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	<title>Ezagutu Barakaldo &#187; Demografía</title>
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		<title>La alimentación de los mineros de Triano (Vizcaya): Cantinas y tiendas obligatorias, 1882-1899</title>
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		<pubDate>Thu, 19 Jan 2012 07:49:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft size-full wp-image-2454" title="images" src="http://www.ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2012/01/images.jpg" alt="" width="256" height="182" />Una de las pautas fundamentales para el estudio de las actividades laborales de la zona minera de Triano en Vizcaya, es el estudio de la alimentación de los mineros. Las peculiaridades de su abastecimiento, a través de cantinas proveídas y regidas por los propietarios de las minas, a lo que había que añadir el tipo de alimentos que consumían, generalmente de escasa variedad y valor nutricional, trajeron consigo unas consecuencias que fueron más allá del ámbito meramente alimenticio. En efecto, si la primera huelga de la que se tiene constancia en la zona minera de Asturias fue como consecuencia de las quejas de los mineros por la alimentación que recibían, en los montes de Triano, el problema de las subsistencias era una clamor continuo en todas las reivindicaciones obreras e, incluso, llegó a constituir un elemento si no primordial, sí básico para aglutinar adhesiones al incipiente movimiento obrero.<br />
Las condiciones de vida de los mineros de Triano han sido ampliamente descritas y estudiadas. La dureza del trabajo minero, al igual que los requisitos y obligaciones que los patronos exigían y que fueron el germen de amplias movilizaciones obreras, fueron reflejados a través de distintos canales de comunicación, claro está, desde la óptica de aquellos que las contaban. Para la patronal minera, las minas eran un negocio más del que había que sacar el máximo rendimiento y no rehuía de aquellos esfuerzos que consideraba necesarios para mantener dentro de un orden a sus obreros. De este modo, la vertiente social de la cuestión minera era observada por los propietarios mineros desde una óptica de labor benéfica, no exenta de un matiz paternalista. Dentro de esta concepción de las relaciones patronos-mineros, estos primeros crearon una cobertura de asistencia espiritual, entre la que destacaban patronatos, asilos y hospitales, instituciones todas ellas de beneficencia particular tuteladas por distintas órdenes religiosas. Por lo tanto, la patronal se veía obligada a alimentar el alma de los obreros y a componer los cuerpos de aquella mano de obra necesaria para el buen funcionamiento del engranaje económico del que las minas eran una pieza fundamental.<br />
Pero, al margen de estas iniciativas de los propietarios de las minas, ¿cuál era el vivir día a día de sus trabajadores? Sin adentrarnos en la problemática de la vivienda en la zona minera, abordaremos a continuación el estudio de la alimentación de los mineros de Triano. Tanto los barracones en los que estaban obligados a vivir estos operarios, como la comida que también estaban forzados a comprar en las cantinas y tiendas propiedad de sus patronos, eran fruto de las más ácidas y corrosivas críticas. La prensa societaria no escatimaba pretexto alguno para dar a conocer las condiciones en que vivían los mineros y el tipo de géneros alimenticios que consumían. Es más, por su crudeza, estos aspectos de la vida minera pasaron a formar parte de las primeras reivindicaciones laborales, convirtiéndose en un mito del que ningún escrito que hiciera referencia a la historia de los montes de Triano podía sustraerse.<br />
Así, por ejemplo, en 1930 el articulista, escritor, ensayista y también edil socialista del Ayuntamiento de Bilbao Julián Zugazagoitia, describía de este modo las condiciones de vida de los mineros en torno a 1880: Los mineros no tenían casa; se albergaban en los barracones de los capataces, en cubiles que los cerdos rechazarían; allí comían o se surtían de los géneros averiados y podridos de la cantina, adquiridos a precios que el capataz imponía.<br />
La descripción no puede ser más gráfica, ni menos veraz tampoco, a tenor de lo que en abril de 1882 se reseñaba el rotativo El Noticiero Bilbaíno. No sin cierta chacota, el corresponsal de este periódico en Gallarta, indicaba que en la alimentación de los mineros por evitar enojosas digestiones, no figuraban los exquisitos platos de principios, bistec, postres y demás exquisiteces que adornaban las cartas de dos de las más prestigiosas fondas bilbaínas, la de doña Brígida y la de la Prusiana. La variada alimentación de estos obreros, llena de infinidad de baterías de pucheros, se componía de alubias, habas y garbanzos, de una ínfima ración de buen tocino americano, todo a ello a un precio desorbitado. Se calculaba que un minero gastaría a diario de 3,5 a 4 reales diarios en su alimentación, cuando los jornales variaban de 10 reales mínimo hasta 17 reales máximo.<br />
La cantinela de la carestía de los artículos de primera necesidad fue algo constante en todas las referencias al tema de la alimentación de los mineros de Triano y la escasa variedad y pésima calidad de estos artículos también. La verdad es que los jornales no daban para más. Si al elevado desembolso que suponía la alimentación se añadía el coste no ya de la vivienda, sino del lugar donde dormir, los mineros tampoco tenían mucho margen donde escoger una dieta variada, acorde con sus necesidades nutricionales, aunque los proveedores se hubiesen esforzado en hacer llegar mayor selección y mejor calidad de alimentos hasta las cantinas.<br />
Por lo tanto, la dieta del minero estuvo sujeta desde el comienzo de las explotaciones mineras de Triano, reglamentadas por los patronos mineros, a los imperativos que éstos establecían en torno a las cantinas de uso obligatorio. Las legumbres por su baratura eran el plato estrella, por no decir monocorde de la dieta del minero, puesto que si no proporcionaban la energía necesaria para reponer las fuerzas, sí que lo hacían para continuar la dura faena. Aun así, las legumbres por si solas no compensaban las necesidades proteínicas de los mineros y para solventar este déficit, se les añadía tocino que con su alto valor energético paliaba en cierta medida esta carencia. Si a este menú se añadía un cuartillo de vino, mal que bien, se completaba la pitanza del minero, hasta la próxima comida, en la que generalmente se repetían los mismos manjares.<br />
Las incipientes sociedades obreras consideraban que las deficiencias nutricionales de esta dieta eran consecuencia directa de la obligatoriedad que tenían los mineros de comprar en las cantinas de los barracones donde vivían. Sostenían que los géneros que allí se vendían, además de excesivamente caros, eran de pésima calidad. La solución a este problema, según estas asociaciones pasaba por eliminar el sistema de venta exclusiva en la zona minera y dar paso al libre comercio. Por su parte, los representantes de la patronal minera reconocían la carestía de los artículos de primera necesidad, aunque mantenían que si los mineros se atenían a una alimentación más modesta, podían ahorrar algunos cuartos. Aun así, los patronos negaban las acusaciones en cuanto a la mala calidad de los alimentos, puesto que los continuos controles y reconocimientos diarios de leche, pan y otros artículos en las tiendas exclusivas de la zona minera realizados por las autoridades, avalaban la buena calidad de estos productos.<br />
Mientras tanto, las asociaciones obreras continuaban con sus denuncias y la huelga minera de 1890 se convirtió en un bastión para este tipo de reivindicaciones. A los gritos de ¡Mueran los cuarteles! ¡Fuera las tiendas obligatorias!, se sumaban otras consignas contra la explotación laboral y en demanda de la jornada de ocho horas. Sin duda alguna, se mostraba claramente la capacidad de cohesión que el hecho alimenticio pergeñó al movimiento societario desde sus orígenes, siendo una de las reivindicaciones más repetidas y más utilizadas. La huelga minera de 1890 se saldó con la abolición de los cuarteles y tiendas obligatorias. Los de la patronal decían, no sin cierto cinismo, que el conflicto alimenticio patronos-mineros había sido conjurado, sin embargo, nada estaba más lejos de la realidad.<br />
A pesar de que la huelga de 1890 se saldó, en teoría, con la desaparición de las cantinas obligatorias, en la práctica los capataces se las idearon para que esta obligatoriedad continuara. Bajo la coacción del despido, los capataces indicaban a sus mineros que debían de realizar el gasto en las cantinas que regentaban. Además de ser un elemento de sumisión del minero ante el patrono, la cuestión alimenticia también se convirtió era un factor más de discordia entre los mismos mineros. No faltaban las quejas ante la docilidad de otros compañeros, que además de someterse a agotadoras jornadas de trabajo más allá del límite establecido por la ley, se dejaban robar en los comestibles, e incluso envenenar por el mal estado en que éstos se encontraban.<br />
Las quejas ante la mala calidad de los comestibles era una constante y la Comisión nombrada el 1º de Mayo de 1896 en el frontón de Gallarta a la que se sumaron los Comités Socialistas de Bilbao, la Arboleda y Gallarta, publicaron un manifiesto dirigido a los trabajadores de Vizcaya en el que se encaraba abiertamente este asunto. En este escrito una vez más se indicaba que los géneros que se expendían en las cantinas y tiendas mineras eran de malísima calidad, lo peor de cada clase. Al parecer, decían, todo era bueno para los mineros. Es más, los precios de estas tiendas obligatorias eran entre un 25 y un 30 por ciento más caros que los que regían en las tiendas libres de la Arboleda y sobre géneros de mucha mejor calidad.<br />
El abastecimiento de las tiendas de la zona minera se basaba en un monopolio por el que el concesionario pagaba una renta anual a los patronos mineros. En 1896 este monopolio recaía sobre un comerciante de Bilbao apellidado Padró, quien abonaba a los propietarios mineros de la razón Sres. Zaballa 14.000 pesetas anuales para mantener su exclusividad en el abasto. Desde luego, las minas no eran para nada un mercado desdeñable, habida cuenta su cuantiosa población que oscilaba entre los 25.000 y 27.000 trabajadores.<br />
A los precios abusivos y a la venta de productos adulterados y en mal estado, se añadían las quejas por las irregularidades en pesos y medidas. Las asociaciones obreras tildaban a los reconocimientos que las autoridades realizaban sobre este particular como puras pantomimas. Por lo tanto, ¿Cómo pedir responsabilidades a las autoridades de aquellos atropellos que ellas mismas debían de evitar?<br />
En junio de 1896 se estaban estudiando en las Cortes las reclamaciones de los mineros de Vizcaya, y reunidos varios representantes del Círculo Minero en el Gobierno Civil de Vizcaya, manifestaron que en las minas que ellos regentaban no existían ni cuarteles ni tiendas obligatorias, pero sí en las minas de Matamoros y de la Reineta explotadas por otros propietarios. Los del Círculo Minero crearon una comisión que gestionaría con estos últimos la desaparición de barracones y tiendas obligatorias. Estas y otras medidas, como el crédito que votaron las Cortes en 1895 de cien mil pesetas anuales para vigilar el trabajo de las minas, se dilataban en su aplicación sin que llegasen a ejecutarse.<br />
En 1899 las asociaciones obreras consideraban que la zona minera era el sumidero donde iban a parar todos los géneros podridos del comercio de Bilbao, y como a los obreros no se les vendía otra cosa, no les quedaba más remedio que comérselos. Un ejemplo, en septiembre de este año, la Dirección de Sanidad del Puerto de Bilbao inutilizó 2.660 kilos de bacalao y 126 cajas de tocino que se hallaban en putrefacción y cuyo destino eran las minas de Triano. Los patronos mineros utilizaban todos los medios posibles para defenderse de estos ataques. Uno de ellos, el señor Alonso Allende, también concejal del Ayuntamiento de Bilbao, decía textualmente en un pleno de este consistorio: Los mineros (patronos) no explotan a los obreros, al contrario, lo que hacen es darles de comer. Indignados por estas declaraciones, algunos concejales calificaron las palabras de Allende como una desvergüenza. Consideraban estos últimos que ninguna explotación eran tan odiosa como la de las minas, puesto que los atropellos laborales, la cuestión de las tiendas obligatorias y los altos precios y mala calidad de los comestibles que expedían, conducían a los mineros a llevar una vida de esclavos. Todavía quedaba camino para los mineros consiguiesen la ansiada libertad de comercio a precios asequibles y el acceso a unos géneros cuya calidad no se pusiese en entredicho.<br />
Olga MACÍAS MUÑOZ, Universidad del País Vasco. Tomado de EuskoNews.</p>
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		<title>La Ría de Bilbao (1860-1900)</title>
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		<pubDate>Tue, 13 Jul 2010 06:24:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Los cambios demográficos. En la segunda mitad del siglo XIX la región norteña centrada en la ciudad de Bilbao, experimentó unos cambios profundos, en sentidos económicos, sociales y demográficos, basados en primer lugar en los yacimientos famosos de hierro, de los cuales escribió Pliny en su época. En estos pocos párrafos quiero resumir lo esencial [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong> </strong></p>
<p><strong><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2010/07/La-Benedicta.jpg" class="floatbox" rev="group:1891 caption:`La Benedicta`"><img class="alignleft size-medium wp-image-1892" title="La Benedicta" src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2010/07/La-Benedicta-300x229.jpg" alt="" width="272" height="207" /></a>Los cambios demográficos.</strong></p>
<p>En la segunda mitad del siglo XIX la región norteña centrada en la ciudad de Bilbao, experimentó unos cambios profundos, en sentidos económicos, sociales y demográficos, basados en primer lugar en los yacimientos famosos de hierro, de los cuales escribió Pliny en su época. En estos pocos párrafos quiero resumir lo esencial de los datos claves, y explorar algo de cómo los seres humanos, Vascos y forasteros también, experimentaron tales cambios en sus vidas cotidianas en los últimos años del siglo. Sería posible saber cómo se evaluaron su mundo nuevo, los Vascos y los recién llegados?</p>
<p>Todos nosotros entendimos que raramente los términos administrativos de los censos de población coincidan con nuestros intereses académicos. Para no aburrir no voy a explicar los detalles, pero con unos meses de peregrinar entre censos y mapas e historias locales llegué a entender como las varias fases de cambios económicos dejaron huellos por el paisaje. También llegué a entender las fuerzas dominantes de los varios factores geográficos, el río Nervión, la Ría, la topografía en general, la ubicación de asentamientos posteriores a los cambios basados en el mineral de hierro y los impactos “Bessemer”.</p>
<p>En breve, la ciudad de Bilbao, con 20,000 personas en 1860 había crecido hasta 89,000 personas en el censo de 1900. Por estos años, unos otros 18 ayuntamientos cercanos, de territorio contiguo, iban creciendo, tal que en 1900 contenían otras 33,000 personas. Cuento con 122,000 la población de la cuidad y su franja residencial (hinterland) al fin del siglo. En considerar los pueblos de los ayuntamientos contiguos, quería incluir los 18 locales que demostraron crecimiento fiable en uno o más periodos intercensales, por ejemplo Galdácano, Berango, Arrigorriaga, y Basauri. En total estos 18 ayuntamientos contaban con una población de 10,000 personas en 1860 y 16,000 personas en 1900.</p>
<p>Una historia paralela, pero de fuerza mas energética, mas bruta, como tirada por el gigante imán formada por los yacimientos mismos, iba desarrollando en los pueblos de la zona minera. Mi forme de contar empieza con 7 ayuntamientos con 10,000 población inicial (1860) donde en 1900 había 57,000 personas. Pero de misma forma la zona minera iba extendiéndose, así que al fin del siglo cuento la zona minera en total con 87,000 personas en 14 ayuntamientos, incluso Castro Urdiales, el nuevo puerto de salida del Monte Triano en la provincia vecina de Santander.</p>
<p>Sumando Bilbao ciudad y la zona minera, vemos que en totalidad la región iba creciendo por saltos, 44,000 en 1860, 81,000 en 1877, 134,000 en 1887 y 210,000 en 1900<strong>. </strong>En mi thesis doctoral, centrada en cuestiones de forma “Leontief input-output” me interesaban los enlaces, coeficientes podemos decir, entre el crecimiento demográfico y los números de empleados en nuevas actividades económicas, extracción del mineral, en la rama de beneficio y demás actividades metalúrgicas, y una riqueza de artes y oficios dentro del sector tercero. Así, les puedo presentar otra información similar, sobre la mano de obra putativa, estimada directamente del sector masculino entre 14 a 70 años<strong>, </strong>sesgada me parece, en sentido negativo por falta de mejor manera de calcular el número de jóvenes.</p>
<p>Por la parte de la villa y su hinterland, creo que la zona tenía 10,500 varones de edad apta para trabajar en 1860 y 39,000 en 1900. En contraste, en la zona minera, había solamente 2,900 de edad para trabajar en 1860, 9,100 en 1877, 20,700 en 1887 y 33,200 en 1900, un crecimiento demográfico de 30,300 en cuarenta años. Sumando ciudad y zona minera/metalúrgica calculo un incremento de 72,000 trabajadores entre 1860 y 1900, de los cuales 45,000 en los últimos trece años del siglo. Para ser más correcto, del número que parece indicar el crecimiento de mano de obra hay que restar la fuerza de trabajo inicial de las unidades que no formaban parte de la zona inicial en 1860. Midiendo así, cuento con solamente 50,800 el incremento entre 1860 y 1900 en el número de varones apta para trabajar.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Las Fuerzas Económicas &#8211; el poder del mineral de hierro</strong></p>
<p>En plan de entender los impactos personales de tales cambios les quiero sugerir que es importante tener en cuenta lo que llegué a entender de las fases de desarrollo, las varias evoluciones de la región, las minas, la cuidad, el sector tercero, etc. en términos de un conjunto histórico/geográfico de suma importancia. Una fecha clave, 1856, sería él de poner en marcha los primeros altos hornos de forma Bessemer, en Inglaterra. Otra fecha sería el terminar de la Segunda Guerra Carlista, que dejo abrir la posibilidad de inversiones importantes por parte de unas compañías inglesas que se interesaban por el mineral bilbaíno, con poco fósforo, una <em>sine que non </em>para los convertidores Bessemer. Hubo unos cambios rápidos e impresionantes, con inversiones enormes en transportación, tranvías, lavadoras, cargaderos y muelles de embarque.</p>
<p>Pero en general poco hicieron las compañías en plan de inversiones sociales. La última década del siglo vio una veintena de huelgas. Los mineros se quejaron de las formas de pago, de los albergues y tiendas obligatorias, etc. Todo culminó en la huelga general de1903, lo que por fin provocó que El Instituto de Reformas Sociales se interesara del asunto, publicando en 1904 el Informe Referente a las Minas de Vizcaya, Es una fuente histórica de gran amplitud, con sumo interés y valor para entender los problemas “Trianeros”, y como cualquier yacimiento rico ha sido bien labrada por generaciones de historiadores.</p>
<p>En términos generales nos podemos imaginar un mundo económico ideal donde los pagos serían lo suficiente para sostener cualquiera persona, el alojamiento, la comida y algo más para disfrutar. El problema reside en los detalles de oferta y demanda. En todo tipo de actividad económica – puede ser en la minería, la producción metalúrgica o cualquier fabricación – la presión hacia precios mínimos, para conseguir mercado, tiende a producir los salarios mínimos, sobre todo si hay exceso de oferta de mano de obra, o dicho de otra forma, siempre que los pagos por otras partes vecinas sean bajos. Y tal situación francamente existía por las provincias rurales de Castilla la Vieja, Asturias y Galicia. Así, en los Montes del Triano los dueños podían atraer jornaleros con pagos mínimos, siempre que la labor necesitaba nada más que las manos, una pala, y la voluntad de ganar el jornal.</p>
<p>Por El Informe entendimos que en la zona minera el problema básico de alojamiento y comida se solucionó, a corto plazo, con los barracones, pero faltaba mucho más. Unas compañías mineras construyeron casas para alquilar, o dejaron que los mineros mismos construyeron, normalmente en terrenos y rincones sin otro valor. En su investigación clave, que incluye materias del Archivo Municipal de San Salvador del Valle Pilar Pérez-Fuentes nos ha dado unas informaciones valiosísimas sobre la parte mayor que llevaban las mujeres, amas de casa, que mantuvieron familias compuestas, una mujer cuidando a varios jornaleros, normalmente parientes, de los recién llegados inmigrantes de Palencia, Soria, etc. Les ofrezco simplemente dos frases que me dan tanta tristeza. Si uno llegó buscando, no solía pedir si había trabajo, sino si había cama. Si uno quería localizar cualquier jornalero, no solía preguntarse dónde vivía, sino de que puchero comía.</p>
<p>Pero creo que la historia que conozco de la profesora Pérez-Fuentes se dedica a la sección francamente peor, donde sufrieron hasta el tope la angustia de la modernización. Como lo veo yo, había, por mucho, otros cambios que tuvieron lugar al lado de las minas. Qué sabemos de las condiciones de trabajo, de vivienda y comida de los demás que formaron el cauce de mano de obra, en el rumbo pos-minero? Francamente, por mi parte, de detalles tengo muy pocos, e imagino que algunos colegas aquí sabrán mucho más de materias recién editadas<strong>. </strong>Mientras tanto, me queda la posibilidad de reflexionar en términos generales dentro de un marco histórico/geográfico que trata de las nuevas actividades en plan de donde tuvieron lugar.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>La geografía local domina las fuerzas de modernización</strong></p>
<p>Sobre las cuestiones de ubicación, la geografía local se impone con fuerza. A los dueños de las grandes nuevas actividades económicas, los altos hornos y los astilleros, les hacían falta acceso fácil al río, indicando casi a dedo las zonas donde las nuevas actividades pudieron florecer.</p>
<p>Claro que pensaron en acceso a un mercado y materiales de procedimiento. También les hacían falta solares. Para las construcciones metalúrgicas en Baracaldo la familia Ibarra pudo aprovecharse de una finca familiar; así el origen del nombre de la Fábrica El Carmen del Desierto. Tales compañías encontraron mano de obra por donde pudieron; efectivamente seguían llegando los jóvenes de Castilla la Vieja y más allá, en una cadena que atrajo los más recientes hacia las minas, dejando que otros pudieron escapar hacia las nuevas actividades, en la esperanza de que la nueva sería de mejor pago o de mejor condiciones de trabajar. En todo caso, el obrero busco alojamiento donde podía encontrarlo. Algunas compañías, si, construyeron alojamiento pero a causa de la topografía local bien sabemos que mucha construcción era pequeña de tamaño, pobre de cualidad<strong>, </strong>con servicios de agua comunales<strong>. </strong>De cuadros, y más tarde de fotos, se sabe que desde 1800 por lo menos solían construir pisos, hasta cuatro o cinco plantas y en bloques muy anchos, apretados unos contra otros. Cabe decir que muchas de los hogares construidos fueron pequeños, y de poca pulcritud.</p>
<p>En cuanto a la geografía del ensanchamiento de la zona poblada de la ciudad y su hinterland, veo otra mano invisible, lo que señala los sitios predilectos, sitios con las ventajas de decisiones anteriores, con unos trozos de fábrica social, casas, talleres o, tiendas, una herencia de actividades previas, en el centro de Bilbao sobre todo, también los asentimientos vecinos, parroquias como Abando y Begoña. Ya en 1860 la vida económica bilbaína, con su conjunto de tela urbana, era testigo de actividades anteriores, la pesca del bacalao, la larga exportación de lanas hacia Inglaterra y los Países Bajos, la navegación; en general, una vida comercial también basada en el poder del R. Nervión, que había florecido siglos antes de llegar el impacto “Bessemer”. Así, en la región de la Ría las nuevas industrias podían aprovechar de unas construcciones urbanas de épocas anteriores, carne y hueso de la vida bilbaína, tela económica y social construida por la pesca, el comercio exterior y de cabotaje, las fraguas, pequeñas construcciones navales, etc., un palmicesto de actividades económicas y comerciales de un siglo y más, con un herencia en madera y ladrillo. En cualquier zona urbanizada siempre hay un proceso de nacimientos y fallecimiento que deja sitio para que las nuevas actividades puedan establecerse en locales donde habían fallado las viejas. Claro que no era lo suficiente para lo que iba pasar, pero en el caso Bessemer y sus consecuencias, lo veo importante la proximidad entre la zona minera y la ciudad de Bilbao, y por eso tal historia se distingue de las muchas iniciativas mineros donde la totalidad de lo que servía de tela social lo tuvieron que construir, desde los cimientos. En el caso bilbaíno la diversificación también iba por cauces geográficos. Gran parte de lo que a las compañías les hacía falta en el transporte y exportación del mineral, se produjo muy cerca; había muchas componentes de producción ribereña. Entre las nuevas industrias de la Ría, las actividades centradas en los productos metalúrgicos, los altos hornos, las ferrerías, los astilleros donde construyeron buques de vapor, llegué a entender que la palabra autosuficiencia tenía otro sentido. En términos muy generales veo que coincidieron dos factores; el primero, que la introducción de materias y componentes desde lejos hubiera sido muy caro, y el secundo, la fuerte imaginación vasca para construir cualquier producto de hierro – recordemos que la zona gozaba de una larga historia de las primeras fraguas a carbón de leña. Con la cifras que podía sacar &#8211; y claro que hay más hoy en día &#8211; llegué a la conclusión de que en 1900 tales actividades claves de la zona minera/metalúrgica podían explicar hasta 60% de los cambios de mano de obra total, mientras por la zona extendida de la ciudad podía explicar solamente 13% de tal cambio.</p>
<p>De otra forma, esto indica que para la ciudad el empleo se encontraba en las muchas formas de actividades viejas, de comercio etc., pero a la vez también en las muchas actividades nuevas que formaban el trozo más complejo de la modernización.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>El Papel del R. Nervi</strong>ó<strong>n</strong></p>
<p>Voy imaginando como las oportunidades de la vida se ensancharon de igual modo que iba creciendo la zona urbanizada, como las nuevas actividades se insinuaron dentro del paisaje, formando un amalgama, la nueva dentro de la vieja economía, y muy bien atada. En los muchos casos de los impactos feos de la industrialización, uno se suele quejar de la torpeza, la falta de energía por parte de la sociedad en general para ocuparse en solucionar los problemas sociales.</p>
<p>Pero otra vez, la geografía de la región de Bilbao se impuso con mano dura; la topografía de la Sierra Cantábrica y la fuerza hídrica del río Nervión y sus afluentes no se puede esconderse. En Febrero de 1873 por fin se construyó una Junta Especial para tomar cargo de las obras del puerto, bajo la dirección de Evaristo de Churruca. Para facilitar que la estructura económica pudiera trasladarse hacia la época de buques de vapor, y de mucho más calado, faltaba un esfuerza gigantesca. Empezaron en planificar el vaciar cuantidades enormes de arena, hasta 6.5 millón de metros cuadrados, y los restos de naufragios y demás accidentes de mar de siglos anteriores.</p>
<p>Entre 1875 y 1900 en las obras de ensanchamiento y saneamiento se reformaron la topografía de la Ría, tanto por el horizontal, simplificando el perfile y también profundizándolo, en 14 kilómetros hasta Bilbao mismo. Brevemente, las obras de Don Evaristo consiguieron construir una puerta de gran extensión protegida de las fuerzas más brutales del mar Atlántico. Hacía falta un rompeolas por el oeste, cerca de Portugalete, de 1.5 kilómetros y para construir la abra, otra parte al este, más corta, y así se formó un puerto exterior, como un tanque de espera, para los muchos barcos de carga mineral o carbón que cada día o noche iban esperando la pleamar. Los fondos se derivaban, el trozo gordo, de un impuesto sobre las exportaciones, más otras subvenciones de la Diputación de Vizcaya y la cuidad de Bilbao. Los presupuestos primeros de las obras del puerto se pusieron a 2 millones de pesetas, pero en 1889 ya habían gastado casi 12 millones, hasta 50 millones al fin del siglo. Tengo encontrado unas cifras de gastos para mano de obra, pero nada sobre los jornales; el número de empleados pudiera haber sobrepasado unos 500.</p>
<p>Se sabe que una buena parte del hormigón que formaba el gran rompeolas salió de las canteras de Axpe, aguas abajo de la ciudad por el lateral no-minero. Dentro de los inputs, también había cuantidades de hierro forjado. También montaron iluminación eléctrica para alumbrar las cuatro horas de mar alto nocturnal. Por todas partes veo la mano mágica que consiguió que los inputs de los nuevos productos y construcciones sean de origen local para evitar lo que nos llamamos, los geógrafos, “la costosa fricción de distancia”. Veo también las imaginaciones vivas de los capitanes industriales vascos, por ejemplo Don Pablo Alzola y Minondo, alcalde de Bilbao al fin del siglo, pero también vocal de varias compañías de industria pesada. En las nuevas fábricas se producían tuberías de agua y gas, equipo eléctrico, cable, puntas, vidrio laminado, tale productos aptos para una ciudad moderna con río elegante, recién reformada y decorada para pavonearse.</p>
<p>Para no prolongar más mis palabras, simplemente voy mencionar algunas novedades del sector fabril de los últimos lustros del siglo, fábricas de tubos forjados, de vidrio, de papel. Por el sector tercero cabe subrayar la construcción de 250 Km. de ferrocarriles, el famoso “trasbordador’, el puente colgante al boca de la Ría en Portugalete, el saneamiento y ensanchamiento de la cuidad, también un crecimiento energético en la banca y la industria de seguros. De tras de los pagos y sueldos de las nuevas actividades venían otros sueldos y pagos de los sectores tradicionales, en construcciones de alojamiento, de muebles, tiendas de todos tipos, el transporte dentro y fuera del región. El puerto vio una expansión enorme, no sólo en movimiento de mineral de hierro y carbón, pero de todo tipo de mercancías, con una gran diversificación en alimentación, etc. Al fin de siglo solamente el puerto de Barcelona llevaba más comercio. En mi forma de imaginar cómo iba cambiando las oportunidades de la vida y la expansión de las actividades de la Ría, tanto de construcción como de nuevas actividades, veo que las tareas de la nueva economía se insinuaron dentro de la vieja, dentro del paisaje de los pueblos vecinos.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Los Impactos Sociales</strong></p>
<p>La totalidad de la nueva tela social era enorme; las viviendas, las calles, los sistemas de transporte, las obras de saneamiento y de ensanchamiento de la ciudad. Por las terrenos cerca a las nuevas fábricas, los astilleros, los altos hornos, la forma de construcción de viviendas fue siempre de gran densidad, hasta cuatro o cinco plantas casi al lado de las nuevas fábricas, e imagino con agua potable, sino con grifo al aire libre. Pero a la vez, la construcción de los FFCC en ambos lados de la Ría permitió acceso a otros terrenos más llanos, más atractivos, en zonas que podían ofrecer un nuevo tipo de urbanismo construido. En la sección demográfica arriba llamé atención a la extensión de la zona activa de crecimiento en los últimos años del siglo. La construcción del FFCC proporcionó unas posibilidades de acceso al centro, así que las mujeres labradoras pudieron traer comestibles a los mercados centrales de Bilbao. Esto me da la oportunidad de volver a subrayar que la ubicación del impacto Bessemer, por ser colocado muy  cerca de una ciudad de mucha historia implicaba que los cambios introducidos tuvieron impactos, no solamente para los jornaleros y familias inmigrantes pero también para los vecinos.</p>
<p>Si en unas pocas frases puedo sumar lo poco que a mi parece claro de la balanza de costes sociales del impacto Bessemer, debo empezar en admitir que un exceso en mano de obra en las provincias vecinas francamente seguía empujando hacia abajo los jornales del tipo “planta baja” en un triángulo de pagos – aunque tal efecto hubiera sido modificado por las posibilidades de emigración a América Latina, por parte de Vascos y los demás. Mientras tanto quiero proponer que solamente una quinta parte de la expansión de trabajo tuvo lugar bajo las circunstancias feas de las minas y la siderurgia. Claro, en los primeros lustres tal porcentaje hubiera podido ser más grande, pero Pilar Pérez-Fuentes en sumar el número de trabajadores en las minas y la metalurgia nos da un tope (circa 1898) de casi 14,000, y lo comparo con la cifra de 72,000 arriba, mi cálculo del crecimiento de mano de obra masculino entre 1860 y 1900 en la zona económica extendida.</p>
<p>Francamente los que más ganaron, en todos sentidos, fueron los vascos. Tanto como la ciudad tenía una ventaja previa en atraer nuevas actividades, lo mismo se puede decir de la población inicial de la zona bilbaína. No es difícil imaginar una cadena, más bien una escalera, por lo cual los primeros en llegar a las nuevas fábricas llegasen a ser los primeros a sacar provecho cuando las actividades nuevas les hacían falta otros oficios, otras habilidades de mejor pago. Para explorar en términos generales los costes sociales, para construir una balanza de pagos y sufrimientos, debemos volver a tomar en cuenta mis conceptos gemelos de donde y cuando. A los jornaleros centrales a las actividades primarias del “take-off” les costaron el trozo gordo, por ser los primeros en llegar, y por ser captada en las zonas feas de explotación, otra palabra que aquí tiene dos sentidos. A los familias originales, los Vascos de tradición del caserío, más dispersas por los pueblos del ribera este del Nervión, les pasaron mejor en cierto modo. Tales familias tenían la posibilidad de mandar a los hijos y a las hijas trabajar, así aumentando los ingresos familiares; también pudieron vender productos de huerta, incluso huevos, pollos, etc., en los mercados de Bilbao, también hasta vender solares para una demanda creciente de vivienda.</p>
<p>Y por fin, a los Vascos y forasteros también, ¿cómo les parecía tales cambios en sus vidas cotidianas en los últimos años del siglo? Por encima y alrededor de todo, pero más por encima de las poblaciones centrales, los muchos ruidos de las nuevas actividades, sobre todo las explosiones a medio día en las zonas mineras, también hubieron sufrido por los nuevos humos, los nuevos olores, algunas viejas enfermedades con nueva vida. Pero a la vez habían los nuevos productos domésticos, las nuevas tiendas, unas nuevas prendas, las nuevas cosas para mirar y gozar, una buena parte del río iluminado en las horas de alta mar, las nuevas construcciones públicas, las zonas llanas y modernas de la cuidad para pasearse, una sede elegante de la cuidad de Bilbao, La Casa Consistorial (1892), y otra sede más, de la Diputación, lo maravilloso que era el puente trasbordador! Y La riqueza de los nuevos ferrocarriles consiguió juntar Bilbao con Madrid y con Francia y unir los pueblos cercanos a Bilbao entre si, en una red de servicios sin igual en su época. Con los FFCC vino un salto tremendo en la capacidad de conectar, una reducción sustancial en la “fricción de distancia” para los más ricos, pero también ayudando a los demás en plan de flexibilidad laboral. En 1900 Bilbao contaba con siete estaciones de ferrocarril. Además, vale la pena hacer referencia a las fuerzas intelectuales de una economía bilbaína internacional. En muchos casos las compañías de gran éxito mantenían fuertes enlaces con otras compañías europeas y americanas. Lo veo muy compleja y muy rica la parte buena de los cambios sociales que llegaron hasta Bilbao y su región de tras del impacto “Bessemer”.</p>
<p>En contraste con el caso más normal, donde las actividades mineras suelen dejar el campo vacío, feo hasta devastado, el liderazgo bilbaíno consiguió sacar provecho para la comunidad en general. En cobrar los flujos de la economía moderna unos ingresos públicos, llegó a construir un patrimonio que lucía para las familias claves, a la vez que valía para iluminar también la vida de los demás.</p>
<p style="text-align: right;">Herr</p>
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		<title>El crecimiento urbano de la margen izquierda del Bajo Nervión</title>
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		<pubDate>Fri, 16 Apr 2010 04:54:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Demografía]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Urbanismo]]></category>

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			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2010/04/La-Punta.jpg" class="floatbox" rev="group:1781 caption:`La Punta`"><img class="alignright size-medium wp-image-1782" title="La Punta" src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2010/04/La-Punta-300x198.jpg" alt="" width="300" height="198" /></a>La denominación de «margen izquierda», que es de uso común en todos los informes urbanísticos sobre Bilbao y que ha sido popularizada por los medios locales de comunicación, hace referencia inicialmente a la comarca que ocupan los términos municipales situados en la orilla izquierda del Nervión, aguas abajo de Bilbao, y que, a lo largo de este siglo, han protagonizado la expansión del plano urbano de la ciudad hacia el oeste, transformando su anterior espacio rural en suelo urbano e industrial. En dichos municipios es donde se localizan las principales factorías industriales de la aglomeración: siderúrgica, química pesada, construcción naval, metalurgia de transformación, producción de energía eléctrica, etc&#8230; y, en consecuencia, han recibido un elevado contingente de la inmigración laboral llegada a Vizcaya, que es el que ha aumentado con rapidez su tamaño demográfico y ha convertido la estructura social de su población en esencialmente proletaria.</p>
<p>En un sentido amplio, dentro de los límites territoriales de la “margen izquierda2, podrían incluirse a ocho de los diecinueve municipios que pertenecen administrativa mente al Gran Bilbao; pero, en función de una mayor precisión en el análisis, la “margen izquierda” se reduce comarcalmente al espacio que ocupan los cuatro municipios situados entre Bilbao y la desembocadura del Nervión: Baracaldo, Sestao, Portugalete y Santurce. De hecho, desde un punto de vista exclusivamente locativo, sólo estos municipios son ribereños de la orilla izquierda del Nervión y, sobre todo, en base a los actuales criterios de comarcalización en Geografía Urbana, los cuatro núcleos citados difieren considerablemente de los demás porque han alcanzado un grado de evolución demográfica y de transformación espacial y funcional muy superior, que los diferencia de forma notoria de los otros cuatro situados, más al interior, en la zona minera de Vizcaya.</p>
<p>Esta diferenciación geográfica queda muy bien marcada en la subdivisión de las unidades intraurbanas del área metropolitana bilbaína que proponen tanto Ferrer Regales como García Merino en sus estudios sobre el Gran Bilbao. Según la clasificación del primero, dicha aglomeración está compuesta por tres unidades urbanas fundamentales: la ciudad central de Bilbao con la “city&#8221; y los barrios de la periferia municipal, el área sub metropolitana con una serie de «ciudades secundarias», que serían las cuatro citadas de la margen izquierda más el municipio de Guecho en la margen derecha y los de Basauri y Galdácano en la zona de expansión oriental del plano urbano siguiendo el cauce del Nervión aguas arriba de Bilbao, y, en tercer lugar, el área suburbana, subdividida, a su vez, en dos sectores: uno septentrional, que abarca los municipios del valle de Asúa y se extiende hasta Plencia por la línea de la costa, y otro meridional, que se corresponde con la zona minera, en la que se sitúan los términos municipales de Ortuella, San Salvador del Valle, Abanto y Ciérvana y San Julián de Musques. Utilizando una terminología distinta, también García Merino diferencia la caracterización urbana de los municipios de la margen izquierda de los de la zona minera, al incluir a los primeros en lo que denomina «área suburbana externa» y a los segundos en el «área periurbana en transformación».</p>
<p>En ambos casos, la «margen izquierda» propiamente dicha sólo abarca las cuatro entidades administrativas emplazadas en la orilla izquierda del Nervión, entre Bilbao y el mar, y que constituyen otras tantas «ciudades secundarias» del área submetropolitana en relación de dependencia y de complementariedad con la «ciudad central». Los otros cuatro municipios de la zona minera pertenecen, en cambio, al área suburbana o periurbana en trasformación y no han llegado a alcanzar un tamaño demográfico ni un nivel de urbanización que los haga comparables con los anteriores. La crisis minera de comienzos de siglo detuvo su espectacular desarrollo Inicial y su anterior ritmo de crecimiento cedió en favor de los núcleos más próximos a la ría bilbaína en los que se polarizó espacialmente la industrialización posterior.</p>
<p><strong>1 La integración urbana de la «margen izquierda&#8221; en la aglomeración bilbaína</strong></p>
<p>La geografía urbana de la margen izquierda del bajo valle del Nervión no puede entenderse sin valorar adecuadamente su progresiva inserción espacial y funcional, a lo largo de los años del presente siglo, en el área metropolitana del Gran Bilbao, puesto que ésta circunstancia constituye el principal factor de urbanización del espacio rural existente hasta hace poco tiempo en los cuatro municipios de nuestra área de estudio. Además, la influencia geográfica del crecimiento económico y espacial de Bilbao en la transformación urbana de la «margen izquierda&#8221;, no sólo es un importante dato histórico referido al momento inicial de la industrialización de la ría bilbaína, a finales de la pasada centuria, sino que mantiene en la actualidad plena vigencia debido a que una de las direcciones más dinámicas de la expansión horizontal del plano de la aglomeración se proyecta sobre su &#8220;banlieue&#8221; occidental, afectando directamente al espacio de nuestros municipios que han experimentado, por este motivo, un espectacular despegue demográfico en la anterior década intercensal y se encuentran hoy agobiados como consecuencia de las múltiples carencias infraestructurales que padecen al haberles faltado una previsión urbanística mínimamente eficaz.</p>
<p>En la historia urbana de Bilbao pueden distinguirse tres grandes etapas en función de su progresivo acercamiento geográfico al espacio comarcal que nos ocupa. Las dos primeras establecen unos presupuestos significativos que encuentran su desarrollo definitivo en la tercera etapa con la formación del área metropolitana de Bilbao, en la que se integran los municipios de la margen izquierda del Nervión, produciéndose así las condiciones necesarias para su acelerado y definitivo desarrollo urbano.</p>
<p>En un primer momento, desde la fundación medieval de la villa hasta el último tercio del siglo XIX, los ensanches del núcleo primitivo no alcanzan más que una reducida extensión superficial alrededor del emplazamiento inicial; pero, desde los últimos años del siglo XIX, Bilbao experimenta un auge económico que provoca el agotamiento de su escaso suelo intramunicipal disponible y le obliga a iniciar una política anexionista de los municipios más próximos. El paso siguiente se iniciará, al terminar la guerra civil española, con un planteamiento más amplio de las necesidades urbanas a escala comarcal, que es el que afecta de lleno a la geografía de la &#8220;margen izquierda&#8221;.</p>
<p>El origen histórico de la Villa de Bilbao se fecha en el año 1300 con la concesión del Fuero de Logroño que le hace D. Diego López de Haro. A pesar de los amplios límites territoriales que se señalan en el texto fundacional de la Carta Puebla y que abarcaban gran parte de la actual comarca del Gran Bilbao a lo largo del bajo valle del Nervión; la extensión territorial de la primitiva villa se reducía al espacio ocupado por su primer emplazamiento sobre una estrecha terraza fluvial de la margen derecha donde el Nervión se convierte en ría. Al otro lado del río existía ya un pequeño núcleo que hoy conserva todavía un topónimo expresivo de su antigüedad: &#8220;Bilbao la Vieja&#8221;.</p>
<p>Desde la fundación medieval de la villa hasta los años finales del siglo XIX, todo el desarrollo económico de Bilbao se realiza en este reducido espacio que se corresponde con el recinto amurallado de las Siete Calles y con sus arrabales adyacentes, por donde se realizan unas primeras expansiones laterales de poca extensión superficial. Este emplazamiento equivale a lo que hoy se denomina el &#8220;Casco Viejo&#8221;, fácilmente localizable en el plano actual de Bilbao por su estructura abigarrada con calles estrechas y paralelas y con una forma ortogonal o en da mero que recuerda su origen medieval.</p>
<p>El primer ensanche extramuros se realiza a partir de 1483, y durante todo el siglo XVI, hasta el incendio de 1571, que supuso una renovación interior de la villa. La dirección de este ensanche es lineal y lateral siguiendo el cauce fluvial por la margen derecha de la ría, hacia Ascao y el Arenal por el oeste y hacia Ibeni por el este, formándose la Ribera y alcanzando la superficie municipal las 31,63 hectáreas. Los principales factores de estas primeras ampliaciones del recinto urbano están relacionadas con el crecimiento económico de Bilbao: desarrollo del comercio lanero y creación del Consulado (1511), auge de las ferrerías y exportación de hierro a Inglaterra, e incremento de la construcción naval aprovechando la abundante madera de los bosques próximos.</p>
<p>Durante el siglo XVIII, la expansión económica y demográfica que afecta a todo el territorio peninsular influye muy particularmente en Bilbao y tiene sus consecuencias en el crecimiento urbano con el Plan Loredo (1786), en el que se continúa la dirección lateral de los ensanches a través de la iglesia de San Nicolás hacia la Sendeja y con las nuevas manzanas de casas entre la calle de Esperanza y el Arenal. En estos mismos años se proyecta también una plaza porticada, entre las calles de Ascao y Correo (1790), que es la actual Plaza Nueva que se construyó definitivamente en 1828 siguiendo el modelo neoclásico de las «Plazas mayores».</p>
<p>En todo este largo período de tiempo que se extiende desde la fundación de Bilbao, a comienzos del siglo XIV, hasta el último tercio del siglo XIX, Bilbao urbaniza las áreas rurales más próximas y rompe la estrechez de su primitivo recinto amurallado; pero su expansión horizontal es todavía muy limitada y se adapta a las condiciones topográficas de la margen derecha del Nervión, siguiendo una dirección lineal entre el angosto cauce fluvial y las pendientes cercanas del norte (Archanda, Santo Domingo), que le impiden un crecimiento más radial. Tampoco se debe olvidar que, en toda esta extensa etapa de la historia del urbanismo bilbaíno, existen otras motivaciones de carácter económico y político que frenan el crecimiento horizontal del plano, ya que los intereses de las anteiglesias rurales limítrofes se oponen decididamente a los afanes expansivos de la villa mercantil. Por esta razón las previsiones espaciales contenidas en la Carta Puebla de 1300, que definían unos límites de proyección comarcal para la nueva ciudad, no podrán cumplirse hasta que el impacto social de la revolución industrial decimonónica acabe definitivamente con las inercias de la organización administrativa del territorio impuesta por la sociedad estamental. La integración geográfica de la «margen izquierda» en el urbanismo bilbaíno está todavía muy lejos de producirse y únicamente la dirección longitudinal del plano hacia el oeste, que se intensificará y acelerará en los años posteriores, indica una remota posibilidad.</p>
<p>La segunda etapa del crecimiento urbano de Bilbao se extiende desde los años finales del siglo XIX hasta los primeros años de la postguerra, en la década de los cuarenta del siglo actual. El despegue industrial de la economía bilbaína en ese periodo agota por completo las disponibilidades de suelo urbanizable en su estrecho perímetro municipal y la villa de Bilbao se ve obligada a urbanizar los espacios rurales de los municipios limítrofes para evitar el colapso. Es el comienzo de la política anexionista que amplía considerablemente la extensión del término municipal a través de sucesivas incorporaciones de espacio entre 1870 y 1966, pasando de las 31,63 hectáreas de los años finales del siglo XVI a las 10.726,25 hectáreas de la actualidad, con lo que se configura la estructura urbana que hoy presenta el plano del municipio de Bilbao.</p>
<p>Pero el hecho geográfico más significativo de esta segunda etapa es el plan de urbanización de 1873, del que son autores Achúcarro, Alzola y Hoffmeyer, y que va a dar origen al primer ensanche del Bilbao moderno en la vega de Abando, traspasando, por tanto, el río e iniciando la urbanización de su margen izquierda.</p>
<p>Para la ubicación de este ensanche se aprovecha un meandro del río que forma una cubeta casi circular, de unos dos kilómetros de diámetro, sobre una baja terraza aluvial de colmatación arenosa y que supone una excepción en medio de la estrechez del cauce del bajo Nervión, limitado topográficamente en sus dos márgenes por los glacis de fuerte pendiente que enlazan con los rebordes montañosos del sinclinal colgado de Santa Marina al norte y con los del anticlinal de Vizcaya al sur.</p>
<p>La urbanización de esta margen izquierda tiene su precedente más antiguo en el barrio ya citado de Bilbao la Vieja, por donde entraba en la villa el camino de Orduña que comunicaba Bilbao con la meseta castellana y de donde, a su vez, partía el camino hacia Valmaseda y hacia la provincia de Santander a través de Portugalete. La unión de estos caminos en la margen izquierda da origen al barrio de San Francisco, que se extiende en dirección este-oeste, siguiendo el curso del Nervión, desde Bilbao la Vieja hasta el nuevo ensanche, donde ya en 1845 se había proyectado la estación de ferrocarril que uniría Bilbao con Miranda de Ebro y con la red nacional. En esos años se abre también la actual calle de Hurtado de Amézaga que, bordeando la estación, une la calle y carretera de San Francisco con el comienzo del ensanche. Esta expansión lateral del plano a lo largo del Nervión tiene una correspondencia en la margen derecha, donde la apertura del Campo de Volantín, como nueva zona residencial, extiende la urbanización desde el Arenal hasta el límite con Deusto. El nuevo ensanche de 1873 se concibe bajo el influjo de las tendencias urbanísticas del periodo final del barroco y tiene su eje central en la Gran Vía. El trazado de esta importante arteria sitúa el corazón urbano en «la plaza elíptica», que es el centro focal de un plano parabólico con las calles principales siguiendo una disposición radial.</p>
<p>En esta segunda etapa, además del ensanche comentado, se redactan, con posterioridad a él y en las primeras décadas del siglo XX, otros proyectos de planificación que van a tener importancia en el proceso urbano de Bilbao. Los más importantes son la conferencia (1923) y el proyecto de extensión de Bilbao (1926) de Bastida, en los que se empieza a apuntar la solución del valle de Asúa como el espacio más adecuado para la descongestión urbana, una vez agotadas las posibilidades de expansión en el estrecho valle del Nervión. Los intentos de planificación en estos años se completan con el plan de reforma del &#8220;casco viejo&#8221; de Zuazo y el plan de extensión de Bilbao de García Marcadal (1926). En todos estos planes se empiezan a formular los primeros planteamientos de tipo comarcal como única solución al creciente desarrollo urbano de Bilbao; pero estos planteamientos no encontrarán su realización práctica hasta después de la guerra Civil con la creación del área metropolitana.</p>
<p>Indudablemente dichos planes son una prueba evidente de que la anterior política anexionista empieza a ser insuficiente para satisfacer la demanda de espacio urbanizable que provoca el auge general de la economía bilbaína. En efecto, en los años finales del siglo XIX y en los primeros del actual, la configuración del Bilbao actual con el Casco Viejo y San Francisco, el ensanche de Abando y algunas penetraciones periféricas hacia Deusto y Begoña, es la consecuencia urbana de un complejo crecimiento económico muy acelerado que se basa en el desarrollo de la minería, en la gran industria siderúrgica, en la construcción naval y en el aumento de la flota mercante, en el empuje de la banca local y en la    creación de las sociedades anónimas, y, también, en las importantes obras de infraestructura y de comunicaciones: vías férreas, carreteras y puerto exterior. Todos estos factores reclaman con urgencia una nueva concepción administrativa y política, capaz de garantizar la oferta de espacio urbano que necesita Bilbao. Esta nueva concepción tardará todavía algunos años en encontrar su sistema concreto de actuación.</p>
<p>Sin embargo, el interés de esta segunda etapa en relación con la urbanización de la «margen izquierda&#8221;, impulsada desde la ciudad central de Bilbao, está en el establecimiento de una serie de propuestas urbanísticas que va a influir en el desarrollo urbano de los años siguientes. En primer lugar, la urbanización de Abando supone el desplazamiento del núcleo urbano a la margen izquierda del Nervión, por donde se va a desarrollar una de las líneas más dinámicas de la extensión del plano. Además, la expansión de la ciudad en las dos márgenes confirman su disposición longitudinal hacia la desembocadura del Nervión, formando un paralelismo de tipo axial a ambos lados, que va acercando el espacio urbanizado hacia nuestra área de estudio, al tiempo que la estructura urbana empieza ya a establecer una segregación sociológica que va a tener un mayor desarrollo posterior en los próximos años. En la margen derecha, las residencias de lujo del Campo de Volantín van a desplazarse hacia la ciudad-jardín de Neguri en el municipio de Guecho, mientras que el carácter proletario del barrio de San Francisco se va a extender por todos los núcleos de la margen izquierda hasta Santurce y la zona minera.</p>
<p>Por otra parte, estos presupuestos, que se derivan de la evolución de la estructura urbana y que van a influir en la intensificación de las relaciones geográficas entre Bilbao y los municipios de la «margen izquierda&#8221;, se ven favorecidos por el establecimiento de nuevas comunicaciones y por las obras del puerto exterior. El tranvía de caballos que comunicaba Bilbao con Santurce desde 1882 se electrifica en 1896, el tren de Bilbao a Portugalete se prolonga hasta Santurce en 1926 y, desde 1902, estaba terminado el rompeolas que enmarca por la orilla izquierda la bahía del Abra y supone la creación del puerto exterior, que desplaza desde Portugalete hacia Santurce los servicios y tinglados del puerto comercial de Bilbao. El planteamiento comarcal del urbanismo bilbaíno en la etapa siguiente es el que potenciará estas favorables condiciones y determinará la incorporación definitiva de nuestro espacio al proceso del Gran Bilbao.</p>
<p>Esta tercera etapa del crecimiento del plano de Bilbao comienza con la elaboración del «Plan General de Ordenación Urbana de Bilbao y su Comarca&#8221; de 1946, en el que la planificación adquiere unas dimensiones extramunicipales y metropolitanas. La creación de la Corporación Administrativa del Gran Bilbao (1945) supone el reconocimiento legal de un área metropolitana que configura administrativamente una compleja realidad geográfica: la aglomeración urbana del Gran Bilbao, en la que se integra la «margen izquierda&#8221; de la ría de una forma cada vez más dinámica.</p>
<p>La urgencia de esta solución viene determinada en los años sesenta no sólo por la falta de espacio en la ciudad central; sino también por los progresivos niveles de congestión y de anarquía que se observan en todo el área industrial y residencial de la margen izquierda del bajo Nervión, donde la falta de espacio y la ausencia de zonificación de los usos del suelo están produciendo unas urbanizaciones periféricas en los municipios que no reúnen las condiciones mínimas de calidad urbanística y que carecen de los equipamientos y de las infraestructuras más elementales.</p>
<p>Por esta razón, en el plan de 1961 se reconoce también la imposibilidad de descongestionar el Gran Bilbao a través de una planificación exclusivamente comarcal. En el texto informativo, junto con el sistema de zonificación de usos del suelo, con las nuevas vías de acceso al centro urbano y las circunvalaciones periféricas, con las infraestructuras dotacionales necesarias y con el establecimiento de una red de «metro», que se prevén; se señala también la necesidad de coordinar una política de descongestión industrial hacia las provincias más próximas a Vizcaya y de ampliar el planteamiento comarcal del área metropolitana, ordenando el territorio de las restantes comarcas de la provincia. Esta nueva concepción geográfica mente más amplia es la que se defiende y se quiere poner en práctica, en los últimos años, a través de la segunda revisión del Plan de Ordenación Urbana que la Corporación del Gran Bilbao ha encargado a la empresa Metra-Seis en 1975.</p>
<p>A pesar de todos estos esfuerzos planificadores que hemos resumido, los problemas urbanísticos de Bilbao se agravan día a día, como tendremos ocasión de comprobar con más detalle en las páginas siguientes; fundamentalmente porque las limitaciones financieras y ciertos intereses privados de la burguesía bilbaína retrasan y hasta impiden, en muchos casos, la realización de proyectos absolutamente necesarios para frenar determinadas inercias y para evitar la espontaneidad general que está produciendo una inevitable anarquía en el desarrollo urbano. En el estado actual de las cosas, la solución del problema urbano de Bilbao no depende sólo ya de la ordenación de su comarca, ni siquiera de su provincia, sino que exige un planteamiento extraprovincial. En la actualidad, muchos de los proyectos más urgentes del plan de 1961, y hasta del plan 1946, no han sido realizados, y algunos ni tan sólo iniciados, sobre todo, en lo referente a las comunicaciones, a la infraestructura viaria ya las dotaciones del equipamiento colectivo, por lo que el tiempo va a ser difícilmente recuperable dado el desarrollo demográfico y espacial que ha experimentado el área urbana en los últimos años.</p>
<p>Pero lo que más interesa destacar ahora es cómo, a través de todas estas disposiciones legales y administrativas que tratan de ordenar el desarrollo urbano bilbaíno, se ha consumado la integración definitiva de la «margen izquierda&#8221; en el urbanismo de la aglomeración que va a potenciar su desarrollo. Desde que se inicia el planteamiento comarcal en la ordenación territorial de Bilbao, los municipios de esta comarca van a perder su autonomía geográfica en favor de una mayor dependencia espacial y funcional respecto a esa nueva realidad urbana que sustituye a la ciudad bilbaína y que es el área metropolitana del Gran Bilbao.</p>
<p>En efecto, Bilbao y el conjunto de municipios que forman su área metropolitana constituyen una verdadera «aglomeración urbana» según la definición que de este concepto dan los geógrafos franceses. La ciudad central ha traspasado sus límites municipales en su proceso de crecimiento espacial y ha urbanizado los espacios rurales de los municipios limítrofes que, sin embargo, ya diferencia de lo que ocurría en la anterior etapa anexionista, no pierden su autonomía e independencia administrativas. Se forma así un área suburbana que en la terminología geográfica francesa internacionalmente aceptada, se denomina «banlieu» y que señala los límites geográficos de la aglomeración, que no siempre son fáciles de precisar sobre el plano.</p>
<p>Los municipios del Gran Bilbao, que están ubicados en ambas márgenes del Nervión, desde Galdácano hasta Santurce y Guecho, en la misma desembocadura del río, reúnen las tres características esenciales que definen a toda aglomeración que crece espacial mente a través de sus «banlieues» periféricas. En primer lugar, la «ciudad central» del municipio de Bilbao, en su proceso de expansión longitudinal adaptándose a las imposiciones topográficas del estrecho valle del Nervión, se va uniendo progresivamente a los núcleos suburbanos emplazados en dicho valle alargando el plano urbano sin solución de continuidad; pero sin alterar sus límites administrativos y sin anular su autonomía de gestión. A la unidad municipal de la ciudad tradicional sucede la pluralidad administrativa de las «banlieues» de la aglomeración. Indudablemente, Bilbao ejerce una mayor influencia y un mayor protagonismo de todo tipo sobre el resto de los municipios de su área metropolitana, pero no llega a eliminar nunca su propia capacidad organizativa.</p>
<p>En segundo lugar, el proceso de urbanización, que se extiende a impulsos del crecimiento de la «ciudad-central», afecta a núcleos rurales preexistentes, que le sirven de base para su expansión, y que, con su posterior transformación urbana, van a dar origen a las «ciudades-secundarias» de la aglomeración.</p>
<p>En tercer lugar, y como consecuencia de las características anteriores, estas «ciudades secundarias» son siempre unidades urbanas incompletas que necesitan de la «ciudad-central» y de las otras «ciudades-secundarias», lo que explica su especialización funcional con un carácter complementario dentro del conjunto de la aglomeración. Esta complementariedad de funciones es la que determina un constante intercambio de productos, servicios y personas entre unas unidades y otras, dando origen a los desplazamientos diarios de población que constituyen los «movimientos pendulares».</p>
<p>En nuestro caso concreto, el planteamiento comarcal de la planificación urbana de Bilbao es el que confirma definitivamente la integración de los cuatro municipios en la aglomeración, impulsando su creciente urbanización y convirtiéndolos en importantes «ciudades-secundarias» de la «banlieue» occidental del Gran Bilbao, en la margen izquierda de la ría, y por donde discurre una de las líneas más progresivas de la expansión horizontal del plano de la aglomeración.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>2 El fracaso urbanístico del Gran Bilbao</strong></p>
<p>A pesar de los distintos intentos de planificación a nivel metropolitano que se han ido sucediendo durante los últimos años, la aglomeración bilbaína no ha podido evitar la congestión, la anarquía y el caos que hoy caracterizan a su espacio urbano. Este fracaso de la planificación es consecuencia directa de la inadecuación y del desfase entre las previsiones teóricas y el espectacular y acelerado crecimiento real de las necesidades urbanas, como ya se ha indicado en páginas anteriores. Las deficiencias más graves del urbanismo bilbaíno dependen de tres tipos de factores: topográficos, político-administrativos y financieros.</p>
<p>Los primeros factores son de orden físico y están determinados por los inconvenientes de la difícil topografía local del valle del bajo Nervión, por donde discurre la dirección más importante del crecimiento horizontal del plano urbano. El primitivo emplazamiento medieval de la villa de Bilbao presenta unas ventajas naturales evidentes por la proximidad de las minas de hierro del anticlinal de Vizcaya y por la salida al mar que proporciona el Nervión, al convertirse en una ría-estuario 14 kilómetros antes de su desembocadura. Estas circunstancias físicas positivas ejercen, en un principio, una importante influencia en la determinación geográfica de la doble vocación industrial y comercial de Bilbao; pero se van a convertir en dificultades graves para el posterior crecimiento urbano, que viene reclamado, desde comienzos de siglo, por el proceso de industrialización y que va a agotar en pocos años el espacio urbanizable en el estrecho valle del Nervión. En este valle del bajo Nervión se concentra actualmente la casi totalidad de la población del Gran Bilbao, que supone el 78,3% del total provincial, y se localizan, al mismo tiempo, las principales factorías industriales y los centros de servicios más importantes, que absorben el 80% del empleo industrial y el 90% del empleo terciario, y sin embargo, las condiciones topográficas de este espacio son extremadamente difíciles y contribuyen a agravar las dificultades urbanísticas al determinar una estructura urbana lineal o axial en dirección Este-Oeste, desde Galdácano hasta Santurce y Guecho, siguiendo los cauces del Ibaizabal y del Nervión, entre colinas y serrotas próximas por ambas márgenes. Lo que más llama la atención en todo el eje fluvial es la estrechez de las bajas llanuras aluviales.</p>
<p>Aparte del amplio meandro en el que se ha construido el ensanche decimonónico de la ciudad-central, en las restantes zonas del valle se pasa de forma brusca de la baja llanura a las fuertes pendientes y retazos de glacis de erosión o a las vertientes de los relieves periféricos. Este encajonamiento del valle, que orienta la expansión del plano, determina una serie de inconvenientes en la estructura urbana que se manifiestan principalmente en la escasez de suelo urbanizable, en la promiscuidad de factorías y viviendas, en los emplazamientos de los barrios y suburbios en pendientes y en los alarmantes niveles de contaminación del aire producidos por la dirección dominante de los vientos, por la inadecuada ubicación de las fábricas y por las vecindades industriales, en el eje de colonización del angosto cauce. Todas estas circunstancias se unen para producir un fuerte deterioro urbanístico y una acelerada degradación de la calidad de vida. La irregularidad morfológica y la abundancia de fuertes pendientes obligan a la población a aprovechar al máximo las exiguas superficies planas del fondo del valle principal del Nervión y de los que forman sus afluentes cerca ya de las desembocaduras, de tal manera que, en la provincia de Vizcaya, el 95% de la población habita en espacios de menos de 170 metros de altitud, a pesar de que, de sus 2.217 Km2. de extensión, solamente 978 Km2., un 44%, están por debajo de esa cota. La topografía, por tanto, del bajo Nervión, en la que se asienta el Gran Bilbao, establece una serie de condicionamientos físicos que no son nada favorables para un ordenado desarrollo urbano y que, además, debido a la negativa influencia de los factores de origen humano no van a poder ser convenientemente evitados.</p>
<p>En efecto, la necesaria corrección humana de estas dificultades características del lugar de emplazamiento y del eje natural de expansión del plano no se ha concretado en suficientes realizaciones infraestructura les y de equipamiento por falta de apoyo financiero y por deficiencias administrativas en los sistemas de planificación. A la hora de valorar la gestión urbanística de los últimos años hay que hacer una referencia expresa a la institución más directamente comprometida en este quehacer: la Corporación Administrativa del Gran Bilbao.</p>
<p>En relación con este organismo, las críticas han proliferado en los Últimos años y, a través de la prensa local, han transcendido a la opinión pública, centrándose principalmente en estos tres aspectos: la Corporación Administrativa del Gran Bilbao no es un instrumento de planificación sino un organismo de control social y político; los municipios integrados en ella, a excepción del de Bilbao, no tienen representación adecuada en los órganos ejecutivos y, por fin, su presupuesto económico es exiguo. En primer lugar, en Bilbao, parece que no se dan, o no tienen suficiente influencia, los dos motivos que determinan la planificación urbana en las aglomeraciones de los países industrializados: las tensiones sociales que originan el propio dinamismo de la ciudad y que se canalizan y se expresan a través de los movimientos urbanos que se organizan en ella, y el motivo económico que trata de evitar que, a partir de cierto tamaño y de cierta estructura inadecuada, la ciudad deje de ser rentable. Los movimientos sociales urbanos no han tenido un gran desarrollo hasta ahora en el área metropolitana de Bilbao y su debilidad organizativa, unida a las dificultades de todo tipo que han encontrado por parte de la Administración derivadas de las características generales de la sociedad española, ha privado a los responsables políticos de la planificación de un eficaz instrumento de crítica que les hubiera acercado al conocimiento real de los problemas concretos de las distintas áreas urbanas.</p>
<p>Por otra parte, la falta de racionalización estrictamente económica da la impresión de que viene determinada por las preferencias de las nuevas inversiones de capital hacia zonas menos problemáticas, porque siempre puede ser más rentable crear infraestructuras en terrenos libres que remodelar una aglomeración sobrecargada y congestionada. Desde luego, es evidente que la Corporación del Gran Bilbao ha cumplido una finalidad ineludible al establecer un cierto control y al imponer una cierta disciplina urbanística; pero, en la práctica, sus escasos medios jurídicos y su limitada capacidad financiera han entorpecido demasiado su labor. Martín Mateo detalla con precisión, desde la crítica administrativa del urbanismo bilbaíno, las principales dificultades jurídicas del Gran Bilbao:</p>
<p>-El ámbito territorial de competencia es ya insuficiente desde los criterios geográficos más aceptados sobre los verdaderos límites de la aglomeración.</p>
<p>-Las imprecisiones jurídicas que impiden la delimitación de competencias del área metropolitana y de los municipios de la comarca y que dan lugar a tensiones, a inseguridades, a conflictos ya incumplimientos insistentes de las obligaciones.</p>
<p>-La escasa representatividad de los órganos de gobierno que originan desconfianzas frecuentes en los Ayuntamientos de la zona ante muchas de sus disposiciones.</p>
<p>-La insuficiencia de técnicos y de expertos en las distintas especialidades del urbanismo en relación con la abundancia de representantes de la Administración local y central.</p>
<p>-La ineficacia de las relaciones públicas de la Corporación que no han sido capaces de crear un consejo de apoyo a los proyectos comunes, y que, por el contrario, han provocado muchas suspicacias en la opinión pública».</p>
<p>Quizás, en conjunto, el problema más grave de fondo que resume todos los puntos radica en la falta de representatividad de los municipios en la Comisión Ejecutiva de la Corporación, lo que determina la desconfianza de éstos y la oposición generalizada de amplios sectores de opinión que consideran a este organismo como un instrumento de presión política sin ninguna posibilidad de fiscalización democrática. controlado por el poder central y por su representación local en el Ayuntamiento de la «ciudad-central» de Bilbao, que ejerce una autoridad un tanto caciquil e en favor de los intereses privados de una minoría social que se enriquece con la especulación del suelo. Esta crítica coincide también con algunas de las respuestas que los especialistas consultados dan a la encuesta distribuida por Ferrer Regales, cuando afirman que «&#8230; el Gran Bilbao no ha dado los resultados que se esperaban y no precisamente por falta de equipos técnicos, sino por conflictos de competencia administrativa, y falta de desarrollo urbanístico, condicionada por deficiente organización e incumplimiento de la legislación por particulares, y por los mismos órganos urbanísticos que habían de aplicarla».</p>
<p>En el caso concreto de los municipios urbanos de la «margen izquierda de la ría», aguas abajo de Bilbao. el enfrentamiento con el monopolio de poder que ostenta la autoridad municipal de la «ciudad-central» en la corporación Administrativa es realmente digno de tenerse en cuenta. No hay que olvidar que todos ellos son municipios de importante tamaño demográfico, de economía industrial y acelerado desarrollo urbano y de fuerte arraigo tradicional, debido a su antigua autonomía administrativa que despierta su espíritu localista al advertir que sus altos niveles de congestión y de deterioro urbanístico son, en muchos casos, consecuencia de los errores de una administración que ellos no pueden controlar eficazmente.</p>
<p>Posiblemente la manifestación más pública y más popular de esta oposición entre la «margen izquierda» y el Ayuntamiento de Bilbao, a nivel sociológico, esté en la fugaz aparición durante los años setenta de la revista «Márgenes» que, en el poco tiempo que pudo resistir los ataques de la Administración Pública, centró la temática de todos sus números en la crítica de esta situación.</p>
<p>Al mismo tiempo. y como respuesta a la hegemonía administrativa del municipio de Bilbao, la revista proponía con insistencia la necesidad de crear una mancomunidad de municipios de la ría, que fuera capaz de programar las soluciones a problemas comunes y, sobre todo, que, con su tamaño demográfico y económico, pudiera contrapesar la excesiva influencia de Bilbao. La sensibilización de la opinión en este sentido evitaría algunos peligros de localismo pueblerino que podrían ser, además, perjudiciales para la integración sociológica y para el desarrollo conjunto de toda la aglomeración urbana.</p>
<p>Por último, la ineficacia de la planificación urbanística del Gran Bilbao ha sido provocada por la escasez de sus disponibilidades financieras, que ha impedido, o ha retrasado demasiado, la realización de proyectos urgentes al no poder incluirse, en la programación de infraestructuras y equipamientos, los presupuestos concretos que permitan el desarrollo puntual de los programas de acción. Ya en la primera revisión del Plan de Ordenación Urbano de Bilbao y su comarca, realizada en 1961, la imprecisión financiera es una de las características del texto de dicho Plan. El total de las inversiones previstas asciende en este año a 8.655 millones de pesetas y la parte más sustanciosa queda asignada a los trabajos de ampliación y mejora del Puerto (2.230 millones), a la red de infraestructura viaria (2.090 millones) y el aprovisionamiento de agua (2.000 millones). El resto se reparte en una serie de capítulos diversos que se refieren a parques y jardines, vías férreas, ciudad universitaria, aprovisionamiento de gas y electricidad ya la preparación de terrenos para zonas residenciales e industriales. La procedencia de esta suma de 8.655 millones de capital era la siguiente: el sector privado tendría que aportar 714 millones y la cantidad restante provendría del sector público, aportando la administración local (Gran Bilbao) 1.824 millones y el Estado 6.115 millones. Sin embargo. todas estas previsiones resultan teóricas y gratuitas desde el momento en que no se señalan plazos, ni se detallan procedimientos, ni se arbitran disposiciones legales, capaces de asegurar las percepciones con puntualidad.</p>
<p>Así es como se produce el abandono dotacional de toda la aglomeración. A pesar de su espectacular crecimiento en todos los aspectos, se sigue apoyando durante los años setenta, en las infraestructuras urbanas construidas antes de los años treinta con la excepción de algunas realizaciones de las iniciativas privadas, en función de la defensa de sus propios intereses económicos. Este es, por ejemplo, el caso de la autopista Bilbao-Behovia, de la proyectada ampliación del aeropuerto en el valle de Asúa, de la construcción de la refinería de petróleo y del Superpuerto y hasta de la carretera entre Arminza y Baquio abierta por la Diputación, que se pensaba que iba a tener una finalidad turística al unir los quince kilómetros de costa que quedaban en Vizcaya sin carretera y que, más tarde, se ha podido comprobar que fue proyectada para la construcción de la Central Nuclear de Lemoniz. Los ejemplos podrían multiplicarse y todos confirmarían que la falta de representatividad de los organismos públicos de planificación y la ausencia de participación democrática en sus decisiones determinan unas presiones constantes de los intereses privados de la construcción sobre los intereses sociales de la planificación. que producen la actual irracionalidad de la estructura urbana con zonas industriales y residenciales en perfecta amalgama, con standars de equipamiento a nivel ínfimo y con una especulación del sueldo que se está adueñando del espacio.</p>
<p>Las consecuencias de todos estos factores, que han impedido un ordenamiento eficaz del territorio comarcal, se manifiestan en los múltiples problemas en la agobiante falta de suelo disponible. que provoca los actuales niveles de congestión, donde algunos espacios, como los de nuestra área de estudios de la margen izquierda de la ría, están próximos a su saturación. Las previsiones de suelo vacante establecidas por el Plan General de Ordenación Urbana de Bilbao y su Comarca han quedado considerablemente disminuidas en la actualidad debido a la proyectada ampliación del aeropuerto en el mismo emplazamiento del valle de Asua y debido también a la futura red viaria capaz de mitigar los actuales problemas de circulación rodada. La oferta global de suelo vacante útil (con pendientes menores de 15%), que era. en 1970, de 8.150 hectáreas. ha quedado reducida a 6.100 hectáreas como consecuencia de las servidumbres urbanísticas originadas por el nuevo aeropuerto y la imposibilidad de programar nuevos usos en áreas próximas, como ocurre en el proyectado polígono-residencial de Asua calculado para 120.000 habitantes y al que hay que renunciar. Pero si la oferta de suelo urbanizable disminuye, no ocurre la mismo con la demanda cuyo aumento previsible es ya preocupante. El aumento demográfico entre 1970 y 1990 ha sido estimado en 660.000 habitantes lo que supone una demanda futura de suelo útil de 6.600 hectáreas aplicando un standard mínimo agregado de 100 m2 por habitante, lo que demuestra que, aún en el caso óptimo de aprovechar todo el suelo actualmente disponible (6.100 hectáreas), no se llegaría siquiera a satisfacer la demanda de 1990 como año horizonte (25).</p>
<p>Es evidente, por otra parte, que, como consecuencia de este crecimiento espontáneo y anárquico que caracteriza a la aglomeración urbana, se originan importantes cortes sociales que pesan sobre la mayoría de la población. Las manifestaciones de estos cortes sociales se observan en la comarca de Bilbao con mucha claridad:</p>
<p>-déficits de equipamiento e infraestructuras en los barrios proletarios.</p>
<p>-tamaño insuficiente, baja calidad y deterioro prematuro de las viviendas.</p>
<p>-pavimentaciones, alumbrado, servicios de agua y desagües deficientes.</p>
<p>-escasez de dotaciones colectivas de tipo cultural, sanitario, recreativo y zonas verdes.</p>
<p>-niveles alarmantes de contaminación del aire, que, en el caso de Bilbao, se elevan hasta cotas peligrosas por la influencia negativa de tres factores complementarios: topografía, meteorología y falta de previsión urbanística.</p>
<p>Pero además, el fracaso de la gestión urbanística en el área metropolitana de Bilbao tiene también una directa proyección económica como consecuencia, sobre todo, de las graves carencias que padece su infraestructura viaria. El problema es de tal envergadura que, a juicio de muchos especialistas, dichas carencias podrían determinar en un futuro próximo una asfixia urbana y un colapso económico de proporciones incalculables al incomunicar interiormente el espacio de la aglomeración y al aislarlo de los otros centros de gravedad de la economía regional y estatal. Las insuficiencias de la red viaria interna y de los sistemas de comunicación exterior, unidas a la congestión espacial existente ya la débil oferta de suelo disponible dentro de los límites urbanos, constituyen las causas más evidentes de que, en la actualidad, los rendimientos económicos del Gran Bilbao, como espacio de producción y consumo, sean peligrosa mente decrecientes y que sus anteriores economías de aglomeración se hayan convertido en regresivas.</p>
<p>Desde luego, la noticia recientemente aparecida en la prensa, en los días finales de 1980, anunciando la desaparición de la Corporación Administrativa del Gran Bilbao, no es ajena a la crisis social y económica que ésta ha propiciado en su área urbana de influencia y que se acaba de analizar. Si bien es cierto que el factor determinante más inmediato de la supresión de este organismo público está relacionado con el cambio político actual y con la nueva organización autonómica; también es verdad que el fracaso general del Gran Bilbao como gestor del urbanismo local hacía cada vez más inviable el mantenimiento de competencias básicas de intervención espacial en manos de dicha Corporación.</p>
<p>La recuperación del tiempo perdido y el cambio radical de rumbo en materia urbanística es el gran reto que tienen planteado desde ahora los nuevos entes políticos, administrativos y técnicos, responsables de la planificación urbana en el recién inaugurado contexto democrático y autonómico.</p>
<p><strong>3 Crecimiento geográfico y congestión espacial en la «margen izquierda»</strong></p>
<p>Los problemas urbanísticos del Gran Bilbao analizados en el apartado anterior se agravan considerablemente en nuestra área concreta de estudio. Los municipios de la «margen izquierda», al estar situados en la «banlieue» occidental, entre la «ciudad central» y el «área suburbana en transformación» de la zona minera, ocupan un espacio particularmente estratégico, por donde se canaliza una de las expansiones más dinámicas del pleno de la aglomeración. De esta forma, la congestión urbana derivada de la creciente falta de espacio urbanizable se desplaza, con una inercia cada vez más fuerte, desde la «ciudad central», a través de toda la «margen izquierda», hasta su extremo urbanizado en Santurce, determinando así un incremento tan rápido de las necesidades dotacionales de equipamiento colectivo que ha superado, hasta la fecha, todas las previsiones del modelo de planificación.</p>
<p>La «margen izquierda» de la ría de Bilbao, con sus 58,86 Km.2 de extensión, supone e115,81 % de toda la superficie del Gran Bilbao y ésta, a su vez, equivale al 16,81% de la superficie provincial. En este reducido espacio de los cuatro municipios vivía una población de 237.852 habitantes, en 1970, que supone el 29,12% de toda la aglomeración del Gran Bilbao que concentra, a su vez, el 78,30% de toda la población de Vizcaya. Por tanto las densidades son mucho mayores en la «margen izquierda» que en cualquier otro punto del Gran Bilbao y de Vizcaya: 4.040,97 hb./Km.2 en 1970 frente a los 2.194,18 hb./km.2 del Gran Bilbao y los 497 ,75 hb./km.2 de la provincia. Estos primeros datos generales indican ya un alto nivel de congestión urbana en esta zona del área submetropolitana, donde las viviendas del proletariado inmigrante se confunden con las industrias en los cascos urbanos de estos municipios y, sobre todo, en sus bordes periféricos, en los que la mezcla morfológica de usos del suelo industrial y residencial origina zonas altamente deterioradas.</p>
<p>A lo largo del presente siglo, la población del Gran Bilbao ha experimentado un crecimiento espectacular en términos absolutos al pasar de los 182.906 habitantes de 1900 a los 816.676 que anota el censo de 1970.</p>
<p>Los municipios de Basauri y Santurce, que se sitúan ambos en los dos extremos de la actual expansión lineal del plano urbano, registran los mayores crecimientos, seguidos de los municipios más próximos a ellos: Portugalete y Baracaldo cerca de Santurce, y Echévarri y Galdácano junto a Basauri. Todos ellos arrojan aumentos demográficos sensiblemente superiores al crecimiento medio de la aglomeración, que equivale aproximadamente al del municipio de Bilbaoo Es, pues, indudable que el crecimiento se polariza en los extremos de las dos «banlieues&#8221; periféricas de una urbanización longitudinal que se adapta al estrecho cauce del bajo Nervión y que desplaza hacia ambos lados los problemas de congestión urbana y de falta de espacio desde el núcleo impulsor de la «ciudad-central».</p>
<p>Pero, además, este crecimiento demográfico, que no es uniforme en el espacio de la aglomeración, tampoco lo es a través del tiempo durante este siglo (Cuadro n. 1).</p>
<p>En el último periodo intercensal (1960-1970), los mayores incrementos poblacionales corresponde a Portugalete (101,86%), Basauri (81,47%), Santurce (80,65%), Galdácano (79,94%) y Guecho (70,59%); mientras que otros municipios de importante tamaño demográfico manifiestan un ritmo de crecimiento más lento en esta década como es el caso de Bilbao (33,76%), Baracaldo (39,78%) y Sestao (49,29%), lo que está indicando un desplazamiento del dina mismo demográfico y del crecimiento urbano desde la “ciudad central&#8221; y los centros secundarios más próximos a ella hacia el puerto exterior, con una dirección occidental (Portugalete y Santurce), y hacia la «banlieue» oriental, por el valle del Ibaizabal, en dirección a la comarca del Duranguesado (Basauri, Galdácano), confirmando la constante expansión lineal del plano de la aglomeración bilbaína. De esta forma, en 1900, la población del municipio de Bilbao suponía el 64% de la de todos los municipios que hoy forman e! Gran Bilbao, mientras que la zona industrial y residencial suponía el 31% y la zona rural el 5%; en cambio, en 1972, la población de Bilbao sólo equivale a146% de toda la aglomeración, al tiempo que los demás municipios industriales y residenciales aumentan su porcentaje al 43% y la zona rural al 9,5%.</p>
<p>Esta pérdida de la importancia demográfica relativa de Bilbao se explica por el progresivo agotamiento de su suelo urbanizable dentro del término municipal Lo que determina, por saturación, un desplazamiento de los centros de crecimiento hacia otros municipios inicialmente menos congestionados, con mayores reservas de suelo rural, y en los que se empieza a producir un acelerado proceso de concentración urbana.</p>
<p>Es el mismo desplazamiento que se produce en la «margen izquierda», siguiendo una dirección occidental que tiene actualmente su tope en el espacio municipal de Santurce, donde se agravan, por tanto. los problemas de equipamiento urbano. Este es el caso de Baracaldo que había registrado un fuerte crecimiento demográfico hasta 1960 y que, en la última década, frena relativamente su ritmo de tal modo que su participación demográfica en el conjunto del Gran Bilbao, que en 1960 era de un 13%, en 1970, se mantiene estacionaria; y lo mismo ocurre en el municipio de Sestao, donde disminuye el porcentaje de 4,9% en 1950 a 4,5 en 1970. Son municipios demográficamente saturados y los incrementos poblacionales se desplazan hacia la desembocadura del Nervión desde Portugalete y Santurce ven aumentar su participación en el conjunto de la población del Gran Bilbao entre 1960 y 1970 de 3,9% a 5,5% y de 4,4% a 5,6% respectivamente. Este proceso encuentra también un paralelismo en los municipios de la «banlieue» oriental, en el otro extremo del plano urbano, donde el crecimiento más rápido se localiza en los núcleos periféricos de Basauri y Galdácano.</p>
<p>La conclusión más evidente de este breve análisis es que la expansión de Bilbao, a través de su área sub metropolitana, está presidida por la espontaneidad más absoluta sin que intervenga ningún factor corrector como fruto de una planificación previsora. Solamente cuando un espacio urbano está completamente saturado y ha alcanzado prácticamente su techo demográfico es cuando cede en su ritmo de crecimiento a favor de los espacios próximos, siguiendo una progresión lineal desde la «ciudad-central» hacia las dos «banlieues» periféricas, con lo que los problemas de congestión urbana y sus consiguientes carencias dotacionales no se solucionan nunca; sino que simplemente se desplazan horizontalmente hasta afectar a toda la estructura espacial de la aglomeración en sucesivos momentos cronológicos.</p>
<p>En este sentido, la distribución de densidades de población en el Gran Bilbao y el incremento de viviendas en sus principales municipios, durante la década intercensal de los sesenta, confirman la importancia y la gravedad de este problema, que individualiza la geografía de la «margen izquierda» incluso dentro de la problemática general de todo el área metropolitana. El cuadro estadístico n.&#8221; 2, además de mostrar la densificación progresiva de todos los municipios, aunque con distinto ritmo y con la única excepción de Abanto y Ciérvana que es el único núcleo que pierde población entre 19601970, expresa muy bien los niveles de saturación alcanzados por la «ciudad-central&#8221; de Bilbao y por las «ciudades-secundarias» del área submetropolitana como Portugcillete. Sestao, Santurce, Basauri y, en menor proporción, Guecho, en comparación con los demás municipios del área suburbana.</p>
<p>La excepción de Baracaldo (2.417 hb./Km.2), que se explica por la gran extensión de su término municipal con amplias zonas rurales de difícil urbanización debido a sus inconvenientes topográficos, demuestran como estos datos generales de densidad poblacional por municipios no son suficientemente expresivos del nivel de congestión que afecta a muchos espacios del Gran Bilbao, por lo que se hace necesaria una subdivisión intramunicipal de las zonas más problemáticas para poder medir las densidades de forma más correcta haciendo referencia exclusivamente a su espacio útil, a su suelo edificable con pendientes inferiores, por tanto, al 15%. Esta puntualización es absolutamente necesaria en un área urbana de tan complicada topografía, como ya se ha indi cado en páginas anteriores. Por ejemplo, según esta medición más específica y más precisa, en 1970, el casco urbano del centro de Santurce tenía una densidad de 54.100 habitantes por km2, que sólo era superada en la aglomeración por el barrio de Recaldeberri en la periferia de la «ciudad-central» (61.400 Hab./Km.2) y, en tercer lugar, figura el barrio de San Vicente de Baracaldo con 53.100 habitantes por km.2 (29).</p>
<p>Los factores de esta irregularidad en la distribución de las densidades, que congestiona el espacio municipal de la «margen izquierda» en proporciones alarmantes, en relación con el resto de la aglomeración, están relacionados con el más bajo nivel de vida de la periferia urbana que recibe elevados contingentes de inmigración, formando en las «ciudades-secundarias» de las «banlieues» auténticos «municipios-dormitorio» de estructura social mayoritariamente proletaria.</p>
<p>Por otra parte, y en lo referente al incremento de viviendas en el periodo intercensal 1960-1970, se sitúan muy por encima de la media de la comarca metropolitana, que es de un 75%, los municipios periféricos de la actual área sub metropolitana: Portugalete (140,6%) y Santurce (124,2%) en el extremo occidental del plano urbano, y Basauri (123%) y Galdácano (107%) en el extremo oriental. Junto a ellos también es importante el incremento de Guecho (140%) (30). En contraste, e1 ritmo de edificación de viviendas es sensiblemente más lento en otros municipios importantes que ya estaban saturados con anterioridad: Sestao (75%), Baracaldo (68%) y Bilbao (63%) (31). En definitiva, todos estos indicadores estadísticos generales coinciden en afirmar que el crecimiento espontáneo de la estructura urbana de la aglomeración bilbaína se polariza actualmente en los dos extremos de sus «banlieues» periféricas, por las que se desarrolla con un mayor dinamismo la extensión longitudinal del plano que se adapta a la estrecha y difícil topografía del valle del Nervión. Los datos de Santurce y de Basauri, en los extremos opuestos de la zona urbanizada, presentan un paralelismo que demuestra la existencia de fuertes inercias en la dirección de la expansión urbana bilbaína, que actualmente no chocan con ninguna planificación eficaz que las desvíe. En consecuencia, el valle del bajo Nervión no sólo padece una grave anarquía urbanística; sino que, debido a ello, está en el límite de su saturación espacial y necesita con una urgencia inminente unas líneas geográficas de descongestión que eviten el inmediato peligro del colapso.</p>
<p>Este es precisamente el problema que hoy preocupa a los investigadores sociales. y particularmente a los urbanistas y planificadores, como se pone de manifiesto en todas las publicaciones recientes sobre el problema urbano del Gran Bilbao. El informe de Metra-Seis, tantas veces citado, al abordar la segunda revisión del Plan de Ordenación Urbana de Bilbao y su Comarca en 1975, apunta como solución a la urgente y necesaria descongestión del Gran Bilbao la urbanización de las restantes comarcas de la provincia, cuyas reservas de espacio rural determinan unas densidades de población considerablemente más bajas que las del bajo Nervión y, por tanto, permiten una ordenación racional del territorio a escala provincial, como se desprende de los datos siguientes:</p>
<p>Este planteamiento comarcal, a escala provincial, es ampliamente superado por el de Ferrer Regales que propugna una solución de tipo regional, que implica un «stop» urbanístico e industrial a la comarca del Gran Bilbao y especialmente a su área sub metropolitana, de la que afirma que «&#8230; no sólo debe de frenar, sino incluso parar su crecimiento en mancha de aceite, para resolver sus problemas dotacionales, mejorar su hábitat y hacerse más humana en los distritos obreros». y más adelante, resume este mismo profesor la solución, que él defiende, de la siguiente manera: «El dilema que se presenta en la actualidad es la elección de dos grandes opciones. O se continúa el camino emprendido hacia la concentración y masificación urbana, multiplicando los estrangulamientos del presente hasta límites insospechados, o bien se emprende una política regional coherente, descentralizadora y descongestionadora a nivel extraprovincial, es decir, regional». Sin embargo, esta tesis de la descentralización regional no se contradice con la comarcalización provincial de Metra-Seis; sino que la completa, ya que el mismo Ferrer Regales acepta el ordenamiento comarcal del territorio como un proceso paralelo al planteamiento extraprovincial y regional.</p>
<p>Indudablemente, la necesidad de regionalizar el problema del Gran Bilbao es una solución aceptada por todos los autores y que se desprende del análisis de la penosa situación presente; pero el problema de fondo se plantea cuando se valoran las posibilidades concretas de que dicha regionalización sea viable. Aquí es donde empieza el desacuerdo entre los especialistas en el tema y la opinión de Martín Mateo contiene una mayor dosis de realismo que las teorías anteriores desde el momento en que reconoce que frente al slogan de «Stop al Gran Bilbao» se debe proponer el de «Vía Libre a la metrópoli del Norte» pero matiza y aclara esta afirmación cuando afirma que: «Un cierto futurismo, un poco de derroche de imaginación no desbordada parece imprescindible, porque desde luego a Bilbao lo que no se le puede hacer, es imposible, no está en la mano de nadi, es frenar su crecimiento. En este mismo sentido, se manifiestan Philippe Cazal, y Dorao Lanzagorta cuando concretan. a partir de los análisis específicos de la situación actual, las líneas más probables de expansión del plano hacia el área suburbana de la zona minera a través de Santurce y hacia los espacios rurales del Duranguesado a través de Basauri, siguiendo las tendencias reales que hoy se observan y valorando el impacto de las grandes obras de infraestructura viaria en realización o de más reciente construcción, como son la autopista de Bilbao a Santander y la autopista Bilbao-Behovia.</p>
<p>Frente a estos juicios más realistas, las previsiones de Metra-Seis y la solución de Ferrer Regales se manifiestan como idealizaciones teóricas y excesivamente abstractas, en la medida en que parece que oponen una racionalidad técnica a un proceso social y no puede haber política de urbanización sin comprensión del significado del proceso social que la determina. Dicho proceso social se refiere a la forma en que la relación sociedad-espacio expresa las articulaciones de las sociedades con la estructura a la que pertenecen. El origen de las aglomeraciones urbanas depende de la concentración capitalista de los medios de producción y la anarquía y el desorden urbanístico que les caracteriza es consecuencia directa de la incapacidad de dicho modo de producción de planificar el desarrollo de la ciudad con proyección social y en interés de la colectividad. En el caso concreto de Bilbao, no hay ningún motivo para pensar que la espontaneidad que ha dominado hasta la fecha la expansión urbana desaparezca de repente por obra y gracia de unos proyectos teóricamente bien concebidos. Por esta razón, frente a las «idealizaciones» que se traducen en las utopías tan frecuentes en la teoría y en la planificación urbanística, el geógrafo tiene que valorar en cada caso, y basándose en análisis cuantitativos de suficiente rigor estadístico, las fuertes inercias que se manifiestan en el presente y que constituyen condicionamientos reales que pesan en la proyección hacia el futuro.</p>
<p>En el caso que nos ocupa, los datos analizados sobre la congestión urbana en la «margen izquierda» y sobre la polarización del crecimiento demográfico y espacial en las dos «banlieues» periféricas, expresan unas tendencias muy claras sobre la expansión real del plano de la aglomeración. Es evidente que los actuales niveles de saturación van a obligar al urbanismo bilbaíno a abandonar el sobrecargado eje fluvial del bajo Nervión; pero las líneas más inmediatas de descongestión van a trazarse a partir de los núcleos más dinámicos y más progresivos del presente. que se encuentran situados en los dos extremos de dicho eje. Nadie pone en duda la conveniencia de una descentralización comarcal a través del valle de Asua (aunque la discutida decisión administrativa sobre la ubicación del aeropuerto le hace prácticamente irrealizable) ya través, después, de la comarca de Munguía, que ofrece abundante espacio rural, o, en tercer lugar, a través de los municipios costeros de Sopelana, Plencia y Gorliz, donde el precedente que ya existe de «segunda residencia», para la época veraniega y los fines de semana, y la proyectada autopista pueden suponer dos estímulos importantes. Tampoco se puede dudar, por supuesto, de la necesidad de ampliar el proceso de descentralización a unas dimensiones regionales que convertirían al Gran Bilbao en la metrópoli del norte de España. Pero, a más corto plazo, y desde la perspectiva realista que corresponde al análisis geográfico, hay que afirmar que los próximos ensanches de la aglomeración van a realizarse a través de sus «banlieues» periféricas. Y esto no sólo por la inercia de la constante expansión longitudinal del plano de Bilbao desde hace varios siglos; sino porque, en la actualidad, existen realizaciones y proyectos de infraestructura urbanística que van a estimular esta tendencia secular.</p>
<p>En la «banlieue» oriental, el crecimiento actual de Basauri, Galdácano y Arrigorriaga va a tener su continuidad por el Duranguesado siguiendo el valle de Ibaizabal, donde la abundancia de espacio rural y el impacto de la autopista Bilbao-Behovia, que es ya una realidad y va a producir en un breve periodo de tiempo una serie de conurbaciones entre los municipios industriales existentes (Durarigo, Ermua, Eibar y valle del Deva), son factores que marcan una dirección inmediata del progreso urbano.</p>
<p>Paralelamente, en la «banlieue occidental», el protagonismo geográfico de la periferia occidental hacia el área suburbana de la zona minera que, con el tiempo, puede producir una conurbación con los núcleos turísticos de Castro Urdiales y Laredo en la provincia de Santander. La terminación del dique de Punta Lucero en la parte sudoccidental del Superpuerto, la instalación de la refinería de petróleo en Somorrostro y la proyectada autopista del Cantábrico, que unirá Bilbao con Santander, son estímulos suficientes para asegurar el carácter irreversible de esta dirección occidental del plano y la participación activa de la «margen izquierda» en el desarrollo urbano de la aglomeración bilbaína.</p>
<p>En función de esta previsible dirección del crecimiento espacial del plano, lo que los distintos especialistas en las ciencias humanas, entre los que se encuentran también los geógrafos, deben reclamar en sus estudios el que los costes sociales de dichas expansiones urbanas inevitables se reduzcan al máximo y que, en todo caso, el reparto de las cargas necesarias sea colectivamente distribuido de manera equitativa.</p>
<p>No es, desde luego, esta la situación que se desprende del análisis espacial del área metropolitana bilbaína y, en especial, de una de sus subunidades más deterioradas urbanísticamente como es el caso de la «margen izquierda». Por otro lado, es evidente que la superación de la actual crisis socio-económica se encuentra hoy con fuertes obstáculos derivados de la pesada y negativa herencia legada por la anterior administración territorial, a través de una oferta de suelo urbano altamente deteriorado, cuyos elevados niveles de congestión determinan una creciente pérdida de rentabilidad productiva en toda la aglomeración y constituyen, además, un exponente modélico de marginación humana y de segregación social en el usufructo colectivo del espacio, que incrementa y generaliza la conflictividad ciudadana.</p>
<p>El problema es grave y urgente pero sus soluciones, en consecuencia con las conclusiones que se derivan de las páginas anteriores, no tienen nada que ver con la formulación teórica y evasiva de grandes proyectos, que siempre son utópicos por irreales, de descongestión espacial a gran escala; ni tampoco con la improvisada y precipitada aportación de respuestas parciales, meramente técnicas, para disimular por el momento las múltiples deficiencias concretas que, en demasiados casos, aparecen como insostenibles en relación con unos topes mínimos de calidad de vida urbana.</p>
<p>El único sistema válido de evitar las actuales contradicciones de origen geográfico y de favorecer, por tanto, la progresiva integración de la colectividad en su propio hábitat, consiste en una rectificación decidida e inmediata del actual modelo de urbanización, reconociendo su estrepitoso fracaso. La eficacia de la política autonómica debe demostrarse también en una nueva organización del espacio urbano y debe concretarse en una mejor distribución de los usos del suelo, técnicamente más coherente, económicamente más racional y socialmente más justa.</p>
<p>En cualquier caso, las condiciones de posibilidad real de esta propuesta implican, a su vez, una doble tarea ineludible. Los responsables de la nueva administración territorial autonómica y democrática deben, en primer lugar, revisar en profundidad el espíritu y la letra de la actual legislación urbanística, con vistas a la elaboración de nuevas alternativas jurídicas de intervención espacial; y, en segundo lugar, tienen que convertirse en celosos guardianes de su más estricto cumplimiento. Tanto la nueva legislación como la nueva disciplina urbanística no podrán, por último, ser eficaces si, en ambos casos, no se facilita y estimula la participación ciudadana a través de las múltiples vías, creadas y por crear, de intervención individual y colectiva en la gestión y en la producción del espacio de la ciudad.</p>
<p>Enrique CLEMENTE, 1981</p>
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		<title>Población y vivienda en el tránsito del siglo XIX al XX</title>
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		<pubDate>Tue, 05 Jan 2010 09:11:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Demografía]]></category>
		<category><![CDATA[Geografía]]></category>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2010/01/Casas-del-Buen-Pastor.jpg" class="floatbox" rev="group:1459 caption:`Casas del Buen Pastor`"><img class="alignright size-medium wp-image-1460" title="Casas del Buen Pastor" src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2010/01/Casas-del-Buen-Pastor-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></a>Con la ayuda de los padrones municipales se ha podido constatar como en Baracaldo hace ahora poco más de un siglo apenas si había sido sembrado el germen de la industrialización en la localidad. En aquellos tiempos, era sólo una extensa aldea rural de hábitat disperso, integrada por una serie de barrios y caseríos con mayor o menor relación entre ellos. Fue a lo largo de las dos últimas décadas del siglo XIX cuando el proceso industrial provocó intensos cambios en ese antiguo hábitat agrícola-ganadero. La afluencia de gentes buscando trabajo originó el nacimiento de una ciudad &#8220;moderna&#8221; con nuevos viales de trazado irregular y alojamientos abarrotados.</p>
<p>Aunque esta explosión demográfica y urbana no fue homogénea, sino localizada en torno a tres puntos muy concretos de la geografía baracaldesa en los que se habían establecido un conjunto de factorías. Me estoy refiriendo a los barrios de Luchana, Burceña y, especialmente, El Desierto. Parajes sobre los que se estructuró un desarrollo urbano basado, por un lado, en la parcelación anárquica del espacio rural preexistente (caminos carretiles o peatiles) y, por otro, en el antojo de los propietarios dispuestos a construir en sus tierras. No obstante, pese a estas concentraciones gran parte de Baracaldo conservaba todavía su tradicional imagen rural tal y como lo demuestra el estudio del padrón de habitantes de 1894, aunque era ya muy patente la dualización del asentamiento humano en Baracaldo.</p>
<p>Por un lado, el tradicional hábitat rural de carácter diseminado e integrado por: los barrios de Alonsotegui, Beurco, Bruceña, lrauregui, Landaburu, Larrea, Luchana, el Regato, Retuerto y San Vicente (que entonces albergaba en sus terrenos la iglesia parroquial, el cementerio municipal y el edificio consistorial); las pequeñas agrupaciones de caseríos en torno a Zaballa y Lasesarre vinculados entre sí por caminos vecinales; y las edificaciones dispersas de tipo unifamiliar en el resto del territorio municipal.</p>
<p>Con cifras que en el peor de los casos apenas alcanzó los 13 habitantes por inmueble, la media del área rural se situó en 9,08 personas por edificio. Retuerto era el barrio con mayor número de habitantes (el 21,87% de los rurales) e inmuebles (el 21,15% de los rurales), debido a la cercanía de los yacimientos y cargaderos mineros, así como a su marcado carácter de nudo ferroviario. Aunque continuó siendo un paraje dominado por las huertas y los viñedos de chacolí.</p>
<p>Sin embargo, fueron Luchana y Landaburu los enclaves rurales con una ocupación más densa de sus inmuebles. Concretamente, Luchana constituía un caso especial pese a sus 12,31 personas por edificio. Por esas fechas mantenía todavía su carácter agrícola-ganadero, pero empezaron a notarse los efectos de la industrialización y del importante tránsito ferroviario. Emplazado a 1 Km del Desierto y fuera de su área de influencia, este barrio vio surgir en sus muelles cargaderos de mineral y en sus terrenos viviendas que albergaron a familias ligadas a actividades mineras y marineras. Este fue el caso de los alojamientos levantados a principios de la década de los 90 por la compañía minera, <em>Orconera /ron Ore, </em>para sus más altos cargos. Aunque esta no fue la única forma en que se hizo patente la presencia de las sociedades mineras en su esfuerzo por acercarse a la Ría, puerta de salida a Europa. Desde muy pronto los terrenos de Luchana se vieron surcados por vías de ferrocarril procedentes de Somorrostro <em>(Orconera Iron Ore, </em>en 1877) y del Regato <em>(Luchana Minning, </em>en 1887), acompañándose de la correspondiente instalación de depósitos y almacenes.</p>
<p>En general, se puede afirmar que el predominio de las construcciones rurales, así como el amplio desarrollo territorial de esta zona, confirmaron el predominio por aquel entonces del Baracaldo rural con grandes extensiones de terreno sólo interrumpidas por el trazado de los diferentes ferrocarriles mineros. Un Baracaldo que coexistió con aquel otro urbano e industrial, de escasa amplitud, al que incluso ganó en población. Y es que el área rural concentró a más de la mitad de los habitantes del municipio, siendo el típico caserío la forma de asentamiento más extendida.</p>
<p>Mientras tanto, el Baracaldo industrial y urbanizado se circunscribió al barrio del Desierto en torno a las instalaciones de <em>Altos Hornos de Bilbao, </em>presentando una mayor diversificación interna. En él podía distinguirse:</p>
<p>a)      Un <span style="text-decoration: underline;">área central o principal,</span> donde se ubicaron los inmuebles más notables de la anteiglesia. Coincidía con la calle El Carmen (o carretera de Bilbao a Portugalete) y presentó bajos valores de concentración humana (14,78 hab./inm.), habiendo sido, la zona elegida por <em>Altos Hornos de Bilbao </em>para instalar sus oficinas generales. Pero también, el vial a partir de cual se articuló la urbanización de la zona del Desierto, sin llegar, eso sí, a producirse el grado de concentración que dicho eje de circulación alcanzó a su paso por Sestao.</p>
<p>b)      Después, un <span style="text-decoration: underline;">área de asentamiento obrero,</span> integrada por casas de vecindad de tres o cuatro plantas altas, dedicadas a la habitación de trabajadores, muchas de las cuales han llegado hasta nuestros días, En ella se distinguieron tres zonas bien diferentes:</p>
<p>1)      En primer lugar, la calle Réqueta, junto a la Ría, con 33,22 habitantes por inmueble, y en sus proximidades La Bomba con 7,08 habitantes por inmueble, muy lejos todavía de los valores que llegaría a alcanzar unos años más tarde.</p>
<p>2)      En segundo lugar, un conjunto de viales dispuestos, mayoritariamente, de forma perpendicular al ferrocarril de Bilbao a Portugalete, con altas cifras de aglomeración de gentes. Arana (65,82 hab./inm.), Arrandi (32,60 hab./inm.), Las Escuelas (167 hab./inm.), Ibarra (43,43 hablinm.), Pormecheta (31,71 hab./inm,), Portu (55 hablinm.) y Rageta, actual calle San Juan, (40,88 hab./inm.) integró una zona caracterizada por la degradación del medio ambiente, en la que se agolpó una media de 62,35 habitantes por inmueble. En este subgrupo eran especialmente significativas las condiciones de vida de la calle Arana. Vial de titularidad particular hasta 1928, cuyos inmuebles erigidos por <em>Francisco </em><em>Arana y Lupardo y Cia. </em>en 1887 tuvieron, por desgracia, dos años después la particularidad, de &#8220;alojar&#8221; en sus 166 viviendas, nada más y nada menos, que 1.300 personas según fuentes indirectas.</p>
<p>3)      En tercer lugar, un par de calles, La Estación (50,80 hab/inm.) y Murrieta (20,56 hab./inm.), organizado de forma paralela a las vías del ferrocarril de Bilbao a Portugalete y con grandes contrastes entre ellas. Los inmuebles de la primera soportaron una alta saturación y eran de carácter modesto, mientras que en los de la segunda se vivió una situación más desahogada, coincidiendo con los chalets levantados por <em>Altos Hornos de Bilbao </em>para sus empleados más cualificados, los ingenieros.</p>
<p>c)      Por último, un <span style="text-decoration: underline;">área de transición o intermedia entre el mundo urbano-industrial y el espacio rural, </span>compuesta por los barrios de Lasesarre (15,42 hab./inm,) y Zaballa (18,68 hab./inm.). En estos enclaves convivieron construcciones rurales de planta baja con o sin piso alto e inmuebles de carácter urbano, con mayor altura, y por tanto, mayor número de individuos por edificio.</p>
<p>Vistas así las cosas, puede comprobarse como en 1894 se asentó en esa área de asentamiento obrero el 38,44% de la población baracaldesa, en el 15,30% de los inmuebles del municipio. Esto es, junto a la línea de ferrocarril de Bilbao a Portugalete y a la carretera de Bilbao a Portugalete, principales ejes de comunicaciones de Baracaldo, se aglutinaron en 123 edificios de los 804 de la localidad, 4.182 personas. Este último valor aumenta todavía más, si se incluyen los datos aportados por el área central (calle El Carmen), aunque al mismo tiempo conlleva una reducción de la densidad de población.</p>
<p>Con todo lo cual, puede confirmarse como en menos de 1 Km, en torno al barrio del Desierto, se conglomeró, amén de actividades industriales, portuarias y ferroviarias, 4.773 individuos en 163 edificios (de un total de 5.369 habitantes y 197 inmuebles), es decir, 29,28 hab./inm.. Todo ello en un área caracterizada por una caótica articulación urbana, en la que los intentos del Ayuntamiento por ordenar y regular su crecimiento espacial tuvieron escasa o nula repercusión. Pretensiones municipales siempre frustradas que no pudieron hacer efectivo el acuerdo en 1889 con uno de los mayores propietarios de la localidad, Mariano Murieta, para urbanizar una parte del Desierto o que fueron incapaces de llevar a la práctica el Plan Parcelario redactado por Casto Zavala un año después.</p>
<p>Mientras tanto, en el resto de la localidad predominaron los asentimientos rurales de baja densidad, dejándose arrastrar por la pujanza del Desierto. Barrio que arrebató al de San Vicente la capitalidad de la anteiglesia en 1897, pese a las protestas de un importante sector poblacional que vio lastimados sus intereses. En su mayoría propietarios rurales que descontentos con la política consistorial denunciaron mediante pasquines y hojas voladeras el trato privilegiado realizado por las autoridades locales hacia la zona del Desierto. Un área relativamente nueva, ocupada hasta hacía poco por terrenos inundables, hacia la que se dirigieron, según ellos, las mayores inversiones municipales, relegando al olvido otras zonas que históricamente habían constituido la anteiglesia.</p>
<p>En 1910 esa dualización era todavía más palpable, el Baracaldo rural había perdido posiciones con respecto al área urbana. Aunque mantenía una concentración demográfica medio-baja, 9,45 personas por edificio, había visto como la calle denominada Castillo (actual calle María Auxiliadora) y el barrio de Larrea entró en el área de influencia del Desierto, manifestando comportamientos similares a los mostrados por los espacios industriales circundantes. La proximidad de las fábricas, sin lugar a dudas, provocó ese deslizamiento.</p>
<p>Al mismo tiempo, el barrio de Luchana experimentó idéntico comportamiento. Se englobó en el área de transición entre lo rural y lo industrial, al instalarse en sus contornos un importante número de talleres, fábricas <em>(Nuestra Señora del Rosario, Sociedad General de Industria y Comercio,&#8230;) </em>y cargaderos de mineral, transformándose en el barrio más poblado con 1.536 habitantes. Además, el importante desarrollo del tránsito ferroviario resultó también determinante, multiplicándose el número de depósitos y almacenes. Luchana no era sólo una estación más del ferrocarril que enlazaba Bilbao con Portugalete (inaugurado en 1884) o el destino de los ferrocarriles mineros de la <em>Orconera Iron Ore </em>y la <em>Luchana Minning, </em>sino también la cabecera de la <em>Compañía del Ferrocarril Hullero de la Robla a Valmaseda </em>(1898) que procedente de León transportaba el tan necesario carbón para la industria de la comarca.</p>
<p>Además, aunque Retuerto mantenía su primacía en el entorno rural, barrios como los del Regato y Burceña, por este orden, adquirieron un protagonismo inusitado. La explicación vino dada, en el primer caso, por la cercanía de las explotaciones mineras y en el segundo por la instalación en el barrio de Burceña a partir de 1900 de las <em>Cocheras del Tranvía </em>y la <em>Central Eléctrica </em>(1907), junto a las ya existentes fábricas de cerámica, aguardientes, salazones, explosivos y jabones. Por su parte, lrauregui y San Vicente experimentaron un crecimiento modesto, mientras que Landaburu y Alonsotegui retrocedieron, aumentando su calidad de vida.</p>
<p>Por lo que se refiere, al Baracaldo industrial puede comprobarse como aquellas tres áreas, antes señaladas, mantenían su identidad, definiéndose incluso más con el paso del tiempo. En primer lugar, a esa <span style="text-decoration: underline;">área principal,</span> calle El Carmen (32,54 hab./inm.), a la que se suma la Plaza de Vilallonga (66 hab/inm.), sufrió un importante ascenso del volumen de población asentada en sus inmuebles, disminuyendo un tanto la categoría socio-económica de sus habitantes.</p>
<p>En el <span style="text-decoration: underline;">área de asentamiento obrero</span> se observa como las calles de Las Escuelas y Arana mantenían, con diferencia, los valores más elevados, 129 hab/inm. y 100,64 hab./inm., respectivamente, seguidos a mucha distancia de la calle San Juan con 53,61 hab./inm,. Respecto al aumento de la concentración demográfica en toda la población, es preciso señalar que tres de las cuatro calles con mayor incremento se encontraban en esta área. El agravamiento más importante se produjo en la calle Arana, eje central en aquella época, de la vida social. Después, aparecían La Bomba, (27 hab./inm.) que había dejado de ser aquel paraje con escaso volumen de habitantes e inmuebles. Por el contrario, la calle de La Estación perdió relevancia, al desaparecer este topónimo del padrón municipal. Mientras, las calles Las Escuelas, especialmente, Portu, San Juan y Réqueta experimentaron una mejora en sus condiciones de vida, al disminuir el número de personas por edificio, y el barrio de Larrea y la calle del Castillo, antes rurales, pasaron a englobarse dentro de esta zona, como ya se ha señalado.</p>
<p>En líneas generales puede afirmarse que esta zona de asentamiento obrero continuó en 1910 concentrando el grueso de la población baracaldesa, 37,63%, que se alojó en el 15,93% de los edificios. Su importancia había disminuido un tanto, con la consolidación de nuevas áreas como Luchana o Los Fueros, que se beneficiaron de la saturación del Desierto y del desplazamiento de la centralidad del municipio hacia la zona de Rageta, cuyas escuelas (1859) albergaron también el ayuntamiento. No obstante, si se añadiese al área de asentamiento obrero las cifras del área central, se obtendría que en 1910 el 43,93% de los habitantes del municipio se alojaron en el 18,77% de las viviendas baracaldesas en torno al barrio del Desierto.</p>
<p>En cuanto al <span style="text-decoration: underline;">área de transición o intermedia entre lo urbano y lo rural,</span> integrada en 1894 por Zaballa y Lasesarre, conviene destacar que a ella se habían adherido: nuevas calles que entonces comenzaban a perfilarse, Autonomía y Los Fueros; y barrios en los que se hicieron tangibles las secuelas de la industrialización, Luchana, especialmente, y Róntegui.</p>
<p>Diez años después, en 1920 era ya claro y evidente que la preponderancia del Baracaldo rural había sido diezmada por la fuerza del Baracaldo urbano. De hecho, aunque <span style="text-decoration: underline;">barrios</span> como Beurco, lraurregui, Landaburu y calles como Guruceta y Tellería en Cruces, se mantuvieron <span style="text-decoration: underline;">ligados al pasado rural,</span> otros como Alonsótegui, Burceña, El Regato, Retuerto y San Vicente se consolidaron como <span style="text-decoration: underline;">áreas mixtas,</span> en las que la tradición agrícola-ganadera se vio sumamente amenazada ante el imparable avance del espacio industrial y urbano. Sin lugar a dudas, la proximidad de las explotaciones mineras en el caso del Regato y Retuerto, la cercanía de San Vicente a la zona del Desierto, así como la instalación de nuevas factorías o el afianzamiento de las ya existentes en los alrededores de Burceña y Alonsótegui (traslado de la <em>Rica </em><em>Hermanos, </em>1916-18, desde Arbuyo<sup>201</sup>) conllevaron la mezcolanza de lo urbano y lo rural.</p>
<p>Sin embargo, el fenómeno más relevante acaecido entre 1910 y 1920 fue el vigoroso crecimiento demográfico de todo el área rural, que hasta el momento había sufrido una evolución modesta. Todos los barrios del Baracaldo rural incrementaron sustancialmente su población, especialmente, Beurco, Burceña y Alonsótegui.</p>
<p>Paralelamente, la construcción de viviendas aumentó, aunque no lo hizo en la misma proporción que los efectivos demográficos, siendo Alonsotegui y Burceña, nuevamente, los enclaves que había incrementado en mayor cuantía su parque inmobiliario. Un crecimiento ligado a la instalación de varios establecimientos industriales, como <em>S.A. Echevarría, </em>en Burceña y el afianzamiento de <em>Santa Agueda de </em><em>Castrejana, </em>en las proximidades de Alonsotegui.</p>
<p>Mª del Mar Domingo Hernández</p>
<p>Así, mientras en toda la zona rural se pudo vislumbrar en 1920 un incremento general de la saturación demográfica, en el Baracaldo urbano e industrial se produjo una unificación de valores. Esto es, esa diferenciación zonal observada en los primeros momentos de la industrialización había desaparecido. En esa área central (antes integrada por la calle El Carmen y la plaza Vilallonga) se habían degradado las condiciones de vida, alcanzando cifras de concentración poblacional similares al área de asentamiento obrero (49,79 hab./inm. y 45,83 hab./inm., respectivamente). Por su parte, el área de transición había pasado también a formar parte del área de asentamiento obrero, a la vez que amplió su extensión territorial con la formación de nuevas calles como Antonio Miranda, Eléxpuru, Francisco Gómez, Juan I. de Gorostiza y Matadero.</p>
<p>Entre tanto, el barrio de Luchana incrementó con intensidad sus efectivos demográficos, seguido de calles como El Carmen, Pormecheta y Requeta. En cuanto a la saturación de sus edificios, se debe comentar que Las Escuelas (136 hab./inm.) y Arana (119,09 hab./inm.), continuó siendo los viales con peores condiciones de vida de todo el municipio, seguidas a cierta distancia por San Juan (72,53 hablinm.), Requeta (58,54 hablinm.) y Portu (58,46 hab./inm.). Justamente, varios de estos viales, Requeta, San Juan y Arana, fueron los que vieron disminuir entre 1910 y 1920 en mayor grado la calidad de vida en sus inmuebles.</p>
<p>1930 significó un punto y aparte en la valoración de la concentración poblacional en el término municipal baracaldés. Ese año se produjo una multiplicación del número de calles en el padrón municipal de Baracaldo, desapareciendo algunos topónimos hasta entonces claves. Dos factores explican este fenómeno, por un lado la expansión urbana sufrida por el municipio; por otro, la explosión demográfica anterior<sup>202</sup>. Además, la necesidad de dar nombre a los antiguos y nuevos viales de los diferentes barrios contribuyó a incrementar el callejero, complicando su análisis. Igualmente, en esta fecha puede entreverse como la casi totalidad de las calles pertenecen a la zona urbana, desapareciendo del callejero nombres como Luchana, Regato, lrauregui, Alonsotegui,&#8230; topónimos que de ninguna manera fueron eliminados, puesto que han llegado hasta la actualidad.</p>
<p>Aún así, el estudio de la concentración demográfica en 1930 permite advertir la nueva configuración de un conjunto de viales con cifras reducidas. Estas fueron el resultado de las construcciones realizadas gracias a las Leyes de Casas Baratas. De este modo, calles como Alfonso Churruca, Caja de Ahorros Vizcaína, Carteros, Enrique Retuerto, Familiar, Floreal, Gregorio Pardos Urquijo, Hogar Propio, Orden, Porvenir, Progreso, la Providencia, Salvador Crespo y Tribu Moderna sobresalieron por sus excelentes condiciones de vida y el reducido número de habitantes de sus viviendas.</p>
<p>Fue también en los años precedentes cuando se perfilaron, ya de forma nítida, las dos grandes zonas industriales de la localidad, separadas por el monte de Róntegui. De un lado, el Desierto-Rageta con Beurco, Landaburu y San Vicente; de otro, Luchana, Vitoricha, Burceña, Llano y Cruces<sup>203</sup>. Al mismo tiempo, la Plaza de los Fueros, quedó consagrada en el nuevo entramado urbano con su pieza principal más aún con la apertura del tramo final de la calle Portu y la definición de la plaza Auzolan (1925-1928) y la calle Ramón Sábalo (1929-1932); así como con la prolongación de la calle Arana hasta el vial San Juan y la propia plaza de los Fueros; y la organización de la plaza Alfonso XII (Bide Onera) en 1929.</p>
<p>Recapitulando: Baracaldo en el tránsito del siglo XIX al XX sufrió una profunda mutación sin precedente alguno. En poco más de treinta y cinco años, los que discurren entre 1894 y 1930, más que duplicó su población, pero no incrementó en igual proporción su parque inmobiliario, que sufrió una evolución mucho más lánguida. Precisamente, el gran salto poblacional se dio entre 1894 y 1910 sin ir acompañado de un movimiento semejante en la construcción de viviendas. Como consecuencia, la masificación del municipio aumentó en más de tres puntos y medio (ver Cuadro 1.6). Y es que entre 1894 y 1900 la localidad baracaldesa alcanzó la cifra de 13.912 habitantes y 947 inmuebles, un incremento de más de 3.000 personas, que debieron conformarse con sólo 143 edificios más.</p>
<p>La década siguiente, 1910-1920, se mantuvo la tónica iniciada en la precedente, extendiéndose por el casco urbano como una mancha de aceite la ya más que evidente saturación demográfica. Fuerte aumento poblacional y contención en la edificación de viviendas, aunque en esta ocasión el crecimiento del parque inmobiliario fue mayor. Un hecho que no pudo evitar el incremento del aglomeración de gentes en casi tres puntos en un espacio de tiempo mucho menor. Sin embargo, los años comprendidos entre 1920 y 1930 vinieron marcados por un descenso de la población baracaldesa y un ligero aumento de las construcciones. Como consecuencia, la sobreocupación de las construcciones decreció tenuemente, mejorando este importante indicador de las condiciones de vida en el municipio.</p>
<p>Además, la industrialización trajo consigo el nacimiento y afianzamiento de varias áreas obreras masificadas en torno a las instalaciones fabriles del Desierto, principalmente, Luchana y Burceña. Igualmente, se postergó al olvido a aquella anteiglesia rural, disminuyendo la importancia de la economía tradicional, así como sus hábitos y costumbres. Todo esto en un ambiente caracterizado por la uniformidad de su población, mayoritariamente obrera.</p>
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		<title>Industrialización y demografía</title>
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		<pubDate>Tue, 29 Dec 2009 08:32:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Demografía]]></category>
		<category><![CDATA[Industria]]></category>
		<category><![CDATA[Industrialización]]></category>
		<category><![CDATA[Somorrostro]]></category>

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		<description><![CDATA[Una vez más, se debe concebir la industrialización como aquella locomotora capaz de arrastrar el desarrollo y el progreso económico de Bilbao y toda su comarca durante los siglos XIX y XX, provocando profundas transformaciones en todos los ámbitos de la sociedad. El proceso se inició con la finalización de la II Guerra Carlista en [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/12/Altos-Hornos-1887.jpg" class="floatbox" rev="group:1449 caption:`Altos Hornos 1887`"><img class="alignright size-medium wp-image-1450" title="Altos Hornos 1887" src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/12/Altos-Hornos-1887-271x300.jpg" alt="Altos Hornos 1887" width="271" height="300" /></a>Una vez más, se debe concebir la industrialización como aquella locomotora capaz de arrastrar el desarrollo y el progreso económico de Bilbao y toda su comarca durante los siglos XIX y XX, provocando profundas transformaciones en todos los ámbitos de la sociedad. El proceso se inició con la finalización de la II Guerra Carlista en 1876 de la mano de empresas siderometalúrgicas, desempeñando, no obstante, la extracción minera un papel destacado.</p>
<p>La explotación de los importantes recursos férricos vizcaínos tuvo su epicentro en el Valle de Somorrostro, paraje con una larga tradición minera. La demanda europea de hierro no fosfórico, relacionada con la generalización de importantes avances tecnológicos europeos a finales del siglo XIX, asentó las bases de su gran desarrollo. La abundancia de sus criaderos de hierro no fosfórico de extremada calidad (rubio o hematites parda), de fácil extracción, al aire libre y cercanos al puerto y a la ciudad, hizo rentabilísima su explotación. Su aprovechamiento a gran escala a partir de 1876 no necesitó una considerable inversión en infraestructuras y alcanzó su cima en 1899.</p>
<p>El aprovechamiento doble del flete (transportando mineral de hierro hacia las costas británicas, y retornando con carbón y tecnología ingleses) estableció un tráfico regular en las dos direcciones, que posibilitó el progreso de una siderurgia caracterizada por la insuficiencia carbonífera, De esta forma, cuando la extracción minera decayó en el primer tercio del siglo actual, la industria siderúrgica y la metalúrgica se hallaron completamente desplegadas, capaces de recoger el testigo y asumir el liderazgo de la economía de la comarca. Todo esto en un contexto estatal estancado ante la pérdida del tren de la industrialización y en el que comenzaron a sentirse las transformaciones demográficas y agrarias acaecidas durante la primera mitad del siglo XIX.</p>
<p>Aún así, varios factores proporcionaron la industrialización de Bilbao y sus localidades vecinas: el traslado de las aduanas a la costa en 1841 y el término de la franquicia comercial vasca; la generalización de ciertos avances tecnológicos europeos (Bessemer, 1856; Martin-Siemens, 1864) que revolucionaron los métodos de producción del hierro y del acero; el comercio exterior y la división internacional del trabajo que consolidaron al País Vasco como el enlace esencial entre el centro europeo (Gran Bretaña, Alemania y Francia) y España; el encauzamiento de la Ría del Nervión (1878-1887) y la construcción del Puerto Exterior (1887-1902); la larga tradición en el trabajo de aprovechamiento de mineral; la gestación de una burguesía capacitada para dirigir el proceso; y el amplio entramado financiero capaz de concentrar y movilizar el capital acumulado en las inversiones industriales.</p>
<p>Una larga lista de hechos a los que han de añadirse, por un lado, la ya citada disponibilidad de recursos productivos abundantes y diversos, especialmente los yacimientos de hierro muy ricos. Y por otro, las transformaciones demográficas y agrarias de la primera mitad de la centuria decimonónica. Igualmente, fueron determinantes la escasa industrialización del estado español, la debilidad del mercado interior, así como también la política proteccionista desplegada desde las esferas de poder en Madrid (aranceles de 1891, 1906 y 1922).</p>
<p>Los primeros pasos de la industrialización de la Ría del Nervión se correspondieron con la puesta en marcha a mediados del siglo XIX de varias fábricas siderúrgicas: <em>Santa Ana de Bolueta </em>(1841-48), <em>Nuestra </em><em>Señora del Carmen de Baracaldo </em>(1854-1860) <em>y Santa Agueda de Castrejana, </em>antigua ferrería, (1862). Sin embargo, el verdadero despegue se produjo en la década de los 80, coincidiendo con la época en que comenzaron a hacerse palpables los beneficios obtenidos por las explotaciones mineras. Establecidos los pilares de la nueva siderurgia, Bilbao, la Margen Izquierda y en su extensión toda Vizcaya adquirieron un gran protagonismo, acentuando aún más si cabe con el importante paso productivo del hierro dulce al acero (1892-1893).</p>
<p>Su plasmación en el espacio quedó fundamentalmente reflejada con la instalación de un conjunto de factorías con un tamaño considerable, en torno a las cuales se fueron ubicando pequeñas y medianas empresas, que aprovecharon de las economías de escala derivadas. Nombres como <em>The Cantabrian Iron </em><em>Company </em>(1870), <em>San Francisco de Mudela </em>(1880), <em>Altos Hornos y Fábricas de Hierro y Acero de Bilbao </em>(1882), la <em>Sociedad Metalúrgica y de Construcciones La Vizcaya </em>(1882), <em>Aurrerá </em>(1885), <em>Sociedad Anónima </em><em>Iberia </em>(finales década de los 80) adquirieron, entonces, un protagonismo inusitado en el panorama productivo sidero-metalúrgico nacional. Aunque fue sobre todo <em>Altos Hornos de Vizcaya </em>(1902) la sociedad que más destacó. Fruto de la fusión de <em>Altos Hornos y Fábricas de Hierro y Acero de Bilbao, La Vizcaya y La Iberia </em>fue considerado el gran abanderado de la industrialización vizcaína.</p>
<p>Sin embargo, al gran peso ejercido por estos emporios, el despliegue industrial no se redujo a estas grandes instalaciones. En la década de los 90 se fueron instalando en torno a ellas, a lo largo de las márgenes de la Ría, talleres y medianas y pequeñas empresas transformadoras del metal como demandantes de hierro y acero. Como resultado final, una densa y compleja malla industrial favoreció la aparición de un conjunto de ventajas de localización y de accesibilidad a una serie de las materias primas. Así, su emplazamiento portuario como puerta de entrada del coque inglés y la proximidad a las explotaciones de mineral de hierro, que se transportaba directamente a través de los ferrocarriles desde las minas hasta los establecimientos siderúrgicos, fueron primordiales.</p>
<p>Ambos factores influyeron decisivamente en el coste final del producto, sin embargo, al asentarse las nuevas industrias, esencialmente, en la Margen Izquierda minimizaron al máximo sus costes. Además, las economías de escala derivaron en la disponibilidad de infraestructuras, equipamientos, servicios a la producción y un amplio mercado de trabajo, capital y consumo, así como en un desarrollo de las interrelaciones empresariales y sectoriales. Surgió de esta forma, un espacio fabril, mayoritariamente siderometalúrgico dominado por la preponderancia de <em>Altos Hornos de Vizcaya </em>en torno al cual se vertebró todo un vasto conjunto de pequeñas y medianas empresas. Sus efectos también se dejaron entrever en el espacio dando lugar a un continuo urbano entre la línea costera de la Ría y los ferrocarriles, de baja calidad residencial que mezcló usos industriales, residenciales e infraestructurales.</p>
<p>El diario <em>El Noticiero Bilbaíno </em>en 1884 advirtió ya en un artículo titulado &#8220;Previsión&#8221;, sobre la gran concentración humana creada en torno a las fábricas siderúrgicas de <em>Nuestra Señor del Carmen, San </em><em>Francisco de Mude/a y La Vizcaya. </em>Su claridad de visón futura le llevó a afirmar que no serían muchos los años que discurrirían &#8220;(&#8230;) <em>sin que desde el Desierto a Portugalete, el caserío sea tan denso que formen una </em><em>larga y no interrumpida calle, </em>()&#8221;</p>
<p>Del mismo modo, este conjunto de hechos dinamizaron el resto de la economía, provocando la aparición de otras ramas productivas de gran relevancia como las compañías eléctricas <em>(Hidroeléctrica </em><em>Ibérica, Hidrauka de Fresser, lbaizabal, Hidroeléctrica del Nervión,&#8230;), </em>aseguradoras <em>(Aurora, La Polar,&#8230;), </em>papeleras <em>(Papelera Española,&#8230;), </em>y astilleros <em>(Euskalduna, Astilleros del Nervión, La Naval,&#8230;), </em>así como el nacimiento de una banca diversificada y moderna (fusión del <em>Banco de Bilbao </em>y del <em>Banco de Comercio, </em>fundación del <em>Banco de Vizcaya </em>y del <em>Banco del Crédito de la Unión Minera,&#8230;), </em>la expansión de sociedades navieras <em>(Sota, Aznar, Cía. Bilbaína de Navegación,&#8230;) </em>y el desarrollo de una amplia red de ferrocarriles (de <em>Bilbao a Portugalete, </em>de <em>Bilbao a Las Arenas, </em>él de <em>Triano, La Robla,..).</em></p>
<p>Ahora bien, para que este proceso de industrialización pudiera llevarse a cabo fue necesaria la dotación de un amplio mercado de trabajo que pusiese en marcha todas y cada una de las iniciativas empresariales. Esa oferta de puestos de trabajo fue satisfecha en un primer momento por las gentes del lugar, para después ser cubierta con población inmigrante. Como consecuencia directa, iniciado el proceso de industrialización de la comarca, los seis municipios analizados, Bilbao, Baracaldo, Sestao, Portugalete, Erandio y Guecho, experimentaron una profunda <em>&#8220;revolución demográfica&#8221;.</em> 1876 marcó el pistoletazo de salida de una etapa caracterizada por la relevancia de los procesos migratorios.</p>
<p>A lo largo de los 73 años comprendidos entre 1787 <em>y </em>1860, puede observarse cómo Bilbao fue indiscutiblemente el primer núcleo poblacional de la zona con casi 29.500 habitantes en la última fecha señalada. Fue precisamente en esta localidad donde desde principios de los años 40 del siglo XIX comenzó a acusarse una mayor vitalidad demográfica, coincidiendo con la entrada en funcionamiento de <em>Santa Ana </em><em>de Bolueta </em>(1854-1860) y <em>Santa Águeda de Castrejana </em>(1862). Un fenómeno consolidado en la década siguiente y cuyo ejemplo más clarividente fue el incremento en más de 2.500 personas en sólo tres años, los que transcurrieron entre 1857 y 1860.</p>
<p>Muy lejos se encontraban el resto de municipios. Baracaldo con 2.688 habitantes en 1860, se encontraba a mucha distancia en segunda posición en importancia demográfica. Aquí también comenzaron a hacerse visibles los primeros efectos de la industrialización con la instalación de <em>Nuestra Señora del Carmen </em>(1854). No obstante, el incremento demográfico acaecido en esta localidad no fue tan llamativo (319 habitantes en las mismas fechas) y la base económica principal de la anteiglesia continuó siendo el sector agrícola-ganadero.</p>
<p>Después, aparecía, por orden de importancia en componentes demográficos, Guecho en la otra orilla, con 2.156 habitantes y un comportamiento poblacional tradicional muy lejos de las pautas industriales. Sestao, por su parte, se presentaba en este período como un núcleo eminentemente agrícola con un aporte poblacional insignificante (341 habitantes en 1860) frente al resto de poblaciones de la Margen Izquierda. Erandio, en la orilla derecha del Nervión, seguía un comportamiento demográfico similar al baracaldés, aunque sus cifras poblacionales eran más modestas (1.678 habitantes en 1860). Mientras que por el contrario, Portugalete sufría una dinámica completamente inversa. Sus efectivos demográficos descendieron un 25% entre 1787 y 1857, coincidiendo en el tiempo con la pérdida definitiva, a favor de Bilbao, de su exclusividad mercantil y su espacio fluvial.</p>
<p><em>Crecimiento demográfico de Bilbao, Baracaldo, Sestao, Portugalete, Erandio y Guecho<br />
</em><em>(1787 y 1940)</em></p>
<table border="1" cellspacing="0" cellpadding="0">
<tbody>
<tr>
<td width="84" valign="top"><strong>Fecha</strong></td>
<td width="84" valign="top"><strong>Bilbao</strong></td>
<td width="84" valign="top"><strong>Barakaldo</strong></td>
<td width="84" valign="top"><strong>Sestao</strong></td>
<td width="84" valign="top"><strong>Portugalete</strong></td>
<td width="84" valign="top"><strong>Erandio</strong></td>
<td width="84" valign="top"><strong>Guecho</strong></td>
</tr>
<tr>
<td width="84" valign="top">1787</td>
<td width="84" valign="top">15.516</td>
<td width="84" valign="top">1.924</td>
<td width="84" valign="top">214</td>
<td width="84" valign="top">1.931</td>
<td width="84" valign="top">1.306</td>
<td width="84" valign="top">1.433</td>
</tr>
<tr>
<td width="84" valign="top">1857</td>
<td width="84" valign="top">27.909</td>
<td width="84" valign="top">2.369</td>
<td width="84" valign="top">384</td>
<td width="84" valign="top">1.435</td>
<td width="84" valign="top">1.628</td>
<td width="84" valign="top">2.079</td>
</tr>
<tr>
<td width="84" valign="top">1860</td>
<td width="84" valign="top">29.436</td>
<td width="84" valign="top">2.688</td>
<td width="84" valign="top">341</td>
<td width="84" valign="top">1.527</td>
<td width="84" valign="top">1.678</td>
<td width="84" valign="top">2.156</td>
</tr>
<tr>
<td width="84" valign="top">1877</td>
<td width="84" valign="top">39.695</td>
<td width="84" valign="top">4.710</td>
<td width="84" valign="top">1.077</td>
<td width="84" valign="top">3.053</td>
<td width="84" valign="top">1.813</td>
<td width="84" valign="top">2.651</td>
</tr>
<tr>
<td width="84" valign="top">1887</td>
<td width="84" valign="top">60.421</td>
<td width="84" valign="top">8.868</td>
<td width="84" valign="top">4.374</td>
<td width="84" valign="top">3.412</td>
<td width="84" valign="top">2.931</td>
<td width="84" valign="top">3.649</td>
</tr>
<tr>
<td width="84" valign="top">1900</td>
<td width="84" valign="top">93.250</td>
<td width="84" valign="top">15.013</td>
<td width="84" valign="top">10.833</td>
<td width="84" valign="top">5.182</td>
<td width="84" valign="top">6.385</td>
<td width="84" valign="top">5.442</td>
</tr>
<tr>
<td width="84" valign="top">1910</td>
<td width="84" valign="top">106.592</td>
<td width="84" valign="top">19.249</td>
<td width="84" valign="top">11.820</td>
<td width="84" valign="top">5.663</td>
<td width="84" valign="top">6.831</td>
<td width="84" valign="top">7.359</td>
</tr>
<tr>
<td width="84" valign="top">1920</td>
<td width="84" valign="top">131.827</td>
<td width="84" valign="top">26.906</td>
<td width="84" valign="top">15.579</td>
<td width="84" valign="top">7.629</td>
<td width="84" valign="top">10.045</td>
<td width="84" valign="top">11.399</td>
</tr>
<tr>
<td width="84" valign="top">1930</td>
<td width="84" valign="top">161.987</td>
<td width="84" valign="top">34.209</td>
<td width="84" valign="top">18.335</td>
<td width="84" valign="top">10.169</td>
<td width="84" valign="top">11.268</td>
<td width="84" valign="top">16.859</td>
</tr>
<tr>
<td width="84" valign="top">1940</td>
<td width="84" valign="top">195.186</td>
<td width="84" valign="top">36.165</td>
<td width="84" valign="top">18.625</td>
<td width="84" valign="top">10.612</td>
<td width="84" valign="top">&#8212;&#8212;&#8211;</td>
<td width="84" valign="top">17.795</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p>En suma, a mediados del siglo XIX, de los seis municipios estudiados, sólo Bilbao había experimentado un fuerte crecimiento demográfico, gracias a la inmigración. El resto de las localidades se hallaban todavía lejos de ese influjo.</p>
<p>El verdadero despegue demográfico de la comarca tuvo lugar entre 1860 y 1877, coincidiendo con la consolidación de <em>Nuestra Señora del Carmen </em>como gran industria transformadora y la proyección de <em>San </em><em>Francisco de Mude/a. </em>Baracaldo experimentó un crecimiento demográfico espectacular, aunque fue superado por Sestao, donde se dejaron sentir con mayor intensidad los efectos de una potente inmigración. Más que triplicó su población y pasó bruscamente de aldea rural a núcleo industrial. Portugalete siguió la estela de la localidad vecina, confirmándose como el emplazamiento elegido por la burguesía local. Bilbao, que continuaba siendo el núcleo principal, incrementó también sus efectivos poblacionales, aunque de una forma más moderada. Erandio y Guecho, por su parte, no participaron de este comportamiento demográfico, manteniéndose con índices de crecimiento cercanos a los tradicionales.</p>
<p>En la década comprendida entre 1877 y 1887 tuvo lugar el gran salto demográfico, de manera paralela al despliegue de los grandes bastiones industriales y al desarrollo de importantes obras de infraestructura en la comarca. De hecho, los índices de crecimiento acumulativo alcanzaron entonces sus mayores valores, guiados por los efectos de una potente inmigración. Sestao continuó a la cabeza del proceso, seguido de Baracaldo. Igualmente, Erandio se incorporó en aquellas fechas a la nueva dinámica demográfica, coincidiendo con la aparición de las primeras casas de vecindad en la localidad. Sin embargo, fue sólo la zona del Desierto-Erandio, frente a <em>Altos Hornos de Vizcaya, </em>la que experimentó un comportamiento demográfico semejante a la Margen Izquierda. El resto del término municipal de Erandio continuó manteniendo su tradicional carácter rural. Bilbao, Guecho y Portugalete, por este orden, aumentaron, igualmente, su población, aunque en menor proporción.</p>
<p>En este sentido, resultó paradigmático el comportamiento demográfico del municipio de Guecho, en consonancia siempre con sus características socio-económicas muy diferentes al resto de localidades analizadas. Fue en estos años cuando comenzó a especializarse en el alojamiento de veraneo o de segunda residencia de las clases medio-altas de Bilbao y la provincia. Su crecimiento demográfico no fue notorio ni evidente hasta bien entrada la década de 1880, iniciando a partir de esas fechas un vertiginoso movimiento siempre ascendente que le llevaría a duplicar su población entre 1877 y 1900, e incluso triplicarla entre 1900 y 1930.</p>
<p>Entre 1887 y 1900 la evolución demográfica de la zona prosiguió su movimiento ascendente, si bien la intensidad del proceso fue algo menor. Sestao y Erandio sufrieron los mayores incrementos, seguidos de Baracaldo y Bilbao. Portugalete, en quinta posición, alcanzó índices de crecimiento superiores al período anterior. Mientras Guecho continuó la línea iniciada en los años precedentes, aunque fue en la década de los 90 cuando se produjo una tímida instalación de establecimientos fabriles en la zona de Lamiaco, en el límite por la Ría con el municipio vecino de Lejona.</p>
<p>Tras el auge finisecular, y pese a la creación de <em>Altos Hornos de Vizcaya, </em>la primera década de la presente centuria trajo consigo una deceleración del proceso migratorio hacia Bilbao y las Márgenes del Nervión, dejándose sentir los efectos de una situación económica más desfavorable. En los seis municipios analizados se observó un claro estancamiento demográfico, aportando Guecho el mayor incremento, seguido de Baracaldo y Bilbao.</p>
<p>Entre 1910 y 1930 las seis localidades experimentaron un mayor crecimiento demográfico, pero no se volvieron a alcanzar las cifras de las dos últimas décadas del siglo XIX, salvo en Guecho. En esta localidad se alcanzó la tasa de crecimiento poblacional más elevada de todo el período analizado, consolidándose definitivamente como lugar de residencia, estacional o definitiva, de las élites bilbaínas y vizcaínas. Los movimientos migratorios perdieron en esta fase su aportación decisiva (salvo con la I Guerra Mundial), recogiendo el testigo la vitalidad demográfica de una población joven. Todo esto en un contexto económico mejor y más optimista gracias a la instalación y consolidación de nuevas factorías, a la estabilidad del empleo en la industria, así como a la fijación definitiva de la población inmigrante llegada a la zona en años anteriores.</p>
<p>La década siguiente, 1930-1940, supuso un estancamiento, ralentizándose el crecimiento demográfico de la comarca. La inestabilidad económica de los primeros años y los efectos negativos de la Guerra Civil, después, provocaron un anquilosamiento del régimen poblacional.</p>
<p>Analizando los gráficos anteriores, puede comprobarse cómo no se trató de un crecimiento cuantitativo, sino cualitativo de decisiva relevancia, en el sentido de que se pasó de cifras puramente rurales a vertiginosas cifras, propias de áreas urbanas. Incremento poblacional que provocó una profunda metamorfosis del comportamiento demográfico (produciéndose un rejuvenecimiento de la población, un descenso de la edad de matrimonio, un mayor dinamismo del saldo natural); de la concepción espacial (desbordándose los límites de los antiguos núcleos poblacionales); del hábitat (pasándose del predominio de la dispersión rural a la concentración de edificios fabriles y residenciales); y del tipo de inmuebles (dejándose atrás el caserío y la casa del menestral, difundiéndose las casas de vecinos que redujeron el espacio de las viviendas y aumentaron el número de personas por superficie útil).</p>
<p>Estos valores confirmaron el crecimiento polarizado de Vizcaya en torno a la Ría del Nervión. En poco más de 70 años Bilbao, Baracaldo, Sestao, Portugalete, Erandio y Guecho pasaron de albergar en 1857 el 22,34% de la población total de la provincia al 54,46% en 1940, más de la mitad de la población vizcaína. Destacaron principalmente dos núcleos de concentración demográfica. Por un lado, Bilbao, aglutinando el 17,41% de la población vizcaína en 1857 y el 38,19% en 1940. Por otro, el continuo urbano formado por Baracaldo y Sestao, sólo separados por el río Galindo, en el que habitaba el 1,72% de los efectivos demográficos de Vizcaya en 1857 y el 10,72% en 1940. Dos áreas a las que debería unirse durante la segunda mitad del siglo XIX una tercera, la formada por los núcleos mineros, fuera del área de análisis de esta investigación. El resto de la provincia apenas si creció.</p>
<p>Mª del Mar Domingo Hernández</p>
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		</item>
		<item>
		<title>El Río Castaños (análisis de sus aguas)</title>
		<link>http://www.ezagutubarakaldo.net/es/2009/09/22/1222/</link>
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		<pubDate>Mon, 21 Sep 2009 22:55:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Demografía]]></category>
		<category><![CDATA[Geografía]]></category>
		<category><![CDATA[Aguas]]></category>
		<category><![CDATA[Castaños]]></category>

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		<description><![CDATA[ANÁLISIS DE AGUAS DEL RÍO CASTAÑOS Investigación realizada por el alumnado de 2º de ESPO (Ciencias) y coordinada por Argiñe Ocio (Doctora en Química) y Mitxel Olabuenaga (Doctor en Historia). Colegio San Vicente de Paúl Abril de 2009 INTRODUCCCIÓN: EL ENTORNO DEL RÍO CASTAÑOS El río Castaños nace a 750 metros de altitud en la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/09/clip_image001.jpg" alt="" width="440" height="304" /></p>
<p style="text-align: center;"><strong><em>ANÁLISIS DE AGUAS DEL RÍO CASTAÑOS</em></strong></p>
<p style="text-align: center;"><strong><em> </em></strong></p>
<p style="text-align: center;"><strong><em>Investigación realizada por el alumnado de 2º de ESPO (Ciencias) y coordinada por Argiñe Ocio (Doctora en Química) y Mitxel Olabuenaga (Doctor en Historia). </em></strong></p>
<p style="text-align: center;"><strong><em>Colegio San Vicente de Paúl</em></strong></p>
<p style="text-align: center;"><strong><em>Abril de 2009</em></strong></p>
<p><strong><em> </em></strong></p>
<p><strong>INTRODUCCCIÓN: EL ENTORNO DEL RÍO CASTAÑOS</strong></p>
<p>El río Castaños nace a 750 metros de altitud en la ladera norte del monte Eretza (890 m) en el término municipal de Güeñes. El primer tramo, que discurre hasta el límite con Barakaldo y que hace muga con el municipio de Galdames, es conocido como arroyo o barranco de Aguirza. Allí mismo recibe, por su izquierda, las aguas del Arroyo Frades (límite entre Barakaldo y Galdames), cuyo caudal utilizó durante muchos siglos la ferrería de Urdandeguieta. Ha bajado a 100 metros de altitud.</p>
<p>A partir del puente Perillas el río Castaños forma el pantano del Regato (Echevarria o Viejo) continuando su curso hacia el barrio del mismo nombre, ya en el término municipal de Barakaldo, y recibir las aguas del arroyo Oiola, que también está represado en sus inicios. Pasado El Regato las aguas se detienen en otro gran embalse (Gorostiza) a partir del cual, pasando por los barrios de Retuerto, San Bartolomé y Beurko, bordea el municipio barakaldés hasta desembocar en el Nervión, no sin antes recibir las aguas del Granada y Ballonti (siempre por su margen izquierda).</p>
<p><span style="text-decoration: underline;">EL BARRIO DE EL REGATO</span></p>
<p>Ubicado hoy día en las orillas de Castaños una vez que ha recibido las aguas del Oiola. Su nombre no aparece en la fogueración de 1704 aunque sí lo hacen sus próximos Tellitu, Escauriza, Urcullu, Aranguren, Uraga, Gorostiza, Mesperuza y Amézaga. Cabe pensar que el nombre y ubicación nacen de alguno de los múltiples remansos que formarían en el lugar ambos arroyos.</p>
<table border="1" cellspacing="0" cellpadding="0">
<tbody>
<tr>
<td width="292" valign="top"><img src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/09/clip_image003.jpg" alt="0051" width="277" height="198" /></td>
<td width="288" valign="top"><img src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/09/clip_image005.jpg" alt="0040" width="269" height="200" /></td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p>En la fogueración de 1745 viene a sustituir al anterior de Eskauriza. A últimos del siglo XVIII viene a denominar a todo el espacio comprendido entre Urkullu y Retuerto. Con la fiebre minera de finales del siglo acabó por asentarse como un barrio minero-agrícola y apropiarse del común nombre de Regato. Es uno de los pocos barrios mineros (junto con La Arboleda) que no sólo han subsistido sino que se han asentado en nuestros días.</p>
<p>El Barrio conserva en nuestros días algunos restos muy interesantes del poblamiento rural de la zona. El abandono de la minería motivó una acomodación de las actividades económicas que, poco a poco, se han terciarizado convirtiendo el barrio en una zona de ocio y poblamiento de baja intensidad para todo el municipio barakaldés.</p>
<p><span style="text-decoration: underline;">Casa-molino de Los Llano</span></p>
<p><img src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/09/clip_image007.jpg" alt="mso2BAF5" width="494" height="320" /></p>
<p>La fotografía nos muestra el edificio antes de ser derruido para el llenado del Pantano de Gorostiza. Vemos, a la derecha, la carretera vieja que llega al Regato y a la izquierda el cauce del río Castaños.</p>
<p>En 1790 se describe como Fandería y molino de cuatro ruedas con sus respectivas anteparas, presas, calces, casa, tejabanas y demás que se hallan juntos. La fandería con sus ruedas mayores, sus usos, gurpiles y linternas con sus respectivos piñones… mas la carbonera y casa principal y con la correspondiente presa.</p>
<p><span style="text-decoration: underline;">EL BARRIO DE ARANGUREN</span></p>
<p>Barrio ubicado entre El Regato y Gorostiza. Lo componían media docena de casas, además de la torre, el molino, la ferrería y la ermita de la Concepción. Sus propietarios primeros fueron uno de los linajes más importantes de Barakaldo, propietarios de múltiples bienes a los que añadieron los procedentes del linaje de los Zubileta (a fines del siglo XV) por la esposa de Lope Ibáñez de Aranguren. En 1622 casi todos los bienes estaban asignados al Mayorazgo fundado por Hernando de Aranguren y Francisca de Bárcena.</p>
<p>Con la construcción del pantano desapareció totalmente. La actual cota máxima del pantano llega hasta los pies de la casa de los Barañano, sobre cuyos cimientos se construyó el chalet de A.H.V. (frente al Colegio Cooperativa de El Regato)</p>
<p><span style="text-decoration: underline;">EL BARRIO DE URAGA</span></p>
<p>Barrio disperso entre El Regato y Aranguren. Mantuvo algunas de sus casas por estar relativamente elevado de la cota máxima del pantano. Junto a él pasó el ferrocarril de la Luchana Mining (la imagen muestra un muro de contención). Levantada la vía y ocupado el viejo camino al Regato por el pantano se aprovechó su trazado para levantar la actual carretera. Es un caserío digno de ver por dentro, especialmente la estructura de su cubierta.</p>
<p><span style="text-decoration: underline;">EL PANTANO NUEVO</span></p>
<p>Se comenzó en 1944 y concluyó tres años después. Tiene una capacidad de millón y medio de metros cúbicos. Perteneció a Altos Hornos.</p>
<p><span style="text-decoration: underline;">EL BARRIO DE GOROSTIZA</span></p>
<p>Barrio situado entre los de Retuerto y Aranguren (desaparecido). Lo más original está ubicado en las márgenes del río Castaños que tras superar el embalsamiento del pantano discurre libremente hasta las inmediaciones de las instalaciones deportivas donde ha sido canalizado.</p>
<p>Próximo a la presa del pantano y en el borde de la carretera se mantiene en pie el Caserío Monto, vestigio de la arquitectura rural del municipio y acogedor de útiles agrarios de épocas ya perdidas.</p>
<p>En el núcleo rural aun se conserva en muy precario estado de conservación la Casa Solar del linaje de Castaños con un hermoso escudo heráldico. Entre los personajes de este linaje destaquemos a Don Juan Castaños Beisagasti (Almirante de la Escuadra Naval Española en 1655) y a Don Francisco Javier Castaños Iragorri (Capitán General del Ejército Español y triunfador en la Batalla de Bailén en 1808).</p>
<p>El caserío es un edificio exento del siglo XVIII. Planta cuadrangular ligeramente profundo, cubierto con tejado a cuatro aguas. La fábrica es de mampostería, empleándose sillares de recerco en vanos y esquinazos. El escudo corresponde a las familias Recalde, Olalde, Gamboa y Balda.</p>
<p><span style="text-decoration: underline;">EL BARRIO DE MESPERUZA</span></p>
<p>Citado por García de Salazar en las “Bienandanzas”. Allí indica que fue poblado por gentes llegadas de Escocia. Hoy se piensa que, posiblemente, sería una población mozárabe. Lo conforman tres o cuatro caseríos separados de Gorostiza por la antigua vía de la Luchana-Mining.</p>
<p><span style="text-decoration: underline;">EL FERROCARRIL DE LA LUCHANA MINING</span></p>
<p>En 1871 se constituye <em>The Luchana Mining Company, </em>de la que forman parte propietarios de minas próximas a El Regato. Un año después se otorga la concesión para la construcción del ferro­carril y en ese mismo año se inaugura el primer tramo desde Luchana hasta El Regato. Posteriormente la compañía concesionaria adquirió las minas situa­das en los montes del Cuadro (Minas de Pickuy, La Lejana, Las Manuelas) y se prolongó la vía hasta ese lugar, terminándose en 1887 con los 12 kms. de recorrido total.</p>
<p>En 1889 <em>Luchana Mining </em>construye los prime­ros hornos de calcinación de carbonatos iniciando a gran escala la producción de calcinados. En esta época se crean los poblados mineros de Arnábal, La Górriga y Las Barrietas, hoy desaparecidos, aunque pueden apreciarse algunos restos en la zona de La Górriga.</p>
<p>En 1928, <em>A.H.V. </em>compra la compañía ya defici­taria y cede la explotación a Retolaza que va a combinar la extracción de carbonatos y de calizas hasta la guerra civil. En los años 40, debido a su baja rentabilidad, se abandona y desmantela definitivamente la línea.</p>
<p>El ferrocarril partía de la Torre de Luchana y tras cruzar el barrio de ese nombre y Bituritxa entraba por Amézaga-Retuerto en el valle de El Regato, tras haber atravesado la zona de Ansio, en la que tenía algunas instalaciones de reparación.</p>
<p>Desde Retuerto, la caja del ferrocarril es per­fectamente reconocible así como los viaductos de Bengolea y Mesperuza. Después está parcialmente aprovechado por la carretera que hubo de construirse en 1944 al quedar inundada la antigua a causa del embalse de <em>Sefanitro. </em>Cerca de la estación de El Regato, cuyo edificio ha desaparecido, exis­ten restos de puertos-cargaderos.</p>
<p>La prolongación de la línea hasta los montes del Cuadro presentó bastantes dificultades, puesto que había de salvar una distancia de 3.100 m. con una diferencia de nivel de 251 m. Esto obligó a establecer un plano inclinado entre la estación de El Regato y la mina <em>Juliana </em>con dos secciones di­ferenciadas que suman un total de 892 m. Parte del plano está ocupado en la actualidad por la ca­rretera que da acceso al pantano de Oiola, tramo junto al que se encuentran dos cargaderos de cali­za. Desde la cabeza del plano superior (bastante bien conservado) en Arnábal, partía el segundo tramo del ferrocarril que con una distancia de 2.745 metros llegaba hasta las minas <em>Manuelas y Pic</em><em>kuy</em> en término de Ortuella. En esta zona se en­cuentran restos de planos, lavaderos, un horno de calcinación de sección cuadrada y balsas de decantación.</p>
<p><span style="text-decoration: underline;">EL MOLINO DE BENGOLEA</span></p>
<p>La presa del molino debía estar ubicada en las actuales instalaciones del IMD. El edificio del molino un poco más abajo, posiblemente en el cruce de la actual carretera que sube hacia el monte Mendibil.</p>
<p>En la documentación aparece como molino de la Herrería de Abajo, junto a la torre del mismo nombre. Todo ello en lugar montañoso y despoblado. La ferrería aneja utilizaba el carbón que producían los montes de Pasaje, Uraga, Uscorta, Cuquecheta y la Maza.</p>
<p>Perteneció a los Herrerías y a los Yraúregui a partes iguales. Posteriormente al Mayorazgo de los Aperribay. En 1745 la Ferrería, totalmente restaurada en los inicios del siglo, estaba ya desaparecida. La última noticia de su existencia se da en el año 1729.</p>
<p><span style="text-decoration: underline;">EL BARRIO DE RETUERTO</span></p>
<p>Espacio ubicado en el camino Real de Bilbao a Santander y en la confluencia del camino carretil que se dirige, siguiendo el cauce del río Castaños hacia el Regato.</p>
<p>Solar muy antiguo de Barakaldo, si tenemos en cuenta que don Galindo de Retuerto aparece como fundador de la Iglesia de San Vicente (citada ya en 1322 en la carta-puebla de Portugalete). Su influjo quedaría disminuido cuando los Ayala se adueñaron de casi toda la zona.</p>
<p>De su pasado rural apenas quedan algunos caseríos que resistieron el empuje de la industrialización y que, en nuestros días, se ven muy condicionados por las nuevas viviendas. Enmarcando el propio cruce hacia El Regato se conservan sendos puentes de los ferrocarriles mineros de Orconera y Luchana Mining.</p>
<p style="text-align: center;"><img src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/09/clip_image009.jpg" alt="msoB6727" width="492" height="346" /></p>
<p>La Iglesia del Sagrado Corazón, ubicada en el cruce que enlaza la vía Bilbao-Santander con el centro de Barakaldo (a través de Ansio) fue construida a expensas del industrial José Mª Garay Lesumaga, sustituyendo a la anterior ermita de San Ignacio de Loyola. La primera piedra se puso el 21 de junio de 1942 y su inauguración el 14 de diciembre de 1947. Fue proyecto del arquitecto J.L. Gorostiza. Planta basilical, con una única nave con bóveda de medio cañón y capillas laterales. El ábside es pentagonal y los detalles ornamentales son de corte clasicista. La fachada, porticada, tiene balaustre y espadaña.</p>
<p><span style="text-decoration: underline;">EL BARRIO DE SAN BARTOLOMÉ</span></p>
<p>Barrio existente en las laderas que desde San Vicente bajan hasta el río Castaños. Hoy día está ocupado por el cementerio, las nuevas torres-viviendas y el Megapark. Todo un barrio agrícola que desapareció progresivamente en la segunda mitad del siglo XX.</p>
<p>Además de los varios caseríos, existía una ermita dedicada a San Bartolomé. Estaba situada junto al camino que conducía desde San Vicente hasta Zuazo. Aparece ya citada en 1669 en el testamento de Domingo Barroeta. El deterioro fue progresivo y ya a mediados del siglo XIX estaba prácticamente en ruina. El Ayuntamiento intentó en 1843 vender lo que quedaba en pie pero nadie estuvo dispuesto a abonar los 1490 reales en que se tasó. Las actas municipales de finales del siglo XIX (tras la Guerra Carlista) hacen abundantes referencias al estado ruinoso de la misma. Fue derribada completamente en el año 1900.</p>
<p><span style="text-decoration: underline;">EL BARRIO DE BEURKO</span></p>
<p>Separado de San Bartolomé por el camino que unía Barakaldo con Trápaga y en la margen izquierda del Castaños-Galindo. Es citado con frecuencia tanto en la documentación antigua (la barca de Beurco) como en tiempo preindustriales (puertos de Beurco, Causo y Galindo). Configuró hasta mediados del siglo XX un núcleo típicamente rural roto por el transcurrir del ferrocarril de la Compañía Franco Belga. Gran parte de su espacio lo ocupa el actual parque frente al Instituto.</p>
<p><img src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/09/clip_image011.jpg" alt="msoA3294" width="564" height="320" /></p>
<p>La llamada “casa-torre” (la original de los Beurko estaría frente a la actual depuradora) no es sino un caserío emplazado junto a la vía de la Franco-Belga y un ruinoso estado de conservación. De planta cuadrangular, consta de planta baja, un piso y sobrecubierta. En la fachada destaca un arco de medio punto con dovelas de ancha rosca. El caserío es en su mayor parte neoclásico aunque conserva el citado arco renacentista (siglo XVI) que seguramente perteneció a una construcción anterior.</p>
<p>Mantiene uno de los conjuntos más interesantes de “vivienda obrera” del municipio: La Familiar. Se construyó el grupo entre 1923 y 1925 por iniciativa de 80 socios en su mayoría obreros de Altos Hornos. Los arquitectos fueron Manuel Camarón y Santos Zunzunegui. Las 78 casas forman siete hileras de casas adosadas perpendiculares a la antigua vía de la Franco-Belga.</p>
<p><span style="text-decoration: underline;"> </span></p>
<p><span style="text-decoration: underline;">DESEMBOCADURA EN EL NERVIÓN: EL DESIERTO</span></p>
<p>La zona es conocida con el nombre de la “Punta” (incluido el puente) aunque, jurídicamente, haya pertenecido siempre a Sestao. Teniendo en cuenta su situación fue, seguramente, el primer núcleo urbano de cierta importancia de toda la vega baracaldesa.</p>
<p>En la ribera de Sestao estuvo ubicado el Convento al que hemos hecho referencia. Desaparecido el mismo se construyó, en torno a 1897, una Iglesia bajo la advocación del Carmen. En 1953 esta Iglesia fue cedida a la diócesis de Bilbao que debido a lo despoblado del lugar y a los intereses de altos Hornos permitió su derribo en 1974. Una pequeña hornacina, junto a la carretera, recuerda hoy en día a los viandantes su existencia.</p>
<p>En la ribera baracaldesa, según la pintura adjunta, observamos la casa-cuartel de la Guardia Civil (junto al puente) y la de los Orbegozo, convertida en Oficinas de la fábrica de El Carmen, cuyas instalaciones se ubican entre ambas.</p>
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<p><strong> </strong></p>
<p><strong>ANÁLISIS DE LAS AGUAS DEL ENTORNO DEL RIO CASTAÑOS</strong></p>
<p><strong>1. OBJETIVO</strong></p>
<p>El objetivo principal del presente trabajo es familiarizar al alumnado de segundo curso de Bachillerato con diversos aspectos relacionados con la Investigación.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p>Para ello se ha diseñado un breve estudio que consiste en realizar un análisis químico básico sobre una serie de muestras de agua recogidas en diferentes puntos del río Castaños (Barakaldo).</p>
<p><strong>2. TOMA DE MUESTRA</strong></p>
<p>Se recogieron 2 litros de agua en los siguientes puntos del río Castaños:</p>
<p>Muestra 1. Barrio El Regato</p>
<p>Muestra 2. Pantano de El Regato</p>
<p>Muestra 3. Barrio Retuerto.</p>
<p>Muestra 4. Barrio Beurko Antiguo</p>
<p>Muestra 5. Embarcadero del Kaiku.</p>
<p><strong>3. MEDIDA DE pH</strong></p>
<p>El pH es uno de los parámetros físico – químicos más relevantes. En disoluciones diluidas se define como:</p>
<p>pH = &#8211; log [H3O+]</p>
<p>En el agua pura [H3O+] = 10-7 y por tanto pH = 7 (Neutro).</p>
<p>Si en disolución hay un excedente de sustancias con carácter ácido la concentración del ión H3O+ (hidronio) aumenta y por tanto pH&lt;7. Por el contrario si las sustancias disueltas presentan carácter básico la concentración de H3O+ disminuye y entonces pH &gt; 7. La escala habitual oscila entre 0 y 14.</p>
<p><strong>3.1. Procedimiento experimental</strong></p>
<p>La medida de pH en las muestras objeto de estudio se realizó con un pHmetro (Crison) equipado con el correspondiente electrodo de vidrio (Figura 1). El pHmetro fue calibrado previamente con sendas disoluciones tampón de pH 4.01 y 7.00. El análisis es simple y consiste en la introducción del electrodo en la disolución y tras esperar unos instantes a que se estabilice la medida del pHmetro anotarla.</p>
<p><a href="http://www.blamis.com.co/imgs/analisis-leches-derivados-lacteos/medidores-ph-digitales.jpg" class="floatbox" rev="group:1222"><img src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/09/clip_image013.jpg" border="0" alt="Ver imagen en tamaño completo" width="264" height="237" /></a></p>
<p><strong>Figura 1. </strong>pHmetro</p>
<p><strong>3.2. Resultados</strong></p>
<p>En la Tabla 1 se recopilan los valores de pH de las muestras analizadas.</p>
<p><strong>Tabla 1.</strong> Valores de pH de aguas del río Castaños.</p>
<table border="1" cellspacing="0" cellpadding="0">
<tbody>
<tr>
<td width="295" valign="top"><strong>Muestra</strong></td>
<td width="295" valign="top"><strong>pH</strong></td>
</tr>
<tr>
<td width="295" valign="top">El Regato</td>
<td width="295" valign="top">6.00</td>
</tr>
<tr>
<td width="295" valign="top">Pantano</td>
<td width="295" valign="top">7.60</td>
</tr>
<tr>
<td width="295" valign="top">Retuerto</td>
<td width="295" valign="top">8.00</td>
</tr>
<tr>
<td width="295" valign="top">Beurko</td>
<td width="295" valign="top">7.20</td>
</tr>
<tr>
<td width="295" valign="top">Kaiku</td>
<td width="295" valign="top">7.15</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p><strong>4. MEDIDA DE CONDUCTIVIDAD</strong></p>
<p>Las aguas naturales presentan numerosos iones en disolución. Los iones son conductores eléctricos de segunda especie. Las disoluciones de electrolitos presentan, por tanto, una elevada capacidad para conducir la corriente eléctrica. La conductividad es un parámetro físico que permite cuantificar dicha capacidad y además es indicativo del tipo de agua.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Tabla 2.</strong> Conductividad eléctrica de distintos tipos de aguas.</p>
<table border="1" cellspacing="0" cellpadding="0">
<tbody>
<tr>
<td width="295" valign="top"><strong>Tipo de agua</strong></td>
<td width="295" valign="top"><strong>Conductividad (</strong><strong>m</strong><strong>s/cm)</strong></td>
</tr>
<tr>
<td width="295" valign="top">Pura</td>
<td width="295" valign="top">0.04</td>
</tr>
<tr>
<td width="295" valign="top">Destilada</td>
<td width="295" valign="top">0.5 – 5</td>
</tr>
<tr>
<td width="295" valign="top">Lluvia</td>
<td width="295" valign="top">5 – 50</td>
</tr>
<tr>
<td width="295" valign="top">Potable</td>
<td width="295" valign="top">&lt; 2500</td>
</tr>
<tr>
<td width="295" valign="top">Salobre</td>
<td width="295" valign="top">2500 – 20000</td>
</tr>
<tr>
<td width="295" valign="top">Marina</td>
<td width="295" valign="top">45000 – 55000</td>
</tr>
<tr>
<td width="295" valign="top">Salmuera</td>
<td width="295" valign="top">&gt; 100000</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p><strong>4.1. Procedimiento experimental</strong></p>
<p>La conductividad se ha determinado mediante un conductímetro (Figura 2) calibrado frente a una disolución de KCl 0.1 M cuya conductividad es conocida (12.88 ms/cm). Tras la calibración el análisis consiste en sumergir el conductímetro en la muestra correspondiente.</p>
<p><a href="http://mariamarkt.com/catalog/product_thumb.php?img=images/Conductivimetro_Adwa.jpg&amp;w=99&amp;h=200"><img src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/09/clip_image015.jpg" border="0" alt="Ver imagen en tamaño completo" width="63" height="130" /></a></p>
<p><strong>Figura 2. </strong>Conductímetro</p>
<p><strong>Tabla 3.</strong> Valores de conductividad de aguas del río Castaños.</p>
<table border="1" cellspacing="0" cellpadding="0">
<tbody>
<tr>
<td width="139" valign="top"><strong>Muestra</strong></td>
<td width="216" valign="top"><strong>Conductividad (ms/cm)</strong></td>
<td width="204" valign="top"><strong>Conductividad (</strong><strong>m</strong><strong>s/cm)</strong></td>
</tr>
<tr>
<td width="139" valign="top">El Regato</td>
<td width="216" valign="top">0.31</td>
<td width="204" valign="top">310</td>
</tr>
<tr>
<td width="139" valign="top">Pantano</td>
<td width="216" valign="top">0.28</td>
<td width="204" valign="top">280</td>
</tr>
<tr>
<td width="139" valign="top">Retuerto</td>
<td width="216" valign="top">0.33</td>
<td width="204" valign="top">330</td>
</tr>
<tr>
<td width="139" valign="top">Beurko</td>
<td width="216" valign="top">0.55</td>
<td width="204" valign="top">550</td>
</tr>
<tr>
<td width="139" valign="top">Kaiku</td>
<td width="216" valign="top">3.01</td>
<td width="204" valign="top">3010</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p><strong>5. DETERMINACIÓN DE DUREZA TOTAL</strong></p>
<p>La dureza total de un agua se define como la concentración total de cationes no alcalinos presentes en la misma. Entre todos los cationes posibles los más significativos son calcio y magnesio.</p>
<p>La dureza es un parámetro que determina la potabilidad de un agua y su posible uso a nivel industrial. La dureza total se suele expresar como mg/l (ppm) de CaCO3. En la siguiente tabla se muestra una clasificación característica. El límite de potabilidad se halla a 300 ppm de CaCO3.</p>
<p><strong>Tabla 4.</strong> Dureza total de distintos tipos de aguas.</p>
<div>
<table border="1" cellspacing="0" cellpadding="0">
<tbody>
<tr>
<td width="295" valign="top"><strong>Tipo de agua</strong></td>
<td width="216" valign="top"><strong>mg/l CaCO3</strong></td>
</tr>
<tr>
<td width="295" valign="top">Blanda</td>
<td width="216"><img src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/09/clip_image016.gif" border="0" alt="\le" width="13" height="16" />17</td>
</tr>
<tr>
<td width="295" valign="top">Levemente dura</td>
<td width="216"><img src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/09/clip_image016_0000.gif" border="0" alt="\le" width="13" height="16" />60</td>
</tr>
<tr>
<td width="295" valign="top">Moderadamente dura</td>
<td width="216"><img src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/09/clip_image016_0001.gif" border="0" alt="\le" width="13" height="16" />120</td>
</tr>
<tr>
<td width="295" valign="top">Dura</td>
<td width="216"><img src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/09/clip_image016_0002.gif" border="0" alt="\le" width="13" height="16" />180</td>
</tr>
<tr>
<td width="295" valign="top">Muy dura</td>
<td width="216">&gt;180</td>
</tr>
<tr>
<td width="295" valign="top">Extremadamente dura</td>
<td width="216">&gt;9999</td>
</tr>
</tbody>
</table>
</div>
<p>A medida que aumenta la dureza de un agua se debilita la acción de los detergentes ya que los iones interaccionan con los grupos hidrófilos de éstos. También se dificulta la cocción de los alimentos y se incrementa el riesgo de la aparición de depósitos de CaCO3 en los conductos de aparatos domésticos e industriales. Es notable también la influencia en los regadíos.</p>
<p>El método de análisis oficial (NORMA une 77-040-83) consiste en la determinación conjunta de ambos metales, por valoración complexométrica con EDTA, en medio tampón amonio/amoníaco a pH=10 utilizando Negro de Eriocromo T (NET) como indicador.</p>
<p><strong>5.1. Procedimiento experimental</strong></p>
<p>Se preparó una disolución de sal disódica del ácido etilendiamino tetracético (EDTA). Con dicha disolución (valorante) se enjuaga, ceba y enrasa una bureta. En un erlenmeyer se coloca un volumen perfectamente medido con una pipeta de muestra a valorar junto con 25 ml de disolución tampón de NH4Cl y NH3 cuyo pH es 10. En el erlenmeyer se añade unas gotas del indicador Negro de Eriocromo T (NET). Este indicador se une a los cationes divalentes presentes en la muestra y la especie formada presenta un color característico violeta-rojizo.</p>
<p>Se comienza el proceso de valoración, para ello se deja caer gota a gota el contenido de la bureta sobre el erlenmeyer mientras se agita este último (Figura 3). En un momento dado se observa que el color violeta-rojizo del erlenmeyer cambia a violeta. Este hecho, anuncia que la reacción que facilita el análisis, está a punto de completarse. Se dejan caer unas gotas de valorante más y se observa que el contenido del erlenmeyer adquiere un color azul celeste. En este punto se anota el volumen de valorante vertido. El cambio de color se debe a que a medida que reaccionan los iones divalentes con el EDTA se produce la ruptura del complejo ión indicador. Cuando todos los iones se han separado del indicador (NET) éste se queda libre y exhibe su color característico (azul). El color intermedio (violeta) se debía a una mezcla de indicador libre e indicar unido a los iones (Figura 4).</p>
<p><img src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/09/clip_image018.gif" border="0" alt="" width="391" height="420" /></p>
<p><strong>Figura 3. </strong>Procedimiento general de una valoración manual.</p>
<p><img src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/09/clip_image020.gif" border="0" alt="" width="384" height="173" /></p>
<p><strong>Figura 4. </strong>Variación del color del indicador negro de eriocromo T (NET) dependiendo de la concentración de calcio.</p>
<p>El proceso de análisis se repite varias veces para poder obtener un valor medio significativo.</p>
<p><strong>5.2. Resultados</strong></p>
<p>En la siguiente tabla se recogen los resultados experimentales de las valoraciones llevadas a cabo.</p>
<p><strong>Tabla 5.</strong> Volúmenes de muestra y valorante (EDTA 0.01 M) gastados en los experimentos para la determinación de la dureza total.</p>
<table border="1" cellspacing="0" cellpadding="0">
<tbody>
<tr>
<td width="92" valign="top"><strong>Muestra</strong></td>
<td width="228" valign="top"><strong>V muestra (ml)</strong></td>
<td width="271" valign="top"><strong>V EDTA (ml)</strong></td>
</tr>
<tr>
<td width="92" valign="top">El Regato</td>
<td width="228" valign="top">20/20/20</td>
<td width="271" valign="top">3.2/3.6/5</td>
</tr>
<tr>
<td width="92" valign="top">Pantano</td>
<td width="228" valign="top">50/50/50</td>
<td width="271" valign="top">8.5/11/11.5</td>
</tr>
<tr>
<td width="92" valign="top">Retuerto</td>
<td width="228" valign="top">10/10/10</td>
<td width="271" valign="top">8.0/8.6/8.3</td>
</tr>
<tr>
<td width="92" valign="top">Beurko</td>
<td width="228" valign="top">5/20/20</td>
<td width="271" valign="top">3.0/8.2/10.0</td>
</tr>
<tr>
<td width="92" valign="top">Kaiku</td>
<td width="228" valign="top">20/20/20</td>
<td width="271" valign="top">8.3/11/10.5</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p>Para el tratamiento de los datos hay que tener en cuenta que la reacción que se produce entre el total de los iones divalentes presentes (M2+) y el EDTA valorante (Y4-) es la siguiente.</p>
<p>M2+ + Y4- è MY2-</p>
<p>Por tanto:</p>
<p>Número de moles de M2+ en disolución = Número de moles de EDTA.</p>
<p><strong>MM2+</strong>.Vmuestra = MEDTA.VEDTA</p>
<p>En la Tabla 6 se muestran los resultados medios obtenidos en las diferentes muestras tanto en molaridad total como en ppm de CaCO3. La conversión a ppm se ha realizado según:</p>
<p><img src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/09/clip_image022.gif" border="0" alt="" width="224" height="44" /></p>
<p><strong>Tabla 6.</strong> Dureza total de aguas del río Castaños.</p>
<table border="1" cellspacing="0" cellpadding="0">
<tbody>
<tr>
<td width="214" valign="top"><strong>Muestra</strong></td>
<td width="188" valign="top"><strong>M M2+ (mol/l)</strong></td>
<td width="188" valign="top"><strong>ppm CaCO3</strong></td>
</tr>
<tr>
<td width="214" valign="top">El Regato</td>
<td width="188" valign="top">1.97.10-3</td>
<td width="188" valign="top">197</td>
</tr>
<tr>
<td width="214" valign="top">Pantano</td>
<td width="188" valign="top">2.07.10-3</td>
<td width="188" valign="top">207</td>
</tr>
<tr>
<td width="214" valign="top">Retuerto</td>
<td width="188" valign="top">8.3.10-3</td>
<td width="188" valign="top">830</td>
</tr>
<tr>
<td width="214" valign="top">Beurko</td>
<td width="188" valign="top">5.03.10-3</td>
<td width="188" valign="top">503</td>
</tr>
<tr>
<td width="214" valign="top">Kaiku</td>
<td width="188" valign="top">4.97.10-3</td>
<td width="188" valign="top">497</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>6. CUANTIFICACIÓN DE CLORUROS (MÉTODO DE MOHR)</strong></p>
<p>La concentración total de ión cloruro Cl- se ha determinado mediante otro método volumétrico, en este caso una volumetría de precipitación.</p>
<p>El cloruro de plata es un compuesto muy insoluble, por ello cuando se ponen en contacto disoluciones que contienen iones cloruro con otras que contienen catión plata (Ag+) aparece en el seno de la disolución un precipitado (sólido) blanco.</p>
<p>La reacción que tiene lugar es:</p>
<p>Ag+ + Cl- è AgCl (s)</p>
<p>El método de Mohr consiste en una valoración en la que se lleva a cabo la reacción anterior y se utiliza como indicador cromato potásico K2CrO4.</p>
<p><strong>6.1. Procedimiento experimental</strong></p>
<p>En primer lugar se prepara una disolución de nitrato de plata (valorante) de concentración aproximada 0.01 M a partir del reactivo sólido. Como esta sustancia no es un patrón primario la concentración exacta se debe calcular mediante una volumetría previa, para la cual se dispone de una disolución stock de NaCl 0.01 M.</p>
<p>El procedimiento a seguir se detalla a continuación. El primer paso consiste en enjuagar, cebar y enrasar una bureta con disolución valorante de AgNO3. Además se deben preparar tres erlenmeyers conteniendo 10 ml de stock de NaCl, una punta de espátula de Na2CO3 que proporciona el pH necesario para el análisis y una punta de espátula de K2CrO4 que actúa como indicador y ayuda a detectar el punto final, es decir aquel instante en el que la reacción se ha completado.</p>
<p>Se procede a la vaoración de un modo siilar al explicado para la dureza (Figura 3). Se deja caer gota a gota el contenido de la bureta sobre el erlenmeyer. Se aprecia como el contenido del erlenmeyer, inicialmente amarillo debido al K2CrO4, se va enturbiando por la aparición de NaCl. Se cierra la bureta cuando se observa que aparece una sustancia rojiza que se distingue del fondo amarillo. Este compuesto rojizo es Ag2CrO4, también insoluble.</p>
<p>El cromato de plata es más soluble que el cloruro de plata por ello mientras en el erlenmeyer había suficientes iones cloruro el catión plata presente en el valorante se unía a dichos iones cloruro. Una vez que han reaccionado todos los cloruros las primeras trazas de AgNO3 sobrantes reaccionan con el cromato y forman el precipitado rojo-ladrillo característico.</p>
<p>Teniendo en cuenta que el análisis de cada una de las muestras se efectuó en días diferentes se preparó y valoró una disolución de AgNO3 en cada sesión. Los resultados se muestras en la Tabla 7 de la sección de resultados.</p>
<p>La segunda parte del procedimiento consistía en repetir el experimento anterior sustituyendo la disolución stock de NaCl por una alícuota de muestra de agua. Tras unas pruebas preliminares para decidir el volumen de muestra que se debía tomar se obtuvieron los resultados recogidos en la Tabla 8.</p>
<p><strong>6.2. Resultados</strong></p>
<p>En primer lugar, en la Tabla 7 se muestran los resultados experimentales obtenidos en la valoración previa de cada una de las disoluciones de nitrato de plata empleadas como valorante.</p>
<p><strong>Tabla 7.</strong> Resultados experimentales de la estandarización previa de las disoluciones valorantes de AgNO3.</p>
<table border="1" cellspacing="0" cellpadding="0">
<tbody>
<tr>
<td width="115" valign="top"><strong>Valorante</strong></td>
<td width="108" valign="top"><strong>V NaCl (ml)</strong></td>
<td width="204" valign="top"><strong>V AgNO3 (ml)</strong></td>
<td width="163" valign="top"><strong>M AgNO3 (mol/l)</strong></td>
</tr>
<tr>
<td width="115" valign="top">1</td>
<td width="108" valign="top">10/10/10</td>
<td width="204" valign="top">12.3/12.0/12.2</td>
<td width="163" valign="top">8.22.10-3</td>
</tr>
<tr>
<td width="115" valign="top">2</td>
<td width="108" valign="top">10/10/10</td>
<td width="204" valign="top">10.0/10.2</td>
<td width="163" valign="top">9.90.10-3</td>
</tr>
<tr>
<td width="115" valign="top">3</td>
<td width="108" valign="top">10/10/10</td>
<td width="204" valign="top">11.3/11.0/11.2</td>
<td width="163" valign="top">8.96.10-3</td>
</tr>
<tr>
<td width="115" valign="top">4</td>
<td width="108" valign="top">10/10/10</td>
<td width="204" valign="top">10.0/11.2/9.5</td>
<td width="163" valign="top">9.82.10-3</td>
</tr>
<tr>
<td width="115" valign="top">5</td>
<td width="108" valign="top">10/10/10</td>
<td width="204" valign="top">6.3/6.3/6.4</td>
<td width="163" valign="top">1.58.10-2</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p>Para la determinación de la concentración de cada disolución se ha tenido en cuenta que según la estequiometría de la reacción producida:</p>
<p>Número de moles de Ag+ = Número de moles de Cl-</p>
<p>Número de moles de AgNO3 = Número de moles de NaCl</p>
<p><strong>MAgNO3</strong>.VAgNO3 = MNaCl.VNaCl</p>
<p>Una vez estandarizado cada valorante se empleó para el análisis de la correspondiente muestra. Los resultados obtenidos se muestran en la Tabla 8.</p>
<p><strong>Tabla 8.</strong> Volúmenes de muestra y valorante (AgNO3) gastados en los experimentos para la determinación de la concentración total de cloruros.</p>
<table border="1" cellspacing="0" cellpadding="0">
<tbody>
<tr>
<td width="92" valign="top"><strong>Muestra</strong></td>
<td width="228" valign="top"><strong>V muestra (ml)</strong></td>
<td width="271" valign="top"><strong>V AgNO3 (ml)</strong></td>
</tr>
<tr>
<td width="92" valign="top">El Regato</td>
<td width="228" valign="top">50/50</td>
<td width="271" valign="top">5.0/6.5</td>
</tr>
<tr>
<td width="92" valign="top">Pantano</td>
<td width="228" valign="top">100/100/100</td>
<td width="271" valign="top">5.5/5.5/5.0</td>
</tr>
<tr>
<td width="92" valign="top">Retuerto</td>
<td width="228" valign="top">100/100/100</td>
<td width="271" valign="top">7.5/8.0/9.0</td>
</tr>
<tr>
<td width="92" valign="top">Beurko</td>
<td width="228" valign="top">50/50/50</td>
<td width="271" valign="top">2.0/1.7/2.0</td>
</tr>
<tr>
<td width="92" valign="top">Kaiku</td>
<td width="228" valign="top">5/5/5</td>
<td width="271" valign="top">8.5/11.0/12.0</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p>Para tratar los datos, se opera de forma similar a la anterior, despejando la concentración de cloruro.</p>
<p>MAgNO3.VAgNO3 = <strong>MCl-</strong>.Vmuestra</p>
<p>Los resultados obtenidos son:</p>
<p><strong>Tabla 9.</strong> Concentración total de cloruros de aguas del río Castaños.</p>
<div>
<table border="1" cellspacing="0" cellpadding="0">
<tbody>
<tr>
<td width="214" valign="top"><strong>Muestra</strong></td>
<td width="188" valign="top"><strong>M Cl- (mol/l)</strong></td>
</tr>
<tr>
<td width="214" valign="top">El Regato</td>
<td width="188" valign="top">9.45.10-3</td>
</tr>
<tr>
<td width="214" valign="top">Pantano</td>
<td width="188" valign="top">5.23.10-3</td>
</tr>
<tr>
<td width="214" valign="top">Retuerto</td>
<td width="188" valign="top">7.31.10-4</td>
</tr>
<tr>
<td width="214" valign="top">Beurko</td>
<td width="188" valign="top">3.73.10-4</td>
</tr>
<tr>
<td width="214" valign="top">Kaiku</td>
<td width="188" valign="top">3.32.10-2</td>
</tr>
</tbody>
</table>
</div>
<p><strong>7. DETERMINACIÓN DE LA CONCENTRACIÓN TOTAL DE CARBONATOS Y BICARBONATOS</strong></p>
<p>En las aguas naturales es habitual la presencia de iones carbonato (CO32-) y bicarbonato (HCO3-) procedentes de rocas calizas. El contenido de cada uno de los iones se puede determinar mediante una valoración potenciométrica.</p>
<p>En este tipo de valoraciones en lugar de añadir un indicador que varía de color en las inmediaciones del punto de equivalencia, se va registrando el valor de pH de la muestra valorada en función de la cantidad de valorante añadida.</p>
<p>En la Figura 5 se muestra una curva de valoración característica de una mezcla sintética de carbonato y bicarbonato.</p>
<p><img src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/09/clip_image024.gif" border="0" alt="" width="322" height="268" /></p>
<p><strong>Figura 5.</strong> Curva de valoración de una mezcla sintética de carbonato sódico y bicarbonato sódico.</p>
<p>En la Figura 5 puede observarse que a medida que se valora la mezcla con HCl el pH va disminuyendo. Se observan dos puntos de inflexión, el primero a pH = 8.5 y pH = 4.4. El primero de los puntos de inflexión nos indica la cantidad de valorante que ha sido necesaria para que el carbonato inicialmente presente como tal en la mezcla se transforme en bicarbonato, es decir, para que se complete la reacción:</p>
<p>CO32- + HCl è HCO3- + Cl-</p>
<p>El segundo de los puntos de inflexión se debe a la transformación del bicarbonato total en dióxido de carbono:</p>
<p>HCO3- + HCl è CO2 + H2O + Cl-</p>
<p>El hecho de que el volumen total del segundo punto de equivalencia sea superior al doble del primero indica que en la muestra original había una mezcla de CO32- y HCO3-. Si el segundo volumen fuese exactamente el doble del primero en la muestra sólo habría CO32- y si no apareciese el punto de inflexión a pH 8.5 la muestra sólo contendría HCO3-.</p>
<p><strong>7.1. Procedimiento experimental</strong></p>
<p>En primer lugar se preparó una disolución valorante de HCl aproximadamente 0.025 M. Esta disolución fue estandarizada frente al patrón primario trishidroximetilaminometano (Pm = 121.14 g/mol).</p>
<p>Se efectuaron tres valoraciones manuales (Figura 3). Para ello se pesó en cada erlenmeyer una determinada cantidad de patrón primario y se disolvió en agua destilada. Posteriormente se añadió fenolftaleína, un indicador que pasa de ser fucsia en medio básico a transparente en medio ácido.</p>
<p>Posteriormente se realizaron una serie de pruebas para tantear el volumen de muestra de agua necesaria para realizar el análisis. Se comprobó que en algunos casos era necesario preparar disoluciones valorantes de HCl aún más diluídas.</p>
<p>Una vez preparados los valorantes se realizaron las valoraciones potenciométricas. El dispositivo experimental se muestra en la Figura 6. En un vaso de precipitados se introduce el volumen de muestra. El vaso se coloca sobre un agitador magnético y se introduce en la varilla-imán. Se añade agua destilada de modo que al introducir el electrodo de vidrio quede bien sumergido sin tocar el fondo del vaso ni las paredes. Se coloca la bureta sobre el vaso de precipitados. Se va añadiendo valorante a intervalos de 0.5 ml y se va anotando el pH de la mezcla contenida en el vaso.</p>
<p><img src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/09/clip_image026.gif" border="0" alt="" width="287" height="365" /></p>
<p><strong>Figura 6.</strong> Dispositivo experimental para una valoración potenciométrica.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>7.2. Resultados</strong></p>
<p><strong> </strong>La Tabla 10 resume la determinación experimental de la concentración de la disolución de HCl stock.</p>
<p><strong>Tabla 10.</strong> Resultados experimentales de la estandarización de la disolución stock de HCl.</p>
<div>
<table border="1" cellspacing="0" cellpadding="0">
<tbody>
<tr>
<td width="115" valign="top"><strong>m tris (g)</strong></td>
<td width="108" valign="top"><strong>V HCl (ml)</strong></td>
<td width="163" valign="top"><strong>M HCl (mol/l)</strong></td>
</tr>
<tr>
<td width="115" valign="top">0.14</td>
<td width="108" valign="top">44</td>
<td width="163" valign="top"></td>
</tr>
<tr>
<td width="115" valign="top">0.14</td>
<td width="108" valign="top">42</td>
<td width="163" valign="top"><strong>0.0263</strong></td>
</tr>
<tr>
<td width="115" valign="top">0.14</td>
<td width="108" valign="top">46</td>
<td width="163" valign="top"></td>
</tr>
</tbody>
</table>
</div>
<p><strong> </strong>Los cálculos se han realizado considerando que la reacción que tiene lugar es:</p>
<p>HCl + TRIS-OH è TRIS-Cl + H2O</p>
<p>Número de moles de HCl = Número de moles de TRIS</p>
<p><strong> </strong><strong>MHCl</strong>.VHCl = mTRIS/PmTRIS<strong> </strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p>En la Figuras 7-11 se presentan las curvas de valoración de cada una de las muestras. Sólo se observa un punto de inflexión a un valor de pH en torno a 4, lo cual indica que en las muestras analizadas sólo hay ión bicarbonato HCO3- siendo despreciable la concentración de carbonato CO32-.</p>
<p><img src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/09/clip_image028.gif" border="0" alt="" width="492" height="268" /><strong> </strong></p>
<p><strong>Figura 7.</strong> Curva de valoración con HCl de una muestra de agua recogida en El Regato.</p>
<p><img src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/09/clip_image030.gif" border="0" alt="" width="492" height="268" /></p>
<p><strong>Figura 8.</strong> Curva de valoración con HCl de una muestra de agua recogida en el pantano de El Regato.</p>
<p><img src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/09/clip_image032.gif" border="0" alt="" width="492" height="268" /></p>
<p><strong>Figura 9.</strong> Curva de valoración con HCl de una muestra de agua recogida en Retuerto.</p>
<p><img src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/09/clip_image034.gif" border="0" alt="" width="492" height="268" /></p>
<p><strong>Figura 10.</strong> Curva de valoración con HCl de una muestra de agua recogida en Beurko Antiguo.</p>
<p><img src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/09/clip_image036.gif" border="0" alt="" width="492" height="268" /><strong> </strong></p>
<p><strong>Figura 11.</strong> Curva de valoración con HCl de una muestra de agua recogida en el embarcadero del Kaiku.</p>
<p><strong> </strong>La Tabla 11 resume los valores experimentales significativos para la determinación de la concentración total de bicarbonato.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Tabla 11.</strong> Resultados experimentales de la valoración potenciométrica de las muestras de agua con HCl.</p>
<table border="1" cellspacing="0" cellpadding="0">
<tbody>
<tr>
<td width="115" valign="top"><strong>Muestra</strong></td>
<td width="156" valign="top"><strong>M HCl (mol/l)</strong></td>
<td width="156" valign="top"><strong>V muestra (ml)</strong></td>
<td width="163" valign="top"><strong>V HCl (ml)</strong></td>
</tr>
<tr>
<td width="115" valign="top">El Regato</td>
<td width="156" valign="top">2.63.10-3</td>
<td width="156" valign="top">25</td>
<td width="163" valign="top">18.5</td>
</tr>
<tr>
<td width="115" valign="top">Pantano</td>
<td width="156" valign="top">2.63.10-3</td>
<td width="156" valign="top">10</td>
<td width="163" valign="top">8</td>
</tr>
<tr>
<td width="115" valign="top">Retuerto</td>
<td width="156" valign="top">2.63.10-3</td>
<td width="156" valign="top">25</td>
<td width="163" valign="top">16.5</td>
</tr>
<tr>
<td width="115" valign="top">Beurko</td>
<td width="156" valign="top">2.63.10-3</td>
<td width="156" valign="top">10</td>
<td width="163" valign="top">11</td>
</tr>
<tr>
<td width="115" valign="top">Kaiku</td>
<td width="156" valign="top">2.63.10-2</td>
<td width="156" valign="top">100</td>
<td width="163" valign="top">13.75</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p>La reacción que ha tenido lugar en el proceso de valoración ha sido:</p>
<p>HCO3- + HCl è CO2 + H2O + Cl-</p>
<p>En ella:</p>
<p>Número de moles de HCO3- = Número de moles de HCl</p>
<p><strong> </strong><strong>MHCO3-</strong>.Vmuestra = MHCl.VHCl<strong> </strong></p>
<p><strong> </strong>Aplicando la fórmula anterior con los datos de la Tabla 11 se obtiene la concentración de bicarbonato en cada muestra (Tabla 12).</p>
<p><strong>Tabla 12.</strong> Concentración total de bicarbonatos de aguas del río Castaños.</p>
<div>
<table border="1" cellspacing="0" cellpadding="0">
<tbody>
<tr>
<td width="214" valign="top"><strong>Muestra</strong></td>
<td width="188" valign="top"><strong>M HCO3- (mol/l)</strong></td>
</tr>
<tr>
<td width="214" valign="top">El Regato</td>
<td width="188" valign="top">1.94.10-3</td>
</tr>
<tr>
<td width="214" valign="top">Pantano</td>
<td width="188" valign="top">2.10.10-3</td>
</tr>
<tr>
<td width="214" valign="top">Retuerto</td>
<td width="188" valign="top">1.73.10-3</td>
</tr>
<tr>
<td width="214" valign="top">Beurko</td>
<td width="188" valign="top">2.89.10-3</td>
</tr>
<tr>
<td width="214" valign="top">Kaiku</td>
<td width="188" valign="top">3.61.10-3</td>
</tr>
</tbody>
</table>
</div>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>8. ESTIMACIÓN DE LA CONCENTRACIÓN DE HIERRO</strong></p>
<p>Cuando se ilumina una muestra con una radiación electromagnética (luz) se absorbe parte de dicha radiación. La cantidad absorbida depende de la longitud de onda de la luz utilizada y de la concentración de la muestra.</p>
<p>En determinados niveles de concentración existe una relación lineal entre la absorbancia y la concentración de compuesto.</p>
<p>A = e.l.C (Ley de Lambert Beer)</p>
<p>Este fenómeno físico permite desarrollar métodos para cuantificar sustancias cromóforas.</p>
<p>Cuando los cationes Fe3+ reaccionan con el ácido tiociánico (HSCN) se forma un complejo de coordinación FeSCN2+ según la reacción:</p>
<p>Fe3+ + HSCN  FeSCN2+ +H+</p>
<p>El tiocianato de hierro(III) (FeSCN2+) presenta un color rojizo característico. Este compuesto presenta un máximo de absorción para la luz visible cuya longitud de onda es de 455 nm.</p>
<p><strong>8.1. Procedimiento experimental</strong></p>
<p><strong> </strong>La primera parte consistió en la obtención de una recta de calibrado. Para ello se prepararon varias disoluciones de concentración conocida de tiocianato de hierro (III). El complejo se prepara in situ poniendo en contacto los volúmenes adecuados de disoluciones de nitrato de hierro (III) 0.2 M y tiocianato potásico 5.10-4 M en ácido nítrico 0.5 M.</p>
<p><strong>Tabla 13.</strong> Disoluciones patrón para la construcción de la recta de calibrado de FeSCN2+.</p>
<div>
<table border="1" cellspacing="0" cellpadding="0">
<tbody>
<tr>
<td width="146" valign="top"><strong>Patrón</strong></td>
<td width="119" valign="top"><strong>V Fe(NO3)3 (ml)</strong></td>
<td width="119" valign="top"><strong>V KSCN </strong></p>
<p><strong>(mL)</strong></td>
<td width="104" valign="top"><strong>V total </strong></p>
<p><strong>(ml)</strong></td>
<td width="104" valign="top"><strong>[FeSCN2+] (mol/l)</strong></td>
</tr>
<tr>
<td width="146" valign="top">1</td>
<td width="119" valign="top">5</td>
<td width="119" valign="top">2</td>
<td width="104" valign="top">25</td>
<td width="104" valign="top">4.10-5</td>
</tr>
<tr>
<td width="146" valign="top">2</td>
<td width="119" valign="top">5</td>
<td width="119" valign="top">3</td>
<td width="104" valign="top">25</td>
<td width="104" valign="top">6.10-5</td>
</tr>
<tr>
<td width="146" valign="top">3</td>
<td width="119" valign="top">5</td>
<td width="119" valign="top">4</td>
<td width="104" valign="top">25</td>
<td width="104" valign="top">8.10-5</td>
</tr>
<tr>
<td width="146" valign="top">4</td>
<td width="119" valign="top">5</td>
<td width="119" valign="top">6</td>
<td width="104" valign="top">25</td>
<td width="104" valign="top">1.2.10-4</td>
</tr>
<tr>
<td width="146" valign="top">5</td>
<td width="119" valign="top">5</td>
<td width="119" valign="top">8</td>
<td width="104" valign="top">25</td>
<td width="104" valign="top">1.6.10-4</td>
</tr>
<tr>
<td width="146" valign="top">6</td>
<td width="119" valign="top">5</td>
<td width="119" valign="top">10</td>
<td width="104" valign="top">25</td>
<td width="104" valign="top">2.10-4</td>
</tr>
<tr>
<td width="146" valign="top">7</td>
<td width="119" valign="top">5</td>
<td width="119" valign="top">16</td>
<td width="104" valign="top">25</td>
<td width="104" valign="top">3.2.10-4</td>
</tr>
</tbody>
</table>
</div>
<p>Una vez preparados los patrones se pone en marcha el espetrofotómetro. Para ello se selecciona la longitud de onda de medida (455 nm) y se introduce una cubeta con ácido nítrico 0.5 M con la que se ajusta el cero del espectrofotómetro (Figura 12). Después se trasvasa el contenido de cada patrón a otra cubeta, se introduce en el espectrofotómetro y se anota la absorbancia medida.</p>
<p><img src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/09/clip_image037.jpg" border="0" alt="" width="255" height="251" /><strong> </strong></p>
<p><strong>Figura 12.</strong> Espectrofotómetro.</p>
<p>Para el análisis de las muestras de agua se debe realizar un tratamiento previo de la muestra. En primer lugar se toman 200 ml de muestra y se calientan hasta ebullición. Se mantiene la muestra hasta alcanzar casi sequedad. En ese momento se recoge el residuo sólido en 50 ml de HNO3 0.5 M. Se adiciona KSCN sólido y se mide su absorbancia.</p>
<p><strong>8.2. Resultados</strong></p>
<p>En la Tabla 14 se recopilan los valores de absorbancia proporcionados por las disoluciones patrón. Con estos valores se ha construido la recta de calibrado mostrada en la Figura 13.</p>
<p><strong>Tabla 14.</strong> Absorbancias de las disoluciones patrón</p>
<div>
<table border="1" cellspacing="0" cellpadding="0" width="292">
<tbody>
<tr>
<td width="146" valign="top"><strong>[FeSCN2+] (mol/l)</strong></td>
<td width="146" valign="top"><strong>Absorbancia</strong></td>
</tr>
<tr>
<td width="146" valign="top">4.10-5</td>
<td width="146" valign="bottom">0.116</td>
</tr>
<tr>
<td width="146" valign="top">6.10-5</td>
<td width="146" valign="bottom">0.165</td>
</tr>
<tr>
<td width="146" valign="top">8.10-5</td>
<td width="146" valign="bottom">0.264</td>
</tr>
<tr>
<td width="146" valign="top">1.2.10-4</td>
<td width="146" valign="bottom">0.309</td>
</tr>
<tr>
<td width="146" valign="top">1.6.10-4</td>
<td width="146" valign="bottom">0.499</td>
</tr>
<tr>
<td width="146" valign="top">2.10-4</td>
<td width="146" valign="bottom">0.690</td>
</tr>
<tr>
<td width="146" valign="top">3.2.10-4</td>
<td width="146" valign="bottom">1.147</td>
</tr>
</tbody>
</table>
</div>
<p><img src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/09/clip_image039.gif" border="0" alt="" width="493" height="269" /><strong> </strong></p>
<p><strong>Figura 13.</strong> Recta de calibrado de FeSCN2+.</p>
<p>Los valores representados se pueden ajustar a una línea recta que pasa por el origen de coordenadas y cuya ecuación se muestra también en la gráfica.</p>
<p>A = 3389.2[FeSCN2+]</p>
<p>Los valores de absorbancia proporcionados por las muestras de agua tratadas se adjuntan en la Tabla 15.</p>
<p><strong>Tabla 15.</strong> Absorbancias de las muestras tratadas de aguas del río Castaños.</p>
<div>
<table border="1" cellspacing="0" cellpadding="0" width="292">
<tbody>
<tr>
<td width="146" valign="top"><strong>Muestra</strong></td>
<td width="146" valign="top"><strong>Absorbancia</strong></td>
</tr>
<tr>
<td width="146" valign="top">El Regato</td>
<td width="146" valign="bottom">0.052</td>
</tr>
<tr>
<td width="146" valign="top">Pantano</td>
<td width="146" valign="bottom">0.418</td>
</tr>
<tr>
<td width="146" valign="top">Retuerto</td>
<td width="146" valign="bottom">0.466</td>
</tr>
<tr>
<td width="146" valign="top">Beurko</td>
<td width="146" valign="bottom">0.037</td>
</tr>
<tr>
<td width="146" valign="top">Kaiku</td>
<td width="146" valign="bottom">0.300</td>
</tr>
</tbody>
</table>
</div>
<p><strong> </strong>Aplicando la ecuación de la recta de calibrado se calcula la concentración de FeSCN2+ en la muestra tratada. Esta concentración es aproximadamente la concentración de hierro (III) en la muestra tratada. Para el cálculo en la muestra original se debe multiplicar el resultado anterior por cuatro. Estos resultados se resumen en la Tabla 16.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Tabla 16.</strong> Concentraciones aproximadas de hierro en aguas del río Castaños.</p>
<div>
<table border="1" cellspacing="0" cellpadding="0" width="438">
<tbody>
<tr>
<td width="146" valign="top"><strong>Muestra</strong></td>
<td width="146" valign="top"><strong>[FeSCN2+]</strong></p>
<p><strong>Muestra tratada</strong></td>
<td width="146" valign="top"><strong>M Fe (mol/l)</strong></p>
<p><strong>Muestra original</strong></td>
</tr>
<tr>
<td width="146" valign="top">El Regato</td>
<td width="146" valign="bottom">1.53.10-5</td>
<td width="146" valign="top">6.1.10-5</td>
</tr>
<tr>
<td width="146" valign="top">Pantano</td>
<td width="146" valign="bottom">1.23.10-4</td>
<td width="146" valign="bottom">4.9.10-4</td>
</tr>
<tr>
<td width="146" valign="top">Retuerto</td>
<td width="146" valign="bottom">1.37.10-4</td>
<td width="146" valign="bottom">5.5.10-4</td>
</tr>
<tr>
<td width="146" valign="top">Beurko</td>
<td width="146" valign="bottom">1.09.10-5</td>
<td width="146" valign="bottom">4.4.10-5</td>
</tr>
<tr>
<td width="146" valign="top">Kaiku</td>
<td width="146" valign="bottom">8.85.10-5</td>
<td width="146" valign="bottom">3.5.10-4</td>
</tr>
</tbody>
</table>
</div>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>9. CONCLUSIONES</strong></p>
<p>Para finalizar el resultado de todos los análisis realizados se ha resumido en la Tabla 17.</p>
<p><strong>Tabla 17.</strong> Análisis químico de aguas de distintos puntos del río Castaños.</p>
<div>
<table border="1" cellspacing="0" cellpadding="0" width="391">
<tbody>
<tr>
<td width="115" valign="top"><strong>Muestra</strong></td>
<td width="132" valign="top"><strong>pH</strong></td>
<td width="144" valign="top"><strong>Conductividad (</strong><strong>m</strong><strong>s/cm)</strong></td>
</tr>
<tr>
<td width="115" valign="top">El Regato</td>
<td width="132" valign="top">6.00</td>
<td width="144" valign="top">310</td>
</tr>
<tr>
<td width="115" valign="top">Pantano</td>
<td width="132" valign="top">7.60</td>
<td width="144" valign="top">280</td>
</tr>
<tr>
<td width="115" valign="top">Retuerto</td>
<td width="132" valign="top">8.00</td>
<td width="144" valign="top">330</td>
</tr>
<tr>
<td width="115" valign="top">Beurko</td>
<td width="132" valign="top">7.20</td>
<td width="144" valign="top">550</td>
</tr>
<tr>
<td width="115" valign="top">Kaiku</td>
<td width="132" valign="top">7.15</td>
<td width="144" valign="top">3010</td>
</tr>
</tbody>
</table>
</div>
<div>
<table border="1" cellspacing="0" cellpadding="0" width="386">
<tbody>
<tr>
<td width="115" valign="top"><strong>Muestra</strong></td>
<td width="135" valign="top"><strong>Dureza (ppm CaCO3)</strong></td>
<td width="135" valign="top"><strong>Cloruros</strong></p>
<p><strong>M Cl- (mol/l)</strong></td>
</tr>
<tr>
<td width="115" valign="top">El Regato</td>
<td width="135" valign="top">197</td>
<td width="135" valign="top">9.45.10-3</td>
</tr>
<tr>
<td width="115" valign="top">Pantano</td>
<td width="135" valign="top">207</td>
<td width="135" valign="top">5.23.10-3</td>
</tr>
<tr>
<td width="115" valign="top">Retuerto</td>
<td width="135" valign="top">830</td>
<td width="135" valign="top">7.31.10-4</td>
</tr>
<tr>
<td width="115" valign="top">Beurko</td>
<td width="135" valign="top">503</td>
<td width="135" valign="top">3.73.10-4</td>
</tr>
<tr>
<td width="115" valign="top">Kaiku</td>
<td width="135" valign="top">497</td>
<td width="135" valign="top">3.32.10-2</td>
</tr>
</tbody>
</table>
</div>
<div>
<table border="1" cellspacing="0" cellpadding="0" width="386">
<tbody>
<tr>
<td width="115" valign="top"><strong>Muestra</strong></td>
<td width="135" valign="top"><strong>Bicarbonatos</strong></p>
<p><strong>M HCO3- (mol/l)</strong></td>
<td width="135" valign="top"><strong>Hierro</strong></p>
<p><strong>M Fe (mol/l)</strong></p>
<p><strong>(estimado)</strong></td>
</tr>
<tr>
<td width="115" valign="top">El Regato</td>
<td width="135" valign="top">1.94.10-3</td>
<td width="135" valign="top">6.1.10-5</td>
</tr>
<tr>
<td width="115" valign="top">Pantano</td>
<td width="135" valign="top">2.10.10-3</td>
<td width="135" valign="bottom">4.9.10-4</td>
</tr>
<tr>
<td width="115" valign="top">Retuerto</td>
<td width="135" valign="top">1.73.10-3</td>
<td width="135" valign="bottom">5.5.10-4</td>
</tr>
<tr>
<td width="115" valign="top">Beurko</td>
<td width="135" valign="top">2.89.10-3</td>
<td width="135" valign="bottom">4.4.10-5</td>
</tr>
<tr>
<td width="115" valign="top">Kaiku</td>
<td width="135" valign="top">3.61.10-3</td>
<td width="135" valign="bottom">3.5.10-4</td>
</tr>
</tbody>
</table>
</div>
<p><strong> </strong></p>
<p>Como puede observarse, el pH de las diferentes muestras es cercano a 7, lo cual parece indicar que las concentraciones de las sustancias con propiedades ácido &#8211; base que se hallan disueltas no son muy elevadas. Este hecho queda contrastado en el caso del ión bicarbonato. Por otra parte las curvas de valoración obtenidas indican que no hay una cantidad significativa de carbonato. Además no hay una tendencia clara en la variación del pH a lo largo del curso del río.</p>
<p>En el caso de la conductividad eléctrica se aprecia una clara diferencia en el valor obtenido en la muestra correspondiente al embarcadero de Kaiku. Obviamente dicho punto se halla en la desembocadura en la ría y por tanto su contenido en sales es muy superior al resto. La influencia de la ría puede ser responsable del valor obtenido en la zona de Beurko que es superior a los obtenidos en los otros tres puntos de muestreo, todos ellos más alejados de la desembocadura.</p>
<p>En cuanto al contenido en cloruros, como cabía esperar la concentración en la muestra de Kaiku es notablemente superior a la de las otras muestras. Sin embargo si comparamos la conductividad eléctrica con la concentración total de cloruros, exceptuando la muestra de Kaiku no hay una correlación directa entre ambos parámetros.</p>
<p>Comparando los valores de conductividad obtenidos con la clasificación ofrecida en la Tabla 2 se puede catalogar al agua de Kaiku como salobre. Las otras muestras, desde el punto de vista de la cantidad de iones disuelto serían aguas potables.</p>
<p>Sin embargo el parámetro más significativo para catalogar la potabilidad de un agua es la dureza de la misma. Teniendo en cuenta la clasificación de la Tabla 5, en todos los puntos de recogida el agua es muy dura y únicamente las aguas de El Regato y el pantano serían potables (dureza menor que 300 ppm).</p>
<p><strong> </strong>Por último, respecto a la concentración de hierro en las muestras, teniendo en cuenta el procedimiento de tratamiento de muestra los resultados obtenidos en este análisis deben considerarse meramente estimativos.<strong> </strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>10. REFERENCIAS</strong></p>
<p>Contaminación y Tratamiento de Aguas. Módulo III. Máster Universitario de Ingeniería Ambiental. J.C. Cerón, M.J. Moreno, M. Olías. Universidad de Huelva (2005).</p>
<p>Principios De Análisis Instrumental. D. Skoog, J. Holler, T. Nieman. McGraw-Hill Interamericana. Madrid (2003)</p>
<p>Química Analítica General, Cuantitativa e Instrumental. Vol 1. F Bermejo, Paraninfo, Madrid (1991)</p>
<p><a href="http://www.uv.es/fqlabo/quimicos/PDF/P6.pdf">http://www.uv.es/fqlabo/quimicos/PDF/P6.pdf</a></p>
<p><a href="http://1.bp.blogspot.com/_5yo1jA7fQTo/SOuJYp1hR-I/AAAAAAAAAHY/hIIFtx0a7EQ/s320/practicas03_clip_image002.jpg" class="floatbox" rev="group:1222">http://1.bp.blogspot.com/_5yo1jA7fQTo/SOuJYp1hR-I/AAAAAAAAAHY/hIIFtx0a7EQ/s320/practicas03_clip_image002.jpg</a></p>
<p><strong>ÍNDICE</strong></p>
<p>1. OBJETIVO<span style="text-decoration: underline;"> </span> 1</p>
<p>2. TOMA DE MUESTRA <span style="text-decoration: underline;"> </span> 1</p>
<p>3. MEDIDA DE pH<span style="text-decoration: underline;"> </span> 1</p>
<p>4. MEDIDA DE CONDUCTIVIDAD<span style="text-decoration: underline;"> </span> 3</p>
<p>5. DETERMINACIÓN DE DUREZA TOTAL<span style="text-decoration: underline;"> </span> 4</p>
<p>6. CUANTIFICACIÓN DE CLORUROS (MÉTOD DE MOHR)<span style="text-decoration: underline;"> </span> 8</p>
<p>7. DETERMINACIÓN DE LA CONCENTRACIÓN TOTAL</p>
<p>DE CARBONATOS Y BICARBONATOS<span style="text-decoration: underline;"> </span>10</p>
<p>8. ESTIMACIÓN DE LA CONCENTRACIÓN DE HIERRO <span style="text-decoration: underline;"> </span>16</p>
<p>9. CONCLUSIONES<span style="text-decoration: underline;"> </span>20</p>
<p>10. REFERENCIAS<span style="text-decoration: underline;"> </span>22</p>
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>Los Eskauritza de Barakaldo</title>
		<link>http://www.ezagutubarakaldo.net/es/2009/07/17/los-eskauritza-de-barakaldo/</link>
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		<pubDate>Fri, 17 Jul 2009 07:36:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Demografía]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[Eskauritza]]></category>

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		<description><![CDATA[Escribí en el artículo anterior que la ascendencia de Juan de Zamudio Tellitu, gobernador del Tucumán a finales del siglo XVII y comienzos del XVIII, planteaba un pequeño problema en lo que concierne a los Eskauriza-Tellitu. Era hijo de Juan de Zamudio Arbeiza y de su mujer Sebastiana de Tellitu Urcullu, con la que había [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/07/El-Regato-3.jpg" class="floatbox" rev="group:1141 caption:`El Regato 3`"><img class="alignright size-medium wp-image-1142" title="El Regato 3" src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/07/El-Regato-3-300x193.jpg" alt="El Regato 3" width="300" height="193" /></a>Escribí en el artículo anterior que la ascendencia de Juan de Zamudio Tellitu, gobernador del Tucumán a finales del siglo XVII y comienzos del XVIII, planteaba un pequeño problema en lo que concierne a los Eskauriza-Tellitu.</p>
<p>Era hijo de Juan de Zamudio Arbeiza y de su mujer Sebastiana de Tellitu Urcullu, con la que había casado en segundas nupcias en el año 1649. Esta era hija de Juan de Escauriza de Tellitu, bautizado en Barakaldo en el año 1578, y de María Sáez de Urcullu.</p>
<p>La cuestión es que a Juan de Escauriza Tellitu, señor de la <em>casa de Tellitu</em>, se le hace hijo de Domingo de Tellitu y de María de Urcullu y nieto de Martín de Tellitu, quien también es nombrado como señor de la casa de Tellitu. Sin embargo, después de consultar algunos documentos, parece que esto es imposible y que debió producirse un error en la información que Juan de Zamudio dio de su genealogía para ingresar en la <em>orden de Santiago</em>. En realidad su abuelo materno, Juan de Escauriza Tellitu, debió ser hijo de otro Domingo de Tellitu, anterior en el tiempo a este, cuya esposa se llamaba María de Aguirre, como podrá verse a continuación.</p>
<p>De paso, aprovechando la circunstancia, incluiré algunos datos que he podido hallar referente a las diferentes ramas del apellido Escauriza en Barakaldo.</p>
<p><strong>Los Escauriza Tellitu de Barakaldo:</strong></p>
<p>En el Archivo Histórico Provincial se halla el testamento de Domingo de Escauriza Tellitu, otorgado el año 1599 ante el escribano Aparicio de Beurco-Larrea. En él pedía ser enterrado en el <em>monasterio de Burceña</em>, en las sepulturas de su casa de Tellitu por su hijo, Juan de Escauriza Tellitu. Ordenaba diversas misas en las ermitas de <em>Santa Agueda</em>, <em>San Bartolomé</em>, <em>Santa Lucía</em>, <em>San Antonio de Irauregui</em> y <em>Santa Quiteria</em>, todas ellas sitas en Barakaldo.</p>
<p>Se hallaba casado con María de Aguirre, hija de Martín de Aguirre y María López de Tellitu, de cuyo matrimonio habían nacido los siguientes hijos e hijas: 1. Martín de Tellitu, clérigo. 2. Juan de Escauriza Tellitu, con el que continuaremos más adelante. 3. Catalina de Escauriza y 4. María López de Escauriza, que casó hacia 1600 con Pedro de Linaza, quienes consta que fueron padres de María Pérez de Linaza, casada en Abando en 1628 con San Pedro de Zorroza, hijo de Agustín de Zorroza y Teresa de la Torre.</p>
<p>Dado que no menciona otro matrimonio anterior, debe suponerse que, como escribía más arriba, en la genealogía de Juan de Zamudio debió existir algún error pues se hallaba casado con María de Aguirre y no con María de Urcullu.</p>
<p>Era dueño de la <em>casería de Tellitu</em>, con la que dotó a su hijo Juan de Escauriza, y de la <em>casería de Escauriza</em>, de la que hizo donación a su mujer María de Aguirre para que después ella designase sucesor. Además, la hizo heredera de la parte de que tenía en la <em>herrería de Urdandeguieta</em>.</p>
<p>Correspondiente al mismo archivo y al año 1617, se halla una escritura en la que figuraban, entre otros comparecientes, algunos herederos del citado Domingo de Escauriza de Tellitu; concretamente su viuda, María de Aguirre, y su hija María de Escauriza que se decía casada con Sebastián de Saldurtun de Escauriza. Este era hijo de Mateo de Saldurtun (f. 1627) y Matea de Tellitu (f. 1617). Conviene detenerse un momento con este matrimonio y hacer una relación de su descendencia parte de la cual enlazó con distintas ramas de los Escauriza.  Habían sido padres de 1. Juliana de Saldurtun, que casó con Juan López de Escauriza y fueron padres de 3 hijas y dos hijos (entre ellos conocemos a Pedro de Escauriza, que casó con María de Aranguren, y a María Ochoa de Escauriza); 2. María de Saldurtun quien casó con Juan de Escauriza de Allende; 3. Catalina de Saldurtun;  4. Juan de Saldurtun, que casó con María Saez de Urcullu; 5. Martín de Saldurtun, que casó con Catalina de Tapia, hija de Baltasar de Zorroza de Tapia; Fueron padres de 5.1. Juan de Tellitu (testamento en 1653), quien casó con María de Mesperuza, sin descendencia. 6. Antón de Saldurtun Tellitu,  primogénito y heredero, que casó con Agustina de Aranguren; y 7. el ya citado Sebastián de Saldurtun Tellitu, que casó con María de Escauriza, siendo padres de a) Agueda de Saldurtun, quien casó en 1648 con Tomás de Careaga, hijo de Baltasar de Careaga y María de Susunaga; b) Juan de Tellitu Saldurtun, a quien también se cita documentalmente como Juan de escauriza, que casó en primeras nupcias con María Pérez de Mesperuza, hija de Lucas de Mesperuza y María Sánchez de Zaballa, y en segundas nupcias con María Saez de Retuerto, hija de Domingo de Retuerto y María Santa de Rotaeche. c) Domingo de Escauriza. d) María de Escauriza, casada en 1653 con Tomás de Careaga, hijo de Vicente de Careaga y Teresa de Loizaga (como vemos hay dos personas que responden al nombre de Tomás de Careaga, las cuales se citan en distintos documentos y con distintos progenitores, lo que puede llevarnos a algún error).<br />
El año 1682 Mateo de Saldurtún Palacios, entonces ausente en Canarias, realizó probanza de vizcainía. Era hijo de Martín de Saldurtún Palacios y de María de Inchaurbe, nieto paterno de Mateo de Saldurtun y Matea de Tellitu, y nieto materno de Andrés de Inchaurbe y Alonsa de Muxica. Por tanto, debemos suponer que su padre, Martín de Saldurtún, a quien hemos citado en el punto 5 como marido de Catalina de Tapia, hubiese tenido más de un matrimonio. En la probanza se citaban las distintas casas como originarias de: Saldurtun, en Montellano, Encartaciones de Bizkaia; Tellitu y Palacios, en Barakaldo; Inchaurbe, en Ceanuri; Muxica, en Muxica (Mujica).<br />
Retomamos nuevamente a Juan de Escauriza Tellitu y Aguirre quien, como hemos dicho, heredó la casa de Tellitu. Casó con María Sáez de Urcullu, hija de Pedro de Urcullu y de Josefa, y nieta de Domingo de Urcullu. Fueron padres de Sebastiana de Tellitu Urcullu, quien casó en 14 de septiembre de 1649 con Juan de Zamudio y Arbeiza.<br />
El problema que comentaba más arriba es que existió otro Domingo de Escauriza Tellitu, el cual estaba casado con María de Urcullu, hija de Domingo de Urcullu (f. ya en 1620) y Mencia de Umaran. Era hijo de Martín de Escauriza Tellitu, y le hallamos reflejado en la documentación en el año 1626. Pero este Domingo de Escauriza, aunque relativamente próximo en el tiempo, no coincide en las fechas que le harían padre de Juan de Escauriza Tellitu, quien fue bautizado en el año 1578.</p>
<p>Domingo de Urcullu y Mencia de Umaran habían sido también padres de Juan de Urcullu, quien casó en 1627 con Catalina de Alcaibar y Guesala, hija de María López de Escauriza de Guesala y de su primer marido, Juan de Alcaibar, la cual casó después en segundas nupcias con Martín de Aguirre Irazu.</p>
<p>Quizás fueron padres, a juzgar por los apellidos, de María Sáez de Urcullu Umaran, que casó con Martín de Tellitu Urcullu, a quienes hallamos como padres de María de Tellitu, que fue bautizada en Bilbao en el año 1627.</p>
<p>Hermano de este Domingo de Escauriza Tellitu era Martín de Escauriza, el menor, quien estaba casado con otra hija de los citados Domingo de Urcullu y Mencia de Umaran, el cual testó el año 1620.</p>
<p><strong>Los Escauriza de Cruces de Barakaldo:</strong></p>
<p>Otra rama del apellido Escauriza es la que corresponde a Juan de Escauriza de Cruces y Antonia de Landaburu. Fueron padres de 1.  Juan de Escauriza de Cruces, menor, (n. hacia 1600 f. 1631) quien contrajo matrimonio con María de la Torre Salazar, que fue hija de Juan Domingo de la Torre y Juana de Salazar (estos casados en Abando en 1599). Supongo que esta última era hija del almirante Juan de Salazar y Zorroza y de María Martín de Escauriza y Escauriza (casados en Bilbao en 1580), quienes habían sido padres de a). el famoso capitán Martín Ruiz de Salazar, caballero de Santiago, su heredero en las caserías de <em>Zorroza y Gastañaga</em>, que casó en 1620 con Teresa de Bilbao la Vieja y Leguizamón, hija de Pedro de Bilbao la Vieja y de María de Leguizamón; b). Mari Cruz de Salazar, que casó con Sancho de Elguero, el menor, vecino del valle de Trapaga;  c). María Ochoa de Salazar y d). Juana de Salazar. 2. Simón de Escauriza de Cruces, que casó en 1630 con Agustina de Tellitu, hija de Antón de Saldurtun Tellitu y Agustina de Aranguren, mencionados más arriba. También se halla en la documentación a una Catalina de Escauriza de Cruces, que testó en 1648, a quien por sus apellidos debemos suponer hermana o hija de los citados, que casó con Domingo de Mesperuza, con quien hubo 2 hijos y 4 hijas. Y aún podemos hallar documentada a una Francisca de Escauriza de Cruces, que casó con Martín de Arraxieta, que fueron padres de Catalina de Arraxieta, la cual casó, el año 1647, con Francisco de Ugarte Munoa, hijo de Domingo de Ugarte Munoa y Juana de Munoa, dueños de la <em>casa de Munoa</em>, con la que dotaron a Francisco, y también dueños de una parte del pasaje del <em>barco de Tapiaur</em>.</p>
<p>Domingo de la Torre y Juana de Salazar fueron también padres de María de la Torre, su heredera universal, que casó con Martín de Escauriza Zubiaur.</p>
<p>Juan de Escauriza de Cruces, menor, otorgó testamento el año 1631, pidiendo ser enterrado en el <em>monasterio de Burceña</em>, en las sepulturas de su <em>casa y torre de Zorroza</em>. El y su mujer fueron padres de 1.  Pedro de Escauriza y la Torre (f. 1671), quien casó en 1657 con Ana de Aguilar, hija del escribano Martín de Aguilar Zumelzu y de Ursula de Arana, vecinos de Barakaldo, quienes la dotaron con la <em>casa de Zuazo</em>, el <em>molino de Retuerto</em> y el oficio de escribano de la <em>merindad de Uribe</em>. Pedro de Escauriza y su mujer no tuvieron más hijos que una niña que murió con seis meses de edad. 2.  Antonia de Escauriza y la Torre (n. 1629), quien heredó de sus padres en la mitad de la torre de Zorroza, y la &#8220;Casanueva&#8221; de Tapiaur, el derecho del cobro del pasaje de Tapiaur. Contrajo matrimonio con Juan de Nafarrondo, vecino de Abando, posiblemente hijo de Juan de Nafarrondo y de sus segundas nupcias con Juana de Zuazo -en primeras había casado con María de Beurco-, vecinos de Abando y Barakaldo; ella otorgó testamento y falleció el año 1615, cuando su hijo Juan de Nafarrondo contaba únicamente 11 meses de edad.</p>
<p><strong>Los  Escauriza Olaso de Barakaldo:</strong></p>
<p>En los mismos años que estamos moviéndonos, en torno al soglo XVII, existía también en Barakaldo la rama de los Escauriza Olaso. Martín de Escauriza Olaso (n. 1595 aprox. f. 1656) casó con Juana de Urcullu. Eran dueños de las caserías de <em>Retuerto y de Olaso</em>. Fueron padres de 1. Domingo de Escauriza Olaso, a quien dotaron con ambas casas para su matrimonio, en el año 1643, con Teresa de Aguirre, hija de Domingo de Aguirre y Ana López de Isasi, dueños de otra casería en Retuerto con la que dotaron a su hija. 2. María Pérez de Escauriza Olaso, que casó con Pedro de Alonsotegui. 3. María Concepción de Escauriza, que casó en 1649 con Pedro de Garay (en algún documento figura también como Domingo de Garay), hijo de Domingo de Garay y María Concepción de Escauriza Olaso. Fueron padres de Domingo de Garay Escauriza, nacido hacia 1650.</p>
<p><strong>Los Escauriza Allende de Barakaldo:</strong></p>
<p>Hallamos a Juan de Escauriza Allende citado a comienzos del siglo XVII, concretamente en 1605, como yerno de Mateo de Saldurtun Tellitu, pues, como ya hemos visto más arriba, estaba casado con María de Saldurtun. Más tarde, en 1630, se le cita como nieto de Miguel de Allende, cuando expuso su parentesco con Pedro de Aresti, vecino de Santurtzi, a quien compró la <em>casa de Escauriza que </em>este había heredado de Mateo de Aresti, su tío.</p>
<p>En 1627 fue bautizado en Bilbao Juan de Escauriza Allende, hijo de Domingo de Escauriza de Allende y Tellitu y de Catalina de Zubiaur y Escauriza, a quienes por sus apellidos debemos considerar descendientes de esta rama de los Escauriza.</p>
<p><strong>Otras ramas del apellido Escauriza en Barakaldo:</strong></p>
<p>Juan López de Escauriza era propietario, en la primera mitad del siglo XVII, de una octava parte de la <em>ferrería de Escauriza</em>, el resto de la cual pertenecía al escribano Aparicio de Beurco Larrea. Fue padre de Antón de Escauriza (n. 1594), quien casó en el año 1620 con Catalina de Umaran, hija de Francisco de Umaran y de Marina de Escauriza. Apoyándonos en el hecho de que esta rama de los Escauriza tenían parte de la propiedad de la ferrería homónima, debemos pensar que Pedro y Domingo de Escauriza, a quienes se cita como parcioneros de la misma en el año 1665, serían hijos de Juan López o de Antón de Escauriza.</p>
<p>El año 1647 se cita a Antón de Escauriza como padre de Juan de Escauriza, que se hallaba casado con María Pérez de Ugarte Munoa, hija de Domingo de Ugarte Munoa y Juana de Munoa, a los que ya he mencionado más arriba. Supongo que de aquel matrimonio nació Juan de Escauriza Ugarte Munoa, quien casó con Madalena de Iragorri Madariaga, que fueron padres de Pedro Celestino de Escauriza, bautizado en Bilbao el año 1678.</p>
<p>Además de estas ramas, también se podrían añadir en Barakaldo las de Escauriza de Aguirre, Escauriza de Urcullu y Castaños de Escauriza, de las que no he logrado documentación que tenga relevancia como para incluirla aquí.</p>
<p>Goio Bañales</p>
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		<title>Fogueración de 1796</title>
		<link>http://www.ezagutubarakaldo.net/es/2009/06/26/fogueracion-de-1796/</link>
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		<pubDate>Fri, 26 Jun 2009 05:56:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Demografía]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[Fogueración]]></category>
		<category><![CDATA[población]]></category>

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		<description><![CDATA[Barrio de Bagaza (sic) y Beurco : La llamada la Ribera: Sebastián Uraga;  Mgdalena Castaños ; La de Luis Egusqui-aguirre ; La de Andrés Olaso ; La de Juan Careaga ; Tres de Francisco Xabier Retuerto ; Cruze(sic): Antonio Arana ; Aguirre: Pedro Antonio Maguna ; La de Francisco Xabier Retuerto ; Beurco: Antonio Beurco ; La de José Garai ; La de Josefa Palacios ; [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><span style="text-decoration: underline;"><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/06/Gorostiza1.jpg" class="floatbox" rev="group:1127 caption:`Gorostiza`"><img class="alignright size-medium wp-image-1134" title="Gorostiza" src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/06/Gorostiza1-300x189.jpg" alt="Gorostiza" width="300" height="189" /></a>Barrio de Bagaza</span></strong> (sic) y <strong><span style="text-decoration: underline;">Beurco </span>: </strong>La llamada la <strong>Ribera</strong>: Sebastián Uraga;  Mgdalena Castaños ; La de Luis Egusqui-aguirre ; La de Andrés Olaso ; La de Juan Careaga ; Tres de Francisco Xabier Retuerto ; <strong>Cruze</strong>(sic): Antonio Arana ; <strong>Aguirre</strong>: Pedro Antonio Maguna ; La de Francisco Xabier Retuerto ; <strong>Beurco</strong>: Antonio Beurco ; La de José Garai ; La de Josefa Palacios ; casa-torre: Catalina Llarena ; taberna: de esta Anteiglesia ; La de Catalina Llarena ; La de Jacinto Bátiz ; <strong>Martiartu</strong>, dos: Claudio Segobia (sic) ; La de Agustín Carreras (?).</p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">Barrio de Bitoricha</span></strong> : [<strong>Er]Rotabarría:</strong> de esta Anteiglesia ; <strong>Barrena</strong>: Ignacio Escaunza ; <strong>Luchana</strong>, casa-torre: del duque de Frías ; <strong>Lenbarri:</strong> Ramona Cantarrana; María Antonia Menchaca ; La del conde de Carpio ; José Castaños ; Manuel Echabarri ; Guillermo Wagon ; Manuel Sasía ; José Olalde ; <strong>Ibarra:</strong> Domingo Zaballa ; La de José Tomás del Orno ; La de Francisca Villar ; <strong>Basarreta:</strong> Pedro Urqullu ; casa-torre: Mariano Castaños ; <strong>Urquizaga: </strong>Benito Zaballa ; <strong>Sacona</strong>: Francisco Echabarri.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">Barrio de Burzeña</span></strong> : <strong>Calero</strong>: Ana María Salturtum ; La de Ramona Landabaso ; Dos del Convento. de Burzeña ; Dos de Ramón Zorroza ; La de Manuel Lezama ; Ascensión  Salturtun ; La de Mónica Careaga ; Dos del Convento de Burzeña ; La de Martín Arana ; La llamada la <strong>Torre</strong>: del marqués de Valmediano.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">Barrio de Cruzes</span></strong><strong> : </strong>La nueva de la Tejera: del Convento de Burzeña ; Otra contigua a ella: del mismo Convento ; La de José Ramón Zubidea ; La de Francisco Loizaga ; La llamada la <strong>Torre</strong>: Saturnino Salazar ; <strong>Cruzes</strong>, casa-torre, y otra: Francisca Maguna ; Sagastí : Guillermo Wagon. <strong>Ormazarreta</strong>: del mismo ;  <strong>Balejo</strong>: del Convento de Burceña ; <strong>Balejo beco</strong>: Pedro Sugasti ; <strong>Ormazarreta de arriba</strong>: José Olalde ; <strong>Ormazarreta de medio</strong>: del mismo ; <strong>Andico Llano</strong>: del mismo.<strong> </strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">Barrio de Irauregui </span></strong><strong>: </strong>La casa llamada <strong>Venta del Borto</strong>: de esta Anteiglesia ; <strong>Samundi</strong>: Vizenta Ortiz de las Ribas ; <strong>Echabarría</strong>: Manuel Urqullu ; Sebastián Gardoqui ; <strong>Goicoechea</strong>: del Convento de la Merced de Baracaldo ;<strong>Torre goico</strong>: Mariano Castaños ; <strong>Sasía</strong>: Joaquina Cavero ; La de Pedro Zabal-beitía (= Zabala-beitía) ; Vizenta Ortiz de las Ribas ; el molino de arriba: de la misma ; <strong>Coscojales</strong>: de la misma ; La llamada la <strong>Torre</strong>: de la misma ; La de Fernando Arenaza ; La del marqués de Castañiza ; La llamada el <strong>Cerro</strong>: de las Religiosas. de la Concepción., de Albía ; <strong>Percheta :</strong> dos: Antonio Otáñez ; La de las Religiosas de Santa Clara, de Albía ; <strong>Maltercio</strong>: Ramona Cantarrana ; <strong>Ilso</strong>: Ventura Lezama ; <strong>Larrazábal</strong>: del mismo ; La de Manuel Basterra ; José Aranguren y Sobrado ; otra: Isabel Garai ; La llamada la nueva de la <strong>Tiradera</strong>: de la misma ; La llamada la <strong>Casa Blanca</strong> [traducción de «Eche zuría»]: de Manuel Zugasti ; La de Ventura Lezama ; La de las Religiosas de la Esperanza. de Bilbao ; Ramón Echabarría ; Francisco Cavero ; <strong>Ascoeta</strong>: Joaquina Echabarría ; otra: del Convento de Burzeña ;  <strong>Santa Agueda</strong>: del Santuario del mismo nombre.</p>
<p><strong>Barrio de Labrostegui hasta el Puente: Labrostegui, </strong>tres: Juan Jose Zuláibar; <strong>BetioIuri </strong>(sic; <strong>= BeteIuri), </strong>dos: Manuel Echabarri ; la<strong> </strong>de José<strong> </strong>Loizaga y de Marina<strong> </strong>Aguirre, en Amezaga ; La de Ramón Eguiarte ; La de Manuel Maguna ; <strong>Amezaga: </strong>de Felipe Urqullu y<strong> </strong>de Antonio Beurco ; La de José Urqullu ; La de Martín. Urqullu; <strong>Ainsío</strong> ( ?): Domingo Albarez ; <strong>Cantarrana</strong>: Isabel Echabarri ; Dos de Domingo Albarez, en Retuerto. La de José Urqullu y de Martín Urqullu; Guillermo Wagon; Martín Nocedal ; La de Martín Zornoza y de Francisco Antonio Castaños ; La del Convento de Burzeña ; Otra contigua: de Francisco Bursaco ; Un molino : del Convento de Burzeña; Joaquina Barañano.</p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">Barrio de Landaburu</span></strong> : <strong>Uriarte de arriba</strong>: de las Religiosas de la Cruz de Bilbao ; <strong>Uriarte de abajo</strong>: de José Llanos y de Juan Tomás Loizaga ; <strong>Echachu</strong>: Francisca Villar; Josefa Castaños ; <strong>Arecha</strong>, dos: Ramón Murga ; La llamada la <strong>Extrada</strong> (sic): Francisca Bildosola ; La de Manuel Echabarri ; <strong>Iturriguichi</strong>: Miguel Urqullu ; La llamada la <strong>Torre</strong>: Francisco Echabarri ; La llamada <strong>Corral</strong>: del mismo ; La de Manuel Sugasti y la administra Domingo Zaballa ;  Francisca Maguna; Francisca Aldaia ; La de Vítor Zaballa y de José Salturtun ; La de José Lejarza ; La llamada del <strong>Orno</strong>: de Francisco Cantarrana y de María Antonia del Orno ; <strong>Arteaga</strong>: Francisco Echabarri ; <strong>Cadalso</strong>: Bartolomé Allende ; La de Lorenzo Allende y de Domingo Loizaga. La de Lorenzo Egusqui-aguirre.</p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">Barrio de Munúa y Llano</span></strong> : La de Pedro Zubiaga y de Guillermo Wagon ; La de Ramón  Aresqueta ; <strong>Munúa</strong>: Guillermo Wagon ; Otra del mismo ; Francisco Aranguren y Sobrado; Bárbara Escauriza ; Juan. Bautista Palacio ; La de Ignacio del Orno y de Josefa Egusqui-aguirre ; <strong>Llano</strong>: Francisco Aranguren y Sobrado ; La de Baltasar Careaga ; Concepción Landaburu ; La de Agustín Aguirre ; <strong>Llano, </strong>casa-torre, y otra casa contigua: Francsica Maguna.</p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;"> </span></strong></p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">Barrio de Rageta</span></strong> (sic), <strong><span style="text-decoration: underline;">Zaballa</span></strong> y <strong><span style="text-decoration: underline;">Bagaza</span></strong> (sic) : <strong>Larrea</strong>, casa-torre: Francisco Echabarri ; La del Convento de Burzeña y del citado Echabarri ; La llamada el <strong>Curtimento</strong>: de la villa de Bilbao ; La llamada la <strong>Punta Nueva</strong>: José Ramón Zubidea ; La de Ignacio Olaso ; <strong>Morica</strong>, casa-torre: del Convento de Burzeña ; La de las Religiosas de la Merced de Bilbao y de Simón Sasía ; La del Convento de Burzeña ; Manuel Unzaga ; Margarita Zabalgoiti, en Zaballa ; Benita Arana ; Domingo Unzaga ; Antonio Arteaga-beitía ; Lope Mazarredo ; Francisco Xabier Retuerto ; Lope Puente ; Francisco Xabier Retuerto ; Manuel Maguna ; <strong>Lachaga zarra</strong>: Manuel Maguna ; La de Andrés Careaga ; Francisco Echabarri ; La llamada la nueva de la Sendeja: Manuel Maguna.</p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;"> </span></strong></p>
<p><strong>Barrio del Regato hasta Bengoolea : Thelleche: </strong>de José Aranguren y Sobrado y de Domingo Salturtun ; Marcos Samano (?) ; <strong>Urqullu: </strong>José Ramón Urqullu ; La de Francisco Echabarri ; Juan Castaños ;  Gaspar Allende ; Antonio y Domingo Urqullu ; <strong>Mazerreca la Nueva: </strong>Francisco Landaburu ; <strong>Mazerreca: </strong>Ramona Barroeta ; <strong>Tollada: </strong>Ramón Landaburu ; <strong>Palacio: </strong>Francisco Echabarri ; La de Carlos Urqullu y de María Antonia Urqullu ; La llamada el <strong>Pilar</strong>: de Dalio (sic) Goicoolea y de Pedro Escauriza ; <strong>Larragoa </strong>(sic): Francisco Aranguren y Sobrado ; La de Isabel Garal ; <strong>Allende : </strong>Francisco Allende ; Antonio Salturtum ; <strong>Lecubarri : </strong>Manuel Lecubarri ; La de Manuel Bursaco ( ?) ; <strong>Olarte: </strong>Román Nobía ;Larrocha: José Sobrado ; Aranguren: Román Nobía ; <strong>Uraga: </strong>Mateo Barañano ; La de Manuel Gorostiza ; <strong>Igúliz</strong>, molino: José Antonio Aranguren y Sobrado ; La de Ramón Aguirre ; <strong>Gorostiza, </strong>molino : Manuel Echabarri ; casa: Manuel Echabarri ; La de Pedro Zaballa ; La de José Aranguren y Sobrado ; <strong>Palacio: </strong>del marqués de Valmediano. Otra casa llamada &#8230;?; Pedro Valle ; La de Ignazia Sasía ; La de José Urqullu y Orno ; La de Mateo Gorostiza ; La llamada la <strong>Nueba</strong>: José Hormaeche ; <strong>Santa Lucía</strong>: propia de la ermita de su nombre ; <strong>Mesperuza</strong>: Manuel Laguna ; La de Ramón Bursaco y de Domingo Salturtun ; La de José Castaños y Loizaga ; <strong>Thellaeche</strong>: Francisco Aranguren y Sobrado ; La de Domingo Soparda ; <strong>Bengoolea,</strong> molino: del Convento. de Burzeña ; casa-torre: José María Arana.</p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;"> </span></strong></p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">Barrio de San Vicente y San Bartolomé</span></strong> : <strong>Larrasolo</strong>: Martín Aranaga ; Santa (?) Aranaga ; <strong>Elejalde</strong>: Juan José Zuláibar ; La de Juan Bautista Arias ; Antonio Careaga ; Ventura Egusqui-aguirre y de Juan Bautista Arias ; Manuel Echabarri ; <strong>Egusqui aguirre</strong>: Joaquina Echabarría ; La de Manuel Maguna ; Joaquina Echabarría ; Pablo Sarachaga ; Manuel Loizaga ; La de la ermita de San Bartolomé ; La llamada la <strong>Casa</strong> <strong>Grande: </strong>de Marcos. Belasco y de la Capellanía de Gorricho; Joaquina<strong> </strong>Aldai ; Manuel Aranguren ; La llamada de la <strong>Ribera: </strong>de esta Anteiglesia ; <strong>Zuloco: </strong>Pedro Escauriza ; La de Juan Echabarri.</p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;"> </span></strong></p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">Barrio de Zuazo </span></strong><strong>: Calzada</strong>: Felipe Urqullu ; La de María Villanueba ; La de Juan Careaga y de Venancio Gorostiza ; <strong>Rotaeche</strong>: Martín Uriarte ; <strong>Goicoechea</strong>: Juan Echabarri ; <strong>Chambo</strong>: Antonio Zaballa ; La de María Trabudúa ; La llamada de la <strong>Campa</strong>: Martín. Uriarte; La llamada de <strong>Montano</strong>: José Barrera ; <strong>Zubichueta</strong>: Martín Urqullu ; La de José Aresqueta ; <strong>Zabal goiti (= Zabala goiti</strong>): Felipe Urqullu ; La llamada <strong>Galleguino: </strong>Martín Azebal .</p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;"> </span></strong></p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">Barrio de Zubileta</span></strong>: <strong>Rentería</strong>: José Antonio Aranguren y Sobrado ; La de Isabel Garal ; La de Mariano y de Antonio Larrea ; <strong>Zubileta</strong>, casa-torre: Josefa Aranguren y Sobrado ; La del patrón de Begoña ; <strong>Aldeco</strong>, casa-torre: Francisco Meñaca ; <strong>Aldai de abajo</strong>: Martín Urqullu ; <strong>Larracoechea</strong>: Juan Urqullu. tutor de unos menores ; <strong>Aldai de medio</strong>: Simon Larrea.</p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;"> </span></strong></p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">Desde el Puente de Retuerto hasta Ugarte :</span></strong><strong> </strong>La de Mariano Castaños ; Ramón Garai ; La de Juan Urqullu y de José Cantarrana ; Manuel Maguna ; Pedro Campo ; Mateo Gorostiza ; Manuel Maguna ; Mariano Castaños ; José y Francisco Arteaga ; Francisco Echabarri, en el Barrio de Loizaga; José Arteaga-beitía ; Pedro Escauriza ; José Barbachano ; <strong>Susunaga de abajo: </strong>Antonio Echabarría ; <strong>Susunaga, </strong>casa-torre: Domingo<strong> </strong>Azebal ; La<strong> </strong>de Francisco Aranguren y<strong> </strong>Sobrado y de Martín Escauriza ; Manuel Aranguren ; Ventura Careaga ; <strong>Careaga: </strong>Ramón Landaburu ; la<strong> </strong>de Martín. Perea ; Nicolasa Mendibil ; José Barreda ; La llamada<strong> </strong>la <strong>Matesa ( ?), </strong>dos casas: José<strong> </strong>Echabarrí ; La de Francisco Echabarri, en Aguirre ; La<strong> </strong>de Francisco Aranguren<strong> </strong>y Sobrado y de Prudencio Bursaco ; La de Ramón Lacábex y de Ascensión Lezama, en Ugarte ; La de José Landaida y de Josefa Mendibil ; La de Pedro Ganboa y de Nicolás Astúa (o As­tra?) ; <strong>Ugarte, </strong>casa-taberna: de esta Anteiglesia..</p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;"> </span></strong></p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">Molinos</span></strong><strong>:</strong></p>
<p>Dos de Francisco Echabarri; El de Román Nobía y de José Sobrado ; El de Vicenta Ortiz de las Ribas ; El de Antonio Bildosola.</p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">Ferrerías</span></strong><strong>: </strong>La de Francisco Echabarri; La de Vicenta Ortiz de las Ribas.</p>
<p><strong>TOTAL : 290 casas y 348 fogueras</strong></p>
<p>Jaime de Kerexeta</p>
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		<title>Toponimia de Barakaldo en el siglo XVI</title>
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		<pubDate>Sat, 06 Jun 2009 07:48:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Demografía]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[Toponimia]]></category>
		<category><![CDATA[siglo XVI]]></category>

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		<description><![CDATA[Abicagorta, lugar (1598). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 3217 n° 3. Junto a Olingorta. Aguasalta, lugar (1538). En Barakaldo. A.R.Ch-V. Leg. 1046-2 Caja 2382. Iugar  (1598) En Barakaldo. Leg. 3217 n° 3. Junto a Apuco. Aguasalta, Regato de, lugar (1598). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 3217 n° 3. Debajo de Anderoleta. Aldacaçar, lugar (1598). En Barakaldo. A.F.B. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/06/zubileta-7.jpg" class="floatbox" rev="group:1094 caption:`zubileta-7`"><img class="alignright size-medium wp-image-1095" title="zubileta-7" src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/06/zubileta-7-300x225.jpg" alt="zubileta-7" width="300" height="225" /></a>Abicagorta</strong>, lugar (1598). En <a href="http://barakaldo.a.f.b.le-.3217/">Barakaldo. A.F.B. Leg. 3217</a> n° 3. Junto a Olingorta.</p>
<p><strong>Aguasalta</strong>, lugar (1538). En <a href="http://barakaldo.a.r.ch-v.leg.1046-2/">Barakaldo. A.R.Ch-V. Leg. 1046-2</a> Caja 2382. Iugar  (1598) En Barakaldo. Leg. 3217 n° 3. Junto a Apuco.</p>
<p><strong>Aguasalta, Regato de</strong>, lugar (1598). En <a href="http://barakaldo.a.f.b.leo.3217/">Barakaldo. A.F.B. Leg. 3217</a> n° 3. Debajo de Anderoleta.</p>
<p><strong>Aldacaçar</strong>, lugar (1598). En <a href="http://barakaldo.a.f.b.leg.3217/">Barakaldo. A.F.B. Leg. 3217</a> n° 3. Junto a Olingorta.</p>
<p><strong>Aldana, San Martín</strong>, ermita de. A. Eclesiástico de Bizkaia. Alonsotegi. Parroquia 21013 P/M 2-04 sig. 9-060. Construida por los dueños del mayorazgo de Aldanondo <em>&#8220;cuya </em><em>tierra era de dicho solar &#8220;.</em></p>
<p><strong>Alisar</strong>, lugar (1596). En <a href="http://barakaldo.a.h.p.b.leg.3103.pegante/">Barakaldo. A.H.P.B. Leg. 3103. Pegante</a> al camino que va a Urdandeguieta desde Urcullu y hacia la parte del río hacia Tellitu. (Véase Arisal)</p>
<p><strong>Allendera de Pucheta</strong>. Lugar (1597). En Barakaldo. A.H.P.B. Leg. 3103.</p>
<p><strong>Anderoleta</strong>, lugar (1598). Leg. 3217 n° 3.</p>
<p><strong>Andicollano</strong>, lugar (1723). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 3092-11. Lugar (1677). En Barakaldo. A.F.B. Le. 269-3.</p>
<p><strong>Andulliceaga</strong>, lugar (1598). En Güeñes o límite de <a href="http://barakaldo.a.f.b.leo.3217/">Barakaldo. A.F.B. Leg. 3217</a> n° 3. Junto a Sarachu.</p>
<p><strong>Apuco, Arroyo de</strong>, lugar (1598). Entre Aguasalta a Sarachu. En <a href="http://barakaldo.a.f.b.le/">Barakaldo. A.F.B. Le</a>g. 3217 n° 3.</p>
<p><strong>Arana</strong>, lugar (1596). En <a href="http://barakaldo.a.h.p.b.le/">Barakaldo. A.H.P.B. Le</a>g. 3103. En Gorostiza</p>
<p><strong>Aranguren</strong>, lugar (1557). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 246-10.</p>
<p><strong>Arezavalaga</strong>. (1543). A.F.B. Leg. 3128-12. Montes del mayorazgo de Salazar-Galindo</p>
<p><strong>Arrapeta</strong>, lugar (1520). En Barakaldo. Aguirre Gandarias. Sabino. <em>Lope García de Salazar&#8221; </em>Bilbao 1994. Nota 88, pág. 449. Diego de Çaballa, morador<sup>-</sup> en Arrapeta vesino del conçejo de Sant Viçente de Varacaldo&#8230;</p>
<p><strong>Arraxeta</strong>, lugar (1524). En <a href="http://barakaldo.a.r.ch.v.le/">Barakaldo. A.R.Ch.V. Le</a>g. 758-3 C. 1756.</p>
<p><strong>Arrolaza, alta de</strong>, lugar (1557). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 246-10. Lugar (1724). En <a href="http://barakaldo.a.f.b.leg.1888.n/">Barakaldo. A.F.B. Leg. 1888. n</a>° 3.</p>
<p><strong>Arroyo de Apuco</strong>, (1598). Leg. 3217 n° 3. Entre Aguasalta a Saracho.</p>
<p><strong>Arteagabe</strong>, lugar (1598). En Barakaldo. A.F.B. Leg.3217, n°.3. Sobre la casa de Juan de Sasia (éste vivía en Sasia, junto a la torre de los Coscojales).</p>
<p><strong>Arteagabeitia</strong>, lugar (1597). En <a href="http://barakaldo.a.h.p.b.le/">Barakaldo. A.H.P.B. Le</a>g. 3103. Lugar (1638). En <a href="http://barakaldo.a.f.b.leo.3598/">Barakaldo. A.F.B. Leo. 3598</a> n° 15.<strong></strong></p>
<p><strong>Artegui</strong>, lugar (1598). En <a href="http://barakaldo.a.f.b.leg.3217/">Barakaldo. A.F.B. Leg. 3217</a> n° 3. Arriba del Ascal</p>
<p><strong>Ascal, El</strong>, lugar (1598). En <a href="http://barakaldo.a.f.b.leg.3217/">Barakaldo. A.F.B. Leg. 3217</a> n° 3. Bajo Artegui.</p>
<p><strong>Ascuren,</strong> lugar (1598). En <a href="http://barakaldo.a.f.b.leg.3217/">Barakaldo. A.F.B. Leg. 3217</a> n° 3.</p>
<p><strong>Astondo</strong>, lugar (1598). En Güeñes o <a href="http://barakaldo.a.f.b.le/">Barakaldo. A.F.B. Le</a>g. 3217 n° 3. Sobre Lazcano.</p>
<p><strong>Axaiaga</strong>, lugar (1598). En Güeñes o <a href="http://barakaldo.a.f.b.leg.3217/">Barakaldo. A.F.B. Leg. 3217</a> n° 3. Junto a Zaramillo (Güeñes).</p>
<p><strong>Axcoetarrexa</strong>, lugar (1598). En Barakaldo. A.F.B. Leg.3217, n°.3.</p>
<p><strong>Bacuna, Xara de</strong>, lugar (1598). En <a href="http://barakaldo.a.f.b.leg.3217/">Barakaldo. A.F.B. Leg. 3217</a> n° 3.</p>
<p><strong>Ballejo, El</strong>, lugar (1598). En Güeñes o <a href="http://barakaldo.a.f.b.leg.3217/">Barakaldo. A.F.B. Leg. 3217</a> n° 3. Junto a Las Caserías (Güeñes).</p>
<p><strong>Ballejo</strong>, lugar (1596). En Barakaldo. A.H.P.B. Leg. 3103.</p>
<p><strong>Basarrate</strong>, lugar (1597). En <a href="http://barakaldo.a.h.p.b.leg.3103.lugar/">Barakaldo. A.H.P.B. Leg. 3103. Lugar</a> (1648). En <a href="http://barakaldo.a.h.p.b.leg.2580.lugar/">Barakaldo. A.H.P.B. Leg. 2580. Lugar</a> (1597). En <a href="http://barakaldo.a.f.b.leg.2235/">Barakaldo. A.F.B. Leg. 2235</a> n°. 4-45. En Bengolea. (Véase Bengolea. Herrería de Abajo. Vasarrate, Varrate)</p>
<p><strong>Burçaco,</strong> Límite (1541) A.H.M.P. Libro de actas municipales, sección A-1 carpeta 3, Legajo n°. 2. Tértninos y jurisdicción sobre riberas&#8230;&#8221; <em>dende aqy al ylso del cuadro y burçaco e peña de mendibil&#8230; &#8220;</em></p>
<p><strong>Burceña</strong>, lugar (1597). En <a href="http://barakaldo.a.h.p.b.leg.3103.lugar/">Barakaldo. A.H.P.B. Leg. 3103. Lugar</a> (1644). En <a href="http://barakaldo.a.r.ch.v.c.3195-7.lugar/">Barakaldo. A.R.CH.V. C.3195-7. Lugar</a> (1651). En Bar<a href="http://akaldo.a.f.b.leg.1554/">akaldo. A.F.B. Leg. 1554</a> n° 39-112.</p>
<p><strong>Burzeña</strong> lugar (1536). En <a href="http://barakaldo.a.r.ch.v.caja/">Barakaldo. A.R.Ch.V. Caja</a> 2984-5.</p>
<p><strong>Buxo, el</strong>, lugar (1598). En <a href="http://barakaldo.a.f.b.leg.3217/">Barakaldo. A.F.B. Leg. 3217</a> n° 3.</p>
<p><strong>Bytoricha</strong>, lugar (1501). En <a href="http://barakaldo.a.h.m.p.xn--seccin-fxa/">Barakaldo. A.H.M.P. Sección</a> A, caja 106, n° 1.</p>
<p><strong>Callejo, El</strong>, lugar (1598). En Güeñes o Barakaldo. A.F.B. Leg. 3217 n° 3. En el castañal de Axaiaga.</p>
<p><strong>Çarçolla</strong>, lugar (1527) En los montes de Triano. En <a href="http://barakaldo.a.r.ch.v.leg.831-7.xn--tambin-fva/">Barakaldo. A.R.Ch.V. Leg. 831-7. También</a> figura como Arcolla.</p>
<p><strong>Cancueto</strong>, lugar (1598). En <a href="http://barakaldo.a.f.b.leo.3217/">Barakaldo. A.F.B. Leg. 3217</a> n° 3. Junto a Olingorta.</p>
<p><strong>Castregana</strong>, lugar (1557). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 246-10.</p>
<p><strong>Castrejana</strong>, lugar (1557). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 246-10.</p>
<p><strong>Castrijana</strong>, casilla y aceña (1598). <a href="http://a.f.b.leg.1494/">A.F.B. Leg. 1494</a> n° 30. Perteneció al mayorazgo de Aranguren, en Barakaldo. Vendido a la villa de Bilbao en 1584.</p>
<p><strong>Cruces, Las</strong>. Lugar (1524). En <a href="http://barakaldo.a.r.ch.v.leg.758-3/">Barakaldo. A.R.Ch.V. Leg. 758-3</a> C. 1756.</p>
<p><strong>Escabriça</strong>, lugar (1527) En Barakaldo. A.R.CH.V. Leg. 831-7. (Véase Escauriza)</p>
<p><strong>Estondo, Cerro de</strong>, lugar (1598). (Véase Astondo) En Güeñes o <a href="http://barakaldo.a.f.b.leen/">Barakaldo. A.F.B. Le</a>g. 3217 n° 3. En Algorta, arriba de Lazcano.</p>
<p><strong>Fuente de Andecoleta</strong>. (1598). Leg. 3217 n° 3.<strong></strong></p>
<p><strong>Galindo-Sagasti</strong>, lugar (1565). A.R.Ch.V. Leg. 790, n°. 13. (Véase Galindo-Sagaste. Sarasti. Saratuy)</p>
<p><strong>Galindo Sagaste</strong>, lugar (1500) Aguirre Gandarias, Sabino <em>&#8220;Lope García de Salazar&#8230;&#8221; </em>Bilbao 1994. Nota 73, pág. 429 &#8220;&#8230;los <em>mis peajes de Galindo Sagaste e Portogalete con todos sus derechos&#8230; </em>&#8220;(Véase Galindo-Sagasti. Sarasti. Sarastuy)</p>
<p><strong>Gariçabal</strong>, lugar (1595). En <a href="http://barakaldo.a.f.b.leg.3217/">Barakaldo. A.F.B. Leg. 3217</a> n° 3. Junto a Linaza.</p>
<p><strong>Goicoechea</strong>, lugar (1589). En Barakaldo. A.F.B.</p>
<p><strong>Herrería de abajo</strong>, lugar (1573). En <a href="http://barakaldo.a.f.b.leu.1526/">Barakaldo. A.F.B. Leg.<em> </em>1526</a> n° 22. Lugar (1597). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 2235 n°. 4-45. En Bengolea. (Véase Basarrate. Bengolea. Mingolea. Vasarrate.Varrate).</p>
<p><strong>Irauregui</strong>, lugar (1588). En <a href="http://barakaldo.a.f.b.leg.1408-/">Barakaldo. A.F.B. Leg. 1408-</a>56. (Véase Yrauregui).</p>
<p><strong>Legorryaga</strong>, lugar (1593). Del mayorazgo de <a href="http://salazar-galindo.a.f.b.leg.1515/">Salazar-Galindo. A.F.B. Leg. 1515</a> n°. 1<strong></strong></p>
<p><strong>Linaça</strong>, lugar (1598). En <a href="http://barakaldo.a.f.b.leg.3217/">Barakaldo. A.F.B. Leg. 3217</a> n° 3.</p>
<p><strong>Linaça gorta</strong>, lugar (1598). En Barakaldo. A.F.B. Leg.3217, n°.3.</p>
<p><strong>Lopeola</strong>, lugar (1598). En <a href="http://barakaldo.a.f.b.leg.3217/">Barakaldo. A.F.B. Leg. 3217</a> n° 3. Junto a Linaza.</p>
<p><strong>Luchana</strong>. Lugar (1526. en copia de 1323) límites en la carta fundacional de Portugalete. R. Archivo de Simancas. Lugar (1604). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 399-3. &#8220;&#8230; <em>en el lugar de luchana, en la torre luchana&#8230;&#8221;. </em>Lugar (1651) En <a href="http://barakaldo.a.f.b.lea.1554/">Barakaldo. A.F.B. Leg. 1554</a> n°. 39-1 12. Lugar (1651). En <a href="http://barakaldo.a.f.b.leg.1554/">Barakaldo. A.F.B. Leg. 1554</a> n° 39-112.</p>
<p><strong>Lunbarri, aceña de</strong>, lugar (1598). En <a href="http://barakaldo.a.f.b.leo.3217/">Barakaldo. A.F.B. Leg. 3217</a> n° 3. Junto a Linaza.</p>
<p><strong>Meaceta</strong>, lugar (1598). En Güeñes o <a href="http://barakaldo.a.f.b.le-.3217/">Barakaldo. A.F.B. Leg. 3217</a> n° 3. Junto a Axaiaga.</p>
<p><strong>Mealarrineta</strong>, cargadero (1598).     A.F. B.Leg.       3217    n° 3.     (Véase Mearleta. Puerto Rico. Tiradera)</p>
<p><strong>Mealarrineta</strong>, lugar (1559). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 246-10. Lugar (1768). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 3503-1. &#8220;&#8230; <em>en el sitio de mealarrineta que hoy comúnmente se llama Mearleta, existente más arriba de la presa de Zubilleta después del paraje nombrado tiradera  notoria en la misma Anteiglesia&#8230;&#8221;.</em></p>
<p><strong>Mendibil, peña de</strong>, Límite (1541) A.H.M.P. Libro de actas municipales, sección A-1 carpeta 3, Legajo n°. 2, &#8220;&#8230; dende <em>aqy al ylso del cuadro y burçaco e peña de mendibil&#8230;&#8221;.</em></p>
<p><strong>Mendivil</strong>, lugar (1538). En Barakaldo. A.R.Ch.V. Leg. 1046-2 Caja 2382. Lugar<sup>&#8216;</sup> (1656) <a href="http://a.h.m.p.xn--seccin-fxa/">A.H.M.P. Sección</a> E, caja 1, n° 23. (Véase Bendibil. Mendibil)</p>
<p><strong>Minhecho</strong>, lugar (1598). En <a href="http://barakaldo.a.f.b.leg.3217/">Barakaldo. A.F.B. Leg. 3217</a> n° 3.</p>
<p><strong>Mintecho</strong>, lugar (1598). Junto a <a href="http://anderoleta.a.f.b.leg.3217/">Anderoleta. A.F.B.Leg. 3217</a> n° 3.</p>
<p><strong>Nocedal</strong>, lugar (1598). En el límite entre La Quadra y Barakaldo. A.F.B. Leg. 3217 n° 3. (El actual arroyo de Nocedal se menciona como arroyo de Brobica en 1375 en la Carta-Puebla de Miravalles)</p>
<p><strong>Olabarrieta</strong>, lugar (1556) En los montes de Triano, entre los montes de Baracaldo y Elgorriaga. A.R.CH.V. Leg. 831-7.</p>
<p><strong>Olingorta</strong>, lugar (1598). En <a href="http://barakaldo.a.f.b.leg.3217/">Barakaldo. A.F.B. Leg. 3217</a> n° 3.</p>
<p><strong>Ondono, Lo</strong>, lugar (1598). En Güeñes o <a href="http://barakaldo.a.f.b.leg.3217/">Barakaldo. A.F.B. Leg. 3217</a> nº 3. Sobre la Quadra, en la parte alta del arroyo de Nocedal.</p>
<p><strong>Ordaolabeitia</strong>, lugar (1598). En <a href="http://barakaldo.a.f.b.leg.3217/">Barakaldo. A.F.B. Leg. 3217</a> n° 3.</p>
<p><strong>Pasaje y barco de Tapia</strong>, lugar (1557). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 246-10.</p>
<p><strong>Pucheta</strong>, lugar (1597). En <a href="http://barakaldo.a.h.p.b.leg.3103.puente/">Barakaldo. A.H.P.B. Leg. 3103. Puente</a> de Castresana, lugar (1724). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 1888, n° 3.</p>
<p><strong>Regato de Aguasalta</strong>, lugar (1598). Leg. 3217 n° 3. Debajo de Anderoleta.</p>
<p><strong>Regato de Uraga</strong>, lugar (1559). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 246-10.</p>
<p><strong>Rentería de Tapia</strong>, lugar (1563). En Barakaldo. Leg. 2659 n° 462­-465.</p>
<p><strong>Río de Arnabal,</strong> (1527) En los montes de Triano. A.R.CH.V. Leg. 831-7.</p>
<p><strong>Río de Ugarte,</strong> (1501) (1501) Hidalgo de Cisneros. Concepción y otros. &#8220;<em>Colección Documental del Archivo Municipal de Portugalete&#8221;. </em>Colección &#8220;Fuentes documentales medievales del País Vasco&#8221;. Eusko­Ikaskuntza. San Sebastián 1987. &#8220;&#8230;<em>asta el río de Ugarte, fyn del termino de la Encartaçión desta parte con Biscaya&#8230;&#8221; </em>(1576). En San Salvador del Valle y Barakaldo. A.R.Ch-V. Leg. 63-7.</p>
<p><strong>Rolaça</strong>, lugar (1598). En Barakaldo. A.F.B. Leg.3217, n°.3. En la salida de Santagada, en lo alto.</p>
<p><strong>Samunde çabal</strong>, lugar (1598). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 3217 nº 3.</p>
<p><strong>Samunde</strong>, lugar (1557). En Barakaldo. A.F.B. 246-10. Lugar (1598). En Barakaldo. Leg. 3217 n° 3. Lugar (1598). Leg. 3217 nº 3.</p>
<p><strong>Sanchogorta</strong>, lugar (1598). En <a href="http://barakaldo.a.f.b.leo.3217/">Barakaldo. A.F.B. Leg. 3217</a> n° 1. También figura como Sanchigorta. Junto a Olingorta.</p>
<p><strong>Santa Águeda</strong>, lugar (1598). Leg. 3217 nº 3.</p>
<p><strong>Saracho</strong>, lugar (1598). Leg. 3217 n° 3.</p>
<p><strong>Sarastuy</strong>, lugar (1597). En Barakaldo. A.H.P.B. Leg. 3103. (Véase Galindo-Sagasti. Galindo-Sagaste. Sarasti)</p>
<p><strong>Sasia</strong>, lugar (1598). Leg. 3217 n° 3.</p>
<p><strong>Selezillo, El</strong>, lugar (1598). En <a href="http://barakaldo.a.f.b.leg.3217/">Barakaldo. A.F.B. Leg. 3217</a> n° 3. En Olingorta.</p>
<p><strong>Solo ondo</strong>, lugar (1598). En <a href="http://barakaldo.a.f.b.leg.3217/">Barakaldo. A.F.B. Leg. 3217</a> n° 3. En la rrineta.</p>
<p><strong>Tapia, pasaje de</strong>, (1598). En Barakaldo. Leg. 3217 n° 3.</p>
<p><strong>Tapya, casa de la Renterya de</strong>, (1501). En <a href="http://barakaldo.a.h.m.p.xn--seccin-fxa/">Barakaldo. A.H.M.P. Sección</a> A, caja 106, n° 1.</p>
<p><strong>Tapya</strong>, lugar (1501). En <a href="http://barakaldo.a.h.m.p.xn--seccin-fxa/">Barakaldo. A.H.M.P. Sección</a> A, caja 106, n° 1.</p>
<p><strong>Tellaeche</strong>, barrio (1643). En <a href="http://barakaldo.a.h.p.b.leg.7077.bicente/">Barakaldo. A.H.P.B. Leg. 7077. Bicente</a> de Tellaeche, vecino de Baracaldo, dueño de la casa y solar de Tellaeche, en el barrio de Tellaeche. Barrio (1668). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 3236-9.</p>
<p><strong>Tellitu</strong>, lugar (1596). En <a href="http://barakaldo.a.h.p.b.leg.3103.lugar/">Barakaldo. A.H.P.B. Leg. 3103. Lugar</a> (1645). En Barakaldo. A.H.P.B. Leg. 2580. (Véase Tillitu)</p>
<p><strong>Tornoleta</strong>, lugar (1598). En <a href="http://bar-akaldo.a.f.b.leo.3217/">Barakaldo. A.F.B. Leo. 3217</a> n° 3. Lugar (1598). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 3217 n° 3.</p>
<p><strong>Urcullu</strong>, lugar (1556) En <a href="http://barakaldo.a.r.ch.v.leg.831-7.lugar/">Barakaldo. A.R.CH.V. Leg. 831-7. Lugar</a> (1580). En <a href="http://barakaldo.a.r.ch.v.leg.852/">Barakaldo. A.R.Ch.V. Leg. 852</a> C. 1972-15. Lugar (1596). En <a href="http://barakaldo.a.h.p.b.leg.3103.lugar/">Barakaldo. A.H.P.B. Leg. 3103. Lugar</a> (1596). En <a href="http://barakaldo.a.h.p.b.leg.3103.lugar/">Barakaldo. A.H.P.B. Leg. 3103. Lugar</a> (1606). En <a href="http://barakaldo.a.h.p.b.leg.3104.lugar/">Barakaldo. A.H.P.B. Leg. 3104. Lugar</a> (1653). En <a href="http://barakaldo.a.f.b.leg.1554/">Barakaldo. A.F.B. Leg. 1554</a> n° 113-186.</p>
<p><strong>Urdandeguieta</strong>, lugar (1541) En <a href="http://barakaldo.a.r.ch.v.leg.831-7.lugar/">Barakaldo. A.R.Ch.V. Leg. 831-7. Lugar</a> (1596). En <a href="http://barakaldo.a.h.p.b.leg.3103.lugar/">Barakaldo. A.H.P.B. Leg. 3103. Lugar</a> (1649). En <a href="http://barakaldo.a.f.b.le-.123/">Barakaldo. A.F.B. Leg. 123</a> n°. 20.</p>
<p><strong>Urdaolabeitia</strong>, lugar (1598). En Zaramillo o <a href="http://barakaldo.a.f.b.leg.3217/">Barakaldo. A.F.B. Leg. 3217</a> n° 3. Junto a Linaza.</p>
<p><strong>Urquibi</strong>, lugar (1598). Bajo Abicagorta. En <a href="http://barakaldo.a.f.b.le-32/">Barakaldo. A.F.B. Le­32</a> 17 n° 3.</p>
<p><strong>Yguriz</strong>, lugar (1593). En <a href="http://barakaldo.a.f.b.le-.1118/">Barakaldo. A.F.B. Le-. 1118</a> n° 46.</p>
<p><strong>Yteguiaga</strong>, sel (1598). En Barakaldo. A.F.B. Leg.3217, n°.3. Yturicosoloa. Heredad (1663). En <a href="http://barakaldo.a.f.b.lee.275-7.posiblemente/">Barakaldo. A.F.B. Lee. 275-7. Posiblemente</a> en el barrio de Zaballa. Heredad de 22 peonadas perteneciente a la casa de Zaballa.</p>
<p><strong>Zaballa</strong>, lugar (1596). En Barakaldo. A.H.P.B. Leg. 3103.</p>
<p><strong>Çamunde Zabalsita</strong>. Lugar (1597). En Barakaldo. A.H.P.B. Leg. 3103.</p>
<p>Gregorio Bañales</p>
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		<title>Fogueración de 1704</title>
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		<pubDate>Fri, 24 Apr 2009 08:15:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
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		<guid isPermaLink="false">http://ezagutubarakaldo.net/es/?p=940</guid>
		<description><![CDATA[Casas de: Juan Echabarri, dos;  Francisco Sarría; Ignacio Careaga ; Lucas Arana; Barbán (?) Tellitu; Antonio del Orno; María Iñíguez;  Juan Loizaga. Barrio de Aguirre Susunaga (sic): La casa de Juan Echabarri; Pablo Miraur;  Domingo Aguirre ; Pedro Mesperuza; Domingo Lazábal ; Martín Lazábal ; Antonio Allende. Barrio de Amezaga : La casa de Domingo Escauriza ; José Uriarte; bibe [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><span style="text-decoration: underline;"> </span></p>
<p><span style="text-decoration: underline;"><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/04/el-regato-6.jpg" class="floatbox" rev="group:940 caption:`el-regato-6`"><img class="alignright size-medium wp-image-941" title="el-regato-6" src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/04/el-regato-6-300x199.jpg" alt="el-regato-6" width="300" height="199" /></a>Casas de</span>: Juan Echabarri, dos;  Francisco Sarría; Ignacio Careaga ; Lucas Arana; <em> </em>Barbán (?) Tellitu; Antonio del Orno; María Iñíguez;  Juan Loizaga.</p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">Barrio de Aguirre Susunaga</span></strong><strong> </strong>(sic): La casa de Juan<strong> </strong>Echabarri; Pablo<strong> </strong>Miraur;  Domingo Aguirre ; Pedro Mesperuza; Domingo Lazábal ; Martín Lazábal ; Antonio Allende.</p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">Barrio de Amezaga</span></strong><strong> : </strong>La casa de Domingo Escauriza ; José Uriarte; bibe Cardenal ; Antonio Vitoria ; Juan Echabarri ; Martín Ba­rroeta.</p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">Barrio de Aranguren</span></strong><strong> :</strong> La casa de María Agustina Beurco;  Pedro Urqullu ; Fernando &#8230;; José Lecubarri ; La del ruso;  Bartolomé Urqullu ; La casa-torre de María Agustina Barco.</p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">Barrio de Bagaza</span></strong><strong> : </strong>La de Ignacio Uraga ; Antonio Eguzqui-aguirre ; Juan Loizaga ; María To. &#8230;; Domingo Ugarte.</p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">Barrio de Baxeta</span></strong><strong> : </strong>La de Juan Echabarri; Domingo Zamundi ;  Simón Zabalgoitía ;  Thomás &#8230;; Felipe Brede (sic) ; La de las Religiosas de San José;  Ignacio Larrondo ; Tomás Uraga.</p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">Barrio de Beurco</span></strong><strong> : </strong>La de Fernando Llarena; Juan Garai ; Mateo Barroeta; Aparizio Ugarte ; Antonio Urquijo; Pedro Uriarte ; Domingo Beurco ; Martín Retuerto.</p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">Barrio de Bitoricha</span></strong><strong> :</strong></p>
<p><strong>Luchana, </strong>casa-torre: no indica dueño; Juan Munúa ; La casería de José Llano; Domingo Careaga ; Vicente Allende; Juan  Echabarri:  Martín Eguzqui-aguirre ; Domingo Llano;  Lorenzo Ugarte ; Martin Arenal; Francisco<strong> </strong>Ugarte ; Pedro Ugarte ; José Villar ;  Martín Loizaga ; Mari Ibáñez de Castaños ; José Castaños;  Martín Uribe ; Domingo Zabala;  Pedro Uriarte.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">Barrio de Careaga</span></strong><strong> : </strong>La de Pedro Landaburu ; La de Juan Eguzqui-aguirre; Domigo Zaldurtun ; La de Domingo Aguirre;  Martín Careaga ;  La de Santiago Zaldurtun.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">Barrio de Cruzes y San Vizente:</span></strong><strong> </strong>La de Juan Arteaga-beitía; Luis Uriarte ; María Pérez de Castaños ; Pedro Arana ; Mateo Barroeta; Francisco Llano ; Juan. Eguzqui-aguirre; Antonio Zabalgo;  Domingo Gallaga; María  Antonia Urtusaustegui; Juan Riba ; Juan Zaballa ; Antonio Allende Landaburu&#8230;&#8230;&#8230; Loizaga.</p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">Barrio de Escauriza</span></strong><strong> : </strong>La casa de Juan Echabarri; Francisco Maidagan ; Juan Barroeta ; Pedro Escauriza ; Domingo Saldurtun (sic) ; Juan Zaballa ; Domingo Allende.</p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">Barrio de Gorostiza</span></strong><strong> : </strong>La casa de Juan Echabarri;  Mateo Mendíbil ; Francisco Garai ; Juan. Antonio Basurto;  Antonio Urqullu ; Domingo Mesperuza; Matín Mesperuza, su hermano ; Antonio Urqullu; <em> </em>Felipe  Larrazábal ; Manuel Gorostiza; Antonio Santurtun.<strong> </strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">Barrio de Irauregui y Zamundi</span></strong><strong> : </strong>La de Antonio Vitoria ; La del marqués de Paredes; Antonio Saracho ; La casa-torre de José Castaños ; Pedro Lacábex ; La del citado marqués; Agustín Aldai ; José. Lacábex ; La del citado marqués; Agustín Basabeiti ; La de Herdoño Barraicúa;  Mari Cruz (sin el apellido). ; La casa-torre del citado marqués;  Juan. Palazios ; La de Pedro Francisco Sarricolea ; Manuel Zorroza.</p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">Barrio de Landaburu</span></strong><strong>: </strong>La casería de Francisco Orno ; Domingo<strong> </strong>Aguirre ; Simón Castaños ; Domingo Urtusaustegui;  Juan Uraga ; José Echabarri; &#8230; Bibancos ; Ascensión Ollaqui ; Antonio Careaga ;  Pedro Riba.<strong> </strong></p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">Barrio de Larrazábal</span></strong><strong>:</strong> La casería de José Lacábex; Mateo Echabarri ; Gregorio Belasco;  Domingo Zabalbeiti ; Domingo Garai ; Fernando Sobrado ; Juan Lezama.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">Barrio de Loizaga</span></strong><strong> : </strong>La casa de Pedro Aranguren;  Pedro Torre ; Domingo<strong> </strong>Aldaí; Domingo<strong> </strong>Gorostiza ; Domingo<strong> </strong>Tellitu;  Francisco Nozedal ; Alejandro Duro; Juan<strong> </strong>Mendíbil.</p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">Barrio de Mesperuza y Tellaeche</span></strong><strong> : </strong>La casa de María Agustina Barco; Juan Allende ; Domingo Garaicoechea ; Domingo Uraga ; José Mesperuza ; Domingo Gorostiza ; María Agustina Barco; Catalina Rarnondi (?) ; Francisco Antonio Arriola; Pedro Mesperuza.</p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">Barrio de Munúa</span></strong><strong> : </strong>Dos caserías de Diego Llano; Pedro<strong> </strong>Escauriza y Francisco Orío ; Pedro Alonsotegui ; Pedro Larrasolo ; Diego Llano; <em> </em>Ascensión Zamano ; La casa-torre de Domingo Llano; Antonio Llano ; Dos caserías del mismo; José Escauriza y Domingo Zabala ; La de Esteban Salazar; Domingo Aresqueta.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">Barrio de Retuerto</span></strong><strong> : </strong>La casa de Ana María Tillitu; Bernardo Allende ; Manuel Sasía;  Santiago Allende ; Francisco Goicoechea ; Domingo Barroeta ; Pedro Landa ; Francisco Tillitu ; Martín Zabalgo ; Domingo Aranguren ; Francisco Oyancas. La de la Indiana;  José. Larrea ; Blas Palazios.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">Barrio de Tapia</span></strong><strong> : Ibarreta, </strong>casa-torre: no indica dueño ; La casería de José Allende ; La del Convento de (?); Tomás Murga ; La de Ventura Zorrozcoiti ;  La de Lucas Arana ; La del difunto Basurto;  Antonio Tapia.</p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">Barrio de Ugarte</span></strong><strong> : </strong>La de Domingo Tellitu ; La de las Religiosas (de San José ?);  Antonio del Balle ; La de Concepción Barrene­chea.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">Barrio de Uraga</span></strong><strong> : </strong>La casa de Francisco Uraga ; La de Juan Uraga<strong> </strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">Barrio de Urqullu y Tillitu</span></strong><strong> </strong>(sic <strong>= Tellitu) : </strong>La casa de Martín Aperribai; Cosme Tellitu (sic) ; Tomás Tellitu ; Juan Castaños ; Gaspar Urqullu ; Juan Urqullu.</p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">Barrio de Zaballa</span></strong><strong> : </strong>La de Antonio Zaballa.<strong> </strong></p>
<p><strong>Urtusaustegui:</strong> Juan Arteaga-beitia ; La de Mateo Careaga ; Antonio Zabalgoiti ; Domingo Uzaga (sic) ; Antonio Massarredo;  Tomás Careaga ; Martín Retuerto; Domingo Goicoechea.</p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">Barrio de Zuazo</span></strong><strong> : </strong>Martín Echabarri ; La casa-torre de Antonio Retuerto; Lázaro Micalaberro (sic) ; Domingo Tellitu; Domingo Ugarte ; Luis Larrea ; Domingo Zaballa ; Antonio Cantarrana ; Esteban Ocaranza;  Domingo Zarnudio.</p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">Barrio de Zubileta</span></strong><strong> : </strong>La casería de Fernando Sobrado;  Pascual Encina ; La del Patrón de Begoña; Francisco Valle ; Mateo Allende ; Francisco Durango;  Martín Lezama ; Lucas Aldai ; Francisco Melchor Larrea;  Ascensión Lazábal.</p>
<h5 style="text-align: right;">Edición de Jaime de Kerexeta</h5>
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		<title>Barakaldo en 1795</title>
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		<pubDate>Tue, 21 Apr 2009 05:04:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/04/beurko-antiguo-7.jpg" class="floatbox" rev="group:806 caption:`beurko-antiguo-7`"><img class="alignright size-medium wp-image-807" title="beurko-antiguo-7" src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/04/beurko-antiguo-7-300x253.jpg" alt="beurko-antiguo-7" width="300" height="253" /></a>La Anteiglesia de Baracaldo en el Señorío de Vizcaya es una de las setenta y dos repúblicas de que se compone la tierra llana, sin inclusión de las villas ni Encartaciones que también son de su comprensión. Está situada en un terreno llano y despejado, de suerte que es la que mejor cielo tiene en todo el Señorío. Dista como tres cuartos de legua de la villa de Portugalete, por donde desagua en el mar el río principal de Vizcaya, y se introduce una ría de agua salada que admite en pleamares navíos de 400 toneladas. A cinco cuartos de legua tiene la villa de Bilbao, que aunque no es la capital de Vizcaya, reside en ella el corregidor de nombramiento real que sentencia las causas civiles y criminales del Señorío, unas y otras que van en apelación, por estar repartida la jurisdicción entre varios alcaldes y tenientes que conocen la primera instancia de ellas ; hállase también en otra villa el Tribunal de la Diputación General, que se compone del citado Corregidor y dos caballeros particulares de la principal nobleza y dos síndicos a quien se apela de las providencias del corregidor y entiende en lo gubernativo del señorío.</p>
<p>Pertenece en lo eclesiástico a la vicaría de Uribe; tiene una iglesia parroquial con la advocación de San Vicente Mártir que es su patrono, y una ermita dedicada a la gloriosa Santa Águeda donde concurre mucha gente, la cual está situada en un monte distante una legua de la parroquial y además de esta hay otras cinco ermitas en su jurisdicción en los barrios siguientes : San Bartolomé en el de su nombre inmediato a la parroquia, Santa Lucía en otro monte distante tres cuartos de legua, la Concepción en el barrio de Aranguren distante media legua de la misma parroquial, San Roque en el barrio de Escauritza distante tres &#8230;.. Hay también un convento (¿mercedario ?) que dista como cuarto y media de legua de la parroquial y su fábrica es acaso la mejor de la orden. Hízose nuevo el convento derribando el antiguo como a mitad de este siglo, titúlase de Burceña por estar en un barrio del mismo nombre que pertenece a esta otra anteiglesia de Baracaldo.</p>
<p>Dista 8 leguas de la ciudad de Orduña, capital de Vizcaya, y confina por el poniente con los concejos de San Salvador del Valle y Santa María de Sestao que pertenece a la Encartación ; por el monte con el Desierto de los Carmelitas Descalzos, que forma una península saliendo una punta de tierra desde el lugar de Sestao a cuya jurisdicción pertenece, y desde este sitio tiene el mismo viento una parte de la ría principal que sube a Bilbao que halla pasada ésta la Anteiglesia de Erandio, por el este la misma ría principal y parte del río Cadagua, y por el sur los montes de ella que confinan con los de los lugares de Galdames y Güeñes. Está situada a la orilla de la ría principal que sube a Bilbao desde la de Portugalete a su derecha, y la mayor donde se halla la parroquia forma una península, porque saliendo dos más pequeñas de otra principal, una por donde se junta el río llamado Retuerto que nace en los montes de Galdames y Güeñes, y la otra por donde también se junta el Cadagua bastante caudaloso que nace en un lugar del mismo nombre en el Valle de Mena y como a distancia de 10 leguas forman ambos un medio círculo de suerte que sólo se puede salir de Baracaldo sin pasar barco o gente por el camino que sigue a los lugares que se hallan a la &#8230;. cordillera seguida con el monte férreo que dice Plinio tan abundante en hierro que suministra mineral a todas las fábricas de España. Ignórase la fundación pero se cree ser muy antigua como lo demuestran muchas casas que están en su jurisdicción, no tiene otras armas que las que usa el Señorío que son un árbol y dos lobas arrimadas a él. Ha habido en ella bastantes hombres ilustres que tienen origen en sus solares y entre ellos se conserva el castillo de Luchana propio del Excelentisimo Duque de Frías el cual está situado a la orilla de la ría principal que sube a Bilbao y conserva cañones, troneras y murallas.</p>
<p>Abunda de deliciosas hortalizas y todo género de frutas que se venden en las villas inmediatas con preferencia a las de los demás pueblos y sólo de guinda y cereza produce anualmente mas de 30 (¿quintales ?). Tendrá de largo como dos leguas y una de ancho escasas en que están repartidos 400 vecinos que son poco mas o menos el número de su población, labradores que viven en el cultivo de las fresas y excelentes vegas que de junqueras se han reducido a sembrados de treinta años a esta parte con lo que se ha aumentado mucho la labranza.</p>
<p>No hay en su jurisdicción feria ni mercado alguno, y los vecinos compran y venden en las villas de Bilbao y Portugalete que tienen un mercado diario de granos y de lo demás necesario a la vida humana. El comercio principal es la labranza que coge el grano necesario para el consumo del pueblo porque cada habitante tiene su sembranza y evacuadas&#8230; Conducen 150 y 200 quintales de a 150 libras cada uno &#8230; del monte con bueyes o mulos y el resto en acebonar ganado vacuno, vendiéndolo después de gordo, para los consumos de las dos citadas villas inmediatas. Rigen en ellas los pesos de Castilla como son la libra de 17 onzas así como de 25 libras y quintal de 100, excepto el de mineral de hierro que es de 150 libras. Los granos se miden por fanegas que regula una de buena calidad en el peso de 94 libras. Las medidas del vino son cuartillo, media azumbre, azumbre y cántara que reducidos a peso hacen 17 onzas, 36 la segunda, 72 la tercera y la cántara 32 libras de a 17 onzas.</p>
<p>El gobierno político de ella es de dos fieles regidores que se eligen cada año, los cuales sólo disponen de lo gubernativo del pueblo con la intervención del ayuntamiento que es en general, pues concurren a él todos los habitantes siendo vizcainos  originarios o teniendo acreditada su nobleza según los fueros de este Señorío, en lo demás no tienen jurisdicción porque dependen del corregidor General que reside &#8230; y entiende en lo civil y criminal.</p>
<p>Por estar este pueblo situado la mayor parte en una llanura y terreno fangoso y tener inmediato los dos ríos arriba expresados se carece de aguas buenas para beber, por lo que reinan en los veranos muchas tercianas aunque no malignas y en los inviernos algunas puntas de costado, en lo demás el aire es sano, el cielo despejado y sus naturales robustos y ágiles. La lengua común es el vascuence y castellano, aunque uno y otro mezclado y nada puro. Nacen como ¿300? cada año y mueren 70 poco más o menos &#8230;</p>
<p>(Referido al Convento de los Mercedarios)&#8230; filosofía que enseña novicios de la orden y seculares.</p>
<p>Hay en su jurisdicción dos ferrerías: una en el río mayor y otra en el menor con varios molinos, en las primeras se elabora hierro y en los segundos se muele el grano para el consumo de los vecinos, además dos fábricas de curtidos sin uso en el día por el recargo de derechos reales con lo que no dan utilidad alguna a sus dueños. También hay en el río menor una fandería donde se corta y adelgaza el hierro labrado en las ferrerías de suerte que queda en proporción para clavos de todos los tamaños.</p>
<h5 style="text-align: right;">Escrito por Silverio Joaquín de Retuerto</h5>
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		<title>La Población de Barakaldo en el siglo XVIII</title>
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		<pubDate>Sun, 15 Mar 2009 09:17:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
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		<description><![CDATA[La Evolución de la población barakaldesa en este siglo es la siguiente: 1704: 996 habitantes; 1745: 1.636 habitantes; 1768: 1.724 habitantes; 1787: 1.944 habitantes 7 1796: 2.175 habitantes. Como observamos por los datos expuestos con anterioridad, es un siglo de expansión demográfica. A este aumento de la población ayudó mucho su estratégica situación: al lado [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class="storycontent">
<p>La <strong>Evolución</strong> de la población barakaldesa  en este siglo es la siguiente: 1704<strong><span style="text-decoration: underline;">:</span></strong> 996 habitantes; 1745: 1.636 habitantes; 1768: 1.724 habitantes; 1787: 1.944  habitantes 7 1796: 2.175  habitantes.</p>
<p>Como observamos  por los datos expuestos con anterioridad, es un siglo de <strong>expansión demográfica</strong>. A este aumento de la población ayudó mucho su estratégica situación: al lado de la Ría y del Camino Real que venía de Balmaseda. El aumento del comercio con Francia propició que mucha gente se asentara en Barakaldo ocupándose del trasporte tanto de hierro como de productos venidos de Castilla. Incluso en los años setenta se abrirán dos pequeñas ferrerías en El Regato.</p>
<div id="attachment_82" class="wp-caption alignright" style="width: 310px"><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/03/calle_murrieta1928.jpg" class="floatbox" rev="group:62 caption:`calle_murrieta1928`" target="_blank"><img class="size-medium wp-image-82" style="margin: 5px;" title="calle_murrieta1928" src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/03/calle_murrieta1928-300x182.jpg" alt="calle_murrieta1928" width="300" height="182" /></a><p class="wp-caption-text">Trabajadores de comienzos del siglo XX en la calle Murrieta</p></div>
<p>El aumento de la población (36% a finales de siglo) y las posibilidades de vender el producto en las próximas villas de Bilbao y Portugalete trajo consigo una mayor necesidad de espacio agrícola cultivable. Por eso en este siglo son frecuentes las roturaciones de nuevos terrenos y la desecación de las vegas ocupadas hasta ahora por la marisma. Al mismo tiempo aumenta el número de casas nuevas: 31 edificios entre los que se incluyen dos fanderías, un molino, dos tiraderas, tejeras y casas de encurtimiento.</p>
<p>En el <strong>Censo de Floridablanca</strong> de 1787 la población baracaldesa se distribuye de la siguiente manera: 195 (19,5%) entre 0-7 años; 176 (17,6%) entre 7-16; 199 (19,9%) entre 16-25; 195 19,5%) entre 25-40; 90 (9%) entre 40-50; 141 (14,1%) de más de 50. Es una población joven (más de la mitad tienen menos de 25 años); el tramo de población activa es importante (30%) y con poco esperanza de vida (los mayores de 50 años representan sólo el 14%).</p>
<p>Mitxel Olabuenaga</p>
</div>
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