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	<title>Economía | Ezagutu Barakaldo</title>
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		<title>La metalurgia prehidráulica del hierro en Bizkaia (los alrededores del pantano de Oiola (Trapagarán, Bizkaia) (IV)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Ezagutu Barakaldo]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 09 Jun 2026 06:56:56 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Industria]]></category>
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					<description><![CDATA[<div><img width="259" height="194" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2017/09/abcd-4.jpg?fit=259%2C194" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" fetchpriority="high" data-attachment-id="8858" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/romeria-de-san-bernabe-castanos/abcd-7/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2017/09/abcd-4.jpg?fit=259%2C194" data-orig-size="259,194" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}" data-image-title="abcd" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2017/09/abcd-4.jpg?fit=259%2C194" /></div>4.5.2. Pautas de trabajo para el estudio de las estructuras de Oiola Las Estructuras localizadas son analizadas bajo los siguientes criterios: en primer lugar descripción morfológica y estudio tecnológico y en segundo lugar posibles comparaciones tipológicas. Sin embargo, debido a la destrucción de las estructuras de hornos, su conocimiento, así como el del proceso de [&#8230;]]]></description>
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<p>Las Estructuras localizadas son analizadas bajo los siguientes criterios: en primer lugar descripción morfológica y estudio tecnológico y en segundo lugar posibles comparaciones tipológicas.</p>
<p>Sin embargo, debido a la destrucción de las estructuras de hornos, su conocimiento, así como el del proceso de producción debe ser completado recurriendo a otras estrategias. Una de ellas es el sometimiento de los desechos descubiertos (escorias y subproductos férricos) a una serie de <em>análisis macro y microscópico. </em>Esta fase de investigación ha sido iniciada pero no disponemos hasta el momento de un estudio completo de las muestras enviadas a analizar.</p>
<p>Hay otra estrategia aún no desarrollada que sería la <em>Arqueometalurgia Experimental </em>consistente en intentar reproducir en condiciones de laboratorio el proceso de obtención del hierro que han generado los subproductos que previamente han sido analizados. Este método pretende, en suma, llegar a determinar bajo qué condiciones se elaboró el hierro.</p>
<p>4.5.3. Los hornos de Oiola IV</p>
<p>Podemos señalar que en OIOLA IV se atestigua la existencia de una prolongada actividad metalúrgica, prueba de ello serían la constatación de diversas estructuras de hornos que &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; han creado una planicie artificial.</p>
<p>De cuatro estructuras de hornos localizados: dos han sido excavadas (Estr. n.º 1 y 3) y otra parcialmente dado que estaba alterada (Estr. n.º 4). Finalmente, la Estructura n.º 2 únicamente ha sido delimitada y será objeto de estudio en la próxima campaña.</p>
<p>El envío de muestras C + 14 al Laboratorio Holandés de Groningen, nos ha permitido datar la Estructura n.º 1, en torno al s. XI (1086) d.C. Constituye, hasta el momento la más antigua instalación de este tipo fechada en Bizkaia. Sin embargo, otras fechaciones de otros rellenos han arrojado los s. XII-XIII.</p>
<p>4.5.3.1. Descripción morfológica</p>
<p>Un rasgo general de todos los hornos documentados sería, que presentan una fosa excavada en el terreno, flanqueada por un murete construido con piedras areniscas.</p>
<p><em>La Estructura n. º 1, </em>forma un plano elíptico de 2,5 m. de largo por 1,4 m. de ancho y 0,5 m. de alto. Dispone de un murete frontal de 2,6 x 0,3 x 0,5 m. compuesto por piedras areniscas de color rojizo unidas sin trabazón. En su cara interna (cara sur) presentan una superficie plana y alisada, mientras en su externa (cara norte), las mismas ofrecen una superficie rugosa. En los extremos de este muro hay sendas alineaciones de piedras areniscas el murete NE tiene una forma ligeramente curvada, con mayor cantidad de piedras agrupadas, siendo sus dimensiones de 1,20 x 0,35 m.</p>
<p>El murete SE es más rectilíneo compuesto de una sola hilera de piedras, aunque algunas son de tamaño medio y grande.</p>
<p>Sus dimensiones son de 1 x 0,4 m. En la parte sur de esta estructura no hay ningún cierre bien organizado salvo la existencia de alguna piedra sin conexión, pero sin duda parece aprovechar como cerramiento la propia ladera del terreno.</p>
<p><em>La Estructura n. º 3, </em>está compuesta por piedras areniscas unidas a seco y sin trabazón. Son de tamaño regular (30 x 12x 8) (33 x 12 x 10) cm., formado por un frente rectilíneo de cuatro piedras de menor tamaño y de 1,50 m. de longitud.</p>
<p>Está flanqueado hacia el W y el E por dos salientes transversales de 0,40 m. cada uno. Son areniscas unidas a seco y sin trabazón.</p>
<p>En el interior de esta estructura hay una disposición de piedras de menor tamaño formando una especie de círculo cuyo diámetro interior es aproximadamente de 0,50 m. Al parecer no son representativas. Por otra parte una vez levantado ese nivel de piedras se encontró una gran cantidad de escorias, a modo de relleno. Sin embargo, no ha sido constatada la presencia de arcillas rubefactadas.</p>
<p><em>La Estructura n. º 4, </em>está bastante alterada por la realización de un camino que discurre hacia el arroyo que desciende del monte Gramerán. Este Horno está cerrado por un murete frontal de forma semicircular cuyas dimensiones son 2,6 m. x0,30 m. Se trata de piedras areniscas de tamaños medios y pequeño (20 x 16 x 10) (22 x 12 x 18). Entre ellas, aparecen inclusiones de areniscas y carbones en más de un 10%. Sus caras no están trabajadas.</p>
<p>4.5.3.2. Descripción tecnológica</p>
<p><em>La Estructura n. º 1, </em>desde el punto de vista tecnológico presenta las siguientes características: La <em>Base de la cuba, </em>de este Horno consideramos que puede estar representada por un nivel de escorias planas donde se conservan fragmentos vitrificados. Esta zona interior, en planta rectangular con los ángulos redondeados es de</p>
<p>1,6 m. x 1 m. Sin embargo, esta superficie buza progresivamente hacia una zona central, adosada al muro frontal de la estructura. A partir de los 0,15 m. adquiere una forma irregular en tronco de cono cuyas dimensiones son 50 x 44 cm., que tal vez pueda corresponder con el fondo del crisol de unos 22 dm. de superficie. Bajo la capa de escorias planas se registró un nivel de arcillas rubefactadas cuyas dimensiones en planta son las siguientes: 2,72 x 1,60 m.</p>
<p>Respecto a la <em>Arquitectura de la cuba, </em>al no presentar una superestructura definida lo acerca más a un horno de tostación que de reducción. Pero si tomamos como válido la existencia de un fondo de crisol de las dimensiones anteriormente citadas, ésta podía estar cubierta con un lecho de piedras planas, como ocurre en uno de los tipos de hornos bajos de reducción localizados en el Taller siderúrgico de Lorena.</p>
<p>El <em>Aislamiento Térmico, </em>está bien asegurado al estar la zona interior del horno excavada en el terreno natural y protegida por la ladera natural y por los muretes que lo flanquean.</p>
<p>No ha sido encontrado ningún resto de tobera por lo que desconocemos si el tipo de <em>Ventilación, </em>pudo ser natural o forzada. Dada la ubicación del horno descartamos una ventilación natural.</p>
<p>Finalmente, el <em>Sistema de evacuación de las escorias </em>también ofrece dificultades para su reconocimiento, dado que no ha sido identificada ninguna abertura en la base, la cual permitiría la extracción de los productos obtenidos y la limpieza de la cuba. Una vez más, si aceptamos por bueno el fondo del crisol como base de la cuba, la depresión adosada al murete frontal, creemos que la salida más oportuna sería a través de algún orificio abierto entre las piedras de tamaño medio del muro SW. Cabe señalar, que no se ha encontrado ninguna cubeta de escorias o canal que lo certifique.</p>
<p><em>La Estructura 11. º 3</em></p>
<p>La <em>Forma de la base de este Horno, </em>es de planta rectangular, siendo sus medidas 1,20 x 1,30 m. y una profundidad de 0,34 m. Bajo la acumulación de piedras en forma circular no se apreció ningún nivel de escorias vitrificadas ni tampoco de arcillas rubefactadas, haciéndose extensible estas peculiaridades al resto de la planta.</p>
<p>Todos los datos apuntan a un <em>Aislamiento débil, </em>lo que lo acerca más a un tipo de Horno de Forja que de reducción, tal vez de segunda forja o afinado.</p>
<p><em>La Estructura 11. º 4</em></p>
<p>Al estar alterada desconocemos muchas de sus características técnicas. Respecto a la <em>Arquitectura de la cuba, </em>parece asemejarse a la Estr. n.ºl, al disponer este horno también de un murete frontal, aunque de forma semicircular. Así mismo, de la existencia de esa arquitectura darían prueba sendos depósitos de piedras ubicados a ambos lados del camino que lo destruyó. Desconocemos por tanto el grado de aislamiento y de ventilación.</p>
<p>En el Taller Alto Medieval de Lorena han sido registrado en la mayoría de los hornos una serie de cubetas. En OIOLA IV esta cubeta únicamente ha sido localizada en la Estr. n.º 4.</p>
<p>Señalar, que junto al muro de cierre se documentó una gran cubeta en pendiente suave que presenta en su lado Sur gran cantidad de escorias (Tipo a y b). Sospechamos que pueda responder a la existencia de una abertura en la base de uno de los costados del horno como <em>Sistema de evacuación de las escorias. </em>Lo cual nos permitiría incluirlo dentro de un horno de reducción.</p>
<p>4.5.3.3. Comparación tipológica</p>
<p>Todavía son pocos los criterios que disponemos para poder determinar si los parámetros analizados corresponden a un grupo tecnológico coherente de hornos.</p>
<p>Sin embargo, podemos indicar que respecto a la Estructura n.º 1 mantiene ciertas semejanzas con un tipo de estructuras de planta cuadrangular documentadas en el Taller de Lorena, de cronología Alto Medieval y denominados como Hornos Bajos de Reducción. Este modelo de Hornos están fechados en el horizonte cultural francés como del fin de la Antigüedad Galo-Romana y principios de la Alta Edad Media (s. IV &#8211; s. VI). Otras estructuras de Hornos Bajos, totalmente enterrados, han sido excavados en Europa Central (Zelechovize) datados como del s. IX. Tampoco podemos descartar las posibles semejanzas que presenta en cuanto a dimensiones en planta se refiere con el Horno de Tostación de Barbow,.</p>
<p>A falta de más análisis de interpretación, planteamos una doble hipótesis: que la estructura recuperada pertenecería a esa misma familia tecnológica de Hornos Bajos de Reducción, o tal vez a un modelo de Horno de Tostación. La profundización de nuestra investigación nos hace decantarnos por la primera posibilidad con lo cual lo consideramos como un Horno Bajo de Reducción.</p>
<p>Respecto a la Estructura n.º 4 la incluimos junto a la n.º 1, pero con ciertas reservas dada su alteración.&nbsp; La Estructura n.º 3, por su parte, fue relacionada en un primer momento como de un «Horno de Tipo artesanal» como los descubiertos en los Solares de Artecalle n.º 37 y Tendería n.º 34, (Bilbao), debido fundamentalmente a sus mismas características de aislamiento-refracción. Sin embargo, la presencia de escamas de magnetita en un depósito carbonoso cercano nos ha permitido asociarla a un Horno de afinado o de segunda forja. Por contra los hornos documentados en el Centro Histórico de Bilbao, de cronología medieval, pudieron pertenecer a la transformación de los lingotes en utensilios. Pero todavía, el camino por recorrer es largo y faltan muchos datos que pueden precisar estas afirmaciones.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>lñaki Pereda García</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>La metalurgia prehidráulica del hierro en Bizkaia (los alrededores del pantano de Oiola (Trapagarán, Bizkaia) (III)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Ezagutu Barakaldo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 07 Jun 2026 06:55:33 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
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<p>Respecto a la distribución espacial, pensamos que si bien&nbsp; las diversas etapas del proceso de producción pueden quedar de alguna manera reflejados en el yacimiento (Hornos de tostación, reducción, forja, carboneras, hogares, etc.), no es estrictamente necesario que todas ellas se realicen en un mismo lugar.</p>
<p>Es de suponer que a la hora de desarrollar cada actividad, primase un criterio de «rentabilidad» y que estas actividades se llevarían a cabo en aquellos lugares donde la eficacia fuese mayor.</p>
<p>Así, en el Taller urbano de Metz, datado en la segunda mitad del s. XIX (Arsenal Ney, Francia) se ha podido constatar con certeza la presencia de dos fases de la cadena operatoria: la reducción del mineral y los trabajos de forja.</p>
<p>Sin embargo, esta tarea de identificación de las etapas de elaboración es difícil y choca muchas veces con la dificultad de vincular dichas etapas con las estructuras aparecidas, como ocurre en el yacimiento de OIOLA IV.</p>
<p>En estos casos el arqueometalurgista se ve obligado a recurrir al estudio de la gran masa de desperdicios y desechos heterogéneos localizados, dado que son el resultado de unas</p>
<p>operaciones metalúrgicas concretas y pueden darnos datos significativos del proceso al que han sido sometidos.</p>
<p>Por lo que a OIOLA IV se refiere, hemos identificado dos tipos de estructuras que apuntan hacia una especialización en las distintas labores complementarias del hierro: de tostación o reducción en la Estructura n.º 1, tal vez de reducción en la Estructura n.º 4 y de segunda forja o afinado para la Estructuran.</p>
<p>En el transcurso de las diversas campañas de excavación desarrolladas en este yacimiento, hemos registrado los siguientes elementos: Una posible Txondorra o Carbonera cuyas dimensiones en planta son de 205 x 205 cm. Un fondo de hogar, con alto porcentaje de escamas de magnetita (en más de un 10%) y próximo a la estructuran.</p>
<p>Otros restos dispersos de otras posibles estructuras de hornos alterados sin localización precisa.</p>
<p>De esta manera, el estudio de las estructuras y de los subproductos férricos, nos hace suponer que el proceso siderúrgico llevado a cabo en dicho yacimiento fue completo, desde la fase de tostación del mineral al trabajo del metal o afinado.</p>
<p>Otro aspecto clave a la hora de analizar las ferrerías de monte o Haizeolak es a través del conocimiento de su estratigrafía.</p>
<p>No olvidemos que los depósitos pueden ayudarnos a comprender no sólo las técnicas empleadas y el trabajo realizado (tales como: su extensión, organización interna, etc.) sino además ocultan otras estructuras de producción por lo general, mal conservadas de difícil identificación y de cronología anterior.</p>
<p>Un ejemplo de lo expuesto lo representaría el centro de producción siderúrgico localizado en Lorena (yacimiento de Ludres, Meurthe e Moselle, Francia) y adscrito cronológicamente a la Alta Edad Media, donde el estudio estratigráfico ha permitido aportar datos a la organización y evolución espacial.</p>
<p>Así mismo, se ha llegado a reconstruir la sucesión de los depósitos, e incluso, considerar la existencia de varias etapas de actividad.</p>
<p>En el caso de OIOLA IV, la existencia de ciertos rellenos que cubren los hornos, nos hacen pensar casi con toda certeza que no pudieron ser motivados por su propio funcionamiento y que provinieron de la producción de otros hornos construidos posteriormente. Todo apunta a la existencia de unas fases de actividad productiva, según las cuales el yacimiento fue modificado a lo largo del tiempo. Se constataría por ello diversas estructuras de hornos superpuestos, que van creando una planicie antrópica.</p>
<p>Esta hipótesis de una prolongada actividad metalúrgica vendría reforzada por las dataciones de radio-carbono C-14 de diversas muestras de carbón vegetal que lo situarían, en un período comprendido entre el s. XI al s. XIII, a la espera de confirmación a través de los resultados de muestras adicionales.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>4.5. <u>La estructura física de los hornos</u></p>
<p>4.5.1. Funciones y tipos de hornos en Europa</p>
<p>En cuanto a la cuarta pregunta que nos planteábamos indicar que se han establecido diferentes modelos tipológicos de hornos, los cuales no vamos a entrar a detallar.</p>
<p>Siguiendo el parecer del profesor P.L. PELET, los hornos de reducción de hierro son la respuesta a una preocupación básica: «reducir el hierro de un mineral con la menor fatiga y con el mayor rendimiento». Esa necesidad de eficacia en el trabajo piensa que queda reflejada en la tecnología del horno y se manifiesta como el resultado de la respuesta a tres problemas que plantea: El aislamiento, la ventilación y la refracción. A nuestro parecer estos tres problemas pueden quedar agrupados en dos por considerar la refracción un aspecto de la característica constructiva del aislamiento, no sin perder por ello la importancia que pueda tener.</p>
<p>Aislamiento-Refracción: Esta característica técnica depende en gran medida de las condiciones climáticas. Así, en los países mediterráneos o tropicales no se le concede demasiada importancia mientras que en Europa Central y Occidental, un horno sin aislamiento no es de reducción y puede ser de forja o de recocido.</p>
<p>Respecto a la cualidad refractaria del aislamiento PELET, distingue tres tipos: Hornos de Refracción descuidada y casi inexistente. Se trata de un tipo de hornos sin estructura permanente, sin excavar y formados por bloques de mineral y de leños de carbón que son revocados a cada encendido (Modelo Corso). Hornos de Refracción débil excavados en el suelo. Hornos de Refracción esmerada y susceptibles de perfeccionamiento. Presentan una estructura levantada con el tipo de material de la zona.</p>
<p>Ventilación</p>
<p>Hay dos formas de ventilación uno por tiro natural y el otro forzado (fuelles). En los hornos de ventilación artificial es preciso, además, tener en cuenta la dimensión, posición y forma de las toberas. Así, según la opinión de este investigador, las más eficaces pueden presentar un diámetro de 2,5 cm. y las más arcaicas de 5 cm.</p>
<p>De las respuestas a estos dos problemas (Aislamientorefracción y Ventilación) sugiere diversos modelos de arquitectura y una clasificación de la evolución de los Hornos Europeos, la cual aunque muy genérica permite incluir tanto a la Forja Catalana como a las Ferrerías con rueda hidráulica.</p>
<p>Sin embargo, esta clasificación expuesta debe ser completada con la <em>Morfología de la Cuba, </em>ya que este aspecto aporta datos significativos sobre la eficacia, el grado de perfeccionamiento del horno y a su vez sobre la tecnología alcanzada. Presenta siete tipos de cubas basadas en evidencias arqueológicas: Cuba en forma de marmita. Cuba en embudo o troncocónica. Cuba tubular, a veces ligeramente oblicua. Cuba con panza que puede ser asimétrica o con panza alargada regularmente. Cuba cónica. Cuba en forma de cúpula. Cuba en doble pirámide. Otro aspecto, a tener en cuenta, es la <em>Forma del Fondo de la Cuba </em>(También denominada como crisol o parte inferior del horno). Esta puede variar según lugares y épocas, así existen diversos modelos documentados como son: en paralelogramo, pirámide truncada, circunferencia, elipse, etc. Su superficie nos puede dar un índice significativo del rendimiento. Este será pequeño si este fondo es inferior a 10 dm.2 y mayor si es igual o superior a 50 dm.2</p>
<p><em>La existencia o no de puerta, </em>unido al problema de la evacuación de las escorias, es una característica a considerar, ya que puede modificar la concepción del horno. Su ausencia, sugiere un tipo de hornos más primitivos y de forma de embudo, en los cuales se sacaba el «Bloom» por arriba. Respecto a los que la presentan, están sometidos a subdivisión, entre los que la mantienen cerrada ocasionalmente para acelerar la descarburación y aquellos en los que permanece abierta, para evacuar la escoria. La Arqueometalurgia experimental ha demostrado que la capacidad de producción se incrementa si la escoria se evacúa durante la fusión.</p>
<p>Las estructuras de estos tipos de hornos responderían más que a concepciones teóricas previas, a unos condicionantes externos que pueden ser: la topografía del lugar, el clima, los materiales locales, el tipo de mineral o combustibles utilizados, las tradiciones locales, etc.</p>
<p>Nosotros creemos, por tanto, que interesaría realizar una clasificación basada en fichas modelo que combinasen las características morfológicas con las tecnologías de cara a una posterior comparación y determinación de su evolución.</p>
<p>Indicar que un criterio que puede ayudar a la comprensión de los hornos, es su relleno interno. Nos referimos, aunque con muchas reservas, a la posibilidad de interpretar las estructuras a través de los materiales que se acumulan en su interior.</p>
<p>En el estado actual del conocimiento, es posible la determinación de ciertas actividades descritas en el Proceso teórico de obtención del hierro, por medio del análisis de las diferentes escorias y subproductos férricos.</p>
<p>Sin embargo, hay que relativizar esta idea, ya que no descartamos que un mismo horno haya podido ser utilizado para más de una función o que incluso pudo ser sepultado por</p>
<p>rellenos de otros ubicados en sus inmediaciones.</p>
<p>Creemos que la consideración de los aspectos expuestos anteriormente permitirá precisar más sobre los Tipos de hornos deducidos de las actividades del proceso de producción.</p>
<p>Nos referimos a los <em>Hornos de Tostación, Reducción </em>y de <em>Forja </em>(entendido éste en sus posibles variedades).</p>
<p>Un ejemplar de <em>Horno de Tostación </em>fue descubierto en Bardow (Sussex, Gran Bretaña) e interpretado como tal por R.F. TYLECOTE. Este arroja unas dimensiones en planta oval de 2,30 x 0,55 m.</p>
<p>Respecto a los <em>Hornos de Forja, </em>R. PLEINER, describe un tipo de estructuras alargadas y poco profundas con unas dimensiones variables (0,40 x 0,50 m.), destinadas según él a recalentar el «Bloom» una vez sacado del horno. Se pretendería la depuración de la ganga o escoria y aglomerar así, los granos del metal reducido, con lo cual, tal vez correspondería a hornos que hemos denominado como de primera forja.</p>
<p>Otros modelos de hornos de forja han sido localizados, por M. LEROY y sus colaboradores. Afirman que las estructuras registradas en la segunda fase del yacimiento</p>
<p>urbano de Metz (Francia), se caracterizaban por un entorno rico en virutas de forja, en el sentido estricto de la palabra, por lo cual las interpretan para la transformación de los lingotes en objetos. El horno n.º 6 de Metz, nos parece el más representativo y el mejor conservado. Presenta unas dimensiones en planta de 0,30 m. de diámetro y una profundidad de 0,50 m. Está construido en piedras calizas, flanqueado por una parte por tres hiladas que se apoyan sobre el lecho natural y por otra parte contra un muro del habitat anterior. En su fondo, reposan capas de detritus, mezclados con los desechos metalúrgicos (escorias de hierro y fragmentos de bronce).</p>
<p>Dichas estructuras nos recuerdan en ciertos aspectos a unos tipos de hornos que han sido registrados en el transcurso de Intervenciones Arqueológicas llevadas a cabo en el Centro Histórico de Bilbao (Solares de Artecalle n.º 37 y Tendería n.º 34).</p>
<p>Iñaki Pereda García</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Barakaldo en el Antiguo Régimen</title>
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		<pubDate>Sat, 06 Jun 2026 06:19:03 +0000</pubDate>
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<p>Santos Vélez de Guevara fue el elegido. Vecino de Sarakaldo y «escribano de su magestad y publico del numero de esta Merindad de Uribe» durante los años centrales del siglo XVII, se dedicó a trabajar casi en exclusiva en su anteiglesia, proporcionándonos por ello gran cantidad de información.</p>
<p>De entre todos ellos, se escogió el año 1650 co­mo el más representativo, procediéndose a su estu­dio detallado y dividiéndose en dos grandes bloques:</p>
<p><strong>1. LOS MODOS DE VIDA BARAKALDESES</strong></p>
<p><strong>2. LA SOCIEDAD BARAKALDESA</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>BARAKALDO EN EL ANTIGUO Rí‰GIMEN:</strong></p>
<p><strong>MODOS DE VIDA (el escribano Santos Vélez</strong></p>
<p><strong>de Guevara y el Barakaldo de 1650)</strong></p>
<p>JAVIER BARRIO MARRO</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>EL ANTIGUO Rí‰GIMEN Y SANTOS Ví‰LEZ DE GUEVARA</strong></p>
<p>Este artí­culo tratará, por tanto, de los modos de vida barakaldeses, extrayendo de la documentación de Santos Vélez de Guevara todos aquellos datos (económicos principalmente) que nos permitan hacer una reconstrucción de la sociedad barakaldesa en ámbitos tales como la vivienda, la agricultura, la ga­naderí­a, la industria, etc.</p>
<p><strong>1.- EL CASERíO POR FUERA: CASEROS Y BASERRITARRAS</strong></p>
<p>Santos Vélez de Guevara nos señala en sus docu­mentos notariales que la mayor parte de los barakal­deses son baserritarras que habitan en un caserí­o (en posesión o en arrendamiento) y que trabajan las tie­rras y heredades del que forman parte.</p>
<p><strong>2.- EL CASERíO POR DENTRO: LOS ENSERES DE LOS BARAKALDESES</strong></p>
<p>Paralelamente, y gracias a los testamentos y con­tratos matrimoniales que se encarga de redactar, Santos Vélez de Guevara nos informa sobre algo tan necesario y personal como son los elementos de tra­bajo, los muebles, las ropas o las joyas que guarda­ban los barakaldeses en sus caserí­os.</p>
<p>Evidentemente, los elementos que aparecen en la documentación no son ni de largo los únicos que po­seí­an (no se mencionan carros ni aperos de labranza) pero, al menos, nos señalan algunos de los más co­munes y, probablemente, de los más apreciados. Ello nos permite, quizás de una manera muy general, acercarnos a la mentalidad de las personas nacidas durante el Antiguo Régimen.</p>
<p>Así­, en el contrato matrimonial suscrito el 10 de marzo entre Marí­a de Ansola y Pedro de Zuazo se observan algunos de los que debieron ser los ele­mentos más apreciados por los barakaldeses: arcas, camas, ropas de cama y algunos utensilios de coci­na como artesas y calderas.</p>
<p>Algo similar observamos en el contrato matrimo­nial (18 de mayo) entre dos personajes acomo­dados: Marí­a de Urcullu -hija de¡ capitán Joan de Urcullu, fiel de la anteiglesia en 1650 y hombre de alto status social- y Marcos de Arteagabeitia, dueño del caserí­o del mismo nombre, cuyas posesiones he­mos señalado en el apartado anterior. Y lo mismo apreciamos en el testamento (16 de diciembre) de Marí­a de Retuerto Cantarrana, viuda adinerada del caserí­o Burceña y descendiente del mayorazgo Can­tarrana.</p>
<p>Ambos documentos nos muestran algunos de los enseres más valorados dentro de los caserí­os. De nuevo, como ocurre en la dote de Marí­a de Ansola, destacan las arcas y las camas. En el contrato ma­trimonial, Marí­a de Urcullu aporta numerosas ropas como sayas, sabanillas (pañuelos para la cabeza), camisas, almillas (prenda de vestir para el torso, ajustada y con o sin mangas), enaguas, etc., mien­tras que en su testamento Marí­a de Retuerto señala gran número de lo que hemos denominado telas, co­mo son manteles, sábanas, fundas y, especialmente, piezas de ropa y sábanas funerarias destinadas a en­noblecer su entierro.</p>
<p>Destacan igualmente algunos utensilios de cocina como pucheros o artesas, y especialmente, artí­culos de lujo sólo disponibles por los más adinerados como son la sortija de oro o el rosario con engarces de plata que da Juan de Urcullu a su hija Marí­a.</p>
<p><strong>3.- CAMPESINOS Y AGRICULTORES</strong></p>
<p>Las caracterí­sticas agrí­colas de la sociedad ba­rakaldesa se aprecian en numerosos documentos que Santos Vélez de Guevara se encarga de redac­tar. En ellos se percibe la enorme importancia que tiene la tierra tanto en su aspecto productivo (cultivos y alimentos) como en su función económica (arren­damientos, compraventas, seguros de hipotecas, etc.).</p>
<p>El arrendamiento que el 24 de marzo realiza Mar­tí­n de Llano de «&#8230;la mi casa y caseria y solar de llano con la <em>heredad y </em>dos biñedos <em>biejos </em>que estan en <em>ella y </em>la <em>biña </em>de <em>ballejo y </em>la heredad <em>del juncal de llano pertenecientes a ta dha casa con todos los manganales qeregos y demas </em>frutales que estan en <em>las dhas heredades» </em>al matrimonio formado por <em>Pe­</em>dro de Mesperupa y Marí­a de Escauriga es significa­tivo de la importancia que se le concede a la tierra.</p>
<p>Así­, Martí­n de Llano no se limita a alquilarles sus tierras sino que les obliga a que se las mantengan en perfecto estado. Pedro y Marí­a han de abonarlas dando «&#8230;una <em>arruquerada </em>de estiercol para las dhas <em>heredades&#8230;», </em>a la vez que han «&#8230;de <em>rexir y </em>cultibar las <em>dhas </em>heredades cortandoles sus catas hordinarias <em>como es </em>costumbre a <em>las dhas viñas manganales y frutales». </em>Igualmente, al final del arrendamiento deben de «&#8230;dexar <em>las </em>tierras y heredades (&#8230;J <em>en el </em>estado en que se allaren y proveyda de paxa para el ynbierno para que tenga cebo el <em>ganado&#8230; « y </em>«&#8230;las <em>heredades </em>que e! ultimo <em>año estubieren sembradas de </em>mayz&#8230; «</p>
<p>Evita así­ que, en el caso de que el matrimonio en­cuentre otra ocupación más beneficiosa, al final del arrendamiento le devuelvan unos terrenos incultos, abandonados y, por tanto, sin valor.</p>
<p>Lo mismo ocurre el 3 de septiembre en el censo (préstamo) de 20 ducados que conceden los frailes del Convento de Mercedarios de Burceña a Francis­co de Munoa y Catalina de Arraxeta, dueños del ca­serí­o Munoa. Los frailes no se conforman con cobrar anualmente los 11 reales y 34 maravedí­s estipulados sino que les incluyen una claúsula que señala que en caso de no poderse realizar el pago no sólo se que­daran con el caserí­o y sus pertenecidos sino que éstos deberán estar en perfecto estado.</p>
<p>«Y con condicion que seamos y nuestros herede­ros y subgesores (de Francisco y Catalina) obligados de conservar dhas ypotecas bien reparadas cultiba­das y plantadas de todo lo necesario&#8230;». Pudiendo, además, obligarles a que cultiven y reparen las tie­rras si observasen alguna dejadez en el cuidado de las mismas: «&#8230;y no lo queriendo as¡ e1 dho Padre Commendador del que subgediere en este dcho gen­so los puedan harser reparar y reparen hagiendolos mexoramientos que conbiniesen para la seguridad del dho genso y paga de su reditos&#8230;»</p>
<p>Las referencias al principal alimento de los vizcaí­­nos, el maí­z, son escasí­simas, lo cual es probable­mente el reflejo de su propia importancia ya que a muy pocos se les ocurrirí­a comerciar con el principal sustento de la familia. La primera aparece en el arrendamiento ya citado del 24 de marzo que realiza Martí­n de Llano de sus casas al señalar «&#8230;las here­dades que el ultimo año estubieren sembradas de mayz&#8230; «; la segunda el dí­a 12 de octubre en el tes­tamento de Joan Abad de Alqaga cuando menciona «&#8230;la primigia del mayz&#8230;» que recibió este año, y la tercera el 16 de diciembre en el testamento de Ma­rí­a de Retuerto Cantarrana, en el que deja «&#8230;media fanega de borona».</p>
<p><strong>4.- GANADEROS Y PASTORES</strong></p>
<p>La redacción de compraventas y alquileres (adme­terí­as) de ganado ocupan gran parte del trabajo del escribano Santos Vélez de Guevara y nos proporcio­nan abundante información sobre otro de los secto­res económicos más importantes del Antiguo Régi­men, la ganaderí­a.</p>
<p>Aun así­, no se mencionan todas las clases de ga­nado que debieron existir en Barakaldo, pues no hay ninguna mención a animales tan importantes como cerdos, gallinas o conejos y muy pocas a otros como cabras o carneros. Todas las referencias son al ga­nado mayor, principalmente al equino y, en menor proporción, al vacuno y al ovino.</p>
<p><strong>4.1. Ganado equino: machos y mulas</strong></p>
<p>A excepción de una noticia del 10 de junio refe­rente a la venta de un «&#8230;cuartago de color castaño oscuro&#8230;» o caballo de pequeña alzada que puede hacer referencia a un pottoka, y a una mención a «&#8230;las cabalgaduras&#8230;» de Sí­món de Acebal (15 de diciembre), todas las noticias que encontramos en la documentación de Santos Vélez de Guevara concer­niente al ganado equino, se refiere expresamente a machos y a mulas.</p>
<p>Los ejemplos son muchos y variados (se presen­tan en compraventas y testamentos), y en ellas apa­recen reflejados personajes de diferentes status so­ciales y procedencias diversas. Entre todos ellos señalamos uno del 21 de marzo por el que Antonio de Humaran, vecino de Galdames, se compromete a pagar a Domingo de Garay 692 reales por una «&#8230;mula rucia cargera&#8230;» que le habí­a comprado 14 meses atrás, y otro del 4 de septiembre, donde Joan de Lacabex se obliga a pagar 950 reales en dos plazos a don Joan de Beurco Larrea por una «&#8230;mu­la color pelí­cana que tiene entre tres y cuatro años de edad&#8230; «.</p>
<p>Su abundancia y el tipo de documentos en donde aparecen (principalmente compraventas) no es ca­sual y nos muestra una realidad del Barakaldo del Antiguo Régimen. Por una parte, la «facilidad» con la que son comprados y vendidos nos señala que son animales menos valorados que las vacas y las ovejas que sólo aparecen en operaciones de arrendamiento, nunca de venta. Por otra parte, la misma razón nos hace relacionarlos con ciertos trabajos estacionales como son el carboneo (acarreamiento de la madera y el carbón) y, sobre todo, la extracción de hierro (aca­rreamiento de la vena y traslado a las ferrerí­as) de los Montes Altos de Triano, actividades ambas que de­bieron ser muy comunes para los barakaldeses de la época. Quizás también se pueda vincular al trans­porte (arrieros) si tenemos en cuenta que Barakaldo está situado entre las villas de Portugatete y Bilbao y conectada con la calzada que, a través del Puente del Diablo, se dirige a Balmaseda y Burgos.</p>
<p><strong>4.2. Ganado vacuno y ovino: los contratos de admeterí­a</strong></p>
<p>Es obvio señalar la importancia que vacas y ove­jas tení­an para los barakaldeses. Aportaban alimento (carne, leche y derivados), abrigo (cuero y lana), abo­no y fuerza de tiro (!os bueyes sólo son mencionados una vez y de forma indirecta&#8217; aunque las vacas tam­bién podí­an ser utilizadas en las labores agrí­colas en caso necesario).</p>
<p>Debido a ello, muy pocos están dispuestos a des­prenderse de este tipo de ganado por lo que prácti­camente no se mencionan compraventas en la docu­mentación. Santos Vélez de Guevara nos señala solamente dos y en ambas parece entreverse un em­pobrecimiento de los vendedores, lo que les fuerza a vender. La primera es la venta que el dí­a 3 de mayo hace Francisco de Humaran a un personaje tan po­deroso como Antonio de Aranguren de una «&#8230;vaca color azata de nueve años con su crí­a de un año&#8230;», y la segunda es una referencia indirecta inserta en una admeterí­a del 27 de marzo en la que se señala que Domingo de Echavarri deja en arrendamiento a Pedro de Ybarra -macero mayor de ferrerí­as- 18 ca­bezas de ovejas mayores y 13 menores que según señala «&#8230;las e comprado del <em>susodicho </em>(Pedro de Ybarra) y son las mesmas que tenia en el barrio de susunaga&#8230; «.</p>
<p>Exceptuando estas dos ventas y las dos vacas que entran dentro de la dote del contrato matrimonial de Marcos de Arteagabeitia y Marí­a de Urcullu, el resto de las apariciones del ganado vacuno y ovino se encuadran dentro de los denominados contratos de admeterí­a.</p>
<p>Estos son un tipo de contrato -muy comunes en Bizkaí­a- que permite obtener grandes beneficios a sus propietarios y futuros arrendadores y, a su vez, posibilita a los campesinos más modestos acceder a los beneficios que aporta el ganado.</p>
<p>Su funcionamiento es muy sencillo como se ob­serva en el contrato firmado el 3 de mayo. En él, Antonio de Aranguren cede en admeterí­a a Antonio López de Escaurira cinco vacas mayores y menores por cuatro años.</p>
<p>El primer paso es la valoración monetaria «&#8230;por parte de <em>hombres buenos nombrados </em>por las par­tes&#8230;» del ganado en cuestión que, en este caso, queda estipulado en 36 ducados.</p>
<p>Posteriormente, el arrendador impone las siguien­tes condiciones:</p>
<p>1. Las cede para que el arrendatario «&#8230;las rixa y pastoree [&#8230;} <em>echandolas </em>por las mañanas a los pastos y erbaxes comunes y recogiendo y en­corralandolas de noche&#8230;»</p>
<p>2. Y señala que «&#8230;quando que e! viere (el arren­datario) de sacar alguna cauega del dho ganado no lo pueda sacar el <em>susodho </em>sin consentimiento expreso mí­o (del arrendador)&#8230;» además de no poder «&#8230;bender trocar cambiar ni enagenar&#8230; «.</p>
<p>Más tarde señala el modo de repartir los benefi­cios&#8217;. Estos son siempre muy desproporcionados porque mientras el arrendador (en este caso Antonio de Aranguren) se queda con el ganado dejado en ad­meterí­a, más las crí­as nacidas durante el perí­odo y la mitad de los beneficios señalados por los hombres buenos, el arrendatario (en este caso Antonio López de Escauriga) que ha realizado todo el trabajo única­mente percibe la otra mitad de los beneficios.</p>
<p>Finalmente, el contrato incluye una cláusula por la que el arrendador se obliga «&#8230;de no le quitar el <em>dho </em>ganado durante el dho tiempo para mi ni para otra persona&#8230; «.</p>
<p>El resto de admeterí­as contienen la misma estruc­tura formal, como !a ya señalada de Domingo de Echavarrí­ y Pedro de Ybarra o la del 24 de marzo entre Martí­n de Llano (arrendador) y el matrimonio formado por Pedro de Mesperuza y Marí­a Saénz de EscauriQa en la que se conceden 3 vacas mayores y 3 menores.</p>
<p><strong>5.- CULTIVADORES DE MONTES: LEÑADORES, CARBONEROS Y MINEROS.</strong></p>
<p>Otra idea que se desprende de los numerosos do­cumentados redactados por Santos Vélez de Gueva­ra es la del monte como lugar de explotación más que como bosque semisalvaje e inhóspito.</p>
<p>El monte produce leña, madera para construir ca­sas y barcos, troncos para elaborar carbón, terreno donde plantar árboles tan necesarios como castaños y cerezos, pastos y en la zona de los Montes de Tria­no (fuera de la jusrisdicción de la anteiglesia de Ba­rakaldo y dentro de la del Valle de Somorrostro)<sup>5</sup> el afamado y deseado hierro.</p>
<p>El monte es, por tanto, un lugar del que sacar nu­merosos beneficios y como tal, aunque en menor medida que los terrenos del valle, es trabajado, mo­dificado y cercado; cultivado al fin y al cabo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>5.1. El bosque</strong></p>
<p>No hay referencias por parte de Santos Vélez de Guevara a la existencia de un bosque que se pueda considerar salvaje. Quizás lo haya pero nunca es mencionado. Recordemos, además, que estamos en pleno siglo XVII, en el que la demanda de madera es constante por parte de la industria local, la navie­ra y el ejército castellano, éste inmerso en numerosas guerras y frentes de batalla que desembocarán en la Paz de los Pirineos firmada en 1659 y que supondrá el inicio del declive definitivo del poderí­o castellano en Europa.</p>
<p>El bosque, por tanto, se cultiva, se planta y se tala. Mención de ello es la venta el 20 <em>de marzo «&#8230;de </em>un pedaí§o de tierra moxonada&#8230;» que hace Sebastián de Uraga a Antonio de Aranguren (de nue­vo este poderoso personaje) de un pedazo de tierra con 37 árboles situada en el barrio de Uraga. Idénti­ca es la venta el 25 de julio de Pedro de Mendibil al sempiterno Antonio de Aranguren de 130 pies de árboles con su tierra raí­z y algunos <em>«&#8230;plantongitos&#8230;» </em>en el «.,.puesto llamado el regato <em>desde </em>la zona <em>que </em>llaman axcargorta hasta alday&#8230;». Y lo mismo obser­vamos en otra venta del 8 <em>de diciembre </em>que hace el vecino de Abando Pedro de Fuyca a Domingo de Allende de 45 pies de castaños que tiene en el lugar de La Maza, en Barakaldo.</p>
<p><strong>5.2. El carbón</strong></p>
<p>Sin duda, el ejemplo más evidente de que las ma­sas boscosas, tanto barakaldesas como vizcaí­­nas, san cuidadas y cultivadas es la explotación del carbón. Se conocí­an y controlaban los árboles pro­ductores de madera «carboneable», aquellos consi­derados improductivos, los que estaban en pleno crecimiento, etc.</p>
<p>Quizás el documento más representativo y el que nos señala hasta que punto el bosque está controla­do y modificado por el ser humano sea el Inventario del carbón disponible en los montes pertenecientes a la ferrerí­a y molino de Bengolea elaborado el 25 de <em>octubre. </em>Así­, se menciona que posee carbón en nu­merosos lugares y montes de la anteiglesia</p>
<p>1. «.,.estan <em>en </em>la puerta de la <em>torre de Lurquiza­ga (&#8230;] </em>catorge cargas <em>de carbon de </em>burullo»</p>
<p><em>2. «&#8230;en el </em>puerto llamado <em>¿balcegui? un arbolar </em>en cuyo burullo <em>se </em>tasa <em>un cinquenta </em>cargas»</p>
<p><em>3. «&#8230;en e! sitio </em>llamado <em>sobre Arcocha </em>abia otras seis cargas de <em>carbon de </em>burullo»</p>
<p><em>4. «&#8230;en el </em>puesto llamado <strong><em>Lallana de espinueta en el arbolar </em></strong><em>y </em>burullo <em>que tiene </em>aví­a veinte y quatro cargas <em>de carbon»</em></p>
<p><em>5. «.,.en el arbolar de belgarriz ay cinquenta car­</em>gas <em>de carbon de </em>burullo»</p>
<p><em>6. «&#8230;en el arbolar que esta sobre los calces de la ferreria de bengoolea ay </em>veinte y <em>seis car­</em>gas <em>de carbon de </em>burullo»</p>
<p><em>7. «&#8230;declararon que en el arbolar </em>de <em>axcagorta </em>abia algunos <em>arboles </em>ynfrutuosos y entre <em>ellos se abian </em>veinte y dos pies para cortar por <em>el en los </em>quales <em>aberiguaron </em>treinta cargas <em>de carbon»</em></p>
<p><em>8. «,..de </em>todas las <em>dhas </em>partidas fueran <em>doscientas </em>cargas <em>de carbon.,.»</em></p>
<p><strong>5.3. El hierro</strong></p>
<p>El producto estrella que proporcionaban los mon­tes era, sin duda, el hierro. La riqueza que llegó a proporcionar en algunos momentos del Antiguo Ré­gimen fue la causante de que, en determinados perí­o­dos, hubiese abandonos parciales del cultivo de la tierra a favor de la extracción y venta del codiciado mineral.</p>
<p>Aunque las minas, denominadas veneras, no esta­ban en Barakaidos, los barakaldeses, en 1650, pare­cen tener la potestad de explotarlas como cualquier vecino del Valle de Somorrostro. Así­ lo vemos en la obligación firmada el 10 <em>de abril </em>por Matheo de Aguirre para entregar a Pedro de Sarricolea, dueño de la torre y ferrerí­as de Aldanondo (en Alonsotegí­, en esta época perteneciente a Arrí­gorriaga) <em>«&#8230;ciento y cinquenta quintales </em>de vena chirla <em>de las veneras de achiniega&#8230; «, </em>situadas fuera de Barakaldo.</p>
<p>De todas formas, el documento más explí­cito que nos aporta Santos Vélez de Guevara tal vez sea una donación realizada el 3 <em>de mayo. </em>En ella Pedro de Goicoechea Ugarte, vecino de Trapaga, dona a su hermano Francisco, vecino de Barakaldo, «.,.un <em>qui­ñon de benera que </em>tenia <em>en el puesto </em>de Saytegui de <em>dho congejo de </em>somorrostro (se refiere a Trapaga)&#8230;» que este último habí­a estado explotando en parzo­nerí­a con Sebastián de Cantarrana y Domingo de Ugarte Munoa, ambos vecinos de Barakaldo.</p>
<p>Aun así­, esta situación no será la habitual durante el Antiguo Régimen ya que en numerosas ocasiones se prohibirá extraer hierro de los Montes de Triano a todos aquellos que no fueran vecinos del Valle de Somorrostro por lo que muchos barakaldeses se es­pecializarán en trasladar el hierro de las minas a las ferrerí­as.</p>
<p><strong>6.- LA INDUSTRIA: FERRONES Y MOLINEROS</strong></p>
<p>Aunque sabemos que el panorama industrial bara­kaldés durante el Antiguo Régimen fue fundamental para la anteiglesia (existieron numerosas ferrerí­as y molinos), la mayorí­a de las noticias que nos ofrece Santos Vélez de Guevara son indirectas y muy loca­lizadas. Así­, en una venta de carbón de castaño y borto (madroño) del 10 de agosto se mencionan los montes comunes pertenecientes a la «&#8230;ferreria de escaurica&#8230;». De la misma forma se menciona el 27 de marzo la existencia de un molino en Retuerto, «&#8230;a la <em>banda </em>del camino que se ba del barrio de ameí§aga al molino de <em>Retuerto&#8230; «.</em></p>
<p>Pero hay un documento que nos permite valorar la importancia económica de las ferrerí­as y molinos den­tro de la anteiglesia barakaldesa. Son las condiciones y contrato de arrendamiento de la mitad de la ferrerí­a y molinos de Bengolea, pertenecientes a Marí­a Ven­tura de Yraureguí­, redactado el 25 de septiembre:</p>
<p>1.- Fechas de arrendamiento</p>
<p>El primer paso que se da es la fijación del tiempo que durará el arrendamiento «&#8230;del <em>dho </em>dia de san juan hasta el dia de san <em>andres&#8230; «.</em></p>
<p>2.- Herramientas de trabajo</p>
<p>El contrato estipula que el arrendatario habrá de entregar la ferrerí­a «&#8230;con sus remientas para poder labras ordinarias&#8230;».</p>
<p>3.- Oficiales ferrones</p>
<p>Igualmente se concreta que «&#8230;se le ¿diera? sufi­piente la <em>dha </em>ferreria para poder labrar ¿cubierta? de oficiales&#8230; «.</p>
<p>4.- Pago de la renta</p>
<p>Se acuerda pagar la renta «&#8230;por fergio de quatro en quatro meses_».</p>
<p>5.- Extracción de carbón en los montes</p>
<p>Se darán al arrendatario los montes pertenecien­tes a la ferrerí­a que estuviesen para cortar, señalán­dose que «&#8230;la poda aya de ser en los tpos acostum­<em>brados </em>sin que benga daño a los dhos arboles&#8230; % talando aquellos que sean «&#8230;ynfrutuosos (&#8230;J que sea mas utilidad el cortarlos que el dexarlos em pie&#8230; «, estableciéndose que las podas sean correctas y °&#8230;a bista de <em>hombres buenos&#8230;».</em></p>
<p>6.- Averí­as y reparaciones</p>
<p>Se acuerda que las averias, denominadas «&#8230;ma­chuscos&#8230;» en la documentación (deformación de la palabra vasca matxura: averí­a, o bien su variante ba­rakaldesa) sean de la siguiente forma: «&#8230;los tronca­les ayan de ser por <em>quenta </em>del <em>dho antonio </em>(el arren­dador, tutor de Marí­a Ventura de Yraureguí­)&#8230;» y «&#8230;los abiles por <em>quenta del dho arrendatario&#8230;».</em></p>
<p>7.- Condiciones extras</p>
<p>Se incluye en este contrato la condición de «&#8230;haper ornos&#8230;» para trabajar y «&#8230;un pedago de pared en las <em>carboneras&#8230;».</em></p>
<p>8.- Concesión y pagos</p>
<p>Por último, los arrendatarios, Francisco de Chava­rri y Ana de Aguirre, acuerdan pagar 770 reales cada año en tercios.</p>
<p><strong>25 DE SEPTIEMBRE DE 1650</strong></p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" src="file:///C:/Users/NitroPC/AppData/Local/Temp/msohtmlclip1/01/clip_image002.jpg" alt="CLP1800_Pic12" width="547" height="71"></p>
<p><em>«Lo primero que se arriendan la dha mitad de ferrerí­as y molinos por tiempo y espacio de dos años (&#8230;J que an de correr es a saber la dha mitad de ferrerí­a desde San ¿Juan (marcial)? de junio </em>(no <em>se </em><strong>entiende qué santo es, si </strong><strong><em>fuera san Marcial serí­a </em></strong><em>el 30 de </em><strong>junio) </strong><em>ultimo pasado deste presente año en adelante y la mitad de dhos molinos del dí­a de san andres (30 </em>de noviembre) <em>primero deste dho año en adelante. Con que el dho molino se aya de largar el arrendatario el dia que acavase el arrendamiento de la ferrerí­a descontando pro rata ¿saviente? del dho molino de lo que ba ¿deqir? del dho dia de san ¿juan? hasta el dia de san andres por lo que todas personas que fuesen nombradas trambas partes dixeron.</em></p>
<p><em>Yten que se le dava la dha ferrerí­a con sus re~ mientas para poder labras ordinarias y que las aya de entregar el dho arrendatario de tpo que as¡ acavare el dho arrendamiento</em></p>
<p><em>Yten que se le ¿diera? sufigiente la dha ferrerí­a pa­ra poder labrar ¿cubierta? de oficiales</em></p>
<p><em>Yten que aya de pagar las rentas de la cantidad en que se arrendaren las dhas mitad de ferrerí­as y moli­nos en cada un año por tergios de quafro en quatro meses</em></p>
<p><em>Yten que se la daran los montes pertenegientes a la dha ¿? que estuvieren para cortar a balorarion de personas nombradas por ambas partes as¡ de la can­tidad como del pregio con calidad que la poda aya de ser en los tpos acostumbrados sin que benga daño a los dhos arboles por mal tpo y poda</em></p>
<p><em>Yten que se le ayan de dar para ragoar los arboles ynfrutosos de manera no sean para llevar rama de manera que sea de mas utilidad el cortarlos que el dexarlos em pie. Y an de ser a baloragion y a pregio según dho queda</em></p>
<p><em>Yten para la paga de lo que ymputaren los dhos montes se aya de dar y pagar lo que ymportare cada partida al tpo quando as¡ se apregiase y baluare por los dhos hombres buenos</em></p>
<p><em>Yten que los machuscos (probablemente es una </em>deformación <em>de la palabra machura, averí­a en euske­ra, como se ve en documentos de otros pueblos. Quizás se decí­a así­ en el euskera de </em>Barakaldo) <em>de la dha mitad de ferrerí­a y molinos. Los troncales ayan de ser por quenta del dho don Antonio abisando el dho arrendatario de lo que que es necesario con tpo para que se aga y que los aya de haqer a quenta de la renta. Y los abiles por quenta del dho arrendatario y todo ello abistado de oficiales peritos</em></p>
<p><em>Yten que por quenta por la demasiada agua que con el tiempo ba haciendo la fragua y ser en mucho daño de la labranga sea justo ser forcoso y necesario reparar este daño con hager ¿ornos? en ella es con­dicion que se aga el dho horno</em></p>
<p><em>Yten que se aya de hacer de ¿emxenta? un pe­daqo de pared en las carboneras de ambos ynteresa­dos en la dha ferrerí­a frente de la fragua y que se aya de haqer desde luego o empecar la dha obra</em></p>
<p><em>Yten que aya de dar y pagar el dho arrendatario que es francisco de chavarri y doña ana de aguirre su muger vecinos desta anteyglesia de baracaldo en cada un año sieteciente y sesenta reales pagados por tergios según dhos. Y en ets conformidad dixeron se hiciese la escriptura de arrendamiento y lo firmaron siendo testigo francisco de christante y bernave de berrostegui vezinos de la dha anteyglesia fecho en la casa llamada ¿machimaora? de esta dha anteyglesia a veinte y cinco de septiembre de mill y seiscientos y cinquenta años. [¿&#8230;?] que los dhos setegientos se­senta reales de vellon son por la renta de las dhas mi­tad de ferrerí­a y molinos</em></p>
<p><em>Yten que se aya de entender para los arboles que se ayan de podar esten con bunrllo suficiente y sago­nado a bista de hombres buenos</em></p>
<p><em>Firmado: Francisco de Chavarri; Francisco de Christante; Antonio de Soviñas; Santos Velez de Gue­bara</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>BARAKALDO EN EL ANTIGUO Rí‰GIMEN:</strong></p>
<p><strong>LA SOCIEDAD (el escribano Santos Vélez</strong></p>
<p><strong>de Guevara y el Barakaldo de 1650)</strong></p>
<p>IÑIGO ANDRí‰S AGIRREZABALA</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>LOS DIFERENTES ESTRATOS SOCIALES EN EL BARAKALDO DE MEDIADOS DEL SIGLO XVII</strong></p>
<p>Aun teniendo en cuenta que la labor investigadora desempeñada se ha centrado en el año 1650 con respecto al escribano Santos Vélez de Guevara, lo que aquí­ se va a reflejar a continuación bien podrí­a hacer referencia, sin apenas variaciones, a los diversos grupos sociales que cohabitaron el Barakaldo de la Edad Moderna (siglos XVI al XVIII), e incluso adentrándonos en el siglo XIX hasta su último tercio, con la llegada de la Revolución Industrial, momento a partir del cual, todo se transformó y evolucionó radical y aceleradamente.</p>
<p>He aquí­ los diferentes grupos sociales que en explicaré en las siguientes lí­neas:</p>
<p>Los poderosos:</p>
<p>&#8211; La clase alta (nobles, militares y clero)</p>
<p>&#8211; Los comerciantes</p>
<p>El campesinado:</p>
<p>&#8211; Campesinos acomodados</p>
<p>&#8211; Campesinos modestos</p>
<p>Pobres y pobres de solemnidad:</p>
<p>&#8211; Pobres, mendigos, vagabundos&#8230;</p>
<p>La mujer</p>
<p><strong>1.- LOS PODEROSOS</strong></p>
<p>Dentro del estrato de los poderosos, es de rigor llevar a cabo la diferenciación entre aquellos que lo eran por motivos de linaje o ví­nculos familiares (se da fe por los apellidos que en Barakaldo habí­an regido ya desde siglos anteriores), o cuya posición social estaba establecida hace algún siglo, en ambos casos como nobles, militares o clérigos, y por otro lado los comerciantes, cuya acumulación de beneficios pecuniarios y posesiones les hací­a tomar un papel representativo y a ser tenido en cuenta en los quehaceres de los barakaldeses de aquellos años.</p>
<p><strong>La clase alta</strong></p>
<p>Retornando a las actas del escribano de Santos Vélez de Guevara en 1650, podemos observar cómo Antonio de Sobiñas Irauregi era una personalidad con un gran peso especí­fico en el Barakaldo de entonces, reflejado obviamente desde por el hecho de ser fiel de la anteiglesia (hoy en dí­a, por decirlo de alguna forma, serí­a la figura del alcalde), hasta por el de ser parte fundamental en la toma de decisiones con respecto a diversas adjudicaciones, arrendamientos, posesiones&#8230;</p>
<p>En los casos que citaré de seguido, se podrá observar lo relatado con anterioridad sobre este destacado personaje: A fecha de 29 de mayo (de 1650, como lo serán todas las que mencione), aparecen don Antonio de Sobiñas Irauregi y el capitán Joan de Urkullu como fieles en el poder que los vecinos de Barakaldo dieron a don Juan de Beurko Larrea y a don Lope de Larrinaga Anunzibai para que juntamente con los anteriormente mencionados fieles, hagan concierto y escritura con la persona que quisiese abastecer de carne dicha anteiglesia con la conformidad de los condicionantes que sean publicados, y así­ mismo, para que también con los fieles vean las calzadas y malos pasos que se deben adrezar y se condicionen.</p>
<p>El 25 de septiembre aparece en la relación de las condiciones en que se ha de hacer el arrendamiento de la mitad de la ferrerí­a y mitad de los molinos de Bengolea pertenecientes a Marí­a Ventura de Irauregi (sobrina suya menor de edad), cuyo tutor y curador es Antonio de Sobiñas Irauregi (no mencionaré lo extraí­do literalmente del documento debido a haberse hecho notoria referencia en el anterior estudio «Barakaldo en el Antiguo Régimen: modos de vida»).</p>
<p>El 2 de octubre la anteiglesia de Barakaldo da poder a Antonio de Sobiñas para que vaya a las Juntas de Gernika.&nbsp; En el cementerio de la iglesia (están presentes los fieles y la mayor parte de los vecinos de Barakaldo). Dicen que <em>«&#8230;able según y como le pareciere y fuere en servicio de dios nuestro señor&#8230;»</em></p>
<p>Señalar antes de pasar al siguiente apartado que en algunos de los siguientes estratos sociales a tratar aparecerá nuevamente la figura de don Antonio de Sobiñas Irauregi, que si bien podrí­a haber estado en este apartado, puesto que se refleja claramente su poder, he decidido que estén en dichos otros apartados por su relación con esos estratos.</p>
<p><strong>Los comerciantes</strong></p>
<p>A continuación voy a pasar a un claro ejemplo de otro tipo de poderosos: los comerciantes, cuyo poder les vení­a por las riquezas y negocios acumulados, y que tení­an poder de decisión conjuntamente con los anteriores en variadas ocasiones.</p>
<p>En el Barakaldo de mediados del siglo XVII serí­a el caso de Francisco de Cristante, probablemente con apellido de origen extranjero.</p>
<p>Su firma se ve plasmada en varias actas como testigo, y por otro lado, como negociante, igual que vamos a poder ver a continuación: El 6 de febrero se le concedió la sisa del vino blanco y tinto junto a su mujer Marí­a Sánchez de Bengoa por 184 ducados desde el dí­a de la concesión hasta el dí­a de San Martí­n (noviembre).</p>
<p>Como vamos a poder ver en lo extraí­do del documento, se hací­a, por decirlo de alguna forma, una subasta con el encendido de tres velas, y poco antes de que se apagara la tercera, era cuando habí­a mayor movimiento a la hora de pujar (a continuación, y al igual que voy a hacer sucesivamente, citaré textualmente en letra cursiva entrecomillada (y con la ortografí­a de la época) extractos de los documentos de las actas, con el objetivo de reflejar aquello a lo que he hecho referencia con inmediata anterioridad, o que pueda hacer con posterioridad: En el barrio de Amezaga. Presentes: <em>«&#8230;don Antonio de Sobiñas e Yrauregi y el capitan Joan de Urcullu fieles de esta dcha anteiglesia </em><em>[&#8230;] se avian juntado los susodhos y la mayor parte de los vecinos de esta dha anteyglesia al tiempo de la procesion de la misa maior en el cimiterio de la iglesia parrochial de san Vicente de Baracaldo en cruz parada como lo tienen de costumbre&#8230;»</em></p>
<p>Distribuida la sisa de la siguiente manera: <em>«&#8230;se avia puesto en candela dha sisa [&#8230;] los dos fieles avian puesto la dha sisa en ciento y cinquentaducados&#8230;»</em></p>
<p>Apareció <em>«&#8230;en la segunda candela pareí§io franco de christante vecino de la dha anteyglesia y ofreció cientoysesenta ducados&#8230;»</em></p>
<p>En la tercera candela pujaron Joan de Beurko Larrea que ofreció 180 ducados y Francisco de Cristante que ofreció 164. Este luego puso 184 ganando: <em>«&#8230;y sea como apago naturalmente la dha tercera candela sin que ubiese quien mas diese y los dos fieles y veí§inos dieron por echo el dho remate en el dho franco de christanse».</em></p>
<p>Poder <em>«&#8230;para que puedan cobrar y cobren de todas las tabernas lo que debieren de la dha sisa y los compelan a la paga de ellos por todo rigor&#8230;»</em></p>
<p>Deben pagar la sisa en dos plazos.</p>
<p>El 16 de mayo Francisco de Cristante realiza un arrendamiento concesionario de la sisa del vino blanco y tinto en Barakaldo hasta el dí­a de san Miguel, en noviembre (para lo cual cobra en todas las tabernas y personas que gastan del dicho vino) a Juan de Lakabex desde los términos de la fuente de Castrejana hasta Aguas Altas por 600 reales.</p>
<p>En el barrio de Etxebarria.</p>
<p>El arrendamiento entre Francisco y Juan tiene las siguientes condiciones:</p>
<p>-Para Juan de Lacabex: <em>«&#8230;en todo el tiempo del dho arrendamiento y por el vino que entrase y se bendiese </em><em>desde la fuente de Castrejana hasta agua salta </em><em>diere y pagase el dho juan de lacabex al dho francisco de christante </em><em>seiscientos reales en moneda de vellon&#8230;».</em></p>
<p>-Para Francisco de Cristante: <em>«&#8230;se obligaba y obligo [&#8230;] de que tenia por bueno y firme este dho arrendamiento y no se le quitara por el tanto por mas ni menos para si ni otra persona alguna&#8230;»</em>.</p>
<p>De esta manera, Juan de Lacabex tendrá <em>«&#8230;el mismo poder y comision que el dho francisco de christante </em><em>tiene de los fieles y becinos de esta dha anteiglesia para que pueda cobrar lo que les tocare de la dha sisa </em><em>en el termino y distrito de suxo rreferido».</em></p>
<p><strong>2.- EL CLERO</strong></p>
<p>Los beneficiados de la Iglesia de San Vicente</p>
<p>En cuanto a lo que al clero respecta, el vizcaí­no tení­a gran poder y no eran tan patentes las diferencias entre alto y bajo clero.</p>
<p>Un caso que refleja su poder se podrí­a ver en el testamento de Joan abad de Alzaga, fechado a 12 de octubre y teniendo en cuenta a modo de ejemplo sus siguientes puntos:</p>
<p>8. <em>«&#8230;digo y declaro que tengo cierta quenta como arrendatario de la casa de beurco donde bive Joan de alí§aga mi padre; el alferez Joseph de beurco Larrea [&#8230;] de un censo de doscientos ducados de principal que se le deben y con sesenta y seis reales que le de pedro de labrostegui [&#8230;] y otros cinquenta y tres reales y doce maravedis que asi bien libre en </em><em>don antonio de sobiñas </em><em>por tantos que como le da la terí§ia parte de los diezmos desta dha anteiglesia me debe pagar como a tercio beneficio por la carga que tiene de curato y misa capitular&#8230;»</em></p>
<p>16. <em>«&#8230;digo que por quanto el dho joan de alí§aga y francisca de beurco mis padres al tpo que ubiesen casado a Aparicio de alí§aga su hijo y mi hermano con mari ochoa de larrasolo su muger </em><em>donaron y dotaron la su casa y caseria de beurco y sus perteneí§idos con mas la casanueba en que al presente bivo con su huerta y parral que esta junto a ella y otra pieí§a en el lugar de baybe [&#8230;]»</em></p>
<p>Joan abad de Alzaga pudo estar probablemente casado y enviudar con posterioridad, o caer en barraganí­a, puesto que como consta en varios puntos, se cita que tení­a hijas:</p>
<p>10.<em>«&#8230;mando que se le den y paguen a </em><em>francisca de alí§aga mi hija </em><em>que la reconozco [&#8230;] para ayuda de alimentos»</em></p>
<p>19. <em>«&#8230;mando a la dha </em><em>concepcion de alí§aga mi hija </em><em>por bia de alimentos dos arcas que tengo en mi casa»</em></p>
<p><em>«Para cumplir y pagar este mi testamento [&#8230;] nombro por mis testamentarios </em><em>alvaceas y cumplidores</em></p>
<p><em>a el </em><em>Lizenciado Antonio de Retuerto clerigo presbí­tero beneficiado de esta dha anteyglesia </em><em>y al dho jhoan de aranaga mi sobrino [&#8230;] para que entren en todos mis vienes y los bendan y rematen en almoneda y fuera de ella [&#8230;] y cumplan de su balor de este mi testamento [&#8230;] Y cumplido y pagado lo remanente que quedare de ellos ynstituyo y mando sea y se me agan en la dha Yglesia de San bicente sacrifií§ios de misas y otras cosas por mi alma a la qual nombro por heredera de los dhos bienes que asi quedaren»</em></p>
<p>En el punto 19 además, uno de los cumplidores es también religioso y beneficiado (con grandes poderes en Barakaldo a la hora de cobrar diezmos&#8230;).</p>
<p>A modo de último comentario acerca de este testamento, referirse a la profunda religiosidad existente entre las personas de la época reflejada en numerosos aspectos, por ejemplo los lugares donde realizaban las reuniones importantes de la anteiglesia (en el cementerio o la iglesia) así­ como lo que se transmití­a en los testamentos, no sólo de los religiosos, sino también en el ámbito laico, como avanzando en el estudio podremos comprobar.</p>
<p>Como ejemplo, citaré algunos de los primeros puntos del testamento de Juan abad de Alzaga:</p>
<p>1. <em>«&#8230;Mando mi anima a dios nuestro señor que la crio y redimio con su preciosa sangre y en cuerpo a la tierra de que fue formado»</em></p>
<p>2. <em>«&#8230;sea sepultado en la yglesia de señor de san vicente de esta dha anteiglesia en la sepultura donde esta enterrada francisca de beurco mi madre y en la yglesia se me aga el entierro y anual obsequias como sea costumbre a persona de mi calidad»</em></p>
<p>4. <em>«&#8230;mando se me digan en la dha yglesia de sr. san vicente luego que se acabare el novenario de mifallecimiento un treinsenario de misas continuas y por su limosna y stipendio se den al cavildo y beneficiados de ella diez ducados lo quales se paguen de mis vienes»</em></p>
<p>6. <em>«&#8230;mando se me digan [&#8230;] en las hermitas de san bartolome santa lucia santa agueda t san roque de esta dha anteyglesia una misa en cada una de ellas y se pague [&#8230;] quatro reales de cada una»</em></p>
<p>7. <em>«&#8230;mando se me digan en la dha yglesia de san vicente por los beneficiados de ella [&#8230;] cinquenta misas reí§adas [&#8230;] y se sirvan contentarse con un real de estipendio cada una»</em></p>
<p>Continuando con el clero, mencionar el acta con fecha de 20 de noviembre en la que Antonio de Sobiñas (reiterar el gran poder del que disponí­a este personaje baracaldés, cosa que hemos podido comprobar con anterioridad y en la que incidiremos a continuación), tí­o y curador de Marí­a Ventura de Irauregi (se ha hablado de los dos con anterioridad), patrona y llevadora de los diezmos de Barakaldo, propone que a Juan de Llano, clérigo presbí­tero de la anteiglesia de Barakaldo, se le conceda medio beneficio de la iglesia por la muerte de Joan abad de Alzaga y Beurko, cura y beneficiado de la misma:</p>
<p>En Irauregi.</p>
<p>Antonio, debido a la muerte de Juan de Abad de Alzaga, propone el nombramiento de un nuevo clérigo presbí­tero. Así­: <em>«Usan como tal patron por mi y la dha mi menor del derecho y facultad que tengo como uno de tres que somos en dha anteyglesia, </em><em>nonbro y presento al licenciado don joan de llano clerigo presbí­tero hijo natural y patrimonial de esta dha anteiglesia para que [&#8230;] sea beneficiado de esta&#8230;»</em></p>
<p>Solicita, asimismo, al Obispo de Calahorra, a cuya diócesis pertenece Barakaldo <em>«&#8230;despachar titulo y colaí§ion en forma del dho medio beneficio por quanto en suso dho concuren las partes y calidades necessarias&#8230;»</em>, señalando, no obstante que en caso de no ser necesario el tí­tulo <em>«&#8230;retengo en mi el dho nombramiento para usar del como tal patron&#8230;».</em></p>
<p>Antonio Sobiñas se lo hace saber al obispo de Calahorra, aunque debido al gran poder que tení­a, se reservaba la última palabra y decisión, como podemos observar en la última frase subrayada más arriba.</p>
<p><strong>Monasterio de los frailes mercedarios de Burtzeña </strong></p>
<p>Barakaldo contaba con un monasterio de frailes mercedarios en Burtzeña. Una de sus funciones originarias fue la redención de presos (por ejemplo, los que se hallaban en las mazmorras musulmanas del norte de ífrica), aunque cabe destacar como una de las más importantes que desempeñaban en el Antiguo Régimen, la de tipo recaudador, que se sustentaba fundamentalmente en el cobro de censos (actuales préstamos). Así­ lo podremos ver en el siguiente documento (destacar que poco es lo que sabemos acerca de este monasterio, por lo cual, todo lo hallado, incluso los nombres de los propios frailes que lo moraban, no deja de ser totalmente novedoso).</p>
<p>Voy a mencionar a continuación un caso de finalización de pago de un censo y otro de apertura:</p>
<p>A fecha de 21 de agosto se da la escritura de redención de un censo que Pedro de Eskauritza de Zorrotza y Marí­a Sáez de Urtetegi, vecinos de Abando, tení­an con el convento de Burtzeña por valor de 236 reales de principal más los réditos creados.</p>
<p>Declara Marí­a Sáez de Urtetegi que <em>«</em><em>&#8230;avia pagado al dho commendador del dho conbento los dhos doscientos y veinte y seis reales de censo principal y los reditos que se an corrido hasta el dho dia». «Y el dho comendador dio por rota y cancelada la dha escriptura censsal para que en ningun tpo el dho Combento ni los Religiosos que al presente son y fueren del puedan usar della».</em></p>
<p>La labor del escribano era muy similar a la de un notario actual, a juzgar por la redacción concisa, estricta y totalmente limitadora e incluso seccionadora que no deja lugar a dudas en lo expresado.</p>
<p>A fecha de 3 de noviembre consta la escritura de censo de 20 ducados de principal y 11 reales de a 34 maravedí­s cada año que hicieron Francisco de Munoa y Catalina de Arraxeta a favor del convento de mercedarios de Burtzeña.</p>
<p>Francisco de Munoa y Catalina de Arraxeta firman un censo con el Convento de Burtzeña en los siguientes términos: <em>«&#8230;bendemos [&#8230;] hasta que se rediman al padre fray pascoal martinez comendador de este combento de nuestra señora merí§ed redencion de cautibos de burceña y demas padres [&#8230;] oní§e reales de a treinta y quatro maravedí­s cada uno de censo y renta a quitar en cada un año puestos y pagados en este dcho combento a nuestra costa».</em></p>
<p>Posteriormente lo repite pero con la cantidad principal: <em>«Los quales dhos oní§e reales de í§enso y rentales bendemos al dho padre comendador y demas religiosos del dcho combento por preí§io y quantia de </em><em>veinte ducados que hacen dosí§ientos y veinte reales&#8230;».</em></p>
<p>Francisco y Catalina ponen como fianza del censo <em>«&#8230;nuestra casa y caseria de munoa con sus biñas maní§anales y heredades tierras de pan sembrar robredales y todos a ella perteneí§ientes [&#8230;] y los ypotecamos con expresa condicion que no se puedan vender dar donar trocar cambiar&#8230;».</em></p>
<p>Debido a ello, el Padre Comendador tiene ciertas prerrogativas respecto a esas posesiones, en caso de mal uso, para asegurar el pago del censo.</p>
<p><em>«Y con condicion que seamos y nuestros herederos y subí§esores obligados de </em><em>conservar dhas ypotecas bien reparadas cultibadas y plantadas de todo lo necesario de suerte que siempre bayan en aumento y no en disminuí§ion alguna </em><em>y no lo queriendo hacer asi el dho Padre Commendador del que subí§ediere en este dcho í§enso los puedan haí§er reparar y reparen haí§iendolos mexoramientos que conviniesen para la seguridad del dho í§enso y paga de su reditos y por lo que en ello se gastare nos pueda executar asi como por los reditos&#8230;».</em></p>
<p>A fecha de 2 de marzo, se les da poder a los frailes de Burtzeña para la redención: se da poder al fraile predicador Bartolomé de Herrera para que cobre todos aquellos bienes y dineros que pertenecen al convento por herencias, testamentos, donaciones, etc.</p>
<p>Presentes:</p>
<p>&#8211; Fraile Pascual Martí­nez, Comendador de este Convento de Redención de Cautivos de Burtzeña.</p>
<p>&#8211; Predicador Fr. Gaspar Bazguy</p>
<p>&#8211; Predicador Fr. Francisco de ¿?</p>
<p>&#8211; Predicador Fr. Bartolomé de Herrera</p>
<p>&#8211; Predicador Fr. José de Galdames</p>
<p>&#8211; Predicador Fr. ¿? de Ribas</p>
<p>&#8211; Predicador Fr. Pedro Gómez Curiel</p>
<p>&#8211; Predicador Fr. Andrés González</p>
<p>&#8211; Predicador Fr. Francisco de Villachica</p>
<p>Dan poder cumplido a Bartolomé de Herrera (revocan todos los poderes anteriormente concedidos que pudieran contradecir al otorgado en este momento) para <em>«&#8230;cobrar y recaudar </em><em>en juicio y todos y coalesquier maravedis como </em><em>las limosnas llegadas ya en dineros </em><em>o </em><em>pan vino fruta lana lino </em><em>y otras cosas asi allados como mandados y prometidos en testamentos o cobreí§illos en poca o mucha cantidad [&#8230;] como son dinero </em><em>oro plata sedas gemas paños lienzos </em><em>de todas suertes y otras cosas de </em><em>seda lino biejos y nuebos basos de plata y oro y otro metal mercaderias papeles y otras cosas y asimismo los ganados mostrencos baldios y de ¿? esclavos esclavas cavallos yeguas machos mulas bueyes bacas carneros obejas castaños cabras y la de los dhos ganados y otros coalesquier vienes muebles y raices </em><em>tocantes a los ¿? y redencion de cautibos a bienes otorgados de testamentos cobrecillos y </em><em>legados en fe y franca de mayorazgo tierras arboles aceñas molinos&#8230;».</em></p>
<p>Como hemos podido comprobar, recaudaban de varias formas, tanto en metálico como en especie.</p>
<p>Siguiendo con el sector poblacional poderoso, pero volviendo a lo laico, en los contratos matrimoniales y en las dotes, también se reflejaba el mayor o menor nivel de riqueza, dependiendo de lo que por escrito dejaran plasmado en un contrato matrimonial o en la dote:</p>
<p>El 18 de mayo, y en el contrato matrimonial de Marcos de Arteagabeitia con Marí­a de Urkullu&#8230;</p>
<p>En la casa de Arteagabeitia.</p>
<p>Presentes:</p>
<p>&#8211; Marcos de Arteagabeitia hijo legí­timo de Antonio de Arteagabeitia y de Marina de Lekubarri, difuntos.</p>
<p>&#8211; Capitán Joan de Urkullu como padre de Marí­a de Urkullu, hija de Marí­a del Pico, su primera mujer, ya difunta.</p>
<p>Aportaciones y donaciones que cada parte hace al matrimonio <em>«porque las cargas del matrimonio son grandes»</em>:</p>
<p>&#8211; Marcos de Arteagabeitia aporta:</p>
<p>1. <em>«La </em><em>casa y casseria de arteagaveitia </em><em>con todas sus </em><em>heredades maní§anales frutales robredales tierras de pan sembrar </em><em>y demas sus pertenecidos que ubieron quedado por fin y </em></p>
<p><em>muerte de los dhos sus padres que son notorios en esta dha anteyglesia con las </em><em>cargas </em><em>siguientes:</em></p>
<p>1.1. 50 ducados que la habia dado su madre para que a su muerte se pusiesen cinco misas perpetuas en la iglesia de San Vicente.</p>
<p>Es un censo que se debe a Francisco de Eguzkiagirre.</p>
<p>1.2. 29 ducados que se deben a Simon de Escauritza Cruces.</p>
<p>1.3. 50 ducados que se deben a Marí­a Sáenz de Gortazar, segunda mujer de Antonio de</p>
<p>Arteagabeitia.</p>
<p>1.4. 25 ducados que se deben a Marí­a Otxoa de Aranguren abuela de Marcos.</p>
<p>1.5. 6 ducados que se deben a Isabel de Sagasti.</p>
<p>2. <em>«Tres mulas </em><em>con sus aparejos»</em></p>
<p>3. <em>«Una baca»</em></p>
<p>4. 12 ducados que tení­a en poder de Miguel de la Sota</p>
<p>5. <em>«Tres arcas </em><em>buenas que estan en casa»</em></p>
<p>6. <em>«Dos arcas </em><em>grandes que llaman ¿tiopes?»</em></p>
<p>7. <em>«Seis pieí§as de </em><em>ropa blanca </em><em>y algunos </em><em>tocados</em><em>y otros </em><em>trastos y axuar»</em></p>
<p>Esto viene al final del documento como si fuese un anexo olvidado: <em>«doña maria ochoa de Aranguren abuela del dho marcos de arteagaveitia como tal su nieto y por el amor que le tiene le dona y dota </em><em>una baca con su cria </em><em>que tiene la dha maria ochoa con que si se bendiese aya de ser la mitad del balor para susodha y el defeto el aprovechamiento de ella quede para todos los susodhos y los dueños de la casa de arteagaveitia»</em></p>
<p>&#8211; Juan de Urkullu aporta:</p>
<p>1. <em>«cien ducados de censo </em><em>principal que el dho capitan tiene sobre los vienes de pedro de</em></p>
<p><em>loyí§aga»</em>. Cede tanto el censo como los réditos del mismo</p>
<p>2. <em>«la casa y bodega que tiene en la villa de portugalete </em><em>con el aparato que ubiere de la dha casa y fue de la dha maria del pico»</em></p>
<p>3. <em>«12 ducados </em><em>que ya habia entregado a marcos»</em></p>
<p>4. <em>«una saya blanca </em><em>de anascote y </em><em>una almilla </em><em>de tirela o damasco»</em></p>
<p>5. <em>«</em><em>una capa abierta </em><em>de veinte y doseno como se usa y </em><em>una saya de bayeta </em><em>aí§ul nueba»</em></p>
<p>6. <em>«una almilla </em><em>de bayeta de segobia nueba y </em><em>otra almilla </em><em>de sarxa»</em></p>
<p>7. <em>«unas enaguas </em><em>de damasquillo y </em><em>otras enaguas </em><em>de carisea colorada»</em></p>
<p>8. <em>y </em><em>camisas sabanilla tocas </em><em>para el adorno de la persona de dha maria»</em></p>
<p>9. <em>«una sortixa de oro </em><em>de balor de un doblon»</em></p>
<p>10. <em>«</em><em>un rosario de frutilla </em><em>con engarces de plata y </em><em>un cordon de pita»</em></p>
<p>11. <em>«dos arcas </em><em>la una ¿? castaño con su cobres y </em><em>otra menor»</em></p>
<p>12. <em>«una mesa </em><em>con un caxon y tres es¿?»</em></p>
<p>13. <em>«una cama </em><em>que tiene en su poder que le dio su abuela»</em></p>
<p>14. <em>«siete pieí§as de plata blanca </em><em>las coatro sin entrar en agua»</em></p>
<p>15. <em>«seis pieí§as de ropa blanca </em><em>sin entrar en agua que ¿regala? sebastiana de es escurra su tia»</em></p>
<p>16. <em>«un bestido calí§on y rodoreda </em><em>del veinte y doseno </em><em>con medias del corral y sus armas </em><em>para el dho marcos»</em></p>
<p>17. <em>«dos manteles </em><em>finos de liení§o de flandes y </em><em>dos platos de estaño </em><em>crecidos»</em></p>
<p>Otro caso en el que puede verse el grado de riqueza es en el inventario de los bienes de Marí­a de Cantarrana para su testamento, realizado por Sebastián de Cantarrana en presencia del fiel de Barakaldo Martí­n de Llano a 15 de diciembre:</p>
<p>1. «&#8230;la casa y caseria de burceña con sus heredades maní§anales y demas perteneí§idos&#8230;»</p>
<p>2. «&#8230;una cama de pluma que son tres pieí§as costilos plumion y travesera usados&#8230;»</p>
<p>3. «&#8230;dos pucheros de ¿? el uno de aí§umbre y otro de media aí§umbre&#8230;»</p>
<p>4. «&#8230;dos arcas de madera de castaño la una mayor la otra menor»</p>
<p>5. «&#8230;otra arca mediana de castaño y una artesa»</p>
<p>6. «&#8230;tres libras media de ylo delgado para haí§er beatillas y otras quatro libras de ylo grueso»</p>
<p>7. «&#8230;una sabana labrada de liení§o de lamar y una sabanilla de descanso que la dha difunta mando se le diese a mariachu de cantarrana su sobrina&#8230;»</p>
<p>8. «&#8230;una baticara y una funda de travesa de liení§o labradas que se ponen en las andes que asimismo mando la dha difunta se volviesen a la casa de cantarrana&#8230;»</p>
<p>9. «&#8230;tres pieí§as de ropa de cama andas que son una sabana y fundas de travesera y cubierta que tanbien se le dieron a catalina de cantarrana&#8230;»</p>
<p>10. «&#8230;una sabana de liení§o de la mas gruesa que tiene por medio una í§inta aí§ul y una ylera de toca que asi bien se le dio a aparií§ia de castaños&#8230;»</p>
<p>11. «&#8230;una funda de cubierta nueba que tanbien se le dio a agueda de castaños»</p>
<p>Finalizando con la clase poderosa y ya entrando con el campesinado, en la relación entre ambos, nos encontramos con un acta fechada en el 3 de mayo en la escritura de admeterí­a (arrendamiento) que hace Antonio de Aranguren quien da a Antonio López de Eskauritza cinco cabezas de ganado vacuno mayores y menores, todas hembras, que están apreciadas por hombres buenos en 36 ducados, por cuatro años.</p>
<p>En el barrio de Aranguren.</p>
<p>Los beneficios se reparten como en el resto de admeterí­as: <em>«Y que por el cuidado y trauaxo que hubiere con el dho ganado aya de llebar y llebe la mitad de lo que mejorare y la otra mitad con el dho principal aya de ser para mi el dho antonio de aranguren&#8230;»</em></p>
<p>Como contrapartida, el concesor de la admeterí­a se obliga a cumplir la siguiente condición: <em>«&#8230;y con lo suso dho me obligo de no le quitar el dho ganado durante el dho tiempo para mi ni otra persona pena de las costas y daños de lo contrario» </em></p>
<p>Antonio de Aranguren era otro poderoso de la época como se hace ver además de en esta escritura de admeterí­a, en otros documentos.</p>
<p><strong>3.- EL CAMPESINADO</strong></p>
<p>Entre los campesinos estaban los acomodados y los modestos.</p>
<p>Las diferencias eran fácilmente perceptibles en lo reflejado en las diversas actas, al igual que eran perceptibles las diferencias comparándolas con las actas que reflejaban actuaciones con respecto a los poderosos.</p>
<p>Un caso serí­a el testamento de Martí­n de Mesperuza, fechado a 11 e octubre (en la introducción testamentaria se incluye nuevamente una fórmula paradigmática que ahonda en el arraigado carácter religioso de la mentalidad de la época): <em>«&#8230;estando enfermo en la cama de la enfermedad que dios nuestro señor a sido servido de me dar&#8230;», </em>con lo que viene a agradecer la enfermedad que le iba a llevar a una mejor vida futura tras la muerte (resurrección de los muertos y vida en el mundo futuro).</p>
<p>Asimismo, los primeros puntos de dicho testamento perseveran en el latente arraigo religioso:</p>
<p>1. <em>«Lo primero encomiendo mi anima a dios nuestro señor que la crio y redimio con su preciosa sangre y llebar? a la tierra de que fue formado»</em></p>
<p>2. <em>«&#8230;mi cuerpo </em><em>sepultado </em><em>en el combento de nuestra señora de la merced de burceña en la sepultura de nuestra casa de mesperuí§a [&#8230;] mando </em><em>se me aga el nobenario anual y de</em> <em>dos años según y como acostumbra a persona de mi calidad»</em></p>
<p>3<em>. «&#8230;aparto a las ordenes forí§osas y redención de cautibos con un real de plata&#8230;»</em></p>
<p>4. <em>«&#8230;mando </em><em>se me digan en la hermita de san bartolome [&#8230;] quatro misas reí§adas </em><em>y se pague su limosna lo acostumbrado de mis vienes»</em></p>
<p>5. <em>«&#8230;mando se me digan por mi alma </em><em>en la hermita de sra santa lucia otras quatro reí§adas </em><em>y se pague lo acostumbrado»</em></p>
<p>6. «&#8230;asi bien mando se me digan por mi alma en la hermita de sra santa agueda otras quatro misas reí§adas y se pague de mis vienes su limosna» En los puntos del 7 al 12 se reflejan sus deudas así­ como las deudas que otros tienen para con él:</p>
<p>7<em>. «&#8230;debo a juan de baxo de retuerto ciento y cinquenta reales que son trece ducados y siete reales de resto del preí§io de una mula que me bendio mando paguen de mis bienes»</em></p>
<p>8<em>. «&#8230;declaro que si bien debo a pedro de mesperuí§a [&#8230;] catorce ducados que hacen ciento</em></p>
<p><em>y cinquenta y quatro reales de resto de una mula que me bendio mando se paguen de mis</em></p>
<p><em>vienes»</em></p>
<p>9<em>. «&#8230;digo declaro que me debe domingo del alisal veí§ino de san salvador del balle de somorrostro treinta y dos ducados de resto de treinta y ocho ducados en que le ube vendido una mula&#8230;»</em></p>
<p>10. <em>«..digo y declaro que asimismo me debe pascoal de garay veí§ino de sopuerta veinte y seis ducados y medio de resto del valor de unamula que le bendi&#8230;»</em></p>
<p>11. <em>«&#8230;digo y declaro que debo a antonio de aranguren [&#8230;] cinquenta reales que me ubo dado para braí§eras de carbones y tengo echo leña y picada para hacer dhos carbon&#8230;»</em></p>
<p>12. <em>«&#8230;digo que me debe maria saenz muger de miguel de rotaeche [&#8230;] treinta y siete reales por la balor de trigo que le ube dado antes que se casase con el dho miguel&#8230;»</em></p>
<p>En el punto 16 (entre otros), hace una clara referencia a sus herederos, así­ como de qué manera se va a hacer el reparto (posibles tretas para que el mayorazgo continuara y como consecuencia no se dividieran las propiedades territoriales como sucedí­a en Castilla):</p>
<p>16. <em>«&#8230;el dho </em><em>mi hijo </em><em>al que dexo por mi </em><em>heredero unibersal </em><em>con que el dho principal no se le</em></p>
<p><em>aya de dar ni de hasta que llegue en hedad deveinte y dos años cumplidos y entonces pueda disponer de ello a su boluntad [&#8230;] para lo qual asi cumplir dexo y nombro por tutor y curador y albacea testamentario a Joan de mesperuí§a mi hermano&#8230;» «&#8230;digo [&#8230;] que si dios nuestro señor fuere servido de llevar [&#8230;] al dho bernabe mi hijo ain que llegue ahedad de poder testar mando que [&#8230;] le den y paguen a la dha mathea de escaurií§a mi legitima mujer por el amor que la tengo veinte ducados y lo demás aya de ser y sea para la dha maria yñiguez de urcullu mi madre para el heredero que ella nombrare. Y es declaraí§ion que la manda que hago a la dha mi madre de la parte que me toca de la casa y casseria de</em></p>
<p><em>mesperuí§a con las dhas cargas sea y se entienda </em><em>apartando como aparto al dho mi hijo y mis hermanos con un arbol con tierra y rayz el que estuviere mas lexos della conforme al fuero del señorio&#8230;»</em></p>
<p>En viendo las propiedades de los caserí­os, también se podí­a ver el nivel diferenciador entre un campesino acomodado y uno modesto, como se ha reflejado en las tablas de caserí­os aparecidas en el estudio sobre los modos de vida; también se podí­a apreciar en si los caserí­os y terrenos eran pertenencia o tomados en arrendamiento.</p>
<p>Yendo en la explicación hacia el estrato poblacional más bajo en cuanto a riquezas, podemos observar el caso de un campesino-ganadero, con un puesto importante en una ferrerí­a, que vendió sus ovejas a un poderoso para luego tomárselas en arrendamiento, lo que demuestra que severas necesidades que le acercarí­an probablemente a la pobreza, le habrí­an obligado a llevar a cabo esta decisión.</p>
<p>El 27 de marzo, Domingo Etxabarri entrega en admeterí­a de mejoramiento a Pedro de Ibarra, macero mayor de ferrerí­as, 18 cabezas de ovejas mayores y trece cabezas de ovejas menores por cuatro años.</p>
<p>En el barrio de Retuerto.</p>
<p>Según se desprende del texto, Domingo compró las ovejas a Pedro y luego se las dio en admeterí­a:</p>
<p><em>«Por la que dha cabezas las e comprado del susodicho y son las mesmas que tenia en el barrio de susunaga»</em></p>
<p>Condiciones:</p>
<p>&#8211;<em>«Las quales dhas treinta y una cavecas de ovejas mayores y menores doy en admeyteria al dho pedro de ybarra para que las rixa y pastoree como es costumbre echandolas por las mañanas a los pastos y erbaxes comunes y recoxiendo y encorralandolas de noches </em><em>de manera que siempre bayan en aumento y no en disminucion alguna&#8230;»</em></p>
<p>&#8211;<em>«&#8230;no pueda sacar </em>(cabezas de ganado) <em>el susodicho sin consentimiento expreso mio so pena de pagarlo con las costas y daños [&#8230;] por lo qual quedan potecadas las dhas obexas y sus ganancias de manera que no se puedan vender trocar ni enagenar cosa ni parte de ellas&#8230;»</em></p>
<p>Beneficios:</p>
<p>-De los beneficios que se saquen, la mitad serán para Pedro de Ibarra y la otra mitad más el principal para Domingo de Etxabarri.</p>
<p><strong>4.- LOS POBRES</strong></p>
<p>Los pobres y pobres de solemnidad (pobres, mendigos, vagabundos&#8230;) ocupaban el nivel más bajo en la sociedad del Barakaldo de entonces. Los escribanos no dejaban mucha constancia en las actas puesto que poco o nada tení­an que testar, arrendar&#8230;</p>
<p>A pesar de todo, se les hace referencia en las obras pí­as como ésta, fechada a 10 de agosto, con una reclamación que hacen Juan de Munoa y Angela de Etxabarri para que esta última cobre el dinero que se estableció en una obra pí­a fundada por Juan de Amabizkar, vecino de Valladolid y natural de Galdames, valorada en 630 reales destinados a las parientes mujeres huérfanas.</p>
<p>Presentes: Juan de Munoa y íngela de Etxabarri, su mujer, y Juan de Amabizkar, vecino de Valladolid y natural de Galdames.</p>
<p>Dicen Juan y íngela que Juan de Amabizkar <em>«&#8230;habia fundado y dexado en el testamento [&#8230;] una memoria y obra pia de seisí§ientos y treynta rreales para que con ellos tomasen estado las doncellas huerfanas sus parientas y la dicha anjela como unade ellas&#8230;»</em></p>
<p>Reclaman cómo íngela, como pariente, tení­a derecho a ese dinero: <em>«&#8230;pueda sacar rrecebir y cobrar de la persona o personas a cuyo cargo estuviese la paga de la dha memoria y obra pia los seiscientos y treynta rreales que como tal pariente huerfaba nombrada tocan y pertenecen a la dha anjela&#8230;»</em></p>
<p>El objetivo era que tuvieran dinero para la dote a la hora de casarse.</p>
<p>Los hospitales en aquella época eran para tener acogidos y «controlados» a los más pobres (mendigos, vagabundos&#8230;), por lo tanto, su función era muy diferente a la que desempeñan los hospitales actuales.</p>
<p>Se refleja en el acta con fecha de 29 de diciembre la escritura de arrendamiento de la ermita y la hospederí­a de santa ígueda a favor de joan de Axkoeta y Marí­a Hernández de Goikoetxea, su mujer, desde el 1 de enero por 500 reales de renta, en la que el hospital estaba anexo.</p>
<p><strong>5.- LA MUJER</strong></p>
<p>El papel de la mujer estaba subordinado al del hombre, como consta en la aparición de mujeres en los documentos de la época, normalmente como «esposas de», «viudas de», «atutoradas de» (en varios documentos se refleja como ella tiene voluntad de llevar a cabo lo reflejado en ellos sin haber sido&nbsp; obligada, o simplemente, se piden permiso mutuo), lo cual no quiere decir que su función en el caserí­o y de puertas adentro fuera sumamente importante.</p>
<p>A modo de ejemplo por el que se piden permiso mutuo, tenemos el acta fechada a 24 de marzo, en la escritura de admeterí­a por la cual Pedro de Mesperuza y Marí­a Sáenz de Eskauritza reciben de Martí­n de Llano, vecino de Bilbao y de Barakaldo, y dueño de la casa y solar de Llano, seis cabezas de vacas, tres mayores y tres novillas, y en la que se refleja:</p>
<p>Por el cuidado del ganado, el matrimonio <em>«&#8230;ayan de llebar y lleben la mitad de lo que mexoraren durante el dho arrendamiento y la otra mitad [&#8230;] que sea para mi&#8230;».</em></p>
<p>Ha de pedirse permiso para participar en una escritura oficial:</p>
<p><em>«Y por mi la dha maria saenz [&#8230;] sobre consentimiento que primero y ante todas cosas pido al dho mi marido para otorgar y guiar esta escriptura e yo el dho pedro de mesperuí§a doy y concedo la dha [&#8230;] a la dha mi muger y me obligo de no¿? rebocar en ningun tiempo y por mi a dha maria saenz&#8230;»</em></p>
<p>Dejar reflejado a modo de conclusión que aquella sociedad barakaldesa se enfrentó repentinamente (en el último tercio del siglo XIX) a unas transformaciones radicales en el modo de vida con la llegada de la Revolución Industrial a Barakaldo, ciudad fabril a lo largo del pasado siglo XX.</p>
<h5 style="text-align: right;">Escrito por Javier Barrio Marro e íñigo Andrés Aguirrezabala</h5>
</div>
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		<title>La metalurgia prehidráulica del hierro en Bizkaia (los alrededores del pantano de Oiola (Trapagarán, Bizkaia) (II)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Ezagutu Barakaldo]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 03 Jun 2026 06:53:39 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Industria]]></category>
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					<description><![CDATA[<div><img width="259" height="194" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2017/09/abcd-4.jpg?fit=259%2C194" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" loading="lazy" data-attachment-id="8858" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/romeria-de-san-bernabe-castanos/abcd-7/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2017/09/abcd-4.jpg?fit=259%2C194" data-orig-size="259,194" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}" data-image-title="abcd" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2017/09/abcd-4.jpg?fit=259%2C194" /></div>3.- Inquietudes de todo arqueometalurgista Son muchas las interrogantes que plantea este antiguo sistema de producción. Por una parte, los relativos a los lugares de producción y las técnicas empleadas: ¿Cuáles eran los factores de su localización geográfica? ¿Cómo era el proceso de fundición del mineral? ¿Qué organización espacial de los lugares de trabajo suponía? [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div><img width="259" height="194" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2017/09/abcd-4.jpg?fit=259%2C194" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" loading="lazy" data-attachment-id="8858" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/romeria-de-san-bernabe-castanos/abcd-7/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2017/09/abcd-4.jpg?fit=259%2C194" data-orig-size="259,194" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}" data-image-title="abcd" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2017/09/abcd-4.jpg?fit=259%2C194" /></div><p><strong>3.- Inquietudes de todo arqueometalurgista</strong></p>
<p>Son muchas las interrogantes que plantea este antiguo sistema de producción. Por una parte, los relativos a los lugares de producción y las técnicas empleadas: ¿Cuáles eran los factores de su localización geográfica? ¿Cómo era el proceso de fundición del mineral? ¿Qué organización espacial de los lugares de trabajo suponía? ¿Cómo era la estructura física de los hornos?, etc.</p>
<p>Están por otra parte, las cuestiones relativas a la organización social ligada a la metalurgia. Pero, a pesar de que su respuesta es uno de los objetivos últimos de nuestras investigaciones, el estado actual de las mismas no nos permite más que dejarlas planteadas; en espera de que las evidencias materiales nos den ciertas pistas en este sentido: ¿Quiénes eran los que lo producían? (gentes foráneas o indígenas, mano de obra especializada o no) ¿Cuál era la forma de propiedad y control de los recursos? (comunal o privada, controlada por los jefes de los linajes o por agentes externos a la propia comunidad) ¿Pudo la actividad ferrona ser un elemento de ruptura de la estructura social precedente? (por ejemplo, produciendo una nueva y diferente valoración del espacio y una rejerarquización del mismo, etc.).</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>4.- intento de respuesta a los problemas planteados</strong></p>
<p>4.1. <u>Pautas de trabajo</u></p>
<p>Centrándonos por tanto en el primer grupo de preguntas, partimos de la hipótesis de trabajo, de que existieron unas similitudes básicas en el proceso de elaboración del hierro entre los países europeos en los que se vienen realizando investigaciones arqueometalúrgicas y nuestro territorio histórico.</p>
<p>En primer lugar, expondremos por tanto brevemente, estos puntos de partida de nuestra investigación y en segundo lugar mostraremos nuestros resultados, tratando de confrontarlo con el esquema teórico previo. Nos hemos planteado ver en qué medida las evidencias encontradas encajaban con las hipótesis de trabajo previas, es decir, con los procesos teóricos aceptados como generales. De lo contrario, trataríamos de señalar los aspectos originales o particulares que nuestros resultados ofreciesen con relación a los esquemas teóricos.</p>
<p>4.2. <u>Factores de la localizacion geografica</u></p>
<p>La radicación de estos talleres puede estar motivada por una serie de factores que los ferrones consideraban como básicos a la hora de realizar el proceso de producción:</p>
<p><em>Abundancia de Combustibles vegetales: s</em>in duda, el carbón vegetal fue un condicionante de primer orden a la hora de ubicar estas ferrerías de monte. Recientes experimentos demuestran que eran necesarios 100 Kg. de carbón vegetal para la obtención de 1 Kg. de hierro. Este dato, puede hacemos comprender la importancia de este elemento, tal vez mayor que la del propio mineral, como afirma P. CREW. En OIOLA IV (Trapagarán, Bizkaia) hemos comprobado la utilización de piedras areniscas en las estructuras de los hornos, material éste muy idóneo para soportar altas temperaturas, más refractario que las calizas.</p>
<p>Indicamos también la posibilidad de recurrir a otros métodos que ayudarán al arqueólogo a la determinación de su emplazamiento, tales como: prospección geofísica, fotografía aérea, topónimos indicativos, información documental, tradición</p>
<p>oral local, etc.</p>
<p>4.3. <u>El proceso de producción del hierro prehidráulico</u></p>
<p>Vamos a exponer brevemente, ese proceso teórico basándonos en los estudios realizados por los arqueometalurgistas de varios países europeos (Francia, Gran Bretaña, Alemania&#8230;) donde los trabajos de investigación en este campo están plenamente consolidados.</p>
<p>a.- MINERIA</p>
<p>Los diversos tipos de minerales que se podían usar en este tipo de metalurgia son los siguientes: Los relativamente puros como el óxido rojo, HEMATITES (Fe20 3H20) la goetita (FeO-OH) y la forma hidratada LIMONITA (Fe20 3H20), los cuales contienen una alta proporción de hierro y se encuentran libres de azufre y fósforo. El óxido magnético, MAGNETITA (Fe30 4) o «piedra imán» y el carbonato, SIDERITA o mineral espático (FeC03) pueden ser también trabajados. Los minerales sulfurosos, PIRITAS o MARCASITAS (FeS2) y PIRROTITA (Fe7S8) son los menos atractivos para la elaboración del hierro por la presencia del azufre. Por lo que a los alrededores del pantano de Oiola se refiere, los principales minerales de la zona son los óxidos y los Carbonatos.</p>
<p>Esto nos hacía suponer que serían los óxidos los utilizados en el proceso, por su localización y por la metalurgia menos elaborada que requería. Esta hipótesis ha sido confirmada por el Centro Tecnológico de Materiales INASMET (San Sebastián), donde se ha podido deducir el mineral empleado para la fabricación del hierro.</p>
<p>Los análisis indican que debió ser un óxido anhídrido con un contenido alto de hierro, por encima del 60% y una ganga formada por carbonatos de Magnesio y Calcio.</p>
<p>b.- PREPARACION DEL MINERAL</p>
<p>Arqueometalurgistas como R.F. TYLECOTE; J.P. MOHEN; e investigadores como H. HODGES, apoyados en la Arqueología experimental piensan que para disminuir el consumo de carbón vegetal, los antiguos ferrones procedían al lavado del mineral para eliminar la ganga (arcillas, arena, caliza &#8230;) previo troceado.</p>
<p>En Oiola IV, en este sentido, hemos localizado en el arroyo de las Cárcavas cercano a este yacimiento, restos de materia prima que consideramos pudo utilizarse para abastecer los hornos. Por esta razón, estas instalaciones se ubicaban en las proximidades de los ríos y arroyos. Según Marc LEROY et allí los datos hidrográficos son a menudo considerados como determinante para fijar la ubicación de este tipo de actividad.</p>
<p>Seguidamente, el mineral era tostado hasta unos 500º C con el objeto de expulsar el agua, enriquecer el mineral liberando una parte del oxígeno, de cara a que quede bien fisurado, poroso y permeable a los gases reductores.</p>
<p>c.- FUNDICION</p>
<p>La tradición metalurgista y los conocimientos generalmente aceptados nos dicen que una vez el mineral seco, se disponía éste en el interior de los hornos en capas alternativas de carbón y de hierro. Se daba fuego al carbón el cual ardía en una atmósfera reductora que tomaba el oxígeno del mineral. Los ferrones conocían este fenómeno por el color de la llama que se producía en la boca del horno. Así una llama azul indicaba una atmósfera reductora. Tampoco debemos olvidar, como nos indica P. ANDRIEUX la existencia de una vía sensitiva o intuitiva que incluiría otros conocimientos especialmente prácticos (Tacto, olores, sonidos &#8230; ). De esta manera, el óxido de hierro es reducido a hierro metálico por el monóxido de carbono (CO) producido en la combustión incompleta del carbón vegetal. Son varias las reacciones que se pueden producir en el interior de un horno y no va a ser su análisis el objeto de este artículo.</p>
<p>Sí podemos indicar que partiendo del mineral de hierro utilizado en OIOLA <em>N, </em>pensamos que las reacciones de reducción que se produjeron en el interior de los hornos fueron las siguientes. Fe2 03 2C + 3CO &#8212; 2Fe + 3C02 + 02&#8211; 2C02</p>
<p>El Carbón vegetal, adquiere una gran importancia, debiendo ser seleccionado cuidadosamente, ya que su uniformidad, dureza, velocidad de combustión, porosidad y tamaño de los trozos tienen una especial influencia en el resultado de la fundición. No hay que olvidar que el anhídrido carbónico que se libera del carbón vegetal al arder es el responsable de suministrar el calor y el gas esencial para reducir el mineral de hierro.</p>
<p>Respecto a la temperatura de fusión del mineral las experiencias realizadas de reducción, indican que ésta oscila entre los 1.100º C y los 1.250º C. Por debajo de los 1.100º C, el hierro puede ser obtenido, aunque presenta gran cantidad de impurezas, subsanadas por un trabajo prolongado de forja.</p>
<p>Parece ser que muchos hornos disponían de fuelles denominados por los arqueometalurgistas como ventilación artificial, para avivar la temperatura en el interior del horno. Aunque también pueden existir otros modelos de hornos de tiro natural. Otro aspecto importante determinado a través del análisis de las escorias, es la posible utilización de fundentes en el proceso de obtención del hierro. Es sabido que la sílice es la principal impureza presente en los minerales de hierro y que la presencia de cualquier fundente (Cal, Oxido de Sodio, Alumina) promueve la formación de escorias con menor contenido de FeO, obteniéndose principalmente Fayalita (Fe2Si04) y cristal. Por su parte, la presencia de Manganeso en cantidad suficiente provocaría la presencia de escoria (Mn0Si02).</p>
<p>Para R. PLEINER la presencia de fundentes calizos (CaO) en un 16-17% puede indicar una técnica de reducción bastante avanzada y señala que no hay pruebas de fundentes calizos usados antes de la Edad Media en Centro Europa.</p>
<p>Como avance de los primeros análisis químicos efectuados sobre muestras de escorias tomadas en el yacimiento de 010-LA <em>N </em>(de cronología Alto Medieval, s. XI-XIII) muestras</p>
<p>2E, 3E, 8E y 51E y de OIOLA II (de cronología Bajo Imperial romana, s. III), muestras lE y 1 lE, podemos deducir que no hemos observado ningún cambio significativo en el proceso de reducción. Consideramos que a nivel general, los resultados de las escorias de los dos grupos son bastante coherentes y no se deduce la presencia de fundentes, tal vez algo de Alumina entre el 2-5,6%.</p>
<p>Podemos indicar la existencia de dos tipos de escorias:</p>
<ol>
<li>a) Por una parte, un tipo de muestra porosa, muy desmenuzable con superficies rugosas en todas sus caras, e incrustaciones de carbón de madera y muy ricas en hierro. Su densidad es bastante baja y SON MAGNETICAS.</li>
<li>b) Por otra parte, escorias de aspecto colado cuya rotura muestran una pasta homogénea negra y brillante, a veces sin ninguna porosidad o a lo sumo pequeños alveolos milimétricos y regularmente repartidos. NO SON MAGNETICAS y contienen mucho sílice.</li>
</ol>
<p>Hay una muestra de pared analizada (OIOLA IV 8E) que proviene del revestimiento de una cuba que no hemos podido determinar. Este tipo de muestras son muy ligeras, con una estructura bastante homogénea y porosa. NO SON MAGNETICAS.</p>
<p>Su composición química nos muestra que se trata de una mezcla de arcilla y sílice. El aspecto exterior es bastante regular y la aparición de reflejos verde pálido en su superficie, confirma que ha sido sometido a altas temperaturas. El aprovechamiento del mineral en ambos grupos (OIOLA IV y OIOLA II) era muy escaso, por ser los porcentajes de hierro residual muy altos (60-71 % Fe20 3).</p>
<p>Respecto al análisis metalográfico en lámina delgada realizado sobre la muestra 51E (14), perteneciente a la primera categoría de muestras de escorias nos hace pensar en una fase de aglomeración de los productos (nódulos de hierro, pedazos de mineral no reducidos y ganga) típicos del proceso de reducción.</p>
<p>d.- PRIMERA FORJA</p>
<p>La esponja de hierro o «Bloom» retirada del horno es martillada para expulsar las escorias y el carbón vegetal que contiene, permitiendo así la unión de las moléculas de hierro. Inclusiones de escorias, óxidos y otras impurezas son comunes en los primitivos hierros forjados y son por lo general, una fuente potencial de debilidad. Con el trabajo de forja</p>
<p>se pretende que el hierro adquiera una estructura fibrosa que lo prepara para su posterior conformado.</p>
<p>En OIOLA IV hemos comprobado la existencia de pequeñas geodas vítreas de reducidas dimensiones que provienen según Marc LEROY de la salpicadura de la escoria en la operación de depuración del «Bloom».</p>
<p>e.- CEMENTACION</p>
<p>Ese hierro forjado podía ser convertido en acero al permitir la absorción de carbono. Este proceso, también conocido como fase de carburación, consiste en elevar la temperatura</p>
<p>de ese hierro forjado a 900º C y mantener el hierro cubierto de carbón. La operación es lenta, ardua y cara dado que durante varias horas los fuelles deben estar trabajando y utilizar suficiente carbón vegetal como para mantenerlo cubierto.</p>
<p>Análisis efectuados a utensilios de hierro, realizados por G. Me. DONELL indican que el acero templado fue usado para los instrumentos cortantes, mientras que el hierro ferrítico y fosfórico fue utiizado para fabricar otros utensilios. El fósforo, no común entre los minerales de hierro de Bizkaia, suele ser considerado como un elemento a erradicar en la moderna metalurgia, pero podría ser apreciado en la antigüedad debido a sus propiedades de dureza.</p>
<p>f.- AFINADO O SEGUNDA FORJA</p>
<p>El hierro para ser conformado debe ser llevado a un calentamiento al rojo fuerte y forjado mientras aún está caliente. Esta segunda forja, como señala HODGES, no presenta dificultades especiales, ya que cualquier razonable fuego de carbón vegetal puede calentar suficientemente el material metálico.</p>
<p>El trabajo de los actuales herreros nos demuestra que para el manejo y martillado del hierro es preciso utilizar diferentes herramientas. En primer lugar, es esencial tener tenazas con las cuales se maneja el metal ya que éste debe ser repetidamente dado vuelta para su acabado.</p>
<p>Nos parece razonable la hipótesis planteada por Henry HODGES en el sentido de la existencia de martillos de cabeza de hierro enmangados a piedras para la realización de</p>
<p>este trabajo. Esto podría dar una respuesta, en cierta medida, a la ausencia de instrumentos que se localizan en tomo a este tipo de talleres de herrería. Del mismo modo, el yunque pudo tratarse de un gran bloque de piedra o tal vez un bloque de madera revestido de hierro. Según parece el yunque de hierro se generalizó en una época posterior.</p>
<p>Debemos indicar que para la localización de las actividades de afinado del hierro, puede ser reveladora la presencia de escamas de Magnetita en la zona. No hay que olvidar que</p>
<p>durante el proceso de forja los repetidos recalentamientos del metal dan como resultado una oxidación de la superficie y a causa del martillado ese óxido de hierro negro se desprende en forma de pequeñas hojuelas. Su existencia ha sido detectada en un depósito carbonoso (U.E. 52) cercano a la Estructura de horno n.º 3.</p>
<p>El resultado de todo este proceso era una forja final en forma de barras de hierro de sección cuadrada o rectangular. El herrero a partir de aquí, era capaz de desarrollar los instrumentos para funciones concretas.</p>
<p>lñaki Pereda García</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>La metalurgia prehidráulica del hierro en Bizkaia: los alrededores del pantano de Oiola (Trapagarán, Bizkaia) (I)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Ezagutu Barakaldo]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 01 Jun 2026 06:48:38 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>
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					<description><![CDATA[<div><img width="300" height="158" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2017/10/image003.jpg?fit=300%2C158" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2017/10/image003.jpg?w=926 926w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2017/10/image003.jpg?resize=300%2C158 300w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2017/10/image003.jpg?resize=768%2C405 768w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" data-attachment-id="8886" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/image003-2/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2017/10/image003.jpg?fit=926%2C488" data-orig-size="926,488" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}" data-image-title="image003" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2017/10/image003.jpg?fit=926%2C488" /></div>1.- Preliminares La comprensión de la Historia Vizcaína pasa necesariamente por el conocimiento de la explotación del hierro. Este elemento conforma la percepción de nuestra memoria colectiva. Toda una serie de técnicas y formas de vida han ido ligadas a la siderurgia. Pero la época anterior a su explotación masiva, y en especial la de [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div><img width="300" height="158" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2017/10/image003.jpg?fit=300%2C158" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2017/10/image003.jpg?w=926 926w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2017/10/image003.jpg?resize=300%2C158 300w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2017/10/image003.jpg?resize=768%2C405 768w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" data-attachment-id="8886" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/image003-2/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2017/10/image003.jpg?fit=926%2C488" data-orig-size="926,488" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}" data-image-title="image003" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2017/10/image003.jpg?fit=926%2C488" /></div><p><strong>1.- Preliminares</strong></p>
<p>La comprensión de la Historia Vizcaína pasa necesariamente por el conocimiento de la explotación del hierro. Este elemento conforma la percepción de nuestra memoria colectiva.</p>
<p>Toda una serie de técnicas y formas de vida han ido ligadas a la siderurgia. Pero la época anterior a su explotación masiva, y en especial la de sus orígenes, nos es aún muy oscura.</p>
<p>Siguiendo el estudio realizado por F. J. Gómez Piñeiro podemos dividir la evolución de la siderurgia en nuestro territorio en tres grandes etapas:</p>
<ul>
<li>Período Tradicional de las Ferrerías de Aire o Haizeolak.</li>
<li>Período Tradicional de las Ferrerías Hidráulicas o Zeharrolak.</li>
<li>Período de la Industrialización Moderna o Altos Hornos.</li>
</ul>
<p>De ellos, el primer período es el más desconocido para nosotros y la arqueología trata de responder a su reconstrucción.</p>
<p>Pero el conocimiento de esta historia metalúrgica es algo más que un objetivo en sí mismo. En nuestra opinión, ante la extrema escasez de documentos y restos materiales de otro tipo, los hallazgos ligados a la metalurgia son también una fuente de información de primer orden para una época especialmente oscura de nuestra historia. Estamos hablando del período que discurre a partir de la llegada de los romanos hasta la fundación de las villas de realengo medievales, período que coincide con la etapa de las ferrerías de aire.</p>
<p>En este sentido se han ido documentando en Bizkaia y en los territorios limítrofes, una serie de evidencias materiales, de esas épocas ligadas, al hierro. Un ejemplo son los aceros de las armas de los guerreros enterradas hacia el s. VII en Aldaieta (Alava) o los sencillos clavos que se encuentran en cualquiera de los yacimientos de los s. X, XII o XIV.</p>
<p>Estos materiales ocupan el lugar que en otros yacimientos ocupan los ajuares cerámicos o las colecciones numismáticas.</p>
<p>Son en ocasiones el único recurso para acercarnos a una época o a un asentamiento. Pero se trata de una tarea dificultosa que requiere de especialistas capaces de determinar desde los métodos de fundición, a las particularidades tecnológicas de cada etapa histórica, estableciendo a la larga, la evolución de la metalurgia del hierro en nuestro territorio vasco, contribuyendo así a la construcción de un puente sólido que permita adentrarnos en el pasado.</p>
<p>Bajo estas motivaciones, la reconstrucción del período de las Ferrerías de Aire y aportación de luz a una época oscura de la Historia Vizcaína y por extensión del País Vasco Atlántico, se enmarca, la intervención arqueometalúrgica que se está llevando a cabo desde 1989, en los alrededores del pantano de OIOLA o LOIOLA (Trapagaran, Bizkaia).</p>
<p>Las cuatro campañas realizadas nos presentan restos Altomedievales, aunque los sondeos efectuados en otras zonas colindantes, arrojan fechaciones y cultura material de época romana. Este estudio se sitúa por tanto en la investigación de la antigua industria Prehidráulica en Bizkaia.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>2.- Intervencion arqueometalúrgica realizada en los alrededores del pantano de Oiola (Trapagarán, Bizkaia)</strong></p>
<p>2.1. <u>El espacio geográfico</u></p>
<p>El área objeto de investigación se localiza en su mayor parte en el municipio de Trapagarán, aunque linda por el extremo S-SW con el municipio de Galdames. Se sitúa en un valle cercano al núcleo minero de La Arboleda, que recibe distintos topónimos, si bien nosotros lo hemos denominado el Cuadro, por ser éste el nombre que recibe el río que discurre en su fondo.</p>
<p>A comienzos de la década de los 60, se embalsaron las aguas de ese arroyo en un pantano conocido como de OIOLA o LOIOLA que sirve de abastecimiento acuífero al municipio de Barakaldo. Esta obra de ingeniería supuso un gran impacto medio-ambiental además de cubrir parte de estas industrias siderúrgicas artesanales, objeto de nuestro estudio. Como dato anecdótico señalar que la carretera de acceso al pantano se construyó aprovechando en parte el recorrido de la antigua vía y plano inclinado del ferrocarril de la C.ª de explotación «La Luchana Mining».</p>
<p>Esta zona se encuentra delimitada por los montes de Triano al Norte y al W, cuyas cumbres más altas son: Mendibil (562 m.), Argalario (513 m.), Grameran (822 m.), Aldape (713 m.). Desde el punto de vista geológico, esta área se encuentra situada en el flanco norte del anticlinal de Bilbao y se asienta sobre un terreno formado por una serie alternante de areniscas y margas negras, las cuales se depositaron en el Cretácico inferior. Era secundaria. Encima de esta serie del Barreniense se depositaron las calizas Urgonianas sobre las cuales se sitúa en la actualidad el citado poblado de La Arboleda.</p>
<p>Estas calizas han sido de gran importancia en la minería, puesto que en la época en la que se formaron tuvo lugar la apertura del Golfo de Vizcaya, con lo cual la corteza terrestre se fracturó y a través de estas fracturas salieron fluidos enriquecidos con elementos como el Hierro, que al mezclarse con el carbonato que se estaba depositando en aquel tiempo crearon los depósitos sideríticos.</p>
<p>Esta siderita debido a la alteración supergenética se oxidó, dando lugar a óxidos de hierro, a partir de los cuales se formó la Hematita, con mayor concentración de hierro que la Siderita, por lo cual la extracción de hierro de este mineral, es más fácil y de mejor calidad.</p>
<p>Respecto a la Toponimia de la zona denominada como OIOLA o LOIOLA, incluimos el significado de las palabras OLA-ferrería y LOI-barro o lodo, que componen el vocablo LOIOLA, si bien tampoco descartamos otras posibles acepciones de la voz OIOLA.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>2.2. <u>Breve historia de la investigación</u></p>
<p>En 1989, bajo la dirección de Felicitas Lorenzo Villarnor, se eligieron tres zonas a sondear, denominadas OIOLA 1, I1 y II1 y a finales de esta 1 Campaña se eligió una nueva zona que se designó como OIOLA IV. De las cuatro zonas prospectadas, la 1 y II1 resultaron estériles y de escaso interés arqueológico respectivamente, centrándose la investigación en las zonas I1 y IV. En 1991 la excavación fue continuada por José Patricio Aldama Gamboa, centrándose por motivos ajenos, sobre la zona IV. A partir de 1992, la investigación se lleva a cabo bajo la dirección de Iñaki Pereda García.</p>
<p><em>Zona II</em></p>
<p>Está situada a 305 metros sobre el nivel del mar y en la actualidad a 4 metros por debajo del nivel medio de las aguas del pantano. La realización de los sondeos fue posible gracias a la pertinaz sequía que azotó el País Vasco durante el verano de 1989. La investigación, aunque no del todo finalizada ofreció estos resultados: ·</p>
<ol>
<li>a) Se registró la aparición de diferentes muros, entre ellos tal vez un calce, constitutivos de una ferrería hidráulica.</li>
<li>b) Entre el cauce de un arroyo, denominado de las Cárcavas que desciende por una vaguada, y la ribera del río el Cuadro, apareció una terraza formada por escoria, carbón y tierra quemada que indicaba una intensa ocupación del suelo para la transformación del mineral en metal. Los restos cerámicos recuperados en superficie (TSHT y Común Local) ofrecían una datación «post-quem» en el s. IV d.C. En esta terraza se detectaron tres montículos con restos de escoria y carbón, que han sido considerados a modo de hipótesis y hasta su excavación, como posibles hornos de reducción de hierro.</li>
</ol>
<p>Igualmente, en 1990, se pudieron recoger en el transcurso de una prospección visual, una azada de hierro y diversos fragmentos cerámicos deteriorados por efecto del agua, los cuales volvían a situar el yacimiento en tomo al s. IV d.C.</p>
<p>Sin embargo, en 1991, una muestra de carbón vegetal tomada en un corte estratigráfico del yacimiento de OIOLA Il, arrojó una fechación en los primeros siglos de nuestra Era, (211 +/- 40 d.C.), según datación por radio-carbono C-14, realizada por el «Rijksuniversitet-Groningen» (Holanda).</p>
<p><em>Zona IV</em></p>
<p>Este yacimiento se localiza en una zona conocida como Burzako, situado a unos 344 m. sobre el nivel del mar, en la parte alta de una pequeña vaguada que linda con el término</p>
<p>de Galdames. Se sitúa a 39 m. más alto en relación a OIOLA Il.</p>
<p>Por el fondo del mismo discurre el arroyo denominado de las Cárvanas, que desemboca en el riachuelo ya citado del Cuadro, que a su vez alimenta con sus aguas, el actual Pantano de Oiola. El asentamiento presenta una extensión espacial de unos 1.000 m.2 que corresponden a un rectángulo de 47 x 30 m. aprox. Dos de sus lados están limitados por el arroyo de las Cárcavas y por otro arroyo que desciende desde el Monte Grameran.</p>
<p>A finales de la 1 Camapaña (1989) se detectaron en un gran terramplén aflorando en superficie, grandes fragmentos de escoria globulosa, típicos de las Haizeolak, aunque la construcción en época reciente de diversas pistas forestales había seccionado en parte su estratigrafía.</p>
<p>En 1990 se decidió abrir dos sondeos y en el ángulo SW de la denominada C 1 se detectó una zona con presencia de unas piedras enrojecidas y alineadas, que por falta de tiempo no se pudo excavar. Retomadas las labores al año siguiente (1991), el sondeo (Cl) fue ampliado en dos sectores. Se localizaron una estructura de horno que fue excavada en su totalidad (Estructura n.º 1) y otra posible estructura denominada n.º 2.</p>
<p>En la <em>N </em>Campaña y dados los excelentes resultados obtenidos en años anteriores se decidió cuadricular toda el área susceptible de aplicación de la metodología arqueológica e integrar los sondeos realizados en campañas anteriores. Se confirmó la existencia de la Estructura n.º 2 y además se registraron los siguientes elementos: un horno de tipo artesanal (estructura n.º 3), una carbonera o depósito de carbón, un hogar próximo a la Estructura n.º 3, flanqueado por una alineación de piedras de forma semicircular y una estructura de horno alterado (Estructura n.º 4).</p>
<p>No descartamos la existencia de otras posibles estructuras de hornos semidestruidos y superpuestos, responsables todos ellos, junto con las estructuras mejor conservadas, de la creación de una planicie artificial. Ello nos hace pensar en una prolongada actividad metalúrgica, que según datación por radio-carbono C-14 iría, a falta de nuevas fechaciones, del S. X al XIII. Por otra parte, están siendo analizadas diversas cerámicas aparecidas de cronología Pleno Medieval (S. XII-XIII).</p>
<p>lñaki Pereda García</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>El Mayorazgo de Aranguren</title>
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		<pubDate>Thu, 28 May 2026 06:25:14 +0000</pubDate>
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										<content:encoded><![CDATA[<div><img width="300" height="157" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2009/04/aranguren-11.jpg?fit=300%2C157" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2009/04/aranguren-11.jpg?w=660 660w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2009/04/aranguren-11.jpg?resize=300%2C157 300w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" data-attachment-id="753" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/el-mayorazgo-de-aranguren/aranguren-11/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2009/04/aranguren-11.jpg?fit=660%2C346" data-orig-size="660,346" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}" data-image-title="aranguren-11" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2009/04/aranguren-11.jpg?fit=660%2C346" /></div><p><strong><a href="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2009/04/aranguren-11.jpg" data-rel="lightbox-image-0" data-rl_title="" data-rl_caption=""><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" data-attachment-id="753" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/el-mayorazgo-de-aranguren/aranguren-11/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2009/04/aranguren-11.jpg?fit=660%2C346" data-orig-size="660,346" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}" data-image-title="aranguren-11" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2009/04/aranguren-11.jpg?fit=660%2C346" class="alignright size-medium wp-image-753" title="" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2009/04/aranguren-11.jpg?resize=300%2C157" alt="aranguren-11" width="300" height="157" srcset="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2009/04/aranguren-11.jpg?resize=300%2C157 300w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2009/04/aranguren-11.jpg?w=660 660w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a>1. <span style="text-decoration: underline;">Propiedades del mayorazgo de Aranguren</span>:</strong></p>
<p><strong>Las propiedades se describen así­ en el año 1557:</strong></p>
<ul>
<li>La torre de Aranguren.</li>
<li>La casa más arriba de la torre de Aranguren.</li>
<li>Una cuarta parte del molino de Aranguren.</li>
<li>Una cuarta parte de la herrerí­a masuquera.</li>
<li>Cuarto y medio de la tiradera.</li>
<li>Los montes concejiles desde el lugar de Beurco hasta entrar de las Cruces de Arriba y hasta la alta de Arrolaza y dende hasta el entrar de Saracho y dende hasta nuestra Señora de Gí¼eñes y hacia la parte de Sopuerta y Somorrostro, con lo que tenemos en San Pedro de Galdames que es media aceña con Pedro de Allende y un cuarto y medio de una aceña con Felipe de Murga, escribano.</li>
<li>Las sepulturas de la casa de Aranguren, en el monasterio de Burceña.</li>
<li>Renta del pasaje y barco de Tapia.</li>
</ul>
<p>En 1720 estas propiedades se ven ampliadas con la ermita, de la advocación de Nuestra Señora de la Concepción, situada ante la torre de Aranguren. Unas heredades de <em>pan sembrar </em>en el barrio de Retuerto y la casa y caserí­a de Larrí­naga, en el valle de Gordejuela integrada al mayorazgo principal por Teresa de Aranguren .</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Bienes libres</strong><em>:</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<ul>
<li>Una casa en la villa de Portugalete</li>
<li>El arbolar de Zuazo, en parzonerí­a con Francisco de Mesperuí§a</li>
</ul>
<p>En 1720 estas propiedades libres se ven incrementadas con la caserí­a de Gorostiza, en Barakaldo, que fue de Domingo de Mesperuza y Mari Cruz de Garay, difuntos, mas una heredad de pan sembrar que llaman de Susunaga por trueque con José de Uro Marroquí­n, vecino de Laredo, como marido de Marí­a Ventura de Uro y unas casas debajo de la calle Coscojales en Portugalete. Todas estas propiedades se incorporan al mayorazgo</p>
<p><strong>Propiedades del mayorazgo de Zubileta que se unieron al mayorazgo de Aranguren</strong>:</p>
<ul>
<li>La torre de Zubileta.</li>
<li>La caserí­a de Larrazabal.</li>
<li>La casilla y heredades de Castrejana (o Castregana).</li>
<li>La aceña y molino de Sodupe, comprada a Juan Hurtado de Salcedo.</li>
<li>Unas casas junto a la Renterí­a de la villa de Bilbao.</li>
<li>Unas casas en Portugalete, en la calle Coscojales.</li>
<li>El paso libre del barco de Tapia.</li>
</ul>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>2. <span style="text-decoration: underline;">Propietarios del mayorazgo</span>:</strong></p>
<p>A finales del siglo XV <strong>Lope Ibáñez de Aranguren</strong> poseí­a las torres y mayorazgos de Aranguren y Zubileta. El primero de ellos heredado de sus antepasados mientras que el segundo fue aportado por su esposa de la que desconocemos el nombre, aunque sabemos que era hermana de Fernando Ibáñez de Zubileta (1462-1552), y que ambos eran hijos de Sancho de Zubileta, dueños con anterioridad a ella del solar de Zubileta.</p>
<p>Los dos mayorazgos recayeron en <strong>Antonio de Aranguren y Zubileta</strong>, hijo de los anteriores, quien casó con Marí­a Bañes de Beurco, hermana de Sancho de Beurco,&nbsp; fundador del mayorazgo de Beurco-Martiartu. El matrimonio otorgó testamento conjunto en el año 1557. En él piden ser enterrados en el monasterio de Nuestra Señora de la Merced de Burceña, en las sepulturas de la casa y torre de Zubileta, donde estaban enterrados los mencionados Sancho y Femando Ibáñez de Zubileta. Antonio de Aranguren y Marí­a Bañes de Beurco mencionan como sus hijos a fray Juan, Hernando, Sancho Pérez, Antonio, Teresa, Marí­a Pérez, Marí­a Bañes, Agueda y a Marta de Aranguren y Beurco.</p>
<p>Entre&nbsp; otras&nbsp; disposiciones&nbsp; deciden&nbsp; desligar nuevamente&nbsp; los mayorazgos de Aranguren y de Zubileta dejando por heredero del primero a su hijo mayor <strong>Hernando, </strong>y del segundo a quien viviere de sus hijos Sancho Pérez y Antonio, ambos muy pequeños al tiempo que sus padres otorgaron su última voluntad. Suponemos que Sancho Pérez murió antes que su hermano Antonio o, en todo caso, sin descendencia porque en el año 1559 se nombra a <strong>Antonio</strong> como heredero del mayorazgo de Zubileta y años más tarde le encontramos definitivamente como su dueño.</p>
<p>Al tiempo de ordenar su testamento Mari Bañes de Beurco estaba embarazada y suponemos que tal vez muriera a consecuencia del parto porque unos meses después, a comienzos de 1558, se dice gravemente enferma y consta que un año después, en 1559, ya ha fallecido. Fallecida su primera esposa Antonio de Aranguren contrajo nuevas nupcias con Hermuco de Yraúregui, dueña del mayorazgo de Yraúregui y de una tercera parte de los diezmos de la anteiglesia de Barakaldo, seguramente hija de Lope Garcí­a de Yraúregui que era dueño del mayorazgo a comienzos del siglo XVI. Fruto de este matrimonio nacieron Antonio y Lope Garcí­a de Yraúregui Aranguren, quienes antepusieron el apellido materno al paterno al suceder en ellos los ví­nculos y mayorazgos de Yraúregui.</p>
<p>Al frente del mayorazgo de Aranguren quedó <strong>Hernando de Aranguren y Beurco</strong> (1541-1622) quien casó en Castro con Marí­a Sáez de Ahedo. No conocemos descendencia de este matrimonio. En segundas nupcias casó con Francisca de la Bárcena, siendo padres de Antonio de Aranguren y la Bárcena, Hernando de Aranguren (Clérigo Presbí­tero en San Vicente de Barakaldo), Tomás de Aranguren,&nbsp; Gregorio de Aranguren, Teresa de Aranguren (casada con Sancho de Uriarte Unsana), Marta de Aranguren y Maria Bañes de Aranguren, casada con Pedro de Loredo.</p>
<p>Por su testamento en 27 de agosto de 1622 Hernando de Aranguren nombró su sucesor en el mayorazgo a su hijo mayor <strong>Antonio de Aranguren y la Bárcena,</strong> quien casó con Marina de Aldecoa. De este matrimonio no quedarí­an varones. Fueron padres <strong>de Marí­a Antonia de Aranguren</strong> (heredera del mayorazgo de Aranguren, casada con Juan de Sobrado Rio, hijo de Juan de Sobrado y Ana Marí­a del Rí­o, vecinos de San Julián de Musques y de Castro Urdiales. Fueron padres de Fernando y Juana Francisca de Sobrado Aranguren) y de Marí­a Francisca de Aranguren (casada en 1660 con el capitán Juan del Barco [n. 1630], vecino de Barakaldo y Bilbao).</p>
<p>Sucedió en el mayorazgo <strong>Fernando de Sobrado y Aranguren</strong> (n.1669), quien casó con Teresa de Ydadilla y Aguirre. Fueron padres de <strong>Juan José de Aranguren Sobrado e Ydadilla</strong>, Francisca Isabel de Aranguren y Sobrado (casada en 1719 con Juan Antonio de Mújica y Basurto, vecino de Plencia), Marí­a Josefa de Aranguren y Sobrado y Jerónima de Aranguren y Sobrado Juan José de Aranguren y Sobrado fue Sí­ndico Procurador General del Señorí­o de Bizkaia. Casó en primeras nupcias con Marí­a Ventura de Durán, hija de Antonio de Durán y Zarazua y Mari Andrés de Andagoya y Amézaga. De este matrimonio nacieron José Antonio, Marí­a Josefa, Marí­a Felipa, Manuela, Josefa y Marí­a Francisca de Aranguren y Durán. Les sucedió en el mayorazgo <strong>José Antonio de Aranguren y Sobrado,</strong> que casó con Antonia de Jaureguizuria. A finales del siglo XVII el mayorazgo de Aranguren se desgaja en dos. Una parte permanece en poder de los Aranguren-Sobrado y la otra pasará a los Novia-Salcedo.</p>
<p>Esta división se debe al contencioso que interpuso en el año 1699 Marí­a Agustina del Barco y Aranguren, hija del capitán Juan del Barco y Marí­a Francisca de Aranguren y Aldecoa, reclamando parte de las propiedades de los Aranguren. Logró de la Justicia que se le entregase una porción del mayorazgo. Marí­a Agustina del Barco casó en 1682 con Juan de Novia Ugarte y Salcedo, dueño de la torre de Novia de Salcedo, en Abando. En 1726 pasa a ser dueño del mayorazgo de Aranguren <strong>Juan de Novia de Salcedo y Barco</strong> por muerte de su madre.</p>
<p>En las fogueraciones del año 1745 se dice dueño del mayorazgo <strong>Bartolomé de Novia</strong>. Con posterioridad encontramos al frente de las propiedades a <strong>Pedro Manuel de Novia Salcedo y Castaños</strong>. Además de la parte que le correspondí­a en el mayorazgo de Aranguren era dueño de los mayorazgos de Novia, Ugarte, y de la villa de San Román de Hornija. Fue autor de la <em>«Defensa histórica, legislativa y económica del Señorí­o de Vizcaya </em>y <em>Provincias de Alava y Guipúzcoa».</em></p>
<p>Quedó como dueño de la mayor parte del mayorazgo<strong> José Antonio de Aranguren y Sobrado Jaureguizurí­a</strong> quien casó con la también barakaldesa Marí­a Teresa de Echabarri. A éstos les sucedió su hijo <strong>Francisco de Aranguren Sobrado,</strong> que fue vecino de Barakaldo, Bilbao y Madrid, Alcalde del Crimen Ordinario de la Real Chancillerí­a de Valladolid y Consultor del Señorí­o de Bizkaia. Participó en <em>la Zamacolada </em>y escribió por encargo del Señorí­o un ensayo para contrarrestar los ataques vertidos contra la foralidad vasca por el canónigo Juan Antonio de Llorente en su obra <em>«Noticias Históricas de las tres provincias vascongadas».</em> Casó con Marí­a Ignacia de Echabarri, pero del matrimonio no quedó descendencia, pasando el mayorazgo a su sobrina <strong>Marí­a Gertrudis de Aranguren.</strong></p>
<p>Esta era hija de Manuel de Aranguren Sobrado y Valentina de Murga Ortí­z de la Riba. Marí­a Gertrudis contrajo matrimonio con su tí­o abuelo Celestino Ortí­z de la Riba y del Corte, vecino de Gordejuela, Abando y del valle de Mena, quien incorporó al mayorazgo de Aranguren la torre del Berrón, en Mena. Fruto de estas nupcias nació José Marí­a Ortí­z de la Riba y Aranguren que casó con Bernardina Allende Salazar y Loizaga&nbsp; y fueron padres de Celestino Ortí­z de la Riba y Allende Salazar, Caballero de la Cruz de Isabel la Católica y alcalde de Bilbao Casó con Sofia de Arana y Manso de Zuñiga. Sus descendientes enlazaron con los <strong>marqueses de Buniel</strong> en quienes recayeron los mayorazgos de Aranguren y sus enlazados.</p>
<h5 style="text-align: right;">Escrito por Goyo Bañales</h5>
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		<title>RECORRIDO HISTÓRICO 79: LA AGRICULTURA SE EXPANDE EN EL SIGLO XVIII</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Ezagutu Barakaldo]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 20 May 2026 06:40:52 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
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					<description><![CDATA[<div><img width="300" height="225" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=300%2C225" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?w=1100 1100w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=300%2C225 300w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=1024%2C768 1024w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=768%2C576 768w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=1080%2C810 1080w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" data-attachment-id="10611" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/barakaldo-de-aldea-a-ciudad/122_1100x/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=1100%2C825" data-orig-size="1100,825" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;4&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;Canon PowerShot SX50 HS&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;1581853561&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;4.3&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;160&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0.00125&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}" data-image-title="122_1100x" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=1024%2C768" /></div>Dicen que el “hábito no hace al monje”. Posiblemente sea cierto. Desde luego que en nuestros días es una afirmación más que comprobada. El dicho puede ser aplicado a determinadas afirmaciones referentes a la anteiglesia, especialmente aquella que la califica de “ciudad fabril”. Una imagen que, fuera de contexto, distorsiona el pasado y despersonaliza el [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div><img width="300" height="225" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=300%2C225" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?w=1100 1100w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=300%2C225 300w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=1024%2C768 1024w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=768%2C576 768w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=1080%2C810 1080w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" data-attachment-id="10611" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/barakaldo-de-aldea-a-ciudad/122_1100x/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=1100%2C825" data-orig-size="1100,825" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;4&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;Canon PowerShot SX50 HS&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;1581853561&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;4.3&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;160&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0.00125&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}" data-image-title="122_1100x" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=1024%2C768" /></div><p>Dicen que el “hábito no hace al monje”. Posiblemente sea cierto. Desde luego que en nuestros días es una afirmación más que comprobada. El dicho puede ser aplicado a determinadas afirmaciones referentes a la anteiglesia, especialmente aquella que la califica de “ciudad fabril”. Una imagen que, fuera de contexto, distorsiona el pasado y despersonaliza el presente. Porque, dicho en dos palabras, la impronta fabril ocupó, con sus matizaciones, un siglo de existencia del vivir barakaldés. Un amplísimo “antes” fue rural; un corto “posterior” es de servicios.</p>
<p>Hablo de un “amplísimo antes” porque desde las primeras documentaciones conocidas (que hacen referencia, sin duda, a momentos anteriores) hasta los inicios del siglo XX la actividad preferente de la población de la anteiglesia fue la agricultura (mediatizada desde la finalización de la tercera guerra carlista por la implantación de las primeras industrias). Por ello, nos parece oportuno presentar en este recorrido algunos rasgos del mundo agrario barakaldés de la mano, en esta ocasión, de Mayte Ibañez<a href="#_ftn1" name="_ftnref1">[1]</a></p>
<p>Disponemos de muy poca información para abordar este tema con la amplitud y&nbsp; dedicación que se merece, y este vacío documental se pone especialmente de manifiesto en todo lo relativo a los datos de producción, que son prácticamente inexistentes hasta el último cuarto del siglo XVIII.</p>
<p>Lo que sí podemos señalar, incluso en medio de esta carencia informativa, es que en Barakaldo nos encontraremos a lo largo de todo el período (nos referimos básicamente al ochocientos) con una producción agrícola que no alcanza el umbral de la autosuficiencia<a href="#_ftn2" name="_ftnref2">[2]</a>. El recurso a la importación de granos será una realidad constante agudizada lógicamente en coyunturas adversas, motivadas bien por conflictos bélicos, o bien por la sucesión de malas cosechas.</p>
<p>Esta realidad es mucho más palpable en el transcurso del siglo XIX, ya que en la segunda mitad del XVIII, y a tenor de los datos que nos proporciona Fernández de Pinedo para el quinquenio 1771-1775, la producción cerealística de <strong>Barakaldo, </strong>sin dejar de ser deficitaria, se acercaba más a los niveles medios del consumo local. Los autores del “Censo de Frutos y Manufacturas”<a href="#_ftn3" name="_ftnref3">[3]</a> calculaban un consumo medio de 30 fanegas de cereal por familia y año, y Cangas Argüelles en su “Diccionario” estimaba que cinco fanegas anuales podían ser suficientes por persona. Debemos tener en cuenta que estas estimaciones, realizadas desde un prisma castellano, no contemplaban la importancia de otros productos no cerealísticos en la dieta del campesino de la Cornisa Cantábrica. No obstante, si las tomamos como punto de referencia aunque, insistimos, muy matizable, confirmaremos la idea que apuntábamos unas líneas antes. La producción de grano en esos cinco años alcanzaba la media de 6.945 fanegas. Si dividimos esta cantidad entre los 1.944 habitantes con que contaba Barakaldo según el censo de 1787, obtendremos un coeficiente de 3,45; repitiendo la misma operación con los datos del censo de 1768 (1.724 habitantes), resulta un coeficiente de 4,02. La producción de trigo y maíz se completaba, como ya apuntábamos, con las fanegas de castaña (540, una de las mayores cosechas de todo el Señorío), de manzana (267)<a href="#_ftn4" name="_ftnref4">[4]</a>, habas (7) y nueces (10).</p>
<p>La agricultura será la actividad fundamental del Barakaldo del Antiguo Régimen. Pero la dedicación preferentemente agrícola de la anteiglesia, no va a obstar para que muchos de sus moradores simultaneen el cultivo de los campos con otras tareas tales como el acarreo de vena, la minería, o la esquilmación de los montes. Si bien es cierto que nuestro municipio no es una excepción en este caso, también lo es que el desarrollo de estas labores complementarias adquirieron en él una especial relevancia. Sin duda, su proximidad a los cotos veneros de Triano, y su privilegiado emplazamiento, flanqueado por tres de las principales arterias de transporte y comunicación&nbsp; vizcaínas, el Galindo, el Cadagua y el Nervión, favorecieron el desarrollo de otras actividades vinculadas a los sectores secundarios y terciarios de estas actividades.</p>
<p>Ahora bien, no debemos perder de vista que esta diversidad ocupacional debemos entenderla también como un recurso, en ocasiones forzoso, ante la debilidad de rentas campesinas. Aunque no debían opinar así ni Delmas, cuando veía en ello una prueba más del espíritu emprendedor y polifacético del baracaldés, ni los representantes de la anteiglesia, cuando, confundiendo la causa con el efecto, culpaban a sus administrados del abandono de los campos y de la escasa producción agrícola del municipio.</p>
<p>Decía así Delmas: «<em>El baracaldés es de genio acometedor y atrevido. Labrador al propio tiempo que pescador; marinero y minero a la vez; ya arrastrando desde su barquichuelo un cepo para coger ostras, tendiendo la red desde la mitad del río, conduciendo pinazas cargadas de mena de hierro desde Galindo a Bilbao, o sacando </em><em>con el pico en los criaderos de Triano</em>«. Unos años antes, el ayuntamiento de la anteiglesia denunciaba el incumplimiento, por parte de los baracaldeses, del acuerdo adoptado en Juntas Generales, en julio de 1818, relativo a los períodos en los que se permitía el laboreo en las minas, y la conducción de vena a los puertos de Causo, Galindo y Ugarte: «<em>a causa de no llevarse a debido cumplimiento las disposiciones, excediéndose en el trabajo, fuera de las épocas que se señalan, desatendiéndose por esa razón las labores de la agricultura, se halla esta en suma decadencia</em>”.</p>
<p>En el siglo XVIII experimentó nuestro municipio una fuerte expansión agrícola, y esto lo señalamos, no sólo a tenor de lo que se conoce para el resto de Bizkaia, sino también porque disponemos de referencias indirectas que permiten confirmarlo. Así por ejemplo, la cosecha obtenida en tierras novales<a href="#_ftn5" name="_ftnref5">[5]</a> entre los años 1771-1775 representaba aproximadamente la cuarta parte de la producción total de la anteiglesia.</p>
<p>Resulta curioso el enorme crecimiento de las pomaradas, un caso único entre los municipios estudiados por Fernández de Pinedo. De hecho, tanto la producción como, el consumo de la sidra había entrado en franca decadencia en el siglo XVIII, frente al avance de otros cultivos. Este retroceso constatado para el conjunto de Bizkaia producirá que Barakaldo en la centuria siguiente se erija en el motor de la expansión agrícola.</p>
<p>En una primera fase se cultivarían las tierras que habían sido abandonadas en coyunturas críticas. De hecho, en la Fogueración de 1704 se señalaba que «<em>de poco tiempo a esta parte se an caido muchas cassas sin que haia esperzanza de redificarlas. Esta republica tiene la deterioridad de muchas cassas desde la ultima numeracion que se hizo al año de mil seiscientos ochenta y ocho</em>«. En total eran cuarenta y cinco casas derruidas, la mayoría de ellas en los barrios del Regato y Bitoricha.</p>
<p>No obstante, el incremento de la producción agrícola se efectuará sobre todo roturando nuevas tierras<a href="#_ftn6" name="_ftnref6">[6]</a>, y en el caso concreto de Barakaldo, desecando sus numerosos juncales<a href="#_ftn7" name="_ftnref7">[7]</a>. Este proceso, realmente laborioso, se inició ya a mediados del XVIII aunque será en el siglo siguiente, de una forma más planificada, cuando adquiera auténtica relevancia.</p>
<p>Los juncales, como terrenos de marisma, eran ejidos<a href="#_ftn8" name="_ftnref8">[8]</a> comunes de la anteiglesia. La primera desecación de la que tenemos constancia tuvo lugar en el año 1712 en la Vega de Ansio. Participaron en ella varios particulares, aunque desconocemos el número exacto. El documento no especifica con detalle los mecanismos utilizados en el proceso de desecación, que suponemos similares a los que describe Ander Iturbe para el vecino Erandio: la heredad se rodeaba mediante un vallado hecho de tierra, abriéndose una serie de zanjas a su alrededor hacia donde acudía el agua del interior de la vega.</p>
<p>Los canales se cerraban con una compuerta para impedir la entrada de las aguas saladas procedentes de la ría.</p>
<p>En este caso, el arrendamiento era para nueve años, a condición de que la jun­quera se entregase al cabo de este tiempo «<em>bien cerrada zanjada y cultibada de manera que se aya de coxer labor de granos de trigo y maiz y otras cosas</em>«, y añadía el contrato<em> «y asi despues poder venderla para qualquiera urgencia como en la anteiglesia </em><em>de Deusto se arriendan las vegas de la republica para su alibio</em>«. No se menciona el pago de ninguna cantidad, por lo que hemos de suponer que en este tipo de contratos, al menos en una fase inicial, no mediaba ninguna compensación económica.</p>
<p>En los posteriores arriendos de terrenos ya desecados se incluía un pago en metálico y la obligatoriedad de efectuar ciertas mejoras: Domingo del Valle pagaba en 1752 una renta anual de doscientos cincuenta y siete reales por una heredad de 6.400 estados, situada en la vega de Careaga. Treinta años después Luis de Egusquiaguirre tomaba en arriendo 4.100 estados de terrenos en la Punta, también por espacio de nueve años, que empezaban a contarse desde el día uno de noviembre. Pagaría por todos ellos 665 reales al año, comprometiéndose a cubrir cada mil esta­dos de los sembradíos de maíz con dos barcadas de arena, y a ampliar las zanjas tanto en anchura como en profundidad, dos pies y medio y pie y medio, respectiva­mente.</p>
<p>Una agricultura con unos bajos rendimientos por hectárea, el empleo del estiér­col como único medio para fertilizar los sembradíos, el agotamiento progresivo de las tierras con las alternancias ininterrumpidas de cultivos&#8230;, no tenía otra posibilidad de expansión que la de ampliar el área roturada.</p>
<p>Buena prueba de las rudimentarias técnicas que utilizaban los agricultores baracaldeses en el XVIII, es el testimonio del molinero Juan Antonio de Unzaga, parte contraria de un pleito promovido por la anteiglesia en el año 1775. Según Unzaga, el trigo se recogía a mano, espiga por espiga, y se desgranaba a golpe de maza. Solo empleaban el trillo en un barrio de la anteiglesia —no especifica cuál—, y dada la dure­za de la paja, para unas mínimas porciones de cereal. Añade otros datos de interés, como el espectacular aumento en el precio de los granos, casi un 50% «de unos años a esta parte», o el de la procedencia de la simiente del trigo, «traido de las Costas de Alcira».</p>
<p><em>Distribución de cultivos</em></p>
<p>El <strong>maíz o borona<a href="#_ftn9" name="_ftnref9">[9]</a></strong> se situaba a la cabeza de la producción agrícola de nuestro municipio. Así fue al menos hasta mediados del XIX, período de máximo desarrollo del cultivo vinícola en Barakaldo, sobre el que nos extenderemos más adelante.</p>
<p>El cultivo conocido en el XVI como «mijo de Indias» debía estar ya suficientemente extendido en la anteiglesia<a href="#_ftn10" name="_ftnref10">[10]</a> en los años veinte y treinta del seiscientos, porque en estas fechas todos los molinos de la localidad, exceptuando el de Urcullu, percibían derechos de molienda por molturar el maíz. A lo largo del XVIII se producirá un avance espectacular de este cereal panificable, desbancando, a veces definitivamente a otros de menor rentabilidad como el <strong>mijo<a href="#_ftn11" name="_ftnref11">[11]</a></strong>, el <strong>centeno</strong> o la <strong>cebada</strong>, hasta llegar a convertirse en la «estrella» del agro baracaldés. La planta obtenía mejores rendimientos en los fondos de valle que en zonas de mayor altitud u orografía sinuosa, y, en este sentido, Barakaldo con sus vastas vegas y su clima húmedo proporcionaba un emplazamiento ideal para el desarrollo de este cultivo.</p>
<p>El maíz<a href="#_ftn12" name="_ftnref12">[12]</a> se impuso con semejante fuerza que incluso el <strong>trigo</strong> ocuparía un lugar secundario con respecto a él. En las últimas décadas del setecientos las cosechas de maíz prácticamente doblaban a las del trigo como media general para el conjunto de Bizkaia. A lo largo de todo el siglo XIX en Barakaldo la diferencia entre ambos será mucho más acentuada: la producción de aquél, no sólo doblaba, sino que triplicaba y a veces cuadruplicaba la del trigo. Aunque de una forma no excesivamente rigurosa ni extrapolable a toda la centuria, podemos generalizar que a cada fanega de trigo cosechado en la anteiglesia le correspondían 3,5 de maíz.</p>
<p>Las diferencias no serán tan marcadas en cuanto a su extensión en el municipio. Prácticamente todas las caserías baracaldesas contaban con sembradíos de uno y otro cereal. En el año 1814 había un total de 310 explotaciones agrícolas en la localidad: 276 con trigo y maíz, y 34 sólo con este último.</p>
<p>Como dato comparativo señalaremos que las explotaciones de <strong>viñedos</strong> para esta misma fecha se reducían a un total de sesenta y dos, lo que difiere notablemente de las conclusiones a las que llega Mutiloa en su estudio sobre el viñedo vizcaino, afirmando que el número de productores solía coincidir con el de los hogares por lo que cada familia mantendría su propio cuadro de cepas. Lo cierto es que esto se señala para mediados del XIX, fecha en la que el cultivo de la vid se hallaba mucho más repartido en nuestro municipio sin alcanzar, no obstante, los niveles señalados por el autor<a href="#_ftn13" name="_ftnref13">[13]</a>.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a> Mayte IBÁÑEZ “Barakaldo”, pp. 72 y ss.</p>
<p><a href="#_ftnref2" name="_ftn2">[2]</a> Afirmación que puede extenderse a siglos anteriores. Algunos artículos de las Ordenanzas de 1614 son explícitas en este sentido cuando dedican varios artículos a planificar la venta y consumo de materias básicas como eran el trigo, el vino o la carne.</p>
<p><a href="#_ftnref3" name="_ftn3">[3]</a> El Correspondiente a 1799 indica que en Vizcaya entre la producción de granos destaca el trigo (231.531 fanegas), el maíz (171.162 f.)&nbsp; y la cebada (140.503 f.). Entre las legumbres señala las habas (44.441 f.) y los yeros (30.230). Entra las frutas únicamente cita las manzanas (60.340 arrobas) y las castañas (19.036 f.). La producción de vino y sidra es de 204.710 arrobas. Entre las manufacturas se señalan 3 fábricas de Cáñamo, 17 de Curtidos, 146 Ferrerías y 4 de Cobre.&nbsp; Las “Reflexiones Generales” que contiene el Informe no tienen desperdicio. Por ello las incluimos. “<em>La extensión de la Provincia de Vizcaya es 106 leguas cuadradas. Su población 111.436 personas o 22.287 familias. Su riqueza moviliaria (sic) territorial e industrial es de 66.859.483 reales. Corresponde a cada legua cuadrada 1.051,28 habitantes y 630.748 reales y 30 maravedíes del total valor de sus productos y a cada familia 2.999 reales y 31 maravedíes. El consumo de granos de las 22.287 familias es 668.610 fanegas. La cosecha de esta Provincia, incluso el maíz, asciende a 472.497 fanegas. Descontada la simiente quedan para el consumo 400.880 fanegas, de lo que resulta faltan a esta Provincia 267.730 fanegas. Todos los demás productos se consumen en la Provincia, a excepción de las castañas, de que se extrae alguna cantidad. Asciende el valor de lo manufacturado a 21,758.000 reales y el de los productos naturales a 45.101.483 reales. La razón de los primeros a los segundos es 1:2,07. El número de operarios en los tres aspectos es de 404, los cuales, si se suponen familias, serán a la población total 1:55,16 pero si se cuentan por individuos serían al mismo total 1: 275,83. En esta Provincia se trabaja con el mayor primor la “xarcia” de todas clases, inclusa la de los buques mayores de guerra. Las tenerías están es una decadencia considerable. La abundancia y preciosidad de la mena que se encierra en las entrañas del famoso monte de Somorrostro, hace que el hierro sea la producción más rica de esta Provincia. En la villa de Balmaseda y su jurisdicción hay cuatro martinetes para tirar cobre, en los cuales y en las fraguas para vaciar calderas y otras manufacturas iguales se emplean diariamente 70 hombres. En la jurisdicción de la mencionada villa hay tres ferrerías de sartenes de corto rendimiento por alta de agua suficiente para mantener la elaboración en todo el año. En Vizcaya se fabrica el herrage y la clavazón y hay fraguas en donde se forjan instrumentos de hierro para la agricultura. Apenas hay casa en la villa de Ochandiano en donde no haya una fragua de clavos y herrages y se regula en 40 quintales de hierro el que se emplea en todas cada día. En la villa de Elorrio se trabaja con la mayor perfección y hermosura el hierro y lo mismo en otras Anteiglesias de la Merindad de Durango”</em>.</p>
<p><a href="#_ftnref4" name="_ftn4">[4]</a> En Bizkaia, las primeras referencias escritas a las manzanas datan de la Alta Edad Media; a mediados del siglo XI se empieza a tener documentación escrita con referencias a la agricultura. De las donaciones y cartularios monasteriales se recogen menciones a “arbores pomiferas” (Busturia 1051), “Kasas terras et manzanares et pomares” (Bermeo 1053), “cum terris, ortis et pomiferis arboribus” (Iurreta 1072), (Orduña 1075), etc. Merece mención el pasaje que, en el Poema de Fernán González (siglo XIII) sobre la supuesta batalla de Hacinas hacia el año 930, se refiere al Conde Don Lope diciendo: “Don Lope el vizcaíno, rico de manzanas, pobre de pan y vino”. Este pasaje de la historia tan estudiado y debatido por los historiadores y escritores, refleja la situación agraria en la Bizkaia de la época. De los extensos manzanales, expansión e importancia en la Edad Media dan cuenta diversos viajeros, así como la documentación general existente referida a las Ordenanzas Forales y locales, impuestos, litigios, etc. El manzano es el cultivo más abundante en la Bizkaia medieval. Aparecen manzanales alrededor de las villas, en las heredades, en montes y lugares apartados; y la sidra se producía en casi todas las caserías con destino de autoabastecimiento y venta en las villas. De la expansión de las manzanas de Bizkaia queda constancia por autores franceses de que en Normandía algunas variedades proceden de Bizkaia importadas durante la Edad Media. El manzano es un cultivo muy protegido y regulado por las distintas Ordenanzas y Fueros de los siglos XIV, XV y XVI, tanto de Bizkaia, Encartaciones, Merindad de Durango y otras como las de las villas de Bilbao y Gernika; era tal su protección que incluso se penaba con la muerte algunas infracciones; asimismo se regulan los cuidados que necesita el cultivo, los contratos de explotación entre propietarios del terreno y plantadores y demás aspectos. Es preciso destacar la importancia de la Colegiata de Zenarruza como ejemplo de este tipo de explotación en la Edad Media.</p>
<p>A lo largo del siglo XVII se incrementan las roturaciones de los terrenos en beneficio del trigo y el maíz, a costa de los manzanales y otro tipo de arbolado. Los cronistas y datos del siglo XVIII así lo confirman. A partir de estos siglos su plantación y consumo se fueron reduciendo debido, entre otras razones, al incremento del consumo del vino. Este se pagaba más y el gusto de los vizcaínos también había cambiado. A partir del siglo XVIII, se ponen en marcha distintas iniciativas para fomentar la plantación y cuidado de los manzanos. La Real Sociedad Bascongada de Amigos del País, ante la regresión del cultivo de la manzana y el consumo de la sidra en Gipuzkoa y Bizkaia, pone en marcha unas actuaciones relativas al estudio, cría y cuidado de manzanos: podas, viveros, injertos, estercolados, etc.; en los extractos de las Juntas Generales de 1775, 1778, 1781 y 1784, se recogen diversas reflexiones sobre la decadencia del cultivo así como datos de experiencias y técnicas apropiadas para su mejora.</p>
<p>De todas formas a lo largo del siglo XIX y primeros del siglo XX, el consumo de la sidra se mantiene en el medio rural mientras que en los centros urbanos prácticamente desaparece. En el Archivo Foral de Bilbao y Gernika se pueden encontrar datos estadísticos y expedientes relativos al arriendo de los arbitrios municipales sobre las sidras consumidas en el municipio. Tomado de <a href="http://www.bizkaia.eus">www.bizkaia.eus</a>.</p>
<p><a href="#_ftnref5" name="_ftn5">[5]</a> Tierras que se cultivan por primera vez.</p>
<p><a href="#_ftnref6" name="_ftn6">[6]</a> El ímpetu roturador que hemos observado en la zona holohúmeda a lo largo del XVII no sólo afectó a tierras incultas, pastizales y bosques, sino también, y probablemente sobre todo, a castaños y muy especialmente a manzanales. Costes de oportunidad o necesidades, más bien, urgían esta alternativa de maíz-trigo sobre manzana-castaña. Los cronistas del siglo XVIII certificaron este proceso, referido a manzanares, llegándolo incluso a adscribir al mismo siglo XVI. L. M. BILBAO BILBAO-E. FERNÁNDEZ de PINEDO “La producción agrícola en el País Vasco (1537-1850)” 129.</p>
<p><a href="#_ftnref7" name="_ftn7">[7]</a> Estos juncales eran abundantísimos en todo lo que hoy es la Vega de Ansio. El cauce del Galindo, ocupando el espacio del prehistórico meandro y la poca altitud del mismo hacía que el influjo de las mareas fuese muy intenso. De hecho, en el espacio se ubicaron desde la edad media unos pequeños puertos (Beurko, Causo y Galindo) para la exportación del mineral que procedente de las veneras se llevaba en gabarras hasta el embarcadero de San Nicolás en la Punta.&nbsp; A esta amplia zona se denomina en la cartografía como “El Juncal”.</p>
<p><a href="#_ftnref8" name="_ftn8">[8]</a> Terreno comunal, a las afueras de un pueblo, que se destina a eras y en el que se pueden reunir los ganados de todos los vecinos.</p>
<p><a href="#_ftnref9" name="_ftn9">[9]</a> La identificación, tan firmemente consagrada, entre borona —nombre que acabará asumiendo el maíz— y mijo no parece ser tan segura, aunque también es cierto que la documentación más al uso los confunde e identifica. Así, en libros de fábrica de Alava, consultados para fechas muy primeras del siglo XVI, se utiliza indistintamente, de un año para otro, los nombres de mijo o de borona. En la Summa de Geografía, de FERNANDEZ ENCISO, se explicita que en el País Vasco «comen pan de mijo: a la que llaman borona» (tomado de R. FLORANES, La supresión del Obispado de Alava, B.H.V., T. I, Madrid, 1919, p. 33). Sin embargo, otros textos más precisos las diferencian. Por ejemplo, las Averiguaciones de 1537-41, al distinguir expresamente el mijo de la borona en el listado de precios de tasa de los diferentes frutos diezmados, aunque, significativamente, se les atribuya idéntico valor; con más rigor, como el tema lo merece, la Obra de Agricultura de G. ALONSO DE HERRERA nos advierte que «otra semilla hay que en las montañas hacia Vizcaya llaman borona, es de propiedad del panizo», aunque bien es cierto que, preciamente, atribuye al panizo similares características que al mijo, siguiendo la mejor ortodoxia fitotécnica (ed. B.A.E., Madrid, 1970, pp.42 y 41); Noticias geográficas de los pueblos de la costa de Vizcaya y Guipúzcoa, referentes a Fuenterrabía, parecen corroborar este aserto, al explicitar entre las cosechas «trigo, panizo, mijo y maíz.. » (Col. Vargas Ponce, B.R.A.H., 9-22-4-4179, f. 371 vº). Bien puede suponerse a la borona como una variedad de la familia del mijo o del panizo, mejor adaptada a la ecología vasca, y que por deslizamiento semántico se asimilaba indistintamente a uno u otro grano. «El panizo es semejante al mijo, vulgo artachia o mijo pequeño» nos advertirá ITURRIZA (o.c., T. I, p. 141). L. M. BILBAO BILBAO-E. FERNÁNDEZ de PINEDO “La producción agrícola en el País Vasco (1537-1850)”. &nbsp;p.115. Nota 47.</p>
<p><a href="#_ftnref10" name="_ftn10">[10]</a> Esta «revolución del maíz», por utilizar un término discutible, pero consagrado, permitió, como primera y principal secuela, elevar el nivel de autoabastecimiento de una región tradicionalmente deficitaria en granos, bien que éste nunca fue suficiente como para eliminar la dependencia exterior, especialmente en años de crisis. El mayor equilibrio logrado entre recursos alimenticios y población comenzó, no obstante, a irse debilitando a lo largo del último cuarto de siglo, a medida que el incremento de los efectivos demográficos no se veía correspondido por una adecuada capacidad productiva del «sistema agrícola». Esta realidad y el temor, sobre todo, hacia ella fue causa de previsiones que en base a cálculos de la producción interior estimaban las necesarias importaciones, con vistas a su oportuna provisión. Previsiones, tanto más necesarias cuanto en el horizonte económico se oteaban nubarrones de presagio para nuevos y definitivos problemas en la industria y comercio tradicionales, equilibradores otrora de la dependencia agrícola exterior. El estancamiento práctico de la producción, el inicio de un nuevo ciclo de roturaciones y el relanzamiento al alza de los precios conforman el cuadro de indicadores más objetivos de la nueva situación. De la misma manera que la consciencia subjetiva del nuevo estado de cosas se manifiesta en la serie de voces que entre 1767-1787 se alzan clamando sobre el problema y reclamando inaplazables cambios para la reconversión de la economía, en general, o para la reorganización del sector agrario, en particular. L. M. BILBAO BILBAO-E. FERNÁNDEZ de PINEDO “La producción agrícola en el País Vasco (1537-1850)”.</p>
<p><a href="#_ftnref11" name="_ftn11">[11]</a> En el siglo XVIII el mijo será desconocido y la avena y la cebada habrán descendido en valores absolutos y, más aún, en significación relativa. Incluso desplazará a un cereal de invierno, como el centeno y al lino, planta industrial exigente en humedad y que ocupaba, esquilmando, los suelos más propicios para el maíz. Su éxito, desbancando a otros cereales y protagonizando con el trigo los espacios de cultivo, se fundaba, en último término, en sus altos rendimientos comparativos por simiente y superficie respecto a los granos que desplazaba, lo que hacía más que rentable esta operación substitutiva. De este modo, el maíz posibilitó un considerable incremento agrícola, sin que el espacio cultivado tuviera que ampliarse en la misma proporción. L. M. BILBAO BILBAO-E. FERNÁNDEZ de PINEDO “La producción agrícola en el País Vasco (1537-1850), 120.</p>
<p><a href="#_ftnref12" name="_ftn12">[12]</a> En resumen, y siempre con prudente provisionalidad, el maíz se introduciría, tal y como escribiera a fines del siglo XVIII Vargas Ponce, hacia 1576, pero su difusión y generalización, que es lo verdaderamente relevante, fue un proceso -diferente según comarcas y zonas- que se iniciaría y culminaría a lo largo del siglo XVII. En sus fechas últimas tenía ya idéntica o mayor importancia que el trigo. L. M. BILBAO BILBAO-E. FERNÁNDEZ de PINEDO “La producción agrícola en el País Vasco (1537-1850)”, p. 118.</p>
<p><a href="#_ftnref13" name="_ftn13">[13]</a> Los mediocres vinos autóctonos, al amparo de sistemáticos proteccionismos concejiles y de privilegiadas exenciones tributarias municipales, podían resistir con suficiente holgura la competencia de los caldos foráneos, gracias a la práctica de prioridades en la venta y a sus precios finales -sin costes de transportes ni gravámenes de sisas- más asequibles. La oportunidad, sin embargo, engendraba sus propias contradicciones y se convertía en arma de doble filo. Sólo el sostenimiento de los precios hacía viable su concurrencia. Pero tal operación chocaba en la realidad con el alza de los costes salariales, que comprimía beneficios, y con las eventualidades de cosechas y precios. Reducir la producción —práctica a la que se acudió en ocasiones— permitía elevar los precios y derivadamente los beneficios. Pero también conseguía rebajar el período de tiempo reservado a vinos autóctonos —el viedo— y ampliar el necesario para los extraños. Y, asimismo, eliminar las objetivas ventajas comparativas entre ambos vinos y reforzar «subjetivamente» un proteccionismo excesivo y peligroso cara a los consumidores. Ante esta difícil opción de alternativas, el txakolí costero debió de correr suertes muy diversas. Las noticias llegadas hasta nosotros son tan contradictorias como las alternativas ante las que este vino tropezaba. Pueblos y villas hubo, como los de Bilbao, Ondárroa o Lequeitio, que ampliaron sus viñedos. Otros cercenaron cepas y parrales y muchos los arrancaron definitivamente. Pero, como tónica global de la zona, la resistencia al retroceso sería la síntesis más expresiva. L. M. BILBAO BILBAO-E. FERNÁNDEZ de PINEDO “La producción agrícola en el País Vasco (1537-1850)”.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>La Ferrerí­a de Urdandeguieta</title>
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		<pubDate>Tue, 14 Apr 2026 06:21:18 +0000</pubDate>
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<p style="text-align: justify;"><em><a href="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2009/03/urdandeguieta-2.jpg" data-rel="lightbox-image-0" data-rl_title="" data-rl_caption=""><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" data-attachment-id="364" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/la-ferreria-de-urdandeguieta/urdandeguieta-2/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2009/03/urdandeguieta-2.jpg?fit=1180%2C820" data-orig-size="1180,820" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}" data-image-title="urdandeguieta-2" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2009/03/urdandeguieta-2.jpg?fit=1024%2C712" class="alignright size-medium wp-image-364" title="" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2009/03/urdandeguieta-2.jpg?resize=300%2C208" alt="urdandeguieta-2" width="300" height="208" srcset="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2009/03/urdandeguieta-2.jpg?resize=300%2C208 300w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2009/03/urdandeguieta-2.jpg?resize=1080%2C751 1080w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2009/03/urdandeguieta-2.jpg?resize=768%2C534 768w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2009/03/urdandeguieta-2.jpg?resize=1024%2C712 1024w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2009/03/urdandeguieta-2.jpg?w=1180 1180w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a></em>La existencia de mineral férrico en las inmediaciones de Barakaldo es conocida desde épocas muy antiguas. Si a ello sumamos la abundancia de bosques y regatos (elementos básicos para su transformación) y la proximidad del mar -puertos de Huarte, Causo y Galindo- (posibilidad de exportación) nada tiene de extraño la instalación en su término de abundantes ingenios dedicados a su elaboración. Sin duda que a esta abundancia ayudó enormemente la prohibición impuesta por doña Marí­a Dí­az de Haro a la villa de Portugalete y su término de instalar en ella ferrerí­a alguna. De este modo las cuencas del Cadagua y del Castaños quedaron como los lugares privilegiados para la instalación de las ferrrerí­as.</p>
<p style="text-align: justify;">Según Goyo Bañales en la cuenca del Castaños existieron, al menos, «<em>las del entorno de Loiola y Olabarrieta y la masuquera de Saratxu. Cercanas al lugar de Agirza, estaban las de Urdandeguieta y Tellitu y, en el valle de Eskauritza, se hallaban las ferrrerí­as de Eskauritza y de Ragoa y las ferrrerí­as mayor y menor de Urkullu. Más adelante, siguiendo el cauce del rí­o Castaños, se encontraba la tiradera de Aranguren y, finalmente, a la entrada del valle, la ferrerí­a de Bengolea</em>«</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>I.- <span style="text-decoration: underline;">HISTORIA</span></strong></p>
<p style="text-align: justify;">La primera referencia de esta ferrerí­a nos la da LOPE GARCIA DE SALAZAR&nbsp;cuando indica que: «<em><span style="text-decoration: underline;">E [compró] las ferrerí­as de los Vados, e molinos, e la ferrerí­a de <strong>Urdudogieta</strong> comprola, e fiso la ferrerí­a de Achuriaga e el camino de Pucheta</span></em>«. Teniendo en cuenta que el cronista escribe a finales del siglo XV es de suponer que la ferrerí­a ya existí­a para entonces. Posteriormente pasó a ser propiedad de sus sucesores, los Salazar de Galindo, una de las familias más poderosas de Barakaldo en el pasado. Estos fueron dueños no sólo de la ferrerí­a sino también de los montes que la rodeaban, Frados y Burzako (de donde se serví­a la ferrrerí­a), y de los lugares comprendidos entre Loiola, Olabarrieta (Las Barrietas), Lugorriaga y el pico de Mendí­bil. Es decir, de toda la franja de terreno que limita a Barakaldo con Galdames y también una parte del lí­mite con Trapagaran.</p>
<p style="text-align: justify;">También queda constancia documental, según G. Bañales, de que «<em>a comienzos del siglo XVI en esta zona se encontraba la que llamaban ferrerí­a masuquera de Urdandeguieta, propiedad de la familia Tellitu. En el año 1536 Martí­n de Tellitu y su mujer Catalina de Tapia son dueños de la masuquera del lugar de Urdandeguieta, con lo ejidos de Aguirí§a y los arbolares que están junto de dicha masuquera</em>« Esta debe ser la «arrayera» que en 1597 es propiedad, en parte, de Domingo de Eskauriza Telllitu.</p>
<p style="text-align: justify;">La permanencia de la misma es difí­cil de determinar pero la existencia del topónimo «˜Las Mazuqueras&#8217;, que aun pervive en El Regato, no hace sino subrayar la importancia de estos ingenios para la obtención del hierro y su permanencia hasta muy avanzado el Antiguo Régimen. La referencia documental más tardí­a que conocemos de esta actividad data de 1666, y procede de la zona más escarpada de Gí¼eñes, donde los vecinos de los barrios de Saratxo y Tellitu (Barakaldo) encendí­an regularmente el horno de la mazuquera de Urdandeguieta, según afirma Mayte Ibáñez.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>II.-<span style="text-decoration: underline;"> LA FERRERíA</span></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>1.- Ubicación</strong></p>
<p style="text-align: justify;">El conjunto de elementos que conforman la ferrerí­a de Urdandeguieta se encuentra ubicado a unos doscientos cincuenta metros aguas arriba del puente Perines en el que se inicia el pantano Echebarrí­a, sito en el barrio de El Regato (Barakaldo). El acceso a la instalación puede hacerse bien bordeando el citado pantano o bien por el camino que lleva a Tellitu (tomando posteriormente alguno de los senderos que bajan al Aguirza). En ambos casos deberá cruzarse algunas veces el rí­o Castaños.</p>
<p style="text-align: justify;">La plataforma donde se encuentran los edificios de la ferrerí­a está en el término municipal de Galdames&nbsp; y la presa superior, que conformaba un pequeño aljibe, en el de Barakaldo. Es precisamente el arroyo Frades el que hace de lí­nea divisoria de los términos municipales. Nada tiene de extraño que en 1597 sea denominada «arrayera». El actual «mojón delimitador» se encuentra frente a la desembocadura del Frades en el Castaños.</p>
<p style="text-align: justify;">Esta ferrerí­a ocupa un lugar estratégico&nbsp;: la confluencia del rí­o CASTAÑOS y el arroyo FRADES (por su izquierda).&nbsp; El rí­o CASTAÑOS en realidad es la resultante de la suma de las aguas de los Barrancos AGUIRZA (origen en el Eretza y que aporta más del 90% del caudal) y AGUA FRíA (falda sur&nbsp; del Apuko). Confluyen unos doscientos metros aguas arriba de Urdandeguieta. Además es una zona boscosa (donde el roble es abundante) y con posibilidades de acceso para el mineral. Por último no tiene excesivos problemas para la exportación tanto del mineral obtenido como de las pequeñas manufacturas resultantes. POR TANTO&nbsp;: parece un lugar idóneo (mineral, madera y agua) para la instalación de una ferrerí­a.</p>
<p style="text-align: justify;">La llegada del mineral, dada la ubicación de los yacimientos mineros más próximos, seguramente se realizarí­a en caballerí­as siguiendo el curso de los riachuelos (Aguirza o Agua Frí­a) o el viejo camino semicarretil de Tellitu a El Regato.&nbsp; Una vez transformado saldrí­a bien por el citado camino o bordeando el rí­o Castaños. En este sentido parecen existir restos de muros de contención de un camino que saliendo de la misma Ferrerí­a saldrí­a hasta el mismo EL REGATO siguiendo el curso del Rí­o Castaños. Quedan algunos de estos restos junto al Puente Perines prolongándose por la derecha del actual Pantano. De la misma hechura son algunos de ellos en la orilla izquierda por lo que es posible que el camino atravesara el actual pantano en su parte alta.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>2.-&nbsp; Asentamiento</strong></p>
<p style="text-align: justify;">El establecimiento está asentado sobre una <strong><span style="text-decoration: underline;">pequeña plataforma semirectangular</span></strong> junto al cauce del Castaños. Esta plataforma queda actualmente limitada por su derecha por el Rí­o Castaños, por su izquierda por un empinado talud y por el lado Norte por el arroyo Frades. En su lado Sur confluyen el talud y el rí­o Castaños.</p>
<p style="text-align: justify;">El arroyo Frades seguramente no tení­a originalmente su salida donde ahora lo hace sino unos cuantos metros más abajo. Su actual salida es claramente artificial y motivada por su uso en la ferrerí­a.</p>
<p style="text-align: justify;">La plataforma, aún aprovechando un curso fluvial remansado, ha sido muy retocada a fin de lograr espacio suficiente. El talud es resultado de un fuerte trabajo de explanación que ha servido para obtener los metros cuadrados necesarios y, con sus materiales, se ha levantado la parte limí­trofe con el rí­o Castaños. A fin de lograr un cierta uniformidad y proteger la plataforma de la erosión fluvial se construyó en una gran parte del tramo limí­trofe con el rí­o un pequeño muro de contención que ha levantado la plataforma aproximadamente un metro respecto al rí­o.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>3.-&nbsp; El establecimiento</strong></p>
<p style="text-align: justify;">3.1. <span style="text-decoration: underline;">Elementos generales de una ferrerí­a</span></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Hasta principios del siglo XIII</strong>, según Joaquí­n Almunia, <strong>la ferrerí­a</strong> <strong>primitiva era</strong> una instalación muy sen­cilla y de escasa importancia, pues solamente constaba de un <span style="text-decoration: underline;">pequeño horno de calcinación</span> de la vena o minera y <span style="text-decoration: underline;">otro para la reducción del mismo</span>. En este último, mediante una combustión activada por fuelles de cuero y madera se obtení­a una pequeña masa semi-metálica, de la que, mediante un enérgico martillado, se separaba la escoria obteniéndose una barra de metal. La escasa importancia y complicación de estas instalaciones permití­a un fácil traslado al lugar más conveniente para un mayor suministro del combustible y del mineral.</p>
<p style="text-align: justify;">La <span style="text-decoration: underline;">aplicación de la rueda hidráulica</span> a los barquines o fuelles se hace en las Vascongadas probablemente en la <strong>primera mitad del siglo XIV</strong> pues la primera referencia documental sobre el particular la encontramos en el Fuero de Oyarzun, dado por el Rey Al­fonso Xl en el año 1366. Comienza con ello a hacerse necesario el traslado de las «ferrerí­as de ladera», como se las suele denominar, a lugares inmediatos a los cauces de los rí­os o regatos que dispusieran de suficiente cantidad de agua para poder accionar las ruedas.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>A</strong> <strong>principios del siglo XVI </strong>tenemos yalaferrerí­a completa, que habrí­a de mantenerse invariable en su disposición general hasta principios del siglo XIX cuando comienza a utilizarse en Vizcaya el horno alto. Esta ferrerí­a clásica consta de 4 elementos principales, que son:</p>
<p style="text-align: justify;">1.-<strong><span style="text-decoration: underline;">Un horno de calcinación de la vena</span></strong>, que solí­a ser de forma muysimilar a la de un horno de cal, aunque quizá de menor altura. En algunas ocasiones no se calcinaba la vena en un horno sino simplemente en un montón de troncos y ramaje al que se daba fuego.</p>
<p style="text-align: justify;">2.-<strong><span style="text-decoration: underline;">Una soplante</span></strong>, que solí­a ser un juego de dos fuelles, movido por una rueda hidráulica. Estos fuelles eran de madera y cuero, o de madera solamente, y trabajaban alternativamente mediante un dispositivo de ci­gí¼eñal o de balancí­n, para suministrar un soplado continuo en la tobera, que por lo general era un tubo en forma cónica, hecho con chapa de hierro y dirigido con una ligera inclinación hacia el fondo del hogar.</p>
<p style="text-align: justify;">3.-<strong><span style="text-decoration: underline;">El «fogal» u hogar</span></strong>, que consistí­a en una cavidad de profundidad relativamente reducida y recubierta parcialmente con chapas de hierro. Era de forma de tronco de pirámide invertido y cada una de sus caras tení­a su denominación particular. [&#8230;] La masa de hierro semi-fundido, mezclado con escorias, que se sacaba del hogar una vez terminada la operación, se llamaba en cas­tellano <em>«zamarra» </em>y en vascuence, <em>«agoa».</em></p>
<p style="text-align: justify;">4.-<strong><span style="text-decoration: underline;">El martinete</span></strong>, que era todo de madera, excepto la maza, el yunque y algunos aros y zunchos con que se reforzaban algunos de sus componentes.</p>
<p style="text-align: justify;">5.- Además de estos cuatro elementos principales, existí­a <strong><span style="text-decoration: underline;">también un local para el almacenaje del carbón vegetal</span></strong>, generalmente adosado al edi­ficio de la ferrerí­a.</p>
<p style="text-align: justify;">3.2. <span style="text-decoration: underline;">Elementos de la ferrerí­a de Urdandeguieta</span></p>
<p style="text-align: justify;">La ferrerí­a o ferrerí­as de Urdandeguieta se componí­a de varios elementos que, en la actualidad, se encuentran en estado ruinoso y difí­cilmente reconocible. En apariencia está compuesta por dos espacios&nbsp;: una zona elevada lateralmente cuya función está relacionada con el estancamiento y aprovechamiento del agua del arroyo Frades&nbsp;; y la plataforma limí­trofe con el rí­o Castaños, sobre la que se asientan tres edificios y un horno.</p>
<p style="text-align: justify;">3.2.1.- <span style="text-decoration: underline;">El embalse</span></p>
<p style="text-align: justify;">El arroyo Frades hoy dí­a desagua perpendicularmente al Castaños por su margen izquierda y limita por el Norte la plataforma sobre la que se asientan los restos de las edificaciones. Sin embargo este cauce pensamos que no es el original sino que el citado arroyo realizaba un giro por encima del talud y desaguaba unos metros aguas abajo. Así­, al menos, parece sugerirlo la vaguada sobre la que se asienta la presa artificial allí­ construida. El actual desagí¼e viene motivado por esta presa, oculta desde la plataforma, que seguramente serví­a bien para retener el agua a modo de pequeño embalse o bien para elevar el nivel del agua y, de este modo, disponer sin problema de agua en los edificios inferiores.</p>
<p style="text-align: justify;">El agua embalsada se harí­a caer mediante un conducto de madera directamente sobre alguna rueda situada encima del actual arroyo Frades o bien, mediante un estrecho canal de mamposterí­a habilitado por encima del talud, se la harí­a discurrir hacia los primeros edificios. Incluso cabe la posibilidad de la existencia de otro muro de contención en el actual desplome del arroto Frades (al menos eso parece deducirse de los arranques de muro que aún&nbsp; pueden observarse).</p>
<p style="text-align: justify;">En la actualidad el «embalse» está totalmente colmatado de sedimentos formando una pequeña explanada que no permite el paso del agua aunque pueden observarse filtraciones por el antiguo cauce. La presa, hoy en seco, se conserva en bastante buen estado. Construida a base de mamposterí­a aparece firmemente asentada sobre la roca del cauce aunque en su basamento comienza a notarse los efectos del paso del tiempo. En la mitad de su borde superior tiene una apertura de un metro, aproximadamente, que posibilitó el rebase del agua y su continuidad por el arroyo hasta su encauce en el Castaños. La presa tiene una altura máxima de 5,70 metros&nbsp;; en su parte alta una altura de 11 metros y en la base de 7 metros. La anchura es, aproximadamente un metro. Actualmente se encuentra a unos 50 metros del arroyo Frades, lo cual nos indica la extensión que debí­a tener el aljibe.</p>
<p style="text-align: justify;">Del conducto que dirigirí­a el agua por encima del actual arroyo para hacerla caer en una rueda vertical no se conserva nada, salvo el lugar de la embocadura&nbsp;; del posible canal, sin embargo, pueden observarse unos cuantos metros sobre el citado talud. Como hemos señalado anteriormente, cabe la posibilidad de que existiese otra pequeña presa en el punto más alto del talud. Por la longitud del canal (37 metros) podemos deducir que llevaba el agua hasta uno de los edificios iniciales. Restos de este desagí¼e pueden aún observarse en la plataforma</p>
<p style="text-align: justify;">3.2.2.-<span style="text-decoration: underline;"> La plataforma</span></p>
<p style="text-align: justify;">Esta plataforma, situada paralela al rí­o Castaños, tiene unos 1000 metros&nbsp; cuadrados y, en ella, podemos distinguir cuatro construcciones&nbsp;: tres edificios y un horno. Todo ello en un deplorable estado de conservación. Uno de los edificios se encuentra junto al actual desemboque del arroyo Frades. Los otros al fondo de la explanada. Entre ambos extremos (aunque más próximo al segundo bloque de edificios) se ubica el horno.</p>
<p style="text-align: justify;">n <strong>Edificio junto al FRADES</strong>: parece un edificio rectangular con un anexo difí­cilmente reconocible. Bastante amplio (aproximadamente 133 metros cuadrados, sin contar el anexo). Los resto de construcción nos muestra un paramento de piedra bien organizado. Ocupa el ángulo formado por el talud y el actual cauce del arroyo Frades. Es muy posible que el cauce no lo fuese entonces y sólo hubiese sobre él un largo conducto de madera sustentado mediante algún armazón que condujese el agua desde el aljibe superior hacia este edificio. Tras ser utilizada irí­a a parar al inmediato Castaños. En este caso servirí­a para mover alguna rueda de eje horizontal. De este edificio se conserva un pequeño lienzo junto al Frades (sobre el que posiblemente apoyase la rueda) y una angulosa y baja pared frente a este lienzo que cerrarí­a el edificio. En ambos, y dispersas por el suelo, pueden verse abundantes piedras calcinadas reutilizadas como elementos constructivos. En el mismo cauce del rí­o se encuentran restos muy significativos de primitivas coladas.</p>
<p style="text-align: justify;">n <strong>Edificios del fondo</strong>: aparentemente son dos edificaciones ligeramente separadas una de otra. Cerrando la plataforma (aún se conserva parte del muro junto al rí­o Castaños) puede observarse un recinto de unos 80 metros cuadrados que, posiblemente, sirviese de almacén). Junto a él una segunda edificación de unos 110 metros cuadrados que ocupa la plataforma desde el talud hasta el rí­o. Hacia esta edificación parece discurrir el canal que proviene del aljibe y, por tanto, en ella debieron existir algunos mecanismos (fuelles?) que necesitasen dicha energí­a. El edificio servirí­a para trabajar el hierro fundido en el cercano horno. Muros construidos en piedra sin labrar. Los edificios (como el anterior) posiblemente tuvieron cubiertas de madera y, sobre él, teja (de la que se puede encontrar abundantes fragmentos en los alrededores).</p>
<p style="text-align: justify;">n <strong>El horno</strong>: como hemos indicado se encuentra próximo a este último edificio. Tiene forma circular con un diámetro interno de unos 4 metros. Sus paredes (de piedra bien comprensada) tienen un grosor mí­nimo de 50 centí­metros aunque es variable. Posiblemente asientan sobre la plataforma aunque hoy dí­a el fondo del horno se encuentra parcialmente colmatado de materiales y tiene una profundidad de 1,20 metros. Exteriormente no se aprecian estas paredes por estar revestidas de tierra a modo de túmulo. En su origen levantarí­a algunos metros sobre la actual superficie. En la parte orientada hacia el rí­o se aprecia otro muro envolvente que, seguramente, contendrá la salida.</p>
<h5>Escrito por Mitxel Olabuenaga</h5>
</div>
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		<title>RECORRIDO HISTÓRICO 70: el Molino de marea de San Juan: una penosa destrucción</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Ezagutu Barakaldo]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 10 Apr 2026 06:41:58 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<div><img width="300" height="225" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=300%2C225" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?w=1100 1100w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=300%2C225 300w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=1024%2C768 1024w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=768%2C576 768w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=1080%2C810 1080w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" data-attachment-id="10611" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/barakaldo-de-aldea-a-ciudad/122_1100x/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=1100%2C825" data-orig-size="1100,825" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;4&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;Canon PowerShot SX50 HS&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;1581853561&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;4.3&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;160&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0.00125&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}" data-image-title="122_1100x" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=1024%2C768" /></div>La existencia de molinos está bien documentada en la Historia de Barakaldo[1]. La dedicación agraria de la población y la existencia de buenos “regachos” favorecía su instalación en el entorno, sobre todo en las orillas del arroyo Castaños-Galindo. El mapa de Goio Bañales nos muestra la realidad de las aceñas y molinos ubicados en la [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div><img width="300" height="225" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=300%2C225" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?w=1100 1100w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=300%2C225 300w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=1024%2C768 1024w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=768%2C576 768w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=1080%2C810 1080w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" data-attachment-id="10611" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/barakaldo-de-aldea-a-ciudad/122_1100x/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=1100%2C825" data-orig-size="1100,825" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;4&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;Canon PowerShot SX50 HS&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;1581853561&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;4.3&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;160&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0.00125&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}" data-image-title="122_1100x" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=1024%2C768" /></div><p>La existencia de molinos está bien documentada en la Historia de Barakaldo<a href="#_ftn1" name="_ftnref1">[1]</a>. La dedicación agraria de la población y la existencia de buenos “regachos” favorecía su instalación en el entorno, sobre todo en las orillas del arroyo Castaños-Galindo. El mapa de Goio Bañales nos muestra la realidad de las aceñas y molinos ubicados en la anteiglesia<a href="#_ftn2" name="_ftnref2">[2]</a>.&nbsp;</p>
<p>No obstante, también existió un tipo de molino que no se aprovechaba del agua de los ríos sino del agua del mar; de ahí su nombre de “molino de marea”. Obviamente debía estar cercano al influjo de las mareas por cuanto la clave de su funcionamiento estaba en “embalsar” el agua que la subida de la marea había aportado a la “antepara”, “depósito de agua” o “embalse” y dejarla luego abatirse sobre las ruedas. En este recorrido presentamos el excelente trabajo de Juan Cordón<a href="#_ftn3" name="_ftnref3">[3]</a> sobre el “Molino de marea o de agua salada, denominado San Juan”.</p>
<p>Se hallaba situado a la altura del punto kilométrico 120,600 de la carretera N-634 (Bilbao-Santander), entre los barrios de Retuerto (Barakaldo) y Ugarte (Trapagaran). Desde este punto de la carretera se bifurcaba el camino que, a unos 200 metros, terminaba en la puerta del edificio molinero. Estaba levantado en la orilla izquierda de uno de los meandros del río Castaños. En la actualidad (2016), el espacio está ocupado por la “Solución Ugaldebieta» (autovía). Anteriormente, la franja de terreno que separa el molino de la carretera eran campas, <em>«para hierba”, </em>y a primeros de siglo XX estaba sembrada de trigo. A los bordes del río Castaños y los arroyos Guliendo y el Ledal, abundaban los <em>carrizos y espadañas, </em>así como diversos <em>juncos, </em>formando un gran cañaveral. Los muros de tierra de la balsa del molino y las riberas de estos ríos estaban «pobladas» de tamarises.</p>
<p>A un kilómetro, en línea recta -río abajo- y a unos tres por camino, se halla El Juncal, barrio de Trapagaran (desaparecido), que estaba formado por viviendas en un mismo edificio, del que destaca la «casa del amo»,&nbsp; una ermita y, en la delantera de éstos, en otros tiempos, una era.</p>
<p><strong>&nbsp;</strong></p>
<p><strong>1.-&nbsp; <u>Edificio</u></strong></p>
<p><strong>&nbsp;</strong>El edificio del Molino «San Juan» lo componían la vivienda, con dos plantas, y el molino en sí. Las paredes de la vivienda eran de mampostería<a href="#_ftn4" name="_ftnref4">[4]</a>, con piedra arenisca, hasta el primer piso. Los muros de la primera planta y el camarote estaban levantados con ladrillo macizo, raseados con argamasa en el exterior. El tejado vertía a dos aguas tanto en la vivienda como en el propio molino.</p>
<p>La fachada principal tenía puerta, con abertura, para observar el exte­rior; a la derecha de ésta existían una ventana, sobre la fregadera de la coci­na. En el primer piso se observaba el balcón y dos ventanas, a cada lado de éste, que daban luz al salón de la casa. En las paredes laterales había dos ventanas por las que entraba claridad a las habitaciones superiores. Las ventanas de la primera planta y la puerta del balcón tenían dos hojas, con cristales. La ventana de la planta baja estaba rebajada con ladrillo y cemen­to, resultando una pequeña ventana con un barrote. En otro tiempo era de madera. La puerta de entrada tenía clavos y una herradura clavada en la zona superior. Todos los huecos descritos tenían marcos de madera.</p>
<p>El interior de la planta baja estaba formado por una portalada -en el suelo había incrustada media piedra molar con estrías curvas-. A la dere­cha de la portalada estaba la cocina, con fuego bajo, y desde aquí se accedía a una habitación. Posteriormente se reformó, según la necesidad de los habitantes, al no trabajar el molino.</p>
<p>Rebasadas las escaleras de acceso al piso superior se entraba al departa­mento de molienda. El edificio no ha tenido luz eléctrica. Como luz artifi­cial se ha utilizado un candil de aceite y en época más cercana de petróleo o carburo. Finalmente de butano.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>2.- <u>El molino</u></strong></p>
<p><strong>&nbsp;</strong>El molino estaba dividido en dos departamentos: El departamento de molienda, con seis juegos de piedras para moler, y al otro lado de los cana­les, el almacén, donde estaba situada la compuerta, por la que, una vez levantada, penetraba el agua salada a la balsa.</p>
<p>Los seis juegos de piedras los formaban dos molares cada uno. La infe­rior, fija y con estrías rectas, y la superior, giratoria con el rodete de bron­ce, tenía los canales curvos.</p>
<p>Para que giraran las piedras superiores, las «francesas», había que manipular la palanca, colocada delante de las tolvas harineras, con la que se accionaba la abertura de los «chiclones» correspondientes por los que caería el agua a los rodetes, haciéndolos girar y éstos, a su vez,&nbsp; mediante ejes de madera, a las piedras cuya palanca de accionamiento estaba situada delante.</p>
<p>En 1978 dos juegos de piedras estaban a la vista, no existían las tolvas para «el grano» y sólo estaban protegidos dos juegos. Por los años 40, un juego de pie­dras fue trasladado a otro molino de la zona de las minas.</p>
<p>El suelo del molino era de madera. Las paredes estaban levantadas en ladrillo macizo, intercaladas con vigas colocadas verticalmente, que partían desde los muros de sillería de los canales de salida de las aguas. En la zona superior de estas vigas descansaban las «tijeras» que sujetaban la viga maes­tra en la que se apoyaban las solivas para la sujeción del tejado, que vertía a dos aguas.</p>
<p>En la fachada bajo la que salían las aguas había dos ventanas con “por­tillo» de madera&nbsp; y una puerta. En el lado que daba a la balsa, en otro tiempo, existía un corredor exterior que comunicaba ambos lados. Por este corredor también se penetraba al molino, a través de una puerta existente cerca del almacén. Los marcos laterales de las venta­nas y puertas partían desde la base de la pared, hasta los aleros, y a una altura determinada -en las ventanas- estaban colocados los marcos inferior y superior, quedando el vano protegido por una «hoja» de madera, con un pequeño cuadro en el centro, por el que entraba la luz.</p>
<p>El almacén se hallaba destruido desde hace varias décadas. En este departamento estuvo situado el horno de la vivienda.</p>
<p><strong>3.- <u>Historia</u></strong></p>
<p><strong>&nbsp;</strong>Se cuenta que en este molino se trabajaba maíz y trigo hasta los años 20 (del siglo XX). Por el año 1940 se intentó ponerlo en funcionamiento, pero con resultados negativos debido al desuso en que se hallaba sumido. En el recuerdo de los vecinos está que se pesaba en arrobas y kilos.</p>
<p>Sobre la utilización de este molino y del embarcadero que estuvo cons­truido en sus cercanías, a finales del pasado siglo, tomando como fuente de información el tomo 174, Libro 10 de Baracaldo, Folio 155 del Registro de la Propiedad, Oficina de Baracaldo, este conjunto es titulado como finca 599 y en su Inscripción Primera dice:</p>
<p><em>«UNA VEGA, denominada de Cáriga, sita en el barrio de San Vicente de Baracaldo. Se comprenden en ella seis casas para otros tantos inquilinos, cuatro horneras y un molino que lleva el nombre de «Agua Salada» y en el cual aparecen colocados seis rue­das volantes movidas a beneficio de las mareas y en condiciones para moler por espacio de más de diez horas cada día. La vega entera com­prende una extensión que medida recientemente ha aparecido un resultado total de cuarenta y dos mil cuatrocientos veintidós estados, ochenta y siete céntimos que equivalen a una superficie de dieciséis hectáreas, trece áreas noventa y una centiáreas. Esta vega está desti­nada a diferentes usos agrícolas y cruza por ella la carretera de Bilbao a Nocedal: limita por Norte con la Ría que desde Retuerto baja a Galindo, con juncal de herederos de Uribe y otros y con terreno pro­pio de dicho Señor Uribe, por Sur con camino antiguo, de común ser­vidumbre entre Retuerto y Ugarte, con la carretera de Bilbao a Noce­dal y con terreno de don Jacinto Burzaco: por Este con terreno de doña María Engracia de Lezama, con otro de herederos del Señor Uribe, con un pedazo de juncal que se dice pertenecer al común de vecinos de Baracaldo</em>«.</p>
<p>En la vuelta de hoja nº 155<em>: </em>Tras citar a varias personas, en la línea cuarta: “<em>y con un pedazo de terreno que la Sociedad Vitoria Maruri y Suñol adquirió por com­pra hecha a Don José del Yermo</em>”. Los edificios no se describen: sólo resulta que limitan por todos vientos con terreno propio. Consta sin embargo de las inscripciones anteriores que dichas seis casas estaban señaladas con los números uno al seis. No parece que la vega, casas y molino que forman la finca de este número estén sujetos a gravamen alguno.</p>
<p>Don José del Yermo y Mendieta, mayor de edad, casado, propie­tario capitalista vecino de Bilbao, adquirió la finca de este número, parte por herencia de sus padres y parte por compra hecha a sus her­manos según inscripciones hechas en folios treinta y uno, veintinueve y cincuenta y cuatro, Libro segundo de los cerrados de Baracaldo: el mismo don José vende la referida finca a favor de la Sociedad comer­cial establecida en Bilbao bajo la razón social de Vitoria Maruri y Suñol compuesta por los señores don José Félix de Vitoria y Echeva­rría, don Víctor Maruri y Palme y don José Suñol y Domenec: habiéndose fijado como precio de la venta la cantidad de doscientos cincuenta y nueve mil ochocientas pesetas de las cuales se pagaron en la presente cincuenta y nueve mil ochocientas, obligándose la Socie­dad compradora a pagar las otras cantidades de doscientas mil en el término de cinco años y en igual número de plazo al respecto de cua­renta mil pesetas cada uno hipotecando en garantía la finca objeto del contrato.</p>
<p>La Sociedad Vitoria Maruri y Suñol inscribe su título de compra­venta otorgado con las condiciones siguientes: “<em>NOVENO. Que es condición precisa e indispensable que los Señores Vitoria, Maruri y Suñol han de respetar el arrendamiento del molino y juncales que se haya celebrado en el día 6 de noviembre marzo de mil ochocientos setenta y cinco por don José Martínez de las Rivas y el señor Yermo, en la villa de Bilbao y por escrituras públicas autorizadas por el Notario del número de la misma, don Serapio de Urquijo con todas sus cláusulas y condiciones y cuya Compañía percibirá así bien las rentas que en aquel documento se expresan efectos y utensilios del inventa­rio mencionado cuya responsabilidad es del mismo Señor Martínez de las Rivas y los productos y rentas de las seis casas, horneras y tal arrendamiento del molino desde once de noviembre último al año actual. DIEZ: Se obliga a don José del Yermo a trasladar el mineral que existe en la misma vega de Cáriga a otro punto distinto para el día treinta y uno del actual y en su defecto quedará aquel mineral por cuenta de los compradores Vitoria, Maruri y Suñol, con la obligación de pagar estos señores al relatante señor Yermo quince reales o sean tres pesetas setenta y cinco céntimos por tonelada según vayan car­gando o disponiendo de ellas, y cuyo importe que resulte de aquel mineral o toneladas que arrogue, si el señor Yermo no dispone de él, lo pagará el señor Vitoria o sea la Compañía que representa a título y en concepto de compra del mismo y a medida que vaya pasando o trasladándose a poder de los mismos hasta su definitiva extinción</em>..» (documento firmado el día 31 de diciembre de 1881)</p>
<p><em>&nbsp;</em>En una de las inscripciones de este siglo, la realizada con fecha 5 de sep­tiembre de 1908 consta el edificio molinero con el nombre de «San Juan».</p>
<p>Con fecha de 1953, con el número de finca 10.112, inscripción primera, se dice así:</p>
<p>«<em>Rústica. Terreno sito en la vega de Cáriga o Careaga, del barrio de San Vicente, término de Baracaldo, que tiene una superficie de 70.562 m. y 40 dms. encuadrados, linda al norte con la ría que des­ciende desde Retuerto a Galindo, proyectada calle Horacio Echeva­rrieta y dársena en proyecto; al sur, carretera de Basurto a Nocedal, resto de donde se regresa y fincas de varios propietarios; al este, la dársena en proyecto y más de donde se regresa; proyectada calle Horacio Echevarrieta y otras fincas. Dentro de este terreno se halla el antiguo molino que hoy no tiene otra aplicación que la de vivienda y lleva el nombre de «Agua Salada», señalado antes con el nº 125 y hoy carece de numeración&#8230;»</em></p>
<p><strong>4.- Anexo: el Molino de marea de Errotabarria</strong></p>
<p>El molino de las junqueras de Llano o Errotabarria, cuyo nombre denota “nueva rueda” (molino nuevo), estaba situado a orillas de la ría, para aprovechar la fuerza motriz de las mareas. Muy próximo a las torres de Luchana, era nuevo en relación al, también molino de marea, de Portu o Puerto, situado al otro lado del monte Rontegui.</p>
<p>Su compra por el Ayuntamiento permite a éste ampliar la vega de Errotabarria y ganar una importante superficie al cauce del río, mediante la construcción de vallados con terrones de tierra no arenosa extraída de las junqueras, encajonada en tablas y maderas sujetas con estacas, protegido todo ello por terraplenes interiores, para impedir que el empuje de las aguas lo destruyera. La obra es costosa y causa continuos gastos su mantenimiento. Pero no sólo beneficia a las arcas municipales pues, al mismo tiempo los vallados levantados impiden se inunden con agua salada las fértiles vegas de las caserías de Vitoricha: Barria, Yarto, Solachu, Sendeja, Maztizarra, Archiquerra y otras.</p>
<p><strong>Molino de “marea” de Errotabarria</strong></p>
<p>La puesta en cultivo de estas vegas, durante el siglo XVIII, transformó el paisaje barakaldés, cuyos vecinos: “… viven (1795) en el cultivo de las tierras y excelentes vegas que de junqueras se han reducido a sembrados de treinta años a esta parte, con lo que se ha aumentado mucho la labranza. Paisaje este que encantará a Jovellanos y a otros famosos viajeros.</p>
<p>En la escritura de arrendamiento del molino se especificaban algunas de las obligaciones de los inquilinos: cada siembra debía echar dos barcadas de arena por cada mil estados; había de mantener la zanja de su suerte o parte limpia y con la misma anchura y profundidad con que la recibió, debía mantener en buen estado los vallados y evitar pastar al ganado en las vegas. La renta de la vega de Errotabarria, el barco del pasaje y una casa suponían –el molino, en 1810, fecha de su venta, era un edificio ruinoso- una fuente importante de ingresos para el ayuntamiento de Barakaldo. Pero, para hacer frente al continuo estado de guerra que desde 1793 sufrió la península, la Zamacolada, y la ocupación de tropas francesas y españolas, a cuyo suministro y abasto tenían que acudir los vecinos, la anteiglesia se vio obligada a vender a particulares la mayor parte de los “propios” municipales, entre ellos las vegas de Errotabarria que fueron adquiridas por ricos comerciantes de Bilbao. En terrenos, ganados a las mareas con el esfuerzo y trabajo de los vecinos de la anteiglesia, fueron lugar de asentamiento de varias empresas que protagonizaron el nacimiento de la industrialización vizcaína.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a> Pueden ver, por ejemplo, las fogueraciones del siglo XVIII</p>
<p><a href="#_ftnref2" name="_ftn2">[2]</a> Los tipos de molino documentados en nuestros testimonios son: el molino o rueda edificado en las orillas de un rio o arroyo, en el punto en que el agua pudiera ser derivada mediante los correspondientes canales; y la aceña o molino pequeño, construido en arroyos de menor caudal. A orillas del mar, en las embocaduras de las rías, el Fuero Nuevo nos ilustra acerca del flujo y reflujo de las aguas. José Ángel GARCÍA de CORTÁZAR y Cía: “Bizkaya en la Edad Media”, II, p.39.</p>
<p><a href="#_ftnref3" name="_ftn3">[3]</a> Eusko –Ikaskuntza. Cuadernos de Sección Antropología-Etnografía 3, 1985. pp. 155-169.</p>
<p><a href="#_ftnref4" name="_ftn4">[4]</a> Procedimiento de construcción en que se unen las piedras con argamasa sin ningún orden de hiladas o tamaños.</p>
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		<title>RECORRIDO HISTÓRICO 68: los obreros se movilizan</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Ezagutu Barakaldo]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 30 Mar 2026 06:45:56 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>
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					<description><![CDATA[<div><img width="300" height="225" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=300%2C225" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?w=1100 1100w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=300%2C225 300w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=1024%2C768 1024w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=768%2C576 768w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=1080%2C810 1080w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" data-attachment-id="10611" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/barakaldo-de-aldea-a-ciudad/122_1100x/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=1100%2C825" data-orig-size="1100,825" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;4&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;Canon PowerShot SX50 HS&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;1581853561&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;4.3&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;160&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0.00125&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}" data-image-title="122_1100x" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=1024%2C768" /></div>El mundo de la “protesta” y “reivindicación” ha existido desde que el ser humano, forzosa o libremente ha comprometido su fuerza de trabajo a un tercero. Las revueltas de esclavos nos son sobradamente conocidas tanto en Egipto como en Roma. Los “motines” (normalmente por encarecimiento de las subsistencias) están documentadas y estudiadas. Con el nacimiento [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div><img width="300" height="225" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=300%2C225" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?w=1100 1100w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=300%2C225 300w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=1024%2C768 1024w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=768%2C576 768w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=1080%2C810 1080w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" data-attachment-id="10611" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/barakaldo-de-aldea-a-ciudad/122_1100x/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=1100%2C825" data-orig-size="1100,825" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;4&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;Canon PowerShot SX50 HS&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;1581853561&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;4.3&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;160&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0.00125&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}" data-image-title="122_1100x" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=1024%2C768" /></div><p>El mundo de la “protesta” y “reivindicación” ha existido desde que el ser humano, forzosa o libremente ha comprometido su fuerza de trabajo a un tercero. Las revueltas de esclavos nos son sobradamente conocidas tanto en Egipto como en Roma. Los “motines” (normalmente por encarecimiento de las subsistencias) están documentadas y estudiadas. Con el nacimiento de la “industrialización” y la introducción de la máquina aparece el “ludismo”. Al mismo tiempo un nuevo tipo de relación patrono-obrero basado no tanto en el paternalismo (que se da) sino en el contrato de trabajo. El incumplimiento de sus bases o la mejora de las mismas motivará la aparición de las reivindicaciones obreras y, para mejorar la presión, el nacimiento del movimiento obrero. En este recorrido presentamos este importante momento de la Historia de la anteiglesia de la imprescindibe mano de Mayte Ibáñez<a href="#_ftn1" name="_ftnref1">[1]</a>.</p>
<p>Hasta los primeros años del siglo XX no se puede hablar de una auténtica estructura sindical socialista ni en Barakaldo ni en el conjunto del territorio vizcaíno<a href="#_ftn2" name="_ftnref2">[2]</a>. Y en el caso de la anteiglesia puede resultar extraño porque se trata del área más densamente industrializada de todo el Señorío. De hecho las primeras influencias del movimiento socialista vienen de la mano de los líderes de Bilbao.</p>
<p>Esta circunstancia un tanto paradójica se explica en gran medida por el enorme peso específico de la empresa Altos Hornos que ya en 1903<a href="#_ftn3" name="_ftnref3">[3]</a> tenía unos jornales compara­tivamente elevados para sus cerca de 5.000 obreros, situación que se mantenía en 1908<a href="#_ftn4" name="_ftnref4">[4]</a>.</p>
<p>Altos Hornos contaba al mismo tiempo con una amplia red de instituciones benéficas para sus empleados: pensiones para los jubilados, viviendas, cooperativas, tres escuelas particulares de instrucción primaria, dos de artes y oficios, dos hospita­les donde se asistía a los obreros enfermos o accidentados<a href="#_ftn5" name="_ftnref5">[5]</a>&#8230; Como señala Fusi, con este tipo de prestaciones la competencia por lograr una colocación en la empresa era grande, y en muchos casos sólo podía obtenerse mediante algún tipo de recomenda­ción o favor. «Todo ello unido a una relativa estabilidad de empleo contribuyó sin duda a fomentar la fuerte lealtad de un numeroso núcleo de trabajadores hacia la compañía»<a href="#_ftn6" name="_ftnref6">[6]</a>.</p>
<p>En Barakaldo no se crearon sociedades obreras hasta 1898. Fue la de Oficios Varios, cuyo expreso objeto era la «resistencia», la primera en ver la luz, con domicilio en la calle San Juan nº 18. Existían ya entonces dos agrupaciones de socorros mutuos como eran “La Primitiva” (1885) y “San Vicente de Paúl” (1889), sin ningún tipo de intencionalidad política o sindical<a href="#_ftn7" name="_ftnref7">[7]</a>. La Agrupación Socialista de Barakaldo no se constituye hasta 1902.</p>
<p>El escaso arraigo inicial del socialismo se puso de manifiesto de una forma palpable con la huelga de 1890, en la que fracasaron los intentos de Perezagua<a href="#_ftn8" name="_ftnref8">[8]</a> de aprovechar la demanda laboral para extender su radio de acción en municipios hasta entonces tan reticentes como Barakaldo y Sestao aunque, según Olabarri, supuso el primer ensayo de movilización general promovido desde la órbita socialista.</p>
<p>Los inicios de los años 90 del siglo XIX fueron de una profunda crisis que repercutió en las relaciones laborales. En febrero de 1895 se calculaba en un diario vizcaino que más de cinco mil personas se habían visto obligadas a abandonar la cuenca del Nervión, “notándose más esa emigración en los pueblos de Baracaldo y Sestao”. Nada tiene de extraño que a partir de junio de 1899 comenzasen las movilizaciones sobre todo por peticiones salariales lo cual motivó la intervención del Ejército que se alojó en las propias instalaciones de AHV.</p>
<p>Así las cosas, el día 1 de agosto, el socialista Merodio, en representación de los obreros en huelga, envió un escrito al Gobierno Civil formulando una serie de condiciones para el cese de los conflictos y la reanudación de los trabajos:</p>
<p>1ª Reconocimiento del derecho que los obreros tienen de pertenecer a las asociaciones de resistencia.</p>
<p>2ª Admisión en la fábrica de todos los obreros que fueron despedidos.</p>
<p>3ª Que sea potestativo de los obreros el ir o no a ocupar puestos de otros trabajadores declarados en huelga, sin que puedan ser despedi­dos del trabajo en caso de negarse a ello.</p>
<p>La empresa no aceptó ninguna de las peticio­nes. Pero el conflicto se estaba alargando demasiado y los obreros, desmoralizados, se fueron incorporando al trabajo. El día 13 los socialistas daban por terminada la huelga, reconociendo su derrota. Cierto es que las movilizaciones se saldaron con un rotundo fracaso&nbsp; pero el grado de concienciación de la masa trabajadora era mucho mayor ahora sobre todo cuando el encarecimiento de los precios desde 1897 se convertiría en un problema acuciante junto con la demanda de mano de obra<a href="#_ftn9" name="_ftnref9">[9]</a>.</p>
<p>De todas formas las movilizaciones obreras de estos años, hasta la Primera Guerra Mundial al menos, estarán protagonizadas básicamente por el sector minero, cuyas condiciones sociales y de trabajo eran infinitamente más duras que las de los empleados en las fábricas: problema de las cantinas, subordinación a los capataces, trabajo a destajo y una actitud empresarial<a href="#_ftn10" name="_ftnref10">[10]</a> mucho más intransigente, si cabe. Sobre este particular se quejaban varios vecinos de Gallarta, denunciando unos «vergonzosos hechos» que suponemos serían prácticas habituales en los barrios del Regato y Arnabal en Barakaldo.</p>
<p>«<em>Respecto a los capataces, sus casas están siempre llenas de jorna­leros y ¿cómo les van a faltar con los medios que emplean para conse­guirlos? Llega a la mina uno o más jornaleros, se presentan al capataz y le preguntan: ¿Nos da usted trabajo? El les contesta: si venís de posada a mi casa, sí. Los medios que emplean para conservarlos y explotarlos son los siguientes: ordena el contratista en un día festivo que en alguna reparación se ocupen 8 ó 10 jornaleros. Pues éstos siempre serán los que el capataz se tome la libertad de escoger, que siempre son los que tiene en su casa.[&#8230;] Ordena el contratista despedir cierto número de jornaleros por suspensión de uno o más trozos de mina. Pues en este caso serán siempre los despedidos muchos pobres padres de familia y vecinos de estos barrios, pero nunca jóvenes ambulantes que estén de posada en casa de los capataces</em>«<a href="#_ftn11" name="_ftnref11">[11]</a>.</p>
<p>En 1902 se produjeron una serie de huelgas parciales en las diversas explotacio­nes mineras de Barakaldo, todas ellas de escasa incidencia: la de Luchana-Minnig, motivada por reivindicaciones salariales, fue secundada por 56 empleados, desde el día dos de junio hasta el nueve del mes siguiente. Según el parte oficial de la compa­ñía la resolución del conflicto se llevó a cabo por acuerdo de los obreros. Los mineros de la Orconera, en huelga durante diez días entre los meses de junio y julio, solicita­ban sin embargo una reducción de la jornada laboral. En este caso la movilización, también según la versión de la patronal, se «extinguió por sí misma».</p>
<p>Mayor éxito obtuvieron las movilizaciones de 1903, que se saldaron con una derrota momentánea de la patronal minera. En este caso los obreros reclamaban la verificación semanal del pago para impedir que, desprovistos de efectivos, se viesen obligados a adquirir con fianza los víveres en los barracones, con un incremento en el precio y un deterioro de calidad que el comercio libre impediría. Solicitaban por ende el cese de las cantinas y barracones obligatorios. El día 30 de octubre, y tras la intervención negociadora del general Zappino, los empresarios mineros accedieron a ambas peticiones.</p>
<p>El alquiler de las viviendas fue otro problema que causó abundantes incidentes en el propio Barakaldo. El intento de desahucio de Policarpo Barrio (16 de mayo) motivó que varios vecinos de la calle San Juan y sus inmediatas en señal de protesta colocaron sus muebles sobre las vías del tranvía y del ferrocarril de Bilbao a Portugalete. En tanto, los propietarios de las viviendas (entre ellos nombres como los del ex-alcalde Tomás de Begoña, Casimiro Zunzunegui, Francisco Arana Lupardo o Ramón Loizaga) declararon tener perfecto derecho a disponer de sus propiedades, al tiempo que no reconocían a la Asociación de Inquilinos como interlocutora válida para ningún tipo de negociación. El desahucio se llevó a cabo tras la intervención de la Guardia Civil y las fuerzas de infantería.</p>
<p>¿Y cuál fue la postura que adoptaron las Agrupaciones socialistas y la Federación de Sociedades Obreras de Vizcaya en todos estos sucesos? Ordenaron a sus afi­nes y afiliados la reanudación del trabajo. Expresamente, se manifestaron en los siguientes términos: «Con ser muy justo lo reclamado por los inquilinos baracaldeses, no es de tal magnitud que con ello pueda comprometerse a toda la clase trabajadora de la Región», y añadían: «Trabajadores desobedeced a los que os vayan propagando una huelga general». Únicamente fueron apoyados por un reducido grupo de anarquistas.</p>
<p>Por lo visto hasta ahora, concluimos que se trató de una movilización popular y espontánea, con una participación muy activa de las mujeres, esposas de obreros que se enfrentaban a diario, como administradoras del presupuesto familiar, con el acuciante pro­blema de ajustar sus escasos ingresos al progresivo encarecimiento de los artículos de primera necesidad. A todo ello se añadía el pago de unos onerosos alquileres, excesivamente raros, por otra parte, para las reducidas y antihigiénicas habitaciones que ocupaban<a href="#_ftn12" name="_ftnref12">[12]</a>.</p>
<p>El descontento que produjo la actitud de los socialistas en el conjunto de la clase trabajadora de Barakaldo es un hecho. Y ello contribuyó en gran medida a esa desmovilización política a la que aludíamos. Por otra parte también los jóvenes socialistas venían manifestando ya desde antes su insatisfacción ante la «rigidez» de los veteranos dirigentes del PSOE. Como alternativa a este estado de crisis del movimiento obrero surgen desde 1903 las Juventudes Socialistas, fundándose la de Barakaldo el 30 de enero de 1904.</p>
<p>Las Juventudes Socialistas revitalizaron la actividad cultural del partido, y colaboraron desde su nacimiento con las fuerzas republicanas, algo a lo que se había opuesto sistemáticamente la cúpula del PSOE. Este trabajo en común, no obstante, no hizo sino presagiar el progresivo acercamiento entre ambos partidos que culminó con las elecciones municipales de 1909 en las que presentaron una candidatura «democrática» que obtuvo un concejal en Barakaldo.</p>
<p>El ambiente social se vio enriquecido por la aparición de determinada prensa de carácter local.</p>
<p>El primer periódico del que tenemos constancia, «<strong>La Voz de Baracaldo</strong>«, se fundó el 13 de enero de 1906. Su director, Guillermo Fernández Rodríguez pertenecía al Círculo Republicano<a href="#_ftn13" name="_ftnref13">[13]</a>. En el año 1909 salieron dos nuevas publicaciones: «<strong>El Cascabel</strong>«, un semanario satírico dirigido por Abilio Fernández Peñafiel, y «<strong>El Eco de Baracaldo</strong>«<a href="#_ftn14" name="_ftnref14">[14]</a> que aparece ya desde esta fecha como un enemigo acérrimo del ideario del nacionalismo vasco. Es en esta fecha, relativamente tardía, cuando empiezan a propagarse en nuestro municipio los postulados de Sabino Arana Goiri que, no obs­tante, tendrán aún una influencia escasa en la sociedad baracaldesa. Para entonces se había constituido ya el batzoki de Retuerto y en años posteriores se crearán el de Burceña y el del Regato. Desconocemos la fecha exacta de su fundación, pero ya en 1923 aparecen incluidos en el Censo General de Asociaciones del municipio.</p>
<p>Este repaso de la prensa local se cierra en el año 1912, cuando aparece la publicación quinquenal “<strong>El Látigo</strong>”<a href="#_ftn15" name="_ftnref15">[15]</a>, fundada por el jornalero Aquilino Gómez Pozo con el expreso deseo de “defender a todos los oprimidos”.</p>
<p>Retomando de nuevo el tema de las movilizaciones obreras, nos situaremos ahora en el año 1906 en el que se produjo el último gran conflicto de la década, seguido de un periodo de relativa calma laboral sólo interrumpido por la huelga minera de 1910.</p>
<p>Los sucesos se iniciaron a finales del mes de agosto, cuando fue despedido por el capataz un obrero del distrito de Triano. No fue éste evidentemente el motivo que paralizó durante diez días el trabajo en todas las minas de Bizkaia, pero sí sirvió para que estallara entonces el profundo malestar de la población minera que meses antes, en un comunicado firmado en La Arboleda el 10 de abril, habla reivindicado ya la reducción de la jornada laboral y la supresión de las tareas. La coyuntura por la que atravesaban estos trabajadores era realmente crítica: unos años de plena alza de precios, en los que además, los empresarios intentaban combatir la caída de la productividad (un 29% entre 1904 y 1907), intensificando las fórmulas de trabajo a destajo.</p>
<p>Las reivindicaciones de abril fueron rotundamente rechazadas por la Asociación de Patronos Mineros de Vizcaya<a href="#_ftn16" name="_ftnref16">[16]</a>. En respuesta a esta postura intransigente, los mineros enviaron un segundo comunicado (23 de junio) en el que se formulaban además dos nuevas peticiones: el reconocimiento de las Sociedades Obreras, y un aumento del 50% en la bonificación de las horas extraordinarias<a href="#_ftn17" name="_ftnref17">[17]</a>.</p>
<p>La despedida del minero de Triano fue el detonante. Se celebraron mítines en Gallarta y la Arboleda, y en este último, se acordó ir a la huelga general. Las autoridades gubernativas, a requerimiento de los patronos, enviaron fuerzas de Miñones y de la Guardia Civil para evitar con su actuación, que ésta se llevara a efecto. Sin éxito porque los obreros secundaron la convocatoria dispuestos en principio a resistir hasta conseguir el logro de todas sus pretensiones. Decíamos en principio, porque el día siete de septiembre se reanudaron los trabajos, sin que nada se hubiese conseguido, dándose por concluida la huelga.</p>
<p>Se produjeron algunos brotes aislados en días posteriores, también sin ningún resultado. Así ocurrió en la mina “Paquita” de Barakaldo, explotada por la compañía Luchana-Mining, donde 40 cargadores de vagones salieron a la huelga reivindicando un cambio en “la forma de sacar la tarea”. También se habían producido otras huelgas parciales en las diversas explotaciones mineras de Barakaldo antes de ésta convocatoria general, conatos que frecuentemente se obvian en las grandes historias del movimiento obrero, pero que a nivel local no dejaron de tener sus repercusiones. Los trabajadores de «Las Julianas», minas del Regato, abandonaron sus respectivas faenas el día 7 de agosto en protesta por dos despidos que consideraban injustificados. Eran un total de 100 los huelguistas, y consiguieron el apoyo de otros tantos mineros de la zona de Arnabal. Como medida de fuerza rompieron las tuberías que conducían las aguas desde el Pantano del Regato hasta las fábricas de «La Vizcaya», «San Francisco» y «A.H.V.». Proyectaron incluso destruir la presa, pero la intervención de la Guardia Civil, acuartelada en las escuelas del barrio, hizo desistir de su empeño a estos mineros que reanudarían sus trabajos siete días después.</p>
<p>Poco tiempo duró la calma porque la huelga general paralizó por completo todas las explotaciones mineras de la anteiglesia. Un reducido grupo de obreros de Altos Hornos (100 de una plantilla que ascendía a 2.666) secundó la convocatoria desde el día 25 hasta el 31 de agosto. El día 23 sesenta operarios de ajuste y calderería de la empresa «Santa Águeda», abandonaban la fábrica al grito de «derecho a la vida y viva la huelga general». Otro tanto hicieron las empleadas de la fábrica Rica y Hermanos de Arbuyo, en Alonsótegui. En este caso no era una cuestión de simple solidaridad: las hiladoras de yute aprovecharon el conflicto para reivindicar la reducción de su jornada laboral.</p>
<p>Entre 1906 y 1910 nos encontramos con un período escasamente conflictivo en cuanto a agitaciones y huelgas<a href="#_ftn18" name="_ftnref18">[18]</a>. Esta calma laboral que preside este período no se explica en ningún caso por una mejora en las condiciones de vida de los obreros. Trabajan las mismas horas, sus jornales siguen siendo reducidos y sin ninguna perspectiva de aumento, sin embargo, el alza de los precios que se opera en estos años, sin alcanzar aún las cotas de 1913, es espectacular.</p>
<p>El encarecimiento de los artículos de primera necesidad era tal que el 13 de junio de 1909 una multitud de baracaldeses se manifestaban por las calles del municipio, aglutinados por un único objetivo: el abaratamiento del pan. El acto, convocado por el Círculo Republicano, contó con el apoyo de otras muchas sociedades de la anteiglesia, algunas, como los Centros Vascos de San Vicente y Retuerto, o el Círculo Tradicionalista, muy poco afines a los presupuestos ideológicos de los organizadores. Ni el Centro Católico, ni la Juventud Socialista contestaron a la invitación. La Agrupación Socialista respondió de una forma un tanto ambigua, excusándose por “tener que cumplir los acuerdos adoptados en el último Congreso Nacional”. Los manifestantes partieron de la Plaza de Vilallonga, con un estandarte en el que se leía “PAN o HAMBRE”, recorrieron las calles del Carmen, Pormecheta (ocupaban casi toda la longitud de esta última) y Arrandi. Se concentraron finalmente en la Plaza de los Fueros desde donde partió una comisión que haría entrega del pliego de peticiones a la autoridad local<a href="#_ftn19" name="_ftnref19">[19]</a>.</p>
<p>El aumento de los precios respondía sin duda a la incapacidad productiva de la agricultura española, a la deficiencia de los transportes, las barreras arancelarias, etc., etc., pero también en gran medida al efecto negativo que sobre los costos de los productos tenía el impuesto de consumos. A los municipios se les permitía has­ta una sobretasa del 120%. Estos elevadísimos recargos daban pie al desarrollo de una importante economía sumergida, proliferando el contrabando en los años espe­cialmente críticos<a href="#_ftn20" name="_ftnref20">[20]</a>.</p>
<p>Tanto las Juventudes Socialistas como las Republicanas enarbolaron duras críticas anticlericales y antimilitaristas. En una época en la que Barakaldo no disponía aún de una infraestructura básica (aguas, viviendas, alcantarillados, servicios públicos&#8230;) para acomodar a una población en constante aumento, muchos de los desvelos del ayuntamiento se dirigían a la rehabilitación y construcción de nuevos templos para su feligresía. La propaganda católica era utilizada también por los empresarios como instrumento para acallar las voces críticas de unos trabajadores con una cada vez mayor conciencia de clase. Cuando en 1910 se planteó en sesión de ayuntamiento la necesidad de reparar la ermita de San Ignacio, unas obras que ascenderían a más de 5.000 pesetas, un grupo de vecinos del barrio se opuso, sin éxito, a esta iniciativa que, a su entender «ningún beneficio reporta al vecindario» y que «sólo sirve para engañar al pueblo en beneficio de varios que viven a la sombra del catolicismo que explotan».</p>
<p>La huelga de 1910, que retomaba las reivindicaciones de la del seis, cerró la década con un éxito parcial de la clase trabajadora. Fue uno de los conflictos más largos que conoció el distrito minero de Bizkaia. Se inició en el mes de julio, llegándose a un acuerdo dos meses después: la jornada laboral quedaba establecida en nueve horas y media (en vez de las 10 del Pacto de Loma) para los meses de septiembre, octubre y noviembre, en este último además de una indemnización de diez pesetas a cada obrero.</p>
<p>En 1911 una nueva movilización, en este caso protagonizada por los trabajadores de los muelles. Un hecho puntual, la Guerra de Marruecos, sirvió una vez más como detonante de un malestar acumulado y generalizado. En Barakaldo numerosos huelguistas intentaron penetrar en el recinto de Fábrica para detener el trabajo de los 600 obreros “leales” a la empresa. Intervino de inmediato la Guardia Civil, adquirien­do los sucesos un grado de violencia que no habían conocido hasta entonces. Los enfrentamientos se saldaron con un obrero muerto, varios heridos y numerosos dete­nidos. Este fracaso tuvo como consecuencia el fortalecimiento de la derecha local (nacionalistas vascos, carlistas y conservadores), y el distanciamiento entre republicanos y socialistas.</p>
<p>La neutralidad de España durante la Primera Guerra Mundial creó la oportuni­dad de un súbito relanzamiento de su economía. El País Vasco conoció entonces una expansión sin precedentes, aunque la contienda conllevó inicialmente una grave para­lización de la industria minera. Las familias del Regato y Arnabal atravesaron por una situación realmente crítica durante los años 1914 y 1915: obreros despedidos, establecimiento de la semana laboral con tres o cuatro días de trabajo&#8230; etc. Proliferaron las suscripciones populares para asistir a los numerosos afectados, y el ayunta­miento desplegó todo su aparato de beneficencia con idéntico fin: ayudas en metáli­co, comedores económicos, potenciación de las obras públicas<a href="#_ftn21" name="_ftnref21">[21]</a>…</p>
<p>El relanzamiento económico, que afectó de manera muy especial al sector sidero-metalúrgico, dio lugar a un notable incremento de la demanda de mano de obra, y por ende, a un aumento de la emigración a Bizkaia. Barakaldo registró en estos años la mayor tasa de crecimiento de todo el Señorío: un 39,78% entre 1910 y 1920. La favorable coyuntura proporcionó a los obreros fabriles un gran poder negociador.</p>
<p>Al finalizar la contienda bélica, una fuerte contracción de la demanda europea sumirá a la industria vasca, y estatal en general, en una profunda crisis económica, que unida al desconcierto político y a la agitación social, harán de los años 1918-­1923 el período más conflictivo de la historia laboral de Bizkaia. Tras el fracaso de la huelga de 1917 se producirá una derrota de los partidos de izquierda en las elec­ciones locales y el PNV consiguió, por ejemplo, minorías de cierto relieve en Barakaldo. En 1919 se producen ya una serie de conflictos que preludiarán las movilizaciones de años anteriores<a href="#_ftn22" name="_ftnref22">[22]</a>.</p>
<p>A partir de 1921 se manifestará ya con total crudeza la crisis económica. Habían desaparecido ya las ventajas de la Primera Guerra Mundial, coyuntura que no fue utilizada por las industrias para invertir capital y modernizar sus instalaciones. La siderurgia vizcaína se había quedado obsoleta y sus productos eran ahora muy poco competitivos en el mercado internacional. Algunas empresas cerraron sus puertas, otras recurrieron a la reducción de los salarios, del personal empleado y de la jornada laboral. En marzo de 1921 había un total de 483 obreros en paro forzoso en el municipio, y 309 con reducción de jornada<a href="#_ftn23" name="_ftnref23">[23]</a>.</p>
<p>Un año después, en marzo de 1922, la situación se había recrudecido. Eran ya 832 los obreros en paro forzoso y 320 los que trabajaban con reducción de la jornada semanal. El 4 de mayo de este mismo año los patronos del gremio de Hierros y Metales establecen como única salida frente a la crisis la rebaja de los salarios en un 20%. El día 5 de mayo unos 28.000 obreros metalúrgicos se declararon en huelga. Altos Hor­nos cerró su fábrica de hoja de lata, La Iberia, y algunos departamentos de Sestao. En este estado de cosas los huelguistas no aspiraban tanto a mejorar su nivel de vida como a mantener el alcanzado. Cerca de 3.000 obreros de Barakaldo secundaron la durante tres meses. La prolongación del conflicto sumió en la más absoluta pobreza a centenares de familias que tuvieron que ser socorridas con fondos munici­pales: el ayuntamiento destinó una partida de 5.000 pesetas para los hijos de los huelguistas metalúrgicos.</p>
<p>Mientras el Sindicato Metalúrgico estuvo dominado por los comunistas, partida­rios de una línea de máxima resistencia, la situación no experimentó ningún cambio. Pero a finales de julio perdieron la mayoría en la Comisión de huelga, haciéndose con el control de la misma los socialistas, que pusieron fin al conflicto admitiendo una rebaja salarial del 8%. Después de 67 días se reanudaban los trabajos en todas las empresas del municipio. Sólo 92 operarios de la Compañía Orconera continuaron la huelga hasta que se llegó finalmente a un acuerdo con el Sindicato Minero, por la mediación de la Junta Local de Reformas Sociales.</p>
<p>Este período de movilizaciones obreras se saldó con el derrumbamiento de todo un sistema político. En 1923 la Dictadura del general Primo de Rivera ponía fin a la Restauración. Las restricciones impuestas por el nuevo régimen, unidas a la lógica apatía social derivada de las últimas y dramáticas movilizaciones condujeron a unos altos de casi nula conflictividad laboral.</p>
<p><strong>&nbsp;</strong><strong>&nbsp;</strong></p>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a> Mayte IBÁÑEZ “Barakaldo” pp. 15 y ss.</p>
<p><a href="#_ftnref2" name="_ftn2">[2]</a> Según Olávarri Gortázar, no existió en Vizcaya entre 1885 y 1923 ninguna organización que federara a todos los sindicatos y sociedades de la provincia adheridos a la UGT, aunque la Federación Local de Sociedades Obreras de Bilbao, domiciliada en el Centro Obrero (después Casa del Pueblo), fundado en noviembre de 1891, sirvió en muchas ocasiones, sobre todo a través de la convocatoria de Congresos provinciales de sociedades obreras, de nexo de unión entre ellas. No existieron federaciones mineras hasta 1903, y en 1909 se creó un Sindicato Minero. Pilar LESEDUARTE “Los pueblos mineros” p. 43. Cipriano RAMOS (“Sestao” p. 233) afirma que entre 1890 y 1893, lo socialistas crean en Bilbao varias sociedades por oficios, pero el sistema no proporcionó buenos resultados. En las elecciones generales de 1891, la Agrupación Socialista de Bilbao nombró a Pablo Iglesias candidato por Bilbao y a Facundo Perezagua, por Valmaseda, donde votaba la zona fabril y minera. La candidatura de Perezagua fue derrotado estrepitosamente por la de los magnates industriales: Martínez Rivas (4.326 votos) y Víctor Chávarri (4.004). El dirigente socialista obtuvo unos escasos 215.</p>
<p><a href="#_ftnref3" name="_ftn3">[3]</a> En esta fecha el personal masculino de la fábrica percibía unos ingresos medios diarios de 5 pesetas, frente a las 3,78 de los empleados de «Eléctrica del Nervión», los 3,20 de los hombres dedicados al transporte terrestre en la compañía Franco-Belga, o los 4 de las firmas Serapio Goicoechea y Casimiro Zunzunegui.</p>
<p><a href="#_ftnref4" name="_ftn4">[4]</a> Los varones de más de 16 años cobraban en AHV ya un jornal diario que oscilaba entre las 3 y 12 pesetas, según las diversas cate­gorías profesionales. El salario máximo de los empleados de «Rica Hermanos y Cía.» se establecía en 3,25 pesetas, el de la Luchana Minning en 3,30, el de la Unión Eléc­trica Vizcaína en 4, el de la fábrica de tubos de barro de Luis Castillo en 3,25&#8230; etc., etc.</p>
<p><a href="#_ftnref5" name="_ftn5">[5]</a> Los patronos mineros dedicaron innegables esfuerzos a la creación de una importante infraestructura minera pero, en otro orden de cosas, dejaron abandonada la infraestructura urbana. Los barrios mineros, nacidos en espacios rurales, se transformaron en zonas deprimidas, en las que no se realizó inversión alguna. Pilar LESEDUARTE “Los pueblos mineros” p. 14.</p>
<p><a href="#_ftnref6" name="_ftn6">[6]</a> FUSI, Juan Pablo: «Política Obrera en el País Vasco 1880-1923». Madrid 1975. P. 77.</p>
<p><a href="#_ftnref7" name="_ftn7">[7]</a> En todo el movimiento “caritativo-social” de la Iglesia tuvo singular importancia la Encíclica Rerum Novarum de León XIII (1891). “En 1908, entre las 55 organizaciones obreras católicas de Vizcaya, las baracaldesas era: Unión Católica del Trabajo Alonsotegui, Centro Católico Obrero y la Sociedad de Socorros Mutuos de San Vicente de Paúl”. Pedro SIMÓN “San Vicente de Barakaldo” p. 250, Nota 262.</p>
<p><a href="#_ftnref8" name="_ftn8">[8]</a> Facundo Perezagua Suárez nació en Toledo el 27 de noviembre de 1860. Comenzó a desarrollar su compromiso sindical en la Sociedad de Obreros en Hierro y demás metales “El Porvenir”. Allí entró en contacto con el ideario socialista. Conoció a Pablo Iglesias y decidió ingresar en la Agrupación Socialista de Madrid, hecho que aconteció el 9 de mayo de 1884. Al parecer, Pablo Iglesias, habida cuenta de la valía como socialista de nuestro protagonista, había querido que se trasladara a Barcelona, pero decidió marchar a Bilbao, aunque no se sabe muy bien las razones de esta elección que, por otra parte, fue fundamental en su vida, ya que durante decenios se convertiría en el máximo exponente sindical y político del socialismo vizcaíno, uno de los más importantes de España, protagonizando un intenso compromiso y no pocas polémicas, hasta su participación en la creación del Partido Comunista de España.</p>
<p><a href="#_ftnref9" name="_ftn9">[9]</a> Resulta también sintomático que en un período de seis años (1899-1905) se crearan en Barakaldo nada menos que 19 asociaciones, la mayoría de ellas de corte sindical y político, que vendrían a sumarse a las cuatro fundadas hasta la fecha: 1899 (Sociedad de Obreros laminadores, cilindreros y oficios similares), 1901 (Juventud Republicana; Centro Gallego -benéfico-recreativa-, Círculo Republicano), 1903 Agrupación Socialista, Cooperativa de consumo de A.H.V., &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Socorros Mutuos Unión Democrática), 1904 (Juventud socialista, La Esperanza -Seguros Mutuos-, Centro Católico Obrero, La Unitaria -Seguros Mutuos-, Peluqueros y Barberos, Círculo Republicano de Retuerto, Obreros, Torneros y Cilindreros), 1905 (Colonia burgalesa -benéfico-recreativa-, Unión Obrera, Sociedad Tradicionalista, Nuevo Círculo Republicano, Batzoki Retuertotarra).&nbsp;</p>
<p><a href="#_ftnref10" name="_ftn10">[10]</a> Tres organismos, jurídicamente distintos, funcionaron desde 1886 hasta 1937 en el ámbito de las actividades de los patronos mineros de Vizcaya. Sin embargo, el Círculo Minero de Bilbao, la Asociación de Patronos Mineros de Vizcaya y la Cámara Oficial Minera de Vizcaya acogieron en su seno, en general, a las mismas personas, dueños y arrendatarios de las minas. Ignacio VILLOTA, “Vizcaya en la política minera española” p. 51. En las páginas 53-217 estudia con detenimiento cada uno de ellos. También Pilar LESEDUARTE “Los pueblos mineros” pp. 35-40.</p>
<p><a href="#_ftnref11" name="_ftn11">[11]</a> El NOTICIERO BILBAINO, 25 de junio de 1890</p>
<p><a href="#_ftnref12" name="_ftn12">[12]</a> Este conflicto guarda una gran similitud con los motines de “subsistencias” propios del Antiguo Régimen.</p>
<p><a href="#_ftnref13" name="_ftn13">[13]</a> En el primer número se explicaban los objetivos de esta publicación semanal: «<em>Venimos pues a contribuir con nuestro esfuerzo a la redención de la patria oprimida, luchando contra los anacronismos del régimen monárquico [&#8230;] Los caciques de todas castas, los políticos mediocres, los perseguidores de la honradez y la verdad, la hipocresía y el fanatis­mo de las religiones positivas, todo en fin cuanto perpetua la injusticia, la esclavitud y la ignorancia tendrá en nosotros tenaces y acérrimos enemigos»</em>.</p>
<p><a href="#_ftnref14" name="_ftn14">[14]</a> En su primer ejemplar afirma: «<em>Salir al palenque solos, completamente solos; declararnos apósto­les del Progreso donde tantos partidarios cuenta la tradición; tremolar la bandera democrática aquí donde cada piedra ocultó una boina; abrir cátedra de sinceridad entre enemigos de la franqueza; instituirnos defensores de la patria en un foco de bizcaitarrismo; venir a hablar de liberal en medio de fanáticos y mostrarnos enamorados, cual nuevos Quijotes, de las ideas que menos simpatizan con la generalidad, verda­deramente que es propio de locos o temerarios</em>«.</p>
<p><a href="#_ftnref15" name="_ftn15">[15]</a> A este periódico tenemos dedicado uno de nuestros “Recorridos”, especialmente a la visión religiosa que deja emanar de sus páginas.</p>
<p><a href="#_ftnref16" name="_ftn16">[16]</a> El auge minero de Vizcaya en el siglo XIX provocó el resurgir de un importante grupo patronal. Sus componentes estaban encuadrados en la asociación Círculo Minero, cuyos fines eran puramente económicos y comerciales. Esta asociación intervenía en los asuntos puramente económicos, sin participar en cuestiones sociales que, hasta entonces, no habían provocado en Vizcaya sucesos importantes. A partir de 1890, con motivo de la primera huelga minera, se vieron obligados a enfrentarse a estos problemas. Pilar LESEDUARTE “Los pueblos mineros”, p.12.</p>
<p><a href="#_ftnref17" name="_ftn17">[17]</a> No obtuvieron éstas una mayor acogida por parte de la patronal, cuya respuesta a cada uno de los puntos fue la siguiente: 1.° Las horas vigentes estaban señaladas por el convenio de Loma de 1890, añadiendo que «siendo las labores que aquí se realizan a cielo abierto, no requieren un penoso esfuerzo que aconseje la disminución de la jornada por la intensidad del trabajo». 2.° La tarea es un derecho de la libertad del trabajo reconocido en la Constitución. No significaba además un aumento del trabajo, sino una facilidad para realizarlo y para obtener un suplemento del jornal. 3.° Las horas extraordinarias son potestativas del obrero que, individualmente, puede aceptarlas o no. 4.° Reconocen la «personalidad» de las Sociedades Obreras legalmente constituidas, pero no su papel como representantes del conjunto de los trabajadores.</p>
<p><a href="#_ftnref18" name="_ftn18">[18]</a> Veremos surgir también en estos años nuevas sociedades obreras, algunas de ellas ajenas a la esfera de influencia de los socialistas, que presidirían junto con las ya existentes las relaciones laborales de Barakaldo. Prosigue igualmente la constitución de asociaciones sin ningún tipo de finalidad política o sindical, al menos manifiesta: colonias que agrupan a los inmigrantes según sus diversos lugares de origen, agrupaciones recreativas, etc., etc.: 1906 (Colonia Aragonesa, Colonia Leonesa), 1907 (Juventud Vasca-política-, El Iris –recreativa-), 1908 (Sociedad Mutualista -Socorros Mutuos de obreros caldereros-, Centro Vasco -Política y Socorros Mutuos-, Unión Católica del Trabajo, Centro Obrero –política-, La Flor de Baracaldo -Socorros Mutuos-, Obreros mineros del Regato –resistencia-, Sociedad de Obreros Mecánicos –resistencia-), 1909 (Sociedad de Caldereros de Vizcaya, Sociedad de Socorros mutuos de Obreros Vascos).</p>
<p><a href="#_ftnref19" name="_ftn19">[19]</a> Sin embargo, no fueron recibidos por ningún miembro de la Corporación Municipal que manifestó de esta manera su total rechazo al acto que, aunque muy sintomático, no dejó de ser testimonial. Este era el balance que hacía la organización: «Resultó brillante y lucido [&#8230;] El pueblo vio la conveniencia y palpó las ventajas que le podía reportar la petición y se adhirió en masa a la manifestación [&#8230;] En cuanto al desaire de nuestro Ayuntamiento casi quisiéramos no menearlo para evitamos sinsabores. Bien se deja ver que esos ediles no ocupan los escaños por haber sido designados por los vecinos con los que han mostrado hallarse divorciados, sino por voluntad de caciques».</p>
<p><a href="#_ftnref20" name="_ftn20">[20]</a> Un caso relacionado con este problema debidamente atusado de sentimiento anticlerical es el ocurrido en octubre de 1910 cuando los Padres Salesianos de Barakaldo eran acu­sados por prácticas fraudulentas. Se hizo eco de la noticia el semanario satírico «El Cascabel», denunciando no tanto el hecho como a sus «privilegiados» protagonistas, y reclamando una justicia más igualitaria. Decía así el artículo: «Nada menos que 20 kilos de manteca querían introducir el otro día unos muchachos fraudulentamente para los RR. PP. Salesianos. El guarda de consumos Sr. Alberdi les pregunto de que eran aquellas latas y manifestaron que pintura para los frailes. Efectuado en el acto el oportuno decomiso, supongo que esta semana se habrá comido de vigilia en el santo edificio. Lo más feo del caso consiste en que tiene que asistir a asistir al correspondiente juicio administrativo, ante un ayuntamiento que les subvenciona con 300 pesetas para manteca y demás alimentos espirituales. Lo peor es que no es la primera vez; ya hubo también otro barrilito de jerez que también quería escurrirse sin derechos. Y estas cosas van probando mis queridísimos hermanos que los Padres Salesianos son Padres del contrabando. Duro señor Alcalde, no hay que ser justiciero sólo con los pobres que se dedican a tostar trigo para convertirlo en achicoria y sostener a sus hijos. Si han delinquido, multazo limpio, que estos no tienen hijos que mantener”.</p>
<p><a href="#_ftnref21" name="_ftn21">[21]</a> La situación en estos dos barrios era extremadamente complicada por la existencia de “cuadrillas” para la explotación de las minas. En EL REGATO había nada menos que doce: la primera era la de los encargados con cuatro personas. La segunda era la de Tres Castaños con seis capataces y 154 obreros. La tercera en las galerías con dos capataces y 40 barreneros. La cuarta en el horno de calcinación 1, con un capataz y 15 peones. La quinta en el horno 3, con seis calcinadores. La sexta la del horno cuatro con otros seis. La séptima era la de los talleres con 30 obreros. La octava la de las maniobras del puerto con 13 hombres. La novena la dl plano inclinado número 1 con once. La décima la de las vías secundarias con siete. La undécima la de la vía general con seis. Y la duodécima la del depósito de mineral con cuatro y cinco guardas. En ARNÁBAL había cuadrillas específicas para las oficinas, horno, talleres, planos, trabajos varios, galería de recorte y sondeos. En la mina Pickwick, para el lavadero, etc… Esmeralda GONZÁLEZ “De los tajos a los embarcaderos” p. 177, nota 39.</p>
<p><a href="#_ftnref22" name="_ftn22">[22]</a> 9 de septiembre: se declaran en huelga 25 obreros albañiles que se ocupaban en las obras de reparación de las escuelas de A.H.V.; 23 de septiembre: asamblea de huelguistas de la constructora naval Martínez Rivas, en la casa del pueblo de Barakaldo. El acto fue presidido por el secretario del Sindicato Metalúrgico, Juan Toyos, y asistieron a él cerca de 400 obreros. La consigna era mantener esa postura de fuerza y no intimidarse con la actuación del regimiento de la Guardia Civil; 25 de septiembre: los mineros del Regato celebran un mitin en el Centro Obrero para comunicar a los trabajadores la jornada de ocho horas en las minas a partir del uno de Octubre. El presidente del Sindicato Minero de Vizcaya manifiesta que el próximo objetivo será la nacionalización de las industrias; 8 de octubre: se declaran en huelga 40 obreros de la fábrica de briquetas, propiedad de la Sociedad Industria y Ferrocarriles, en protesta por el despido de dos de sus compañeros; 23 de octubre: violentos enfrentamientos entre obreros de Altos Hornos y los huelguistas de Astilleros del Nervión con los trabajadores de esta última empresa que no había secundado la huelga. Hubo varios heridos .de bala y numerosas detenciones.</p>
<p><a href="#_ftnref23" name="_ftn23">[23]</a> En la empresa Rica y Hermanos se trabajaba cuatro días a la semana, otro tanto en Alambres del Cadagua, tres días en la calderería de Juan José Pastor, etc., etc. En la fábrica de hilados de Uríbarri y Compañía se sostenía el trabajo a expensas de las materias primas almacenadas, pero no por el despacho de su fabricación. Hasta tal punto había disminuido la demanda que sus productos no tenían salida ni siquiera ofertándolos con un precio del 15% más bajo que los costos de producción. El ayuntamiento de Barakaldo acordó repartir 150 panes diarios entre los más necesitados e inició las obras de las carreteras de San Vicente a Ugarte, y de Requeta a Pormecheta, y las de ampliación de la calle de los Fueros para ocupar a los parados.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Trabajo y trabajadores de las minas y fábricas de Bizkaia, 1876-1936</title>
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		<pubDate>Sun, 29 Mar 2026 06:20:29 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
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					<description><![CDATA[<div><img width="300" height="169" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2023/07/aaaa.jpg?fit=300%2C169" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2023/07/aaaa.jpg?w=640 640w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2023/07/aaaa.jpg?resize=300%2C169 300w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" data-attachment-id="10317" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/aaaa-32/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2023/07/aaaa.jpg?fit=640%2C360" data-orig-size="640,360" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}" data-image-title="aaaa" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2023/07/aaaa.jpg?fit=640%2C360" /></div>El proceso de cambio económico moderno se puede rastrear en Bizkaia desde 1841, con el traslado de las aduanas a la costa y frontera francesa y la aplicación de aranceles proteccionistas. Pero no será hasta 1876, finalizada la guerra carlista, cuando comience el verdadero despegue industrial de Bizkaia. Fueron diversas las fuentes de capitalización que [&#8230;]]]></description>
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<p>Con el declinar de la centuria, se fue desarrollando una moderna flota de barcos con casco de hierro que dio lugar a otro sector intensivo en capital, como fue el transporte marítimo. Con el nuevo siglo progresaron sectores característicos de la Segunda Revolución Industrial como el petróleo, la química y la electricidad, mientras los tradicionales (siderurgia, metalurgia, papel, alimentación&#8230;) experimentaban un crecimiento de la producción y un cambio técnico. En 1902 nacía Altos Hornos de Vizcaya (AHV); esta gran empresa vasca contratará a miles de trabajadores y será durante las dos primeras décadas de la centuria la principal productora de hierro dulce y acero de España.</p>
<p>Durante el primer tercio del siglo XX, los sectores preponderantes de la economía vizcaína siguieron siendo la minería, la metalurgia, la construcción naval, y por supuesto, la siderurgia. Todos ellos se beneficiaron de la neutralidad española durante la Primera Guerra Mundial (IGM), una de las épocas de más intensa acumulación de capitales en Bizkaia. Acabada la guerra, la industria vizcaína, que no había renovado equipos e instalaciones, se encontró desfasada técnicamente. El descenso de la actividad se concentró en la industria del hierro y del acero, e incluso en el sector del tráfico marítimo. Esta crisis económica coincidió con una crisis social de similar intensidad, con atentados y huelgas que culminan a nivel nacional con la dictadura de Primo de Rivera.</p>
<p>El arancel proteccionista de 1922, los inicios de la política económica de fomento de las obras públicas bajo la dictadura de Primo de Rivera (trabajo a cambio de paz social) y el cambio de coyuntura internacional, favorecerán la recuperación de la actividad económica. Hacia 1924 la situación de crisis se había superado en la provincia, inaugurándose los felices años veinte hasta 1929, último año próspero. La crisis económica internacional que dio inicio a la depresión de los años 1930, en tiempos de la II República, alcanzó a la economía española a través del comercio exterior. Bizkaia se vio especialmente afectada por el final de la política de obras públicas y el exceso de equipamiento de ciertos sectores industriales, especialmente del siderúrgico. La recesión trajo consigo desempleo, lo que ocasionó un gran descontento social quebrando la relativa paz social de años precedentes.</p>
<p>La inmensa mayoría de los inmigrantes que accedieron en las ciudades de la Ría a nuevos empleos lo hicieron en el sector secundario, contratándose en fábricas, talleres, minas, astilleros, etc.</p>
<p>La mano de obra: población trabajadora y proceso inmigratorio</p>
<p>El crecimiento de la población (Véase Tabla 1) estuvo ligado al proceso de industrialización, que fue más temprano e intenso en Bizkaia, se demoró algo más en Guipúzcoa, y fue inexistente durante este periodo en Álava. En el Señorío, la población se concentró en torno a la Ría de Bilbao y su prolongación por el Valle de Somorrostro, cerca de los lugares de trabajo. La inmigración fue el factor decisivo de ese incremento poblacional, más intensamente en Bizkaia, durante el último cuarto del siglo XIX, y de forma más liviana en el primero de la siguiente centuria, por una mayor contribución del saldo natural. En el Señorío, la inmigración comenzó siendo un fenómeno intraprovincial, luego se agregó el peso de las provincias limítrofes, para ampliarse a un arco mayor de procedencias con posterioridad. La inmensa mayoría de los inmigrantes que accedieron en las ciudades de la Ría a nuevos empleos lo hicieron en el sector secundario, contratándose en fábricas, talleres, minas, astilleros, etc. La actividad agraria se restringió enormemente y proliferó la de jornalero, un obrero de minas o fábricas que en Sestao, Barakaldo, Erandio o en los centros mineros, llegó a representar más de las dos terceras partes de la población activa.</p>
<p>La industrialización dio lugar también a un importante proceso urbanizador, que en el caso de Bizkaia va a tener en las ciudades de la Ría su base principal. La consolidación del sistema urbano en el Señorío tendrá lugar durante el primer tercio del siglo XX. Hacia 1930 se había operado una total transformación provincial, caracterizada por la nueva economía y la sociedad industrial. Ese año, la población urbana vizcaína se concentraba en 18 municipios, casi todos ellos situados en el ámbito de la Ría. En definitiva, la urbanización había progresado no solo a nivel provincial, sino también a nivel global, pues más de la mitad de la población vasca estaba domiciliada en grandes núcleos residenciales que por esos años disponían ya de importantes equipamientos urbanos.</p>
<p>El aumento poblacional experimentado durante esos años fue un hecho trascendental en la evolución del mercado de trabajo. En Bizkaia, y en especial en la zona de la Ría, se van a producir relevantes cambios en la composición de la fuerza de trabajo. Entre 1877 y 1930 se experimenta un progresivo desplazamiento de trabajadores del sector primario al secundario, y en menor medida al terciario. De hecho, el Señorío en 1930 presentaba una estructura de población activa típica de los países industrializados.</p>
<p>El trabajo minero en las minas vizcaínas fue practicado a roza, o cielo abierto. La explotación apenas estaba mecanizada. El mineral era arrancado de las canteras por medio de explosivos, para posteriormente ser recogido por una gran cantidad de trabajadores repartidos en cuadrillas. Después de una mínima manipulación del mineral, éste era trasladado a la parte baja, desde donde se enviaba a las fábricas o a los embarcaderos para ser trasladado a otros países. Los jornaleros eran los operarios más numerosos en las minas, luego venían los barrenadores y el personal de control, los capataces. A estos trabajadores apenas se les exigió conocimientos técnicos de relieve, salvo a los barrenadores. El reclutamiento de la mano de obra no representó problema alguno, pues la ausencia de conocimientos técnicos facilitó la captación. El trabajo se organizó de dos formas: a jornal y a tarea. La primera consistía en trabajar la jornada completa, y la segunda —que era una forma de destajo— en realizar una tarea mínima que le daba derecho a percibir el salario base. Después de ejecutada esa tarea mínima, podía optar por abandonar la cantera (con ahorro de tiempo) o ejecutar labores complementarias en el tiempo de jornada restante, que le proporcionaban una retribución extraordinaria.</p>
<p>El trabajo fabril se realizaba en naves o pabellones, cuyo conjunto constituía la fábrica. Aquí también el trabajo a destajo fue fundamental. Después de ejecutada la tarea mínima se acometía otra suplementaria, o más corrientemente se seguía con la misma; por esta demasía se percibía una prima. Un aspecto muy valorado por los empresarios fue la especialización. En principio se captó el personal directivo, técnico e incluso obreros especializados en el extranjero. Con el tiempo, las necesidades de mano de obra de todo tipo se fueron cubriendo con cuadros nacionales. En cualquier caso, el reclutamiento de la mano de obra cualificada fue mucho más problemático que la del peonaje. De ahí que los empresarios se preocuparan por la formación profesional de sus trabajadores y de fidelizarlos a la empresa.</p>
<p>La jornada de trabajo en las minas de Bizkaia era por los años ochenta de sol a sol. Tras la huelga de 1890 se redujo a 10 ó 10 y media horas, con modificaciones estacionales y con los descansos acordados para las comidas. En 1910, y mediando una huelga general, se rebajó a 9 horas y media. En las fábricas la jornada evolucionó de forma diferente. El 1877 se trabajaba en las fábricas del Carmen y Olaechea y Cía 12 horas diarias, de 6 de la mañana a 6 de la tarde. Lo mismo seguía ocurriendo en muchos talleres de AHB a principios de 1890. De todas formas, superado ese año, lo normal fue la jornada de 10 horas y media. Esta fue la tónica a lo largo de la primera y segunda década del siglo XX, hasta que en 1919 se implantó la jornada de 8 horas en toda España.</p>
<p>El nacimiento de una nueva clase social: el proletariado. La conciencia de clase: asociacionismo y luchas laborales (huelgas)</p>
<p>La industrialización dio origen al nacimiento de una nueva clase social, el proletariado. Una inmensa mayoría de estos trabajadores industriales venían del campo, labradores desplazados del caserío vasco y del área rural de las provincias limítrofes. La conciencia de clase de los trabajadores se fue desarrollando a partir de varios tipos de asociaciones. Las primeras fueron de carácter recreativo, culturales, mutualistas o cooperativistas, y con el tiempo aparecieron también otras de carácter sindical y político.</p>
<p>El movimiento sindical se inició en Bizkaia, donde surgieron los primeros sindicatos del País Vasco a finales del siglo XIX. El carácter de estas primeras asociaciones fue el de sociedades de oficio o de resistencia, que reunirán a trabajadores de una misma profesión y localidad y casi exclusivamente con un único fin: resistir en momentos de huelga en defensa de sus reivindicaciones frente a la patronal. El predominio sindical fue, hasta finales de la primera década del siglo XX, para la UGT. Ninguna otra agrupación hizo sombra a sus presupuestos socialistas, e incluso, en ocasiones, logró atraer a trabajadores ajenos a toda organización, pero simpatizantes de la forma de actuar de los socialistas.</p>
<p>El balance de resultados conseguidos por los trabajadores durante la etapa 1890-1911 a través de las huelgas no parece que fuera muy relevante. Los mineros consiguieron reducciones de jornada, a 10 horas en 1890 y a 9,30 horas en 1910, sin mejoras significativas del salario, supresión de barracones y cantinas —desde 1903—, y sobre todo, el pago semanal. En otros sectores productivos los trabajadores lograron sin demasiada oposición patronal reducciones de jornada parecidas, manteniéndose los jornales sin aumentos significativos.</p>
<p>A partir de la segunda década del siglo XX, el socialismo no monopolizará el movimiento obrero vasco. Desde entonces tendrá que competir con un sindicalismo de inspiración cristiana que se congregó en sindicatos católicos y católico-libres, y en menor medida con sindicatos de orientación anarquista y comunista. Con todo, su principal competidor será el recién constituido (en 1911) sindicato nacionalista Solidaridad de Obreros Vascos. A partir del final de la IGM, y de forma gradual, el enfrentamiento sistemático obreros-patronos fue sustituido por un dialogo entre las partes que vino propiciado por la acción de algunos organismos como las ya existentes Juntas de Reformas Sociales y otros que se fueron creando, como los Comités Paritarios (1926) y los Jurados Mixtos durante la Segunda República.</p>
<p>Los resultados conseguidos por los trabajadores durante esta etapa, bien a través de las huelgas, de pactos con la patronal o la acción del Estado, fueron más relevantes. El incremento salarial estuvo más presente en los cuadros reivindicativos. Se dieron aumentos de jornal en 1918-20 y de 1931 a 1936 (que hay que vincular tanto al aumento de la productividad como al poder sindical). Después de la IGM se fijaron también salarios mínimos en los principales sectores industriales que se revisaron periódicamente. En 1919 se consiguió la jornada de 8 horas y el Retiro Obrero Obligatorio. Además durante los años 1920 se extendió la legislación laboral y las instituciones de previsión y en los 1930 se hicieron obligatorios el Seguro de Accidentes y el de Maternidad.</p>
<p><em>Pedro María PÉREZ CASTROVIEJO</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Tomado de https://www.euskonews.eus/0727zbk/gaia72701es.html</p>
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		<title>El Ferrocarril de La Robla</title>
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		<pubDate>Tue, 24 Mar 2026 06:46:39 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Geografí­a]]></category>
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					<description><![CDATA[<div><img width="300" height="239" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2010/01/antigua4.jpg?fit=300%2C239" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2010/01/antigua4.jpg?w=320 320w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2010/01/antigua4.jpg?resize=300%2C239 300w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" data-attachment-id="1660" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/el-ferrocarril-de-la-robla/antigua4/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2010/01/antigua4.jpg?fit=320%2C255" data-orig-size="320,255" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}" data-image-title="antigua4" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2010/01/antigua4.jpg?fit=320%2C255" /></div>El Ferrocarril de La Robla constituye la lí­nea de ví­a estrecha más larga de Europa Occidental, con 335 km, comprendida entre La Robla (León) y Bilbao (Vizcaya), en España. Su tramo principal, entre La Robla y Valmaseda, fue inaugurado el 11 de agosto de 1894. Su objetivo principal era acercar la importante producción carboní­fera de [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div><img width="300" height="239" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2010/01/antigua4.jpg?fit=300%2C239" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2010/01/antigua4.jpg?w=320 320w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2010/01/antigua4.jpg?resize=300%2C239 300w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" data-attachment-id="1660" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/el-ferrocarril-de-la-robla/antigua4/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2010/01/antigua4.jpg?fit=320%2C255" data-orig-size="320,255" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}" data-image-title="antigua4" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2010/01/antigua4.jpg?fit=320%2C255" /></div><p><a href="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2010/01/antigua4.jpg" data-rel="lightbox-image-0" data-rl_title="" data-rl_caption=""><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" data-attachment-id="1660" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/el-ferrocarril-de-la-robla/antigua4/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2010/01/antigua4.jpg?fit=320%2C255" data-orig-size="320,255" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}" data-image-title="antigua4" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2010/01/antigua4.jpg?fit=320%2C255" class="alignright size-medium wp-image-1660" title="" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2010/01/antigua4.jpg?resize=300%2C239" alt="" width="300" height="239" srcset="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2010/01/antigua4.jpg?resize=300%2C239 300w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2010/01/antigua4.jpg?w=320 320w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a>El Ferrocarril de La Robla constituye la lí­nea de <a title="Ferrocarril de ví­a estrecha" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Ferrocarril_de_v%C3%ADa_estrecha">ví­a estrecha</a> más larga de <a title="Europa Occidental" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Europa_Occidental">Europa Occidental</a>, con 335 <a title="Km" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Km">km</a>, comprendida entre <a title="La Robla" href="http://es.wikipedia.org/wiki/La_Robla">La Robla</a> (<a title="Provincia de León" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Provincia_de_Le%C3%B3n">León</a>) y <a title="Bilbao" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Bilbao">Bilbao</a> (<a title="Vizcaya" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Vizcaya">Vizcaya</a>), en <a title="España" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Espa%C3%B1a">España</a>.</p>
<p>Su tramo principal, entre La Robla y <a title="Valmaseda" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Valmaseda">Valmaseda</a>, fue inaugurado el <a title="11 de agosto" href="http://es.wikipedia.org/wiki/11_de_agosto">11 de agosto</a> de <a title="1894" href="http://es.wikipedia.org/wiki/1894">1894</a>. Su objetivo principal era acercar la importante producción <a title="Carbón" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Carb%C3%B3n">carboní­fera</a> de las cuencas de <a title="Provincia de León" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Provincia_de_Le%C3%B3n">León</a> y <a title="Provincia de Palencia" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Provincia_de_Palencia">Palencia</a> a su consumo en la poderosa <a title="Siderurgia" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Siderurgia">industria siderúrgica</a> de <a title="Vizcaya" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Vizcaya">Vizcaya</a>. El proyecto fue promovido y realizado por el ingeniero guipuzcoano <a title="Mariano Zuaznavar" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Mariano_Zuaznavar">Mariano Zuaznavar</a>, y la empresa que lo explotó propiedad de los industriales <a title="Enrique Aresti y Torres" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Enrique_Aresti_y_Torres">Enrique Aresti</a> y <a title="Victoriano Zabalinchaurreta (aún no redactado)" href="http://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Victoriano_Zabalinchaurreta&amp;action=edit&amp;redlink=1">Victoriano Zabalinchaurreta</a>.</p>
<p>En <a title="1972" href="http://es.wikipedia.org/wiki/1972">1972</a> la sociedad entró en quiebra y la empresa pública <a title="FEVE" href="http://es.wikipedia.org/wiki/FEVE">FEVE</a> se hizo cargo de la lí­nea. En <a title="1991" href="http://es.wikipedia.org/wiki/1991">1991</a> cesó su utilización para el tráfico de pasajeros -restringido sólo al de mercancí­as- pero, gracias a distintos convenios con la administración pública, en <a title="2003" href="http://es.wikipedia.org/wiki/2003">2003</a> se reanudaron distintos servicios entre <a title="León (España)" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Le%C3%B3n_%28Espa%C3%B1a%29">León</a> y Bilbao.</p>
<p>Su recorrido atraviesa las provincias de <a title="Provincia de León" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Provincia_de_Le%C3%B3n">León</a>, <a title="Provincia de Palencia" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Provincia_de_Palencia">Palencia</a>, <a title="Provincia de Cantabria" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Provincia_de_Cantabria">Cantabria</a>, <a title="Provincia de Burgos" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Provincia_de_Burgos">Burgos</a> y <a title="Vizcaya" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Vizcaya">Vizcaya</a>, y debido a su influencia económica y social a lo largo de más de un siglo es considerado uno de los ferrocarriles más emblemáticos de España.</p>
<p>La demanda de carbón de la poderosa <a title="Siderurgia" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Siderurgia">industria siderúrgica</a> vizcaí­na propició la construcción del Ferrocarril de La Robla. En la imagen, las antiguas instalaciones de <a title="Altos Hornos de Vizcaya" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Altos_Hornos_de_Vizcaya">Altos Hornos de Vizcaya</a>.</p>
<p>Origen</p>
<p>El origen del proyecto del ferrocarril de La Robla hay que buscarlo en la gran importancia adquirida por la <a title="Metalurgia" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Metalurgia">industria metalúrgica</a> en el <a title="Paí­s Vasco" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Pa%C3%ADs_Vasco">Paí­s Vasco</a> a finales del <a title="Siglo XIX" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Siglo_XIX">siglo XIX</a> (desde <a title="1902" href="http://es.wikipedia.org/wiki/1902">1902</a>, <a title="Altos Hornos de Vizcaya" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Altos_Hornos_de_Vizcaya">Altos Hornos de Vizcaya</a>), y su importante repercusión en el desarrollo industrial español. El principal problema de esta industria fue el alto coste que representaba el transporte del carbón necesario para la elaboración del <a title="Coque" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Coque">coque</a> utilizado para alimentar los <a title="Alto horno" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Alto_horno">hornos de fundición</a>. Este combustible llegaba a los puertos vizcaí­nos por ví­a marí­tima, procedente de <a title="Asturias" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Asturias">Asturias</a> e <a title="Inglaterra" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Inglaterra">Inglaterra</a>. Este hecho provocaba que la importancia porcentual del <a title="Combustible" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Combustible">combustible</a> en el coste de producción del lingote de <a title="Hierro" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Hierro">hierro</a> en Vizcaya doblase e incluso triplicase lo que representaba en otras zonas siderúrgicas como <a title="Pittsburgh" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Pittsburgh">Pittsburgh</a>, <a title="Loira (departamento)" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Loira_%28departamento%29">Loire</a> o <a title="Westfalia" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Westfalia">Westfalia</a>.</p>
<p>La brusca subida del carbón inglés entre <a title="1889" href="http://es.wikipedia.org/wiki/1889">1889</a> y <a title="1890" href="http://es.wikipedia.org/wiki/1890">1890</a> provocó que el poderoso capital siderúrgico vasco buscase alternativas en las <a title="Hulla" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Hulla">cuencas hulleras</a> leonesa y palentina. Fue entonces cuando surgió la necesidad de un <a title="Medio de transporte" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Medio_de_transporte">medio de transporte</a> eficaz que uniera las aisladas cuencas mineras con las emergentes acerí­as vascas. El elegido fue el <a title="Ferrocarril" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Ferrocarril">ferrocarril</a>, que tras la <a title="Revolución industrial" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Revoluci%C3%B3n_industrial">Revolución industrial</a> se habí­a convertido en el transporte terrestre más ventajoso.</p>
<p>Proyecto</p>
<p>Los proyectos para resolver este problema de comunicaciones fueron varios durante el final del <a title="Siglo XIX" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Siglo_XIX">siglo XIX</a>. Tras el estudio de posibles variantes, el proyecto definitivo, obra del prestigioso ingeniero de minas guipuzcoano <a title="Mariano Zuaznavar" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Mariano_Zuaznavar">Mariano Zuaznavar</a>, fue presentado en las Cortes el <a title="26 de noviembre" href="http://es.wikipedia.org/wiki/26_de_noviembre">26 de noviembre</a> de <a title="1889" href="http://es.wikipedia.org/wiki/1889">1889</a>. Zuaznavar (<a title="1841" href="http://es.wikipedia.org/wiki/1841">1841</a>&#8211;<a title="1916" href="http://es.wikipedia.org/wiki/1916">1916</a>), con gran experiencia en explotaciones mineras, convenció al empresariado bilbaí­no (Ustara, Gandarias, Ampuero, López de Lerena, Echevarrí­a, Epalza, etc) del interés económico de invertir en el proyecto.</p>
<p>Aunque en un principio se estudiaron dos variantes (una de ellas en <a title="Ancho ibérico" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Ancho_ib%C3%A9rico">ancho ibérico</a>), al final se optó por realizar el trayecto en <a title="Ferrocarril de ví­a estrecha" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Ferrocarril_de_v%C3%ADa_estrecha">ví­a estrecha</a> para abaratar costes, pues suponí­a un ahorro de un 60% respecto al ancho normal. El presupuesto inicial fue de 16 millones de <a title="Peseta" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Peseta">pesetas</a>. Se emitieron 8 millones de pesetas en <a title="Acción (finanzas)" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Acci%C3%B3n_%28finanzas%29">acciones</a> y 8 millones pesetas en <a title="Obligación jurí­dica" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Obligaci%C3%B3n_jur%C3%ADdica">obligaciones</a> amortizables al 6%.</p>
<p>En enero de 1890, el <a title="Congreso de los Diputados de España" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Congreso_de_los_Diputados_de_Espa%C3%B1a">Congreso</a> y el <a title="Senado de España" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Senado_de_Espa%C3%B1a">Senado</a> concedieron oficialmente a <a title="Mariano Zuaznavar" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Mariano_Zuaznavar">Zuaznavar</a> la gestión de la lí­nea férrea y la autorización legal para emprender las obras de:</p>
<p><em>&#8230;construcción y explotación de una lí­nea férrea que, partiendo de La Robla, en la lí­nea de Asturias, Galicia y León, termine en Valmaseda, así­ como la construcción de nuevos ramales y prolongación de la lí­nea caso de que se estimase conveniente.</em></p>
<p>El contrato de ejecución de las obras fue firmado el <a title="17 de abril" href="http://es.wikipedia.org/wiki/17_de_abril">17 de abril</a> de <a title="1890" href="http://es.wikipedia.org/wiki/1890">1890</a> con los contratistas José Maria de Yriondo y Juan José Cobeaga, y el <a title="28 de abril" href="http://es.wikipedia.org/wiki/28_de_abril">28 de abril</a>, <a title="Enrique Aresti y Torres" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Enrique_Aresti_y_Torres">Enrique Aresti y Torres</a> y <a title="Victoriano Zabalinchaurreta (aún no redactado)" href="http://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Victoriano_Zabalinchaurreta&amp;action=edit&amp;redlink=1">Victoriano Zabalinchaurreta</a> crearon, junto a otros 12 inversores la <em>Sociedad del Ferrocarril Hullero de La Robla a Valmaseda, S.A.</em> (que a partir de <a title="1905" href="http://es.wikipedia.org/wiki/1905">1905</a> pasó a denominarse <em>Ferrocarriles de La Robla, S. A.</em>) , con la intención de tender una lí­nea de ví­a estrecha para transportar el <a title="Carbón" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Carb%C3%B3n">carbón</a> de las cuencas mineras leonesas y palentinas hasta Bilbao, para satisfacer la demanda de este mineral de la potente <a title="Siderurgia" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Siderurgia">industria siderúrgica</a> vizcaí­na. Su presidente era <a title="Cirilo Marí­a de Ustara (aún no redactado)" href="http://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Cirilo_Mar%C3%ADa_de_Ustara&amp;action=edit&amp;redlink=1">Cirilo Marí­a de Ustara</a> y Zuaznavar el <a title="Director general (empresa)" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Director_general_%28empresa%29">Director General</a>. El protagonismo de los inversores vascos y la coincidencia de propietarios de las explotaciones mineras y la ferroviaria originó que el proyecto al principio se convirtiera en un <a title="Monopolio" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Monopolio">monopolio</a>, lo que no fue del agrado de muchos. De esta forma, La Robla se convirtió en uno de los primeros ferrocarriles de España construido con capital español.</p>
<p>Construcción</p>
<p>Durante todo el año <a title="1890" href="http://es.wikipedia.org/wiki/1890">1890</a> se llevaron a cabo los trabajos de medición y estudios del terreno, corriendo a cargo de <a title="Manuel de Oraá" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Manuel_de_Ora%C3%A1">Manuel de Oraá</a> el diseño del trazado definitivo, en el que también tuvo una importante colaboración <a title="Ignacio de Rotaeche" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Ignacio_de_Rotaeche">Ignacio de Rotaeche</a>, que fue Director General de la compañí­a entre <a title="1918" href="http://es.wikipedia.org/wiki/1918">1918</a> y <a title="1922" href="http://es.wikipedia.org/wiki/1922">1922</a>. Para su construcción, se encargaron 13.000 toneladas de carriles a <a title="Altos Hornos de Vizcaya" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Altos_Hornos_de_Vizcaya">Altos Hornos y Fábricas de Hierro y Aceros de Bilbao</a>.</p>
<p>Las obras fueron llevadas a cabo con gran rapidez. El <a title="6 de octubre" href="http://es.wikipedia.org/wiki/6_de_octubre">6 de octubre</a> de <a title="1892" href="http://es.wikipedia.org/wiki/1892">1892</a> -en apenas dos años- fue inaugurado el primer tramo, entre <a title="Valmaseda" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Valmaseda">Valmaseda</a> y <a title="Espinosa de los Monteros" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Espinosa_de_los_Monteros">Espinosa de los Monteros</a>, de 45 <a title="Km" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Km">km</a> y salvando uno de los mayores desniveles del trayecto.</p>
<p>El tramo principal de la lí­nea (Valmaseda–<a title="La Robla" href="http://es.wikipedia.org/wiki/La_Robla">La Robla</a>) quedó inaugurado en <a title="1894" href="http://es.wikipedia.org/wiki/1894">1894</a>, apenas cuatro años después del inicio de las obras.</p>
<p>Gastos</p>
<p>La <a title="Infraestructura" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Infraestructura">infraestructura</a> principal (terrenos, explanaciones, <a title="Túnel" href="http://es.wikipedia.org/wiki/T%C3%BAnel">túneles</a> y <a title="Puente" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Puente">puentes</a>) costó unos 10.000.000 de pesetas. La supraestructura (edificios, ví­as, talleres y mobiliario) algo más de 7.000.000, y el material móvil (locomotoras, coches y vagones), unos 2.000.000, por lo que el coste del ferrocarril rondó los 20.000.000 de pesetas.</p>
<p>Inauguración</p>
<p>La ceremonia de inauguración fue llevada a cabo el <a title="11 de agosto" href="http://es.wikipedia.org/wiki/11_de_agosto">11 de agosto</a> de 1894 en un punto intermedio del tendido, la estación de <a title="Arroyal (Cantabria)" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Arroyal_%28Cantabria%29">Los Carabeos</a>, en <a title="Cantabria" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Cantabria">Cantabria</a>, a donde llegaron un convoy procedente de cada extremo del trayecto, y donde se dieron cita las autoridades civiles, militares y religiosas de las provincias afectadas. El <a title="24 de septiembre" href="http://es.wikipedia.org/wiki/24_de_septiembre">24 de septiembre</a>, se abrió el tráfico en el tendido. El proyecto principal estaba completado, pues el transporte de Valmaseda a Bilbao debí­a realizarlo el <a title="Ferrocarril del Cadagua" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Ferrocarril_del_Cadagua">Ferrocarril del Cadagua</a>, con el que la Sociedad del Ferrocarril Hullero habí­a llegado a un acuerdo de colaboración, pero divergencias entre ambas compañí­as hicieron que La Robla decidiera continuar su tendido hasta la capital vizcaí­na. En <a title="1902" href="http://es.wikipedia.org/wiki/1902">1902</a> se abrió el tramo Valmaseda-<a title="Bilbao" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Bilbao">Bilbao</a>/<a title="Estación de Lutxana (Cercaní­as Bilbao)" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Estaci%C3%B3n_de_Lutxana_%28Cercan%C3%ADas_Bilbao%29">Luchana</a>.</p>
<p>En <a title="1923" href="http://es.wikipedia.org/wiki/1923">1923</a> se culminó el ramal auxiliar <a title="León (España)" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Le%C3%B3n_%28Espa%C3%B1a%29">León</a>&#8211;<a title="Matallana de Torí­o" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Matallana_de_Tor%C3%ADo">Matallana</a>, que establecí­a el servicio directo Bilbao-León. Como recuerdo de su origen carbonero, todaví­a subsiste en La Robla un importante lavadero de carbón propiedad de Hullera Vasco Leonesa S.A.</p>
<p>Explotación</p>
<p>Las primeras <a title="Locomotora de vapor" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Locomotora_de_vapor">locomotoras (de vapor)</a> que surcaron su tendido fueron 6 del modelo 031 T (<a title="en:0-6-2" href="http://en.wikipedia.org/wiki/0-6-2">0-6-2</a> según la Clasificación de Whyte) construidas por la Société Franco-Belge de La Croyí¨re, y bautizadas con los nombres de «León», «Palencia», «Guipúzcoa», «Burgos», «Vizcaya» y «Santander». Su parque de <a title="Locomotora" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Locomotora">locomotoras</a> (primero <a title="Locomotora de vapor" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Locomotora_de_vapor">de vapor</a> y luego <a title="Motor diésel" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Motor_di%C3%A9sel">Diésel</a>) principal fue ubicado en Valmaseda, con talleres en La Robla y Mataporquera.</p>
<p>El <em>hullero</em>, como fue conocido coloquialmente, revitalizó la economí­a de las cuencas mineras del norte de León y Palencia. Localidades como <a title="Cistierna" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Cistierna">Cistierna</a> y <a title="Guardo" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Guardo">Guardo</a> se convirtieron en importantes polos industriales, y su desarrollo alcanzó los máximos niveles de la historia moderna. Además, la confluencia del trayecto con estaciones de <a title="Ancho ibérico" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Ancho_ib%C3%A9rico">ancho ibérico</a> en La Robla y <a title="Mataporquera" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Mataporquera">Mataporquera</a> facilitó la cooperación en el tráfico entre ambos anchos de ví­a.</p>
<p>Los primeros años fueron difí­ciles, pues como se aprecia en la tabla, la demanda fue reducida (hasta <a title="1912" href="http://es.wikipedia.org/wiki/1912">1912</a> no se alcanzaron las 200.000 <a title="Tonelada" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Tonelada">T</a> transportadas), y la empresa se mantuvo en una situación muy delicada entre <a title="1896" href="http://es.wikipedia.org/wiki/1896">1896</a> y <a title="1905" href="http://es.wikipedia.org/wiki/1905">1905</a>. En mayo de ese año la sociedad cambió su denominación por Ferrocarriles de La Robla, S. A., y <a title="Mariano Zuaznavar" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Mariano_Zuaznavar">Mariano Zuaznavar</a> renunció a todos sus derechos como fundador de la compañí­a. La demanda creció a partir de <a title="1910" href="http://es.wikipedia.org/wiki/1910">1910</a>, y se desarrollaron importantes focos mineros en zonas como <a title="Sabero" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Sabero">Sabero</a> y <a title="Matallana de Torí­o" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Matallana_de_Tor%C3%ADo">Matallana</a>, en la <a title="Provincia de León" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Provincia_de_Le%C3%B3n">provincia de León</a>, donde se constituyeron nuevas e importantes sociedades mineras. En algunas zonas, se triplicó la producción. El <a title="Crecimiento demográfico" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Crecimiento_demogr%C3%A1fico">crecimiento demográfico</a> en las zonas reseñadas fue elevadí­simo. En <a title="1916" href="http://es.wikipedia.org/wiki/1916">1916</a> la empresa logró el mejor resultado económico de su historia, con 4.117.269,94 pesetas de ingresos. Además, en <a title="1918" href="http://es.wikipedia.org/wiki/1918">1918</a>, alcanzó el medio millón de toneladas transportadas.</p>
<p>La <a title="Guerra Civil Española" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Guerra_Civil_Espa%C3%B1ola">Guerra Civil Española</a> (<a title="1936" href="http://es.wikipedia.org/wiki/1936">1936</a>&#8211;<a title="1939" href="http://es.wikipedia.org/wiki/1939">1939</a>) supuso un importante estancamiento en la historia del ferrocarril, pues las cuencas mineras permanecieron paralizadas, el tren fue utilizado con objetivos militares por ambos bandos y se produjeron importantes destrozos en las infraestructuras. El servicio de viajeros se reanudó el <a title="27 de agosto" href="http://es.wikipedia.org/wiki/27_de_agosto">27 de agosto</a> de <a title="1937" href="http://es.wikipedia.org/wiki/1937">1937</a>, tras un año de paralización.</p>
<p>En <a title="1949" href="http://es.wikipedia.org/wiki/1949">1949</a>, la construcción del <a title="Embalse del Ebro" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Embalse_del_Ebro">Embalse del Ebro</a> obligó a construir una variante, eliminando así­ la mayor recta del trazado, que alcanzaba más de 6 <a title="Km" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Km">km</a>.</p>
<p>En <a title="1958" href="http://es.wikipedia.org/wiki/1958">1958</a>, el ferrocarril alcanzó su récord de carbón transportado, con 908.464 toneladas, aunque este dato solo fue el punto de inicio de su declive definitivo. Ese año se aprueba la adquisición de sus primeras locomotoras <a title="Motor diésel" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Motor_di%C3%A9sel">diésel</a>: 7 modelos <a title="Serie 1000 de FEVE" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Serie_1000_de_FEVE">Alshtom Serie 1000</a>.</p>
<p>En <a title="1964" href="http://es.wikipedia.org/wiki/1964">1964</a> se aprobó el <a title="Historia de los ferrocarriles españoles" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Historia_de_los_ferrocarriles_espa%C3%B1oles#Nueva_etapa_de_inversiones">Plan Decenal de Modernización</a>, que tení­a el objetivo de que el ferrocarril fuese rentable económicamente. La empresa adquirió entonces 10 <a title="Locomotora" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Locomotora">locomotoras</a> diésel GECo (que llamó <a title="Serie 1500 de FEVE" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Serie_1500_de_FEVE">Serie 1500</a>) a <a title="General Electric" href="http://es.wikipedia.org/wiki/General_Electric">General Electric</a>, y sustituyó definitivamente la tracción de vapor. La sociedad de La Robla no pudo hacer frente a este plan y entró en pérdidas a partir de <a title="1968" href="http://es.wikipedia.org/wiki/1968">1968</a>. Como causas fundamentales de su quiebra se han apuntado el aumento de los gastos de personal, el deterioro de la infraestructura fija y móvil, la creciente competencia del transporte por carretera y la crisis del carbón de finales de los <a title="Años 1950" href="http://es.wikipedia.org/wiki/A%C3%B1os_1950">años 1950</a>. La empresa pública <a title="FEVE" href="http://es.wikipedia.org/wiki/FEVE">FEVE</a> se hizo cargo de la explotación de la lí­nea en <a title="1972" href="http://es.wikipedia.org/wiki/1972">1972</a>.</p>
<p>A partir de <a title="1980" href="http://es.wikipedia.org/wiki/1980">1980</a>, FEVE acometió un proceso de modernización de su <a title="Material rodante" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Material_rodante">material motor y remolcado</a>, incorporando <a title="Serie 1600 de FEVE" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Serie_1600_de_FEVE">locomotoras 1600</a> y 1650, <a title="Serie 2400 de FEVE" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Serie_2400_de_FEVE">automotores 2400</a>, coches de viajeros 5300, <a title="Tolva" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Tolva">vagones tolvas</a> 2TT, plataformas 2SS y cerrados 2JJ.</p>
<p>Decadencia e inviabilidad</p>
<p>Desde <a title="1983" href="http://es.wikipedia.org/wiki/1983">1983</a>, la lí­nea se vio favorecida al ser utilizada también por el tren turí­stico <a title="Transcantábrico" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Transcant%C3%A1brico">Transcantábrico</a>, un servicio de lujo que fue el primer tren-hotel turí­stico de España. Se añadió además un ramal a la altura de <a title="Guardo" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Guardo">Guardo</a> que enlazaba con la <a title="Central térmica de Velilla" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Central_t%C3%A9rmica_de_Velilla">central térmica de Velilla</a> para el suministro de carbón de la misma.</p>
<p>Pero el rendimiento siguió descendiendo, y en <a title="1990" href="http://es.wikipedia.org/wiki/1990">1990</a> la lí­nea alcanzó un <a title="Déficit" href="http://es.wikipedia.org/wiki/D%C3%A9ficit">déficit</a> de explotación de 387 millones de <a title="Peseta" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Peseta">pesetas</a>, además de que el tráfico de mercancí­as también habí­a descendido enormemente. Por todo ello, en diciembre de <a title="1991" href="http://es.wikipedia.org/wiki/1991">1991</a>, el <a title="Ministerio de Fomento de España" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Ministerio_de_Fomento_de_Espa%C3%B1a">Ministerio de Obras Públicas y Urbanismo</a> decretó el cese del servicio de viajeros entre Guardo y Valmaseda, aduciendo motivos de seguridad, por lo que la sección central de la lí­nea quedaba prácticamente abandonada. En esa época, tardaba 12 horas en cubrir el recorrido entre León y Bilbao.</p>
<p>La medida fue muy impopular en las zonas afectadas por el cese de la lí­nea, y tanto los ayuntamientos afectados como distintas asociaciones y coordinadoras emprendieron acciones para conseguir la restauración de la lí­nea, consiguiendo en <a title="1993" href="http://es.wikipedia.org/wiki/1993">1993</a> un acuerdo con el <a title="Ministerio de Fomento de España" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Ministerio_de_Fomento_de_Espa%C3%B1a">Ministerio de Obras Públicas, Transportes y Medio Ambiente</a>, la <a title="Junta de Castilla y León" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Junta_de_Castilla_y_Le%C3%B3n">Junta de Castilla y León</a>, <a title="FEVE" href="http://es.wikipedia.org/wiki/FEVE">FEVE</a> y los <a title="Sindicato" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Sindicato">sindicatos</a> que invalidó el decreto anterior, y lo sustituyó por un plan de reapertura paulatina. Así­, en noviembre de 1993 fue reabierto el tramo Matallana-Cistierna, y en <a title="1995" href="http://es.wikipedia.org/wiki/1995">1995</a> el Cistierna-Guardo.</p>
<p>Reapertura</p>
<p>El <a title="19 de marzo" href="http://es.wikipedia.org/wiki/19_de_marzo">19 de marzo</a> de <a title="2003" href="http://es.wikipedia.org/wiki/2003">2003</a>, tras un convenio entre FEVE y la <a title="Junta de Castilla y León" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Junta_de_Castilla_y_Le%C3%B3n">Junta de Castilla y León</a>, se reanudó el recorrido entre <a title="León (España)" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Le%C3%B3n_%28Espa%C3%B1a%29">León</a> y <a title="Bilbao" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Bilbao">Bilbao</a> como servicio de pasajeros de trenes regionales (lí­nea R-4), mientras que los tramos <a title="La Robla" href="http://es.wikipedia.org/wiki/La_Robla">La Robla</a>–<a title="Matallana de Torí­o" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Matallana_de_Tor%C3%ADo">Matallana</a> e <a title="Alonsótegui" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Alons%C3%B3tegui">Iráuregui</a>–<a title="Estación de Lutxana (Cercaní­as Bilbao)" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Estaci%C3%B3n_de_Lutxana_%28Cercan%C3%ADas_Bilbao%29">Luchana</a> pasaron a utilizarse exclusivamente para el transporte de mercancí­as. La duración del viaje se redujo a 7 horas y media. En este acuerdo también intervino el Ministerio de Fomento, y supuso la inversión de 64 millones de euros para la mejora de los trazados y la modernización del parque móvil. Asimismo, se reanudó su uso por parte del <em>Transcantábrico</em>, llevándose a cabo una importante inversión para la modernización y mantenimiento de la lí­nea.</p>
<p>En <a title="2006" href="http://es.wikipedia.org/wiki/2006">2006</a> la estación de FEVE de La Robla sufrió un incendio, y su cubierta quedó destruida. En <a title="2007" href="http://es.wikipedia.org/wiki/2007">2007</a> fue reconstruida y acomodada como albergue de peregrinos para la Ruta de San Salvador del <a title="Camino de Santiago" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Camino_de_Santiago">Camino de Santiago</a>, una vertiente de la ruta jacobea que une <a title="León (España)" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Le%C3%B3n_%28Espa%C3%B1a%29">León</a> con <a title="Oviedo" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Oviedo">Oviedo</a>. También en 2006, y gracias a un convenio con la <a title="Diputación de León" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Diputaci%C3%B3n_de_Le%C3%B3n">Diputación de León</a>, se construyeron nuevos apeaderos en la ciudad de León (<a title="San Mamés (León)" href="http://es.wikipedia.org/wiki/San_Mam%C3%A9s_%28Le%C3%B3n%29"><em>San Mamés</em></a> y <a title="Universidad de León" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Universidad_de_Le%C3%B3n"><em>Universidad</em></a>) y en <a title="Cerezal de la Guzpeña (aún no redactado)" href="http://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Cerezal_de_la_Guzpe%C3%B1a&amp;action=edit&amp;redlink=1">Cerezal de la Guzpeña</a>.</p>
<p>Su servicio de mercancí­as recibió un notable impulso a partir de febrero de <a title="2008" href="http://es.wikipedia.org/wiki/2008">2008</a>, cuando, a través de un acuerdo entre FEVE y <a title="Renfe" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Renfe">Renfe</a>, esta última asumió el transporte de carbón de importación por ancho ibérico desde el puerto de <a title="El Musel" href="http://es.wikipedia.org/wiki/El_Musel">El Musel</a>, en <a title="Gijón" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Gij%C3%B3n">Gijón</a>, hasta la estación de La Robla, desde donde, tras un trasbordo, es enviado por ví­a estrecha a la central térmica de <a title="Iberdrola" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Iberdrola">Iberdrola</a> en <a title="Velilla del Rí­o Carrión" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Velilla_del_R%C3%ADo_Carri%C3%B3n">Velilla del Rí­o Carrión</a>. Este acuerdo supuso el inicio de un transporte diario de un convoy de 600 toneladas a la instalación palentina.</p>
<p>En febrero de <a title="2009" href="http://es.wikipedia.org/wiki/2009">2009</a>, <a title="íngel Villalba" href="http://es.wikipedia.org/wiki/%C3%81ngel_Villalba">íngel Villalba</a>, nuevo presidente de la compañí­a, presentó el <em>Expreso de La Robla</em>, un tren turí­stico similar al <a title="Transcantábrico" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Transcant%C3%A1brico"><em>Transcantábrico</em></a> que, a partir de septiembre, pretende realizar el recorrido León-Bilbao con secciones para <a title="Docencia" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Docencia">docencia</a>, reuniones y estudio, y otra para alojamiento de estudiantes, con el objetivo de visitar los atractivos turí­sticos y culturales del recorrido con una finalidad didáctica.</p>
<p>A pesar de que la finalidad primitiva de la lí­nea fue el transporte masivo de <a title="Carbón" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Carb%C3%B3n">carbón</a> desde las cuencas leonesa y palentina a la industria siderúrgica vizcaí­na, las necesidades del mercado cambiaron esta tendencia. Como se ha explicado anteriormente, este tránsito fue en aumento hasta alcanzar su techo, con 908.464 <a title="Tonelada" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Tonelada">t</a>, en <a title="1958" href="http://es.wikipedia.org/wiki/1958">1958</a>. Para <a title="1966" href="http://es.wikipedia.org/wiki/1966">1966</a>, el transporte de hulla desciende en un 30%, y esta tendencia ya será imparable. La búsqueda de alternativas más rentables para la alimentación de los <a title="Alto horno" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Alto_horno">altos hornos</a>, la <a title="Reconversión industrial" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Reconversi%C3%B3n_industrial">Reconversión industrial</a> y el desmantelamiento de gran parte de ellos, y el declive de la minerí­a propiciaron la desaparición de este transporte. El mantenimiento del traslado de carbón se mantuvo con el transporte a la central térmica de <a title="Velilla del Rí­o Carrión" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Velilla_del_R%C3%ADo_Carri%C3%B3n">Velilla del Rí­o Carrión</a> de convoyes con carbón de importación procedente de los <a title="Puerto" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Puerto">puertos</a> de <a title="Puerto de Santander" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Puerto_de_Santander">Santander</a> y <a title="El Musel" href="http://es.wikipedia.org/wiki/El_Musel">Gijón</a>, lo que llevó a FEVE a la construcción de un ramal de 2,5 <a title="Km" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Km">km</a> desde <a title="Guardo" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Guardo">Guardo</a> que introduce el mineral directamente en la instalación, propiedad de <a title="Iberdrola" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Iberdrola">Iberdrola</a>.</p>
<p>El <em>arenero</em></p>
<p>También ha tenido gran importancia el transporte de <a title="Arena" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Arena">arena</a> <a title="Sí­lice" href="http://es.wikipedia.org/wiki/S%C3%ADlice">silí­cea</a> procedente de las canteras de <a title="Arija" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Arija">Arija</a>, el llamado <em>arenero</em>. La extracción de arena silí­cea en esta localidad burgalesa se viene realizando durante todo el <a title="S. XX" href="http://es.wikipedia.org/wiki/S._XX">s. XX</a>, primero en las antiguas canteras de <a title="Cristalerí­a Española" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Cristaler%C3%ADa_Espa%C3%B1ola">Cristalerí­a Española</a> y posteriormente en el propio <a title="Embalse del Ebro" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Embalse_del_Ebro">embalse del Ebro</a>. Esta explotación, actualmente propiedad de la empresa SIBELCO, constituye, con 800.000 <a title="Tonelada" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Tonelada">t</a>/año, la sexta parte de la producción nacional.</p>
<p>Para su transporte, la lí­nea dispone de un cargadero junto al embalse y los lavaderos de arena. Los puntos a los que FEVE transporta arena silí­cea son <a title="Estación de Ariz (EuskoTren)" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Estaci%C3%B3n_de_Ariz_%28EuskoTren%29">Ariz</a> y <a title="Estación de Lutxana" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Estaci%C3%B3n_de_Lutxana">Luchana</a>, en <a title="Vizcaya" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Vizcaya">Vizcaya</a>, y <a title="Gama (Bárcena de Cicero)" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Gama_%28B%C3%A1rcena_de_Cicero%29">Gama</a> en <a title="Cantabria" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Cantabria">Cantabria</a>.</p>
<p>Otros</p>
<p>A lo largo de su historia, la lí­nea ha servido también para el abastecimiento y distribución en menor medida de otras <a title="Empresa" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Empresa">empresas</a>, algunas ya desaparecidas, como la <a title="Cementera" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Cementera">cementera</a> y la <a title="Central térmica de La Robla" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Central_t%C3%A9rmica_de_La_Robla">térmica de La Robla</a>, la planta azucarera de <a title="Boñar" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Bo%C3%B1ar">Boñar</a>, la cementera de <a title="Mataporquera" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Mataporquera">Mataporquera</a>, la cristalera de Arija, la térmica de Valmaseda y la <a title="Papel" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Papel">Papelera</a> de Aranguren.</p>
<p>Transporte de pasajeros</p>
<p>Su influencia social también fue muy importante, fue el medio de transporte habitual de los <a title="Emigración" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Emigraci%C3%B3n">emigrantes</a> de las zonas rurales que se trasladaron a la <a title="Industria" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Industria">industrializada</a> ciudad de Bilbao, así­ como, en sentido inverso, del <a title="Turismo" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Turismo">turismo</a> estacional vizcaí­no con destino a la comarca burgalesa de <a title="Merindades (comarca)" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Merindades_%28comarca%29">Las Merindades</a>.</p>
<p>A diferencia de otros ferrocarriles mineros, el tráfico de viajeros en el <em>tren de La Robla</em> fue muy importante, al tratarse de un tren cuyo tráfico de mercancí­as prácticamente se desarrollaba sólo en un sentido. Su utilización alcanzó su techo en <a title="1948" href="http://es.wikipedia.org/wiki/1948">1948</a>, cuando alcanzó la cifra de 1.450.984 pasajeros. Su paulatino descenso se acentuó desde los <a title="Años 1980" href="http://es.wikipedia.org/wiki/A%C3%B1os_1980">años 1980</a> hasta su clausura en <a title="1991" href="http://es.wikipedia.org/wiki/1991">1991</a>. A pesar de su reapertura, la transferencia en la gestión de los ferrocarriles de ví­a estrecha a las <a title="Comunidades Autónomas" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Comunidades_Aut%C3%B3nomas">Comunidades Autónomas</a> y su progresiva utilización como servicio de cercaní­as en las áreas de influencia de León y Bilbao crearon nuevos temores sobre su futuro.</p>
<p>Este problema se ha intentado paliar en parte con la puesta en marcha de trenes turí­sticos, como el <em>Expreso de La Robla</em>, que añadido al <em>Transcantábrico</em> garantiza una utilización turí­stica y didáctica de la lí­nea como servicio de pasajeros.</p>
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