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	<title>Ezagutu Barakaldo &#187; Patrimonio</title>
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	<description>Página Web sobre Barakaldo</description>
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		<title>Minería en el Regato (III)</title>
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		<pubDate>Wed, 28 Dec 2011 16:09:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Industria]]></category>
		<category><![CDATA[Patrimonio]]></category>

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		<description><![CDATA[Fiebre minera Aunque existen desde la Edad Media abundantes noticias documentales de la explotación por barakaldeses de los mine­rales de hierro de los montes de Triano en los lugares de Roitegi, Bitarratxo y Orconera, no hay noticias de esta actividad extractiva en la propia jurisdicción hasta la segunda mitad del siglo XIX. Incluso, las mínimas [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><span style="text-decoration: underline;"><img class="alignleft size-medium wp-image-2438" title="El Regato 5" src="http://www.ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2011/12/El-Regato-5-300x189.jpg" alt="" width="248" height="156" />Fiebre minera</span></strong></p>
<p>Aunque existen desde la Edad Media abundantes noticias documentales de la explotación por barakaldeses de los mine­rales de hierro de los montes de Triano en los lugares de Roitegi, Bitarratxo y Orconera, no hay noticias de esta actividad extractiva en la propia jurisdicción hasta la segunda mitad del siglo XIX. Incluso, las mínimas referencias toponímicas relativas al mineral, hoy desaparecidas o radicalmente alteradas, denotan esta procedencia exógena (Mehaerrequeta, en el Regato; Mehalarreineta, en Zubileta). En efecto, amparados en que desde tiempo inmemorial habían compartido los montes con los veci­nos del Valle de Somorrostro, no sin oposición, trabajaron exclusivamente las veneras de Triano.</p>
<p>Fue después del año 1868, gracias al nuevo marco legislativo liberal (Reforma de la ley de minas de 1859, Decreto ley de Bases Generales de 29 de diciembre y la reforma de la ley de sociedades) que garantizaban la propiedad privada del subsuelo a perpetui­dad y permitían la libre entrada de capitales, cuando podemos situar el inicio de la mine­ría en la localidad, una actividad reducida a los montes de El Regato.</p>
<p>Ahora bien, dentro de esta denomina­ción incluimos, como ya hicieron algunos escritores, geólogos e ingenieros de minas hace más de cien años, un territorio bastan­te más amplio que el comprendido en el actual termino municipal de Barakaldo: una unidad ecológica y paisajística en la cuenca del río Castaños y sus afluentes, Agirza y Cuadro, repartida entre los actuales ayunta­mientos de Barakaldo, Alonsótegi, Galda­mes, Ortuella, Trapagaran y Güeñes.</p>
<p>La Ley de Minas de 1868, «una de las más liberales que existen» en aspectos laborales, impositivos o relativos a la propiedad, incen­tive la minería. Una misma persona podía obtener todas las concesiones que solicitara. Eso sí, cada mina debía tener una extensión mínima de cuatro &#8220;pertenencias&#8221; o cuadra­dos de cien metros de lado, es decir, cuatro hectáreas.</p>
<p>Casi de inmediato, las inversiones extran­jeras afluyeron al país, estimándose en más de 150 millones de francos el capital com­prometido desde 1863 hasta 1877, a pesar del relativo paréntesis que supuso la segun­da guerra carlista.</p>
<p>En efecto, las grandes siderurgias, sobre todo británicas, conocedoras de las excelen­cias del mineral, enviaron apoderados a Bizkaia para contratar el suministro de tan materia prima o registrar a su nombre minas en el área de Triano y montes de Bilbao.</p>
<p>Como la zona más rica del criadero había sido ya denunciada por gentes del país, tuvieron que conformarse casi siempre con concesiones en zonas marginales (Sopuerta, El Regato, etc.), con formar sociedad con mineros establecidos (Orconera y Franco­Belga con los Ybarra), o intentar el arrenda­miento o la compra a sus propietarios, como consiguieron de Cirilo María de Ustara y Manuel de Moya de sus productivas San Fermín y Parcocha, dos de las mejores minas de Triano.</p>
<p>En el valle de El Regato, en 1871, los ingleses J. Keeble y J. B. Davies registraron oficialmente como minas una gran superfi­cie que, por su continuidad, formaba casi una unidad, por lo que se conocerá indistin­tamente con el nombre de la mina de mayor extensión, Julianas –en realidad eran dos que sumaban 84 ha–, o el de la zona donde se ubicaban, coto de Arnabal.</p>
<p>Keeble arrendaría sus concesiones en pocos meses a J. B. Davies quien, a su vez, traspasaría la explotación de sus minas, y de las que acaba de tomar en arrendamiento, a Luchana Mining, empresa constituida al efecto en el mes de setiembre de 1871 por Hollway Brothers, Jhon Brown Co y Bolckow Vhaughan –una de las más importantes siderurgias británicas– con un capital desembolsado de dos­cientas mil libras esterli­nas. Capital muy impor­tante, el mismo que la mayor de las compañías extranjeras del sector, Orconera Iron Ore, creada dos años después.</p>
<p>Al año siguiente, algunos grandes propietarios rurales, pequeños capitalistas, mineros anti­guos, artesanos de las villas, hasta los decla­rados enemigos de la política del partido liberal, tomaron parte de esta especie de lotería registradora en los montes de El Regato. Este es el caso de quien fuera alcal­de de la anteiglesia y destacado líder del car­lismo Gustavo de Cobreros, del antiguo sas­tre J. B. Cortes, del maestro de obras Celestino Aramburuzavala, del avispado maestro y secretario municipal Eusebio Sotila, del socio de la siderurgia de Castrejana J. A. Errazquin y del minero tradicional Lezama Leguizamon, entre otros, que consiguieron la titularidad de muchas minas. La mayoría se hicieron con pequeñas superficies, pero tanto Davies como Cortes, Aramburuzavala y Lezama Leguizamon se encontraban entre los mayores registradores de la provincia.</p>
<p>Ahora bien, detrás de estos nombres, muchas veces se ocultan sociedades de las que formaban parte capitalistas extranjeros y nacionales. Este es el caso de Cortes, dueño de <em>Linda </em>y <em>Mendivil, </em>y de la compañía creada por el británico Levison para explotar la mina <em>Primitiva. </em>Castrejana) de la que participó hasta 1927 el barakaldés Cesáreo Garay. Esta fórmula sirvió a muchos mineros carlistas para librar­se de las expropiaciones que siguieron a su derrota militar.</p>
<p>Más de 1.600 ha del término municipal de Barakaldo (34 por ciento de su superficie en la época) llegaron a estar declaradas como minas, aunque a parte de las explotadas por Lu­chana Mining, tan sólo se llegará a trabajar en unas pocas, de forma eventual y con pobres re­sultados.</p>
<p>Individualmente o for­mando sociedad, el citado Cobreros, Donato Azula, Flo­rentino Castaños, Maximin o Chavarri, Tomas Santurtún, Casimiro Zunzunegui, J. J. Rivacoba, Tomas de Begona, Serapio Goicoechea, Victoriano, José y Cesáreo Garay y Antonio Acebal, des­tacan entre los mineros avecindados. Todos ellos tenían intereses en otros sectores eco­nómicos, como la construcción o pequeñas empresas, y ocupaban cargos concejiles en la administración municipal en la mejor <em>é</em>poca de la minería. Goicoechea, por ejemplo, fue alcalde (1898), socio fundador de una naviera (1889) propietario de un taller de calderería (1906), accionista de la Sociedad Minera de Alonsótegui, etc., aunque sus rentas más importantes como minero procedieron de un largo arrendamiento a Orconera Iron Ore de las minas Ecequiela, Alerta y sus correspondientes dema­sías.</p>
<p>Todo el mundo quería participar de esta fiebre minera, incluso lo intentaron fuera de la provincia; Antonio Acebal, concejal y pequeño comerciante del barrio de Retuerto, llegaría a obtener demarcaciones en Burgos y Cáceres (una de ellas bautizada <em>Baracaldo), </em>en los términos municipales de Fresnedoso y Campillo. Al fin y al cabo no arriesgaban grandes capitales. «Las concesiones de minas se obtienen de una manera extrema­damente simple (&#8230;) y mediante el pago de una suma de 300 reales por una vez y el derecho anual de 16 reales por cada perte­nencia adquiere un derecho que nadie puede quitarle mientras cumpla los regla­mentos».</p>
<p>Gracias a tanta liberalidad, Luchana Mining podía permitirse registrar en el municipio de Bérriz, cerca de la fuente de Bascocha, una mina de &#8220;aceite mineral com­bustible sólido&#8221; en 1913.</p>
<p>Al no exigirse ni siquiera su puesta en explotación, se favorecía que algunos se hicieran con concesiones por simple interés especulativo, a veces con pingües resultados.</p>
<p>Ahora bien, hubo quienes, como el veci­no de Alonsótegi Julián de Santacoloma, se vieron obligados a vender por carecer capital necesario alguno para sufragar los gastos (denuncia, demarcación, expedición de titulo de la mina y su inscripción en el registro de la propiedad) y derechos que tal expediente origina».</p>
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		<title>Minería en el Regato (II)</title>
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		<pubDate>Sat, 24 Dec 2011 11:30:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Industria]]></category>
		<category><![CDATA[Patrimonio]]></category>

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		<description><![CDATA[Luchana: Puerto de Bizkaia Aguas abajo, el área comprendida entre las desembocaduras de los ríos Galindo y Cadagua en el Nervión o Ibaizabal se con­virtió por esas fechas en el autentico puerto de Bizkaia, en el puerto industrial. No en vano, el calado, la anchura del cauce y las características de los fondos en esta [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><span style="text-decoration: underline;"><img class="alignleft size-medium wp-image-2433" title="El Regato 9" src="http://www.ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2011/12/El-Regato-9-300x138.jpg" alt="" width="248" height="114" />Luchana: Puerto de Bizkaia</span></strong></p>
<p>Aguas abajo, el área comprendida entre las desembocaduras de los ríos Galindo y Cadagua en el Nervión o Ibaizabal se con­virtió por esas fechas en el autentico puerto de Bizkaia, en el puerto industrial. No en vano, el calado, la anchura del cauce y las características de los fondos en esta zona, aunque deficientes, reunían las mejores condiciones de la ría para la navegación; además se encon­traba a pocos kilómetros de los yacimientos de Triano, de esa mercancía tan ansiada por la pujante industria del hierro.</p>
<p>Un importante puerto que llegaría a mover millones de toneladas; los seis millo­nes de 1899, coincidiendo con el mejor momento exportador, no volverían a alcan­zarse hasta 1962. Este año, curiosamente, se produjo un hecho insólito en la historia del puerto: por primera vez arribó un barco extranjero cargado con diez mil toneladas de mineral de hierro liberiano con destino a Altos Hornos de Vizcaya.</p>
<p>Gracias, en parte, a los pequeños arbi­trios para obras (2 reales/tonelada) con que se gravaba la carga y descarga de barcos desde 1878, se pudo financiar la mejora de la ría y dotarla de unas infraestructuras que, indirectamente, beneficiaron la actividad industrial y comercial. Los muelles, grúas, iluminación eléctrica, diques, boyas y dársenas facilitaban las condiciones para el trasva­se de cargas y refugio de los barcos a la es­pera de mercancía. En menos de cinco kilómetros de ambas márgenes de la ria se establecieron empresas side­rúrgicas, químicas, energéticas, navales y de ma­teriales de construcción, apro­vechando las dotaciones de la ribera.</p>
<p>Como antaño Barakaldo se convirtió en im­portante nudo de comunica­ciones, terrestres y marítimas. Por su término pasaban los caminos que unían la villa de Bilbao con Castilla, Encartaciones y zona minera, en cuyo trazado tan interesada estuvo la familia Ybarra; con el barrio de Luchana enlazarían las redes ferroviarias del interior peninsular por medio de las líneas mixtas de Bilbao Portugalete (1888) y de La Robla (1902). También terminaban aquí los ferrocarriles de tres de las grandes empresas mineras extranjeras, Orconera Iron Ore, Franco-Belga des Mines de Somorrostro y Luchana Mining Company Limited, responsables, en parte, del impulso renovador que produciría un radical cambio de la economía y contribuyó al nacimiento de la nueva sociedad barakaldesa a partir del último tercio del siglo XIX.</p>
<p>Hacía pocos años que los terrenos de la margen izquierda de la ría en esta zona eran todavía fértiles vegas (La Punta, Erreketa, Errotabarria y Burceña) de tierras cuidadosamente cultivadas, ganadas al agua y la marisma la centuria anterior. Entre la casería de la vega de Errotabarria y el ángulo de la torre de Luchana, en uno de los puntos de mayor anchura de la ría (115m), a lo largo de cuatrocientos metros de muelle emplazarían normales a la ribera los cuatro cargaderos de Orconera, separados entre algo más de 90m; a continuación, Aguas abajo de la torre, se construyo el muelle (305m) y cargadero de Luchana Mining. El cargadero de Orconera más cercano a la casería de Errotabarria y desembocadura del Cadagua se encontraba a 6.200m de la mar, y contaba en 1878 con una profundi­dad de 5,20m en las pleamares (Bourson,  1878; p. 682). Este calado era insuficiente, por lo que se dragaron los fondos hasta dejarlo en 5,79m que permitieran atracar barcos de mayor tonelaje contra los embar­caderos.</p>
<p>Además de la escasa profundidad (dos y tres metros de agua en bajamar entre el abra y Luchana), los mayores inconvenientes para la navegación eran los bancos de arena de la embocadura y la variabilidad del cauce. Con las obras emprendidas a partir de 1876 se habían obtenido pequeños avances, aun­que la prensa de 1880 se hada eco todavía de frecuentes naufragios, varaduras y otros accidentes y de la ineludible espera a las mareas vivas para hacerse a la mar.</p>
<p>Para superar las pésimas condiciones de la barra muchos barcos tenían la quilla casi plana, lo que aumentaba sus dificultades en alta mar. Los vapo­res más adecuados para las condiciones de la ria debían tener de 13a 14pies de calado, aproximadamente cuatro metros, con menos de mil toneladas de arqueo.</p>
<p>Las características del puerto, natural­mente el tipo de cargaderos. Cuando, entre 1873 y 1880, las empresas que contaban con ferrocarril instalaron estos medios de embarque fijos, lo hicieron para ser eficaces con un nivel del agua infe­rior a 18 pies, adaptándose a barcos de poco arqueo: «no se pudo pensar en cargaderos semejantes a los que ya por aquellos años se usaban en los mejores puertos de Europa y de America, para vapores de tres a cinco mil toneladas, que podían recibir su carga completa en uno o dos días»</p>
<p>Quizá por ello, cuando empezaron a notarse las reformas de la ría, Orconera anuló un cargadero y Franco-Belga redujo el número de los proyectados. En los seis car­gaderos barakaldeses (tres de Orconera, dos de Franco-Belga y uno de Luchana Mining) utilizables simultáneamente, en 1882, con poco más de una docena de trabajadores se podrían cargar, teóricamente, hasta nueve mil toneladas en una jornada laboral. Era una operación sencilla, en la que se podía verter directamente en las bodegas un tren de 30 vagones en apenas cuarenta minutos.</p>
<p>Sin embargo, ahora que los bancos de arena se habían rebajado, que navíos de 23 y 24 pies podrían acercarse a los embarcade­ros, su nivel era muy bajo; y, a las horas de pleamar, era imposible comenzar la carga de grandes navíos. Pero a pesar de las limitaciones técnicas con que se proyectaron no tuvieron apenas innovacio­nes hasta 1927. Las reformas llevadas a cabo entonces por Orconera y Franco-Belga pre­tendían frenar el declive de las exportacio­nes por la creciente competencia norteafri­cana.</p>
<p>Del funcionamiento de los instalados por estas dos grandes empresas existe abundan­te bibliografía, por lo que vamos a describir el perteneciente a Luchana Mining que, a pesar de su menor importancia, era el que usaron las minas de El Regato, y no llegaría a reformarse nunca. Estaba situado en las cercanías de la torre de Luchana, donde la franja de tierra era más estrecha, por lo que para emplazarlo se necesitó el relleno, sane­amiento y desecación de quince mil metros cuadrados de terreno.</p>
<p>La longitud del cargadero, desde el punto de partida en la falda del monte Rontegi hasta la termi­nación, era de 112,50m. Por medio de puen­tes (8,60m de altura) se salva­ba el paso de la carretera provincial de Burceña a Portugalete, la vía de Orconera a la fábrica del Carmen y, más tarde, también el de Bilbao a Portugalete.</p>
<p>A los 50 m del punto de partida comen­zaba el cargadero propiamente dicho; con­sistía en seis pies de madera creosatada, reforzados con estribos de mampostería, que soportaban una base de madera sobre la que se apoyaba la vía del ferrocarril hasta <em>el </em>muelle, a diez metros de altura sobre el nivel medio de las mareas.</p>
<p>De la corona­ción de este has­ta el final del cargadero, el in­genio se compo­nía de otros cua­tro pilotes con sus correspon­dientes travesa­ños.</p>
<p>Curiosamen­te tanto éste como el resto de los embarcaderos se hicieron de madera alquitranada y no de hierro, posiblemente para abaratar la pri­mera instalación y mantenimiento, o por su mayor resistencia a la acción del agua de la ría, alternativamente dulce y salada.</p>
<p>En el cargadero de Luchana Mining no se vaciaban los vagones por debajo, como en el sistema diseñado por J.P. Roe para Orconera, sino volcándolos por la parte delantera. Este procedimiento tenía algunos inconvenientes. La capacidad de los vagones debía ser mas reducida por la inclinación de aproximadamente, que precisaban sus paredes interiores para facilitar la descarga, y aún así a veces habla que ayudar a salir el mineral empujándolo con barras. Los vago­nes, pues, debían ser más altos, lo que impli­caba que al tener el ferrocarril una distancia entre vías de 1,05 metros se produjeran mayores trepidaciones y, en consecuencia, deterioros.</p>
<p>A partir del cargadero de Luchana Mining, entre 1883 y 1885, se haría un dique longitudinal hasta la Dár­sena de Portu. Construida por Altos Hornos de Bil­bao tenía cuatrocientos metros de muelle, con lo que duplicaba la superfi­cie anterior dedicada al atraque y descarga de los buques que traían coke y carbón asturiano o británi­co para sus hornos altos.</p>
<p>La construcción del di­que favorecería además el relleno con escorias (inútiles como abono mineral al proceder de hematites sin fósforo) y estériles de la vega de Erreketa, donde se encontraban los embarcaderos de Franco-Belga, y la ampliación sobre ella de la fábrica, cuyo progreso estaba gravemente mediatizado por la falta de espacio.</p>
<p>A pesar del impor­tante movimiento de mercancías, en el puerto de Luchana no habla tinglados ni almacenes, tan solo una caseta de madera para cobijar al agente de Aduanas y un pequeño reten de forales, pues se trata­ba de expedir cuanto antes los buques.</p>
<p>Pero las actividades portuarias y mineras contribuyeron al nacimiento de un nuevo barrio, Luchana, que en apenas veinte años multiplicaría varias veces los edificios y habitantes con que contaba en 1867. Como afirmaba Antonio Trueba &lt;Ya no es Luchana aquel juncal donde apenas había más edificio que una rústica casería levantada sobre las minas de la torre del Condestable de Castilla, que los cronistas llamaron con evidente exageración &#8220;la primer fuerza de Vizcaya&#8221;: es un gran núcleo de población al que dan anima­ción y vida los ferrocarriles mineros que allí desembocan y los enormes vapores que allí cargan o esperan cargar el mineral de hie­rro.</p>
<p>En efecto, la agricultura era ya una activi­dad casi residual. La población ha crecido al albergar a muchos de los trabajadores de mantenimiento y reparación de los trenes, de los cargaderos, de las básculas, etc. También buena parte del personal directivo, técnicos y empleados extranjeros, mayorita­riamente británicos, residían con sus familiares en las viviendas construidas por sus respectivas empresas, de las que se conser­van algunas de las levantadas entre 1882 y 1891 por Orconera Iron Ore.</p>
<p>La arquitectura de estas últimas, aunque diseñadas por el arquitecto Casto de Zavala, recuerdan el más puro estilo inglés. Pero la llamada campa de los ingleses y los cha­lets de los sucesi­vos gerentes y di­rectores de Luchana Mining y Franco-Belga desaparecerían en los años cuarenta del siglo pasado para dejar paso a las instalaciones de la empresa de fer­tilizantes Sefanitro.</p>
<p>La ría en esa época no era lo que fue; la guerra civil española y el estallido de la Segunda Guerra Mundial paralizaron el comercio. «Los buques, como gigantescos mastines, permanecen meses y meses atados con gruesas cadenas, cables tirantes y gruesos chicotes a las boyas del canal y a los bolardos del muelle». Esta era la imagen, en 1943, del antaño bullicioso puerto de Lu­chana, plasmada por Ernesto Perea Vitorica en sus Perfiles baracaldeses.</p>
<p>Hoy, de aquellas importantes infraestruc­turas, vías, estaciones, cocheras, laborato­rios, etc., no queda otra cosa que parte de los viejos talleres de Orconera en Luchana y un par de cargaderos, uno de ellos reciente­mente restaurado. Ni siquiera el nombre de una calle recuerda aquel esplendoroso pasa­do minero que llevó el nombre de Bizkaia, de Luchana y Barakaldo a muchos puertos europeos.</p>
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		<title>Mayorazgo de LURKÍZAGA</title>
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		<pubDate>Sat, 03 Dec 2011 09:32:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Patrimonio]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>

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		<description><![CDATA[1.- Propiedades del mayorazgo La torre de Lurkízaga &#160; 2. Propietarios Las primeras noticias sobre la propiedad y sus dueños nos remontan al año 1708 en que se cita a Pedro de Zaballa como único heredero de la casa y casería de Lurquízaga, por fin y muerte de Martín de Zaballa y Francisca de la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><img class="alignleft size-medium wp-image-2419" title="OLYMPUS DIGITAL CAMERA" src="http://www.ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2011/12/Lurkizaga-1-300x225.jpg" alt="" width="248" height="186" />1.- Propiedades del mayorazgo</strong></p>
<ul>
<li>La torre de Lurkízaga</li>
</ul>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>2. Propietarios</strong><strong></strong></p>
<p>Las primeras noticias sobre la propiedad y sus dueños nos remontan al año 1708 en que se cita a Pedro de Zaballa como <em>único heredero de </em><em>la casa y casería de Lurquízaga, por fin y muerte de Martín de </em><em>Zaballa y Francisca de la Estrada, sus padres ya difuntos. </em>Sobre la casa pesaba un censo a favor de la iglesia de San Vicente fundado por María de Sasia abuela del propietario.</p>
<p>Pedro de Zaballa contrajo matrimonio con Clara de Samunde, hija de Martín de Samunde y María Ibáñez de Tapia, en quien hubo a Baltasar de Zaballa, bautizado en San Vicente en 1706, quien heredó la hacienda. Casó con María Isabel de Zugasti (b. 1717), hija de Matías de Zugasti y Quiteña de Gallaga.</p>
<p>Del matrimonio Zaballa-Zugasti nació Benito de Zaballa (b. 1756) que casó con María de Gorostiza, hija de Juan de Gorostiza y Manuela de Egusquiaguirre.</p>
<p>En el año 1831 Benito de Zaballa Zugasti vendió la torre y sus heredades a Joaquín Jiménez, vecino de Zorroza.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Gregorio Bañales</p>
]]></content:encoded>
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		<title>El patrimonio histórico de Barakaldo</title>
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		<pubDate>Sat, 26 Nov 2011 10:26:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Patrimonio]]></category>

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		<description><![CDATA[Debido a la actualidad que adquiere hoy en día esta colaboración, tras dos años de su primera publicación en herriKolore,  hemos optado por devolverla a la portada&#8230;Algunas predicciones se van haciendo realidad. Cuando vamos a cualquier pueblo, se suele dar una vuelta por el casco viejo, casi siempre convertido en lugar de relación, de comercio [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft size-medium wp-image-2415" title="4491672" src="http://www.ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2011/11/4491672-300x225.jpg" alt="" width="246" height="184" />Debido a la actualidad que adquiere hoy en día esta colaboración, tras dos años de su primera publicación en herriKolore,  hemos optado por devolverla a la portada&#8230;Algunas predicciones se van haciendo realidad.</p>
<p>Cuando vamos a cualquier pueblo, se suele dar una vuelta por el casco viejo, casi siempre convertido en lugar de relación, de comercio cercano, de fiesta, de memoria histórica. Pero aquí, en Barakaldo, ¿Dónde está eso? Para las personas con cierta edad o que llevan años fuera de Barakaldo, si se dan una vuelta por el pueblo apenas verán edificios con los que se sientan identificados, sus recuerdos de niñez no tendrán el mismo escenario, no se reconocerán en ese entorno, no se situarán: ¿Dónde estaba aquél sitio? Esas fotos antiguas que vemos de vez en cuando al pasar por delante de algunas tiendas de fotos&#8230; nos cuesta ubicarlas. ¿Qué nos han hecho en éste pueblo? Nos han robado la memoria histórica.</p>
<p>Empecemos por donde estaba el casco viejo del siglo XIX: la calle Portu, la casa de “la bomba”&#8230;, toda una zona que  no se quiso mantener por no poner dinero para restauración. Tuvieron que organizarse los vecinos para garantizarse los realojos en el plan Urban. La plaza abajo, el ayuntamiento viejo, el txitxarrillo&#8230; (lugar de baile  los fines de semana), ya sólo quedan  las oficinas de AHV que, siendo de capital público (del gobierno español, a través de las SEPI) se han dejado privatizar para destinarlas a apartamentos tutelados para la tercera edad.  El ataque sigue en la zona: ahora quieren derribar la estación de RENFE. Subiendo hacia el centro, sólo queda una estatua de recuerdo del  colegio de los Hermanos de la Salle, un magnífico edificio que podía haber sido el gran centro cultural del pueblo. Justo al lado, nos queda y ¡Cuánto  costó que lo mantuvieran!, el matadero, ahora reconvertido en Escuela de Idiomas. En la herriko plaza se cargaron la “rana”, el kiosko, original ejemplo de arquitectura finlandesa y luego, para conseguir algunas plazas más de parking se condiciona el diseño de la cubierta  y  se hace una plaza fea, una sartén sin árboles y con pobre iluminación.<br />
En San Bizente, el palacete que por su emplazamiento histórico, en el  núcleo central originario de la anteiglesia podía haber sido un equipamiento público: ¿Quizás el Museo Local? Pues no!, se dedica a casas de lujo y ahí sigue vacío, sin poderse vender. En Lutxana teníamos los últimos restos de la ciudad jardín de la Orconera Mining de 1895-1910, auténtico patrimonio histórico de todo el País Vasco: Los Chalets de los empleados de Orconera, que se han dejado deteriorar y luego han sido derribados a traición, pese a ser reivindicados para equipamiento sociocultural durante más de 20 años por los vecinos-as de Lutxana. Éste es un ejemplo del urbanismo entendido como  corrupción y negocio rápido y va a posibilitar un beneficio-pelotazo de 160 millones de euros a la promotora Vizcaina y Edificaciones SA.</p>
<p>Retrocediendo un poco más en la historia, ¿Qué queda de las casas torres de Barakaldo? la de  Zubileta, abandonada y sobre todo el ejemplo sangrante de la Casa torre de Lurquizaga que se deja con sus ruinas- cimientos como en exposición, cuando se podía haber reconstruido y usado como equipamiento: ¿Por qué no acogiendo al cercano Gaztenet?</p>
<p>Del patrimonio artístico: ahora parece que les ha dado por las estatuas, pero convendría recordar que aquí podíamos haber disfrutado de una escultura muy importante, una de las “cajas” de  Oteiza, pero por no pagar el último plazo (600.000 pesetas), los responsables  del ayuntamiento-PSOE se la dejaron llevar. Otro gran escultor, Vicente Larrea, ha visto una obra suya trasladada-maltratada en su ubicación.</p>
<p>Patrimonio Industrial: La  Asociación de Defensa del Patrimonio Industrial tendría mucho que contar. La nave de Explosivos Riotinto, con su extraordinaria estructura de maderamen, se salvó por los pelos, pero las torres de refrigeración, los silos de AHV&#8230;. Es cierto que mantuvieron el edificio Ilgner en Lasesarre, pero este pueblo, en el pasado  ejemplo de construcciones industriales, parece que tendrá que recurrir a los libros o a centros de interpretación, muy interactiva eso sí, para visualizar todo lo que fue aquella época. Hasta los cargaderos de mineral se dejan quemar antes de reconstruir, y que pasará con el de Sefanitro? Barakaldo: una de sus etimologías dicen que puede ser “baratzalde”: lugar de huertas. ¿Qué fue de sus huertas y de su entorno rural? Como ejemplo, El Regato, está sufriendo una transformación y la que se le avecina: Autovía Supersur, cantera de Tellitu, variante ferroviaria del TAV, chalets, chalets, chalets&#8230; Bueno, mejor se lo dejamos que lo explique a la plataforma Barakaldo Naturala.</p>
<p>Este pueblo ha sido, otra vez, arrasado sin ninguna sensibilidad por los intereses de los constructores. Un pueblo privilegiado, con unas posibilidades enormes: vegas amplias, terrenos llanos&#8230; Ese privilegio ha sido codiciado, primero, por la industria y ahora por el ladrillo, el cemento y las superficies comerciales.</p>
<p>Los responsables políticos fueron durante décadas, prácticamente un siglo, unos meros mandados de AHV. La industria urbanizaba y dirigía el desarrollo del pueblo. Luego, con la reconversión-desmantelamiento industrial, vinieron los nuevos jefes: constructores e inmobiliarias pasaron a dictar los planes urbanísticos. Nos han robado buena parte de nuestra memoria, pero nos queda el futuro. Sin una organización-concienciación vecinal, sin movilización y lucha no conseguiremos que    los responsables políticos respondan a los intereses de la mayoría.</p>
<p>Sólo entonces podremos diseñar Barakaldo pensando en la calidad de vida de sus habitantes.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Barrio Castaños</title>
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		<pubDate>Sat, 22 Oct 2011 09:13:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Patrimonio]]></category>

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		<description><![CDATA[CASA SOLAR DE CASTAÑOS, ANTIGUA MAZUQUERA-ACEÑA Y ERMITA DE SAN BERNABÉ EN EL s.XVII (Barrio de Castaños, Galdames) &#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;- Investigaciones genealógicas sobre mi familia me llevaron hace unos años al lugar de Castaños, en el Concejo de Galdames. Hace unos meses descubrí información preciosa sobre la historia de alguna de sus casas en los siguientes [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="center"><img class="alignleft size-medium wp-image-2393" title="Tramo Alto 3" src="http://www.ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2011/10/Tramo-Alto-3-300x218.jpg" alt="" width="259" height="188" />CASA SOLAR DE CASTAÑOS, ANTIGUA MAZUQUERA-ACEÑA Y ERMITA DE SAN BERNABÉ EN EL s.XVII (Barrio de Castaños, Galdames)</p>
<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-</p>
<p>Investigaciones genealógicas sobre mi familia me llevaron hace unos años al lugar de Castaños, en el Concejo de Galdames. Hace unos meses descubrí información preciosa sobre la historia de alguna de sus casas en los siguientes documentos (consultables por internet a través de la web de <a href="http://pares.mcu.es/ParesBusquedas/servlets/Control_servlet?accion=100" target="_blank">PARES</a>):</p>
<p>-       Expediente para la concesión del Título de <em>Caballero de la Orden de Santiago</em> de Miguel de Castaños y Soberón, 1661 (Archivo Histórico Nacional)</p>
<p>-       Testamento de Thomás de Castaños, 29-11-1637(copia del mismo contenida en el documento anterior)</p>
<p>Hoy, gracias a la posibilidad que me brinda Goio, ofrezco esta información por internet a los estudiosos y amantes de la zona.</p>
<p>Los actuales vecinos del barrio desconocen los datos que a continuación expongo. Espero y deseo, especialmente en el caso de David Lasa, con el que tuve ocasión de hablar en una de mis dos visitas al lugar y al que encontré interesado por la historia, “<em>caigan</em>” en este artículo y lo disfruten.</p>
<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-</p>
<p>De las cuatro casas que componen actualmente el núcleo central del barrio de Castaños en Galdames (1), una es la casa solar del apellido Castaños —la única con escudo de armas— y otra fue una mazuquera y aceña simultáneamente hasta aproximadamente finales del s.XVII. Dentro de la finca a la que pertenece la casa solar, como edificio anexo a la misma, se encuentra la ermita de San Bernabé.</p>
<p>Cuatro casas también más la ermita son las que se citan en 1661 como integrantes de dicho barrio.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>CASA SOLAR DE CASTAÑOS</strong></p>
<p>Citada en 1661 como de las más antiguas del Concejo, de la que ni siquiera los más viejos del lugar tienen memoria de cuándo se fundó.</p>
<p>Escudo de armas:</p>
<p>En su mitad izquierda: dos brazos cruzados con un ala en una de sus manos.</p>
<p>En su mitad derecha: cuartel de arriba, tres bandas; cuartel de abajo, tres corazones.</p>
<p>Tal vez un experto en heráldica nos podría decir algo más sobre este escudo, pues no tiene la forma típica e incluso parece invertido (2).</p>
<p>En los cuarteles inferiores de la casa Gorostiza de Barakaldo, relacionada con una rama de la familia Castaños descendiente de la casa solar de Castaños, se pueden observar igualmente tres bandas y tres corazones.</p>
<p>En 1637, la casa pertenece a Thomás de Castaños, hijo de Juan de Castaños. En 1661, su propietario es Marcos de Castaños, hijo del anterior y de Catalina de Garay, y su heredero es Bartolomé, hijo del referido Marcos y de María Santos de Soberrón.</p>
<p>A dicha casa, tanto en 1637 como en 1661, quedan asociados:</p>
<p>-       Heredades de pan llevar (3).</p>
<p>-       Arboledos.</p>
<p>-       Una aceña.</p>
<p>-       Una mazuquera.</p>
<p>-       Una ermita.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>MAZUQUERA-ACEÑA</strong></p>
<p>En 1637 y en 1661 se cita, frente a la anterior casa solar ya la orilla del río, un conjunto con muros lindantes comunes constituido por una aceña, una mazuquera y un edificio (4).</p>
<p>Una aceña era un molino harinero de agua.</p>
<p>Una mazuquera era una ferrería donde se fabricaba “<em>raya</em>” (arrabio alto en carbono) que luego se pasaba a la ferrería llamada “<em>tiradera</em>” para rebajar el carbón y conseguir el acero. Esta división en dos procesos constituye el método indirecto de fabricación del acero —en el cual se basan los altos hornos actuales— que se empleaba casi en exclusividad en el País Vasco.</p>
<p>De hecho, en la documentación de 1661 sobre la mazuquera de Castaños, se habla repetidamente de “<em>mazuquera para labrar</em> (o hacer) <em>raia para tirar acero</em>”.</p>
<p>Cabe recordar en este punto la proliferación de mazuqueras en aquel tiempo en la zona. La más conocida es la de Urdandegieta, cuyas ruinas se localizan a medio camino entre el barrio de Castaños y el de El Regato en un paraje llamado Las Mazuqueras, ya en el término municipal de Barakaldo pero en la linde con Galdames (ver artículos correspondientes por internet de <a href="http://somo.blogcindario.com/2009/07/00333-la-ferreria-de-urdandegieta-en-barakaldo-y-galdames.html" target="_blank">Goio Bañales</a> y <a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/2009/03/25/la-ferreria-de-urdandeguieta/" target="_blank">Mitxel Olabuenaga</a>).</p>
<p>Volviendo a la mazuquera-aceña que nos ocupa, ya dije que en el s.XVII pertenecía a la casa solar de Castaños. La primera noticia que tengo de que ya no es mazuquera, ni aceña, ni tan siquiera pertenecido de la casa solar es de un documento de contaduría de hipotecas referenciado al año 1716 (5), donde aparece como dos viviendas pegadas con sus correspondientes corrales sobre las que se levanta hipoteca y cuyos propietarios son Juan de Laya y Manuel de Ugarte. Este último, marido de Catalina de Laya (6), nieta y heredera de la línea de Sebastián Cano de Laya y María de Leceguti, en cuyo matrimonio en San Pedro de Galdames en 1658 aparece como padrino Marcos de Castaños. Sebastián Cano de Laya era oriundo del Valle de Mena. Tal vez el citado Sebastián era un criado de privilegio de la familia Castaños a cuyo cargo se encontraba la mazuquera-aceña, en tal caso sería oficial mayor macero, y posiblemente, ante el declive de la mazuquera, ésta fuera vendida a buen precio a sus descendientes, ocupantes de la misma. Puede que la importante cuantía de la hipoteca referida, 30 ducados, fuera destinada a tal compra (7).</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>ERMITA DE SAN BERNABÉ</strong></p>
<p>Situada dentro de los márgenes de la finca de la casa solar, a la espalda de ésta. En la documentación de 1661 se apunta que fue mandada construir hacia 1608 por el citado Thomás de Castaños. Fue restaurada en 1995.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>(1) Una de ellas se encuentra en el término municipal de Güeñes (ver mapa adjunto).</p>
<p>(2) De hecho, en su descripción en la documentación de 1661, ésta se realiza como si estuviese en posición no invertida (al contrario de cómo aparece hoy en día). También, en el blasón de la casa Gorostiza-Castaños de Barakaldo, los tres corazones aparecen 2 arriba y uno abajo, justo al revés de cómo lo hacen en el escudo que nos ocupa.</p>
<p>(3) Tierra de pan llevar: la destinada a la siembra de cereales o adecuada para este cultivo (RAE).</p>
<p>(4) David Lasa, hijo del actual propietario de la casa y desconociendo la doble función pasada harinera y ferrona de la misma, me informó de que se trataba de dos casas pegadas, cuyo muro común era perpendicular al cauce del río. Es de suponer, por tanto, que el tercer edificio del que se habla en la documentación antigua constituiría la vivienda de las familias de los responsables de la aceña y la mazuquera y, probablemente, más que un tercer edificio, serían las dos plantas superiores de las tres que tiene el caserío actual. De hecho, en la documentación antigua referida sólo se cita lo del tercer edificio una vez, mientras que se habla varias veces de un conjunto formado por mazuquera y aceña pegadas; las viviendas de los artesanos, como es lo común, se suponen integradas.</p>
<p>(5) Contadurías de Hipotecas de Galdames, Signatura 105, pg. 44vto y 45, nº 62; y pg45 en fecha 11-8-1724. Archivo Histórico Provincial de Bizkaia.</p>
<p>(6) Juan de Laya, muy probablemente tío o, en su defecto, primo de Catalina.</p>
<p>(7) Sebastián Cano de Laya y María de Leceguti, inician la línea de ascendientes directos míos nacidos en Castaños hasta llegar a mi abuela, María Ugarte Abascal, primera en nacer fuera de dicho barrio.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;..</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Muchas gracias a Santi Cañizares por este interesante artículo y por las preciosas fotos.</p>
<p>Goio.</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Ferrerías de monte</title>
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		<pubDate>Sun, 02 Oct 2011 20:35:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Industria]]></category>
		<category><![CDATA[Patrimonio]]></category>

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		<description><![CDATA[INTRODUCCIÓN Es ampliamente conocida la dificultad que entraña la prospección arqueológica en el ámbito cantábrico. De hecho, se podría decir que existe aquí una tendencia natural a promover desde diversas instancias, numerosas investigaciones basadas en la excavación de yacimientos, en lugar de destinar al menos parte de estos recursos a posibles trabajos arqueológicos que prospecten [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft size-medium wp-image-2382" title="dibujo3" src="http://www.ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2011/10/dibujo3-300x185.jpg" alt="" width="249" height="153" /><strong>INTRODUCCIÓN </strong></p>
<p>Es ampliamente conocida la dificultad que entraña la prospección arqueológica en el ámbito cantábrico. De hecho, se podría decir que existe aquí una tendencia natural a promover desde diversas instancias, numerosas investigaciones basadas en la excavación de yacimientos, en lugar de destinar al menos parte de estos recursos a posibles trabajos arqueológicos que prospecten sistemáticamente las mismas zonas. Evidentemente esto ha sido así, dada la variedad de resultados obtenidos por las prospecciones arqueológicas en este entorno montañoso, donde es casi impensable la posibilidad de aplicar directamente aquellas técnicas ortodoxas o “de libro” profusamente experimentadas en otros lugares.</p>
<p>En este contexto, surge hace unos seis años la inquietud desde el Museo de la Minería del País Vasco (Gallarta, Bizkaia) por el preocupante estado de conservación de los restos de las antiguas ferrerías prehidráulicas en los cercanos Montes de Triano. La propuesta es recogida en primera instancia por el servicio de arqueología de la Diputación Foral de Bizkaia y posteriormente por el Centro de Patrimonio Cultural del Gobierno Vasco que propone además la creación de una carta arqueológica de las ferrerías de monte de todo el territorio vizcaíno. Con anterioridad, ya habíamos trabajado unos y colaborado otros en este tema de la arqueometalurgia del hierro de época romana y medieval, pero ciertamente nunca habríamos imaginado vernos abocados a realizar una prospección superficial de tales dimensiones (pensemos que Bizkaia cuenta con una extensión aproximada de 2.000 kilómetros cuadrados) ni a afrontar un análisis espacial a nivel “macro” del trabajo del hierro. Era necesario valorar las grandes posibilidades que proporciona la prospección arqueológica y desarrollar un planteamiento audaz y específico para un territorio concreto, Bizkaia, y un tipo de yacimiento concreto, las ferrerías de monte, conocidas en euskera como haizeolas (ferrerías de aire).</p>
<p>En la actualidad, tras cinco años de investigación y gracias a la consolidación de un equipo de trabajo en torno a nuestro museo, los buenos resultados cosechados hasta el momento, nos han impuesto la necesidad de plasmar los avances logrados en cuanto a metodología de prospección superficial se refiere.</p>
<p>El objetivo inicial de este trabajo de carta arqueológica es la localización de los restos de antiguos sitios de producción del hierro en el paisaje actual. Este tipo de yacimiento conlleva aún hoy en día multitud de incógnitas y mitologías asociadas que son necesarias despejar. Como bien es conocido, apenas existen testimonios documentales para la época de Romanización y Edad Media en Bizkaia (cronología en la cual se suponen abundantes estos antiguos talleres de producción siderúrgica pero cuyos límites temporales aún investigamos) y, menos aún, que hagan referencia concreta a dichas actividades metalúrgicas. El único modo de proteger estos vestigios del pasado es conociéndolos, determinando su ubicación, características, estado de conservación, relaciones con el mundo circundante, etc. Hemos de convenir en que la escasez de información actual, no permite establecer con certeza los vínculos necesarios entre estas ferrerías y la sociedad que las produjo. Es necesario por lo tanto, incidir en las posibilidades de conocimiento directo que una prospección sistemática (usada no como sinónimo de prospección intensiva, sino como un método global que se ajusta a un sistema determinado de trabajo) del territorio puede generar, aportando la adecuada dimensión no sólo cuantitativa, sino también cualitativa de este fenómeno paleosiderúrgico.</p>
<p>Lógicamente, la elaboración de la <em>Carta Arqueológica de las ferrerías</em> <em>de monte de Bizkaia</em>, nos ha abocado desde un principio a una profunda reflexión metodológica en la que vamos indagando campaña a campaña y que al final se ha convertido en la base de nuestro trabajo. Creo que la dificultad del punto de partida es evidente. Tras la experiencia de las dos primeras campañas, realizadas en zonas de menor extensión, logramos proponer un marco teórico que abordara el concepto espacial inicial, que era el territorio vizcaíno, en un tiempo determinado, y con los recursos estables con los que contábamos a partir de entonces. La metodología a seguir se traduce a la hora del trabajo de campo, en una combinación de una serie de técnicas y estrategias de prospección conocidas, que no por su sencillez son menos efectivas. Somos conscientes de que con frecuencia lo más sencillo es lo que mejores resultados proporciona.</p>
<p>Dicha metodología posiblemente se podría aplicar dentro de la región cantábrica a la hora de planificar casi cualquier otro tipo de <em>prospección arqueológica de superficie a escala macro</em>, es decir aquella que tiene como objetivo la identificación de yacimientos arqueológicos nuevos (García Sanjuán, 2005: 64). El motivo para esta afirmación se debe a que compartimos un paisaje con muchos elementos comunes y además porque se ha puesto en práctica con un tipo de yacimiento de escasa entidad que aparece siempre enterrado y que es muy difícil por tanto de percibir a simple vista. Aunque por supuesto, no pretendemos insinuar, ni de lejos, que nuestro sistema tenga validez absoluta fuera de nuestro ámbito, ni que no cuente con limitaciones y condicionantes incluso dentro del mismo.</p>
<p>El colectivo humano que se encuentra detrás de este trabajo es el denominado <em>Equipo de</em> <em>Arqueología del Museo de la Minería del País Vasco</em>. Es un pequeño equipo de investigación interdisciplinar compuesto por un arqueólogo, un técnico medioambiental, una geóloga y dos ayudantes de campo, que se adecua a los diferentes enfoques útiles a nuestros intereses de conocimiento. La dirección arqueológica del proyecto, aporta el hilo conductor y la proyección necesaria a la investigación. La dimensión geológica aporta datos específicos sobre materias primas, edafología y geoarqueología. La parte medioambiental trabaja la evolución del paisaje hasta nuestros tiempos, y todo el equipo cuenta con un conocimiento directo tanto de las ferrerías primitivas, como del medio montañoso en el que nos movemos. En la actualidad nos hayamos tras cinco años de trabajo, en el punto medio de nuestra investigación que concluirá tras otro largo lustro. Quizás sea este un buen momento para hacer un alto en el camino y echar la vista atrás analizando los resultados obtenidos.</p>
<p><strong>ANTECEDENTES: UN DEBATE NECESARIO </strong></p>
<p>Desde los años 80 del siglo pasado, la prospección de superficie se ha convertido en una tarea común en nuestro país, apoyada por una reflexión importante en cuanto a metodología de trabajo se refiere. Sin extendernos en este punto, hemos de citar los trabajos que se comenzaron publicando en torno a la revista de “Arqueología Espacial” perteneciente al Seminario de Arqueología y Etnología Turolense por autores como Fernández y Ruiz Zapatero (1984), Burillo (1996: 67-81), y Almudena Orejas (1998: 9-19) con sus estudios referidos a la arqueología del paisaje. Revista que continúa publicándose hoy día y buena muestra de su calidad son las últimas reflexiones sobre prospección recogidas en el número del 2004. Aparecieron hace tiempo los primeros intentos de síntesis metodológicas como la publicada por Ruiz Zapatero y Burillo (1988: 45-64), que quizás se ven reflejados, al menos en los aspectos básicos, en el primer manual universitario de prospección arqueológica, obra de García Sanjuán (2005). Todos estos indicadores nos hablan de la madurez de estos estudios de exploración del territorio en España impulsados bien por las necesidades de protección patrimonial o bien como instrumentos fundamentales para el análisis de las sociedades pasadas en su propio territorio.</p>
<p>En el caso de la región cantábrica, se ha de mencionar sin duda el notable caso del Laboratorio de Arqueoloxía del Instituto de Estudios Galegos “Padre Sarmiento”, vinculado al CSIC, que trabajan desde sus inicios con el telón de fondo de la arqueología del paisaje (Criado, 1991) y que colaboran en el debate de las estrategias de prospección superficial con experiencias vinculadas generalmente a la gestión del impacto arqueológico, como es el caso de Amado y Barreiro (2004: 231-249).</p>
<p>Concretamente en Bizkaia, no ha existido una reflexión teórica propiamente dicha sobre la moderna prospección, aunque las prospecciones realizadas hasta el momento han obtenido abundantes frutos. En la actualidad contamos con una carta arqueológica de materiales prehistóricos bastante completa, pero pensamos que el estudio de épocas romana y medieval no está tan desarrollado desde el punto de vista de la arqueología espacial en lo que a la búsqueda de nuevos yacimientos se refiere. Es precisamente en la etapa de la Romanización y Edad Media donde se insertan los talleres de producción metalúrgica que estudiamos en Bizkaia. Por desgracia no podemos individualizar cada uno de estos periodos desde el punto de vista de tecnología paleosiderúrgica porque no contamos en la actualidad con datos suficientes de excavaciones que avalen diferencia alguna entre ambos. (Las excavaciones de ferrerías de montaña en Bizkaia se circunscriben a un sondeo en el yacimiento de Oiola II perteneciente al SIII d C. (Aldama y Lorenzo: 1990, 209-211), a la excavación de Ilso Betaio del S X d C. (Gorrotxategi: 1995, 229-247) y a la de Oiola IV del SXIII d C.(Pereda:1997, 69-93) y a pesar de los avances en el conocimiento de aquellas técnicas de trabajo, no han podido ofrecer un paradigma interpretativo del funcionamiento de estas haizeolas). En cuanto a prospecciones en nuestro territorio para este tipo de yacimiento, contamos con el antecedente de la prospección de Gorrotxategui y Yarritu (1984) que nos ha servido de punto de partida para los dos primeros años de trabajo de campo.</p>
<p>El análisis de todos estos precedentes en conjunto, nos induce a constatar que no existe, como es lógico, un único método de prospección arqueológica superficial homogéneo y válido para los diferentes paisajes de nuestro país, se podría decir incluso que existen tantos sistemas como variedad de paisajes y registros arqueológicos tenemos. Aunque sí es cierto, que de las diferentes aproximaciones al análisis espacial mediante prospección, gracias al debate mantenido en los últimos treinta años, queda cierto poso común reconocible en las diferentes estrategias de trabajo de campo que existen.</p>
<p>En este artículo pretendemos esbozar cómo hemos utilizado estas nociones comunes de arqueología espacial de un modo sencillo e imaginativo y en un entorno, el ámbito cantábrico del territorio vizcaíno, francamente hostil a lo que entendemos por prospección académica. Ha sido necesario adecuar el sistema propuesto a las diversas circunstancias que condicionan los trabajos de prospección en este entorno, comprendiendo de antemano los límites y defectos de los que adolece. Por último hemos de recordar, en defensa de nuestros posibles errores, que no conocemos en nuestro entorno más cercano ningún precedente que haya intentado sistematizar la prospección de superficie en un territorio tan amplio como el que proponemos a continuación.</p>
<p><strong>EL ORDEN DEL DISCURSO METODOLÓGICO </strong></p>
<p>Antes de comenzar con el discurso relativo al análisis espacial que se propone, vamos a definir brevemente cuál es el tipo de registro arqueológico que trabajamos en la Carta Arqueológica de las ferrerías de monte de Bizkaia:<em> una ferrería de monte o haizeola es una instalación preindustrial capaz de transformar el mineral de hierro extraído de la naturaleza en metal apto para la forja de aperos, armas y otros objetos. Consiste en un taller al aire libre con uno o más hornos de reducción en cuyos diversos procesos productivos interviene directamente la fuerza humana. El apelativo “de monte” se refiere al entorno montañoso y generalmente aislado en el que se ubican, bien sean laderas, collados o valles. </em></p>
<p>Por desgracia, en la investigación sobre la paleosiderurgia de estos yacimientos aislados en Bizkaia, se ha trabajado en base a muchas mitologías y “apriorismos” que venían reflejados en la historiografía y arqueología clásica. Lo verdaderamente cierto, es que aún se desconocen demasiados aspectos del trabajo y de la organización social de estos ferrones que operaban fuera de su lugar de asentamiento habitual, y que difícilmente podremos insertar aquella actividad de época romana y medieval en nuestro proceso histórico con el grado de conocimiento actual de que disponemos.</p>
<p>El proyecto de investigación cuenta con una programación entregada en el Departamento de Cultura del Gobierno Vasco que llega hasta el 2011, para poder completar la prospección sistemática y estudio de estas instalaciones mediante trabajos arqueológicos a lo largo de los 2.000 Km2 del Territorio Histórico de Bizkaia. La investigación en curso, que en la actualidad ya posee más de un centenar de yacimientos catalogados, es la base de lo que se va a relatar a continuación sobre las antiguas ferrerías prehidráulicas en Bizkaia.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>PRIMEROS PASOS Y OBJETIVOS </strong></p>
<p>La prospección presenta en general en nuestra zona importantes y conocidos problemas, de los cuales los más importantes los enumeramos a continuación: su relieve montañoso, un paisaje cada vez más humanizado y la abundante vegetación tanto arbustiva como arbórea que dificulta notablemente la percepción visual del patrimonio arqueológico enterrado.</p>
<p>Ante tal panorama adverso, se hace imprescindible afinar al máximo la concepción inicial y la técnica a desarrollar. Este planteamiento requiere compartimentar en unidades menores el paisaje de una misma región y a las cuales se les aplicará una metodología de prospección diferenciada. Por lo tanto, uno de los primeros retos que hubo que analizar al comenzar la primera campaña del 2002, era cómo abordar el estudio de la totalidad del territorio vizcaíno. Para ello programamos las sucesivas prospecciones eligiendo unos límites naturales: los macizos de montaña de Bizkaia que recientemente había catalogado para la Diputación Patxi Galé (2000) y cuyo mapa base exponemos a continuación. Estos macizos de montaña son las unidades más adecuadas a nuestro paisaje actual y sus límites perimetrales fáciles de identificar en los fondos de valle.</p>
<p>Como es razonable, las primeras campañas del 2002 y 2003, se realizaron en torno a un solo macizo de montaña por año y además en un área de las Encartaciones vizcaínas que ya contaba con una prospección superficial de esta ferrerías de monte realizada a inicios de los 80 del pasado siglo por Gorrochategi y Yarritu (1984), de la cual conocíamos los resultados obtenidos. De este modo la intensidad de trabajo inicial podía ser mayor, al tiempo que nos íbamos familiarizando con el tipo de labor de campo a realizar. La programación de cada campaña de prospección fue distribuida desde el principio a lo largo de todo el año, aprovechando la variabilidad estacional para trabajar diferentes zonas, este punto, quizás sea uno de los factores clave que diferencia nuestra prospección de las que nos precedieron en el mismo territorio (Franco Pérez 2004: 95-99). El resultado cosechado por la adecuada combinación de una estrategia intensiva y extensiva de prospección, fue satisfactorio y así por ejemplo en la primera campaña, en un territorio donde se habían inventariado 20 yacimientos de este tipo, revisamos aquellos conocidos y se incluyeron en la carta arqueológica 17 nuevas localizaciones..</p>
<p>Tras los primeros pasos andados durante esos dos años, nuestro proyecto de investigación arqueometalúrgica en Bizkaia ya se planteaba tres objetivos:</p>
<p>A corto plazo, se había de llegar a la formalización de un sistema de prospección estable a la vez que abierto para utilizarlo en las distintas áreas de Bizkaia.</p>
<p>A medio plazo, se ha crear la Carta Arqueológica de las ferrerías de monte de Bizkaia como herramienta de gestión patrimonial para la Administración y como vía de análisis arqueológico del territorio y de análisis comparativo de este modo de producción. Al tiempo que se le otorga la proyección y difusión necesaria a un tema escasamente trabajado.<br />
A largo plazo, se pretende profundizar en el estudio de la paleosiderurgia en lugares seleccionados como idóneos para completar el estudio del “<em>ciclo del hierro antiguo</em>”, es decir desde la extracción de mineral, hasta su transformación in situ y vías de distribución. Lo que supondría un análisis más completo de alguno de estos talleres de producción de cara a obtener un modelo interpretativo. En la actualidad, podemos avanzar que en el presente 2007 se está perfilando la primera actuación coordinada con otro equipo de excavación para obtener más datos en la dirección apuntada sobre uno de los yacimientos “tipo” previamente elegidos.</p>
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<p><strong>UN CASO PRÁCTICO: LA CAMPAÑA 2005. </strong></p>
<p>Para apreciar con más claridad la metodología desarrollada, observaremos a continuación mediante un ejemplo práctico, los pasos habituales desarrollados en la campaña 2005 hasta llegar a la redacción del informe técnico correspondiente (Franco Pérez. 2006:106-109)</p>
<p>El trabajo se inicia con la elección de dos áreas diferenciadas de prospección: una mayor y otra de menor extensión. Cada superficie inicialmente propuesta es cubierta con un grado de intensidad distinta y estrategias distintas, y al final de la campaña se realiza una evaluación en cuanto a objetivos-logros realizados. El planteamiento teórico permite optimizar recursos y se basa en definitiva en los conocimientos adquiridos aunque ha de permanecer suficiente abierto a posibles modificaciones.<br />
En concreto la campaña 2005 se había optado por dos sectores claramente diferenciados: el Sector SE del Macizo de Galdames, donde se ha trabajado con mayor intensidad; y el Sector Occidental de la Comarca de Uribe más sector de la Comarca de Bilbao lo que supone la totalidad de los siguientes macizos montañosos: Jata, Urizar-Mendi, Ermua, Unbe y Ganguren, donde se ha utilizado la combinación entre prospección extensiva y selectiva. Los límites, como mencionamos más arriba, no son comarcales ni administrativos, sino que se ha optado por unos términos naturales: los macizos de montaña. La elección y agrupación de macizos a prospectar se establece según las dificultades del terreno, los recursos disponibles y los factores que se enumeran a continuación:</p>
<p>-. La facilidad de acceso a las zonas de trabajo. En general ambas zonas cuentan con facilidad de acceso hasta los caseríos habitados y refugios de montaña ubicados a 500m de altitud como máximo. Las zonas más altas y los despoblados montañosos inferiores ven reducida su accesibilidad a pistas forestales y caminos.<br />
.- La visibilidad. Este factor es sin duda uno de los condicionantes de la prospección.<br />
El sector SE del macizo de Galdames se encuentra dentro de la Zona Minera vizcaína. Es necesario efectuar previamente, un “levantamiento arqueológico” del paisaje actual para desestimar los restos de las antiguas explotaciones mineras que solapan y ocultan el terreno original.</p>
<p>Prácticamente en la totalidad del macizo de Galdames y a partir de media altura en Uribe y Bilbao, la prospección de superficie de las ferrerías de monte se ha visto limitada por un entorno de bosque denso, donde prima la explotación forestal de pinos y eucaliptos. Obviamente aquí es difícil que se produzcan hallazgos casuales o que se utilice una buena sistemática de prospección. La arqueología clásica, propone la posibilidad de inspeccionar en estos entornos tan sólo los claros que ofrecen los desmontes forestales al crear pistas, vías de saca y aquellas áreas que no tengan vegetación abundante. En estos casos, la experiencia adquirida por nuestro equipo, nos induce a aprovechar la variabilidad estacional para poder prospectar zonas forestales en pleno invierno en ausencia de helechos y con un menor volumen de argomas (tojo) y zarzas. Los buenos resultados de la prospección realizada en jornadas invernales y primaverales, con un buen número de hallazgos en zonas a priori “oscuras”, ponen de manifiesto la necesidad de prospectar a lo largo del año en función de la visibilidad de cada estación (así durante el verano y otoño se revisarán los pastos libres en cotas altas y otros lugares de fácil acceso). El esfuerzo realizado favorece la mayor cobertura posible del territorio estudiado.</p>
<p>-. La perceptibilidad. En este tipo de yacimientos arqueometalúrgicos no es excesivamente buena en general. Son materiales (básicamente piedras de horno, escorias, arcillas y fragmentos de cerámica) que aparecen enterrados donde por lo general sólo afloran en superficie las escorias resultantes del proceso de reducción del hierro en los hornos. La inspección visual confirma que la forma ideal que identifica estas ferrerías prehidráulicas en el paisaje actual es la de un túmulo ubicado en un rellano de pendiente y con una extensión variable entre 6 y 40 metros de longitud.</p>
<p>.- La labor de documentación previa. Los indicadores que manejamos hacen que se trabaje a priori una zona de menor extensión y proclive a contener restos de la antigua industria de transformación del hierro con más intensidad; mientras que otra zona mucho más amplia y sin datos aparentes de la industria paleosiderúrgica se prospecta con una estrategia de menor intensidad. Aunque en varias ocasiones, los nuevos indicios que aporta la exploración sobre el terreno, nos ha hecho replantear la estrategia inicialmente propuesta.<br />
Las diversas fuentes documentales consultadas son:<br />
La información arqueológica e historiográfica existente en la zona, con especial atención a los restos arqueometalúrgicos y sitios de producción de hierro.</p>
<p>Se examina la cartografía a diferentes escalas y de diferentes épocas y la toponimia.</p>
<p>Se estudia la geología y edafología de los lugares elegidos y sus condiciones geográficas.</p>
<p>Por último se aprovecha la documentación obtenida de otras instancias científicas, académicas, administrativas o empresariales con las que se mantiene contacto habitual.</p>
<p><strong>EL TRABAJO DE CAMPO EN EL 2005 </strong></p>
<p>Una vez analizados los factores anteriores, se ha de decidir que tipo de prospección se va a realizar, eligiendo la metodología e intensidad adecuadas a las características especiales de cada paisaje actual. Con posterioridad se prosigue con los trabajos de campo destinados a la recogida de documentación oral y prospección de superficie.</p>
<p>a) Sector SE de los montes de Galdames</p>
<p>Estos 40 km2 aproximados de extensión se han dividido sistematizando el espacio en tres grandes zonas o sectores que incluyen los principales cordales y sus ramificaciones: El sector SO (referencia: cima del Lujar, sector Central (referencia: cumbre del Eretza) y sector NE (referencia: cima del Sasiburu).</p>
<p>La prospección de superficie se realiza desde los puntos centrales de referencia hacia la periferia y girando sobre ese eje imaginario en el sentido de las agujas del reloj. Dentro de cada uno de estos cordales se toma lo que denominamos como unidades simples de prospección las referencias del paisaje circundante que podemos observar en nuestra cuenca visual, como pueden ser: un collado, la ladera sur de un pequeño valle, una cumbre, etc. Es en torno a cada una de estas “unidades” donde se aplica el tiempo necesario para completar la inspección visual, pasando ordenadamente a la unidad adyacente. La cartografía básica del trabajo son los mapas topográficos de la Diputación Foral de Bizkaia, escala 1: 5.000.</p>
<p>Como ya hemos comentado en anteriores ocasiones, esta sistematización no es en absoluto ortodoxa con las reglas establecidas para prospectar. Pero nos parece justo clarificar cuál es la técnica que ha sido empleada. Hasta el momento, se habían dado escasos avances a la hora de planificar una prospección arqueológica que se adaptase a la realidad común del área cantábrica, pero lo que proponemos tiene desde luego más sentido práctico que por ejemplo cuadricular la zona según el mapa topográfico.</p>
<p>En este lugar, se ha optado por un sistema que combina dos estrategias de prospección de cara a obtener la cobertura máxima posible de este sector:</p>
<p>La primera estrategia utilizada ha sido la prospección extensiva. La campaña comienza con la ascensión a las tres cotas de mayor altitud del macizo de todo el equipo de cara a orientarse sobre el plano real de las dimensiones del área elegida; esto favorece la ubicación constante al margen de los mapas a la hora de recorrer el terreno. El trabajo extensivo nos otorga además de esta ubicación espacial inicial, la posibilidad de utilizarlo en zonas de escasas posibilidades de éxito, como por ejemplo en áreas adulteradas por la actividad minera industrial, entornos de áreas urbanizadas, lugares donde el monte bajo hace imposible el acceso a su interior. Este sistema ha ocupado un 25% aproximado de las jornadas de trabajo de campo en este sector.</p>
<p>La segunda estrategia usada ha sido la prospección intensiva. Esta se ha realizado básicamente a pie y en zonas favorables a la instalación de las ferrerías de monte, es decir, en zonas que cuentan bien con presencia actual de mineral de hierro en la superficie, bien con presencia actual o pasada de madera como combustible, o bien de agua para ciertas partes del proceso de transformación. Dicho sistema ha concentrado los mayores esfuerzos de los trabajos de campo, ocupando el 75% de las jornadas laborales.</p>
<p>Los resultados obtenidos con esta programación son de 16 nuevos restos de ferrerías de monte a sumar a los 3 que ya se conocían en la zona. Lo cual confirma el acierto del planteamiento y la adecuación de una tarea sistemáticamente realizada en el área elegida del macizo de Galdames.</p>
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<p>b) Comarca de Uribe más sector N de la de Bilbao</p>
<p>Esta área presentaba dos novedades importantes respecto a campañas pasadas: en primer lugar, era la zona más amplia hasta ahora prospectada que cuenta con una extensión aproximada de 220 km2, y en segundo lugar, era la primera vez que prospectamos un territorio que carece de noticias anteriores sobre los yacimientos arqueológicos que nos ocupan.</p>
<p>Siguiendo en criterio geográfico inicial, la zona occidental de la Comarca de Uribe y la zona anexa de Bilbao se reparten en cinco macizos de montaña: Jata, Urizar-mendi, Ermua, Unbe (dividido en dos sectores) y Ganguren. La sistematización inicial del vasto terreno es la división en las cinco unidades mencionadas. La prospección la hemos realizado partiendo de puntos centrales de referencia que al igual que mencionamos más arriba, sirven para mantener la ubicación espacial y poder llevar un orden de cobertura al ir girando sobre su eje. Y en cada uno de estos cinco macizos de montaña se han elegido uno o dos puntos de referencia según la extensión de los mismos.</p>
<p>Si bien se ha realizado una cobertura muy amplia del territorio, se ha hecho a través de un sistema que combina las estrategias de prospección extensiva que se ha completado con la prospección selectiva de pequeñas áreas. Ahora bien, hemos de tener en cuenta que prospección extensiva no es sinónimo de un trabajo poco sistemático, de hecho, es una técnica muy aconsejable en una primera fase del trabajo: realizar un estado de la cuestión a partir del cual se planificara la prospección selectiva. Además, nos es útil para dar la cobertura adecuada a un área tan vasta como la que se propone.</p>
<p>Pivotando desde cada uno de estos puntos referentes, se cubre en redondo los diferentes cordales y valles que de ellos parten como método para sistematizar el terreno. Es evidente que en este caso, tras el análisis de los diferentes factores que habitualmente condicionan la prospección (accesibilidad, visibilidad y perceptibilidad), la amplitud del territorio elegido impone una prospección extensiva realizada con ayuda de un todo terreno. Sin embargo, si durante el curso de la prospección extensiva se encuentran elementos significativos sobre el terreno o bienuna labor de documentación previa nos hace sospechar que hubiera alguna zona favorable, se procede a acotar diversas zonas sobre las que trabajar con mayor detalle. En torno a estas zonas de propensión, se ha realizado prospección a pie y de carácter selectivo, siendo fructífero el resultado en una de ellas.</p>
<p>En este caso, la temporización del trabajo ha supuesto aproximadamente un 65% del tiempo total invertido en prospección extensiva con todoterreno y el 35% restante a la prospección selectiva de zonas concretas realizada a pie.</p>
<p>Los resultados fruto de esta programación depararon el hallazgo de una ferrería de monte en una zona “virgen” para este tipo de antiguos lugares de producción (además de otra localización próxima que no se pudo incluir en nuestro catálogo porque la explotación forestal había descontextualizado sus restos).</p>
<p>Como se puede comprobar, los parámetros que se manejan en un principio sobre el papel no siempre tienen su reflejo sobre el terreno. De aquí la importancia de utilizar una metodología flexible para poder mejorar los resultados finales.</p>
<p>Por último el trabajo de campo se completa en ambas zonas seleccionadas para cada campaña, recabando la información detallada en los yacimientos localizados: toma de coordenadas UTM mediante GPS , fotografía digital y demás datos necesarios para completar cada una de las fichas uniformizadas del “Catálogo Haizeola”, que se ha obtenido del Centro de Patrimonio Cultural del Gobierno Vasco, donde se vuelcan los datos directamente sobre un SIG que administra el patrimonio arqueológico del País Vasco (ver ejemplo en la ficha normalizada que se anexa al final del presente artículo).</p>
<p>Los trabajos arqueológicos se han completado realizando las catas pertinentes en aquellos lugares donde existían dudas acerca de la existencia o no del yacimiento.</p>
<p><strong>RESULTADOS<br />
</strong>En la actualidad, tras cinco años de investigación arqueometalúrgica, contamos con una metodología de prospección sencilla en sus planteamientos, abierta a la vez que coherente y de eficacia contrastada en el trabajo de campo. Los resultados que tal sistema ha deparado, según se aprecia en el siguiente cuadro, animan a continuar en el proyecto de Carta Arqueológica de las ferrerías de monte de Bizkaia.</p>
<p>Estos resultados muestran como cada vez nos adentramos más en zonas donde bien apenas existen indicios de este tipo de industrias, o bien no se conoce antecedente alguno. Por lo cual toma más valor si cabe la labor de inventario y análisis territorial de esta tecnología.</p>
<p>De la exploración y documentación de estos yacimientos sobre el terreno, se pueden inferir ciertos detalles que determinen por qué los antiguos ferrones eligieron estos lugares para asentar su actividad productiva. Se observa que el catálogo de hallazgos de ferrerías de monte revela, a pesar de las diferencias entre unas zonas y otras, la existencia de patrones comunes para el asentamiento de las ferrerías de monte.</p>
<p>La arqueología y la historiografía tradicional han aceptado como hipótesis imprescindibles para estos antiguos talleres: la presencia cercana de un lugar de extracción del mineral y la necesidad de cantidades ingentes de madera para crear el carbón necesario. En un lugar más secundario mencionan por este orden: la orientación hacia los vientos dominantes, la proximidad a vías pecuarias o vías antiguas de comunicación y, por último, la existencia en las inmediaciones de la ferrería de algún curso fluvial. Ciertamente la investigación arqueológica que sobre estos yacimientos se ha dado en nuestro entorno, no permite verificar al 100% ninguna de estas hipótesis, aunque bien es cierto que unas están plenamente asumidas mientras que otras presentan dudas. Veamos a continuación lo que la observación sobre el terreno del entorno vizcaíno puede aportar:</p>
<p>El primer elemento que analizaremos es el coto minero de hierro. Se ha identificado próximo a alguno de los yacimientos localizados algún lugar de extracción a cielo abierto. De todas formas la arqueología apenas ha podido recuperar datos sobre los modos antiguos de extracción dado que en la antigüedad, mientras las explotaciones fueron manuales y apenas provocaban gastos, casi cualquier pequeño afloramiento de hierro podría ser aprovechado. Por ejemplo para Manonni (2004: 87) en las canteras, la erosión atmosférica elimina las trazas de elaboración, si no se ha ocupado antes el propio avance de la explotación</p>
<p>La madera es el segundo elemento que condiciona el asentamiento paleosiderúrgico. Es evidente que hoy día es prácticamente imposible imaginar mediante observación directa las condiciones reales de vegetación en las que trabajaron nuestros ferrones, aunque queden algunos reductos de vegetación autóctona que han evolucionado desde aquella primigenia. De todos modos, el combustible y su aprovisionamiento para las ferrerías de monte o haizeolas no debieron de condicionar sobremanera la labor de los antiguos ferrones, dado el carácter boscoso en general del territorio vizcaíno en épocas antigua y medieval.</p>
<p>El tercer elemento de estudio es la orientación de los hornos hacia los vientos dominantes. Contrastando las ubicaciones de yacimientos arqueológicos con los datos que arrojan las estaciones meteorológicas más próximas, hemos de desestimar esta hipótesis en Bizkaia, que sin embargo sí se había logrado demostrar por Arbide y Urcelay (1995: 289-303) en una zona estudiada del Goierri guipuzcoano (de dicha área proviene el nombre en euskera de haizeola o ferrería de aire para estos yacimientos). Los datos que manejamos muestran indicios de la actividad ferrona casi en cualquier dirección de la rosa de los vientos y algunas situadas incluso al abrigo de los mismos. Hemos de coincidir en que si bien algunas haizeolas se encuentran en lugares de altura claramente venteados, lo propio sería desestimar la ventilación natural como práctica generalizada a la hora de avivar los hornos y pensar más en la hipótesis de que su atmósfera reductora se lograse con la ayuda de instrumentos artificiales como fuelles.</p>
<p>Un nuevo factor de localización que analizamos desde la última campaña de prospección, es la proximidad a las vías pecuarias o antiguas vías de comunicación. Lo difícil en este caso es lograr, una regresión que nos aproxime de modo fiable al paisaje primitivo y a su red viaria tradicional. Existen en las dos últimas campañas, una cuarta parte de ferrerías de monte muy cercanas a vías pecuarias o tradicionales de comunicación, lo cual demuestra que no es determinante como factor de ubicación, pero que habrá que continuar su estudio.</p>
<p>El último factor de localización, aunque no por ello el menos importante es el agua. De nuevo el trabajo de campo nos muestra una realidad bien distinta a su clásica consideración como algo secundario y su presencia en el entorno de los escoriales no deja de ser notable. La prospección de superficie arroja el dato de que todos los yacimientos incluidos en nuestra carta están próximos a un curso de agua o surgencia, de modo que el más distante se haya a menos de 150m. del agua y la mayoría se encuentran junto al propio cauce. Ante esta afirmación, el factor disponibilidad de agua, parece que al menos en Bizkaia deja de ser interpretado como algo secundario de cara a elegir una ubicación y pasa a ser considerado como un factor primordial sobre el que trabajar en el paisaje actual.</p>
<p>Los resultados de las labores de prospección propiamente dicha podrían ser suficientes para la Carta Arqueológica de las ferrerías de monte de Bizkaia. Pero además nuestro equipo trabaja con otras estrategias de investigación que facilitan un análisis más global de estos yacimientos arqueometalúrgicos y que tan solo vamos a bosquejar a continuación:</p>
<p>Para conocer más datos de la tecnología que manejaban los antiguos ferrones hemos comenzado los pertinentes análisis químicos de escorias mediante el método de absorción atómica. Así se podrá comparar datos entre distintos yacimientos y con otros materiales férricos de la época.</p>
<p>Cronológicamente manejamos datos arqueológicos en nuestro territorio que enmarcan la actividad de estas haizeolas entre el siglo III y el XIII (Pereda García:1997, 69-93). Nuestro trabajo ha completado estas cronologías con sendos análisis de microcarbones de los yacimientos Salbartondo II y Campillos (municipio de Galdames). Son dataciones de Carbono 14 pertenecientes al siglo X y XI respectivamente. A los carbones se les ha efectuado previamente un estudio antracológico para conocer las especies con que habitualmente se trabajaba en los talleres paleosiderúrgicos. Esta línea de trabajo continúa abierta para enmarcar más de cerca la investigación y porque los límites temporales de esta tecnología han de ser lógicamente anteriores y algo posteriores a los que conocemos.</p>
<p>Para conocer el estado actual de los yacimientos es necesario incidir en el estudio geoarqueológico de los diversos factores postdeposicionales, tanto de carácter antrópico como natural, que afectan a estos materiales enterrados. Este estudio que realizamos en cada yacimiento catalogado, permite obtener mejores conclusiones a la hora de interpretar los materiales de superficie.</p>
<p>Muy ligado a la carta arqueológica, existe la necesidad de protección efectiva de estos yacimientos ya que prácticamente el 50% de los yacimientos catalogados y la mayoría de los que se han quedado fuera de inventario, se han visto afectados en mayor o menor medida por la explotación forestal del entorno. Práctica que si desde luego crea serias dudas sobre su sostenibilidad medioambiental, no ofrece ninguna sobre su efecto devastador sobre el patrimonio arqueológico enterrado. Es por ello por lo que nuestro equipo ha impulsado una mayor protección de alguna de estas ferrerías en la actualidad e incluso ya en el pasado se logró desde el Museo de la Minería del País Vasco, la inscripción de la zona arqueológica del campo de los ferrones de Tellitu (Galdames) como Bien Cultural en el Inventario General del Patrimonio Cultural Vasco.</p>
<p>Unido a la anterior necesidad de protección camina la difusión de los resultados de nuestra investigación. Es necesario dar a conocer este patrimonio para protegerlo adecuadamente. Nuestro equipo considera la difusión como una etapa más de la investigación y en la actualidad por ejemplo, entre otras iniciativas (congresos, publicaciones, etc), se colabora en la rehabilitación medioambiental de una antigua zona minera de época industrial (Sopuerta, Bizkaia). donde se realizará un panel informativo junto a los restos de una antigua ferrería de monte.</p>
<p><strong>CONCLUSIONES </strong></p>
<p>En primer lugar, se ve cumplido el objetivo de haber diseñado un sistema de prospección arqueológica estable para un territorio concreto: Bizkaia, y para un tipo de yacimiento concreto: las ferrerías de monte o haizeolas. Las técnicas y diferentes estrategias empleadas a lo largo del trabajo de campo, desarrollan en la práctica el método sobre el que nos basamos desde un inicio.</p>
<p>Se ha realizado un esfuerzo para sistematizar anualmente dos zonas con características geográficas distintas y que hay que trabajar de modo diferente. Dado que nos encontramos en un territorio donde es francamente difícil, si no imposible, realizar una prospección ortodoxa, se ha de utilizar una metodología abierta, coherente, eficaz y sencilla de aplicar, que sea capaz de adaptar la intensidad del trabajo dentro de una misma zona, incluso con posterioridad a la planificación teórica previamente realizada. Se usan por tanto diferentes estrategias de prospección adecuadas a los diferentes paisajes que nos vamos encontrando: la combinación entre prospección intensiva y extensiva en unas zonas y entre extensiva y selectiva en áreas más amplias, ha aportado la cobertura máxima posible al territorio y una sistematización del mismo en función de planteamientos bien definidos de antemano.</p>
<p>Aunque el aislamiento de estas instalaciones productivas ha creado yacimientos en los que es difícil establecer sus relaciones físicas espaciales y materiales con el mundo circundante de la época, trataremos de solventar en lo posible este problema tanto a través de la prospección superficial como valorando la relación que establecen con otros lugares y con el área de influencia más próxima. Si bien el análisis espacial adquirirá mayor sentido según se vaya completando la carta arqueológica, la comarca de Encartaciones, territorio abonado para estas ferrerías, puede generar interesentes cuestiones. Es esta comarca una de las que menos documentación arqueológica ha generado sobre su estructura de poblamiento romano y medieval de toda Bizkaia y sin embargo contará con un buen perfil de su actividad productiva en el mismo espacio en esos siglos. Es sin duda un buen punto de partida para futuros proyectos de investigación.</p>
<p>El catálogo de hallazgos revela que a pesar de la distancia entre unas zonas y otras, existen patrones comunes en las condiciones idóneas para el asentamiento de las ferrerías de monte. El mapa de distribución de esta tecnología paleosiderúrgica, revela la necesidad de buscar parajes donde se conjugen el mineral de hierro, el combustible vegetal y la necesidad de algún curso de agua. Estas variables de localización no se han de reflejar necesariamente en un paisaje tan humanizado como el actual, ni parecen estar condicionadas por el régimen de vientos dominante. Al margen de las peculiaridades de cada yacimiento, existen una serie de coincidencias sobre el terreno que identifican cualquiera de las ferrerías de monte localizadas hasta el momento:</p>
<p>Estar ubicadas en zonas de montaña, aisladas de los lugares de habitación, donde se aprovechan los pequeños rellanos que existen en las laderas para colocar en sus bordes los talleres y hornos. Tras la reducción del mineral desalojarán las escorias de sangrado resultantes a favor de la pendiente.</p>
<p>La forma que presentan en superficie estos escoriales tiene forma tumular de tamaño variable, bajo cuyo manto vegetal se encuentran los niveles de escoria, piedras de horno (areniscas en este caso por su alto poder refractario) y otros materiales propios de un lugar de producción.</p>
<p>La presencia en las inmediaciones del yacimiento de arroyos o manantiales. El agua era utilizada por el ferrón para varias operaciones, como el lavado de mineral, puesto que la eliminación de la ganga disminuye la cantidad de combustible vegetal necesario; se necesitaba además para recubrir las paredes interiores del horno de reducción de arcilla humedecida que facilita una fusión a menor temperatura, y por último, se usaría tanto en labores de forja como para uso propio de los ferrones.</p>
<p>Una de las características de las investigaciones que se han realizado hasta el momento sobre las ferrerías de monte, ha sido la dureza del trabajo a realizar para un tipo de yacimiento tan humilde y denostado desde el ámbito arqueológico como este. Paralelamente, los mismos apelativos se podrían usar para definir el concepto que habitualmente se tiene sobre el potencial interpretativo de los restos de superficie mediante prospección arqueológica. Si bien constatamos que la dureza de la prospección de superficie en Bizkaia es cierta, no cabe duda de que el empeño y los resultados cosechados hasta el momento por nuestro equipo invitan a continuar creciendo con la “Carta arqueológica de las ferrerías de monte de Bizkaia”. Aún así, el desterrar las ideas preconcebidas y mitologías asociadas con que se ha analizado este tipo de paleosiderurgia en el País Vasco hasta hace bien poco, llevará tiempo y ha de concentrar esfuerzos en explorar todas las vías posibles de divulgación que nuestra investigación pudiera tener y su apertura a nuevos enfoques.</p>
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<p>ZAPATA, Lidia. (1994): “El uso del combustible en la ferrería medieval de Oiola IV: implicaciones ecolócicas y etnobotánicas.”, en Kobie (Serie Paleoantropología, nº 24). Bilbao.</p>
<p>Por Fco. Javier Franco Pérez</p>
<p>Publicado en revista: &#8220;Territorio, sociedad y poder&#8221; Nº2, Universidad de Oviedo, ediciones TREA. 2007, páginas 37 a 52.</p>
<p><em>Museo de la Minería del País Vasco</em><br />
RESUMEN:<br />
El presente artículo trata de sintetizar el trabajo que el Equipo de Arqueología del Museo de la Minería del País Vasco iniciara a finales del 2001, cuya línea de investigación se centra en la paleometalurgia del hierro y en el análisis del territorio mediante un sistema de prospección abierto y coherente, que combina diversas estrategias de prospección arqueológica superficial. En la actualidad contamos con una metodología consolidada para realizar la Carta Arqueológica de las ferrerías de monte de Bizkaia.</p>
<p>Los resultados obtenidos en el trabajo de campo, ponen de manifiesto la necesidad de redimensionar las variables comúnmente aceptadas hasta la fecha para la localización de estos talleres paleosiderúrgicos. Así como la necesidad de plantear una estrategia de prospección audaz, que sea capaz de cubrir sistemáticamente un territorio tan complicado y amplio como el que se propone.</p>
<p>PALABRAS CLAVE:</p>
<p>Prospección superficial, metodología de prospección, arqueometalurgia, ferrerías de monte, carta arqueológica.</p>
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]]></content:encoded>
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		<title>La ferrería de URDANDEGIETA, en BARAKALDO y GALDAMES</title>
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		<pubDate>Sun, 28 Aug 2011 10:12:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>
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		<description><![CDATA[La primera cita histórica a la ferrería de Urdandeguieta se debe a Lope García de Salazar, en las páginas de “Las Bienandanzas e Fortunas”. En el libro XXI de esta obra el cronista hizo una relación de todas sus propiedades, tanto de aquellas que le correspondieron como heredero del solar de Muñatones como de las [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft size-medium wp-image-2314" title="Utrdandeguieta 3" src="http://www.ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2011/08/Utrdandeguieta-3-300x204.jpg" alt="" width="259" height="176" />La primera cita histórica a la ferrería de Urdandeguieta se debe a Lope García de Salazar, en las páginas de “Las Bienandanzas e Fortunas”. En el libro XXI de esta obra el cronista hizo una relación de todas sus propiedades, tanto de aquellas que le correspondieron como heredero del solar de Muñatones como de las compradas por él mismo. Entre estas últimas se cita a la ferrería que él llamaba de <em>Urdudogieta</em><a href="http://somo.blogcindario.com/#_ftn1">[1]</a>. Esta cita nos ofrece la primera referencia temporal de la ferrería, pues, teniendo en cuenta los años en que vivió el autor, podría considerarse que su antigüedad se remontaría, cuando menos, a mediados del siglo XV.</p>
<p>Cuando falleció Lope García de Salazar todas sus propiedades se dividieron entre sus hijos, dando lugar a dos casas o linajes que tomaron el nombre de “Salazar-Muñatones”. Una era la casa de <em>Salazar-Muñatones de Portugalete</em> y otra la de <em>Salazar-Muñatones de San Martín de Somorrostro</em>. La primera de ellas es considerada la legítima, pues estaba representada por el primogénito del cronista, llamado Lope de Salazar, y después por los sucesores de este. La segunda era la casa representada por uno de los hijos menores, llamado Juan de Salazar, al que apodaban el Moro. Ambas casas, la de Portugalete y la de San Martín, se repartieron la mayor parte de las propiedades del solar pero, curiosamente, la ferrería de Urdandegieta quedó fuera de aquel reparto, ya que fue a parar a poder de un tercer hijo de Lope García de Salazar, llamado Pedro de Salazar, quien se había avecindado en Portugalete. Por este motivo no volvemos a encontrar ninguna referencia a la ferrería en ninguno de los numerosos documentos que en siglos posteriores generaron aquellas dos casas salazariegas, salvo en una cita -que recoge Sabino Aguirre Gandarias- extraída de las declaraciones de varios testigos que intervinieron en el pleito mantenido por los sucesores de Lope García de Salazar para repartir la herencia.</p>
<p>Dichos testigos apreciaron el valor de las ferrerías que habían sido propiedad de los Muñatones, cuantificando las rentas anuales de cada una de ellas en función de su producción en quintales de hierro. Su valor se cifraba de la siguiente manera<a href="http://somo.blogcindario.com/#_ftn2">[2]</a> :</p>
<p align="center">Ferrería del Arenao: 23.800 maravedís de renta anual.</p>
<p align="center">Ferrería de Los Vados: 30.000 o 34.000 maravedís de renta anual.</p>
<p align="center">Ferrería de Atxuriaga: 20.400 maravedís de renta anual.</p>
<p align="center">Ferrería de Urdaindokieta<a href="http://somo.blogcindario.com/#_ftn3">[3]</a>: 20.000 maravedís de renta anual.</p>
<p>Como vemos, de las cuatro ferrerías era la de Urdandegieta la de menor producción en aquel tiempo.</p>
<p>Aparte de la valoración de la ferrería la cita que recoge Sabino Aguirre aporta otro dato importante y es que los testigos situaban a la ferrería en tierra de Barakaldo.</p>
<p>Pedro de Salazar dejó la ferrería de Urdandegieta para su hijo Pedro González de Salazar, quien se estableció en Galindo, en tierras del Valle de Trapaga, donde construyó los palacios y molinos de Galindo y la capilla y ermita de La Piedad. El testamento de este último, otorgado en 29 de enero de 1543, contenía todas sus propiedades, las cuales dejaba a su primogénito Lope García de Salazar de Galindo. Precisamente, en la redacción de este documento encontramos la siguiente referencia cronológica a la ferrería de Urdandegieta, acompañada, además, de una descripción del resto de edificios y heredades anexas a ella: <em>la Herrería de Hurdandeguerta con la aceña e Huerta e horno e casa e castañales que en el dicho lugar tenemos e Con los Montes de frados e solares Y montes y heredades de bruçaco bordaybay con todas pertenenzias&#8230;</em><a href="http://somo.blogcindario.com/#_ftn4"><em>[4]</em></a><em>. </em>Es decir, de la primitiva ferrería se ha pasado a un pequeño complejo compuesto por la propia ferrería, una aceña (o molino) y un horno, además de la casa, huerta y castañales <a href="http://somo.blogcindario.com/#_ftn5">[5]</a>. Para el servicio de la ferrería y proveerla de carbón de madera vemos que tenía agregados los recursos de los cercanos montes de Frados, Burzaco y Bordaibai.</p>
<p>La siguiente referencia la encontramos en el año 1541, cuando Lope García de Salazar de Galindo compró los montes de La Barrieta (Las Barrietas, Olabarrieta) para adscribirlos a la ferrería. De esta forma los montes bortales y madereros se incrementaban de forma impresionante porque la nueva incorporación sumaba a los anteriormente citados la mayor parte de los montes con los que el Valle de Trapaga linda con el municipio de Galdames: La Górriga, Las Barrietas, Casanueva y Mendívil (lugares que entonces se citaban con los nombres más apropiados de Elorriaga, Olabarrieta, Casanueva y Mendivil).</p>
<p>Como vemos, el entorno que rodeaba a la ferrería y los montes que tenía adjudicados nos dan una idea aproximada de su situación pero su localización exacta se hacía difícil por la sencilla razón de que el lugar llamado Urdandegieta no figuraba en ningún plano de Barakaldo <a href="http://somo.blogcindario.com/#_ftn6">[6]</a>, y, porque, aunque los restos de la ferrería eran conocidos en el lugar que llaman <em>Las Mazuqueras</em>, no se hallaban asociados a la histórica ferrería. Un dato importante para determinar que la ferrería de Urdandegieta y Las Mazuqueras eran un mismo lugar nos lo proporcionaba el testamento de Pedro de Salazar Galindo, sucesor en el mayorazgo de Salazar-Galindo de los personajes anteriormente citados, que fue redactado en el año 1647, en el que se apuntaba, entre otras muchas propiedades, la que llama ferrería mayor de Urdandeguieta, <em>sita en Galdames y Baracaldo </em><a href="http://somo.blogcindario.com/#_ftn7"><em>[7]</em></a>. O sea, que debía estar situada en el límite entre ambos municipios. Unos años antes, en el de 1634, se realizaron algunas obras y reparaciones y la referencia documental también situaba a la ferrería mayor de Urdandeguieta <em>entre Galdames y Baracaldo</em><a href="http://somo.blogcindario.com/#_ftn8">[8]</a><em>.</em> Otro documento aportaba nuevos datos: al indicar que para llegar a Urdandegieta debía hacerse desde el lugar de Urcullu, pasando por Unduchuleta (este último es el nombre que presumiblemente se da al lugar que hoy día ocupan las últimas casas del valle de Eskauritza, al final del Regato-Errekatxo)<a href="http://somo.blogcindario.com/#_ftn9">[9]</a>. En fin, todas las referencias anteriores nos indican que la ferrería de Urdandegieta debía hallarse en el camino que sigue desde Urkullu hacia Galdames, en el límite entre los municipios de Barakaldo y Galdames, y que debía ser un complejo compuesto por herrería, molino y horno. Esta es, precisamente, la lectura que, hace ya unos años, hicimos del lugar donde se hallan los restos de la ferrería: las ruinas se hallan junto a la orilla del margen derecho (<em>esta afirmación es errónea por cuanto toda la instalación está en el margen izquierdo. Nota de Mitxel Olabuenaga</em>) del río Castaños, en el lugar conocido como <em>Las Mazuqueras</em>, y se corresponden perfectamente con la descripción que venimos dando, una ferrería, un molino y, entre ambos edificios, un horno. Algo más adelante, a la izquierda (<em>derecha del río y frente a la desembocadura del Arroyo Frades</em>) del río, se halla el mojón que divide las jurisdicciones de Galdames y Barakaldo. Junto a las ruinas se conserva, en perfecto estado, un muro que parece responder a una antepara o depósito para el agua, obra que tenía como fin cambiar el curso de un arroyo que baja desde Burtzako y obligarle a caer, en forma de cascada, por un pequeño promontorio con el fin de aprovechar la fuerza de su caída, y con ella mover las palas de la rueda de la ferrería. También parece corresponder a la obra que acompañaría a la ferrería el trazado de un camino que bordea en algunos tramos el río Castaños y que se construiría con el fin de permitir el tránsito de carros desde estas instalaciones hasta el lugar de El Regato-Errekatxo.</p>
<p>Hace unos diez años (1999), hice un croquis interpretando los restos del conjunto de Urdandegieta, que publiqué en el libro “<em>Mayorazgos de Barakaldo</em>”, que suelen utilizar para ilustrar uno de los interesantes itinerarios que ofrece el Centro de Interpretación Histórica y Medioambiental de El Regato-Errekatxo –<a href="http://www.ezagutubarakaldo.barakaldo.org/cihma/index_es.php" target="_blank">CIHMA</a>-, en Barakaldo. El dibujo estaba realizado en blanco y negro y se quedaba un poco “pobre”. He aprovechado que tengo vacaciones  estos días, para colorearlo un poco y hacerlo algo más atractivo (es el que aparece en la cabecera de este artículo). De paso, me sirve como disculpa para, desde aquí, animar a todos y todas a visitar el <a href="http://www.ezagutubarakaldo.barakaldo.org/cihma/index_es.php" target="_blank">CIHMA</a>, y, de su mano, conocer este lugar cargado de historia.</p>
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<hr align="left" size="1" width="33%" />
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<p><a href="http://somo.blogcindario.com/#_ftnref1">[1]</a> Lope García de Salazar. “Las Bienandanzas e Fortunas”. Edición de Ángel Rodríguez Herrero, libro IV, página 121. <em>“E las ferrerías de los Vados, e molinos, e la ferrería de Vrdudogieta comprola, e fiso la ferrería de Achuriaga”</em></p>
<p><a href="http://somo.blogcindario.com/#_ftnref2">[2]</a> Sabino Aguirre Gandarias. <em>“Lope García de Salazar, el primer historiador de Bizkaia”</em>    Pág.135</p>
<p><a href="http://somo.blogcindario.com/#_ftnref3">[3]</a> Sabino Aguirre Gandarias cita la ferrería transcribiéndola de esta forma.</p>
<p><a href="http://somo.blogcindario.com/#_ftnref4">[4]</a> A.F.B. Legajo 3128, nº. 12</p>
<p><a href="http://somo.blogcindario.com/#_ftnref5">[5]</a> La mayor parte de las obras fueron ordenadas por Pedro González de Salazar con la intención de hipotecarlas, y que, de sus rentas, se pagase a los curas de Santa María de Portugalete quienes adquirían la obligación de rezar una misa diaria, perpetuamente, en memoria de su padre. Como los curas no pudieron cumplir el compromiso decidió construir la capilla de Galindo donde se celebrarían dichas misas.</p>
<p><a href="http://somo.blogcindario.com/#_ftnref6">[6]</a> Sólo he encontrado una cita de González Cembellín refiriéndose a la masuquera que apunta que llamaban de Urdandegieta.</p>
<p><a href="http://somo.blogcindario.com/#_ftnref7">[7]</a> A.H.P.B. Legajo 7077</p>
<p><a href="http://somo.blogcindario.com/#_ftnref8">[8]</a> A.H.M. de Portugalete.Sección F, caja 39-14</p>
<p><a href="http://somo.blogcindario.com/#_ftnref9">[9]</a> A.F.B.Leg. 1961 nº. 2. <strong>Unduchuleta</strong>, lugar (1639). En Barakaldo. En Urcullu, camino de Urdandeguieta.</p>
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<p>Goio Bañales</p>
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		<title>Círculos, Batzokis y Casas del Pueblo (inicios del siglo XX)</title>
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		<pubDate>Tue, 29 Mar 2011 05:05:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Patrimonio]]></category>

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		<description><![CDATA[Los centros sociales de los partidos políticos o de algunos sindicatos consti­tuyeron además de un espacio de militancia, lugares de sociabilidad lúdica. No faltaron los intentos de crear proyectos culturales que presentasen una intención globalizadora: escuelas, bibliotecas, grupos teatrales, orfeones, etcétera. Ofrecían una dinámica intermedia entre la sociabilidad popular y la estricta­mente política. No existían [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2011/03/Batzoki-Viejo.jpg" class="floatbox" rev="group:2180 caption:`Batzoki Viejo`"><img class="alignleft size-medium wp-image-2181" title="Batzoki Viejo" src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2011/03/Batzoki-Viejo-224x300.jpg" alt="" width="224" height="300" /></a>Los centros sociales de los partidos políticos o de algunos sindicatos consti­tuyeron además de un espacio de militancia, lugares de sociabilidad lúdica. No faltaron los intentos de crear proyectos culturales que presentasen una intención globalizadora: escuelas, bibliotecas, grupos teatrales, orfeones, etcétera. Ofrecían una dinámica intermedia entre la sociabilidad popular y la estricta­mente política. No existían diferencias fundamentales en las tácticas utilizadas por los distintos partidos para atraerse nuevos correligionarios, ni en los actos organizados por cada una de sus sedes.</p>
<p>El objetivo de estas secciones, especialmente de los coros y grupos teatrales era doble: por un lado, distraer y formar a los miembros inmediatos de los mis­mos; por otro, dinamizar reuniones y manifestaciones, popularizando consig­nas y estrategias, animando los actos políticos y sociales con canciones e him­nos adecuados al caso. Estos centros que fueron surgiendo a lo largo de las dos primeras décadas del siglo XX continuaron funcionando, con la excepción de los nacionalistas y de los anarquistas durante la Dictadura de Primo de Rivera, para iniciar un nuevo periodo de expansión en la II República.</p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">La cultura de izquierdas en Barakaldo</span></strong><strong></strong></p>
<p>La hegemonía político-electoral de nuestro municipio estuvo, salvo durante el periodo comprendido entre 1931 y 1937, en manos de fuerzas conservado­ras. Sin embargo, los diferentes grupos de izquierda, y en menor medida los nacionalistas, tuvieron la iniciativa en lo que respecta a la sociabilidad popular, marcando muchas de las pautas que definirían con posterioridad las caracterís­ticas del baracaldés. Republicanos y socialistas conformaron el núcleo mayori­tario de esa cultura de izquierdas, pero anarquistas, comunistas y librepensado­res participaron, en mayor o menor medida, en su configuración y expansión. De hecho, es problemático intentar diferenciar aquellos elementos que consti­tuían propiamente una subcultura socialista o la republicana de aquellos otros que conformaban una cultura de izquierdas genérica, a pesar de las diferencias existentes entre ambos grupos.</p>
<p>Si los socialistas, que contaban con una agrupación estable, una estructura organizativa claramente delimitada y unas construcciones teóricas más o menos definidas (aunque su percepción entre los militantes de base fuese muy subje­tiva), podían ofrecer un conjunto hasta cierto punto coherente; no era este el caso de los republicanos, pese al predominio del Partido Republicano Radical de Alejandro Lerroux hasta mediados de la Segunda República. Esta diversidad ideológica y organizativa les daba, al mismo tiempo, fortaleza y debilidad. Por debajo de la representación oficial, existía un republicanismo popular y obrero y todo un mundo de inter-relaciones entre republicanismo, laicismo, librepen­samiento y obrerismo. Las fronteras entre estas corrientes eran extraordinaria­mente móviles. La subcultura de izquierdas se caracterizaba por una combi­nación de aspectos formalizados, sociedades políticas, recreativas y sindicales con los rasgos propios de la cultura popular, creando espacios, momentos, len­guajes y rituales propios.</p>
<p>Muestra clara de esta comunión era la coincidencia en la celebración de determinados actos; en particular, la conmemoración de la Comuna parisina (18 de Marzo), pero también otros. El 13 de abril de 1921, el anarquista Aquilino Gómez dio una conferencia en los locales del Círculo republicano, con el tema &#8220;El Hogar y la familia&#8221;. Los maestros republicanos Liborio Peña y Manuel Picaza dieron conferencias en la Casa del Pueblo. Durante la huelga en AHV de marzo de 1923, las reuniones se celebraron en la Sociedad de Inquilinos. La Agrupación Republicana de Alonsótegui celebró el Primero de Mayo con veladas teatrales, mientras que la de El Regato celebró en 1918 un mitin y una gira a la que asistieron 300 personas, a pesar de no ser una fiesta específica­mente republicana.</p>
<p>En el caso de los socialistas, la Casa del Pueblo trataba de reflejar el mundo ideal que pretendían los socialistas, enfrentado al mundo popular, centrado en la taberna y la evasión más o menos alienante. El Centro Obrero, como se llamó en un inicio, era el foco de la sociabilidad socialista y la sede de todas las organiza­ciones creadas en torno al PSOE y a la UGT: juventudes, sociedades de oficio e industriales y el Grupo Femenino. Pero también de grupos artísticos, orfeones (especialmente en los primeros años del siglo y en la República), sociedades deportivas como el Grupo Alpino Jaurés o culturales corno los Amantes del Libro. El carácter de sede social les hizo afirmar que da casa del pueblo no tiene carácter político alguno, siendo su misión puramente administrativa de los intereses a ella confiados por las distintas sociedades obreras, las cuales a su vez tampoco persiguen fines políticos ( &#8230;) laboran solo y exclusivamente por el mejoramiento de la clase en todos los aspectos de la vida ciudadana». Ello no fue obstáculo, evidentemente, para que sufriese las consecuencias de las actua­ciones de dichas sociedades o de la política represiva del Gobernador Civil.</p>
<p>Existieron varias Casas del Pueblo en Barakaldo, tanto en los barrios como en el centro de la Anteiglesia. Tras la fundación de la Agrupación Socialista el 30 de enero de 1900, el primer local se instaló en la calle Arrandi, para pasar posteriormente al número 18 de la calle San Juan. Tras estas sedes en alquiler, se decidió construir un edificio propio. De este modo, en junio de 1913 se abrió la Casa del Pueblo en una de las esquinas de la Plaza de los Fueros (donde hoy está situada la BBK). A finales de la década de 1920 se construyó un nuevo local en su solar actual. Fue el primer edificio de Barakaldo construido en hor­migón y costó 210.618 pesetas. Contaba con una planta baja donde se instaló un gran salón de actos capaz de acoger a 1.500 personas, y además otras tres plantas. En la primera se situarían las salas de reuniones, en la segunda el café, las distintas oficinas y la biblioteca y en la tercera 4 viviendas en alquiler. Se trataba de que los trabajadores baracaldeses afiliados dispusiesen de un local moderno y en propiedad&#8217;. Cuando fue inaugurado, el 20 de marzo de 1932, disponía de 4.400 socios, de los que únicamente 150 eran afiliados de la Agrupación Socialista y 270 de las Juventudes Socialistas. El resto Pertenecía a los distintos sindicatos. El edificio fue derribado tras la guerra, construyéndo­se sobre el mismo la casa sindical franquista.</p>
<p>La oferta asociativa de los socialistas vizcaínos fue una novedad frente a la tradición del PSOE de centrarse en la lucha política, y era una muestra de la menor rigidez que ofrecía esta organización en Vizcaya. De hecho, según Michel Ralle, la creación de este tipo de organizaciones fue consecuencia, sobre todo en Bilbao, de la necesidad de aumentar la base social del partido, superando el grupo de trabajadores de oficio, buena parte del cual ya se encon­traba organizado en asociaciones próximas al republicanismo. Se trataba de conseguir impresionar a la opinión pública y a las autoridades, &#8220;ocupar la calle&#8221;, para atraer así a los nuevos obreros industriales. Es el &#8220;socialismo de taberna&#8221; que criticaban los correligionarios de Madrid, encerrados en las aso­ciaciones de oficio y en una actitud más purista. La utilización de la música, además, no tenía únicamente un rol movilizador. Obtener una banda o un coro de prestigio era, asimismo, una forma de conseguir el reconocimiento público, cuasi-oficial cuando se trataba de la Banda Municipal, de la presencia socialis­ta en la anteiglesia.</p>
<p>La celebración del Primero de Mayo era la principal jornada festiva de los socialistas locales. El de 1918 se inició por la Casa del Pueblo de Barakaldo con un mitin el día 29 de abril y una velada teatral y un pasacalle el 30. El día 1 empezó con una diana, al mediodía se celebró un mitin y por la tarde una romería en la Plaza de los Fueros, para continuar los festejos con otro baile en la Casa del Pueblo hasta las 12 de la noche, todo ello en un ambiente festivo. Para ello, solicitaron a todas las empresas que ese día diesen asueto a sus trabajado­res, exceptuando aquellos trabajos que no pudiesen paralizarse. En el mitin, los socialistas se quejaron de la poca organización existente entre los trabajadores de Barakaldo y aconsejaron a los allí congregados que se asociasen a la Casa del Pueblo.</p>
<p>La música ocupó un puesto importante en los rituales de las organizaciones izquierdistas de toda la Margen Izquierda. El Primero de Mayo, día del Trabajo y la fiesta obrera por definición, se iniciaba con una alborada del orfeón socia­lista local, acompañado por músicos y simples militantes, y las actuaciones musicales se repetían en varias ocasiones a lo largo de la jornada. Dolores Ibarruri señalaba para Gallarta que las canciones interpretadas por el orfeón del Centro Obrero, «saliendo a la calle, extendiéndose por minas y barriadas, pene­trando en hogares y lugares de reuniones populares, se hacían carne y sangre de las masas y eran un medio eficaz de agitación y de reagrupamiento de los trabajadores, especialmente de la juventud». Varias canciones, especialmente La Internacional y la Marsellesa, transcendieron el marco político, para conver­tirse en canciones verdaderamente populares en las zonas del territorio vizcaí­no con amplia presencia socialista. Algunos de estos himnos han quedado guar­dados en la memoria colectiva de los que vivieron la época republicana. Los vinculadas al Primero de Mayo son los más conocidos:</p>
<p>Hoy es Uno de Mayo,</p>
<p>fiesta de los trabajadores</p>
<p>abandonemos las labores</p>
<p>los pueblos trabajadores</p>
<p>guardan sus costumbres</p>
<p>más populares.</p>
<p>La música fue también medio de transmisión del rechazo de este grupo a unas fuerzas de seguridad que no se distinguían por la contención a la hora de utilizar medios violentos para reprimir las manifestaciones de oposición al gobierno:</p>
<p>Si no quieres trabajar, métete guardia de asalto,</p>
<p>comerás buenas chuletas, calzarás buenos zapatos</p>
<p>llevarás el uniforme del ejército de los vagos.</p>
<p>La difusión musical estaba relacionada, en sus inicios, con las canciones difundidas por las Juventudes Socialistas (JJSS) en sus excursiones dominica­les de propaganda. Conviene recordar, asimismo, que fueron los socialistas bil­baínos, Tomás Meabe en concreto, los fundadores de la organización juvenil socialista. Las actividades de la JJSS complementaban, como en el resto de las organizaciones juveniles del momento, las tareas específicamente políticas con las de esparcimiento, realizando además gran alarde de los signos de identidad pública del movimiento socialista. Fueron las Juventudes las que contribuyeron a fijar las nuevas formas de presencia pública con las banderas rojas, pañuelos del mismo color, himnos, etcétera.</p>
<p>Muchas de las actividades, sin embargo, eran más tranquilas y lúdicas. Excursiones, giras, reuniones, conferencias y veladas a las que acudían los socios y sus familias ocupaban la mayor parte del tiempo de dichas organiza­ciones. Las fiestas convocadas por las organizaciones socialistas adquirieron rápidamente rituales típicos de las celebraciones tradicionales, penetrando en el calendario popular como un festejo más. Algo duramente criticado por los anar­quistas, que denunciaron el carácter festivo que se le daba al Primero de Mayo, día de reivindicación y de lucha. Aunque en alguna de las conmemoraciones anarquistas de dicha fecha en el barrio de Zaramillo (Güeñes) no faltase el baile.</p>
<p>Los anarquistas, aunque partícipes en esa cultura de izquierdas manifesta­ban rasgos propios. Una clara muestra de ello lo tenemos en alguna de sus can­ciones:</p>
<p>Agarra el fusil, escupe metralla</p>
<p>coloca petardos y empuña la Star</p>
<p>no tengas conciencia de aquellos canallas</p>
<p>que explotan tu cuerpo, sin tener piedad.</p>
<p>No tenemos referencias continuadas sobre las organizaciones anarquistas baracaldesas. Tras algunos mítines en la zona minera a finales del siglo XIX, se sucedieron los grupos de esta ideología. No obstante, ellos mismos insistían en que:</p>
<p>“Se impone que fomentemos la asociación libre, no en las organizacio­nes presidenciales de centros y comités directivos sino en fraternales grupos, donde por afinidad de caracteres, simpatías, vecindad, medios de oficio, cada productor y productora se entienda, conferencie y junte con las personas que más le agrade, (&#8230;) haciendo todo por simpatía y nada por obediencia&#8221;.</p>
<p>Tras varias campañas de propaganda realizadas a finales de la década de  1910, el anarquismo cobró nuevo impulso, muestra de ello fue la aparición en  1919 del Sindicato Único del Arte del Hierro. Pero dos años antes ya se había  producido una muestra del influjo anarquista con la creación de un Grupo  Esperantista (1917). Esta asociación que sigue manteniendo su existencia combinó las clases en su local de la Plaza de Villalonga, n° 38&#8243; con las conferencias en las que diferentes oradores explicaban las ventajas del esperanto, haciendo votos por su utilización inmediata, sin esperar a que fuese declarado        lenguaje universal. En 1918 se formó la sucursal baracaldesa de la Sociedad Vegetariano-Naturista de Vizcaya, con la asistencia de unas 100 personas a la conferencia a cargo de Ricardo G. Gorriarán sobre vegetarismo y naturismo. El 22 de diciembre de 1918 se celebró otra conferencia sobre las ventajas del vegetarismo y perjuicios del alcoholismo. Desde los años finales de la Dictadura de Primo de Rivera los nudistas frecuentaron la zona de Bengoelea. Aunque estas asociaciones no estuvieran formadas únicamente por anarquis­tas, los libertarios eran muy sensibles a estas corrientes moralistas que pre­conizaban una nueva sociedad con nuevas costumbres, en las que los excesos corporales y, particularmente el abuso del alcohol estarían proscritos. De hecho, cuando en la década de los años 30 se propugnó la unificación del movi­miento anarquista peninsular se señalaba que:</p>
<p>En cada localidad existirá, según las posibilidades y la extensión de las fuerzas anárquicas, una Federación Local anarquista compuesta por un miembro de la federación local de grupos específicos y de acción, otro por los grupos juveniles, otro esperantista, otro por los naturistas, desnu­distas, excursionistas, otro por escuelas racionalistas y otro por ateneos libertarios, más un secretario general, tesorero y contador.</p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">La cultura nacionalista vasca</span></strong><strong></strong></p>
<p>De un modo semejante al resto de los partidos políticos, las acciones cotidia­nas de las organizaciones nacionalistas baracaldesas estaban más próximas a la de una sociedad recreativa, que a la de un partido político tal como lo entende­mos hoy en día. Muchos de los actos convocados por los nacionalistas carecían de elementos políticos expresados de forma abierta y reproducían elementos de la cultura tradicional vasca, adaptados a un nuevo mensaje. El aspecto lúdico de su actuación, no obstante, no nos puede hacer olvidar que la intención últi­ma de cualquier actividad nacionalista, como la de cualquier otra organización sociopolítica del momento, era eminentemente política.</p>
<p>Los nacionalistas presentaban un doble nivel organizativo: la Junta Municipal, que representaba la autoridad política; y el batzoki, sede social, cen­trado en la ejecución de todo tipo de actividades. En el caso de Barakaldo, el nacionalismo respetó en la medida de sus posibilidades la distribución espacial de la población y, uno tras otro, distintos barrios de la anteiglesia vieron cómo se creaban sociedades de diferentes nombres, Sociedad Euskalduna, la más antigua, en San Vicente, Batzoki de Burceña, Centros Vascos de Alonsótegui y Barakaldo, Juventud Vasca, etcétera. Todos ellos de connotaciones inequívoca­mente nacionalistas. Los batzokis, por utilizar un término genérico, fueron el principal medio de expansión del nacionalismo. Los objetivos que pretendían conseguir con su creación eran constituirse en lugar de reunión y de formación de los nacionalistas, convertirse en centros difusores de propaganda mediante veladas, mítines, excursiones y ser ejemplo e imagen del pueblo euskaldun.</p>
<p>Entre las actividades desarrolladas y promovidas por los mismos, se mezcla­ron las conferencias sobre la cultura vasca y las charlas formativas sobre el nacionalismo, con veladas vespertinas, tanto musicales, como teatrales, cla­ses de euskera, enseñanza de bailes y canciones vascas, romerías y excursiones. Las cintas rojas y las fajas verdes distinguían en los actos festivos a los nacio­nalistas baracaldeses. En los años 20 se crearon además varios clubs de fút­bol, entre ellos el Euzkotarra y el irrintzi, cuyos nombres indicaban, por sí mismos, la inclinación política de sus componentes.</p>
<p>El objetivo que perseguían las actividades organizadas por los nacionalistas era triple. Por un lado, realizar labor de propaganda, movilizando a los nacio­nalistas de distintas poblaciones, intensificando los lazos entre los mismos, mostrando su fuerza ante el público apolítico, lo que contribuiría a atraer a nue­vos seguidores. En segundo lugar, dar ejemplo de catolicismo, defendiéndose así de las acusaciones de liberalismo realizadas por carlistas e integristas. Por último, no faltaba un aspecto lúdico, nada desdeñable en la sociedad baracalde       sa que cada vez concedió mayor importancia al deporte y, en concreto, al fút­bol y al montañismo. Los bailes que se incluían dentro de las romerías servían, asimismo, para formar nuevas parejas. El vínculo nacionalista quedaba así reforzado con los lazos familiares.</p>
<p>Por lo general, el ciclo de actividades seguía un ritmo estacional. Un par de veladas literario-musicales o funciones teatrales iniciaban el año. A partir de 1913, diferentes grupos salieron para celebrar la Víspera de Santa Águeda, cos­tumbre que se estaba perdiendo en las zonas urbanas y que fue uno de los ele­mentos característicos del nacionalismo vizcaíno. Las estrofas se cantaban en euskera, destinando los fondos a fines propios o benéficos. Desde 1920, los coros de la Juventud Vasca baracaldesa acudieron a la ermita de la santa con acompañamiento de txistularis, dantzaris y la bandera de la sociedad para cele­brar una comida. Visto el éxito, en los años sucesivos, les acompañarán el resto de las organizaciones locales y algunas de Bilbao, añadiendo al acto un mitin y una romería. La Cuaresma marcaba un alto inexcusable. La primavera daba paso al periodo de excursiones que se extendían a lo largo de Vizcaya. En la época anterior a la primera celebración del Aberri-Eguna (1932), el día de San Ignacio, 31 de julio, constituía el día grande de los nacionalistas. Dicha festivi­dad se conmemoraba con una romería acompañada por una velada nocturna en el Batzoki. Tras la asistencia al, generalmente, único gran mitin anual celebra­do en verano volvían a iniciarse las conferencias y las clases. El aniversario de la muerte de Sabino Arana, 25 de noviembre, y algunas veladas teatrales cena­ban el ciclo de actividades del año.</p>
<p>El periodo republicano vio cómo se aceleraba el ritmo de movilizaciones. Las actividades deportivas tuvieron en esta época un importante incremento, así, por ejemplo, se celebró el campeonato interbatzokis de ciclistas y, en 1936, la I Vuelta a la Encartación. Aumentó asimismo, el número de excur­siones por distintas zonas del país, especialmente a Gernika, pero también a Navarra, Álava o cualquier sitio donde se realizase un acto nacionalista. Los diferentes Aberri-Eguna contaron con la asistencia de numerosos nacionalis­tas baracaldeses.</p>
<p>Mikel Aizpuru Murua</p>
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		<title>Agrupaciones socialistas de Barakaldo y Cruces</title>
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		<pubDate>Tue, 15 Mar 2011 08:36:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Patrimonio]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>

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			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2011/03/48046401.jpg" class="floatbox" rev="group:2167 caption:`48046401`"><img class="alignleft size-medium wp-image-2168" title="48046401" src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2011/03/48046401-300x222.jpg" alt="" width="248" height="183" /></a></p>
<p>“<em>En Baracaldo, a tres de enero de mil novecientos tres, después de avisados previamente los individuos fundadores de la Agrupación Socialista de Baracaldo, se reunieron a las ocho de la noche, en número de diez y nueve en la casa número 2 de la calle de Arrandi domicilio social de la Sociedad de Oficios Varios, Evaristo Fernández que, convocó a los demás presentes (…) y después de alguna discusión acordaron dar por constituida la citada Agrupación de que toman parte todos los presentes</em> (…)”.</p>
<p>Así  reza el acta de constitución de la primera Agrupación Socialista de Baracaldo. Si bien es cierto que no sería hasta la celebración de la primera asamblea general- el 17 de enero a las siete y media de la tarde-  en el Centro Obrero, cuando se conformaría el Comité Local bajo la presidencia del citado Fernández, auténtico motor del socialismo  baracaldés durante décadas.</p>
<p>Agrupación nacida dentro de un contexto sociopolítico que los historiadores han venido a denominar como Restauración y cuyo  alumbramiento se produjo en un entorno geográfico en el que el socialismo vasco suponía un auténtico referente del movimiento obrero a nivel nacional. Un entorno tremendamente hostil para los trabajadores que venidos, en buena medida, de diferentes lugares de España, malvivían junto con sus familias en condiciones paupérrimas. Pésimas condiciones higiénico-sanitarias, bajos salarios, horarios de trabajo agotadores e interminables y  carencia de vivienda hicieron que la mecha socialista, inicialmente a través de sociedades de oficio y resistencia, prendieran tempranamente entre los trabajadores baracaldeses.</p>
<p>Y fue la ingente tarea iniciada por un grupo de hombres y mujeres tremendamente concienciados con la clase trabajadora los que permitieron convertir a la Agrupación Socialista de Barakaldo en el auténtico “baluarte” de la clase obrera del  municipio. Su sede social se convirtió en “madre y maestra” laica de los baracaldeses, poniendo a su disposición biblioteca pública, salón de actos y café como alternativa a la taberna proletaria tradicional.</p>
<p>A partir de aquí los avatares del socialismo baracaldés discurrieron parejos a los de la política nacional. Años de compromiso con la clase trabajadora, enfrentamientos tanto con la derecha nacionalista como con la españolista. Luchas internas, divisiones y hasta una escisión comunista en los años veinte. Pese a todo el auge del socialismo baracaldés continúo imparable, incluyendo el período de la dictadura de Primo de Rivera. Período durante el cual, pese a no haber incrementado  sus efectivos políticos, supuso una fase de consolidación y cohesión interna, al haber logrado mantener intactas sus estructuras organizativas.</p>
<p>El final de la dictadura y el advenimiento de la República supuso, con altibajos, un incremento de la presencia de los socialistas baracaldeses en la política municipal, que culminaron con la elección del socialista Eustaquio Cañas como alcalde de Barakaldo.</p>
<p>Sin embargo, poco iba a durar esta situación. El estallido de la guerra civil,  tras el golpe de estado del 18 de julio, supuso la incorporación al ejército de la República de numerosos socialistas baracaldeses. Finalizada la contienda, los socialistas baracaldeses sufrieron, en mayor medida que otras fuerzas políticas del municipio, la represión por parte del nuevo gobierno del dictador Franco.</p>
<p>Tan sólo quedaba huir o exponerse a las sevicias del nuevo régimen. Pese a todo el socialismo baracaldés continúo con sus actividades en la clandestinidad realizando laborales de enlace entre el exterior y el interior del país, participando a partir de los años cincuenta en el incipiente movimiento sindical de Vizcaya y tratando, sin conseguirlo, de minar la salud del régimen franquista en Barakaldo.</p>
<p>Tras la caída de la Dictadura, el Partido Socialista se reorganiza y afronta con buenos resultados las primeras elecciones democráticas, llegando a alcanzar el 35% de los votos del municipio. Y es en este contexto de buena salud política, cuando un grupo de militantes del barrio de Cruces, pertenecientes a la sección Tomás Meabe de Barakaldo, deciden, tras diversas conversaciones mantenidas tanto con la Agrupación Socialista de Barakaldo, como con la Ejecutiva de Vizcaya, constituirse el 9 de septiembre de 1982 en la Agrupación Socialista de Cruces bajo la dirección de Carlos Casado.</p>
<p>Situación que continúa vigente en la actualidad y que bajo el amparo de un Comité Coordinador lleva las riendas del socialismo baracaldés y ha permitido que desde 1983 hasta la actualidad el Partido Socialista sea, de manera ininterrumpida, la primera fuerza política de Barakaldo.</p>
<p>Socialistas de Barakaldo</p>
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		<title>La Estación (RENFE) de Barakaldo</title>
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		<pubDate>Fri, 04 Feb 2011 07:58:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Patrimonio]]></category>

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		<description><![CDATA[La estación de Barakaldo- Desierto es la única de las estaciones originales de segunda categoría que se mantiene activa del ferrocarril de Bilbao a Portugalete. Esta línea, surgió como prolongación de la línea de Bilbao a Tudela, para dar servicio a los pueblos de margen izquierda del Nervión y al puerto de refugio que en [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft size-medium wp-image-2321" title="2011011501D41 estación 10" src="http://www.ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2011/02/2011011501D41-estaci%C3%B3n-10-300x210.jpg" alt="" width="256" height="179" />La estación de Barakaldo- Desierto es la única de las estaciones originales de segunda categoría que se mantiene activa del ferrocarril de Bilbao a Portugalete.</p>
<p>Esta línea, surgió como prolongación de la línea de Bilbao a Tudela, para dar servicio a los pueblos de margen izquierda del Nervión y al puerto de refugio que en aquellos años se proyectaba en el Abra. La concesión del trazado fue otorgada en 1881, a la Compañía constructora y explotadora del nuevo ferrocarril, cuyos titulares eran José María Arteche y el polifacético ingeniero Pablo de Alzola. Éste fue quien elaboró el proyecto original, tanto del recorrido que debía seguir la línea férrea como de las estaciones, viaductos y demás obras de infraestructuras.</p>
<p>Como estaciones terminales de la línea Bilbao-Portugalete, Pablo de Alzola proyectó dos edificios bien dispares con el afán de integrarlos adecuadamente en la trama urbana de ambas villas. El de Portugalete, un edificio de composición clásica con influencias francesas que encajaba con el entorno residencial y veraniego del Portugalete de la época, y que hace décadas que ha perdido su uso ferroviario acogiendo equipamientos municipales.</p>
<p>La estación de Bilbao en el muelle de La Naja, desaparecida en los años treinta, llevaba una rica decoración de mosaicos de mayólica, frontones calados, tejas y cresterías vidriadas con un rico cromatismo que se inspiraba en las estaciones metropolitanas de Nueva York.</p>
<p>La de Barakaldo, se construyó como estación de segunda categoría. Como en el resto de la obra, Alzola utiliza sus destrezas profesionales como ingeniero, creando una arquitectura funcional, de economía, aunque no exenta de voluntad de integración con la plaza del Desierto, centro neurálgico del municipio, con la que lindaba y próxima a las instalaciones de Altos Hornos de Vizcaya.</p>
<p>En su obra &#8220;La estética en las obras públicas&#8221;, seguramente uno de los primeros ensayos aparecidos en el mundo sobre arte e ingeniería, Alzola ya manifestaba la necesidad de compatibilizar los valores técnicos y estéticos de la ingeniería y de la arquitectura.</p>
<p>El 19 de marzo de 1888 entraba en funcionamiento la línea entre Bilbao y Desierto, y el 24 de septiembre del mismo año, entre Bilbao y Portugalete.</p>
<p>En 1898 la Revista de Obras Públicas, perteneciente al Cuerpo Nacional de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos reproducía la estación en la portada de su número del mes de abril, un evidente signo de reconocimiento de los valores arquitectónicos e ingenieriles de la línea Bilbao-Portugalete y de la estación Desierto en particular. En las primeras décadas del siglo XX la estación fue reformada y ampliada pero siempre de manera respetuosa con el edificio original. Lo que ahora se proyecta es la sustitución de la vieja estación por una nueva, sin ninguna voluntad de integración ni respeto por el valor simbólico que posee para la que ha sido para los baracaldeses puerta de entrada al municipio durante los últimos 120 años de historia.</p>
<p>En la última década tras la desaparición de AHV y el desarrollo del plan Urban-Galindo que en esta zona de Barakaldo viene dirigiendo Bilbao Ría 2000, solo las viejas oficinas de AHV, el edificio Ilgner y la estación han perdurado. De hecho, el Plan General de Ordenación Urbana del municipio incluyó la estación en el catálogo de edificios a conservar (conservación de fachada). Además, está incluida en el Inventario Provisional del Patrimonio Industrial y el Centro de Patrimonio Cultural Vasco la considera como un elemento que debe ser protegido.</p>
<p>Sin embargo, ahora el ayuntamiento baracaldés ha decidido descatalogar el edificio para permitir su derribo, tras la petición realizada por Bilbao Ría 2000. Esta empresa pública proyecta su desaparición para construir una pasarela sobre el parque de vías, sin haber presentado un proyecto alternativo que permita conservar la estación.</p>
<p>Una empresa pública y un ayuntamiento, que deberían ser los garantes de la conservación del patrimonio histórico municipal, muestran un nulo respeto al patrimonio, incapaces de asumir que los viejos edificios pueden ser fácilmente adaptados a las nuevas necesidades y sin tener en cuenta las recomendaciones hechas por el Plan Vasco de la Cultura para “Promover las intervenciones de rehabilitación y reutilización de elementos de Patrimonio Industrial convenciendo al sector privado acerca de las posibilidades de rentabilidad económica, además del valor añadido en lo que respecta a la imagen”.</p>
<p>Entendemos que la descatalogación patrimonial es un hecho grave y tiene que estar muy motivada y así se ha pronunciado además el Ararteko en otras ocasiones. Lo cierto es que este mismo ayuntamiento ya descatalogó el pasado año otro patrimonio protegido y de propiedad municipal. Se trataba de las casas de Orconera, últimos vestigios de lo que fue la primera ciudad jardín construida en Euskal Herria y que fue derribada apresuradamente el pasado verano sin que desde entonces se haya acometido ninguna intervención urbanística en el solar que ocupaba.<br />
Al mismo tiempo se derribaban todas las instalaciones del Sefanitro sin que las instituciones hicieran nada por el mantenimiento de algunas de sus instalaciones, verdaderos hitos de la arquitectura moderna española como lo reconocía el DOCOMOMO (Documentación y Conservación del Movimiento Moderno en Europa).</p>
<p>Y antes también sucumbió la Central Térmica de Burtzeña, extraordinario testigo arquitectónico de la historia de la electricidad en la mitad norte peninsular.</p>
<p>A esta lista habría que añadir la lamentable desaparición del “kiosko” de la Herriko Plaza, una hipérbole parabólica que mientras era derribada, la obra de su autor, Felix Candela, era reconocida en el Centro Pompidou de París en una magna exposición sobre las grandes obras de ingeniería del siglo XX.</p>
<p>Todas ellas iniciativas bien distintas a las que en toda Europa se ponen actualmente en práctica. Ejemplar es la intervención que lleva a cabo el proyecto 22A en la antigua zona industrial de Barcelona. Allí la regeneración urbana propone una nueva ciudad en la que conviven empresas innovadoras, centros de investigación, de formación y de transferencia de tecnología, 4.000 nuevas viviendas de protección oficial, 145.000 m2 de suelo dedicado a equipamientos y la conservación del patrimonio industrial del barrio gracias a la aprobación del Pla de Protecció del Patrimoni Industrial, redactado entre 22@Barcelona y el Ayuntamiento de Barcelona, en el cual se conservan 114 arquitecturas industriales de interés.</p>
<p>Una ciudad “tolerante” capaz de hacer convivir lo viejo y lo nuevo reflejando nuestras necesidades de continuidad, porque los paisajes que se recuerdan, que estuvieron aquí antes que nosotros acaban con el carácter extraño de las ciudades de nueva planta, y el apego a los edificios viejos pone de manifiesto nuestra necesidad de permanencia cuando el ritmo de cambio supera la capacidad que tenemos para absorberlo.</p>
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		<title>Patrimonio civil en Barakaldo</title>
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		<pubDate>Wed, 08 Dec 2010 08:31:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Patrimonio]]></category>

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		<description><![CDATA[En primer lugar se va ha hacer referencia a los restos de casas-torre que aún sobreviven en una de las zonas más intensas en cuanto a los movimientos banderizos bajomedievales se refiere y en el que en un pasado se pudieron contabilizar un gran número de ellas, en su mayor parte desaparecidas. La torre de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2010/12/Susunaga-6.gif" class="floatbox" rev="group:2032 caption:`Susunaga 6`"><img class="alignleft size-medium wp-image-2033" title="Susunaga 6" src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2010/12/Susunaga-6-300x215.gif" alt="" width="254" height="182" /></a>En primer lugar se va ha hacer referencia a los restos de casas-torre que aún sobreviven en una de las zonas más intensas en cuanto a los movimientos banderizos bajomedievales se refiere y en el que en un pasado se pudieron contabilizar un gran número de ellas, en su mayor parte desaparecidas.</p>
<p>La <em>torre de Susunaga</em> es un edificio de corte militar que tras el paso de los conflictos de bandos se transformó en vivienda residencial de corte aristocrático, aunque conservando parte de sus características originales. Actualmente es un cubo de dos alturas y cuatro vertientes, con sillería en esquinas y vanos, siendo el resto mampostería. Tiene un acceso lateralizado en medio punto con grandes dovelas y escudo en su clave y algunos vanos interesantes como un balcón en doble arco de medio punto que ha perdido el mainel y moldurado con pomas, un arco conopial, otro trilobulado y alguna aspillera. Presenta una insólita decoración en bajorrelieve en su fachada principal, en alguno de los sillares de las esquinas (un jabalí, un cazador, un perro y una serpiente de dos cabezas), datada en el siglo XVI y algo posterior a la construcción inicial de la torre en piedra, que sería gótica.</p>
<p>La <em>torre de Zubileta</em> ha ido perdiendo su imagen de torre para pasar a ser un caserío con vestigios militares. Actualmente en ruina, aún conserva su planta cuasi cuadrada, los sillares esquinales, la amplia potencia de sus muros y algunos elementos concretos que denotan su pasado tardomedieval-renacentista (uno de sus accesos presenta patín original, varios vanos escarzanos y aspilleras, alguna de ellas cegada), siendo lo más reseñable una ventana geminada en arcos ligeramente apuntados y parteluz con arista matada y al interior convertida en vano de asiento. Estructuralmente se presenta con tres alturas y tejado a doble vertiente.</p>
<p>Otro edificio destacado es la <em>torre de Lurquizaga</em>, actualmente caserío que sólo conserva del original la parte baja. Sus vestigios primitivos se contabilizan en muros perimetrales bajos, acceso en medio punto moldurado y aspillera en sillar. Se presenta con planta cuadrada, tres alturas, doble vertiente y mampostería en su zona alta.</p>
<p>Los restos de la <em>torre de la Patilla</em> (algún muro y encuadres) y la de <em>Aldeko</em> (lienzos de muro y un acceso en arco de medio punto) se suman al escaso patrimonio de tradición banderiza conservado.</p>
<p>Sólo el <em>palacio Larrea</em> se puede considerar arquitectura culta anterior a la segunda mitad del siglo XIX. De tipología barroca y construído en el siglo XVIII, no se aleja de lo que las normas constructivas de este período marcaban y vuelve a repetir de forma reiterativa soluciones funcionales y estéticas vistas en todo el territorio. Tiene tres alturas marcadas por imposta de placa lisa, cubierta a cuatro aguas, volumen cúbico y fachada blasonada. Combina mampostería y sillar, sus vanos se enmarcan en recerco de orejetas y en su acceso hay dos tallas en piedra representando verracos. Es el antiguo solar de la familia Larrea donde, al menos hasta la segunda mitad del siglo XVIII existió la casa-torre de este nombre.</p>
<p>Del tránsito de esa arquitectura aún vinculada con el Antiguo Régimen y las nacientes tendencias promovidas con la llegada de nuevos planteamientos quedan el <em>palacio San Vicente</em>, que recoge los gustos eclécticos de nuevo cuño, aunque sin despegarse de la tradición neoclásica, y el <em>palacio Munoa</em> de estilo Segundo Imperio.</p>
<p>Fue la industrialización la que marcó el devenir de Barakaldo en el último siglo y medio y los vestigios arquitectónicos que nos han quedado, si bien no tienen un interés artístico elevado, sí son elementos importantes por su condición de reflejo de una época. Las primeras construcciones residenciales de tipo obrero de interés que aún se mantienen en pie son las denominadas casas<em> Uría</em>, <em>Arrazola</em> y <em>Loizaga</em>, de fines del XIX y que como elementos diferenciales tienen sus estructuras sustentantes en madera y se trabajan en mampostería y ladrillo.</p>
<p>También en estos años las <em>Casas de la Orconera</em> ponen en práctica las teorías británicas que eran el preludio de la futura ciudad-jardín. De varios bloques bifamiliares con dos pisos, doble vertiente, jardín delantero y huerta trasera, junto con los pabellones rehabilitados de la antigua fábrica para la que fueron construidas, constituyen un complejo patrimonial industrial de alto nivel. Siguiendo una tipología propiamente inglesa y con el rasgo significativo de Manuel María Smith, su arquitecto, se construyeron entre 1916 y 1918 dos hileras en forma de L de casas<em> de Altos Hornos de Vizcaya</em>, unifamiliares, adosadas, con pequeño jardín en la parte delantera, patio zaguero y que presentan entramado de madera ficticio en su piso alto y arco de ladrillo sobre los vanos. Siguen la estética de las denominadas casas baratas.</p>
<p>Del año 1925 son el <em>Grupo Hogar Futuro</em>, del que quedan pocos ejemplares y en general son bifamiliares, de dos pisos con balcón y con algún elemento decorativo un tanto exótico en este tipo de construcciones (vanos enmarcados en alfiz o soportal en arco rebajado) y, de 1931, se construye la <em>Cooperativa Villa Róntegui</em>, de nuevo casas adosadas en hilera, de dos alturas y un pequeño desván y huerto trasero. Este tipo de viviendas fue degenerando en el clásico bloque de piso, más rentable económicamente, y su evolución proporcionó ejemplos como la <em>Cooperativa La Cruz</em> o el <em>número 1 de Ramón y Cajal</em>, ambas aunque vivienda obrera con deudas con la tradición culta en su exterior.</p>
<p>También esta forma de distribución en pisos al igual que en otros lugares dio lugar a bloques más desarrollados artísticamente hablando y de pretensiones más solemnes, como los números <em>5</em>, <em>6</em> y <em>7 de Herriko Plaza</em> ecléctica con regusto clasicista y el <em>número 11 de Bizkaia</em>. Toda referencia de importancia a la arquitectura rural ha desaparecido en la expansión moderna, y como vestigios de caseríos con algún interés citaremos <em>Santa Águeda</em>, <em>Linaza</em> y <em>Aldanazarra</em>.</p>
<p>Esta expansión industrial propició también un gran número de infraestructuras de tipo comunitario de la más variada funcionalidad, de las cuales nos haremos eco. Ante todo las escuelas, con el desarrollo demográfico durante finales del siglo XIX y el XX tienen buenos ejemplares, aunque muchas hayan perdido su funcionalidad inicial.</p>
<p>Las <em>Escuelas Salesianas</em>, de 1898 y actual Batzoki, son un edificio de planta alargada, cuatro alturas y desván y ecléctico en su variedad de elementos decorativos, pero con aire revivalista en su tipología estética, combinando piedra, madera, ladrillo o enlucido. Su primer piso combina arcos carpanel con medio punto y el resto de las luces son adinteladas salvo la salida al balconcillo del tercer piso que presenta vanos de medio punto geminados.</p>
<p>La <em>escuela Juan Ignacio Gorostiza</em> sigue con el estilo revivalista, pero en la década de los años veinte del siglo XX, y se presenta como un bonito edificio alargado con dos torres en los extremos de corte militar, decoradas con pináculos e imitación de garitones en las esquinas, recordando arquitecturas renacentistas. Combina vanos en dintel y en medio punto y sus torres tienen escudos.</p>
<p>Señalaremos también el <em>colegio Bituritxa</em> de mediados de XX, con torreón en su parte central. El <em>asilo de la Fundación Miranda</em> data de 1914, tiene planta en U y amplio jardín a su alrededor. Es de una sola altura y se presenta ecléctico con estética clasicista y neogótica. De amplia distribución, tiene varios cuerpos entre los que se destacan el pabellón principal, la capilla y las habitaciones. El <em>Matadero Municipal</em> de 1913 con aire mudéjar por su utilización masiva de ladrillo y la <em>Alhóndiga </em>de El Desierto competan el apartado.</p>
<p>Como gran urbe que se precie sus calles están jalonadas por diverso mobiliario urbano, aunque sólo nos vamos a ocupar de algunos de los ejemplos más interesantes. La <em>Fuente del 14 de Julio</em>, que data del año 1888 y consta de un pilar con imagen de metal en su cima, dos <em>monumentos de Lucarini</em>, uno dedicado a Fernando Ibarra y otro a Manuel Gómez y otras dos <em>esculturas de Oteiza y Larrea</em> despuntan sobre el resto. Un elemento curioso en el municipio es la proliferación de kioscos de música, con un total de cuatro.</p>
<p>El más importante es el <em>kiosco de la Plaza de los Fueros</em>, con traza semiovalada, una gran visera de la misma forma y su fondo en vidriera. El <em>Kiosco de Retuerto</em> es un bonito ejemplar octogonal de forja, con linterna sobre su cubierta y abierto en todo su perímetro. Siguiendo esta misma tipología pero más grande y elevado está el denominado de <em>San Vicente</em> y por último, el de <em>Zuazo</em>, de nuevo similar, aunque con más proliferación de madera.</p>
<p>Mención aparte merece el <em>puente de Kastrejana</em>, sobre el río Kadagua a su paso por este barrio, y que en su momento fue un punto de tránsito importante en el camino que unía Bilbao con Balmaseda. De un único ojo en arco de medio punto y gran luz, está trabajado en su integridad en sillería con perfil ligeramente alomado. Tiene grandes similitudes con el de Balmaseda y tanto su tipología como la documentación lo datan en torno a finales del siglo XIV o principios del XV. Una vieja tradición local lo denomina el Puente del Diablo.</p>
<p>Cuenta Baracaldo con varias presas, tres de ellas de hormigón y de grandes dimensiones, <em>Artiba</em>, <em>Nocedal</em> y <em>Gorostiza</em>, las primeras rectas, mientras la última es de arco y la de <em>Kastrejana</em>, en sillería y arco, y de pequeñas dimensiones.</p>
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		<title>El Camino de Santiago (Norte)</title>
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		<pubDate>Fri, 03 Dec 2010 15:19:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Geografía]]></category>
		<category><![CDATA[Patrimonio]]></category>
		<category><![CDATA[Religiosidad]]></category>

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		<description><![CDATA[La verdad es que nunca me ha gustado organizar en exceso los viajes. Siempre he preferido dejar que cada día sean las propias circunstancias del momento las que determinen hacia donde ir y hasta donde llegar. Me gusta que las cosas ocurran sin prever de antemano nada en absoluto. En este caso pretendo que nuestro [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft size-full wp-image-2335" title="6612558" src="http://www.ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2010/12/6612558.jpg" alt="" width="243" height="140" />La verdad es que nunca me ha gustado organizar en exceso los viajes. Siempre he preferido dejar que cada día sean las propias circunstancias del momento las que determinen hacia donde ir y hasta donde llegar. Me gusta que las cosas ocurran sin prever de antemano nada en absoluto.</p>
<p>En este caso pretendo que nuestro peregrinar transcurra bajo la misma filosofía con la que siempre viajo pero por diversas razones he tenido que hacer un pequeño programa de las posibles etapas en las que dividir el camino. Más que nada porque tenemos el factor tiempo que siempre juega en contra y una mínima planificación del recorrido permite hacernos una idea de las distancias medias a afrontar. Extraído de la web <a title="Los Caminos de Santiago" href="http://caminosasantiago.webcindario.com/index.htm" target="_blank">LOS CAMINOS DE SANTIAGO</a> he confeccionado una ralación de las posibles etapas en las que vamos a dividir el viaje. Ahí van:</p>
<p><strong>Etapa 1. Irún &#8211; Donostia / San Sebastián &#8211; Zumaya &#8211; (67 km).</strong></p>
<p>En el puente internacional de Santiago, desde donde también se puede iniciar la ruta interior siguiendo el Camino Real que por Tolosa y San Adrián se dirige hacia Vitoria, comenzamos nuestra andadura por el Camino de la Costa. Dos alternativas tenemos ante la primera etapa.</p>
<p>La primera, siguiendo el antiguo Camino Real, parte de Irún por el barrio de Ventas hacia el núcleo urbano de la vecina Oiartzun. Desde aquí nos desviamos hacia Errenteria (Rentería) desde donde seguiremos un continuo trazado urbano entre casas pasando la localidad de Pasai Antxo (Pasajes Ancho) y dejando a la derecha el puerto, para entrar en Donostia / San Sebastián por barrio de Ategorrieta.</p>
<p>La segunda alternativa nos dirige hacia el barrio de Mendelu. Frente a un establecimiento de náutica parte una pista de cemento hasta la carretera nacional que accede a la población de Hondarribia. Se cruza la carretera para tomar una vecinal, denominada de los cuatro puentes. Nada más pasar el segundo, la abandonamos por una estrecha senda a mano derecha que se dirige a otra carretera vecinal, llegando al puente de Amute. En el cruce, se asciende por una pista de cemento hasta la ermita de Santiago. Se continúa a la izquierda, según se ve la ermita de frente, recorriendo las últimas construcciones del barrio de Arkoia. Al poco de entrar en una pista de tierra se llega a las ruinas de un caserío abandonado. En progresivo ascenso se va ganado altura hasta acceder al Santuario de Guadalupe. En este punto se toma la pista situada junto a la casa forestal. Sobrepasadas las dos construcciones y al llegar a un cruce de pistas se toma rumbo a la izquierda por un camino que no se abandonará hasta llegar a la carretera que une la población de Pasaia con Jaizkibel. Casi al final se localiza una fuente con numerosas conchas incrustadas. Proseguir por la pista hasta llegar a la carretera. Ascender por ella hasta una curva, y de allí, a la izquierda, continuar por una carretera vecinal. En un cruce de pistas, se desciende a la izquierda alcanzando en breve tiempo la localidad de Pasai Donibane (Pasajes de San Juan). Atravesaremos la bocana del puerto en barca, que nos deja en el muelle de Pasai San Pedro. Siguiendo por una estrecha calle se accede a la iglesia. De su trasera parten una escalera y una rampa que enlazan en el cementerio. Tras rodearlo se asciende hasta localizar la carretera que, en continuo ascenso, lleva al Faro de la Plata. A la izquierda surge un camino que lleva hasta una fuente, bastante apreciada por los habitantes del entorno. Continuar por esta senda que transcurre paralela a una conducción de agua, cuyos pequeños puentes se ven en gran parte del trayecto. Para llegar al collado de Mendiola hay que ascender un pequeño tramo de camino calzado con piedras. A la derecha se localiza Ulia. Se sigue ascendiendo por una estrecha pista de tierra para continuar seguidamente por un tramo cementado. En el alto se encuentra el collado de Txurreroko Gaina. De aquí, entre un pequeño núcleo de construcciones, se asciende a las inmediaciones del caserío Bernina y en breve se localizará la entrada al parque de Ulla. Entrando al parque se prosigue por una pista arenosa hasta el casería Iradi, tramo que correspondía al antiguo trazado del tranvía que unía Ulia y los relojes de Ategorrieta. Tras unos metros, se desciende por unas escaleras a la calle Zemoriya y situados en la playa de Gros, barrio de Sagües, se continúa por el paseo de la Zurriola para cruzar sobre el puente del Kursal, entrando de esta manera en la Alameda del Boulevard, para finalizar la etapa en el puerto.</p>
<p>Por el paseo de la Concha se llega a la playa de Ondarreta y al paseo de Igueldo, accediendo al complejo residencial de Erregenea, por el camino de Marbil. Rodeándolo se toma una de las sendas asfaltadas que comunican con las ruinas de una villa. En suave descenso de llega a la carretera que accede al monte Igueldo. Continuando por el camino de Lasarmendi, se bordea Gudamendi para tomar la carretera que accede al barrio de Igueldo. Se deja atrás este barrio y se llega al monte Mendizorrotz, continuando por la pista adelante. Pasadmos los caseríos Munieta y Aganduru. Luego por un túnel se atraviesa la autopista A8, pasamos por la ermita de San Martín de Tours y en breve llegamos a Orio. Hacia la desembocadura de la ría de Oria se accede a una pista por la que se sube al camping situado en Talaimendi. Seguidamente se desciende a la playa de Zarautz. Cruzamos de punta a punta Zarautz y nos situamos en la iglesia de Santa María la Real. Desde aquí ascenderemos por la carretera que va a Meagas y giramos hacia el barrio de Vista Alegre, donde se enlaza con la antigua calzada que comunicaba Zarautz y Guetaria, la seguiremos. Una vez sobrepasado los límites del Parque de Vista Alegre, localizamos la ermita de Santa Bárbara y continuaremos por la pista empedrada unos 500 mts., para tomar otra similar que se introduce en un pinar dirección al puerto de Meagas. Arriba abandonamos este rumbo para girar a la derecha y pasar junto a un caserío abandonado y un poco más adelante, cerca de dos modernas construcciones. Descendiendo se llega a una carretera que seguimos a la derecha hasta Getaria. Salimos por la N634 y cogemos el desvio a la izquierda que nos lleva a San Prudencio. Seguimos la pista que abandonamos para continuar por la derecha, junto a una zona de cultivo. Ante una nueva encrucijada de caminos se sigue de frente, atravesando un manzanal. Desde aquí hasta Zumaia la senda desciende hasta llegar a la carretera N634, seguimos a la izquierda hacia Zumaia, pasando ante la ermita de Santiago.</p>
<p><strong>Etapa 2. Zumaya &#8211; Markina &#8211; Gernika &#8211; (61 km).</strong></p>
<p>Situados en Zumaia, se sale por la calle que nos lleva al cementerio. Desde aquí seguimos la misma carretera hasta una desviación de una pista hacia la derecha, que seguiremos hasta llegar a un área de descanso. Descendemos hasta encontrar la carretera N-634, y la seguimos a la derecha, dirección Deba, hasta el cruce de carreteras de Itxaspe, Itziar y Deba. Tomar dirección a Itziar, a donde llegamos en breve. Desde la iglesia parroquial se toma hacia el cementerio por una pista de cemento, que se proseguirá hasta la ermita de San Roque, para bajar rápidamente hacia Deba, veremos una hornacina de Santiago junto al ayuntamiento. Salimos de Deba cruzando el puente por la carretera que marcha hacia Mutriku. Inmediatamente, al llegar al camino de Larangamendi, se abandona la carretera por la izquierda para ascender hacia un caserío, donde finalizará la pista de cemento, introduciéndose en un camino forestal que accede a la ermita del Calvario. Descendiendo por el Calvario se llega a la carretera, cruzándola ascenderemos hacia el frontón de Arnope y pista adelante se pasa junto a un caserío y seguidamente por una chabola de ganado vacuno. A partir de aquí, y en la primera curva del camino, se abandonará ésta para seguir por una pista forestal. Al llegar a un nuevo cruce se toma por el antiguo camino, que atraviesa un bosque de encinas, hasta llegar a la zona de Apaingo Gaina. Cerca de la chabola se toma una nueva senda que ascenderá a un collado, donde se une con otro de características similares. Situados al otro lado del cordal, descenderemos hasta localizar una chabola semiderruída, siguiendo todo recto ascenderemos hasta el alto, donde al borde del camino veremos un mojón del municipio de Mendaro. Empezamos a bajar hasta encontrar otra pista, giramos a la derecha hasta llegar a un cruce de tres pistas y una senda, giramos a la izquierda y continuamos hasta llegar a Amei, donde cogeremos el camino de la izquierda hasta llegar al caserío de Arnoate, donde cogeremos el camino dirección SW y a unos tres kilómetros lo abandonamos girando a la derecha, dirección N hasta que lleguemos al caserío de Atsoizabal, seguimos para llegar al caserío de Amulategi, a unos 100 m. bifurcación, giramos a la izquierda hacia el caserío Egizarre, seguimos de frente hasta que veamos un camino que desciende por la derecha de la loma, llegaremos a la Casa-Torre de Barrueta desde donde seguimos por el camino asfaltado hasta cruzar el río Abesua y recto hasta Markina.</p>
<p>Desde la plaza de Markina, seguimos por la carretera dirección Bilbao. Pasaremos la ermita de la Virgen de Erdotza y la Kareagatorre; a la derecha de la carretera, seguimos dirección Bolibar. Desde aquí y frente a la plaza seguimos por una carretera que cruza el río y a continuación, al cruzar la carretera de Zenarruza, comienza la calzada que asciende a la Colegiata. Por detrás del caserío Iputegui, sale un camino dirección NW que asciende suavemente hasta el Alto de Gontzegarai, seguiremos por la carretera hacia Munitibar. En el cruce de carreteras en Gerrikaitz seguir dirección Gernika, atravesando el pueblo de Arbazegi. A continuación abandonamos la carretera para tomar el camino que lleva al barrio Aldaka, desde donde seguimos el camino asfaltado descendiendo suavemente hasta llegar al Alto de Astorkigaina, donde giramos a la izquierda para tomar dirección Gernika. Hacia la derecha sale un camino al barrio de Berreño. Bifurcación de carreteras, girar a la izquierda dirección Mendata, nuevo cruce y ahora dirección Gernika, pasaremos por Ajangiz, seguimos la misma dirección entrando en Gernika hasta el centro.</p>
<p><strong>Etapa 3. Gernika &#8211; Bilbao &#8211; Muskiz (79 km).</strong></p>
<p>Desde la plaza de Gernika, seguimos por carretera dirección Bilbao hasta el cruce de Morga girando a la derecha y tomamos la pista asfaltada, pasaremos por la ermita de San Román y la casa-torre Muxika, cuando alcancemos una vieja encina giramos por la pista asfaltada hasta el barrio de Ugarte de Muxika, giramos hacia la izquierda en dirección a Morga, subimos al Alto de Gerekiz, cuando lleguemos a Santa María de Morga tomamos dirección Larrabetzu. Llegamos al barrio Astoreka, seguido de pasar por la carretera que se dirige a Fruniz y Fika junto al caserío Bekoetxebarri, girar a la derecha por camino asfaltado hasta el barrio Zaraondas, allí giraremos a la derecha para pasar por la ermita de San Salvador y cuando el camino se convierte en pista de cemento, girar a la izquierda. El camino desciende por los caseríos Amarika, llegando a un camino asfaltado. Giramos a la derecha ascendiendo y pasamos por los caseríos Gaztelutxo hasta el cruce de caminos, donde cogemos a la izquierda descendiendo hasta el barrio Gaztelu donde el camino se convierte en pista, seguimos hasta Larrabetzu, donde giramos a la derecha dirección Bilbao. Alcanzado Santa María de Lezama y a la salida del pueblo (junto al humilladero) girar hacia la izquierda ascendiendo por una pista que nos lleva hasta una carretera que seguimos hacia el W hasta llegar al Alto de Artxanda. Desde allí, descendemos hacia el Gran Bilbao, entrando ante la Basílica de Begoña. Seguimos descendiendo por las Calzadas de Mallona, llegando a la Plaza de Unamuno y dirigiéndonos a la Catedral de Santiago.</p>
<p>Desde la Catedral de Santiago y al final de la calle Tendería, giraremos a la izquierda ascendiendo por la calle de la Ribera, pasamos por la Iglesia de San Antón. Saldremos de Bilbao por el barrio de Basurto, siguiendo a la izquierda dirección a Castrexana. Nada más pasar el Puente del Diablo en el Barrio Zubileta cruzar las vías del tren (en este punto se desvía la opción del camino que se dirige a Balmaseda) y seguimos recto, ascendiendo hasta llegar a la ermita de Santa Agueda, bajaremos dirección Cruces. El camino pasa junto a unos depósitos de agua, llegamos al Barrio Basatxu, fuerte descenso por un camino asfaltado hasta Cruces. Seguimos el camino, sin cruzar los puentes sobre la autopista, hasta el barrio Beteluri donde seguiremos por un camino que nos lleva hasta el polígono deportivo de Gorostiza, giramos a la derecha hasta llegar a la carretera Bilbao &#8211; Santander. Giraremos a la izquierda pasando junto a la parroquia de Retuerto. Junto a la parada del autobús abandonar la carretera general girando a la derecha siguiendo el curso del río Castaños, seguiremos hasta la iglesia de San Vicente, en Barakaldo, continuamos por la carretera hasta el cementerio y descendemos hasta la rotonda junto al río Galindo. Seguiremos la margen derecha hasta encontrar las vías del tren, en ese punto cruzamos el río por un puente de hierro y subimos por las calles de Simón Drogas y Gran Vía de Sestao, pasando junto a la iglesia de Santa María. Descendemos hasta la carretera general, girando a la izquierda dirección a Portugalete hasta la iglesia de Santa María de Portugalete y seguiremos dirección a San Salvador del Valle; pasando frente a la puerta del cementerio, abandonaremos la carretera para coger el camino bidegorri hasta el final, unos once kilómetros. Estaremos en la playa de la Arena, giraremos a la izquierda por la carretera, junto al río Barbadun. Cruzaremos el río por el puente para coger el antiguo camino que se dirige a Muskiz, hasta alcanzar la iglesia de San Julián en pleno casco urbano.</p>
<p><strong>Etapa 4. Muskiz &#8211; Laredo &#8211; Santander &#8211; (82 km).</strong></p>
<p>Salimos del núcleo de Muskiz y continuamos ascendiendo por la carretera general y en la primera curva a la izquierda, nosotros continuamos recto por el barrio de la Ducha hasta que volviendo a la carretera lleguemos a la frontera con Cantabria, en el barrio de El Haya. Seguiremos la carretera hasta Ontón, y en el puente girar a la izquierda dirección Baltezana, desde donde tras ir ascendiendo llegaremos a la desviación de Talledo, bajando suavemente por la carretera hasta Otañes. En la plaza girar a la derecha para, siguiendo el antiguo ferrocarril, llegar a Santullán, cruzar la carretera y seguir dirección Sámano. Otra vez a la carretera dirección Castro Urdiales. Saliendo por la N634, giraremos a la izquierda a la altura de la plaza de toros, para pasar bajo la autopista y continuar hasta Allendelagua. Desde aquí, por una carretera de servicio llegar a Cerdigo, y tras cruzar nuevamente la carretera pasar frente al cementerio y seguir las marcas que nos llevarán a Islares. Un kilómetro mas adelante, bordeando la ría de Oriñón, un giro a la izquierda nos apartará de la carretera y pasaremos por el Pontarrón de Guriezo y Guriezo. En el cruce de carreteras seguir recto hacia Ampuero. Las flechas nos llevarán a cruzar los montes dirección Liendo, pasamos frente a la iglesia de Nuestra Señora del Valle y continuamos hasta alcanzar otra vez la N634, giramos a la izquierda dirección Laredo, pronto nuevo giro de la izquierda para pasar por la iglesia de Santa Ana y alcanzar la Torre de Laredo, por el camino de su derecha bajaremos al pueblo.</p>
<p>Dejando atrás Laredo, se retoma la carretera N634 dirección a Santoña. Se llega a Colindres, pasando frente a su iglesia parroquial y, a unos dos kilómetros, hallaremos el desvío que conduce a Santoña, tomamos la carretera S401 hasta llegar frente a la Iglesia de Santa María del Puerto. Iniciamos nuestra marcha en dirección al barrio del Dueso, en la carretera C629, continuando nuestro andar hasta encontrar el cruce con la carretera S4141 que nos llevará por Argoños, Arnuero y Ajo, donde pasaremos frente a la ermita de San Roque. A unos cuatro kilómetros, pasando el puente sobre el río Campiazo, una desviación nos conduce a Bareyo, pasando frente a la preciosa iglesia de Santa María de Bareyo, románica. Volvemos a la carretera hasta llegar a Galizano, desde donde continuamos por Langre y Loredo hasta Somo. Desde aquí podemos coger una embarcación que nos dejará en pleno centro de Santander.</p>
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