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	<title>Ezagutu Barakaldo &#187; Sociedad</title>
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		<title>La alimentación de los mineros de Triano (Vizcaya): Cantinas y tiendas obligatorias, 1882-1899</title>
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		<pubDate>Thu, 19 Jan 2012 07:49:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Demografía]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>

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		<description><![CDATA[Una de las pautas fundamentales para el estudio de las actividades laborales de la zona minera de Triano en Vizcaya, es el estudio de la alimentación de los mineros. Las peculiaridades de su abastecimiento, a través de cantinas proveídas y regidas por los propietarios de las minas, a lo que había que añadir el tipo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft size-full wp-image-2454" title="images" src="http://www.ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2012/01/images.jpg" alt="" width="256" height="182" />Una de las pautas fundamentales para el estudio de las actividades laborales de la zona minera de Triano en Vizcaya, es el estudio de la alimentación de los mineros. Las peculiaridades de su abastecimiento, a través de cantinas proveídas y regidas por los propietarios de las minas, a lo que había que añadir el tipo de alimentos que consumían, generalmente de escasa variedad y valor nutricional, trajeron consigo unas consecuencias que fueron más allá del ámbito meramente alimenticio. En efecto, si la primera huelga de la que se tiene constancia en la zona minera de Asturias fue como consecuencia de las quejas de los mineros por la alimentación que recibían, en los montes de Triano, el problema de las subsistencias era una clamor continuo en todas las reivindicaciones obreras e, incluso, llegó a constituir un elemento si no primordial, sí básico para aglutinar adhesiones al incipiente movimiento obrero.<br />
Las condiciones de vida de los mineros de Triano han sido ampliamente descritas y estudiadas. La dureza del trabajo minero, al igual que los requisitos y obligaciones que los patronos exigían y que fueron el germen de amplias movilizaciones obreras, fueron reflejados a través de distintos canales de comunicación, claro está, desde la óptica de aquellos que las contaban. Para la patronal minera, las minas eran un negocio más del que había que sacar el máximo rendimiento y no rehuía de aquellos esfuerzos que consideraba necesarios para mantener dentro de un orden a sus obreros. De este modo, la vertiente social de la cuestión minera era observada por los propietarios mineros desde una óptica de labor benéfica, no exenta de un matiz paternalista. Dentro de esta concepción de las relaciones patronos-mineros, estos primeros crearon una cobertura de asistencia espiritual, entre la que destacaban patronatos, asilos y hospitales, instituciones todas ellas de beneficencia particular tuteladas por distintas órdenes religiosas. Por lo tanto, la patronal se veía obligada a alimentar el alma de los obreros y a componer los cuerpos de aquella mano de obra necesaria para el buen funcionamiento del engranaje económico del que las minas eran una pieza fundamental.<br />
Pero, al margen de estas iniciativas de los propietarios de las minas, ¿cuál era el vivir día a día de sus trabajadores? Sin adentrarnos en la problemática de la vivienda en la zona minera, abordaremos a continuación el estudio de la alimentación de los mineros de Triano. Tanto los barracones en los que estaban obligados a vivir estos operarios, como la comida que también estaban forzados a comprar en las cantinas y tiendas propiedad de sus patronos, eran fruto de las más ácidas y corrosivas críticas. La prensa societaria no escatimaba pretexto alguno para dar a conocer las condiciones en que vivían los mineros y el tipo de géneros alimenticios que consumían. Es más, por su crudeza, estos aspectos de la vida minera pasaron a formar parte de las primeras reivindicaciones laborales, convirtiéndose en un mito del que ningún escrito que hiciera referencia a la historia de los montes de Triano podía sustraerse.<br />
Así, por ejemplo, en 1930 el articulista, escritor, ensayista y también edil socialista del Ayuntamiento de Bilbao Julián Zugazagoitia, describía de este modo las condiciones de vida de los mineros en torno a 1880: Los mineros no tenían casa; se albergaban en los barracones de los capataces, en cubiles que los cerdos rechazarían; allí comían o se surtían de los géneros averiados y podridos de la cantina, adquiridos a precios que el capataz imponía.<br />
La descripción no puede ser más gráfica, ni menos veraz tampoco, a tenor de lo que en abril de 1882 se reseñaba el rotativo El Noticiero Bilbaíno. No sin cierta chacota, el corresponsal de este periódico en Gallarta, indicaba que en la alimentación de los mineros por evitar enojosas digestiones, no figuraban los exquisitos platos de principios, bistec, postres y demás exquisiteces que adornaban las cartas de dos de las más prestigiosas fondas bilbaínas, la de doña Brígida y la de la Prusiana. La variada alimentación de estos obreros, llena de infinidad de baterías de pucheros, se componía de alubias, habas y garbanzos, de una ínfima ración de buen tocino americano, todo a ello a un precio desorbitado. Se calculaba que un minero gastaría a diario de 3,5 a 4 reales diarios en su alimentación, cuando los jornales variaban de 10 reales mínimo hasta 17 reales máximo.<br />
La cantinela de la carestía de los artículos de primera necesidad fue algo constante en todas las referencias al tema de la alimentación de los mineros de Triano y la escasa variedad y pésima calidad de estos artículos también. La verdad es que los jornales no daban para más. Si al elevado desembolso que suponía la alimentación se añadía el coste no ya de la vivienda, sino del lugar donde dormir, los mineros tampoco tenían mucho margen donde escoger una dieta variada, acorde con sus necesidades nutricionales, aunque los proveedores se hubiesen esforzado en hacer llegar mayor selección y mejor calidad de alimentos hasta las cantinas.<br />
Por lo tanto, la dieta del minero estuvo sujeta desde el comienzo de las explotaciones mineras de Triano, reglamentadas por los patronos mineros, a los imperativos que éstos establecían en torno a las cantinas de uso obligatorio. Las legumbres por su baratura eran el plato estrella, por no decir monocorde de la dieta del minero, puesto que si no proporcionaban la energía necesaria para reponer las fuerzas, sí que lo hacían para continuar la dura faena. Aun así, las legumbres por si solas no compensaban las necesidades proteínicas de los mineros y para solventar este déficit, se les añadía tocino que con su alto valor energético paliaba en cierta medida esta carencia. Si a este menú se añadía un cuartillo de vino, mal que bien, se completaba la pitanza del minero, hasta la próxima comida, en la que generalmente se repetían los mismos manjares.<br />
Las incipientes sociedades obreras consideraban que las deficiencias nutricionales de esta dieta eran consecuencia directa de la obligatoriedad que tenían los mineros de comprar en las cantinas de los barracones donde vivían. Sostenían que los géneros que allí se vendían, además de excesivamente caros, eran de pésima calidad. La solución a este problema, según estas asociaciones pasaba por eliminar el sistema de venta exclusiva en la zona minera y dar paso al libre comercio. Por su parte, los representantes de la patronal minera reconocían la carestía de los artículos de primera necesidad, aunque mantenían que si los mineros se atenían a una alimentación más modesta, podían ahorrar algunos cuartos. Aun así, los patronos negaban las acusaciones en cuanto a la mala calidad de los alimentos, puesto que los continuos controles y reconocimientos diarios de leche, pan y otros artículos en las tiendas exclusivas de la zona minera realizados por las autoridades, avalaban la buena calidad de estos productos.<br />
Mientras tanto, las asociaciones obreras continuaban con sus denuncias y la huelga minera de 1890 se convirtió en un bastión para este tipo de reivindicaciones. A los gritos de ¡Mueran los cuarteles! ¡Fuera las tiendas obligatorias!, se sumaban otras consignas contra la explotación laboral y en demanda de la jornada de ocho horas. Sin duda alguna, se mostraba claramente la capacidad de cohesión que el hecho alimenticio pergeñó al movimiento societario desde sus orígenes, siendo una de las reivindicaciones más repetidas y más utilizadas. La huelga minera de 1890 se saldó con la abolición de los cuarteles y tiendas obligatorias. Los de la patronal decían, no sin cierto cinismo, que el conflicto alimenticio patronos-mineros había sido conjurado, sin embargo, nada estaba más lejos de la realidad.<br />
A pesar de que la huelga de 1890 se saldó, en teoría, con la desaparición de las cantinas obligatorias, en la práctica los capataces se las idearon para que esta obligatoriedad continuara. Bajo la coacción del despido, los capataces indicaban a sus mineros que debían de realizar el gasto en las cantinas que regentaban. Además de ser un elemento de sumisión del minero ante el patrono, la cuestión alimenticia también se convirtió era un factor más de discordia entre los mismos mineros. No faltaban las quejas ante la docilidad de otros compañeros, que además de someterse a agotadoras jornadas de trabajo más allá del límite establecido por la ley, se dejaban robar en los comestibles, e incluso envenenar por el mal estado en que éstos se encontraban.<br />
Las quejas ante la mala calidad de los comestibles era una constante y la Comisión nombrada el 1º de Mayo de 1896 en el frontón de Gallarta a la que se sumaron los Comités Socialistas de Bilbao, la Arboleda y Gallarta, publicaron un manifiesto dirigido a los trabajadores de Vizcaya en el que se encaraba abiertamente este asunto. En este escrito una vez más se indicaba que los géneros que se expendían en las cantinas y tiendas mineras eran de malísima calidad, lo peor de cada clase. Al parecer, decían, todo era bueno para los mineros. Es más, los precios de estas tiendas obligatorias eran entre un 25 y un 30 por ciento más caros que los que regían en las tiendas libres de la Arboleda y sobre géneros de mucha mejor calidad.<br />
El abastecimiento de las tiendas de la zona minera se basaba en un monopolio por el que el concesionario pagaba una renta anual a los patronos mineros. En 1896 este monopolio recaía sobre un comerciante de Bilbao apellidado Padró, quien abonaba a los propietarios mineros de la razón Sres. Zaballa 14.000 pesetas anuales para mantener su exclusividad en el abasto. Desde luego, las minas no eran para nada un mercado desdeñable, habida cuenta su cuantiosa población que oscilaba entre los 25.000 y 27.000 trabajadores.<br />
A los precios abusivos y a la venta de productos adulterados y en mal estado, se añadían las quejas por las irregularidades en pesos y medidas. Las asociaciones obreras tildaban a los reconocimientos que las autoridades realizaban sobre este particular como puras pantomimas. Por lo tanto, ¿Cómo pedir responsabilidades a las autoridades de aquellos atropellos que ellas mismas debían de evitar?<br />
En junio de 1896 se estaban estudiando en las Cortes las reclamaciones de los mineros de Vizcaya, y reunidos varios representantes del Círculo Minero en el Gobierno Civil de Vizcaya, manifestaron que en las minas que ellos regentaban no existían ni cuarteles ni tiendas obligatorias, pero sí en las minas de Matamoros y de la Reineta explotadas por otros propietarios. Los del Círculo Minero crearon una comisión que gestionaría con estos últimos la desaparición de barracones y tiendas obligatorias. Estas y otras medidas, como el crédito que votaron las Cortes en 1895 de cien mil pesetas anuales para vigilar el trabajo de las minas, se dilataban en su aplicación sin que llegasen a ejecutarse.<br />
En 1899 las asociaciones obreras consideraban que la zona minera era el sumidero donde iban a parar todos los géneros podridos del comercio de Bilbao, y como a los obreros no se les vendía otra cosa, no les quedaba más remedio que comérselos. Un ejemplo, en septiembre de este año, la Dirección de Sanidad del Puerto de Bilbao inutilizó 2.660 kilos de bacalao y 126 cajas de tocino que se hallaban en putrefacción y cuyo destino eran las minas de Triano. Los patronos mineros utilizaban todos los medios posibles para defenderse de estos ataques. Uno de ellos, el señor Alonso Allende, también concejal del Ayuntamiento de Bilbao, decía textualmente en un pleno de este consistorio: Los mineros (patronos) no explotan a los obreros, al contrario, lo que hacen es darles de comer. Indignados por estas declaraciones, algunos concejales calificaron las palabras de Allende como una desvergüenza. Consideraban estos últimos que ninguna explotación eran tan odiosa como la de las minas, puesto que los atropellos laborales, la cuestión de las tiendas obligatorias y los altos precios y mala calidad de los comestibles que expedían, conducían a los mineros a llevar una vida de esclavos. Todavía quedaba camino para los mineros consiguiesen la ansiada libertad de comercio a precios asequibles y el acceso a unos géneros cuya calidad no se pusiese en entredicho.<br />
Olga MACÍAS MUÑOZ, Universidad del País Vasco. Tomado de EuskoNews.</p>
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		<title>Mayorazgo de LURKÍZAGA</title>
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		<pubDate>Sat, 03 Dec 2011 09:32:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Patrimonio]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>

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		<description><![CDATA[1.- Propiedades del mayorazgo La torre de Lurkízaga &#160; 2. Propietarios Las primeras noticias sobre la propiedad y sus dueños nos remontan al año 1708 en que se cita a Pedro de Zaballa como único heredero de la casa y casería de Lurquízaga, por fin y muerte de Martín de Zaballa y Francisca de la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><img class="alignleft size-medium wp-image-2419" title="OLYMPUS DIGITAL CAMERA" src="http://www.ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2011/12/Lurkizaga-1-300x225.jpg" alt="" width="248" height="186" />1.- Propiedades del mayorazgo</strong></p>
<ul>
<li>La torre de Lurkízaga</li>
</ul>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>2. Propietarios</strong><strong></strong></p>
<p>Las primeras noticias sobre la propiedad y sus dueños nos remontan al año 1708 en que se cita a Pedro de Zaballa como <em>único heredero de </em><em>la casa y casería de Lurquízaga, por fin y muerte de Martín de </em><em>Zaballa y Francisca de la Estrada, sus padres ya difuntos. </em>Sobre la casa pesaba un censo a favor de la iglesia de San Vicente fundado por María de Sasia abuela del propietario.</p>
<p>Pedro de Zaballa contrajo matrimonio con Clara de Samunde, hija de Martín de Samunde y María Ibáñez de Tapia, en quien hubo a Baltasar de Zaballa, bautizado en San Vicente en 1706, quien heredó la hacienda. Casó con María Isabel de Zugasti (b. 1717), hija de Matías de Zugasti y Quiteña de Gallaga.</p>
<p>Del matrimonio Zaballa-Zugasti nació Benito de Zaballa (b. 1756) que casó con María de Gorostiza, hija de Juan de Gorostiza y Manuela de Egusquiaguirre.</p>
<p>En el año 1831 Benito de Zaballa Zugasti vendió la torre y sus heredades a Joaquín Jiménez, vecino de Zorroza.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Gregorio Bañales</p>
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		<title>El Mayorazgo de Arteagabeitia</title>
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		<pubDate>Wed, 12 Oct 2011 08:45:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sociedad]]></category>

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		<description><![CDATA[Propiedades del Mayorazgo. La casería de Arteagabeitia Propietarios. La casería y heredades de Arteagabeitia pertenecieron a finales del siglo XVI a Hernando Bernal de Arteagabeitia, quien las había heredado de su madre María Ochoa de Arteagabeitia quien, a su vez, las había heredado de Juliana de Arteagabeitia, su madre. Hernando Bernal de Arteagabeitia fue dotado [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<ol>
<li><img class="alignleft size-medium wp-image-2388" title="San Bartolomé 3" src="http://www.ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2011/10/San-Bartolom%C3%A9-3-300x192.jpg" alt="" width="221" height="141" />Propiedades del Mayorazgo.</li>
</ol>
<ul>
<li>La casería de Arteagabeitia</li>
</ul>
<p>Propietarios.</p>
<p>La casería y heredades de Arteagabeitia pertenecieron a finales del siglo XVI a Hernando Bernal de Arteagabeitia, quien las había heredado de su madre María Ochoa de Arteagabeitia quien, a su vez, las había heredado de Juliana de Arteagabeitia, su madre.</p>
<p>Hernando Bernal de Arteagabeitia fue dotado con la casería para su matrimonio, celebrado en el año 1596, con María Ochoa de Yraúregui, hija de Antonio de Yraúregui Aranguren y María de Arexmendi, dueños del solar de Yraúregui.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>De este matrimonio nacieron:</p>
<p>1° Pedro de Arteagabeitia, casado con Catalina de Abaro.</p>
<p>2° Juan Bernal de Arteagabeitia, casado, en el año 1620, con Catalina de Bagaza, hija de Juan de Bagaza y Catalina de Egusquiaguirre, quienes para su matrimonio la dotaron con la casería de Aguirre. Fueron padres de Juan y José de Arteagabeitia.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>De los anteriores descienden todos los Arteagabeitia de Barakaldo.</p>
<p>Del matrimonio Arteagabeitia-Abaro nacieron Marcos, María Ochoa y María de Arteagabeitia. El primero de ellos, Marcos, heredó la casería directamente de su bisabuela María Ochoa de Arteagabeitia, quien testó a su favor en 1651.</p>
<p>Marcos de Arteagabeitia contrajo matrimonio con María de Urcullu (b. 1627), hija de Martín de Urcullu y María de Mesperuza. Fueron padres de Antonio, su heredero, Juan, María y Francisca de Arteagabeitia.</p>
<p>Desconocemos con quien casó Antonio de Arteagabeitia pero en los libros eclesiásticos de Barakaldo se indica su sucesión en la persona de su hija Antonia de Arteagabeita, quien había casado con José de Mendívil.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p align="right">Gregorio Bañales</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Don Tello de Trastamara</title>
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		<pubDate>Sat, 24 Sep 2011 07:18:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>

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		<description><![CDATA[Don Tello de Trastámara es el sexto de los diez hijos bastardos que Alfonso de Castilla tuvo con su amante, Leonor de Guzmán. Nació en 1337, y no hay noticias de él hasta 1350, año en el que se le nombra en un documento real con el título de Señor de Aguilar. Ese mismo año [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft size-medium wp-image-2377" title="46031102" src="http://www.ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2011/09/46031102-300x222.jpg" alt="" width="300" height="222" />Don Tello de Trastámara es el sexto de los diez hijos bastardos que Alfonso de Castilla tuvo con su amante, Leonor de Guzmán.</p>
<p>Nació en 1337, y no hay noticias de él hasta 1350, año en el que se le nombra en un documento real con el título de Señor de Aguilar. Ese mismo año había muerto Alfonso XI, por lo que Pedro I el Cruel (su único hijo legítimo) ascendió al trono. El apelativo de cruel empezó a ganárselo desde su primer año de reinado. Una de sus primeras acciones que se le recuerda es el encierro de la madre de Don Tello, Doña Leonor de Guzmán. Mientras estuvo en prisión recibió la visita de Juan Núñez de Lara, Señor de Bizkaia. Este trató de mediar en su liberación, entre otras cosas, veía peligrar el matrimonio que había sido acordado entre su hija Juana y uno de los hijos de la reclusa: el infante Don Tello. Sin embargo murió sin conseguirlo y el Señorío pasó a su único hijo varón, el joven Don Nuño.</p>
<p>En 1351 Don Pedro ordenó la ejecución de Doña Leonor de Guzmán.</p>
<p>La jura de Don Nuño Núñez de Lara como Señor de Bizkaia tuvo lugar ese mismo año. El nuevo Señor era un niño menor de cinco años y se encontraba al al cuidado de Juan de Abendaño y su esposa. Cuando éstos se enteraron de que Don Pedro había decidido dar muerte a Don Nuño se lo llevaron a Francia por mar. El rey no pudo darles alcance, sin embargo, sus hermanas Doña Juana (futura esposa de Don Tello) y Doña Isabel no corrieron la misma suerte y fueron apresadas. Pese a que pudo escapar de la muerte a manos de Don Pedro, el joven Don Nuño murió al poco tiempo  y el Señorío fue heredado por Doña Juana Núñez de Lara.</p>
<p>En 1352 Don Tello se encontraba en Aranda de Duero. Al enterarse de que el rey va en su busca decide huir a Monte Agudo, una villa cercana a Aragón (reino con el que Castilla estaba en guerra). De Monte Agudo va a Aragón y se pone en contacto con Pedro IV el Ceremonioso, rey de Aragón y al poco tiempo se establece una tregua entre Castilla y Aragón.</p>
<p>La relación entre Don Tello y Don Pedro I parece mejorar al invitarle éste a su boda con Doña Blanca de Borbón el 3 de junio de 1353. Ese mismo año, en Segovia, Don Tello contrae matrimonio con Juana Núñez de Lara, adquiriendo el título de Señor de Bizkaia.</p>
<p>En su primer año de Señorío (1353) contribuyen a la pacificación del mismo estableciendo treguas entre la villa de Bilbao y Juan de Abendaño.</p>
<p>En 1354 el infante Don Juan de Aragón, hijo de Pedro IV el Ceremonioso, se casa con Doña Isabel Núñez de Lara, hermana de Doña Juana y cuñada de Don Tello. Esta boda fue concertada por  Pedro I el Cruel. Don Pedro I, quien hizo concebir al novio esperanzas de que obtendría el título de Señor de Bizkaia. De esta forma no resulta extraño que el entonces Señor de Bizkaia partiera con algunos de sus hermanos hacia Toro para cercar a su hermanastro. La huida del rey a Segovia evita que el plan de los Trastámara llegue a su fin, por lo que Don Tello regresa a Bizkaia en compañía de Juan de Abendaño.</p>
<p>En 1355 Don Juan de Aragón, esperando convertirse en Señor de Bizkaia, empieza a atacar a Don Tello. Así  envía distintas compañías que intentan entrar en el Señorío, pero en todos los casos los vizcaínos hacen replegarse al ejército enemigo.</p>
<p>En otro orden de cosas, el 6 de mayo de 1355tiene lugar la primera fundación de una villa por parte de Don Tello: Villaviciosa de Marquina. La razón que se aduce para su creación es la defensa ante los ataques de la gente de Guipúzcoa.</p>
<p>El 27 de junio, hallándose en Bilbao Don Tello y Doña Juana otorgan la carta fundacional a la villa de Elorrio. La razón es la misma que en el caso de Marquina, para defenderse del ataque de los guipuzcoanos, y al igual que a los de Marquina les habilitan a levantar una muralla, pero en este caso aparece también un interés comercial porque les conceden la celebración de un mercado semanal.</p>
<p>Las relaciones entre Don Pedro I y Don Tello seguían siendo malas. Don Tello, queriendo contar con el apoyo del rey, hace que Juan de Abendaño medie en la normalización de la situación. El resultado es un documento según el cual los vizcaínos se comprometen a tomar a Don Pedro por Señor, en detrimento de Don Tello y Doña Juana, si éstos cometen un acto de deservicio contra el rey. En el texto no se especifica en qué consiste dicho deservicio, lo que, con el tiempo, llegaría a ser fuente de nuevos conflictos. De cualquier forma es Juan de Abendaño la persona en quien confía Don Tello, así resulta extraño lo acontecido el 26 de julio en Bilbao. Ese día Juan de Abendaño propuso a Don Tello una curiosa prueba: saltar a caballo una fila de jabalís. El Señor de Bizkaia lo intentó sin éxito ya que los jabalís se espantaban, sin embargo, Juan de Abendaño no tuvo mayor problema para lograrlo. Tras este hecho, que tuvo lugar en la plaza del mercado, algunos nobles hicieron una comida. En ella, bien por la arrogancia de Juan de Abendaño, bien porque algunos comensales hicieron ver a Don Tello que la prueba había sido una afrenta que podría traerle problemas, el Señor de Bizkaia acabó con la vida de Juan de Abendaño arrojándolo por la ventana.</p>
<p>En 1357 se demuestra que la labor conciliadora de Abendaño dio sus frutos pues Don Tello arma un ejército de vizcaínos y acompaña a Don Pedro a luchar contra los aragoneses. En plena batalla decide retirarse y volver a Bizkaia.</p>
<p>El 30 de enero de ese mismo año funda junto a su esposa el convento de Franciscanos de Bermeo. Para ello ceden a la orden el Monasterio de Santa María de Alboniga, que en aquel tiempo se encontraba fuera de la villa.</p>
<p>Pronto las relaciones con el rey se vuelven a deteriorar, así en 1358 Don Pedro I decide arremeter contra su hermanastro, y para ello cuenta con Don Juan de Aragón, cuñado de los Señores de Bizkaia, y quien aún aspira a ostentar el cargo de Señor. De esta manera parten en busca de Don Tello, que se encuentra junto con su esposa en Aguilar del Campo. La fortuna quiere que a la llegada del rey y de su cuñado Don Tello se encuentre de caza y, lejos del alcance de sus perseguidores, pueda escapar a Bizkaia. Doña Juana no corre la misma suerte y es apresada por sus cuñados. La huida de Don Tello culmina el 7 de junio en Bermeo, con su hermanastro y su cuñado a punto de apresarle. Pero una vez más el Señor de Bizkaia se alía con la fortuna y embarca hacia Baiona mientras que sus perseguidores también consiguen hacerse a la mar pero se ven obligados a interrumpir el viaje por una tormenta y desembarcan en Lekeitio.</p>
<p>Con Don Tello fuera de Bizkaia Don Juan reclama el Señorío en virtud de su matrimonio con Doña Isabel Núñez de Lara. Don Pedro le acompaña a la Junta de Gernika, pero la resolución de la misma no favorece los intereses de Don Juan y el rey lo emplaza a una nueva vista en Bilbao. Una vez allí ordena su muerte y la reclusión de su esposa, Doña Isabel.</p>
<p>Es de suponer que la huida de Don Tello se entienda como acto de deservicio contra el rey, y que Don Pedro se hiciera cargo del Señorío, pero no hay documentación sobre el tema.</p>
<p>En 1359 la crueldad de Don Pedro se ceba en la figura de Doña Juana, a quien ordena matar. A esta muerte se une, dos años después, la de su hermana Doña Isabel, terminando así con la línea sucesoria de Juan Núñez de Lara.</p>
<p>En 1360 Don Tello se sitúa, con sus hermanos, en la órbita aragonesa. En 1361 los nobles castellanos al servicio del rey aragonés son expulsados a Francia.</p>
<p>En 1363 lo encontramos de nuevo junto a Pedro IV el Ceremonioso combatiendo a Pedro I el Cruel.</p>
<p>Don Tello vuelve a cobrar protagonismo en las luchas de su hermano Enrique II para ascender al trono castellano. Marzo de 1366 se revela como un mes clave en estos enfrentamientos. Enrique II de Trastámara entra en Castilla y el día 17 es coronado en el monasterio burgalés de Huelgas. En el acto de coronación es el propio Don Tello quien porta el estandarte real.</p>
<p>Según la Crónica Don Enrique creó para su hermano Don Tello el título de Conde de Bizkaia.</p>
<p>En 1361 todos los hijos de Juan Núñez de Lara habían muerto, por lo que la línea de sucesión del Señorío debía continuar por una vía colateral. Esa vía llegaba a Enrique II a través de su esposa, por lo que pudo renunciar a su cargo de Señor a favor de su hermano Tello. De esta manera, Don Tello recuperó todos los privilegios que había tenido desde 1353 hasta 1358 a excepción del título nobiliario de Señor de Bizkaia.</p>
<p>En abril de 1366 nos encontramos a Don Tello, Conde de Bizkaia, haciendo uso de su cargo. El día 14 confirma en Bilbao el privilegio de la ciudad de Orduña. Ese mismo día firma un documento por el que la anteiglesia de San Vicente de Baracaldo pasa a ser tierra de Bizkaia. Cuatro días después confirma la carta puebla de Plentzia y el día 23 la tregua entre la villa de Bilbao y Don Diego Sánchez de Basurto.</p>
<p>El 28 de abril, en Orduña, funda la villa de Gernika.</p>
<p>La última fundación del Conde de Bizkaia tiene lugar el 4 de octubre. En Miranda de Ebro, sin ánimo de volver al Señorío, firma los privilegios de la villa de Gerrikaitz.</p>
<p>A partir de 1366 la vida de Don Tello girará en torno a la corona castellana. La sluchas entre Don Pedro y Don Enrique se recrudecen cuando el primero hace llamar al Príncipe de Gales. El 3 de abril de 1367 Don Enrique es derrotado en la batalla de Nájera. Al parecer, Don Tello tuvo alguna responsabilidad al no hacer avanzar sus filas en el momento debido.</p>
<p>En agosto Don Enrique ya se había aliado al ejército francés. En esta ocasión Don Tello se negó a ayudar a su hermano.</p>
<p>El 25 de abril de 1367 amplía los límites jurisdiccionales de Bermeo y el 7 de julio de 1368 tiene lugar la última acción de Don Tello como Conde de Bizkaia: desde Miranda de Ebro, el 7 de julio, ordena fundar en Lekeitio el convento de las Dominicas.</p>
<p>La muerte de Don Pedro tiene lugar el 23 de marzo de 1369. Según la Crónica se produce a manos de su hermano Enrique. En septiembre se llevan a cabo las cortes en Toro con Don Enrique como rey de Castilla; a ellas acude Don Tello.</p>
<p>El último año de vida de Don Tello está marcado por la guerra con Portugal. Don Tello ostentaba el cargo de Capitán General de la frontera portuguesa. Pese a su alto rango militar, no murió en ninguna batalla, sino de enfermedad en Medellín (provincia de Badajoz) en el desempeño de su cargo el 13 de octubre de 1370 y fue enterrado en Palencia en el monasterio de los Franciscanos. Al no dejar descendencia legítima el título de Conde de Bizkaia desapareció con él. El cargo de Señor de Bizkaia fue retomado por el infante Don Juan, hijo del rey Enrique II.</p>
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		<title>HISTORIA DEL BARAKALDO C.F. (Extracto)</title>
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		<pubDate>Sun, 21 Aug 2011 10:09:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Los comienzos del Barakaldo F.C.B. tienen sus principios en el año 1915, aun cuando se federó en el año 1917, pero debe reseñarse que los partidos eran algo así como entre amigos o rivalidad entre pueblos o barrios y, -dicen que se reglamentaban por aquello de a tantos goles cambio de portería-. El caso es [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft size-full wp-image-2312" title="dfs_wl_esp_barakaldo_fc" src="http://www.ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2011/08/dfs_wl_esp_barakaldo_fc.gif" alt="" width="245" height="245" />Los comienzos del Barakaldo F.C.B. tienen sus principios en el año 1915, aun cuando se federó en el año 1917, pero debe reseñarse que los partidos eran algo así como entre amigos o rivalidad entre pueblos o barrios y, -dicen que se reglamentaban por aquello de a tantos goles cambio de portería-. El caso es que estas cosas ocurrían porque no era fácil contar con el deseado reloj que contabilizase los minutos de juego.</p>
<p>El primer campo de entrenamiento y competición fue un hermoso relleno de arenas que hubo al final de El Barracón, (entre la vía del ferrocarril y el Cuadro Maderos, en el Galindo frente a Sestao, en los terrenos que en su día ocupara el llamado taller de Fondos en lo que fue Factoría de Altos Hornos).</p>
<p>Se cuenta y asegura, que los mismos jugadores –y algunos seguidores- eran los encargados de transportar las porterías desde el &#8220;Estanquillo de Elvira&#8221; (Calle El Carmen) hasta el campo de Fútbol.</p>
<p>La temporada 1918-1919 intervino el Barakaldo, en el Campeonato Regional –categoría C-, quedando campeón de grupo sin perder un solo partido durante toda la temporada, por lo que ascendió a la categoría B. Este éxito animó a la afición Barakaldesa, y valió al equipo el primer banquete homenaje en su honor.</p>
<p>En el año 1919, pasó a la zona del primer campo de Lasesarre, unas campas bajas surcadas de zanjas que inundaban el campo de juego con agua salada de las pleamares.</p>
<p>Al fin, después de grandes trabajos, fue inaugurado el primer campo de Lasesarre una tarde de magnífico sol y de animación extraordinaria. Fue el día 17 de Septiembre de 1922, jugando el Barakaldo F.B.C., en la serie &#8220;A&#8221;, contra el Athletic de Bilbao, que ganó por 3-1. El tanto Barakaldés lo marcó Germán y el árbitro fue Pelayo Serrano.</p>
<p>Uno de los grandes pasajes de la Historia del fútbol Barakaldés tuvo lugar allá por el año 1939, cuando el Barakaldo toma el nombre de BARAKALDO ORIAMENDI, (Este fue une quipo de solera en Barakaldo) y llega a jugar la semifinal de Copa, al enfrentarse con el Club de El Ferrol, siendo el primer partido en Lasesarre, donde empataron. Posteriormente se jugó en campo gallego y perdió nuestro Barakaldo por dos tantos a uno.</p>
<p>La final de la Copa del Generalísimo se jugó en el Stadium de Montjuic el 25 de junio de 1939, ganando el Sevilla al Ferrol por seis tantos a dos.</p>
<p>La competición de liga volvió en la temporada 1939-40. El Barakaldo perdió su categoría de Segunda la temporada 1944-45, pero en la temporada 1945-46 recobra su puesto definitivamente en Segunda División.</p>
<p>Por la ayuda económica de A.H.V. cambió sus clásicos colores de amarillo y negro por la camisola azul y el pantalón blanco, así como el escudo –En fondo rojo- con las iniciales de A.H.V. en la temporada 1942-43. Con el pantalón blancos e jugaron muy pocos partidos para pasara al calzón negro. En la temporada 1946-47, el Barakaldo tornó a sus clásicos colores pero con el escudo de A.H.V.</p>
<p>En estos años prolifera la cantera futbolística baracaldesa, de Lasesarre salen grandes figuras como son Alconero, Bustos, Mencía, Calvo, Llorente y otros jugadores de talla internacional.</p>
<p>El Barakaldo atraviesa un buen momento, y gana el &#8220;Trofeo Nervión&#8221; al vencer al Sestao por 3-2 en San Mamés.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El 28 de Noviembre de 1948, jugó el Barakaldo contra el Gerona y fue ese día cuando se inauguró la &#8220;jaula&#8221; o &#8220;túnel&#8221; de salida de los jugadores por debajo de la tribuna al campo de juego del antiguo Lasesarre. Bueno sería decir que con anterioridad se salía por los laterales de la tribuna.</p>
<p>Fue precisamente el 28 de Noviembre cuando los jugadores aparecieron con el número a la espalda de la camiseta, novedad ya anunciada que se hizo obligatoria.</p>
<p>Al Club de nuestros amores, nunca le fueron bien la inauguraciones y en la temporada 1945-46, regala la casa OSBORNE un sencillo tanteador, cuya colocación fue en la esquina que daba a la entrada por la calle Murrieta y al final reflejó un tanteo de 0-7 y curiosamente el portero fue Abeijón y el equipo goleador la Real Sociedad de San Sebastián.</p>
<p>La fecha cumbre en los anales deportivos y económicos del Club Barakaldo, tuvo lugar un domingo soleado correspondiente al 27 de Febrero de 1949, fecha en que contendieron el Barakaldo y la Real Sociedad. El resultado –con un dudoso penalti- favoreció a los donostiarras. Pudo ser fecha memorable en cuanto a las ilusiones de ascenso del equipo gualdinegro, pero nos quedamos con las mieles del triunfo y con el dinero de la gran entrada que supuso tal encuentro.</p>
<p>También en 1949, el Barakaldo celebra sus partidos internacionales y es así como visitan Lasesarre los Clubes Franceses TOLOUSE y LE´HAVRE. Algún tiempo después, el Barakaldo fichaba su primer jugador extranjero, el francés Brun.</p>
<p>El año 1952, en el mes de Mayo, el equipo juvenil del Barakaldo, representando a la empresa Altos Hornos de Bizkaia quedó campeón siendo: Edu, Cholo, Urquiaga, Larburu, Manolín, Flores, Peña, Ocio, Alonso y Gorostiza los artífices del triunfo.</p>
<p>El año 1967, el Barakaldo cumplió los 50 años de Historia, con Jose Cruz ECHEVARRIA LASTRA, en la presidencia, se celebró el cincuenta aniversario del Club, entregándose insignias de oro a varios ex-presidentes del Club y jugadores.</p>
<p>Desde entonces y hasta nuestros días, el Barakaldo ha alternado la Segunda y Tercera división, siendo una de sus temporadas más representativas la 1977-78, cuando el equipo fue cuarto en la segunda División por detrás del Zaragoza, Huelva y Celta y rozó el ascenso a una primera división que siempre se le ha negado. El entrenador de aquel equipo era Fernández Mora.</p>
<p>Posteriormente y ya con el modelo de la Segunda B esta ha sido la categoría más frecuentada por el Barakaldo, siendo en la actualidad uno de los Clubes más curtidos en esta categoría.</p>
<p>En la Historia más reciente de nuestro Club, cabe destacar la desaparición del viejo campo de Lasesarre, derribado el año 2000, con una etapa posterior de casi tres temporadas en las que el Club disputó sus encuentros en el Campo de San Vicente.</p>
<p>Mas tarde y después de la construcción del nuevo Lasesarre, este fue definitivamente inaugurado el 20 de Noviembre de 2003, en partido amistoso que enfrentó al Barakaldo C.F y al Athletic Club de Bilbao.</p>
<p>Carlos Ibáñez</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>El Mayorazgo de la HERRERÍA DE ABAJO</title>
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		<pubDate>Sun, 14 Aug 2011 10:06:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
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		<description><![CDATA[1. Propiedades del mayorazgo de la Herrería: La torre de la Herrería, también llamada torre de Bengolea. Los molinos y media ferrería de la Herrería de Abajo, también llamados de Bengolea y de Basarrate. La casa de Cruces de Arriba. Un arbolar y bortal en Larnabal, a medias con el solar de Aranguren. &#8211; La [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft size-medium wp-image-2310" title="Bengolea (1)" src="http://www.ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2011/08/Bengolea-12-300x199.gif" alt="" width="257" height="170" />1. Propiedades del mayorazgo de la Herrería:</p>
<ul>
<li>La torre de la Herrería, también llamada torre de Bengolea.</li>
<li>Los molinos y media ferrería de la Herrería de Abajo, también llamados de Bengolea y de Basarrate.</li>
<li>La casa de Cruces de Arriba.</li>
<li>Un arbolar y bortal en Larnabal, a medias con el solar de Aranguren. &#8211; La casa de Sarachu, en Güeñes.</li>
</ul>
<p>2. Propietarios:</p>
<p>A comienzos del siglo XVI eran dueños del mayorazgo de la Herrería de Abajo Pedro Martínez de la Herrería (n.1501) y su mujer Tota Unsana de la Herrería. Quedan noticias de que fueron padres de Martín Iñiguis y de Tota Martínez de la Herrería.</p>
<p>Martín Iñiguis heredó el mayorazgo. Se dedicó al comercio y, ejerciendo su oficio de mercader, falleció en el año 1607 en Nueva España, en Guaranacho. Aunque no hemos podido encontrar más datos sobre su persona sabemos que casó con una mujer del linaje de Leguizamón pues con este apellido se refieren en varios documentos a su hija Hurtada de la Herrería y Leguizamón.</p>
<p>Hurtada contrajo matrimonio con Gonzalo de Butrón. De este matrimonio nacieron: Pedro Martínez, Gonzalo, Antonio Gomes, María Alonsa, María Concepción e Isabela de Butrón y la Herrería.</p>
<p>Su hijo mayor y heredero Pero Martínez de Butrón falleció en las Indias sin descendencia, por lo que el mayorazgo quedó para Gonzalo de Butrón y la Herrería. Este casó con María Saez de Sarachu, hija de Martín de Sarachu y Catalina de Sarachu, quienes dieron como dote a su hija la casa de Sarachu en Güeñes, que agregaron al mayorazgo de la Herrería.</p>
<p>Del matrimonio Butrón-Sarachu nacieron Francisco e Isabela de Butrón.</p>
<p>Fallecido Gonzalo de Butrón su mujer, María Saez de Sarachu, se vio impotente para sacar adelante a la hacienda y a sus hijos y comenzó a hipotecarla. Primero gravó su casa de Sarachu y después todo el mayorazgo de la Herrería. Los censos los fue comprando María de Aperribay y Echebarri, viuda de Juan Pérez de Echabarri, dueños del mayorazgo de Echebarri en Bilbao. Finalmente el montante de las hipotecas alcanzó tal volumen que resultaba imposible pagarlos. De esta forma, a comienzos del siglo XVII el mayorazgo de la Herrería pasó a poder de dicha María de Aperribay.</p>
<p>Sucedió a María de Aperribay su hija Bárbara de Echabarri y Aperribay, que casó con Diego de Vitoria y Leycea siendo padres de Antonia de Vitoria Leycea y Echabarri. Esta casó con el Caballero de Santiago Diego de Arana y Zubiaur.</p>
<p>Este mayorazgo, y otros como el de Aranguren, concluyeron en poder de la marquesa de Buniel.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p align="right">Gregorio Bañales</p>
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		<title>Leyenda triste en el Valle de Eskauritza</title>
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		<pubDate>Thu, 28 Jul 2011 11:33:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>

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		<description><![CDATA[El siglo pasado todo el mundo hablaba de Barakaldo como de un municipio “fabril”. También había algunos que reconocían una parte rural, especialmente en el entorno del Regato. Muy pocos, a pesar de los astilleros, hablaban de un municipio marítimo. Y sin embargo, el pasado de Barakaldo está tan ligado al mar&#8230; Con el trasfondo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2011/07/Tramo-Medio-51.jpg" class="floatbox" rev="group:2254 caption:`Tramo-Medio-51`"><img class="alignleft size-medium wp-image-2255" title="Tramo-Medio-51" src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2011/07/Tramo-Medio-51-300x175.jpg" alt="" width="246" height="143" /></a>El siglo pasado todo el mundo hablaba de<strong> Barakaldo</strong> como de un municipio “fabril”. También había algunos que reconocían una parte rural, especialmente en el entorno del <strong>Regato</strong>. Muy pocos, a pesar de los astilleros, hablaban de un municipio marítimo. Y sin embargo, el pasado de Barakaldo está tan ligado al mar&#8230; Con el trasfondo del mar hay una historia olvidada, muy sencilla, que trata de un padre y su hijo, separados durante toda su vida. El padre se llamaba <strong>Ortuño de Urkullu </strong>y era natural de <strong>Urkullu</strong>, en el valle de<strong> Eskauritza</strong>, en Barakaldo. Fue uno de los primeros europeos en navegar a<strong> Indias</strong>, hacia donde partió el año 1508, en los inicios del Descubrimiento. Dejó en Barakaldo a su mujer, <strong>Marina de Iguliz</strong>, y un hijo, también llamado <strong>Ortuño</strong>, al que sus vecinos siempre conocieron por el apellido materno. Ortuño de Urkullu permaneció 33 años en<strong> América</strong> sin volver a su tierra natal. Allí mantuvo amores con una india –<strong>Beatriz</strong>- fruto de los cuales nació un niño al que llamó <em><strong>“Juanico”</strong></em><strong> de Barakaldo</strong>. Ortuño fue descubridor del <strong>Pacífico</strong> en la expedición de <strong>Balboa </strong>y uno de los primeros vecinos de la ciudad de<strong> Panamá</strong>, que fundó <strong>Pedrarias Dávila</strong> el año 1519. Entretanto <strong>Ortuño de Iguliz</strong>, su hijo, había crecido y dedicaba algunos meses del año a navegar, sobre todo en la “carrera” que las naos de <strong>Somorrostro</strong> hacían dos veces al año desde las aguas del <strong>Ibaizabal</strong> hasta <strong>Flandes</strong>. No había conocido a su padre pero mantenía con él un vínculo semejante al que dicen que existe entre familiares que viven alejados y que se enciende cuando a alguno de ellos le sucede una desgracia. Ortuño de Iguliz embarcó el año 1529 en la nao de su vecino, el capitán <strong>Tomás de Arraxieta</strong>, cuya tripulación la componían casi exclusivamente muchachos de Barakaldo. Salieron rumbo a <strong>Sevilla</strong> junto a otras naos de <strong>Portugalete</strong> y <strong>Sestao</strong>, con el fin de cargar algunas mercancías que desde allí transportarían a Flandes. Todas las naves surgieron en el <strong>Guadalquivir</strong> sin novedad, salvo la de Arraxieta, que se había visto sorprendida por una tormenta cerca de las costas de <strong>Lisboa</strong>, en <strong>los Gachopos</strong>. Más tarde llegaron noticias de que la nao había zozobrado y que todos sus tripulantes se habían ahogado. Fue en el mes de octubre del año 1529. En Panamá, a un océano de distancia, Ortuño de Urkullu se sintió enfermo. Pronto comprendió que no era algo pasajero y que debía disponer su testamento. No sé si fue el mismo día, pero, en cualquier caso, se trata de uno de los de octubre de aquel año 1529 cuando entregó su alma a Dios. Era como si el destino no hubiese querido esperar ni un solo minuto a unir en la otra vida a un padre y un hijo que no se conocieron en esta. Es una historia triste, como casi todas las que tienen por fondo la mar.</p>
<p>Goyo Bañales</p>
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		<title>El Mayorazgo de Llano</title>
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		<pubDate>Fri, 24 Jun 2011 15:36:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sociedad]]></category>

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		<description><![CDATA[EN BARAKALDO 1. Propiedades del mayorazgo: La casa y torre de Vitoricha una casa en el barrio de Vitoricha. El molino de 4 ruedas construido por Juan Martín de Llano y María Jacinta de Villachica. La casa y casería mayor de Munoa, con el derecho de pasaje del barco de Tapia, comprada a Juan de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2011/06/FincaMunoa0.jpg" class="floatbox" rev="group:2228 caption:`FincaMunoa0`"><img class="alignleft size-medium wp-image-2229" title="FincaMunoa0" src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2011/06/FincaMunoa0-300x160.jpg" alt="" width="255" height="136" /></a>EN BARAKALDO</em></p>
<p>1. Propiedades del mayorazgo:</p>
<ul>
<li>La casa y torre de Vitoricha</li>
<li>una casa en el barrio de Vitoricha.</li>
<li>El molino de 4 ruedas construido por Juan Martín de Llano y María Jacinta de Villachica.</li>
<li>La casa y casería mayor de Munoa, con el derecho de pasaje del barco de Tapia, comprada a Juan de Ugarte Munoa.</li>
<li>La casa contigua a la casa mayor de Munoa, llamada &#8220;La Larga&#8221;.</li>
<li>Otra casa también llamada de Munoa.</li>
<li>Otra casa en el barrio de Munoa</li>
<li>La casería de Sarasti</li>
<li>El robledal llamado Sarasti.</li>
<li>La casa de Retuerto, con su huerta, en el término nombrado Ybarreta, contra el camino de servidumbre de las vegas de este nombre.</li>
<li>Varias heredades dispersas por todo Barakaldo.</li>
</ul>
<p>2. Propietarios:</p>
<p>El mayorazgo de Llano se fundó hacia el año 1607 por el capellán Diego de Llano y Castaños, hijo de Diego de Llano y María Ibáñez de Castaños, el cual nombró por heredero a su sobrino Juan de Llano Landaburu, hijo de Simón de Llano Castaños y Francisca de Landaburu.</p>
<p>Juan de Llano Landaburu casó con María Hernandez de Beurco­Larrea. De éste matrimonio quedaron por hijos:</p>
<p>1° Diego de Llano, que sigue.</p>
<p>2° Aparicio de Llano, casado con Josefa de Abaro, padres de Juan Ventura de Llano quien casó con María Pérez de Zabalgoitia, padres a su vez de Juan de Llano, casado con Lorenza de Alonsotegui, quienes fueron padres de Asencio de Llano, que casó con Francisca Xabiera de Maguna.</p>
<p>3° María Cruz de Llano, casada con Francisco de Pucheta, padres de Diego, Lorenza y Francisca de Pucheta (casada con Juan de Arteagabeitia).</p>
<p>Diego de Llano casó con María de Tellitu Ugarte y Salazar. Fueron padres de Juan Martín de Llano, quien se avecindó en Bilbao donde contrajo matrimonio con María Jacinta de Villachica. Fue este matrimonio quien compró por 1025 escudos las heredades de Munoa a Juan de Ugarte Munoa y quienes las incorporaron al mayorazgo de Llano&#8221;.</p>
<p>Fueron padres de Diego de Llano y Villachica, también vecino de Bilbao, quien vendió todo el mayorazgo de Llano a su sobrino Manuel José de Zavala y Madariaga, hijo de José de Zavala Amezua y María Antonia de Villachica Madariaga.</p>
<p>Manuel José de Zavala falleció hacia 1780, quedando por herederas sus hermanas María Catalina, Josefa Eulalia y Francisca Javiera de Zavala y Madariaga.</p>
<p>A finales del siglo XVIII el mayorazgo de Llano pasó a poder de los Uhagón en la persona de Guillermo de Uhagón, quien figura en las fogueraciones correspondientes a aquellas fechas como dueño de todas sus propiedades.</p>
<p>Gregorio Bañales</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Las relaciones laborales en Barakaldo durante la Restauración</title>
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		<pubDate>Mon, 06 Jun 2011 17:55:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>

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		<description><![CDATA[Existen varias formas de aproximarse a la realidad del mundo laboral. Si en este trabajo hemos optado por el punto de vista de la conflictividad, ha sido por­que es el que ofrece una mayor visibilidad, en un momento en el que las rela­ciones laborales entre empresarios y trabajadores carecieron generalmente de un marco jurídico que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2011/06/Oficinas-Altos-Hornos.jpg" class="floatbox" rev="group:2222 caption:`Oficinas Altos Hornos`"><img class="alignleft size-medium wp-image-2224" title="Oficinas Altos Hornos" src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2011/06/Oficinas-Altos-Hornos-300x225.jpg" alt="" width="255" height="191" /></a>Existen varias formas de aproximarse a la realidad del mundo laboral. Si en este trabajo hemos optado por el punto de vista de la conflictividad, ha sido por­que es el que ofrece una mayor visibilidad, en un momento en el que las rela­ciones laborales entre empresarios y trabajadores carecieron generalmente de un marco jurídico que les situase en un plano de igualdad a la hora de discutir las condiciones de trabajo. No se trata de sugerir, como sucedía con obras his­tóricas de los años setenta, que los obreros, conscientes de la explotación que estaban sufriendo, se encontraban en un permanente estado de guerra contra los empresarios. Pero, de la misma forma que hay que reconocer que sin el dina­mismo y el empuje de los capitanes de empresa de finales del xix y comienzos del xx la realidad industrial de Barakaldo no hubiese sido posible; es obligado dedicar un espacio destacado a los esfuerzos colectivos que los trabajadores, de distintas ideologías y condiciones, llevaron a cabo para mejorar su situación. Consiguieron así que la población baracaldesa alcanzase progresivamente unas condiciones de vida dignas.</p>
<p>La conflictividad laboral se manifiesta de formas muy diferentes entre los tra­bajadores. Nos encontraríamos así, con tipos que van desde el enfrentamiento entre los mismos trabajadores&#8217; y entre éstos y un cargo intermedio&#8217;, hasta la exigencia de negociación con la empresa, pasando por la solicitud de aumentos salariales, situaciones de cierre patronal, crisis económica, aumento unilateral del ritmo de la producción, etcétera. Del mismo modo, la respuesta obrera puede adoptar modelos muy distintos, desde la resistencia silenciosa en el lugar de trabajo, hasta el absentismo laboral, pasando por las bajas simuladas, el sabotaje, el boicot, el atentado individual y, el caso más visible, el paro laboral o huelga.</p>
<p>Las relaciones laborales entre directivos y trabajadores estaban presididas por el principio de autoridad y jerarquía. Era típico el diálogo que escuchó un joven al empezar a trabajar en Babcock &amp; Wilcox entre un obrero y el ingeniero: «Don Lisardo, yo había pensado&#8230; Usted no necesita pensar. Para eso estoy yo». Algo semejante ocurría también entre los propios trabajadores, ya que los ofi­ciales atormentaban a los aprendices, forzándoles a la sumisión, incluso aque­llos que eran militantes sindicales: «Estos mismos reniegan de la humillación asalariada y tienen alma de esclavistas». Un salesiano, profesor de la Escuela de Trabajo señalaba en una entrevista: «Quisiera hacer un ruego a los oficiales y maestros. Y es que traten a los aprendices, sobre todo cuando llegan a la fábri­ca, como a hijos suyos, ya que seguirán sus ejemplos. Y siempre, y sobre todo en su presencia, procurasen el máximo de corrección». No sería extraño que en aquellas empresas que utilizaban mano de obra femenina, encargados y obre­ros masculinos tratasen de aprovechar la situación para abusar de sus compañe­ras. Por todo ello, somos conscientes de que buena parte de la tensión existente en el lugar del trabajo nunca aflora a la superficie y es prácticamente indetecta­ble, salvo que se recurra a fuentes orales y estudios cualitativos. Los frecuentes accidentes laborales, las explosiones que sacudían periódicamente los hornos de AHV, además de provocar numerosos heridos y bastantes muertos, ocasionaban la zozobra entre los familiares de los trabajadores que acudían presurosos a la portería de la fábrica para intentar averiguar la identidad de los afectados.</p>
<p>Las características de este trabajo nos obligan, sin embargo, a limitarnos bási­camente al estudio de las manifestaciones públicas del descontento laboral. Expresadas preferentemente en forma de huelgas, aunque no faltaron en oca­siones determinadas acciones violentas contra la patronal o incluso entre los propios trabajadores. Diferentes coyunturas históricas vieron, además, cómo se produjeron intentos revolucionarios (que excedían el marco de las relaciones laborales) o huelgas generales a medio camino entre la protesta laboral y la acción política. La huelga laboral es, en este sentido y al mismo tiempo, una manifestación de protesta por las condiciones materiales de vida y de trabajo, y una muestra de las especificidades del sistema político, del papel que desem­peñan en él las organizaciones obreras y, desde luego, de las características generales de la coyuntura en la que se produce dicho hecho.</p>
<p>Frente a la vecina zona minera, a la cual pertenecían además algunos barrios de Barakaldo, el espacio fabril próximo a la ría del Nervión vivió en los años de cambio de siglo una relativa tranquilidad, aunque no faltaron los conflictos laborales. De hecho, uno de los primeros movimientos reivindi­cativos que conocemos en Vizcaya se produjo en la fábrica Nuestra Señora del Carmen el año 1872. Las huelgas mineras de 1890, 1892, 1903, 1906 y 1910, motivadas fundamentalmente por cuestiones laborales y lideradas por militantes socialistas, no tuvieron un eco especialmente significativo en esta zona. Tanto los directivos de AHV, como las autoridades civiles y militares tomaron todo tipo de medidas, que incluían desde el envío de tropas para cus­todiar la factoría, hasta la confección de listas, tanto de trabajadores &#8220;segu­ros&#8221;, como de &#8220;revoltosos&#8221;, pasando por la contratación de esquiroles en dis­tintos lugares (Asturias, Santander y Navarra), para evitar la parada de la acti­vidad siderúrgica. De hecho, sin la presencia de las masas de mineros que bajaron de las explotaciones, ocupando las fábricas en alguna ocasión, la repercusión de los paros habría sido muy escasa. Evidentemente, los mineros baracaldeses de Arnabal y El Regato sí participaron de forma activa en la mayor parte de estos conflictos.</p>
<p>Aunque en los años anteriores se habían ya producido ya algunos conflictos parciales en varios talleres, AHV conoció en 1899 dos huelgas que tuvieron especial repercusión. El primer paro importante, junio de 1899, motivado por el despido de varios sindicalistas y el restablecimiento del horario de los días festivos, de siete de la mañana a cuatro de la tarde, terminó con el triunfo de los huelguistas al conseguir paralizar los hornos altos. Un mes más tarde, el 15 de julio, se produjo otra huelga iniciada con el paro de los descargadores de los muelles que duró hasta la primera decena de agosto, terminando con la derrota y la represión de los huelguistas.</p>
<p>Entre las razones del poco éxito del asociacionismo obrero en AHV hasta los años de la I Guerra Mundial, Juan Pablo Fusi señala la inadecuación del sis­tema de sindicalismo por oficios, propio de los primeros tiempos de la UGT, para una industria moderna como Altos Homos y el éxito de la política social de la empresa. Los salarios eran comparativamente más altos y Altos Hornos generó una amplia red de instituciones benéficas para sus trabajadores: la socie­dad de socorros ya mencionada, pensiones, casas, la cooperativa de consumo y escuelas para los hijos. Conseguir colocación era algo que sólo se conseguía gracias a recomendaciones. Todo ello, además de generar un sentimiento de lealtad hacia la empresa, colocaba a los empleados en AHV en una posición de privilegio y el despido ocasionaba consecuencias más negativas que la simple pérdida del puesto de trabajo. No hay que olvidar, añadimos, el recuerdo de la derrota de julio de 1899 y que las posibilidades de controlar a los trabajadores es mayor en un recinto cerrado como la fábrica, que en una mina. Alguna empresa como Backock Wilcox llegó a instalar retretes sin puertas, para evi­tar que los trabajadores perdiesen el tiempo.</p>
<p>Hasta 1911, sólo se produjeron varias huelgas o conatos parciales en alguno de los talleres de la factoría. Todos ellos terminaron con la derrota de los traba­jadores. La posición de la empresa fue de rechazo radical, no sólo a las reivin­dicaciones obreras, sino al mero hecho de reconocer la existencia o representa­tividad de las asociaciones de los trabajadores. La huelga de septiembre de 1911, sin embargo, fue la expresión del cambio de tendencia que se avecinaba en los próximos años. Esta huelga, la primera con carácter general en AHV, se inició en los muelles del puerto, y ante el despido de 200 cargadores de esta empresa, el paro solidario se extendió, inesperadamente, a todos los talleres, aunque con menor incidencia entre los operarios de los diferentes hornos y cal­deras. La huelga, que se amplió a Bilbao y a otros puntos de España, fue un producto espontáneo de las bases de las organizaciones obreras, sindicalistas repu­blicanos y socialistas, como forma de protesta por los sucesos de Marruecos y por la tensión laboral existente en muchas empresas. El conflicto, tras enfren­tamientos violentos que ocasionaron un muerto y varios heridos, terminó con derrota de los trabajadores (se realizó una &#8220;lista negra&#8221; de 472 obreros y se despidió a 395, un 5,91% de la plantilla), pero así finalizó una fase de la histo­ria laboral de AHV.</p>
<p>El inicio de la Primera Guerra Mundial rompió, momentáneamente, la mar­cha ascendente de las principales empresas baracaldesas. La falta de materias primas estuvo a punto de paralizar la actividad de AHV, hasta el momento una de las empresas más lucrativas de España. Pero, al poco tiempo, las necesida­des de los países en combate contribuyeron a un gran aumento de la producción y de los beneficios. La situación de los trabajadores se agravó extraordinaria­mente, ya que la ligera subida de los salarios estuvo contrarrestada con el fuer­te aumento que experimentaron los precios de los productos de primera nece­sidad, hasta el punto que en el caso de AHV, la empresa tuvo que subvencionar con más de medio millón de pesetas anuales el precio del pan, para que sus obreros pudiesen comprarlo.</p>
<p>La situación de los trabajadores contrastaba con la de los 20 miembros del Consejo de Administración que se repartían el 8% de los beneficios de la empresa, además de la parte correspondiente a su calidad de accionistas de la misma. Más en concreto 4 familias, Chávarri, Urquijo, Zubiria y Gandarias controlaban más del 50% de la empresa. De hecho, Tomás de Zubiria e Ybarra fue el Presidente del Consejo desde 1902 hasta 1932, momento de su falleci­miento.</p>
<p>Los síntomas de agotamiento y el deterioro de la calidad del mineral de hie­rro, manifestados desde 1899, habían afectado a la demanda de éste. Los pri­meros momentos de la Guerra Mundial contribuyeron a la crisis de la minería: la Franco-Belga, por ejemplo, tuvo que suspender su producción durante tres meses. Muchos de los mineros emigraron, sus organizaciones perdieron su fuerza negociadora y los mineros dejaron de ser la rama principal de la organi­zación obrera de Vizcaya. Los primeros meses de 1915 vieron cómo peligra­ba la situación de muchos trabajadores. La Casa del Pueblo creó una Comisión ProTrabajo y durante cierto tiempo el Ayuntamiento, con aportaciones de par­ticulares, tuvo que instalar comedores económicos para los parados y sus fami­liares, además de emprender algunas obras para emplearlos e instar a las empresas a que contratasen más personal.</p>
<p>La Guerra del 14, que debilitó la fuerza minera, reforzó la posición de los meta­lúrgicos. En este sector se produjo una rápida mejora de la coyuntura. La ola de prosperidad afectó a todos los sectores, salvo a la minería. Los beneficios de Altos Hornos en el periodo 1913-1916 alcanzaron los 10 millones, mientras que entre 1917-20 superaron los 15 millones. AHV instaló  2 nuevos hornos Siemens, reconstruyó altos hornos envejecidos y montó un gran taller de forja y lamina­ción. Al mismo tiempo incrementó la mano de obra a través de la contrata de la emigración campesina de la España interior. Barakaldo registró una tasa de cre­cimiento demográfico muy elevada, 39,78%. La situación daba a los obreros metalúrgicos un excepcional poder de negociación. En marzo de 1914 se creó el Sindicato Metalúrgico (sindicato industrial) aprovechando el impacto de la cam­paña de Prieto en la elecciones a Cortes. El Sindicato Metalúrgico surgió en un sector caracterizado hasta 1916 por la humillación de sus trabajadores, acobarda­dos por su concentración en grandes masas en las factorías de los altos hornos y en los grandes talleres de la construcción metalúrgica.</p>
<p>Los socialistas eran bien conscientes de las consecuencias políticas que origina­ría la movilización de los obreros de la zona Barakaldo-Sestao. Dicha moviliza­ción daría a las izquierdas grandes posibilidades de conquistar los distritos de Barakaldo y Valmaseda, lo que provocaría un cambio radical del equilibrio políti­co de la provincia. También reforzaría el peso del PSOE en la Conjunción Republicano-Socialista e, internamente, fortalecería la estrategia prietista frente a los seguidores de Perezagua, más fuertes entre los mineros. En este contexto, el Sindicato Metalúrgico inauguró el año 1916 con una campaña de mítines. En el celebrado en la Casa del Pueblo de Barakaldo, los diferentes oradores, incluido Prieto, insistieron en la necesidad de unión de los trabajadores y se reclamó un aumento de salarios. Los dirigentes de la UGT eran sabedores del momento en que se realizaban las reivindicaciones: «a los obreros técnicos ahora es completamente imposible sustituirlos». Fruto de la presión, a finales de febrero se produjo un aumento de salarios en torno al 10%, tanto en algunas minas como en Altos Hornos. Pero las peticiones obreras continuaron debido al gran desequilibrio exis­tente entre la subida del coste de la vida y sus sueldos.</p>
<p>De este modo, el 22 de mayo de 1916, el Sindicato Metalúrgico, el Sindicato Profesional de Obreros Católicos y Solidaridad de Obreros Vascos presentaron un escrito a los diferentes patronos metalúrgicos vizcaínos, solicitando el aumento del 30% para aquellos con salarios inferiores a 4 pesetas, 20% para los superiores, 50% de plus en las horas extraordinarias y el pago semanal de jor­nales. Las empresas aceptaron el 26 de junio y el peligro de huelga pareció desvanecerse. En los mítines celebrados en Barakaldo y Sestao, los dirigentes del Sindicato Metalúrgico insistieron en el triunfo de los trabajadores al obligar a las grandes empresas a negociar con el sindicato. Los conflictos, sin embar­go, se incrementaron en los meses siguientes.</p>
<p>El 1 de julio se inició un paro entre los descargadores del muelle. El 3 del mismo mes se produjo un cierre patronal en la fábrica Sánchez Díaz y Herrero en el barrio de Iráuregui, al solicitar los obreros aumento de 50 cts diarios y 50% en las horas extras. 180 hombres, mujeres y chicos quedaron sin trabajo. Tras la negociación, el día 8 se volvió al trabajo con un aumento de 0,25 pese­tas más por día y el 50% en las horas extras.</p>
<p>Un día más tarde, en la madrugada del domingo 9 de julio, buena parte de los trabajadores de Altos Hornos se declararon en huelga; primero, los empleados en los talleres de Sestao y, luego, los de Barakaldo. Protestaban así por la negativa de la dirección de pagar los sueldos semanalmente&#8217;. El paro se inició espontá­neamente, sin intervención del sindicato y se extendió a la mayor parte de los obreros, salvo los de los hornos altos, Bessemer y trenes reversibles. Se impi­dió la entrada al nuevo turno y se produjeron algunos incidentes con trabajadores que se negaron a secundar el paro. El día 10 entraron los trabajadores de Barakaldo para provocar el paro desde los talleres y conseguir que saliesen los esquiroles. Ese mismo día, una manifestación que se dirigía desde Sestao a la fac­toría baracaldesa fue disuelta por la Guardia Civil en el puente de Urbínaga, cau­sando un muerto, un herido de gravedad y varios heridos. La huelga se exten­dió a Aurrera, Basconia, Echevarría y Astilleros del Nervión, a la fábrica de radia­dores de Lasesarre y a la Orconera. El día 11 se declaró la huelga general en toda la zona fabril. Ese mismo día, tras una nueva negociación, los patronos accedie­ron a reconocer por escrito el pago semanal. Por la noche, en sendas reuniones en las Casas del Pueblo de Barakaldo y Sestao, lndalecio Prieto notificó las conce­siones hechas por AHV y terminó la huelga. El día 12 se volvió al trabajo. Los obreros conseguían así que la empresa reconociese la personalidad del Sindicato que «en el fondo (era) lo que se ventilaba».</p>
<p>Tras una nueva campaña de agitación, la UGT y la CNT convocaron una Huelga General en toda España para el 18 de diciembre, contra la carestía. El paro que tuvo un seguimiento casi total en la zona minera y fabril, sin inciden­tes dignos de mención&#8217; presentaba características propias en el partido judicial de Valmaseda, Ya que en este distrito los delegados obreros en los Tribunales Industriales no representaban realmente a los trabajadores. Se reclamaron nue­vas elecciones.</p>
<p>1917 conoció nuevos conflictos, como consecuencia y reflejo del clima de des­contento social creado por la carestía y por la esperanza de posibles cambios polí­ticos derivados de la crisis política que vivía España. El 25 de abril, 65 ebanis­tas de diferentes empresas iniciaron un paro solicitando una jornada de 9 horas, aumento salarial del 10% más pago de las horas extras (la la 50%, las otras 20%); herramientas a cuenta de la empresa, abolición del destajo y avisar con 8 días el despido. Se formó una comisión de conciliación y arbitraje presidida por el alcal­de siguiendo la ley de 1908: pero los empresarios rechazaron su intervención de dicha comisión: «por creer que se llegará más fácilmente a un arreglo tratando directamente entre patronos y obreros». El 2 de mayo el conflicto<sup>-</sup>estaba solucio­nado en los tres talleres más pequeños, con la aceptación de todos los puntos, salvo la subida salarial que sería discrecional. El taller de lturmendi volvió a trabajar el día 8 con las mismas condiciones, salvo el mantenimiento del destajo. El 7 de julio, 106 hombres y mujeres de la fábrica de ladrillos refractarios de Luchana (la totalidad, salvo 4 para mantener los hornos) se declararon en huelga debido al rechazo a las peticiones obreras de 75 cts más jornal, pago de las horas extras, abolición de fiestas entre semana, hora y media para comer y mejora de la higiene. El paro terminó el día 18.</p>
<p>El conflicto más importante afectó nuevamente a los obreros de Altos Hornos de Vizcaya. A comienzos de julio se realizaron nuevas peticiones a la patronal, entre ellas la reducción de la jornada laboral de 10 horas y media a 9. El rechazo empresarial, salvo en Martínez Rivas de Sestao, provocó el ini­cio de la huelga el sábado día 21. Ese día la práctica totalidad de los trabaja­dores, sin distinción de ideologías u organizaciones, incluidos los responsa­bles del mantenimiento de los hornos abandonaron espontáneamente las fac­torías, sin incidentes. Los obreros, siguiendo las indicaciones de los respon­sables sindicales se mantuvieron alejados de las puertas de las fábricas, custo­diadas por las fuerzas de seguridad. Otras empresas de la zona también paralizaron sus actividades. El 28 se suspendieron las garantías constitucio­nales en la provincia y una compañía del ejército fue desplazada a la empre­sa para alimentar los hornos, entre las protestas obreras. Ese mismo día se llegó a un preacuerdo, que fue rechazado por los huelguistas ya que la reduc­ción del horario no superaba la media hora. A partir de ese momento el con­flicto se radicalizó, produciéndose enfrentamientos entre huelguistas y esquiroles, con amenazas a familias de empleados y obreros de AHV para que abandonasen el trabajo. Mientras tanto, familias obreras de Eibar, San Sebastián, zona minera o del propio Barakaldo se hicieron cargo de los hijos de los huelguistas. El día 9 de agosto, la asamblea aceptó someterse al laudo de la Cámara de Comercio.</p>
<p>Sin embargo, el 13 de agosto la UGT y la CNT declararon la huelga general en toda España, intentando aprovechar la debilidad del gobierno para provocar un cambio revolucionario del poder. Inmediatamente, a las 4 de la tarde del mismo día, se declaró el estado de guerra, clausurándose los centros obreros o izquier­distas y se detuvo a numerosos militantes obreros. Se produjeron numerosos enfrentamientos entre huelguistas y fuerzas de seguridad o del ejército. El paro fue muy amplio en Bilbao, zona minera y fabril, pero como movimiento nacio­nal fue un fracaso. A partir del 18 se inició la vuelta al trabajo, sin haber conse­guido ni los objetivos de la huelga general, ni los planteados por los metalúrgi­cos. Ese día entraron a trabajar en Hilados Rica Hnos; el día 20 los de la fábrica de ladrillos, Castillo, Tranvías, Alambres del Cadagua y Federico Echevarría; el 21 dejaron la huelga Industria y Comercio, Sánchez Díaz y Herrero, el 22 los tra­bajadores de la Orconera y Luchana Mining; el 27 los de la L&#8217;Eglísse y Cámara y Eguía. Finalmente el 29, los obreros de AHV. Tras varios meses con las sedes obreras clausuradas, las únicas acciones de finales de año tuvieron como objeti­vo recaudar fondos para los presos, y reorganizar el Sindicato Metalúrgico, debi­litado por los despidos, las detenciones y los trabajadores que abandonaron la población. 35 obreros de la Orconera se declararon en huelga para solicitar el reingreso de 4 detenidos en los sucesos de agosto.</p>
<p>La finalización de la I Guerra Mundial, en 1918, dio paso a un periodo de honda crisis económica, como consecuencia de la pérdida de los mercados internacionales y la creciente competencia que las empresas extranjeras reali­zaban a la producción local. La mayor parte de los esfuerzos estuvo encami­nada a conseguir la readmisión de los despedidos, más de 400 en la factoría ses­taoarra de AHV por ejemplo. El reingreso se vio favorecido por la coyuntura política, ya que el candidato monárquico a Cortes y miembro de Consejo de Administración de dicha empresa Fernando Ibarra necesitaba los votos socia­listas para poder vencer a los candidatos nacionalistas. No faltaron, tampoco algunas huelgas, corno la de los moldeadores de los Talleres Salcedo Hnos. o la de la compañía de Radiadores, en ambos casos por despidos. En otros casos, como la de los ferroviarios de la Orconera, se llegó a un acuerdo pacífico con la dirección de la empresa.</p>
<p>Mientras tanto, el Sindicato Metalúrgico de Vizcaya realizó una serie de recla­maciones a los empresarios que fueron rechazadas en su totalidad. En un mitin celebrado frente a la Casa del Pueblo, el 21 de julio de 1918, y al que acudie­ron unos 4000 asistentes, los oradores atacaron duramente a los patronos, espe­cialmente a Alejandro Zaballa, presidente del Círculo Patronal por negarse a par­lamentar con la comisión de huelga. También se criticó a los católicos libres y al Centro Vasco de Barakaldo. A finales de año se celebró otro acto para exigir la implantación de la jornada de las ocho horas y el salario mínimo.</p>
<p>El año 1919 se inició con un aumento del número de paros. La Naval se vio sacudida desde mediados de febrero por una serie de huelgas parciales que afec­taban cada vez a un grupo profesional, pero que no habían terminado en agosto, adquiriendo carácter general. El 15 de abril se inició el paro en la fábrica de cerá­mica de Burceña., reclamando la jornada de 8 horas, aprobada el 10 del mismo mes por el Gobierno. Una semana más tarde era la factoría Castaños. Uribarri y Cía de Retuerto la que se colocaba en huelga reclamando aumento de salarios. A este clima hay que añadir la fundación en marzo del Sindicato Único del Arte del Hierro (anarquista) y la animación inusitada de la celebración del Primero de Mayo, ya que se concentraron en la anteiglesia representaciones de todas las agrupaciones socialistas y ugetistas de Vizcaya.</p>
<p>El 26 de mayo se inició el principal paro de ese año que afectó a los Astilleros del Nervión. Ese día, 1.600 obreros, alentados por el Sindicato Metalúrgico y el Sindicato Único, se declararon en huelga por diferencias en la forma de organizar la producción. Solventado ese tema, la dirección insistió en despedir a los tres trabajadores que tocaron la sirena animando a sus compañeros a iniciar el paro. Este hecho y la defensa del derecho de asociación produjeron una nueva huelga el 19 de julio que se prolongó nada menos que hasta finales de año, aunque desde finales de agosto algunos trabajadores se reintegraron a los talleres. A partir de octubre se sucedieron los incidentes con las fuerzas de orden público y con esquiroles, alguno de los cuales resultó herido de grave­dad. Mientras tanto se sucedieron algunos paros cortos y los trabajadores de AHV se aprestaron a una nueva confrontación con la empresa.</p>
<p>Estas huelgas eran producto de la conjunción entre el inicio del declive econó­mico, el constante crecimiento de los precios de los productos de primera nece­sidad, que convertía rápidamente en anticuadas las elevaciones de salarios acor­dadas entre trabajadores y empresas, un aumento de las posiciones radicales entre los trabajadores —inspirado en parte en el triunfo de la Revolución Rusa; lo que se plasmó en la formación de sindicatos entre nuevos sectores profesionales— y la pugna entre sindicalistas y socialistas por conseguir la dirección del movimien­to obrero vizcaíno. Los cenetistas promovieron una docena de conflictos, desau­torizados por el Sindicato Metalúrgico. El entendimiento de este último con los grandes empresarios se reforzó por la necesidad de evitar la competencia anar­quista. Los cenetistas disponían de pequeños grupos militantes de gran dinamis­mo promoviendo una bien coordinada campaña de huelgas por departamentos en varias factorías. La actividad anarquista desafiaba la autoridad del Sindicato Metalúrgico que en ocasiones tuvo que presionar a los empresarios para no verse desbordado por la izquierda, aunque muy pocas veces se llegó a la huelga.</p>
<p>El año terminó con una huelga en los talleres textiles Rica Hnos. El 22 de diciembre 183 trabajadores solicitaron la readmisión de los 16 despedidos en el conflicto anterior. El 26 se añadieron reivindicaciones ya cubiertas en el sector metalúrgico: aumento de 1,50 pts por día y 1 pts para mujeres y niños, 50% por horas extras, pago semanal, no al destajo, cobro del salario íntegro, sin des­cuento para el economato. La contrapropuesta consistió en 10 horas de trabajo al día (2 consideradas como extras al 25%), readmisión de despedidos y pago de los salarios atrasados. Se amenazaba asimismo con cerrar la fábrica. El con­flicto se solucionó el 5 de enero con la readmisión de los despedidos, salvo uno, aumento de 50% en las horas extras, retribución de los días perdidos por la huelga, etcétera.</p>
<p>La conflictividad aumentó en 1920 en todos los terrenos, tanto en el laboral- sindical, como en el sociopolítico, produciéndose varios muertos, por cuestio­nes políticas y sociales. La presencia de las fuerzas de seguridad se hizo mucho más acusada y la Guardia Civil patrullaba las romerías para evitar incidentes entre trabajadores de tendencias distintas. Fue en ese momento cuando empe­zó a decaer la influencia anarquista. Por un lado, la rivalidad con los socialistas llegó al enfrentamiento físico y motivó una respuesta enérgica por parte de éstos»&#8217;. Por otro, los atentados contra personal directivo, capataces y obreros con­trarios a las huelgas&#8221;, y la colocación de algunos petardos en Barakaldo en enero de 1920 motivaron el seguimiento de los sospechosos de anarquismo, tanto en Sestao como en la anteiglesia. La policía detuvo más de 100 miembros del Centro Sindicalista de Barakaldo y clausuró temporalmente su sede.</p>
<p>Poco después, el 31 de marzo se produjo el cierre patronal de Rica Hnos debi­do «a las imposiciones de los obreros que pretenden sustituir en un todo la dirección y autoridad técnica» de los propietarios. Tras aceptar las reivindica­ciones obreras a finales del año anterior, el 29 de marzo se suspendió el traba­jo parcialmente por reparaciones, y la comisión obrera exigió explicaciones. Al decirles que no les correspondían, se declararon en huelga. El paro se prolon­gó hasta el 7 de julio, llegándose a un acuerdo entre ambas partes.</p>
<p>El 14 de abril de 1920 se inició un nuevo conflicto, relevante por tener como protagonistas casi en exclusiva a mujeres trabajadoras. Ese día, las 28 obreras de la fábrica de cordel Uribarri de Retuerto enviaron a la dirección un escrito solicitando el aumento de una peseta de jornal, jornada de 8 horas y horas extras a 50%. El 16 contestó la dirección negándose al aumento de salarios, debido a las pérdidas que estaba sufriendo la empresa, indicando además que probablemente tendrían que cerrar parte o, incluso, toda la fábrica. Aceptaban, en cambio la reivindicación de las horas extras y las 8 horas. Ante esta respues­ta. las trabajadoras se declararon en huelga desde el día 20 hasta el 28; momen­to en el que terminó la huelga, con un aumento de 2 reales.</p>
<p>Tras varios paros parciales en el mes de junio, el conflicto laboral más importante fue la huelga general convocada en la metalurgia el 22 de Julio de 1920 por el Sindicato Metalúrgico, con el apoyo del Sindicato Único. Se soli­citaba el establecimiento de un salario mínimo para todos los trabajadores, aumento del mismo, aumento del 100% en las horas extras, pago íntegro del sueldo en caso de accidente y establecimiento de escuelas profesionales. El Centro Industrial de Vizcaya aunque aceptó algunos puntos, anunció que, posi­blemente, las empresas individuales no estarían dispuestas a escuchar y estu­diar dichas proposiciones. El paro, que coincidió con huelgas en el sector de la construcción, de los ebanistas y el de los descargadores de los muelles, afec­tó a todo el sector, excepto a Euskalduna. Pese a la concentración de fuerzas de la Guardia Civil, miles de trabajadores participaron en la movilización, sin que en Barakaldo se produjesen incidentes. El conflicto terminó rápidamente el 29 de julio con la aceptación de la contraoferta patronal, establecimiento del salario mínimo y aumentos parciales de salario, pese al rechazo de las otras peticiones. Las empresas concedieron, en la práctica, al Sindicato Metalúrgico de la UGT, la representación exclusiva del sector, al autorizarle a nombrar delegados en las secciones de producción. La intensa actividad sindical y políti­ca había conseguido que las consecuencias de la posguerra no fuesen demasia­do gravosas para los trabajadores, especialmente para los menos cualificados que fueron los que mayores ascensos de salario vivieron desde el inicio de la I Guerra Mundial; aunque la elevación del poder adquisitivo no quería decir todavía condiciones de vida razonables, sobre todo en el caso de las familias cuyo único ingreso fuese el del padre de familia.</p>
<p>Tras el fin del conflicto tranviario y mientras se producía el conflicto de la fábrica de alquitranes, el enfrentamiento intersindical sería la nota clave del otoño de 1920. En efecto, tras una temporada de frecuentes colisiones entre UGT y CNT, en septiembre se llegó a una alianza entre ambas organizaciones, procediéndose a la convocatoria de varios mítines para el 3 de octubre, en los que participaron representantes de ambos sindicatos en Bilbao y Sestao. Pero mientras en los mítines se indicaba que el objetivo era unificar ambos organismos, ese mismo día otro comunicado indicaba que se trataba de un pacto circunstancial para concertar la acción defensiva del proletariado contra los atro­pellos y represiones del gobierno&#8217;. En realidad, el acuerdo entre el Sindicato Metalúrgico y el Sindicato Único del Arte del Hierro tenía corno objetivo fun­damental exigir la sindicación obligatoria a alguna de esas dos organizaciones de todos los trabajadores del sector y la expulsión de los trabajadores no sindi­cados o afiliados a grupos católicos o, especialmente, a Solidaridad de Obreros Vascos. La oposición política entre nacionalismo y españolismo a partir de 1918, los intentos de socialistas y anarquistas de eliminar la presencia de los solidarios en las empresas y los constantes enfrentamientos entre trabajado­res de ambos grupos contribuyeron a limitar la de por sí escasa vocación rei­vindicativa de SOV.</p>
<p>El 11 de enero de 1921 se produjo el acontecimiento más grave de todo el periodo, cuando a las seis de la tarde varios desconocidos dispararon contra el coche en el que viajaban varios directivos de AHV. Los disparos hirieron al Jefe Administrativo (Gerente) Manuel Gómez Canales, que falleció 4 días más tarde en el Hospital de Basurto. Como consecuencia de este atentado, números de la Guardia Civil y de la policía municipal detuvieron a una cincuentena de sindicalistas anarquistas de Barakaldo y Sestao. Según todos los indicios fueron sometidos a diferentes torturas y cuatro de ellos, Fernando Ropezuelo, Jesús Vallejo, Román Álvarez y José Antuñano, se confesaron autores de los hechos, mientras que otros dos, Agapito González y Joaquín de la Maza, fue­ron declarados en rebeldía&#8217;. Según las fuentes anarquistas, más de 500 sindi­calistas fueron deportados por orden del gobernador civil Reguera. Al mismo tiempo se rompió el pacto entre UGT y CNT, al no secundar los primeros las protestas anarquistas por los sindicalistas deportados a Mahón.</p>
<p>Desde inicios de 1921 se empezaron a apreciar en el mercado del hierro y del acero de Vizcaya las consecuencias alarmantes de la crisis acaecida a la ter­minación de la guerra europea. Se produjeron despidos masivos en las minas y la jornada se redujo a 4 e incluso a 3 días. El número de desempleados en la zona Barakaldo-Sestao sobrepasó los 5.000 trabajadores. Sólo AHV mantuvo sin reducciones drásticas su personal&#8217;. La crisis coincidió con la creación del Partido Comunista de España (25 de junio de 1921). El intenso descontento obrero trató de ser aprovechado como plataforma por el nuevo partido. Mientras los socialistas negociaron el rebaje de los salarios, los comunistas convocaron, a partir del verano de 1921, una serie de huelgas que fracasaron. Su doble objetivo era desplazar a los socialistas y fomentar un clima de agita­ción social&#8217;. Los paros fueron convocados por comunistas y sindicalistas. Más importante fue el declarado el 31 de agosto contra el gobernador civil con el apoyo de SOV. Esta huelga, finalmente apoyada por los socialistas, duraría hasta el 5 de septiembre. Una nueva huelga se produjo a inicios de octubre.</p>
<p>La crisis económica redujo drásticamente el número de conflictos, pero para­dójicamente, condujo a la mayor huelga que ha vivido en su historia el conjun­to de la industria siderúrgica vizcaína, desde el 15 de mayo hasta el 1 de agos­to de 1922. A comienzos de mayo, las empresas metalúrgicas anunciaron la reducción de sueldos en un 20%. Ante esta decisión unilateral, el Sindicato Metalúrgico convocó el 15 de mayo una huelga general en todo el sector, salvo en algunas de las empresas que no habían reducido el salario de sus trabajado­res (La Naval, Astilleros del Nervión, etcétera). Los representantes obreros se negaron, en un inicio, a discutir siquiera la rebaja de los salarios. Los empresa­rios repartieron un manifiesto por la zona fabril justificando la rebaja por la competencia exterior y el abaratamiento de la vida. Los obreros, por su parte, argumentaban en base a los 109 millones de beneficios conseguidos por AHV entre 1901 y 1921, el hecho de que varias empresas no habían bajado y que el abaratamiento había sido inapreciable.</p>
<p>Ante la amenaza de los patrones de suspender las negociaciones si no se aceptaba el principio de la rebaja, el 4 de junio los dirigentes socialistas fue­ron sustituidos por un nuevo comité de huelga dirigido por comunistas y 2 sin­dicalistas. Para no perder su supremacía política y sindical, Prieto presentó una interpelación en el Congreso el 21 de junio y como consecuencia de ella llegó a Bilbao una comisión del IRS encargada de gestionar un acuerdo vol­viendo a abrir nuevos cauces de solución, alejados, además de las manos de los comunistas. La fórmula reducía la rebaja a un 10%. Se temía que si no la aceptaban los obreros se recurriese a métodos extremistas que hasta entonces no se habían utilizado. No obstante, la propuesta del 1RS fue rechazada por unanimidad, ya que ni los propios socialistas la apoyaron al ser considerada una rebaja excesiva.</p>
<p>Salvo algunos incidentes al reabrirse la Basconia a fines de mayo, no se per­cibía agitación alguna en Barakaldo y Sestao. Ambas localidades tenían un aspecto de pueblos abandonados, silenciosos y tristes. 3.000 obreros y sus familias tuvieron que recurrir a la ayuda de los fondos municipales para poder sobrevivir durante el tiempo que se prolongó el conflicto. Faltos de otros medios de subsistencia, algunos trabajadores recogían chatarra entre los restos de fundición, para venderlos y poder comer. Cien niños de Barakaldo y Sestao fueron acogidos en casas de trabajadores santanderinos. Se organizaron colec­tas y comisiones de socorro en diferentes puntos de Vizcaya. Se realizaron míti­nes de solidaridad en muchas zonas de España. Los comerciantes de la Margen Izquierda emitieron un comunicado apoyando las reivindicaciones obreras y solicitando el fin del conflicto. Aducían que los pequeños comerciantes sopor­taban buena parte del peso de la huelga, en la medida en que suministraban ali­mentos a los huelguistas a crédito, mientras ellos tenían que pagar a los mayo­ristas.</p>
<p>El 20 de julio se abrieron las puertas de los talleres, y aunque solo unos 400 trabajadores acudieron a su puesto, era evidente el deseo de encontrar una fórmula que permitiese una rápida vuelta al trabajo. Una primera votación realizada el 20 de julio dio la mayoría por cincuenta votos a los favorables <strong>a </strong>la continuación del conflicto. Pero el rumor de que numerosos trabajadores de AHV pensaban reunirse para decidir la vuelta al trabajo por su cuenta, obligaron a modificar la comisión de huelga, otorgando de nuevo la mayoría a los socialistas. En una asamblea celebrada en Barakaldo el día 23, los huel­guistas decidieron por 490 votos contra 150 entablar negociaciones con los patronos, aceptando que se produjese algún tipo de rebaja. El comité de huelga inició nuevas conversaciones en Madrid con una representación patro­nal. Al no llegarse a un acuerdo, el ministerio de Trabajo dictó un laudo que reducía la rebaja a un 8%, establecía contratos colectivos y creaba comités paritarios en las empresas&#8217;&#8221;. En la votación de Barakaldo votaron 1.177 a favor de aceptar el laudo y 230 en contra; en Sestao 1.213 y 144 respectiva­mente. El 1 de agosto se volvía al trabajo.</p>
<p>El relativo fracaso de la huelga metalúrgica de 1922 y las duras condiciones que tuvieron que sufrir los huelguistas mientras ésta duraba, en un momento de crisis económica que había debilitado sensiblemente el poder económico y la capacidad de presión social de los sindicatos, supuso el fracaso de la política de intransigencia laboral preconizada por comunistas y sindicalistas. Pese a ello y, al tiempo que se reorganizaba el Sindicato Metalúrgico, continuaron las pro­testas. Así el 8 de noviembre de 1922 se produjo una huelga general en solida­ridad con los procesados por el asesinato del gerente de AHV. El paro fue con­vocado por todas las organizaciones de izquierda, aunque tal vez los socialistas lo hicieron para que los comunistas no capitalizasen el éxito de una acción que parecía contar con simpatías entre los trabajadores.</p>
<p>Ya en 1923, el 20 de marzo, 325 obreros de los hornos altos de AHV se declararon en huelga para que la empresa abonase los sueldos a unos obreros que la semana anterior se habían negado a trabajar en tareas que no les corres­pondían. El 25 decidieron volver al trabajo con la condición de que los jorna­les devengados se ingresasen en el Hospital Civil de Bilbao. Además se acor­dó que un turno no abandonaría la faena, hasta que se presentase el siguien­te&#8217;. Poco después se inició una huelga de los mineros de AHV que duró dos meses y medio.</p>
<p>Según un informe elaborado en 1928 para toda Vizcaya, las jornadas perdi­das entre 1917 y 1923 alcanzaron las 2.308, los obreros en huelga fueron 71.566 varones y 2.247 mujeres y el dinero perdido 20.975.856 pesetas supo­niendo que los hombres tenían un jornal de 8 pts y las mujeres de 4.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Mikel Aizpuru</p>
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		<title>Las sociedades recreativas, deportivas y musicales en Barakaldo</title>
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		<pubDate>Thu, 21 Apr 2011 09:06:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sociedad]]></category>

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		<description><![CDATA[Junto con las sociedades políticas que, como hemos visto, desarrollaron una importante actividad lúdico-social, los primeros años del siglo XX vieron el desarrollo de numerosas asociaciones recreativas y deportivas, algunas de las cuales continúan existiendo. Muchas de ellas combinaban diversos tipos de actividades, desde bailes de sociedad, hasta conferencias culturales, excursio­nes a diferentes puntos de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2011/04/25Noviembre2010-2-Schola-Cantorum.jpg" class="floatbox" rev="group:2193 caption:`25Noviembre2010-2-Schola Cantorum`"><img class="alignleft size-full wp-image-2194" title="25Noviembre2010-2-Schola Cantorum" src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2011/04/25Noviembre2010-2-Schola-Cantorum.jpg" alt="" width="245" height="183" /></a>Junto con las sociedades políticas que, como hemos visto, desarrollaron una importante actividad lúdico-social, los primeros años del siglo XX vieron el desarrollo de numerosas asociaciones recreativas y deportivas, algunas de las cuales continúan existiendo. Muchas de ellas combinaban diversos tipos de actividades, desde bailes de sociedad, hasta conferencias culturales, excursio­nes a diferentes puntos de la provincia, concursos deportivos, etcétera. Las sociedades recreativas que desarrollaron su vida asociativa preferentemente fuera del ámbito de los partidos políticos, experimentaron un fuerte impulso en torno a 1918. Ese año surgieron el Círculo de Recreo (&#8220;Sin color político&#8221;), la Sociedad Vegetariano-Naturista de Vizcaya, la Sociedad Recreativa de Luchana (&#8220;antipolítica&#8221;) y la. Sociedad Recreativa del Cadagua en Alonsótegui. Casi 10 años más tarde, en 1927 se fundó la Sociedad Baracaldesa y el Casino de Barakaldo.<span style="text-decoration: underline;"> </span></p>
<p><span style="text-decoration: underline;">Sociedades Musicales</span></p>
<p>A partir del segundo tercio del siglo xix, diversas manifestaciones musicales ocuparon un espacio creciente en la vida de la sociedad urbana española. Importancia que continuó en el siglo XX. En cualquier caso, antes de pasar al estudio de las formas específicas de sociabilidad musical, hay que subrayar el hecho de que la música forma parte de la vida cotidiana de cualquier colectivi­dad. Por lo tanto, al lado de orfeones y coros, hay que recordar que existen los cantos de los trabajadores o de las mujeres —algunos ya se han mencionado en un apartado anterior—, los espectáculos organizados por tabernas y cafés can­tantes, y las expresiones surgidas espontáneamente en fiestas y romerías. Todos ellos conformaron la parte fundamental de esa expresión emocional, especial­mente con anterioridad a que los medios de comunicación modernos, la radio fundamentalmente, hayan unificado de forma progresiva los gustos musicales del conjunto de la población. Una muestra de ese repertorio cancionil baracal­dés más actual en el que se entremezclan los ternas locales con las bilbainadas, canciones en euskera, habaneras, tangos y música lírica se encuentra en la obra de Javier Echevarría Canciones para el recuerdo (1994).</p>
<p>La banda de música &#8220;La Lira&#8221; fue la primera sociedad musical que conoce­mos en Barakaldo, aunque la sociedad de socorros de AM/ tenía una escuela de música, algunos de cuyos componentes formaron la banda &#8220;La Infantil&#8221; que actuó en varios festejos de 1892 y 1893<sup>10</sup>. La Lira, dirigida por José Crespo, tocaba desde 1889 con carácter municipal en las celebraciones baracaldesas. La agrupación subsistió hasta 1906, integrándose alguno de sus componentes en la Banda de Música creada en 1899 por el Ayuntamiento&#8217;. El primer director de la Banda Municipal fue Pedro Alberdi, hasta su fallecimiento en 1926. Tras un largo periodo de interinidad protagonizado por Francisco Fernández, le sustitu­yó en 1928 Jaime Texidor, quien sería depurado al finalizar la Guerra Civil, por permanecer fiel a la República. Si hasta entonces había contado con director, subdirector y 48 ejecutantes, su plantilla se redujo hasta los 42 ejecutantes bajo la dirección de Tomás Aragiiés&#8221;.</p>
<p>Junto a la Banda existía la banda de txistularis formada por tres ejecutantes en Barakaldo y dos en Alonsótegui. Entre sus funciones estaban el acompañar a las autoridades en los desfiles oficiales y, durante los primeros años de la pos­guerra, alternar con la banda de música en los bailables de domingos, festivos y romerías. Luis Torre fue el primer txistulari municipal desde 1933. Torre que también era profesor del grupo de danzas de Luchana recibió un homenaje el 6 de enero de 1962, en el que actuaron la agrupación de Danzas Vascas Amaya, el Ochote Gaztiak, un gran número de txistularis y la Schola Cantorum.</p>
<p>Además de estos grupos oficiales, existieron varias bandas de cartón, ron­dallas y aficionados que actuaban en fechas o momentos significativos. La actividad musical podía ser de varios tipos: conciertos, bailes y representacio­nes escénicas, específicamente musicales o no, zarzuelas, fragmentos de ópe­ras, obras de teatro, etcétera. La música constituía en muchos casos el com­plemento de veladas recreativo-culturales o de tipo político, en tanto que en otras ocasiones era el eje vertebrador del acto. La canción participativa y espontánea componía un repertorio diverso, a menudo de contenido satírico, en contraposición a los temas más &#8220;serios&#8221; utilizados en las actuaciones for­malizadas.</p>
<p>La fuerza emotiva del canto fue un excelente instrumento utilizado por todas las fuerzas políticas para difundir su pensamiento entre amplios grupos de población y cohesionar y vigorizar a sus simpatizantes y afiliados. La música era un instrumento educativo, un medio de avanzar en la emancipación de las conciencias y una vía de progreso individual y colectivo. La música moraliza­ba, toda la familia podía acudir a la velada, lo que potenciaba los lazos familia­res y contribuía a la recomposición de las estructuras sociales, convirtiendo a masas informes en un agente consciente de la necesidad de la reforma de la sociedad y la política.</p>
<p>En muchos casos, lo importante era el aspecto social y humano de la reunión coral, no la perfección de la técnica vocal, sino el mero hecho de juntarse para cantar y pasar el tiempo de una forma diferente y lejos de la taberna. El éxito popular de algunas canciones, repetidas en días de celebración deportiva, patrió­tica o política, en tabernas y cafés o en la calle muestra, no obstante, que la incompatibilidad entre alcohol y canto no era tan grande, como se desprendía de alguno de los impulsores de estas actividades. La oportunidad de viajar que ofre­cían las sociedades musicales u orfeonísticas, con ocasión de alardes y concur­sos, era otro factor nada desdeñable a la hora de integrarse en las mismas.</p>
<p>Junto a los grupos existentes en el seno de diversas sociedades, por ejemplo nacionalistas y socialistas, el principal representante de la afición coral en Barakaldo fue el Orfeón Baracaldés. Frente a la filiación partidista del resto de los grupos&#8221;, el orfeón encarnaba a toda la colectividad baracaldesa. Representaba a la Anteiglesia en los concursos musicales, de tal forma que la población podía identificarse con su orfeón. Tras una etapa de crisis, reapare­ció el 16 de julio de 1927 gracias al impulso municipal, especializándose en la interpretación de zarzuelas y otras obras semejantes, consiguiendo a lo largo de su historia varios premios nacionales.</p>
<p><span style="text-decoration: underline;">Sociedades Deportivas</span></p>
<p>Los espectáculos deportivos han sido uno de los rasgos distintivos de la sociedad contemporánea. En ese sentido, Barakaldo ha sido una de las avan­zadillas vizcaínas, en la medida que desde comienzos de siglo diversas moda­lidades deportivas tuvieron eco en la anteiglesia y surgieron numerosos clubs deportivos e incluso dos semanarios deportivos, La Ribera Deportiva en 1924 y El Pregón Deportivo (1948 y 1955). Los nacionalistas fueron fuertes impul­sores de la práctica deportiva. Fueron ellos los creadores del primer equipo que conocernos, el Euzkotarra. Este club, fundado en 1910, desapareció al poco tiempo y resurgió en 1918. Durante los años de la dictadura primorrive­rista sirvió para encubrir las actividades societarias de los nacionalistas&#8217;. Ya en los años 30 cayó en el olvido. Mientras tanto, ya había surgido el actual decano del deporte baracaldés, el Barakaldo FBCH<sup>6</sup>, miembro de la Federación Atlética Vizcaína desde 1917, también orientado al balompié. Y es que, según López Llamosas «En nuestro vecinal recinto se sabe de fútbol, se sigue el fútbol, se ama el fútbol». En la misma época surgió el Club Alfonso XIII, orientado igualmente a la práctica del fútbol. Los desafíos deportivos se realizaban con equipos tanto de Barakaldo como de toda la Ría del Nervión. Otro de los protagonistas del deporte baracaldés fue el Club Deportivo, Fundado probablemente a comienzos de la década de 1910, tras un periodo de silencio abrió en marzo de 1915 un gimnasio, contratando al director del Colegio de Educación Física de Bilbao, Germán de Erausquin, como profe­sor de Educación Física&#8221;&#8217;. Junto con los ejercicios físicos, carreras pedestres y equipo de fútbol, el club organizó conferencias y excursiones en las que tomaron parte andarines, ciclistas y público en general.</p>
<p>En la relación de sociedades haracaldesas de 1930 nada menos que 19 clubs se repartían la atención de los &#8220;sportmen&#8221; baracaldeses: Arana (1930), Baracaldo FBC (1917), Club Deportivo, Club Irrintzi (1921)&#8221;<sup>9</sup>, Desierto FBC, Español FBC (1930), Euzkotarra Club (1918), Grupo Alpino (17-6­1929), Oriamendi Sport, Peña Taurina, Sociedad Ciclista Baracaldesa, Sociedad Deportes Retuerto Sport, Sociedad Deportiva. Burceña. FBC, Sociedad Deportiva de El Regato (1930), Sociedad Deportiva Arbuyo (1930), Sporting Club de Luchana (1923), Unión Sport de San Vicente, Unión Sportiva Baracaldesa y el Zaballa Sport (1928). Cada barrio y cada facción política tenía su equipo, «el Euzkotarra y el Irrintzi eran nacionalistas, el Oriamendi carlista y el Desierto FC estaba integrado por txikiteros teñidos de rosa (UGT)»<sup>1</sup>&#8220;. Es evidente que la dictadura de Primo de Rivera que limita­ba muchos de los campos de actuación típicos de los años 10, reorientó los esfuerzos de los jóvenes hacia el terreno deportivo, que les servía, además, para mantener los lazos organizativos.</p>
<p>La supremacía del fútbol era aún más manifiesta, si tenemos en cuenta que junto a las sociedades mencionadas existía una quincena de equipos sin fede­rar. De hecho, muy pronto se inició la polémica sobre la profesionalización de los jugadores y varios baracaldeses, como consecuencia de una relación, frecuentemente polémica, pasaron a jugar al Athletic de Bilbao e incluso a otros equipos más importantes, a cambio de un sueldo. Pero no todo el mundo esta­ba de acuerdo con esa tendencia. Así, para <em>La Ribera Deportiva, </em>profesionali­zar el fútbol «es prostituirlo y darle un colorido ficticio que repugnará a nues­tra manera de ver el deporte en sí».</p>
<p>El fútbol no compartió con deporte alguno su popularidad. Le seguían ya en los años 30 la pelota, con varios frontones, el boxeo (eran los tiempos de Uzcudun y Gabiola), más por espectadores que por practicantes, y el ciclismo. Tras la Sociedad Ciclista Baracaldesa que se disolvió hacia 1918 y las pruebas organizadas por diferentes clubs, en 1934 se creó la Unión Ciclista Baracaldesa que desapareció con la Guerra Civil, en 1936. Los años de la dictadura riveris­ta vieron igualmente el nacimiento del Club de Remo Beurkotarra (1928) con sede en el txakolí de Marcos.</p>
<p>El montañismo fue el otro deporte que alcanzó un alto número de practican­tes en la anteiglesia, tanto en su variante lúdica, como en la política, con los grupos de mendigoizales, organizados por los nacionalistas, o el Grupo Alpino Jaurés, creado por los socialistas. De hecho, algunos clubs de fútbol, el lrrintzi o la Sociedad de Deportes Baracaldo FBC tenían su sección alpina. Según el Barón D&#8217;Or, comentarista de La Ribera «el alpinismo (es el) deporte que con mayor preferencia practiqué por ser noble, sano e instructivo. Desde el punto de vista moral altamente beneficioso pues nos inculca el conocimiento prácti­co de nuestro país. La montaña nos hace comprender nuestra inferioridad»<sup>1</sup>&#8220;. Ya en 1925, varios clubs locales habían iniciado los Concursos de Montañas y 15 montañeros coincidían en la cumbre del Eretza el 1 de marzo. El 17 de junio de 1929 se formó el Grupo Alpino-Turista Barakaldo.</p>
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<p>En una situación intermedia entre las actividades deportivas y las político-educativas se encontraban los boy-scout. Los exploradores, como también eran conocidos, estaban dirigidos por el maestro Samuel Cerezo y agrupaban en 1915 a cerca de un centenar de jóvenes baracaldeses. Además de la educación física, plasmada en las numerosas excursiones y ejercicios gimnásticos, Cerezo insistió que la prioridad correspondía a la educación de las facultades morales y que el fin de la institución era «la regeneración de la patria en el orden moral y cívico». Por ello, había que alejar a los jóvenes del ambiente malsano que rei­naba en Barakaldo las tardes de los domingos. La confección de una bande­ra española para la tropa baracaldesa era saludada calurosamente por el perió­dico El Liberal: «nuestros niños exploradores (&#8230;) marcharán orgullosos y hon­rados en sus días de gala precedidos de la bandera nacional, (&#8230;) bandera que más que en parte alguna debemos aquí propagar y adorar».</p>
<p>Aunque se podría discutir sobre la procedencia de incluir las corridas de toros en el apartado deportivo, este espectáculo gozó de considerable presen­cia en el municipio. Los festejos taurinos celebrados en el Frontón Baracaldés (1906-1908) muestran la existencia de un nutrido grupo de aficionados que también se desplazaban hasta la plaza de Vista Alegre en Bilbao para admirar a sus ídolos. Varios baracaldeses probaron fortuna con el estoque, aunque sin excesiva fortuna. Son, entre otros, Diego Marquiarán (Fortuna), Jerónimo Loizaga (Chatillo de Barakaldo), Clemente Moret, Castor Echeverría, Manuel Chacarte y ya en los años cincuenta Enrique Orive. Desde los años 30, la sociedad Peña Taurina se encargó de organizar becerradas, incluso en localidades vecinas, llegando a construir una plaza de madera que no tuvo demasiado éxito.</p>
<p>Los años del franquismo darían un nuevo impulso deportivo, uno de los pocos espacios permitidos para la expansión ciudadana.</p>
<p>Mikel Aizpuru</p>
</div>
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		<title>El Mayorazgo de Tellitu</title>
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		<pubDate>Tue, 12 Apr 2011 18:09:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sociedad]]></category>

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		<description><![CDATA[1. Relación de propiedades: Dos caserías en el barrio de Escauriza. La casa y casería de Amézaga. La masuquera en Urdandeguieta. Los ejidos de Aguiro, junto y cerca de dicha masuquera. El manzanal de Escauriza. &#160; 2. Propietarios: Los Tellitu tenían su mayorazgo en la zona comprendida entre Saratxo y Eskauritza, en los límites de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2011/04/tellitu_ruta.jpg" class="floatbox" rev="group:2186 caption:`tellitu_ruta`"><img class="alignleft size-medium wp-image-2187" title="tellitu_ruta" src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2011/04/tellitu_ruta-300x199.jpg" alt="" width="251" height="166" /></a>1. Relación de propiedades:</p>
<ul>
<li>Dos caserías en el barrio de Escauriza.</li>
<li>La casa y casería de Amézaga.</li>
<li>La masuquera en Urdandeguieta.</li>
<li>Los ejidos de Aguiro, junto y cerca de dicha masuquera.</li>
<li>El manzanal de Escauriza.</li>
</ul>
<p>&nbsp;</p>
<p>2. Propietarios:</p>
<p>Los Tellitu tenían su mayorazgo en la zona comprendida entre Saratxo y Eskauritza, en los límites de Barakaldo y Galdames. Hoy día es un lugar casi deshabitado pero en otro tiempo formaba parte fundamental del entorno ferrón barakaldés. Aquí se situaban las ferrerías que constituyeron el primer núcleo industrial del municipio y su máxima riqueza.</p>
<p>Los Tellitu poseían en este lugar la ferrería masuquera que llamaban de <em>Saratxo, </em>cercana a la que en Urdandeguieta tenía el mayorazgo de Salazar-Galindo.</p>
<p>En el año 1536 eran dueños del mayorazgo Martín de Tellitu y Catalina de Tapia, su mujer. En esta fecha otorgan un censo por valor de 100 ducados empeñando sus propiedades.</p>
<p>Queda constancia de que fueron padres al menos de Martín y Juan de Tellitu (f. 1653). Este último casado con María de Mesperuza.</p>
<p>Los Tellitu se extendieron por toda la geografía barakaldesa llegando su apellido a ser posiblemente el más difundido en el municipio. El problema es que mantuvieron en todas las ramas familiares patronímicos idénticos con nombres como Martín, Marcos, Mateo y Juan que se repetían una y otra vez. En consecuencia, para. distinguirse entre ellos, tuvieron que recurrir a identificarse con dos apellidos. La línea que se mantuvo al frente del mayorazgo respondía al compuesto de Tellitu-Saldurtún. También dueños de una parte de la ferrería arrayera de Urdandeguieta y Arzolla y de dos caserías en Tellitu los que tomaron el apellido de Tellitu-Escauriza.</p>
<p>Entre los primeros podemos situar desde finales del siglo XVI a Mateo de Tellitu-Saldurtún, casado con Matea de Tellitu quienes fueron padres de numerosos hijos de quienes descienden la mayor parte de las distintas líneas del apellido:</p>
<ul>
<li>Antón de Tellitu-Saldurtun, heredero de sus padres. Casado con Agustina de Aranguren, hija de Hernando de Aranguren dueño del mayorazgo de éste apellido. Fueron padres de Agustina, casada en 1630 con Simón de Escauriza de Cruces.</li>
<li>Sebastián de Tellitu-Salturtun, nacido en 1593. Casado con María de Tellitu Escauriza. Dueños de la casería de Escauriza. En el año 1629 Sebastián figura como <em>dueño y parcionero mayor de la </em><em>ferrería masuquera de Saracho. </em>Del matrimonio nacerían:</li>
</ul>
<p>a)      Martín, casado en 1648 con Mari Cruz de Egusquiaguirre Tellitu.</p>
<p>b)      Domingo (t. 1653),</p>
<p>c)      Juan (t. 1653), casado en primeras nupcias con María Pérez de Mesperuza. En 1656 contrajo segundas nupcias con María Saez de Retuerto Rotaeche.</p>
<ul>
<li>Catalina de Tellitu-Saldurtun.</li>
<li>Juan de Tellitu-Saldurtun, nacido en 1592. Casado con María Saez de Urcullu. Fueron padres de Águeda, casada en 1648 con Tomás de Careaga Susunaga</li>
<li>Juliana de Tellitu-Saldurtun. Casada con Juan López de Escauriza.</li>
<li>María Iñiguez de Tellitu Saldurtun. Casada con Juan de Allende Escauriza (n. 1596).</li>
<li> Martín de Tellitu-Saldurtún. Casado en primeras nupcias con María de Inchaurbe. Fueron padres de Mateo, que se avecindó en Canarias. En segundas nupcias casó con Catalina de Zorroza y Tapia. Fueron padres de Juan de Tellitu.</li>
</ul>
<p>En el año 1649, encontramos como dueño de las propiedades que citábamos más arriba como hipotecadas por Martín de Tellitu y Catalina de Tapia, dueños del mayorazgo, a Martín de Tellitu Saldurtún. Pero la falta de datos acerca de su persona hace imposible concretar su descendencia.</p>
<p>Relacionados con esta línea de los Tellitu encontramos a dos hermanos llamados Marcos y Aparicio de Tellitu-Saldurtún. Al primero se le cita como dueño de una masuquera en 1647. Estaba casado con Domeca de Castaños Urcullu. El segundo, Aparicio (n.1622), era dueño de una casa en Gorostiza, otra en Arteagabeitia y otra en Egusquiaguirre. Estaba casado con Inés de Castaños, hermana del almirante Juan de Castaños, y de su matrimonio quedó sólamente una hija llamada Inés de Tellitu Castaños. Esta casó con Domingo de Chavarri Retuerto y por este matrimonio concluyeron las tres casas citadas en poder de los Chavarri.</p>
<p>Los Tellitu-Escauriza que como se apuntaba anteriormente eran dueños de una parte de la arrayera de Urdandeguieta y de las casas de Tellitu descendían de Domingo de Tellitu-Escauriza (f. 1597), quien se hallaba casado con María de Aguirre Tellitu. De este matrimonio nacieron:</p>
<ul>
<li>Juan de Tellitu-Escauriza. Heredero del mayorazgo. Le suponemos padre de Domingo de Tellitu-Escauriza que casó con Francisca de Urcullu Umaran. De este matrimonio nació Domingo deTellitu-Escauriza Urcullu, que casó con María Jacinta de Escauriza Aranguren.</li>
</ul>
<p>Fueron padres de:</p>
<p>Bartolomé de Tellitu-Escauriza Escauriza.</p>
<p>María Cruz de Tellitu-Escauriza, nacida en 1657, casada con Gabriel de Recarte. Se la menciona como heredera de Juan Tellitu-Escauriza</p>
<ul>
<li>Martín de Tellitu-Escauriza. Fue cura.</li>
<li>María López de Tellitu-Escauriza, casada con Bastián de Saldurtun de Escauriza. Citada en ocasiones como heredera de sus padres.</li>
<li>Catalina de Tellitu-Escauriza.</li>
</ul>
<p>Una tercera línea en los Tellitu es la formada por los descendientes de los hermanos Aparicio y Vicente de Tellitu. El primero de ellos era padre de Martín, Sebastián y María Sáez de Tellitu. El segundo, casado con Jerónima de Aranguren, fue padre de Aparicio, Juan (nacido en 1606, fue cura) y también le suponemos padre de Diego de Tellitu Aranguren, casado con Damiana de Goicoechea­Ugarte, que fueron padres de Diego de Tellitu (b.1663 el Valle).</p>
<p>Gregorio Bañales</p>
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		<title>Organización del territorio (Ordenanzas de 1614)</title>
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		<pubDate>Mon, 21 Mar 2011 20:59:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sociedad]]></category>

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		<description><![CDATA[Si ya en los inicios del s. XV la ordenación territo­rial del concejo barakaldés aparece muy bien definida, lo mismo podemos afirmar del desarrollo demográfi­co, económico y urbano: una población escasa, con dedicación fundamental a la agricultura y urbanísticamente dispersa. Paralela a esta &#8220;ocupa­ción&#8221; del territorio debemos situar su &#8220;organización&#8221;. Organizar, entre otras acepciones, significa [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2011/03/Gorostiza.jpg" class="floatbox" rev="group:2171 caption:`Gorostiza`"><img class="alignleft size-medium wp-image-2172" title="Gorostiza" src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2011/03/Gorostiza-300x189.jpg" alt="" width="256" height="161" /></a>Si ya en los inicios del s. XV la ordenación territo­rial del concejo barakaldés aparece muy bien definida, lo mismo podemos afirmar del desarrollo demográfi­co, económico y urbano: <strong>una población escasa, con dedicación fundamental a la agricultura y urbanísticamente dispersa</strong>.</p>
<p>Paralela a esta &#8220;ocupa­ción&#8221; del territorio debemos situar su &#8220;organización&#8221;. Organizar, entre otras acepciones, significa &#8220;regula­rizar&#8221; y tiene por objetivo establecer las normas bási­cas de funcionamiento de una comunidad tanto en sus relaciones internas (ordenanzas) como en lo con­cerniente a las comunidades vecinas (fueros). <strong>En nuestro caso nos referiremos al primero de los  objetivos basán­donos en las Ordenanzas que los vecinos de la Antei­glesia aprobaron y publicaron el 3 de Septiembre de 1614. Estas Ordenanzas fueron confirmadas el once de febrero de 1715 y, posiblemente, estuvieron vigentes hasta 1887 en que, siendo Alcalde D. Tomás Begoña Garay,</strong> se redactaron otras que en nada se parecen a las que comentamos ya que corresponden a otra problemática muy diferente a la recogida en siglos anteriores.</p>
<p>El texto que nos ha servido de referencia, íntegra­mente en castellano, es una copia mecanografiada en 1927 ante Notario. Contiene las Ordenanzas procla­madas en Regimiento Público (Justicia, Fieles, Regi­dores y vecinos) el 3 de Septiembre de 1614. Ellos mismos indican el motivo: &#8220;<em>por cuanto las Ordenanzas con que hasta al presente se había gobernado la Anteiglesia estaban tan rotas que no se podían ni leer, tenían necesidad de hacer ordenanzas nuevas</em>&#8220;. Se compone de dos párrafos (a modo de Introducción)  y 64 normas que no vienen organizadas temáticamente. En realidad son 62 porque los números 54 y 55 no figuran en el texto.</p>
<p>Difícil resulta determinar si estas ordenanzas son “nuevas” o son “trascripción” de las ya existentes. <strong>Nuestra opinión es que son originarias del primer tercio del siglo XVI, tras la publicación del Fuero Nuevo de Bizkaia. Por tanto, las de 1614 serían una “puesta a limpio” de las ya existentes desde entonces. </strong></p>
<p>Las Ordenanzas, junto a la documentación principal de la anteiglesia, se guardaban en la Parroquia de San Vicente depositadas en un arca de doble llave en manos de los fieles y del secretario.</p>
<p>Señaladas estas cuestiones, vayamos al texto que, como he indicado con anterioridad, no tiene un orden estrictamente temático. Por ello, el conjunto de las ordenanzas las hemos agrupado en seis gran­des apartados que hacen referencia a los problemas que tratan de paliar y las sanciones que conlleva su incumplimiento: <strong>1) Reglas para la elección de las autoridades y sus obligaciones, 2) Reglas para evitar abusos en el ejercicio de algunos oficios o desempe­ñarlos mejor, 3) Reglas para prevenir robos o malos usos, 4) Reglas para preservar la salud pública, 5) Reglas para mantener la religiosidad y 6) Sanciones</strong>.</p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">Preámbulo</span></strong></p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;"> </span></strong></p>
<p>Ya hemos indicado que consta de dos párrafos. En el primero se “hace público y notorio” el objetivo del texto (“Ordenanzas”), el lugar donde se hacen públicas (“Casa del Ayuntamiento de la anteiglesia de San Vicente de Barakaldo”), la fecha (“tres días del mes de septiembre de mil seiscientos y catorce”), quiénes lo hacen (“después de haber llamado a Regimiento Público”) y el procedimiento de la convocatoria (“tocado la campana”).</p>
<p>En el segundo párrafo se perfilan los componentes del Regimiento Público y el motivo por el que se redactan estas nuevas Ordenanzas. Los apellidos de los fieles, regidores y vecinos asistentes son una muestra del poder “fáctico” de la anteiglesia: Landaburu, Zaballa, Estrada, Palacios, Escauriza, Beurco, Retuerto, Uriarte… El motivo de la nueva redacción es claro: “Las Ordenanzas con que hasta el presente se había gobernado la anteiglesia estaban tan rotas que no se podían ni leer, tenían necesidad de hacer ordenanzas nuevas”.</p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">1.         Reglas para la elección de las Autoridades y sus obligaciones </span></strong></p>
<p>La Anteiglesia, en principio, se rige bien a través del <strong>REGIMIENTO PÚBLICO (asisten la Justicia, el Ayuntamiento o Regi­miento y los vecinos que lo deseen) o del REGIMIEN­TO RESTRINGIDO (Ayuntamiento y algunos vecinos)</strong>. Para la elaboración de estas Ordenanzas, por ejem­plo, se convoca &#8220;a toque de campana&#8221; a Regimiento Público. Para la elección de las autoridades, sin embargo, se convoca el Regimiento Restringido. Esta situación nos muestra que la realidad de la gestión munici­pal está en manos de unos pocos apellidos que vie­nen a coincidir plenamente con los viejos linajes medievales. Vayamos por partes:</p>
<p>1.1. <span style="text-decoration: underline;">Forma de elección</span>: tras ser convocados a “toque de campana”, se reúnen <strong>el día 1 de Ene­ro las autoridades del año anterior con algunos veci­nos importantes</strong>. Los regidores salientes escriben los nombres de los candidatos en sendos papelitos que se introducen en un cántaro. Sin indicar quién hace la extracción (en 1840 será un niño de tierna edad) se dice que los tres que primero salen son nombrados regidores primeros y los tres siguientes, regidores se­gundos. La elección queda confirmada cuando juran el cargo en el pórtico de la Iglesia de San Vicente.</p>
<p>1.2. <span style="text-decoration: underline;">Duración del cargo</span>: <strong>un año</strong>. Para poder ser propuesto o salir elegido de nuevo deberán pasar, al menos, tres años.</p>
<p>1.3. <span style="text-decoration: underline;">Obligaciones</span>: debemos suponer que estos <strong>cargos no eran, en principio, remunerados o, al menos, nada se dice de ello en las Ordenanzas</strong>. Por tanto, los elegidos debían ser personas que dispusie­sen de tiempo y bienes. Nada tiene, pues, de extraño que los apellidos que aparecen para desempeñar los cargos públicos fuesen de personas “pudientes” que, de forma directa o indirecta, presentarían candidatos “afectos”.</p>
<p>Porque las obligaciones que tenían no eran pocas: asistir al regimiento o asamblea, si están presentes en el pueblo; llevar bien cumpli­mentados dos libros de registros vecinales a fin de poder cobrar los impuestos correspondientes: uno con las personas nacidas en el Señorío y otro con quienes no lo eran; afinar bien las medidas y balanzas de la anteiglesia de acuerdo con el afinador del Señorío para que se pudiesen cotejar con las que utilizaban los taberneros, molineros,  panaderos y carniceros; marcar debidamente las medidas de medio azumbre, cuartillo y medio cuartillo  que utilizan los taberneros y taberneras; tener medidas oficiales de media fanega, emina, celemín y medio celemín para cotejarlos con los utilizados por los asoqueros y asoqueras para medir el trigo; igualmente un cuévano (cesto grande) para la medida de manzanas; fijar los pre­cios del vino, de la sidra y del trigo de acuerdo con lo usado en las anteiglesias del entorno; ver, revisar y arreglar los caminos reales; comprobar que el peso del pan es el correcto y que los panaderos ponen en él su marca; ver, revisar, levantar acta y arreglar los caminos reales de la anteiglesia; visitar las presas de los molinos, ver corrección de sus pesas y balanzas; atender las denuncias por robos, hacer la correspondiente investigación y comunicarlo al señor Corregidor; controlar que todos los vecinos tengan una huerta de berzas, puerros y hortalizas y, por último, guardar una de las dos llaves del arca donde están depositados diversos documentos.</p>
<p>1.4. <span style="text-decoration: underline;">Custodia de documentación</span>: las Ordenanzas <strong>se debían guardar en un arca</strong> junto con las hidalguías y naturalezas de los vecinos, así como los decretos, recados y papeles correspondientes a la anteiglesia.</p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">2.         Reglas para evitar abusos en el ejercicio de algunos oficios o desemplearlos mejor</span></strong></p>
<p>Si tenemos en cuenta el número de ordenan­zas relativas a este asunto debemos pensar que ésta es la preocupación central de los vecinos barakaldeses. Y de entre estos oficios, dos sobresalen extraordinariamente: los taberneros y los vendedores de trigo o asoqueros o, lo que es lo mismo, los relacionados con la base alimentaria de la población: el trigo y el vino. Como primera referencia indicaremos los oficios y el número de ordenanzas que hacen referencia a cada uno de ellos: <strong>taberneros/as (18), asoqueros/as (7), carniceros (2), panaderos (3), carboneros (1), carreteros (1) y mujeres &#8220;mundanas&#8221; (sic) (1).</strong></p>
<p>Veamos lo que se nos dice de cada uno de ellos, los abusos más frecuentes y las medidas que se toman para paliarlos.</p>
<p>2.1. <span style="text-decoration: underline;">Respecto a los taberneros y taberneras</span> (18 ordenanzas).</p>
<p>Las preocupaciones que reflejan las ordenanzas se refieren, sobre todo, a <strong>tres cuestiones: proteger la producción local de la competencia de los vinos foráneos, vigilar las medidas que utilizan los taberneros y controlar los precios</strong>. A estas preocupaciones se añaden otras relacionadas con la evitación de abusos (mezclas, horarios…). El tema de las tabernas es de suma importancia y así se refleja en el número de ordenanzas. Para lograr lo propuesto, se establecen las siguientes normas:</p>
<p>►Cualquier vecino o vecina puede com­prar y vender vino, sidra, grasa, aceite, pescado o cualquier otro mantenimiento siempre que lo haga al precio marcado por los regidores;</p>
<p>► Las únicas medidas que tendrán, debi­damente marcadas, serán las de media azumbre, cuartillo y medio cuartillo y no podrán ser otras;</p>
<p>► Están obligados a tener vino, pan y demás mantenimientos para el consumo de los compradores (no para que éstos lo reven­dan); si comprasen pan a los panaderos para sus tabernas debe­rán venderlo al mismo precio de coste;</p>
<p>► <strong>P</strong><strong>ara comprar vinos (se cita los de Rivadavia) que vengan de fuera por la ría hasta la Torre de Lutxana deberán esperar tres días para dar opción de compra a cualquier vecino de la Anteiglesia o de las de Erandio, Deusto, Begoña y Abando; desde el día de San Martín (11 de noviembre) en adelante no se pueden vender vinos foráneos (se citan los de Riva­davia, blanco de Castilla y tinto de Toro y Rioja) hasta que no se haya vendido el cosechado en la anteiglesia &#8220;<em>porque </em></strong><strong><em>en ella se produce mucha cantidad de vinos”</em></strong><strong>;</strong></p>
<p>► El día de San Martín en el pórtico de la iglesia de San Vicente se pondrán los precios al vino de la cosecha de la antei­glesia a tenor de los precios puestos en Sestao, el Valle, Abando y Deusto;</p>
<p>► Para un mayor control y una mejor distribución se determina que existan <strong>cuatro tabernas </strong>en la anteiglesia correspondiendo cada una a varios “barrios”. La distribución realizada es la siguiente: una sola taberna para los barrios de Landaburu, Zaballa, Rájeta, Ugarte, Arteagabieta y Vitoricha, otra para Retuerto, Amézaga, Herrería de Abajo y Labrostegui; otra en el barrio de Parcheta por ser camino real; y otra para los lugares de Yrauregui, Sasia y Goicoechea;</p>
<p>► El vino que no se venda en la anteiglesia podrá venderse fuera, previa licencia; los taberneros, una vez que hayan comprado el vino a los dueños locales, si necesitasen más y estos no tuvieren, podrán traerlo de fuera y venderlo;</p>
<p>►<strong>P</strong><strong>rohibido tener dos recipientes abiertos al mismo tiempo ni echar agua, ni sidra ni otro vino encima;</strong></p>
<p>►<strong>N</strong><strong>o se puede servir vino ni otros mantenimientos por la noche ni antes de oír misa los días de Pascua, Domingos o festivos;</strong></p>
<p>►Además se indica que los dueños de vinos o arrendatarios deben enviar, después de Nuestra Señora de Agosto (día 15), su “hombre apreciador” o &#8220;diezmero&#8221; para ver y apreciar la cosecha de manzana. El objetivo de esta medida no es otro que reservar el diezmo, “<em>aunque luego se pudra</em>”; los diezmeros deben hacer esta tarea delante de dos testigos.</p>
<p>2.2. <span style="text-decoration: underline;">Respecto a los vendedores y vendedoras de trigo</span> (7 ordenanzas).</p>
<p>Es el segundo &#8220;oficio&#8221; al qe más ordenanzas se le dedican. El término que se emplea en las Ordenanzas es el de &#8220;asoqueros-as&#8221;. Estos &#8220;asoqueros&#8221; compran el trigo a los mulateros y luego lo venden a los vecinos y a los panaderos. Las varias ordenanzas hacen referencia a los precios (dependiendo de su origen pues no hay producción en la anteiglesia) y a las medidas que se deben utilizar.</p>
<p>►Las más importantes hacen referencia a que cuando un asoquero negocia el precio del trigo con un mulatero no puede entrometerse un tercero; si el trigo se compra en Orduña puede revenderse cargando tres maravedíes por fanega y si se compra en Valmaseda únicamente dos y medio; deben com­prar el trigo a los mulateros delante de dos testigos para que vean el precio de compra momento en el que no puede otro entrometerse.</p>
<p>►Estaba terminantemente <strong>prohibido mezclar dos tipos de trigo para revenderlo posteriormente</strong>; se prohíbe revender­lo cargando más de ocho maravedíes al precio paga­do por cada fanega de trigo, salvo si en el momento de la negociación lo desee comprar directamente algún vecino (en este caso sólo se puede cargar cuatro meravedíes) aplicándose lo mismo si la compra se hace en algún mercado circundante;</p>
<p>►Todos ellos debían tener varias <strong>medidas</strong> (a &#8220;cuenta del erario público&#8221;) compulsadas con las oficiales y debidamente sella­das. Respecto al trigo se señalan la media fanega, la emina, el celemín y el medio celemín. Para las manza­nas únicamente se indica la obligación de tener un cuévano (cesto grande).</p>
<p>2.3. <span style="text-decoration: underline;">Respecto a los carniceros</span> (2) <span style="text-decoration: underline;">y panaderos</span> (3).</p>
<p>►De los carniceros, se indica que debía haber <strong>una carnicería en el lugar</strong> más adecuado, con balanza y pesas afinadas y cotejadas por el afinador del Seño­río y que se debe dar carne &#8220;<em>antes a los vecinos que a los de fuera</em>&#8220;.</p>
<p>►De los panaderos únicamente se indi­ca que deben <strong>hacer pan con sus señales y peso correspondiente y que no se amase en días de fiesta o domingos</strong>. <strong>En los hornos de la anteiglesia está prohibido “asar manzanas” intentando con ello que “<em>los vecinos no se dediquen a robarlas</em>”.</strong></p>
<p>2.4. <span style="text-decoration: underline;">Respecto a los carboneros</span>, <span style="text-decoration: underline;">carreteros</span>, <span style="text-decoration: underline;">viticultores</span> y <span style="text-decoration: underline;">mujeres &#8220;mundanas&#8221;</span>.</p>
<p>►Respecto al trabajo de los carboneros úni­camente se indica que dejen las cenizas en agujeros y cuevas para que no se los lleven los ganados ni el agua. El trabajo de estos carboneros está directamente relacionado con las ferrerías asentadas en las riberas del Cadagua y Galindo. Sorprende la inexistencia de ninguna Ordenanza relacionada directamente con la actividad de las ferrerías y molinos cuando esta actividad estaba suficientemente consolidada.</p>
<p>►A los carreteros (vecinos o extranjeros) se les obligaba a transitar <strong>con sus carros o tablas por fuera de las calzadas para que no se estropeen y dejen tranquilos a los vecinos</strong>. Para ellos tenían sus propios caminos que, por lo que se ve en Actas posteriores municipales, estaban en bastan­te mal estado.</p>
<p>►Los viticultores (o “quienes se dediquen a robar uva”) deben vender la uva en la propia anteiglesia siéndoles prohibido hacerlo en Bilbao y otras partes.</p>
<p>►Por último aparece una ordenanza rela­tiva a las llamadas <strong>mujeres mundanas (sic) en la que se indica textualmente que aquellas &#8220;<em>que no sean vecinas y naturales de la anteiglesia sean echadas </em></strong><strong><em>de ella para evitar escándalo y otros inconvenientes</em></strong><strong>&#8220;.</strong></p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;"> </span></strong></p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">3.         Reglas para prevenir robos o malos usos</span></strong></p>
<p>El conjunto de ordenanzas que hacen referencia al tema de los robos es bastante importan­te. Partiendo del hecho de que, normalmente, nadie “roba por robar” debemos suponer que si se hace es, más bien, por necesidad. A través, pues, de algunas de estas ordenanzas podemos calibrar las principales necesidades que incidían en la vida diaria de los veci­nos de la anteiglesia o de concejos próximos. Agru­pamos estos hechos en unos cuantos ámbitos:</p>
<p>3.1. <strong><span style="text-decoration: underline;">Apropiación de tierras</span></strong>. Por lo indicado en una de las ordenanzas existían muchas tierras del común que estaban sin labrar y muchos dicen que son suyas no permitiendo trabajarlas. Para solucionar el problema se da un año para que cualquier vecino las pueda cercar y labrar sin impedi­mento alguno. Todavía a mediados del siglo XIX la solicitud de tierras para labrar es un tema que con bastante frecuencia se encuentra en las Actas Munici­pales, lo cual nos muestra que el asunto no había quedado suficientemente solucionado aun cuando las razones sean diferentes (en este caso “concesiones mineras o relacionadas con ello”. En otra orde­nanza se hace referencia a los vecinos de Saracho a quienes se prohibe cerrar tierras de labrantío ni bal­días. En este caso, además de la multa correspon­diente, se permite a cualquier vecino de Barakaldo quitar las cercas.</p>
<p>3.2. <strong><span style="text-decoration: underline;">Apropiación de forrajes para el ganado</span></strong>: pas­tos, hierba. Costumbre que en lo referente a la hier­ba, según la ordenanza 38°, <strong>afecta a los mozos y mozas de Somorrostro</strong> a quienes se prohíbe tajante­mente seguir con la práctica de llevarsela tanto de las huertas como de los terrenos cercados sin autorización de sus dueños. El tema de los pastos es más complejo y está mucho más protegido, lo cual nos muestra la cierta importancia que tenía la gana­dería: de momento se prohíbe a los vecinos de Saracho (Güe­ñes) y Somorrostro echar ganado a los montes de la anteiglesia bajo la amenaza de una buena multa y la apropiación de los ganados. Con ello se intenta pro­teger la zona más alta de los montes circundantes para el ganado propio. Más aún, se permite dar fuego a los montes y sierras, cuando fuese necesario, para obtener más pastos.</p>
<p>3.3. <strong><span style="text-decoration: underline;">Apropiación de materiales varios</span>: juncos y leña</strong>. Relativo a la junquera de Ansio (muy amplia en el momento) se indica que ningún vecino puede cortar juncos hasta que no pase el día de San Juan de junio. El infractor, además de la multa correspondiente, perderá la carga. El tema de la tala de leña tiene otras connota­ciones de suma importancia y que nos muestran otras actividades no citadas en ningún otro lugar. Las Orde­nanzas 46 y 47 nos hablan de ello. En principio se permite cortar leña de los montes bortales (madroños) a los vecinos para sus casas, cierres, caleros y artícu­los necesarios. Sin embargo, se prohíbe su tala para venderla en Bilbao o Portugalete bien recién cortada o bien trasformada en <em>&#8220;palanquiellas, palancas y </em><em>ramo­</em><em>nas&#8221;. </em>La multa no sólo afecta al cortador de la made­ra sino incluso al batelero que la transporta. Lo más curioso es la razón de tal prohibición: &#8220;<em>porque pierden mucho los montes y su madera está </em><em>arrendada </em><em>a los dueños de las herrerías de la anteiglesia</em>&#8220;. Más aún, la Ordenanza 37 indica que <strong>los meses de Diciembre, Enero y Febrero se deben dedicar a plantar árboles</strong> cumpliendo las órdenes del Rey y de su capitán responsable de conservarlos D. Agustín de Ojeda. Se trata de proteger, por tanto, dos actividades: los caleros y las ferrerías que, como bien es sabido, precisaban de esta fuente de energía para su funcionamiento.</p>
<p>3.4. <strong><span style="text-decoration: underline;">Apropiación de alimentos</span></strong>: se señalan: <strong>man­zanas</strong> (para que no se roben se prohíbe que se asen en los hornos de la Anteiglesia), <strong>uvas </strong>(se prohíbe ven­der uva en Bilbao tanto de quienes la obtengan de su viña como de quienes la roben) y <strong>castañas </strong>(para que no se roben se prohíbe ir por debajo de los castaños ajenos con picachos ni pértigas hasta que los dueños no lo hayan hecho).</p>
<p>También aparecen<strong>, de forma conjunta, higos, hortalizas, manzanas, car­neros, cabritos, gallinas, lechones y otras cosas: todo esto, se señala de golpe, es materia de robo de los mozos y mozas de noche y de día.</strong> <strong>Para solucionar­lo </strong>se sugieren dos remedios: uno es que los fieles regidores atiendan las denuncias, hagan las corres­pondientes investigaciones y lo pongan en conoci­miento del Corregidor. En segundo lugar, citado textualmente &#8220;<em>que todos los vecinos </em><em>deben </em><em>tener para su consumo una huerta de berzas, puerros y otras hortalizas</em>&#8220;.</p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;"> </span></strong></p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">4.         Reglas para preservar la Salud Pública</span></strong></p>
<p>Existen referencias a dos únicos aspectos que hemos querido englobar bajo este epígrafe. La inexistencia de un núcleo urbano, la dispersión del caserío y las actividades humanas quedan, no obstante, bien refle­jadas.</p>
<p>►Preocupa la existencia de <strong>lobos</strong> en los alrede­dores y por ello se obliga a los vecinos a asistir a las batidas cuando hubiese sospecha de su presencia y se prohíbe tener lobos o lobillos, vivos o muertos, en las casas.</p>
<p>►Igualmente se refleja determinada <strong>enfermedad de los ganados</strong> que, por lo visto, debía ser peligrosa para el resto de los ani­males: &#8220;los <em>ganados </em>que mueran de la enfermedad <em>de Punson sean quemados y enterrados inmediata­mente&#8221;. </em>Seguramente se trata de una enfermedad que afecta a los intestinos de los ganados y, por tanto, les imposibilita para el consumo humano.</p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">5.         Reglas para mantener la Religiosidad</span></strong></p>
<p>No ocupa demasiado espacio en las ordenanzas pero no por ello deja de ser significativo de la mentalidad y de los problemas. Sería absurdo negar la importancia que la práctica religiosa desem­peñaba en aquellos tiempos no sólo como expresión de la relación personal y grupal con Dios sino como marco social en el que se desarrollaba la vida diaria. El término anteiglesia no indica únicamente un espa­cio de reunión sino toda una simbología mítico-religio­sa: las gentes no sólo ocupaban un espacio útil para sus reuniones sino que lo hacían después de haber celebrado algún acto religioso; es decir que, cuando necesitaban tomar decisiones, además de encontrar cobijo físico buscaban el amparo de Dios. Las mismas ordenanzas nos indican que la <strong>toma de posesión de las autoridades</strong> se hace en el (cimiterio) pórtico de la Iglesia de San Vicente tocando la cruz mayor de la dicha Iglesia.</p>
<p>Además de esta referencia tres son las Ordenanzas que hablan del tema y lo hacen en aspectos suma­mente significativos: <strong>la misa, las procesiones y el tra­bajo festivo</strong>. La obligación de <strong>oír misa</strong> todos los Domingos y festivos afecta a todos los vecinos, que deben no sólo asistir personalmente sino también enviar a sus hijos y criados mayores de catorce años. La misma obligación tiene cada casa de enviar para <strong>las procesiones a un mayor de doce años</strong>. Cabe suponer que se refiere a las procesiones de las fiestas patronales, semana santa, cofradías de las diversas ermitas&#8230; Resaltar que la obligación de asistir a las procesiones atañe no a las personas (como el ir a misa) sino a las casas u fogueras. La última de las obligaciones se refiere a determinado trabajo porque no se citan otros sino el de <strong>&#8220;cargar o echar </strong><strong><em>albarda </em></strong><strong>a </strong><strong><em>ninguna </em></strong><strong>bestia en </strong><strong><em>Domingo o </em></strong><strong>festivo&#8221;.</strong></p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">6.-       Sanciones</span></strong></p>
<p>Señalábamos en algún momento anterior que nuestro punto de partida era considerar esta regla­mentación como una forma práctica de salir al paso de los abusos frecuentes en la anteiglesia. Lo que hemos visto no es otra cosa que intentar dar solución a dichos abusos. Sin embargo, los legisladores no se quedaron con formular buenos deseos. Prácticamente todas las Ordenanzas vienen acompañadas de las correspondientes sanciones. Por eso vamos a detenernos brevemente en este punto. Las sanciones podemos agruparlas en “pecuniarias”, “en especie” y “otras”.</p>
<p>6.1. <strong><span style="text-decoration: underline;">Sanciones pecuniarias</span></strong>: las multas pecuniarias son normalmente de 204, 408 ó 612 maravedíes, aunque existen algunas otras cantidades. En el siglo XVII el maravedí equivalía a <strong>unas 2 pesetas de 1972</strong> y el sueldo medio de un trabajador era de unos 162 maravedíes. Si tenemos esto en cuenta <strong>la más corriente de las multas (408) equivalía a algo más del jornal de dos días</strong>. Más en concreto se seña­lan las siguientes sanciones pecuniarias:</p>
<p>► 2 ducados: para quien tenga en casa lobo o lobillo, vivo o muerto.</p>
<p>► 1 real: para quien no plante los árboles que debe.</p>
<p>► 6 reales: para quien no asistiese a la batida de lobos o mandase un criado en su nombre.</p>
<p>► 110 maravedíes: para los mozos y mozas de Somorrostro que se lleven hierba de la anteiglesia para sus ganados.</p>
<p>► 204 marave­díes: para los fieles y regidores que no asistan al Regimiento público; para los asoqueros o asoqueras que se entrometan en la compra de trigo a los mulateros cuando lo está haciendo otro; para los asoqueros o asoqueras que mezclen dos trigos para revenderlos; para los asoqueros y asoqueras que no permitan a un vecino comprar directamente el trigo a los mulateros a un precio inferior; para los carniceros que no vendan carne antes a los de casa que a los foráneos; para quienes asen manzanas en los hornos de la anteiglesia; para quienes vendan uva en Bilbao; para quienes no tengan un huerta de berzas, puerros y otras hortalizas; para quienes anden con pértigas por debajo de los castaños antes de que el dueño los haya vareado; para los vecinos que no vayan a misa los días de precepto o no envíen a sus hijos o criados; para las casas que no envíen a una persona mayor de doce años a las procesiones; para los vecinos que carguen caballerías en días de fiesta; para los taberneros o taberneras que vendan pan a más precio que el de coste.</p>
<p>► 208 maravedíes: para quienes amasen en domingos o días de fiesta.</p>
<p>► 300 maravedíes: para los carreteros que pasen por las calzadas.</p>
<p>► 400 maravedíes: para los vecinos de Saracho o Somorrostro que echen ganado en los montes y ejidos de la anteiglesia.</p>
<p>► <strong>408 maravedíes: para los taberneros o taberneras que vendan vino sin solicitar el precio o lo vendan más caro del prescrito; para los taberneros o taberneras que no tengan las medidas ordenadas; para los taberneros o taberneras que no usen exclusivamente dichas medidas; para los taberneros o taberneras que tengan otras medidas; para los taberneros o taberneras que no tengan a la venta vino, pan y otros mantenimientos; para los taberneros o taberneras que no vendan el vino al precio fijado por los fieles regidores; para los taberneros o taberneras que no respeten tres días antes de comprar vino procedente de Rivadavia; para los taberneros o taberneras que vendan vino foráneo antes de San Martín; para los taberneros o taberneras que tengan dos recipientes de vino abiertos o lo mezcle con agua, sidra u otro vino; para quien venda sidra a otro precio que el marcado por los regidores; </strong>para los vecinos de la tierra o Somorrostro que  corten leña para llevar fuera de la Anteiglesia; para los vecinos que corten juncos en la junquera de Ansio con anterioridad al día de san Juan ; para los carboneros que no dejen las cenizas en agujeros y cuevas; para quien sea propuesto o acepte ser regidor si no han transcurrido tres años desde que lo fue.</p>
<p>► 412 maravedíes: para quien no cargue al precio del trigo comprado en Orduña o Balmaseda lo prescrito; para los asoqueros y asoqueras que no tengan las medidas ordenadas; para los asoqueros o asoqueras que no compren el trigo delante de dos testigos; para los taberneros y taberneras que trabajen los días de Pascua, domingos, festivos o por la noche; para los carniceros que no tengan las medidas adecuadas y bien afinadas.</p>
<p>► <strong>600 maravedíes</strong>: para las mujeres mundanas que no siendo de la Anteiglesia permanezcan en ella.</p>
<p>► 612 maravedíes: para quienes apliquen al trigo un precio superior al permitido traído de los mercados circundan­tes; para los Regidores que no revisen la situación de los caminos reales y no tomen las medidas oportunas para su reparación; para los panaderos que no hagan el pan con el peso adecuado y sin su marca; para el Regidor si no atiende las denuncias por robos; para quienes no entierren los animales muertos de Punson; para quienes vendan productos por encima de lo mar­cado por los regidores.</p>
<p>► 1.000 maravedíes: para quien venda vino fuera de la anteiglesia habiendo compradores o sin licencia; para quienes corten leña para venderla en Bilbao o Portugalete; para los bateleros que transporten leña a Bilbao o Portugalete; para los vecinos de Saracho que cerquen tierras.</p>
<p>►<strong>10.000 maravedíes: para el Regidor que no comprobase que todos los vecinos tengan una huerta de berzas, puerros y otras hortali­zas.</strong></p>
<p>6.2. <strong><span style="text-decoration: underline;">Sanciones en especie</span></strong>: las sanciones se refieren a</p>
<p>► perder los vinos y subastarlos.</p>
<p>► perder la leña cortada.</p>
<p>► perder la carga de juncos cortados en Ansio antes de San Juan de Junio.</p>
<p>► quitar las cercas que se han colocado ilegalmente.</p>
<p>► quedarse sin ganado los vecinos de Güeñes y Somorrostro si lo echan a los montes de la anteiglesia.</p>
<p>► perder el pan que se haga sin el peso oportuno o sin las señales correspondientes y dado a los pobres.</p>
<p>6. 3. <strong><span style="text-decoration: underline;">Otras sanciones</span>:</strong></p>
<p>► privar al tabernero del ejercicio del oficio por mezclar vinos, echar agua o sidra al vino.</p>
<p>►sancionar al infractor a tenor del Fuero por dar fuego al monte o sierras excepto si es para lograr pastos.</p>
<p>►pagar los daños hechos a terceros por el contagio de ganado enfermo de Punson</p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">7.-        Aplicación de las sanciones</span></strong></p>
<p><strong>¿Qué se hacía con el importe de las multas? Las Ordenanzas marcan en cada caso su aplicación. Lo más frecuente es dividirlo en tres partes para lo cual las cifras más frecuentes (204, 408 y 612 maravedíes) eran muy adecuadas. El reparte ordinario era dedicar un tercio para reparar caminos, otro tercio para el acusador y otro tercio para el regidor que ejecutase la sentencia.</strong> En RESUMEN: los dineros provenientes de las multas iban a parar al arreglo de caminos, al denunciante, al justicia y, en algunos casos, a la iglesia de San Vicente.</p>
<p>► Un tercio para reparar caminos, otro tercio para el acusador y otro tercio para el regidor que ejecutase la sentencia</p>
<p>► Dos tercios para reparar caminos y un tercio para los regidores que asistiesen al Regimiento público</p>
<p>► El pan requisado (sin peso establecido o sin la señal correspondiente) irá a las personas pobres necesitadas de la anteiglesia</p>
<p>► La suma total irá para la obra de San Vicente (casos relativos al cumplimiento de asistir a misa, procesiones o trabajar en festivo)</p>
<p>► La suma total (10.000 maravedíes) va a parar a reparar caminos. Está relacionado con el no cumplimiento por parte de un regidor de la obligación de procurar que cada vecino tenga huerta</p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">Conclusiones</span></strong></p>
<p>Tras el análisis de las Orde­nanzas de 1614, que permanecen vigentes segura­mente unos dos siglos, finalizamos con una serie de puntos a modo de conclusión.</p>
<p>1. Partiendo del hecho de la proximidad de las villas de Bilbao y Portugalete (con privilegios recogi­dos en sus cartas de población), el desarrollo de la anteigle­sia viene muy mediatizado por la territorialidad, el poderío e intereses de ambas. Todo intento de crear espacios intermedios similares se verá rápidamente frustrado, incluso mediante la violencia.</p>
<p>2. Como consecuencia se irá configurando una sociedad de índole rural, y en cierta medida, supeditada a paliar los problemas de abastecimiento de las citadas villas.</p>
<p>3. Por ello, la organización del territorio seguirá unas pautas derivadas de dicha situación que pode­mos resumir en las siguientes: influjo profundo de los poderosos intereses de la nobleza castellana, primero los Ayala y luego los Fernández de Velasco. Control de los mecanismos de poder locales por parte de los linajes &#8220;fundadores&#8221; o de sus descendientes (Landa­buru, Zaballa, Tellitu, Escauriza, Beurco, Retuerto, Larrea, Salcedo, Aranguren&#8230;). Una organización municipal controlada férreamente por los &#8220;fieles regi­dores&#8221; elegidos permanentemente por los linajes anteriores y entre fieles suyos. Una reglamentación interna que nos muestra una sociedad eminentemente rural, con problemas graves de autoabastecimiento, religiosa y muy jerarquizada.</p>
<p>4. Por último, indicar que todos estos mecanismos y realidades se vendrán abajo de forma bastante repentina cuando en el último tercio del siglo XIX se inicie la explotación masiva del mineral de hierro y, con ello, la exportación, los ferrocarriles, la implanta­ción de fábricas, la inmigración&#8230;; estamos ante una nueva realidad que llegará intacta hasta tiempos bien recientes. Sólo entonces la anteiglesia sufrirá una trasformación tan profunda que todo lo indicado en estas páginas pasará a ser patrimonio exclusivo de la historia.</p>
<p>Mitxel Olabuenaga. www.ezagutubarakaldo.net</p>
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