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	<title>Ezagutu Barakaldo &#187; Religiosidad</title>
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		<title>Religiosidad y anticlericalismo en Barakaldo (siglo XX)</title>
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		<pubDate>Sun, 22 May 2011 07:08:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Religiosidad]]></category>

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		<description><![CDATA[El peso e influencia de la Iglesia Católica ha constituido durante buena parte de la Edad Contemporánea uno de los rasgos distintivos de la sociedad vasca. Las actitudes frente a ella, a favor o en contra, han determinado buena parte de la dinámica sociopolítica del País Vasco en los dos últimos siglos. Salvo conta­das excepciones, [...]]]></description>
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<p><img class="alignleft size-medium wp-image-2319" title="chuli_1" src="http://www.ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2011/05/chuli_1-300x167.jpg" alt="" width="247" height="137" />El peso e influencia de la Iglesia Católica ha constituido durante buena parte de la Edad Contemporánea uno de los rasgos distintivos de la sociedad vasca. Las actitudes frente a ella, a favor o en contra, han determinado buena parte de la dinámica sociopolítica del País Vasco en los dos últimos siglos. Salvo conta­das excepciones, nuestra región sería un espacio privilegiado para aplicar la caracterización que realizaba hace algunos años Enric Ucelay sobre la vida política española:<em>la manera casi infalible —hasta la última década del franquismo— de </em><em>deducir el resto de las actividades políticas y sociales de cualquier indi­</em><em>viduo era a partir de conocer su postura religiosa&#8217;.</em></p>
<p>Sorprende, en este sentido, la escasa atención específica que la historiografía académica ha prestado a esta institución y a los fenómenos con ella relaciona­dos, abandonando este campo de investigación a historiadores provenientes fundamentalmente del campo eclesiástico&#8221;&#8217;. De este modo, el peso de la Iglesia Católica, determinante en la biografía personal individual desde el momento del nacimiento hasta el de la muerte, agente primario de socialización a través de ritos, ceremonias y doctrinas, y con una influencia manifiesta en la actitud de las autoridades en todos aquellos ternas relacionados con la cultura y la ideolo­gía, ha sido minusvalorado. Es más, frecuentemente se ha ofrecido una ima­gen de inmovilidad absoluta de la Iglesia, obviando los cambios producidas en su seno o los intentos de formular respuestas efectivas a las profundas transfor­maciones que estaba experimentando el País Vasco, particularmente desde fines del siglo Esa escasa atención también ha afectado a los grupos y actitudes que se enfrentaban al predominio de la Iglesia Católica. De este modo, es necesario subrayar, frente a la extendida idea de un País Vasco cató­lico casi por definición, la existencia de un importante espacio del mismo donde el papel de las tradiciones y creencias religiosas sería cuestionado y/o negado. Este fenómeno se produjo especialmente en las zonas industrializadas. La población de Barakaldo, en la Margen Izquierda del río Nervión, en pleno centro del foco industrializador vizcaíno, fue un buen exponente de cómo se enfrentaron religiosidad, irreligiosidad y anticlericalismo en el periodo que se extiende desde comienzos de<em> </em>siglo hasta el final de la Guerra Civil. Barakaldo se incluía, eclesiásticamente, en el Arciprestazgo de Portugalete, «sin duda, el más difícil y duro para el ministerio sacerdotal».</p>
<p>La aparición del Barakaldo moderno estuvo vinculada de forma indisoluble a su proceso de industrialización y a la concentración de una masa social que, pro­veniente del campo, trabajaba y vivía en un medio urbano, absolutamente nuevo para ellos. Los baracaldeses, además de sufrir la dura disciplina de la fábrica y soportar tinas condiciones de habitabilidad muy precarias, vieron como sus refe­rencias culturales, procedentes del mundo tradicional habían perdido su razón de ser en la nueva sociedad. La forma de vida que impuso el ritmo fabril implicaba nuevas modos de relación humana y social y un nuevo modelo cultural, en el que se mezclaba lo antiguo y lo moderno. En general, la propia dinámica ciudadana condujo al enfrentamiento con lo tradicional y la creación de pautas de actuación renovadas frente al pasado. El hecho de que las posibilidades de control social, por parte de sacerdotes, autoridades, familiares o vecinos, fuesen mucho meno­res que en las áreas rurales influyó asimismo en el cambio de pautas culturales y  sociales y a que el peso e influencia de la Iglesia Católica fuera cada vez más cuestionado a medida que nos adentramos en el siglo XX.</p>
<p>Ahora bien, la amplitud del periodo a examinar hace necesario realizar una serie de consideraciones previas, antes de pasar al análisis concreto de la reli­giosidad baracaldesa. Una primera matización consiste en indicar que no se pueden realizar afirmaciones globales, ya que la influencia y las manifestacio­nes públicas del sentimiento religioso entre los baracaldeses se modificaron de forma importante en el periodo aquí analizado. Pese a la proximidad cronoló­gica, 1901 o los años finales de la República constituyeron dos contextos radi­calmente opuestos para vivir la práctica religiosa. Una segunda constatación: es necesario establecer diferentes niveles de análisis, ya que no se puede equipa­rar la práctica institucional de la religión, asistencia a misas, cumplimiento de los sacramentos, procesiones, etcétera, con la religiosidad popular, mucho más flexible en cuanto a sus manifestaciones y que pudo pervivir, incluso entre aquellos que alardeaban de no respetar la religión&#8221;. Esta realidad era recono­cida por uno de los varios sacerdotes que, ya en la República, publicaron diver­sos estudios sobre el estado de la religiosidad en esta población:</p>
<p><em> </em><em>En el fondo de estas gentes hay un sedimento religioso, que puede ser </em><em>aprovechado como punto de apoyo para una reconstrucción, que habrá </em><em>de ser laboriosa, pero que la creo realizable.</em><em> </em></p>
<p><em>Tanto los oriundos del País Vasco como los venidos de otras tierras </em><em>han sido, en sus tiempos, católicos observantes. Ellos mismos lo confie­</em><em>san y, por cierto, con dejos de tristeza, como quien echa de menos algo </em><em>con lo que estuvo muy bien.</em><em> </em></p>
<p><em>Esa religiosidad pasada se ha visto muy sacudida por propagandas ateas y el ambiente adverso. No ha desaparecido, pero sí ha sufrido deformaciones elementales</em>.</p>
<p>Del mismo modo, no podemos olvidar que buena parte de los sectores anti­clericales fueron socializados en un medio fuertemente impregnado de catoli­cismo, lo que dificultó la formulación de textos y mensajes originales, incluso por parte de aquellos que rechazaban cualquier forma de expresión religiosa y se declaraban ateos. En este sentido, algunos historiadores han encontrado numerosas similitudes entre el lenguaje socialista y anarquista y la terminolo­gía bíblica. Por citar las equiparaciones más conocidas, la Sociedad Comunista no sería más que un remedo del Paraíso; la Revolución, el Juicio Final; los pro­pagandistas obreros, los apóstoles; aquellos que fueron perseguidos, los márti­res; Jesucristo, por último, sería el primer socialista, en la medida en que defen­dió una sociedad igualitaria, criticó a los ricos y anunció que sólo los pobres entrarían en el Reino de los Cielos.</p>
<p>Tres matizaciones más para concluir esta introducción. La pérdida de la influencia religiosa no se debió únicamente a la acción de ideologías anticleri­cales; los ritmos productivos que exigía la industria moderna impidieron o entorpecieron la práctica religiosa, por lo menos tal y cómo se había entendido a lo largo de varios siglos. Por ejemplo, el mantener los hornos encendidos todo el tiempo dificultó que los responsables de los mismos pudiesen acudir fácil­mente a cumplir sus obligaciones religiosas. El rápido crecimiento demográfi­co y urbano de la localidad impidió, a su vez, que se levantase con rapidez la infraestructura religiosa necesaria para atender a la nueva feligresía. Hacían falta más iglesias y más sacerdotes para cumplir adecuadamente las necesida­des religiosas de los habitantes de Barakaldo&#8221;&#8216;. Por último, conviene relativi­zar los textos apocalípticos redactados tanto por autores católicos como por anticlericales, en lo referente a los niveles de práctica religiosa o creencias de unos y de otros. Si el anticlericalismo hubiese tenido la importancia que parecían darles unos y otros, no se podría entender, por ejemplo, el fuerte desarro­llo que los colegios religiosos tuvieron en Barakaldo. Por otra parte, el nivel de práctica religiosa de muchos de aquellos que eran tildados de ateos, anticlericales o &#8220;tibios&#8221; era más alto que el de muchas personas que hoy en día se con­sideran católicos practicantes. La distinción planteada por el sacerdote Uriarte para el Eibar republicano: «viven dos pueblos con fronteras morales y aún casi geográficas bastante definidas: el Eibar creyente y el Eibar anticlerical» no es tan nítida como se da a entender frecuentemente.</p>
<p><span style="text-decoration: underline;">La red eclesiástica baracaldesa</span></p>
<p>La red eclesial baracaldesa estuvo compuesta hasta la posguerra única­mente por tres parroquias; la central, situada en la iglesia de San Vicente, a la que debían de acudir a cumplir con los sacramentos la mayoría de los baracaldeses&#8221;&#8216;; la parroquia de San Roque en El Regato, construida junto a la antigua ermita en 1887; y la parroquia de San Bartolome, en Alonsótegui, templo cuya construcción finalizó en 1906. Los centros de enseñanza reli­giosos y Altos Hornos tenían sus propias capillas. Ante la insuficiencia del espacio disponible, se autorizó a que en las ermitas de Retuerto y Burceña se celebrase la Santa Misa. El barrio de Luchana, donde 1.293 vecinos de los 3.500 habitantes (incluidos los niños) solicitaron al obispo la erección de una capilla, contó desde el 27 de octubre de 1925 con un templo bajo la advocación del Buen Pastor. El dato más sorprendente es que el intento de levantar una nueva iglesia en el barrio del Desierto, bajo la advocación de San José no llegó a superar, en este periodo, la fase de cimentación. Esto es, los barrios mineros o los próximos a las fábricas, los que más aumentaban su población, fueron marginados temporalmente o dejados en manos de las propias empresas.</p>
<p>Los primeros años del siglo XX supusieron la continuación del intento de la Iglesia Católica por recuperar el papel hegemónico y prácticamente indiscu­tido del que había gozado hasta la revolución liberal del siglo XIX. La restau­ración monárquica de 1874 supuso el punto de inflexión tras un largo perio­do en el que la institución eclesiástica había perdido buena parte de su poder económico, religioso e ideológico a manos del Estado&#8217;-&#8217;<sup>5</sup>. Pero ese intento estaba acompañado de una actitud de rechazo frontal a la mayor parte de novedades producidas en los últimos decenios y que las mismas doctrinas papales consideraban consecuencias del liberalismo. Desde la publicación en 1864 por parte del papa Pío IX del <em>Syllabus, </em>donde se recogían los 80 princi­pales errores modernos, ser católico, políticamente, Implicaba casi automáti­camente ser antiliberal. Incluso muchos católicos españoles rechazaron for­mar parte del Partido Liberal Conservador de Antonio Cánovas por su carác­ter liberal.</p>
<p>Consecuencia de esta actitud nació un amplio Movimiento Católico, com­puesto por una gran pluralidad de asociaciones, y orientado al terreno reli­gioso, ético, social y político. El punto de vista de este movimiento era la recuperación de la hegemonía ideológica y social de la Iglesia, recristiani­zando la sociedad a través de la participación de los católicos en todo tipo de organizaciones religiosas y laicas. Se impulsaron las manifestaciones externas de religiosidad y se subrayó la resistencia a los cambios de valores sociales. Se trataba, en definitiva, de mantener el predominio de la Iglesia sobre los poderes civiles, sin admitir el pluralismo ideológico o social, pero los propios católicos estaban divididos en una multiplicidad de organizacio­nes sociales y políticas que proporcionaba a sus acciones matices muy dife­rentes. La mayor parte de ellos estaba de acuerdo en la participación de los católicos en la vida política, divergían en las formas. De hecho, el catolicis­mo político, entendido como la estrategia de los elementos católicos en el campo electoral, está muy vinculado al tratamiento del problema religioso y alcanzó un papel relevante únicamente entre 1906 y 1912. Momento en el que la jerarquía católica abandonó su pasividad, entrando de forma activa y pragmática en la vida electoral. La razón de este cambio de actitud fue el intento por parte de diferentes gobiernos liberales de controlar y limitar la influencia religiosa en varios ámbitos, especialmente el educativo. Durante el invierno de 1906/1907 y en 1910 se produjeron importantes movilizaciones católicas en defensa de los intereses de la Iglesia. Pasado el peligro, las autoridades eclesiásticas abandonaron el terreno de la participación directa en las luchas políticas.</p>
<p>El siglo XX vio cómo se desarrollaban en Barakaldo (fue la excepción en la Margen Izquierda, junto con Sestao) varios centros educativos religiosos. Estos colegios extendieron su influencia a través de una profusa red de devociones: primer viernes, mes de María, adoración nocturna), ritualizaciones (primeras comuniones, bodas, procesiones) y formas de asociacionismo (antiguos alum­nos. propagandistas, luises, etcétera). También se crearon organizaciones asistenciales católicas, educativas (escuelas dominicales) y asociaciones pietis­tas. Fue en este momento cuando surgieron el Centro Católico (1903), las Hijas de María, San Luis Gonzaga o los Adoradores Nocturnos (1908). Si Barakaldo, en su conjunto, se caracterizó por una profusión asociativa que sustituyó a los vínculos comunitarios desarticulados por la industrialización, la Iglesia no fue una excepción en el crecimiento de la sociabilidad formal. Entre 1900 y 1930 nos encontramos con 20 asociaciones religiosas censadas.</p>
<p>Muchas de estas asociaciones, sufragadas en parte por los patronos fabriles, intentaban alejar a los obreros y a sus familias de la creciente influencia de los sectores de izquierda mediante conferencias de tema social, Misiones que se realizaban en la misma localidad y Ejercicios Espirituales que intentaban fortalecer los conocimientos de una población que, en buena medida, ya había abandonado las prácticas religiosas. Las fechas tradicionales, Navidad o Semana Santa, sin embargo, tenían un importante eco en la localidad con concentraciones masivas. Según los datos recogidos, la festividad de María Auxiliadora, introducida por los salesianos a comienzos de siglo (1913), tuvo gran importancia entre los baracaldeses y la asociación fundada para conser­var en buen estado el templo y ayudar económicamente a las vocaciones y a los misioneros, la Archicofradía de María Auxiliadora, llegó a tener 875 socios en 1960.</p>
<p>El catolicismo social baracaldés de los primeros años del siglo XX no se caracterizó, evidentemente, por la actividad reivindicativa, ya que se encon­traba limitado por las resistencias de los patronos que financiaban estas organizaciones, pero sí por la creación de diferentes asociaciones orientadas al socorro obrero y a temas de previsión social, a diferencia de los años finales del XIX, en los que no existía una acción pastoral específica para los tra­bajadores industriales o los mineros<sup>2</sup>&#8216;<sup>0</sup>. También se caracterizó por su exce­siva división organizativa. Llegaron a existir las siguientes agrupaciones: el Centro Católico Obrero, el Centro Católico Obrero de Alonsótegui, el Sindicato Católico de Industria y el Sindicato Católico Obrero. Hacia 1918 hicieron su aparición los Sindicatos Católicos Libres, más avanzados y que estaban dispuestos a recurrir a medidas de presión o a la huelga para conse­guir sus reivindicaciones. Ya en los albores de la Segunda República, cató­licos y católicos libres se unificaron. En 1930 existían en la anteiglesia 4 agrupaciones de este signo:</p>
<ul>
<li>Sindicato Católico de Industria Química de Luchana, 110 socios</li>
<li>Sindicato Católico Siderúrgico de Baracaldo, 442 socios</li>
<li>Sindicato Católico Metalúrgico de Alonsótegui, 133 socios</li>
<li>Federación Católica Agraria de Baracaldo, 92 socios</li>
</ul>
<p><span style="text-decoration: underline;">Anticlericalismo e irreligiosidad en Barakaldo</span></p>
<p>El anticlericalismo se convirtió en uno de los principales problemas sociopo­líticos de la primera década del siglo XX español. La pretensión eclesial de la recatolización de las clases burguesas españolas a través de la enseñanza secun­daria, el poder social y económico de las organizaciones católicas y la necesi­dad de reformular el lenguaje político por parte de los diferentes partidos se encuentran en el origen de este fenómeno. Republicanos y liberales encontra­ron en la retórica anticlerical el medio para atacar al Partido Conservador, sin poner en cuestión el modelo social implantado por la Constitución de 1876. Este anticlericalismo, al igual que sucedía en Francia, constituía una señal de identidad del liberalismo español, al que proporcionaba un &#8220;cachet&#8221; izquierdis­ta relativamente inocuo. Permitía, asimismo, continuar la pugna electoral en el terreno simbólico y cultural, visualizando de forma permanente los rasgos distintivos de cada grupo político. El republicanismo radical liderado por, Alejandro Lerroux fue un buen exponente de esta actitud y gozó de un eco importante en Barakaldo. Existió, asimismo, un anticlericalismo vinculado a las organizaciones obreras, en especial a las Juventudes Socialistas. Este fenó­meno estaba vinculado a la creciente irreligiosidad, derivada del proceso de cambios que ya estaba experimentando la anteiglesia fabril.</p>
<p>Las transformaciones provocadas por la industrialización alcanzaron de forma destacada el mundo religioso y de creencias de los baracaldeses. Ya en noviembre de 1887 seis baracaldeses solicitaron al Ayuntamiento que al lado del cementerio católico se construyese otro civil&#8217;. A medida que pasaba el tiempo, todos los autores coinciden en que hay un aumento de aquellos secto­res que no cumplían sus deberes religiosos o manifestaban un rechazo radical al mensaje y a los mensajeros de la Iglesia Católica. Institución que, además, se consideraba al servicio de los empresarios y de los ricos. Las palabras de Valdour, un estudioso católico francés que visitó la zona trabajando como peón, son meridianas. Refiriéndose a los obreros de Vizcaya dice:</p>
<p><em>Muy pronto se dan cuenta de que ganan lo justo para vivir pobremen­te y alimentar sus pasiones en el juego, el baile y las fiestas. (&#8230;) Muy pronto el primer sentimiento de extrañeza se convierte en rabia y odio; surgen entonces los que se encargan de aprovechar los desórdenes, no ya para remediarlos, sino para agudizarlos y agravarlos. Un grito sube reclamando justicia, vociferando contra la Iglesia y aclamando la revo­lución.</em></p>
<p><em>Toda esta región tan profundamente cristiana se ha convertido en teatro </em><em>de una propaganda ferozmente anticatólica: los medios utilizados para ello son la prensa, la reunión pública y las pasiones político-sociales.</em></p>
<p>Un católico anónimo situaba en el modelo industrializador el inicio del des­censo de la religiosidad en Barakaldo. Más en concreto, la falta o escasez de viviendas («raíz de toda inmoralidad»), deficiencias en la sanidad y en la enseñanza (la falta de escuelas o la costumbre de que hiciesen recados colo­caba a los niños permanentemente en la calle), el alto grado de analfabetismo y la vida de taberna, junto con la perniciosa influencia de los obreros ingle­ses que vinieron a los astilleros del Nervión, con &#8220;costumbres licenciosas&#8221; eran sus causas. Sólo el impulso educativo de los salesianos a partir de 1897 permitiría, en su opinión, el inicio de la recuperación de la Iglesia baracalde­sa. El proceso industrializador habría generado, además, una segunda distin­ción en temas religiosos:</p>
<p><em>Los extraños, salvo excepciones no escasas, entre los cuales hay </em><em>muchos fervorosos católicos, son en su mayoría cristianos no practican­tes, indiferentes, abandonados, y entre ellos están todos los irreligiosos públicos y propagandistas anticatólicos, que no son pocos en número, pero sí en relación a la masa del pueblo baracaldés. Los vascos, en cam­bio. salvo también excepciones, son los que asisten a los templos de la anteiglesia y practican la religión.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>La opinión generalizada entre los medios eclesiásticos era que la difusión del ambiente irreligioso estaba ligado al desarrollo de vías y medios de comunicación y a los focos urbanos, manifestando, en consecuencia, una opinión absolutamente negativa sobre las modificaciones producidas en los últimos tiempos. Dos opi­niones pueden servir corno pequeño botón de muestra. El sacerdote Mateo de Uriarte señalaba como causas particulares del abandono religioso en Eibar, ade­más del crecimiento económico, el bajo nivel cultural, el pasado liberal y la influencia de la Casa del Pueblo, «la ausencia total de vida familiar, sustituida por la vida en la calle, taberna, café, centro político o cine, hasta avanzadas horas y en promiscuidad de sexos, el carácter de capitalidad que atrae a la juventud liber­tina de otros pueblos a espectáculos, bailes y casas de lenocinio».</p>
<p>Otro clérigo, ejerciente en la zona minera, José de Iñigo describía así la situa­ción de la zona minera:</p>
<p><em>Dejando un amplio margen a la excepción para que a él se acojan los </em><em>muchos que pueden acogerse, padecemos aquí la enorme laxitud de los </em><em>empresarios de cine, que han proyectado las cintas más atrevidas: en esas mismas salas de cine se han exhibido procacidades del género ínfimo que habían sido prohibidas en otras poblaciones; la blasfemia llega a los límites insuperables, los noviazgos dejan de serlo a los dos meses para comenzar a ser &#8230; otra cosa; todos estos pueblos cuentan con un buen número de trotamundos que, a ciencia y paciencia de sus padres, corren todas las rutas de la delincuencia y conocen todas las cárceles; preparán­dose a seguir los pasos de estos &#8220;caballeros de la briva&#8221; hay cuadrillas de mozalbetes, tenor de vendedores ambulantes y de interventores de tre­nes. Los expendedores de novelones por entregas tienen aquí un buen mercado, así como los de novelas rojas y verdes y libros de eugenesia</em>.</p>
<p>Frente a estas opiniones, que hacían hincapié en los factores culturales y morales externos, el sacerdote baracaldés Fabián de Isasi planteó en 1927 que «Pasaron, no sé si para no volver, los siglos del pueblo teólogo anheloso de autos sacramentales y de pábulo doctrinal». Los religiosos que se quejaban por los cambios «creían conducir un rebaño de fieles ovejuelas y guiaban un hato de borregos». El verdadero origen del problema era la falta de formación reli­giosa de los fieles:</p>
<p><em>Observamos en estos pueblos fabriles, pueblos de &#8220;aluvión&#8221; en su </em><em>mayor parte, enorme influencia de gentes de las aldeas y poblachos de todas las regiones de España, especialmente de aquellas de más arraiga­</em><em>das prácticas religiosas, las cuales gentes han establecido su asiento aquí, </em><em>atraídas por los cantos de sirena de un salario abundante y fácil de ganar.</em><em> </em></p>
<p><em>Ahora bien ¿cómo se explica que el conjunto de gentes religiosas clé </em><em>un resultado tan triste y miserable como el que prácticamente estamos </em><em>viendo? ¿Cómo se explica que esas gentes que en sus pueblos eran </em><em>modelo de cristianos, se conviertan a la media semana en verdaderos</em><em> </em><em> </em><em>desgraciados que se acuerdan de sus deberes de cristianos como de la primera camisa que se pusieron? (&#8230;)</em><em> </em></p>
<p><em>¿Por qué todo ello? Porque no hay fundamento doctrinal; es la casa que se edificó sobre arena.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>En cualquier caso, la influencia religiosa y las posibilidades de control social por parte de los sacerdotes fue perdiendo progresivamente peso en el ambiente baracaldés. Este proceso es apreciable en aspectos muy diferentes de la vida cotidiana: en la lectura de prensa laicista o en el tiempo de ocio. Este último constituyó uno de los elementos donde mejor se apreció la distancia entre los dictados eclesiásticos y la práctica cotidiana, especialmente de los jóvenes. La romería de Cruces, del primer lunes de Pascua y sus repeticiones, alcanzaron especial significación en la medida en que cada vez más tuvieron un carácter profano. desligado de celebraciones religiosas. Diferentes asociaciones religio­sas no perdieron la ocasión para protestar por los supuestos excesos que se cometían durante esas fechas o en los carnavales&#8221; <sup>2</sup>. Los establecimientos de bebidas, lugar preferente del ocio masculino y núcleo, en ocasiones, de delin­cuencia, los centros de prostitución, las salas de espectáculos y los cines que hemos descrito en los apartados anteriores crecieron de forma importante en este periodo y su desarrollo no hacía más que reflejar un mundo en el que el peso de la moral religiosa era cada día menor. Son conocidas las recriminacio­nes y censuras con los que la iglesia ha tratado a los que frecuentaban este tipo de establecimientos.</p>
<p>Los primeros síntomas de laicismo se habían apreciado desde finales del siglo xtx y desde comienzos del presente son claramente visibles las críticas de la izquierda local, sobre todo las de los republicanos radicales y las Juventudes Socialistas&#8221;&#8216;. Las acusaciones se dirigían contra la actuación de la iglesia Católica, los colegios religiosos o contra aquellas decisiones del Ayuntamiento tendentes a reforzar la presencia de la Iglesia en la localidad, acudiendo a los actos litúrgicos, rehabilitando o construyendo nuevos centros y colegios reli­giosos, cuando el equipamiento urbano no cumplía los requisitos mínimos que exigía la ley y las necesidades de una ciudad moderna, etcétera. Junto a esta crí­tica política existió una irreligiosidad popular que se manifestaba en diversos índoles de la vida, desde los entierros civiles (conocidos desde 1891) y la opo­sición física o simbólica a las diferentes manifestaciones de la religión, (no fal­taron el incendio de ermitas e imágenes, ataques a sacerdotes y religiosos y el lanzamiento de piedras a los que acudían a misa), hasta las canciones jocosas y la utilización de un lenguaje voluntariamente blasfemo, en un momento en el que la blasfemia era un delito civil multado por los ayuntamientos. Una de las muestras más conocidas de la irreligiosidad de amplios sectores baracaldeses era la excursión que realizaban los izquierdistas los Viernes Santos a la campa de Cruces, merendando cordero y dedicándose a danzar bailes &#8220;al agarrado&#8221;&#8217;. Otro ejemplo de oposición activa fue la creación de un centro singular en el panorama educativo del País Vasco: una Escuela Laica fundada en 1905 y que tenía su sede en el Círculo Republicano, siendo su director el miembro de dicho partido, Manuel Picaza.</p>
<p>El bautismo, el matrimonio y la extrema unción son los tres sacramentos que mayor visibilidad tienen en las relaciones sociales y uno de los momentos en los cuales la gente más se aproximaba a la Iglesia. No fue extraño, por lo tanto, que fuese en estos actos donde se intentase manifestar de la forma más clara el rechazo a ese género de prácticas. En el caso de los entierros, diversos auto­res han insistido en la importancia que dicha ceremonia, fuese religiosa o civil, tenía en Barakaldo. Todos ellos contaban de una gran asistencia, convirtiéndo­se en una participación colectiva en el dolor de los familiares y en homenaje al finado. Tal vez por ello y pese a la espectacularidad de los entierros civiles&#8217;, los religiosos eran abrumadoramente más numerosos, entre otras razones por el desprecio que se tenía al cementerio civil baracaldés, mucho más pequeño que el religioso. Los reproches eclesiásticos sobre los entierros civiles eran muy duros: «Un entierro civil es una manifestación anticatólica. Es un renegar de la fe católica». Tales ceremonias «constituían verdaderas manifestaciones socie­tarias contra la Iglesia, los Poderes Públicos y los ricos». No hay que olvidar, en este último sentido, que los diferentes tipos de ceremonia religiosa subraya­ban las diferencias sociales entre unos grupos y otros; al funeral de primera clase, acudían el párroco y 7 sacerdotes con un carro de caballos, si era pobre únicamente un sacerdote y un monaguillo.</p>
<p>Los varones manifestaban habitualmente más fácilmente su anticlericalismo que las mujeres, además permitían más fácilmente que se bautizase a las niñas que a los niños. Hacia los años 1918-1920, la asistencia diaria a misa se cifraba en unas 100 personas y en unas mil los domingos, en una población de unos 25.000 habitantes, además de los niños que acudían al colegio salesiano. A partir de 1921 se produjo un aumento de la asistencia, pese a la crisis econó­mica y social.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="text-decoration: underline;">Los años de la República</span></p>
<p>El año 1931, tras el triunfo de las fuerzas izquierdistas, marcó el inicio de una breve etapa, caracterizada por el laicicismo del Estado, pero en el que las cues­tiones religiosas y el anticlericalismo estuvieron constantemente en el primer plano de la actualidad&#8217;. Poco antes de la proclamación de la República, el 29 de marzo de 1931, se produjeron incidentes con anticlericales en la procesión del Cristo del Perdón. Tras el 14 de abril, el temor se adueñó de las asociaciones cató­licas, pero no se produjo ningún incidente excesivamente grave. En previsión de los mismos, en los días de peligro, antiguos alumnos custodiaron la casa salesia­na. La mayor parte de los miembros de estas asociaciones se repartían política­mente entre el PNV, la Comunión Tradicionalista y Acción Popular.</p>
<p>El nuevo ayuntamiento republicano tuvo un papel destacado en el proceso de separación entre la Iglesia y el Estado. No se renovó la subvención al Colegio Salesiano, con la abstención de los miembros de ANV participantes en la coalición mayoritaria y el rechazo del PNV y los católicos. En mayo de 1931 se prohibió impartir unas conferencias femeninas, aunque tras una mani­festación de protesta, las autoridades rectificaron. Ya en julio, republicanos y socialistas se opusieron a que la Banda Municipal acudiese a los actos reli­giosos de las fiestas del Carmen. Tres meses más tarde, los concejales de ambos grupos aprobaron una moción que solicitaba la separación entre la Iglesia y el Estado, la disolución de las Órdenes Religiosas <em>y </em>la incautación de sus bienes. El Viernes Santo de 1932, la corporación municipal organizó bai­lables en la plaza de Villalonga, pero algunos jóvenes armados disolvieron a los escasos asistentes.</p>
<p>En los años siguientes al derrocamiento de la monarquía, a través de la Constitución o de leyes derivadas, se promulgaron una serie de disposiciones que subrayaban la separación entre la Iglesia y el Estado, secularización de los cementerios, prohibición a los gobernadores de tornar parte con carácter ofi­cial en actos religiosos, proscripción al Ejército de que se mandasen las acos­tumbradas comisiones a los actos religiosos, privación del derecho de la Iglesia a intervenir en el Consejo de Instrucción Pública, supresión de la obligatorie­dad de la enseñanza religiosa en las escuelas primarias o superiores, prohibi­ción del crucifijo y emblemas religiosos en las escuelas en que hubiera quienes se negasen a recibir las enseñanzas de la Iglesia, libertad de cultos, fin de la inmunidad personal eclesiástica o el matrimonio civil, el divorcio, etcétera. Todo ello contribuyó al aumento de la laicicidad, hasta el punto que un testimo­nio diez años después del final de la Guerra Civil elevaba a 500 el número de adultos bautizados y «larguísima la serie de matrimonios colocados en la vía del señor».</p>
<p>Las profundas transformaciones de estos años llevaron a algunos sacerdotes a realizar estadísticas para conocer la situación real de la vida religiosa. En el caso de Barakaldo, conocemos la realizada por Joaquín Azpiazu el año 1934 en el arciprestazgo de Portugalete. Los datos no parecen demasiados fiables, ya que hemos detectado tanto errores aritméticos (el resultado de la suma de las distintas parroquias sobre la proporción de matrimonios civiles es de un 30,36%, frente al 45,6% señalado por Azpiazu), como de recogida de datos (el número de nacidos en 1934 en Baracaldo y Sestao superaba con amplitud los 1.000 casos, mientras que en la estadística se contabilizan únicamente 300), pero son una buena muestra de los cambios que se estaban experimentando en ese momento:</p>
<p>&nbsp;</p>
<table border="1" cellspacing="0" cellpadding="0">
<tbody>
<tr>
<td valign="top" width="615"><strong>Asistencia a misa en el Arciprestazgo de Portugalete (1934)</strong></td>
</tr>
</tbody>
</table>
</div>
<div>
<p>&nbsp;</p>
<table border="1" cellspacing="0" cellpadding="0">
<tbody>
<tr>
<td valign="top" width="154"></td>
<td valign="top" width="154">Habitantes</td>
<td valign="top" width="154">Adultos que asisten a misa</td>
<td valign="top" width="154">Niños que asisten a misa</td>
</tr>
<tr>
<td valign="top" width="154">Barakaldo/Burceña/Luchana</td>
<td valign="top" width="154">30.000</td>
<td valign="top" width="154">5.000</td>
<td valign="top" width="154">2.500</td>
</tr>
<tr>
<td valign="top" width="154">El Regato</td>
<td valign="top" width="154">2000</td>
<td valign="top" width="154">300</td>
<td valign="top" width="154">250</td>
</tr>
<tr>
<td valign="top" width="154">Conjunto</td>
<td valign="top" width="154"></td>
<td valign="top" width="154">23 %</td>
<td valign="top" width="154">45,8%</td>
</tr>
</tbody>
</table>
</div>
<div>
<p>Azpiazu, sin embargo, no tiene en cuenta, aparentemente, la asistencia a las las de Nuestra Señora del Carmen, a la de los Salesianos o al de Landaburu, y rechaza la posibilidad de que los asistentes a las escuelas públi­cas recibiesen, como así sucedía, formación religiosa. Los datos de Azpiazu son mucho más incompletos e inexactos en lo que se refiere a bautismos, matrimonios y muertes, como lo demuestra la tarea reco­pilatoria realizada por Pedro Simón Guerrero en el Registro Civil y en los Libros Parroquiales de la anteiglesia.</p>
<p><strong>Bautismos en el Arciprestazgo de Portugalete (1934)</strong></p>
<table border="1" cellspacing="0" cellpadding="0">
<tbody>
<tr>
<td valign="top" width="615"></td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p>&nbsp;</p>
<table border="1" cellspacing="0" cellpadding="0">
<tbody>
<tr>
<td valign="top" width="205"></td>
<td valign="top" width="205">Bautizados</td>
<td valign="top" width="205">No Bautizados</td>
</tr>
<tr>
<td valign="top" width="205">Barakaldo/Sestao</td>
<td valign="top" width="205">233</td>
<td valign="top" width="205">32</td>
</tr>
<tr>
<td valign="top" width="205">El Regato</td>
<td valign="top" width="205">42</td>
<td valign="top" width="205">2</td>
</tr>
<tr>
<td valign="top" width="205">Arciprestazgo</td>
<td valign="top" width="205"></td>
<td valign="top" width="205">27,6%</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p>&nbsp;</p>
<table border="1" cellspacing="0" cellpadding="0">
<tbody>
<tr>
<td valign="top" width="615"><strong>Población y nacimientos según el Registro Civil y Libros Parroquiales (1931-1934)</strong></td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p>Año</p>
<table border="1" cellspacing="0" cellpadding="0">
<tbody>
<tr>
<td valign="top" width="102"></td>
<td valign="top" width="102">Población deBarakaldo</td>
<td valign="top" width="102">Nacidos Registro Civil</td>
<td valign="top" width="102">Nacidos. Libros Parroquiales</td>
<td valign="top" width="102">Diferencia</td>
<td valign="top" width="102">Diferencia%</td>
</tr>
<tr>
<td valign="top" width="102">1931</td>
<td valign="top" width="102">35.189</td>
<td valign="top" width="102">904</td>
<td valign="top" width="102">773</td>
<td valign="top" width="102">131</td>
<td valign="top" width="102">14,49%</td>
</tr>
<tr>
<td valign="top" width="102">1932</td>
<td valign="top" width="102">36.207</td>
<td valign="top" width="102">832</td>
<td valign="top" width="102">700</td>
<td valign="top" width="102">132</td>
<td valign="top" width="102">15,86%</td>
</tr>
<tr>
<td valign="top" width="102">1933</td>
<td valign="top" width="102">36.765</td>
<td valign="top" width="102">751</td>
<td valign="top" width="102">622</td>
<td valign="top" width="102">132</td>
<td valign="top" width="102">17,57%</td>
</tr>
<tr>
<td valign="top" width="102">1934</td>
<td valign="top" width="102">34.435</td>
<td valign="top" width="102">715</td>
<td valign="top" width="102">602</td>
<td valign="top" width="102">113</td>
<td valign="top" width="102">15,84%</td>
</tr>
</tbody>
</table>
</div>
<p>Aunque la proporción de no bautizados alcanza el 15% de total no parece una cantidad excesivamente grande si tenemos en cuenta que apenas varía en los años republicanos, con lo que la labor laicizadora de los primeros gobiernos republicanos no tuvo una influencia notable en los hábitos de los baracaldeses. No tenemos datos tan completos para los matrimonios y las defunciones. En el primer caso, el jesuita afirma que un 13,6% de los matrimonios de Baracaldo y Sestao eran civiles y un 30,36% en el conjunto del arciprestazgo de Portugalete. Pero Azpiazu sólo contabiliza 116 matrimonios entre ambos municipios, cuan­do los datos del Registro Civil de Barakaldo para 1931 nos ofrece la cifra de 329 matrimonios inscritos en el mismo. Carecemos de datos de la parroquia del Buen Pastor y no podemos ofrecer la proporción exacta de matrimonios civiles y religiosos, pero sí un índice de su evolución, tornando corno referencia las parroquias de San Vicente, San Roque y San Bartolomé:</p>
<p>&nbsp;</p>
<table border="1" cellspacing="0" cellpadding="0">
<tbody>
<tr>
<td valign="top" width="615"><strong>Evolución del nº de matrimonios (civiles o eclesiásticos en el Arciprestazgo de Portugalete (1931-34)</strong></td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p>&nbsp;</p>
<table border="1" cellspacing="0" cellpadding="0">
<tbody>
<tr>
<td valign="top" width="123">Año</td>
<td valign="top" width="123">MatrimonioRegistro Civil</td>
<td valign="top" width="123">Índice</td>
<td valign="top" width="123">Matrimonioeclesiástico</td>
<td valign="top" width="123">Índice</td>
</tr>
<tr>
<td valign="top" width="123">1931</td>
<td valign="top" width="123">329</td>
<td valign="top" width="123">100</td>
<td valign="top" width="123">219</td>
<td valign="top" width="123">100</td>
</tr>
<tr>
<td valign="top" width="123">1932</td>
<td valign="top" width="123">173</td>
<td valign="top" width="123">53,24</td>
<td valign="top" width="123">146</td>
<td valign="top" width="123">66,6</td>
</tr>
<tr>
<td valign="top" width="123">1933</td>
<td valign="top" width="123">214</td>
<td valign="top" width="123">65,04</td>
<td valign="top" width="123">174</td>
<td valign="top" width="123">79,45</td>
</tr>
<tr>
<td valign="top" width="123">1934</td>
<td valign="top" width="123">212</td>
<td valign="top" width="123">64.43</td>
<td valign="top" width="123">160</td>
<td valign="top" width="123">73,05</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p>Ambos índices nos muestran, en primer lugar, un fuerte descenso del núme­ro de matrimonios, achacable seguramente a la grave crisis económica que estaba sufriendo la Margen Izquierda y no al rechazo al vínculo matrimonial, fuese éste civil o religioso. Hay que subrayar, en segundo lugar, una diferencia notable en las cifras a favor de los matrimonios inscritos en el Registro Civil que puede ser explicable, además de por el contrato civil, por el hecho de casar­se en otros templos, muchos o algunos baracaldeses. Se aprecia, por último, que el descenso es más notable en el caso de los inscritos en el Registro Civil que en el eclesiástico, con lo que vemos, de nuevo, que la influencia laicizadora es anterior a la República, ya que ésta no parece provocar ningún cambio en las tendencias ya existentes. No tenemos muchas noticias sobre los matrimonios civiles que nos permitan realizar afirmaciones concluyentes. De hecho, el pri­mer matrimonio civil de Alonsótegui, realizado por dos afiliados de la Agrupación Republicano Radical, se celebró en una fecha relativamente tardía, el 4 de febrero de 1933.</p>
<p>Los datos sobre los fallecimientos confirman lo ya expuesto. Desconocemos el número de entierros civiles de todo el periodo, pero la con­sulta sistemática del <em>diario El Liberal </em>indica que, incluso en los años republi­canos, su número fue bastante reducido. Azpiazu recopiló, en 1934, 188 fallecimientos, de los que el 23,40% no recibirían asistencia religiosa. Esta proporción, en el conjunto del arciprestazgo, se elevaba hasta el 27,6%. Los datos de Simón Guerrero también son parciales, pero indican que de los 334 fallecidos en total durante 1934 un mínimo de 275, esto es, el 82,33% fuerbn inscritos en los libros parroquiales de San Vicente y Alonsótegui. Los índices relativos experimentaron incluso una pequeña subida entre 1931 y 1934. Si a estas cifras unimos la extrapolación de los que pudieron ser anotados en el Buen Pastor de Luchana y en Retuerto (un 15% aproximado del total de los feligreses) la conclusión es evidente, más de un 95% de los baracaldeses aceptaban el sacramento de la Extrema Unción. Esta proporción más alta puede explicarse porque se trata de personas de mayor edad, menos afectadas por la influencia laicista aunque, de la misma forma que sucede con bautizos y matrimonios, no podemos descartar que tradición y costumbre condiciona­sen su práctica religiosa.</p>
<p>El cambio de costumbres y la pérdida de la influencia religiosa se manifestó, asimismo, en el progresivo control de natalidad ejercido por la población bara­caldesa. Así, en los años republicanos, se denunció esta práctica, calificando el descenso de la tasa como alarmante. Según los sacerdotes denunciantes, la causa no estaría relacionada con la crisis económica, sino con «el egoísmo cen­sualista, manifestado por las prácticas anticoncepcionistas» y «la labor nefasta y el influjo brutal de los folletos repugnantes, que envueltos en literatura comu­nista y sindicalista se deslizan contra la natalidad».</p>
<p>La crítica aparentemente se ajustaba a los datos, ya que el número de naci­mientos experimentó en los primeros años de la década de 1930 un descenso continuado, tanto en Barakaldo, como en el conjunto de Vizcaya y de las tres provincias. Así, los 12.644 nacimientos vizcaínos de 1930, se convirtieron en 1935 en 10.088. En lo que respecta a la anteiglesia fabril, mientras en 1929 nacieron 929 niños, en 1931 el número se redujo a 906. La tasa bruta de natalidad de Barakaldo (por mil) experimentó una sensible reducción, pero hay que recordar que la evolución fue paralela al de la mortalidad infantil y a una mayor preocupación de los padres por responsabilizarse de su descendencia.</p>
<p>El quinquenio 1920-1935 supuso, por lo tanto, una fase de ralentización del desarrollo poblacional baracaldés, ya que registró la tasa más baja del siglo, con un porcentaje de crecimiento intercensal de 5,7%.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Evolución de la natalidad en Barakaldo (1910-1935)</p>
<table border="1" cellspacing="0" cellpadding="0">
<tbody>
<tr>
<td valign="top" width="615"></td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p>Año</p>
<table border="1" cellspacing="0" cellpadding="0">
<tbody>
<tr>
<td valign="top" width="168"></td>
<td valign="top" width="153">Natalidad</td>
</tr>
<tr>
<td valign="top" width="168">1910</td>
<td valign="top" width="153">44,31</td>
</tr>
<tr>
<td valign="top" width="168">1920</td>
<td valign="top" width="153">34,21</td>
</tr>
<tr>
<td valign="top" width="168">1930</td>
<td valign="top" width="153">26,44</td>
</tr>
<tr>
<td valign="top" width="168">1935</td>
<td valign="top" width="153">23,46</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p>En conjunto, sin embargo, la situación no era tan catastrófica como señalaba Azpiazu. El análisis de este último estaba condicionado por la falta de autocrí­tica, sus apriorismos y la identificación entre predominio de organizaciones de izquierda e irreligiosidad. A esto se unieron hechos tales como la expulsión de los jesuitas en 1932 y los frecuentes ataques a templos y a clérigos. Aunque en Barakaldo no se dio ningún caso, en noviembre de 1931 el párroco de La Arboleda, Francisco Inchaurraga, fue asesinado y su coadjutor Félix Zamalloa herido&#8217;. Poco después, el 4 de enero de 1932 murió el párroco de Lamiaco y se incendió la iglesia de Santurce. No obstante, parece ser que alguno de estos atentados pudo ser cometido por derechistas para desprestigiar a la República.</p>
<p><span style="text-decoration: underline;">La respuesta católica</span></p>
<p>Todos estos cambios reforzaron la opinión de aquellos que llevaban tiempo advirtiendo del peligro que corría la influencia de la Iglesia en España, en el País Vasco, particularmente en la Margen Izquierda del Nervión y en la Zona Minera y de la necesidad de cambios urgentes en la actitud hacia los nuevos problemas. Una primera respuesta de rechazo absoluto a lo que suponía la República y el desarrollo industrial se puede simbolizar en las visiones de Ezquioga o en el posterior apoyo de la mayor parte de la Iglesia española a la sublevación militar del 18 de julio de 1936. No faltaron, sin embargo, los que propusieron la adopción de un nuevo talante, superando el acercamiento cari­tativo y el predicamento de resignación que habían caracterizado la etapa ante­rior:</p>
<p><em>Que nadie sueñe hacer evolucionar a los mineros con una siembra a </em><em>voleo de regalos y donativos. Bastante se ha hecho en este sentido y los </em><em>resultados han sido nulos, cuando no contraproducentes.</em></p>
<p>Una de las respuestas de la Iglesia fue reorganizar sus fuerzas, dotándoles de un nuevo dinamismo y acercándose a formas de funcionamiento más moder­nas. El nuevo empuje religioso, que no puede hacer olvidar el fuerte avance que experimentó el laicismo y el anticlericalismo durante esos años, era consecuen­cia, en parte, de la aparición de organismos especializados en el seno de la Iglesia y, más en concreto, de la Acción Católica (Fundada por Pío XI en 1922), y estaba vinculado al gran desarrollo del apostolado seglar. Acción Católica surgió en Burceña hacía 1924 y en Barakaldo el 18 de febrero de 1930. Se trataba de una asociación de orden religioso, benéfico y social destinada a coor­dinar el resto de las organizaciones católicas locales. Su objetivo prioritario, más que la piedad o el incremento del culto público, era la recristianización de la sociedad española&#8221;&#8216; y de hecho, se convirtió en el instrumento más impor­tante del catolicismo organizado frente a la actuación antirreligiosa de los dife­rentes gobiernos republicanos&#8217;. Aunque los lazos de la Acción Católica Española con determinados partidos políticos de la derecha eran conocidos, la Juventud Femenina de Acción Católica de Barakaldo reafirmó su carácter neta­mente apolítico, aunque había «algunas asociadas que quieren dar a nuestra Asociación carácter político a medida de su gusto» . Las Juventudes Católicas agrupaban a jóvenes que perseguían objetivos más amplios que la mera pie­dad, y su función se concebía como escuela de formación, paso hacia Acción Católica. Existía, igualmente, una Asociación Católica de Padres de Familia. El conjunto de la afiliación a estas organizaciones, en las que se advierte un fuerte peso femenino, superaba las de cualquier organización política o social baracaldesa. La Acción Católica de la Mujer tenía en 1930 1.800 asociadas&#8217;. La Juventud Católica Femenina de Baracaldo se constituyó en 1932 y su núme­ro de afiliadas se aproximó rápidamente al millar de socias. Las cifras de las organizaciones masculinas eran bastante más modestas, la Juventud Parroquial de Luchana tenía 46 socios, la de Burceña 47 y las Juventudes Marianas orga­nizadas por los Padres Paules, 265 miembros.</p>
<p>Las organizaciones católicas llevaron a cabo todo tipo de actividades. La Catequesis de Landaburu interpretó diversas obras de teatro, y en mayo de 1934 creó una biblioteca de préstamo con novelas piadosas. El 19 de diciem­bre de 1932 se repartió ropa a los pobres por parte de la Conferencia de Señoras de San Vicente de Paúl. La Acción Católica de la Mujer creó unos Seguros Sociales Femeninos con pensiones de viudez que alcanzó 649 socias al finali­zar 1932, además de 98 bajas temporales; y otros de Enfermedad-Maternidad con 40 asociadas. La Juventud Católica Femenina, además de un Cuadro Artístico, organizó en 1933 Escuelas Nocturnas con 300 alumnas estudiando corte, mecanografía, taquigrafía, etcétera. Alonsótegui fue uno de los lugares donde se impartieron los cursillos de la Asociación Vasca de Acción Social Católica para la formación de los obreros católicos.</p>
<p>El 25 de febrero de 1933 se celebró una reunión en el Centro Católico Obrero para llevar a cabo la unión de las sociedades católicas de esta anteiglesia. Nada menos que 29 organizaciones diferentes y 4 delegados formaron la Junta Parroquial de Acción Católica de Baracaldo. La nueva coordinadora estaba for­mada por las siguientes asociaciones: Juventud Masculina de Retuerto, Juventud Femenina de Luchana, Juventud Masculina de Burceña, Juventud Femenina de Burceña, Asociación de Antiguos Alumnos Salesianos, Asociación de Antiguos Alumnos de La Salle, Asociación de Hijas de María, Asociación de Hijas de María de Retuerto, Asociación de Hijas de María de Burceña, Adoración Nocturna, Conferencias de San Vicente de Paúl, Cofradía de María Auxiliadora, Jueves Eucarísticos, Cofradía del Carmen, Apostolado de la Oración, Catequesis de la Inmaculada, Apostolado de la Oración de Burceña y la Catequesis de San Vicente, más los delegados de Tarjetas, Caridad, Catequesis y Ejercicios Espirituales. La relación constituye una buena muestra de la fuerza y complejidad asociativa de los católicos baracaldeses.</p>
<p>Otra de las muestras del dinamismo del catolicismo baracaldés fue la crea­ción de tres periódicos católicos: <em>Espigas </em>(1932) <em>y El Amigo de los Niños y los </em><em>mayores </em>(1932) y el <em>Eco de la Acción Católica de la Mujer </em>(1933). No sabe­mos hasta qué punto los textos de estas publicaciones reflejaban los intereses y expectativas de los católicos baracaldeses o, únicamente, el de los autores de los escritos que, probablemente, no eran habitantes de Barakaldo. La mayoría de los artículos estaban dirigidos a temas pietistas, intentando demostrar la supre­macía de los valores católicos sobre los ateos, y existían abundantes críticas al gobierno republicano por cerrar centros religiosos. Pero hay que destacar la publicación de buen número de artículos sobre las cuestiones sociales que aso­laban a toda la Margen Izquierda en ese momento, informando sobre las acti­vidades de organismos católicos en otros países, Bélgica especialmente. Dos eran las tendencias que se plasmaban en las páginas de la prensa católica. La primera vinculaba el recrudecimiento de las tensiones sociales al abandono de la práctica religiosa por parte de los obreros y situaba la paz social como con­secuencia del retorno al seno de la Iglesia de los trabajadores, independiente­mente de sus condiciones de vida y de trabajo. La segunda ofrecía una visión más crítica de la situación. Así, el número 12 de <em>Espigas </em>(octubre de 1933) sos­tenía que «el reino de Jesucristo es reino de caridad y justicia, y en él no puede tallar al obrero amor, no puede faltar la justicia que recoja y defienda todos sus sagrados derechos. (..) Muchas veces (el obrero) no ha encontrado respeto, amor y justicia en quienes se decían católicos. Se llamarían católicos, pero no lo eran en sus obras». Meses más tarde, tras constatar la gravedad del paro obrero, la misma revista se manifestó favorable a la intervención estatal&#8221;&#8216;. Por otra parte, manifestaba su separación de todo extremismo y la necesidad de abolir las desigualdades sociales:</p>
<p><em>El catolicismo no tiene nada que ver ni con el marxismo ni con el fas­</em><em>cismo, en cuanto son partidos, tendencias u organizaciones políticas, por </em><em>la sencilla razón de que las enseñanzas de Cristo son diametralmente contrarios a todos los odios y a todas las violencias. (&#8230;)</em><em> </em></p>
<p><em>Toda caridad sería fingida y falsa si no hubiere antes justicia —en los que han de practicar la caridad— por esto (la Iglesia) quiere ante todo y sobre todo que haya justicia. Adviértase, con respecto a las huelgas, que no hemos dicho que la Iglesia las condene, sino que condena las que son innecesarias o injustas.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>En el caso del <em>Eco, </em>la autorización del obispo anunciaba la función que se esperaba de este nuevo instrumento: «Dígales que la revista sea eso, verdadero Eco de Acción Católica.(&#8230;) en la prensa, en beneficencia, en proteger al obre­ro, en procurar espectáculos morales, impedir los inmorales, en socorrer a madres necesitadas, etc».</p>
<p>La Guerra Civil en el País Vasco no tuvo el carácter de lucha religiosa que alcanzó en otras regiones y las autoridades, tanto autonómicas como locales, se preocuparon de asegurar el libre desenvolvimiento del culto, protegiendo a sacerdotes y religiosos en general. Los batallones nacionalistas dispusieron de sus propios capellanes. Ello no fue óbice para que se produjese la persecución de algunos sacerdotes y se incendiasen algunas iglesias. La parroquia de San Vicente de Baracaldo, aunque con vigilancia, permaneció abierta durante todo el periodo. En las parroquias de los arrabales se practicó el culto como en tiempo de paz. Por otro lado, el debilitamiento del control y de la presión social permitió que prácticas pocos extendidas hasta el momento tuviesen una mayor repercusión. Las uniones libres son un ejemplo de ello: de hecho, más de un anarquista baracaldés selló su unión arrojando al aire un caldero junto con su compañera.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Mikel Aizpuru</p>
]]></content:encoded>
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		<item>
		<title>¡Nuevo documento! (1470)</title>
		<link>http://www.ezagutubarakaldo.net/es/2011/01/13/%c2%a1nuevo-documento-1470/</link>
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		<pubDate>Thu, 13 Jan 2011 20:39:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Religiosidad]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://ezagutubarakaldo.net/es/?p=2090</guid>
		<description><![CDATA[Pablo II, Pedro Barbo, 1464-1471 1470, enero 10, Roma El papa Pablo II corresponde a las súplicas del fraile mercedario Pedro de Logroño, cuya solicitud contenía indicaciones sobre la pobreza en que se encontraba la preceptoría de Logroño, y por tanto, dispone que la casa de Santa María de Burceña venga unida e incorporada a [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2011/01/Buen-Pastor-1-1.jpg" class="floatbox" rev="group:2090 caption:`Buen Pastor (1)`"><img class="alignleft size-medium wp-image-2092" title="Buen Pastor (1)" src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2011/01/Buen-Pastor-1-1-300x197.jpg" alt="" width="259" height="170" /></a>Pablo II, Pedro Barbo, 1464-1471</p>
<p>1470, enero 10, Roma</p>
<p><em>El papa Pablo II corresponde a las súplicas del fraile mercedario Pedro de Logroño, cuya solicitud contenía indicaciones sobre la pobreza en que se encontraba la preceptoría de Logroño, y por tanto, dispone que la casa de Santa María de Burceña venga unida e incorporada a la dicha </em><em>preceptoría de Logroño.</em></p>
<p>Reg. Vat. 534, fols.2v-3v.</p>
<p>Paulus etc.</p>
<p>Dilectis filiis decano et thesaurario ecclesie Calaguritane, salutem etc.</p>
<p>Ex inuncto nobis desuper apostolice servitutis officio cum oportuni exhibitione favoris ad ea, per que religiosorum locorum quorumlibet et in illis sub suavis religionis iugo deditarum personarum commoditatibus consulitur et oportunitatibus subvenitur, libenter intendimus illaque favoribus prosequimur oportunis.</p>
<p>Exhibita siquidem nobis nuper pro parte dilecti filii Petri de Logrono preceptoris preceptorie de Logrono ordinis beate Marie de Mercede Redemptionis Captivorum Calaguritane diocesis petitio continebat, quod olim domus de Burcena ordinis et diocesis predictorum, tunc certo modo vacans<a href="#_edn1">[i]</a>, dilecti filii Natalis Generalis Magister et deffinitores ac Capitulum Generale dicti Ordinis provide actendentes quod fructus, redditus et proventus dicte preceptorie de Logronno erant adeo tenues et exiles, quod dictus Petrus et pro tempore existens illius preceptor ex eis se decenter sustentare non poterat, quodque si dicta domus de Burzenna eidem preceptori de Logronno uniretur, anneteretur et incorporaretur, prefatus Petrus et eius successores dicte preceptorie de Logrono, preceptores pro tempore existentes decentius se sustentare possent, tandem domum de Burzena sit vacantem eidem preceptorie de Logrono ordinaria auctoritate perpetuo unierunt, annecxuerunt et incorporaverunt, prout in quibusdam litteris autenticis desuper confectis plenius dicitur contineri; ipseque // Petrus extunc unionis, annexionis et incorporationis predictarum vigore domum ipsam de Burzena tenuit et possedit, prout tenet et possidet etiam de presenti.</p>
<p>Cum autem, sicut eadem petitio subiungebat de viribus(?) unionis huiusmodi a nonnullis hesitetur pro parte dicti Petri, asserentis quod preceptorie de Logronno deductis oneribus et expensis quatuordecim, ac domus de Burzena decem librarum turonensium parvorum fructus, redditus et proventus secundum communem extimationem valoren annuum non excedunt, nobis fuit humiliter supplicatum ut unionem, annexionem et incorporationem predictas pro earum subsistentia firmiori apostolica auctoritate confirmare et approbare, aliasque super hoc oportune providere de benignitate apostolica dignaremur.</p>
<p>Nos igitur de premissis certam notitiam non habentes et verum ultime vacationis dicte domus de Burzenna modum, etiam si ex illo quevis generalis reservantia resultet, presentibus pro expressis volentes, huiusmodi supplicationibus inclinati, discretioni vestre per apostolica scripta mandamus, quatenus vos vel alter vestrum si et postquam vocatis quorum interest, de premissis vobis legitime constiterit, unionem, annexionem et incorporationem predictas ac, prout illas concernunt, omnia et singula in dictis litteris contenta auctoritate nostra approbetis et confirmetis, supplentesque omnes et singulos defectus, si qui forsan intervenerunt in eisdem.</p>
<p>Et nihilominus pro potiori cautela domum predictam de Burzena, que conventualis est, cuique cure non imminet animarum, quovismodo et ex cuiuscumque persona, etiam si per liberam cuiusvis resignationem de illo in dicta curia vel extra eam etiam coram notario publico et testibus sponte factam, vacet et tanto tempore vacaverit quod eius collatio iuxta Lateranensis statuta concilii ad Sedem Apostolicam legitime devoluta, ipsaque domus de Burzena dispositioni apostolice specialiter vel generaliter reservata existat, dummodo tempore date presentium non sit in ea alicui specialiter ius quesitum, cum omnibus iuribus et pertinentiis suis dicte preceptorie de Logronno auctoritate nostra perpetuo uniatis, incorporetis et annectetis; ita quod liceat eidem Petro et pro tempore existenti preceptori dicte domus de Logronno dicte domus de Burzenna possessionem auctoritate propria libere apprehendere et illius fructus, redditus et proventus // in suos et dicte preceptorie de Logronno usus et utilitatem convertere ac perpetuo retinere, diocesani loci ac cuiusvis alterius licentia super hoc minime requisita; alienatione tamen quorumcumque bonorum immobilium et pretiosorum mobilium dicte domus de Burzenna sub penis, in quadam per nos super hoc edita constitutione contentis, sibi peni tus interdicta.</p>
<p>Non obstantibus felicis recordationis Bonifatii papae VIII predecessoris nostri et aliis apostolicis constitutionibus ac dicti ordinis iuramento, confirmatione apostolica vel quavis alia firmitate roboratis statutis et consuetudinibus contrariis quibuscumque; aut si aliqui super provisionibus sibi faciendis de huiusmodi domibus vel aliis beneficiis ecclesiasticis in illis partibus speciales vel generales dicte sedis vel legatorum eius litteras impetrarunt, etiam si per eas ad inhibitionem, reservationem et decretum vel alias quomodolibet sit processum quas quidem litteras et processus habitos per easdem et quecumque ande secuta ad prefatam domum de Burzenna volumus non extendi, sed nullum per hoc eis quoad assecutionem beneficiorum aliorum preiudicium generari, et quibuslibet aliis privilegiis, indulgentiis et litteris apostolicis generalibus vel specialibus quorumcumque tenorum existant, per que presentibus non expressam vel totaliter non insertam effectus earum impediri valeat, quomodolibet vel differri, et de quibus quorumcumque totis tenoribus habenda sit in nostris litteris mentio specialis; provino quod dicta domus de Burzena debitis propterea non froudetur obsequiis, sed illius congrue supportentur onera consueta.</p>
<p>Nos enim exnunc irritum decernimus et inane, si secus super his a quoquam quavis autoritate scienter vel ignoranter contigerit attemptari.</p>
<p>Datum Rome apud Sanctum Petrum, anno etc., MCCCC LXVIIII, quarto idus ianuarii, pontificatus nostri anno sexto.</p>
<hr size="1" /><a href="#_ednref1">[i]</a> El original pone erróneamente <em>vacante</em></p>
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		<title>El Camino de Santiago (Norte)</title>
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		<pubDate>Fri, 03 Dec 2010 15:19:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Geografía]]></category>
		<category><![CDATA[Patrimonio]]></category>
		<category><![CDATA[Religiosidad]]></category>

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		<description><![CDATA[La verdad es que nunca me ha gustado organizar en exceso los viajes. Siempre he preferido dejar que cada día sean las propias circunstancias del momento las que determinen hacia donde ir y hasta donde llegar. Me gusta que las cosas ocurran sin prever de antemano nada en absoluto. En este caso pretendo que nuestro [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft size-full wp-image-2335" title="6612558" src="http://www.ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2010/12/6612558.jpg" alt="" width="243" height="140" />La verdad es que nunca me ha gustado organizar en exceso los viajes. Siempre he preferido dejar que cada día sean las propias circunstancias del momento las que determinen hacia donde ir y hasta donde llegar. Me gusta que las cosas ocurran sin prever de antemano nada en absoluto.</p>
<p>En este caso pretendo que nuestro peregrinar transcurra bajo la misma filosofía con la que siempre viajo pero por diversas razones he tenido que hacer un pequeño programa de las posibles etapas en las que dividir el camino. Más que nada porque tenemos el factor tiempo que siempre juega en contra y una mínima planificación del recorrido permite hacernos una idea de las distancias medias a afrontar. Extraído de la web <a title="Los Caminos de Santiago" href="http://caminosasantiago.webcindario.com/index.htm" target="_blank">LOS CAMINOS DE SANTIAGO</a> he confeccionado una ralación de las posibles etapas en las que vamos a dividir el viaje. Ahí van:</p>
<p><strong>Etapa 1. Irún &#8211; Donostia / San Sebastián &#8211; Zumaya &#8211; (67 km).</strong></p>
<p>En el puente internacional de Santiago, desde donde también se puede iniciar la ruta interior siguiendo el Camino Real que por Tolosa y San Adrián se dirige hacia Vitoria, comenzamos nuestra andadura por el Camino de la Costa. Dos alternativas tenemos ante la primera etapa.</p>
<p>La primera, siguiendo el antiguo Camino Real, parte de Irún por el barrio de Ventas hacia el núcleo urbano de la vecina Oiartzun. Desde aquí nos desviamos hacia Errenteria (Rentería) desde donde seguiremos un continuo trazado urbano entre casas pasando la localidad de Pasai Antxo (Pasajes Ancho) y dejando a la derecha el puerto, para entrar en Donostia / San Sebastián por barrio de Ategorrieta.</p>
<p>La segunda alternativa nos dirige hacia el barrio de Mendelu. Frente a un establecimiento de náutica parte una pista de cemento hasta la carretera nacional que accede a la población de Hondarribia. Se cruza la carretera para tomar una vecinal, denominada de los cuatro puentes. Nada más pasar el segundo, la abandonamos por una estrecha senda a mano derecha que se dirige a otra carretera vecinal, llegando al puente de Amute. En el cruce, se asciende por una pista de cemento hasta la ermita de Santiago. Se continúa a la izquierda, según se ve la ermita de frente, recorriendo las últimas construcciones del barrio de Arkoia. Al poco de entrar en una pista de tierra se llega a las ruinas de un caserío abandonado. En progresivo ascenso se va ganado altura hasta acceder al Santuario de Guadalupe. En este punto se toma la pista situada junto a la casa forestal. Sobrepasadas las dos construcciones y al llegar a un cruce de pistas se toma rumbo a la izquierda por un camino que no se abandonará hasta llegar a la carretera que une la población de Pasaia con Jaizkibel. Casi al final se localiza una fuente con numerosas conchas incrustadas. Proseguir por la pista hasta llegar a la carretera. Ascender por ella hasta una curva, y de allí, a la izquierda, continuar por una carretera vecinal. En un cruce de pistas, se desciende a la izquierda alcanzando en breve tiempo la localidad de Pasai Donibane (Pasajes de San Juan). Atravesaremos la bocana del puerto en barca, que nos deja en el muelle de Pasai San Pedro. Siguiendo por una estrecha calle se accede a la iglesia. De su trasera parten una escalera y una rampa que enlazan en el cementerio. Tras rodearlo se asciende hasta localizar la carretera que, en continuo ascenso, lleva al Faro de la Plata. A la izquierda surge un camino que lleva hasta una fuente, bastante apreciada por los habitantes del entorno. Continuar por esta senda que transcurre paralela a una conducción de agua, cuyos pequeños puentes se ven en gran parte del trayecto. Para llegar al collado de Mendiola hay que ascender un pequeño tramo de camino calzado con piedras. A la derecha se localiza Ulia. Se sigue ascendiendo por una estrecha pista de tierra para continuar seguidamente por un tramo cementado. En el alto se encuentra el collado de Txurreroko Gaina. De aquí, entre un pequeño núcleo de construcciones, se asciende a las inmediaciones del caserío Bernina y en breve se localizará la entrada al parque de Ulla. Entrando al parque se prosigue por una pista arenosa hasta el casería Iradi, tramo que correspondía al antiguo trazado del tranvía que unía Ulia y los relojes de Ategorrieta. Tras unos metros, se desciende por unas escaleras a la calle Zemoriya y situados en la playa de Gros, barrio de Sagües, se continúa por el paseo de la Zurriola para cruzar sobre el puente del Kursal, entrando de esta manera en la Alameda del Boulevard, para finalizar la etapa en el puerto.</p>
<p>Por el paseo de la Concha se llega a la playa de Ondarreta y al paseo de Igueldo, accediendo al complejo residencial de Erregenea, por el camino de Marbil. Rodeándolo se toma una de las sendas asfaltadas que comunican con las ruinas de una villa. En suave descenso de llega a la carretera que accede al monte Igueldo. Continuando por el camino de Lasarmendi, se bordea Gudamendi para tomar la carretera que accede al barrio de Igueldo. Se deja atrás este barrio y se llega al monte Mendizorrotz, continuando por la pista adelante. Pasadmos los caseríos Munieta y Aganduru. Luego por un túnel se atraviesa la autopista A8, pasamos por la ermita de San Martín de Tours y en breve llegamos a Orio. Hacia la desembocadura de la ría de Oria se accede a una pista por la que se sube al camping situado en Talaimendi. Seguidamente se desciende a la playa de Zarautz. Cruzamos de punta a punta Zarautz y nos situamos en la iglesia de Santa María la Real. Desde aquí ascenderemos por la carretera que va a Meagas y giramos hacia el barrio de Vista Alegre, donde se enlaza con la antigua calzada que comunicaba Zarautz y Guetaria, la seguiremos. Una vez sobrepasado los límites del Parque de Vista Alegre, localizamos la ermita de Santa Bárbara y continuaremos por la pista empedrada unos 500 mts., para tomar otra similar que se introduce en un pinar dirección al puerto de Meagas. Arriba abandonamos este rumbo para girar a la derecha y pasar junto a un caserío abandonado y un poco más adelante, cerca de dos modernas construcciones. Descendiendo se llega a una carretera que seguimos a la derecha hasta Getaria. Salimos por la N634 y cogemos el desvio a la izquierda que nos lleva a San Prudencio. Seguimos la pista que abandonamos para continuar por la derecha, junto a una zona de cultivo. Ante una nueva encrucijada de caminos se sigue de frente, atravesando un manzanal. Desde aquí hasta Zumaia la senda desciende hasta llegar a la carretera N634, seguimos a la izquierda hacia Zumaia, pasando ante la ermita de Santiago.</p>
<p><strong>Etapa 2. Zumaya &#8211; Markina &#8211; Gernika &#8211; (61 km).</strong></p>
<p>Situados en Zumaia, se sale por la calle que nos lleva al cementerio. Desde aquí seguimos la misma carretera hasta una desviación de una pista hacia la derecha, que seguiremos hasta llegar a un área de descanso. Descendemos hasta encontrar la carretera N-634, y la seguimos a la derecha, dirección Deba, hasta el cruce de carreteras de Itxaspe, Itziar y Deba. Tomar dirección a Itziar, a donde llegamos en breve. Desde la iglesia parroquial se toma hacia el cementerio por una pista de cemento, que se proseguirá hasta la ermita de San Roque, para bajar rápidamente hacia Deba, veremos una hornacina de Santiago junto al ayuntamiento. Salimos de Deba cruzando el puente por la carretera que marcha hacia Mutriku. Inmediatamente, al llegar al camino de Larangamendi, se abandona la carretera por la izquierda para ascender hacia un caserío, donde finalizará la pista de cemento, introduciéndose en un camino forestal que accede a la ermita del Calvario. Descendiendo por el Calvario se llega a la carretera, cruzándola ascenderemos hacia el frontón de Arnope y pista adelante se pasa junto a un caserío y seguidamente por una chabola de ganado vacuno. A partir de aquí, y en la primera curva del camino, se abandonará ésta para seguir por una pista forestal. Al llegar a un nuevo cruce se toma por el antiguo camino, que atraviesa un bosque de encinas, hasta llegar a la zona de Apaingo Gaina. Cerca de la chabola se toma una nueva senda que ascenderá a un collado, donde se une con otro de características similares. Situados al otro lado del cordal, descenderemos hasta localizar una chabola semiderruída, siguiendo todo recto ascenderemos hasta el alto, donde al borde del camino veremos un mojón del municipio de Mendaro. Empezamos a bajar hasta encontrar otra pista, giramos a la derecha hasta llegar a un cruce de tres pistas y una senda, giramos a la izquierda y continuamos hasta llegar a Amei, donde cogeremos el camino de la izquierda hasta llegar al caserío de Arnoate, donde cogeremos el camino dirección SW y a unos tres kilómetros lo abandonamos girando a la derecha, dirección N hasta que lleguemos al caserío de Atsoizabal, seguimos para llegar al caserío de Amulategi, a unos 100 m. bifurcación, giramos a la izquierda hacia el caserío Egizarre, seguimos de frente hasta que veamos un camino que desciende por la derecha de la loma, llegaremos a la Casa-Torre de Barrueta desde donde seguimos por el camino asfaltado hasta cruzar el río Abesua y recto hasta Markina.</p>
<p>Desde la plaza de Markina, seguimos por la carretera dirección Bilbao. Pasaremos la ermita de la Virgen de Erdotza y la Kareagatorre; a la derecha de la carretera, seguimos dirección Bolibar. Desde aquí y frente a la plaza seguimos por una carretera que cruza el río y a continuación, al cruzar la carretera de Zenarruza, comienza la calzada que asciende a la Colegiata. Por detrás del caserío Iputegui, sale un camino dirección NW que asciende suavemente hasta el Alto de Gontzegarai, seguiremos por la carretera hacia Munitibar. En el cruce de carreteras en Gerrikaitz seguir dirección Gernika, atravesando el pueblo de Arbazegi. A continuación abandonamos la carretera para tomar el camino que lleva al barrio Aldaka, desde donde seguimos el camino asfaltado descendiendo suavemente hasta llegar al Alto de Astorkigaina, donde giramos a la izquierda para tomar dirección Gernika. Hacia la derecha sale un camino al barrio de Berreño. Bifurcación de carreteras, girar a la izquierda dirección Mendata, nuevo cruce y ahora dirección Gernika, pasaremos por Ajangiz, seguimos la misma dirección entrando en Gernika hasta el centro.</p>
<p><strong>Etapa 3. Gernika &#8211; Bilbao &#8211; Muskiz (79 km).</strong></p>
<p>Desde la plaza de Gernika, seguimos por carretera dirección Bilbao hasta el cruce de Morga girando a la derecha y tomamos la pista asfaltada, pasaremos por la ermita de San Román y la casa-torre Muxika, cuando alcancemos una vieja encina giramos por la pista asfaltada hasta el barrio de Ugarte de Muxika, giramos hacia la izquierda en dirección a Morga, subimos al Alto de Gerekiz, cuando lleguemos a Santa María de Morga tomamos dirección Larrabetzu. Llegamos al barrio Astoreka, seguido de pasar por la carretera que se dirige a Fruniz y Fika junto al caserío Bekoetxebarri, girar a la derecha por camino asfaltado hasta el barrio Zaraondas, allí giraremos a la derecha para pasar por la ermita de San Salvador y cuando el camino se convierte en pista de cemento, girar a la izquierda. El camino desciende por los caseríos Amarika, llegando a un camino asfaltado. Giramos a la derecha ascendiendo y pasamos por los caseríos Gaztelutxo hasta el cruce de caminos, donde cogemos a la izquierda descendiendo hasta el barrio Gaztelu donde el camino se convierte en pista, seguimos hasta Larrabetzu, donde giramos a la derecha dirección Bilbao. Alcanzado Santa María de Lezama y a la salida del pueblo (junto al humilladero) girar hacia la izquierda ascendiendo por una pista que nos lleva hasta una carretera que seguimos hacia el W hasta llegar al Alto de Artxanda. Desde allí, descendemos hacia el Gran Bilbao, entrando ante la Basílica de Begoña. Seguimos descendiendo por las Calzadas de Mallona, llegando a la Plaza de Unamuno y dirigiéndonos a la Catedral de Santiago.</p>
<p>Desde la Catedral de Santiago y al final de la calle Tendería, giraremos a la izquierda ascendiendo por la calle de la Ribera, pasamos por la Iglesia de San Antón. Saldremos de Bilbao por el barrio de Basurto, siguiendo a la izquierda dirección a Castrexana. Nada más pasar el Puente del Diablo en el Barrio Zubileta cruzar las vías del tren (en este punto se desvía la opción del camino que se dirige a Balmaseda) y seguimos recto, ascendiendo hasta llegar a la ermita de Santa Agueda, bajaremos dirección Cruces. El camino pasa junto a unos depósitos de agua, llegamos al Barrio Basatxu, fuerte descenso por un camino asfaltado hasta Cruces. Seguimos el camino, sin cruzar los puentes sobre la autopista, hasta el barrio Beteluri donde seguiremos por un camino que nos lleva hasta el polígono deportivo de Gorostiza, giramos a la derecha hasta llegar a la carretera Bilbao &#8211; Santander. Giraremos a la izquierda pasando junto a la parroquia de Retuerto. Junto a la parada del autobús abandonar la carretera general girando a la derecha siguiendo el curso del río Castaños, seguiremos hasta la iglesia de San Vicente, en Barakaldo, continuamos por la carretera hasta el cementerio y descendemos hasta la rotonda junto al río Galindo. Seguiremos la margen derecha hasta encontrar las vías del tren, en ese punto cruzamos el río por un puente de hierro y subimos por las calles de Simón Drogas y Gran Vía de Sestao, pasando junto a la iglesia de Santa María. Descendemos hasta la carretera general, girando a la izquierda dirección a Portugalete hasta la iglesia de Santa María de Portugalete y seguiremos dirección a San Salvador del Valle; pasando frente a la puerta del cementerio, abandonaremos la carretera para coger el camino bidegorri hasta el final, unos once kilómetros. Estaremos en la playa de la Arena, giraremos a la izquierda por la carretera, junto al río Barbadun. Cruzaremos el río por el puente para coger el antiguo camino que se dirige a Muskiz, hasta alcanzar la iglesia de San Julián en pleno casco urbano.</p>
<p><strong>Etapa 4. Muskiz &#8211; Laredo &#8211; Santander &#8211; (82 km).</strong></p>
<p>Salimos del núcleo de Muskiz y continuamos ascendiendo por la carretera general y en la primera curva a la izquierda, nosotros continuamos recto por el barrio de la Ducha hasta que volviendo a la carretera lleguemos a la frontera con Cantabria, en el barrio de El Haya. Seguiremos la carretera hasta Ontón, y en el puente girar a la izquierda dirección Baltezana, desde donde tras ir ascendiendo llegaremos a la desviación de Talledo, bajando suavemente por la carretera hasta Otañes. En la plaza girar a la derecha para, siguiendo el antiguo ferrocarril, llegar a Santullán, cruzar la carretera y seguir dirección Sámano. Otra vez a la carretera dirección Castro Urdiales. Saliendo por la N634, giraremos a la izquierda a la altura de la plaza de toros, para pasar bajo la autopista y continuar hasta Allendelagua. Desde aquí, por una carretera de servicio llegar a Cerdigo, y tras cruzar nuevamente la carretera pasar frente al cementerio y seguir las marcas que nos llevarán a Islares. Un kilómetro mas adelante, bordeando la ría de Oriñón, un giro a la izquierda nos apartará de la carretera y pasaremos por el Pontarrón de Guriezo y Guriezo. En el cruce de carreteras seguir recto hacia Ampuero. Las flechas nos llevarán a cruzar los montes dirección Liendo, pasamos frente a la iglesia de Nuestra Señora del Valle y continuamos hasta alcanzar otra vez la N634, giramos a la izquierda dirección Laredo, pronto nuevo giro de la izquierda para pasar por la iglesia de Santa Ana y alcanzar la Torre de Laredo, por el camino de su derecha bajaremos al pueblo.</p>
<p>Dejando atrás Laredo, se retoma la carretera N634 dirección a Santoña. Se llega a Colindres, pasando frente a su iglesia parroquial y, a unos dos kilómetros, hallaremos el desvío que conduce a Santoña, tomamos la carretera S401 hasta llegar frente a la Iglesia de Santa María del Puerto. Iniciamos nuestra marcha en dirección al barrio del Dueso, en la carretera C629, continuando nuestro andar hasta encontrar el cruce con la carretera S4141 que nos llevará por Argoños, Arnuero y Ajo, donde pasaremos frente a la ermita de San Roque. A unos cuatro kilómetros, pasando el puente sobre el río Campiazo, una desviación nos conduce a Bareyo, pasando frente a la preciosa iglesia de Santa María de Bareyo, románica. Volvemos a la carretera hasta llegar a Galizano, desde donde continuamos por Langre y Loredo hasta Somo. Desde aquí podemos coger una embarcación que nos dejará en pleno centro de Santander.</p>
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		<title>San Vicente, mártir (Patrón de Barakaldo)</title>
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		<pubDate>Fri, 22 Jan 2010 07:21:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Religiosidad]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
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		<category><![CDATA[Vicente]]></category>

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		<description><![CDATA[Huesca, con una iglesia construida en el sitio de su casa natal, Zaragoza, donde estudió y desarrolló su actividad apostólica y Valencia, teatro de sus atroces tormentos y testigo de su glorioso triunfo, son las tres ciudades españolas que se disputan el honor de ser la cuna de San Vicente. El relato de su «pasión» [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2010/01/SanVicenteMartir.jpg" class="floatbox" rev="group:1654 caption:`SanVicenteMartir`"><img class="alignright size-medium wp-image-1655" title="SanVicenteMartir" src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2010/01/SanVicenteMartir-199x300.jpg" alt="" width="199" height="300" /></a>Huesca, con una iglesia construida en el sitio de su casa natal, Zaragoza, donde estudió y desarrolló su actividad apostólica y Valencia, teatro de sus atroces tormentos y testigo de su glorioso triunfo, son las tres ciudades españolas que se disputan el honor de ser la cuna de San Vicente. El relato de su «pasión» leído en las iglesias, excitó la admiración universal. Algunos años después preguntaba Agustín en la Hipona africana: &#8220;¿Qué región, qué provincia del Imperio no celebra la gloria del Diácono Vicente? ¿Quién conocería el nombre de Daciano, si no hubiera leído la pasión del mártir?&#8221;. (Sermón 276). Los papas San León Magno y San Gregorio celebraron al santo mártir en sus panegíricos, y San Isidoro de Sevilla y San Bernardo, en sus escritos.</p>
<p>1)      SUS PADRES</p>
<p>Vicente era bello y aristócrata. Oriundo de una familia consular de Huesca, es el prototipo del ciudadano aragonés. Su padre, cónsul y su madre Enola, natural de Huesca, lo confiaron a San Valero, obispo de Zaragoza, bajo cuya dirección hizo rápidos progresos en la virtud. A los veintidós años, el obispo, que era tartamudo, le eligió diácono y le confió el cuidado de la predicación con lo que Valero, quedó en la penumbra. La actividad diaconal de Vicente se desarrolló durante una época relativamente serena y pacífica, pues en 270 el emperador Aurelio restableció la unidad del Imperio, y Diocleciano en 284 le dio una nueva organización, que favorecía la expansión de la Iglesia. Así se pudo cimentar el cristianismo en las regiones ya más evangelizadas y celebrar el Concilio de Elvira, que manifiesta una cierta madurez de la Iglesia en la Bética, ya en el 300.</p>
<p>2)      LA PERSECUCIÓN DE DIOCLECIANO</p>
<p>Después se originó una nueva y sangrienta persecución, decretada por los emperadores romanos reinantes, Diocleciano y Maximiano, habían jurado exterminar la religión cristiana. En 303 se publica el primer edicto imperial: Todos los pobladores del imperio tenían que adorar al “genio” divino de Roma, impersonado en el Cesar.</p>
<p>Para llevar a cabo los edictos persecutorios, llega a España el prefecto Daciano, que permanece en la Península dos años, ensañándose cruelmente en la población cristiana. Entra en España por Gerona, y encargó el cumplimiento de los decretos imperiales al juez Rufino, pasando él a Barcelona donde sacrificó a San Cucufate y a la niña Santa Eulalia. De Barcelona pasó a Zaragoza. Arremetió contra los pastores para amedrentar al rebaño. En Zaragoza mandó prender al obispo y al diácono Vicente, pero no quiso entregarlos al suplicio. «Si no empiezo por quebrantar sus fuerzas con abrumadores trabajos, estoy seguro de mi derrota», pensaba. Les cargó pesadas cadenas, y ordenó conducirlos a pie hasta Valencia, haciéndoles padecer hambre y sed. En el largo viaje, los soldados les afligieron con toda clase de malos tratos.</p>
<p>3)      CAMINO DE VALENCIA</p>
<p>Vienen a Valencia, colonia romana, por la Vía Augusta, extendida junto al Mediterráneo, para ser juzgados por Daciano. Antes de entrar en la ciudad, los esbirros pasaron la noche en una posada, dejando a Vicente atado a una columna en el patio, columna que se conserva en la parroquia de Santa Mónica, donde es venerada por los fieles. Ya en Valencia se les encerró en prisión oscura y se les dejó sin comer durante varios días. Cuando juzgó Daciano que estaban quebrantados, los mandó llamar, y se extrañó de que estuvieran alegres, sanos y robustos. Desterró al obispo y al rebelde, que le ultrajaba en público, lo sometió al potro, para que aprendiera a obedecer a los emperadores. Le desnudaron, y le azotaron con tal saña, que las cuerdas y ruedas, rompieron los nervios del mártir; le descoyuntaron sus miembros, y desgarraron sus carnes con uñas y garfios de hierro. El mismo Daciano se arrojó sobre la víctima, y le azotó cruelmente. El cuerpo de Vicente es desgarrado con uñas metálicas. Mientras lo torturaban, el juez intimaba al mártir a abjurar. Vicente rechazaba sus propuestas: &#8220;Te engañas, hombre cruel, si crees afligirme al destrozar mi cuerpo. Hay dentro de mí un ser libre y sereno que nadie puede violar. Tú intentas destruir un vaso de arcilla, destinado a romperse, pero en vano te esforzarás por tocar lo que está dentro, que sólo está sujeto a Dios&#8221;.</p>
<p>Daciano, desconcertado y humillado ante aquella actitud, le ofrece el perdón si le entrega los libros sagrados. Pero la valentía del mártir es inexpugnable. Exasperado de nuevo el Prefecto, mandó aplicarle el supremo tormento, colocarlo sobre un lecho de hierro incandescente. El grado supremo de la tortura era el lecho candente. A Daciano le enfurecía la serenidad de Vicente y le asombraba y, hastiado de tanta sangre, mandó devolverlo a la cárcel. Prudencio en su Peristephanon, describe el calabozo oscuro donde, sobre cascos de cerámica y piedras puntiagudas, yace Vicente con los pies hundidos en los cepos. Pero, de pronto, la cárcel se ilumina, el suelo se cubre de flores y el ambiente de perfumes extraños. Se rompen los cepos y las cadenas. Todo es como un retazo de gloria. El prodigio conmueve la ciudad. El cruel torturador, ordena que curen las heridas del mártir valeroso. Y mientras le curan, muere Vicente.</p>
<p>Nada puede quebrantar la fortaleza del mártir que, recordando a su paisano San Lorenzo, sufre el tormento sin quejarse y bromeando entre las llamas. Lo arrojan entonces a un calabozo siniestro, oscuro y fétido &#8220;un lugar más negro que las mismas tinieblas&#8221;, dice Prudencio. Luego presenta el poeta un coro de ángeles que vienen a consolar al mártir. Iluminan el antro horrible, cubren el suelo de flores, y alegran las tinieblas con sus armonías. Hasta el carcelero, conmovido, se convierte a Cristo.</p>
<p>4)      CURARLO PARA ATORMENTARLO</p>
<p>Daciano manda curar al mártir para someterlo otra vez a los tormentos. Los cristianos le curan. Pero apenas colocado en un mullido lecho, cubierto de flores, el espíritu vencedor de Vicente vuela al cielo. Dios le llamó a su testigo, teñido aún con la sangre martirial. Era el mes de enero del 304. El tirano, despechado, mandó arrojar a un muladar el cadáver de Vicente para ser devorado por las alimañas. Un cuervo lo defendió de los buitres y de las fieras. En el lugar donde fue tirado, se alza hoy la parroquia de San Vicente Mártir de Valencia. En la cripta del templo existe un mosaico impresionante, que representa al santo diácono muerto, calzado con cáligas romanas. Ordena Daciano mutilar el cuerpo y arrojarlo al mar.</p>
<p>5)      TIRADO AL MAR</p>
<p>Metido, pues, en un odre fue arrojado al mar, atado con una rueda de molino, de donde le viene el sobrenombre de “la Roda”. Las olas, más piadosas, lo devolvieron a la playa de Cullera donde lo recogió la cristiana Ionicia, lo enterró y los fieles cristianos comenzaron a venerarlo. Y el Ecl 51,1 pone en sus labios: &#8220;Me has salvado de la muerte, detuviste mi cuerpo ante la fosa. Me salvaste de múltiples peligros&#8221;. El Señor le ha salvado, pero de otra manera&#8230; El es &#8220;el grano de trigo, que si cae en tierra y muere, da mucho fruto&#8221; (Jn 12,24). Su imagen es representada revestido de dalmática sagrada, con la palma del triunfo en la mano y junto al potro y la rueda de su tortura, o con una cruz, un cuervo y una parrilla. Es uno de los tres diáconos primeros que confesaron con su sangre la fe: Esteban en Jerusalén, Lorenzo en Roma, Vicente en Valencia. Su culto se extendió por toda la cristiandad.</p>
<p>Cuentan los relatos que preservado en el muladar y salvado de las aguas, fue enterrado en un modesto sepulcro junto a la vía Augusta, desde donde, como dice la Pasión litúrgica, fue llevado a la Iglesia Madre y puesto bajo el altar, en el “digno sepulcro” a que alude la misa mozárabe del santo. San Vicente llegó a ser el gran mártir de la Iglesia de Occidente, como san Lorenzo lo fue de Roma y de Oriente san Esteban, los tres diáconos. Las homilías de san Agustín predicadas en su fiesta difundieron más todavía su memoria. El martirio de san Vicente fue la semilla de la Iglesia en Valencia; en lugar de temor suscitó admiración, de modo que su sepulcro fue el centro de la primera comunidad y, cuando esta se institucionalizó y creció, el mártir se convirtió en el patrono de la misma y su valedor durante los años oscuros de la dominación musulmana.</p>
<p>6)      EL PERISTEPHANON DEL POETA PRUDENCIO</p>
<p>El poeta Aurelio Prudencio Clemente, nacido en Calahorra el año 348 en una familia de la aristocracia hispano-romana, había ejercido el cargo de prefecto en importantes ciudades, hasta que el emperador lo eligió para formar parte de su corte. Compatriota y casi contemporáneo de Vicente, compuso un hermoso poema en el que canta su martirio: Es el Peristéphanon, del cual estoy extrayendo datos y sorbiendo inspiración. Prudencio era hombre de gran cultura, profundo conocedor de los poetas clásicos, y heredero de una poesía latina cristiana, que surgida en el siglo IV, fue elevada por él a su punto culminante. En el siglo VII, San Isidoro de Sevilla, escribirá que puede ser considerado como el príncipe de los poetas cristianos: «Este dulce Prudencio de una boca sin igual, tan grande y tan famoso por sus diversas composiciones poéticas&#8221;. La más amplia, la dedica a exaltar la figura de los mártires, el Peristéphanon o libro De las coronas, en la que sublima el culto literario de los mártires, amplificado ya en prosa en la literatura cada vez más novelada de las Actas y, sobre todo, de las Pasiones. Prudencio despliega en el Peristépfanon el arte de la narración lírica y dramática teñido de cierto sabor popular, afirma J. Fontaine.</p>
<p>7)      DIÁLOGO CON LOS TORTURADORES</p>
<p>En el interrogatorio, entre amenazas y coacciones, Vicente tuvo un gran protagonismo, tomando la palabra por Valerio y confesando valientemente su fe: Hay dentro de mí Otro a quien nada ni nadie pueden dañar; hay un Ser sereno y libre, íntegro y exento de dolor. Eso que tú, con tan afanosa furia te empeñas en destruir, es un vaso frágil, un vaso de barro que el esfuerzo más leve rompería. Esfuérzate, en castigar y en torturar a Aquel que está dentro de mí, que tiene debajo de sus pies tu tiránica insania. A éste, a éste, hostígale; ataca a éste, invicto, invencible, no sujeto a tempestad alguna, y sumiso a sólo Dios.</p>
<p>Admirable fue la fortaleza con que Vicente soportó tan terrible prueba. «Con clara reminiscencia virgiliana, dice Prudencio, que Vicente elevó al cielo los ojos porque las ataduras cautivaban sus manos:</p>
<p>Tenditque in altum luminaria</p>
<p>vincla palma presserant.</p>
<p>De este tormento Vicente salió reforzado, y se le echa luego en un antro lúgubre».</p>
<p>La descripción de la cárcel, hecha por Prudencio, sólo pudo ser descrita por un testigo ocular: Hay en lo más hondo del calabozo un lugar más negro que las mismas tinieblas, cerrado y ahogado por las piedras de una bóveda baja y estrecha. Reina allí una noche eterna, que jamás disipa el astro del día; allí tiene su infierno la prisión horrible. Pero Cristo no abandona a su siervo y se apresura a otorgarle el premio prometido a la paciencia, puesta a prueba en tantos y tan duros combates. «Y en este momento el numen de Prudencio se hincha, como una vela, en un soplo pindárico&#8230; &#8220;Guirnaldas de ángeles ciñen con su vuelo la tenebrosa mazmorra&#8221;. Se cumplía la profecía de Cristo: &#8220;Os entregarán a los tribunales, y os azotarán&#8221;. Pero &#8220;no os preocupéis de lo que vais a decir, el Espíritu de vuestro Padre hablará por vosotros&#8221; (Mt 10,17).</p>
<p>Hemos de tener coraje para empezar desde cero y paciencia para aguardar a que el grano germine, y vaya creciendo. A nosotros nos toca sembrar, al Dueño de la mies dar el crecimiento (1 Cor 3,7). Dar valor a estas pequeñas cosas que hoy hacemos, y desechar las tentaciones de ir por caminos de espectacularidad, amar la siembra anónima y monótona, no agradecida, o desagradecida, sabiendo que ahí queda la semilla, portadora de germen vivo de vida nueva.</p>
<p>8)      VALENCIA NO ES IGLESIA APÓSTOLICA</p>
<p>Las Iglesias más antiguas de la España romana, fueron fundadas o por Apóstoles, o por discípulos de los Apóstoles. No así Valencia, que estaba muy poco evangelizada, según afirma Lorenzo Ríber: “La ciudad de Valencia, antigua colonia romana, conservó tenazmente el culto de los dioses&#8221;. La historia guarda silencio absoluto sobre el anuncio del Evangelio en los tres primeros siglos. El martirio de san Vicente en el año 304, es el primer testimonio cristiano de la Iglesia de Valencia, con lo que el joven diácono viene a ser el padre en la fe de Valencia. Como ocurrió en el resto de Hispania, los primeros cristianos en las actuales tierras valencianas debieron ser militares de paso y comerciantes provenientes del África romana, con la que existía una prolija red de comunicaciones comerciales. Alguno de los primeros evangelizadores conocidos, eran africanos. No podemos asegurar que hubiese una Iglesia constituida en torno a un obispo, como en otras ciudades de Hispania, pero no debieron faltar en una urbe tan bien comunicada como Valentia &#8211; situada entre Tarraco y Cartago Nova &#8211; actividades de evangelización, de reuniones litúrgicas y catequéticas aunque fueran clandestinas, con la asistencia de algún presbítero local o itinerante.</p>
<p>9)      SAN VICENTE FUNDA LA IGLESIA DE VALENCIA</p>
<p>La Valencia cristiana entra definitivamente en la historia con el acontecimiento del martirio del diácono san Vicente a comienzos del siglo IV. Durante los tres primeros siglos de la era cristiana no tenemos datos de vida cristiana no sólo en la ciudad de Valencia y sus alrededores sino también en las otras ciudades del territorio desde la desembocadura del Ebro hasta el sur de Alicante. No sabemos la forma en que las persecuciones de los emperadores romanos durante los tres primeros siglos afectaron a los cristianos de nuestra región. En el año 304, la ciudad de Valentia es el primer lugar que entra documentalmente en la historia del cristianismo con el martirio del diácono de Caesaraugusta, Zaragoza, Vicente.</p>
<p>Sobre el cuerpo de Vicente enterrado en el surco, se levanta hoy la frondosa Iglesia Diocesana Valentina, que también está necesitando una nueva evangelización. ¿Quién quiere ser ese grano de trigo que cae, es olvidado, se pudre, pero que dará mucho fruto? Ofrecerse a ser grano es fruto de la gracia, porque a la naturaleza le gusta más cosechar que sembrar. Reza Dámaso, papa español y también poeta: &#8220;Vicente, que por tus tormentos nos escuche Cristo&#8221;.</p>
<p>10)  LOS REYES DE ARAGÓN</p>
<p>Casi siete siglos han de pasar, para que arraigue y se extienda la devoción al protomártir valenciano Vicente, propagada por los reyes de Aragón, que, desde la reconquista de Valencia, se han acogido a su intercesión. Ellos fueron los que demostraron interés por la basílica sepulcral del santo ubicada junto a la vía Augusta en los aledaños de la ciudad de Valencia, en torno a la que se formaría un poblado mozárabe, el arrabal de Rayosa, cuyo núcleo era la basílica de San Vicente de la Roqueta, iglesia matriz y como catedral de los mozárabes valencianos.</p>
<p>En 1172 Alfonso II, que pobló y dio fuero a Teruel, sitió a Valencia, y para levantar el cerco, exigió el dominio la iglesia de San Vicente. También Pedro II demostró su devoción al santo. Y su hijo, el rey D. Jaime I, heredó y superó, la devoción de sus antecesores a aquel joven diácono, venerado en toda la Cristiandad, en la “era de los mártires” de la persecución de Diocleciano. Y cuando el rey preparaba su cruzada, y en los momentos más álgidos y arriesgados, encomendaba a San Vicente la empresa.</p>
<p>San Vicente de la Roqueta fue el primer lugar que ocuparon en 1238 las huestes de Jaime I cuando conquistó Valencia. Llegaban desde el campamento del arrabal de Ruzafa. En su iglesia quedaría luego, pendiente de la bóveda del presbiterio, el histórico estandarte del &#8220;penó de la Conquesta”, “la Senyera”, que ondeó en la torre de Ali Bufat o del Temple, como señal de rendición de la ciudad musulmana, y que permaneció allí hasta que fue trasladado al Ayuntamiento. Cada año es bajado por el balcón, porque la “Senyera” no se inclina ante nadie, para presidir la procesión cívica hacia la Catedral para el Canto de Tedeum de acción de gracias por la Conquista.</p>
<p>11)  EL REY DON JAIME EL CONQUISTADOR</p>
<p>El mismo Jaime 1 proclamó al mártir Vicente “el santo protector de la reconquista de Valencia”, como “Santa Maria”, bajo diversas advocaciones, y en Valencia, Nuestra Señora del Puig, lo era para todos los reinos de España. Existe un documento del 16 de junio de 1263 conservado en el Archivo de la Corona de Aragón, cuyo texto traducido dice: “Estamos firmemente convencidos de que Nuestro Señor Jesucristo, por las oraciones, especialmente del bienaventurado Vicente, nos entregó la ciudad y todo el reino de Valencia y los libró del poder y de las manos de los paganos.” La gratitud del rey Jaime I a San Vicente permanecería viva y encendida hasta el fin de sus días. Mandó construir una iglesia más grande y junto a ella, un nuevo monasterio y un hospital para pobres y enfermos.</p>
<p>12)  PATRÓN PRINCIPAL DE VALENCIA</p>
<p>Valencia, compartiendo estos sentimientos de gratitud, aclamó a San Vicente como a su principal patrón. Y los magistrados de la Ciudad acordaron que el 9 de octubre de 1338, festa de Sant Donís, se celebrase el primer centenario de la Conquista con una processó general, la cual partirá de la Seu e irá a la esglesya del benaventurat mártir San Vicent per fer laors y gracies de la dita victoria.</p>
<p>La Santa Sede declaró 2003 año santo en Valencia por la celebración de los 1.700 años de su martirio. Es patrón de Valencia, Zaragoza y otras ciudades de España y Portugal. Se ha podido obtener indulgencia en la Catedral de Valencia, la parroquia de Cristo Rey, también en Valencia, donde fue inicialmente sepultado; las dos capillas conocidas como «las cárceles de San Vicente», en la calle del mismo nombre y en la plaza de la Almoina; y la iglesia de los Santos Juanes de Cullera.</p>
<p>13)  LORENZO, ESTEBAN, VICENTE &#8211; CORONA, LAUREL Y VICTORIA</p>
<p>La autenticidad de sus virtudes, vividas heroicamente en la sencillez de su vida ordinaria, quedó sancionada por su sangre derramada. Y la Iglesia correspondió a su eminente servicialidad con el homenaje de su rápido culto: San León Magno en Roma, San Ambrosio en Milán, San Isidoro en Sevilla y San Agustín en África son testigos de la amplia difusión de su fama. Tres basílicas dedicadas a su culto en la Roma medieval atestiguan la popularidad de su nombre. Es también uno de los pocos mártires mencionados en el Calendario de Polemio Silvio. El Liber Sacramentorum contiene una Misa en su honor. Su imagen, en actitud orante, con una gran tonsura, y revestido de la pérula, aparece en un fresco del siglo VI-VII en el cementerio de Ponciano, en Roma. Es honrado especialmente en Zaragoza, en Salona, Sagunto y Tolosa. Reliquias suyas se veneran en Carmona de Sevilla y en algunas ciudades de África. En la Catedral de Valencia se conserva al culto el brazo izquierdo del protomártir, regalado por Pietro Zampieri, de la diócesis de Padua (Venecia), el 22 de enero de 1970. Vicente, el Vencedor, es uno de los tres grandes diáconos que dieron su vida por Cristo. Junto con &#8211; Corona, Laurel y Victoria &#8211; forma el más insigne triunvirato. Cubierto con la dalmática sagrada, ostenta en sus manos la palma de los mártires invictos, Vicente.</p>
<p style="text-align: right;">Jesús Marti Ballester</p>
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		<title>La Parroquia de Lutxana</title>
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		<pubDate>Sun, 17 May 2009 07:44:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Patrimonio]]></category>
		<category><![CDATA[Religiosidad]]></category>
		<category><![CDATA[Ballester]]></category>
		<category><![CDATA[Iglesia]]></category>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/05/luchana-3.jpg" class="floatbox" rev="group:1041 caption:`luchana-3`"><img class="alignright size-medium wp-image-1042" title="luchana-3" src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/05/luchana-3-300x223.jpg" alt="luchana-3" width="300" height="223" /></a>I. La primera iglesia de Luchana</strong></p>
<p>Hasta la edificación de la ermita de El Buen Pastor en Vitoricha, Luchana pertenecía a la parroquia de San Vicente, aunque, por la mayor proximidad, los fieles solían acudir para las celebra­ciones religiosas a la iglesia de Nuestra Señora de la Natividad de Burceña; lo que no carecía de dificultades, por mucho que fuera el fervor de los católicos luchanatarras. Fue por eso que, en diciembre de 1919, los vecinos de Lutxana se dirigieron al Iltmo. Sr. Obispo de Vitoria, solicitando permiso para iniciar una suscripción con el fin de levantar una capilla en terrenos del barrio. Este escrito, que copiamos a continuación, fue acompañado de 1293 firmas, lo que representa un alto porcentaje de vecinos, si se tiene en cuenta que en aquel entonces los habitantes de Luchana eran unos 3.500 con niños/as.</p>
<p><em>ILUSTRISIMO SEÑOR:</em></p>
<p><em>Los infrascritos, vecinos del barrio de Luchana, anteiglesia de Baracaldo a V.S.L. con todo respeto exponen:</em></p>
<p><em>Que la mencionada vecindad, que en la actualidad habitan más de dos mil personas, se halla excesivamente apartada de toda iglesia siéndoles por lo mismo en sumo grado molesto cumplir sus devociones y deberes religiosos con la frecuencia y comodidad deseables, y dando esto lugar, a que por carencia de instrucción sólidamente cristiana, existan en ella uniones ¡licitas, niños sin Bautismo, y a que algunos de los bautizados concurran a las escuelas laicas o se entreguen a la inmoralidad y al robo; por todo lo cual, a VS.L.</em></p>
<p><em>SUPLICAN: encarecidamente tenga a bien autorizar a los abajo firmantes para abrir una suscripción y levantar una capilla en el citado barrio, para cuyo objeto se cuenta ya con terreno ade­cuado.</em></p>
<p><em>Gracia que fundadamente esperan obtener de la solicitud paternal de V.S.L. cuya vida guarde Dios muchos años. Luchana (Baracaldo), 2-XII-1919</em></p>
<p>La respuesta del Obispado de Vitoria se demoró más de la cuenta, pero no la constancia de los feligre­ses de Luchana que, el 11 de octubre de 1921, por mediación del párroco de San Vicente, remitían al Sr. Obispo de Vitoria el proyecto de la futura iglesia, di­señado por el arquitecto Ismael Gorostiza, vecino del barrio:</p>
<p><em>Iltmo Sr.</em></p>
<p><em>El suscrito Cura Ecónomo de la parroquia de San Vicente Mártir de Baracaldo, tiene el ho­nor de exponer a S.L Rvdma.:</em></p>
<p><em>Que habiéndose constituido una junta con el beneplácito y aprobación de S.I. al objeto de reca­bar fondos para la construcción de una capilla en Luchana, jurisdicción de esta parroquia, el arqui­tecto Sr. Gorostiza presentó a la misma el proyec­to que se adjunta, con el fin de que hiciera las observaciones que creyere pertinentes. En la reu­nión que al efecto se celebró hubo disparidad de criterio en cuanto a las dimensiones de la iglesia proyectada, opinando alguno de los presentes que debiera darse más anchura, sacrificando si era necesario la longitud. El referido Sr. Arquitecto que a su vez es Vocal-Tesorero de la Junta alegó que no podía en manera alguna acceder a lo que se pedía por cuanto la modificación solicitada cede­ría en detrimento de la belleza estética del conjun­to, a cuya réplica asintió la mayoría de los concu­rrentes&#8230;.</em></p>
<p><em>Iltmo. Sr. Ignacio Belaustegui</em></p>
<p>En este escrito se dejaba en manos del Sr. Obispo la última palabra sobre las dimensiones de la futura iglesia, y se le acompañó del siguiente</p>
<p>PROYECTO DE CONSTRUCCION DE UNA CAPILLA EN EL BARRIO DE LUCHANA-VITURICHA, JURISDICCION DE BARACALDO</p>
<p><em>Es bien patente la necesidad de dotar de una capilla al barrio de Luchana donde el crecimiento de vecindario ha sido rápido y a no dudarlo ha de ir en aumento a juzgar por las nuevas industrias que se van estableciendo. Pero aparte de esta consideración existe la más importante del aislamiento en que vive esta barriada en el aspecto religioso.</em></p>
<p><em>El punto donde se trata de emplazar la nueva capilla dista de la iglesia de la Parroquia (de San Vicente) 1.860 mts.; de la capilla de Altos Hornos 1.760 mts.; de la de los Padres Salesianos 1.600 mts.; de la de Retuerto 1.870 mts.; y por fin de la de Burceña 1.540 mts.; cuyas distancias son medidas por los caminos de acceso mas cortos; y bien se manifiesta que los vecinos que habitan el barrio de Luchana si han de cumplir con los deberes más indispensables de cristianos han de acudir a cualquie­ra de los puntos antecitados recorriendo distancias excesivas y molestas (sobre todo en invierno); </em><em>pues si bien nada es excesivo ni molesto tratándose de amar a Dios, no obstante predispone al abandono en los feligreses cuya fe no está arraigada.</em></p>
<p><em>La Junta constituida con el objeto de arbitrar recursos y de llevar a efecto la construcción y administración de las obras, cree llegado el momento de decidirse a la ejecución de las mismas, después de haber dilucidado la cuestión del terreno y contando con los primeros donativos.</em></p>
<p><em>EMPLAZAMIENTO.- El terreno donde se piensa emplazar la Capilla es céntrico con respecto a lo diseminado del barrio y reparte bastante equitativamente a todo el vecindario.</em></p>
<p><em>Sobre una superficie de 10.044 pies cuadrados, libres de edificación pueden perfectamente esta­blecerse todos los servicios y anexos de la Capilla, quedando aun un trozo de terreno para necesida­des posteriores, si así lo juzga conveniente la Junta.</em></p>
<p><em>CONSTRUCCION- Ocupa la parte construida 4.373,50 pies cuadrados y cuya distribución se indica en el plano.</em></p>
<p><em>Un pórtico orientado al Sur, aislará la capilla de la calle y servirá de espera a los fieles.</em></p>
<p><em>La capilla, colocada en la parte N. E. y próxima al presbiterio, tiene su entrada independiente desde la calle y su comunicación directa con el altar y púlpito.</em></p>
<p><em>La capacidad de la capilla se ha tenido en cuenta el aumento probable del vecindario, calculado para 800 feligreses que pueden permanecer cómodamente sentados.</em></p>
<p>El escrito continúa especificando los materiales a utilizar de la construcción, cuyo presupuesto total ascendía a 77.128,89 pesetas.</p>
<p>Mientras se realizaban las obras de la iglesia, en julio de 1925, los vecinos de Luchana volvieron a dirigirse al Sr. Obispo de Vitoria solicitando el envío de un sacerdote para el barrio:</p>
<p><em>Luchana (Baracaldo) 1<sup>°</sup> de Julio de 1925 Al Excmo. e Ilmo. Señor Obispo de Vitoria Fray Zacarías</em></p>
<p><em>Excelentísimo e Ilmo. Señor:</em></p>
<p><em>Pasaron ya veinticinco años desde que se tra­tó de construir una Capilla en este desgraciado barrio, sentimos las consecuencias que trae consigo el alejamiento de la Casa del Señor y el no oír con frecuencia la palabra divina.</em></p>
<p><em>Hoy, Excmo. Señor, contando Luchana con 3500 almas y menos creyentes que en otro tiempo, también se deja sentir mucho más, la necesidad de un sacerdote celoso y activo, entre nosotros.</em></p>
<p><em>Ancianos, que por la distancia (3 kilóme­tros), no pueden concurrir al Santo Sacrificio de la Misa, Matrimonios ilícitos, niños sin bautismo, jóvenes deshonradas, viudas abandonadas y va­rios adultos que han fallecido sin poder recibir los Santos Sacramentos, hombres sin fe y opuestos a la conducta cristiana, etc.; todo esto en un barrio completamente abandonado en servicio espiritual, como diría nuestro Párroco en una solicitud, ésto, Excmo. Señor y muy amado Padre, rasga el cora­zón del alma que conoce al Corazón Sagrado.</em></p>
<p><em> </em></p>
<p>Planos de las fachadas principal y lateral, y de sección y de planta de la capilla del Buen Pastor, realizados por Ismael Gorostiza. Año 1921. A destacar la torre del campanario y el pórtico, que no se llegaron a construir.</p>
<p><em> </em></p>
<p><em>Así nos dirigimos, el año 1.920 con aprobación de nuestro amado Arcipreste y Señor Párroco, a vuestro digno predecesor el entonces, Excmo Sr. Obispo de Vitoria, Don Leopoldo Eijo y Garay. La respuesta, de Buen Pastor y verdadero Padre, dió aliento y valor a las almas buenas, y después de buen número de contradicciones con la ayuda de Dios, hoy tenemos una modesta Capilla, con su altar y ornamentos, vasos sagrados, y otros pormenores viejos que en breve pondremos en lista a la disposición de Vuestra Excelencia, aunque desde ahora de Vuestra Excelencia es la Capilla y cuanto esperamos colocar en ella.</em></p>
<p><em>La imagen del Buen Pastor, que, como patrón del barrio, se ha de colocar en el Altar, estará terminada para el IS de Agosto; con 1.850 ptas. que tiene esta Capilla, mas 1.000 ptas. sub­vencionadas por este Ayuntamiento aunque han recurrido 3 Señores Concejales en contra; contamos poner el confesionario, bancos, armario en la Sacristía y alguna minuciosidad; todo necesario para abrir la Capilla al culto público. Estará todo preparado para el 1<sup>°</sup> de Septiembre.</em></p>
<p><em>Estamos dispuestos a gestionar cerca de varias Entidades y algunos pudientes, para ayudar al Sacerdote a que viva con decencia; que seguramente corresponderán con algo.</em></p>
<p><em>Con la gracia de Dios trabajaremos para que nada le falte en lo material, y El solo se ocupe de las Almas y de su Capilla.</em></p>
<p><em>Suplicamos a Vuestra Excelencia se interese por nosotros, y nos extienda una autorización para recaudar en favor del Sacerdote que nos ha de conducir.</em></p>
<p><em>Y solicitando Vuestra bendición paternal, quedamos sumisos y obedientes hijos.</em></p>
<p>Al de pocos días un grupo de vecinos volvió a dirigirse al Sr. Obispo con nuevos detalles sobre los preparativos llevados a cabo para la recepción del futuro sacerdote:</p>
<p><em>+ </em>Viva Jesús</p>
<p><em>Luchana (Baracaldo) 28 de Julio de 1925</em></p>
<p><em>Al Excmo. e Ilmo. Sr. Doctor Fray Zacarías, Obispo de Vitoria.</em></p>
<p><em>Excmo. e Ilmo. Señor:</em></p>
<p><em>Los obreros y señoras recibidos en audiencia por V E. L, el día 28 de Junio, en el palacio de Indauchu, con objeto de activar las gestiones necesarias para tener, cuanto antes, un Capellán en la </em><em>nueva Capilla de Luchana (Baracaldo), en cumplimiento de los deseos manifestados por V. E. L, venimos a comunicar lo siguiente: 1.<sup>°</sup> Que uno de los vecinos del Barrio, dice que: Por qué no hemos de tener en Luchana un sacerdote, en la forma que lo tienen los demás barrios de Baracaldo; sin que el vecindario tenga que intervenir para su mantenimiento. 2.° Que las señoras que suscriben, han recaudado, entre sus amistades mil pesetas, para ayuda de la Capellanía o donativo destinado por V E. para nuestro Capellán. 3.<sup>°</sup> Que dichas señoras han dispuesto una hermosa habitación, amueblada, en casa de un honra­do matrimonio sin hijos, muy cerca de la Capilla, donde el Sacerdote tendrá todo lo necesario mediante 4 pesetas o 5&#8242;S0, diarias, según su necesidad. (Si a él le conviene). 4.<sup>°</sup> Suplicamos a V E. L, por el bien de la paz y de las almas, que nos envíe, cuanto antes, al Capellán piadoso, prudente y celoso, sin ideas políticas, para contrarrestar y destruir las impresiones malignas del Barrio, y para que él mismo pueda arreglar los últimos detalles para la bendición de la Capilla, persuadidos de que, de este modo, cesarán las murmuraciones y se trabajará con mayor fruto. 5.<sup>°</sup> Convencido un padre, por vecinos del Barrio, permite que se administre el Santo Bautismo a una niña de unos nueve años. Deseamos esta buena disposición del padre, para instruir y bautizar a la niña.</em></p>
<p><em>A todo ésto nos anima el vivo interés manifestado por V. E. L, para socorrer las grandes necesidades de éstos vuestros hijos que piden vuestra bendición paternal.»</em></p>
<p>Por fin, el 27-10-1925 se procedió a la inauguración de la iglesia, cuya Copia del acta de la inauguración de la aneja de Luchana-Baracaldo trascribimos a continuación:</p>
<p><em>En Baracaldo a ventisiete de septiembre de mil novecientos veinticinco, tuvo lugar la solemne inauguración de la nueva aneja de la parroquia de San Vicente Mártir en Luchana, costeada por suscripción pública, que se celebró en la siguiente forma:</em></p>
<p><em>La víspera, el Sr. Cura Ecónomo de la citada parroquia, acompañado de varios Sacerdotes e individuos de la Junta, procedió a la bendición de la iglesia, autorizado al efecto por el Excmo. y Revdmo. Sr. Obispo.</em></p>
<p><em>A las diez de la mañana de hoy, se han reunido en la mencionada parroquia los fieles con el objeto de acompañar al Santísimo Sacramento hasta la nueva iglesia, conducido bajo palio, y con asistencia del Ayuntamiento de la localidad en Corporación, Adoradores nocturnos, Jueves Eu­carísticos, Banda infantil de los Antiguos Alum­nos Salesianos y numeroso público, ha dado co­mienzo la Santa Misa, celebrada por el coadjutor D. Fabián Isasi, y en la que ha predicado el Sr. Cura Ecónomo de San Vicente, explicando la sig­nificación e importancia del templo. Terminó el acto con un Te Deum en acción de gracias. A con­tinuación, se ha reunido la junta en la sacristía de la nueva Iglesia, dando cuenta el indicado Sr. Cu­ra a una carta del Excmo. y Revdmo. Sr. Obispo en la que manifestaba su sentimiento de no poder asistir al acto por compromisos ineludibles contraídos anteriormente y bendiciendo a todos. Muy gratas han sido para la Junta las manifestaciones de nuestro amadísimo Prelado, acordándose expedir un telegrama dando cuenta del acto y expresan­do nuestro profundo agradecimiento e inquebrantable adhesión.</em></p>
<p><em>Con lo cual se dio por terminado el acto del cual se levanta la presente acta, que firman los presentes a la reunión.= Ignacio Belaustegui=Fabián de Isasi=M. Escudero=Manuel de Solaeche­=Magdaleno de Escobal=Melquiades de Aranaga=Manuel Sánchez= Tomás de Undabarrena= Mateo García=lgnacio Martínez=lsmael Gorostiza- Arquitecto= Cosme Gorostiza=Julio Larrea.</em></p>
<p><em> </em></p>
<p>Fachada principal. Edificación religiosa de tipo popular de carácter neorrománico. Al fondo, las escuelas y, tras atravesar las vías de la <em>Luchana Mining, </em>la ladera de Rontegi. Marzo de 1943. Dibujo de J. M.a Etxenagusia.</p>
<p>En el año 1938 hubo un intento de ampliar la iglesia que se iba quedando demasiado pequeña para los feligreses de Luchana, según consta en el informe redactado por el Arquitecto Ricardo Bas­tida:</p>
<p><em>Esta Yglesia, de construcción moderna, tiene terrenos propios que la circundan. Su ampliación es </em>fácil <em>de hacer, derribando el ábside, y prolongando la nave unos doce o quince metros. El coste de esta obra puede calcularse en unas SETENTA Y CINCO MIL PESETAS.</em></p>
<p><em>Además, convendría construir junta a la Yglesia un edificio para Catequesis, etc.</em></p>
<p><em>El autor del proyecto de Yglesia y director de su construcción, es el Arquitecto Municipal de Baracaldo, D. Ismael Gorostiza.</em></p>
<p><em>Bilbao, diciembre de 1938.</em></p>
<p><em> </em></p>
<p><strong>II. La segunda iglesia de Luchana</strong></p>
<p>Apenas habían pasado 15 años desde la cons­trucción del edificio de la iglesia, cuando la cons­trucción de SEFANITRO, S.A., en los terrenos inmediatos a la ladera de Rontegi, va a originar el derribo de la ermita de Luchana y su sustitución por una nueva iglesia, de cuyo proyecto se hizo cargo el arquitecto don Ricardo Bastida.</p>
<p>Tan grande fue la emoción que embargó a tan prestigioso arquitecto por el encargo de la nueva iglesia que por la noche (del miércoles 25 de abril de 1943) no durmió. 109</p>
<p><em>Ni un momento pude conciliar el sueño. Acostado, la pasé íntegramente en vela, trazando en mi mente las líneas fundamentales del proyecto: la Iglesia, con fachada a la Plaza, y su eje</em><em> </em><em>perpendicular a ella; a la derecha, hacia «El Buen</em><em> </em><em>Pastor», la Sacristía y la casa Cural; a </em>la <em>izquier­da, por «Andicollano», la Catequesis y el Salón Parroquial. Esto, en cuanto a la planta. Respecto al alzado, debe ser sobrio, severo y atrayente a la vez: sin riqueza, pero con dignidad.  Estilo, el de la Edad Media, simplificado. </em><em>Mate­</em><em>riales al exterior, ladrillo visto y algunos elemen­tos en piedra. Interiormente, respeto absoluto a la Liturgia; unción religiosa. Durante unas horas en vela, y en la presencia de Dios, quedó esbozada la Iglesia.</em></p>
<p><em>Con esta preparación, con este espíritu, con este Dios-Arquitecto dentro, no hay dificultades posibles, basta dejarse llevar; y ese primer día, quedó resuelta por completo, y de una vez, la planta del piso bajo, tal como figura en los planos adjuntos.</em></p>
<p><em>La Iglesia, es de tres naves: la central, de trece metros de anchura; las dos laterales, de cuatro metros cada una. En la fachada, avanza un cuerpo que acusa la nave central, y contiene el Pórtico, y las cancelas de ingreso. A uno y otro lado, correspondiendo con ambas naves laterales, el Baptisterio, y la Capilla del Santo Cristo.</em></p>
<p><em>El ancho de la iglesia es pues de veintiún metros: su fondo útil, a contar del Pórtico, es de veintiséis metros, hasta el Presbiterio; éste, amplio, contiene el Altar Mayor, y otros dos menores, a uno y otro lado; que, justamente con los situados en los testeros de las naves laterales, hacen un total de cinco Altares frontales, visibles para los fieles desde todos los puntos del interior de la iglesia, y dispuestos en forma tal que durante el Sacrificio, y para evitar toda distracción, ninguno de los celebrantes vea al otro. Como se desprende del examen de la planta, ésta resulta tan libre de obstáculos, que puede perfectamente calificarse, con razón, de panóptica. &#8230;He elegido el estilo Románico, por parecerme más religioso que el del Renacimiento (a través del cual se trasluce el paganismo); y muchísimo más bello que el estilo Moderno, carente de fervor, como expresión de una sociedad que en su mayor parte lo ha perdido.</em></p>
<p>El 1.° de mayo de 1943, sábado, se reunieron, en Begoña (Bilbao), el Ilmo. Sr. Dn. Francisco Javier de Lauzirica, Obispo de Vitoria, D. Pablo Guezala, Párroco de San Vicente, Don José Mª Llaneza, Alcalde de Baracaldo y el arquitecto Don Ricardo Bastida, a revisar el proyecto de la iglesia. El Sr. Obispo sugiere algunas modificaciones en el batisterio («Trate Vd. en adelante siempre el batisterio, como si fuera otro Sagrario; por el bautismo entramos en la Iglesia&#8230;»); el Párroco hizo algunas indicaciones respecto a la parte funcional del nuevo Templo.</p>
<p><em>Y, el formidable Alcalde, Sr. Llaneza -que no se para en barras, ni aún en presencia del Prelado- ­cogió fuertemente, con ambas manos, mi torre de la nueva Iglesia, y, arrancándola de cuajo, desde los cimientos a la Cruz, los trasladó, del lado izquierdo, en que estaba, al derecho de la fachada, para que sea el índice de «El Buen Pastor», que marca el Camino a su rebaño, señalando el cielo.</em></p>
<p><em>En resumen: Aprobación entusiasta y completa del plan general y de cada uno de sus cuatro componentes, con ligerísimas modificaciones de detalle.»</em></p>
<p>El proyecto inicial era muy ambicioso, pues constaba además del Templo, de un edificio para catequesis, otro para casa cural y servicios parroquiales y un salón de actos. El presupuesto de la construcción de la Iglesia ascendía a 1.331.775,35 pesetas y el del resto de los edificios a 1.355.009,48 pesetas. Al final, sólo se pudo construir el templo y el salón de actos, éste en una situación bastante precaria.</p>
<p>Por fin, el 29-6-1946 se inauguró el templo parroquial de «El Buen Pastor» en Luchana-Baracald­o, según consta en el Boletín Oficial del Obispado de Vitoria:</p>
<p><em>INAUGURACION DEL TEMPLO PARROQUIAL DEL BUEN PASTOR EN LUCHANA &#8211; BARACALDO.- (Junio, 22).- A las seis de la tarde, con asistencia del Subsecretario de Industria, Sr. Morello, director general del Instituto Nacional de la Vivienda, Sr. Mayo, todas las Autoridades y muchísimo gentío, es bendecido por nuestro Reverendisimo Prelado, revestido de pontifical, este nuevo templo parroquial, obra del arquitecto Sr.Bastida. Se ha seguido escrupulosamente en la construcción todo cuanto hoy se recomienda en esta clase de arquitectura religiosa. Al final de la ceremonia pronunció su S. E. Rvdma. una sentidísima plática. Dijo que tenía el corazón embargado por una gran emoción y recordó cómo se ha conseguido la erección de la nueva iglesia del Buen Pastor. Hace ahora &#8211; dijo &#8211; exactamente dos años de la bendición de la primera piedra y, en ese intervalo de tiempo, ha sido levantada. Y esto se ha conseguido merced a la generosidad y el sacrificio de to­dos. No quiero relatar los nombres de cuantos han intervenido en esta meritísima obra, contribu­yendo con sus aportaciones y con sus esfuerzos para que sea una magnífica realidad. Porque aquí os veo a todos. Y, precisamente aquellos que están en el anónimo en la aportación de su concurso, son a los que concedo mayores méritos. Pero no puedo silenciar la valiosísima ayuda del Estado y de la Sefanitro y del pueblo de Baracaldo tan dig­namente representado por su Corporación, aquí presente, que ha demostrado, además de ser pue­blo trabajador por excelencia, tener un corazón bueno y generoso. A todos os da las gracias vues­tro Prelado. »</em></p>
<p><em> </em></p>
<p>Nave principal. Altar mayor; a la izquierda, el de la Inmacula­da; a la derecha, el de San Agustín. En la naves laterales, a la izquierda, el de San José, a la derecha, del Sagrado Corazón.</p>
<p>También en las actas de Ayuntamiento de Baracaldo se recogió la noticia de la inauguración de la nueva iglesia de Luchana:</p>
<p>Al fondo, el coro; en el piso de abajo, a la derecha, el baptisterio y a la izquierda, la imagen de la Piedad; a ambos lados, los con­fesionarios.</p>
<p><em> </em></p>
<p><em>PARROQUIA DEL BUEN PASTOR.­ Construido el nuevo templo en sustitución de una capilla edificada hace unos veinte años y que, además de resultar insuficiente para el servicio espiritual de aquel populoso barrio, ha sido preciso derribar para dar lugar a las construcciones de la nueva empresa Sefanitro, esta Parroquia está lla­mada a ver duplicado su censo de población en fecha muy cercana, debido al establecimiento dentro de su demarcación de la factoría de la cita­da empresa, a la construcción de 120 viviendas protegidas, ya próxima, y a que, dada la configu­ración y situación del barrio, serán muchas las edificaciones particulares. Dentro de sus límites se hallan, entre otras, además de la citada factoría de la Sefanitro, la fábrica de la Sociedad Española de la Dinamita, la Sociedad Bilbaina de Maderas y Alquitranes y la Aprometal.</em></p>
<p><strong>III.- Erección de la parroquia</strong></p>
<p>La nueva iglesia de Luchana seguía dependiendo de la parroquia de San Vicente, hasta que el ,15 de septiembre de 1946, el Sr. Cura Ecónomo de la parroquia de San Vicente Mártir, D. Pablo Guezala se dirige al Sr. Obispo de la Diócesis de Vitoria D. Carmelo Ballester, solicitando la erección de cuatro nuevas parroquias en Barakaldo.</p>
<p><em>Exmo. Y Rvdmo. Sr. Obispo</em></p>
<p><em>Exposición del Rvdo. Párroco de San Vicente Mártir, de Baracaldo, dirigida al Excelentísimo y Rvdmo. Sr. Obispo de Vitoria solicitando la erección de cuatro nuevas parroquias dentro de su terri­torio.</em></p>
<p><em>Al Excmo. y Rvdmo. Sr. Obispo D. Carmelo Ballester Nieto, Obispo de la diócesis de Vitoria.</em></p>
<p><em>Excmo. Sr:</em></p>
<p><em>El que suscribe Cura Ecónomo de la Parroquia de San Vicente Mártir, de Baracaldo, provincia de Vizcaya, obispado de Vitoria.</em></p>
<p><em>A. V. E. con el más profundo respeto tiene el honor de exponer:</em></p>
<p><em>Que Baracaldo en su crecimiento poblacional solamente tuvo en cuenta los problemas materia­les, resolviendo con acierto los industriales, comerciales, etc., centralizando todos los servicios econó­micos v sociales y bien puede complementarse lo anteriormente dicho, trasladándolos todos al centro de la población donde se halla enclavado el Ayuntamiento desde el año 1892.</em></p>
<p><em>Se prescindió del problema religioso tan de actualidad siempre, para una población de esta importancia y especial configuración debido a la clase obrera en su mayoría.</em></p>
<p><em>Este fundamental problema en su aspecto material ha sido estudiado a fondo y apreciado del mejor modo posible (salvo mejor parecer) por la Autoridad eclesiástica y civil local bajo la dirección y aprobación del Excmo. Señor Obispo de le Diócesis de Vitoria dando por resultado la construcción del magnífico templo parroquial de San José situado en el centro de la población.</em></p>
<p><em>De igual modo y con especial predilección y estimable dotación de cuarenta mil pts., ha patrocinado este Ayuntamiento la         construcción que, con la primera y principal aportación de la Sefanitro, dio comienzo la Nueva Iglesia de Luchana ya próxima a </em>su <em>terminación.</em></p>
<p><em>A la necesidad material de templo, ha permanecido unida por el mismo espacio de tiempo la necesidad espiritual de sacerdotes celosos que rigiesen los destinos divinos de tantas almas, exigiendo tanto la constitución geográfica como el incremento de la población, no solo mayor número de sacerdotes sino también la división de esta inmensa parroquia en cinco distintas, o sea:</em></p>
<p><em>PARROQUIA DE SAN VICENTE MARTIR, PARROQUIA DE SAN JOSE, en Desierto, PARROQUIA DEL SAGRADO CORAZON DE JESUS, en Retuerto, PARROQUIA DEL BUEN PASTOR, en Luchana, PARROQUIA DE LA NATIVIDAD DE NUESTRA SEÑORA, en Burceña.</em></p>
<p><em>La dotación sacerdotal mínima en consecuencia con la población sería: CUATRO para la Matriz, SEIS para la de San José, y TRES para cada una de las restantes.</em></p>
<p><em>Lo referente a las viviendas de los Señores Sacerdotes se halla en periodo de próxima resolución por el Instituto Nacional de la Vivienda, con el beneplácito de V. E.</em></p>
<p><em> </em></p>
<p>Fachada principal. Dibujo de J.M.<sup>a</sup> Echenagusia.</p>
<p><em> </em></p>
<p><em>A. V E. humildemente suplica, se digne aceptar la citada proposición divisoria de Parroquias, siempre que lo creyese acertado o conveniente, a cuyos fines se hayan ya en avance los estudios que oportunamente se presentarán a V. E., por si merecieran su superior aprobación.</em></p>
<p><em>Gracia que espera obtener de la reconocida bondad de V E. cuya vida guarde Dios muchos años para bien de la Santa Iglesia.</em></p>
<p><em>Baracaldo, 18 de Setiembre de 1946. Fiesta de Nuestra Señora del Buen Suceso.</em></p>
<p><em>B. S. A. P. EXCMO. SEÑOR:</em></p>
<p><em>EL CURA ECONOMO</em></p>
<p><em>Firmado: Pablo Guezala</em></p>
<p>El 27 de octubre de 1946, fiesta de Cristo Rey, se recibe la carta pastoral del Sr. Obispo de Vitoria aprobando la erección de las cuatro parroquias de Barakaldo.</p>
<p><em>Carta Pastoral del Excmo. y Rvdmo. Sr. Carmelo Ballester Nieto, Obispo de Vitoria, dirigida a los fieles de la muy noble y muy leal Anteiglesia de Baracaldo sobre la erección de cuatro nuevas parroquias en la de San Vicente Mártir, de Baracaldo.</em></p>
<p><em>Mis muy queridos baracaldeses:</em></p>
<p><em>Siento una muy honda alegría al tomar la pluma para comunicarme con vosotros, siendome muy grato el poder deciros, que deseaba ardientemente que llegara esta ocasión, para poderos dar una prueba pública del afecto muy especial que os profeso.</em></p>
<p><em>Desde que tuve la dicha de conoceros, me di perfectamente cuenta del magnífico espíritu que a vosotros os anima, lleno todo él de entusiasmo, amor al trabajo y generosidad.</em></p>
<p><em>Si nos referimos al aumento general experimentado por la población de Baracaldo en los últimos setenta años, veremos que casi en su totalidad, ha recaído, dicho aumento sobre la Parroquia San Vicente, como lo demuestran las cifras que siguen:</em></p>
<p><em> año      1877,   censo total de Baracaldo,      4.360</em></p>
<p><em> 1887,                                                  8.032;</em></p>
<p><em> 1897,                                                  13.300;</em></p>
<p><em> 1900,                                                  15.013;</em></p>
<p><em> 1910,                                                  19.240;</em></p>
<p><em> 1920,                                                  27.404;</em></p>
<p><em> 1930,                                                  34.009;</em></p>
<p><em> 1940,                                                  36.335;</em></p>
<p><em> 1946,                                                  37.451.</em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em>Este extraordinario crecimiento de la Muy Noble y Muy Leal Anteiglesia de Baracaldo empieza a manifestarse a raíz de haberse establecido en las marismas del río Nervión y del río Galindo, en d año 1.854, la fábrica de Nuestra Señora del Carmen, que en el año 1.882 se denominó Altos Hornos y Fábrica de Hierro y Acero de Bilbao, trasformada en 1.902 en la potente industria que hoy se llama Altos Hornos de Vizcaya, creadora principal del progreso material de Baracaldo, pues a su calor se establecieron innúmeras industrias de todas clases, siendo también autora de importantes obras culturales y religiosas, que han contribuido a paliar algún tanto la gravedad del problema espiritual, aumentada constantemente por el incesante incremento de la población, consecuencia lógica del establecimiento en Baracaldo de tan poderosa industria y de las demás creadas a su sombra. Pero el progresivo crecimiento de la población de la Anteiglesia y el rápido ritmo con que se había procurado resolver los problemas de índole material, no fue acompañado por el aumento de templos que atendieran a las necesidades de las almas, cada día más numerosas.</em></p>
<p><em>De donde dos aspectos, de características igualmente graves, ofrecía este problema, incesante­mente agudizado como queda dicho: El de la escasez e insuficiencia de templos, que por su número y capacidad pudieran satisfacer las necesidades del culto, siempre creciente y el de las dificultades e incomodidad para la vida cristiana y actos parroquiales de la mayoría de la población, motivados por la distancia a que está situado el único templo parroquial existente. La solución definitiva en el primer aspecto, sólo podía lograrse con la erección de nuevos templos parroquiales, que por su amplitud, tanto en el casco de la Anteiglesia como en los barrios, dieran acogida a todos los baracaldeses deseosos de beber en las puras fuentes de la fe. Gracias a Dios, ya se está muy cerca de llegar a esta solución, con los nuevos templos de San José y del Buen Pastor, terminados e inaugurados: el primero en el centro de Baracaldo, no muy lejos del sitio donde desde 1.891 se halla enclavado el Ayuntamiento y el segundo en el barrio de Luchana; con un tercero, el del Sagrado Corazón de Jesús, en el barrio de Retuerto, próximo a terminarse, construido entera­mente a expensas de D. José María Garay; y con el de la Natividad de Nuestra Señora, que se proyecta erigir en Burceña. Con entusiasmo hago mios en este momento los sentimientos de agradeci­miento que el Rvdo. Párroco de San Vicente, en su exposición pidiendo la división parroquial, tributa, al tratar de los nuevos templos, al pueblo de Baracaldo, al Ayuntamiento y particularmente a su Alcalde, a D. José María Garay, y a las grandes empresas de la ciudad.</em></p>
<p><em>Pero para resolver el segundo se imponía una nueva división parroquial, que tuviese en cuenta las distancias, el continuo aumento del número de habitantes de la demarcación urbana y que hiciere más fácil, a la vez que más intensa, la vida parroquial de los católicos baracaldeses.</em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em>Esta división parroquial ya es un hecho. Hemos firmado el correspondiente Decreto en el día de hoy, 27 de Octubre, fiesta de Cristo Rey.</em></p>
<p><em>De la Parroquia de SAN VICENTE MARTIR, que ostentará en adelante el título de Matriz y que, lo más pronto posible, en el momento propicio, elevaremos a la categoría de Término, hemos desmembrado el terreno suficiente para construir cuatro nuevas Parroquias que tendrán por títulos:</em></p>
<p><em>el de SAN JOSE, en el barrio del Desierto</em></p>
<p><em>el del BUEN PASTOR, en el barrio de Luchana</em></p>
<p><em>el del SAGRADO CORAZON, en el barrio de Retuerto</em></p>
<p><em>el de la NATIVIDAD DE NUESTRA SEÑORA, en el barrio de Burceña.</em></p>
<p><em>Eclesiásticamente, el término Municipal de Baracaldo queda en adelante organizado de la si­guiente manera:</em></p>
<table border="0" cellspacing="0" cellpadding="0">
<tbody>
<tr>
<td width="300"><em>San Vicente Mártir</em></td>
<td colspan="2" width="168"><em>9.282 habitantes</em></td>
</tr>
<tr>
<td width="300"><em>San José (Desierto)</em></td>
<td width="102"><em>14.282</em></td>
<td width="66"><em>»</em></td>
</tr>
<tr>
<td width="300"><em>Buen Pastor (Luchana)</em></td>
<td width="102"><em>4.595</em></td>
<td width="66"><em>»</em></td>
</tr>
<tr>
<td width="300"><em>Natividad de Nuestra Señora (Burceña)</em></td>
<td width="102"><em>3.130</em></td>
<td width="66"><em>»</em></td>
</tr>
<tr>
<td width="300"><em>Sagrado Corazón de Jesús (Retuerto)</em></td>
<td width="102"><em>2.821</em></td>
<td width="66"><em>»</em></td>
</tr>
<tr>
<td width="300"><em>San Bartolomé (Alonsotegui)</em></td>
<td width="102"><em>2.534</em></td>
<td width="66"><em>»</em></td>
</tr>
<tr>
<td width="300"><em>San Roque (El Regato)</em></td>
<td width="102"><em>812</em></td>
<td width="66"><em>»</em></td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p><em>Hay que tener en cuenta que en las cinco primeras Parroquias, el crecimiento de habitantes es y será, por lo menos durante varios años, acelerado, debido a las nuevas industrias que se organizan constantemente dentro del territorio de las mismas.</em></p>
<p><em>No ocurre así con las dos últimas, sobre todo con la del Regato, separadas de Baracaldo y entre sí por una distancia de varios kilómetros.</em></p>
<p><em>Mis queridos baracaldeses: Que el Señor os anime y conforte vuestro espíritu. Que la nueva división parroquial de la Muy Noble y Muy Leal Anteiglesia de Baracaldo, organizada para atender con el mayor esmero a vuestras almas, os abrace cada vez mas a la Cruz redentora y haga de vosotros cristianos fervorosos, cumplidores exactos de los preceptos de nuestra sacrosanta Religión.</em></p>
<p><em>Y en prenda del especial afecto que os profeso, os bendigo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.</em></p>
<p><em>Vitoria, 27 de Octubre de 1946. Fiesta de Cristo Rey.</em></p>
<p><em>+ CARMELO, OBISPO DE VITORIA. Por mandato de S. E. Rvdma. FRANCISCO J. CORRALES, Canciller &#8211; Secretario</em></p>
<p><em> </em></p>
<p>Esta Carta Pastoral del sr. Obispo venía acompañada del DECRETO DE ERECCIÓN Y DEMARCACIÓN DE CUATRO NUEVAS PARROQUIAS EN LA DE SAN VICENTE MÁRTIR, DE BARAKALDO.</p>
<p><em>En la ciudad de Vitoria, </em>a 7 <em>de Octubre de mil novecientos</em> <em>cuarenta y seis NOS, EL SR. D. CARMELO BA­LLESTER NIETO, por la gracia de Dios y de la Santa Sede Apostólica, Obispo de Vitoria, habiendo visto este expediente</em> <em>de división de la Parroquia de San Vicente Mártir de la</em> <em>Anteiglesia de Baracaldo, para erigir junto a ella y dentro</em><strong> </strong><em>de los límites de su actual jurisdicción cuatro nuevas Parroquias a saber: la de SAN JOSE, en el barrio del Desierto, la del SAGRADO CORAZON, en el de Retuerto, la del BUEN PASTOR, en el </em>de <em>Luchana y la de la NATIVIDAD DE NUESTRA SEÑORA, en el de Burceña.</em></p>
<p><em>DECLARAMOS, que con vigencia a partir del día treinta y uno de Diciembre del presente año de ml novecientos cuarenta y seis, y reservándonos la forma de dar cumplimiento a lo preceptuado en el Canon 1.500, en relación con los Cánones 1.427 y 1.428 del Código de Derecho Canónico, previa valoración equitativa de bienes y deudas, que en su día aprobaremos en orden a la división que proceda; debemos dividir y dividimos el territorio de la actual Parroquia de San Vicente Mártir, de Baracaldo, erigiendo</em><strong><em> </em></strong><em>con el territorio desmembrado nuevas Parroquias, según detalle que a continuación consignados.</em><strong><em> </em></strong></p>
<p><em>B) Parroquia del BUEN PASTOR, con templo propio, situado en el barrio de Luchana y un territorio parroquial cuyos límites son los siguientes: Confina al Norte con los límites de la Parroquia de San José, descritos ya anteriormente, a saber: línea recta que va por la calle, hoy sin trazar, de la Alameda de Landaburu, trozo del ferrocarril de Luchana-Mining, línea recta que atraviesa el monte Róntegui</em><strong> </strong><em>junto al Depósito de Aguas hasta la carretera de Bilbao a Portugalete y líneas de los cargado­res de la Compañía Franco Belga hasta el Nervión. Al Sur, con parte de los límites de las parroquias de Retuerto y otra parte de los límites de la Parroquia de Burceña, que son los siguientes: en relación </em>con <em>la Parroquia de Retuerto, desde un punto de la carretera de Landaburu a Retuerto sigue en línea recta de ciento veinte metros hasta el camino de Ansio, sigue este camino en ciento veintiséis metros hasta la línea férrea de Luchana-Mining y la Orconera a la que atraviesa; sigue hasta el grupo de Casa Baratas, llamado El Hogar Futuro, alto de Llano; baja a la carretera de Bilbao a Portugalete hasta el kilometro seis, ochocientos metros y continúa por el borde de la fábrica de Alquitranes hasta el río Cadagua. Confina al Este esta Parroquia con el río Nervión y una parte del Cadagua y al Oeste con la carretera de Landaburu a Retuerto, que las separa de San Vicente Mártir, la matriz, correspondiendo a la nueva Parroquia los números impares de esta carretera.</em></p>
<p><em>Esta Parroquia del BUEN PASTOR se clasificara como de Ascenso, corresponden, según la estadística oficial del Ayuntamiento de Baracaldo, a su territorio cuatro mil quinientos noventa y </em><em>cinco habitantes y estará el personal a su servicio compuesto de Cura Párroco y tres Coadjutores, con la asignación parroquial que en el presupuesto figura para servidores de Parroquias de esta Categoría y las obvenciones de Estola y pie de Altar y demás derechos que le correspondan. La asignación para el culto será de ochocientas veinticinco pesetas.</em></p>
<p><em>Así lo decreto </em>y <em>firma S. E. Rvdma. el Obispo de la Diócesis de Vitoria de que yo el Canciller Secretario, certifico.</em></p>
<p><em>CARMELO, OBISPO DE VITORIA</em></p>
<p><em>Firmado el 27 de Octubre de 1.946, Fiesta de Cristo Rey.</em></p>
<p><em>Por mandato de S. E. Rvdma. FRANCISCO J. CORRALES,</em></p>
<p><em>También me hice cargo de vuestras necesidades espirituales; admiré todo lo que para resolverlas habían emprendido en vuestro nombre, vuestro dignísimo Alcalde y vuestro celoso Párroco; com­prendí, además, que un pueblo integrado en su mayoría por personas de condición humilde y de la clase media, pero que, sin embargo, en menos de cuatro años, construye tres magníficas y amplias iglesias, preparándose al presente para edificar una cuarta, merece ser presentado a la Diócesis&#8230; como un verdadero modelo desde el punto de vista religioso, de desprendimiento y de constancia y que debe ser considerado por todo Obispo como motivo para él de gran consuelo en Dios Nuestro Señor.</em></p>
<p><em>En Baracaldo aparte de la Parroquia de San Roque, en el barrio del Regato, con 812 almas, y la de San Bartolomé, en la que fue anteiglesia de Alonsotegui, con 2334, hoy anexionada al Munici­pio baracaldés, no ha existido mas que la Parroquia de San Vicente Mártir, situada en un extremo y cuya feligresía, a partir del año 1.697, fecha más antigua a que se contraen sus archivos, ha aumenta­do desde 2.000 almas hasta 34.645, con que cuenta en la actualidad.</em></p>
<p><em>Canciller &#8211; Secretario.</em></p>
<p>Hay que señalar que durante muchos años los locales de la iglesia de Luchana sirvieron de cobijo a múltiples actividades de nuestro barrio. Puestos a destacar las más importantes, citaremos: al Grupo de Danzas Vascas Amaya, al Coro, a la Comisión de Fiestas, y al amplio Cine Parroquial.</p>
<p>El 20 de octubre de 1971 se erigió en Baracaldo la Parroquia de nuestra Señora de la Esperanza «en territorio desmembrado de las Parroquias de San Vicente Mártir, San José y El Buen Pastor de Luchana», con lo cual el territorio de ésta última quedó <em>comprendido dentro de un polígono formado por una línea imaginaria que: al Norte, va de Este a Oeste desde el puente de la Factoría Sefanitro, hasta la calle de la Florida, pasando por la Sefanitro, campo de deportes del Sporting Club de Lu­chana y la calle 18 de Julio.- Al oeste, por la calle de la Florida, perteneciente a la parroquia de </em><a href="http://ntra.sra.de/"><em>Ntra. Sra. de</em></a><em> La Esperanza, hasta el cruce con el ferrocarril de la Cía. Orconera.- Al Sur: la línea imaginaria va, de Oeste a Este, desde el cruce de la calle La Florida con el ferrocarril de la Cía. Orconera, hasta la fábrica de Explosivos, pasan­do por el final de Camino Andicollano, dejando la finca de Munoa y pasando por la calle del Car­men, perteneciente también a la parroquia de El Buen Pastor.- Al Este: limita con la Ría desde la altura de la fábrica de Explosivos (incluida), hasta la altura del puente de la Sefanitro sobre lacarretera de Bilbao a Santurce. </em></p>
<p><strong>IV. Tercera iglesia</strong></p>
<p>Con el paso de los años la bella iglesia de Ricardo Bastida fue perdiendo funcionalidad: de­masiado grande para el estilo de culto católico posconciliar que propugna un mayor acercamien­to entre todos los participantes en las ceremonias religiosas, demasiado fría en invierno y con fuer­tes gastos de mantenimiento. Se imponía, como en otros muchos lugares, una reconversión del edificio. Por eso en el año 1974 se procedió a su derribo y a su sustitución por otro mejor adaptado a las necesidades actuales. El nuevo templo, dise­ñado por el arquitecto Carmelo Garcés, se inauguró en octubre de 1981 con una misa presidida por don Juan María Lechosa, anterior sacerdote de Lutxana:</p>
<p>Edificio actual de la Iglesia del Buen Pastor, durante la construcción de la cruz de hierro que la preside. Año 1981.­</p>
<p>Tomado de &#8220;Lutxana&#8221;</p>
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		<title>Romerías en Barakaldo</title>
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		<pubDate>Sat, 16 May 2009 07:53:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Raro será el pueblo que no celebre sus Fiestas Patronales, y Bara­kaldo no podía ser una excepción. La Virgen del Carmen y San Vicente son sus Patrones. Pero Barakaldo es un pueblo compuesto por lugares que reciben el nombre de barrios y éstos también tienen su correspondiente Santo Patrón. Y es precisamente de ellos de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/05/el-carmen-3.jpg" class="floatbox" rev="group:1045 caption:`el-carmen-3`"><img class="alignright size-medium wp-image-1047" title="el-carmen-3" src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/05/el-carmen-3-300x224.jpg" alt="el-carmen-3" width="300" height="224" /></a>Raro será el pueblo que no celebre sus Fiestas Patronales, y Bara­kaldo no podía ser una excepción. La Virgen del Carmen y San Vicente son sus Patrones.</p>
<p>Pero Barakaldo es un pueblo compuesto por lugares que reciben el nombre de barrios y éstos también tienen su correspondiente Santo Patrón. Y es precisamente de ellos de quienes quiero contar su tradición y origen.</p>
<p><strong>1.- Romería de San Vicente (22 de Enero)</strong></p>
<p>La Romería de San Vicente bien pudiera ser la más antigua de todas cuantas se celebran en Barakaldo, por lo que debemos suponer que data del año 1340, fecha de la construcción de la iglesia. San Vicente Mártir fue nombrado oficialmente Patrón de Barakaldo el año 1643, por lo que tam­bién cabe suponer que fuera a partir de este año cuando se fijaron las bases de la futura romería.</p>
<p>Debemos pensar que estas fiestas serían de buen comer y, después, de bailar al son del txistu o la dulzaina, actos que se sucedían después de la Santa Misa, a los que se invitaba a los parientes de otros barrios.</p>
<p>No estará de más recordar cierto hecho ocurrido entre dos aldeanos. Cierto día, durante las fiestas de El Regato, un nativo se escondía para no invitar a un pariente de San Vicente, quien tuvo que regresar a comer a su casa. Pasaron los meses y llegó la romería de &#8220;Sanvi&#8221; y, claro, el &#8220;regatero&#8221; se acercó al pariente muy solícito y dicharachero diciendo: &#8220;Oye, Patxi, en San Roque no te vi&#8221;. Ni corto ni perezoso, el aldeano de San Vicente le contestó: &#8220;Yo a ti sí&#8221;.</p>
<p>Las fiestas de San Vicente, allá por los años de 1940, eran muy locales y, aparte de lo que amasaban los nativos en sus propias casas, el festejo consistía en bailar al son de las notas que lanzaban las Bandas Municipales de Música y los Txistularis. Después, sobre las 9 de la noche se bajaban en<strong> </strong>biribilketa hasta Karranzairu. Bueno será decir que no se ponían txoznas, barracas ni tiovivios.</p>
<p>Puede que extrañe tanta tristeza en unas fiestas, pero entonces estaba prohibido cantar y pobre de aquel que infringiera la norma, porque podía recibir algún porrazo de los &#8220;chineles&#8221; e incluso ser multado.</p>
<p><strong>2.- Romería de Santa Águeda (5 de febrero)</strong></p>
<p>La ermita de Santa Águeda se asienta en un mediano altozano desde el que se domina el río Cadagua a su paso entre el barrio barakaldés y bilbaíno de Castrejana. El llamado &#8220;Puente del Diablo&#8221; salva ambas orillas.</p>
<p>Se supone que la ermita de la Santa italiana fue levantada sobre cimientos de una anterior y se la recuerda, desde siempre, como una casa albergue u hospedería para atender a los peregrinos romeros en su camino a Santiago. De hecho, es la única ermita que queda en pie dentro del territorio barakaldés. Aun cuando la fiesta de la Santa es el día 5 de febrero y acuden muchos romeros a la ermita ese día, es el domingo posterior cuando la gente acude en mayor número al lugar para oír allí la Santa Misa. Allí se dan cita las gentes de la Anteiglesia, así como de los barrios lindantes de Zorroza y Castrejana, atraídos por la notas del txistu que desde el amanecer ya se escucha en lo alto, donde se asienta la ermita de la Virgen y Mártir.</p>
<p>Esta festividad es, sin duda, lo mejor que nos ha quedado y la<sub> </sub>juventud se recrea con sus canciones y bailes sin que falte el ácido txakoli. La bajada del monte es siempre alegre y, en sus manos, los mozos y mozas llevan rosquillas ensartadas en ramos de laurel, así como ramas de algodonosas bolitas amarillas de los desgajados mimoseros que nos anuncian la  próxima primavera.</p>
<p><strong>3.- Romerías de Cruces (Segundo día de Pascua)</strong></p>
<p>Las romerías de Cruces se celebraban el segundo día de Pascua de Resurrección y Pascua de Pentecostés. Siempre coinciden en lunes y se repiten al domingo siguiente (no son de fecha fija).</p>
<p>Estas romerías fueron unas de las más famosas de Vizcaya y en ellas se daban cita las gentes de la zona minera, así como de otros lugares, in­cluyendo el mismo Bilbao. Las &#8220;modistillas&#8221; y &#8220;claveteras&#8221;, chicas guapas que, sin quererlo, eran la chispa que encendía las grandes peleas entre los hombres, que con cachabas y navajas pretendían ser admirados por las mo­zas romeras. Los mineros arandinos y gallegos fueron siempre los mayores protagonistas de aquellas batallas campales que a veces se organizaban.</p>
<p>Los bailes eran amenizados, antaño, por pianillos manubrios o por ciegos que, tras estrujar el fuelle de sus viejos acordeones, pasaban el pla­tillo o la boina para recoger la limosna, unas monedas de cobre que les ayudaban a subsistir.</p>
<p>Contaban los más antiguos de la localidad que entre el Hospital de Basurto y la Guardia Civil se repartían a los enfurecidos romeros y aún quedaban otros que daban con sus huesos en &#8220;chirona&#8221; bajo la tutela de los &#8220;chineles&#8221; de Recaredo.</p>
<p>Con el paso de los años la romería de Cruces pasó a ser una de tan­tas. Los bailes al son de la Banda de Música y txistularis, y las gentes pasa­ron a ser más pacíficas o quizá más temerosas ante las consecuencias. Es tos bailes, posteriores a los años de 1940 sólo fueron unas reuniones de chiquillos alegres que desconocían las secuelas que dejó la postguerra civil española.</p>
<p>Más tarde, esta romería fue tomando formas de negocio y los barra­queros proliferaron con sus variadas casetas de tiro o rifas, autos de cho­que y tiovivos de caballitos, así como algunas churrerías, que con sus potentes altavoces llamaban a los clientes, abuelitos cariñosos que se dejaban seducir por sus pequeños retoños viéndoles gozar en los Babbys de caballi­tos.</p>
<p><strong>4.- Romería de San Isidro Labrador (15 de Mayo)</strong></p>
<p>Esta antigua romería de Retuerto fue organizada por la Hermandad de Labradores y Ganaderos del barrio barakaldés. Los actos religiosos se ce­lebraban en la iglesia de San Ignacio. Los festejos populares, así como el bailoteo, se hacían en Bengolea.</p>
<p>Con estos detalles el lector podrá hacerse idea de la influencia que tuvo San Isidro en el entorno rural barakaldés.</p>
<p><strong>5.- Romería de San Juan (24 de Junio)</strong></p>
<p>Sin duda alguna el origen de esta romería del barrio barakaldés de Zaballa tiene tanta antigüedad como el mismo barrio. Debemos suponer que en él se organizaban fiestas en la intimidad, ya que en el año 1700 apenas si había en el barrio media docena de caseríos. Las celebraciones pudieron ser a base de una buena comida, regada con buen txakolí, y en ellas participa­ban parientes y amigos de otros barrios, tal como era costumbre en aque­llos tiempos.</p>
<p>No se tiene ninguna referencia de si hubo alguna ermita en el lugar, pero sí de que la calle de San Juan, así como la de San Antonio, están si­tuadas en el término de lo que fue la Heredad de Rágeta, también conocida por &#8220;la casa quemada&#8221; de Rágeta, que perteneció al Convento de Merceda­rios de Burceña.</p>
<p>Cabe suponer que cuando Raimundo Loizaga construyó varias casas en esta zona, allá por el año 1880, se acordara de ponerle el nombre de ca­lle San Juan, en honor al Santo, hecho que aconteció el año 1897. En ese mismo año se rotularon algunas calles que, hasta entonces, sólo se cono­cían por la numeración de los caseríos.</p>
<p>Zaballa fue el barrio más privilegiado, ya que en él se construyó el nuevo Ayuntamiento el año 1891, así como una hermosa plaza con su quiosco para la música. Por si esto fuera poco también tenía un frontón. Ésta fue la razón de que estas fiestas fueran bulliciosas. Allí se daban las mejores atracciones, las churrerías, los puestos de tiro con ballestas, los tiovivos y hasta una tómbola.</p>
<p>La tradición de estas fiestas comenzó a perderse a raíz de la Guerra Civil y desapareció cuando el entonces Alcalde, Sr. Llaneza, mandó cons­truir una iglesia bajo la advocación de San José, cuando lo más lógico hu­biera sido dedicársela a San Juan.</p>
<p><strong>6.- Romería del Carmen (16 de Julio)</strong></p>
<p>La Romería del Carmen no es la más antigua, pero sí la más popular por ser la Patrona de Barakaldo.</p>
<p>No sabemos cuándo tuvo su origen esta popular romería, pero debemos suponer que data de 1854, fecha en que los hermanos Ibarra instalaron en el barrio del Desierto una fábrica a la que llamaron &#8220;Fábrica de Nuestra Señora de El Carmen&#8221; que, con el paso de los años, se convertiría en Altos Hornos de Vizcaya.</p>
<p>Polémica fue esta romería, pues los sestaoarras alegaron que tenían preferencia, ya que con anterioridad celebraban esta fiesta en la llamada Campa del Carmen o de San Francisco, en el lugar denominado La Punta de San Nicolás, donde los Carmelitas se instalaron el año 1719 y, cómo no, también tuvieron su iglesia dedicada a la Virgen del Carmelo.</p>
<p>Poco a poco la romería de Sestao fue perdiendo popularidad debido a que Barakaldo era un lugar más cómodo para todos aquellos que llegaban de la Zona Minera y pueblos adyacentes. Ésta fue la razón de que los sestaotarras terminaran por no celebrarla.</p>
<p>Lo más importante en las romerías de antaño era el baile. Cuando caía la tarde se formaban corrillos sentados en la hierba y, en familia, se meren­daban buenas y suculentas cazuelas de caracoles o de bacalao. El vino se servía en botas y éstas corrían de mano en mano para libar el &#8220;tintorro&#8221;, refrescando así los resecos gaznates que se desgañitaban cantando al son de la guitarra. Después se bailaba al son de los &#8220;pianillos de manubrio&#8221; o bien de acordeones. No faltaban las barcas de madera que funcionaban a empu­jones, ni las casetas donde, pagando unas monedas de cobre, se podía ver a &#8220;La mujer barbuda&#8221;, &#8220;El crucificado Taimu&#8221; o algún otro espectáculo, co­mo aquel que se anunciaba: &#8220;Sólo para hombres&#8221;, y en su interior única­mente había unos picos y palas.</p>
<p>Tras la Guerra Civil Española las fiestas barakaldesas de Nuestra Se­ñora del Carmen siguieron siendo familiares, pero con un estilo más abierto y señorial. Las tómbolas eran el mayor acontecimiento debido a los sorteos de cazuelas y pucheros, así como el de un jamón, pieza preciada en aquellos tiempos. No faltaba el circo, tiovivos de cadenas y caballitos, así como algunos toboganes. También pudimos ver cina, barracas, novilladas, regatas de botes, cucaña y suelta de patos en el río Galindo.lo</p>
<p>Solían celebrarse verbenas, pero éstas sólo duraban hasta las 12 (le noche. El último día, como broche final, se celebraba una biribilketa desde la campa del Carmen hasta la Plaza de Abajo (Plaza de Desierto) y, tras Ia quema de una traca, la gente se iba a dormir. Pobre de aquel que pretendiera hacer la fiesta por su cuenta: terminaba en la perrera.</p>
<p><strong>7.- Romería de San Ignacio (31 de Julio)</strong></p>
<p>No se recuerda de cuándo data la devoción del barrio barakaldés de Retuerto por San Ignacio de Loyola, pero sí es cierto que hubo una vieja ermita en el barrio (aún puede verse parte de un muro) que fue restaurada el año 1885. Esta iglesia, que amenazaba ruina, fue derribada a raíz de cons­truirse la actual parroquia del Sagrado Corazón de Jesús.</p>
<p>La Santa Misa era el comienzo de las fiestas y el bailoteo al son de las Bandas de Música y Txistularis. El baile se celebraba en Bengolea, donde los romeros podían saciar su sed en la milenaria fuente de Amézaga.</p>
<p>Esta fiesta barakaldesa, al principio, fue una más en el costumbrismo del pueblo. La suculenta comida familiar se hacía con la invitación a todos los parientes de otros barrios.</p>
<p><strong>8.- Romería de San Roque (16 de Agosto)</strong></p>
<p>La festividad de San Roque, en El Regato, siempre estuvo conside­rada como la romería más familiar, debido a que antaño era costumbre desplazarse hasta este bello rincón barakaldés para celebrar la romería campestre. Los medios para llegar solían ser unos carros tirados por tracción animal, enjaezados con ramas verdes, en los que se portaban los baldes metálicos con comida. Los chiquillos disfrutaban de lo lindo. Los más humildes romeros hacían su transporte bien en carros con pequeñas ruedas de rodamientos metálicos a los que había que empujar o bien iban con bol­sas de mano. El caso era llegar para coger sitio junto a las laderas del monte, al borde del pequeño cauce del río Castaños.</p>
<p>El barrio barakaldés de El Regato celebra una de las más antiguas rome­rías populares y familiares de la Anteiglesia. Los alegres regateros acostum­bran a festejar a San Roque, San Roquillo y al perrillo, tres días de fiesta y jolgorio.</p>
<p>La antigüedad de estas fiestas data de siglos atrás, cuando la ermita del Santo tuvo su enclave en la subida a Tellitu, precisamente allí donde se asienta el chalet de Jesús Baró.</p>
<p>En El Regato, después de que los creyentes oían la Santa Misa, se comía y bebía para luego cantar y bailar al son de las guitarras y, si alguno se &#8220;cocía&#8221;, no le faltaba lugar donde dormir la &#8220;mona&#8221;. Al anochecer, con cánticos, las gentes regresaban a sus hogares.</p>
<p>Estas fiestas tan íntimas y familiares se fueron perdiendo tras la Guerra Civil Española. Puede que algunos se pregunten el por qué y nada más fácil de contestar, veamos: los que peinamos canas y que por desgracia fuimos fruto de la posguerra, conocimos el hambre y los racionamientos, en estas condiciones, la procesión iba por dentro. Si sirve de ejemplo, les diré que el pan se puso a la venta libre el año 1953, luego ¿quién podía pensar en ir de &#8220;jamada&#8221; a la romería?</p>
<p>En los años posteriores, San Roque volvió a tomar auge e incluso volvieron las &#8220;comilonas&#8221;, pero algo había cambiado y la juventud buscaba más los bailables de Portugalete.</p>
<p>El Regato y San Roque siguen siendo una buena y popular romería pero de distinta forma y manera. El Regato, ahora, es un lugar de <sub>.</sub>juerga continua, ya que allí se dan cita la mayoría de despedidas, comuniones bodas y bautizos. ¡Así es la vida!, y San Roque sigue estando en EL Regato, para que los &#8220;castas&#8221; barakaldeses puedan seguir celebrando a San Roque, &#8220;Sanrroquillo&#8221; y al &#8220;perrillo&#8221;.</p>
<p><strong>9.- Romería de San Bartolomé (24 de Agosto)</strong></p>
<p>La ermita de San Bartolomé estuvo situada en la falda de la colina que desde San Vicente se desliza hasta la ribera del río Galindo. Se ha dicho que la antigüedad de esta ermita era tanta o mayor que la primitiva de San Vicente, anterior a la actual parroquia.</p>
<p>Dicen y cuentan que en este bello paraje salpicado de caseríos sitos en la falda que se desliza hasta la vega de Zuloko, se asentó la ermita del<strong> </strong>santo y que bajo los frondosos robles y castaños de la cañada de Errekatxu se celebraba la simpática romería.</p>
<p>La ermita y lo poco que quedaba de sus centenarias paredes fueron derribadas en el año 1900. La imagen del santo pasó a la parroquia de San Vicente, finiquitando así la popular romería de San Bartolomé.</p>
<p><strong>10.- Romería de Burceña (8 de septiembre)</strong></p>
<p>La romería festeja la Natividad de Nuestra Señora y, según parece, se remonta al año 1384, estando unida al Convento de los Padres Mercedarios. Sobre aquellas antiquísimas costumbres no es fácil hacer un relato, por eso nos trasladaremos a los años de 1940, cuando la ermita -hoy Parroquia- presidía las fiestas que se celebraban en la pequeña y mal empedrada plazoleta.</p>
<p>La Banda Municipal de Música y Txistularis amenizaba los festejos a cuyos sones danzaban las jóvenes parejas, mientras que los chiquillos mariposeaban por los pocos puestos de chicherías que se instalaban, y los mayores. Mientras tanto, oteaban desde la carretera añorando aquellos tiempos pasados del barrio.</p>
<p><strong>11.- Romería del Rosario (Segundo domingo de Octubre)</strong></p>
<p>Sobre las fiestas de Barakaldo siempre se dijo que comenzaban con San Vicnete y terminaban con el Rosario. De esta romería nadie podrá decir que cayó en el olvido, ya que el callejero barakaldés la recoge como calle del Rosario y su recorrido no resulta tan alegre ni romero, ya que finaliza a la puerta del Cementerio.</p>
<p><strong>12.- Romería de Aranguren (8 de Diciembre)</strong></p>
<p>Hace muchos años, hubo una ermita dedicada a la Inmaculada Concepción en el desaparecido barrio de Aranguren. Actualmente este barrio, así como la fuente de Iguliz, reposan bajo las aguas del pantano de Gorostiza.</p>
<p>El poeta Antonio de Trueba nos cuenta en una de sus más bellas leyendas cómo cierto banderizo juró ante &#8220;La Cruz más Santa&#8221; de la ermita de la Inmaculada junto a la Casa Torre.</p>
<p>Sobre esta romería barakaldesa poco o nada puedo contarles, salvo  que llegué a conocer tal y como era la ermita, situada junto al serpeante camino que llegaba a El Regato.</p>
<p>Una vez más debemos suponer que esta romería sería, poco más o menos como las demás: la Santa Misa y después la danza y la buena comida.</p>
<p>Carlos Ibáñez</p>
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		<title>Supresión de Carmelitas y Mercedarios</title>
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		<pubDate>Wed, 15 Apr 2009 08:27:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Economía]]></category>
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		<description><![CDATA[Decreto de José Napoleón suprimiendo los conventos de San  Francisco y San Mamés de Abando y el de Capuchinos de Deusto, y determinando lo que había de hacerse con los de San Agustín de Bilbao, Mercedarios de Burceña y Carmelitas de Bilbao y el Desierto. 1º de septiembre de 1808 &#8220;Don José Napoleón &#8211; Por [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/04/convento-el-desierto-2.jpg" class="floatbox" rev="group:740 caption:`convento-el-desierto-2`"><img class="alignright size-medium wp-image-751" title="convento-el-desierto-2" src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/04/convento-el-desierto-2-300x202.jpg" alt="convento-el-desierto-2" width="300" height="202" /></a>Decreto de José Napoleón suprimiendo los conventos de San  Francisco y San Mamés de Abando y el de Capuchinos de Deusto, y determinando lo que había de hacerse con los de San Agustín de Bilbao, Mercedarios de Burceña y Carmelitas de Bilbao y el Desierto.</strong></p>
<p><strong><em> </em></strong></p>
<p>1º<strong> </strong>de septiembre de 1808</p>
<p>&#8220;Don José Napoleón &#8211; Por la gracia de Dios y la constitución Rey de España y de las Indias.</p>
<p>Atendida la mala conducta, tan agena de su estado que han observado en la insurrección acaecida en la Villa de Bilbao muchos de los Religiosos de las órdenes regulares y especialmente los del Orden de S. Francisco, que después de hacer de uno de sus propios conventos el arsenal de los aprestos militares, arrastraron y condugeron algunos los cañones á sus puestos, armándose otros de fusiles, con escándalo del pueblo sensato y religioso; y conviniendo que el escarmiento de cuantos incurran en semejante delito contenga a los demás en los límites de su obligación y del respeto debido a las leyes civiles por toda institución religiosa, hemos decretado y decreta­mos lo siguiente.</p>
<p>Art. 1.º Los dos conventos de la observación de S. Francisco en la An­teiglesia de Abando, y el de Capuchinos, de la de Deusto en el Señorío de Vizcaya quedan suprimidos.</p>
<p>2.º Los individuos de dhas Comunidades, que casi todos abandonaron el Convento, fugándose a la entrada de las tropas francesas en Bilbao saldrán inmediatamente del territorio del Señorío sin excepción alguna retirándose á los Conventos que se les señale en su orden respectiva.</p>
<p>3.º Se ocuparán judicialmente los conventos dichos con sus términos de huertas o arbolados que tuviesen, y cuanto sea concerniente al menaje común, y biblioteca, y a Iglesia con todos sus enseres y ornamentos.</p>
<p>4.º Con reflexión  a las localidades de las Iglesias referidas y circuns­tancias de población de Abando y Deusto, nos reservamos declarar si deben tener aplicación a Parroquias separadas o ayudas de Parroquia.</p>
<p>5º. Se pondrán en venta los Conventos ó Casas habitación baxo las mismas reglas prescritas para las de obras pías, y también la biblioteca, y demás efectos de menaje común.</p>
<p>6.º De los Conventos de Santa María de Burceña, Mercedarios en la Anteiglesia de Baracaldo, y San Agustín de Bilbao y Hospicio de Carmelitas de esta Villa y el término llamado del Desierto, que tienen en la referida Anteiglesia de Baracaldo, se ha de tomar igualmente ocupación judicial, y los individuos que se hubiesen fugado de ellos al tiempo de la entrada de las tropas francesas en Bilbao, aunque hubiesen vuelto á los quatro o más días de la operación, serán considerados prófugos, y saldrán del Señorío de Vizcaya, como se manda en el artículo segundo.</p>
<p>7.º La ocupación judicial del artículo 6 será extensiva a Iglesias y bie­nes, bien que si quedaron Religiosos Mercedarios y Carmelitas, quedarán por ahora los tales religiosos en sus habitaciones, y las Iglesias en su uso de hasta aquí, sin novedad también por ahora; de modo que la ocupación judicial se entienda inventario y conocimiento sin alteración en su actual aplicación.</p>
<p>8.º La ocupación inventario y avaluo de bienes se hará con intervención de los mismos procuradores, para darnos conocimiento de todo, y entonces señalaremos la pensión vitalicia que han de gozar mientras vivan los Reli­giosos no fugados, quedando a cargo de los procuradores su recibo y distribución.</p>
<p>9.º Para el convento de Agustinos no se reputarán fugados á los que se acogieron a casas de Bilbao, y regirá todo lo dicho para Mercedarios y Carmelitas de los artículos 7 y 8.</p>
<p>Nuestros Ministros de la Justicia, Negocios Eclesiásticos y de Hacienda quedan encargados del cumplimiento de este Decreto, cada uno en la parte que le toca.</p>
<p>Logroño 1º de Setiembre de 1808.- Firmado Joel Rey. Por S.M.. en au­sencia del Ministro Secretario de Estado. Gonzalo O&#8217;Farril. Es copia. José de Mazarredo&#8221;.</p>
<h5 style="text-align: right;">Fuente: Estanislao Labayru</h5>
]]></content:encoded>
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		<title>El Convento Carmelitano de San José de la Punta (Sestao)</title>
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		<pubDate>Sun, 05 Apr 2009 06:24:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
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<p><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/04/carmelitas-la-punta-1.jpg" class="floatbox" rev="group:196 caption:`carmelitas-la-punta-1`"><img class="alignright size-medium wp-image-327" title="carmelitas-la-punta-1" src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/04/carmelitas-la-punta-1-300x223.jpg" alt="carmelitas-la-punta-1" width="300" height="223" /></a></p>
<p><strong>Orígenes</strong></p>
<p>Descripción del Promontorio de Ugarte:</p>
<p>Loma estrecha y larga (1000 metros aproximada­mente), que se adentra en el río Nervión. Recibió el antiguo nombre de Ugarte (Ur-arte = entre aguas). Por el este y por el norte hay terrenos <strong>a</strong>renosos, y por el sur la recorre el río Galindo. Esta “lengua” de tierra fue llamada también Urbinaga.</p>
<p>En la Punta existía la ermita de San Nicolás de Ugarte, dedicada a San Nicolás de Bar¡. Muy con­currida por marineros.</p>
<p>Ciriquiain en “Los puertos marítimos vasconga­dos”, habla de los puertos del río Nervión y dice que hubo un puerto el de Uhart. Nadie lo encontraría hoy. Este autor lo ubica en el concejo de San Salva­dor del Valle, en la llanada de Ugarte; y hace refe­rencia al Galindo, como un regato seco y arenoso, seco dos veces cada día; a este lugar atribuye el puerto que aparece en la escritura de arras del rey don García del año 1040.</p>
<p>El Ugarte del promontorio de San Nicolás de Bari, consta en documentos como fondeadero de Ugarte. Parece que, cuando no se podía acceder hasta el interior del río, los barcos fondeaban en el promon­torio de la Punta.</p>
<p>En 1718, hacía doce años que estaba erigida la Provincia de San Joaquín de Navarra (1706), y a pesar de las diligencias realizadas por los Provincia­les para fundar casa de Desierto, como lo manda la ley, no se lograba.</p>
<p>Este lugar de Urbinaga, en 1718, el Padre Provin­cial Fray Agustín de Jesús María, decidió que fuese para su Desierto de la Provincia Carmelita de Navarra.</p>
<p><strong>Dificultades</strong></p>
<p>La extensión del terreno le pareció, al principio, pequeña para ubicar un desierto, además no tenía dinero para adquirir los terrenos.</p>
<p>El siglo XVIII, era un siglo de dificultades: las voluntades de las gentes se van lentamente apar­tando de los monasterios, y las antiguas fundacio­nes temen por su vida y ruegan a las autoridades no concedan más licencias.</p>
<p>Cuando ya estaban dispuestos a realizar la com­pra y habían nombrado a un encargado de llevarla a cabo, estalló la matxinada del Traslado de Aduanas, lo cual retrasó la compra y casi la hace imposible.</p>
<p>Al entrar en el Señorío, el Mariscal de Campo D. Blas de Loya, al frente de 3000 infantes y un regi­miento de caballería, para asegurar la paz en Vizca­ya (era éste muy afecto a la orden de los Carmelitas) y escuchó con interés a los Padres de Bilbao sobre el proyecto de fundación de casa desierto, prome­tiéndoles que haría todo lo posible.</p>
<p>En las escrituras de venta se lee cómo en las puertas de la iglesia parroquial del Concejo de San­ta María de Sestao un domingo 13 de Febrero de 1695, se quiere vender el monte de San Nicolás por no ser de ninguna utilidad, ni aprovechamiento, por ser tierra estéril y es inundada continuamente por el agua salada, y porque da muy poca renta al Conce­jo (100 reales al año). Era un juncal anegado conti­nuamente por el agua del mar.</p>
<p>A pesar de lo negativo del terreno no faltaron compradores: Simón de Mendieta, con 1300 duca­dos, que fueron pagados por Humberto Joaquín y Pedro Quartier, súbdito inglés este último, pero de tan mal ojo, tanto en la compra como en la explota­ción del islote que, muerto en Inglaterra, su hijo Pedro, menor de edad, hereda la propiedad con el montante de 74.296 reales y 6 maravedíes de plata de deuda.</p>
<p>Llegamos a 1718 y el padrastro curador del pequeño Quartier se niega irreductiblemente a la venta del lugar, aunque San Nicolás no hacía sino incrementar la deuda.</p>
<p>Tras un pleito de Bruno de Herueta, comisionado por el P. Provincial. El dueño del monte vendió resul­tándole provechosa porque los Carmelitas fueron buenos y fieles pagadores.</p>
<p>Se pagó la cantidad de 2000 ducados, que se convino pagarlos a razón de 60 al año, a más de los 74.296 reales y 6 maravedíes de plata de deuda.</p>
<p><strong>Nombre de Desierto</strong></p>
<p>El antiguo nombre de San Nicolás cede al de Desierto, y así se denomina a la parte de Barakaldo que cae junto a la ría, aunque la lengua de tierra donde estuvo el convento se denomina la Punta.</p>
<p>Lo más curioso es que el nombre de Desierto también vadeó la ría y nos encontramos con Desier­to-Erandio.</p>
<p>El camino de Bilbao transcurría por la margen derecha. Muchas personas venían a imponerse el escapulario carmelitano y venían hasta Erandio, donde estaba el embarcadero desde donde se cru­zaba la ría para acceder al Desierto. El embarcadero para el Desierto se convirtió en el habla simplificada de la gente en Desierto para la parte de Erandio. ¿A dónde vas? Al Desierto, refiriéndose al embarcadero de Erandio.</p>
<p><strong>Influencia de Barakaldo</strong></p>
<p>El desierto no estaba ubicado en territorio bara­kaldés. ¿Qué interés puede tener para la historia de Barakaldo? o ¿qué incidencia tuvo para nuestro municipio?</p>
<p>Con motivo de la desamortización desaparece el convento y hay un escrito del Ayuntamiento de Barakaldo al jefe político de Vizcaya:</p>
<p><em>“A V.S. con el debido respeto representan la sorpresa de sus vecinos y asistentes cuando han llegado a oír la traslación de los carme­litas descalzos del convento llamado San José de la Isla a otra provincia, particular­mente en el día que se ven privados de los Mercedarios Calzados de Burceña, pues siendo una de las anteiglesias de mayor población que tiene la provincia, les había quedado el recurso a dichos carmelitas, inmediatos o contiguos a esta dilatada an­teiglesia, en donde un considerable número de personas de este pueblo se </em>mantienen <em>con jornales y otros ejercicios a que se dedi­can en aquel convento por sus propios inte­reses. Otros han hallado en él remedio a sus apuros… Aplicados a su ministerio y al fo­mento de la labranza, alrededor de una mul­titud de pueblos que los estiman, necesitan: y buscan </em>y encuentran <em>en todos sus nego­cios, señor, sería la traslación de dicha co­munidad de una trascendencia perjudicial y de gravedad para estos habitantes y demás ‘, individuos, para verse abandonados los unos ‘ de su subsistencia, y los más que dejarían olvidar las obligaciones de ciudadano que, profesa la Religión Católica y que obvian tantos males…”.</em></p>
<p>De donde se puede deducir que en el siglo XVIII y comienzos del XIX, al menos, la potencia eco­nómica más fuerte de Barakaldo, a la que se acoge la mayor parte de sus habitantes, es la antigua jun­quera improductiva convertida en vega fértil gracias al esfuerzo tenaz y a la dirección de los Carmelitas del Desierto.</p>
<p>Esa misma planicie, será a finales del siglo XIX y durante el siglo XX, la potencia más fuerte de Vizca­ya y la que acogió a un gran número de habitantes como trabajadores de sus empresas.</p>
<p><strong>Técnica de regadío</strong></p>
<p>La huerta de los frailes carmelitas estaba en el monte de San Nicolás y la regaban con agua de llu­via; pero llegaban los meses de verano y las plantas se secaban. Se dieron cuenta de que algunas plan­tas de la vega aunque estuviesen afectadas por las mareas no se secaban, sino que se recuperaban y llegaban a fructificar. Esto, posiblemente les llevó a concebir la idea de regar con agua salada, para ello se construyó un fuerte muro alrededor de la vega, de tres metros de espesor y más de kilómetro y medio de longitud, con un talud de apoyo de tres metros. La labor de realización del muro estuvo a cargo de un fraile carmelita, Fray Juan de San José al que se le atribuía una fuerza descomunal.</p>
<p>Construyeron un chimbo (o balsa de agua) y un canal o pesquera que contenía piezas para la distri­bución del agua a las distintas parcelas cultivadas. El chimbo y el canal se llenaba de agua salada en las pleamares y y se vaciaban con la bajamar mediante compuertas.</p>
<p>Perpendicularmente al canal principal, los frailes prepararon las parcelas o tablares, que ocupaban toda la vega. Los tablares estaban dispuestos de forma que en ambos lados de cada uno de ellos y en toda su longitud quedaban formadas las regueras o zanjas que humedecían los tablares sin que el nivel del agua llegara a la superficie; de esta forma el salitre nunca llegaba a la raíz de las plantas. Los Carmelitas de La Punta fueron, los descubridores y pioneros de un sistema de regadío desconocido, que después se practicó en otros lugares costeros.</p>
<p>La vega estaba preparada para cultivar. Al princi­pio no podía sembrarse trigo porque maduraba antes de tiempo, tal era la ferocidad de aquellos arenales. Pero en seguida fueron muchos los frutos con cosechas de maíz, trigo y txakoli; hortalizas, manzanas… Se habla de recoger hasta 2000 fane­gas de trigo y maíz</p>
<p>El P. Ignacio de la Santísima Trinidad trabajó mu­cho en acomodar la tierra de labor, hizo levantar un curioso mapa de la vega. donde se reproduce a es­cala la vega solamente: a lo demás dio un tamaño ca­prichoso, diez veces mayor del que le corresponde.</p>
<p>La vega parece enrejada por líneas gruesas traza­das equidistantes, con una superficie total de más de 30 hectáreas.</p>
<p>Los grabados antiguos daban más importancia al Desierto, exagerando el tamaño de la Punta, mien­tras reducían la vega, que tenía 10 veces la exten­sión de la Punta.</p>
<p><strong>Pleitos con los carmelitas</strong></p>
<p>La presencia de los carmelitas no fueron siempre de una convivencia cordial y amistosa. Periódica­mente se rompía la armonía vecinal.</p>
<p>Entre todos los pleitos, recojo alguno que tuvo que ver con vecinos de Barakaldo.</p>
<p>El convento contaba con jornaleros de Barakaldo y Erandio. El Cura párroco de Sestao quiso cobrar los diezmos a la iglesia a los trabajadores allí donde ganaban sus jornales. Esto hizo que muchos jorna­leros abandonasen sus trabajos y los frailes encon­trasen problemas para encontrar trabajadores que quisieran trabajar para ellos.</p>
<p>En 1751 había varios vecinos de Barakaldo que debían algunos reales a los Carmelitas del Desierto por el maíz que les había entregado. El P Fray Fer­nando de San Joaquín, prior del convento, deman­dó a los deudores ante el Corregidor de Bizkaia y éste, a petición suya, ordenó que pagaran sus deu­das a la comunidad dentro de tres días y que en su defecto se les apremiaría a ello “por venta y remate de vienes”. La mayoría de los demandados no es­taba de acuerdo con la contabilidad que el conven­to había llevado con ellos porque aseguraban que aunque era cierto que se les había entregado el maíz, parte ya había sido pagado con carbón, paja y trabajos que habían realizado en la vega del con­vento.</p>
<p>El 1837. la ley de Desamortización de Mendizábal dio término a estas cuestiones al obligar a los Car­melitas a abandonar aquel idílico lugar, que fue tan laureado por todos los que se acercaban a estos parajes. Entre ellos</p>
<p>Guillermo Humboldt en 1801:</p>
<p><strong><em>“En el camino de Bilbao a Somorrostro no se puede olvidar el Desierto. Esta pequeña </em></strong><strong>penín­<em>sula, que forma el Ibaizábal, donde se vierte en él un pequeño arroyo de montañas, el Galindo, es uno de los puntos más encantado­res de toda España, pues desde él se divisa, de una vez, el paisaje de Bilbao, el mar con sus montes piramidales y Somorrostro”.</em></strong></p>
<p>Gaspar Melchor de Jovellanos:</p>
<p><strong><em>“16 de agosto de 1791.- Bajada al Desierto. ‘ Convento de Carmelitas Descalzos, situado entre dos brazos de la ría de Portugalete; todo bien cercado; con bosque; una bellísima vega;… “</em></strong></p>
<p>Félix María de Samaniego:</p>
<p><strong><em>“En el más sano clima de España, una fértil colina hermosea y domina el mar y la campa­ña…”</em></strong></p>
<p><strong><em> </em></strong></p>
<p><strong>Vida cotidiana de los frailes carmelitas</strong></p>
<p>Los carmelitas llevaban una vida muy austera, basada en la oración, en el trabajo y en la peniten­cia. Su alimentación era muy frugal, a base de pan, legumbres, hortalizas y algo de pescado que cap­turaban en el cauce desde Portugalete hacia Urbí­naga.</p>
<p>La enfermería y los servicios para los huéspedes eran objeto de mayor atención, reservando para los enfermos comodidades que ellos no se permitían. A los criados les entregaban sábanas, de las que ellos prescindían.</p>
<p><strong>Últimos años del convento</strong></p>
<p>En 1801, con motivo de la Zamacolada, y de la ocupación de Bilbao por parte de las tropas de Godoy, la Junta de Sanidad del Puerto pidió al Prior del Desierto sitio en el convento para alojar tripulan­tes de barcos puestos en cuarentena. A pesar de la oposición del prior, la Junta ocupó las casetas, paja­res y tejavanas de la vega. En 1805, se decretó que las ermitas fuesen destinadas a Lazareto.</p>
<p>En 1808 con motivo de la prohibición de los con­ventos por parte de José Bonaparte, los frailes se dispersaron.</p>
<p>En 1813 se volvió a reunir la comunidad. Se pudo recuperar casi todo lo que se había pasado a la Administración.</p>
<p>En 1816 se reanudó la observancia eremítica.</p>
<p>La Junta Suprema de Sanidad del Reino ordenó la retirada de los lazaretos del Desierto y los instaló en el castillo de Luchana.</p>
<p>¿Cómo se extingue la vida eremítica en San José de la Isla? ¿Qué día lo abandonaron definitivamente los religiosos?. El día 18 de septiembre de 1834 salen los religiosos del desierto.</p>
<p>El convento fue ocupado por las tropas de la Rei­na (Isabel II), se convirtió en un fuerte inexpugnable durante las Guerras Carlistas.</p>
<p>En la Segunda Guerra Carlista, 1874, la guarni­ción del Desierto se rinde a los carlistas.</p>
<p>En 1879 posee la propiedad la Compañía inglesa “Cantabrian”, que la vende con todos sus edificios y hornos a D. Francisco de las Rivas Ubieta, primer Marqués de Mudela, que hace de ella la fábrica de “San Francisco”.</p>
<p>En 1895, en capítulo, los carmelitas vuelven a demandar un Desierto y esta vez la comunidad que había habitado en San José de la Isla se ubica en Herrera, cerca de Miranda de Ebro, un santuario que había sido habitado por Cistercienses. Se compró el lugar y se instaló allí el Desierto. Este lugar se vio en 1903 que no prestaba las suficientes condiciones para lo que era un Desierto carmelita y adquirieron un nuevo emplazamiento en Hoz de Anero, una finca denominada Los Palacios de Rigada, en la provincia de Cantabria, donde todavía hoy existe una peque­ña comunidad de carmelitas descalzos que viven en ese Desierto, y que son los continuadores de la primitiva comunidad que habitó San José de la Isla.</p>
<h5 style="text-align: right;">Escrito por Daniel Castillo</h5>
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		<title>El Convento de los Mercedarios de Burceña</title>
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		<pubDate>Sat, 04 Apr 2009 06:24:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
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		<description><![CDATA[LOS ORÍGENES “La Santísima Imagen de Nuestra Señora de Burzeña es la Pa­trona del convento, es una vizcaína la más noble, y la más antigua de toda. Vizcaya, porque es tan antigua como el mismo Señorío: tenía su ermita adonde labró el Conde su Iglesia, por la gran de­voción que todo el Señorío tenía con [...]]]></description>
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<p>LOS ORÍGENES</p>
<p><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/04/mercedarios_burcenya_1.jpg" class="floatbox" rev="group:195 caption:`mercedarios_burcenya_1`" target="_blank"><img class="alignright size-medium wp-image-275" style="margin: 5px;" title="mercedarios_burcenya_1" src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/04/mercedarios_burcenya_1-300x196.jpg" alt="mercedarios_burcenya_1" width="300" height="196" /></a>“La Santísima Imagen de Nuestra Señora de Burzeña es la Pa­trona del convento, es una vizcaína la más noble, y la más antigua de toda<sub>.</sub> Vizcaya, porque es tan antigua como el mismo Señorío: tenía su ermita adonde labró el Conde su Iglesia, por la gran de­voción que todo el Señorío tenía con esta Santísima Imagen; y no sólo la Imagen, sino aún el <em>Convento </em>de Nuestra Señora de Merced es más antiguo que la ilustre Villa de Vilbao, de la cual dista una legua dicho Convento”<a name="_ftnref1" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn1">[1]</a></p>
<p>Explayábase ilusionado en estas consideraciones el sencillo histo­riador mercedario que no pudo advertir el error a que le inducía una fecha equivocada. Cuando nació el convento de Burceña, Bilbao existía siglos ha<a name="_ftnref2" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn2">[2]</a> y las naves de sus hijos surcaban las aguas que un día serían familiares a sus frailes.</p>
<p>Y la Virgen de Burceña no necesitaba cimentar su abolengo en frágiles comparaciones. Bastábale que su recuerdo se perdiera en el pasado. ¿Desde cuándo era venerada a orillas del Cadagua? En 1384 nos dice el Conde Fernán Pérez de Ayala que él había edificado su iglesia y, como patrono que era en consecuencia, la llama con de­recho “nuestro monesterio e iglesia que yo he hecho”<a name="_ftnref3" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn3">[3]</a>. Pero antes que la iglesita del conde, ¿existia ya la humilde y rústica ermita tan sólo de galas campestres adornada y hermosa por la fe y la plegaria de sus devotos?</p>
<p>Un indicio del aprecio en que el señor de Ayala tenía a esta iglesia de Santa María de Burceña y que al mismo tiempo nos per­mite remontar unos años en sus orígenes, es el siguiente. Fernán Pérez sucedió en el condado a su hermano mayor, Sancho Pérez de Ayala, muerto sin sucesión legítima,  como nos lo dice él mismo: “Este don Sancho Pérez non dejo fijos, legítimos salvo un fijo de ganancia que se diz Sancho Perez de Ayala. E entonces vino a la tierra don Fernán Perez de Ayala, su hermano mediano, e toma­ronlo por Señor, asi como era derecho de su linage, e por voluntad de Dios es oy el mayor del linage de Ayala<a name="_ftnref4" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn4">[4]</a>.</p>
<p>No sabemos qué año mataron los de Abendaño y Salcedo al dicho Sancho Pérez; pero sí que le tendieron asechanza en los montes de Llanteno. “E Don Sancho Perez non venie apercevido, sino con pocos. E corrio con su cavallo fasta cerca de Nuestra Señora de Respaldiza, onde malamente le mataron”<a name="_ftnref5" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn5">[5]</a>. Desde Respaldiza trajeron sus restos a Burceña para enterrarlos en la iglesia de la familia. Esto parece indicar que el suceso tuvo lugar antes de 1365, año en que don Fernán Pérez de Ayala fundó el monasterio de dueñas de Que­jana<a name="_ftnref6" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn6">[6]</a>, que había de polarizar después los favores de la casa de Ayala y ser su panteón familiar.</p>
<p>Desde la construcción hasta su entrega a los frailes mercedarios la iglesia de Santa María de Burceña estaría servida por algún clé­rigo nombrado por el patrono, ya que, aunque éste la llama “mones­terio”, sabemos que en la Vizcaya de la época nada más quiere decir este nombre que iglesia de patronato<a name="_ftnref7" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn7">[7]</a>. Dicha iglesia sería clara­mente útil para la piedad de lo3 fieles, pues las iglesias parroquiales de Abando y Baracaldo estaban alejadas.</p>
<p>Próxima a la iglesia poseía Don Fernán “la mi torre e casa que yo fice”, en que se acomodaron los religiosos y que no hemos de confun­dir con las torres de Luchana que se hallaban situadas ya a la orilla del Nervión<a name="_ftnref8" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn8">[8]</a>.</p>
<p>Era Don Fernán hombre de arraigada fe y piedad, como lo prue­ban, más aún que sus fundaciones religiosas, el hecho que su hijo y sucesor Pero López de Ayala tomó para basar su elogio: “amava e temia mucho a Dios. E ficiera grandes daños e venganzas por la mala muerte que dieron los gamboinos a Don Sancho Perez su hermano si no fuese tan buen christiano”<a name="_ftnref9" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn9">[9]</a>. Elogio elocuente y cumplido pa­ra un señor de su época, tan trabajada por las luchas de banderizos. Añadamos que, a la muerte de su esposa Doña Elvira Alvarez, ingre­so en la Orden de Predicadores<a name="_ftnref10" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn10">[10]</a>.</p>
<p>A principios de mayo de 1384, Don Fray Fernán Pérez de Ayala se acercaba ya a los ochenta años y solo le restaban diecisiete meses a su no corta vida<a name="_ftnref11" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn11">[11]</a>. Su hijo y futuro heredero, a quien asocia a la donación, Pero López de Ayala, era ya hacia años personaje im­portante en la corte de Castilla. Diez años antes (12-XII-1373) le ha­bía instituido heredero de su mayorazgo que comprendía las pose­siones de Baracaldo: “todo lo que yo he en el monesterio de San Juan de Quexana e todo lo que he al fuero de Ayala e todo lo que he en Orozco e en Varacaldo lo fago maiorazgo para <em>que lo ayudes </em>vos el dicho Pero Lopez mi hijo despues de mis días”<a name="_ftnref12" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn12">[12]</a>.</p>
<p>Para hacer la donación se reunieron en la casa-torre de Burceña, el anciano Don Fernán, su hijo y el comendador mercedario Fray Lorenzo de Monterrey. Vizcaya tenía, a la sazón, un sólo convento de religiosos, el de San Francisco de Bermeo<a name="_ftnref13" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn13">[13]</a>. Los mercedarios de Burceña serían los segundos. Don Fernán se había fijado en ellos, no sólo por su afición personal a la orden de la Merced y los traba­jos que sus religiosos soportaban en la redención de cautivos, sino también pensando en los “cristianos cautivos de esta tierra, provin­cia e montañas<a name="_ftnref14" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn14">[14]</a> que mas continuo son cautibos por ser marean­tes por los mares”. Le preocupaba la suerte de los hijos de la tierra.</p>
<p>La Orden de la Merced recibe del señor de Ayala la iglesia de Santa María de Burceña, la torre y casa cercana para residencia de los religiosos y para su sustentación numerosas tierras que nos per­miten calificar de verdaderamente magnífica la donación. Por su par­te los frailes habían de rogar a Dios por las almas de Don Fernán, de sus padres, de Sancho Pérez de Ayala y demás de su linaje que recibieran sepultura en Burceña.</p>
<p>No dejaron de presentarse dificultades en el primer siglo de vida del nuevo convento al que las casas de Pamplona y Logroño le dispu­taban el derecho a recoger limosnas en las regiones vecinas. El capí­tulo general de Guadalajara, en 1467, decreta -quizás zanjando la controversia- que Burceña sea casa aneja del convento de Logroño<a name="_ftnref15" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn15">[15]</a>; a éste le corresponden también las limosnas de Guiptízcoa<a name="_ftnref16" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn16">[16]</a>.</p>
<p>Pero la cuestión no terminó. Años después el obispo de Tuy y mercedario, Fray Diego de Muros, dicta sentencia arbitral sobre los limites de los conventos de Burceña, Estella y Logroño; dicha sen­tencia es confirmada por el capítulo general de Gerona en 1481 y se le ordena al comendador de Logroño que respete los derechos aje­nos<a name="_ftnref17" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn17">[17]</a>. Resuelto este problema, el convento de Burceña puede cre­cer y fortificarse como, en efecto, lo hace a lo largó del siglo XVI; de su seno nacerán hijos ilustres en la santidad, la ciencia y el go­bierno<a name="_ftnref18" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn18">[18]</a>.</p>
<p>No es propio de este artículo alejarnos de los días de la fundación del convento y no lo necesitamos para hallar al fraile más ilustre que de Burceña saliera, a Fray Juan de Zorroza, mártir de los moros en Baza, en 1482, cuando esperaba recursos para completar la reden­ción de cautivos.</p>
<p>Siglos después de su martirio se conservaba en el convento de Burceña el acta de su profesión religiosa o, al menos, el libro de pro­fesiones, hoy perdido.</p>
<p>Por él sabemos que Juan de Zorroza emitió sus votos el domingo 4 de junio de 1433 y en manos del, a la sazón, comendador de Bur­ceña Fray Miguel de Aguirre, bachiller en Teología y comendador perpetuo del dicho convento<a name="_ftnref19" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn19">[19]</a>. Otro dato interesante conservó el libro de profesiones acerca del Padre Aguirre y es que estuvo cin­co años en rehenes en Baza, cuando ésta se hallaba bajo la domina­ción mora<a name="_ftnref20" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn20">[20]</a>; sin que podamos puntualizar si este cautiverio tuvo lugar antes o después de la profesión de Zorroza.</p>
<p>Cómo naciera la afición del joven vástago de los Zorroza a la or­den y convento mercedario, es fácil de comprender. Desde su casa natal, si el arbolado no lo estorbaba, podía divisar la torre de Burce­ña y la espadaña de la ermita de la Virgen. Mientras larga distancia separaba a los habitantes de la casa Solar de Zorroza de su iglesia, parroquial de San Vicente de Abando, para llegarse a la iglesita de Burceña bastábales atravesar el río Cadagua. El prestigio de los frayles redentores, cuya misión encajaba tan plenamente en el ambiente, haría lo demás. Juan, segundón probablemente de su fa­milia, vio un camino abierto por el que enderezar su vida.</p>
<p>Si hemos de mantener el año 1416 como fecha de su nacimiento tendría quince años al tomar el hábito mercedario en Santa María de Burceña<a name="_ftnref21" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn21">[21]</a> y dieciséis al hacer su profesión. En 1432 el convento se hallaba aun en su juventud. No había cumplido los cincuenta años de su existencia y se debatía en las dificultades del reconocimiento de su autonomía.</p>
<p>La comunidad que habitaba en la antigua torre de los Ayala se­ria pequeña. Sus actividades habituales: el culto y la recolección de limosnas para la redención. Es indudable que también atendería es­piritualmente a los habitantes de las cercanías. De cuando en cuan­do un acontecimiento extraordinario: la marcha de 103 redentores a tierras de moros<a name="_ftnref22" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn22">[22]</a>.</p>
<p>Al emitir sus votos, Juan de Zorroza sabía bien la vida que abra­zaba. La entrega a Dios y al prójimo, la redención, posiblemente la cautividad y el martirio. Su vida en la Orden de la Merced pasará al olvido, para nosotros, hasta que llegue el momento culminante de su martirio, al cabo de cincuenta años de vida religiosa. Nada sabe­mos de ellos, pero son la raíz y el secreto de un final glorioso.</p>
<p>EL DOCUMENTO FUNDACIONAL</p>
<p>1. Su transmisión</p>
<p>1. En el archivo cíe los Duques de Alba existió este documento, según testimonio del Marqués de Lozoya<a name="_ftnref23" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn23">[23]</a> ¿Era original o copia autorizada o simple? Lozoya, que en otros casos de copias advierte, nada dice.</p>
<p>2. Copia simple, varios siglos posterior, se conserva en el Ar­chivo de la Corona de Aragón (Barcelona)<a name="_ftnref24" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn24">[24]</a> , entre otros papeles procedentes del archivo antiguo de los mercedarios de Barcelona.</p>
<p>3. Lo publicó Fray FRANCISCO DE LEDESMA en su <em>Historia breve de la fundación del convento de la Purissima Concepcion de María Santissima, llamado comúnmente de Alarcon y del convento de San Fernando, de Religiosas del Real Orden de Nuestra Señora de la Merced, Redención de Cautivos<a name="_ftnref25" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn25"><strong>[25]</strong></a>.</em></p>
<p>4. Lo transcribió JUAN RAMON DE 7TURRIZA ZARALA en <em>su Historia General de Vizcaya. </em>De los varios manuscritos que per­sonalmente hizo, aparece en los dos que se han publicado con los apéndices documentales, a saber, el de 1875<a name="_ftnref26" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn26">[26]</a> y el de 1793<a name="_ftnref27" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn27">[27]</a>. Es de notar que mientras en el primero aparece añadido al final -quizás porque hizo la copia después de transcrita parte de la obra-, en el segundo aparece ya en el orden correspondiente. Itu­rriza conoció la obra del Padre Ledesma, al menos la menciona<a name="_ftnref28" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn28">[28]</a>.</p>
<p>5. Nuevamente lo transcribe y publica JUAN E. DELMAS en su interesante estudio sobre Las <em>torres de Luchana desde su funda­ción hasta su ruina<a name="_ftnref29" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn29"><strong>[29]</strong></a>.</em> LABAYRU<em> </em>reproduce este texto sin modi­ficar ni aun los más manifiestos errores<a name="_ftnref30" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn30">[30]</a>.</p>
<p>Analizados los diversos textos llegamos a las siguientes conclusio­nes: a) Las transcripciones de Ledesma, Iturriza y Delmas lo son, directa o indirectamente, de la copia autorizada por el mismo notario que asistió a la donación, Juan Ortiz de Unçaa, a petición del propio Fr. Lorenzo de Monterrey y por mandato del donante, Fernán Pérez de Ayala, y podemos pensar que en el mismo acto o inmediata­mente después.</p>
<p>b) ITURRIZA advierte que hace su copia de la que se conser­vaba en el archivo de Burceña. LEDESMA nada dice de la suya, pero personalmente o a través de algún hermano en religión puede darse por cierta la misma procedencia. Las diferencias entre ambos,  de escasa monta si prescindimos de alguna omisión, pueden expli­carse por defecto de la nueva transcripción.</p>
<p>c) La transcripción más defectuosa de todas es la de DELMAS, sin que pueda precisarse hasta qué punto la responsabilidad de errores y variantes haya de recaer sobre Delmas o sobre el manus­crito que utilizó. Delmas conocía y utilizó la obra de Iturriza en sus estudios; incluso pudo tener entre manos la edición de Fita. Sin embargo, las diferencias ortográficas de su transcripción y otras va­riantes obligan a pensar que el manuscrito base de su edición fue otro que el utilizado por Iturriza, si bien algunas coincidencias su sugerirían el influjo de Iturriza en la interpretación. Algunas omisiones -dos en concreto- comunes pudieran deberse también a la existen­cia de otra copia, distinta de la manejada por Ledesma y que fuera la última razón de la coincidencia.</p>
<p>De todas maneras disponemos de material más que suficiente para fijar el texto del documento fundacional. Para darlo hemos tomado por base la transcripción de Iturriza (según la edición de Fita), que se muestra más respetuosa que Ledesma con la ortogra­fía; sin que pretendamos dar la ortografía original. En las lecciones variantes no se plantea problema especial, pues el contexto del do­cumento obliga en todo; los casos a una opción determinada. Ello no obsta para que, a pie de página, anotemos las variantes que pudieran tener algún interés, aunque a veces se trate de evidentes errores del copista; prescindiremos de las puramente ortográficas que por lo tardío de las transcripciones no ofrecen interés alguno. En las notas distinguimos las dos redacciones de la obra de Iturriza; llamamos A a la de  1735, editada por Fita, y B a la de 1793, editada por Rodríguez.</p>
<p>2. El texto</p>
<p>Sepan quantos esta carta et donación no rebocable et perpetua para siempre jamas vieren et leieren como yo el conde Fernan Perez<a name="_ftnref31" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn31">[31]</a> de Ayala et en nombre de Pero Lopez mi fijo legitimo et heredero de mi estado fago esta perpetua donación para en todo el tiempo del mundo<a name="_ftnref32" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn32">[32]</a> a bos el devoto religioso el licenciado frai Lorenzo de Monterrei de la orden de Santa Maria de la Merced et comendador, del nuestro monesterio et iglesia que yo obe fecho et edificado en el lugar de Burceña, pueblo de Baracaldo, de las En­cartaciones del Señorio de Vizcaya, por la gran voluntad et devoción que yo  he a la dicha orden de Santa Maria por las muchas et buenas obras pias en que los frailes della se emplean rescatando et sacando de poder de moros e cautiverio a los cristianos que ende estan en gran<a name="_ftnref33" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn33">[33]</a> laceria et<a name="_ftnref34" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn34">[34]</a> peligro de perder la fee santa, pasando como pasan grandes peligros et trabajos por mares et tierras por los librar et rescatar gastando<a name="_ftnref35" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn35">[35]</a> de sus algos et haberes et ende sacando cautivos de esta tierra, provincia et montañas que mas continuo son cautivos por ser mareantes por los mares. Por ende acatando lo suso dicho et para que mejor se puedan emplear en la tan santa obra et se animen los otros buenos cristianos a dar a esta orden para lo suso dicho, os dono et do<a name="_ftnref36" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn36">[36]</a> por mi et mis subcesores del mi estado, en nombre de toda la orden, la<a name="_ftnref37" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn37">[37]</a> mi iglesia que yo obe fecho et edificado para mí devocion intitulada Santa María de Burceña, ribera del brazo de mar et rio caudal Cadaguas llamado, que viene et pasa por la villa de Valmaseda et pasa por las mis torres de Luchana a la mar fasta el puerto de la villa de Portugalete, por las muchas mercedes et beneficios que la Virgen Maria siempre me ha fecho et me face, para que lo haiades et gocedes para siempre et sirvades a la Virgen Maria con todos los privillegios et perdonanzas que yo tengo ganadas de los santos papas Apostolicos et de los venerables obispos de Calaorra et la Calzada para todos los que ende so, enterraren et hi ende estobieren a oir los santos oficios en pro de las animas de los fieles cristianos.</p>
<p>Ansi mismo os dono<a name="_ftnref38" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn38">[38]</a> para en que moredes<a name="_ftnref39" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn39">[39]</a> et bibades bos et los frailes presentes et foturos la mi torre e casa<a name="_ftnref40" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn40">[40]</a> que yo fice et he acerca de la Eglesia con todas sus guertas e tierras et antezanas, bagos<a name="_ftnref41" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn41">[41]</a> et por plantar, dende la casa de Sancho Perez de Tapia fasta la casa de Juan Vrtiz<a name="_ftnref42" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn42">[42]</a> de Burceña mi merino et alcaide de las mis torres de Luchana et Cadahalso et sus tierras et montes et pasaje de tapia et otros bienes et casas foreras que yo he et tengo en la dicha tierra et valles del dicho pueblo et en sus comarcas et sus terminos<a name="_ftnref43" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn43">[43]</a>; et asi mismo haiades por buestro propio suelo et tierra para os sustentar et aprovechar et plantar<a name="_ftnref44" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn44">[44]</a> et sembrar et criar todo el suelo et tierra que esta dende el esquinal de la casa et guerta de Pedro Urtiz de Unsaa mi mayordomo, fasta la mar, derecho abajo por el camino real que viene de Balmaseda a Portogalete fasta el regato encañado<a name="_ftnref45" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn45">[45]</a> nombrado de Mespele­rreca derecho abajo fasta la mar salada et río suso declarado que para por delante de la mi eglesia de Santa Maria de Burceña, et las mis torres de Luchana, con todos sus pastos, herbages, tierras bagas<a name="_ftnref46" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn46">[46]</a>, labradas e por labrar, aguas corrientes et estancos, et dehesas et suelos<a name="_ftnref47" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn47">[47]</a> plantados et por plantar con lo demas de ello annejado et a mi tocante en la dicha tierra os dono dende la foxa del monte fasta abajo la piedra del río, para que la haiades et gocedes para siempre para el dicho monesterio et sacar cautibos et para que fagades otros santos sacrificios, et por que roguedes a Dios por mi alma et de mis señores padre et madre que Dios hala, et por el alma de Sancho Perez de Ayala mi hermano que esta ende enterrado en la dicha eglesia con otros de mi casa e linaje; et otrosi os do ende luego los mis paramentos et almalafas et aljubas, et raciles et tapettes<a name="_ftnref48" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn48">[48]</a> para la dicha eglesia et servicios de Dios et  todo el<a name="_ftnref49" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn49">[49]</a> algo que ende mas haia <a name="_ftnref50" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn50">[50]</a> en la dicha mi casa para buestro servicio, para que lo haiades et tengades<a name="_ftnref51" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn51">[51]</a> et poseiades quietamente, et fago esta presente carta de donacion por las razones susodichas, con todas las mejoras, vinculos et fuerzas que al pre­sente se pueden facer et por tiempo futuro facer podrian para que ninguno, nin algunos [del mi estado, casa linaje e descendencia, ni otros algunos quier que sean os lo perturben ni quiten; mas antes si alguno o algunos]<a name="_ftnref52" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn52">[52]</a> os contrabinieren o contrallaren a esta mi voluntad et donación que ansi yo bos fago<a name="_ftnref53" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn53">[53]</a> nuestro Señor Jesu­cristo et la Virgen Santa Maria<a name="_ftnref54" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn54">[54]</a> sean, buestros defensores de todo daño, traicion et alebosia et de malos acometimientos<a name="_ftnref55" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn55">[55]</a> de malos homes de sin temor de Dios nuestro Señor et de justicia del mundo, sino que siempre os sean como yo al presente lo so¡ los míos subce­sores<a name="_ftnref56" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn56">[56]</a> en buestra defensa y quien lo contrario a esta mi<a name="_ftnref57" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn57">[57]</a> donacion ficiere la maldicion de Dios omnipotente e de Santa Maria su madre et la mia venga sobre el.</p>
<p>Fue fecha esta donacion en el lugar de Burceña, dentro de la casa et torre a cuatro días de mayo del año del nacimiento del nuestro Salvador Jesucristo de mil doscientas e ochenta e cuatro años: a lo qual fueron et se hallaron presentes por testigos de la dicha donación con el dicho señor conde Fernan Perez de Ayala et su fijo Pero Lopez et ante mi el escribano Sancho de Tapia, Ochoa de Burceñá et Joan de Nesana et otros vecinos de dicho pueblo et firmo el dicho señor conde et su fijo<a name="_ftnref58" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn58">[58]</a>. Pero Lopez. -Fernan Perez- Pero Lopez. E fizelo<a name="_ftnref59" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn59">[59]</a> escribir e notar por mandato de dicho señor Conde, Juan Urtiz de Unsaa escribano. Et yo Juan Urt1z de Unsaa, escribano del rey nuestro señor fui notario suyo [e de la merindad e junta de Ayala presente fui a todo lo que]<a name="_ftnref60" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn60">[60]</a> de suso dicho es en esta donacion perpetua juntamente con el señor conde Fernan Perez et su fijo Pero Lopez et testigos dj esta donación por­petua e per mandado da dicho soñar conde la fiz escribir et notar a ruego de dicho frai Lorenzo de Monterrei de la dicha orden de la Merced: et por ende en testimonio de lo suso dicho fíze<a name="_ftnref61" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn61">[61]</a> aqui este mio signo acostumbrado que es atal. -En testimonio de ver­dad -Juan Urtiz de Unsaa.</p>
<p><em>3. La fecha</em></p>
<p>Todas las copias que conocemos del documento fundacional dan la fecha de 1284. Ello nos lleva a pensar que, quizás, esta fecha se hallara ya en la escritura original o por lo menos en una de las primeras copias.</p>
<p>Sin embargo, está ciertamente equivocada. He aquí las razones: 1.4 Don Fernán Pérez de Ayala vivió de 1305 a 1385<a name="_ftnref62" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn62">[62]</a> y su hijo Pero López de Ayala de 1333<a name="_ftnref63" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn63">[63]</a> a 1407<a name="_ftnref64" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn64">[64]</a>. En la escritura de Burceña llama Fernán Pérez a Pero López, “mi fixo lexitimo et heredero de mi estado”. Ahora bien, Fernán fundó el mayorazgo de Ayala por público instrumento datado a 12 de diciembre de 1373 (era 1411), nombrando sucesor suyo a Pero López<a name="_ftnref65" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn65">[65]</a> y lo confirma en su testamento hecho en Vítoria a 6 de enero de 1375 (era 1413)<a name="_ftnref66" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn66">[66]</a> 2º El mismo documento fundacional nos dice que dona a los mercedarios su iglesia y monesterio en “Burceña, pueblo de Bara­caldo, en las Encartaciones del Señorío de Vizcaya”. Ahora bien, en 1357, en el documento fundacional de San Francisco de Bermeo, dice el Señor de Vizcaya, Don Tello: “acordamos de facer vn mo­nesterio de fraires en el nuestro Señorío de Vizcaya, por quanto en todo el nuestro Señorio non havia monesterio ninguno de orden de religiosos<a name="_ftnref67" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn67">[67]</a>. Ello excluye claramente la existencia de un convento mercedario de Burceña.</p>
<p>3.<sup>4</sup> El documento que nos ocupa menciona al “puerto de la villa de Portugalete”. Y Portugalete fue fundada por la Señora de Viz­caya, Doña María Díaz de Haro, en 1322<a name="_ftnref68" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn68">[68]</a>.</p>
<p>4º La Orden de la Merced celebró el año 1317, en Valencia, un capítulo general de trascendental importancia para el futuro de la Orden. Sus actas<a name="_ftnref69" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn69">[69]</a> nos dan a conocer las distintas casas que entonces contaba. Burceña no aparece; prueba inequívoca de que aún no existía<a name="_ftnref70" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn70">[70]</a>.</p>
<p>Hemos acumulado todas estas razones que obligan a retrasar al siglo XIV la fundación de Burceña a fin de que se vea claramente que para salvar la fecha de 1284 no basta rastrear entre las genealo­gías de los Ayalas, la existencia de un Fernán Pérez de Ayala ante­rior al padre del Canciller. J. E. DELMAS que en su Guía histórico descriptiva <em>del </em>viajero en el Señorío <em>de Vizcaya </em>(Bilbao, 1865)<a name="_ftnref71" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn71">[71]</a> había dado por buena la corrección de ITURRIZA <a name="_ftnref72" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn72">[72]</a> y admitido la fecha de 1384, volvióse atrás<a name="_ftnref73" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn73">[73]</a>. Pretende que Fernán Pérez de Ayala vivió en el siglo XIII y erróneamente porque los mismos datos familiares de don Fernán que Delmas aduce lo identifican claramente -a pesar de alguna equivocación- con el padre del canciller<a name="_ftnref74" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn74">[74]</a>, de quien reconoce que escribió a principios del si­glo XIV, y que fué -y no un imaginario Pedro Pérez- quien en unión de su padre hizo la donación de Burceña. Es extraño que el embrollo cronológico de Delmas lograra ser aceptado por LABA­YRU<a name="_ftnref75" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn75">[75]</a>.</p>
<p>Ya ITURRIZA, a fines del siglo XVIII, propuso retrasar un siglo la fecha fundacional<a name="_ftnref76" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn76">[76]</a>. Hoy lo admiten con generalidad los histo­riadores que se han preocupado del problema<a name="_ftnref77" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftn77">[77]</a>. El error se expli­caría fácilmente suponiendo la omisión inadvertida da una C en la datación de la copia que sirvió de arquetipo a las demás.</p>
<p><strong> </strong></p>
<hr size="1" /><a name="_ftn1" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref1">[1]</a> Fray FRANCISCO DE LEDESMA<strong>. </strong><em>Historia breve de la fundación del convento de la Purissima Concepción de María Santissima, llamado común­mente de Alarcón </em>(Madrid 1709), p. 249.<a name="_ftn2" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref2">[2]</a> Decimos «siglos ha», pues, en 1300, don Diego López de Haro otorga la carta-puebla a la puebla ya existente de Bilbao, si bien a la sazón parte de la anteiglesia de Begoña. Don Diego dio independencia y ser de villa a Bilbao. Únicamente en este sentido restringido puede llamársele fun­dador.</p>
<p><a name="_ftn3" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref3">[3]</a> Carta fundacional del monasterio de Burceña, cuyo texto damos a continuación.</p>
<p><a name="_ftn4" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref4">[4]</a> FERNÁN PÉREZ DE AYALA, Árbol <em>de l</em>a Casa <em>de </em>Ayala, en J. DE CONTRERAS. <em>Introducción </em>a la biografía <em>del Canciller </em>Ayala (Bilbao, 1950), p. 142-3</p>
<p><a name="_ftn5" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref5">[5]</a> <em>Ibid. p, 142. </em>Véase cómo narra la muerte LOPE GARCIA DE SALAZAR<strong>. </strong><em>Las bienandanxas e fortunas </em>(edíc. Rodríguez Herrero; Bilbao, 1955), <em>p. 254.</em></p>
<p><a name="_ftn6" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref6">[6]</a> <a href="http://cfr.la/"><em>Cfr. la</em></a> continuación de PERO LÓPEZ DE AYALA al Arbol de la Casa de <em>Ayala. loc. cit. p. 161.</em></p>
<p><a name="_ftn7" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref7">[7]</a> <a href="http://cssr.a.e.de/"><em>Conf. A. E. </em><em>DE</em></a> MAÑARICUA. Santa María de Begoña en la historia es­piritual <em>de Vizcaya </em>(Bilbao, 1950), p. 131-4.</p>
<p><a name="_ftn8" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref8">[8]</a> Sobre <em>estas </em>torres de Luchana c<em>fr. J, E. </em>DELMSA. <em>Bilbao. Cosas </em>de <em>antaño. Las </em>torres de <em>Luchana, desde su fundación hasta su ruina </em>en «Euskal-Erria» <em>21 (1899) 54-8, 90-3. 140.3, 174-8, 212-7. 234-9. 269-72 y 302-<sup>,</sup>5. </em>J. DE <a href="http://ybarra-p.de/">YBARRA-P. DE</a> GARMENDIA. <em>Torres </em>de <em>Vizcaya 1, </em>(Madrid, <em>1946), p. 262-6 </em>y lám. <em>101-2.</em></p>
<p><a name="_ftn9" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref9">[9]</a> PERO LÓPEZ DE AYALA, loc. Cit. t. p, 143.</p>
<p><a name="_ftn10" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref10">[10]</a> <em>Ibid, p. 1918</em></p>
<p><a name="_ftn11" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref11">[11]</a> Murió el 15-X-1385. Cfr. PERO LÓPEZ DE AYALA, loc. cit. p. 151.</p>
<p><a name="_ftn12" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref12">[12]</a> Escritura de fundación del mayorazgo de Ayala, en CONTRERAS. p, 62.</p>
<p><a name="_ftn13" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref13">[13]</a> Por el documento fundacional del convento de San Francisco de Bermeo otorgado por Don Tello, señor de Vizcaya, en 1357, sabemos que a la sazón no existía convento de frailes en Vizcaya (Cfr. texto en ITURRIZA<strong>. </strong><em>Historia general de Vizcaya, </em>edic, Rodríguez, Bilbao, 1936, p. 512). No tenemos noticia de que, a pesar de la donación de 1182 (texto en MANARICÚA,<strong> </strong><em>la. cit. </em>apén. I), se instalaran monjes premonstratenses en San Juan de Gaztelugach. Por lo que hace a San Agustín de Echebarría (Elorrio), está a punto de publicarse en <em>Scriptorium Victoriense, </em>revista del Seminario de Vi­toria, un artículo nuestro en que <em>se </em>estudia el problema de <em>si lo ocuparon monjes</em>; <em>los </em>datos que poseemos del siglo XIII parecen demostrar <a href="http://que.sl/"><em>que si</em></a><em> </em>en algún tiempo los hubo, en dicho siglo todo se reducía a la vida de comunidad de los beneficiados sirvientes.</p>
<p><a name="_ftn14" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref14">[14]</a> Vizcaya, Guipúzcoa y Santander</p>
<p><a name="_ftn15" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref15">[15]</a> Domus autem de Burcenya sit adnexa domui de Logronyo». Texto en <em>G.VAZQUEZ. La Merced a mediados de los siglos XV y XVI. Documentos inéditos y observaciones (Roma, 1931), p. 50.</em></p>
<p><a name="_ftn16" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref16">[16]</a> Item fuit stabílitum quod terra de Lepuaca, sit conventus de <em>Lo­</em>gronyo <em>(Ibid. 51</em><em>l).</em></p>
<p><a name="_ftn17" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref17">[17]</a> G. VÁZQUEZ. Manual de Historia de l<em>a Orden de Nuestra Señora de la Merced. </em><em>I </em>(Toledo, 1931), p. 382</p>
<p><a name="_ftn18" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref18">[18]</a> <em>G. </em>VÁZQUEZ. <em>Breve reseña de loa convento de la Orden de la Meced (Roma, 1932), p. 12.</em></p>
<p><a name="_ftn19" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref19">[19]</a> Cfr. Biblioteca Nacional de Madrid, manuscrito <em>2.443, </em>fol. 63 r. <em>y G. Henao. Averiguaciones de las antigüedades de Cantabria, II </em>(Salamanca. <em>1891), p, 324.</em></p>
<p><a name="_ftn20" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref20">[20]</a> Biblioteca Nacional de Madrid, manuscrito <em>2.443. </em>fol. 63 v. Aunque dice <em>Baeza, se </em>refiere a <em>Baza; </em>Baeza hacía tiempo que había sido recon­quistada.</p>
<p><a name="_ftn21" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref21">[21]</a> E. J. DE LABAYRU <em>(Galería de bascongados ilustres en religión, Bil­bao. 1893, p. 19) </em>da como fecha de la toma de hábito, tomada probablemente <em>de los </em>apuntes manuscritos del Padre Lápido, comendador de Burceña a fines del siglo XVIII,<em> el </em>año <em>1431, lo </em>que conviene con el 1432 de la profesión.</p>
<p><a name="_ftn22" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref22">[22]</a> De tres redenciones hechas por los frailes de Burceña en el siglo XIV no ha llegado noticia: la del Padre Aguirre que queda mencionada, la del Padre Zorroza y, en 1495, otra en que Intervino el comendador de este convento y que no puede ser la del Padre Aguirre por la distancia de tiempo (Cfr. VÁZQUEZ. <em>Manual, I, p. 396).</em></p>
<p><a name="_ftn23" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref23">[23]</a>CONTRERAS. <em>Obra citada, p. 118.</em></p>
<p><a name="_ftn24" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref24">[24]</a> Monacales, Hacienda, 2676</p>
<p><a name="_ftn25" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref25">[25]</a> Madrid, 1709. <em>p. 247-8.</em></p>
<p><a name="_ftn26" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref26">[26]</a> Publicada por F. PITA (Barcelona, <em>1884), .p. 402-3.</em></p>
<p><a name="_ftn27" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref27">[27]</a> Publicado por A. RODRIGUEZ (Bilbao, 193B), <em>p. 477-9</em></p>
<p><a name="_ftn28" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref28">[28]</a> Cfr. edic. Rodriguez, <em>p. 319.</em></p>
<p><a name="_ftn29" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref29">[29]</a> DELMAS, <em>Loc. cit. p. 91-3.</em></p>
<p><a name="_ftn30" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref30">[30]</a> <em>Historia general del Señorío de Bizcaya, II </em>(Bilbao, <em>1897), p,91-93.</em></p>
<p><a name="_ftn31" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref31">[31]</a> DELMAS :<em>Lopez. </em>Errata indudabbe, pues más abajo aparece repe­tidas veces como  Pérez.</p>
<p><a name="_ftn32" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref32">[32]</a> ITURRIZA a: <em>mando. Errata clara </em></p>
<p><a name="_ftn33" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref33">[33]</a> DELMAS: OMITE <em>gran </em></p>
<p><a name="_ftn34" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref34">[34]</a> DELMAS: <em>en. </em></p>
<p><a name="_ftn35" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref35">[35]</a> DELMAS: <em>quitando. </em></p>
<p><a name="_ftn36" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref36">[36]</a> LEDESMA: <em>doto. </em>ITURRIZA A, y DELMAB: <em>todo­</em></p>
<p><a name="_ftn37" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref37">[37]</a> LEDESMA: de la. Introduce <em>la de como </em>consecuencia de <em>doto.</em></p>
<p><a name="_ftn38" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref38">[38]</a> ITURRIZA A: <em>ordono. </em>DELMAS :<em>ordeno.</em></p>
<p><a name="_ftn39" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref39">[39]</a> ITURRIZA A. y DELMAS: <em>morides.</em></p>
<p><a name="_ftn40" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref40">[40]</a> ITURRIZA B.: <em>casas.</em></p>
<p><a name="_ftn41" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref41">[41]</a> DELMAS: <em>baxos,</em></p>
<p><a name="_ftn42" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref42">[42]</a> DELMAS e ITURRIZA A.: <em>Juan Cruz</em></p>
<p><a name="_ftn43" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref43">[43]</a> LEDESMA e ITURRIZA A.: <em>conterminos</em></p>
<p><a name="_ftn44" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref44">[44]</a> LEDESMA: <em>aprovechar de plantíos</em></p>
<p><a name="_ftn45" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref45">[45]</a> LEDESMA: <em>y cañada</em></p>
<p><a name="_ftn46" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref46">[46]</a> <em>DELMAS: boxas</em></p>
<p><a name="_ftn47" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref47">[47]</a> DELMAS: <em>lechos.</em></p>
<p><a name="_ftn48" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref48">[48]</a> DELMAS : <em>rapetes.</em></p>
<p><a name="_ftn49" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref49">[49]</a> DELMAS: e.</p>
<p><a name="_ftn50" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref50">[50]</a> LEDESMA: <em>ay.</em></p>
<p><a name="_ftn51" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref51">[51]</a> DELMAS : suprime <em>et tengades,</em></p>
<p><a name="_ftn52" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref52">[52]</a> Lo incluido entre [] solamente aparece en Ledesma.</p>
<p><a name="_ftn53" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref53">[53]</a> DELMAS: F<em>ago en.</em></p>
<p><a name="_ftn54" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref54">[54]</a> LEDESMA omite la mención de N<sub>•</sub> S. Jesucristo y dice: F<em>ago y a la Virgen.</em></p>
<p><a name="_ftn55" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref55">[55]</a> DELMAS: omite <em>de malos acometimientos</em></p>
<p><a name="_ftn56" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref56">[56]</a> DELMAS: <em>defensores.</em></p>
<p><a name="_ftn57" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref57">[57]</a> DELMAS omite: mi</p>
<p><a name="_ftn58" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref58">[58]</a> DELMAS: tio</p>
<p><a name="_ftn59" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref59">[59]</a> ITURRIZA <em>A. y </em>DELMAS: <em>fuelo.</em></p>
<p><a name="_ftn60" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref60">[60]</a> Lo incluído entre [ ]<em> solamente </em>en Ledesma. DELMAS: <em>su notario suyo de susodicho fice esta donacion perpetua</em></p>
<p><a name="_ftn61" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref61">[61]</a> LEDESMA:<em> fue</em><em>.</em></p>
<p><a name="_ftn62" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref62">[62]</a> <em> R. </em>DE FLORANES<em><sub>•</sub></em> <em>Vida literaria del canciller mayor de Castilla D. Pe­dro López de Ayala </em>en «Colección de documentos inéditos para la historia <em>de </em>España, tomo 19 (Madrid, 1851), p. 39-43.</p>
<p><a name="_ftn63" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref63">[63]</a> CONTRERAS, <em>P. 38.</em></p>
<p><a name="_ftn64" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref64">[64]</a> <em>El 23-XII-1406 </em>vivía aún, aunque «enfermo echado en una cama en las casas de su morada» en Calahorra, consta de su testamento (CONTRERAS, <em>p.115). Dobió </em>morir poco después, según la continuación anó­nima de la genealogía de los Ayala, «en Calahorra en edad de setenta y cinco años <em>(ibid p.155).</em></p>
<p><a name="_ftn65" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref65">[65]</a> Documento en CONTRERAS, p. 61-7<em> </em></p>
<p><a name="_ftn66" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref66">[66]</a> <em>Ibid. p. 76</em></p>
<p><a name="_ftn67" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref67">[67]</a> Texto de ITURRIZA (edic. Rodríguez) p. 512</p>
<p><a name="_ftn68" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref68">[68]</a> <a href="http://cfr.la/">Cfr. la</a> carta-puebla en CIRIQUIAIN-GAIZTARRO. <em>Monografía </em><a href="http://xn--histr-3ta.ca/"><em>histórica</em></a><em> de la Muy Noble Villa y Puerto de Portugalete </em>(Bilbao, 1942), p, 221.</p>
<p><a name="_ftn69" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref69">[69]</a> <em>Las publicó G. VAZQUEZ. Actas del capítulo general de 1317 cele­brado en Valencia, en que fue elegido maestro general el Ven. Raimundo Albert. Roma, 1929.</em></p>
<p><a name="_ftn70" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref70">[70]</a> Lo hizo observar, en primer lugar, VÁZQUEZ. <em>Manual, </em>I, p. 248, nota 1</p>
<p><a name="_ftn71" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref71">[71]</a> Pág. 330<sub>•</sub></p>
<p><a name="_ftn72" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref72">[72]</a> Cfr. ITURRIZA (edíc. RodrIguez), p. 479.</p>
<p><a name="_ftn73" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref73">[73]</a> “Euskal-Erria” 21 (1888) 91 y nota, en LABAYRU <em>Historia, </em>II, g 797-8</p>
<p><a name="_ftn74" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref74">[74]</a> Compárese la enumeración de los hijos de Fernán Pérez de Ayala que trae Delmas en su nota, con la del propio Canciller en la continuación <em>al ArboI de la Casa de Ayala </em>escrito por su padre (CONTRERAS, p. 147-8).</p>
<p><a name="_ftn75" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref75">[75]</a> <em>Historia, </em><em>II, .p. 250</em></p>
<p><a name="_ftn76" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref76">[76]</a> ITURRIZA (edic. Rodríguez), p. 479; cfr. Edic. Fita, p. 403</p>
<p><a name="_ftn77" href="http://www.mitxel.paulesbarakaldo.com/barakaldo/el-convento-de-los-mercedarios-de-burcena/#_ftnref77">[77]</a> VAZQUEZ, <em>Manual</em>, I, p. 248 y <em>Breve reseña</em>, p. 12. MAÑARICUA, <em>Santa María de Begoña</em>, p. 132, nota 51. J. DE ARRIAGA, <em>Los mercedarios de Burceña</em> en “Estudios” (1955) 122.</p>
<h5 style="text-align: right;">Escrito por Andrés E. de Mañaricua</h5>
</div>
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		<title>El Monasterio Mercedario de Burceña</title>
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		<pubDate>Fri, 03 Apr 2009 06:23:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<div class="storycontent"><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/04/mercedarios_burcenya_2.jpg" class="floatbox" rev="group:193 caption:`mercedarios_burcenya_2`" target="_blank"><img class="alignright size-medium wp-image-278" style="margin: 5px;" title="mercedarios_burcenya_2" src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/04/mercedarios_burcenya_2-225x300.jpg" alt="mercedarios_burcenya_2" width="225" height="300" /></a>El origen del monasterio es una donación de D. Fernán Pérez de Ayala a la Orden de la Merced. Empezaremos haciendo un poco de historia de la Casa de los Ayala en la parte que afecta directa­mente a la fundación del Monasterio en Burceña.  Fernán Pérez sucedió en el condado a su herma­no mayor Sancho Pérez de Ayala, muerto sin suce­sión legítima.  Los Abendaño y Salcedo (Gamboinos) mataron al dicho D. Sancho Pérez en las luchas por la legitimi­dad de la herencia; le tendieron una emboscada en los montes de Llanteno y acabaron con su vida. Fue enterrado en la iglesia de Burceña, que ya existía antes del monasterio y que era también propiedad de los Ayala.  <strong><em>“E don Sancho Pérez non venie a-percevido, sino con pocos. </em></strong><strong><em>El </em></strong><strong><em>corrió con su caballo fas­ta cerca de Nuestra Señora de Respaldiza onde fue lanceado en las escaleras”.</em></strong> El suceso tuvo lugar antes de 1365, año en que Don Fernán Pérez de Ayala fundó el Monasterio de Dueñas de Quejana, que había de polarizar después los favores de la Casa de Ayala y ser su panteón familiar.  Toma Fernán Pérez de Ayala posesión de sus tie­rras. Aquí tenía una torre de descanso y las Torres de Luchana que más tarde pasarían a los Velasco.  Pero él se retira a sus dominios del Señorío de Ayala.  Se le muere su mujer en 1372, y en 1380 al en­contrarse solo, se mete dominico, pero antes hace testamento.  Diez años antes, el 12 de diciembre de 1373 había instituido heredero de su mayorazgo a su hijo el Canciller Ayala de Castilla (Pedro López). El mayo­razgo comprendía las posesiones de Baracaldo:  <strong><em>“Todo lo que yo he en el monasterio de Quexa­na e todo lo que he al fuero de Ayala e todo lo</em></strong><strong><sub> </sub></strong><strong><em>que he en Orozco e en Varacaldo lo fago ma­yorazgo para que lo ayades vos el dicho Pero López mi hijo después de mis días”.</em></strong> Para hacer la donación se reunieron en la Casa­torre de Burceña el anciano don Fernán, su hijo y el comendador mercedario Fray Lorenzo de Monterrey. Hay que destacar que es el primer monasterio de hombres en Vizcaya; el de San Francisco de Bermeo se hizo unos años antes pero no se habitó.  <strong><em>“la gran voluntad et devoción que yo he a la ; dicha orden de Santa María por las muchas et buenas obras pías en que los frailes della  se emplean rescatando et sacando de poder de moros et cautiverio a los cristianos que, ende están en gran laceria et peligro de perder la fee santa, pasando como pasan grandes peligros et trabajos por mares et tierras por los librar et rescatar gastando de sus algos et haberes et ende sacando a los cris­tianos cautivos de esta tierra, provincia et montañas que más continuo son cautivos por ser mareantes por los mares”.</em></strong> La Orden de la Merced recibe del señor de Ayala la iglesia de Santa María de Burceña, la Torre y casa cercana para residencia de los religiosos y para su sustentación numerosas tierras.  Por su parte, los frailes habrían de rogar a Dios por las almas de don Fernán, de sus padres, de Sancho Pérez de Ayala y demás de su linaje que recibieran sepultura en Burceña.  <strong><em> </em></strong> <strong><em> </em></strong> <strong>Fecha de fundación</strong> ¿Cuál es la fecha de esta donación?. Todas las copias que conocemos del documento fundacional dan la fecha de 1284. Sin embargo, está ciertamen­te equivocada. He aquí las razones:  a.      Don Fernán Pérez de Ayala vivió de 1305 a 1385 y su hijo Pedro López de Ayala de 1332 a 1407, según la cronología de Contreras (Marqués de Lozoya).  b.      En 1357, en el documento fundacional de San Francisco de Bermeo, dice el Señor de Vizcaya, don Tello: “Acordamos de facer un monasterio de frailes en el nuestro señorío de Vizcaya, por cuan­to en todo el nuestro señorío no había monaste­rio ninguno de orden de religiosos”; esto excluye claramente la existencia de un convento merce­dario en Burceña.  c.       En la trascripción del documento original de donación realizada por Iturriza en su “Historia General de Vizcaya”, menciona al “Puerto de la villa de Portugalete”. Y Portugalete fue fundada por la señora de Vizcaya, doña María Díaz de Haro, en 1322.  d.      La Orden de la Merced celebró en el año 1317, en Valencia, un capítulo general de trascendental importancia para el futuro de la orden. Sus actas nos dan a conocer las distintas casas que enton­ces contaba. Burceña no aparece. Prueba inequí­voca de que aún no existía.  Iturriza ya cuenta como el error se explicaría fácil­mente suponiendo la omisión inadvertida de una C en la datación de la copia que sirvió de arquetipo a las demás. Tenemos entonces que el monasterio sería fundado el 4 de mayo de 1384.  Se desconoce el número de monjes que había en un principio, aunque se supone que no serían muchos, una pequeña comunidad cuyas actividades serían desde el primer momento el culto y la reco­lección de limosnas para la redención de cautivos. Es fácil suponer que también atendería espiritual­mente a los habitantes de las cercanías. Las propie­dades primitivas se irían incrementando con casas, molinos … Cuando moría alguien era costumbre que si quería que se pidiera por él en el monasterio deja­ba una campa o una casa para que le dijeran misas a perpetuidad.  <strong>Los primeros siglos de vida</strong> El 4 de junio de 1432 profesa aquí de monje un muchacho de 16 años llamado Fray Juan de Zorro­za de manos del comendador del monasterio Fray Miguel de Aguirre. Estaba bautizado en San Vicente de Bilbao -Zorroza pertenecía a San Vicente de Abando-, pero desde su casa veía el monasterio y venía aquí a misa en vez de ir a San Vicente de Abando o a Barakaldo. Sería segundón -no era el primogénito- en su familia y vería en los hábitos un camino abierto<sup>-</sup>. Moriría mártir de los moros en Baza (Granada) en 1482, cuando esperaba recursos para completar la redención de cautivos. Tuvo culto público más de 200 años en la iglesia de San Vicen­te de Bilbao.  Junto a él estaba el padre Huete, otro fraile mer­cedario. Ambos son asesinados y enterrados por los moros en las afueras de la ciudad, donde está el collado de la ermita de San Sebastián de Baza.  En 1471 tiene lugar el presunto milagro de Sor Juana de Irisalde (Irrizaldi -en otras fuentes-), mon­ja mercedaria. Había entonces varias casas de mer­cedarias en Vizcaya y ésta venía aquí a confesarse. La Ría del Cadagua se pasaba entonces en un bar­co y cuando venía crecida no se podía pasar.  Llegaron un día de invierno de 1471 unas cuantas monjas Mercedarias a la orilla de Zorroza, y al ver que la barca no podía atravesar el río por ser muy peligroso Sor Juana pasó por el aire. Fue un hecho muy comentado y atribuido como un milagro para dar a entender la santidad de aquella monja.  En 1530 fue confesor de Hernán Cortés el mer­cedario Fray Juan de Legizamón, que probable­mente sería burceñés al no haber más conventos mercedarios en todo el norte. Él junto con once Mer­cedarios se trasladan a Méjico a petición de la espo­sa de Hernán Cortés, María de Zúñiga.  En 1543 está de Comendador en Burceña Fray Juan de Tapia. En este año hay un permiso del Consejo Provincial de Mercedarios de Castilla -Su­periores de todos los conventos Mercedarios- al Comendador de Burceña para comprar y vender casas de Mercedarias en Bilbao.  En 1573 el Comendador de Burceña autoriza la fundación del Beaterio de Mercedarias de Ibarra (Orozco). En este convento se encuentra el rol de frailes del monasterio de Burceña, pero no han per­mitido que nadie entre a revisar los libros.  En 1577 hay un Mercedario famoso de Burceña, Fray Miguel de Alonsótegui. Es el Comendador. Fue autor de la “Crónica de Vizcaya” y varias obras espirituales.  En 1588 empiezan los primeros problemas con los Trinitarios por la exclusividad de la recogida de limosnas en el Señorío de Vizcaya.  Los Trinitarios empiezan a venir a Vizcaya en el último cuarto del siglo XVI. Los Trinitarios se dedica­ban también a la redención de cautivos y empiezan entonces a pedir limosnas por los pueblos para dicho fin. Los Mercedarios eran los únicos que se ocupaban hasta entonces en Vizcaya de esta labor y les dicen a los Trinitarios que no pidan, que el dinero no llega apenas para ellos. Como no hay nin­gún tipo de amonestación oficial, los Trinitarios siguen pidiendo, teniendo los Mercedarios que recu­rrir al señorío de Vizcaya para hacer valer sus dere­chos. El Señorío llama entonces a los respectivos comendadores para aclarar la situación, y el Co­mendador Mercedario de Burceña demuestra que tenía la exclusiva, por lo que el Señorío se ve obli­gado a prohibir la recogida de limosna a los Trinita­rios. Los Trinitarios nunca llegarían a acatar del todo dicha prohibición, sino que, por el contrario, esperan una temporada, y luego vuelven a pedir otra vez. Esto será motivo de un segundo conflicto en 1672.  El 19 de marzo de 1621 los Mercedarios de Bur­ceña acuden a la fundación del convento de la Mer­ced de Bilbao. Este convento de Mercedarias se trasladaría posteriormente a Lujua (Loiu).  En 1625 acuden a la fundación del convento de las Mercedarias de Jemein de Marquina. La dota­ción y capitulación se hace en Burceña.  En estos dos hechos anteriores vemos la impor­tancia del convento. Era el único convento de Mer­cedarios del Norte de España, y todas las monjas de dicha zona geográfica tenían que hacer aquí la dotación y capitulación <strong><em>-documentos para fun­dar un convento­-</em></strong> Otro hecho que resalta la importancia de los Mer­cedarios en Burceña sucederá el 6 de octubre de 1644. Los funerales de la Reina doña Isabel de Bor­bón, esposa de Felipe IV, se celebran en Bilbao, y en ellos predican los Mercedarios de Burceña.  Los Trinitarios seguían pidiendo a pesar de la prohibición oficial. Esto motiva el comendador de Burceña para que el 11 de octubre de 1672 les pro­híba pedir, a lo que tampoco hacen caso. Don Pedro de Mendívil, síndico de los Mercedarios envía en 1682 un escrito al Señorío de Vizcaya, reclamando los derechos de exclusividad en la colecta de limos­nas en el Señorío. El 18 de junio de 1682, la junta de Guernica -La Junta del Señorío- de la razón a los Mercedarios y dice que presenten ambas órdenes el número de cautivos redimidos; la que más presente se quedará con la exclusividad. Los Trinitarios pre­sentan dos cautivos traídos de Argel, los Merceda­rios presentan 25 gastando 8.117 pesos “sin incluir las costas de los viajes a tierra de moros”. En Guer­nica se resolverá entonces el conflicto a favor de los Mercedarios, decretando que los Trinitarios no pue­den pedir, el 11 de octubre de 1686.  <strong>Siglos XVIII y XIX. Problemas y desaparición</strong> De 1766 a 1791 varios frailes de Burceña realizan las sustituciones en Santurce del cura parroquial de dicha localidad vizcaína. Dicho cura se llamaba Algorri y estaría probablemente enfermo o no podría hacer sus labores por otros motivos. Primero va Cristóbal de Garay; en 1770 las sustituciones las  En 1789 hay una recopilación de los datos del archivo del monasterio por parte del comendador padre Lépido. Se cree que son seis libros.  1794, la revolución francesa había sido cinco años antes, y en Vizcaya se refugiaron más de cien monjas y frailes franceses, por lo que el clero esta­ba deseando una vuelta a las raíces absolutistas para poder regresar a su país.  Este ambiente influye en los Mercedarios, y en otros conventos, que tomarán partido en la lucha. El 10 de agosto, 8 religiosos de Burceña se ofrecen a tomar las armas contra los revolucionarios franceses que hacían incursiones en la zona. Oyen misa a las cuatro de la mañana en Bilbao y parten hacia Cam­paza (puerto de montaña límite de Vizcaya y Gui­púzcoa) a enfrentarse con los franceses en la Gue­rra de la Convención.  Esto va a ser fatal para el futuro del monasterio. El servicio de información francés se hace con este dato y luego, cuando entran en España, vienen directamente a arrasar el convento.  En 1799 tiene un pleito la anteiglesia de Baracal­do con el convento de Burceña. Hay un documento acerca de este pleito firmado por cinco frailes del convento.  Uno de septiembre de 1808, Napoleón I desde Logroño mete a proceso judicial al convento de Burceña y al Desierto de Baracaldo, y cierra el de los capuchinos, el de San Francisco y el de San Mames. La ocupación judicial era un eufemismo para apercibirles de que después iban a ser ocupa­dos de una forma mucho más seria; venían al con­vento con un notario y hacían inventario de todos los enseres de los frailes. Al de un cierto tiempo venían con los soldados y los echaban a la calle.  Del 17 al 31 de enero de 1812 el General Rouget, por orden de Touvenaud manda sacar la madera del monasterio de Burceña para fortificar Bilbao. Tarda­ron 14 días en sacarla y además hubo mucha gente trabajando, lo que quiere decir que habría bastante madera dentro.  En 1822 alguien pinta el Monasterio todavía ente­ro con su alta torre. Este cuadro lo tenían en un principio las Mercedarias de Lujua, y antes el con­vento de la Merced de Bilbao; pero ahora dicen las monjas que desapareció.  En 1823 se construye en Burceña un puente colgante, el arquitecto autor de dicho puente fue Antonio de Goycoechea, fue el primer puente colgante de España. Después se harán dos más en Bilbao.  15 de diciembre de 1836. Es probablemente fecha de la destrucción del Monasterio, en el marco de la guerra carlista. La batalla de Luchana se da e 24 de diciembre. Cuando el general Espartero levan­ta el sitio de Bilbao en la confluencia del Cadagua y el Nervión.  En 1840 hay un dibujo del Monasterio en ruinas a excepción del altar actual. Si en el 1822 estaba de pie y en 1840 hundido, y esta batalla se ha dado en 1836, es de suponer que fuera la causa de su des­trucción.  <strong>Restos del Monasterio</strong> La Iglesia parroquial actual está construida sobre los restos del antiguo monasterio. La antigua capilla iría en ángulo recto con la actual, ya que en una de las paredes de la iglesia podemos apreciar la sec­ción de un arco tapado. La parte de entrada de la iglesia actual está hecha con piedras talladas del monasterio.  En 1980 quedaban restos de lo que fue el monas­terio.  En primer lugar tenemos algunos trozos de las tuberías utilizadas por los monjes para bajar el agua desde Basachu, ya que el agua de la ría es salada y no la podían utilizar. Había dos tipos de tubería. Bien con piedras ahuecadas o bien con planchas de pie­dras acopladas.  Estas tuberías acababan en un aljibe de piedra que se conservaba, con una especie de columna de piedra tallada con cabeza triangular piramidal, que posiblemente servía para, a través de una polea, sacar agua del aljibe para regar.  El pozo del monasterio está al lado del aljibe; tie­ne forma de botella, con un sistema que permitía que nunca se inundaran las tierras.  Otra parte que nos queda es la benditera que está en lo que es actualmente la plaza de Burceña.  En la casa aneja a la iglesia actual había una mesa de piedra tallada que pertenecía al convento. En dicha casa igualmente había restos de los ban­cos que utilizaban los monjes. Es fácil suponer que allí tomarían el sol los ancianos apoyados contra uno de los muros de la iglesia.  Los enterramientos eran en fosas comunales, en largas filas de cadáveres estructurados en paralelo, y también había restos de estas tumbas.  Una de las entradas del monasterio, una puerta con dos columnas flanqueando la entrada. Son del mismo tipo que la del aljibe, formadas por grandes piedras rectangulares talladas y superpuestas. A su alrededor estaba parte del primitivo muro del mo­nasterio.  Hablo en pasado y con gran pesar, pues he visto fotografías sacadas en 1980 por el entonces párroco de Burceña, D. José Ramón Tojal, donde aparecen las ruinas del monasterio con muros de algo más de un metro de altura y todos los elementos arriba men­cionados. En la actualidad queda la fachada de la iglesia que está construida con piedras pertenecien­tes al monasterio; la pileta de la plaza; el presbiterio de la iglesia, que era la antigua capilla funeraria de los Llano; y alguna pileta que hay en la huerta de la casa que está al lado de la iglesia. Y no queda más, todo el resto ha sido destruido para hacer un esta­cionamiento de camiones, y parte de las ruinas que­daron dañadas al construir el ferrocarril de La Robla.</p>
<h5 style="text-align: right;">Escrito por Daniel Castillo</h5>
</div>
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		<title>La Ermita de San José del Juncal</title>
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		<pubDate>Sat, 28 Mar 2009 06:21:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<div class="storycontent">
<p><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/03/ermita-de-san-juan.gif" class="floatbox" rev="group:181 caption:`ermita-de-san-juan`"><img class="alignright size-medium wp-image-358" title="ermita-de-san-juan" src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/03/ermita-de-san-juan-300x219.gif" alt="ermita-de-san-juan" width="300" height="219" /></a>El barrio de El Juncal de Trapagaran, fue derribado el 6 de octubre de 1986 para dar paso a lo que iba a ser la “ciudad del trans­porte de Vizcaya” como se decía entonces. La vega en la que se ubicaba era hasta la década de los años 60, marisma y balsas, junto a los meandros del río Galindo. Al asentamiento de las grandes industrias que comenzó a primeros de siglo siguió el de las factorías menores. Posteriormente llegó la construcción de la autovía del Cantábrico. Todo esto obligó a rellenar los depósitos cuaternarios del río Galindo y a cambiar el curso hacia el río Nervion.</p>
<p>En el otoño de 1980 se hizo esta investigación etnográfica de la ermita de San José cuando el triste destino del barrio El Juncal era previ­sible; ya por entonces el estado del edificio religioso era ruinoso.<em> </em></p>
<p><em> </em></p>
<p><strong>1.- <span style="text-decoration: underline;">El barrio del Juncal en 1980</span></strong></p>
<p>La ermita de San José está situada en el término municipal de San<strong> </strong>Salvador del Valle-Trapagaran, en el barrio de El Juncal. Como su mismo nombre sugiere, antaño fue un lugar de marismas, juncos y cañaverales; hileras de tamarises bordeaban las riberas. Según los vecinos: <em>dejó de ser marisma cuando se construyó la barra de Portugalete, que era el motivo de que las aguas se estacionaran en las orillas”. </em>Más tarde, desecadas las marismas, estas tierras labradas se convirtieron en prados y huertas con parras junto a las orillas de los caños. Estas aguas desembocaban mediante compuertas artesanales en otros canales mayores que fluían a los ríos de la gran vega del Galindo. La altitud de este barrio sobre el del mar es muy escasa.</p>
<p>Hoy día, por su parte posterior pasa la carretera de Ugarte a Sestao. Cuando se construyó este conjunto de edificios El Juncal estaba cercado por un muro. El barrio pertenece a la iglesia de San Juan Bautista de Ugarte de Trapagaran.</p>
<p>La forma primitiva del barrio era cuadrangular, con una entrada en ­el lado noroeste. Estaba asentado en zona rural, a orillas de los ríos Galindo y Granada o Baite. En sus cercanías se ubicaba el malecón de Ugarte para la carga de mineral en las gabarras que ascendían hasta dicho puerto. Durante este siglo el paisaje se ha transformado totalmente.</p>
<p>Tradicionalmente se accedía a la ermita de San José por un camino carretil que pasa sobre el río Granada o Baite. Debido a los rellenos de escoria y de lodo extraído del dragado que se efectuó en el cauce de este río, se puede llegar al barrio directamente en automóvil desde la carretera de Ugarte a Sestao.</p>
<p>Hasta el puente de El Juncal llegaban remolcadas las gabarras remontando el río Galindo. A partir de aquí, por el afluente Granada o Baite, eran llevadas curso arriba con la  sirga por hombres y mujeres hasta las inmediaciones del barrio Causo limítrofe con El Juncal. En este término hubo otro puerto de embarque de mineral de los Tres Concejos de Somorrostro.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>2.- <span style="text-decoration: underline;">Descripción de la ermita</span></strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p>El edificio de la ermita de San José está enclavado entre dos casas que parecen arroparla por ambos lados. Las paredes laterales son comunes a la ermita y a las viviendas.</p>
<p>La fachada principal, orientada al Sureste, está rematada por una moldura rectangular de piedra arenisca; detrás de ella arranca el tejado. En esta cornisa se halla la espadaña culminada por un frontón triangular rebajado y una cruz forjada en hierro. En el vano del campanil ­se halla la campana con yugo de madera que se acciona desde el exterior.</p>
<p>La planta del edificio es rectangular. Se accede al interior a través de una entrada de arco de medio punto con dovelas ocultas por los raseos de la fachada. A la derecha arrancaba la escalera que conducía al coro. En la pared aún se aprecian las marcas. A la izquierda está empo­trada la pila de agua bendita.</p>
<p>El altar está situado en el muro oeste; en la actualidad se encuentra derrumbado; en su frente puede verse una cruz. El retablo, deteriorado, está compuesto por dos columnas que sostienen un fron­tón triangular rebajado; en su hornacina estaba la imagen de San José. A ambos lados del retablo hay dos ventanas tipo <em>ojo de buey</em> con barrotes en forma de cruz.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>3.- <span style="text-decoration: underline;">Historia</span></strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p>Los vecinos desconocen la fecha de construcción de la ermita; según cuentan algunos mayores, su edificación se debe a un hijo del pueblo que emigró a América -concretamente a Cuba-, donde hizo riqueza. Al volver a su tierra mandó construir las casas que componen el barrio y contigua a su casa edificó esta capilla a la advocación de San José en acción de gracias por los favores recibidos en tierras america­nas. Los ancianos de El Juncal creen que los tamarises que bordeaban los caños y orillas de los ríos fueron traídos de América por el indiano que mandó construir el barrio y la ermita.</p>
<p>Parece que hasta 1960 la ermita estaba en buenas condiciones. Desde enton­ces se inició el paulatino abandono a causa de los asentamientos de industrias en la Vega del río Galindo, y de las reiteradas inundaciones que ha padecido el barrio. La Babcock Wilcox se instaló a unos mil metros de distancia de El Juncal. Más tarde en la década de los años 30, esta empre­sa compró los terrenos de la Vega donde se ubica el barrio El juncal.</p>
<p>Hasta que se produjo esta venta el propietario que residía en Bilbao, tenía un mayordomo que vivía en El Juncal; éste se encargaba de que el entorno se mantuviera en buenas condiciones.</p>
<p>Con todo, cuando la ermita pasó a propiedad de la Babcock Wilcox fue cuando más floreció la romería. Una semana antes de la festividad de San José, la empresa enviaba personal para que adecentara, remozara y pintara el edificio religioso por dentro y por fuera. La fachada era rascada y pintada con cal.</p>
<p><strong>4.- <span style="text-decoration: underline;">Romería, culto</span> …</strong></p>
<p>La romería tenía lugar el 19 de marzo, festividad de San José; acudían gentes de San Salvador del Valle-Trapagaran, de Sestao y Barakaldo, pero principalmente de los barrios situados junto a los ríos Baite y Galindo.</p>
<p>A la misa de la celebración festiva no asistían las autoridades, pero sí alto personal de Babcock Wilcox. Se recuerda que en los prime­ros años cuando los propietarios eran los concesionarios ingleses, asis­tía una representación de éstos. Acostumbraban a regalar el día de San José un pellejo de vino <em>«para alegrar la fiesta”. </em>El oficio religioso comenzaba a las diez de la mañana. Pero antes, los romeros iban al encuentro de la Banda de Música de La Arbo­leda al hoy desaparecido Puente Grande, ubicado entre Trápaga y Cau­so, sobre el río Granada o Baite. Una vez juntos, romeros y músicos caminaban a los compases de la música hasta la ermita.</p>
<p>Este día era llevado el armonio desde la parroquia de la Transfiguración del Señor de San Salvador del Valle y se colocaba en el coro y en los últimos años junto al altar de la capilla. A esta romería acudían también acordeonistas que, al igual que la Banda de Música, permanecían en los alrededores de la ermita hasta el atardecer, amenizando el ambiente festivo. En los últimos años en que se celebró la fiesta acudía la Banda de Música de Babcock Wilcox. Para acomodo de los músicos era costumbre preparar un carro en la era de trillar que existía en el barrio, cerca del carrejo de bolos.</p>
<p>De todos los festejos, el más concurrido y celebrado era el jue­go de bolos a <em>cachete, </em>que se celebraba en el carrejo cercano a la ermita, a la sombra de acacias, tamarises y olmos. Este juego se desarrollaba a orillas del caño mayor en el que desembocaban todos los menores y que vertía sus aguas al río Galindo. Este caño lo limpiaban una vez al año todos los vecinos que tenían huertas cercanas a él. El carrejo de El Juncal ha desaparecido tras el deterioro que ha sufrido la zona a causa de las continuas inundaciones. Hoy, el lugar en donde se ubicaba, es una ciénaga cubierta de cañas.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>5.- <span style="text-decoration: underline;">Costumbres</span></strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p>Las madres con niños de corta edad, tenían por costumbre, hast­a hace unos 30 años, “<em>poner a sus hijos de mantos ‘en cortos’ aprovechando </em>la <em>celebración de San José”. </em>Ese día iban paseando hasta El Juncal con los niños vestidos <em>“en</em> <em>cortos”. </em>Era una fecha señalada para el cambio: “<em>Ahora hace frío. Hasta San José no le pongo ‘en cortos’”‘. </em>La fiesta era el preludio de la primavera.</p>
<p>Una señora mayor cuidaba la ermita, ella se encargaba de guar­dar los manteles y de tenerlos en buen estado. También tenía como obligación colocarlos y adornar el altar. El sacerdote de Ugarte era el encargado del culto del templo.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>6.- <span style="text-decoration: underline;">Final</span></strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p>Esta ermita, situada a orillas de dos ríos -Galindo y Granada o Baite- sufrió inundaciones debido al abandono del cumplimiento de normas que regulaban los vertidos de barro de los lavaderos de mine­ral. El lodo, poco a poco, fue cegando el cauce de ambos ríos.</p>
<p>Para que estas normas se llevaran a cabo los vecinos de San Sal­vador del Valle-Trápaga -generalmente una comisión de labradores- se encargaban de hacer recorridos periódicos, una vez al mes, para que dichas normas no se quebrantaran. Desde 1935, aproximadamente, estas obser­vaciones dejaron de realizarse.</p>
<p>Más tarde, la vega donde se ubica la ermita, en su mayor parte, ha sido rellenada de escombros para implantar talleres y factorías. A esta degradación paulatina del medio que ha sufrido el entor­no hay que añadir, y quizá sea una de las razones principales de su dete­rioro, que el edificio religioso nunca ha sido de propiedad vecinal; por esta razón los habitantes han sentido cierta indiferencia hacia él, máxi­me observando cómo el medio natural inmediato se iba deteriorando y la población trasladándose a otros lugares.</p>
<h5 style="text-align: right;">Escrito por Juan Cordón</h5>
</div>
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		<title>La Ermita de Santa Águeda</title>
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		<pubDate>Fri, 27 Mar 2009 06:21:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<div class="storycontent">
<p><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/03/santa-agueda-2.gif" class="floatbox" rev="group:179 caption:`santa-agueda-2`"><img class="alignright size-medium wp-image-362" title="santa-agueda-2" src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/03/santa-agueda-2-300x198.gif" alt="santa-agueda-2" width="300" height="198" /></a>En Euskal Herria, como en toda la cristiandad latina de Europa, Santa Águeda, virgen y mártir siciliana del siglo III, es una advocación venerada específicamente por las mujeres. Recurren a su intercesión aquellas gestantes que quieren propiciar un buen parto, las madres con insuficiente leche, y las aquejadas por diversos “males de pechos”. Por extensión se la hace protectora de las mujeres, sean casadas o solteras. Virtualidades que se asocian con el episodio más conocido de su martirio, durante el que le fueron cortados los pechos, sanando después milagrosamente sus heridas. Más allá de la leyenda hagiográfica, el culto de Santa Águeda enlaza con las antiguas <em>Matronalia </em>romanas, fiestas dedicadas a propiciar la fertilidad de las matronas, en honor de Juno Lucina, divinidad de los partos y de la abundante lactancia. Otros poderes de Santa Águeda son los de preservar contra incendios y erupciones volcánicas, o los más genéricos de proteger contra los malos espíritus, enfermedades del ganado y potenciar la producción agraria. Atributos que la asemejan a la <em>Bona Dea, </em>Buena Fortuna o <em>Aghatè Tyché </em>de la antigüedad clásica. En Euskadi se la atribuye, además, otra faceta sanadora: la de curar de cefaleas y migrañas; y la santa, acusada de brujería durante su proceso, actúa como <em>sorgiña</em> -transformada en gata- en varias leyendas vascas. Perfil que evoca la hipótesis de la brujería como culto a Diana, asimismo virgen, protectora de los partos y de la fertilidad.</p>
<p>En otros ámbitos, las matronas adoptan durante su festividad iniciativas y roles masculinos, siendo fertilidad e inversión de papeles rasgos típicamente carnavalescos. Entre nosotros la cuestación de viandas, aunque protagonizada por los mozos, abre el ciclo de postulaciones y comensalidad propios del ya inmediato Carnaval.</p>
<p>1. El santuario de Santa Águeda en Kastrexana (Barakaldo)</p>
<p>Tanto por sus aspectos lúdicos como religiosos, las romerías celebradas en torno a este santuario -más que ermita- destacan notablemente entre las dedicadas a Santa Águeda en nuestro ámbito. Está situado en un rellano a 200 m. de altura, en las estribaciones del monte Arroletza (452 m.), sobre la calzada del puente de Kastrexana en la ruta jacobea de la costa, y a escasa distancia de la que desde Bilbao conducía -por Balmaseda- hacia la Meseta. Estratégica situación que convertirá al santuario y a su entorno en teatro de operaciones en todas las guerras civiles de los siglos XIX y XX. Hoy se accede al mismo por la carretera local que desde Kastrexana conduce, por Santa Águeda y el collado de Basatxu, hasta Cruces, barrios ambos especialmente vinculados a sus romerías.</p>
<p>Las primeras noticias documentales constatan que el santuario ya existía en 1584, posiblemente levantado sobre los cimientos de una ermita anterior. Remodelado a lo largo de los siglos, sus últimas restauraciones datan de 1959 y 1996. Por su alejamiento de la parroquia matriz de San Vicente de Barakaldo, y tras convertirse en aneja, pasará a depender de San Bartolomé de Alonsotegi en 1882, y de la parroquia de Santa Águeda de Kastrexana a partir de 1956. Con anterioridad a la industrialización, contó con su propia <em>Casa de la Novena </em>y con una de las tres ventas o tabernas del municipio. Además del retablo rococó con la imagen titular de Santa Águeda, a ambos lados del presbiterio hay sendos bajorrelieves dedicados a Santiago y Santa Ana; pero, sobre todo, una imagen de alabastro de Santa Águeda -depositada en la sacristía- con la cabeza separada del tronco, de hacia el año 1350.</p>
<p>El imaginario popular satura el entorno de Santa Águeda, desde Basatxu hasta Ibarreta y Solondo, con apariciones de brujas y de diversos personajes del universo sacral cristiano: la propia <em>Virgen </em>-por alusión a la santa-, una imagen de San Antonio de Padua e incluso el Diablo, atribuyéndose a éste o a las brujas la construcción del puente de Kastrexana.</p>
<p>2. El calendario festivo</p>
<p>El marco temporal del romeraje, aunque ha experimentado diversas vicisitudes, es muy amplio. Además de su festividad litúrgica del 5 de febrero, en diversas épocas y actualmente se celebra repetición al domingo siguiente y hoy incluso el precedente. Le siguen las dos Pascuas, de Resurrección y de Pentecostés; y la festividad de Santa Ana -26 de julio- sustituída por la inmediata de San Ignacio; todas estas hoy reservadas, por su intimidad, a la dimensión religiosa del santuario. Existieron, además, las peregrinaciones familiares y/o grupales para efectuar promesas y depositar exvotos, más las misas de los coros, sin fecha determinada. Al término del siglo XVIII se celebraba una <em>Letanía</em>, posiblemente con objeto de bendecir los campos. La <em>Casa de la Novena </em>sirvió como hospedería para quien efectuaba este peregrinaje de nueve días. También hubo peregrinaciones colectivas, como las de la parroquia de Alonsotegi a comienzos del siglo XX, o la de mujeres de los <em>arrantzales </em>bermeanos tras la galerna de 1912. Y, actualmente, rituales de paso del vecindario de Kastrexana y los cercanos de Cruces y Zorroza: bautizos, primeras comuniones, bodas y los aniversarios de éstas. Por último, las <em>jiras </em>estivales de grupos asociativos y políticos -desde mayo hasta septiembre- reducidas en la actualidad a su mínima expresión.</p>
<p>3. La religiosidad popular</p>
<p>Las prácticas de religiosidad popular de un santuario se derivan de un voto o promesa, de quien ha intercedido a su titular cuando peligra la salud o la vida del propio interesado, o de alguien de los suyos, obligándose a acudir a aquél para rogar por su curación o dar gracias por la ya consumada. El cumplimiento de la promesa lo efectúan habitualmente las mujeres de la familia, preferentemente durante la romería anual o alguna otra festividad del santuario y en grupo. Da lugar a dos tipos de prácticas: las que implican el contacto directo con la sacralidad de la imagen o reliquia, o bien las ofrendas, exvotos y sufragio de misas.</p>
<p>En el santuario baracaldés, las del primer tipo se asocian a las afecciones vinculadas al embarazo, la lactancia, el <em>mal de pechos</em>; las dolencias del aparato locomotor y las afecciones reumáticas; así como las cefaleas. Se concretan en la circunvalación ritual del santuario, entrando y saliendo tres veces por las puertas de la sacristía, portando el tronco o la cabeza de alabastro, y rezando ante los altares del presbiterio y de la sacristía.</p>
<p>A esta abogada polivalente se recurrió incluso contra las apariciones de difuntos, naufragios, etc, como dan testimonio los exvotos existentes en las paredes de la ermita hasta su penúltima restauración general, en 1959. Resulta evidente la relación entre el significante -muletas, bastones, trenzas y aparatos ortopédicos- y el significado de la dolencia o mal padecido. Otro tipo de exvotos fueron las ropas, hábitos, lazos y escapularios, así como una pequeña reproducción de pie en cera. El único exvoto subsistente, respetado por su referente pictórico, es el del bergantín <em>Hermoso Habanero</em>, cuyo capitán se encomendara a Santa Águeda durante aquel temporal del 5-II-1841.</p>
<p>En todo tiempo se han efectuado ofrendas en este santuario. En especie, como las de aceite para la lámpara o aquel manto regalado a la imagen por un emigrante del barrio, desde México. En todo tiempo se han efectuado, además, ofrendas en metálico, como limosnas o estipendios de las misas encargadas. Antaño, su rematante se obligaba a sufragar las celebraciones de los actos festivos, tanto religiosos como profanos, y el postulante pedía limosna en un radio de más de 30 kilómetros. Hoy, como ayer, numerosas personas pasan por la sacristía a depositar su óbolo, a cambio de una estampa de Santa Águeda -a la que se atribuyeron virtudes sanadoras- y un folleto del santuario. Y cada año se sufraga una media de 45 misas, con predominio absoluto de mujeres. Se trata de un colectivo de personas autóctonas, a juzgar por sus apellidos euskéricos; y para un tercio de las mismas se trata de una práctica recurrente, que puede remontarse a varias generaciones. Las promesas y su cumplimiento eran cosa principalmente de <em>vascongadas </em>(vascoparlantes) de las comarcas vecinas de Uribe Kosta y Txorierri, y tan sólo a partir de 1960 se sumaron algunas mujeres residentes en Barakaldo, aunque de origen rural e inmigrante.</p>
<p>Precisamente a partir de estas fechas, la secularización y la pérdida de credibilidad de la religión popular se han traducido en un progresivo detrimento cuantitativo de todas estas prácticas, actualmente relegadas a mujeres mayores y a las fechas de menor concurrencia romera. Perduran, en cambio, los aspectos litúrgicos más vinculados a la religiosidad eclesial y parroquial: misa, sermón y comuniones. Durante el periodo intersecular se celebraban misas cantadas y/o diaconadas los días de Santa Águeda, las dos Pascuas y San Ignacio. Pese a la profunda secularización de buena parte del actual contingente romero, más de la mitad de los asistentes el día 5 oye misa, así como una décima parte el de la repetición. La oferta de misas se ha ido incrementando, hasta cinco por cada una de estas fechas, más otras tres el domingo precedente, en la actualidad.</p>
<p>4. Las romerías y sus dimensiones</p>
<p>Como ya se ha dicho, el santuario y su imagen constituyen el punto focal de un ciclo anual de romerías, cuyas primeras noticias se remontan a 1764. Se celebran entonces las de Santa Águeda, Santa Ana, Santiago y Letanías, por alusión a las de Pascuas, con asistencia del cabildo eclesiástico, los Fieles de la Anteiglesia y los mayordomos de las ermitas locales. Los aspectos lúdicos se concentran en las fiestas profanas de Santa Águeda y Santa Ana, con bailables vespertinos en la campa de Cruces, animados por el tamborilero <em>(txistulari). </em>La concurrencia supralocal es testimoniada por los incidentes habidos junto a la venta de Castrejana, al regreso de las romerías de los días de Santa Águeda y su repetición, cuando el Fiel de Bilbao cuestiona el derecho de Abando para organizar baile en este lugar.</p>
<p>Durante toda la segunda mitad del siglo XIX, la prensa bilbaína califica las romerías de Santa Águeda -5 de febrero, repetición y Pentecostés- como unas de las más concurridas del Señorío, tan sólo interrumpidas por la última guerra carlista. La multitudinaria comitiva de romeros procedentes de Bilbao y Olabeaga celebra, de regreso a la Villa, bailes en Kastrexana y Basurto, con merienda campestre en este último punto. Durante el periodo intersecular decae la romería del 5 de febrero y desaparece su repetición dominical. Perduran las dos Pascuas, y durante la segunda tiene lugar animada romería en Morteruelo (Kastrexana-Bilbao). Pero, ya en 1910, se ve eclipsada por las dos Pascuas en Cruces, cuyas romerías se convertirán hasta la primera postguerra en unas de las más importantes de Bizkaia, y más adelante en fiestas patronales de un barrio que crece a la par de la industrialización. Con participación de Barakaldo, Bilbao y de toda la zona minero-fabril.</p>
<p>Hasta 1936 el sistema festivo de Santa Águeda consta de prácticas litúrgicas, religiosidad popular, esparcimiento profano, y de las primeras expresiones de religión política propias del nacionalismo vasco. Los baracaldeses de la periferia rural acuden el 5 de febrero, degustando el caldo autóctono en los dos <em>chacolíes </em>de las casas inmediatas a la ermita, así como en los de Zubileta. Por Pascuas suben grupos de jóvenes acompañados por acordeonistas, que regresan en alegre <em>biribilketa </em>hasta Cruces. La festividad de San Ignacio es una jornada más tranquila, en la que familias y amigos refuerzan sus vínculos comunicativos, para después almorzar en las campas inmediatas.</p>
<p>La postguerra, con el estancamiento económico y la represión de cualquier expresión de sociedad civil, conlleva la decadencia de estas romerías. Hasta que, en 1945, una cuadrilla de jóvenes nacionalistas organiza misa y bacalada en el <em>chacolí </em>anejo en 1945, regresando al son del txistu. Este semiclandestino revival comienza a atraer más gente cada año, consolidándose la repetición, que ya diez años después actúa como catalizador de la recuperación del 5 de febrero. Los romeros, tras oir misa, dedican el resto de la mañana a bailar al son del txistu y a saborear un bocadillo regado con la jarra de <em>chacolí</em>. La profusión de cuadrillas ataviadas con <em>kaikus </em>y txapelas, signos diacríticos de identidad vasquista, contribuyen a convertir Santa Águeda en un ritual de afirmación nacionalista.</p>
<p>Con la década de los sesenta, los numerosos inmigrantes asentados en Barakaldo y su entorno se suman a esta ya masiva romería de 15.000 asistentes, imprimiendo a la misma un estilo alternativo. Se oponen una idiosincracia articulada en torno al movimiento folklórico, montañero y scout vasco y otra <em>ye-yé </em>definida como subcultura juvenil de masas. Guitarras, canciones <em>modernas </em>y atuendos exóticos predominan sobre los referentes emblemáticos. Y serán inútiles los intentos -entre 1966 y 1968- de la federación de grupos de cultura vasca <em>Barakaldotarrak </em>para tratar de devolverla su impronta de antaño. Para los romeros tradicionales quedan el acogedor espacio de Zubileta y la romería del 5 de febrero. Al finalizar la década cesa la confrontación entre los dos estilos de referencia, saldándose con un cierto desapego de los autóctonos, cuya juventud se orienta hacia el radicalismo <em>abertzale</em>. De las restantes festividades apenas quedan sus misas, a las que acude un puña- do de vecinos del entorno (Kastrexana,Basatxu) y de Uribe Kosta, y así hasta el presente.</p>
<p>Durante la nueva etapa se añade otra jornada festiva, ya que hay gente que acude el domingo precedente. El día de Santa Águeda acuden entre 1.500 y 3.000 romeros, con predominio de jubilados, prejubilados y alumnos de algún colegio de Barakaldo, su barrio de Cruces o Zorroza (Bilbao). En su mayor parte acuden a misa, para reconfortarse después con el consabido refrigerio. Les acompaña una verdadera legión de puestos de venta, situados entre Basatxu y Santa Águeda, que ofertan rosquillas, chucherías, bebidas y productos alimentarios. Se trata de romeros asiduos, nativos más del 75 % del ámbito comarcal y residentes en el mismo. Esta jornada expresa la adhesión a una identidad colectiva local con raíces étnicas, mediante el anual reencuentro festivo de “hijos del pueblo” dispersos geográfica y socialmente; en torno a un santuario que actúa como cronotopos, conjunción de la memoria colectiva y de un espacio cargado de sentido. Algunos completan la jornada con una marcha por los cercanos montes de Sasiburu, o reforzando sus vínculos amicales con una comida en El Regato.</p>
<p>La multitudinaria romería del domingo siguiente, que atrae hasta Santa Águeda a unas 30.000 personas, convierte los caminos de acceso en una incesante comitiva de gentes que van y vienen del santuario, especialmente a través de Basatxu. Entre este lugar y la ermita se sitúan unos 50 puestos de venta. El perfil romero es muy diferente al del día precedente, puesto que un 40 % son inmigrantes. Proceden del barrio de Cruces, del resto del municipio de Barakaldo, de Bilbao, Zorroza, Alonsotegi y otras poblaciones del entorno. Las campas próximas no bastan para dar cabida a los romeros, cuyo atuendo se ha estandardizado, con neto predominio de prendas deportivas.</p>
<p>Estas romerías, secularizadas y profanas en buena medida, actúan como ritual que reactiva las identidades étnica y nacional; aunque también las dimensión locales de lo colectivo, desde el barrio de Kastrexana hasta un municipio extenso y heterogéneo como Barakaldo. Dinamizadas por cuadrillas y grupos familiares, que reactivan también sus vínculos intragrupales mediante la sociabilidad festiva y un código cultural compartido. Articuladas en torno al santuario, cuya permanencia fundamenta la pretensión de fidelidad a las raíces. El entorno de montaña, asiento del hábitat arquetípicamente vasco, y el <em>chacolí </em>cultivado en torno al propio santuario potencian este significado.</p>
<p>5. Coros de Santa Águeda. La víspera festiva</p>
<p>En toda Bizkaia y en buena parte de Gipuzkoa, así como también en algunas comarcas alavesas y navarras, resuenan durante el 4 de febrero las canciones de las rondas corales que rememoran la vida y el martirio de Santa Águeda. Esta víspera corresponde a los quintos o <em>plaza mutillak </em>(mozos), que efectuaban una cuestación de viandas en los caseríos y de dinero en zonas urbanas -entrelazando casas y familias- para celebrar una merienda con el producto de la misma.</p>
<p>La temática de las estrofas se irá centrando en la cuestación, recurriendo a la adulación o la ironía para obtener el efecto apetecido. Si bien lo más frecuente es que en cada pueblo se cantase una versión local, en la zona euskaldun también se recurría a la improvisación de <em>bertsos</em>. En las comarcas castellanófonas los coros interpretaban un repertorio más tipificado, básicamente coincidente en zonas tan distantes como Karrantza, Barakaldo o Zuia. Algunas de sus estrofas explicitan el significado tradicional del ritual:</p>
<p>“Esta noche es noche buena, víspera de Santa Águeda”</p>
<p>“Hemos salido de ronda por no dejarlo olvidar, como los antepasados<br />
solían acostumbrar”.</p>
<p>“No venimos por ver chicasni tampoco por bailar; que venimos por longanizas de la lata descolgar”.</p>
<p>En 1913 el escritor Evaristo Bustintza (a) <em>Kirikiño</em>, colaborador del diario <em>Euzkadi</em>, elaboró una versión estandardizada del <em>Agate Deuna</em>, más acorde con el ideario nacionalista que las letras tradicionales y que paulatinamente irá imponiéndose como versión única -también en Barakaldo- desplazando a las demás, que no resurgirán hasta la década de los ochenta.</p>
<p>En Barakaldo, y hasta 1913, salieron una media de cinco coros por año, correspondientes a las barriadas de su periferia rural y minera. El Ayuntamiento concede un único permiso por barrio -para evitar expresiones de antagonismo- a las cuadrillas de mozos y a los quintos en Irauregi-Alonsotegi. La prescripción de destinar parte de la recaudación de cada coro a celebrar una misa en Santa Águeda, incardina la sociabilidad moceril y vecinal en los actos del santuario de referencia. Con el declive de la sociedad tradicional esta costumbre -ya secularizada- se irá transfiriendo a agregados más complejos: cuadrillas, grupos parroquiales, asociaciones deportivas y agrupaciones nacionalistas; otros cambios significativos son la introducción de los coros en el casco urbano, con participación de mujeres y de adultos, y el destino de la recaudación a fines benéficos o asociativos.</p>
<p>Con la postguerra, desaparecidas las asociaciones no afectas al régimen, el ritual se transfiere a diversos grupos parroquiales. Será preciso esperar a los años cincuenta para que nuevos coros vecinales y de ex-alumnos vuelvan a interpretar el <em>Deun Agate </em>por calles y barrios de Barakaldo. Diez años más tarde se incorporan grupos de danzas vascas, de tipo criptonacionalista. El tardofranquismo y la transición implican una verdadera proliferación de coros, de diferente tipología: asociaciones culturales, políticas, recreativas o de vecinos, grupos de estudiantes, <em>txokos</em>, grupos de tiempo libre, AEK, etc.</p>
<p>6. Fiestas de Kastrexana</p>
<p>Para el vecindario del barrio próximo al santuario, Santa Águeda constituye además su fiesta patronal, de la que se dota a medida que los dos núcleos separados por el río Cadagua: Santa Águeda-Larrazabal (Barakaldo) y Kastrexana (Bilbao) se vayan integrando en una única barriada con esta última denominación; y cuyas estrechas relaciones ignoran las delimitaciones municipales, compartiendo una identidad propia e indisoluble. Como factores aglutinadores de esta integración progresiva actuaron la <em>Fábrica de Santa Águeda</em> (1882), después <em>S.A. Echevarría</em>; y la construcción de una capilla bajo la advocación de Santa Águeda (1919), consolidada como parroquia en 1956. También servicios compartidos, como la cooperativa de consumo, y asociaciones como el <em>batzoki </em>(1908 / 1933) o la más reciente sociedad gastronómica. Si las romerías, vinculadas a un ámbito mucho más extenso, no posibilitan la identificación exclusiva de Santa Águeda con el barrio, esta fiesta patronal -actuando de forma compensatoria- le permite una apropiación del símbolo sagrado y de sus celebraciones.</p>
<p>Ya desde antiguo, la festividad de Santa Águeda congrega en torno a la mesa de cada familia a sus componentes e invitados, reforzando sus vínculos mediante la comensalidad. Al menos desde 1932, Kastrexana organizaba un sencillo programa festivo, a base de festejos populares y baile. A partir de los sesenta se formaliza una comisión de festejos, que obtiene subvención del Ayuntamiento de Barakaldo desde 1973 y del de Bilbao quince años más tarde. El programa comprende tres o cuatro jornadas, incluyendo tanto los festejos celebrados en el barrio como las romerías del santuario, así como la tradicional cuestación de los coros de Santa Águeda.</p>
<p>7. <em>Jiras </em>al santuario</p>
<p>Otra expresión de sociabilidad vinculada a Santa Águeda, son las <em>jiras </em>estivales que diversos colectivos de Barakaldo y su entorno organizaron al santuario durante el primer tercio del siglo XX, y desvinculadas del calendario festivo. Las hubo de asociaciones cooperativas, deportivas y tradicionalistas, pero las más recurrentes corresponden al movimiento nacionalista. Acuden las agrupaciones de Barakaldo y sus barrios, e incluso de Bilbao en ocasiones. Los participantes, acompañados por txistularis y espatadantzaris asisten a misa, celebrando después mitin de afirmación patriótica, comida campestre y animada romería vespertina. Desaparecidas tras la guerra civil, serán recuperadas como <em>Alderdi Eguna </em>local a partir de 1987. Al igual que los coros, y en buena medida las romerías, estas <em>jiras </em>son una expresión de la religión civil nacionalista, construida mediante transferencia de sacralidad a partir de la cultura y de la religiosidad tradicionales.</p>
<h5 style="text-align: right;">Escrito por José Ignacio Homobono</h5>
</div>
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