Barakaldo siglo XX: la sociabilidad femenina

La sociabilidad de la mujer fue la que conoció los cambios más espectacula­res a lo largo del siglo XX, aunque con oscilaciones muy importantes. Si a comienzos de siglo los espacios femeninos se reducían a los directamente rela­cionados con las funciones subalternas que se les atribuían por parte de los hombres (el hogar y actividades derivadas, lavadero, costura y ayuda entre vecinas, y el ámbito religioso), a medida que pasaron los años, veremos cómo aparecieron nuevas formas asociativas entre las mujeres. Hay que recordar que el mundo femenino no está compuesto únicamente por mujeres, toda vez que niños y ancianos forman parte del mismo en la medida en que era responsabi­lidad femenina la socialización de los primeros y el cuidado de los segundos. Las mujeres han sido y son, aún todavía, las principales conservadoras de las redes de parentesco familiares, fundamentales para comprender la vida cotidia­na de cualquier persona. Su papel también ha sido esencial para entender la inmigración a Barakaldo, ya que, frecuentemente, se realizaba mediante blo­ques familiares o como mínimo, de la misma localidad.

Las tareas domésticas proporcionaron el ámbito de relación preferente de las mujeres. La ayuda entre vecinas era imprescindible para poder sobrevivir en un contexto de total precariedad. Así, en los momentos más críticos, como la enfermedad, muerte o prisión (pensemos en los años inmediatamente posterio­res a la Guerra Civil o los detenidos en las huelgas), las mujeres cargaron sobre sí el peso de encauzar la ayuda para los caídos en desgracia. La compra de los productos necesarios en tiendas y mercados supuso un segundo espacio que unía a muchas mujeres como consumidoras. Las mujeres fueron las principales agentes de las protestas contra la crisis de subsistencias y las que más sufrían las consecuencias del paro obrero o de las huelgas. Un ejemplo de ello fue el mitin celebrado el 3 de abril de 1915 en El Regato contra la carestía de las sub­sistencias y para pedir trabajo, al que acudieron 200 personas, en su mayoría mujeres; y las manifestaciones de 1919 con idéntico propósito. Algunas fábri­cas que empleaban preferentemente personal femenino, Rica Hermanos de Alonsótegui por ejemplo, desarrollaron, asimismo, redes de sociabilidad y soli­daridad que sobrepasaban el simple ámbito de trabajo.

Lavaderos, fuentes y talleres de costura constituyeron tres de los principales núcleos de relación femenina antes de la Guerra Civil. Los lavaderos, instala­dos en distintas zonas de Barakaldo, concentraban a las mujeres dos o tres veces por semana, y eran fuente de informaciones diversas que iban desde la simple maledicencia hasta la transmisión de noticias y datos necesarios para la vida cotidiana. Las fuentes, indispensables para el acopio de agua en una época en la que muchas casas carecían de suministro constante, cumplían idénticas funciones. Los talleres de costura reunían a jóvenes que aprendían a coser antes de casarse o que lo hacían de forma profesional. Las cuadrillas de costureras eran-parte importante de fiestas y carnavales, pero también se convirtieron en foco difusor de todo tipo de noticias y costumbres. Así, en una fotografía del periódico local de los años 20, El Galindo, se nos muestra a un grupo de modis­tillas escuchando atentamente a una de sus compañeras que está leyendo en voz alta una revista’.

Por lo que hace a la sociabilidad organizada, el periódico anarquista El Látigo en su número 14 (12 de abril de 1913) daba cuenta de la existencia del Grupo Femenino Luz y Armonía en Barakaldo. Por las mismas fechas publicó un artículo de Amalia Fraguela animando a las mujeres baracaldesas a unirse para buscar el pan «para nuestros hijos derribando las instituciones políticas y reli­giosas mediante las cuales los parásitos roban el pan nuestro. No tenemos constancia de que dicho grupo tuviese continuación, y sólo 6 años más tarde, en 1919, se solicita permiso para celebrar una reunión en la Casa del Pueblo para tratar de la Sociedad de Mujeres que se proyectaba constituir en la antei­desia. Durante la República, conocernos la existencia de Emakume Abertzale Batza que llegó a reunir a 880 mujeres nacionalistas, y de la Juventud Femenina Radical de Barakaldo. Esta última animaba a las republicanas a luchar contra el clericalismo. Todos los grupos políticos baracaldeses contaron con secciones femeninas más o menos activas o numerosas. Pese a ello, hasta los años 60, la principal institución que consiguió motivar y articular a las mujeres baracaldesas fue la Iglesia Católica, a través de diversas organizacio­nes piadosas o sectoriales, analizadas en el apartado dedicado a la religiosidad.

Mikel Aizpuru

1 respuesta

  1. Mónica Fernández dice:

    Buenas tardes!
    Estoy buscando información sobre Amalia Fraguela, ¿sería posible localizar el artículo que se publicó en el periódico anarquista El Látigo en su número 14 (12 de abril de 1913), mencionado en esta web? o si saben dónde puedo localizarlo, sería de gran ayuda.
    También estoy buscando algo en relación a un grupo de mujeres anarquistas fundado por ella y otras compañeras en el año1912, llamado La Antorcha.
    Agradecería información.
    Saludos cordiales.

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