía además un extenso parque con un palacete central e instalaciones deportivas hoy desaparecidos. Este espacio ha sido reconvertido recientemente por el Ayuntamiento de Barakaldo en Parque de Orconera.<em> </em></p>
<p>Las casas se empezaron a construir en 1891 -las dos primeras- de acuerdo con los planos de Manuel de Otaduy, por encargo de William Gill, director gerente de la Compañía <em>Orconera, </em>para dar alojamiento a los altos cargos de la empresa. Recuerda el modelo de ciudad-jardín inglés.</p>
<p>Las casas de <em>Orconera </em>constituyen un antecedente del modelo de barriada obrera que se va a desarrollar en los años veinte con la promulgación de la Ley de Casas Baratas y de las que existen numerosos ejemplos en Barakaldo.</p>
<p><strong><em>Casas de AHV (San Vicente)</em></strong></p>
<p>Encargadas por <em>A.H.V</em>. a Manuel María Smith en 1916. Se construyeron en dos fases, en la primera se levantó un conjunto de doce casas, estilo Old English, que combinada viviendas unifamiliares, dobles y triples en un solar en forma de L. El proyecto original, que pretendía la construcción de doce tipos de casas diferentes, hubo de ser simplificado, pese a ello, las condiciones sanitarias y el confort eran muy superiores a otros proyectos similares realizados en esta época.</p>
<p>En 1918 se llevó a cabo la segunda fase, con once casas de tres alturas formando una manzana alineada con las anteriores; aunque el programa de las viviendas era el mismo, se alejaba totalmente del modelo de ciudad jardín inglesa con un resultado mucho más monótono.</p>
<p>Se construyeron para ser ofrecidas en alquiler a los trabajadores de la empresa. Difiere, por tanto, del planteamiento de las Cooperativas Obreras de Casas Baratas.</p>
<p><strong><em>La Familiar (Beurko)</em></strong></p>
<p>Se construyó entre 1923 y 1925 por iniciativa de 80 socios, en su mayoría obreros de AHV. Los arquitectos fueron Manuel Camarón y Santos Zunzunegui.</p>
<p>El coste total de la obra fue de 780.615 pts. a pagar por los propietarios de la siguiente manera: 54 casas de dos fachadas a 9.288 pts/casa, 24 casas de tres fachadas a 10.190 pts/casa y dos de planta baja a 7.932 pts/casa.</p>
<p>Las casas forman siete hileras de casas adosadas perpendicularmente a la antigua vía de Franco-Belga. Una de las hileras queda cortada por un edificio exento y transversal que originalmente fue el centro cívico del barrio. El 60% de la superficie total es superficie abierta no construida.</p>
<p><strong><em>La Tribu Moderna (Bagaza)</em></strong></p>
<p>En 1923 se crea la <em>Sociedad de Casas Baratas La Tribu Moderna</em>; con 50 socios trabajadores de AHV que en régimen de cooperativa y mediante el trabajo personal tienen como objetivo construir 50 casas. Aprovecharon las escorias producidas en los hornos altos para la cimentación y tuvieron que hacer aportaciones de 98.320 pts. en metálico y 51.238 horas de trabajo personal para pagar el coste total del barrio de 520.917 pts.</p>
<p>La obra se terminó en 1925 y se llevó a cabo según el proyecto de Ismael Gorostiza.</p>
<p>Las cincuenta viviendas están unidas y alineadas de 4 en 4 perpendicularmente a la vía de Franco-Belga (inicialmente se planteó el alineamiento paralelo a la vía, luego se desestimó por la mala orientación de las casas respecto a los vientos predominantes). La relación entre superficie construida y el total del terreno es de un 35% y 65% respectivamente.</p>
<p><strong><em> </em></strong></p>
<p><strong><em>El Hogar Futuro (Andicollano)</em></strong></p>
<p>El proyecto se lleva a cabo por encargo de la <em>Sociedad Cooperativa El Hogar Futuro</em> formada por trabajadores de AHV que compran 3.296 m2 en 1923, año en que dan comienzo las obras. La sociedad consiguió un préstamo de 205.000 pts. teniendo que realizar una aportación total de 100.902 pts. y 12.466 horas de trabajo personal. Se construyeron 31 viviendas adosadas según los planos de Ismael Gorostiza.</p>
<p>Inicialmente cada casa tenía 4m hasta el muro que daba acceso a la calle principal y un terreno de 36 m2 en la trasera. Las casas se alinean escalonadamente a la derecha de la carretera que une los barrios de Lutxana y Cruces. En la actualidad sólo quedas 12 de las viviendas originales habiendo desaparecido la hilera que se alineaba en la otra orilla de la carretera por causa de su ensanche.</p>
<p><strong><em> </em></strong></p>
<p><strong><em>La Esperanza (Arteagabeitia)</em></strong></p>
<p>En 1925 se forma la sociedad cooperativa constituida por trabajadores de <em>AHV</em> que aportan dinero y trabajo personal. El precio de las casas osciló entre 11.470 pts. y 12.943 según se tratase de casa adosada o aislada.</p>
<p>Las obras se realizaron conforme al proyecto de Santos Zunzunegui. Se construyeron 32 viviendas que fueron inauguradas en 1927. La superficie construida se organiza en tres filas de casas; dos de ellas agrupadas mediante patios formando manzanas.</p>
<p><strong><em> </em></strong></p>
<p><strong><em>El Porvenir (Arteagabeita)</em></strong></p>
<p>La <em>Sociedad El Porvenir</em> se constituyó en 1924, siendo sus miembros trabajadores de AHV que aportaron 60.947 pts. y 50.194 horas de trabajo. El coste total del proyecto fue de 405.756 y tuvieron un crédito de la Diputación de 154.671 pts.</p>
<p>Se edificaron 35 casas según los planos de Ismael Gorostiza. Las casas se agrupan en dos hileras separadas por una calle de diez metros reservando la trasera para huerto.</p>
<p><strong><em> </em></strong></p>
<p><strong><em>Baterías de coque (Arteagabeitia)</em></strong></p>
<p>La sociedad fue constituida por un grupo de 30 obreros que trabajaban en los hornos de coque de <em>AHV</em> y se agruparon bajo la base de contribuir con cuotas semanales para constituir un pequeño capital inicial para la compra del terreno y primeros gastos, estando dispuestos a poner su esfuerzo personal en la construcción de las casas, en las horas libres compatibles con su cargo y obligaciones. El coste total del barrio fue de 305.432 pts.</p>
<p>Las obras se realizaron según planos de Ismael Gorostiza y se acabaron en 1924. El barrio se ubica junto al grupo de El Porvenir con el que <span style="text-decoration: underline;">g</span>uarda alineamiento.</p>
<p><strong><em>La Felicidad (Zaballa)</em></strong></p>
<p>El proyecto y realización de las obras es de 1931 con un coste de 566.340 pts. Como en la mayoría de la Casas Baratas de Barakaldo, el arquitecto encargado fue Ismael Gorosti­za</p>
<p>El grupo tiene forma de U  aceptando la línea de la calle en la cual se ubica. En total son seis casas dobles de cuatro alturas, es decir 48 viviendas</p>
<p><strong><em>La Providencia (Santa Teresa)</em></strong></p>
<p>Se construyeron en 1927 por iniciativa de la <em>Sociedad </em><em>La Providencia de España</em> y planos de Ismael Gorostiza. Las obras se llevaron a cabo en dos fases hasta completar un total de 22 casas alineadas en dos hileras separadas por una calle de 7 m. de ancho. Hoy día sólo quedan en pie la mitad de las viviendas, a las que se han adosado edificios de mayor altura.</p>
<p>José Eugenio Villar</p>
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		<title>Ordenamiento urbano de Barakaldo</title>
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		<pubDate>Wed, 22 Jul 2009 09:26:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Urbanismo]]></category>
		<category><![CDATA[Casto Zavala]]></category>
		<category><![CDATA[Santos Zunzunegui]]></category>

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		<description><![CDATA[En 1889 se inicia una nueva etapa en la historia del urbanismo de Barakaldo. Es ahora cuando se concibe y se reglamenta el planeamiento urbano del municipio. Se aprueba en esta fecha el primer proyecto de Ordenanzas de construcción (viviendas en bloque de manzana cerrada, de planta baja y cuatro pisos, y altura máxima de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/07/Mapa-9-Aguas-1885.jpg" class="floatbox" rev="group:1151 caption:`Mapa 9 Aguas 1885`"><img class="alignright size-medium wp-image-1152" title="Mapa 9 Aguas 1885" src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/07/Mapa-9-Aguas-1885-300x223.jpg" alt="Mapa 9 Aguas 1885" width="300" height="223" /></a>En 1889</strong> se inicia una nueva etapa en la historia del urbanismo de Barakaldo. Es ahora cuando se concibe y se reglamenta el planeamiento urbano del municipio. Se aprueba en esta fecha el primer proyecto de Ordenanzas de construcción (viviendas en bloque de manzana cerrada, de planta baja y cuatro pisos, y altura máxima de 18 metros), y un año después, <strong>Casto de Zavala</strong> elabora el primer plano urbano de la antei­glesia. En él se recogía únicamente el barrio del Desierto y otro pequeño núcleo en Landaburu, en el cruce del camino de Luchana y Retuerto. Excluía los barrios de San Vicente, Retuerto, Luchana, El Regato, Burceña e Irauregui.</p>
<p>Sobre el plano de Zavala se superpone una trama urbana que intenta planificar la Anteiglesia desde el ferrocarril de Portugalete hasta lo que hoy es la Avenida de la Libertad y desde la calle Arrandi hasta la calle Zaballa y el barrio de Lasesarre, a base de una retícula imperfectamente ortogonal y ligeramente radial a partir del triangulo de la Herriko Plaza, cuyas calles aproximadamente señalaban las direcciones Norte-Sur y Este-Oeste. Las irregulares man­zanas quedaban achaflanadas en sus cuatro esquinas y se generaban plazas en la actual Herriko Plaza, frente a la estación del ferrocarril, ante la iglesia del Desierto y en la entonces recién abierta carretera de Landaburu a San Vicente. Muy poco se cumplió.</p>
<p><strong>En las dos primeras décadas del siglo XX</strong> se efectuaron sendas reformas del plano de Zabala. Conocemos la primera de ellas, acome­tida en 1907 por el arquitecto <strong>Santos de Zunzunegui</strong> y que no recibió buenas críticas tachándolo de intrincado y labe­ríntico, destacando la negatividad en las calles San Juan (por su pésimo trazado, mala orientación y amplitud insuficiente) e Ibarra (por la irregularidad en la anchura de su trayecto y por la serie de obstáculos, entre ellos una vivienda, que dificultaban el tránsito). Úni­camente la de los Fueros era elogiada por su amplitud y orientación, aunque se indicaba que era una lástima que no estuviese cruzada por transversales.</p>
<p>El segundo plano que mencionábamos (1917-1919) fue obra del arquitecto municipal <strong>Ismael de Gorostiza</strong>. Plasmaba el espectacular crecimiento experimentado por el municipio des­de finales del XIX. Abarcaba todo el término jurisdiccional de Barakal­do y en él se señalaban: los edificios municipales; la distribución de aguas; las 63 fuentes de agua potable puestas en servicio, y las del Pan­tano que no precisaban potabilidad por surtir a lavaderos y mataderos; los tres depósitos de agua: uno en la cumbre del Róntegui, otro en la ladera NO del mismo monte, y el tercero en San Vicente; la red de tuberías, en total 21.716 metros y el trazado de las cinco líneas férreas que cruzaban la jurisdicción.</p>
<p>Mitxel Olabuenaga</p>
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		<title>Toponimia de Barakaldo en el siglo XVIII</title>
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		<pubDate>Wed, 17 Jun 2009 04:58:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Abizazarra, Sel (1747). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 3114-9. Nombre antiguo del sel de Gastarriaba, en Asordoyaga. Aguirrazu, barrio (1724). En Barakaldo. A.F.B. Leo. 1888, n° 3. Forma aparecida como contracción del apellido Aguirre-Irazu. El primero en utilizarlo fue Martín de Aguirre Yrazo (t.1597 f. 1645) vecino de Barakaldo. Aguirre, barrio (1798). En Barakaldo. A.F.B. Leg. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/06/torres-de-lutxana.jpg" class="floatbox" rev="group:1111 caption:`torres-de-lutxana`"><img class="alignright size-medium wp-image-1112" title="torres-de-lutxana" src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/06/torres-de-lutxana-300x220.jpg" alt="torres-de-lutxana" width="300" height="220" /></a>Abizazarra</strong>, Sel (1747). En <a href="http://barakaldo.a.f.b.le-.3114-9.nombre/">Barakaldo. A.F.B. Leg. 3114-9. Nombre</a> antiguo del sel de Gastarriaba, en Asordoyaga<sup>.</sup></p>
<p><strong>Aguirrazu,</strong> barrio (1724). En Barakaldo. A.F.B. Leo. 1888, n° 3. Forma aparecida como contracción del apellido Aguirre-Irazu. El primero en utilizarlo fue Martín de Aguirre Yrazo (t.1597 f. 1645) vecino de Barakaldo.</p>
<p><strong>Aguirre</strong>, barrio (1798). En <a href="http://barakaldo.a.f.b.leg.255-22.solar/">Barakaldo. A.F.B. Leg. 255-22. Solar</a> (1643). En <a href="http://barakaldo.a.f.b.leg.780/">Barakaldo. A.F.B. Leg. 780</a> n°.2.</p>
<p><strong>Aldapa</strong>, heredad (1747). En <a href="http://barakaldo.a.f.b.leg.284-4.cercana/">Barakaldo. A.F.B. Leg. 284-4. Cercana</a> a la casa de Egusquiaguirre.</p>
<p><strong>Ansio</strong>, vega y junqueras (1751). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 3115-1. (Véase Aynçio. Aynsio)</p>
<p><strong>Anzoleta</strong>, monte (1724). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 1888, n° 3.</p>
<p><strong>Arcocha</strong>, páramo (1790). En Retuerto. En Barakaldo. A.F.B. Leg. 3463-17.  &#8220;&#8230; un <em>arbolar en el paramo nombrado de Arcocha de dicho Varrio de Retuerto, hacia la parte de Migolea entre los pertenecidos del convento de Burzeña y de Don Enrique de Arana y Domingo de Barroeta, alias Zarancadina&#8230; &#8220;.</em></p>
<p><strong>Arecheguieta</strong>, lugar (1724). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 1888, n° 3.</p>
<p><strong>Arnabal</strong>, lugar (1755). En <a href="http://barakaldo.a.f.b.le-.3092-11.monte/">Barakaldo. A.F.B. Leg. 3092-11. Monte</a> (1561) <a href="http://a.h.m.p.xn--seccin-fxa/">A.H.M.P. Sección</a> A, caja 106, n° 50. Los regidores de Santurce permiten talar montes en Arnabal. Monte (1724). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 1888, n° 3. Monte (1744). A.F.B. Ortuella, libro 590. A1 sur de San Salvador del Valle, jurisdicción de los 3 concejos.</p>
<p><strong>Arruquenuchu</strong>, veguilla (1790). En Munoa. En Barakaldo. A.F.B. Leg. 3463-17. Junto a la casa menor de Munoa.</p>
<p><strong>Arruqueruchu</strong>, término (1790). En Munoa. En Barakaldo. A.F.B. Leg. 3463-17.  &#8220;&#8230;<em>la vega nombrada de la Bomba en el termino nombrado Arruqueruchu&#8230; &#8220;</em></p>
<p><strong>Arteaga</strong>, barrio (1702) En Barakaldo. A.F.B. Leg. 456-13. &#8220;&#8230; en el barrio <em>de Arteaga desta anteyglesia de baracaldo&#8230; &#8220;</em></p>
<p><strong>Ascagortagoico,</strong> lugar (1777). En <a href="http://barakaldo.a.f.b.leg.249-22.pegante/">Barakaldo. A.F.B. Leg. 249-22. Pegante</a> al camino que baja desde Santa Águeda para el llamado las Cruces. En la campa ante la cata de Beurco-Martiartu.</p>
<p><strong>Ascargorta</strong>, lugar (1777). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 249-22.</p>
<p><strong>Asordoyaga</strong>, lugar (1747). En <a href="http://barakaldo.a.f.b.leg.3114-9/">Barakaldo. A.F.B. Leg. 3114-9</a></p>
<p><strong>Bagaris</strong>, lugar (1723). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 3092-11.</p>
<p><strong>Bagaza</strong>, barrio (1775). En <a href="http://barakaldo.a.f.b.leg.3170-19.barrio/">Barakaldo. A.F.B. Leg. 3170-19. Barrio</a> (1798). En <a href="http://barakaldo.a.f.b.leg.255-22.lugar/">Barakaldo. A.F.B. Leg. 255-22. Lugar</a> (1596). En Barakaldo. A.H.P.B. Leg. 3103. (Tratándose de apellido alterna en alguna ocasión con las formas Baçaga y Bagazama)</p>
<p><strong>Baibe de Arriba</strong>, heredad (1777). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 249-22.</p>
<p><strong>Balejo, heredad</strong> (1790). En <a href="http://barakaldo.a.f.b.lea.3463-17.en/">Barakaldo. A.F.B. Lea. 3463-17. En</a> Vitoricha.</p>
<p><strong>Basacho</strong>, lugar (1777). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 249-22. <em>&#8220;Tirando camino recto para el pasaje llamado Ascargorta</em></p>
<p><strong>Beibide Goiri</strong>, heredad (1745). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 3343-1</p>
<p><strong>Belgarris, Arriva de</strong>, lugar (1724). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 1888, n° 3.</p>
<p><strong>Belgarris</strong>, paraje (1747). En <a href="http://barakaldo.a.f.b.leg.279-5.en/">Barakaldo. A.F.B. Leg. 279-5. En</a> Mesperuza. También se le llama Belgarlis. (Véase Velgarris, Belgarriz)</p>
<p><strong>Biralday</strong>, lugar (1724). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 1888, n° 3.</p>
<p><strong>Calzada, La</strong>, lugar (1710). <a href="http://a.h.m.p.xn--seccin-fxa/">A.H.M.P. Sección</a> F, caja 26, n° 10. Junto al barco de</p>
<p>Beurco, jurisdicción de Sestao. También conocida como <em>La Calzada del Barco de Beurco y </em>como <em>La Calzada y junquera de Beurco.</em></p>
<p><strong>Campeta</strong>, heredad (1777). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 249-22<strong></strong></p>
<p><strong>Carrascal, El</strong>, lugar (1707). En <a href="http://barakaldo.a.f.b.leg.3092-11.lugar/">Barakaldo. A.F.B. Leg. 3092-11. Lugar</a> (1724). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 1888, n° 3.</p>
<p><strong>Castañal de la Fuente, el</strong>. (1747). En <a href="http://barakaldo.a.f.b.leo.279-5.en/">Barakaldo. A.F.B. Leo. 279-5. En</a> Mesperuza.</p>
<p><strong>Castaños</strong>, río que viene del término que llaman de. (1760) En <a href="http://barakaldo.a.f.b.leo.3597-25.aguas/">Barakaldo. A.F.B. Leg.3597-25. Aguas</a> que bajan del término que llaman Castaños.</p>
<p><strong>Concepción, ermita de Nuestra Señora de la</strong> (1720). En <a href="http://barakaldo.a.f.b.leg.25-1.en/">Barakaldo. A.F.B. leg. 25-1. En</a> Aranguren, frente a la torre.</p>
<p><strong>Eguiliz</strong>, sitio (1780). En Bar<sup>-</sup>akaldo. A.F.B. Leg. 182-10. (Véase Eguiluz. Eguliz. El Regato. Yguliz)</p>
<p><strong>Eguliz</strong>, sitio (1780). En <a href="http://barakaldo.a.f.b.xn--le-nia.182-10.xn--tambin-fva/">Barakaldo. A.F.B. Leá. 182-10. También</a> llamado Eguiluz, Yguliz, Eguiliz y el Regato.</p>
<p><strong>Egusquiaguirre</strong>, lugar (1776). En <a href="http://barakaldo.a.f.b.leg.278-6.barrio/">Barakaldo. A.F.B. Leg. 278-6. Barrio</a> (1745). En <a href="http://barakaldo.a.f.b.leg.3343-1/">Barakaldo. A.F.B. Leg. 3343-1</a></p>
<p><strong>Fuente de Susúnaga</strong>. t 1710) en Barakaldo. A.F.B. Leg. 3370, n° 2. <em>&#8230;compramos un castañal junto a la fuente de Susunaga que fue perteneciente a la casa de Antonio de Sabalgoiti&#8230;</em></p>
<p><strong>Galanillo, término</strong> (1790). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 3463-17. (Véase Ratura)</p>
<p><strong>Garaycoechea</strong>, monte (1724). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 1888, n° 3.</p>
<p><strong>Gastarriaga</strong>. Sel (1747). En <a href="http://barakaldo.a.f.b.leg.3114-9.en/">Barakaldo. A.F.B. Leg. 3114-9. En</a> Asordoyaga. Antiguamente llamado Abizazarra.</p>
<p><strong>Gastelupe</strong>, monte (1724). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 1888, n° 3.</p>
<p><strong>Gaztapan</strong>, término (1790). En Barakaldo. A.F.B. Le-. 3463-17.</p>
<p><strong>Goiri</strong>, puesto (1702) En Barakaldo. A.F.B. Leg. 456-13.  &#8220;&#8230;en el puesto<em> que llaman goirii y la vega que le pega por la ondera que alcanza a la canal que se ba a la canal de san Bartolonié que es notoria en dicha Antyglesia&#8230; &#8220;</em></p>
<p><strong>Goiri Beascoa</strong>, paraje (1747). En <a href="http://barakaldo.a.f.b.leg.284-4.xn--tambin-fva/">Barakaldo. A.F.B. Leg. 284-4. También</a> la llaman en el mismo legajo Goiri de Abajo.</p>
<p><strong>Gongeda de Arriba</strong>, Sel (1747). <a href="http://barakaldo.a.f.b.leg.3114-9.gongeda/">Barakaldo, A.F.B., Leg. 3114-9. </a></p>
<p><strong>Gongeda de Abajo</strong>, Sel (1747). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 3114-9.</p>
<p><strong>Gorostiza</strong>, barrio (1701). En <a href="http://barakaldo.a.h.m.p.xn--seccin-fxa/">Barakaldo. A.H.M.P. Sección</a> F, caja 27, n° 88. Lugar (1580). En Barakaldo. A.R.Ch.V. Leg. 852 C. 1972-15. Lugar (1628). En Barakaldo. A.H.P.B. Leg. 3106. Lugar (1647). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 2236 n° 45-65. Puesto (1624). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 1232, n° 13.</p>
<p><strong>Harluze</strong>, paraje (1747). En <a href="http://barakaldo.a.f.b.leg.279-.5.en/">Barakaldo. A.F.B. Leg. 279-.5. En</a> Mesperuza</p>
<p><strong>Ibarreta</strong>, lugar (1755). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 3092-11.</p>
<p><strong>Joquelu</strong>, monte (1724). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 1888. n° 3.</p>
<p><strong>Laquide</strong>, lugar (1755). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 3092-11.</p>
<p><strong>Larga, La</strong>, sitio (1790). En Munoa. En Barakaldo. A.F.B. Leg. 3463­17. &#8220;&#8230; <em>un sitio vacio de casa, nombrada La Larga&#8230; &#8220;&#8230;</em><a href="http://ccr.sa/"><em>Casa</em></a><em> Larga de dicho barrio (Munoa)&#8221;.</em></p>
<p><strong>Lecuache</strong>, puesto (1724). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 1888, n° 3.</p>
<p><strong>Lecubarri</strong>, heredad (1790). En Vitoricha. En Barakaldo. A.F.B. Leg. 3463-17.</p>
<p><strong>Leogorriga</strong>, monte (1746). Del mayorazgo de <a href="http://salazar-galindo.a.h.m.p.xn--seccin-fxa/">Salazar-Galindo. A.H.M.P. Sección</a> E, caja 8, n°. 5. Francisco Antonio de Salazar, vecino de San Salvador del Valle, dueño de la torre y mayorazgo de Salazar sita en el barrio de Galindo, de sus capillas, edificios&#8230; inicia pleito contra quienes cortan leña de los montes de Burzaco, Casanueva, Leogorriga (también figura como Liogorriga) y Olabaria (también Olavarria), pertenecientes al mayorazgo.</p>
<p><strong>Liogorriga</strong>, monte (1746) Del mayorazgo de <a href="http://salazar-galindo.a.h.m.p.xn--seccin-fxa/">Salazar-Galindo. A.H.M.P. Sección</a> E, caja 8, n° 5.</p>
<p><strong>Loiola</strong>, monte (1744). Al sur de San Salvador del Valle, jurisdicción de los 3 concejos. A.F.B. Ortuella, libro 590.</p>
<p><strong>Loizaga</strong>, lugar (1723). En <a href="http://barakaldo.a.f.b.leg.3092-11.lugar/">Barakaldo. A.F.B. Leg. 3092-11. Lugar</a> (1597). En <a href="http://barakaldo.a.h.p.b.leg.3103.lugar/">Barakaldo. A.H.P.B. Leg. 3103. Lugar</a> (1599). En Barakaldo. A.R.Ch-V. Leg. 1281-20.</p>
<p><strong>Llana, La</strong>, sel (1777). En <a href="http://barakaldo.a.f.b.leg.249-22.en/">Barakaldo. A.F.B. Leg. 249-22. En</a> el Vorto, a mano izquierda viniendo de Irauregui, en lo alto y poblado del Borto.</p>
<p><strong>Llano</strong>, barrio (1790). En <a href="http://barakaldo.a.f.b.leg.3463-17.lugar/">Barakaldo. A.F.B. Leg. 3463-17. Lugar</a> (1476). En Barakaldo. L.G.S. &#8220;Las Bienandanzas e Fortunas&#8221;. Ed. A. Rodríguez Herrero. Pág. 356. &#8220;&#8230;en <em>la taverna cavo Llano&#8230; &#8220;. </em>Lugar (1596). En <a href="http://barakaldo.a.h.p.b.leg.3103.lugar/">Barakaldo. A.H.P.B. Leg. 3103. Lugar</a> (1653). En <a href="http://barakaldo.a.f.b.le-.1554/">Barakaldo. A.F.B. Leg. 1554</a> n° 113-186.</p>
<p><strong>Maleza, La</strong>, lugar (1798). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 255-22. (Véase Zamalesa)</p>
<p><strong>Maserreca</strong>, lugar (1760). En Barakaldo. A.F.B. Leg.3597-25.</p>
<p><strong>Maza</strong>, puesto (1724). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 1888, n° 3.</p>
<p><strong>Mazerreca</strong>, lugar (1760). En <a href="http://barakaldo.a.f.b.leg.3597-25/">Barakaldo. A.F.B. Leg.3597-25</a></p>
<p><strong>Mazerrequeza, Arriva de</strong>, puesto (1724). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 1888, n° 3.</p>
<p><strong>Mearleta</strong>, lugar (1708). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 3503-1. Lugar (1825). A.F.B. Leg. 3143-2. <em>&#8220;Mealarreineta, comúnmente llamado Mearleta</em>&#8220;.</p>
<p><strong>Mendibil</strong>, monte (1744). Al sur de San Salvador del Valle, jurisdicción de los 3 concejos. A.F.B. Ortuella, libro 590. (Véase Bendibil. Mendivil)</p>
<p><strong>Mendoza</strong>, lugar (1724). En Barakalcío. A.F.B. Leg. 1888, n° 3.</p>
<p><strong>Mingolea</strong>, lugar (1790). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 3463-17. (Véase Arcocha. Basarrate. Bengolea. Herrería de Abajo. Vasarrate. Varrate)</p>
<p><strong>Olabaria</strong>, monte (1746). Del mayorazgo       de Salazar-Galindo.A.H.M.P. Sección E, caja 8, n°. 5.</p>
<p><strong>Olavarria</strong>, monte (1746). Del mayorazgo de Salazar-Galindo. A.H.M.P. Sección E, caja 8, n°. 5.</p>
<p><strong>Ormazarreta</strong>, heredad (1790). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 3463-17. En Vitoricha.</p>
<p><strong>Ostola</strong>, monte (1724). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 1888, n° 3.</p>
<p><strong>Ostubalza</strong>, lugar (1724). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 1888, n° 3.</p>
<p><strong>Pasaje</strong>, lugar (1724). En <a href="http://barakaldo.a.f.b.leo.1888.n/">Barakaldo. A.F.B. Leo. 1888. n</a>° 3. En el barrio Mesperuza.</p>
<p><strong>Pedacillos</strong>, heredad (1790). En Munoa. En Barakaldo. A.F.B. Leg. 3463-17.</p>
<p><strong>Peñorra, La</strong>, lugar (1777). En <a href="http://barakaldo.a.f.b.leg.249-22.en/">Barakaldo. A.F.B. Leg. 249-22. En</a> la Venta del Borto hasta Aguas Altas, frente al río de Aguas Altas.</p>
<p><strong>Quintana</strong>, arbolar (1724). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 1888, n° 3.</p>
<p><strong>Ququecheta</strong>, monte (1724). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 1888, n° 3.</p>
<p><strong>Ragoa</strong>, sitio (1760). En Barakaldo. A.F.B. Leg.3597-25.</p>
<p><strong>Ratura, La</strong>, heredad (1790). En Barakaldo. Leg.3463-17. A.F.B. (Véase Retura. Zaracundina)</p>
<p><strong>Ratura de Zaracundina, La</strong>, heredad (1790). En Barakaldo. Leg. 3463-17  A.F.B. &#8220;&#8230; <em>en el término nombrado Galanillo en el camino que se dirige desde el barrio de Retuerto para Sta. Lucia entre el pertenecido de la torre de Susúnaga y Custañal de Juan de Chavarri en tierra del exido común&#8230; Junto a dicho Camino más acial citado varrio de Retuerto en la Ratura que Ilaman de Zaracundina&#8230; &#8220;. </em>Heredad propiedad del mayorazgo de Munoa.</p>
<p><strong>Redonda, La</strong>, vega (1790). En Munoa. En Barakaldo. A.F.B. Leg. 3463-17.</p>
<p><strong>Regato, El</strong>, barrio (1790). En Barakaldo. A.F.B. Leo. 3463-17. &#8220;<em>En el barrio nombrado el Regato&#8221;. </em>Paraje (1780). En <a href="http://barakaldo.a.f.b.leg.182-10.creo/">Barakaldo. A.F.B. Leg. 182-10. Creo</a> que es la primera ocasión en que en un documento se menciona el lugar llamándolo El Regato. En el mismo legajo se llama Eguiluz, Eguliz, Yguliz y Eguiliz al mismo lugar. (Véase Eguiluz<strong></strong></p>
<p><strong>Requeta</strong>, lugar (1776). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 278-6.</p>
<p><strong>Río de Aguas Altas</strong>, (1777). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 249-22.</p>
<p><strong>Río de Castrexana</strong>, (1720). A.F.B. Legajo 246-10.</p>
<p><strong>Río de Escauriza</strong> (1760). En Barakaldo. A.F.B. Leg.3597-25.</p>
<p><strong>Rotabarria, Vega de</strong>, (1762). En <a href="http://barakaldo.a.f.b.leo.3603-1.propiedad/">Barakaldo. A.F.B. Leo. 3603-1. Propiedad</a> de la anteiglesia.</p>
<p><strong>Rozinategui</strong>, pieza bortal (1747). En <a href="http://barakaldo.a.f.b.leg.3114-9.junto/">Barakaldo. A.F.B. Leg. 3114-9. Junto</a> a Zamaia.</p>
<p><strong>Saltu</strong>, lugar (1724). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 1888, n° 3.</p>
<p><strong>San Bartolomé</strong>, arbolar (1777). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 249-22.</p>
<p><strong>San Bizente, Campo de</strong> (1702) En Barakaldo. A.F.B. Leg. 456-13. &#8220;<em>&#8230;seis árboles en el campo de san Bizente&#8230; &#8220;</em></p>
<p><strong>San Martín</strong>, vega (1790). En Munoa. En Barakaldo. A.F.B. Leg. 3463-17. Junto a la casa rnenor de Munoa.</p>
<p><strong>Santa Lucia</strong>, puesto (1724). En <a href="http://barakaldo.a.f.b.leg.1888.n/">Barakaldo. A.F.B. Leg. 1888. n</a>° 3. Lugar (1790). En Barakaldo. Leg. 3463-17 A.F.B. (Véase Ratura)</p>
<p><strong>Sarasti</strong>, robledal (1787). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 3456-5. (Véase Galindo-Sagasti. Galindo-Sagaste. Sarastuy)</p>
<p><strong>Sasiburu</strong>, lugar (1724). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 1888. n° 3.</p>
<p><strong>Sesunaga</strong>, heredad (1720). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 25-1. (Véase Susúnaga)</p>
<p><strong>Soloco pozo</strong>, heredad (1790). En Munoa. En Barakaldo. A.F.B. Leg. 3463-17.  &#8220;&#8230; <em>en la cavecera de las heredades de las onderas y término nombrado Soloco pozo&#8230; &#8220;. </em>Junto a la casa mayor de Munoa.</p>
<p><strong>Sotola</strong>, arbolar (1724). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 1888, n° 3.</p>
<p><strong>Subichueta</strong>, paraje (1747). En <a href="http://barakaldo.a.f.b.leg.284-4.junto/">Barakaldo. A.F.B. Leg. 284-4. Junto</a> a las casas de Retuerto.</p>
<p><strong>Subichueta, Vega de</strong>, paraje (1747). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 284­4.</p>
<p><strong>Talaia, la</strong>, lugar (1728). En <a href="http://sestao.a.h.m.p.xn--seccin-fxa/">Sestao. A.H.M.P. Sección</a> E, caja 10, n° 54.</p>
<p><strong>Tarifa, puesto</strong> (1702). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 456-13.  &#8220;&#8230;en el <em>puesto que llaman Tarifa, que finda con heredades de Antonio de Allende Rotaeche y de Juan de Egusquiaguirre&#8230; &#8220;</em></p>
<p><strong>Tejera</strong>, monte (1729). En <a href="http://barakaldo.a.f.b.leg.2041/">Barakaldo. A.F.B. Leg. 2041</a> n°. 3. De la casa de Vitoricha.</p>
<p><strong>Tejera de Cruces</strong>, (1759). En <a href="http://barakaldo.a.f.b.leg.182-15.en/">Barakaldo. A.F.B. Leg. 182-15. En</a> el barrio de Cruces.</p>
<p><strong>Tillitu</strong>, lugar (1760). En Barakaldo. A.F.B. Leg.3597-25. (Véase Tellitu)</p>
<p><strong>Tiradera</strong>, paraje (1768). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 3503-1. (Véase Mealarrineta)</p>
<p><strong>Ugarte de Allende</strong>, lugar (1701). En <a href="http://barakaldo.a.h.m.p.xn--seccin-fxa/">Barakaldo. A.H.M.P. Sección</a> F. caja 27, n° 88.</p>
<p>Ugarte, lugar (1596). En <a href="http://barakaldo.a.h.p.b.leg.3103.lu0lar/">Barakaldo. A.H.P.B. Leg. 3103. Lugar</a> (1604). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 399-3.</p>
<p><strong>Uraga, La ladera de</strong>, monte (1724). En <a href="http://barakaldo.a.f.b.leo.1888.n/">Barakaldo. A.F.B. Leg. 1888. n</a>° 3.</p>
<p><strong>Urcuculla, ferrería de</strong> (1760). En Barakaldo. A.F.B. Leg.3597-25.</p>
<p><strong>Urcullo, montes de</strong> (1760). En Barakaldo. A.F.B. Leg.3597-25.</p>
<p><strong>Urdibay</strong>, lugar (copia de 1701 de la carta puebla de Portugalete del año 1360). Límite de <a href="http://portugalete.a.h.m.p.xn--seccin-fxa/">Portugalete. A.H.M.P. Sección</a> G-4, caja 47 n°. 1. (Véase Urdaybay. Urdrinay)</p>
<p><strong>Urdaybay</strong>, lugar (1724). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 1888, n° 3.</p>
<p><strong>Urgozo</strong>, lugar (1777). En <a href="http://barakaldo.a.f.b.leo.249-22.junto/">Barakaldo. A.F.B. Leg. 249-22. Junto</a> al puente de Castrejana, jurisdicción de Baracaldo, arriba del camino real, bajando de Irauregui hacia el puente.</p>
<p><strong>Urquizaga</strong>, heredad (1702). En Barakaldo. A.F.B. Leg.456-13.</p>
<p><strong>Uscorta</strong>, puesto (1724). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 1888, n° 3.</p>
<p><strong>Usubalza</strong>, lugar (1723). En <a href="http://barakaldo.a.f.b.leg.3092/">Barakaldo. A.F.B. Leg. 3092</a>~11</p>
<p><strong>Vega, La</strong>, heredad (1790). En Munoa. En Barakaldo. A.F.B. Leg. 3463-17. Junto a la casa mayor de Munoa.</p>
<p><strong>Venta del Borto, La</strong>, lugar (1777). En <a href="http://barakaldo.a.f.b.leg.249-/">Barakaldo. A.F.B. Leg. 249­</a></p>
<p><strong>Vitoricha</strong>, barrio (1729). En <a href="http://barakaldo.a.f.b.leg.2041/">Barakaldo. A.F.B. Leg. 2041</a> n°. 3. Lugar (1712). En <a href="http://barakaldo.a.f.b.leg.977/">Barakaldo. A.F.B. Leg. 977</a> n°.20.</p>
<p><strong>Vorto, El</strong> lugar (1777). En Bar<sup>-</sup>akaldo. A.F.B. Leg. 249-22.</p>
<p><strong>Ybarreta, Begas de</strong>, lugar (1790). En <a href="http://barakaldo.a.f.b.leg.3463-/">Barakaldo. A.F.B. Leg. 3463­</a> 17. La casa de Retuerto, con su huerta &#8220;&#8230; <em>en el término nombrado Ybarrreta, contra el camino de servidumbre de las Begas de este nombre&#8230; &#8220;</em></p>
<p><strong>Ybayeta</strong>, lugar (1724). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 1888, n° 3.<em></em></p>
<p><strong>Yguliz</strong>, sitio (1780). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 182-10. (Véase Eguiluz, Eguliz, Eguiliz, el Regato, Yguriz)</p>
<p><strong>Ymitola</strong>, término (1760). En Barakaldo. A.F.B. Leg.3597-25.</p>
<p><strong>Yñirnache</strong>, puesto (1724). En Barakaldo. A.F.B. Le-. 1888, n° 3.</p>
<p><strong>Yturriondo</strong>, monte (1724). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 1888, n° 3. En el barrio de Mesperuza.</p>
<p><strong>Yturrondo</strong>, paraje (1747). En <a href="http://barakaldo.a.f.b.leg.279-5.en/">Barakaldo. A.F.B. Leg. 279-5. En</a> Mesperuza.</p>
<p><strong>Zamaia</strong>, Sel (1747). En Barakaldo. A.F.B. Leo. 3114-9.</p>
<p><strong>Zamalesa</strong>, monte (1748). En Barakaldo.<sup> </sup>A.F.B. Leo. 3092-11. (Véase La Maleza)</p>
<p><strong>Zamunde</strong>, lugar (1724). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 1888, n° 3. Monte (1615). En Barakaldo. A.H.P.B. Leg. 3104.</p>
<p><strong>Zaracundina, la Ratura de</strong>, heredad (1790). En Barakaldo. Leg. 3463-17  A.F.B. (Véase Ratura. Retura)</p>
<p><strong>Zendeja, Bega de la,</strong> heredad (1790). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 3463-17. &#8220;&#8230;la <em>heredad nombrada la Bega de la Zendeja, que se halla junto a los pertenecidos de la torre de Luchana&#8230; &#8220;. </em>Perteneciente al mayorazgo de Munoa.</p>
<p><strong>Zerrada, La</strong>, heredad (1790). En Munoa. En Barakaldo. A.F.B. Leg. 3463-17. &#8220;&#8230; <em>en el páramo nombrado la Zerrada 1457 estados de pan sembrar&#8230; &#8220;. </em>Junto a la casa mayor de Munoa.</p>
<p><strong>Zubilleta</strong>, Lugar (1768), en Barakaldo. A.F.B. Leg. 3503-1.</p>
<p><strong>Zubilleta, presa de</strong> (1768), en <a href="http://barakaldo.a.f.b.leg.3503-1/">Barakaldo. A.F.B. Leg. 3503-1</a></p>
<p>Gregorio Bañales</p>
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