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	<title>Ezagutu Barakaldo &#187; Turismo</title>
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	<description>Página Web sobre Barakaldo</description>
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		<title>Paseo por El Regato (Barakaldo). El pantano de la memoria</title>
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		<pubDate>Sun, 13 Nov 2011 11:03:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Geografía]]></category>
		<category><![CDATA[Turismo]]></category>

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		<description><![CDATA[En Barakaldo, la historia se mide en pasos y los siglos son huellas en el camino. Lo sabe bien el historiador Mikel Alvira. Además de novelista, acaba de publicar ‘El silencio de las hayas’ y ya va por su segunda edición, es el autor de documentales como ‘Barakaldo inmemorial’. Es él quien nos propone pasear [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft size-medium wp-image-2408" title="El Regato" src="http://www.ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2011/11/El-Regato-300x225.jpg" alt="" width="248" height="186" />En Barakaldo, la historia se mide en pasos y los siglos son huellas en el camino. Lo sabe bien el historiador Mikel Alvira. Además de novelista, acaba de publicar ‘El silencio de las hayas’ y ya va por su segunda edición, es el autor de documentales como ‘Barakaldo inmemorial’. Es él quien nos propone pasear con la mirada puesta en el pasado. En los pies, unas botas de monte, pues la naturaleza estará presente durante el recorrido, y en la mochila unos pocos datos. El resto lo pone el paisaje. «Un buen punto de partida es el Centro de Interpretación Histórica y Medioambiental (CIHMA) de Barakaldo», nos anima Mikel. Está en el pulmón verde del municipio, El Regato, y puede ser el sitio ideal para recopilar la información.</p>
<p>Vídeos, paneles y maquetas nos recuerdan cómo vivieron y trabajaron nuestros antepasados de la Margen Izquierda. La visita será corta, pues queda mucho camino por recorrer, aunque aquí también nos ofrecen varios itinerarios posibles para futuras escapadas. Ya en el exterior aprovechamos para echar un vistazo a la subida a Arnabal. «Allí se observan todavía los restos del impresionante plano inclinado usado para bajar mineral», nos relata el guía.</p>
<p>Con nuestro historiador a la cabeza salimos del CIHMA y nos dirigimos hacia los restos de la ferrería medieval de Urdandegieta, que aprovechaba un pequeño salto de agua. Está ubicada apenas a 250 metros del puente Perines, donde nace el pantano de Etxebarria. «Tiene la presa de hormigón más antigua de España y sirve de referencia para llegar a la ferrería, que está a los pies del arroyo Frades», nos advierte Alvira. Aunque depende del ritmo que nos impongamos, el paseo puede durar una hora. La presa bien se merece un descanso y alguna fotografía. Al fin y al cabo, cuando se terminó de construir en 1897 supuso toda una innovación tanto en diseño como por el material utilizado.</p>
<p>Al puente del diablo</p>
<p>La parada junto al pantano no sólo nos ofrece unas vistas espectaculares. También nos aporta una curiosidad. «El Regato es hoy la zona verde de Barakaldo, pero en la Edad Media fue la cuna de las ferrerías: había media docena desde Urdandegieta hasta la última de Bengolea, ya en Gorostiza», nos advierte nuestro historiador. Caminar entre ambos barrios, El Regato y Gorostiza, es un agradable paseo entre árboles. Lo recorremos bordeando el inmenso pantano que duplica hojas y ramas en su reflejo interminable inundando de verde las vistas.</p>
<p>«Una vez en Gorostiza una opción es subir por el barrio de Cruces hasta Peñas Blancas, desde donde los más montañeros pueden alcanzar las cimas de la anteiglesia (Apuko) en la cordillera de Sasiburo», propone el experto. No es la única alternativa. También podemos llegar a la ermita de Santa Águeda. Hacerlo tiene premio, ya que alberga en su interior la pieza escultórica más antigua del entorno: un alabastro procedente de Nottingham, llegado a tierras vascas entre los siglos XIII y XIV.</p>
<p>Nuestra salida culmina en el puente de Castrejana, también conocido como Puente del Diablo. Llegamos hasta él después de descender de la ermita de Santa Águeda por la calzada medieval, empedrada e intransitable para los vehículos. «El puente fue construido a mediados del siglo XV por Pedro Ortiz de Lequeitio y aún hoy pueden apreciarse sus potentes sillares y la robustez de la construcción», resalta nuestro guía.</p>
<p>Su enigmático nombre proviene de una leyenda que tiene por protagonistas a dos jóvenes enamorados separados por un río, tan desesperados que realizan un trato con el maligno para cruzarlo</p>
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<p>Barakaldo, la villa monumental</p>
<p>Si nos encontramos en el casco urbano de Barakaldo debemos visitar su historia más reciente. La ruta de edificios singulares comienza en la zona Urban, junto a la ría, donde el complejo siderúrgico ha sido sustituido por viviendas. Mikel Alvira destaca el edificio Ilgner, sede de Cedemi, el vivero de empresas de la Margen Izquierda. Realizado en ladrillo rojo, sirvió para suministrar electricidad a Altos Hornos. Ascendemos la calle Portu, «antaño el corazón comercial de la anteiglesia», y alcanzamos la Herriko Plaza con los típicos bloques de viviendas que caracterizan al municipio y la escultura de Lucas Alcalde en homenaje a los mineros y la industria.</p>
<p>Muy cerca, en Juan Sebastián Elcano, está el antiguo mercado de abastos, recuperado como dotación deportiva. Si descendemos esa calle, encontramos la Escuela de Idiomas de 1917, antiguo matadero municipal y obra del arquitecto Alfredo Acebal. «En el barrio de San Vicente llaman la atención las Casas del Parque, paradigma de la construcción burguesa, así como la iglesia, cuna de la organización administrativa de Barakaldo», explica.</p>
<p>Muy cerca, frente al hospital de San Eloy, está otro edificio llamativo, el de la Fundación Miranda que acoge una residencia para personas mayores.</p>
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		<title>Las casas-torre en Barakaldo (II)</title>
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		<pubDate>Tue, 17 Aug 2010 15:55:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Patrimonio]]></category>
		<category><![CDATA[Turismo]]></category>

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		<description><![CDATA[En el artículo anterior hemos descrito sucintamente los elementos básicos de una casa-torre y la nómina de las existentes en Barakaldo. En otros artículos precedentes, cargados en esta web, se han descrito con detenimiento algunas de ellas. Pretendemos, en el presente, resumir el conjunto. Los datos básicos están tomados de Mayte Ibáñez y de nuestro [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2010/08/zubileta-1.jpg" class="floatbox" rev="group:1916 caption:`zubileta-1`"><img class="alignleft size-medium wp-image-1917" title="zubileta-1" src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2010/08/zubileta-1-300x224.jpg" alt="" width="251" height="199" /></a>En el artículo anterior hemos descrito sucintamente los elementos básicos de una casa-torre y la nómina de las existentes en Barakaldo. En otros artículos precedentes, cargados en esta web, se han descrito con detenimiento algunas de ellas. Pretendemos, en el presente, resumir el conjunto. Los datos básicos están tomados de Mayte Ibáñez y de nuestro propio trabajo de observación e investigación.</p>
<p><strong>1)      </strong><strong><span style="text-decoration: underline;">Torre de Zubileta</span></strong></p>
<p>Ubicada en la orilla izquierda del Cadagua. Junto a la torre se conserva (habitado) el llamado “Palacio de Zubileta” que es un buen ejemplar de “casa-indiana”. Parece que en sus inmediaciones existió un “molino” del que no se conservan restos. Todo ello con una función de control del importante camino que unía Bilbao con Castilla. En sus proximidades (río arriba) se encuentra el medieval puente “del diablo” donde se bifurcaría el camino real a Castilla y a Cantabria hasta la construcción del “colgante” de Burtzeña (sustituto de la travesía en barca). La “torre” conserva muy pocos elementos de su estructura original sobre todo desde que fue convertida en casa de labranza. Su estado de conservación es, cada día, más precario amenazando ruina. De planta cuadrangular tiene dos alturas y desván. Las paredes son de mampostería dejando el sillar para el recerco de los vanos y esquinas. Dispone de cuatro accesos, uno de ellos renacentista en arco escarzano de dovelas irregulares flanqueado por troneras. Conserva un total de quince vanos correspondientes a diversas épocas y ubicados de forma asimétrica. La mayoría de ellos son ventanas adinteladas. Especialmente reseñables son los dos cuerpos de vanos geminados, apuntados y con mainel. La estructura de sustentación se basa en un sistema de postes de madera de roble.</p>
<p> <a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2010/08/susunaga-300x191.jpg" class="floatbox" rev="group:1916 caption:`susunaga-300x191`"><img class="alignright size-thumbnail wp-image-1918" title="susunaga-300x191" src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2010/08/susunaga-300x191-150x150.jpg" alt="" width="150" height="150" /></a><strong>2)      </strong><strong><span style="text-decoration: underline;">Torre de Susunaga</span></strong></p>
<p>Es uno de los edificios residenciales gótico-renacentistas que mejor ha conservado su imagen original. Se alza en la ladera del Argalario y, por su ubicación, resultó de una importancia estratégica fundamental para los intereses de la época (control del camino real procedente de Bilbao hacia Cantabria). Fue levantada en madera, posiblemente en el siglo XIV, por los Susunaga y sustituida, posteriormente, por la piedra. La parte alta del edificio (almenas) se perderían a finales del siglo XV (requerimiento de Enrique IV). Tras las guerras de bandos se habilitó (siglo XVI) como vivienda y, para ello, se abrieron una serie de vanos con algunas decoraciones ornamentales de cierta importancia. Es un edificio cúbico con dos plantas y un camarote. Se emplea la sillería en las esquinas y recerco de los vanos. La entrada contempla un amplio arco de medio punto con cinco dovelas. La clave luce un escudo sin labrar. Cuenta con tres aspilleras en el piso primero. En el segundo, además de un vano moderno, hay una ventana ajimezada compuesta de dos arcos gemelos de medio punto, además de otros varios. Tiene además, en la fachada principal, una serie de relieves con escenas de caza sumamente interesantes. El sistema de sustentación se basa en vigas de madera. A finales del siglo XX fue totalmente rehabilitada manteniendo los elementos clave y pintando de color rosa todas las fachadas.</p>
<p> <a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2010/08/lurkizaga_2.jpg" class="floatbox" rev="group:1916 caption:`lurkizaga_2`"><img class="alignright size-thumbnail wp-image-1919" title="lurkizaga_2" src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2010/08/lurkizaga_2-150x150.jpg" alt="" width="150" height="150" /></a><strong>3)      </strong><strong><span style="text-decoration: underline;">Torre de Lurquizaga</span></strong></p>
<p>Es un edificio de complicada adscripción y del que sólo se conservan unos dos metros de altura de los muros perimetrales (de más de un metro de grosor). Si en su origen fue una casa-torre, las profundas transformaciones que sufrió para convertirla en caserío-vaquería (función que ha tenido hasta los años sesenta del siglo XX) la dejaron sin demasiados rasgos primitivos. Está ubicada en la entrada desde Bilbao (barrio San Luis). Tiene una planta ligeramente cuadrada.  La parte conservada emplea sillería muy bien trabajada en el encuadre de algunos vanos, en el acceso, en los esquinares y en la primera hilera de los muros. El acceso, ubicado en el muro sur, contempla un arco de medio punto adovelado con moldura de baquetón. El edificio se inscribe en el Renacimiento (inicios del siglo XVI). A ambos lados de la portada se encuentran dos “troneras” más simbólicas que efectivas. Únicamente se conserva (en muy buen estado tras la rehabilitación del entorno) el muro perimetral de unos tres metros de altura.</p>
<p> <a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2010/08/bar-pal-larrea-c.jpg" class="floatbox" rev="group:1916 caption:`bar-pal-larrea-c`"><img class="alignright size-thumbnail wp-image-1920" title="bar-pal-larrea-c" src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2010/08/bar-pal-larrea-c-150x150.jpg" alt="" width="150" height="150" /></a><strong>4)      </strong><strong><span style="text-decoration: underline;">Palacio Larrea</span></strong></p>
<p>Posiblemente fue, en su origen, una casa-torre convertida posteriormente en vivienda residencial palaciega. Se encuentra ubicada en la entrada al municipio desde la carretera vieja o paralela a la ría (junto al Colegio San Paulino de Nola). El palacio, cuya estructura conocemos, fue construido en el siglo XVIII. Es de planta cuadrada con cubierta a cuatro vertientes. Tiene tres alturas, con tres ejes de vanos (calles), separadas con líneas de impostas. Está aparejada en mampuesto aunque  utiliza el sillar en la fachada principal, esquinazos, impostas y recerco de vanos. El acceso al jardín (muy habitual en este tipo de edificios) aparece flanqueado por sendas gárgolas representando animales. La fachada ostenta el escudo de las familias Echevarría y Larrea. No hace muchos años sufrió una reforma integral que ha convertido el palacio en un Restaurante con colores llamativos tanto en el paramento como en los esquinazos e impostas.</p>
<p> <a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2010/08/Torres-de-Lutxana.jpg" class="floatbox" rev="group:1916 caption:`Torres de Lutxana`"><img class="alignright size-thumbnail wp-image-1921" title="Torres de Lutxana" src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2010/08/Torres-de-Lutxana-150x150.jpg" alt="" width="150" height="150" /></a><strong>5)      </strong><strong><span style="text-decoration: underline;">Torres de Luchana</span></strong></p>
<p>No quedan de ella sino referencias (DELMAS “<em>Las Torres de Luchana desde su fundación hasta su ruina</em>”) y algún que otro grabado. Fueron levantadas por los Ayala (frente a la desembocadura del río Asúa)  como elemento defensivo costero de sus amplias posesiones que tenían su centro neurálgico en Quejana (Álava). Posteriormente pasaron a manos de los Velasco. A pesar de diferentes opiniones lo más factible es que fuese levantada en el segundo tercio del siglo XIV. Sería una sólida construcción de madera, de volumen cúbico y, quizá, una primera planta aparejada en piedra. Es en el siglo XV cuando se configuraría como una casa-torre. En 1604 sufrieron unas importantes obras de reparación. Una descripción de 1621 dice que eran dos torres cuadradas, de piedra, separadas un cuarto pero con un pasadizo que las comunicaba. Con dos barbacanas del lado del mediodía y un foso y puente levadizo en el lado principal. En 1821, su dueño (el Duque de Frías)  las vendió al barakaldés Felipe de Murga que las acomodó como casa de labranza. En 1846 pasaron a manos de Francisco de Escauriza. Su hija y heredera, Carmen, las vendió a los ingenieros británicos See y Davies que precisaban el solar para la construcción del ferrocarril minero de la Luchana Mining. Con ello se eliminó todo vestigio de estas afamadas torres.</p>
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		<title>La Arboleda y alrededores: caminos de hierro</title>
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		<pubDate>Tue, 11 May 2010 04:15:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
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		<description><![CDATA[De la costa al monte… Casi desde el nivel del mar, desde el valle vizcaíno de Trápaga se nos presenta el monte de forma brusca. Este paseo es un viaje a mi infancia. Aquí aprendí a amar el monte y a la naturaleza. Desde muy pequeños, en el verano, mis padres nos traían a mis [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2010/05/La-Arboleda.jpg" class="floatbox" rev="group:1808 caption:`La Arboleda`"><img class="alignleft size-medium wp-image-1809" title="La Arboleda" src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2010/05/La-Arboleda-300x225.jpg" alt="" width="258" height="193" /></a>De la costa al monte… Casi desde el nivel del mar, desde el valle vizcaíno de Trápaga se nos presenta el monte de forma brusca. Este paseo es un viaje a mi infancia. Aquí aprendí a amar el monte y a la naturaleza. Desde muy pequeños, en el verano, mis padres nos traían a mis dos hermanas y a mí casi todos los domingos. Después de misa cogíamos un taxi desde Barakaldo hasta el Valle de Trápaga, pero más adelante cuando fuimos creciendo, casi siempre íbamos andando hasta la entrada del “Funi” -funicular que va desde La Escontrilla hasta Larreineta- para subir a la localidad de La Arboleda.<br />
Este maravilloso lugar de aquellas vacaciones eternas e inolvidables de los años 60 y principios de los 70 son el mejor recuerdo que guardo de mi infancia, de mis correrías por el monte y de mi primer contacto con la naturaleza. Allí pasé los veranos desde que aprendí a andar hasta los trece años. Todavía recuerdo las palizas que se pegaban mis padres con la bolsa de cuadros rojos y negros siempre llena de comida y con tres renacuajos dando guerra por el camino.</p>
<p>A continuación te propongo varias rutas por el paisaje minero La Arboleda y sus alrededores.</p>
<p>De Barakaldo a La Escontrilla</p>
<p>Se puede ir por carretera por la N-635 Bilbao-Santander y desviarse a la altura del ayuntamiento de Trapagaran, ascender por una carretera de unos 5 Km sinuosa y difícil hasta Larreineta, pero no merece la pena, pues se pierde el encanto del viaje. La mejor solución es llegar hasta Barakaldo en metro hasta la estación de Bagatza salida Avenida Miranda y luego coger en esta misma calle la línea de Bizkaibus A3141 (mediante el bono de creditrans puedes empalmar un transporte con otro incluido el funicular).</p>
<p>Subida a Larreineta</p>
<p>Este funicular se creó en 1926 para facilitar el transporte de mineral y a su vez comunicar los montes de Triano con el Valle de Trápaga. Su longitud es de algo más de 1 kilómetro y salva un desnivel de 342 metros. Actualmente sirve de transporte para los habitantes de la zona, además de ruta de ocio y turismo principalmente para los ciudadanos de la margen izquierda, pues lo tenemos muy a mano.</p>
<p>Durante la semana se suelen ver coger el “Funi” a los vecinos que bajan a trabajar al Gran Bilbao y a algunos chavales que van a estudiar a los colegios más cercanos. Los fines de semana o en época estival es más frecuente ver a jóvenes y viejos, unos con sus mochilas otros con las bicis a pasear por las numerosas rutas de la zona.</p>
<p>Durante el recorrido del “Funi” podemos ver el camino de la antigua vía de la Orconera, que iba desde el Valle hasta el cargadero de Lutxana (Barakaldo) junto a la dársena de Portu, pasando por Retuerto. Actualmente este camino de apenas 8 Km rodeado de encinas, cerezos, robles y avellanos no esta en muy buenas condiciones: por una parte, presenta desprendimientos en el terreno y, por otra, están las obras de la Supersur. Creo que muy pronto será rehabilitado tanto para ciclistas como paseantes (muy recomendable).</p>
<p>El funicular durante el recorrido va abrigado de mimosas, eucaliptos, robles, pinos y demás especies de la zona. En Larreineta hay dos opciones; seguir a pie, que es la mejor o coger un autobús, cuesta abajo, para apenas recorrer un kilómetro hasta la Arboleda.</p>
<p>Camino al Argalario</p>
<p>Llegamos a Larreineta, un pueblo de pasado eminentemente minero, como lo denotan sus casas, y a unos 200 metros nos desviamos a la izquierda, por una rampa empinada que nos lleva a Barrionuevo. Aquí todavía se pueden ver sueltas a las gallinas picoteando en el suelo. Al final de las casas hay un lavadero donde no hace tanto tiempo se reunían las mujeres a lavar la ropa. Siempre me acuerdo de los enormes tenderos de ropa, que se secaban rápidamente, pues allí corre muy fuerte el aire y la colada se seca enseguida.</p>
<p>Si te acercas a la orilla izquierda de la explanada se contempla un paisaje majestuoso e impresionante, al fondo se ve la desembocadura de la ría de Bilbao en El Abra así como</p>
<p>todos los pueblos y montes de ambas márgenes que miran a la ría. Antes en esta planicie en el mes de agosto se podía recoger cantidad de manzanilla, el campo estaba plagado, y en los corrales entre las piedras había muchos caracoles.</p>
<p>A la derecha del camino todavía se puede contemplar una montaña artificial de color rojizo oscuro de escoria y desechos minerales procedentes de la separación del hierro. Si buscas bien aún se puede encontrar alguna limonita que otra y, por supuesto, cuarzo. De pequeños cuando hacíamos la colección de minerales, aquí veníamos.</p>
<p>Llegados a este punto os propongo dos rutas; una corta que acaba en Ugarte o más adelante en Retuerto y otra bastante más larga que acaba en el Parque de Tellaetxe en Gorostiza (Barakaldo).</p>
<p>Camino de Ugarte</p>
<p>El recorrido es de apenas de 2 kilómetros en constante descenso. Son caminos bastante vallados, pues la principal fuente de riqueza aquí es la ganadería. El camino está lleno de argomas, helechos y zarzas llenas de moras buenísimas a principios de septiembre. Descendiendo hacía una explanada podremos encontrar cantidad de restos de la industria minera –hornos, lavaderos, cargaderos de mineral- y continuando nos aproximamos a un terraplén –escombrera plagada de escorias-, seguiremos bajando bordeando al final un riachuelo hasta llegar a la altura de las vías de la Orconera. Al lado está el túnel más largo de la Orconera del cual no se divisa el fondo, aquí nos encontramos la Mina de los Alemanes (de críos íbamos a buscar casquillos y balas procedentes de la guerra) donde se está construyendo un tramo de la autovía Supersur. Prácticamente ya estamos en el barrio de Ugarte y ya podemos coger el camino de vuelta cruzando la carretera y esperar el autobús de línea A3144 (Bilbao-Cruces-Barakaldo). Si queremos continuar seguimos la vía de la Orconera a mano derecha y acabaremos en el Barrio de Retuerto en Barakaldo, desde aquí podemos coger cualquier autobús o el metro detrás del Bilbao Exhibition Center (Feria de Muestras en Barakaldo) en la estación de Ansio.</p>
<p>Subida al Argalario</p>
<p>Desde Barrionuevo seguimos el camino asfaltado hacía arriba. También podemos bordear el monte por la derecha a través de un sendero cubierto de restos de mineral, así llegaremos al mismo lugar un montecillo, siempre desde que yo recuerdo lleno de caballos que pastan sueltos en las faldas del monte Bitarratxu al igual que las vacas y algún que otro rebaño de ovejas. Al fondo se divisa el repetidor del Mendíbil, nos aproximaremos a él y continuaremos más adelante hasta el monte más emblemático de Barakaldo el Argalario, como decimos los barakaldeses de Barakaldo de toda la vida. Desde aquí vemos todos los montes cercanos y lejanos. Para mí este es el auténtico balcón de Vizcaya: por un lado los más cercanos como son el Arroletza, Sasiburu, Peñas Blancas y, encima, el Apuko; a continuación el Eretza, y seguidamente el Ganeran, el Pico Mayor, el Pico Menor y el Pico la Cruz; luego girando la cabeza hacía la ría los montes más próximos a Bilbao como son: Artxanda y a la derecha el Pagasarri y el Ganekogorta. En los días claros se ven también el Sollube, el Monte Oiz y los montes del Duranguesado. Después de este cúmulo de imágenes impregnadas en la retina volveremos sobre nuestros pasos a iniciar el descenso de unos 8 kilómetros a través de una carretera asfaltada y sinuosa que desemboca en el barrio baracaldés de Bengolea junto al Parque de Tellaetexe, para mi gusto el parque más bonito del Gran Bilbao, aquí ya estamos en la civilización y podemos coger cualquier autobús que pase por Retuerto o si todavía tienes ganas de andar ir hasta Barakaldo.</p>
<p>La Arboleda</p>
<p>La pequeña localidad de La Arboleda no ha perdido aún el encanto de antaño a pesar del paso del tiempo. Todavía uno puede imaginarse cómo bajaban los tranvías aéreos cargados sus cucharas de hierro para aprovisionar a la emergente y floreciente industria vizcaína a finales del siglo XIX y principios del XX.</p>
<p>Cuando nos asomamos desde Larreineta, parece mentira viendo el paisaje que haya habido tal bullicio de personas de arriba abajo picando la piedra a cielo abierto en busca del oro de finales del XIX: el hierro. En sus buenos tiempos hubo más habitantes que en algunos pueblos colindantes, la inmensa mayoría, gente emigrante procedente de Andalucía, Extremadura, Castilla y Galicia principalmente.</p>
<p>Este caótico paisaje plagado de lagunas artificiales creadas por la inundación de las minas, le confiere al terreno una suerte de belleza artificial creada por el hombre de manera involuntaria debido a su esfuerzo y su trabajo tan poco recompensado en aquellos tiempos. Actualmente en la laguna más grande la gente suele echar la caña, por si pica algo y algún insensato suele bañarse, aunque más de uno se haya ahogado.</p>
<p>Visita obligada</p>
<p>Actualmente la Arboleda es un lugar de ocio y esparcimiento para la mayoría de los habitantes de la margen izquierda del Nervión. Se ha instalado el Campo del Golf de Meaztegi, no sin protestas, pero al final ha primado la economía como siempre.</p>
<p>Al pueblo se accede a través de una calle central escalonada hasta el kiosco, con sus típicas viviendas mineras muy atractivas para el visitante. En el extremo norte del pueblo de La Arboleda se alza el arruinado edificio del hospital de Matamoros.</p>
<p>Si es la primera vez que vienes, es recomendable visitar el Centro Medio Ambiental “Peñas Negras”, a un kilómetro de La Arboleda. En este centro se trata de comprender y hacer comprender la historia geológica de la zona y su historia más reciente. Además, se busca sensibilizar a la población sobre el respeto y el mantenimiento de estos parajes naturales. También en la Arboleda se organizan excursiones a caballo y otra serie de actividades relacionadas con el ocio.</p>
<p>Gastronomía del lugar</p>
<p>Son famosas las alubias rojas del restaurante La Sabina con sus sacramentos, aunque actualmente en el resto de los establecimientos las hay también muy ricas.</p>
<p>Es muy recomendable comprar en la panadería del pueblo el pan de leña, al lado está la quesería, que nos vende un queso de oveja latxa tanto fresco -que es el más famoso- como el semicurado, muy logrados.</p>
<p>Frecuentemente se ven sobre todo a jubilados en busca de setas en los bosques de los alrededores. Como anécdota, hasta hace algunos años todavía se comían los burros recién destetados, y dicen los que la han probado que es una carne excelente.</p>
<p>Camino al Regato, pulmón de Barakaldo</p>
<p>Ascendemos desde la quesería a través de las escuelas al cementerio que está en la parte alta de la Arboleda, desde aquí podemos ver el pantano viejo o de Arnabal. A través de este pantano por ambas márgenes se accede al El Regato, nosotros nos decidimos por la orilla izquierda y bajamos por una especie de laberinto abismal por las muchas vallas y recovecos que nos encontramos a lo largo del sendero hasta llegar a la presa, a partir de aquí tomamos la carretera que baja directamente al El Regato. Si ha llovido mucho los días anteriores en la pared izquierda de la carretera se ven cascadas de agua que van directamente a los sumideros. La única nota negativa del recorrido es encontrarse con la gente que pilota esas motos quars que distorsionan el silencio del paraje y destrozan los caminos.</p>
<p>Al llegar al Regato, otro lugar imprescindible de visitar, podemos hacer dos cosas; o ir andando a Barakaldo a través de un Bidegorri –camino acondicionado para pasear- apenas a 4 kilómetros del casco urbano, o esperar el autobús A3139 de Bizkaibus que sale cada hora, y si tenemos tiempo podemos tomarnos algún pincho -que los hay buenísimos- acompañado de lo que más te guste para hacer tiempo.</p>
<p>Kiko Martinez</p>
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		<title>Entre Amézaga y Bengolea (Leyenda)</title>
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		<pubDate>Fri, 04 Dec 2009 05:44:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Este sencillo rincón de Amezaga y Bengolea fue paso obligado de los aldeanos que, procedentes de El Regato, solían traer los más ricos y sabrosos a la vez que variados productos hortícolas en cestas y a lomos de sus borricos hasta las plazas de los mercados de Desierto y Rageta, sitio éste al que se [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/12/Bengolea-1.gif" class="floatbox" rev="group:1382 caption:`Bengolea (1)`"><img class="alignright size-medium wp-image-1383" title="Bengolea (1)" src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/12/Bengolea-1-300x199.gif" alt="Bengolea (1)" width="300" height="199" /></a>Este sencillo rincón de Amezaga y Bengolea fue paso obligado de los aldeanos que, procedentes de El Regato, solían traer los más ricos y sabrosos a la vez que variados productos hortícolas en cestas y a lomos de sus borricos hasta las plazas de los mercados de Desierto y Rageta, sitio éste al que se consideró centro de la Anteiglesia, quizá porque allí se asentaba la Casa Consistorial. Sobre este plácido lugar y su milenaria fuente de agua mineral es muy poco lo que se sabe pero, sin ningún género de dudas, su manantial es tan antiguo como la noche de los tiempos en que se formó el mundo. La fuente de Amezaga nació, sin duda, junto alguna vena de mineral de hierro, tan abundante en nuestra cuenca minera <sup>6</sup>.</p>
<p>Contaron nuestros mayores que el manantial de Amezaga era el lugar de reunión, donde los aldeanos dialogaban durante los atardeceres cuando terminaban sus faenas del campo. Tampoco faltaban las mozas del lugar que, con el pretexto de ir a coger agua, acudían con sus cántaros bien para fisgar o charlar con algún mozo que les hiciera tilín. Pero el verdadero acontecimiento sucedía cuando aparecían las hijas de Domingo el molinero, más conocido por Mingolea, dos jovenzuelas con salero y simpatía que, con su presencia, alborotaban a los cuarentones aldeanos, de los que ya se sospechaba que iban a la fuente más para ver que para beber y hacer tertulia, como ellos aseguraban.</p>
<p>Entre los tertulianos que acudían a la fuente nunca faltaba León, un avispado sesentón al que dieron en llamar el Brujo de Uraga por su retorcida sapiencia. Él predecía el tiempo que iba hacer, quiénes eran los que merodeaban por las huertas ajenas, y quién robaba gallinas que, dicho sea de paso, no siempre eran los gitanos. Se rumoreaba que no dormía por las noches y que espiaba a todos los vecinos del contorno, mientras que León aseguraba ser un placido dormilón, y que todo cuanto sabía, decía y comentaba se lo debía a sus &#8220;amiguillos&#8221;, los duendecillos del monte Argalario. Éstos se lo contaban todo y mucho más que se callaba para no crear problemas en el barrio.</p>
<p>Cierto día Antón, cansado de escucharle tantas fanfarronadas, se atrevió a preguntarle por los duendecillos, a lo que el señor León le contestó:</p>
<p>- Pues mira, aquí los tengo -dijo a la vez que sacaba del bolsillo dos alfileteros de madera-. En este tengo seis &#8220;enemiguillos&#8221; y en este otro tengo seis &#8220;amiguillos&#8221;. Ellos suelen discutir con mucha frecuencia e incluso se pegan entre ellos y como yo soy el mediador, para congraciarse conmigo, me cuentan todo cuanto sucede o va a suceder.</p>
<p>- Eso es una mentira de las gordas, ni que fuéramos tontos &#8211; dijo Martín.</p>
<p>- No me preocupa que me creáis o no, pero en más de cuatro ocasiones vosotros habéis acudido a mí para que os solucionara vuestros líos que yo me callo.</p>
<p>-Oye, eso de que los duendecillos te cuentan la verdad vamos a dejarlo, pues más de una vez te has equivocado y has indispuesto a los vecinos &#8211; se atrevió a decir Luisito el de Tiletxe.</p>
<p>-Bueno, alguna vez puede, pero las más de las veces os he sacado de muchas dudas sobre quien hurga por vuestras huertas. Qué buena y qué fresca está el agua -dijo León cortando el diálogo-. ¡Sólo la Fuente de Iguliz es tan fresca como ésta!</p>
<p>Comenzaba un nuevo día del mes de julio cuando las hijas del molinero Domingo se dirigían a la fuente de Amezaga para llenar sus cántaros, y si se terciaba charlar un rato con los degustadores de la fresca agua mineral.</p>
<p>-¡Hola! Pronto salen hoy de casa las chicas guapas -dijo Mendi al verlas llegar.</p>
<p>- Pues venimos a la hora de todos los días, lo que ocurre es que tú no sueles venir a diario como nosotras. Bueno, hoy venimos un poquito antes ya que Petri ha quedado con el hijo de Julián y no le gusta hacerle esperar-dijo la parlanchina Lucía.</p>
<p>- Qué suerte tienen algunos, las eligen guapas y trabajadoras y encima son correspondidos &#8211; acertó a decir el joven Mendi.</p>
<p>- Lo que ocurre es que tú no te decides, y si sigues así te vas a quedar solterón. Ándate listo Mendi que las chicas se van casando -recalcó con cierta ironía la salerosa Lucía, a la vez que se hacía la vergonzosa.</p>
<p>- Mira Lucía, si no te hecho los tejos es porque supongo que me darás calabazas, y mucho me temo que tus padres prefieran para ti algo más que un pastor.</p>
<p>- Anda, Mendi, prueba y verás cómo te digo que sí. Tú eres un buen pastor y también puedes ser un buen molinero, pero sobre todo eres honrado y formal.</p>
<p>Así fue como dio comienzo el noviazgo entre Mendi y Lucía, sin que hubiera ningún problema familiar. Eran jóvenes y tenían toda una vida por delante, se querían y eran admirados por todo el vecindario.</p>
<p>Corrían los últimos meses de 1880 cuando se hizo cierto revuelo en la zona de Retuerto debido a la llegada de un buen número de obreros para la construcción de un ferrocarril minero que, según se decía, traería bienestar y trabajo al pueblo de Barakaldo. Comenzó la planificación del montañoso terreno, y todo transcurría sin novedad hasta que cierto día ocurrió algo imprevisto para los ya bien relacionados Mendi y Lucía, que seguían viéndose en la Fuente de Amezaga siendo la envidia de unos y la admiración de otros. Lucía acudió a la fuente para coger su acostumbrado cántaro de agua, a la vez que dialogar con su novio. Pero Mendi no fue en esta ocasión, como tampoco lo haría en días sucesivos. La muchacha alarmada corrió la voz en el barrio y pronto surgieron las dudas, así como los más variados comentarios, sobre la desaparición del joven zagal. Lo buscaron por todos los lugares donde solía apacentar sus ovejas y, aunque éstas sí aparecieron descarriadas por los montes, no ocurrió lo mismo con el joven Mendi.</p>
<p>Se habló mucho sobre la cuestión de celos debido a que muchos de los obreros del ferrocarril, entre ellos un joven ingeniero inglés, habían pretendido meterse en medio de Mendi y Lucía sembrando la cizaña. Cierto era que la simpatía y sencillez de la joven daban lugar a que dialogara con todos, y que esto no le parecía bien a Mendi que, cargado de celos, cierto día le dijo:</p>
<p>- Si sigues repartiendo sonrisas a todo el mundo, me iré para siempre. No puedo consentir que juegues con mis sentimientos.</p>
<p>Estas fueron sus últimas palabras, y sin decir adiós dejó plantada a Lucía tomando una dirección que ni él mismo sabía. No fue ninguna broma ni baladronada, tal y como ella creyó. Poco después surgieron las lamentaciones cuando en el monte aparecieron jirones ensangrentados de las ropas de Mendi. La intrigada muchacha no dudó en consultar con el viejo León de Uraga al que contó sus temores, siendo su contestación rápida y precisa:</p>
<p>- Mira Lucía, mis &#8220;amiguillos&#8221; me dicen que Mendi está vivo, pero las amenazas le han hecho ausentarse, y que tú tienes la culpa por jugar con sus sentimientos.</p>
<p>- ¿Y quién es ese desalmado que le ha amenazado? &#8211; preguntó la joven.</p>
<p>- La verdad es que no lo sé, pero tú bien puedes suponer quién te mira con más pasión o deseo. No debiste darle tantos celos pues sólo éstos son la razón de la ausencia de tu novio.</p>
<p>Pasaron los meses y los años, y en Barakaldo la gente ya no se acordaba de aquel joven pastor. Sin embargo había alguien a la que le había sido imposible olvidar, Lucía. La bonita y encantadora Lucía se fue demacrando llegando a ser una anciana prematura, hasta que cierto día, no pudiendo sobrellevar tanta amargura, fue encontrada muerta junto a la vía del tren minero. Nadie se atrevió a pensar, y menos a decir, que fue un suicidio. Para Lucía la vida fue el final de un bello sueño junto a su amado, y un amargo despertar cuando Mendi se fue para siempre.</p>
<p>Cierto atardecer pudo verse la silueta de un hombre de andar cansino que, sin dudarlo, se acercó junto al chorrillo de la Fuente de Amezaga, se mojó sus blanca cabellera y tras de beber un largo trago de agua, se sentó donde años antes lo hiciera junto a su novia Lucía. Su mirada se clavó en la vetusta casona molinera de Mingolea, mientras que por su cabeza pasaban los más variados pensamientos. Nadie supo decir cuánto tiempo estuvo allí sentado, pero sí dieron razón de haberle visto llorar desconsoladamente. Aquel hombre derrotado no era otro que Mendi que, después de su larga ausencia llena de aventuras y miserias en la guerra de África, volvía a su querido barrio barakaldés. No quiso preguntar para no ser reconocido por sus familiares y amigos, pero supo encontrar las tumbas de sus padres, así como la de Lucía en el camposanto barakaldés.</p>
<p>Cuentan los más antiguos del lugar que a aquel hombre derrotado se le veía diariamente recogiendo flores en el campo para depositarlas después en las tumbas de sus seres más queridos, y que cierto día le encontraron muerto abrazado a la cruz de una tumba en la que se podía leer el nombre de su amada Lucía.</p>
<p>Carlos Ibáñez</p>
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		<title>El puente de Castrejana o &#8220;del Diablo&#8221;</title>
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		<pubDate>Mon, 13 Apr 2009 14:41:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/04/sobre-el-cadagua-5.jpg" class="floatbox" rev="group:669 caption:`sobre-el-cadagua-5`"><img class="alignright" title="sobre-el-cadagua-5" src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/04/sobre-el-cadagua-5-266x300.jpg" alt="sobre-el-cadagua-5" width="266" height="300" /></a>Aparece ya citado en documentos del siglo XIV. Era un elemento fundamental del Camino Real para poder atravesar el río Cadagua y un enlace importante para permitir a los peregrinos del Camino de Santiago continuar andando hacia la tumba del apóstol. Porque el valle del Cadagua es desde siempre ruta de tránsito jacobeo, y  los peregrinos irlandeses y británicos que llegaban a Bilbao y Portugalete en barco lo atravesaban para alcanzar el denominado &#8220;Camino Francés&#8221; en Burgos. El puente de Castrejana es un puente gótico, con un solo arco de medio punto. Las leyendas de la zona sostienen que lo construyó el diablo, de ahí su denominación popular.</p>
<p style="text-align: justify;">Aunque no se conoce la fecha exacta de su construcción, parece ser que se trata de una fabricación de finales del siglo XIV o principios del XV, realizada por el maestro Pedro Ortiz de Lekeitio. Jugó un papel muy importante hasta el siglo XIX al formar parte del camino real que unía Bilbao y Castilla, a través de Balmaseda y el Valle de Mena. El puente esta realizado con sillares de piedra arenisca, formando un solo arco de medio punto.</p>
<p style="text-align: justify;">La verdad sobre este puente de piedra que une Castrejana (Bil­bao) con el barrio barakaldés de Santa Águeda, data de hace muchos siglos. Leamos: Pedro Ortiz de Lequeitio que sí fue arquitecto o aventajado picapedrero, fue el iniciador y constructor del deseado y nece­sario puente al que algunos llaman «Puente de Castrejana» mientras que otros le denominan «Puente de Santa Águeda» y los más «PUENTE DEL DIABLO». Comenzó su obra el día 9 de junio del año 1435, sobre el río Cadagua y la finalizó el día 2 de mayo de 1436. Es decir: En tan sólo 326 días quedó útil para el pasaje el bonito y sencillo puente de piedra sillería de fábrica medieval con un sólo ojo de luz.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">SU LEYENDA (Antonio de Trueba)</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">Cuentan que en un adusto caserón junto a la orilla del río ­vivía una hermosa y sencilla joven, amante y creyente, siendo querida y admirada por todo el vecindario del lugar barakaldés de Santa Águeda.</p>
<p style="text-align: justify;">En el lado opuesto del río, residía un apuesto y sencillo muchacho del que se prendó la bella barakaldesa. Eran frecuentes las visitas que se hacían, siendo preciso para ello vadear el río de piedra en piedra, poniendo en peligro la integridad de los amantes, y más aún en las épocas de grandes avenidas.</p>
<p style="text-align: justify;">La bella barakaldesa tenía la buena y piadosa costumbre de subir todas las mañanas junto a la ermita y desde allí, dirigía su mirada al Santuario de Begoña, a la vez que de sus labios salía un susurro de plegaria destinada a la Virgen de Artagan.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">EL PUENTE DEL DIABLO</p>
<p style="text-align: justify;">El noviazgo se formalizó, pero la edad no era la apropiada para la celebración del matrimonio y debían esperar tal y como era el deseo de sus progenitores. Por ellos no hubiera habido problemas persona les, pero sí económicos, tema éste que debían solucionar los padres de los jóvenes enamorados.</p>
<p style="text-align: justify;">Más tarde las malas lenguas sembraron la cizaña, y la envidia hizo acto de presencia poniendo en entre dicho a la joven de Santa Águe­da. Celos que calaron en el corazón del mozo de Castrejana que herido en su orgullo, dudó de ser correspondido por su amada y sí en­gañado.</p>
<p style="text-align: justify;">El guapo aldeano de Castrejana, triste y desesperado no lograba poner en orden su cerebro y daba vueltas y revueltas a todas aquellas dudas que manchaban la pureza de su novia. Ante todo este desorden moral decidió ausentarse y cuanto más lejos mejor, por ello decidió ir sin tardanza a combatir a la guerra, alistándose en las filas cristianas para así olvidar a su infiel amor.</p>
<p style="text-align: justify;">Enterada la guapa barakaldesa de todo cuanto estaba ocurriendo, así como de la marcha de su novio a la guerra, salió corriendo de la casa de sus padres al atardecer. Pese a que la gran tormenta de agua y granizo que caía no fue obstáculo para ir en busca de su amado, el río bajaba muy crecido y no le fue posible vadearlo. Entre sollozos se arrodilló en el suelo sin darse cuenta de que su vida peligraba por la gran riada. Fue en ese momento cuando en la noche se hizo un claro que alumbró la silueta de un hombre misterioso de afilada barba y fino bigote, a la vez que susurraba: «Antes de que el gallo cante esta madrugada, puedo construir un puente a cambio de tu alma».</p>
<p style="text-align: justify;">Era tanto el amor de la muchacha que no dudó en comprometer su palabra. Pero al ver que el puente se hacia realidad dudó de que la persona no era otra que el mismo Diablo. De sus temblorosos labios salió una plegaria para su amatxu de Begoña y, he aquí que, apenas terminada la oración, apareció un nuevo personaje con abun­dante y blanca barba, del que se dijo era San José. Con gran destreza -el Santo Varón- movió la vara para evitar que se colocara la últi­ma piedra que formaba el ojo del puente.</p>
<p style="text-align: justify;">A falta de esa postrera piedra, el gallo empezó a cantar ¡Era el alba! En vista de la impotencia, el Diablo salió corriendo entre maldi­ciones, mientras que el Santo retiraba su vara y, la última piedra quedó encajada, con lo que el puente quedó terminado.</p>
<p style="text-align: justify;">Desde ambas orillas, Maruja en Santa Águeda y Martín en Castre­jana, vieron como el pequeño desfiladero se unía por medio del dese­ado puente y tras una breve vacilación corrieron para abrazarse preci­samente allí donde San José trabó la vara de avellano.</p>
<p style="text-align: justify;">La alegría fue inmensa y dicen que se juraron amor eterno junto a la ermita de Santa Águeda, mientras que sus miradas se perdían mirando a lo alto de Artagan, dando gracias a la Virgen de Begoña. Dicen que se casaron y fueron muy felices.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">OTRAS LEYENDAS SIMILARES</p>
<p style="text-align: justify;">1) En la población donde yo vivo, hay un puente románico del cual hay una curiosa leyenda y de esa leyenda he querido hacer mi versión para que la conozcáis, espero que os guste, este puente esta en la población de Martorell, Barcelona.</p>
<p style="text-align: justify;">La escarcha de un nuevo amanecer húmedo y frío , calaba en los cansados y oxidados huesos de la anciana que como cada día , madrugadora y decidida encaminaba sus pasos hacia aquel viejo puente romano que tantas y tantas veces había sido testigo de su presencia , de sus vivencias y que orgulloso y desafiante al paso del tiempo le servía de enlace para cruzar el río que unía los dos pueblos y que la anciana cada mañana cruzaba para visitar la fuente que le proporcionaba el agua necesaria para sus quehaceres diarios.</p>
<p style="text-align: justify;">Algo misterioso e inesperado brotaba en el ambiente aquella mañana, en la que la niebla mas densa y grisácea que nunca, envolvía el paisaje con su presencia oscura, Los pasos de la anciana de detuvieron de repente y casi apunto de caer a las heladas aguas del frío y desconsiderado rió se dio cuenta de que el puente había desaparecido.</p>
<p style="text-align: justify;">La anciana sorprendida miro a su alrededor, lo ocurrido allí solo podía ser obra del ángel caído y no era la primera vez que se enfrentaban, busco su presencia entre la niebla hasta que se dejo ver, su figura era inconfundible, sus ropas negras y su melena blanca contrastaban con el rojo ardiente de sus ojos que atravesaban la espesa niebla dando a la anciana la oportunidad de poder verle y hablarle.</p>
<p style="text-align: justify;">Una escalofriante carcajada de triunfo se dejo oír retumbante por los alrededores, la anciana sin miedo se dirigió a el.</p>
<p style="text-align: justify;">-Que quieres ahora maldito diablo, no piensas dejarme en paz? Quizás quieres mi alma a cambio de reconstruir el puente?</p>
<p style="text-align: justify;">&lt;Eres muy lista vieja pero te equivocas, reconstruiré el puente antes del próximo amanecer a cambio del alma del primer ser que cruce por el.-</p>
<p style="text-align: justify;">La anciana asintió con la cabeza y sonrió para sus adentros mientras recordaba aquella frase que siempre decía su abuela, mas sabe el diablo por viejo que por diablo, e ignorando la desagradable presencia del diablo, giro sobre sus pasos y retomo el camino ya hecho de vuelta a su casa.</p>
<p style="text-align: justify;">La luz tenue de un nuevo amanecer , se filtraba por las viejas ventanas de madera de aquella casa donde la anciana junto al fuego se calentaba y se preparaba para un nuevo viaje hasta la fuente , con el cántaro en una mano y un saco abultado en la otra salió de la casa, Cuando llego al puente pudo comprobar que el diablo había cumplido su promesa , el puente se volvía a alzar sobre el río como si nunca hubiese sido arrancado de aquel lugar, sentía los ojos del diablo atentos a su paso por aquel puente que se llevaría su alma para siempre.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero la astuta anciana abrió el saco dejando salir al gato que había en su interior y el animal ajeno a todo cruzo el puente perdiendo su alma para siempre y dejando el paso libre a la anciana que una vez mas gano la batalla al ansioso y sorprendido diablo.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">2) Esta historia se paso de padres a hijos. Cuenta mi padre que en su pueblo potosi-bolivia hay un antiguo puente este dicen ser mas que un solo puente, ya que relata:&#8221;un joven campesino estaba enamorado de una joven indígena muy Bella hija del alcalde del pueblo, ellos se veían a escondidas ya que su padre no aceptaría al chico por ser de familia humilde.</p>
<p style="text-align: justify;">Un día su padre sale por la noche a caminar y los encuentra, el chico y el señor empiezan a pelear y su hija los detiene, entonces su padre concibe una idea: &#8220;si quieres a mi hija pagaras con dinero el amor que tienes, pero este tendrás que tenerlo en una semana&#8221;, el chico sin pensarselo viaja a la capital y trabaja de cosas que hasta un animal no trabajaría pero lo consigue.</p>
<p style="text-align: justify;">Al quinto día decide volver ya teniendo dinero suficiente para cumplir con el acuerdo del padre de su novia , decide viajar en camión ya que autobuses no llegan al pueblo , este tarda por raros problemas que salen al camino , bueno total que el ultimo día esta a punto de llegar, solo falta que pase un barranco que al otro lado esta el pueblo , pero empieza a llover y llover , el chico desesperado pide ayuda al diablo, quien contesta a su petición y le dice que al cantar por la mañana el gallo su alma le será suya , el chico desesperado acepta, entonces el diablo se pone a trabajar, picando piedras, haciendo dicho puente, el joven se da cuenta que hizo mal y pide ayuda a Dios. De repente en la última piedra del puente, se posan varios ángeles no permitiendo que termine el puente.<br />
Así en la mañana canta el gallo y el muchacho salva su alma pero desde entonces el puente queda siempre incompleto en una lado sin una piedra, dirán que se coloca una y ya, pero yo lo intenté, pero a eso de la noche aparece una neblina y por la mañana se ve en el lugar del puente que la piedra se ¿deshace??? y que a la media noche aparece en medio del puente un hombre que mira el lugar que falta y se posa en ese lugar, desapareciendo por la mañana y volviendo en las noches mas frías que nadie aunque por broma se pondría ya que el &#8220;frío&#8221; no te dejaría descansar, testigo de lo que paso aquella noche entre un hombre y el diablo&#8230;&#8230;</p>
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		<title>La Calzada Medieval de Santa Águeda</title>
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		<pubDate>Mon, 13 Apr 2009 11:21:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
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		<description><![CDATA[La calzada de &#8220;Santa Águeda&#8221; (o, más bien, lo que aún queda de ella) es de origen medieval (posiblemente de finales de la Baja Edad Media) y se dirigía, en su tramo principal, desde el Puente del Diablo (Castrejana) hasta el barrio de Ugarte (subiendo a Santa Águeda) desde donde se bifurcaría hacia Portugalete y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/04/calzada-medieval-2.png" class="floatbox" rev="group:627 caption:`calzada-medieval-2`"><img class="alignright size-medium wp-image-635" title="calzada-medieval-2" src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/04/calzada-medieval-2-300x263.png" alt="calzada-medieval-2" width="300" height="263" /></a>La calzada de &#8220;Santa Águeda&#8221; (o, más bien, lo que aún queda de ella) es de origen medieval (posiblemente de finales de la Baja Edad Media) y se dirigía, en su tramo principal, desde el Puente del Diablo (Castrejana) hasta el barrio de Ugarte (subiendo a Santa Águeda) desde donde se bifurcaría hacia Portugalete y Trapagaran. No está documentada su construcción aunque es muy posible que su origen esté en el deseo de la villa de Portugalete (fundada en 1322) de disponer de un camino que le permitiese enlazar con el Camino Real que, desde Bilbao, se dirigía a Burgos por la orilla del Cadagua buscando la villa de Valmaseda. Igualmente permitía exportar a través de ella el hierro que se obtenía en los Montes de Triano. En sus proximidades, río abajo del Cadagua, se ubicó, durante siglos, la ´&#8221;rentería de Zubileta&#8221; donde se pesaban las cargas y se cobraban los correspondientes impuestos. Tampoco debemos olvidar que este itinerario ponía en comunicación los dos hitos de dominio de los srs. de Ayala (Torres de Burceña y su solar de Quejana), dueños cuasi absolutos de todo el entorno.</p>
<p>Esta calzada disponía de varios ramales. Seguramente un primero, antes de ascender a Santa Águeda, discurriría por la margen izquierda del río Cadagua e iría por el actual camino de Zubileta hasta Burceña (donde pasaría cercano al Monasterio Mercedario allí ubicado por el lugar aún hoy denominado &#8220;La Calzada&#8221;). Desde aquí, por la vaguada de Ansio se dirigiría hacia el núcleo urbano más importante del entorno: San Vicente. De este ramal no se conserva ningún resto teniendo en cuenta las posteriores ocupaciones del entorno.</p>
<p>El ramal que ascendía a Santa Águeda se encaminaba, posteriormente a Cruces y de ahí hacia San Vicente,  Portugalete o Burceña. De este  tramo se conservan unos 250 metros de los que están limpios (aunque la erosión y malos tratos lo van deteriorando) unos 100.</p>
<p>La calzada presenta una anchura bastante regular que oscila entre los 2,20 y los 2,40 metros, con tres partes bien diferenciadas. En los extremos las losas (lastras) son lisas, planas y de gran tamaño. Por ellas discurrirían las ruedas de los carros aunque el exceso de la pendiente no facilitaría demasiado su tránsito. Estas lastras delimitan y contienen el pavimento. En el centro se ubica una hilera central de buenos cantos (espina) paralela al trazado de la vía dispuestos de forma vertical. Servía como guía para los carromatos. Presenta, a diferencia de otras calzadas similares, la peculiaridad de sus ángulos rectos en las curvas que no acompañan el normal discurrir de las curvas. En el relleno interior (espacio entre las &#8220;lastras&#8221; y la &#8220;espina central&#8221;) predominan los cantos rodados, situados verticalmente sobre el suelo pero en sentido perpendicular a la vía. Su colocación no es regular. Parece que tiene que ver con el hecho de facilitar el tránsito de las caballerías. Este es el espacio más deteriorado y con más posibilidades de ir desapareciendo si no toman medidas para su asentamiento.</p>
<p>Entre la carretera y el caserío denominado &#8220;Casa Blanca&#8221; se ha limpiado otro tramo que no presenta ni la claridad ni le belleza del descrito. Esta calzada bien podría formar parte de la variante costera del Camino de Santiago que discurre desde Bilbao a Barakaldo a travesando el Puente de Castrejana, ascendiendo por dicha calzada hasta la Ermita de Santa Águeda y, de allí, se dirige hacia San Vicente, Sestao, Portugalete, Muzkiz y, de ahí, a Cantabria. Quizá, no obstante, desde Cruces, tomarían el Camino Real que bordeaba el río Castaños (cuyo discurrir no es exactamente el actual) y se dirigirían hacia Ugarte (el topónimo más antiguo documentado en el valle de Barakaldo) sin necesidad de entrar hasta el barrio de San Vicente a fin de evitar pagar el peaje del barquero del entorno de Beurko (imprescindible para atravesar el Galindo). Además cerca de Ugarte se encontraba el barrio de Salcedillo con la ermita de San Severino. De ahí se dirigirían a la villa de Portugalete, donde encontrarían el hospital y lugar para descansar.</p>
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		<title>Recorridos Barakaldeses: Santa Águeda</title>
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		<pubDate>Mon, 13 Apr 2009 11:17:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
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		<description><![CDATA[El recorrido que presentamos es sencillo. Ideal para la bicicleta aunque puede hacerse también en coche. Discurre todo él por asfalto (salvo si se desea descender por la &#8220;calzada medieval&#8221; que, desde Santa Águeda, desciende hacia el puente de Castrejana) Podemos partir desde la Plaza de Cruces (a donde podemos acceder tranquilamente en Metro). Atravesamos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El recorrido que presentamos es sencillo. Ideal para la bicicleta aunque puede hacerse también en coche. Discurre todo él por asfalto (salvo si se desea descender por la &#8220;calzada medieval&#8221; que, desde Santa Águeda, desciende hacia el puente de Castrejana)  Podemos partir desde la Plaza de Cruces (a donde podemos acceder tranquilamente en Metro). Atravesamos el puente sobre la autovía y, allí mismo, ascendemos inmediatamente hacia Basatxu. Es un tramo para hacerlo con tranquilidad habida cuenta de la permanente, aunque suave, ascensión.</p>
<blockquote>
<p style="text-align: center;"><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/2009/04/05/cruces-y-su-hospital/">Cruces y su Hospital</a></p>
</blockquote>
<div id="attachment_618" class="wp-caption alignright" style="width: 204px"><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/04/mapa1.jpg" class="floatbox" rev="group:616 caption:`mapa1`" target="_blank"><img class="alignright size-medium wp-image-622" title="mapa1" src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/04/mapa1-194x300.jpg" alt="mapa1" width="194" height="300" /></a><p class="wp-caption-text">Pincha sobre la foto para verla más grande</p></div>
<p>Sabemos que hemos llegado a Basatxu cuando tropecemos con el inmenso depósito de agua del Consorcio pintado de verde. Además, junto a una sencilla fuente de agua potable, veremos tres o cuatro caseríos. Debemos seguir por la carretera (izquierda de nuestra dirección) aunque, desde este punto, hay otras dos alternativas: girar a la derecha por un amplio camino semiasfaltado (luego de tierra) que nos lleva a las proximidades de El Regato o enfilar un empinado sendero que nos acercará a Peñas Blancas.  Iniciado este tramo ondulado de la carretera podemos observar el valle y desembocadura del Cadagua por cuya margen izquierda haremos la vuelta. También veremos, no tardando mucho, la ermita de Santa Águeda, lugar hacia donde discurre la carretera.  Esta sencilla barriada está compuesta por la ermita, dos caseríos y un moderno chalet. Merece la pena ver el primero de los caseríos, ejemplar significativo de los mismos. Situados frente a la ermita, la carretera inicia, hacia la izquierda, un pronunciado descenso. También podemos, hacia la derecha, ascender por empinado sendero, hacia el Arroletza.</p>
<blockquote>
<p style="text-align: center;"><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/2009/03/26/la-ermita-de-santa-agueda/">Ermita de Santa Águeda</a></p>
</blockquote>
<p>Iniciamos el descenso por la pronunciada carretera. Tras más o menos un kilómetro tropezamos, a nuestra derecha, con el arranque de la &#8220;calzada medieval&#8221;, intransitable para vehículos. Merece la pena descender por ella observando con detenimiento no sólo su trazado sino la singular colocación de su empedrado.  Si optamos por seguir por la carretera veremos las Escuelas de Larrazabal, ejemplar único en Barakaldo de edificación escolar de ámbito rural. La Escuela es de piedra, con un bello mirador de madera. Pocos metros más adelante confluyen la carretera y el final más interesante de la calzada medieval. Desde este punto observaremos el &#8220;caserío llamado Casas Blancas&#8221; (hacia donde parece se dirigía la calzada), ejemplo de edificación cúbica aunque no ha finalizado su reconstrucción. Podemos acceder a él atravesando la finca colindante o siguiendo un tramo de la propia carretera desde donde se aprecia la entrada. En su origen parece que su denominación era de &#8220;Casa Blanca&#8221; por el tono blanquecino de sus materiales. Junto caserío existe otro edificio que, seguramente, tuvo función de lagar o similar. Con las obras realizadas no hace muchos años ha desaparecido un &#8220;peldaño&#8221; en el que se encontraba excelentemente grabada una &#8220;casa-torre&#8221;.</p>
<blockquote><p><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/2009/04/13/la-calzada-medieval-de-santa-agueda/">La Calzada Medieval</a></p></blockquote>
<p>Dejamos &#8220;Casa-Blanca&#8221; y descendemos por la, de nuevo, empinada carretera hasta atravesar el abandonado ferrocarril de La Robla cuya vía todavía es perceptible. Estamos en el barrio de las Delicias y aquí finaliza la primera parte del itinerario. Frente a nosotros, a pocos metros, se alza airoso el Puente de Castrejana o del Diablo, imprescindible para atravesar el río Cadagua y la línea férrea Bilbao-Valmaseda. Es el puente más antiguo de las inmediaciones y resto inequívoco del pasado medieval de la zona. Es parte importante de uno de los caminos &#8220;costeros&#8221; santiagueses. Merece la pena observarlo desde diferentes ángulos y espacios y leer los paneles informativos existentes.</p>
<blockquote><p><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/2009/04/14/el-puente-del-diablo/">El Puente del Diablo</a></p></blockquote>
<p>Realizaremos la vuelta por la margen izquierda del Cadagua para lo cual volveremos al arranque del Puente. La estrecha carretera discurre sin problemas y podemos pararnos un momento para ver la Iglesia de Santa Águeda (actual parroquia de Castrejana), el airoso puentecito sobre el Cadagua ubicado en su parte trasera, la fábrica de Santa Águeda (origen de la siderurgia barakaldesa) y el Palacio de Zubileta. Junto a este último la casa-torre del mismo nombre. El primero es un magnífico ejemplar de vivienda &#8220;indiana&#8221; y el segundo, aunque muy deteriorado, de las medievales casas defensivas que jalonaron el territorio. Se ubican en medio de unas bien trabajadas huertas y poco antes de las enormes conducciones de agua. Esta torre es uno de los últimos vestigios de las numerosas existentes en Barakaldo. Está en un lamentable estado de conservación y, por lo que visto, condenada a la desaparición.</p>
<blockquote><p><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/2009/04/13/la-casa-torre-de-zubileta/">Casa-Torre de Zubileta</a></p></blockquote>
<p>A partir de aquí la carretera discurre encajonada, junto a la abandonada vía férrea de La Robla, entre el río Cadagua y la ladera del monte. Desemboca en Burtzeña donde es obligado detenernos junto a la actual Parroquia, resto del muy antiguo Monasterio Mercedario levantado por los señores de Ayala en 1384 cuando hacen donación de su torre y algunas propiedades a la Orden de la Merced.  Las desamortizaciones del siglo XIX  acabaron con él y, en nuestros días, son escasísimos los restos que de él pueden apreciarse. Por detrás de la actual Iglesia discurre un semiutilizado ferrocarril que oculta algunos restos del cementerio monástico y un aljibe.</p>
<blockquote><p><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/2009/04/02/el-monasterio-mercedario-de-burcena/">Monasterio Mercedario de Burtzeña</a></p></blockquote>
<p>Desde este punto no es nada costoso volver a la Plaza de Cruces, punto desde el que hemos iniciado nuestro itinerario.  NOTA: el recorrido se puede hacer a la inversa aunque la subida a Santa Águeda es más enojosa.</p>
<h5 style="text-align: right;">Escrito por Mitxel Olabuénaga</h5>
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		<title>Los montes que nos rodean</title>
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		<pubDate>Sun, 12 Apr 2009 16:12:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
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		<description><![CDATA[En Barakaldo no todo son vegas y riberas, ya que gran parte de su geografía es montañosa. Para los amantes de la naturaleza, cuyas aficiones son las excur­siones a la montaña, nada mejor que recordarles ese paraíso natural que componen los montes barakaldeses, cuyas verdes laderas aún se confunden con el ocre mineral, cuyas simas [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/04/k2000800_web.jpg" class="floatbox" rev="group:581 caption:`k2000800_web`" target="_blank"><img class="alignright size-medium wp-image-589" title="k2000800_web" src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/04/k2000800_web-300x200.jpg" alt="k2000800_web" width="300" height="200" /></a>En Barakaldo no todo son vegas y riberas, ya que gran parte de su geografía es montañosa. Para los amantes de la naturaleza, cuyas aficiones son las excur­siones a la montaña, nada mejor que recordarles ese paraíso natural que componen los montes barakaldeses, cuyas verdes laderas aún se confunden con el ocre mineral, cuyas simas nos recuerdan la gran riqueza que todavía esconden sus entrañas.</p>
<p><strong>Zamaya</strong></p>
<p>La cima del monte Zamava alcanza la altitud de 682 metros y se encuentra situada al noroeste del monte Ganekogorta, formando una bellisima atalaya sobre el zigzagueante río Cadagua. Para iniciar el ascenso al monte, debemos situarnos en Alonsotegui, donde provistos de buena cachaba, atacaremos un fuerte repecho inicial que nos trasportará al valle del Somo; luego será la andadura por la pista dejando atrás la llamada chabola forestal. En nuestro paso encontraremos grandes cimas y socavones, cuyas es­combreras abandonadas denotan la riqueza minera de otros tiempos pasados.</p>
<p>Con estos gratos recuerdos -base de la industria barakaldesa- continuamos el ascenso, para así llegar a un pequeño alto que después nos hará descender hasta el collado de Urkiza. Si nos encontramos con ganas de continuar, es en este lugar donde comienza formalmente el ascenso al monte Ganekogorta, cuyo «trepe» se hace entre cristalinos regatillos de agua que descienden cantarines junto a las no muy abundantes hayas.</p>
<p><strong>Apuko</strong></p>
<p>El monte es una de las alturas más familiares, quizá por ser la más cercana; pero pese a que su ascenso no es largo, resulta fatigoso en sus 559 metros de altitud. Una vez en lo alto de la cima, ese espíritu montañero encuentra su relax, al deleitarse con el panorama y las vistas que ofrece la altura. Dicen los más asiduos montañeros que en los días claros y de buen tiempo se llega a divisar el Monumento a la Virgen de la Antigua, allá en lo alto de Txarlazo, en Orduña, así como el continuar de la Sierra Salvada, Burdieta y La Magdalena, después el monte Eretza es quien quita la visión de la lejanía.</p>
<p><strong>Sasiburu</strong></p>
<p>No resulta lejana ni costosa la subida al monte Sasiburu y sí de bonito ascen­so; se puede decir sobre esto que es más un paseo matinal y dominguero. Las vistas sobre el pequeño valle del Regato y las minas de hierro del desaparecido barrio de Arnabal nos muestran todo cuanto tiene de bello el valle, también conocido por Mendierreka. Las puestas de sol resultan espectaculares cuando se reflejan sobre las aguas del pantano de Gorostiza al ofrecer un bello contraste con las crestas de los pequeños montes cercanos que parecen mecerse entre las reposadas aguas embalsadas.</p>
<p><strong>Argalario</strong></p>
<p>En el mismo corazón del barrio barakaldés de Retuerto o Erreka-Ortu:rreka-Ortu se encuentra el lugar conocido indistintamente por Bengolea o Mingolea -nombre que tomó de un molino que aún existe- se encuentra el fácil ascenso, por carretera, al monte Argalario de 513 metros de altitud y verdadero pulmón de Barakaldo. A la cota más elevada se le conoce también por Goronillo o Gramille­ra  y es la cima más oriental de los llamados montes de Triano. También puede atacarse el ascenso por el barrio de «Káriga» (Careaga), tomando el camino ancho que pasa por Sobrecampa, resultando más fuerte la pendiente y con el firme irregular, que se va acentuando hasta las cercanías de Bitarratxu. En este lugar se hace necesario tomar una pista maderera, para así llegar hasta el case­río de la familia Tejada, en Santa Lucía (240 metros), lugar donde malamente podemos ver las ruinas de la ermita dedicada a la santa. Tomando un ganado reposo en este lugar encantador, hay que iniciar el ascenso a Argalario, pero para ello hay que tomar el sendero que -entre pinares- nos lleva hasta la cima. Desde la altura alcanzada, la atalaya nos muestra El Abra y el Superpuerto. Si nuestra vista no es cegata, podemos alcanzar con ella las cimas de Jata, Sollube, Bizkargi y la belleza del Duranguesado y, más cercano, el monte Ganekogorta y  buena parte de la Sierra Salvada&#8230; después de los montes de Triano que ponen el broche de cierre a la panorámica.</p>
<p><strong>Arroletza</strong></p>
<p>Muy modesto y familiar nos resulta el &#8220;benjamín&#8221; monte Arroletza, que con sus sólo 454 metros de altitud nos brinda su mejor ascenso por el barrio de Cruces para después tomar el camino de Basatxu (conocido también por &#8220;La Dinamita&#8221;, debido a que allí se fabricaban  explosivos para las minas en el año I888). Superados los últimos caseríos, ser hace necesario tomar una pista maderera con cierta inclinación, que después resulta más llevadera para las articulaciones de los andarines alpinistas. En el camino se va dejando al lado derecho el cobertizo o refugio denominado el «el tostadero alpino», junto a una fuente cercana. Este lugar queda atrás para auparnos por una pendiente  y llegar a la fuente de «Iturri-Aldatz&#8221;. Poco después y en dirección sur se corona la cima, que se compone de bloques de roca.</p>
<p><strong>Peñas Blancas</strong></p>
<p>Los montes de Sasiburu y Apuko dan escolta a la humilde cima de Peñas Blancas, que con sus 463 metros de altitud resulta un<sub> </sub>auténtico<sub> </sub>lugar con ciertas erosiones causadas unas por el paso de los milenarios años y otras por la incansable búsqueda del preciado rubio mineral de hierro. En la parte más alta del monte llamado Peñas Blancas pueden verse profundos cortes en su caliza piedra, en cuyo fondo pueden ser un refugio seguro en días tormentosos.</p>
<p>El ascenso se realiza con más facilidad por el barrio de Cruces, al igual que en el itinerario de Arroletza. Los desniveles son pocos y de suave caminar, con lo que es más un paseo que un esfuerzo, a la vez que nuestros ojos se dejan acariciar por el verde paisaje. En lo más alto del camino encontramos «La pozorra&#8221; lugar donde en un día no muy lejano los montañeros del Grupo <a href="http://goikoniendi.de/">Goikomendi, de Alonsotegui levantaron</a> un sencillo monolito a la Virgen María. Una vez alcanzada la pequeña cúspide barakaldesa, el descenso se hace por la muy trillada falda de peñas Blancas y el Apuko, para deslizarse suavemente hasta el barrio de Saracho, perteneciente al municipio de Güeñes. Después se puede retornar por el camino que nos lleva a El Regato.</p>
<p><strong>Ganeta-Restaleku-Ganekogorta</strong></p>
<p>El camino más ideal para realizar la subida es por la carretera de Larrasquitu (Bilbao), por el lugar donde está la ermita de San Roque, para después conti­nuar por el camino que nos lleva hasta la fuente de Sasiburu. Se continúa por la pista forestal y, enseguida, aparece la bella pradera de         Pagasarri, con sus 650 metros de altitud. No muy lejana se alcanza  en escasos minutos la cima del monte Ganeta, con sus buenos 691 metros; el recorrido de este tramo -en días primaverales&#8211; denota la impresión de ser camino de romeros, por la gran alternancia de gente que parecen darse cita en el Pagasarri. Siguiendo la trepa hasta la cresta toparemos con el monte Restaleku de  587 metros, que es quien demarca el límite entre Bilbao y Barakaldo.</p>
<p>Si nuestras pretensiones montañeras son <a href="http://insaciables.es/">insaciables, es</a> entonces cuando descenderemos ligeramente para tomar el camino que nos lleve hasta el Ganekogorta. Al principio es suave el subir, pero poco a poco se hace más fuerte la pendiente hasta que llegamos a un descampado llano donde se nos ofrece la imagen de la alargada cima de Lorrentxu, con sus no despreciables 877 metros, para continuar por la cresta el ascenso que finalmente nos lleva a Ganekogorta, familiarmente &#8220;Ganeko&#8221;, con sus 998 metros, sobre el nivel del mar.</p>
<p>Si las altas cimas de los montes barakaldeses nos deparan bellas panorámicas, estas se quedan cortas comparandolas con las que nos muestra el Ganekogorta. Dicen los más asiduos montañeros que en los días más claros se ofrecen las más encantadoras panorámicas y que desde su altura nos deja ver tanto la zona interior como la costera de nuestra provincia. Desde allí, el monte Gorbea parece alcanzarse con la mano, así como el fondo de Aizkorri. Los optimistas de la de la montaña &#8211; con buen criterio- nos aseguran que cuando el sol es radiante, se puede muy bien apreciar los cimeros del San Lorenzo (Macizo Ibérico) casi en los límites de Logroño con Soria, así como la nieve del Alto de Campóo y los montes de Espinosa de los Monteros y Lunada. Cimas, valles y poblaciones se ofrecen con toda su variedad de formas y coloridos que la natura­leza y el hombre han creado  para nuestro deleite contemplativo, desde los montes que nos rodean.</p>
<h5 style="text-align: right;">Escrito por Carlos Ibáñez</h5>
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		<title>Descubrir Barakaldo: Una experiencia personal</title>
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		<pubDate>Mon, 06 Apr 2009 06:25:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Cuando me propusieron, dentro del Seminario sobre Historia Local que se desarrolla desde hace dos años en el COP de Barakaldo, esta colaboración, únicamente se me dijo que fuesen unas palabras con el objetivo de despertar, motivar, sensibilizar … a un grupo de personas (fundamentalmente docentes) para una participación, junto a sus alumnos/as, en el [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class="storycontent">
<p><em><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/04/barakaldosky.jpg" class="floatbox" rev="group:199 caption:`barakaldosky`"><img class="alignright size-medium wp-image-269" title="barakaldosky" src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/04/barakaldosky-300x224.jpg" alt="barakaldosky" width="300" height="224" /></a></em>Cuando me propusieron, dentro del Seminario sobre Historia Local que se desarrolla desde hace dos años en el COP de Barakaldo, esta colaboración, únicamente se me dijo que fuesen unas palabras con el objetivo de despertar, motivar, sensibilizar … a un grupo de personas (fundamentalmente docentes) para una participación, junto a sus alumnos/as, en el programa “Conoce Barakaldo”­”Ezagutu Barakaldo”.</p>
<p>Supuestos estos objetivos y sus destinatarios y destinatarias, comencé a dar vueltas a los posibles enfoques y que, en principio, seguramente coinciden con los que cada uno o cada una nos hacemos ante cualquier tema de Humanidades. Digo de Humanidades porque desconozco cómo pudiera llevarse a cabo en otros ámbitos.</p>
<ul>
<li>En principio se me ocurrió presentaros un breve resumen de la Geografía, Historia, Economía, Urbanismo, etc… de Barakaldo. Todo ello muy en relación con el Seminario permanente citado con anterioridad. Pronto lo desestimé porque me pareció que, además de no llegar mas que a un refrito de algunos de los libros que existen acerca del tema (Mayte Ibañéz, José Eugenio Villar, Carlos Ibáñez…) podría resultar muy poco práctico.</li>
<li>Buscando precisamente esta practicidad diseñé posibles recorridos físico­culturales a realizar. Los reduje a cuatro ámbitos: minero, urbanístico, arqueológico y ecológico. Posteriormente me centré en un aspecto de cada uno de ellos. Para el minero con el viejo ferrocarril de La Orconera, para el urbanístico con los núcleos de San Vicente, Lasesarre y el plan Urban ; para e! arqueológico con !as torres de Susunaga, Beurco y Lurkizaga y los palacios de los Larrea y San Vicente<sup>-</sup>, para el ecológico, por último, con la travesía Peñas Blancas-Telllitu-El Regato. Hice los recorridos fotografiando en diapositiva lo más interesante. Aunque me resultó muy gratificante y práctico me quedó la duda de si todo aquel material serviría para lograr los objetivos propuestos. ¿Por qué la duda? Porque, en el fondo, no serían sino cuatro ejemplos, quizá ni demasiado significativos, con los que difícilmente llegaría a sensibilizar (ilusionar) a quienes lo viesen u oyesen.</li>
<li>Estando en esta encrucijada (y no quiero dejar de deciros que soy sacerdote Paúl) me vinieron a la memoria las primeras palabras que oí hace ya treinta años a quien fue mi director en el Noviciado de Cuenca: “estáis aquí para aprender a querer a la Congregación y, para ello, deberéis emplear gran parte de vuestro tiempo en conocerla y estudiar su forma de vida”. De este recuerdo me surgió un interrogante: ¿por qué no me limito a comunicar cuál ha sido mi itinerario persona! mediante el cual, sin ser de Barakaldo, he llegado a querer un poco más cada día a este pueblo y a sus gentes?</li>
</ul>
<p>Pensé que podría ser el fondo de la cuestión. Si el objetivo del Programa que se presenta es hacer que los alumnos y alumnas quieran un poco más a su pueblo y a sus gentes ¿por qué no mostrar un itinerario personal a sus formadores/as? Y si esto es así ¿por qué no mostrar mi propio Itinerario? Así surgieron las siguientes líneas. Alejadas del rigor histórico, geográfico, urbanístico o económico… pero profundamente vitales. Espero que, con elfo, que también vosotros os animéis a realizar (aunque seguramente la mayoría o todos lo hacéis) vuestro propio o propios itinerarios porque únicamente quien se siente profundamente enamorado de alguna realidad es capaz de trasmitir y acompañar a otros en fa tarea educativa.</p>
<p>Lo que os comunico, pues, no es sino un retazo de mi propia experiencia de descubrimiento de una realidad que desconocía llamada Barakaldo.</p>
<p>1.- Llegué al Colegio San Vicente de Paúl de Barakaldo hace veinticinco años. Estaba entonces preparando la Tesina de licenciatura en Teología. Siendo de Orduña lo único que me sonaba del entorno eran los “Hornos de Barakaldo que alumbran todo Bilbao”,  “sardinas las del Santurce”, el Hospital de Cruces donde estuve de niño una semana internado y las ocurrencias de Txomin del Regato (que fuego resultó que no era de! lugar). Como es natural no podía dar clase y mi actividad con !os chicos en el Colegio se reducía a animar, en los ratos libres, unos grupos de chicos de 6°, 7° y 8° de EGB (lo de los grupos mixtos quedaba para los mayores en un Club que creo se llamaba Gure Leku). De niño había pertenecido a !os Scout y, quizá por ello, comencé a ir aquí con estos chavales al monte. Mi ignorancia era tal que no me quedaba otro remedio que dejarme llevar por ellos o por las indicaciones de algún buen padre: ermita de Santa Águeda, Peñas Blancas, Apuko, pantanos de El Regato, Mendívíl, funicular de La Reineta, La Arboleda, Peñas Negras, Pico la Cruz, Eretza, cueva del Elefante… así comencé a conocer los alrededores físicos. La urgente necesidad de un mínimo de seguridad y de nuevos recorridos fue la que me llevó a buscar un mínima preparación técnica (por aquel entonces realicé un curso de Jefes de campamento) y a la adquisición de mis primeros mapas de la zona : el topográfico de escala 1:50.000 y el que, basado en éste, tenía realizado sobre los montes e itinerarios D, Javier Malo, trabajador (si mis informes son correctos) de Altos Hornos y afamado entre los círculos montañeros por sus mapas de cordales o crestería. Igualmente me fui haciendo con algunas publicaciones acerca de itinerarios de monte, espeleología… (”Rutas de la zona encartada”, “Arriotsa”…). Así, pues, con la experiencia aportada por de los chavales y la necesidad creada por ellos me encontré, de buenas a primeras, con una afición, unos fundamentos técnicos y unos materiales que me fueron posibilitando un conocimiento bastante correcto de fa zona. Los montes, los ríos, los caminos y senderos, las fuentes, los lugares donde poder montar alguna tienda de campaña, espacios para poder descansar y almorzar o comer … comenzaron a no tener demasiados secretos aunque, si os digo la verdad, cada vez que hago algún recorrido descubro cosas nuevas.</p>
<p>2.- Os reconozco que el interés por otras cosas no me importó entonces. Fueron los estudios de Historia los que motivaron nuevos campos de conocimiento. Y, entonces, mi visión al caminar comenzó a ser distinta. Comencé a descubrir otras muchas cosas que hasta entonces no me habían llamada la atención: las minas abandonadas, los caseríos, los pantanos, los viejos ferrocarriles mineros, los cargaderos de mineral, la población, las viviendas… Seguía saliendo con otros chavales por los mismos o parecidos caminos pero e1 objetivo comenzó a ampliarse. Ya no bastaba con ir al monte tal o a tal sitio sino que importaba detenerse, ver y saber algo de todo aquello que veíamos en los alrededores. Ir a Santa Águeda suponía leer algo de su historia, preguntarnos por qué a determinado camino se le llamada “camino de los galdameses” suponía preguntarse por los caminos que unían los pueblos,  que las casas derruidas de Burzako o Barrionuevo eran viejos campamentos mineros, que los pantanos servían de abastecimiento a las grandes empresas, que el camino de los doce túneles era el desmantelado ferrocarril de La Orconera que descargaba bajo el puente de Rontegui … ¡Tantas y tantas cosas !. A pesar de todo también os digo que entonces y ahora me quedó y me queda una laguna que no he llegado a llenar: el conocimiento de la flora y la fauna. Y lo siento vivamente porque entiendo que es algo muy importante para apreciar el espacio y comunicarse con los demás.</p>
<p>Los estudios de Historia y estas nuevas perspectivas me llevaron a mediados de los ochenta a iniciar ta lectura de la propia historia de Barakaldo. La desilusión fue grande. No encontré una monografía sobre la Anteiglesia. Así que no me quedó otra alternativa que espigar en los libros de historia general de Bizkaía: García de Salazar, Iturriza, Labayru. Madoz, Balparda, Angel García de Cortázar,… Al mismo tiempo descubrí una nueva realidad: la importancia de la industrialización en la zona y la escasez de restos arqueológicos de épocas anteriores. A partir de este momento los Altos Hornos dejaron de ser una industria más o menos importante para convertirse en la clave del desarrollo moderna de Barakaldo y, por otra, de la desaparición de toda una historia pasada. Hoy bien sabemos de ello y de las repercusiones que está teniendo cuando esta industria integral ha desaparecido. Este descubrimiento y la posibilidad de tener ciase con chicos de BUP dio origen a una serie de “Apuntes de Historia Local” y a la realización de “Trabajos de campo” enmarcados dentro de la asignatura de Historia. En unos casos conmigo y en otros sin mi presencia bastantes alumnos y alumnas realizaron sucesivos trabajos sobre los pantanos, los ferrocarriles mineros, las iglesias del municipio (aun recuerdo algunas llamadas de los sacerdotes pidiendo compasión por tanta visita), el estudio de determinadas calles, las fuentes públicas … Incluso algunos únicamente gráficos (fuentes, edificios oficiales, centros escolares, instalaciones deportivas…) o fotográficos (cargaderos de mineral, planos inclinados en las instalaciones mineras …). La publicación de la “Historia General de Barakaldo” de Carlos Ibáñez {1991} y, sobre todo, la monografía de Mayte Ibáñez (”Barakaldo” 1994) vinieron a llenar una laguna un tanto vergonzante. Como seguramente sabéis hace unos cinco años el Ayuntamiento de la Anteiglesia encargó la realización de una completa Historia a varios especialistas. Que yo sepa aún no se ha publicado ninguno de los varios volúmenes aunque en varías ocasiones se ha anunciado la aparición de alguno de ellos. Seguiremos esperando.</p>
<p>Al mismo tiempo me fui enterando de lo que aun persiste del Barakaldo preindustrial: tres o cuatro casas-torre (de la docena que se cita en alguna de las fogueraciones o censos), algunos palacios, ninguna de las varias ferrerías y molinos (uno al menos de marea y el último desaparecido), alguna iglesia y varias ermitas, un puñado de caseríos que recuerdan la actividad primaria y casi exclusiva de su población… y poco más. Quizá parezca muy escaso comparado con fa riqueza documental y arqueológica que pueden atesorar algunas villas vizcaínas. Par eso me parecía un pueblo sin “historia”. Craso error. Y digo craso error por dos motivos: en primer lugar porque aunque no haya restos arqueológicos abundantes sí existe una muy variada documentación en los archivos de protocolos de Bilbao y en el de Simancas acerca de los habitantes de Barakaldo, de sus profesiones, economía, conflictos, etc … En este sentido el análisis de las “Fogueraciones de Bizkaia en el s. XVIII” (1992) o el recién publicado libro de Goyo Bañales “Mayorazgos de la Villa de Portugalete” (1997) pueden darnos múltiples pistas para un mejor conocimiento de Barakaldo. En segundo lugar porque la originalidad barakaldesa quizá no haya que buscarla en un pasado remoto sino en un pasado más cercano que, en definitiva, ni quita ni añade nada a la realidad. Me refiero a los últimos cien años. Delante de nuestros ojos aun, digo aun porque al paso que vamos ni siquiera de esto último dejaremos nada, se conservan algunos restos de lo que ha sido el Barakaldo reciente: un Barakaldo minero y, sobre todo industrial.</p>
<p>3.- A comienzos de los noventa, realizando los Seminarios correspondientes al Doctorado en Historia realicé varios trabajos monográficos. Entonces, y más hoy día, comenzaba a adquirir singular importancia la vida cotidiana. Incluso varios colegas iniciaron sus tesis doctorales sobre aspectos relacionados con dicho ámbito. El hecho es que esta situación me abrió nuevas perspectivas: vivienda pública, útiles domésticos, vestimenta, herencias, canciones, comida, usos y costumbres, educación, parques y especies arbóreas, personajes populares, apellidos a través de las esquelas, el transporte público, fiestas populares, comercios, coste de la vida, deportes, religiosidad…. Aun recuerdo la sorpresa que causó a mis colegas un breve trabajo sobre la “Religiosidad Popular barakaldesa” a través de las páginas de “El Látigo” (periódico anarquista publicado en la anteiglesia). En este sentido no deja de ser laudatoria, con todos los peros que se quiera, la labor de Carlos Ibáñez y la de quienes se dedican a recoger testimonios de nuestros mayores. Este es un campo sumamente atractivo porque no solo nos pone en contacto con el pasado más reciente sino que no requiere de gran preparación: hemeroteca y cassette. Siguiendo estas pautas redacté algunos trabajos como “El mundo de los anuncios en la prensa bizkaina en la primavera de 1950″, “La moda bizkaina en el verano de 1960″, “Medicina y anuncios de prensa”… De este modo, al mundo de los “trabajos de campo” se añadieron los “trabajos de investigación”. La mezcla de ambas cosas me dio buen resultado porque siempre hay chicos/as a quienes el hecho de caminar les provoca un rechazo visceral.</p>
<p>4.- En los dos últimos años tanto en el Seminario Permanente de Historia Local como en fas charlas-coloquio que se han organizado en el COP he tenido la oportunidad de escuchar a Maite Ibáñez, José Eugenio Villar, Goyo Bañales, Gorka Pérez de la Peña y algunos otros diseñar distintos rasgos de la historia más reciente de Barakaldo y sus retos de futuro, al mismo tiempo que hemos ido preparando una Unidad Didáctica bajo el título de “Mina y Ría como ejes del devenir histórico de Barakaldo”. Al margen de muchos otros detalles lo que he descubierto en esta última etapa han sido sobre todo tres aspectos:</p>
<p>En primer lugar la existencia de un “Casco Urbano”. Su nacimiento a partir de la instalación de la Fábrica del Carmen y, posteriormente Altos Hornos ; su evolución hasta configurarse como casco, su conexión con el núcleo disperso de San Vicente ; su progresiva degradación y los intentos viejos y recientes de ordenación urbana (planes de Zabaia, Gorostiza … hasta el Urban). Ir descubriendo todo ello está siendo personalmente un inmenso gozo. Del núcleo rural y disperso de San Vicente a! casco obrero de Lasesarre ; su unión posterior ; el nacimiento de los barrios limítrofes de Beurko, Zuazo, Larrea o Cruces … El análisis de algunos edificios emblemáticos (”buques insignia” nos decía apasionadamente Gorka Pérez) tanto existentes (palacios de San Vicente y Larrea, Escuelas de Juan Ignacio Gorostiza, mercado de abastos, alhóndiga, edificio de la Cooperativa de la Cruz, edificios que conforman la Herriko Plaza, casas de empleados de Altos Hornos en la Ciudad deportiva, Batxoki Viejo, Asilo Miranda …) como desaparecidos (viejo ayuntamiento, Colegio de los Hermanos, Edificio de la Plaza Villalonga, casas obreras de balcón corrido, cargaderos de mineral, la no menos famosa rana de la Herriko Plaza etc.).</p>
<p>En segundo lugar el problema de la “Arqueología industrial”. ¿Hasta qué punto la ciudad es pertenencia de la generación actual? ¿Qué obligación tenemos de conservar adecuadamente lo que nuestros antepasados fueron construyendo?… Libros y coloquios con José Eugenio Villar “Catedrales de la Industria”, “La cuenca minera vizcaina” (junto con otros)… nos muestran todo un patrimonio que merecería la pena no sólo conocer sino rehabilitar y conservar. Si no poseemos demasiadas cosas del medievo o la edad moderna, sí existen aún de los momentos contemporáneos. Si el actual Barakaldo se conforma a partir de la industrialización parece justo conocer y conservar aquello que posea una consensuada significación, ­por ejemplo, la presa del pantano Oiola en El Regato, el edificio Ilgner de Altos Hornos, la Central Térmica de Burceña, alguno de los aun no derruidos cargaderos de mineral, el trazado del ferrocarril de la Orconera, las naves de la Fábrica ERCROS de Lutxana, el antiguo matadero (hoy Escuela de Idiomas), casas del parque de San Vicente, Tribu Moderna (junto a la vía de la Franco Belga) u Hogar Propio (Lutxana), edificios que albergan el aun no nacido Museo de la Técnica …</p>
<p>En tercer lugar los problemas derivados dei tránsito de una ciudad industrial autónoma a una ciudad postindustrial interrelacionada en el eje de la ría que debe equiparse para un futuro diferente (servicios) y tremendamente competitivo. El estudio del Plan de Ordenamiento Urbano (Plan Urban), con todas las discrepancias que se quiera, puede ser la base del presente-futuro Barakaido. Su conocimiento y, sobre todo, el aporte de materiales gráficos, son de inestimable ayuda no sólo para saber de “qué va la cosa” sino para educar en las generaciones próximas una nueva sensibilidad y una nueva actitud ante el nuevo Barakaldo.</p>
<p>Como señalaba al principio únicamente he pretendido mostraros el recorrido que un no barakaldés ha realizado para querer un poco más a esta ciudad de Barakaldo. En medio un esfuerzo por conocer el espacio, su historia, sus gentes y sus formas de vida. Estoy convencido de que si no conocemos personal (”experimentar”) y correctamente (”investigar”) lo que tenemos, difícilmente podemos amarlo. Y si no amamos lo que tenemos difícilmente podremos acompañar a otros a realizar este itinerario. Y lo que pretende precisamente la propuesta que hoy se nos hace tiene que ver con la educación.</p>
<p>Quisiera terminar mi intervención con unas breves sugerencias a modo de conclusiones:</p>
<ol>
<li>Aunque no hay muchos materiales en los que apoyarnos sí existen los suficientes como para no ir por ahí desarmados técnicamente. Sería muy conveniente que personal y en los centros educativos estuviesen estos materiales: mapas, trabajos monográficos, bibliografía, videos… Puede servir de inestimable ayuda conocer lo existente, p.e., en el mismo COP.</li>
<li>Con ello nos será más fácil diseñar trabajos de investigación o trabajos de campo. En este sentido me parece muy importante que los chicos y chicas (bien en horario escolar o bien en el extraescolar) sean los protagonistas de estos trabajos. Animar su realización es nuestra tarea. Personalmente estoy convencido de que todo esto no hay porqué realizarlo únicamente desde el ámbito formal (es decir por profesores/as en horario escolar) sino que también puede proponerse en los ámbitos no formales (padres y madres, monitores/as especializados en horario extraescolar…).</li>
<li>Para animar estos trabajos no es suficiente disponer de buenos materiales; me parece mucho más importante que personalmente conozcamos y vivamos la actividad que proponemos. Si somos capaces de ello no tengo la menor duda de que nuestros alumnos y alumnas se interesarán no sólo por el pasado de Barakaldo sino por la proyección que entre todos debemos realizar. Es de suponer que el programa “Conoce Barakaldo-Ezagutu Barakaldo” sea no sólo un eslabón más en este camino sino un eslabón privilegiado. Gracias.</li>
</ol>
<h5 style="text-align: right;">Escrito por Mitxel Olabuenaga</h5>
</div>
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		<title>El Convento Carmelitano de San José de la Punta (Sestao)</title>
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		<pubDate>Sun, 05 Apr 2009 06:24:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Historia]]></category>
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		<description><![CDATA[Orígenes Descripción del Promontorio de Ugarte: Loma estrecha y larga (1000 metros aproximada­mente), que se adentra en el río Nervión. Recibió el antiguo nombre de Ugarte (Ur-arte = entre aguas). Por el este y por el norte hay terrenos arenosos, y por el sur la recorre el río Galindo. Esta “lengua” de tierra fue llamada [...]]]></description>
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<p><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/04/carmelitas-la-punta-1.jpg" class="floatbox" rev="group:196 caption:`carmelitas-la-punta-1`"><img class="alignright size-medium wp-image-327" title="carmelitas-la-punta-1" src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/04/carmelitas-la-punta-1-300x223.jpg" alt="carmelitas-la-punta-1" width="300" height="223" /></a></p>
<p><strong>Orígenes</strong></p>
<p>Descripción del Promontorio de Ugarte:</p>
<p>Loma estrecha y larga (1000 metros aproximada­mente), que se adentra en el río Nervión. Recibió el antiguo nombre de Ugarte (Ur-arte = entre aguas). Por el este y por el norte hay terrenos <strong>a</strong>renosos, y por el sur la recorre el río Galindo. Esta “lengua” de tierra fue llamada también Urbinaga.</p>
<p>En la Punta existía la ermita de San Nicolás de Ugarte, dedicada a San Nicolás de Bar¡. Muy con­currida por marineros.</p>
<p>Ciriquiain en “Los puertos marítimos vasconga­dos”, habla de los puertos del río Nervión y dice que hubo un puerto el de Uhart. Nadie lo encontraría hoy. Este autor lo ubica en el concejo de San Salva­dor del Valle, en la llanada de Ugarte; y hace refe­rencia al Galindo, como un regato seco y arenoso, seco dos veces cada día; a este lugar atribuye el puerto que aparece en la escritura de arras del rey don García del año 1040.</p>
<p>El Ugarte del promontorio de San Nicolás de Bari, consta en documentos como fondeadero de Ugarte. Parece que, cuando no se podía acceder hasta el interior del río, los barcos fondeaban en el promon­torio de la Punta.</p>
<p>En 1718, hacía doce años que estaba erigida la Provincia de San Joaquín de Navarra (1706), y a pesar de las diligencias realizadas por los Provincia­les para fundar casa de Desierto, como lo manda la ley, no se lograba.</p>
<p>Este lugar de Urbinaga, en 1718, el Padre Provin­cial Fray Agustín de Jesús María, decidió que fuese para su Desierto de la Provincia Carmelita de Navarra.</p>
<p><strong>Dificultades</strong></p>
<p>La extensión del terreno le pareció, al principio, pequeña para ubicar un desierto, además no tenía dinero para adquirir los terrenos.</p>
<p>El siglo XVIII, era un siglo de dificultades: las voluntades de las gentes se van lentamente apar­tando de los monasterios, y las antiguas fundacio­nes temen por su vida y ruegan a las autoridades no concedan más licencias.</p>
<p>Cuando ya estaban dispuestos a realizar la com­pra y habían nombrado a un encargado de llevarla a cabo, estalló la matxinada del Traslado de Aduanas, lo cual retrasó la compra y casi la hace imposible.</p>
<p>Al entrar en el Señorío, el Mariscal de Campo D. Blas de Loya, al frente de 3000 infantes y un regi­miento de caballería, para asegurar la paz en Vizca­ya (era éste muy afecto a la orden de los Carmelitas) y escuchó con interés a los Padres de Bilbao sobre el proyecto de fundación de casa desierto, prome­tiéndoles que haría todo lo posible.</p>
<p>En las escrituras de venta se lee cómo en las puertas de la iglesia parroquial del Concejo de San­ta María de Sestao un domingo 13 de Febrero de 1695, se quiere vender el monte de San Nicolás por no ser de ninguna utilidad, ni aprovechamiento, por ser tierra estéril y es inundada continuamente por el agua salada, y porque da muy poca renta al Conce­jo (100 reales al año). Era un juncal anegado conti­nuamente por el agua del mar.</p>
<p>A pesar de lo negativo del terreno no faltaron compradores: Simón de Mendieta, con 1300 duca­dos, que fueron pagados por Humberto Joaquín y Pedro Quartier, súbdito inglés este último, pero de tan mal ojo, tanto en la compra como en la explota­ción del islote que, muerto en Inglaterra, su hijo Pedro, menor de edad, hereda la propiedad con el montante de 74.296 reales y 6 maravedíes de plata de deuda.</p>
<p>Llegamos a 1718 y el padrastro curador del pequeño Quartier se niega irreductiblemente a la venta del lugar, aunque San Nicolás no hacía sino incrementar la deuda.</p>
<p>Tras un pleito de Bruno de Herueta, comisionado por el P. Provincial. El dueño del monte vendió resul­tándole provechosa porque los Carmelitas fueron buenos y fieles pagadores.</p>
<p>Se pagó la cantidad de 2000 ducados, que se convino pagarlos a razón de 60 al año, a más de los 74.296 reales y 6 maravedíes de plata de deuda.</p>
<p><strong>Nombre de Desierto</strong></p>
<p>El antiguo nombre de San Nicolás cede al de Desierto, y así se denomina a la parte de Barakaldo que cae junto a la ría, aunque la lengua de tierra donde estuvo el convento se denomina la Punta.</p>
<p>Lo más curioso es que el nombre de Desierto también vadeó la ría y nos encontramos con Desier­to-Erandio.</p>
<p>El camino de Bilbao transcurría por la margen derecha. Muchas personas venían a imponerse el escapulario carmelitano y venían hasta Erandio, donde estaba el embarcadero desde donde se cru­zaba la ría para acceder al Desierto. El embarcadero para el Desierto se convirtió en el habla simplificada de la gente en Desierto para la parte de Erandio. ¿A dónde vas? Al Desierto, refiriéndose al embarcadero de Erandio.</p>
<p><strong>Influencia de Barakaldo</strong></p>
<p>El desierto no estaba ubicado en territorio bara­kaldés. ¿Qué interés puede tener para la historia de Barakaldo? o ¿qué incidencia tuvo para nuestro municipio?</p>
<p>Con motivo de la desamortización desaparece el convento y hay un escrito del Ayuntamiento de Barakaldo al jefe político de Vizcaya:</p>
<p><em>“A V.S. con el debido respeto representan la sorpresa de sus vecinos y asistentes cuando han llegado a oír la traslación de los carme­litas descalzos del convento llamado San José de la Isla a otra provincia, particular­mente en el día que se ven privados de los Mercedarios Calzados de Burceña, pues siendo una de las anteiglesias de mayor población que tiene la provincia, les había quedado el recurso a dichos carmelitas, inmediatos o contiguos a esta dilatada an­teiglesia, en donde un considerable número de personas de este pueblo se </em>mantienen <em>con jornales y otros ejercicios a que se dedi­can en aquel convento por sus propios inte­reses. Otros han hallado en él remedio a sus apuros… Aplicados a su ministerio y al fo­mento de la labranza, alrededor de una mul­titud de pueblos que los estiman, necesitan: y buscan </em>y encuentran <em>en todos sus nego­cios, señor, sería la traslación de dicha co­munidad de una trascendencia perjudicial y de gravedad para estos habitantes y demás ‘, individuos, para verse abandonados los unos ‘ de su subsistencia, y los más que dejarían olvidar las obligaciones de ciudadano que, profesa la Religión Católica y que obvian tantos males…”.</em></p>
<p>De donde se puede deducir que en el siglo XVIII y comienzos del XIX, al menos, la potencia eco­nómica más fuerte de Barakaldo, a la que se acoge la mayor parte de sus habitantes, es la antigua jun­quera improductiva convertida en vega fértil gracias al esfuerzo tenaz y a la dirección de los Carmelitas del Desierto.</p>
<p>Esa misma planicie, será a finales del siglo XIX y durante el siglo XX, la potencia más fuerte de Vizca­ya y la que acogió a un gran número de habitantes como trabajadores de sus empresas.</p>
<p><strong>Técnica de regadío</strong></p>
<p>La huerta de los frailes carmelitas estaba en el monte de San Nicolás y la regaban con agua de llu­via; pero llegaban los meses de verano y las plantas se secaban. Se dieron cuenta de que algunas plan­tas de la vega aunque estuviesen afectadas por las mareas no se secaban, sino que se recuperaban y llegaban a fructificar. Esto, posiblemente les llevó a concebir la idea de regar con agua salada, para ello se construyó un fuerte muro alrededor de la vega, de tres metros de espesor y más de kilómetro y medio de longitud, con un talud de apoyo de tres metros. La labor de realización del muro estuvo a cargo de un fraile carmelita, Fray Juan de San José al que se le atribuía una fuerza descomunal.</p>
<p>Construyeron un chimbo (o balsa de agua) y un canal o pesquera que contenía piezas para la distri­bución del agua a las distintas parcelas cultivadas. El chimbo y el canal se llenaba de agua salada en las pleamares y y se vaciaban con la bajamar mediante compuertas.</p>
<p>Perpendicularmente al canal principal, los frailes prepararon las parcelas o tablares, que ocupaban toda la vega. Los tablares estaban dispuestos de forma que en ambos lados de cada uno de ellos y en toda su longitud quedaban formadas las regueras o zanjas que humedecían los tablares sin que el nivel del agua llegara a la superficie; de esta forma el salitre nunca llegaba a la raíz de las plantas. Los Carmelitas de La Punta fueron, los descubridores y pioneros de un sistema de regadío desconocido, que después se practicó en otros lugares costeros.</p>
<p>La vega estaba preparada para cultivar. Al princi­pio no podía sembrarse trigo porque maduraba antes de tiempo, tal era la ferocidad de aquellos arenales. Pero en seguida fueron muchos los frutos con cosechas de maíz, trigo y txakoli; hortalizas, manzanas… Se habla de recoger hasta 2000 fane­gas de trigo y maíz</p>
<p>El P. Ignacio de la Santísima Trinidad trabajó mu­cho en acomodar la tierra de labor, hizo levantar un curioso mapa de la vega. donde se reproduce a es­cala la vega solamente: a lo demás dio un tamaño ca­prichoso, diez veces mayor del que le corresponde.</p>
<p>La vega parece enrejada por líneas gruesas traza­das equidistantes, con una superficie total de más de 30 hectáreas.</p>
<p>Los grabados antiguos daban más importancia al Desierto, exagerando el tamaño de la Punta, mien­tras reducían la vega, que tenía 10 veces la exten­sión de la Punta.</p>
<p><strong>Pleitos con los carmelitas</strong></p>
<p>La presencia de los carmelitas no fueron siempre de una convivencia cordial y amistosa. Periódica­mente se rompía la armonía vecinal.</p>
<p>Entre todos los pleitos, recojo alguno que tuvo que ver con vecinos de Barakaldo.</p>
<p>El convento contaba con jornaleros de Barakaldo y Erandio. El Cura párroco de Sestao quiso cobrar los diezmos a la iglesia a los trabajadores allí donde ganaban sus jornales. Esto hizo que muchos jorna­leros abandonasen sus trabajos y los frailes encon­trasen problemas para encontrar trabajadores que quisieran trabajar para ellos.</p>
<p>En 1751 había varios vecinos de Barakaldo que debían algunos reales a los Carmelitas del Desierto por el maíz que les había entregado. El P Fray Fer­nando de San Joaquín, prior del convento, deman­dó a los deudores ante el Corregidor de Bizkaia y éste, a petición suya, ordenó que pagaran sus deu­das a la comunidad dentro de tres días y que en su defecto se les apremiaría a ello “por venta y remate de vienes”. La mayoría de los demandados no es­taba de acuerdo con la contabilidad que el conven­to había llevado con ellos porque aseguraban que aunque era cierto que se les había entregado el maíz, parte ya había sido pagado con carbón, paja y trabajos que habían realizado en la vega del con­vento.</p>
<p>El 1837. la ley de Desamortización de Mendizábal dio término a estas cuestiones al obligar a los Car­melitas a abandonar aquel idílico lugar, que fue tan laureado por todos los que se acercaban a estos parajes. Entre ellos</p>
<p>Guillermo Humboldt en 1801:</p>
<p><strong><em>“En el camino de Bilbao a Somorrostro no se puede olvidar el Desierto. Esta pequeña </em></strong><strong>penín­<em>sula, que forma el Ibaizábal, donde se vierte en él un pequeño arroyo de montañas, el Galindo, es uno de los puntos más encantado­res de toda España, pues desde él se divisa, de una vez, el paisaje de Bilbao, el mar con sus montes piramidales y Somorrostro”.</em></strong></p>
<p>Gaspar Melchor de Jovellanos:</p>
<p><strong><em>“16 de agosto de 1791.- Bajada al Desierto. ‘ Convento de Carmelitas Descalzos, situado entre dos brazos de la ría de Portugalete; todo bien cercado; con bosque; una bellísima vega;… “</em></strong></p>
<p>Félix María de Samaniego:</p>
<p><strong><em>“En el más sano clima de España, una fértil colina hermosea y domina el mar y la campa­ña…”</em></strong></p>
<p><strong><em> </em></strong></p>
<p><strong>Vida cotidiana de los frailes carmelitas</strong></p>
<p>Los carmelitas llevaban una vida muy austera, basada en la oración, en el trabajo y en la peniten­cia. Su alimentación era muy frugal, a base de pan, legumbres, hortalizas y algo de pescado que cap­turaban en el cauce desde Portugalete hacia Urbí­naga.</p>
<p>La enfermería y los servicios para los huéspedes eran objeto de mayor atención, reservando para los enfermos comodidades que ellos no se permitían. A los criados les entregaban sábanas, de las que ellos prescindían.</p>
<p><strong>Últimos años del convento</strong></p>
<p>En 1801, con motivo de la Zamacolada, y de la ocupación de Bilbao por parte de las tropas de Godoy, la Junta de Sanidad del Puerto pidió al Prior del Desierto sitio en el convento para alojar tripulan­tes de barcos puestos en cuarentena. A pesar de la oposición del prior, la Junta ocupó las casetas, paja­res y tejavanas de la vega. En 1805, se decretó que las ermitas fuesen destinadas a Lazareto.</p>
<p>En 1808 con motivo de la prohibición de los con­ventos por parte de José Bonaparte, los frailes se dispersaron.</p>
<p>En 1813 se volvió a reunir la comunidad. Se pudo recuperar casi todo lo que se había pasado a la Administración.</p>
<p>En 1816 se reanudó la observancia eremítica.</p>
<p>La Junta Suprema de Sanidad del Reino ordenó la retirada de los lazaretos del Desierto y los instaló en el castillo de Luchana.</p>
<p>¿Cómo se extingue la vida eremítica en San José de la Isla? ¿Qué día lo abandonaron definitivamente los religiosos?. El día 18 de septiembre de 1834 salen los religiosos del desierto.</p>
<p>El convento fue ocupado por las tropas de la Rei­na (Isabel II), se convirtió en un fuerte inexpugnable durante las Guerras Carlistas.</p>
<p>En la Segunda Guerra Carlista, 1874, la guarni­ción del Desierto se rinde a los carlistas.</p>
<p>En 1879 posee la propiedad la Compañía inglesa “Cantabrian”, que la vende con todos sus edificios y hornos a D. Francisco de las Rivas Ubieta, primer Marqués de Mudela, que hace de ella la fábrica de “San Francisco”.</p>
<p>En 1895, en capítulo, los carmelitas vuelven a demandar un Desierto y esta vez la comunidad que había habitado en San José de la Isla se ubica en Herrera, cerca de Miranda de Ebro, un santuario que había sido habitado por Cistercienses. Se compró el lugar y se instaló allí el Desierto. Este lugar se vio en 1903 que no prestaba las suficientes condiciones para lo que era un Desierto carmelita y adquirieron un nuevo emplazamiento en Hoz de Anero, una finca denominada Los Palacios de Rigada, en la provincia de Cantabria, donde todavía hoy existe una peque­ña comunidad de carmelitas descalzos que viven en ese Desierto, y que son los continuadores de la primitiva comunidad que habitó San José de la Isla.</p>
<h5 style="text-align: right;">Escrito por Daniel Castillo</h5>
</div>
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		<title>El Convento de los Mercedarios de Burceña</title>
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		<pubDate>Sat, 04 Apr 2009 06:24:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
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		<description><![CDATA[LOS ORÍGENES “La Santísima Imagen de Nuestra Señora de Burzeña es la Pa­trona del convento, es una vizcaína la más noble, y la más antigua de toda. Vizcaya, porque es tan antigua como el mismo Señorío: tenía su ermita adonde labró el Conde su Iglesia, por la gran de­voción que todo el Señorío tenía con [...]]]></description>
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<p>LOS ORÍGENES</p>
<p><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/04/mercedarios_burcenya_1.jpg" class="floatbox" rev="group:195 caption:`mercedarios_burcenya_1`" target="_blank"><img class="alignright size-medium wp-image-275" style="margin: 5px;" title="mercedarios_burcenya_1" src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/04/mercedarios_burcenya_1-300x196.jpg" alt="mercedarios_burcenya_1" width="300" height="196" /></a>“La Santísima Imagen de Nuestra Señora de Burzeña es la Pa­trona del convento, es una vizcaína la más noble, y la más antigua de toda<sub>.</sub> Vizcaya, porque es tan antigua como el mismo Señorío: tenía su ermita adonde labró el Conde su Iglesia, por la gran de­voción que todo el Señorío tenía con esta Santísima Imagen; y no sólo la Imagen, sino aún el <em>Convento </em>de Nuestra Señora de Merced es más antiguo que la ilustre Villa de Vilbao, de la cual dista una legua dicho Convento”<a name="_ftnref1" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn1">[1]</a></p>
<p>Explayábase ilusionado en estas consideraciones el sencillo histo­riador mercedario que no pudo advertir el error a que le inducía una fecha equivocada. Cuando nació el convento de Burceña, Bilbao existía siglos ha<a name="_ftnref2" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn2">[2]</a> y las naves de sus hijos surcaban las aguas que un día serían familiares a sus frailes.</p>
<p>Y la Virgen de Burceña no necesitaba cimentar su abolengo en frágiles comparaciones. Bastábale que su recuerdo se perdiera en el pasado. ¿Desde cuándo era venerada a orillas del Cadagua? En 1384 nos dice el Conde Fernán Pérez de Ayala que él había edificado su iglesia y, como patrono que era en consecuencia, la llama con de­recho “nuestro monesterio e iglesia que yo he hecho”<a name="_ftnref3" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn3">[3]</a>. Pero antes que la iglesita del conde, ¿existia ya la humilde y rústica ermita tan sólo de galas campestres adornada y hermosa por la fe y la plegaria de sus devotos?</p>
<p>Un indicio del aprecio en que el señor de Ayala tenía a esta iglesia de Santa María de Burceña y que al mismo tiempo nos per­mite remontar unos años en sus orígenes, es el siguiente. Fernán Pérez sucedió en el condado a su hermano mayor, Sancho Pérez de Ayala, muerto sin sucesión legítima,  como nos lo dice él mismo: “Este don Sancho Pérez non dejo fijos, legítimos salvo un fijo de ganancia que se diz Sancho Perez de Ayala. E entonces vino a la tierra don Fernán Perez de Ayala, su hermano mediano, e toma­ronlo por Señor, asi como era derecho de su linage, e por voluntad de Dios es oy el mayor del linage de Ayala<a name="_ftnref4" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn4">[4]</a>.</p>
<p>No sabemos qué año mataron los de Abendaño y Salcedo al dicho Sancho Pérez; pero sí que le tendieron asechanza en los montes de Llanteno. “E Don Sancho Perez non venie apercevido, sino con pocos. E corrio con su cavallo fasta cerca de Nuestra Señora de Respaldiza, onde malamente le mataron”<a name="_ftnref5" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn5">[5]</a>. Desde Respaldiza trajeron sus restos a Burceña para enterrarlos en la iglesia de la familia. Esto parece indicar que el suceso tuvo lugar antes de 1365, año en que don Fernán Pérez de Ayala fundó el monasterio de dueñas de Que­jana<a name="_ftnref6" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn6">[6]</a>, que había de polarizar después los favores de la casa de Ayala y ser su panteón familiar.</p>
<p>Desde la construcción hasta su entrega a los frailes mercedarios la iglesia de Santa María de Burceña estaría servida por algún clé­rigo nombrado por el patrono, ya que, aunque éste la llama “mones­terio”, sabemos que en la Vizcaya de la época nada más quiere decir este nombre que iglesia de patronato<a name="_ftnref7" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn7">[7]</a>. Dicha iglesia sería clara­mente útil para la piedad de lo3 fieles, pues las iglesias parroquiales de Abando y Baracaldo estaban alejadas.</p>
<p>Próxima a la iglesia poseía Don Fernán “la mi torre e casa que yo fice”, en que se acomodaron los religiosos y que no hemos de confun­dir con las torres de Luchana que se hallaban situadas ya a la orilla del Nervión<a name="_ftnref8" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn8">[8]</a>.</p>
<p>Era Don Fernán hombre de arraigada fe y piedad, como lo prue­ban, más aún que sus fundaciones religiosas, el hecho que su hijo y sucesor Pero López de Ayala tomó para basar su elogio: “amava e temia mucho a Dios. E ficiera grandes daños e venganzas por la mala muerte que dieron los gamboinos a Don Sancho Perez su hermano si no fuese tan buen christiano”<a name="_ftnref9" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn9">[9]</a>. Elogio elocuente y cumplido pa­ra un señor de su época, tan trabajada por las luchas de banderizos. Añadamos que, a la muerte de su esposa Doña Elvira Alvarez, ingre­so en la Orden de Predicadores<a name="_ftnref10" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn10">[10]</a>.</p>
<p>A principios de mayo de 1384, Don Fray Fernán Pérez de Ayala se acercaba ya a los ochenta años y solo le restaban diecisiete meses a su no corta vida<a name="_ftnref11" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn11">[11]</a>. Su hijo y futuro heredero, a quien asocia a la donación, Pero López de Ayala, era ya hacia años personaje im­portante en la corte de Castilla. Diez años antes (12-XII-1373) le ha­bía instituido heredero de su mayorazgo que comprendía las pose­siones de Baracaldo: “todo lo que yo he en el monesterio de San Juan de Quexana e todo lo que he al fuero de Ayala e todo lo que he en Orozco e en Varacaldo lo fago maiorazgo para <em>que lo ayudes </em>vos el dicho Pero Lopez mi hijo despues de mis días”<a name="_ftnref12" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn12">[12]</a>.</p>
<p>Para hacer la donación se reunieron en la casa-torre de Burceña, el anciano Don Fernán, su hijo y el comendador mercedario Fray Lorenzo de Monterrey. Vizcaya tenía, a la sazón, un sólo convento de religiosos, el de San Francisco de Bermeo<a name="_ftnref13" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn13">[13]</a>. Los mercedarios de Burceña serían los segundos. Don Fernán se había fijado en ellos, no sólo por su afición personal a la orden de la Merced y los traba­jos que sus religiosos soportaban en la redención de cautivos, sino también pensando en los “cristianos cautivos de esta tierra, provin­cia e montañas<a name="_ftnref14" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn14">[14]</a> que mas continuo son cautibos por ser marean­tes por los mares”. Le preocupaba la suerte de los hijos de la tierra.</p>
<p>La Orden de la Merced recibe del señor de Ayala la iglesia de Santa María de Burceña, la torre y casa cercana para residencia de los religiosos y para su sustentación numerosas tierras que nos per­miten calificar de verdaderamente magnífica la donación. Por su par­te los frailes habían de rogar a Dios por las almas de Don Fernán, de sus padres, de Sancho Pérez de Ayala y demás de su linaje que recibieran sepultura en Burceña.</p>
<p>No dejaron de presentarse dificultades en el primer siglo de vida del nuevo convento al que las casas de Pamplona y Logroño le dispu­taban el derecho a recoger limosnas en las regiones vecinas. El capí­tulo general de Guadalajara, en 1467, decreta -quizás zanjando la controversia- que Burceña sea casa aneja del convento de Logroño<a name="_ftnref15" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn15">[15]</a>; a éste le corresponden también las limosnas de Guiptízcoa<a name="_ftnref16" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn16">[16]</a>.</p>
<p>Pero la cuestión no terminó. Años después el obispo de Tuy y mercedario, Fray Diego de Muros, dicta sentencia arbitral sobre los limites de los conventos de Burceña, Estella y Logroño; dicha sen­tencia es confirmada por el capítulo general de Gerona en 1481 y se le ordena al comendador de Logroño que respete los derechos aje­nos<a name="_ftnref17" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn17">[17]</a>. Resuelto este problema, el convento de Burceña puede cre­cer y fortificarse como, en efecto, lo hace a lo largó del siglo XVI; de su seno nacerán hijos ilustres en la santidad, la ciencia y el go­bierno<a name="_ftnref18" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn18">[18]</a>.</p>
<p>No es propio de este artículo alejarnos de los días de la fundación del convento y no lo necesitamos para hallar al fraile más ilustre que de Burceña saliera, a Fray Juan de Zorroza, mártir de los moros en Baza, en 1482, cuando esperaba recursos para completar la reden­ción de cautivos.</p>
<p>Siglos después de su martirio se conservaba en el convento de Burceña el acta de su profesión religiosa o, al menos, el libro de pro­fesiones, hoy perdido.</p>
<p>Por él sabemos que Juan de Zorroza emitió sus votos el domingo 4 de junio de 1433 y en manos del, a la sazón, comendador de Bur­ceña Fray Miguel de Aguirre, bachiller en Teología y comendador perpetuo del dicho convento<a name="_ftnref19" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn19">[19]</a>. Otro dato interesante conservó el libro de profesiones acerca del Padre Aguirre y es que estuvo cin­co años en rehenes en Baza, cuando ésta se hallaba bajo la domina­ción mora<a name="_ftnref20" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn20">[20]</a>; sin que podamos puntualizar si este cautiverio tuvo lugar antes o después de la profesión de Zorroza.</p>
<p>Cómo naciera la afición del joven vástago de los Zorroza a la or­den y convento mercedario, es fácil de comprender. Desde su casa natal, si el arbolado no lo estorbaba, podía divisar la torre de Burce­ña y la espadaña de la ermita de la Virgen. Mientras larga distancia separaba a los habitantes de la casa Solar de Zorroza de su iglesia, parroquial de San Vicente de Abando, para llegarse a la iglesita de Burceña bastábales atravesar el río Cadagua. El prestigio de los frayles redentores, cuya misión encajaba tan plenamente en el ambiente, haría lo demás. Juan, segundón probablemente de su fa­milia, vio un camino abierto por el que enderezar su vida.</p>
<p>Si hemos de mantener el año 1416 como fecha de su nacimiento tendría quince años al tomar el hábito mercedario en Santa María de Burceña<a name="_ftnref21" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn21">[21]</a> y dieciséis al hacer su profesión. En 1432 el convento se hallaba aun en su juventud. No había cumplido los cincuenta años de su existencia y se debatía en las dificultades del reconocimiento de su autonomía.</p>
<p>La comunidad que habitaba en la antigua torre de los Ayala se­ria pequeña. Sus actividades habituales: el culto y la recolección de limosnas para la redención. Es indudable que también atendería es­piritualmente a los habitantes de las cercanías. De cuando en cuan­do un acontecimiento extraordinario: la marcha de 103 redentores a tierras de moros<a name="_ftnref22" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn22">[22]</a>.</p>
<p>Al emitir sus votos, Juan de Zorroza sabía bien la vida que abra­zaba. La entrega a Dios y al prójimo, la redención, posiblemente la cautividad y el martirio. Su vida en la Orden de la Merced pasará al olvido, para nosotros, hasta que llegue el momento culminante de su martirio, al cabo de cincuenta años de vida religiosa. Nada sabe­mos de ellos, pero son la raíz y el secreto de un final glorioso.</p>
<p>EL DOCUMENTO FUNDACIONAL</p>
<p>1. Su transmisión</p>
<p>1. En el archivo cíe los Duques de Alba existió este documento, según testimonio del Marqués de Lozoya<a name="_ftnref23" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn23">[23]</a> ¿Era original o copia autorizada o simple? Lozoya, que en otros casos de copias advierte, nada dice.</p>
<p>2. Copia simple, varios siglos posterior, se conserva en el Ar­chivo de la Corona de Aragón (Barcelona)<a name="_ftnref24" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn24">[24]</a> , entre otros papeles procedentes del archivo antiguo de los mercedarios de Barcelona.</p>
<p>3. Lo publicó Fray FRANCISCO DE LEDESMA en su <em>Historia breve de la fundación del convento de la Purissima Concepcion de María Santissima, llamado comúnmente de Alarcon y del convento de San Fernando, de Religiosas del Real Orden de Nuestra Señora de la Merced, Redención de Cautivos<a name="_ftnref25" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn25"><strong>[25]</strong></a>.</em></p>
<p>4. Lo transcribió JUAN RAMON DE 7TURRIZA ZARALA en <em>su Historia General de Vizcaya. </em>De los varios manuscritos que per­sonalmente hizo, aparece en los dos que se han publicado con los apéndices documentales, a saber, el de 1875<a name="_ftnref26" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn26">[26]</a> y el de 1793<a name="_ftnref27" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn27">[27]</a>. Es de notar que mientras en el primero aparece añadido al final -quizás porque hizo la copia después de transcrita parte de la obra-, en el segundo aparece ya en el orden correspondiente. Itu­rriza conoció la obra del Padre Ledesma, al menos la menciona<a name="_ftnref28" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn28">[28]</a>.</p>
<p>5. Nuevamente lo transcribe y publica JUAN E. DELMAS en su interesante estudio sobre Las <em>torres de Luchana desde su funda­ción hasta su ruina<a name="_ftnref29" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn29"><strong>[29]</strong></a>.</em> LABAYRU<em> </em>reproduce este texto sin modi­ficar ni aun los más manifiestos errores<a name="_ftnref30" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn30">[30]</a>.</p>
<p>Analizados los diversos textos llegamos a las siguientes conclusio­nes: a) Las transcripciones de Ledesma, Iturriza y Delmas lo son, directa o indirectamente, de la copia autorizada por el mismo notario que asistió a la donación, Juan Ortiz de Unçaa, a petición del propio Fr. Lorenzo de Monterrey y por mandato del donante, Fernán Pérez de Ayala, y podemos pensar que en el mismo acto o inmediata­mente después.</p>
<p>b) ITURRIZA advierte que hace su copia de la que se conser­vaba en el archivo de Burceña. LEDESMA nada dice de la suya, pero personalmente o a través de algún hermano en religión puede darse por cierta la misma procedencia. Las diferencias entre ambos,  de escasa monta si prescindimos de alguna omisión, pueden expli­carse por defecto de la nueva transcripción.</p>
<p>c) La transcripción más defectuosa de todas es la de DELMAS, sin que pueda precisarse hasta qué punto la responsabilidad de errores y variantes haya de recaer sobre Delmas o sobre el manus­crito que utilizó. Delmas conocía y utilizó la obra de Iturriza en sus estudios; incluso pudo tener entre manos la edición de Fita. Sin embargo, las diferencias ortográficas de su transcripción y otras va­riantes obligan a pensar que el manuscrito base de su edición fue otro que el utilizado por Iturriza, si bien algunas coincidencias su sugerirían el influjo de Iturriza en la interpretación. Algunas omisiones -dos en concreto- comunes pudieran deberse también a la existen­cia de otra copia, distinta de la manejada por Ledesma y que fuera la última razón de la coincidencia.</p>
<p>De todas maneras disponemos de material más que suficiente para fijar el texto del documento fundacional. Para darlo hemos tomado por base la transcripción de Iturriza (según la edición de Fita), que se muestra más respetuosa que Ledesma con la ortogra­fía; sin que pretendamos dar la ortografía original. En las lecciones variantes no se plantea problema especial, pues el contexto del do­cumento obliga en todo; los casos a una opción determinada. Ello no obsta para que, a pie de página, anotemos las variantes que pudieran tener algún interés, aunque a veces se trate de evidentes errores del copista; prescindiremos de las puramente ortográficas que por lo tardío de las transcripciones no ofrecen interés alguno. En las notas distinguimos las dos redacciones de la obra de Iturriza; llamamos A a la de  1735, editada por Fita, y B a la de 1793, editada por Rodríguez.</p>
<p>2. El texto</p>
<p>Sepan quantos esta carta et donación no rebocable et perpetua para siempre jamas vieren et leieren como yo el conde Fernan Perez<a name="_ftnref31" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn31">[31]</a> de Ayala et en nombre de Pero Lopez mi fijo legitimo et heredero de mi estado fago esta perpetua donación para en todo el tiempo del mundo<a name="_ftnref32" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn32">[32]</a> a bos el devoto religioso el licenciado frai Lorenzo de Monterrei de la orden de Santa Maria de la Merced et comendador, del nuestro monesterio et iglesia que yo obe fecho et edificado en el lugar de Burceña, pueblo de Baracaldo, de las En­cartaciones del Señorio de Vizcaya, por la gran voluntad et devoción que yo  he a la dicha orden de Santa Maria por las muchas et buenas obras pias en que los frailes della se emplean rescatando et sacando de poder de moros e cautiverio a los cristianos que ende estan en gran<a name="_ftnref33" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn33">[33]</a> laceria et<a name="_ftnref34" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn34">[34]</a> peligro de perder la fee santa, pasando como pasan grandes peligros et trabajos por mares et tierras por los librar et rescatar gastando<a name="_ftnref35" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn35">[35]</a> de sus algos et haberes et ende sacando cautivos de esta tierra, provincia et montañas que mas continuo son cautivos por ser mareantes por los mares. Por ende acatando lo suso dicho et para que mejor se puedan emplear en la tan santa obra et se animen los otros buenos cristianos a dar a esta orden para lo suso dicho, os dono et do<a name="_ftnref36" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn36">[36]</a> por mi et mis subcesores del mi estado, en nombre de toda la orden, la<a name="_ftnref37" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn37">[37]</a> mi iglesia que yo obe fecho et edificado para mí devocion intitulada Santa María de Burceña, ribera del brazo de mar et rio caudal Cadaguas llamado, que viene et pasa por la villa de Valmaseda et pasa por las mis torres de Luchana a la mar fasta el puerto de la villa de Portugalete, por las muchas mercedes et beneficios que la Virgen Maria siempre me ha fecho et me face, para que lo haiades et gocedes para siempre et sirvades a la Virgen Maria con todos los privillegios et perdonanzas que yo tengo ganadas de los santos papas Apostolicos et de los venerables obispos de Calaorra et la Calzada para todos los que ende so, enterraren et hi ende estobieren a oir los santos oficios en pro de las animas de los fieles cristianos.</p>
<p>Ansi mismo os dono<a name="_ftnref38" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn38">[38]</a> para en que moredes<a name="_ftnref39" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn39">[39]</a> et bibades bos et los frailes presentes et foturos la mi torre e casa<a name="_ftnref40" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn40">[40]</a> que yo fice et he acerca de la Eglesia con todas sus guertas e tierras et antezanas, bagos<a name="_ftnref41" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn41">[41]</a> et por plantar, dende la casa de Sancho Perez de Tapia fasta la casa de Juan Vrtiz<a name="_ftnref42" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn42">[42]</a> de Burceña mi merino et alcaide de las mis torres de Luchana et Cadahalso et sus tierras et montes et pasaje de tapia et otros bienes et casas foreras que yo he et tengo en la dicha tierra et valles del dicho pueblo et en sus comarcas et sus terminos<a name="_ftnref43" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn43">[43]</a>; et asi mismo haiades por buestro propio suelo et tierra para os sustentar et aprovechar et plantar<a name="_ftnref44" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn44">[44]</a> et sembrar et criar todo el suelo et tierra que esta dende el esquinal de la casa et guerta de Pedro Urtiz de Unsaa mi mayordomo, fasta la mar, derecho abajo por el camino real que viene de Balmaseda a Portogalete fasta el regato encañado<a name="_ftnref45" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn45">[45]</a> nombrado de Mespele­rreca derecho abajo fasta la mar salada et río suso declarado que para por delante de la mi eglesia de Santa Maria de Burceña, et las mis torres de Luchana, con todos sus pastos, herbages, tierras bagas<a name="_ftnref46" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn46">[46]</a>, labradas e por labrar, aguas corrientes et estancos, et dehesas et suelos<a name="_ftnref47" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn47">[47]</a> plantados et por plantar con lo demas de ello annejado et a mi tocante en la dicha tierra os dono dende la foxa del monte fasta abajo la piedra del río, para que la haiades et gocedes para siempre para el dicho monesterio et sacar cautibos et para que fagades otros santos sacrificios, et por que roguedes a Dios por mi alma et de mis señores padre et madre que Dios hala, et por el alma de Sancho Perez de Ayala mi hermano que esta ende enterrado en la dicha eglesia con otros de mi casa e linaje; et otrosi os do ende luego los mis paramentos et almalafas et aljubas, et raciles et tapettes<a name="_ftnref48" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn48">[48]</a> para la dicha eglesia et servicios de Dios et  todo el<a name="_ftnref49" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn49">[49]</a> algo que ende mas haia <a name="_ftnref50" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn50">[50]</a> en la dicha mi casa para buestro servicio, para que lo haiades et tengades<a name="_ftnref51" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn51">[51]</a> et poseiades quietamente, et fago esta presente carta de donacion por las razones susodichas, con todas las mejoras, vinculos et fuerzas que al pre­sente se pueden facer et por tiempo futuro facer podrian para que ninguno, nin algunos [del mi estado, casa linaje e descendencia, ni otros algunos quier que sean os lo perturben ni quiten; mas antes si alguno o algunos]<a name="_ftnref52" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn52">[52]</a> os contrabinieren o contrallaren a esta mi voluntad et donación que ansi yo bos fago<a name="_ftnref53" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn53">[53]</a> nuestro Señor Jesu­cristo et la Virgen Santa Maria<a name="_ftnref54" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn54">[54]</a> sean, buestros defensores de todo daño, traicion et alebosia et de malos acometimientos<a name="_ftnref55" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn55">[55]</a> de malos homes de sin temor de Dios nuestro Señor et de justicia del mundo, sino que siempre os sean como yo al presente lo so¡ los míos subce­sores<a name="_ftnref56" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn56">[56]</a> en buestra defensa y quien lo contrario a esta mi<a name="_ftnref57" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn57">[57]</a> donacion ficiere la maldicion de Dios omnipotente e de Santa Maria su madre et la mia venga sobre el.</p>
<p>Fue fecha esta donacion en el lugar de Burceña, dentro de la casa et torre a cuatro días de mayo del año del nacimiento del nuestro Salvador Jesucristo de mil doscientas e ochenta e cuatro años: a lo qual fueron et se hallaron presentes por testigos de la dicha donación con el dicho señor conde Fernan Perez de Ayala et su fijo Pero Lopez et ante mi el escribano Sancho de Tapia, Ochoa de Burceñá et Joan de Nesana et otros vecinos de dicho pueblo et firmo el dicho señor conde et su fijo<a name="_ftnref58" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn58">[58]</a>. Pero Lopez. -Fernan Perez- Pero Lopez. E fizelo<a name="_ftnref59" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn59">[59]</a> escribir e notar por mandato de dicho señor Conde, Juan Urtiz de Unsaa escribano. Et yo Juan Urt1z de Unsaa, escribano del rey nuestro señor fui notario suyo [e de la merindad e junta de Ayala presente fui a todo lo que]<a name="_ftnref60" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn60">[60]</a> de suso dicho es en esta donacion perpetua juntamente con el señor conde Fernan Perez et su fijo Pero Lopez et testigos dj esta donación por­petua e per mandado da dicho soñar conde la fiz escribir et notar a ruego de dicho frai Lorenzo de Monterrei de la dicha orden de la Merced: et por ende en testimonio de lo suso dicho fíze<a name="_ftnref61" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn61">[61]</a> aqui este mio signo acostumbrado que es atal. -En testimonio de ver­dad -Juan Urtiz de Unsaa.</p>
<p><em>3. La fecha</em></p>
<p>Todas las copias que conocemos del documento fundacional dan la fecha de 1284. Ello nos lleva a pensar que, quizás, esta fecha se hallara ya en la escritura original o por lo menos en una de las primeras copias.</p>
<p>Sin embargo, está ciertamente equivocada. He aquí las razones: 1.4 Don Fernán Pérez de Ayala vivió de 1305 a 1385<a name="_ftnref62" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn62">[62]</a> y su hijo Pero López de Ayala de 1333<a name="_ftnref63" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn63">[63]</a> a 1407<a name="_ftnref64" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn64">[64]</a>. En la escritura de Burceña llama Fernán Pérez a Pero López, “mi fixo lexitimo et heredero de mi estado”. Ahora bien, Fernán fundó el mayorazgo de Ayala por público instrumento datado a 12 de diciembre de 1373 (era 1411), nombrando sucesor suyo a Pero López<a name="_ftnref65" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn65">[65]</a> y lo confirma en su testamento hecho en Vítoria a 6 de enero de 1375 (era 1413)<a name="_ftnref66" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn66">[66]</a> 2º El mismo documento fundacional nos dice que dona a los mercedarios su iglesia y monesterio en “Burceña, pueblo de Bara­caldo, en las Encartaciones del Señorío de Vizcaya”. Ahora bien, en 1357, en el documento fundacional de San Francisco de Bermeo, dice el Señor de Vizcaya, Don Tello: “acordamos de facer vn mo­nesterio de fraires en el nuestro Señorío de Vizcaya, por quanto en todo el nuestro Señorio non havia monesterio ninguno de orden de religiosos<a name="_ftnref67" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn67">[67]</a>. Ello excluye claramente la existencia de un convento mercedario de Burceña.</p>
<p>3.<sup>4</sup> El documento que nos ocupa menciona al “puerto de la villa de Portugalete”. Y Portugalete fue fundada por la Señora de Viz­caya, Doña María Díaz de Haro, en 1322<a name="_ftnref68" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn68">[68]</a>.</p>
<p>4º La Orden de la Merced celebró el año 1317, en Valencia, un capítulo general de trascendental importancia para el futuro de la Orden. Sus actas<a name="_ftnref69" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn69">[69]</a> nos dan a conocer las distintas casas que entonces contaba. Burceña no aparece; prueba inequívoca de que aún no existía<a name="_ftnref70" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn70">[70]</a>.</p>
<p>Hemos acumulado todas estas razones que obligan a retrasar al siglo XIV la fundación de Burceña a fin de que se vea claramente que para salvar la fecha de 1284 no basta rastrear entre las genealo­gías de los Ayalas, la existencia de un Fernán Pérez de Ayala ante­rior al padre del Canciller. J. E. DELMAS que en su Guía histórico descriptiva <em>del </em>viajero en el Señorío <em>de Vizcaya </em>(Bilbao, 1865)<a name="_ftnref71" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn71">[71]</a> había dado por buena la corrección de ITURRIZA <a name="_ftnref72" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn72">[72]</a> y admitido la fecha de 1384, volvióse atrás<a name="_ftnref73" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn73">[73]</a>. Pretende que Fernán Pérez de Ayala vivió en el siglo XIII y erróneamente porque los mismos datos familiares de don Fernán que Delmas aduce lo identifican claramente -a pesar de alguna equivocación- con el padre del canciller<a name="_ftnref74" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn74">[74]</a>, de quien reconoce que escribió a principios del si­glo XIV, y que fué -y no un imaginario Pedro Pérez- quien en unión de su padre hizo la donación de Burceña. Es extraño que el embrollo cronológico de Delmas lograra ser aceptado por LABA­YRU<a name="_ftnref75" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn75">[75]</a>.</p>
<p>Ya ITURRIZA, a fines del siglo XVIII, propuso retrasar un siglo la fecha fundacional<a name="_ftnref76" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn76">[76]</a>. Hoy lo admiten con generalidad los histo­riadores que se han preocupado del problema<a name="_ftnref77" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn77">[77]</a>. El error se expli­caría fácilmente suponiendo la omisión inadvertida da una C en la datación de la copia que sirvió de arquetipo a las demás.</p>
<p><strong> </strong></p>
<hr size="1" /><a name="_ftn1" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref1">[1]</a> Fray FRANCISCO DE LEDESMA<strong>. </strong><em>Historia breve de la fundación del convento de la Purissima Concepción de María Santissima, llamado común­mente de Alarcón </em>(Madrid 1709), p. 249.<a name="_ftn2" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref2">[2]</a> Decimos «siglos ha», pues, en 1300, don Diego López de Haro otorga la carta-puebla a la puebla ya existente de Bilbao, si bien a la sazón parte de la anteiglesia de Begoña. Don Diego dio independencia y ser de villa a Bilbao. Únicamente en este sentido restringido puede llamársele fun­dador.</p>
<p><a name="_ftn3" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref3">[3]</a> Carta fundacional del monasterio de Burceña, cuyo texto damos a continuación.</p>
<p><a name="_ftn4" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref4">[4]</a> FERNÁN PÉREZ DE AYALA, Árbol <em>de l</em>a Casa <em>de </em>Ayala, en J. DE CONTRERAS. <em>Introducción </em>a la biografía <em>del Canciller </em>Ayala (Bilbao, 1950), p. 142-3</p>
<p><a name="_ftn5" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref5">[5]</a> <em>Ibid. p, 142. </em>Véase cómo narra la muerte LOPE GARCIA DE SALAZAR<strong>. </strong><em>Las bienandanxas e fortunas </em>(edíc. Rodríguez Herrero; Bilbao, 1955), <em>p. 254.</em></p>
<p><a name="_ftn6" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref6">[6]</a> <a href="http://cfr.la/"><em>Cfr. la</em></a> continuación de PERO LÓPEZ DE AYALA al Arbol de la Casa de <em>Ayala. loc. cit. p. 161.</em></p>
<p><a name="_ftn7" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref7">[7]</a> <a href="http://cssr.a.e.de/"><em>Conf. A. E. </em><em>DE</em></a> MAÑARICUA. Santa María de Begoña en la historia es­piritual <em>de Vizcaya </em>(Bilbao, 1950), p. 131-4.</p>
<p><a name="_ftn8" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref8">[8]</a> Sobre <em>estas </em>torres de Luchana c<em>fr. J, E. </em>DELMSA. <em>Bilbao. Cosas </em>de <em>antaño. Las </em>torres de <em>Luchana, desde su fundación hasta su ruina </em>en «Euskal-Erria» <em>21 (1899) 54-8, 90-3. 140.3, 174-8, 212-7. 234-9. 269-72 y 302-<sup>,</sup>5. </em>J. DE <a href="http://ybarra-p.de/">YBARRA-P. DE</a> GARMENDIA. <em>Torres </em>de <em>Vizcaya 1, </em>(Madrid, <em>1946), p. 262-6 </em>y lám. <em>101-2.</em></p>
<p><a name="_ftn9" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref9">[9]</a> PERO LÓPEZ DE AYALA, loc. Cit. t. p, 143.</p>
<p><a name="_ftn10" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref10">[10]</a> <em>Ibid, p. 1918</em></p>
<p><a name="_ftn11" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref11">[11]</a> Murió el 15-X-1385. Cfr. PERO LÓPEZ DE AYALA, loc. cit. p. 151.</p>
<p><a name="_ftn12" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref12">[12]</a> Escritura de fundación del mayorazgo de Ayala, en CONTRERAS. p, 62.</p>
<p><a name="_ftn13" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref13">[13]</a> Por el documento fundacional del convento de San Francisco de Bermeo otorgado por Don Tello, señor de Vizcaya, en 1357, sabemos que a la sazón no existía convento de frailes en Vizcaya (Cfr. texto en ITURRIZA<strong>. </strong><em>Historia general de Vizcaya, </em>edic, Rodríguez, Bilbao, 1936, p. 512). No tenemos noticia de que, a pesar de la donación de 1182 (texto en MANARICÚA,<strong> </strong><em>la. cit. </em>apén. I), se instalaran monjes premonstratenses en San Juan de Gaztelugach. Por lo que hace a San Agustín de Echebarría (Elorrio), está a punto de publicarse en <em>Scriptorium Victoriense, </em>revista del Seminario de Vi­toria, un artículo nuestro en que <em>se </em>estudia el problema de <em>si lo ocuparon monjes</em>; <em>los </em>datos que poseemos del siglo XIII parecen demostrar <a href="http://que.sl/"><em>que si</em></a><em> </em>en algún tiempo los hubo, en dicho siglo todo se reducía a la vida de comunidad de los beneficiados sirvientes.</p>
<p><a name="_ftn14" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref14">[14]</a> Vizcaya, Guipúzcoa y Santander</p>
<p><a name="_ftn15" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref15">[15]</a> Domus autem de Burcenya sit adnexa domui de Logronyo». Texto en <em>G.VAZQUEZ. La Merced a mediados de los siglos XV y XVI. Documentos inéditos y observaciones (Roma, 1931), p. 50.</em></p>
<p><a name="_ftn16" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref16">[16]</a> Item fuit stabílitum quod terra de Lepuaca, sit conventus de <em>Lo­</em>gronyo <em>(Ibid. 51</em><em>l).</em></p>
<p><a name="_ftn17" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref17">[17]</a> G. VÁZQUEZ. Manual de Historia de l<em>a Orden de Nuestra Señora de la Merced. </em><em>I </em>(Toledo, 1931), p. 382</p>
<p><a name="_ftn18" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref18">[18]</a> <em>G. </em>VÁZQUEZ. <em>Breve reseña de loa convento de la Orden de la Meced (Roma, 1932), p. 12.</em></p>
<p><a name="_ftn19" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref19">[19]</a> Cfr. Biblioteca Nacional de Madrid, manuscrito <em>2.443, </em>fol. 63 r. <em>y G. Henao. Averiguaciones de las antigüedades de Cantabria, II </em>(Salamanca. <em>1891), p, 324.</em></p>
<p><a name="_ftn20" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref20">[20]</a> Biblioteca Nacional de Madrid, manuscrito <em>2.443. </em>fol. 63 v. Aunque dice <em>Baeza, se </em>refiere a <em>Baza; </em>Baeza hacía tiempo que había sido recon­quistada.</p>
<p><a name="_ftn21" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref21">[21]</a> E. J. DE LABAYRU <em>(Galería de bascongados ilustres en religión, Bil­bao. 1893, p. 19) </em>da como fecha de la toma de hábito, tomada probablemente <em>de los </em>apuntes manuscritos del Padre Lápido, comendador de Burceña a fines del siglo XVIII,<em> el </em>año <em>1431, lo </em>que conviene con el 1432 de la profesión.</p>
<p><a name="_ftn22" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref22">[22]</a> De tres redenciones hechas por los frailes de Burceña en el siglo XIV no ha llegado noticia: la del Padre Aguirre que queda mencionada, la del Padre Zorroza y, en 1495, otra en que Intervino el comendador de este convento y que no puede ser la del Padre Aguirre por la distancia de tiempo (Cfr. VÁZQUEZ. <em>Manual, I, p. 396).</em></p>
<p><a name="_ftn23" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref23">[23]</a>CONTRERAS. <em>Obra citada, p. 118.</em></p>
<p><a name="_ftn24" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref24">[24]</a> Monacales, Hacienda, 2676</p>
<p><a name="_ftn25" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref25">[25]</a> Madrid, 1709. <em>p. 247-8.</em></p>
<p><a name="_ftn26" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref26">[26]</a> Publicada por F. PITA (Barcelona, <em>1884), .p. 402-3.</em></p>
<p><a name="_ftn27" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref27">[27]</a> Publicado por A. RODRIGUEZ (Bilbao, 193B), <em>p. 477-9</em></p>
<p><a name="_ftn28" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref28">[28]</a> Cfr. edic. Rodriguez, <em>p. 319.</em></p>
<p><a name="_ftn29" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref29">[29]</a> DELMAS, <em>Loc. cit. p. 91-3.</em></p>
<p><a name="_ftn30" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref30">[30]</a> <em>Historia general del Señorío de Bizcaya, II </em>(Bilbao, <em>1897), p,91-93.</em></p>
<p><a name="_ftn31" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref31">[31]</a> DELMAS :<em>Lopez. </em>Errata indudabbe, pues más abajo aparece repe­tidas veces como  Pérez.</p>
<p><a name="_ftn32" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref32">[32]</a> ITURRIZA a: <em>mando. Errata clara </em></p>
<p><a name="_ftn33" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref33">[33]</a> DELMAS: OMITE <em>gran </em></p>
<p><a name="_ftn34" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref34">[34]</a> DELMAS: <em>en. </em></p>
<p><a name="_ftn35" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref35">[35]</a> DELMAS: <em>quitando. </em></p>
<p><a name="_ftn36" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref36">[36]</a> LEDESMA: <em>doto. </em>ITURRIZA A, y DELMAB: <em>todo­</em></p>
<p><a name="_ftn37" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref37">[37]</a> LEDESMA: de la. Introduce <em>la de como </em>consecuencia de <em>doto.</em></p>
<p><a name="_ftn38" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref38">[38]</a> ITURRIZA A: <em>ordono. </em>DELMAS :<em>ordeno.</em></p>
<p><a name="_ftn39" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref39">[39]</a> ITURRIZA A. y DELMAS: <em>morides.</em></p>
<p><a name="_ftn40" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref40">[40]</a> ITURRIZA B.: <em>casas.</em></p>
<p><a name="_ftn41" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref41">[41]</a> DELMAS: <em>baxos,</em></p>
<p><a name="_ftn42" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref42">[42]</a> DELMAS e ITURRIZA A.: <em>Juan Cruz</em></p>
<p><a name="_ftn43" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref43">[43]</a> LEDESMA e ITURRIZA A.: <em>conterminos</em></p>
<p><a name="_ftn44" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref44">[44]</a> LEDESMA: <em>aprovechar de plantíos</em></p>
<p><a name="_ftn45" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref45">[45]</a> LEDESMA: <em>y cañada</em></p>
<p><a name="_ftn46" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref46">[46]</a> <em>DELMAS: boxas</em></p>
<p><a name="_ftn47" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref47">[47]</a> DELMAS: <em>lechos.</em></p>
<p><a name="_ftn48" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref48">[48]</a> DELMAS : <em>rapetes.</em></p>
<p><a name="_ftn49" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref49">[49]</a> DELMAS: e.</p>
<p><a name="_ftn50" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref50">[50]</a> LEDESMA: <em>ay.</em></p>
<p><a name="_ftn51" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref51">[51]</a> DELMAS : suprime <em>et tengades,</em></p>
<p><a name="_ftn52" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref52">[52]</a> Lo incluido entre [] solamente aparece en Ledesma.</p>
<p><a name="_ftn53" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref53">[53]</a> DELMAS: F<em>ago en.</em></p>
<p><a name="_ftn54" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref54">[54]</a> LEDESMA omite la mención de N<sub>•</sub> S. Jesucristo y dice: F<em>ago y a la Virgen.</em></p>
<p><a name="_ftn55" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref55">[55]</a> DELMAS: omite <em>de malos acometimientos</em></p>
<p><a name="_ftn56" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref56">[56]</a> DELMAS: <em>defensores.</em></p>
<p><a name="_ftn57" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref57">[57]</a> DELMAS omite: mi</p>
<p><a name="_ftn58" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref58">[58]</a> DELMAS: tio</p>
<p><a name="_ftn59" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref59">[59]</a> ITURRIZA <em>A. y </em>DELMAS: <em>fuelo.</em></p>
<p><a name="_ftn60" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref60">[60]</a> Lo incluído entre [ ]<em> solamente </em>en Ledesma. DELMAS: <em>su notario suyo de susodicho fice esta donacion perpetua</em></p>
<p><a name="_ftn61" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref61">[61]</a> LEDESMA:<em> fue</em><em>.</em></p>
<p><a name="_ftn62" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref62">[62]</a> <em> R. </em>DE FLORANES<em><sub>•</sub></em> <em>Vida literaria del canciller mayor de Castilla D. Pe­dro López de Ayala </em>en «Colección de documentos inéditos para la historia <em>de </em>España, tomo 19 (Madrid, 1851), p. 39-43.</p>
<p><a name="_ftn63" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref63">[63]</a> CONTRERAS, <em>P. 38.</em></p>
<p><a name="_ftn64" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref64">[64]</a> <em>El 23-XII-1406 </em>vivía aún, aunque «enfermo echado en una cama en las casas de su morada» en Calahorra, consta de su testamento (CONTRERAS, <em>p.115). Dobió </em>morir poco después, según la continuación anó­nima de la genealogía de los Ayala, «en Calahorra en edad de setenta y cinco años <em>(ibid p.155).</em></p>
<p><a name="_ftn65" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref65">[65]</a> Documento en CONTRERAS, p. 61-7<em> </em></p>
<p><a name="_ftn66" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref66">[66]</a> <em>Ibid. p. 76</em></p>
<p><a name="_ftn67" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref67">[67]</a> Texto de ITURRIZA (edic. Rodríguez) p. 512</p>
<p><a name="_ftn68" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref68">[68]</a> <a href="http://cfr.la/">Cfr. la</a> carta-puebla en CIRIQUIAIN-GAIZTARRO. <em>Monografía </em><a href="http://xn--histr-3ta.ca/"><em>histórica</em></a><em> de la Muy Noble Villa y Puerto de Portugalete </em>(Bilbao, 1942), p, 221.</p>
<p><a name="_ftn69" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref69">[69]</a> <em>Las publicó G. VAZQUEZ. Actas del capítulo general de 1317 cele­brado en Valencia, en que fue elegido maestro general el Ven. Raimundo Albert. Roma, 1929.</em></p>
<p><a name="_ftn70" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref70">[70]</a> Lo hizo observar, en primer lugar, VÁZQUEZ. <em>Manual, </em>I, p. 248, nota 1</p>
<p><a name="_ftn71" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref71">[71]</a> Pág. 330<sub>•</sub></p>
<p><a name="_ftn72" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref72">[72]</a> Cfr. ITURRIZA (edíc. RodrIguez), p. 479.</p>
<p><a name="_ftn73" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref73">[73]</a> “Euskal-Erria” 21 (1888) 91 y nota, en LABAYRU <em>Historia, </em>II, g 797-8</p>
<p><a name="_ftn74" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref74">[74]</a> Compárese la enumeración de los hijos de Fernán Pérez de Ayala que trae Delmas en su nota, con la del propio Canciller en la continuación <em>al ArboI de la Casa de Ayala </em>escrito por su padre (CONTRERAS, p. 147-8).</p>
<p><a name="_ftn75" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref75">[75]</a> <em>Historia, </em><em>II, .p. 250</em></p>
<p><a name="_ftn76" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref76">[76]</a> ITURRIZA (edic. Rodríguez), p. 479; cfr. Edic. Fita, p. 403</p>
<p><a name="_ftn77" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref77">[77]</a> VAZQUEZ, <em>Manual</em>, I, p. 248 y <em>Breve reseña</em>, p. 12. MAÑARICUA, <em>Santa María de Begoña</em>, p. 132, nota 51. J. DE ARRIAGA, <em>Los mercedarios de Burceña</em> en “Estudios” (1955) 122.</p>
<h5 style="text-align: right;">Escrito por Andrés E. de Mañaricua</h5>
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		<title>El Monasterio Mercedario de Burceña</title>
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		<pubDate>Fri, 03 Apr 2009 06:23:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
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		<description><![CDATA[El origen del monasterio es una donación de D. Fernán Pérez de Ayala a la Orden de la Merced. Empezaremos haciendo un poco de historia de la Casa de los Ayala en la parte que afecta directa­mente a la fundación del Monasterio en Burceña. Fernán Pérez sucedió en el condado a su herma­no mayor Sancho [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class="storycontent"><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/04/mercedarios_burcenya_2.jpg" class="floatbox" rev="group:193 caption:`mercedarios_burcenya_2`" target="_blank"><img class="alignright size-medium wp-image-278" style="margin: 5px;" title="mercedarios_burcenya_2" src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/04/mercedarios_burcenya_2-225x300.jpg" alt="mercedarios_burcenya_2" width="225" height="300" /></a>El origen del monasterio es una donación de D. Fernán Pérez de Ayala a la Orden de la Merced. Empezaremos haciendo un poco de historia de la Casa de los Ayala en la parte que afecta directa­mente a la fundación del Monasterio en Burceña.  Fernán Pérez sucedió en el condado a su herma­no mayor Sancho Pérez de Ayala, muerto sin suce­sión legítima.  Los Abendaño y Salcedo (Gamboinos) mataron al dicho D. Sancho Pérez en las luchas por la legitimi­dad de la herencia; le tendieron una emboscada en los montes de Llanteno y acabaron con su vida. Fue enterrado en la iglesia de Burceña, que ya existía antes del monasterio y que era también propiedad de los Ayala.  <strong><em>“E don Sancho Pérez non venie a-percevido, sino con pocos. </em></strong><strong><em>El </em></strong><strong><em>corrió con su caballo fas­ta cerca de Nuestra Señora de Respaldiza onde fue lanceado en las escaleras”.</em></strong> El suceso tuvo lugar antes de 1365, año en que Don Fernán Pérez de Ayala fundó el Monasterio de Dueñas de Quejana, que había de polarizar después los favores de la Casa de Ayala y ser su panteón familiar.  Toma Fernán Pérez de Ayala posesión de sus tie­rras. Aquí tenía una torre de descanso y las Torres de Luchana que más tarde pasarían a los Velasco.  Pero él se retira a sus dominios del Señorío de Ayala.  Se le muere su mujer en 1372, y en 1380 al en­contrarse solo, se mete dominico, pero antes hace testamento.  Diez años antes, el 12 de diciembre de 1373 había instituido heredero de su mayorazgo a su hijo el Canciller Ayala de Castilla (Pedro López). El mayo­razgo comprendía las posesiones de Baracaldo:  <strong><em>“Todo lo que yo he en el monasterio de Quexa­na e todo lo que he al fuero de Ayala e todo lo</em></strong><strong><sub> </sub></strong><strong><em>que he en Orozco e en Varacaldo lo fago ma­yorazgo para que lo ayades vos el dicho Pero López mi hijo después de mis días”.</em></strong> Para hacer la donación se reunieron en la Casa­torre de Burceña el anciano don Fernán, su hijo y el comendador mercedario Fray Lorenzo de Monterrey. Hay que destacar que es el primer monasterio de hombres en Vizcaya; el de San Francisco de Bermeo se hizo unos años antes pero no se habitó.  <strong><em>“la gran voluntad et devoción que yo he a la ; dicha orden de Santa María por las muchas et buenas obras pías en que los frailes della  se emplean rescatando et sacando de poder de moros et cautiverio a los cristianos que, ende están en gran laceria et peligro de perder la fee santa, pasando como pasan grandes peligros et trabajos por mares et tierras por los librar et rescatar gastando de sus algos et haberes et ende sacando a los cris­tianos cautivos de esta tierra, provincia et montañas que más continuo son cautivos por ser mareantes por los mares”.</em></strong> La Orden de la Merced recibe del señor de Ayala la iglesia de Santa María de Burceña, la Torre y casa cercana para residencia de los religiosos y para su sustentación numerosas tierras.  Por su parte, los frailes habrían de rogar a Dios por las almas de don Fernán, de sus padres, de Sancho Pérez de Ayala y demás de su linaje que recibieran sepultura en Burceña.  <strong><em> </em></strong> <strong><em> </em></strong> <strong>Fecha de fundación</strong> ¿Cuál es la fecha de esta donación?. Todas las copias que conocemos del documento fundacional dan la fecha de 1284. Sin embargo, está ciertamen­te equivocada. He aquí las razones:  a.      Don Fernán Pérez de Ayala vivió de 1305 a 1385 y su hijo Pedro López de Ayala de 1332 a 1407, según la cronología de Contreras (Marqués de Lozoya).  b.      En 1357, en el documento fundacional de San Francisco de Bermeo, dice el Señor de Vizcaya, don Tello: “Acordamos de facer un monasterio de frailes en el nuestro señorío de Vizcaya, por cuan­to en todo el nuestro señorío no había monaste­rio ninguno de orden de religiosos”; esto excluye claramente la existencia de un convento merce­dario en Burceña.  c.       En la trascripción del documento original de donación realizada por Iturriza en su “Historia General de Vizcaya”, menciona al “Puerto de la villa de Portugalete”. Y Portugalete fue fundada por la señora de Vizcaya, doña María Díaz de Haro, en 1322.  d.      La Orden de la Merced celebró en el año 1317, en Valencia, un capítulo general de trascendental importancia para el futuro de la orden. Sus actas nos dan a conocer las distintas casas que enton­ces contaba. Burceña no aparece. Prueba inequí­voca de que aún no existía.  Iturriza ya cuenta como el error se explicaría fácil­mente suponiendo la omisión inadvertida de una C en la datación de la copia que sirvió de arquetipo a las demás. Tenemos entonces que el monasterio sería fundado el 4 de mayo de 1384.  Se desconoce el número de monjes que había en un principio, aunque se supone que no serían muchos, una pequeña comunidad cuyas actividades serían desde el primer momento el culto y la reco­lección de limosnas para la redención de cautivos. Es fácil suponer que también atendería espiritual­mente a los habitantes de las cercanías. Las propie­dades primitivas se irían incrementando con casas, molinos … Cuando moría alguien era costumbre que si quería que se pidiera por él en el monasterio deja­ba una campa o una casa para que le dijeran misas a perpetuidad.  <strong>Los primeros siglos de vida</strong> El 4 de junio de 1432 profesa aquí de monje un muchacho de 16 años llamado Fray Juan de Zorro­za de manos del comendador del monasterio Fray Miguel de Aguirre. Estaba bautizado en San Vicente de Bilbao -Zorroza pertenecía a San Vicente de Abando-, pero desde su casa veía el monasterio y venía aquí a misa en vez de ir a San Vicente de Abando o a Barakaldo. Sería segundón -no era el primogénito- en su familia y vería en los hábitos un camino abierto<sup>-</sup>. Moriría mártir de los moros en Baza (Granada) en 1482, cuando esperaba recursos para completar la redención de cautivos. Tuvo culto público más de 200 años en la iglesia de San Vicen­te de Bilbao.  Junto a él estaba el padre Huete, otro fraile mer­cedario. Ambos son asesinados y enterrados por los moros en las afueras de la ciudad, donde está el collado de la ermita de San Sebastián de Baza.  En 1471 tiene lugar el presunto milagro de Sor Juana de Irisalde (Irrizaldi -en otras fuentes-), mon­ja mercedaria. Había entonces varias casas de mer­cedarias en Vizcaya y ésta venía aquí a confesarse. La Ría del Cadagua se pasaba entonces en un bar­co y cuando venía crecida no se podía pasar.  Llegaron un día de invierno de 1471 unas cuantas monjas Mercedarias a la orilla de Zorroza, y al ver que la barca no podía atravesar el río por ser muy peligroso Sor Juana pasó por el aire. Fue un hecho muy comentado y atribuido como un milagro para dar a entender la santidad de aquella monja.  En 1530 fue confesor de Hernán Cortés el mer­cedario Fray Juan de Legizamón, que probable­mente sería burceñés al no haber más conventos mercedarios en todo el norte. Él junto con once Mer­cedarios se trasladan a Méjico a petición de la espo­sa de Hernán Cortés, María de Zúñiga.  En 1543 está de Comendador en Burceña Fray Juan de Tapia. En este año hay un permiso del Consejo Provincial de Mercedarios de Castilla -Su­periores de todos los conventos Mercedarios- al Comendador de Burceña para comprar y vender casas de Mercedarias en Bilbao.  En 1573 el Comendador de Burceña autoriza la fundación del Beaterio de Mercedarias de Ibarra (Orozco). En este convento se encuentra el rol de frailes del monasterio de Burceña, pero no han per­mitido que nadie entre a revisar los libros.  En 1577 hay un Mercedario famoso de Burceña, Fray Miguel de Alonsótegui. Es el Comendador. Fue autor de la “Crónica de Vizcaya” y varias obras espirituales.  En 1588 empiezan los primeros problemas con los Trinitarios por la exclusividad de la recogida de limosnas en el Señorío de Vizcaya.  Los Trinitarios empiezan a venir a Vizcaya en el último cuarto del siglo XVI. Los Trinitarios se dedica­ban también a la redención de cautivos y empiezan entonces a pedir limosnas por los pueblos para dicho fin. Los Mercedarios eran los únicos que se ocupaban hasta entonces en Vizcaya de esta labor y les dicen a los Trinitarios que no pidan, que el dinero no llega apenas para ellos. Como no hay nin­gún tipo de amonestación oficial, los Trinitarios siguen pidiendo, teniendo los Mercedarios que recu­rrir al señorío de Vizcaya para hacer valer sus dere­chos. El Señorío llama entonces a los respectivos comendadores para aclarar la situación, y el Co­mendador Mercedario de Burceña demuestra que tenía la exclusiva, por lo que el Señorío se ve obli­gado a prohibir la recogida de limosna a los Trinita­rios. Los Trinitarios nunca llegarían a acatar del todo dicha prohibición, sino que, por el contrario, esperan una temporada, y luego vuelven a pedir otra vez. Esto será motivo de un segundo conflicto en 1672.  El 19 de marzo de 1621 los Mercedarios de Bur­ceña acuden a la fundación del convento de la Mer­ced de Bilbao. Este convento de Mercedarias se trasladaría posteriormente a Lujua (Loiu).  En 1625 acuden a la fundación del convento de las Mercedarias de Jemein de Marquina. La dota­ción y capitulación se hace en Burceña.  En estos dos hechos anteriores vemos la impor­tancia del convento. Era el único convento de Mer­cedarios del Norte de España, y todas las monjas de dicha zona geográfica tenían que hacer aquí la dotación y capitulación <strong><em>-documentos para fun­dar un convento­-</em></strong> Otro hecho que resalta la importancia de los Mer­cedarios en Burceña sucederá el 6 de octubre de 1644. Los funerales de la Reina doña Isabel de Bor­bón, esposa de Felipe IV, se celebran en Bilbao, y en ellos predican los Mercedarios de Burceña.  Los Trinitarios seguían pidiendo a pesar de la prohibición oficial. Esto motiva el comendador de Burceña para que el 11 de octubre de 1672 les pro­híba pedir, a lo que tampoco hacen caso. Don Pedro de Mendívil, síndico de los Mercedarios envía en 1682 un escrito al Señorío de Vizcaya, reclamando los derechos de exclusividad en la colecta de limos­nas en el Señorío. El 18 de junio de 1682, la junta de Guernica -La Junta del Señorío- de la razón a los Mercedarios y dice que presenten ambas órdenes el número de cautivos redimidos; la que más presente se quedará con la exclusividad. Los Trinitarios pre­sentan dos cautivos traídos de Argel, los Merceda­rios presentan 25 gastando 8.117 pesos “sin incluir las costas de los viajes a tierra de moros”. En Guer­nica se resolverá entonces el conflicto a favor de los Mercedarios, decretando que los Trinitarios no pue­den pedir, el 11 de octubre de 1686.  <strong>Siglos XVIII y XIX. Problemas y desaparición</strong> De 1766 a 1791 varios frailes de Burceña realizan las sustituciones en Santurce del cura parroquial de dicha localidad vizcaína. Dicho cura se llamaba Algorri y estaría probablemente enfermo o no podría hacer sus labores por otros motivos. Primero va Cristóbal de Garay; en 1770 las sustituciones las  En 1789 hay una recopilación de los datos del archivo del monasterio por parte del comendador padre Lépido. Se cree que son seis libros.  1794, la revolución francesa había sido cinco años antes, y en Vizcaya se refugiaron más de cien monjas y frailes franceses, por lo que el clero esta­ba deseando una vuelta a las raíces absolutistas para poder regresar a su país.  Este ambiente influye en los Mercedarios, y en otros conventos, que tomarán partido en la lucha. El 10 de agosto, 8 religiosos de Burceña se ofrecen a tomar las armas contra los revolucionarios franceses que hacían incursiones en la zona. Oyen misa a las cuatro de la mañana en Bilbao y parten hacia Cam­paza (puerto de montaña límite de Vizcaya y Gui­púzcoa) a enfrentarse con los franceses en la Gue­rra de la Convención.  Esto va a ser fatal para el futuro del monasterio. El servicio de información francés se hace con este dato y luego, cuando entran en España, vienen directamente a arrasar el convento.  En 1799 tiene un pleito la anteiglesia de Baracal­do con el convento de Burceña. Hay un documento acerca de este pleito firmado por cinco frailes del convento.  Uno de septiembre de 1808, Napoleón I desde Logroño mete a proceso judicial al convento de Burceña y al Desierto de Baracaldo, y cierra el de los capuchinos, el de San Francisco y el de San Mames. La ocupación judicial era un eufemismo para apercibirles de que después iban a ser ocupa­dos de una forma mucho más seria; venían al con­vento con un notario y hacían inventario de todos los enseres de los frailes. Al de un cierto tiempo venían con los soldados y los echaban a la calle.  Del 17 al 31 de enero de 1812 el General Rouget, por orden de Touvenaud manda sacar la madera del monasterio de Burceña para fortificar Bilbao. Tarda­ron 14 días en sacarla y además hubo mucha gente trabajando, lo que quiere decir que habría bastante madera dentro.  En 1822 alguien pinta el Monasterio todavía ente­ro con su alta torre. Este cuadro lo tenían en un principio las Mercedarias de Lujua, y antes el con­vento de la Merced de Bilbao; pero ahora dicen las monjas que desapareció.  En 1823 se construye en Burceña un puente colgante, el arquitecto autor de dicho puente fue Antonio de Goycoechea, fue el primer puente colgante de España. Después se harán dos más en Bilbao.  15 de diciembre de 1836. Es probablemente fecha de la destrucción del Monasterio, en el marco de la guerra carlista. La batalla de Luchana se da e 24 de diciembre. Cuando el general Espartero levan­ta el sitio de Bilbao en la confluencia del Cadagua y el Nervión.  En 1840 hay un dibujo del Monasterio en ruinas a excepción del altar actual. Si en el 1822 estaba de pie y en 1840 hundido, y esta batalla se ha dado en 1836, es de suponer que fuera la causa de su des­trucción.  <strong>Restos del Monasterio</strong> La Iglesia parroquial actual está construida sobre los restos del antiguo monasterio. La antigua capilla iría en ángulo recto con la actual, ya que en una de las paredes de la iglesia podemos apreciar la sec­ción de un arco tapado. La parte de entrada de la iglesia actual está hecha con piedras talladas del monasterio.  En 1980 quedaban restos de lo que fue el monas­terio.  En primer lugar tenemos algunos trozos de las tuberías utilizadas por los monjes para bajar el agua desde Basachu, ya que el agua de la ría es salada y no la podían utilizar. Había dos tipos de tubería. Bien con piedras ahuecadas o bien con planchas de pie­dras acopladas.  Estas tuberías acababan en un aljibe de piedra que se conservaba, con una especie de columna de piedra tallada con cabeza triangular piramidal, que posiblemente servía para, a través de una polea, sacar agua del aljibe para regar.  El pozo del monasterio está al lado del aljibe; tie­ne forma de botella, con un sistema que permitía que nunca se inundaran las tierras.  Otra parte que nos queda es la benditera que está en lo que es actualmente la plaza de Burceña.  En la casa aneja a la iglesia actual había una mesa de piedra tallada que pertenecía al convento. En dicha casa igualmente había restos de los ban­cos que utilizaban los monjes. Es fácil suponer que allí tomarían el sol los ancianos apoyados contra uno de los muros de la iglesia.  Los enterramientos eran en fosas comunales, en largas filas de cadáveres estructurados en paralelo, y también había restos de estas tumbas.  Una de las entradas del monasterio, una puerta con dos columnas flanqueando la entrada. Son del mismo tipo que la del aljibe, formadas por grandes piedras rectangulares talladas y superpuestas. A su alrededor estaba parte del primitivo muro del mo­nasterio.  Hablo en pasado y con gran pesar, pues he visto fotografías sacadas en 1980 por el entonces párroco de Burceña, D. José Ramón Tojal, donde aparecen las ruinas del monasterio con muros de algo más de un metro de altura y todos los elementos arriba men­cionados. En la actualidad queda la fachada de la iglesia que está construida con piedras pertenecien­tes al monasterio; la pileta de la plaza; el presbiterio de la iglesia, que era la antigua capilla funeraria de los Llano; y alguna pileta que hay en la huerta de la casa que está al lado de la iglesia. Y no queda más, todo el resto ha sido destruido para hacer un esta­cionamiento de camiones, y parte de las ruinas que­daron dañadas al construir el ferrocarril de La Robla.</p>
<h5 style="text-align: right;">Escrito por Daniel Castillo</h5>
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