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	<title>Ezagutu Barakaldo &#187; 2010 &#187; abril</title>
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		<title>El mayorazgo de BEURKO-LARREA</title>
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		<pubDate>Fri, 30 Apr 2010 04:44:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>

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		<description><![CDATA[Mayorazgo de BEURCO-LARREA EN BARAKALDO. 1. Propiedades del mayorazgo de Beurco-Larrea: - La torre de Landaburu - la torre de Beurco - las dos casas y caserías de Larrea (menos 1/8 que correspondía a Juan López de Escabriza) (Una de las caserías de Larrea se menciona indistintamente como casería o torre de Larrea). - el [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><span style="text-decoration: underline;"><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2010/04/Beurco_Viejo.jpg" class="floatbox" rev="group:1797 caption:`Beurco_Viejo`"><img class="alignleft size-medium wp-image-1798" title="Beurco_Viejo" src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2010/04/Beurco_Viejo-300x228.jpg" alt="" width="260" height="197" /></a>Mayorazgo de BEURCO-LARREA</span></strong></p>
<p>EN BARAKALDO.</p>
<p><strong>1. Propiedades del mayorazgo de Beurco-Larrea:</strong></p>
<p>- La torre de Landaburu</p>
<p>- la torre de Beurco</p>
<p>- las dos casas y caserías de Larrea (menos 1/8 que correspondía a Juan López de Escabriza) (Una de las caserías de Larrea se menciona indistintamente como casería o torre de Larrea).</p>
<p>- el molino de Escabriza.</p>
<p>Juan de Beurco-Larrea agrandó el mayorazgo con nuevas propiedades compradas por él:</p>
<p>-La herrería mayor de Urcullu, con sus molinos, montes y pertenecidos.</p>
<p>-La casa y casería de Loizaga.</p>
<p>-La casa y casería de Arteaga.</p>
<p>-1/6 de los diezmos de San Vicente de Baracaldo.</p>
<p><strong>2. Propietarios</strong></p>
<p>El mayorazgo de Beurco-Larrea fue fundado por Aparicio de Beurco y Juan de Larrea a mediados del siglo XVI. El beneficiario en las propiedades fue el escribano Aparicio de Beurco-Larrea (n.1586), que como vemos adoptó el apellido compuesto correspondiente a ambos mayorazgos. Casó con María Hernández de Landaburu Salazar, de cuyas nupcias nacieron:</p>
<p>1° Juan de Beurco-Larrea. Quien heredó el mayorazgo. Contrajo matrimonio con Adriana de Villela Anuncibay.</p>
<p>2° José de Beurco-Larrea, alférez.</p>
<p>3° María Hernandez de Beurco-Larrea. Casada con Juan de Llano. Padres del licenciado Juan de Llano y de Martín de Llano, quien heredó la escribanía de su abuelo Aparicio de Beurco-Larrea.</p>
<p>4° Marina de Beurco-Larrea, casada en 1647 con Domingo Hurtado de Saracho</p>
<p>Juan de Beurco-Larrea, falleció sin hijos, dictó su testamento en 2 de junio del año 1680. En él pide ser sepultado en el convento de Burceña, junto a su esposa Adriana de Villela. Crea una capellanía en San Vicente de Baracaldo por 1500 ducados de capital, que habían de rentar 75 ducados anuales para mantener al capellán. Llamó en primer lugar a ocupar la capellanía a su sobrino José de Urcullu y Beurco­Larrea, hijo de Juan Martín de Urcullu y María Hernández de Beurco­Larrea, su sobrina. También en el mismo documento integra en el mayorazgo todos los bienes y propiedades que tenía como libres. Dejó por heredero a su sobrino Juan Antonio de Beurco-Larrea, hijo de su hermano el alférez José de Beurco-Larrea.</p>
<p>Juan de Beurco-Larrea había adquirido como bienes libres y exentos del mayorazgo la casería de Zaballa, en Baracaldo, y la casa y casería de Galindo, en Sestao, con las que dotó a su sobrina Josefa de Beurco-Larrea, mujer de Pedro Nicolás de Herquínigo.</p>
<p>José de Beurco-Larrea, el alférez, había casado con Josefa de Llano y Tapia. De este matrimonio quedaron los siguientes hijos e hijas:</p>
<p>1° Juan Antonio de Beurco-Larrea y Llano.</p>
<p>2° Aparicio de Beurco-Larrea y Llano.</p>
<p>3° Isabel de Beurco-Larrea y Llano.</p>
<p>4° Josefa de Beurco Larrea y Llano, casada con Pedro Nicolás de Herquíñigo.</p>
<p>5° María Hernández de Beurco-Larrea y Llano, casada con el escribano Juan Martín de Urcullu.</p>
<p>6° Luis de Beurco-Larrea y Llano.</p>
<p>Juan Antonio de Beurco-Larrea, quien había sido designado por su tío Juan de Beurco-Larrea para sucederle en el mayorazgo, falleció sin hijos poco después que lo hiciera aquel por lo que le heredó su hermano Aparicio de Beurco-Larrea</p>
<p>Aparicio contrajo matrimonio con Sebastiana de Sarria. Fallecido él, le heredó, hacia 1690, su viuda.</p>
<p>Luis, María Hernandez y Josefa de Beurco-Larrea, hermanos de Aparicio, mantuvieron un pleito con su viuda sobre la continuidad del mayorazgo en manos de ésta. Sin embargo las propiedades del mayorazgo continuaron en poder de Sebastiana de Sarria.</p>
<p>Sebastiana de Sarria casó en segundas nupcias con Juan de Echabarri Isasi, quien aportó al mayorazgo de Beurco-Larrea los mayorazgos de Isasi, Zabala y Amezua.</p>
<p>Sebastiana de Sarria en su testamento incorporó al mayorazgo numerosas propiedades adquiridas por ella misma entre las que destaca la casa principal de Llano. Juan de Echabarri y Sebastiana de Sarria fueron padres de:</p>
<p>1° Francisco Antonio de Echabarri Sarria, que fue abogado en la Real Chancillería de Valladolid, que sigue.</p>
<p>2° Juan José de Echabarri Sarria.</p>
<p>3° Antonio de Echabarri Sarria.</p>
<p>4° Isabel de Echabarri Sarria.</p>
<p>5° Mari Cruz de Echabarri Sarria.</p>
<p>Aunque desconocemos el nombre de la esposa de Francisco Antonio de Echabarri sabemos que respondía al apellido Arechabala. Del matrimonio nacieron:</p>
<p>1° Juan José de Echabarri Arechabala, quien heredó a su abuela Sebastiana de Sarria en el mayorazgo de Beurco-Larrea al declararle esta su sucesor por su testamento de 30-XII-1754. También quedó por dueño del resto de mayorazgos que le correspondían por herencia paterna, de forma que a partir de él los poseedores del mayorazgo de Beurco-Larrea obvian con frecuencia añadir este apellido al de Echabarri. Sigue más adelante.</p>
<p>2° Pedro Aparicio de Echabarri Arechabala, cura en Portugalete. 3° Ignacio de Echabarri Arechabala, cura en Barakaldo.</p>
<p>4° Francisco de Echabarri Arechabala.</p>
<p>Juan José de Echabarri Arechabala y Beurco-Larrea casó con María Isabel de Arana Hormaza, siendo padres de José Ramón de Echabarri, quien les heredó, y de Francisco de Echabarri. El primero casó, en la iglesia de Santiago de Bilbao en 17-VIII- 1775, con Rita Dominga de Arechaga y Salamanca, natural de Bilbao, hija de Juan Antonio de Arechaga y Juana Bautista de Salamanca.</p>
<p>En 1776, fallecido ya Juan José de Echabarri y estando en posesión del mayorazgo su hijo José Ramón de Echabarri tiene lugar un litigio entre este e Isabel de Arana, su madre, quien le reclama ayuda para su manutención y la de sus hijos, porque no tienen bienes de los que valerse y porque todas las propiedades del mayorazgo están en manos de José Ramón. Pero este se niega a ayudar económicamente a su madre y hermanos argumentando que todas las propiedades del mayorazgo se hallan en mal estado y que son precisas todas las rentas        que produce para mantenerlo en pie. De hecho la descripción que él mismo ofrece de las propiedades es penosa.</p>
<p>José Ramón de Echabarri reconstruyó la torre de Larrea sobre la antigua, levantando el palacio que puede contemplarse hoy día. Los cuarteles que luce el escudo de armas del palacio de Larrea son los pertenecientes a los apellidos que llevamos consignados hasta aquí.</p>
<p>No debieron quedar descendientes del matrimonio de José Ramón de Echabarri con Rita Dominga de Arechaga porque el mayorazgo fincó con posterioridad en su sobrino Paulino de Echabarri Recacoechea, hijo de Francisco de Echabarri Arana y Concepción de Recacoechea, quien casó con Joaquina Ortíz del Hierro y a quienes heredó desde mediados del siglo XIX su hijo Manuel de Echabarri Ortíz del Hierro.</p>
<p>Gregorio Bañales</p>
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		<title>Barakaldo en la segunda mitad el siglo XIX</title>
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		<pubDate>Tue, 27 Apr 2010 04:24:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>

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		<description><![CDATA[INTRODUCCION A mediados del siglo pasado Baracaldo era un pueblo de dos mil habitantes mayoritariamente rural, en la cima de cuya jerarquía social se encontraba un puñado de propietarios. Dos barrios, Retuerto y San Vicente, reunían en la dispersión característica del hábitat de caserío a la mitad de la población. Su ubicación en la margen [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2010/04/Casas-El-Porvenir.jpg" class="floatbox" rev="group:1793 caption:`Casas El Porvenir`"><img class="alignright size-medium wp-image-1794" title="Casas El Porvenir" src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2010/04/Casas-El-Porvenir-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></a>INTRODUCCION</p>
<p>A mediados del siglo pasado Baracaldo era un pueblo de dos mil habitantes mayoritariamente rural, en la cima de cuya jerarquía social se encontraba un puñado de propietarios.</p>
<p>Dos barrios, Retuerto y San Vicente, reunían en la dispersión característica del hábitat de caserío a la mitad de la población. Su ubicación en la margen izquierda del Nervión, próxima a los riquísimos yacimientos férricos de los montes de Triano y entornos, suscitó que fuese elegido como punto de partida de la primera industrialización vizcaína.</p>
<p>A pesar de la existencia de dos pequeños establecimientos siderúrgicos en permanente crisis financiera y tecnológica, los denominados Mwinckel, Arregui y Cía y Socios de Santa Águeda, y una escabechería, el referente del gran cambio socio-económico fue la fábrica Nuestra Señora del Carmen, establecida por el grupo familiar Ybarra en la zona conocida significativamente como Desierto. Desde su entrada en funcionamiento en 1856, la sociedad Ybarra y Compañía construyó viviendas para los trabajadores en las proximidades de la fábrica.</p>
<p>Al contrario que las sociedades antes mencionadas, la fábrica Nuestra Señora del Carmen sobrevivió a las estrecheces del mercado español y demostró gran vitalidad en la carrera tecnológica de la siderurgia. En 1882 el establecimiento fabril pasó a formar parte, dentro del proceso de concentración del sector siderúrgico vizcaíno, de la Sociedad de Altos Hornos y Fábricas de Hierro y Acero de Bilbao (AHB), liderada también por el grupo Ybarra. Su estabilidad, sustentada en una producción competitiva en el marco de Europa Occidental desde la obtención de acero Bessemer en 1886, se tradujo en un reclamo permanente de mano de obra.</p>
<p>El contingente de trabajadores desplazados se alojó cerca de las instalaciones de la fábrica, De esa manera el crecimiento urbano de Baracaldo, trepidante desde el final de la segunda guerra carlista, tuvo su base en el barrio obrero del Desierto. Los padrones municipales hablan de ocho mil habitantes en 1896, quince mil en 1903, veinte mil en 1912 y treinta mil en 19263. Esas cifras no incluyen la población no registrada, tan abundante entre el elemento obrero. Allí se ubicó la estación del ferrocarril Bilbao-Portugalete. Los asentamientos ocuparon los terrenos más próximos a la fábrica y se alejaron conforme se densificaron.</p>
<p>En esencia el crecimiento urbano del municipio parte de la fábrica y se extiende por la ladera de la colina y por la orilla de la ría. En esta dirección se creó del paisaje el barrio de Luchana, donde se instalaron los embarcaderos de los ferrocarriles mineros de las compañías Luchana Mining y Orconera Iron Ore Company Limited. Este es un buen ejemplo de la diversificación que supuso la plena industrialización en la margen izquierda del Nervión desde los años ochenta del siglo pasado. Baracaldo había dejado de ser la isla industrial, y la nueva sociedad reunía al conjunto de la margen izquierda y contaba con más industrias que la sidero-metalurgia (explosivos, papeleras, alimentación&#8230;), aunque aquélla continuaba siendo la hegemónica. Desde 1901 la oligarquía vizcaína erigió Altos Hornos de Vizcaya (AHV) en monopolio siderúrgico. Este cartel siderúrgico actuó como portavoz de los empresarios vizcaínos por poder, prestigio y presencia.</p>
<p>La extracción masiva del mineral de hierro vizcaíno tocó también a Baracaldo, donde transformó El Regato en barrio minero. De allí salía el ferrocarril de la Luchana Mining. Entre El Regato y el núcleo señero de La Arboleda, la cuna del socialismo vasco, las compañías mineras levantaron otro barrio en el monte Arnábal. La minería constituyó un motor menor en el crecimiento del municipio, dentro de la especificidad de las comunidades con esa ocupación.</p>
<p>Más reducido pero sintomático de una expansión determinada fue el aporte de la anteiglesia de Alonsótegui, anexionada a Baracaldo en 1888.</p>
<p>EL GRUPO YBARRA: PATRONOS, POLÍTICOS Y CATÓLICOS</p>
<p>Distintos grupos financieros capitalizaron la actividad económica vizcaína desde que la plena industrialización marcó a la margen izquierda del Nervión. Los grupos Echevarría,</p>
<p>Ybarra, Chávarri, Sota, Martínez Rivas, Gandarias, Martínez Rodas y Aznar fueron los más importantes. Sus nombres se repitieron en los Consejos de Administración de la banca, la sidero-metalurgia, la minería, las navieras, las aseguradoras, las papeleras, las eléctricas.</p>
<p>Por encima de sus adscripciones partidistas constituyeron una oligarquía endogámica cuyos movimientos e intereses rebasaron ampliamente la provincia y tocaron los puntos más sensibles del Estado. Ya hemos escrito en otro lugar que realizaron una política de clase.</p>
<p>Esta oligarquía, y dentro de ella los Ybarra, promocionó, sustentó y lideró las asociaciones patronales vizcaínas, pioneras en España junto a las catalanas. El Círculo Minero y la Liga Vizcaína de Productores fueron baluartes de la acción socio-económica del gran capital vasco y español.</p>
<p>En torno a la carismática figura de Víctor Chávarri se creó en 1897 la Unión Liberal, más conocida como La Piña. En ese reagrupamiento político, soporte de la monarquía en el País Vasco, no participaron dos grupos importantes de la oligarquía vizcaína, el de Sota y el de la familia Ybarra. La participación en candidaturas distintas ante elecciones concretas no fue óbice para coincidencias de más largo alcance, como la represión de estallidos huelguísticos o la oposición al impuesto del ministro Santiago Alba por los extraordinarios beneficios empresariales derivados de la Primera Guerra Mundial. De los Sota, líderes históricos del nacionalismo, no hay gran cosa que añadir aquí. De la familia Ybarra sí.</p>
<p>Los apellidos incluidos en esa denominación general son Murrieta, Ybarra, Zubiría, Bergé, Vilallonga y Urquijo. Formaron parte del grupo de oligarcas que, desde posiciones católicas concomitantes con el integrismo, se opuso a las formas de actuación política de los partidos dinásticos antes de la aparición de La Piña. La defensa de la Iglesia era su principal estandarte programático. Su acción política utilizó medios de influencia colectiva, en un anticipo de lo que sería posteriormente su apuesta por un funcionamiento moderno.</p>
<p>Adquiere relevancia su presencia en la fundación de la Universidad de Deusto (1883), baluarte cultural cedido a la Compañía de Jesús de inexcusable referencia en el País Vasco.</p>
<p>Con las mismas premisas, y frente al desprecio con que la trató La Piña (desprecio que a la postre causó su declive), el grupo Ybarra comprendió la importancia de la opinión pública en la sociedad de masas que se gestó en las áreas urbanas entre los últimos años del siglo pasado y los primeros de éste. En ese sentido participó en la fundación del diario La Gaceta del Norte (1901), primera respuesta católica plural a la ola anticlerical liderada en Bilbao por El Liberal y muy pronto puesto al servicio del conservadurismo dinástico. En esta segunda vía le siguió desde 1910 El Pueblo Vasco, con presencia mayoritaria de capital de los Ybarra.</p>
<p>Dentro de la tendencia de la oligarquía vizcaína a aproximarse directamente a los núcleos de poder, y con las diferencias comentadas, en 1894 el grupo familiar obtuvo la creación del distrito electoral para Diputados a Cortes de Baracaldo. Lo mantuvieron ininterrumpidamente bajo su control hasta el pronunciamiento del general Primo de Rivera en 1923, con la única excepción del bienio nacionalista 1918-1919. Sus Diputados fueron Adolfo Urquijo, Ramón de Ybarra y Arregui, Tomás de Zubiría e Ybarra, Fernando María de Ybarra y de la Revilla y José Luis de Goyoaga y Escario (éste último en una dinastía de secretarios del Consejo de Administración de AHV). Además, miembros del grupo aprovecharon su prestigio para obtener actas de Diputado en distintas elecciones en los distritos de Bilbao y Villarcayo (Burgos).</p>
<p>Los Bergé, Ybarra y Zubiría, entre otros, fundaron en 1910 el partido Conservador de Bilbao tras un intento fracasado de unión de la derecha vizcaína en un partido católico, defensor del orden y con cierto contenido regionalista. En 1913, al producirse la escisión del Partido, Vizcaya quedó como bastión del maurismo. Con él tenían en común la voluntad de crear un partido moderno, con una base social y un mensaje claro. Estos mauristas advirtieron la pujanza del nacionalismo, cristalizada en las victorias electorales de 1917-1918, y endurecieron su discurso españolista. Ellos promovieron el llamado pacto monárquico de Archanda (1918) y dirigieron la Liga de Acción Monárquica, que unió a los mauristas y a los partidos conservador y liberal de Vizcaya y que dejó a los nacionalistas sin representación parlamentaria en las elecciones de 1920 y 19237.</p>
<p>A la llegada al poder del general Primo de Rivera, las referencias y puntos de apoyo socio-políticos de los Ybarra (la jerarquía eclesiástica, las asociaciones patronales y el maurismo) saludaron con esperanza al nuevo régimen. Este les correspondió dejando en sus manos el control directo del País.</p>
<p>EL SENTIDO DE UN CRECIMIENTO URBANO</p>
<p>Junto a las observaciones sobre economía y alta política, el ámbito local asistió a una realidad concreta. Baracaldo fue el tablero donde el grupo empresarial ubicó sus instalaciones fabriles y su distrito electoral. Allí ejerció su poder de forma más directa. El grupo Chávarri hizo lo propio en Sestao. Hubo, evidentemente, más fábricas en Baracaldo, pero cualquier comparación con la instalación del Desierto es imposible. Los otros empresarios siguieron la conducta de los representantes de la oligarquía en el municipio. ¿Cuáles fueron los intereses de los Ybarra en Baracaldo y cómo los defendieron? Esencialmente les preocuparon aquellas cuestiones que condicionaron el éxito de la fábrica. Aunque hay muchas (materia prima, competencia, transporte, mercados), sin duda la más importante fue la de la mano de obra, como en toda industria nueva. Los empresarios atrajeron mano de obra, la fijaron en las proximidades de la fábrica y cuidaron su reproducción. He ahí el crecimiento de Baracaldo. No fue un proceso que acabó con el establecimiento progresivo de los trabajadores.</p>
<p>Al contrario, fue una permanente apuesta de futuro por el control de esa reproducción, una reproducción que no se restringió a lo físico, sino que se enmarcó en lo cultural, en sentido amplio. Los patronos planificaron una mano de obra productiva. Sus estrategias partieron de la necesidad de intrusión en la vida toda de los obreros. Les crearon un universo cuyo fin era el trabajo productivo y combatieron todo aquello que desvertebrase sus proyectos.</p>
<p>En esa tarea de moralización de las clases trabajadoras, puesto que de moralización se trata, se exaltaron valores como la disciplina, la fidelidad, el orden, el ahorro, la laboriosidad, la honradez y la virtud. Aplicados en la fábrica garantizaban mejores rendimientos en el trabajo, valor último. Pero los empresarios paternalistas extendieron esos valores a la vida privada de los trabajadores presentes y futuros. Consiguiendo que rechazaran el ocio improductivo (la taberna, las “bajas pasiones”, los vicios) los trabajadores mantendrían una actitud positiva ante el trabajo, dentro y fuera de la fábrica.</p>
<p>Algunos testimonios hablan de los buenos resultados que ofrecieron estas estrategias entre la población de Baracaldo, frente a las resistencias que encontraron entre los artesanos de los talleres de Bilbao, por ejemplo. Dos notas en la Estadística Fabril e Industrial de 1878 arrojan luz:</p>
<p>1º destaca a tres obreros “por su laboriosidad y honradez”</p>
<p>2º afirma que “la influencia que ejercen los jefes de las fábricas cerca de los jornaleros u operarios es la que naturalmente tiene un amo sobre su criado”.</p>
<p>Los Ybarra no partieron de cero en Baracaldo. El paternalismo industrial se extendió por Europa Occidental y Norteamérica como práctica empresarial. La decisión misma de levantar la fábrica en un lugar despoblado, y su organización autosuficiente de manera que los trabajadores no necesitaran abandonar el entorno fabril para nada, demuestran que los Ybarra conocían estas técnicas. La historiografía española ha atribuido los frecuentes viajes de los siderúrgicos vizcaínos a las fábricas europeas a la voluntad de actualización de la tecnología exclusivamente. Sin duda, junto a la tecnología, nunca neutral como ya manifestara E. P. Thompson, se adoptó la organización del trabajo y de los poblados obreros.</p>
<p>Precisamente socios de los Ybarra, como la Krupp alemana, aplicaron las estrategias paternalistas.</p>
<p>No debe deducirse que el paternalismo, como no lo es ningún fenómeno social que desborde las fronteras, fuese un corpus rígido aplicado por igual en todos los lugares. Pero los empresarios paternalistas se sirvieron de medios de intervención que se repiten, las necesidades sociales inventadas en buena parte por ellos mismos. La vivienda, la enseñanza, la higiene y la previsión, entremezcladas, fueron las más importantes. A este recetario los Ybarra añadieron en Baracaldo el culto católico, como no podía ser menos habida cuenta de su fervor religioso. Estos cinco factores de incidencia en lo que aspiró a ser, y en buena medida logró, la creación de un modo de vida, a la vez configuraron la ocupación del espacio urbano baracaldés.</p>
<p>Vivienda y hogar</p>
<p>Del mismo modo que en otras áreas industriales de nueva implantación, la vivienda fue un bien escaso en Baracaldo. Los patronos paternalistas la plantearon como algo más que un techo para cobijarse. Algunos, entre ellos los Ybarra, la utilizaron como forma de atracción, fijación y control de su mano de obra. En absoluto pretendieron ofertar vivienda al conjunto de la población trabajadora. Las casas alquiladas garantizaron la disciplina de los obreros beneficiados y dinamitaron la solidaridad, de manera que ya se ha hablado de comunidades secuestradas.</p>
<p>En Baracaldo las empresas propiamente dichas (sobre todo Ybarra y Compañía, AHB y</p>
<p>AHV) adquirieron viviendas para sus obreros. En el Censo de riqueza territorial de 1867, 74 obreros vivían en habitaciones propiedad de Cristóbal Murrieta y de los señores Ybarra. En 1876 se las describía con un piso alto y habitaciones a piso bajo, construidas con muros exteriores de mampostería, armazón interior de roble y cubierta de teja. Desde la década de los noventa, conforme la fábrica se extendió física y mercantilmente e industrias nuevas se instalaron en la anteiglesia, se levantaron nuevos edificios. AHB y AHV promocionaron construcciones y atrajeron constructores e inversores en vivienda obrera, ya que el negocio inmobiliario era atractivo (retenían directamente los alquileres de los jornales, forma de control a la vez que garantía para propietarios e inquilinos). En 1914, a través de la Sociedad Casas Baratas de Baracaldo y Sestao, de la que AHV era accionista mayoritario y Alfonso Churruca y Calbetón presidente, el grupo Ybarra y la oligarquía entraron en el negocio de la construcción para obreros en la margen izquierda del Nervión.</p>
<p>La vivienda concebida para obreros, promovida por paternalistas o no, se instrumentalizó para anudar espacio y moral. De ahí que se plantearan viviendas unifamiliares compartimentadas según sexos y edades. El hogar se ofreció como el reducto natural de la familia, la institución reproductora de los saberes y del amor al trabajo. Por lo tanto, como refugio ante el vicio y el desorden exteriores. Esa diferenciación dentro/fuera se impuso en el municipio con las ordenanzas de 1887, que obligaron a cerrar las puertas por la noche bajo multa.</p>
<p>El empeño moralizador de los paternalistas tropezó con las dimensiones de la afluencia de inmigrantes. Los testimonios sobre la abundancia de transeúntes en Baracaldo son abundantes.</p>
<p>Muchísimos trabajadores solteros se alojaron en posadas, hasta el punto de que el listado elaborado por el ayuntamiento en 1876 se tuvo que renovar en 1884. La práctica del realquiler estuvo al orden del día. Capataces y contramaestres de las fábricas, tolerados por los industriales dentro de la práctica de la co-explotación 13, instauraron un mercado subterráneo del alojamiento obrero. Sin embargo, en 1920 un oficio del Ayuntamiento al Gobierno Civil mantenía que eran indispensables en el municipio unas quinientas viviendas. El gran éxito de la estrategia paternalista fue la aspiración generalizada, entre los obreros, a la propiedad de su vivienda. El ahorro se convirtió en necesidad para ello. Los patronos transmitían a los obreros su ideología.</p>
<p>La enseñanza en/para el trabajo</p>
<p>La enseñanza interesó a los patronos, al Estado, al movimiento obrero y a la Iglesia. Las distintas perspectivas no impidieron que se compartieran los recursos. Los patronos que desarrollaron estrategias paternalistas la utilizaron con profusión, puesto que era el vehículo por excelencia para la adecuación de los trabajadores presentes y futuros a las exigencias productivas que les marcaron. Ellos se anticiparon a la educación obligatoria, pero compartieron con las enseñanzas estatales la exaltación de los valores patrióticos, de la obediencia como fin en sí misma y del pensamiento religioso. La escolarización de la mujer ocupó un lugar preferente en los programas paternalistas.</p>
<p>En España se cedió casi por completo a las órdenes religiosas, que la arrinconaron en oficios “propios de su sexo”. El objetivo último era su traslado al hogar, convirtiendo al ama de casa en paradigma de la feminidad. De hecho, la moralización del hogar se realizó a través de la mujer, a quien se ideologizó para que lo organizase igual que la fábrica, presidido por los valores del ahorro y el orden. Educar a la mujer era comenzar la educación de sus hijos.</p>
<p>En Baracaldo los dos barrios rurales principales se dotaron de escuelas primarias municipales (en Retuerto de niñas, en San Vicente de niños) en 1861. Desde la segunda guerra carlista la población obrera del Desierto reivindicó, apropiándose de una necesidad social, una escuela, que a finales de los setenta gestionaba la Sociedad de Socorros de la fábrica del Carmen. Esta Sociedad era una creación de los Ybarra, quienes la controlaban. Niños y niñas fueron separados como en otros lugares, y como en otros lugares las niñas compartieron edificio con los párvulos, de ambos sexos. Para la enseñanza de las niñas y los párvulos los patronos trajeron a las religiosas Hijas de la Cruz, que también atendían el hospital de la fábrica. Los niños tuvieron maestros laicos, en general, hasta 1925. Además, las distintas Sociedades siderúrgicas administraron y aportaron profesorado a la Escuela de Artes y Oficios de Baracaldo, creada en 1894, a cuyas clases nocturnas acudieron alumnos de ambos sexos entre los que la fábrica siempre destacó a los obreros y aspirantes a obreros.</p>
<p>En 1918 el número de trabajadores de AHV era tan grande que la empresa edificó otro colegio para sus hijos varones. En 1925 su docencia pasó de profesores laicos a los Hermanos de La Salle.</p>
<p>Los patronos tuvieron que complementar la educación obrera dirigida al trabajo con el tiempo de trabajo que esa educación restaba. En 1900 la ley sobre trabajo infantil les puso en guardia, intentando enmendarla para que no golpease a su abundante personal de aprendices. Ante la exigencia de que los obreros analfabetos menores de 18 años, y la fábrica del Carmen tenía 42, dispusieran de una hora de tiempo de trabajo para su educación, los Ybarra se reafirmaron en su voluntad de educar sin perder la hora de trabajo.</p>
<p>Por supuesto, la infancia fue más moldeable y supuso una inversión sin pérdida de trabajo, y sobre ella volcaron sus programas educativos los Ybarra. Estos patronos paternalistas habían hecho suyas en Baracaldo las palabras del higienista González Revilla mucho antes de que éste las formulase en 1907:</p>
<p><em>&#8220;Los niños culpables, los viciosos, los perezosos, los vagabundos, los ladrones, los malhechores y criminales, los abandonados también moralmente, después de haber descuidado sus primeros años, y que, como los otros, necesitan de la dirección y el apoyo de la sociedad para devolverlos al deber, a la obediencia, a la disciplina, al trabajo útil, a la sosegada existencia de la honradez exquisita&#8221;18.</em></p>
<p>La higiene física y moral</p>
<p>La profesora Pilar Pérez-Fuentes ya ha escrito con brillantez que los higienistas vizcaínos, en la línea española y europea, introdujeron criterios médico-sanitarios en un discurso poblacionista y moralizador que persiguió la atenuación de la conflictividad. El paternalismo industrial utilizó los saberes higienistas y el ambientalismo como llaves de todo bienestar o toda miseria. La limpieza corporal y la ventilación doméstica se asociaron a comportamientos morales (no tener deudas, fidelidad conyugal&#8230;) y de orden.</p>
<p>Desde muy temprano el grupo Ybarra atendió sanitariamente, con o sin la colaboración del ayuntamiento de Baracaldo, a los obreros, buena parte de los cuales no estaban avecindados en el municipio. Los médicos que se habían formado en el higienismo tuvieron contacto permanente con los trabajadores. Se ganaron su confianza y sus opiniones y su autoridad pesaron mucho sobre los comportamientos obreros (piénsese en las epidemias coléricas de 1885 y 1893, en la de varicela de 1897). Los patronos facilitaron ese acercamiento. En la década de los noventa la fábrica disponía de cuarto de socorro y hospital con seis camas atendidas por las Hijas de la Cruz. En 1909 AHV poseía, entre Sestao y Baracaldo, dos hospitales con seis médicos y sus correspondientes practicantes y enfermeros.</p>
<p>En 1912 se construyó un Sanatorio Quirúrgico. Los reformadores liberales incidieron desde antes en la vergüenza de la pobreza y ofrecieron soluciones que implicaban el trabajo obligatorio. Construían de esa manera la noción de previsión, contraria a la de caridad. La caridad no disciplinaba, no moralizaba, indiscriminaba.</p>
<p>El programa paternalista elevó al obrero a la condición de hombre como deber social de los patronos, lo cual les legitimó para intervenir en su vida. José Sierra Álvarez ha distinguido entre la asistencia directa de un patronazgo patriarcal y la previsión delegada, con cierta participación obrera, de un patronazgo liberal. Los Ybarra siguieron esa línea, y conforme el Estado se hizo cargo de algunas responsabilidades (Instituto de Reformas Sociales, Instituto Nacional de Previsión), la mantuvieron.</p>
<p>La fábrica del Carmen tenía una Sociedad de Socorros para sus obreros antes de 1882, que siguió funcionando con AHB. A cambio del 3%, y desde 1892 del 2%, de los jornales, proveyó de la instrucción que se ha visto a los obreros y a sus hijos y asistió económicamente a los enfermos. Su Reglamento estipuló que la presidencia honoraria correspondía primero a la Sociedad Ybarra y Compañía y luego al presidente del Consejo de Administración de AHB. Desde 1900 la aplicación de la Ley de Accidentes de Trabajo sustituyó, manteniendo la financiación patronal, buena parte de las funciones de la Sociedad de Socorros. Al menos en 1909, de los doce vocales de su Junta Directiva, ocho los designaba la Sociedad y cuatro los elegían los obreros. En 1884, con el beneplácito del Consejo de Administración, se constituyó una Sociedad Cooperativa de consumos entre obreros del establecimiento fabril.</p>
<p>En 1892, con el cambio de estatutos, la Sociedad se quedó con 200 de las 800 acciones de 25 pesetas en que se dividió “con objeto de ejercer su patronato más directamente”. Inserta en la noción de economato empresarial, muchas veces con precios políticos, constituyó un servicio que permitió a los trabajadores <em>no alejarse </em>de la fábrica. Hasta 1897, en que extendió el número de productos y pasó de 357 a 520 socios, sólo ofertó comestibles de primera necesidad. AHB puso a disposición de sus trabajadores una Caja de Ahorros, que mantuvo AHV. Ambas Sociedades tuvieron en mente una Caja de Retiros que en 1911 aún no se había organizado, pero concedieron pensiones a los obreros que consideraron oportuno.</p>
<p>Las pensiones eran revocables por definición, premios para personas modélicas dentro y fuera de la fábrica, con una moral intachable desde el punto de vista patronal. Se concedieron a viudas de trabajadores muertos en accidente hasta que pudieran ser mantenidas por sus hijos o contrajeran segundas nupcias. Con respecto a las jubilaciones, en 1884 se privilegió a los accidentados en la fábrica, a los inutilizados en actos heroicos y a quienes Ilevaran más de quince años “de buenos y continuados servicios en la fábrica” y hubieran alcanzado los setenta de edad. Por el contrario no se computó a los despedidos por mala conducta aunque se les volviera a admitir, a los promotores o participantes en huelgas o a aquellos cuyos achaques “procedan de su mala conducta, aunque su comportamiento en la fábrica no haya sido digno de censura”.</p>
<p>Estas inversiones, como el conjunto de las obras sociales, no tuvieron rentabilidad inmediata. Fueron un salario indirecto discriminado por los empresarios para controlar los comportamientos del trabajador. Estos servicios desligados del salario ordinario se interpretaron como aportación graciosa a la mejora de la condición obrera, y formaron un estado de opinión favorable a los empresarios. En este estado de opinión se sustentó buena parte del éxito electoral de los Ybarra en Baracaldo. Con los servicios de previsión los patronos también garantizaron la disciplina de sus trabajadores, para los cuales el despido no significaba sólo la renuncia a sus ingresos presentes, sino también la de los futuros. Si se considera que la salida laboral natural de los hijos de los obreros era la misma fábrica, también suponía renunciar a los ingresos de sus hijos. Todo eso fue posible mientras se mantuvo la noción de concesión graciosa, enfrentada con la percepción de un derecho obrero. Cuando en 1891, acaso simple coincidencia con la aplicación del sufragio universal masculino, el Consejo de Administración planteó ceder el 15% de los dividendos que le correspondía estatutariamente “para un objeto benéfico en pro del personal obrero”, el consejero Faustino Rodríguez de San Pedro replicó que “en su entender podría resultar peligrosa la creación de esta especie de derecho en los obreros contra los beneficios del Consejo”. Dos meses después el Jefe Facultativo de la fábrica propuso la reducción del 3 al 2% del descuento de los jornales para la Sociedad de Socorros. Por fin, los patronos persiguieron la inculcación de hábitos favorables a sus intereses, hábitos saludables, entre la población trabajadora. Las instituciones patronales de previsión no eran fines sino medios de ideologización, y en ese sentido la memoria de AHB de 1896 se refirió a la Caja de Ahorros de la Sociedad en estos términos:</p>
<p><em>“Como quiera que lo que nos proponíamos al crearla era fomentar en nuestros obreros el estímulo al ahorro, no damos importancia a que la imposición se haga en donde lo estimen más conveniente a sus intereses”.</em></p>
<p>En esa aculturación los Ybarra consiguieron que los trabajadores comprendiesen, compartieran<em> </em>y respetasen el valor de la propiedad, a la que se llegaba a través del ahorro. No se preocuparon tanto de explicarles la lógica del capitalismo, ni el origen de los beneficios empresariales, pero de esa manera construyeron una porción de la identidad obrera y acolcharon el calado del mensaje que predicaba el antagonismo de intereses.</p>
<p>El interclasismo religioso</p>
<p>Desde la puesta en funcionamiento de la fábrica Nuestra Señora del Carmen, el establecimiento contó con una capilla. La iglesia parroquial se encontraba en el barrio de San Vicente, lejos del barrio obrero, de modo que la población rural circundante asistía a las celebraciones religiosas de la capilla. Con el crecimiento y la extensión residencial del Desierto, la capilla se quedó pequeña. A partir de 1890 la sociedad AHB, el ayuntamiento de Baracaldo y el obispado de Vitoria decidieron atender las necesidades espirituales del barrio en expansión y constituyeron Juntas de Obras para la edificación de una nueva iglesia parroquial. El titular de la nueva iglesia no podía ser otro que San José. Es obligado decir que en la década de los ochenta, cuando confluyeron en el catolicismo el carlismo derrotado pero mayoritario y la mayor dureza/vitalidad del régimen de la Restauración, se levantaron iglesias también en los barrios de Burceña y El Regato, igualmente barrios de novedosa habitación obrera.</p>
<p>Los Ybarra eran una familia arraigada en el país, por lo cual no sorprende su fervor religioso. Tratándose de una cuestión cultural, antropológica si se quiere, no es éste el lugar para cuestionar la sinceridad, probable por lo demás, de sus creencias, pero sí para abordar mínimamente las implicaciones de sus comportamientos. De un lado su credo católico facilitó lazos con la población rural, reticente social y políticamente al auge del mundo industrial que los Ybarra representaban. En las Juntas de Obras de 1890 y 1894 participó el vicepresidente de la Sociedad Tradicionalista de Baracaldo. Hay que aclarar que el tradicionalismo de la margen izquierda no fue ajeno a los cambios sociales que acompañaron a la industrialización.</p>
<p>Por otra parte patronos que consiguieron que sus obreros interiorizaran la obediencia y la disciplina en aras de un progreso material y moral pretendidamente general, utilizaron el púlpito como la tarima del profesor, la caja de socorros o el maletín del médico. Como altavoz del discurso que dirigieron a los trabajadores, a sus trabajadores, ya que la sumisión y la humildad necesarias ante Dios corrieron parejas a la sumisión y humildad necesarias ante los patronos, los mismos patronos que hicieron del catolicismo reclamo electoral. En 1903, cuando la construcción de la iglesia del Desierto se eternizó porque Iglesia y ayuntamiento eludieron la financiación, AHV la acometió según sus intereses. Los señores del Consejo opinaron que “era más conveniente para la Sociedad de Altos Hornos de Vizcaya que ésta construyese una capilla en completa independencia de la Iglesia proyectada”.</p>
<p>RESISTENCIAS AL PATERNALISMO INDUSTRIAL</p>
<p>La actividad política y empresarial desarrollada por los Ybarra mediatizó el crecimiento urbano tanto como la opinión pública. O lo que es lo mismo, mediatizó a la población, aunque no sin resistencias. Estas procedieron de la población agraria y de las organizaciones obreras de clase.</p>
<p>La población agraria fue desplazada económica, social, política, ocupacional e incluso geográficamente. El pulso de la localidad se trasladó de los barrios tradicionales al barrio del Desierto. El edificio consistorial mismo, en una corporación donde los propietarios agrarios perdieron progresivamente poder y presencia, se trasladó al barrio fabril (1896). Las reticencias ante el mundo industrial y los hábitos caciquiles estuvieron a la orden del día. El mejor ejemplo fue la construcción de una presa y un pantano en El Regato que solucionasen los problemas estivales de abastecimiento de agua de la fábrica, que despertó la oposición baldía de los agricultores perjudicados. La repetición de ese tipo de conflictos suscitó lo que el corresponsal de El Noticiero Bilbaíno definió como “dualismo entre los diversos barrios que componen la anteiglesia, dualismo que puede traducirse más bien como antagonismo declarado”. Esa especie de rivalidad generalizada entre los dos segmentos de la población fue recogida en el libreto de la zarzuela de ambiente baracaldés Percal y Mahón. Los discursos carlista y nacionalista proyectaron sobre esa oposición su visión idealizada del pasado:</p>
<p><em>&#8220;Aquel Baracaldo tranquilo, sosegado, de bonancible calma, se convirtió apresuradamente en un pueblo de odios, rencores y de política avasalladora&#8221;. </em></p>
<p>Las otras resistencias procedieron de sectores surgidos al calor de la misma sociedad de masas que estos patronos quisieron encauzar hacia sus intereses. Las organizaciones obreras de clase, mayoritariamente socialistas, frenaron desde finales del siglo pasado tales prácticas con su actividad sindical y política. Ya sabíamos que la sidero-metalurgia fue el único sector laboral en que los motivos preferentes de huelga fueron el personal y la organización del trabajo en lugar del salario, y que en esos terrenos los patronos apenas cedieron control ni autoridad. Pero a costa de conflictos que, aunque ganaran, erosionaron su imagen cordial y benefactora. En Baracaldo las huelgas de 1899 y 1911 tuvieron esas consecuencias.</p>
<p>Los socialistas obtuvieron representación en el ayuntamiento y realizaron una oposición dura. Pero no sólo el socialismo como cuerpo doctrinal antagónico se enfrentó a la acción social de los industriales paternalistas. Las sociedades de socorros mutuos, a priori sin color político, con el mero hecho de la autoorganización obrera actuaron al margen de los engranajes patronales de previsión (se habían apropiado de esa necesidad) y rompieron el universo social de los empresarios. En Baracaldo alcanzaron importancia las denominadas Unión Obrera en el Desierto y La Primitiva en Luchana. En el mismo marco de una identidad diferenciada, algunos trabajadores irrumpieron en el mercado de la vivienda, en la configuración del entramado urbano. En 1891 se creó en la fábrica Nuestra Señora del Carmen una asociación de obreros para construir viviendas propias, a quienes se negaron anticipos. Todavía en la calle Portu existe la Casa de los Seis Amigos, con su placa de 1909 en la fachada. A fines de 1919 se constituyó la Sociedad Cooperativa Obrera Constructora de Casas Baratas La Baracaldesa. Los trabajadores copiaban soluciones.</p>
<p>Con esas respuestas, al gran edificio social que los empresarios paternalistas habían levantado con la complicidad del Estado de la Restauración y de la Iglesia le salieron algunas grietas. Cierto que esas grietas no fueron óbice para la hegemonía, cuyo mejor reflejo está en el desarrollo urbanístico de la localidad.</p>
<p>LA IMPORTANCIA DE LOS SIGNIFICADOS: EL CALLEJERO</p>
<p>La dictadura del general Primo de Rivera aplicó una política tendente a la armonización social salvaguardando la riqueza. En el campo del urbanismo su apuesta en las zonas industriales fueron las Casas Baratas, con las que se quiso solucionar el grave problema de la vivienda obrera. En realidad, esas disposiciones de la Dictadura las habían anticipado aquellos patronos con medios y programa de acción social. En la margen izquierda del Nervión a finales de 1914 se había constituido la Sociedad Casas Baratas de Baracaldo y Sestao, que según el artículo 2º de sus estatutos tenía por objeto “la adquisición y urbanización de terrenos convenientes para la construcción de barrios o viviendas obreras&#8221;. Esta Sociedad, presidida por Alfonso Churruca y Calbetón, fue la baza de AHV en la localidad.</p>
<p>La urbanización de Baracaldo, con un plan, se acometió, con todo, durante la Dictadura, y las Casas Baratas fueron su pilar, de acuerdo con la población del municipio.</p>
<p>Para entonces otros barrios se habían sumado al Desierto como zonas de expansión y habitación (Burceña, Luchana), si bien en el espacio se observa que son la prolongación por la ría del barrio donde se erigió la fábrica Nuestra Señora del Carmen. Esas Casas Baratas respondieron por completo al programa paternalista, es decir, fueron unifamiliares para reforzar el hogar, pequeñas para evitar el realquiler y muy divididas para separar sexos y edades. En realidad la Dictadura se apropió de las estrategias paternalistas y realizó las obras de los patronos desde el Estado y sin oposición. Por otra parte en Vizcaya Dictadura y oligarquía, lo hemos visto, es referirse a lo mismo.</p>
<p>Pero hay algo más. Las construcciones, los edificios, reflejan funcionalmente la intencionalidad, pero carecen del significado que aportan las relaciones sociales. Y ese significado,  que es culminación y constatación del éxito de las estrategias paternalistas entre la población trabajadora, surgió con el nuevo callejero de la Dictadura, el callejero aplicado a las nuevas construcciones. Con anterioridad, la industrialización y sus promotores se habían perpetuado en el callejero del Desierto (Carmen, Ybarra, Murrieta, Vilallonga). Pero el nuevo callejero añadió valores que ya nos son familiares. Calles o barriadas bautizadas, valga bien la expresión, como El Ahorro, El Porvenir, La Voluntad, La Virtud, La Familiar, La Providencia, El Hogar Propio, La Constancia, El Hogar Futuro, El Orden, La Economía. Esa nomenclatura pervivió durante la II República, puesto que en realidad eran valores que habían pasado a engrosar el patrimonio cultural de las clases trabajadoras, haciendo buena la afirmación de que el forcejeo entre cultura popular y cultura impuesta se desarrolla en una lucha continua e irregular en la que criterio e impacto varían. El urbanismo no puede considerarse al margen de ese campo de juego, como si el crecimiento urbano se fraguase neutral ignorando el entramado social. “Lo que importa no son los objetos intrínsecos o fijados históricamente de la cultura, sino el estado de juego en las relaciones culturales”. Por supuesto, el franquismo mantuvo y potenció tanto la nomenclatura como los valores que la acompañaban, y han llegado a la actualidad.</p>
<p>Rafael Ruzafa Ortega</p>
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		<title>El Valle de El Regato</title>
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		<pubDate>Fri, 23 Apr 2010 04:42:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Geografía]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>

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		<description><![CDATA[EL VALLE DEL REGATO (BARAKALDO): MODIFICACIÓN DEL PAISAJE, RECURSOS NATURALES y CULTURALES, y ORDENACION DEL TERRITORIO. INTRODUCCIÓN Marco teórico y metodológico del estudio El Valle de El Regato es un espacio geográfico intercalado entre dos comarcas netamente diferenciadas: Margen Izquierda -zona del área metropolitana de Bilbao- y Encartaciones. El paisaje prototípicamente industrial de la primera, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2010/04/Pantano-Gorostiza-7.jpg" class="floatbox" rev="group:1789 caption:`Pantano Gorostiza (7)`"><img class="alignright size-medium wp-image-1790" title="Pantano Gorostiza (7)" src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2010/04/Pantano-Gorostiza-7-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></a>EL VALLE DEL REGATO (BARAKALDO): MODIFICACIÓN DEL PAISAJE, RECURSOS NATURALES y CULTURALES, y ORDENACION DEL TERRITORIO.</p>
<p>INTRODUCCIÓN</p>
<p>Marco teórico y metodológico del estudio</p>
<p>El Valle de El Regato es un espacio geográfico intercalado entre dos comarcas netamente diferenciadas: Margen Izquierda -zona del área metropolitana de Bilbao- y Encartaciones. El paisaje prototípicamente industrial de la primera, contrasta con la ordenación espacial rural de la segunda. El Regato, en cuanto zona liminal, participa de las características de ambas. Su estructura territorial corresponde, básicamente, a la propia de un agrosistema de alto valor naturalístico. Pero, al propio tiempo, se halla profundamente impactada y subordinada por el desarrollo urbano-industrial de Barakaldo.</p>
<p>Las actividades ejercidas por el hombre, con objeto de acomodar la naturaleza a sus necesidades, durante el transcurso de la historia han ocasionado alteraciones significativas del paisaje natural. El progresivo deterioro paisajístico y ecológico de El Regato no es imputable, en exclusiva, al impacto de las actividades industriales y urbanas, sino que toda alteración de los usos del suelo ha afectado a sus recursos naturales.</p>
<p>Durante la última década, el proyecto de instalación de una cantera en Tellitu (El Regato), ha ocasionado un intenso debate público sobre el tema del medio ambiente y los usos potenciales de esta zona. Asimismo, Tellitu y su entorno han dado origen a una profusión de informes administrativos y técnicos, así como estudios científicos. Pero esta cantera no es la única fuente de impactos que cuestionan la ya comprometida calidad ambiental del valle. Los recursos naturales de El Regato experimentan una progresiva degradación, como consecuencia de la construcción de equipamientos y obras públicas, vertederos industriales, actividades de esparcimiento, etc. Resulta evidente que existen diversos proyectos de utilización del ámbito espacial</p>
<p>considerado, así como que se carece de un marco global de ordenación territorial del mismo.</p>
<p>El marco conceptual y metodológico de este trabajo es interdisciplinario, como corresponde a todo planteamiento paisajístico. Fundamentalmente, el análisis se apoya en la historia socioeconómica y en la etnología, de acuerdo con el procedimiento siguiente:</p>
<p>a) Analizar las modificaciones experimentadas por el paisaje y el medio ambiente de El Regato, durante el transcurso de la historia moderna y contemporánea.</p>
<p>b) Apuntar algunos rasgos simbólicos de este espacio, en tanto que producto cultural, especialmente de aquellos que codifican las relaciones del hombre con un espacio significante.</p>
<p>c) Inventariar sumariamente los recursos&#8217; naturales aún existentes.</p>
<p>d) Sugerir posibles líneas de actuación para una ordenación del territorio que compatibilice diversos usos: reserva ecológica, ecomuseo, áreas de recreo y esparcimiento, etc.</p>
<p>Elaborado en función de las Jornadas, este estudio no es una investigación sistemática, sino un primer intento de aproximación global a la problemática y al espacio</p>
<p>considerados. La utilización de material procedente de algunos de mis trabajos de investigación inéditos para ciertos epígrafes, explica el desigual tratamiento del conjunto.</p>
<p>En aras a la concisión propia de un artículo, se extracta el texto original. Por idéntica razón se prescinde de notas, simplificándose al máximo las citas. Bibliografía y fuentes se reducen a los títulos fundamentales omitiéndose, por obvias, las referencias a diccionarios geográficos y tratados generales. Por último, el carácter de avance de investigación de los datos etnográficos del capítulo III, me exime de referencias más precisas.</p>
<p>2. El valle de El Regato: definición y delimitación</p>
<p>Por valle de El Regato se entiende aquí un ámbito más amplio que el correspondiente al barrio del mismo nombre, enclavado en el término municipal de Barakaldo. Sirve para designar al espacio constituido por la cabecera y zona media de la cuenca de El Regato o Castaños y sus arroyos tributarios: Cuadro u Oiola, Agirza, Prados, Mingorreka, etc. El Castaños es un afluente del Galindo, río que vierte sus aguas al Nervión o Ría de Bilbao.</p>
<p>Dicho valle está delimitado al E. y SE. por la sierra -denominada «cordillera» de Sasiburu, cuyas cotas más significativas son: Arroletza (454 m.), Sasiburu (456 m.), Peñas Blancas/Apuko (463 m.), Apuko/Juan Roiz (559 m.). Los Montes de Triano cubren los restantes flancos: Eretza (871 m.), al SO; Cepal/Aldape (713 m.), Gasteran (801 m.), Ganeran (822 m.), Pico Menor (728 m.), Pico Mayor (747 m.) y El Cuadro (713 m.), al O.; Al N. se sitúan el collado de Peñas Negras (486 m.), Mendibil (562 m.) y Argalario (513 m.) (TRANCHO, 1983, 32-33, 37-39, 7677).</p>
<p>Este espacio geográfico, definido geomorfológicamente por un relieve accidentado, corresponde a la jurisdicción de varios términos municipales. La de Barakaldo es la más extensa, con unos 11,92 km&#8221; (estimación personal), y comprende los núcleos de Gorostiza-Ureta, y el denominado genéricamente El Regato (Eskauriza-Urkullu) en el fondo del valle, además de Mesperuza, Tellitu y algunos caseríos diseminados por las laderas.</p>
<p>Corresponde a Güeñes una pequeña zona, de unos 3,41 km&#8221; de las inmediaciones del somo de Saratxo, y escalonada desde la cumbre del Eretza hasta el curso alto del Agirza o Castafios. El pequeño barrio de este mismo nombre, salvo una de sus casas sita en término de Güeñes, pertenece a la jurisdicción de Galdames, que posee una amplia superficie en la cuenca alta (7,69 km2), la correspondiente al denominado genéricamente Alto de Galdames, entre Castaños y el collado de Peñas Negras. A partir de este último punto, el municipio de Ortuella irrumpe marginalmente en la cuenca del Cuadro (0,57 km2). La zona correspondiente al Valle de Trápaga, en las inmediaciones del barrio de La Arboleda, es algo más extensa (2,48 Km2.), comprendiendo las pequeñas barriadas de La Górriga (Lugorriaga) y Las Barrietas (Olabarrieta).</p>
<p>El conjunto del valle, de unos 26,07 km&#8221; de extensión, constituye una unidad ecológica y paisajística, estructurada por el hecho de pertenecer a una misma cuenca hidrográfica. Se llega a idéntica conclusión desde la perspectiva de las actividades propias de la sociedad tradicional-ferrerías, minería, carboneo- o de los actuales usos recreativos de este ámbito. En términos históricos y etnológicos, el valle de El Regato constituye una zona homogénea y diferenciada con respecto a las circundantes. Así lo ha entendido la literatura costumbrista, a partir de Trueba, y cuantos estudios de investigación histórica o arqueológica se han realizado en la zona.</p>
<p>Sin embargo, la zona de atención preferente es la correspondiente al término de Barakaldo. y no sólo por su mayor extensión -cerca del 50070 del total- sino por ser la más humanizada y sometida a todo tipo de impactos sobre el medio ambiente, así como por constituir el área recreacional preferente y casi exclusiva de numerosos habitantes del casco urbano baracaldés. Por otra parte, los viales de acceso a las restantes zonas, asocian éstas a espacios externos a la cuenca -Zaramillo, La Arboleda- desestructurando la unidad básica del factor hidro-orográfico. Así pues, nos centraremos en el estudio de aquélla, pero sin perder de vista al resto de los sectores que integran el valle.</p>
<p>II.TRANSFORMACION HISTÓRICA DEL PAISAJE NATURAL POR LAS ACTIVIDADES ECONOMICAS</p>
<p>1.- Población</p>
<p>El factor demográfico es determinante en cualquier estudio de las relaciones entre el hombre, sus actividades y su medio ambiente natural. La cantidad de hombres, con independencia de sus actividades de explotación de la naturaleza, constituye por sí misma un factor de impactación sobre el ecosistema.</p>
<p>Al margen de la protohistoria, el poblamiento de El Regato parece ser bastante antiguo, al menos por lo que respecta a la zona baja del valle. El cronista Lope García de Salazar, en sus «Bienandanzas e Fortunas» sitúa hacia el año 740 unos asentamientos de godos escandinavos, que para algunos historiadores actuales no serían otra cosa que mozárabes; en distintos puntos y entre ellos cita a «Mesperuça de Varacaldo».</p>
<p>Ya en el siglo XVI, y con motivo de un pleito del concejo de Barakaldo contra el Duque de Frías, condestable de Castilla, se citan las casas labradoriegas tributarias del mismo. En Eskauriza existían nueve de éstas, cuatro en Urkullu y otras cuatro más en Tellitu.</p>
<p>Pero, hasta 1704 no existen fogueraciones o censos fiables. La de este año, arrojó un total de 31 fogueras para el conjunto de El Regato. Otras 14 casas se habían arruinado recientemente en el valle, 10 de ellas en Urkullu y otras 2 en Tellitu. A juzgar por el número de las de algunos núcleos -7 en Eskauriza, 5 en Urkullu y Tellitu- la población y el hábitat parecen inferiores a los del siglo XVI.</p>
<p>Sabemos que la población de Barakaldo experimentó un crecimiento superior al 100% entre 1704 y 1787. Ya en 1860, El Regato cuenta con 75 edificios habitados y 437 habitantes.</p>
<p>Los efectos de la industrialización también alcanzan a El Regato, donde se crea el poblado minero de Arnabal. El Nomenclátor de 1887 da 91 edificios y 860 habitantes de hecho. En 1900 estas cifras son, respectivamente de 112 y 993, si bien las viviendas de Bengolea parecen haber sido contabilizadas en el barrio de Retuerto a partir de este fecha. En 1910 se citan 97 edificios para vivienda y 1040 habitantes de hecho.</p>
<p>En 1904, El Regato contaba con una población de 995 personas. La actividad hegemónica es la minería, como lo pone de manifiesto la estructura socioprofesional de esta población. Los jornaleros y sus familias (728) superan el 73% del total, contra el 15,80% de los labradores (157). La población autóctona, es decir, nativa de Barakaldo, asciende al 50%. Otro 19,40% procede del País Vasco, ascendiendo al 30,50% el contingente de inmigrantes del resto del Estado.</p>
<p>2. Organización tradicional del espacio (siglos XVI-XIX)</p>
<table border="1" cellspacing="0" cellpadding="0" width="500">
<tbody>
<tr>
<td colspan="4">EVOLUCION DE LA POBLACION Y   DE LAS VIVIENDAS DE EL REGATO (MUNICIPIO DE BARAKALDO)</td>
</tr>
<tr>
<td>Años</td>
<td>Población de hecho</td>
<td>Núm. edificios para   viviendas</td>
<td>Núm. de viviendas</td>
</tr>
<tr>
<td>1930</td>
<td>1434</td>
<td>143</td>
<td>-</td>
</tr>
<tr>
<td>1940</td>
<td>1213</td>
<td>169</td>
<td>-</td>
</tr>
<tr>
<td>1950</td>
<td>1123</td>
<td>156</td>
<td>199</td>
</tr>
<tr>
<td>1960</td>
<td>1060</td>
<td>-</td>
<td>241</td>
</tr>
<tr>
<td>1970</td>
<td>728</td>
<td>143</td>
<td>232</td>
</tr>
<tr>
<td>1981</td>
<td>573</td>
<td>159</td>
<td>236</td>
</tr>
<tr>
<td>1985*</td>
<td>526</td>
<td>-</td>
<td>-</td>
</tr>
<tr>
<td colspan="4">FUENTES I.N.E.: Censo de la Población. Nomenclátor.   Provincia de Vizcaya (varios años).</p>
<p>* AYUNTAMIENTO DE BARAKALDO: Padrón Municipal de   Habitantes de 1981. Rectificación de 1985.</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p>La evolución de la población, durante la postguerra, es descendente. El éxodo rural característico de esta época se ve incentivado aquí por la proximidad del casco urbano de Barakaldo, y su oferta de mayor calidad de vida. De los 526 residentes contabilizados en 1985, 208 corresponden a la zona baja del valle (Gorostiza-Ureta, Mesperuza, Santa Lucía), y tan sólo 318 al núcleo de El Regato. Otras 29 personas residían en Bengolea. Se trata de una población envejecida, con una media de edad muy alta.</p>
<p>Los restantes núcleos de otros municipios no añaden efectivos humanos dignos de consideración estadística. Su evolución histórica no puede seguirse puesto que, como ninguno de ellos es entidad de población, no aparecen en las fuentes. Actualmente (1987), el núcleo de Las Barrietas, del Valle de Trapaga, cuenta con 5 viviendas, en las que habitan 9 personas. En La Górriga, del mismo municipio, existe un solo núcleo familiar de 5 personas. En cuanto a Castaños, son 2 los residentes en sendas casas de Galdames, y la única ubicada en Güeñes cuenta con otros 2 moradores. Las explotaciones agropecuarias de estas casas, así como las de otras actualmente deshabitadas, son atendidas a tiempo parcial por miembros más jóvenes de sus primitivos grupos domésticos, y que actualmente residen fuera de la zona.</p>
<p>A pesar de esta progresiva reducción de la población, la presión humana sobre el entorno es cada vez mayor. En la actualidad, el impacto más significativo está a cargo de los grandes contingentes de población del casco urbano, desplazados a diario y en fines de semana, para desarrollar prácticas de esparcimiento.</p>
<p>2.1. Ampliación espacial del agrosistema</p>
<p>Los impactos paisajísticos se producen por los cambios en los usos del suelo. La alteración del medio natural no se debe tan sólo al binomio industria-urbanización, sino que las alteraciones producidas por el propio cambio de estructuras del medio ambiente rural han sido muy importantes.</p>
<p>Es muy poco lo que sabemos de la organización tradicional del espacio regateño con anterioridad al siglo XVIII. En 1492, varios vecinos de Galdames protestan por la irrupción de una yeguada en los pastos comunales de Onorio, de los montes de Triano. Las propiedades que el convento de mercedarios de Burceña poseía en el valle, durante los siglos XVII y XVIII, denotan la existencia de un terrazgo agrícola, así como de instalaciones siderúrgicas y de molinos -Bengolea (1633)-, todo ello en el fondo del valle y somos inmediatos: Bengolea, Gorostiza, Mesperuza, Urkullu y Tellitu.</p>
<p>En líneas generales, se produce una gradual ampliación espacial del agrosistema a costa del medio natural, motivada por la presión demográfica. La introducción del maíz supone importantes cambios en la estructura agrícola. Retroceden los pastos y el área central del cultivo se concentra en las partes bajas de los valles, al tiempo que se produce una ampliación del área roturada. En Abando, anteiglesia vecina de la de Barakaldo, se crean roturas y novales a partir de 1596. La fogueración de 1704, efectuada durante el período depresivo del tránsito de siglo, testimonia que sobraban tierras y que se había producido un reagrupamiento de las fincas abandonadas. A partir de ese momento, el crecimiento de la población se traduce en la ampliación del espacio roturado.</p>
<p>Las nuevas roturaciones se denominan con los nombres genéricos de roturas y quebrantas. Las primeras se realizan cultivando nuevos terrenos ganados al monte, que se explotan durante dos o tres años, mientras que las quebrantas consisten en la reducción definitiva a cultivo. La ampliación del área roturada en Barakaldo fue considerable a lo largo del siglo XVIII. Durante 1771-1775 Barakaldo obtuvo en sus tierras novales el 28 % de la cosecha de trigo, 21,35% de la de maíz, 15,39% del chacolí y 53,93 % de manzana, siendo estos porcentajes en su conjunto los más elevados de Bizkaia.</p>
<p>Estas nuevas roturaciones han dejado huella perenne en la toponimia regateña. Existe un paraje y casa denominado La Quebranta, así como una Roturilla. Entre 1870 y 1879 se citan 72 roturas, ubicadas en 42 puntos diferentes de Barakaldo, casi todos ellos del valle de El Regato: Carrascal, Sotola, Ramo, Estubalse, Eelgarriz, Solagan, etc. Durante la segunda mitad del siglo XIX son numerosos los vecinos que se dirigen al Ayuntamiento en demanda de parcelas de comunal para someterlas a cultivo.</p>
<p>En cuanto a los cultivos concretos, Trueba constata la variedad y densidad de las especies frutícolas existentes en El Regato hacia 1882. Sin duda, en la zona baja del valle ya existían cultivos de hortalizas.</p>
<p>La anteiglesia de Barakaldo fue uno de los principales productores de chacolí de Vizcaya. Las cosechas locales de 1857 y 1861 representan el 20% de las obtenidas en el conjunto del territorio histórico. En los deslindes y amojonamientos de montes comunales (1863-1888) se citan como linderos varios viñedos en Uraga e Iturripe. Por esos mismos años también existían viñedos en Tellitu.</p>
<p>Otra forma de ampliación del agrosistema a costa del bosque fueron los seles. E sel es un terreno de forma circular en medio del bosque, reservado para el cultivo del prado y pasto, y guarda del ganado. La sentencia del pleito citado (1533), enumera los seles de Barakaldo pertenecientes al Duque de Frías, de los que en base a la toponimia actual, únicamente pueden identificarse los de Ansoleta y Asalgieta (Salgeta) como ubicados en El Regato. Los deslindes efectuados durante la segunda mitad el s. XIX citan los de Modorrueta, el del Sr. Arana -hacia Iturripe- y el de Salgita sobre Tellitu. Otros edificios de carácter ganadero, probablemente más recientes, fueron las bordas o corrales de Traskilotxa, Vacuna, Argalario, etc.</p>
<p>Además de la explotación forestal, los montes de El Regato se dedicaban al pastoreo, fundamentalmente de ganado cabrío. En 1848 el ayuntamiento publica una disposición por la que se limita el pastoreo de ganado lanar a la zona alta de los montes. )e fija una línea, rectificada en 1849, a partir de la cual y hacia abajo se amenazaron multas a los transgresores. Durante la segunda mitad del siglo XIX consta la práctica de esta actividad en los montes de La Tejera, Arrolaza, Beato, Tumba de Tellitu, Triskilotxa y Cauce de Bengolea.</p>
<p>2.2. Explotación forestal y siderurgia tradicional</p>
<p>2.2.1.-Explotación forestal</p>
<p>Los bosques de Barakaldo, de forma similar a los del resto del país, eran de varios tipos. En primer lugar los espontáneos o naturales, más numerosos y de mayor extensión, poblados fundamentalmente de bortales (madroñales). Estos montes pertenecían a la anteiglesia y se destinaban a abastecer de leña el fuego de los hogares, si bien existían en ellos arboledas de propiedad particular. También proveían de carbón a los caleros y, al parecer, a las ferrerías. Las citadas arboledas de castaños y robles trasmochados, cuyas ramas servían para la elaboración de carbón vegetal, con el que alimentar los hornos de las ferrerías. Por último, las sebes o sieves, de las cuales unas eran naturales y otras plantadas de robles y castaños, que se cortaban por la cepa para reducirlos i carbón o para otros usos.</p>
<p>La operación de carbonización se realizaba mediante la combustión incompleta le una pila de madera, la «hoya» o carbonera, cubierta de arcilla y ramas, que ha constituido un elemento característico del paisaje humanizado de El Regato hasta hace una treintena de años.</p>
<p>Bosque y ferrería forman un binomio indisociable, puesto que la existencia de aquél es determinante para el emplazamiento de una ferrería, a la que proporciona combustible. Una ferrería tipo realizaba un enorme gasto de carbón y, por lo tanto, le madera: unas 3.500 cargas de carbón -o 15.000 de leña- anuales, es decir 2.500 m3 de madera. A partir de este dato es fácil deducir el correspondiente a las ferrerías existentes en El Regato. Las fanderías de Barakaldo, de tecnología más moderna, ya utilizaban en 1803 carbón de piedra, procedente de Asturias e Inglaterra.</p>
<p>La historia de la siderurgia tradicional es el relato de la destrucción progresiva e imparable del antiguo «saltus». El proceso de deforestación comienza a fines del siglo XVIII para consolidarse durante la primera mitad del XIX. Además de las ferrerías, la edificación de nuevas casas y la tala y venta de montes para el pago de impuestos, serán las principales causas del retroceso del arbolado. Paradójicamente, la decadencia y desaparición de las ferrerías precipitó su tala, puesto que quienes vivían de fabricar carbón o de acarrear vena se vieron obligados a roturar nuevas tierras, destruyendo el bosque.</p>
<p>Como todo bien escaso, los bosques de Barakaldo fueron objeto de apetencia, dando lugar a una serie de contenciosos entre ferrones, propietarios de montes, carboneros y municipio. El primero de éstos se produjo a mediados del siglo XVI, entre el Condestable de Castilla y el rentero de la ferrería de Urkullu, contra los vecinos que «a mano armada talaron estas propiedades señaladamente el monte llamado Mala Cuesta», a quienes se condenó a pena de cárcel y destierro por tres meses.</p>
<p>En 1719, se produce un pleito para el cese en el aprovechamiento de 6.000 cargas de carbón en los montazgos situados en los lugares de Burzako, Olabarrieta, Urdandegieta y Urdaibi. Se especifica que estos dos últimos son madroñales, mientras que en los primeros el carbón se obtenía a partir de las ramas de roble, quemándose los madroñales o bortos para facilitar la extracción de aquél. Parte de este carbón se destinaba a la ferrería de Urkullu. Los dos primeros parajes están ubicados en la actual jurisdicción del Valle de Trápaga, y los segundos en la de Barakaldo.</p>
<p>Poco más adelante, en 1727, se reconocen los montes comunales de Barakaldo, para determinar qué partidas o cargas de carbón correspondían a las ferrerías de Aranguren, Bengolea, Urkullu y una cuarta cuyo nombre no se cita. Se determinó que, de las 9.415 cargas de carbón vegetal correspondientes a los montes asignados a la ferrería de Aranguren, se reservarían 1.700 «para el gasto de las fogueras». Se reducen a carbón los &#8220;madroñales comunes&#8221;, exceptuando los troncos de castaños y otros árboles de propiedad particular.</p>
<p>En 1773, el propietario del monte llamado Belakola, en Tellitu, denuncia a un vecino por la «corta y tala por pie y rama» de castaños, robles y madroños para fabricación de carbón, tablas y «paliza» para emparrados.</p>
<p>A comienzos del siglo XIX, en 1804, se censan en Barakaldo 27 arboledas de robles y 33 de castaños, que representan respectivamente el 0,77% y el 5,73% de los existentes en Bizkaia. No se cita ningún arbolado de especies como el haya, encina o nogal.</p>
<p>El panorama de los montes públicos baracaldeses de 1863, estaba sumamente empobrecido, ya que se afirma de ellos: «Todos los expresados montes son sierra calva, y sólo en pequeños espacios producen argoma y broza, pero en tan corta escala, que los vecinos tienen que comprar leña en la Anteiglesia de Erandio y otras, y en las villas de Bilbao y Portugalete estiércol para abonar sus tierras de labor». Estos predios están «destinados á pasto del ganado de los vecinos de los respectivos barrios, y á criar broza, argoma y leña ó combustible, y a desahogo (esparcimiento) y conveniencia de los mismos vecinos». Ya en 1877, el ayuntamiento emite un bando en El Regato e Irauregui prohibiendo cortar cepas de borto en los «montes madroñales pertenecientes á esta Anteiglesia» y, este mismo año, impide la reducción a cultivo de un bortal en Poseta.</p>
<p>La especificación de las especies arbóreas existentes en los montes de propios de El Regato en 1866, permite evaluar los distintos usos de estos montes, cuya superficie representa más del 18% de la zona del valle sita en jurisdicción de Barakaldo.</p>
<p>El término impreciso de arbolar se refiere, sin duda, a especies tales como castaños y robles, que aparecen infravalorados en esta relación. En otras se llegan a contabilizar hasta diez castañares, ubicados por lo general en las laderas bajas del valle: Ureta, Uraga, Estubalse, Aresti, Arragua, etc. La ubicación del único robledal citado -Rementeria- corresponde a la ribera del Castaños. El resto de especies se distribuye entre catorce montes de bortal situados en las zonas altas: Entre Peñas de Tellitu, Peñas del Tope, Orcón, Sasiburu, La Llana, Hormillas, Modorrueta, etc. Otros seis de argoma y brezo se sitúan a la altura de los castañares: Capárraza, Beata, Cauce de Bengolea, Retozarta, Tumba de Tellitu y la Tejera.</p>
<p>El predominio del bortal, argomas y baldíos es evidente. Sin embargo, es preciso no perder de vista que se trata únicamente de los montes públicos y que los montes privados, poblados de plantíos de árboles, por lo general, no aparecen en las fuentes utilizadas.</p>
<p>2.2.2. Siderurgia tradicional (ferrerías)</p>
<p>La actividad de la siderurgia tradicional, es decir, de las ferrerías, ha ejercido un notorio impacto sobre el paisaje de El Regato. En primer lugar por la intensa deforestación producida, pero también por su infraestructura: edificios, canales y presas. Este último extremo también es aplicable a los molinos ubicados en las márgenes del Castaños.</p>
<p>El sistema de producción ferrerial, por etapas cronológicamente diferenciadas, determina diferentes emplazamientos de las ferrerías.</p>
<p>A) <em>Período de las mazuqueras o ferrerías de aire. </em>Desde los orígenes hasta el siglo XV aproximadamente. Estaban constituidas por unos hornos donde se disponía el mineral de hierro y el carbón vegetal en capas alternativas, mezcla que sometida a combustión permitía la obtención de un metal de baja calidad.</p>
<p>Los montones de escorias residuales delatan los primitivos emplazamientos de estas ferrerías. Se ubican en las zonas altas, en parajes que responden a una combinación lógica de facilidades para el abastecimiento de leña y mineral y para el aprovechamiento del viento. Estas ferrerías de ladera fueron muy numerosas en El Regato. En 1960 se catalogaron 17 en la cuenca alta del Castaños: 4 en La Risquera, 3 en las Cárcavas y Bedular, y sendas en Campa de Tellitu, Campa de las Herrerías, Gallarzaga, Ubieta, La Arana, Vacuna, Burzako, Prados y 2 en la Campa de Burzako. Desde entonces, se han descubierto otras en esta misma zona, así como también en las laderas de Arroletza y Sasiburu.</p>
<p>B) <em>Período de las ferrerías hidráulicas. </em>Estos establecimientos aprovechan la energía hidráulica para mover una rueda de palas, la cual activaba un gran mazo 9 batán que moldeaba el tocho de metal, al mismo tiempo que actuaba sobre un fuelle que activaba el combustible.</p>
<p>Se impone un cambio de localización, en función de la existencia de ríos y arroyos. De aquí que estas ferrerías estaban sometidas al imponderable de la falta de energía durante la época de estiaje. El escaso caudal del Castaños, y aún más de sus afluentes, determinaba un largo período de inactividad, durante casi ocho meses al año. Este período era aprovechado por los ferrones para abastecer de carbón sus carboneras y de vena su arragoa, hoya o plaza donde se quemaban las venas para limpiarlas de impurezas.</p>
<p>En el año precitado, se descubrieron 15 de estas ferrerías hidraúlicas. En el arroyo Agirza: Urdandegieta (Urdiandieta), Las Mazuqueras, el Molinillo, la Presa, la Vena y Agirza. En el arroyo del Cuadro: Martxena, Arzolla, Loíola y Sakona (Urkullu). En el Castaños: Tollaran, Eskauriza, la Fandería, Aranguren y Bengolea. Estas ferrerías disponían de cauces y presas para la conducción del agua. Conocemos la existencia de los cauces de Tollaran y Bengolea, así como de la presa de esta última. La de Aranguren se halla hoy anegada por las aguas del embalse de la Sefanitro. De la mayor parte de las restantes se conservan todavía trozos de presas, paredes, cauces, etc.</p>
<p>Estas actividades han dejado su impronta en la toponimia regateña: Bengolea, Mallararka, Uraga, la Fandería, Rementería, Sangradera, Mazuqueras, El Molinillo, las Herrerías, Arragua, etc.</p>
<p>No es posible ni procede analizar aquí las causas de la lenta agonía de nuestra siderurgia tradicional. El atraso técnico, la pérdida del mercado colonial, la falta de protección arancelaria, las dificultades financieras, el progresivo encarecimiento de las materias primas y, sobre todo, del cada vez más escaso carbón vegetal, se traducen en la progresiva paralización de estas ferrerías, hasta su extinción.</p>
<p>En El Regato, ya lo largo del siglo XVIII, se citan únicamente las ferrerías de Bengolea, Aranguren y Urkullu, de las que ya en 1795 tan sólo funcionaba una. En 1777, se edificó una fandería para cortar hierro y fabricar clavazón. La desaparición de las ferrerías regateñas es muy prematura, puesto que el número de las existentes en Bizkaia permanece constante entre 1687 y 1799. Además del agotamiento del carbón vegetal, es más que probable que el problema del estiaje fuese determinante. Así parece indicarlo el hecho de que desaparezcan en primer lugar todas las ferrerías ubicadas en el curso alto y arroyos afluentes del Castaños.</p>
<p>Algunas de estas ferrerías se utilizaron paralela o posteriormente a su cierre como molinos. En 1633 ya se hablaba de la ferrería y molino de Bengolea y, además, compartieron estas actividades las de Aranguren, Tollaran, Urkullu y Urdandegieta.</p>
<p>2.2.3. Molinos</p>
<p>También existió industria molinera en las orillas del Castaños. El molino hidraúlico funcionaba mediante el aprovechamiento de la energía de los cursos de agua. en 1745 existían 9 molinos en Barakaldo, de los que 3 correspondían a molinos-ferrería, yen 1776 se citan 10. Los correspondientes a El Regato fueron: Bengolea, Aranguren, Retosarta, Tollaran, Urkullu y Urdandegieta. La utilización del caudal del Castaños para usos alternativos fue paralizando los últimos molinos existentes a finales del siglo XIX y principios del XX. La toponimia se hace eco de estas actividades hoy desaparecidas: Cauce de Bengolea, Tollaran, Retosarta, etc.</p>
<p>2.3. Actividades extractivas</p>
<p>2.3.1.-Minas</p>
<p>La actividad minera de mayor relieve en Euskalherria, y aun de todo el reino, tuvo lugar en la jurisdicción de los Siete Concejos del Valle de Somorrostro, limítrofes con Barakaldo, cuyas explotaciones mineras debido a la alta calidad de su materia prima, la proverbial vena, cubrían gran parte de la demanda generada por los establecimientos siderúrgicos situados a lo largo de toda la cornisa cantábrica.</p>
<p>La titularidad de estas minas correspondía a las Encartaciones y podían explotarlas todos sus naturales, existiendo plena libertad para extraer mineral de donde quisieran. Así -pues, existían innumerables excavaciones en el yacimiento de Triano -unas 120 a finales del siglo XVIII-, utilizando una rudimentaria tecnología -de ahí los frecuentes derrumbamientos- y con un exiguo número de operarios -de 3 a 5 cada una- casi todos ellos propietarios.</p>
<p>Por lo que respecta a los Tres Concejos (San Salvador del Valle, Sestao y Santurce), sus minas estaban ubicadas en los Montes Altos de Triano, colindantes con Barakaldo desde el alto de Yedal y Monte Corto hasta el de Burzako, con inclusión del barranco del Cuadro u Oiola, afluente del Castaños.</p>
<p>El impacto de estas pequeñas explotaciones sobre el medio físico de El Regato es doblemente reducido. En primer lugar, por su constricción espacial al citado barranco. Pero, además, por la reducida extensión de las explotaciones -«pues la mayor no pasa de cincuenta pasos»- que no se hacen a cielo abierto, sino mediante pequeñas galerías.</p>
<p>La Junta de Avellaneda y los Tres Concejos trataron de restringir los derechos de extracción y acarreo de la vena para los naturales de las Encartaciones, lo que motivó frecuentes problemas con la colindante anteiglesia de Barakaldo, como en 1664. No obstante, desde finales del siglo XVIII hasta 1864, numerosos testimonios constatan que los naturales de la anteiglesia se dedican a la extracción de mineral en los criaderos de Triano, a su acarreo por el monte con bueyes o mulas ya su conducción por el Galindo en gabarras.</p>
<p>La extracción de mineral era una actividad estacional, que gozaba de plena actividad únicamente durante el estío. La normativa legal impuesta por los Concejos del Valle de Somorrostro trata de limitar los meses hábiles para el carreteo de las venas hacia los embarcaderos, así como el número de animales utilizados, con objeto de que no se descuidasen las faenas agrícolas. En 1850, unos 500 carreteros y 40 gabarreros se encargaban de la conducción de mineral por los embarcaderos de Causo, Ugarte, Galindo y Somorrostro.</p>
<p>2.3.2. Explotación de canteras y caleros</p>
<p>La estabilidad del hábitat baracaldés, hasta el umbral de la revolución industrial, no genera una demanda significativa de materiales de construcción, por lo que las actividades extractivas ejercen un escaso impacto sobre el medio ambiente.</p>
<p>Durante esta época, las canteras eran de pequeña extensión y escaso frente de corte. En Barakaldo, cada barrio tenía sus propias canteras, algunas de las cuales pueden localizarse por medio de la toponimia. En 1861 se plantan castaños junto a «las canteras de Urcullu requeta». En 1866 se cita el «sitio llamado la Cantera», en las inmediaciones de El Regato, a ambos lados del camino y confinando con el río. El escaso impacto de estas canteras permitía una paulatina recuperación paisajística una vez abandonadas.</p>
<p>La piedra arenisca, abundante en la zona, era el material más utilizado para todo tipo de necesidades constructivas -edificación de caseríos, caminos, etc,- por ser más fácil de labrar en cantería que la caliza, la cual prácticamente no se utilizaba.</p>
<p>Otra actividad extractiva, de escaso volumen, fue la derivada de la industria cerámica tradicional. La pequeña tejera, ubicada en el monte denominado «La Tejera» -sobre Cruces y Tellaetxe- es más que probable ocasionara alguna pequeña calicata en la zona liminal de los barrios de Burzeña y El Regato.</p>
<p>Desde fines del siglo XVII se empieza a usar la cal como abono o enmienda agrícola, y su utilización se había generalizado en el país para 1766. El encalado fue una práctica muy utilizada para mejorar las tierras con exceso de arcilla, o bien de las demasiado ácidas, y sobre todo las sembradas de maíz.</p>
<p>La cal se obtenía mediante la calcinación de piedra caliza en unos hornos, denominados calero o calera en castellano, karabi o karobi en euskera. Se utilizaba argoma y brezo para alimentar el fuego. Estos hornos se construían en las inmediaciones de los caseríos, próximos a una cantera de pequeña extensión y apenas visible en el paisaje, de la que se extraía la caliza.</p>
<p>Nuevamente, la toponimia local nos proporciona noticias de estas actividades. Ya en 1727, se cita el camino que va desde el Calero hasta el monte Askagorta. Junto a la primitiva presa de Gorostiza y actual casa de «Monto», se ubica el término denominado Calero o Caleru en 1860. En 1800 ya se cita el Calero de Mezquita, lugar próximo al actual cementerio de La Arboleda. Asimismo, en el barrio de Castaños consta la existencia de otro calero a comienzos del siglo actual.</p>
<p>Determinados topónimos regateños, tales como Hornillo de la Masia, Hornillo de San Roque, sugieren ubicaciones de pretéritos hornos de calcinación.</p>
<p>Pero es al pie del macizo calizo de Tellitu-Peñas Blancas, donde la toponimia ofrece ejemplos más inequívocos. La zona más antigua del barrio de Tellitu se conoce con el nombre de Karasoker, compuesto de karasa (mina de cal) y oker (torcida, equivocada). El «terreno denominado Carasoquer», según una escritura de peritaje técnico municipal fechada en 1867, limita «al poniente con peñascal del pueblo». El escarpe rocoso situado un poco más arriba de Karasoker se llama actualmente Peña Roche, nombre al que se le ha atribuido arbitrariamente la etimología de Arriotxe (peña del buho). Pero en 1863, al efectuarse el deslinde del monte bortal llamado «Entre peñas de Tellitu», se fija el primer punto de referencia «en la cúspide y sobre la peña llamada Arroyeche». El significado de este topónimo es bastante transparente. Se trata de un compuesto de arroi=cantera, -del más usual arrobi- y de etxe=casa. Arroietxe=casa de la cantera.</p>
<p>Confirmando esta hipotética ubicación, en el propio Karasoker o algo más abajo existe un lugar denominado «pieza del Calero». Existió otro de éstos en la Peñorra, junto a la actual «casa del Portugués». Además, en Tellitu se tiene noticia de la ubicación de otros dos caleros más.</p>
<p>Cantera y caleros debieron ser de escasa entidad, puesto que no han dejado huella apreciable en el paisaje.</p>
<p>2.4.-Caminos y puentes</p>
<p>El Regato constituye, durante el transcurso de todos estos siglos, un pequeño núcleo de población mal comunicado con Amézaga-Retuerto, vía de acceso a la capitalidad de la anteiglesia y al Camino Real de Bilbao a Santander. Es más probable que, con anterioridad al siglo XVIII, los meandros del río debieran atravesarse por los vados, lo que conlleva la imposibilidad o gran dificultad para la utilización del carro, debiendo efectuarse el transporte a lomos de caballerías, medio de transporte habitual de la sendas mulateras periféricas.</p>
<p>Durante todo el siglo XIX se suceden incesantes reclamaciones de los vecinos para que el ayuntamiento proceda a la reparación, o reposición, de alguno o de todos los puentes escalonados a lo largo del Castaños y de los arroyos tributarios del mismo. La documentación cita los puentes de Bengolea, Urkullurreketa, Igulis, Anbia-Eskauriza y los dos de Urkullu. Las frecuentes avenidas de aguas deterioran los puentes e invaden los caminos, también interceptados coyunturalmente por el ferrocarril «Luchana Mining». Reclamaciones y disposiciones municipales al respecto se suceden en 1832, 1841, 1846, 1847, 1859, 1862, 1864, 1871, 1873, 1876, 1877, 1879 y 1881. En 1870, se afirma que «se halla el Barrio del Regato aislado sin que puedan pasar ni caballerías ni peatones a no ser por el agua y cuando se aumentan las aguas no hay paso alguno».</p>
<p>En 1878, la mejora del erario público de la anteiglesia en vías de industrialización, había permitido una reparación general o nueva construcción de cuatro puentes de madera en El Regato. Pero, todavía en 1891, el estado y la estrechez de los puentes impedían el tránsito de carros, imposibilitado frecuentemente también a través de los vados por las crecidas experimentadas por el río.</p>
<p>Es fácil suponer el efecto negativo de estas deficientes comunicaciones sobre la economía del valle, y en particular de su industria, como lo hace notar la reclamación de 1859. Este sería, sin duda, un factor coadyuvante en la temprana desaparición de las ferrerías de El Regato. Por el contrario, el impacto medioambiental derivado de la existencia de vías de comunicación se ve minimizado.</p>
<p>3.-De la industrialización a la Guerra Civil (1876-1936)</p>
<p>3.1.-Ampliación espacial del agrosistema</p>
<p>A lo largo de estos años, continúa produciéndose una ampliación espacial del agrosistema. Surgen nuevas explotaciones en las laderas, sobre antiguos seles y bordas: la Mirandilla, Salgeta, Traskilotxa, Burzako, etc¡ Este último lugar, en el límite de Barakaldo con San Salvador del Valle y Galdames, se convertirá en una barriada de cuatro casas hasta su desaparición, en 1955, debido a la plantación de pinos. Se intensifican y expanden los cultivos hortofrutícolas, para atender la demanda procedente de los cercanos núcleos urbanos creados por la industrialización. La vegetación natural experimenta un proceso de degradación, retrocediendo los bosquetes de frondosas y matorrales en beneficio de los pastizales.</p>
<p>3.2.-Explotación forestal</p>
<p>Gran parte del empobrecido monte público baracaldés apenas sirve de soporte a una vegetación arbustiva de argomas y brezo, cuya extracción y transporte -con fines de abonado agrícola- se lleva a cabo mediante carretas. El Catálogo de los Montes de Utilidad Pública de Vizcaya (1901), tan sólo cita el madroño (borto) en, Barakaldo, omitiendo otras especies -roble, castaño, encina-. Estos bortales, aún importantes, sirven de soporte a la actividad carbonera sometida a una creciente demanda, tanto para usos domésticos como industriales, puesto que las baterías de A.H.V. y de Echevarría utilizarán carbón vegetal al menos hasta 1915.</p>
<p>Durante los años que preceden a la Guerra Civil, numerosos obreros en paro someten a una explotación intensiva a los bortales sobre todo, a los más próximos al casco urbano (La Tejera, La Sieve, etc.), con objeto de abastecer de leña sus hogares y de comercializar el excedente obtenido. Una vez agotados estos bortales, extraen incluso las raíces.</p>
<p>La madera de roble es muy apreciada para traviesas de los ferrocarriles mineros y, en consecuencia, esta especie se ve sometida&#8217; a una intensa tala. Los casi 3.000 robles existentes entre El Cuadro y Castaños (Galdames), conocieron este destino. Por estos mismos años, la denominada «tinta del castaño» acaba con buena parte de estos árboles que, entremezclados con robles, poblaban la parte baja del valle y que no se replantan, ya que su fruto ha perdido el papel que desempeñó en la primitiva dieta campesina invernal.</p>
<p>El Ayuntamiento de Barakaldo será uno de los primeros en establecer un concierto con la Diputación para la plantación de pinus insignis, repoblaciones que principiaron a fines de 1917 y se prolongaron hasta 1920. La calidad de su fibra para pasta de papel y su utilización como apeas para otros usos, determinan su introducción masiva. La plantación de grandes superficies de pino se inicia por la Diputación en 1928, como forma de paliar el paro, en la zona de Peñas Negras. Diversos propietarios se irán sumando a esta actividad repobladora, introduciendo el pino en sus montes.</p>
<p>3.3. Actividades extractivas</p>
<p>3.3.1. Minas</p>
<p>El crecimiento de la producción de mineral de hierro vizcaíno estuvo estrechamente vinculado a las innovaciones técnicas -descubrimiento del Bessemer y a las necesidades de la siderurgia de Europa Occidental. La abolición de las últimas restricciones forales al término de la Guerra Carlista (1876), inclina definitivamente a la siderurgia británica a cubrir su déficit de mineral con importaciones de Bizkaia. Esto estimula la exportación y, posteriormente, las inversiones de las sociedades siderúrgicas de la Europa industrializada, que funda sus propias compañías mineras, tales como «Orconera Iron Ore», «Franco-Belge» o «Luchana Mining». La intensa explotación de la cuenca minera de Somorrostro determinó su declive a medio plazo.</p>
<p>El núcleo minero de El Regato o Arnabal, al S.O. de la gran mancha de Matamoros, se halla situado sobre bancos calizos intercalados en el cretácico inferior y otros sobre areniscas, cuya vena principal fue la hematites roja. Orográficamente, se escalona en las laderas que desde Argalario y Mendibil descienden hasta el fondo del valle recorrido por el arroyo Cuadro u Oiola. Las minas de mayor entidad fueron Las Julianas, en jurisdicción de Barakaldo, y sobre areniscas. También las de Paquitas, Manuelas y Lejana, en el contacto entre areniscas y calizas, ya en el Valle de Trapaga y Ortuella, a las que habría que añadir la Pikwick. En las laderas de Argalario se asentaban, asimismo, las minas Elvira, Aumenta e Impensada.</p>
<p>Por lo que respecta a Tellitu y al macizo kárstico de Peñas Blancas, allí se ubicaron las minas Figueras, Elena, Augusta y La Negra. Debajo del Apuko las de Teresa, Salvadora, Emilia y Llanillos. En las inmediaciones de Saratxo (Güeñes), las minas de las Teresas. Entre el Pantano Viejo y Castaños (Galdames), las de Polveros, Dificultosa y Gil Bias.</p>
<p>Las explotaciones y catas mineras fueron también abundantes en la zona de Sasiburu. Desde su cumbre hasta la presa del actual embalse de Sefanitro, se escalonaban las minas Paquita, Hormidas, Boni, Vicente, Berna, Bienvenida y la Concepción. Al otro lado de la carretera, sobre Mesperuza y Pasajes, son dignas de mención las minas de San Gregorio, San Pedro y Mingolea.</p>
<p>La calcinación del mineral se realizaba mediante hornos especiales, de los que la «Luchana Mining» tuvo establecidos tres en la mina Juliana y uno en La Paquita, del núcleo de El Regato. También, se aprovecharon mediante lavado los minerales procedentes de las escombreras de varias minas: Manuela, Plácido y Lejana.</p>
<p>Para alojar a la numerosa mano de obra empleada en las minas, se crearon nuevos poblados mineros. Gallarta y La Arboleda serán los dos de mayor entidad. En el valle de El Regato, se crean los de Arnabal, La Górriga (Lugorriaga) y las Barrietas (Olabarrieta).</p>
<p>Uno de los factores de mayor interés, por su gran impacto medioambiental, es que las explotaciones se realizaban fundamentalmente al aire libre o a cielo abierto, en forma de grandes canteras. Actualmente, agotados los yacimientos, queda una topografía atormentada. Las inmensas escombreras de esta zona suponen un elemento sobreañadido en la modificación o destrucción del paisaje. Sin embargo, subsisten algunos afloramientos calizos residuales de reducida extensión en Arnabal, pero de gran interés por su relieve kárstico, y el de Peñas Blancas permanece prácticamente intacto. Se añade a este interés el debido a la implantación de elementos de arqueología industrial: hornos de calcinación, lavaderos de mineral, planos inclinados y vestigios de poblados mineros que constituyen. Paradójicamente, un atractivo adicional.</p>
<p>3.3.2. Explotación de canteras y caleros</p>
<p>El rápido incremento de la población baracaldesa, iniciado con el despegue demográfico consecuencia de la revolución industrial, se traduce en la promoción de numerosas viviendas, construcción de nuevos viales o reparación de los ya existentes y, por consiguiente, en una creciente demanda de materiales de construcción.</p>
<p>Existe escasa información sobre la incidencia de la actividad extractiva en el medio físico del municipio, y menos aún por lo que concierne al valle de El Regato. A través de las actuaciones municipales, y hasta 1883, podemos constatar la existencia de varias canteras en este valle: La Reca, Uraga y Tellitu.</p>
<p>La secuencia cronológica de actuaciones se inicia en 1872, cuando Paulino Lecubarri solicita la saca de piedra en la cantera «de debajo de Uraga» próxima a la carretera, y el ayuntamiento se lo concede por término de un año, satisfaciendo renta de 160 reales.</p>
<p>También en 1872, Alejandro de Allende solicita al ayuntamiento «cantera en Tellitu». Se le concede sacar piedra durante dos años, abonando 300 reales, «sin que pueda perturbar á otro vecino sacar piedra para obra suya». Poco después, el concesionario alega que un vecino considera «que dicha cantera y terreno que ocupa son suyos». El ayuntamiento acuerda exigir a éste los correspondientes documentos de propiedad. Tras desestimar los documentos presentados por Leandro Moya, se acuerda ratificar el arriendo.</p>
<p>Poco después, este mismo año, comienza a extraer piedra de esta cantera Benjamin Smitt, contratista de las obras del ferrocarril de «Luchana Mining». Ante la protesta del arrendatario, el ayuntamiento «teniendo en cuenta que la cantera es del común y que se halla arrendada», acuerda que el alcalde inste al citado contratista para que interrumpa los trabajos extractivos.</p>
<p>Ya en 1873, Allende solicita que se le reintegren los 150 reales que entregó en depositaría por el arriendo. La corporación acuerda que se le devuelvan, «puesto que Alejandro Moya se ha hecho dueño de la referida cantera». Moya había arrendado la explotación de la cantera al contratista de «Luchana Mining», quien construyó un camino más amplio de acceso a Tellitu, apto para acarrear la piedra extraída mediante carros tirados por bueyes. Más tarde, Tomás Santurtún «Tomasillo» sacó piedra de esta misma cantera para la construcción de la carretera de El Regato.</p>
<p>En 1879, Serapio de Goicoechea solicita permiso para sacar piedra en la cantera llamada «La Reca», paraje situado al parecer junto a Oskari. Por las mismas fechas, Alejandro Allende pide al ayuntamiento que le devuelva 200 reales «por una cantera que arrendó a este Ayuntamiento en el punto de Tellitu».</p>
<p>A partir de este momento, se inicia una fuerte demanda extractiva con destino a la reparación de caminos vecinales. Se sacaron a subasta 1.000 m<sup>.3</sup> en 1880 y otros 400 m3  en 1883, procedentes de las canteras de Retuerto, Gastísolo, Landaburu y sieve de la Tegera, situada esta última en el umbral del valle y siendo las restantes externas al mismo. Sin embargo, parece más habitual la utilización de escoria de la factoría siderúrgica de «Ntra. Sra. del Carmen», detectable a partir de 1859.</p>
<p>Más recientemente, hacia 1927, se extrajo piedra arenisca de una pequeña cantera situada en el Tumbero de Sestrika, bajo Tellitu, así como otra de caliza en las inmediaciones del barrio.</p>
<p>La mayor accesibilidad del entorno más inmediato del casco urbano, origina una mayor presión extractiva sobre éste que sobre el valle de El Regato, al menos por lo que concierne a la industria de la construcción. La única excepción corresponde a 1872, cuando se construye el nuevo ferrocarril a las minas de El Regato.</p>
<p>En cuanto a las actividades industriales propiamente dichas, la única digna de mención es la siderúrgica. El proceso de obtención del hierro en los hornos altos exige la utilización de piedra caliza como fundente, pero ésta procede de otras zonas. En 1909, la fábrica de Barakaldo recibía la caliza del distrito de Gallarta, y la de Sestao utilizaba caliza procedente de Galdames y Ortuella.</p>
<p>En cuanto a la cal, su utilización primordial durante esta época es como material de construcción. Desaparecidos los caleros tradicionales, se creó uno en Bituritxa (Lutxana), junto a la vía de «Luchana Mining», ferrocarril que le abastecía de materia prima. Funcionó hasta la Guerra Civil.</p>
<p>3.4. Ferrocarriles mineros y caminos</p>
<p>En 1871 se constituyó la «The Luchana Mining Company», que construyó 12,23 kilómetros de vía férrea estrecha desde las minas de El Regato y del Cuadro hasta los muelles de Lutxana, inaugurada en 1877. El ferrocarril propiamente dicho, de unos 7 Kms., tenía su estación terminal sobre el núcleo de El Regato, lugar hasta el que descendía su plano inclinado para transporte de mineral, que llegaba hasta las inmediaciones de Peñas Negras. Las minas Figueras y Teresa enlazaban con este ferrocarril mediante sendos cables aéreos.</p>
<p>El impacto más notorio sobre el medio físico lo constituyeron las obras de explanación, terraplenado y construcción de la trinchera de la vía. La prepotencia del contratista concesionario de las obras le hizo interceptar caminos y servidumbres públicas a lo largo de todo su trazado, mediante el desvío de cursos de agua, la destrucción de trozos de camino o la obstrucción con materiales. Esta situación se inició en 1872, prolongándose durante años.</p>
<p>De esta forma, quedaron interceptados los siguientes caminos: de Amezaga a Urkullu; de Urkullurreketa a Mesperuza; Gorostiza-Mengolea-Barranco de Uraga; del Caleru a Kaparresa; de Eskauriza a Santa Lucía; de Eskauriza a Arnabal, Arestegi y barranco de Traskilotxa; de Urkullu a Poseta y Arestegi.</p>
<p>En 1879 aún no se había efectuado la rehabilitación de los caminos interceptados. En 1888, con motivo de obras de reparación, se vuelve a interceptar el camino del barranco de Mazerka, dejando incomunicadas todas las heredades situadas al norte de la vía.</p>
<p>3.5. La industria del agua</p>
<p>El proceso de industrialización y urbanización de Barakaldo genera una demanda de agua para nuevos usos. Fundamentalmente, como materia prima en la industria siderúrgica (procesos de enfriamiento) y minera (procesos de lavado). Asimismo, como bien de consumo directo para la alimentación y la sanidad pública y privada de la población.</p>
<p>Lo que era un recurso natural de propiedad común pasa a ser un bien producido, con un mercado que asigna los distintos usos en competencia. El agua se reconduce desde sus cauces naturales hasta los puntos de ubicación y usos, con la consiguiente alteración del volumen que de forma natural discurre por dichos cauces.</p>
<p>3.5.1. Captación de agua en Bengolea</p>
<p>La industria es pionera en este proceso de nuevas utilizaciones del agua, y su impacto se ejercerá fundamentalmente sobre el río Castaños o Regato durante esta primera época.</p>
<p>La sociedad «Ibarra y Compañía», propietaria de la fábrica «Ntra. Sra. del Carmen» -fundada en 1854- se convirtió en titular del aprovechamiento de las aguas de Mingolea y Regato y servidumbres de acueductos de conducción a la factoría, así como de los molinos Mingolea y Retuerto, adquiridos para compensar su pérdida de fuerza motriz a causa del nuevo uso.</p>
<p>En 1882, estos bienes son adquiridos por la sociedad «Altos Hornos y Fábricas de Hierro y Acero de Bilbao». En 1909 su sucesora, la sociedad «Altos Hornos de Vizcaya», verificaba la toma para abastecer la fábrica de Barakaldo en Bengolea, por medio de tres bombas de impulsión, que conducían el agua a través de tuberías de 4 Kms., de longitud. En 1895, esta toma ascendía a 28 l., de agua por segundo, de los 38 que el río llevaba en otoño. Los 10 l. restantes del cauce eran utilizados por los vecinos de las inmediaciones para el lavado de ropa en el río. Esta captación motivó la protesta de 300 vecinos en 1887.</p>
<p>3.5.2.-Embalse o «Pantano Viejo»</p>
<p>Pero la actuación decisiva es<em> </em>la del Pantano de El Regato, denominado actualmente «Pantano Viejo». En base al primer proyecto, de 1895, José de Echevarría y Rotaeche pretende construir dos presas en los arroyos de Castaños y Oiola, pronto reducidas a una sola en el primero de éstos, con objeto de abastecer los pueblos y fábricas de la Margen Izquierda. Se proyecta un volumen de agua embalsada de 560.000 m.<sup>3</sup> sobre una superficie de 50.200 m!, y una presa de 30 m. de altura.</p>
<p>El Ayuntamiento de Barakaldo se opone frontalmente al proyecto, y el vecindario aporta más de 600 firmas contra el mismo. Las obras proyectadas supondrían la privatización de un bien de utilidad pública, necesario para diversos usos (lavado de ropa, riego, pesca, etc) e innecesario para un abastecimiento doméstico ya satisfecho, dejando en el río un caudal de 20 I. por segundo.</p>
<p>Tras serias tensiones se llegó a un acuerdo, en virtud del cual el concesionario se obliga a ceder gratuitamente al Ayuntamiento de Barakaldo 12 I. de agua por segundo -que en 1905 eran sólo 9-, ya entregar en un depósito que éste construiría en Róntegui. Cede, asimismo, a la corporación municipal el molino de Aranguren por término de 99 años, mediante un canon simbólico. Este mismo año, el primitivo concesionario transfirió sus derechos a la compañía «Aguas de El Regato».</p>
<p>La presa se terminó en 1901, y el embalse pasó a propiedad de la Sociedad Altos Hornos de Vizcaya en 1902. Definitivamente, la altura de la presa será de 18 m., ocupando el embalse una superficie de 20.200 m.2, y con una capacidad para almacenar 150.000 m<sup>3</sup>. Su longitud es de 500 m., y su anchura máxima de 75 m.</p>
<p>Su impacto medioambiental, al menos por lo que concierne al paisaje, no es excesivamente negativo. En la actualidad constituye un eco sistema húmedo de interesante vegetación y fauna. Es una zona idónea para actividades de esparcimiento.</p>
<p>3.5.3. Captaciones para el abastecimiento urbano</p>
<p>En la cuenca alta del Oiola, y ya en 1899, el Ayuntamiento de San Salvador del Valle, efectuó la captación de los manantiales de Ubieta, el Acebo y el Cuadro, en jurisdicción de Galdames, para la traída de aguas al barrio de La Arboleda. Poco después, la compañía de Aguas del Regato y la Luchana Mining, compiten por el aprovechamiento de las aguas de Onorio, Peñalada, Candibal, Marchena y El Cuadro. La primera, pretendía desviarlas hacia el embalse de su propiedad, y la segunda, destinarlas al lavado de minerales. Varios vecinos protestan contra la privatización del agua precisa para abrevar sus ganados, para el regadío y para el lavado de ropa de Barakaldo y poblaciones limítrofes. Ortuella efectuará su toma de aguas en el manantial de Peñas Negras.</p>
<p>3.6. Contaminación del agua</p>
<p>Ya en esta época comienza a plantearse el problema de la contaminación de las aguas, derivada fundamentalmente del lavado de minerales. En 1899, el problema surge con la mina «Dificultosa». Además de los vertidos de lodo y residuos minerales, la incidencia de las escombreras de mineral introduce modificaciones en los cauces naturales de los arroyos. Con el fin de que los escombros de la mina «Polveros»» no afectasen a las aguas embalsadas en el Pantano Viejo, su concesionario obligó a los propietarios de aquélla a construir un túnel de piedra por el que, durante unos 150 metros, discurre el río Castaños en el barranco de Las Mazuqueras.</p>
<p>Los nuevos métodos de pesca, mediante la utilización de dinamita y de cal viva, producen un sensible descenso de la fauna piscícola, ya hacia 1883, por exterminio de gran cantidad de truchas.</p>
<p>4. Posguerra, desarrollo y crisis (1939-1986)</p>
<p>4.2. Industrialización agraria</p>
<p>Durante este período se produce un reajuste del espacio cultivado. Se abandona el cultivo de la vid y, paulatinamente, de los árboles frutales, en beneficio de pastizales y pinares que ven aumentar su superficie. La horticultura se afianza en el fondo del valle, así como en las laderas de La Dinamita y Espinueta, próximas a la aglomeración urbana e intensamente humanizadas.</p>
<p>Los cultivos bajo plástico de horticultura intensiva, que comenzaron a introducirse en el País Vasco hacia 1970, constituyen una innovación técnica de muy reciente implantación en el espacio agrario de El Regato. Se trata, por el momento, de actuaciones muy localizadas, con una superficie cubierta en torno a los 1.000 <em>ml. </em>Los seis invernaderos-túneles de Santa Lucía en la falda del Argalario, los dos existentes en Urkullu al final de la carretera provincial, el situado en la orilla derecha del embalse de Oiola, más los dos de la vega de Gorostiza dedicados a cultivos florísticos, son los únicos existentes en la actualidad.</p>
<p>Al impacto visual ejercido sobre el paisaje, hay que añadir las obras de captación y desvío de agua: para mantener irrigados estos cultivos industriales.</p>
<p>4.3.2. Explotación forestal, pistas e incendios</p>
<p>El período de autarquía económica inmediatamente posterior a la Guerra Civil, prolonga la utilización del carbón vegetal como combustible barato. Durante estos años, incluso llegó a utilizarse en los gasógenos como alternativa a la escasa gasolina. Los últimos carboneros prolongaron sus actividades hasta el umbral de la década desarrollista (1960). Aparte de algún otro ejemplo aislado en la zona baja del valle, el carboneo intensivo tuvo su último reducto en Castaños y Salgeta (Tellitu), cuyos carboneros abastecieron el consumo doméstico de Ciérvana, Gallarta, Triano, La Arboleda, El Regato y Burzeña. La materia prima se obtiene de los bortales, cuya extensión va quedando reducida a pequeñas extensiones: Tellitu-Peñas Blancas, barranco de Ansoleta, Las Mazuqueras, Agirza, etc.</p>
<p>A partir de 1937 comienza a recogerse el fruto de las primeras plantaciones de pino insignis. La rentabilidad de este árbol, tanto para su reducción a celulosa como para la industria de la construcción, hace que se repueblen con el mismo la mayor parte de los montes particulares, incluso los menos aptos. En El Regato se crean grandes masas forestales de insignis en la ladera N. de Apuko, NO. de Sasiburu, Santa Lucía, Orkon-Frados, Agirza-Eretza, zona de Cotarros y Alto de Galdames. En la zona de Saratxo-Castaños, la Papelera Española adquiere pinares a sus antiguos propietarios, con destino a su planta de Aranguren. También se crean repoblaciones de pino marítimo en la ladera N.E. de Sasiburu (Kukutxas), así como de eucaliptus en Kaparruza y La Arana, estas últimas, de pequeña extensión.</p>
<p>La mayor parte de los bosques de pino que rodean al Regato sufren periódicamente incendios, cuyas causas obedecen a la negligencia ya la intencionalidad. Recientemente, los incendios han devastado la ladera N. de Sasiburu, destruyendo pinares y eucaliptales, principalmente.</p>
<p>Las numerosas pistas forestales trazadas en estos bosques de pino sirven para esquilmar el monte, a la par que producen una mayor erosión del terreno. También constituyen una vía de penetración para los cazadores, así como un efecto visual desagradable.</p>
<p>La desaparición de especies autóctonas, con la plantación de estas especies de crecimiento más rápido y de mayor rentabilidad, se traduce en talas masivas a matarrasa que se suceden periódicamente, acabando con las especies arbustivas y los retoños del bosque original que resurgen bajo la cúpula de coníferas. Asimismo, favorecen la erosión y los desprendimientos «derruñadas», al dejar al descubierto la tierra en laderas con fuerte pendiente, lo que también conlleva un gran empobrecimiento del suelo por pérdida repentina de cobertura.</p>
<p>En las zonas altas de Argalario y Apuko existen numerosos brotes de roble, resto del antiguo bosque de frondosas que pobló estas laderas, y que son insuficientes para una repoblación espontánea. El pastoreo indiscriminado, que acaba con estos brotes, es otro de los factores que impide la repoblación de las zonas citadas.</p>
<p>4.3.-Canteras: Tellitu y otras.</p>
<p>Durante este período, y una vez superada la etapa de la autarquía económica, el país emprende un proceso sostenido de desarrollo. El vertiginoso crecimiento demográfico de Barakaldo y Margen Izquierda se traduce en una intensa demanda de materiales de construcción.</p>
<p>Cronológicamente, la primera cantera en explotación tuvo un reducido período de existencia, asociándose a la construcción de la presa del nuevo embalse de Sefanitro (1944-1947). Situada a unos 100 m. de la presa, junto a la carretera, y en dirección a El Regato, el impacto visual de esta antigua explotación es evidente, habiéndose perpetuado asimismo la denominación de «La Cantera», con la que hoy se conoce al lugar.</p>
<p>A corta distancia de ésta, unos 300 m., en dirección a El Regato, existió una pequeña cantera para la obtención de arenisca, situada entre la carretera y los caseríos de Uraga. Contó con una pequeña planta de trituración que, adquirida en 1961 por los propietarios de la cantera de Tellitu, se dedicó, fundamentalmente a partir de ese momento, a la trituración de materiales calizos procedentes de aquélla. La de Uraga prolongó su actividad durante algunos años más, abandonándose con anterioridad a 1970. El tipo de suelo ha permitido una rápida regeneración de la vegetación, que actualmente cubre las paredes del primitivo corte.</p>
<p>Hacia 1957, se pone en marcha la cantera de Tellitu, en el macizo kárstico de Peñas Blancas, cuyos trabajos se prolongarán hasta comienzos de los años 70. Su frente de explotación es de 50 m; de longitud por 30 m. de altura. Tras permanecer inactiva durante varios años, en 1975 la empresa da cuenta al ayuntamiento de Barakaldo de su propósito de reanudar las labores de la antigua explotación. De esta forma, da principio un prolongado contencioso, que aún no ha concluido, y del que resumiremos sus rasgos más significativos.</p>
<p>Es en abril de 1976 cuando la empresa «Hormigones Vascos», a la vista de la obsolescencia de las primitivas instalaciones, decide instalar una nueva planta, para lo que solicita licencia municipal. En aquel momento, aún no ha descendido la actividad de la industria de la construcción inmobiliaria, y se espera una fuerte demanda procedente de la construcción de los muelles y escolleras del Superpuerto.</p>
<p>A partir de ese momento, se inicia un movimiento de oposición popular a la cantera, y de defensa del entorno. La Asociación de Familias de El Regato pide la paralización de las obras en marzo de 1977, y con ella todas las de Barakaldo. Se realizan recogidas de firmas y asambleas, además de manifestaciones y excursiones colectivas que, partiendo de Barakaldo, acaban en asambleas al pie de la cantera. Esta movilización popular se prolongará durante los diez años siguientes.</p>
<p>El alcalde decreta la paralización de las obras, en enero de 1978, por carecer de licencia municipal, pero éstas prosiguen y la planta de trituración se termina hacia mayo de 1979. En agosto de 19781a empresa comunica que se han iniciado las obras de la carretera de acceso, desde Tellitu a Basatxu, cuya detención ordena la alcaldía en enero de 1979. Cantera y carretera se paralizan, pero una vez que las obras de construcción de la primera han finalizado.</p>
<p>Las AA.VV. solicitan, en julio de 1979, la demolición de la cantera y la restitución del entorno físico dañado por su construcción. La permanente municipal acuerda, en 1982, la denegación de licencia y consiguiente demolición de lo construido, hecho que no se llega a concretar. Sin embargo, ya pesar de que la mayoría se posiciona contra la cantera, los partidos que integran la corporación van a mantener a partir de aquí posiciones divergentes. PSOE, HB y EE, se posicionan en contra; PNV y CP, a favor. Los primeros, junto con otros partidos minoritarios, sindicatos, ecologistas, movimiento ciudadano y varios grupos culturales, constituyen una Coordinadora Anticantera.</p>
<p>A lo largo de estos años, las instalaciones sufrirán diversos atentados de bomba, reivindicados por ETA, el cuarto de los cuales se produce a finales de 1985, y que ocasionan daños de diversa consideración.</p>
<p>En las Normas Subsidiarias no se contiene prohibición expresa de la actividad en litigio, si bien en ellas se considera la zona de El Regato como de reserva absoluta y objeto de especial protección municipal en defensa de sus valores naturales y paisajísticos. Pero el Gobierno Vasco dictamina, en abril de 1985, que se modifiquen estas Normas para recoger la regulación del uso extractivo y el trazado de los accesos, solicitando una franja de protección paisajística que «suavice el impacto de la actividad extractiva» de la cantera. Poco después, el Ayuntamiento interpone recurso contencioso-administrativo contra esta resolución.</p>
<p>Canteras Basurto, que adquirió 100.000 m.<sup>2</sup>, de la Peña de Tellitu en 1974, indica en julio de 1985 que seguirá los pasos de Hormigones Vascos, en caso de prosperar la resolución.</p>
<p>Otro hito legal es la decisión de la Audiencia Territorial de Bilbao (30-XII-1985) considerando concedida la licencia «por silencio administrativo», decisión recurrida ante el Tribunal Supremo por el Ayuntamiento de Barakaldo (1986). En fecha reciente (24-II-1987), este alto tribunal emitió su sentencia, en la que se considera que Hormigones Vascos no poseía licencia para la construcción de la cantera.</p>
<p>A lo largo de 1986, la Coordinadora Anticantera recaba apoyo de la Comisión de Cooperación con la UNESCO. Los hosteleros de El Regato se posicionan en contra de la cantera, que lesiona el atractivo turístico del valle.</p>
<p>La capacidad de producción de esta cantera es de 720.000 tm/año -3000 diarias-, y la cifra de camiones necesaria para la evacuación de sus productos se calcula en unos 200 diarios. A este ritmo de explotación, la vida activa de la cantera se prolongaría durante 36 años. Las reservas de caliza estimadas ascienden a 27.046.845 t. (10.017.350 m.<sup>3</sup>, sobre una superficie de 55.050 m<sup>2</sup> (ENADIMSA, 1985, 33).</p>
<p>Los impactos de la actividad extractiva proyectada sobre el medio físico, plantean la casuística habitual de este tipo de explotación: emisión de polvo, peligro de voladuras, efectos contaminantes de los acuíferos cercanos, emisión de ruidos e intenso tráfico.</p>
<p>La cantera implica la destrucción parcial del karst de Peñas Blancas, afectando directamente a una superficie en planta de 14 Has., y el previsible deterioro del resto, con toda su riqueza de recursos naturales y culturales: cuevas y yacimientos paleontológicos, red hídrica del macizo, etc. Elimina uno de los ecosistemas mejor conservados del municipio, constituido por sendos bosques de encina y borto (madroño), y otro mixto de roble y castaño en las proximidades del macizo, además de otras doscientas especies vegetales. Con las cuevas desaparecería la única escuela de espeleología de la Margen Izquierda.</p>
<p>Pero el impacto de la cantera proyectada en Tellitu desborda el carácter de una actuación puntual y localizada. Las actividades de transporte, asociadas a la extracción de piedra descartan como zona de esparcimiento el amplio espacio comprendido entre Basatxu y el Apuko, a lo largo de la carretera de acceso. Legitima actuaciones análogas, o de otra índole lesiva, incompatibles con la protección de los recursos naturales. En suma, pone en entredicho la calificación de El Regato como espacio natural a proteger, e hipoteca su utilización como espacio de ocio.</p>
<p>4.4. Carreteras y grandes caminos</p>
<p>Si durante la época preindustrial, e incluso durante las primeras etapas de la industrialización, el valle de El Regato sufrió un déficit estructural de accesos viarios, ahora la situación se invierte, debido a los nuevos usos del suelo.</p>
<p>La carretera provincial de Retuerto a El Regato es el eje vi ario del valle, al menos por lo que respecta a la zona de jurisdicción baracaldesa. Una serie de pequeños ramales asfaltados u hormigonados comunican ésta con las barriadas ubicadas en las laderas: Mesperuza y Tellitu. A Santa Lucía y La Mirandilla se accede mediante un ramal, también asfaltado, de la carretera que conecta con la provincial en Argalario.</p>
<p>Otra serie de carreteras o caminos constituyen accesos a las obras de ingeniería ubicadas en el valle: sifones de El Regato -desde Zabalenkanpa/Sobrecampa y Basatxu-, embalse del Cuadro u Oiola, embalse de A.H.V. (Pantano Viejo). Un tercer grupo lo constituyen los grandes caminos de uso forestal: del Cuadro, del embalse de Sefanitro, de El Regato a Mina Polveros, así como el de Luchana Mining sobre el tendido de la antigua vía. La carretera de la Dinamita y ladera de Gorostiza, constituye una penetración lateral en la zona baja del valle.</p>
<p>A todos estos viales es preciso añadir la pista de acceso a la cantera de Tellitu, construida sin permiso en 1978, que pone en comunicación a ésta con el camino del sifón de Basatxu. Tiene 2.275 m. de longitud, encontrándose su trazado sin concluir, y se utiliza como acceso a los cultivos y prados de la zona.</p>
<p>Este subsistema viario totaliza una longitud de unos 27 Km., para una superficie de 12 km<sup>2</sup> La relación incluye el total de grandes viales existentes, al que habría que sumar numerosas pistas forestales, como las existentes en la ladera. N. de Sasiburu, Orkon y Burzako, además de un sinnúmero de caminos y sendas.</p>
<p>Ya en las jurisdicciones vecinas, la carretera de mayor importancia es la que comunica Zaramillo con Castaños, a través de Saratxo, que penetra en el valle por el corral de Vacuna. El tramo a partir de este último barrio es de reciente construcción, y su longitud aproximada desde Vacuna es de 1.500 m. A partir de esta carretera, toda una red de pistas forestales conecta con Burzako y Peñas Negras, a través de las laderas de Eretza, Ganeran y Pico Mayor. Un último eje de viales recorre la crestería de los Montes de Triano, entre Peñas Negras y Mendibil, dando acceso a las barriadas de La Górriga y Las Barrietas. Los accesos a esta red de caminos se efectúan a través de las carreteras que de La Arboleda conducen hasta Pefias Negras y el cementerio.</p>
<p>Los impactos generados por estas carreteras son diversos. En primer lugar sobre el paisaje, con la creación de importantes taludes y desmontes, desviaciones de arroyos, etc., que constituyen importantes agresiones a la naturaleza. Pero, además, posibilitan el acceso del tráfico rodado, y con él de actuaciones destructoras o contaminantes: vertederos incontrolados, lavado de coches, caza, etc.</p>
<p>El trazado de las pistas ha lesionado seriamente el patrimonio arqueológico, destruyendo monumentos megalíticos como el crónlech de Kanpazaulo y ruinas de ferrerías. La de la cantera de Tellítu deteriora como zona de esparcimiento el amplio espacio comprendido entre Basatxu y Apuko, ya que la puesta en funcionamiento de aquélla ocasionaría un denso y ruidoso tráfico de grandes camiones. (ENADIMSA, 1985, 53-55).</p>
<p>4.5. La industria del agua</p>
<p>La modificación del medio ambiente que van a producir las grandes obras públicas para abastecimiento de aguas durante este período es permanente, ejerciéndose de forma preferente sobre el paisaje, porque el principal impacto se ejerce por su vulnerabilidad visual, como en el caso de las tuberías de conducción de aguas, grandes depósitos y presas de los embalses. Estos últimos, que anegan suelo agrícola y reducen el caudal del Castaños a límites bajo mínimos, son lo que confieren una gran singularidad al área, puesto que crean un biotopo de interés que no existía con anterioridad.</p>
<p>4.5.1. Embalse de Sefanitro</p>
<p>Su construcción se inició en 1944, paralelamente a la de la empresa propietaria, ubicada en el barrio de Bituritxa (Lutxana), siendo concluida en 1947.</p>
<p>La altitud de su presa es de 20 m., y la anchura de la misma 23 m., siendo su capacidad de embalse de 1.250.000 m3. La longitud del embalse es de 2.200 m., y su anchura máxima 235 m.</p>
<p>El impacto ambiental de este embalse fue decisivo, modificando buena parte del fondo del valle. Anegó el pequeño barrio de Aranguren, integrado por cuatro edificios habitados, entre los que se encontraba la casa solar con el molino-ferrería y, además, la ermita de la Concepción. Desaparece suelo destinado a usos agrarios. La primitiva carretera, cubierta por las aguas embalsadas, es sustituida por otra nueva, cuyo trazado aprovecha parcialmente el del antiguo ferrocarril de Luchana Mining. Su construcción, y posterior ampliación, se efectuó destruyendo las ruinas de La Fandería, situadas en las inmediaciones del núcleo de El Regato. A partir de la puesta en funcionamiento del embalse, el caudal del curso inferior del río Castaños se reduce a una cantidad ínfima, siendo prácticamente inexistente durante las épocas de estiaje. La comunicación entre las laderas de Argalario y Sasiburu se interrumpe, puesto que todos los caminos de servidumbre son interceptados por el embalse.</p>
<p>4.5.2. Embalse del Oiola</p>
<p>El vertiginoso crecimiento demográfico de Barakaldo durante el tránsito de los 50 a los 60 implica, entre otras cosas, una notoria insuficiencia del abastecimiento público de aguas. Para hacer frente a esta necesidad, el Ayuntamiento emprende la construcción de sendos embalses en Artiba (Alonsotegi) y en El Regato-Arnabal paraje de Oiolaen jurisdicción del Valle de Trápaga.</p>
<p>Las obras de este último se emprenden en 1958, y su puesta en servicio data de 1964. La altura de su presa es de 42,6 m., su capacidad de embalse es de 875.000 m3., con una cuenca de captación de 6,4 Km2.</p>
<p>Al impacto del propio embalse, es preciso añadir el de la carretera de acceso, construida en parte sobre la antigua vía y plano inclinado del ferrocarril de Luchana Mining. También el depósito de las Campillas, al otro extremo del valle -sobre Bengolea y Retuerto- y la tubería desde el pie de la presa hasta este depósito regulador, con una longitud de 7.611,70 m.</p>
<p>Con anterioridad a la construcción del embalse, Barakaldo ya se abastecía de aguas procedentes de los manantiales de «El Cuadro» o Loyola. En 1945 se llevó a efecto la captación en El Regato del manantial denominado «Tellitu».</p>
<p>4.5.4. Conducción de aguas del Consorcio</p>
<p>El Consorcio de Aguas del Gran Bilbao construyó, en 1968, una tran tubería para el abastecimiento de los municipios integrados en el mismo, procedente de los embalses del Zadorra (Alava). Durante parte de su trazado por el valle de El Regato, esta tubería va al descubierto entre los sifones de Oskariz y la Mota, unos 600 m., entre dos laderas de fuerte pendiente, con gran impacto visual. El resto del trazado, desde el sifón de La Mota a Zabalenkanpa/Sobrecampa en dirección a los depósitos del Consorcio en Agirre, se halla cubierto por una carretera as faltada de acceso al sifón. También desde los depósitos del collado de Basatxu -13.000 m3- hasta el otro sifón se construyó una pista de 600 m. de longitud, con la que enlaza actualmente la de acceso a la cantera de Tellitu.</p>
<p>Al impacto visual de la tubería, es preciso añadir el inducido por las pistas de los sifones. En el de La Mota se han creado vertederos incontrolados y zonas de lavado de vehículos en el barranco de Pasajes. Las del sifón de Basatxu y la cantera se han convertido en un acceso a las laderas de Sasiburu, utilizadas preferentemente por excursionistas y paseantes del barrio de Cruces.</p>
<p>Por esta misma época, AHV construyó otra tubería a partir de su embalse, con tramos elevados de acueducto.</p>
<p>4.6.Otras obras de ingeniería</p>
<p>4.6.1.Tendidos eléctricos de alta tensión</p>
<p>Son tres que, procedentes de la subestación transformadora de La Cuadra, van hasta la de Urioste. Atraviesan el valle de El Regato desde Saratxo y Vacuna hasta Bitarratxo y Mendibil. Fueron tendidos a finales de la década de los 60 o principios de los 70. Otras dos más cruzan la zona baja del valle, de La Dinamita a Espinueta, sobre el Polideportivo de Gorostiza.</p>
<p>Su impacto sobre el paisaje es fundamentalmente visual. Pero, en su día exigió el trazado de varias pistas lineales, cuyas huellas aún son visibles sobre el paisaje.</p>
<p>4.6.2.Gasoducto</p>
<p>Su trazado cruza la zona baja de El Regato (Gorostiza), procedente de la cumbre de Arroletza o Kanpitxu hasta Ureta, en el fondo del valle, para desde allí ascender hasta la loma de Espinueta, desde donde desciende a Retuerto.</p>
<p>Para tender esta tubería de «Gas de Euskadi» en 1985, se excavó una gran trinchera, posteriormente cubierta, y cuyo impacto visual sobre el paisaje aún es evidente.</p>
<p>4.7. Vertederos</p>
<p>Son otro de los grandes peligros que amenazan a la zona. En ésta, existen por lo menos tres vertederos de importantes dimensiones, siendo el más importante el que está situado encima del Colegio &#8220;El Regato&#8221;, en los parajes denominados Olarte y Modorreta. Este vertedero constituye una importante amenaza por su rápido crecimiento -se trata de vertidos a gran escala- así como por su potencial contaminante y destructor del paisaje, habiendo producido en 1985 un incendio que devastó las laderas de Santa Lucía. Le sigue en orden de importancia el vertedero ubicado entre el camino del Cuadro y el de Luchana Mining, sobre el núcleo de El Regato.</p>
<p>Además de estas acumulaciones concretas, por vertidos sistemáticos, los vertidos esporádicos ocupan también un volumen apreciable, pero más disperso. Se acumulan preferentemente en las orillas de las carreteras y de caminos por los que penetran vehículos de transporte, aumentando considerablemente durante los fines de semana. El vertedero de la presa del embalse de Sefanitro, así como el del barranco de Pasajes, constituyen dos ejemplos significativos, que se asocian a sendas zonas de lavado y limpieza de turismos. En este último se han depositado, además, restos de amianto y fibra de vidrio, así como muebles y otros objetos inútiles por su estado. En fecha reciente (5-111-1987), el Ayuntamiento de Barakaldo decidió prohibir el depósito de escombros en Pasajes.</p>
<p>4.8. Contaminación del aire y del agua</p>
<p>Carecemos de datos fidedignos al respecto, por la ausencia de mediciones fiables y sistemáticas. Sin embargo, y dados los altos índices de contaminación del aire en zonas urbanas muy próximas -Cruces, Retuerto- es presumible que los existentes en Gorostiza no deben ser muy inferiores. En cuanto a la contaminación del agua, no tiene demasiada relevancia, al no destinarse al consumo humano. Se observan vertidos sólidos en el río Castaños a su paso por el núcleo de El Regato, e incluso en la laguna de la Pozorra, ubicada a 359 m. de altitud, adonde son transportados de forma peatonal.</p>
<p>La fauna piscícola -truchas, cangrejos, etc se ha reducido considerablemente por la excesiva depredación a la que se ve sometida.</p>
<p>4.9. Varios</p>
<p>En este epígrafe puede citarse la estación repetidora y edificio anexo que, como enlace de transmisiones de la Policía Municipal, se ha construido en la cumbre del Argalario. Resulta de gran impacto, por la vulnerabilidad visual de la zona.</p>
<p>4.10. Equipamientos y servicios</p>
<p>Los equipamientos educativos, al margen del tradicional colegio público situado en la plaza de Anbia, se reducen al Colegio privado «El Regato», cooperativa de enseñanza de Barakaldo y sus proximidades. Este centro, inaugurado en 1971, está situado en Olarte, junto a la carretera provincial. Su impacto actúa en detrimento de la calidad paisajística de todo el valle, puesto que su cuenca visual comprende buena parte de las laderas de Sasiburu y de La Mota.</p>
<p>En el monte Dinamita o Tejera se emplaza el Instituto de Higiene y Seguridad en el Trabajo, ya en el límite entre el valle y el barrio de Cruces.</p>
<p>En la zona baja del valle se ubica el Complejo Polideportivo de Gorostiza, cuya puesta en servicio data de 1974, e integrado por instalaciones cubiertas y al aire libre. Contiguo al mismo se encuentra el Parque de Tellaetxe. Este último, de propiedad municipal, es una zona ajardinada de 168.405 m.2 donde se desarrollan actividades espontáneas de esparcimiento, así como las programadas por el Servicio de Juventud y Tiempo Libre del Ayuntamiento.</p>
<p>Con objeto de proporcionar espacio suficiente al Complejo Polideportivo, fue necesaria la desviación y canalización del río Castaños, convertido en un colector de hormigón a su paso por las instalaciones, destruyéndose la presa de Bengolea y la arboleda allí existente. Existe la posibilidad de que su futura ampliación se oriente hacia la vega de Gorostiza.</p>
<p>El importante contingente de usuarios que se desplaza diariamente a este servicio -a pie, en autobús o en coche-, ejerce un serio impacto de compactación del suelo y destrucción de la vegetación sobre el entorno más próximo, además de un efecto multiplicador de los visitantes del resto de valle. La afluencia de visitantes experimenta un notorio crecimiento durante la estación estival.</p>
<p>Otro equipamiento terciario fue el Campo de Tiro, situado sobre el núcleo urbano de El Regato, para cuya construcción fue necesario explanar y rellenar la vaguada del arroyo Mazorreka. Además de este impacto físico, produjo una sensible contaminación por ruido. En la actualidad se encuentra abandonado.</p>
<p>Recientemente, en 1986, la Diputación ha emprendido la construcción de un refugio de montaña en las inmediaciones del Eretza. Las obras de la nueva pista de acceso han destruido el crónlech de Kanpazaulo.</p>
<p>Otro tipo de servicios, los de esparcimiento y hostelería, se concentran en el núcleo de El Regato, con la única salvedad de los merenderos y «carrejo» de Ureta-Gorostiza. Un primer impacto lo constituyen los edificios donde se asientan, dos de ellos de moderna construcción. Es de mucha mayor trascendencia el elevado número de usuarios atraídos por estos servicios, considerable a diario y mucho más numeroso durante los fines de semana, y cuyo medio de transporte preferente es el automóvil.</p>
<p>4.11. Actividades de esparcimiento</p>
<p>Ubicado a escasos kilómetros del casco urbano baracaldés, el valle de El Regato constituye, desde hace muchos años, un área de vocación recreacional, un espacio del ocio frecuentado por los habitantes de Barakaldo. El curso del Castafios, la pesca, las masas forestales y el singular paisaje constituyen factores de atracción, facilitada por la accesibilidad de este espacio. Los embalses, en especial el de Sefanitro, dotan de alicientes adicionales a la zona.</p>
<p>Sin embargo, inmediatamente antes y después de la Guerra Civil, existen serias limitaciones a la demanda de actividades recreacionales. La primera de ellas, es el escaso tiempo libre de la población industrial. Otra, no menos importante, es que los desplazamientos deben realizarse a pie o en bicicleta, por la escasa difusión del automóvil privado. Por otra parte, el obrero-agricultor de la periferia del casco urbano aún no está definitivamente alienado de la naturaleza, y su relación con ésta se expresa en términos utilitarios y no recreativos. Esta misma periferia u orla rural constituye un espacio alternativo más próximo para la práctica del paseo. Tan sólo minorías muy concretas, como algunos colectivos libertarios de Barakaldo, utilizan preferentemente la zona baja del valle para la práctica del naturismo (nudismo). Su utilización como espacio de ocio, y la práctica de actividades físicas de esparcimiento tan sólo se hará extensiva a grandes masas de población en etapas más recientes .</p>
<p>Durante la década de los 50 y buena parte de los 60, la actividad de esparcimiento más frecuente es el paseo por la carretera y orillas del embalse, así como a puntos muy concretos de la zona baja: campa de la Arboleda (Bengolea), fuentes de la Salud y de Bilgarriz. Otros paseantes, a través de Basatxu, alcanzan el refugio del «Tostadero» y «Las Duchas», atraídos por los alicientes del agua y de la insolación estival. Se practica, como durante la preguerra, el picnic familiar en las riberas del Castaños. El Pantano Viejo es un punto mucho menos concurrido, por la mayor distancia existente.</p>
<p>Existen otras ocasiones recurrentes o esporádicas de esparcimiento que, aunque de periodicidad anual, son significativas por el gran número de participantes. Se trata de las festividades: San Roque, en El Regato, y Santa Lucía, en la ermita de su nombre y campa de Bengolea, desaparecida esta última en 1941 y recuperada en 1986. Durante la primera de ellas, los miles de baracaldeses asistentes -se llegó a hablar de 30.000 hacia 1962 se diseminan por las campas y laderas para comer en grupos familiares o amicales. Ese día, El Regato queda convertido en un vertedero, y la vegetación sufre serios quebrantos. Años más tarde, la difusión de los desplazamientos vacacionales, así como la transformación general del estilo de vida, restan asistencia a la festividad. También diversas entidades, tales como colegios y cooperativas de consumo, organizan periódicamente excursiones por el valle.</p>
<p>Otra actividad es el paseo o excursión por monte. Se trata de una práctica no vinculada al ocio de grandes masas, pero sí de una minoría muy significativa. La ruta más concurrida es la que por Basatxu y «carretera» de los Galdameses se dirige a Peñas Blancas, con extensiones a las cumbres de Arroletza y Apuko, prolongada por los más decididos hasta la cumbre del Eretza. Los propios baracaldeses pero, sobre todo, los vecinos de la Zona Minero-Fabril, acceden a los montes de Triano a través de La Arboleda.</p>
<p>El desarrollo económico va a someter a El Regato a una excesiva presión de usos recreativos. Pueden apuntarse diversos factores, que explican este crecimiento de la demanda:</p>
<p>a) El incremento de la población de Barakaldo. La Anteiglesia, que en 1950 tenía 42.240 habitantes, alcanza 77.802 en 1960, y 108.757 en 1970. Se trata de una población joven, puesto que buena parte del incremento se debe al aporte inmigratorio de población en edad activa.</p>
<p>b) El incremento de la esperanza de vida, y con él una mayor participación del sector de población con más tiempo libre disponible: la tercera edad. Siempre a partir del establecimiento de la jubilación obligatoria y anticipada.</p>
<p>c) La ampliación del tiempo libre, con la progresiva configuración del fin de semana.</p>
<p>d) Recientemente, el rápido incremento de la tasa de paro, especialmente acusada en Barakaldo, habiéndose convertido El Regato en el punto preferente de disfrute de un tiempo libre forzoso.</p>
<p>e) La progresiva motorización, o difusión del vehículo privado, entre la población de todos los estratos sociales, que pone al alcance espacios de más difícil acceso para el desplazamiento a pie.</p>
<p>f) La creación de servicios y equipamientos en El Regato, fundamentalmente de los servicios de hostelería (restaurantes, discotecas) y del Complejo Polideportivo de Gorostiza.</p>
<p>g) Urbanización de espacios recreacionales alternativos. La urbanización de los barrios periféricos de Barakaldo elimina los usos recreativos de diferentes espacios, focalizando la distribución espacial de la demanda de esparcimiento en El Regato.</p>
<p>h) El profundo cambio en el estilo de vida de la mujer. Las mujeres de mediana edad se juntan en cuadrillas para pasear en ámbitos rurales y de monte, actividad privativa del sexo masculino con anterioridad.</p>
<p>i) El prestigio y la progresiva generalización de actividades físicas de esparcimiento al aire libre: jogging, montañismo, espeleología, etc.</p>
<p>j) Conversión de El Regato en un espacio simbólico para el baracaldés alienado de sus raíces, que difícilmente se reconoce en la nueva aglomeración urbana. Se acude a El Regato en un gesto simbólico de contacto con las señas de identidad. Allí se producen periódicos reencuentros, con pretexto comensalístico, de la familia extensa, del antiguo grupo amical dispersado, se celebran ritos de paso (comuniones, bodas, etc. )</p>
<p>Todos estos factores contribuyen a crear una presión excesiva de visitantes. Actualmente es mucho mayor que antaño el número de quienes practican el paseo a lo largo de las carreteras, así como la marcha o excursión por el monte. Pero, más numeroso aún que estos tipos de excursionistas, es el colectivo de visitantes más sedentarios que se desplazan en coche hasta El Regato y otros puntos (Polideportivo, Parque de Tellaetxe, Basatxu, Argalario ), e incluso a pie a los más próximos de éstos a Barakaldo, para quedarse en sus inmediaciones practicando muy diversas modalidades de esparcimiento: picnic, pesca, chiquiteo, gastronomía, etc. El flujo de visitantes, sostenido durante todos los días del año, se intensifica notablemente durante los fines de semana y de la estación estival.</p>
<p>El número de vehículos que accede al núcleo de El Regato durante un fin de semana ha sido calculado, por la Policía Municipal, en 600 en invierno, 1.550 en primavera y 1.710 en verano. Esto supone que, tan sólo durante sábados y domingos, acuden 73.580 vehículos anuales, con unas 183.950 personas/año. A éstas, hay que sumar los visitantes y/o usuarios del Polideportivo de Gorostiza y Parque de Tellaetxe. Los 700 vehículos aparcados junto a estas instalaciones en fin de semana de verano, más los 300 en fin de semana de invierno, transportan un total de 65.000 visitantes por año. El transporte colectivo en autobús aproxima a El Regato y Gorostiza un número de viajeros difícil de precisar, puesto que la empresa no individualiza los datos de estas paradas pero que, una vez deducidos del total -136.912- los correspondientes a Retuerto, pueden evaluarse entre 50.000 y 100.000 por año. El total anual de visitantes de Gorostiza y El Regato, transportados por automoción en fines de semana, estaría comprendido entre 298.950 y 348.950 personas. No se incluyen en esta cifra el contingente de visitantes que accede a estos dos núcleos a pie, muy numeroso dada su proximidad a la aglomeración urbana. Tampoco los visitantes de días laborables, ni los que penetran en el valle a través de otras rutas de acceso.</p>
<p>Otro tanto puede afirmarse del acceso a los Montes de Triano a través de La Arboleda. La mayor parte de los visitantes llega hasta Peñas Negras en coche, y practica el picnic u otras actividades de esparcimiento en sus inmediaciones. Los excursionistas o «montañeros» se aventuran más allá en busca de las cumbres próximas. La reciente prolongación de la carretera Zaramillo-Saratxo hasta Castaños, crea una nueva vía de penetración lateral en el valle, utilizada preferentemente por cazadores y montañeros. La carretera de Argalario permite el acceso de vehículos al collado de este monte, donde existe una zona de aparcamiento.</p>
<p>No existen cifras, siquiera aproximativas, que permitan evaluar el número de visitantes que acceden al valle a través de estas otras rutas, ni tampoco de otras laterales -carreteras de Basatxu y Argalario-. Una estimación, muy aventurada, permitiría evaluar la cifra total de visitantes del valle en una magnitud no inferior a las 700.000 personas por año.</p>
<p>Estas zonas actúan como compartimentos estancos, sin que se produzca un transvase notorio de visitantes entre las cuatro vías de acceso. Tan sólo los montañeros efectúan marchas a pie cruzando varios sectores.</p>
<p>El valle de El Regato soporta una excesiva presión de su utilización para el recreo, que desborda la capacidad de acogida del territorio, tanto por el número de visitantes como por la degradación ambiental que éstos generan. El Regato recibe visitantes de forma sostenida durante todo el año, la cual hace casi imposible la propia regeneración ecológica. Basuras transportadas en vehículos o de forma peatonal, compactación de los suelos más frecuentados, esquilmación de determinadas especies arbustivas (acebo, avellano, etc.), contaminación atmosférica, de aguas y acústica, etc. La capacidad perceptual y física de utilización resulta desbordada en puntos como el núcleo de El Regato, proximidades del Polideportivo o Peñas Negras, ante el ingente número de personas, coches y actividades.</p>
<p>III. ESPACIO NATURAL y PATRIMONIO SIMBÓLICO: MITOS y LEYENDAS</p>
<p>1. Introducción</p>
<p>El corpus de mitos y narraciones legendarias del valle de El Regato, apunta hacia una conciencia ecológica del entorno, de cómo el grupo humano de la sociedad tradicional vivía su relación con el medio geográfico. No encontramos aquí una estructura hierofánica, de mediación entre el hombre y lo sagrado, de carácter propiamente mí tico. Pero sí leyendas en las que aparecen númenes -«enemiguillos», brujas y otros asociados al medio natural -montes, cuevas- y a las actuaciones humanas sobre el mismo -canteras, minas-. A los propios minerales se les atribuye idéntico poder generador que a la Tierra. El referente espacial de muchas de estas narraciones es Tellitu y el vecino macizo kárstico. No podía ser de otra forma, en un espacio que cuenta con varias estructuras de mediación arquetípicas: piedras, cuevas y cumbres. La tradición oral, el patrimonio simbólico del grupo humano que puebla El Regato, hace de esta zona un espacio significante.</p>
<p><em>2. </em>Creencias litio-minerológicas</p>
<p>En la mitología lítica existe un grupo de creencias sobre la generación y «maduración» de las piedras y los minerales en las entrañas de la Madre Tierra, de cuya sacralidad participan las sustancias minerales. Esta idea, presente en muy distintos ámbitos culturales, no es patrimonio exclusivo de la mentalidad popular, sino que la sustentaron autores como Plinio y Estrabón,y se mantendría durante largo tiempo presente en las especulaciones mineralógicas de autores occidentales. Bowles atribuye esta creencia, que parece compartir, a nuestros mineros de Triano, cuando afirma «que se hallan fragmentos de picos, azadas, y otras herramientas en algunas partes que fueron cavadas muchos siglos hace, y que después han vuelto a llenarse de mineral: por cuya causa deben ser creídos dichos trabajadores cuando afirman que la mina crece».</p>
<p>3. Geografía mítico-legendaria</p>
<p>Los referentes geográficos de leyendas y creencias conforman una verdadera geografía mágica &#8216;de El Regato. La ubicación de akelarres o apariciones de brujas es el tipo de referente más significativo. La irrupción de lo sobrenatural en el espacio de la cotidianeidad se produce a través de puntos de contacto entre ambos planos, perfectamente ubicados. Las brujas actúan, «se aparecen» preferentemente en la campa de Basatxu, barranco de Ijauji o de las Brujas y fuente del mismo nombre, fuente de Iguliz, Retosarta, Polveros, Lugorriaga, Tellitu y Peñas Blancas.</p>
<p>En cambio, las actuaciones de otros seres mi ticos: enemiguillos, diablos, etc., o carecen de concreción espacial, o ésta desempeña un papel accesorio en el relato.</p>
<p>4. Personajes míticos y medio natural</p>
<p>Los enemiguillos, seres minúsculos -denominados en euskera prakagorriak o familerijak- realizan incesantemente las labores que les pida su poseedor. En el corpus de pretéritas creencias regateñas, se les atribuye forma de minúsculos insectos u hombrecillos vestidos de rojo, contenidos en un alfiletero. Se cogen en el monte en días determinados, como la noche de San Juan, en un barranco en el cual no se oigan las campanas.</p>
<p>Se asocian a distintos trabajos agrarios o extractivos. Así, por ejemplo, se habla del vecino a quien cortaron al instante todo un bortal en Frados para la fabricación de carbón vegetal, o aquel otro a quien realizaron de noche el trabajo que él no había efectuado de día en la cantera (mina) de Las Julianas.</p>
<p>La zona Tellitu-Peñas Blancas es un enclave privilegiado para las manifestaciones de lo sobrenatural. Extraños animales aparecen de improviso en Calzadilla, O se transforman ante la mirada atónita de los testigos. El diablo se aparece a los carboneros durante la elaboración de las hoyas.</p>
<p>Las brujas desempeñan un papel primordial en este macizo kárstico, junto al que tienen lugar sus akelarres. En cierta ocasión -hacia 1875arrebatan a un vecino con su mulo, le llevan volando y le dejan caer sobre Peña Roche (Arroietxe). Una bruja se aparece a la entrada de la cueva de los Tabaqueros, peinando sus cabellos con un peine de oro. Análogas moradas y ocupaciones se atribuyen en otras zonas del país a las lamias, e incluso al numen Mari, apareciendo también la bruja en cuanto genio y no persona concreta en otras áreas.</p>
<p>III.RECURSOS NATURALES, ESPACIALES E HISTÓRICO-ARTISTICOS. PROPUESTAS PARA SU PLANIFICACION</p>
<p>1. Breve inventario de recursos</p>
<p>Las actividades económicas han ejercido un impacto acumulado sobre el valle de El Regato durante el transcurso de la historia, desempeñando un importante papel de conformación geográfica. Esta zona no es un ecosistema natural puro e incontaminado. Pero conserva los recursos naturales y culturales más que suficientes como para hacerse acreedor al calificativo de parque natural, de verdadero ecomuseo en potencia. Por otra parte, se trata de la única reserva natural de un hábitat urbano tan deteriorado como es Barakaldo, sin alternativas posibles.</p>
<p>No se trata aquí de inventariar dichos recursos subsistentes, ya que el objeto del estudio es analizar su modificación, sino de aportar una somera descripción de los mismos que sirva de soporte a las propuestas para su planificación.</p>
<p>1.1.Zonas paisajísticas</p>
<p>Hace tiempo que el paisaje ha sido reconocido como un recurso natural básico. En El Regato, los aspectos visuales y estéticos de todo el valle son notorios, pero en especial los de algunas de sus zonas, que se pueden considerar como de elevada calidad paisajística.</p>
<p>a) <em>Fondo del valle.</em>Experimenta una gran alteración humana, pero aun así conserva algunos de sus valores naturales, y el valor sobreañadido por una obra humana singular: los embalses. Tanto aquí como en las pequeñas barriadas de las laderas existen explotaciones de prados y huertas e incluso bosquetes caducifolios.</p>
<p>b) <em>Laderas E. y O</em>. <em>de Argalario.</em>Presenta algunos restos de vegetación autóctona, aunque bastante alterados, con intercalación de prados, cultivos, argomal y repoblaciones de pino y eucaliptus.</p>
<p>c) <em>El Carrascal-Orkon-Frados.</em>Zona intensamente repoblada de pino insignis, cuyo sembrado mediante surcos ocasiona un notorio impacto visual y ecológico, que tardará en verse amortiguado.</p>
<p>d) <em>Afloramientos calizos de Arnabal.</em>Es de reducida extensión, pero de gran interés por su relieve kárstico, de modelado espectacular. El interés paisajístico se ve reforzado por los elementos de arqueología industrial aquí implantados (restos de explotaciones mineras).</p>
<p>e) <em>Basatxu-La Dinamita. </em>En su ladera situada sobre Gorostiza escasea el arbolado de todo tipo y abundan los cultivos hortícolas, además de los prados.</p>
<p>f) <em>Ladera N de Sasiburu.</em>En su mayor parte repoblada de pino marítimo e insignis, aunque existen algunos pequeños restos de vegetación autóctona. La zona más alta está cubierta en su mayor parte por brezos, argomas y helechos.</p>
<p>g) <em>Afloramiento calizo de Peñas Blancas.</em>Se trata de un amplio espacio calizo en el que se encuentran las mejores manchas de encinar cantábrico que se conservan en todo el término municipal. El madroño es la especie dominante, con presencia de encinas. En sus proximidades aparecen retazos de robledal con castaños y otras especies, y también se encuentra la laguna de la Pozorra. Al igual que Sasiburu y Apuko, su cuenca visual es muy amplia, abarcando buena parte de Bizkaia, así como el valle de El Regato, con el pueblo y los dos embalses. Su calidad paisajística es más que notoria.</p>
<p>h) <em>Laderas N y NO. de/ Apuko.</em> Dado su relativo aislamiento, conserva buena parte de sus valores naturales. La gran diversidad de especies forestales existentes: robles, madroños, acebos, alisos, repoblaciones de pinos y eucaliptus, así como su relieve de montaña le confieren un elevado valor paisajístico.</p>
<p>i) <em>Los Montes de Triano.</em> Desde Peñas Negras a Mendibil y Argalario, son una zona muy humanizada, por la proximidad de La Arboleda. Proliferan los restos de antiguas explotaciones mineras. Existen cultivos y prados en La Górriga, Las Barrietas, Oiola y Argalario, y prácticamente carece de vegetación arbórea, salvo las manchas de especies autóctonas subsistentes en la zona de Peñas Negras y arroyo del Cuadro, y algún minúsculo pinar. El resto corresponde al neto predominio del erial (argoma y brezo), con algunos afloramientos rocosos. El embalse del Oiola, y su condición de mirador de la Margen Izquierda, la confieren cierta singularidad.</p>
<p>j) <em>Alto de Ga/dames.</em> Constituye un inmejorable mirador de la zona Minero-Fabril y del propio valle de El Regato, así como de Las Encartaciones. Su topografía es muy abrupta, con afloramientos rocosos. Algunas zonas de ladera, así como las cumbres, están cubiertas de landas y pastizales. El resto del suelo está cubierto de vegetación arbórea. Se trata, sobre todo, de repoblaciones de pino pinaster, laricio e insignis, así como ciprés de Lawson. Thmbién existen vestigios de antiguos castañares y robledales, así como ejemplares aislados de encina. En los barrancos aparecen ejemplos de abedul, avellano, aliso y sauce.</p>
<p>k) <em>Polveros-Castaños.</em> Comprende las riberas del río y el entorno del barrio del mismo nombre. Las primeras están flanqueadas de alisos, y las proximidades de los caseríos están cubiertas de prados, en torno a los cuales existen pequeñas manchas de robledal y encinar. La ladera N. está cubierta por especies de repoblación -pino y eucalipto-, si bien la vegetación espontánea (bortal) subsiste en el sector de Polveros.</p>
<p>I) <em>Las Mazuqueras -Cotarros.</em> Su flanco colindante con Barakaldo constituye una prolongación de la zona de las laderas de Apuko, donde predominan las especies autóctonas (madroño, roble, aliso, etc.). El resto se halla repoblado por pinares.</p>
<p>m) <em>Agirza-Eretza.</em>A pesar de la intensa repoblación de pinos efectuada en la zona, aún existen valores paisajísticos notorios, tales como las cascadas y pozos del arroyo Agirza, los restos del bortal del mismo nombre, y la panorámica que se divisa desde las cumbres.</p>
<p>1.2. El paisaje vegetal</p>
<p>A pesar del dominio del insignis, y de otras especies de repoblación, existen bastantes manchas de vegetación autóctona. En las laderas bajas del valle existen bosquetes de frondosas (robles, castaños), además de las extensiones de bortal ya descritas. En las riberas fluviales y en los embalses hay sauces, alisedas y fresnedas con avellanos. Toda la extensión de los afloramientos calizos está colonizada por el encinar cantábrico. Entre Tellitu, Agirza y Peñas Negras subsisten vestigios de los primitivos bortales.</p>
<p>1.3.Recursos culturales: histórico-artísticos y otros</p>
<p>Entre las obras humanas de interés singular se encuentran los yacimientos arqueológicos de superficie. Asentamientos y túmulos de la zona de Eretza: Peñas Negras, Eskatxabel, Pico Mayor, Ganeran, Gazteran y Aldape. Crónlech de Kanpazaulo, recientemente destruido. Asentamientos de Sasiburu, Arroletza y Goronillo y yacimientos en cuevas, sobre todo en Arroietxe, cubriendo todas las cumbres de los flancos O. y SO. del valle, en los Montes de Triano y Sasiburu.</p>
<p>A otros niveles, se encuentra la denominada arqueología industrial. El Regato es rico en este tipo de recursos. Restos de ferrerías, molinos y caleros, de explotaciones mineras: lavaderos de mineral, cargaderos, hornos de calcinación, bocas de mina, etc, que constituyen ejemplos notorios de nuestro acontecer histórico. También la arquitectura popular cuenta con elementos dignos de consideración.</p>
<p>A estos recursos es preciso añadir los faunísticos, el espeleológico -simas y cuevas, y los lugares de interés histórico o etnológico, como el macizo de Tellitu-Peñas Blancas.</p>
<p>En algunas zonas se produce una superposición de recursos y valores, que las configuran como especialmente interesantes. Es el caso de las áreas de relieve kárstico de Peñas Blancas-Tellitu y Arnabal. En especial la primera de éstas condensa interés geológico, botánico, faunístico, paisajístico, de filtrado y captación de aguas, arqueológico, simbólico y espeleológico.</p>
<p>El interés intrínseco de estos valores se ve reforzado por la ubicación del municipio en una zona industrializada, donde la destrucción del paisaje y del medio ambiente han sido sistemáticas, en sus zonas urbanas. Esto hace que sea precisa la protección y conservación de un espacio natural que representa un rico patrimonio para el municipio. Riqueza que no puede ser evaluada en términos económicos, sino como incremento de la calidad de vida.</p>
<ol>
<li>Requisitos de las zonas protegibles</li>
</ol>
<p>El Regato satisface todos los requisitos de las zonas y recursos a proteger, mediante estrategias de conservación.</p>
<p>a) <em>Unicidad.</em> Edificios, monumentos a paisajes de carácter único o escaso. El propio valle, zonas como Tellitu-Peñas Blancas o las ruinas de ferrerías constituyen buenos ejemplos.</p>
<p>b) <em>Tradición.</em> Parajes fuertemente enraizados en la vida local, utilizados como referencias cotidianas o constituyentes de símbolos comarcales. EL Regato es un referente simbólico de la identidad baracaldesa, el más importante y significativo de los escasos componentes espaciales que singularizan a Barakaldo en el seno de la conurbación del Gran Bilbao.</p>
<p>c) <em>Historia.</em> Monumentos importantes en la historia local. Las ferrerías y yacimientos arqueológicos. Sobre todo, las primeras revisten un alto valor simbólico en la historia local.</p>
<p>d) <em>Estética.</em> Edificios, monumentos o parajes de reconocido valor estético o, cuando menos, sentidos así por residentes y visitantes. Los ya citados valores paisajísticos, reforzados por su singularidad en un entorno urbanístico tan deteriorado.</p>
<p>3.Protección de la naturaleza y del patrimonio histórico-arqueológico</p>
<p>El Regato es un verdadero parque natural por la singularidad de su enclave, los valores históricos, culturales y paisajísticos del lugar, que debiera convertirse en una zona de especial protección, cuyos usos alternativos del suelo -incluso el recreativo- quedasen supeditados a la conservación de dichos valores.</p>
<p>Este valle reúne, aptitudes para convertirse en ecomuseo, que compatibilizase la conservación con la utilización cultural y recreativa. Este concepto significa que el propio espacio se convierte en un museo activo, pero no sólo del medio natural, sino también del medio cultural, ecológico, histórico y etnográfico. Existen interesantes experiencias de ecomuseo, como el creado en Le Creusot (Francia), comunidad urbana cuyo medio ambiente cuenta con un patrimonio, legado por su historia, muy similar al de Barakaldo: siderurgia, minas y espacio agrario.</p>
<p>Por una parte, El Regato presenta un espacio natural de gran interés, que es preciso proteger a toda costa. Por otro, dispone de un contexto cultural y de una raigambre simbólica muy importantes. El eje del espacio, donde se ubican los recursos naturales, se cruza con el eje del tiempo, que es el transcurrir de esos recursos a través de las épocas y donde se pueden adivinar las huellas dejadas por el paso de los siglos. En El Regato, nuevas generaciones de baracaldeses pueden aprender experimentalmente su propia historia, ya que reúne todos los elementos necesarios para ello: yacimientos arqueológicos, ferrerías y molinos, minas, bosques de frondosas, paisajes, tradiciones, etc.</p>
<p>La estrategia de conservación del paisaje y de los recursos naturales pasa por la prohibición absoluta de actividades industriales, insalubres o contaminantes: canteras, vertederos, etc. También por la limitación de las obras públicas a las estrictamente necesarias para el equipamiento del propio valle, sin servidumbres de paso para zonas exteriores al mismo. Asimismo, por la limitación de alturas y volumen de las edificaciones. Por último, por una restricción en la creación de equipamientos. El Regato es un espacio limitado, que no puede albergar equipamientos destinados al ocio de masas o al sistema educativo de la metrópoli baracaldesa. Actuaciones como el Polideportivo de Gorostiza o el Colegio &#8220;El Regato&#8221; nunca debieron licitarse y, desde luego, no deben proliferar actuaciones de este tipo. Existieron y existen espacios alternativos para su ubicación en la zona urbana, tales como las vegas de Ansio e Ibarreta.</p>
<p>La planificación de usos del suelo debe evitar, asimismo, nuevos polígonos deportivos, zonas de picnic, zonas para lavado de vehículos, etc. Debiera limitarse la circulación de vehículos a las carreteras.</p>
<p>Otro de los criterios, en orden a la conservación, sería el de proteger las manifestaciones de las frondosas autóctonas, que albergan un sotobosque variado en especies vegetales y dan cobijo a una fauna también merecedora de protección. Es preciso lograr que estas masas no desaparezcan sino que, además, puedan llegar a aumentar su extensión e importancia, mediante la repoblación de zonas colindantes. Por lo tanto, sería conveniente su protección contra todo tipo de agresiones, incluida la entrada de ganado, que puede afectar a su regeneración natural. Este es el caso del encinar y bortal de Pefías Blancas-Tellitu.</p>
<p>En las zonas delimitadas como de conservación del paisaje, por ejemplo el macizo kárstico de Peñas Blancas-Tellitu, su apertura masiva a los visitantes pudiera originar una degradación progresiva de las mismas, contaminando los acuíferos y destruyendo la flora, los afloramientos calizos o las cuevas. Buen ejemplo de ello lo constituyen los destrozos ocasionados en la cueva de Arroietxe por los visitantes. Aquí, los restantes usos deben reducirse al mínimo, puesto que la conservación tan sólo es compatible con un uso recreativo moderado.</p>
<p>Por último es preciso proteger áreas de especial interés edafológico y paisajístico, tales como riberas y cumbres. Asimismo, los edificios de interés histórico y/o artístico.</p>
<p>En el resto del valle, no debiera postularse una conservación a ultranza, sino un uso recreativo moderado, que posibilite aquellas actividades que no sean claramente incompatibles con la conservación del medio.</p>
<ol>
<li>Promoción de actividades recreativas y culturales</li>
</ol>
<p>Debieran potenciarse aquellas actividades más compatibles con la conservación del medio, tales como las que supongan un contacto con la naturaleza. Los usos recreativos deben vincularse con áreas integradas en el medio natural, destinadas al esparcimiento de los habitantes del casco urbano.</p>
<p>Entre las actividades recreativas a fomentar, se halla el olvidado proyecto de «bidegorri» (camino para bicicletas), para cuyo proyecto de adecuación podría utilizarse buena parte del trayecto del antiguo ferrocarril. De esta forma, quedaría enlazado Barakaldo con Peñas Negras, a través de las riberas de los tres embalses. Cabría, además, la posibilidad de conectar esta vía cicloturista con otras poblaciones de la Margen Izquierda, a través de La Arboleda, mediante análoga utilización de antiguos ferrocarriles mineros. También son dignas de consideración las rutas a caballo ya que, a los incentivos naturalísticos se asocian el de ser ésta una de las zonas de pasto del «pottoka», o caballo autóctono, así como la existencia en el valle de un club hípico.</p>
<p>De las culturales, cabe apuntar las actividades propias de un ecomuseo, tales como analizar los fenómenos de la naturaleza y de la cultura en su propio medio, mediante itinerarios o rutas ecológicas o arqueológicas, a través de los enclaves de especial interés naturalístico o histórico. En El Regato pueden crearse itinerarios dedicados a: ferrerías y molinos, minería, yacimientos arqueológicos, cavernas y simas, macizos kársticos, toponimia, vivienda tradicional, el bosque, artesanía popular y labores tradicionales, geografía mítica, etc. También las derivadas de un programa de investigación y divulgación del patrimonio cultural y naturalístico: inventarios y archivos, charlas, proyecciones, exposiciones, publicaciones, etc.</p>
<p>5. Actuaciones normativas</p>
<p>Un aspecto previo a la asignación de usos al suelo, es la delimitación del ámbito espacial considerado. La zona baja del valle es un paisaje muy humanizado, sobre el que se inscriben todo tipo de impactos: carreteras, tuberías, vertederos, equipamientos deportivos y sanitarios, etc. También proliferan la horticultura minifundista con numerosas txabolas donde guardar los aperos, y la intensiva (túneles de plástico). Sin embargo, estas fuentes de impactos coexisten con valores paisajísticos notorios: Ureta, Oskariz, etc. Si se definiera al resto del valle como zona natural, este sector no debiera quedar excluido, constituyendo una zona de transición que proteja al resto de actividades destructivas del entorno, un «pre-parque» como los disefiados por el modelo francés de planificación.</p>
<p>Por lo que respecta al municipio de Barakaldo, las Normas Subsidiarias de Planeamiento, aprobadas en 1984, definen al valle de El Regato como zona especial o parque rural, si bien con la exclusión de la zona Gorostiza-Mesperuza. No obstante, no contemplan la normativa concreta que desarrolle esta calificación genérica. Por lo que respecta a las normas específicas de los núcleos de El Regato, Gorostiza y Ureta, posibilitan una edificación agrupada o en línea muy densificada, aunque están pendientes de revisión. La urbanización, o conversión en espacios residenciales de estos núcleos, entraría en abierta contradicción con su conservación y utilización para actividades de recreación al aire libre.</p>
<p>Dentro de sus limitaciones, la actuación municipal no debiera limitarse a regular, sino también a gestionar espacios y usos. El propio equipo redactor de las Normas Subsidiarias sugiere la incorporación de distintas áreas como elementos del subsistema general de equipamientos o espacios verdes: vega del Castaños en Gorostiza, Pasajes -Santa Lucía, y las áreas de crestas y laderas de montañas. Un precedente lo constituye el área del Parque de Tellaetxe que, sin embargo, aún carece de la calificación urbanística adecuada.</p>
<p>Las posibilidades de actuación en orden a la planificación territorial se ven favorecidas por la estructura de la propiedad del suelo. En la zona del valle comprendida en el término municipal de Barakaldo, el conjunto de los montes de utilidad pública propiedad del Ayuntamiento (Arroletza, Apuko, Argalarío y La Tejera), más los terrenos de libre disposición de esta corporación, suponen más del <em>15OJo </em>de la superficie. Los montes de utilidad pública existentes en el resto del valle -La Zarza (Valle de Trapaga), Orumerán (Galdames) y Eretza (Gueñes) disponen un porcentaje mucho mayor sobre sus correspondientes sectores municipales.</p>
<p>Pero la ordenación territorial del valle, y aún más la creación de un ecomuseo o parque natural, sobrepasaría las posibilidades municipales, e incluso las del conjunto de municipios implicados, requiriendo la intervención de las instituciones autonómicas. En la actualidad, la Comunidad Autónoma Vasca no dispone de ningún espacio en el que la naturaleza esté protegida oficialmente. En su día, ICONA catalogó 19 zonas protegibles o espacios naturales en Bizkaia. Entre ellas se encuentra el Alto de Galdames, con una superficie de 860 has., parte de la cual se asienta sobre la cabecera de este valle.</p>
<p>Esta actuación sería insuficiente, espacial y normativamente considerada. Una zona de tan elevada densidad urbanística y demográfica como Barakaldo y la Margen Izquierda requiere una actuación coordinada, que pasa por la planificación conjunta de los dos espacios naturales y recreacionales existentes: valle de El Regato y Montes de Triano.</p>
<p>José Ignacio HOMOBONO</p>
<p>* El presente artículo procede de mi intervención en las «Jornadas Culturales sobre el macizo kárstico de Peñas Blancas», organizadas por el Ayuntamiento de Barakaldo (Area de Cultura), en conferencia pronunciada el ll-XII-1986, con el título: «El Valle de El Regato, entorno medioambiental de la cantera de Tellitu». El propósito de dichas jornadas era contribuir a la difusión de los valores culturales y naturalístícos de la zona donde se pretende instalar dicha cantera.</p>
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		<title>Ismael Gorostiza</title>
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		<pubDate>Tue, 20 Apr 2010 04:53:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Patrimonio]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>

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		<description><![CDATA[1. INTRODUCCION En el País Vasco la historiografía sobre la historia del arte aún a pesar del notable avance que ha experimentado durante la última década, se encuentra en mantillas, quedando todavía muchas investigaciones a realizar. En lo que se refiere al urbanismo y la arquitectura contemporáneas todavía es mucho más deficitario porque está por [...]]]></description>
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<p>En el País Vasco la historiografía sobre la historia del arte aún a pesar del notable avance que ha experimentado durante la última década, se encuentra en mantillas, quedando todavía muchas investigaciones a realizar. En lo que se refiere al urbanismo y la arquitectura contemporáneas todavía es mucho más deficitario porque está por realizar casi todo, no hay monografías de la mayoría de las localidades, así por ejemplo no hay una investigación sobre la conformación de la Donostia contemporánea, tampoco se ha hecho un estudio de conjunto, etc.</p>
<p>Pero la urgencia por cubrir este vacío bibliográfico no es sólo una necesidad historiográfica, sino que también tiene un componente vital inmediato porque el patrimonio arquitectónico contemporáneo está sufriendo en los últimos años una intensísima destrucción, no sólo de la realidad construida sino también de las fuentes, de los archivos privados. Con una mayor investigación y, por ende, con un conocimiento más intenso contribuiremos no sólo a cubrir un vacío bibliográfico importantísimo, labor en sí de gran transcendencia, sino también a la conservación, catalogación y rehabilitación de una arquitectura no recogida en los inventarios, en razón del nulo conocimiento histórico.</p>
<p>El trabajo de Ismael Gorostiza a realizar cumple con toda precisión las premisas que hemos señalado. De una parte, no ha merecido la atención de ninguna investigación pese a su papel trascendente en el urbanismo y la arquitectura contemporáneas y de otra, su archivo y su biblioteca se han desmantelado en fecha reciente.</p>
<p>En este artículo se pretende realizar un acercamiento a la arquitectura de Ismael Gorostiza entre 1908 y 1915, su período plenamente modernista, y por ende realizar una revisión de la arquitectura modernista, en su variante vienesa en Bizkaia. Este acercamiento se realiza a partir de la comprensión de dos aspectos que consideramos fundamentales, su formación en las Escuelas de Arquitectura de Barcelona y Madrid y la cultura arquitectónica de la época tanto en Bizkaia como en Europa. De ahí que el trabajo se ordene en los siguientes apartados: 1. Introducción, 2. Apuntes bibliográficos, 1880-1915 y marco cultural, 3. Formación teórica y primeros proyectos de carrera. 4. Sezessionismo vienés en Bizkaia, 1906-1915 y 5. La arquitectura privada, proyectos más destacados. En conclusión con este artículo se consigue profundizar en el conocimiento del modernismo en Bizkaia mediante el estudio del arquitecto Ismael Gorostiza, uno de sus arquitectos más cualificados y representativos.</p>
<p>2. APUNTES BIOGRÁFICOS, 1880-1915 Y MARCO CULT U R A L</p>
<p>1880- Nace el nueve de marzo en San Vicente-Barakaldo. Su padre fue José Ignacio Gorostiza, maestro en el barrio de San Vicente entre 1887 y 1930. En reconocimiento a su intensa y cuidada labor de cuarenta y tres años se le puso su nombre al grupo escolar de San Vicente, denominación que hoy se sigue manteniendo.</p>
<p>Entre 1881 y 1895 construyó su residencia en la plaza de San Vicente, frente a la iglesia de San Vicente. Esta casa-habitación se mantiene en la actualidad en pie, aunque en un pésimo estado de conservación.</p>
<p>1897- Se matricula en la Escuela de Arquitectura de Barcelona para realizar los cursos de ingreso y preparatorio.</p>
<p>1899- Aprueba los dos cursos previos en la primera convocatoria.</p>
<p>1901- Decide en razón del clima político confuso de Barcelona, matricularse en la</p>
<p>Escuela de Arquitectura de Madrid, iniciando así la carrera propiamente dicha.</p>
<p>1908- Obtiene el título de arquitecto el catorce de enero.</p>
<p>1909- Asiste al V Congreso de Arquitectos de Valencia.</p>
<p>1911- I. Gorostiza. Asilo de Ancianos en Barakaldo.</p>
<p>1912- C o n s t ruye su casa en Llano y se casa con Mercedes Orma, hija de Tomás Orm a, que fue el encargado de la mina Bilbao en Ortuella.  Comienza su vinculación a la Asociación de Arquitectos de Cataluña, que dura hasta 1915, en calidad de socio corresponsal.</p>
<p>1914- Asiste al VI Congreso Nacional de Arquitectura en San Sebastián. Comienza su colaboración con el Ayuntamiento de San Salvador del Valle-Trapagarán en calidad de arquitecto municipal.</p>
<p>1915- I. Gorostiza. Teatro-cine principal en Barakaldo.</p>
<p>3. FORMACION TEÓRICA Y PRIMEROS PROYECTOS DE CARRERA</p>
<p>Ismael Gorostiza desarrolló su formación teórica en la Escuela de Arquitectura de Barcelona los cursos de formación entre 1897 y 1899 y en la de Madrid la carrera propiamente dicha entre 1901 y 1907. En estos años tuvo un conocimiento directo de la experiencia modernista europea a través de la asignatura de <em>Teoria del Arte, </em>que estudió en 1905, fundamentado en el análisis de cuatro arquitectos, Otto Wagner de la escuela vienesa, Victor Horta de la escuela belga, Otto Rieth de la escuela alemana y Josep Puig i Cadafalch de la catalana.</p>
<p>Esta formación teórica estuvo complementada con la lectura de la bibliografía presente en la biblioteca de la escuela <em>“ y&#8230; abundan los fondos de las escuelas de arquitectura de Barcelona y también en la de Madrid, álbunes y libros de Wagnershule, que los jóvenes arquitectos estudian y analizan con intéres”. </em>y de sus propias compras, estuvo suscrito entre otras a las siguientes revistas, <em>La Construcción Moderna (1903-1936), L’ Architettura italiana (1905-1908), Anuario de la Asociación de Arquitectos de Cataluña (1912-1915).</em></p>
<p>En sus años de formación coincidió con figuras claves de la corriente vienesa, Antonio Palacios, Joaquin Otamendi, Demetri Ribes, Teodoro Anasagasti, etc. Todos ellos dejaron su huella en cierta medida en la obra de Gorostiza, y en especial la de Demetri Ribes, uno de los mejores intérpretes del <em>sezessionismo vienes </em>que se gesta alrededor de la Escuela de Arquitectura de Madrid.</p>
<p>También tuvo contacto con importantes acontecimientos culturales que tanto contribuyeron a ir decantando su lenguaje estético, estos fueron los siguientes: Concurso para el Casino de Madrid (1903), Concurso del Palacio de Comunicaciones (1904) y la celebración del IV Congreso Internacional de Arquitectos “&#8230; <em>donde llovieron las críticas al modernismo, pero con escasas consecuencias ya que solo lograron despertar el interés por este y por las diversas escuelas, entre las que la austriaca tenía un papel preponderante</em>”.</p>
<p>El lenguaje vienés practicado por Ismael Gorostiza se caracteriza por una interpretación muy ortodoxa, dominada por la austeridad, la sencillez, lo rectilíneo, los volúmenes netos, lo bidimensional, la simplificación ornamental y el resalte de lo estructural. Otros rasgos vieneses son la desnudez de los enlucidos con todos sus vanos en arista viva y segmentados, las decoraciones de guirnaldas y círculos, líneas paralelas, hileras de azulejos, la contraposición de la horizontalidad con la verticalidad, las fachadas planas y los hierros de balcones y antepechos con motivos geométricos y circulares.</p>
<p>En la asunción de lo vienés, Ismael Gorostiza estuvo muy condicionado por los bajos presupuestos de los encargos, al tratarse de viviendas obreras, por lo que sus logros quedaron limitados a unas propuestas estéticas en las fachadas, mientras que los interiores se resuelven con la sencillez y la convencionalidad habituales en la vivienda obrera .</p>
<p>En los proyectos de carrera de Ismael Gorostiza se percibe con claridad la huella del modernismo practicado por Antonio Palacios y Joaquín Otamendi en el Palacio de Comunicaciones &#8230; que se nutre de un Wagner más ecléctico y de las láminas de Ricth desbordante…. Gorostiza encontró en la monumentalidad revisada, la fantasía decorativa y el escalonamiento de los distintos volúmenes de este edificio, los re c u ros necesarios para resolver sus proyectos de carrera.</p>
<p>4. SEZESSIONISMO VIENÉS EN BIZKAIA, 1906-1915</p>
<p>La realización de un trabajo sobre arquitectura modernista se justifica porque la arquitectura contemporánea vasca es poco conocida y más aún el Modernismo, “&#8230; el</p>
<p>Modernismo vasco resulta hoy una incógnita sobre el que pesan las losas de la desaparición física, la carencia de estudios monográficos y las propias posiciones de los arquitectos”.</p>
<p>Además se le ha considerado como corriente estilística con poco peso en el País Vasco y no aceptada por la burguesía vasca “&#8230; algunos arquitectos bilbainos atraidos quizá por la novedad, se lanzaron a probar el nuevo estilo, pero el Modernismo fue escasamente utilizado, y cuando se hizo fue bajo un espíritu ecléctico, es decir como una fórmula más”.</p>
<p>El análisis que se realiza en este artículo centrado en la figura del arquitecto Ismael Gorostiza, nos muestra una realidad bien distinta. La <em>Sezession vienesa </em>tuvo una destacada presencia en la arquitectura bizkaina, especialmente entre 1908 y 1912. Esta corriente se desarrolló de manera intensiva a partir de 1908, como consecuencia de la celebración del VII Congreso Internacional en Viena. El arquitecto Leonardo Rucabado constituye un ejemplo paradigmático de este cambio de actitud en coincidencia con ese congreso, porque a su regreso de Viena proyecta su primer edificio en depurada y ortodoxa clave vienesa, el chalet de Allende en Bilbao.</p>
<p>En Bizkaia se evidencian las influencias vienesas con anterioridad a 1908, en proyectos realizados entre 1904 y 1906 por los arquitectos Mario Camiña, Ricardo Bastida y Pedro Guimón. Pero lo vienés de estos proyectos no tiene una procedencia directa, sino que procede del modernismo italiano visto en la <em>Exposición Internacional de Turín </em>de 1902, centrado fundamentalmente en el arquitecto Raimundo d’Aro n c o .</p>
<p>El caso bizkaiano no es un ejemplo excepcional en lo que respecta a la introducción de lo vienés, sino que la misma circunstancia se repite en el resto del Estado español “&#8230; <em>alcanza su momento de mayor difusión entre 1908 y 1910, en España, es difícil encontrar obras de influencia vienesa antes de 1904, no es hasta 1908, tras el Congreso Internacional de Arquitectos en Viena, cuando se imponen las decoraciones de guirnaldas, líneas paralelas, y círculos</em>”.</p>
<p>Entre los arquitectos que practicaron el <em>sezessionismo </em>vienés se encuentran los siguientes, entre paréntesis se señala su fecha de titulación, Fidel Iturria (1887), Mario Camiña (1895), Raimundo Beraza (1899), Julio Saenz de Barés (1899), Leonardo Rucabado (1900), Santos Zunzunegui (1901), Ricardo Bastida (1902), Pedro Guimón (1902), Manuel María de Smith (1904), Emiliano C. Amann (1907) e Ismael Gorostiza (1908).</p>
<p>En la aproximación de estos arquitectos al modernismo, y en especial del vienés, y en consecuencia la calidad de sus realizaciones en función de su mayor o menor depuración, es decisiva una doble circunstancia. Esta es, que el conocimiento del modernismo se establezca o bien en los libros, lo que conlleva una interpretación más epidérmica, superficial y ecléctica, este sería el caso de los arquitectos Fidel Iturria, Raimundo Beraza, Julio Saenz de Barés y Santos Zunzunegui, quienes practicaron el eclecticismo modernista; o bien en lo años de formación en la escuela y en los viajes a las fuentes, de lo que se deriva un acercamiento más directo y una interpretación más depurada, que es el caso de Ricardo Bastida, P e d ro Guimón, Manuel María de Smith, Emiliano C. Amann e Ismael Gorostiza, a los que se deben las mejores realizaciones vienesas. Los arquitectos Mario Camiña y Leonardo Rucabado representan una actitud intermedia porque son unos arquitectos muy activos en el discurso teórico y en el debate cultural, contando en consecuencia con una información de primera mano.</p>
<p>Los proyectos más destacados de la corriente vienesa en Bizkaia son los siguientes:</p>
<p>– Mario Camiña: Cementerio de Galdakao, 1904.  Sanatario en Gorliz, 1910/1911-1919.  Casa de viviendas en Bilbao, calle Marqués del Puerto, 1910.  Teatro Trueba en Bilbao, calle Colón de Larreátegui, 1912 (desaparecido).</p>
<p>– Ricardo Bastida: Lavadero municipal en Bilbao, calle Castaños, 1905. Cine Olimpia en Bilbao, calle Gran Vía, 1905 (desaparecido).</p>
<p>– Raimundo Beraza:  Salón Vizcaya en Bilbao, calle San Franciso, 1909, (desaparecido). Gimnasio en Bilbao, calle Obispo Orueta, 1910, (desaparecido).</p>
<p>– Pedro Guimón: Tintorería Astiguieta en Bilbao, calle Autonomía, 1906 (desaparecida).</p>
<p>– Santos Zunzunegui: Teatro en Portugalete, calle María Díaz de Haro, 1908 (desaparecido). Casa de viviendas en Barakaldo, calle Fueros, 1911.  Casa-cuartel para la Guardia Civil en Sestao, calle Chavarri, 1912 (desaparecida). Casa de viviendas en Portugalete, calle Muelle de Churruca, 1913.</p>
<p>– Leonardo Rucabado:  Chalet en Bilbao, en Indauchu, 1908, (desaparecido). Casa de viviendas en Bilbao, plaza Elíptica 1909 (desaparecida). Casa de viviendas en Bilbao, calle Elcano, 1912.</p>
<p>– Emiliano C. Amman: Edificio de la Sociedad Bilbaina, calle Navarra 1909, 1910-1913.</p>
<p>– Manuel María de Smith: Hospital para A.H.V. en Barakaldo, calle Francisco Gómez, 1910 (desaparecido). Oficinas para A.H.V. en Barakaldo, calle Carmen, 1912.</p>
<p>– Ismael Gorostiza: Casas de viviendas en Barakaldo, calle Bomba, 1910.  Chalet en Barakaldo, en San Vicente, 1911 (desaparecido). Asilo Fundación Miranda en Barakaldo, en San Vicente, 1911. Cine-Te a t ro Principal en Barakaldo, calle Ibarra, 1915 (desaparecido).</p>
<p>– Fidel Iturria:  halet en Getxo, en avenida de Neguri, 1910 (reformado).</p>
<p>– Julio Saenz de Barés: Casa de viviendas en Portugalete, calle Muelle de Churruca, 1913</p>
<p>5. LA ARQUITECTURA PRIVADA, PROYECTOS MÁS DESTACADOS, 1908-1915</p>
<p>5.1. Casa de vecinos de Tomás de Begoña en Luchana- Barakaldo, 1908 (desaparecida) Gorostiza inicia su etapa modernista con un proyecto resuelto en clave vienesa, que llama la atención por la depurada composición y la decoración sintetizada de bello efecto. Otros elementos de influencia vienesa son los balcones de fundición con motivos decorativos geometrizantes y circulares, la enfatización del contraste entre la horizontalidad de los juegos decorativos de líneas paralelas y la verticalidad del cuerpo de balcones y la fachada plana resaltada por la decoración simplificada.</p>
<p>5.2. Chalet de Tomás de Palacio en Beurko-Barakaldo, 1908 (desaparecido). Este proyecto destacaba por la gran calidad del lenguaje modernista, siguiendo la pauta de sintetización vienesa, que se concentraba en el acceso en arco tumido con bandas horizontales incisas, en la decoración con guirnaldas decorativas y en los balcones de madera de formas rectilíneas.</p>
<p>Presentaba un programa residencial bastante completo, porque se distribuía en planta baja con cocina, comedor, bodega, retrete, despacho y cuarto de costura, planta primera con cinco dormitorios y retrete y segunda para el servicio.</p>
<p>5.3. Casa para Anastasio Uriarte en Barakaldo, 1909 (desaparecida). La casa Uriarte fue resuelta con gran acierto por Ismael Gorostiza siguiendo la pauta del <em>sezessionismo vienés. </em>El acierto del proyecto se debía a la equilibrada decoración sintetizada que acentúa la estereotomía, los herrajes del balcón principal corrido y de los antepechos de los vanos que reproducen sencillos motivos geométricos y las molduras que enmarcan los vanos. Las viviendas presentaban una distribución bastante acertada porque el solar daba a dos calles, facilitando así que la mayor parte de las piezas tuvieran ventilación e iluminación directas. Contaban con tres dormitorios, sala, cocina y retrete. Gorostiza también se encargo de diseñar el café que el comitente instaló en la planta baja. No se han conservado los planos de este proyecto, pero por las fotografías podemos concluir que se siguió la misma pauta vienesa.</p>
<p>5.4. Casas de vecinos de Domingo Olaechea en Barakaldo, 1910. Las casas de Olaechea, especialmente la número nueve, constituyen una de las mejores realizaciones de la etapa vienesa de Ismael Gorostiza. El acierto de los proyectos se patentiza en la composición que juega con el contraste entre la verticalidad del eje principal con la disposición de un mirador y la horizontalidad buscada con la decoración de bandas horizontales, las hileras de azulejos y las ventanas segmentadas. También se refleja lo vienés en los antepechos de fundición de formas geométricas de los vanos, la decoración abstraída en el enmarque de los vanos, el remate con hoja de laurel y el remate con dos pivotes. La otra casa, la número siete, en vez del mirador, dispone de dos balcones por altura. Las restantes características vienesas son las mismas que las de la casa número nueve.</p>
<p>5.5. Casa de vecinos de Luisa Echevarri en Barakaldo, 1910. La casa de Echevarri se trata de un ejercicio de <em>sezessionismo vienés </em>que quedó desvirtuado al no realizarse el torreón del chaflán, elemento que sin duda le hubiera otorgado un porte monumental. Pese a este desvirtuamiento el proyecto no deja de tener interés por su rotunda sencillez, atenuada por la cuidada decoración de los vanos. Las plantas de las viviendas presentan una distribución muy complicada y poco acertada como resultado de la forma irregular del solar.</p>
<p>5.6. Asilo de Ancianos para la Fundación Miranda en San Vicente-Barakaldo, 1911. El Asilo se construyó entre 1911 y 1912 según proyecto del arquitecto Ismael Gorostiza, que realizó un magnífico proyecto resuelto en clave modernista muy libremente interpretada. El modernismo de Gorostiza se encuentra próximo a las enseñanzas del <em>sezessionismo vienés </em>porque busca la enfatización de los valores estructurales remarcándolos con el empleo de fajas de azulejos. La forja de balcones, el cromatismo, la verja de acceso y los hastiales también respiran el mismo aire vienés. También se patentizan las influencias clasicistas en el cuerpo central y del neogótico en la capilla.</p>
<p>El Asilo Miranda presenta planta en U con la capilla en el eje central, que es lo usual en este tipo de dotaciones.</p>
<p>5.7. Chalet para Manuel Zugasti en San Vicente Barakaldo, 1911 (desaparecido). El chalet Zugasti fue un brillantísimo ejercicio de <em>sezessionismo vienés </em>como resultado de su esmerada ejecución. El acuerdo de la propuesta se evidenciaba en los siguientes recursos: los pivotes que remataban el acceso principal, las hileras de azulejos en los dinteles de los vanos, las líneas paralelas de las plantas bajas, la forja de los balcones y los antepechos y las pilastras angulares de diseño vienes.</p>
<p>5.8. Casa de vecinos de Calixto Cuervo en Llano-Luchana, 1911 (semiarruinada). La casa Cuervo fue una de las pocas oportunidades que dispuso Ismael Gorostiza para aplicar el estilo vienés a una casa de vecindad burguesa. Las claves utilizadas fueron las usuales, la planitud de las fachadas, la desornamentación, la diferenciación entre la planta baja y los pisos altos, las bandas de azulejos, los balcones de fundición de diseño modernista, etc. Las viviendas cuentan con cien m2, y se distribuyen entre tres dormitorios, cocina, comedor y retrete, todas las piezas son exteriores porque el edificio se encuentra exento.</p>
<p>5.9. Casa de vecinos de Antonio Miranda en Burceña-Barakaldo, 1911. La casa Miranda, pese a su desacertada resolución compositiva, llama la atención por la gracia y la calidad de su decoración, concentrada en los herrajes de antepechos y balcones, las molduras y el remate del hastial principal.</p>
<p>5.10. Casa de vecinos de Luisa Echevarri en Barakaldo, 1911. La casa de Echevarri es un cuidado proyecto de modernismo vienés que resalta por la continuidad y la profundización en la depuración y la desornamentación de su lenguaje vienés. Las claves de este edifico se encuentra en las molduras con decoración abstraída que enmarcan los vanos, las líneas paralelas incisas, las hileras de azulejos, el tratamiento diferenciado de la planta baja y de los pisos altos, la forja de fundición de los antepechos, etc.</p>
<p>Las viviendas presentan dos formatos diferenciados, uno reducido con la mayoría de las piezas sin luz ni ventilación directas y el otro más grandes con todas las piezas exteriores por su disposición en esquina, que son tres dormitorios, sala, cocina y retrete.</p>
<p>5.11. Chalet de Careaga en Portugalete, 1913 (desaparecido). Este proyecto se trataba de un sencillo chalet que se ubicaba en la calle General Castaños de Portugalete. Ismael Gorostiza utilizó en su resolución su habitual lenguaje vienés aunque con algunas notas en <em>art nouveau</em>.</p>
<p>5.12. Casa de vecinos de Donato Uriarte en Barakaldo, 1914. La casa Uriarte se trata de un ejemplo de modernismo vienés que se resuelve con una factura mucho más cuidada en el plano que en la realidad construida. Esta ejecución poco cuidada podría estar indicando que la etapa vienesa está llegando a su fin. El programa residencial es muy intensivo, dos viviendas por planta, que constan de cuatro dormitorios, sala, cocina y retrete.</p>
<p>Gorka Pérez de la Peña</p>
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		<title>El crecimiento urbano de la margen izquierda del Bajo Nervión</title>
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		<pubDate>Fri, 16 Apr 2010 04:54:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Demografía]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Urbanismo]]></category>

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			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2010/04/La-Punta.jpg" class="floatbox" rev="group:1781 caption:`La Punta`"><img class="alignright size-medium wp-image-1782" title="La Punta" src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2010/04/La-Punta-300x198.jpg" alt="" width="300" height="198" /></a>La denominación de «margen izquierda», que es de uso común en todos los informes urbanísticos sobre Bilbao y que ha sido popularizada por los medios locales de comunicación, hace referencia inicialmente a la comarca que ocupan los términos municipales situados en la orilla izquierda del Nervión, aguas abajo de Bilbao, y que, a lo largo de este siglo, han protagonizado la expansión del plano urbano de la ciudad hacia el oeste, transformando su anterior espacio rural en suelo urbano e industrial. En dichos municipios es donde se localizan las principales factorías industriales de la aglomeración: siderúrgica, química pesada, construcción naval, metalurgia de transformación, producción de energía eléctrica, etc&#8230; y, en consecuencia, han recibido un elevado contingente de la inmigración laboral llegada a Vizcaya, que es el que ha aumentado con rapidez su tamaño demográfico y ha convertido la estructura social de su población en esencialmente proletaria.</p>
<p>En un sentido amplio, dentro de los límites territoriales de la “margen izquierda2, podrían incluirse a ocho de los diecinueve municipios que pertenecen administrativa mente al Gran Bilbao; pero, en función de una mayor precisión en el análisis, la “margen izquierda” se reduce comarcalmente al espacio que ocupan los cuatro municipios situados entre Bilbao y la desembocadura del Nervión: Baracaldo, Sestao, Portugalete y Santurce. De hecho, desde un punto de vista exclusivamente locativo, sólo estos municipios son ribereños de la orilla izquierda del Nervión y, sobre todo, en base a los actuales criterios de comarcalización en Geografía Urbana, los cuatro núcleos citados difieren considerablemente de los demás porque han alcanzado un grado de evolución demográfica y de transformación espacial y funcional muy superior, que los diferencia de forma notoria de los otros cuatro situados, más al interior, en la zona minera de Vizcaya.</p>
<p>Esta diferenciación geográfica queda muy bien marcada en la subdivisión de las unidades intraurbanas del área metropolitana bilbaína que proponen tanto Ferrer Regales como García Merino en sus estudios sobre el Gran Bilbao. Según la clasificación del primero, dicha aglomeración está compuesta por tres unidades urbanas fundamentales: la ciudad central de Bilbao con la “city&#8221; y los barrios de la periferia municipal, el área sub metropolitana con una serie de «ciudades secundarias», que serían las cuatro citadas de la margen izquierda más el municipio de Guecho en la margen derecha y los de Basauri y Galdácano en la zona de expansión oriental del plano urbano siguiendo el cauce del Nervión aguas arriba de Bilbao, y, en tercer lugar, el área suburbana, subdividida, a su vez, en dos sectores: uno septentrional, que abarca los municipios del valle de Asúa y se extiende hasta Plencia por la línea de la costa, y otro meridional, que se corresponde con la zona minera, en la que se sitúan los términos municipales de Ortuella, San Salvador del Valle, Abanto y Ciérvana y San Julián de Musques. Utilizando una terminología distinta, también García Merino diferencia la caracterización urbana de los municipios de la margen izquierda de los de la zona minera, al incluir a los primeros en lo que denomina «área suburbana externa» y a los segundos en el «área periurbana en transformación».</p>
<p>En ambos casos, la «margen izquierda» propiamente dicha sólo abarca las cuatro entidades administrativas emplazadas en la orilla izquierda del Nervión, entre Bilbao y el mar, y que constituyen otras tantas «ciudades secundarias» del área submetropolitana en relación de dependencia y de complementariedad con la «ciudad central». Los otros cuatro municipios de la zona minera pertenecen, en cambio, al área suburbana o periurbana en trasformación y no han llegado a alcanzar un tamaño demográfico ni un nivel de urbanización que los haga comparables con los anteriores. La crisis minera de comienzos de siglo detuvo su espectacular desarrollo Inicial y su anterior ritmo de crecimiento cedió en favor de los núcleos más próximos a la ría bilbaína en los que se polarizó espacialmente la industrialización posterior.</p>
<p><strong>1 La integración urbana de la «margen izquierda&#8221; en la aglomeración bilbaína</strong></p>
<p>La geografía urbana de la margen izquierda del bajo valle del Nervión no puede entenderse sin valorar adecuadamente su progresiva inserción espacial y funcional, a lo largo de los años del presente siglo, en el área metropolitana del Gran Bilbao, puesto que ésta circunstancia constituye el principal factor de urbanización del espacio rural existente hasta hace poco tiempo en los cuatro municipios de nuestra área de estudio. Además, la influencia geográfica del crecimiento económico y espacial de Bilbao en la transformación urbana de la «margen izquierda&#8221;, no sólo es un importante dato histórico referido al momento inicial de la industrialización de la ría bilbaína, a finales de la pasada centuria, sino que mantiene en la actualidad plena vigencia debido a que una de las direcciones más dinámicas de la expansión horizontal del plano de la aglomeración se proyecta sobre su &#8220;banlieue&#8221; occidental, afectando directamente al espacio de nuestros municipios que han experimentado, por este motivo, un espectacular despegue demográfico en la anterior década intercensal y se encuentran hoy agobiados como consecuencia de las múltiples carencias infraestructurales que padecen al haberles faltado una previsión urbanística mínimamente eficaz.</p>
<p>En la historia urbana de Bilbao pueden distinguirse tres grandes etapas en función de su progresivo acercamiento geográfico al espacio comarcal que nos ocupa. Las dos primeras establecen unos presupuestos significativos que encuentran su desarrollo definitivo en la tercera etapa con la formación del área metropolitana de Bilbao, en la que se integran los municipios de la margen izquierda del Nervión, produciéndose así las condiciones necesarias para su acelerado y definitivo desarrollo urbano.</p>
<p>En un primer momento, desde la fundación medieval de la villa hasta el último tercio del siglo XIX, los ensanches del núcleo primitivo no alcanzan más que una reducida extensión superficial alrededor del emplazamiento inicial; pero, desde los últimos años del siglo XIX, Bilbao experimenta un auge económico que provoca el agotamiento de su escaso suelo intramunicipal disponible y le obliga a iniciar una política anexionista de los municipios más próximos. El paso siguiente se iniciará, al terminar la guerra civil española, con un planteamiento más amplio de las necesidades urbanas a escala comarcal, que es el que afecta de lleno a la geografía de la &#8220;margen izquierda&#8221;.</p>
<p>El origen histórico de la Villa de Bilbao se fecha en el año 1300 con la concesión del Fuero de Logroño que le hace D. Diego López de Haro. A pesar de los amplios límites territoriales que se señalan en el texto fundacional de la Carta Puebla y que abarcaban gran parte de la actual comarca del Gran Bilbao a lo largo del bajo valle del Nervión; la extensión territorial de la primitiva villa se reducía al espacio ocupado por su primer emplazamiento sobre una estrecha terraza fluvial de la margen derecha donde el Nervión se convierte en ría. Al otro lado del río existía ya un pequeño núcleo que hoy conserva todavía un topónimo expresivo de su antigüedad: &#8220;Bilbao la Vieja&#8221;.</p>
<p>Desde la fundación medieval de la villa hasta los años finales del siglo XIX, todo el desarrollo económico de Bilbao se realiza en este reducido espacio que se corresponde con el recinto amurallado de las Siete Calles y con sus arrabales adyacentes, por donde se realizan unas primeras expansiones laterales de poca extensión superficial. Este emplazamiento equivale a lo que hoy se denomina el &#8220;Casco Viejo&#8221;, fácilmente localizable en el plano actual de Bilbao por su estructura abigarrada con calles estrechas y paralelas y con una forma ortogonal o en da mero que recuerda su origen medieval.</p>
<p>El primer ensanche extramuros se realiza a partir de 1483, y durante todo el siglo XVI, hasta el incendio de 1571, que supuso una renovación interior de la villa. La dirección de este ensanche es lineal y lateral siguiendo el cauce fluvial por la margen derecha de la ría, hacia Ascao y el Arenal por el oeste y hacia Ibeni por el este, formándose la Ribera y alcanzando la superficie municipal las 31,63 hectáreas. Los principales factores de estas primeras ampliaciones del recinto urbano están relacionadas con el crecimiento económico de Bilbao: desarrollo del comercio lanero y creación del Consulado (1511), auge de las ferrerías y exportación de hierro a Inglaterra, e incremento de la construcción naval aprovechando la abundante madera de los bosques próximos.</p>
<p>Durante el siglo XVIII, la expansión económica y demográfica que afecta a todo el territorio peninsular influye muy particularmente en Bilbao y tiene sus consecuencias en el crecimiento urbano con el Plan Loredo (1786), en el que se continúa la dirección lateral de los ensanches a través de la iglesia de San Nicolás hacia la Sendeja y con las nuevas manzanas de casas entre la calle de Esperanza y el Arenal. En estos mismos años se proyecta también una plaza porticada, entre las calles de Ascao y Correo (1790), que es la actual Plaza Nueva que se construyó definitivamente en 1828 siguiendo el modelo neoclásico de las «Plazas mayores».</p>
<p>En todo este largo período de tiempo que se extiende desde la fundación de Bilbao, a comienzos del siglo XIV, hasta el último tercio del siglo XIX, Bilbao urbaniza las áreas rurales más próximas y rompe la estrechez de su primitivo recinto amurallado; pero su expansión horizontal es todavía muy limitada y se adapta a las condiciones topográficas de la margen derecha del Nervión, siguiendo una dirección lineal entre el angosto cauce fluvial y las pendientes cercanas del norte (Archanda, Santo Domingo), que le impiden un crecimiento más radial. Tampoco se debe olvidar que, en toda esta extensa etapa de la historia del urbanismo bilbaíno, existen otras motivaciones de carácter económico y político que frenan el crecimiento horizontal del plano, ya que los intereses de las anteiglesias rurales limítrofes se oponen decididamente a los afanes expansivos de la villa mercantil. Por esta razón las previsiones espaciales contenidas en la Carta Puebla de 1300, que definían unos límites de proyección comarcal para la nueva ciudad, no podrán cumplirse hasta que el impacto social de la revolución industrial decimonónica acabe definitivamente con las inercias de la organización administrativa del territorio impuesta por la sociedad estamental. La integración geográfica de la «margen izquierda» en el urbanismo bilbaíno está todavía muy lejos de producirse y únicamente la dirección longitudinal del plano hacia el oeste, que se intensificará y acelerará en los años posteriores, indica una remota posibilidad.</p>
<p>La segunda etapa del crecimiento urbano de Bilbao se extiende desde los años finales del siglo XIX hasta los primeros años de la postguerra, en la década de los cuarenta del siglo actual. El despegue industrial de la economía bilbaína en ese periodo agota por completo las disponibilidades de suelo urbanizable en su estrecho perímetro municipal y la villa de Bilbao se ve obligada a urbanizar los espacios rurales de los municipios limítrofes para evitar el colapso. Es el comienzo de la política anexionista que amplía considerablemente la extensión del término municipal a través de sucesivas incorporaciones de espacio entre 1870 y 1966, pasando de las 31,63 hectáreas de los años finales del siglo XVI a las 10.726,25 hectáreas de la actualidad, con lo que se configura la estructura urbana que hoy presenta el plano del municipio de Bilbao.</p>
<p>Pero el hecho geográfico más significativo de esta segunda etapa es el plan de urbanización de 1873, del que son autores Achúcarro, Alzola y Hoffmeyer, y que va a dar origen al primer ensanche del Bilbao moderno en la vega de Abando, traspasando, por tanto, el río e iniciando la urbanización de su margen izquierda.</p>
<p>Para la ubicación de este ensanche se aprovecha un meandro del río que forma una cubeta casi circular, de unos dos kilómetros de diámetro, sobre una baja terraza aluvial de colmatación arenosa y que supone una excepción en medio de la estrechez del cauce del bajo Nervión, limitado topográficamente en sus dos márgenes por los glacis de fuerte pendiente que enlazan con los rebordes montañosos del sinclinal colgado de Santa Marina al norte y con los del anticlinal de Vizcaya al sur.</p>
<p>La urbanización de esta margen izquierda tiene su precedente más antiguo en el barrio ya citado de Bilbao la Vieja, por donde entraba en la villa el camino de Orduña que comunicaba Bilbao con la meseta castellana y de donde, a su vez, partía el camino hacia Valmaseda y hacia la provincia de Santander a través de Portugalete. La unión de estos caminos en la margen izquierda da origen al barrio de San Francisco, que se extiende en dirección este-oeste, siguiendo el curso del Nervión, desde Bilbao la Vieja hasta el nuevo ensanche, donde ya en 1845 se había proyectado la estación de ferrocarril que uniría Bilbao con Miranda de Ebro y con la red nacional. En esos años se abre también la actual calle de Hurtado de Amézaga que, bordeando la estación, une la calle y carretera de San Francisco con el comienzo del ensanche. Esta expansión lateral del plano a lo largo del Nervión tiene una correspondencia en la margen derecha, donde la apertura del Campo de Volantín, como nueva zona residencial, extiende la urbanización desde el Arenal hasta el límite con Deusto. El nuevo ensanche de 1873 se concibe bajo el influjo de las tendencias urbanísticas del periodo final del barroco y tiene su eje central en la Gran Vía. El trazado de esta importante arteria sitúa el corazón urbano en «la plaza elíptica», que es el centro focal de un plano parabólico con las calles principales siguiendo una disposición radial.</p>
<p>En esta segunda etapa, además del ensanche comentado, se redactan, con posterioridad a él y en las primeras décadas del siglo XX, otros proyectos de planificación que van a tener importancia en el proceso urbano de Bilbao. Los más importantes son la conferencia (1923) y el proyecto de extensión de Bilbao (1926) de Bastida, en los que se empieza a apuntar la solución del valle de Asúa como el espacio más adecuado para la descongestión urbana, una vez agotadas las posibilidades de expansión en el estrecho valle del Nervión. Los intentos de planificación en estos años se completan con el plan de reforma del &#8220;casco viejo&#8221; de Zuazo y el plan de extensión de Bilbao de García Marcadal (1926). En todos estos planes se empiezan a formular los primeros planteamientos de tipo comarcal como única solución al creciente desarrollo urbano de Bilbao; pero estos planteamientos no encontrarán su realización práctica hasta después de la guerra Civil con la creación del área metropolitana.</p>
<p>Indudablemente dichos planes son una prueba evidente de que la anterior política anexionista empieza a ser insuficiente para satisfacer la demanda de espacio urbanizable que provoca el auge general de la economía bilbaína. En efecto, en los años finales del siglo XIX y en los primeros del actual, la configuración del Bilbao actual con el Casco Viejo y San Francisco, el ensanche de Abando y algunas penetraciones periféricas hacia Deusto y Begoña, es la consecuencia urbana de un complejo crecimiento económico muy acelerado que se basa en el desarrollo de la minería, en la gran industria siderúrgica, en la construcción naval y en el aumento de la flota mercante, en el empuje de la banca local y en la    creación de las sociedades anónimas, y, también, en las importantes obras de infraestructura y de comunicaciones: vías férreas, carreteras y puerto exterior. Todos estos factores reclaman con urgencia una nueva concepción administrativa y política, capaz de garantizar la oferta de espacio urbano que necesita Bilbao. Esta nueva concepción tardará todavía algunos años en encontrar su sistema concreto de actuación.</p>
<p>Sin embargo, el interés de esta segunda etapa en relación con la urbanización de la «margen izquierda&#8221;, impulsada desde la ciudad central de Bilbao, está en el establecimiento de una serie de propuestas urbanísticas que va a influir en el desarrollo urbano de los años siguientes. En primer lugar, la urbanización de Abando supone el desplazamiento del núcleo urbano a la margen izquierda del Nervión, por donde se va a desarrollar una de las líneas más dinámicas de la extensión del plano. Además, la expansión de la ciudad en las dos márgenes confirman su disposición longitudinal hacia la desembocadura del Nervión, formando un paralelismo de tipo axial a ambos lados, que va acercando el espacio urbanizado hacia nuestra área de estudio, al tiempo que la estructura urbana empieza ya a establecer una segregación sociológica que va a tener un mayor desarrollo posterior en los próximos años. En la margen derecha, las residencias de lujo del Campo de Volantín van a desplazarse hacia la ciudad-jardín de Neguri en el municipio de Guecho, mientras que el carácter proletario del barrio de San Francisco se va a extender por todos los núcleos de la margen izquierda hasta Santurce y la zona minera.</p>
<p>Por otra parte, estos presupuestos, que se derivan de la evolución de la estructura urbana y que van a influir en la intensificación de las relaciones geográficas entre Bilbao y los municipios de la «margen izquierda&#8221;, se ven favorecidos por el establecimiento de nuevas comunicaciones y por las obras del puerto exterior. El tranvía de caballos que comunicaba Bilbao con Santurce desde 1882 se electrifica en 1896, el tren de Bilbao a Portugalete se prolonga hasta Santurce en 1926 y, desde 1902, estaba terminado el rompeolas que enmarca por la orilla izquierda la bahía del Abra y supone la creación del puerto exterior, que desplaza desde Portugalete hacia Santurce los servicios y tinglados del puerto comercial de Bilbao. El planteamiento comarcal del urbanismo bilbaíno en la etapa siguiente es el que potenciará estas favorables condiciones y determinará la incorporación definitiva de nuestro espacio al proceso del Gran Bilbao.</p>
<p>Esta tercera etapa del crecimiento del plano de Bilbao comienza con la elaboración del «Plan General de Ordenación Urbana de Bilbao y su Comarca&#8221; de 1946, en el que la planificación adquiere unas dimensiones extramunicipales y metropolitanas. La creación de la Corporación Administrativa del Gran Bilbao (1945) supone el reconocimiento legal de un área metropolitana que configura administrativamente una compleja realidad geográfica: la aglomeración urbana del Gran Bilbao, en la que se integra la «margen izquierda&#8221; de la ría de una forma cada vez más dinámica.</p>
<p>La urgencia de esta solución viene determinada en los años sesenta no sólo por la falta de espacio en la ciudad central; sino también por los progresivos niveles de congestión y de anarquía que se observan en todo el área industrial y residencial de la margen izquierda del bajo Nervión, donde la falta de espacio y la ausencia de zonificación de los usos del suelo están produciendo unas urbanizaciones periféricas en los municipios que no reúnen las condiciones mínimas de calidad urbanística y que carecen de los equipamientos y de las infraestructuras más elementales.</p>
<p>Por esta razón, en el plan de 1961 se reconoce también la imposibilidad de descongestionar el Gran Bilbao a través de una planificación exclusivamente comarcal. En el texto informativo, junto con el sistema de zonificación de usos del suelo, con las nuevas vías de acceso al centro urbano y las circunvalaciones periféricas, con las infraestructuras dotacionales necesarias y con el establecimiento de una red de «metro», que se prevén; se señala también la necesidad de coordinar una política de descongestión industrial hacia las provincias más próximas a Vizcaya y de ampliar el planteamiento comarcal del área metropolitana, ordenando el territorio de las restantes comarcas de la provincia. Esta nueva concepción geográfica mente más amplia es la que se defiende y se quiere poner en práctica, en los últimos años, a través de la segunda revisión del Plan de Ordenación Urbana que la Corporación del Gran Bilbao ha encargado a la empresa Metra-Seis en 1975.</p>
<p>A pesar de todos estos esfuerzos planificadores que hemos resumido, los problemas urbanísticos de Bilbao se agravan día a día, como tendremos ocasión de comprobar con más detalle en las páginas siguientes; fundamentalmente porque las limitaciones financieras y ciertos intereses privados de la burguesía bilbaína retrasan y hasta impiden, en muchos casos, la realización de proyectos absolutamente necesarios para frenar determinadas inercias y para evitar la espontaneidad general que está produciendo una inevitable anarquía en el desarrollo urbano. En el estado actual de las cosas, la solución del problema urbano de Bilbao no depende sólo ya de la ordenación de su comarca, ni siquiera de su provincia, sino que exige un planteamiento extraprovincial. En la actualidad, muchos de los proyectos más urgentes del plan de 1961, y hasta del plan 1946, no han sido realizados, y algunos ni tan sólo iniciados, sobre todo, en lo referente a las comunicaciones, a la infraestructura viaria ya las dotaciones del equipamiento colectivo, por lo que el tiempo va a ser difícilmente recuperable dado el desarrollo demográfico y espacial que ha experimentado el área urbana en los últimos años.</p>
<p>Pero lo que más interesa destacar ahora es cómo, a través de todas estas disposiciones legales y administrativas que tratan de ordenar el desarrollo urbano bilbaíno, se ha consumado la integración definitiva de la «margen izquierda&#8221; en el urbanismo de la aglomeración que va a potenciar su desarrollo. Desde que se inicia el planteamiento comarcal en la ordenación territorial de Bilbao, los municipios de esta comarca van a perder su autonomía geográfica en favor de una mayor dependencia espacial y funcional respecto a esa nueva realidad urbana que sustituye a la ciudad bilbaína y que es el área metropolitana del Gran Bilbao.</p>
<p>En efecto, Bilbao y el conjunto de municipios que forman su área metropolitana constituyen una verdadera «aglomeración urbana» según la definición que de este concepto dan los geógrafos franceses. La ciudad central ha traspasado sus límites municipales en su proceso de crecimiento espacial y ha urbanizado los espacios rurales de los municipios limítrofes que, sin embargo, ya diferencia de lo que ocurría en la anterior etapa anexionista, no pierden su autonomía e independencia administrativas. Se forma así un área suburbana que en la terminología geográfica francesa internacionalmente aceptada, se denomina «banlieu» y que señala los límites geográficos de la aglomeración, que no siempre son fáciles de precisar sobre el plano.</p>
<p>Los municipios del Gran Bilbao, que están ubicados en ambas márgenes del Nervión, desde Galdácano hasta Santurce y Guecho, en la misma desembocadura del río, reúnen las tres características esenciales que definen a toda aglomeración que crece espacial mente a través de sus «banlieues» periféricas. En primer lugar, la «ciudad central» del municipio de Bilbao, en su proceso de expansión longitudinal adaptándose a las imposiciones topográficas del estrecho valle del Nervión, se va uniendo progresivamente a los núcleos suburbanos emplazados en dicho valle alargando el plano urbano sin solución de continuidad; pero sin alterar sus límites administrativos y sin anular su autonomía de gestión. A la unidad municipal de la ciudad tradicional sucede la pluralidad administrativa de las «banlieues» de la aglomeración. Indudablemente, Bilbao ejerce una mayor influencia y un mayor protagonismo de todo tipo sobre el resto de los municipios de su área metropolitana, pero no llega a eliminar nunca su propia capacidad organizativa.</p>
<p>En segundo lugar, el proceso de urbanización, que se extiende a impulsos del crecimiento de la «ciudad-central», afecta a núcleos rurales preexistentes, que le sirven de base para su expansión, y que, con su posterior transformación urbana, van a dar origen a las «ciudades-secundarias» de la aglomeración.</p>
<p>En tercer lugar, y como consecuencia de las características anteriores, estas «ciudades secundarias» son siempre unidades urbanas incompletas que necesitan de la «ciudad-central» y de las otras «ciudades-secundarias», lo que explica su especialización funcional con un carácter complementario dentro del conjunto de la aglomeración. Esta complementariedad de funciones es la que determina un constante intercambio de productos, servicios y personas entre unas unidades y otras, dando origen a los desplazamientos diarios de población que constituyen los «movimientos pendulares».</p>
<p>En nuestro caso concreto, el planteamiento comarcal de la planificación urbana de Bilbao es el que confirma definitivamente la integración de los cuatro municipios en la aglomeración, impulsando su creciente urbanización y convirtiéndolos en importantes «ciudades-secundarias» de la «banlieue» occidental del Gran Bilbao, en la margen izquierda de la ría, y por donde discurre una de las líneas más progresivas de la expansión horizontal del plano de la aglomeración.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>2 El fracaso urbanístico del Gran Bilbao</strong></p>
<p>A pesar de los distintos intentos de planificación a nivel metropolitano que se han ido sucediendo durante los últimos años, la aglomeración bilbaína no ha podido evitar la congestión, la anarquía y el caos que hoy caracterizan a su espacio urbano. Este fracaso de la planificación es consecuencia directa de la inadecuación y del desfase entre las previsiones teóricas y el espectacular y acelerado crecimiento real de las necesidades urbanas, como ya se ha indicado en páginas anteriores. Las deficiencias más graves del urbanismo bilbaíno dependen de tres tipos de factores: topográficos, político-administrativos y financieros.</p>
<p>Los primeros factores son de orden físico y están determinados por los inconvenientes de la difícil topografía local del valle del bajo Nervión, por donde discurre la dirección más importante del crecimiento horizontal del plano urbano. El primitivo emplazamiento medieval de la villa de Bilbao presenta unas ventajas naturales evidentes por la proximidad de las minas de hierro del anticlinal de Vizcaya y por la salida al mar que proporciona el Nervión, al convertirse en una ría-estuario 14 kilómetros antes de su desembocadura. Estas circunstancias físicas positivas ejercen, en un principio, una importante influencia en la determinación geográfica de la doble vocación industrial y comercial de Bilbao; pero se van a convertir en dificultades graves para el posterior crecimiento urbano, que viene reclamado, desde comienzos de siglo, por el proceso de industrialización y que va a agotar en pocos años el espacio urbanizable en el estrecho valle del Nervión. En este valle del bajo Nervión se concentra actualmente la casi totalidad de la población del Gran Bilbao, que supone el 78,3% del total provincial, y se localizan, al mismo tiempo, las principales factorías industriales y los centros de servicios más importantes, que absorben el 80% del empleo industrial y el 90% del empleo terciario, y sin embargo, las condiciones topográficas de este espacio son extremadamente difíciles y contribuyen a agravar las dificultades urbanísticas al determinar una estructura urbana lineal o axial en dirección Este-Oeste, desde Galdácano hasta Santurce y Guecho, siguiendo los cauces del Ibaizabal y del Nervión, entre colinas y serrotas próximas por ambas márgenes. Lo que más llama la atención en todo el eje fluvial es la estrechez de las bajas llanuras aluviales.</p>
<p>Aparte del amplio meandro en el que se ha construido el ensanche decimonónico de la ciudad-central, en las restantes zonas del valle se pasa de forma brusca de la baja llanura a las fuertes pendientes y retazos de glacis de erosión o a las vertientes de los relieves periféricos. Este encajonamiento del valle, que orienta la expansión del plano, determina una serie de inconvenientes en la estructura urbana que se manifiestan principalmente en la escasez de suelo urbanizable, en la promiscuidad de factorías y viviendas, en los emplazamientos de los barrios y suburbios en pendientes y en los alarmantes niveles de contaminación del aire producidos por la dirección dominante de los vientos, por la inadecuada ubicación de las fábricas y por las vecindades industriales, en el eje de colonización del angosto cauce. Todas estas circunstancias se unen para producir un fuerte deterioro urbanístico y una acelerada degradación de la calidad de vida. La irregularidad morfológica y la abundancia de fuertes pendientes obligan a la población a aprovechar al máximo las exiguas superficies planas del fondo del valle principal del Nervión y de los que forman sus afluentes cerca ya de las desembocaduras, de tal manera que, en la provincia de Vizcaya, el 95% de la población habita en espacios de menos de 170 metros de altitud, a pesar de que, de sus 2.217 Km2. de extensión, solamente 978 Km2., un 44%, están por debajo de esa cota. La topografía, por tanto, del bajo Nervión, en la que se asienta el Gran Bilbao, establece una serie de condicionamientos físicos que no son nada favorables para un ordenado desarrollo urbano y que, además, debido a la negativa influencia de los factores de origen humano no van a poder ser convenientemente evitados.</p>
<p>En efecto, la necesaria corrección humana de estas dificultades características del lugar de emplazamiento y del eje natural de expansión del plano no se ha concretado en suficientes realizaciones infraestructura les y de equipamiento por falta de apoyo financiero y por deficiencias administrativas en los sistemas de planificación. A la hora de valorar la gestión urbanística de los últimos años hay que hacer una referencia expresa a la institución más directamente comprometida en este quehacer: la Corporación Administrativa del Gran Bilbao.</p>
<p>En relación con este organismo, las críticas han proliferado en los Últimos años y, a través de la prensa local, han transcendido a la opinión pública, centrándose principalmente en estos tres aspectos: la Corporación Administrativa del Gran Bilbao no es un instrumento de planificación sino un organismo de control social y político; los municipios integrados en ella, a excepción del de Bilbao, no tienen representación adecuada en los órganos ejecutivos y, por fin, su presupuesto económico es exiguo. En primer lugar, en Bilbao, parece que no se dan, o no tienen suficiente influencia, los dos motivos que determinan la planificación urbana en las aglomeraciones de los países industrializados: las tensiones sociales que originan el propio dinamismo de la ciudad y que se canalizan y se expresan a través de los movimientos urbanos que se organizan en ella, y el motivo económico que trata de evitar que, a partir de cierto tamaño y de cierta estructura inadecuada, la ciudad deje de ser rentable. Los movimientos sociales urbanos no han tenido un gran desarrollo hasta ahora en el área metropolitana de Bilbao y su debilidad organizativa, unida a las dificultades de todo tipo que han encontrado por parte de la Administración derivadas de las características generales de la sociedad española, ha privado a los responsables políticos de la planificación de un eficaz instrumento de crítica que les hubiera acercado al conocimiento real de los problemas concretos de las distintas áreas urbanas.</p>
<p>Por otra parte, la falta de racionalización estrictamente económica da la impresión de que viene determinada por las preferencias de las nuevas inversiones de capital hacia zonas menos problemáticas, porque siempre puede ser más rentable crear infraestructuras en terrenos libres que remodelar una aglomeración sobrecargada y congestionada. Desde luego, es evidente que la Corporación del Gran Bilbao ha cumplido una finalidad ineludible al establecer un cierto control y al imponer una cierta disciplina urbanística; pero, en la práctica, sus escasos medios jurídicos y su limitada capacidad financiera han entorpecido demasiado su labor. Martín Mateo detalla con precisión, desde la crítica administrativa del urbanismo bilbaíno, las principales dificultades jurídicas del Gran Bilbao:</p>
<p>-El ámbito territorial de competencia es ya insuficiente desde los criterios geográficos más aceptados sobre los verdaderos límites de la aglomeración.</p>
<p>-Las imprecisiones jurídicas que impiden la delimitación de competencias del área metropolitana y de los municipios de la comarca y que dan lugar a tensiones, a inseguridades, a conflictos ya incumplimientos insistentes de las obligaciones.</p>
<p>-La escasa representatividad de los órganos de gobierno que originan desconfianzas frecuentes en los Ayuntamientos de la zona ante muchas de sus disposiciones.</p>
<p>-La insuficiencia de técnicos y de expertos en las distintas especialidades del urbanismo en relación con la abundancia de representantes de la Administración local y central.</p>
<p>-La ineficacia de las relaciones públicas de la Corporación que no han sido capaces de crear un consejo de apoyo a los proyectos comunes, y que, por el contrario, han provocado muchas suspicacias en la opinión pública».</p>
<p>Quizás, en conjunto, el problema más grave de fondo que resume todos los puntos radica en la falta de representatividad de los municipios en la Comisión Ejecutiva de la Corporación, lo que determina la desconfianza de éstos y la oposición generalizada de amplios sectores de opinión que consideran a este organismo como un instrumento de presión política sin ninguna posibilidad de fiscalización democrática. controlado por el poder central y por su representación local en el Ayuntamiento de la «ciudad-central» de Bilbao, que ejerce una autoridad un tanto caciquil e en favor de los intereses privados de una minoría social que se enriquece con la especulación del suelo. Esta crítica coincide también con algunas de las respuestas que los especialistas consultados dan a la encuesta distribuida por Ferrer Regales, cuando afirman que «&#8230; el Gran Bilbao no ha dado los resultados que se esperaban y no precisamente por falta de equipos técnicos, sino por conflictos de competencia administrativa, y falta de desarrollo urbanístico, condicionada por deficiente organización e incumplimiento de la legislación por particulares, y por los mismos órganos urbanísticos que habían de aplicarla».</p>
<p>En el caso concreto de los municipios urbanos de la «margen izquierda de la ría», aguas abajo de Bilbao. el enfrentamiento con el monopolio de poder que ostenta la autoridad municipal de la «ciudad-central» en la corporación Administrativa es realmente digno de tenerse en cuenta. No hay que olvidar que todos ellos son municipios de importante tamaño demográfico, de economía industrial y acelerado desarrollo urbano y de fuerte arraigo tradicional, debido a su antigua autonomía administrativa que despierta su espíritu localista al advertir que sus altos niveles de congestión y de deterioro urbanístico son, en muchos casos, consecuencia de los errores de una administración que ellos no pueden controlar eficazmente.</p>
<p>Posiblemente la manifestación más pública y más popular de esta oposición entre la «margen izquierda» y el Ayuntamiento de Bilbao, a nivel sociológico, esté en la fugaz aparición durante los años setenta de la revista «Márgenes» que, en el poco tiempo que pudo resistir los ataques de la Administración Pública, centró la temática de todos sus números en la crítica de esta situación.</p>
<p>Al mismo tiempo. y como respuesta a la hegemonía administrativa del municipio de Bilbao, la revista proponía con insistencia la necesidad de crear una mancomunidad de municipios de la ría, que fuera capaz de programar las soluciones a problemas comunes y, sobre todo, que, con su tamaño demográfico y económico, pudiera contrapesar la excesiva influencia de Bilbao. La sensibilización de la opinión en este sentido evitaría algunos peligros de localismo pueblerino que podrían ser, además, perjudiciales para la integración sociológica y para el desarrollo conjunto de toda la aglomeración urbana.</p>
<p>Por último, la ineficacia de la planificación urbanística del Gran Bilbao ha sido provocada por la escasez de sus disponibilidades financieras, que ha impedido, o ha retrasado demasiado, la realización de proyectos urgentes al no poder incluirse, en la programación de infraestructuras y equipamientos, los presupuestos concretos que permitan el desarrollo puntual de los programas de acción. Ya en la primera revisión del Plan de Ordenación Urbano de Bilbao y su comarca, realizada en 1961, la imprecisión financiera es una de las características del texto de dicho Plan. El total de las inversiones previstas asciende en este año a 8.655 millones de pesetas y la parte más sustanciosa queda asignada a los trabajos de ampliación y mejora del Puerto (2.230 millones), a la red de infraestructura viaria (2.090 millones) y el aprovisionamiento de agua (2.000 millones). El resto se reparte en una serie de capítulos diversos que se refieren a parques y jardines, vías férreas, ciudad universitaria, aprovisionamiento de gas y electricidad ya la preparación de terrenos para zonas residenciales e industriales. La procedencia de esta suma de 8.655 millones de capital era la siguiente: el sector privado tendría que aportar 714 millones y la cantidad restante provendría del sector público, aportando la administración local (Gran Bilbao) 1.824 millones y el Estado 6.115 millones. Sin embargo. todas estas previsiones resultan teóricas y gratuitas desde el momento en que no se señalan plazos, ni se detallan procedimientos, ni se arbitran disposiciones legales, capaces de asegurar las percepciones con puntualidad.</p>
<p>Así es como se produce el abandono dotacional de toda la aglomeración. A pesar de su espectacular crecimiento en todos los aspectos, se sigue apoyando durante los años setenta, en las infraestructuras urbanas construidas antes de los años treinta con la excepción de algunas realizaciones de las iniciativas privadas, en función de la defensa de sus propios intereses económicos. Este es, por ejemplo, el caso de la autopista Bilbao-Behovia, de la proyectada ampliación del aeropuerto en el valle de Asúa, de la construcción de la refinería de petróleo y del Superpuerto y hasta de la carretera entre Arminza y Baquio abierta por la Diputación, que se pensaba que iba a tener una finalidad turística al unir los quince kilómetros de costa que quedaban en Vizcaya sin carretera y que, más tarde, se ha podido comprobar que fue proyectada para la construcción de la Central Nuclear de Lemoniz. Los ejemplos podrían multiplicarse y todos confirmarían que la falta de representatividad de los organismos públicos de planificación y la ausencia de participación democrática en sus decisiones determinan unas presiones constantes de los intereses privados de la construcción sobre los intereses sociales de la planificación. que producen la actual irracionalidad de la estructura urbana con zonas industriales y residenciales en perfecta amalgama, con standars de equipamiento a nivel ínfimo y con una especulación del sueldo que se está adueñando del espacio.</p>
<p>Las consecuencias de todos estos factores, que han impedido un ordenamiento eficaz del territorio comarcal, se manifiestan en los múltiples problemas en la agobiante falta de suelo disponible. que provoca los actuales niveles de congestión, donde algunos espacios, como los de nuestra área de estudios de la margen izquierda de la ría, están próximos a su saturación. Las previsiones de suelo vacante establecidas por el Plan General de Ordenación Urbana de Bilbao y su Comarca han quedado considerablemente disminuidas en la actualidad debido a la proyectada ampliación del aeropuerto en el mismo emplazamiento del valle de Asua y debido también a la futura red viaria capaz de mitigar los actuales problemas de circulación rodada. La oferta global de suelo vacante útil (con pendientes menores de 15%), que era. en 1970, de 8.150 hectáreas. ha quedado reducida a 6.100 hectáreas como consecuencia de las servidumbres urbanísticas originadas por el nuevo aeropuerto y la imposibilidad de programar nuevos usos en áreas próximas, como ocurre en el proyectado polígono-residencial de Asua calculado para 120.000 habitantes y al que hay que renunciar. Pero si la oferta de suelo urbanizable disminuye, no ocurre la mismo con la demanda cuyo aumento previsible es ya preocupante. El aumento demográfico entre 1970 y 1990 ha sido estimado en 660.000 habitantes lo que supone una demanda futura de suelo útil de 6.600 hectáreas aplicando un standard mínimo agregado de 100 m2 por habitante, lo que demuestra que, aún en el caso óptimo de aprovechar todo el suelo actualmente disponible (6.100 hectáreas), no se llegaría siquiera a satisfacer la demanda de 1990 como año horizonte (25).</p>
<p>Es evidente, por otra parte, que, como consecuencia de este crecimiento espontáneo y anárquico que caracteriza a la aglomeración urbana, se originan importantes cortes sociales que pesan sobre la mayoría de la población. Las manifestaciones de estos cortes sociales se observan en la comarca de Bilbao con mucha claridad:</p>
<p>-déficits de equipamiento e infraestructuras en los barrios proletarios.</p>
<p>-tamaño insuficiente, baja calidad y deterioro prematuro de las viviendas.</p>
<p>-pavimentaciones, alumbrado, servicios de agua y desagües deficientes.</p>
<p>-escasez de dotaciones colectivas de tipo cultural, sanitario, recreativo y zonas verdes.</p>
<p>-niveles alarmantes de contaminación del aire, que, en el caso de Bilbao, se elevan hasta cotas peligrosas por la influencia negativa de tres factores complementarios: topografía, meteorología y falta de previsión urbanística.</p>
<p>Pero además, el fracaso de la gestión urbanística en el área metropolitana de Bilbao tiene también una directa proyección económica como consecuencia, sobre todo, de las graves carencias que padece su infraestructura viaria. El problema es de tal envergadura que, a juicio de muchos especialistas, dichas carencias podrían determinar en un futuro próximo una asfixia urbana y un colapso económico de proporciones incalculables al incomunicar interiormente el espacio de la aglomeración y al aislarlo de los otros centros de gravedad de la economía regional y estatal. Las insuficiencias de la red viaria interna y de los sistemas de comunicación exterior, unidas a la congestión espacial existente ya la débil oferta de suelo disponible dentro de los límites urbanos, constituyen las causas más evidentes de que, en la actualidad, los rendimientos económicos del Gran Bilbao, como espacio de producción y consumo, sean peligrosa mente decrecientes y que sus anteriores economías de aglomeración se hayan convertido en regresivas.</p>
<p>Desde luego, la noticia recientemente aparecida en la prensa, en los días finales de 1980, anunciando la desaparición de la Corporación Administrativa del Gran Bilbao, no es ajena a la crisis social y económica que ésta ha propiciado en su área urbana de influencia y que se acaba de analizar. Si bien es cierto que el factor determinante más inmediato de la supresión de este organismo público está relacionado con el cambio político actual y con la nueva organización autonómica; también es verdad que el fracaso general del Gran Bilbao como gestor del urbanismo local hacía cada vez más inviable el mantenimiento de competencias básicas de intervención espacial en manos de dicha Corporación.</p>
<p>La recuperación del tiempo perdido y el cambio radical de rumbo en materia urbanística es el gran reto que tienen planteado desde ahora los nuevos entes políticos, administrativos y técnicos, responsables de la planificación urbana en el recién inaugurado contexto democrático y autonómico.</p>
<p><strong>3 Crecimiento geográfico y congestión espacial en la «margen izquierda»</strong></p>
<p>Los problemas urbanísticos del Gran Bilbao analizados en el apartado anterior se agravan considerablemente en nuestra área concreta de estudio. Los municipios de la «margen izquierda», al estar situados en la «banlieue» occidental, entre la «ciudad central» y el «área suburbana en transformación» de la zona minera, ocupan un espacio particularmente estratégico, por donde se canaliza una de las expansiones más dinámicas del pleno de la aglomeración. De esta forma, la congestión urbana derivada de la creciente falta de espacio urbanizable se desplaza, con una inercia cada vez más fuerte, desde la «ciudad central», a través de toda la «margen izquierda», hasta su extremo urbanizado en Santurce, determinando así un incremento tan rápido de las necesidades dotacionales de equipamiento colectivo que ha superado, hasta la fecha, todas las previsiones del modelo de planificación.</p>
<p>La «margen izquierda» de la ría de Bilbao, con sus 58,86 Km.2 de extensión, supone e115,81 % de toda la superficie del Gran Bilbao y ésta, a su vez, equivale al 16,81% de la superficie provincial. En este reducido espacio de los cuatro municipios vivía una población de 237.852 habitantes, en 1970, que supone el 29,12% de toda la aglomeración del Gran Bilbao que concentra, a su vez, el 78,30% de toda la población de Vizcaya. Por tanto las densidades son mucho mayores en la «margen izquierda» que en cualquier otro punto del Gran Bilbao y de Vizcaya: 4.040,97 hb./Km.2 en 1970 frente a los 2.194,18 hb./km.2 del Gran Bilbao y los 497 ,75 hb./km.2 de la provincia. Estos primeros datos generales indican ya un alto nivel de congestión urbana en esta zona del área submetropolitana, donde las viviendas del proletariado inmigrante se confunden con las industrias en los cascos urbanos de estos municipios y, sobre todo, en sus bordes periféricos, en los que la mezcla morfológica de usos del suelo industrial y residencial origina zonas altamente deterioradas.</p>
<p>A lo largo del presente siglo, la población del Gran Bilbao ha experimentado un crecimiento espectacular en términos absolutos al pasar de los 182.906 habitantes de 1900 a los 816.676 que anota el censo de 1970.</p>
<p>Los municipios de Basauri y Santurce, que se sitúan ambos en los dos extremos de la actual expansión lineal del plano urbano, registran los mayores crecimientos, seguidos de los municipios más próximos a ellos: Portugalete y Baracaldo cerca de Santurce, y Echévarri y Galdácano junto a Basauri. Todos ellos arrojan aumentos demográficos sensiblemente superiores al crecimiento medio de la aglomeración, que equivale aproximadamente al del municipio de Bilbaoo Es, pues, indudable que el crecimiento se polariza en los extremos de las dos «banlieues&#8221; periféricas de una urbanización longitudinal que se adapta al estrecho cauce del bajo Nervión y que desplaza hacia ambos lados los problemas de congestión urbana y de falta de espacio desde el núcleo impulsor de la «ciudad-central».</p>
<p>Pero, además, este crecimiento demográfico, que no es uniforme en el espacio de la aglomeración, tampoco lo es a través del tiempo durante este siglo (Cuadro n. 1).</p>
<p>En el último periodo intercensal (1960-1970), los mayores incrementos poblacionales corresponde a Portugalete (101,86%), Basauri (81,47%), Santurce (80,65%), Galdácano (79,94%) y Guecho (70,59%); mientras que otros municipios de importante tamaño demográfico manifiestan un ritmo de crecimiento más lento en esta década como es el caso de Bilbao (33,76%), Baracaldo (39,78%) y Sestao (49,29%), lo que está indicando un desplazamiento del dina mismo demográfico y del crecimiento urbano desde la “ciudad central&#8221; y los centros secundarios más próximos a ella hacia el puerto exterior, con una dirección occidental (Portugalete y Santurce), y hacia la «banlieue» oriental, por el valle del Ibaizabal, en dirección a la comarca del Duranguesado (Basauri, Galdácano), confirmando la constante expansión lineal del plano de la aglomeración bilbaína. De esta forma, en 1900, la población del municipio de Bilbao suponía el 64% de la de todos los municipios que hoy forman e! Gran Bilbao, mientras que la zona industrial y residencial suponía el 31% y la zona rural el 5%; en cambio, en 1972, la población de Bilbao sólo equivale a146% de toda la aglomeración, al tiempo que los demás municipios industriales y residenciales aumentan su porcentaje al 43% y la zona rural al 9,5%.</p>
<p>Esta pérdida de la importancia demográfica relativa de Bilbao se explica por el progresivo agotamiento de su suelo urbanizable dentro del término municipal Lo que determina, por saturación, un desplazamiento de los centros de crecimiento hacia otros municipios inicialmente menos congestionados, con mayores reservas de suelo rural, y en los que se empieza a producir un acelerado proceso de concentración urbana.</p>
<p>Es el mismo desplazamiento que se produce en la «margen izquierda», siguiendo una dirección occidental que tiene actualmente su tope en el espacio municipal de Santurce, donde se agravan, por tanto. los problemas de equipamiento urbano. Este es el caso de Baracaldo que había registrado un fuerte crecimiento demográfico hasta 1960 y que, en la última década, frena relativamente su ritmo de tal modo que su participación demográfica en el conjunto del Gran Bilbao, que en 1960 era de un 13%, en 1970, se mantiene estacionaria; y lo mismo ocurre en el municipio de Sestao, donde disminuye el porcentaje de 4,9% en 1950 a 4,5 en 1970. Son municipios demográficamente saturados y los incrementos poblacionales se desplazan hacia la desembocadura del Nervión desde Portugalete y Santurce ven aumentar su participación en el conjunto de la población del Gran Bilbao entre 1960 y 1970 de 3,9% a 5,5% y de 4,4% a 5,6% respectivamente. Este proceso encuentra también un paralelismo en los municipios de la «banlieue» oriental, en el otro extremo del plano urbano, donde el crecimiento más rápido se localiza en los núcleos periféricos de Basauri y Galdácano.</p>
<p>La conclusión más evidente de este breve análisis es que la expansión de Bilbao, a través de su área sub metropolitana, está presidida por la espontaneidad más absoluta sin que intervenga ningún factor corrector como fruto de una planificación previsora. Solamente cuando un espacio urbano está completamente saturado y ha alcanzado prácticamente su techo demográfico es cuando cede en su ritmo de crecimiento a favor de los espacios próximos, siguiendo una progresión lineal desde la «ciudad-central» hacia las dos «banlieues» periféricas, con lo que los problemas de congestión urbana y sus consiguientes carencias dotacionales no se solucionan nunca; sino que simplemente se desplazan horizontalmente hasta afectar a toda la estructura espacial de la aglomeración en sucesivos momentos cronológicos.</p>
<p>En este sentido, la distribución de densidades de población en el Gran Bilbao y el incremento de viviendas en sus principales municipios, durante la década intercensal de los sesenta, confirman la importancia y la gravedad de este problema, que individualiza la geografía de la «margen izquierda» incluso dentro de la problemática general de todo el área metropolitana. El cuadro estadístico n.&#8221; 2, además de mostrar la densificación progresiva de todos los municipios, aunque con distinto ritmo y con la única excepción de Abanto y Ciérvana que es el único núcleo que pierde población entre 19601970, expresa muy bien los niveles de saturación alcanzados por la «ciudad-central&#8221; de Bilbao y por las «ciudades-secundarias» del área submetropolitana como Portugcillete. Sestao, Santurce, Basauri y, en menor proporción, Guecho, en comparación con los demás municipios del área suburbana.</p>
<p>La excepción de Baracaldo (2.417 hb./Km.2), que se explica por la gran extensión de su término municipal con amplias zonas rurales de difícil urbanización debido a sus inconvenientes topográficos, demuestran como estos datos generales de densidad poblacional por municipios no son suficientemente expresivos del nivel de congestión que afecta a muchos espacios del Gran Bilbao, por lo que se hace necesaria una subdivisión intramunicipal de las zonas más problemáticas para poder medir las densidades de forma más correcta haciendo referencia exclusivamente a su espacio útil, a su suelo edificable con pendientes inferiores, por tanto, al 15%. Esta puntualización es absolutamente necesaria en un área urbana de tan complicada topografía, como ya se ha indi cado en páginas anteriores. Por ejemplo, según esta medición más específica y más precisa, en 1970, el casco urbano del centro de Santurce tenía una densidad de 54.100 habitantes por km2, que sólo era superada en la aglomeración por el barrio de Recaldeberri en la periferia de la «ciudad-central» (61.400 Hab./Km.2) y, en tercer lugar, figura el barrio de San Vicente de Baracaldo con 53.100 habitantes por km.2 (29).</p>
<p>Los factores de esta irregularidad en la distribución de las densidades, que congestiona el espacio municipal de la «margen izquierda» en proporciones alarmantes, en relación con el resto de la aglomeración, están relacionados con el más bajo nivel de vida de la periferia urbana que recibe elevados contingentes de inmigración, formando en las «ciudades-secundarias» de las «banlieues» auténticos «municipios-dormitorio» de estructura social mayoritariamente proletaria.</p>
<p>Por otra parte, y en lo referente al incremento de viviendas en el periodo intercensal 1960-1970, se sitúan muy por encima de la media de la comarca metropolitana, que es de un 75%, los municipios periféricos de la actual área sub metropolitana: Portugalete (140,6%) y Santurce (124,2%) en el extremo occidental del plano urbano, y Basauri (123%) y Galdácano (107%) en el extremo oriental. Junto a ellos también es importante el incremento de Guecho (140%) (30). En contraste, e1 ritmo de edificación de viviendas es sensiblemente más lento en otros municipios importantes que ya estaban saturados con anterioridad: Sestao (75%), Baracaldo (68%) y Bilbao (63%) (31). En definitiva, todos estos indicadores estadísticos generales coinciden en afirmar que el crecimiento espontáneo de la estructura urbana de la aglomeración bilbaína se polariza actualmente en los dos extremos de sus «banlieues» periféricas, por las que se desarrolla con un mayor dinamismo la extensión longitudinal del plano que se adapta a la estrecha y difícil topografía del valle del Nervión. Los datos de Santurce y de Basauri, en los extremos opuestos de la zona urbanizada, presentan un paralelismo que demuestra la existencia de fuertes inercias en la dirección de la expansión urbana bilbaína, que actualmente no chocan con ninguna planificación eficaz que las desvíe. En consecuencia, el valle del bajo Nervión no sólo padece una grave anarquía urbanística; sino que, debido a ello, está en el límite de su saturación espacial y necesita con una urgencia inminente unas líneas geográficas de descongestión que eviten el inmediato peligro del colapso.</p>
<p>Este es precisamente el problema que hoy preocupa a los investigadores sociales. y particularmente a los urbanistas y planificadores, como se pone de manifiesto en todas las publicaciones recientes sobre el problema urbano del Gran Bilbao. El informe de Metra-Seis, tantas veces citado, al abordar la segunda revisión del Plan de Ordenación Urbana de Bilbao y su Comarca en 1975, apunta como solución a la urgente y necesaria descongestión del Gran Bilbao la urbanización de las restantes comarcas de la provincia, cuyas reservas de espacio rural determinan unas densidades de población considerablemente más bajas que las del bajo Nervión y, por tanto, permiten una ordenación racional del territorio a escala provincial, como se desprende de los datos siguientes:</p>
<p>Este planteamiento comarcal, a escala provincial, es ampliamente superado por el de Ferrer Regales que propugna una solución de tipo regional, que implica un «stop» urbanístico e industrial a la comarca del Gran Bilbao y especialmente a su área sub metropolitana, de la que afirma que «&#8230; no sólo debe de frenar, sino incluso parar su crecimiento en mancha de aceite, para resolver sus problemas dotacionales, mejorar su hábitat y hacerse más humana en los distritos obreros». y más adelante, resume este mismo profesor la solución, que él defiende, de la siguiente manera: «El dilema que se presenta en la actualidad es la elección de dos grandes opciones. O se continúa el camino emprendido hacia la concentración y masificación urbana, multiplicando los estrangulamientos del presente hasta límites insospechados, o bien se emprende una política regional coherente, descentralizadora y descongestionadora a nivel extraprovincial, es decir, regional». Sin embargo, esta tesis de la descentralización regional no se contradice con la comarcalización provincial de Metra-Seis; sino que la completa, ya que el mismo Ferrer Regales acepta el ordenamiento comarcal del territorio como un proceso paralelo al planteamiento extraprovincial y regional.</p>
<p>Indudablemente, la necesidad de regionalizar el problema del Gran Bilbao es una solución aceptada por todos los autores y que se desprende del análisis de la penosa situación presente; pero el problema de fondo se plantea cuando se valoran las posibilidades concretas de que dicha regionalización sea viable. Aquí es donde empieza el desacuerdo entre los especialistas en el tema y la opinión de Martín Mateo contiene una mayor dosis de realismo que las teorías anteriores desde el momento en que reconoce que frente al slogan de «Stop al Gran Bilbao» se debe proponer el de «Vía Libre a la metrópoli del Norte» pero matiza y aclara esta afirmación cuando afirma que: «Un cierto futurismo, un poco de derroche de imaginación no desbordada parece imprescindible, porque desde luego a Bilbao lo que no se le puede hacer, es imposible, no está en la mano de nadi, es frenar su crecimiento. En este mismo sentido, se manifiestan Philippe Cazal, y Dorao Lanzagorta cuando concretan. a partir de los análisis específicos de la situación actual, las líneas más probables de expansión del plano hacia el área suburbana de la zona minera a través de Santurce y hacia los espacios rurales del Duranguesado a través de Basauri, siguiendo las tendencias reales que hoy se observan y valorando el impacto de las grandes obras de infraestructura viaria en realización o de más reciente construcción, como son la autopista de Bilbao a Santander y la autopista Bilbao-Behovia.</p>
<p>Frente a estos juicios más realistas, las previsiones de Metra-Seis y la solución de Ferrer Regales se manifiestan como idealizaciones teóricas y excesivamente abstractas, en la medida en que parece que oponen una racionalidad técnica a un proceso social y no puede haber política de urbanización sin comprensión del significado del proceso social que la determina. Dicho proceso social se refiere a la forma en que la relación sociedad-espacio expresa las articulaciones de las sociedades con la estructura a la que pertenecen. El origen de las aglomeraciones urbanas depende de la concentración capitalista de los medios de producción y la anarquía y el desorden urbanístico que les caracteriza es consecuencia directa de la incapacidad de dicho modo de producción de planificar el desarrollo de la ciudad con proyección social y en interés de la colectividad. En el caso concreto de Bilbao, no hay ningún motivo para pensar que la espontaneidad que ha dominado hasta la fecha la expansión urbana desaparezca de repente por obra y gracia de unos proyectos teóricamente bien concebidos. Por esta razón, frente a las «idealizaciones» que se traducen en las utopías tan frecuentes en la teoría y en la planificación urbanística, el geógrafo tiene que valorar en cada caso, y basándose en análisis cuantitativos de suficiente rigor estadístico, las fuertes inercias que se manifiestan en el presente y que constituyen condicionamientos reales que pesan en la proyección hacia el futuro.</p>
<p>En el caso que nos ocupa, los datos analizados sobre la congestión urbana en la «margen izquierda» y sobre la polarización del crecimiento demográfico y espacial en las dos «banlieues» periféricas, expresan unas tendencias muy claras sobre la expansión real del plano de la aglomeración. Es evidente que los actuales niveles de saturación van a obligar al urbanismo bilbaíno a abandonar el sobrecargado eje fluvial del bajo Nervión; pero las líneas más inmediatas de descongestión van a trazarse a partir de los núcleos más dinámicos y más progresivos del presente. que se encuentran situados en los dos extremos de dicho eje. Nadie pone en duda la conveniencia de una descentralización comarcal a través del valle de Asua (aunque la discutida decisión administrativa sobre la ubicación del aeropuerto le hace prácticamente irrealizable) ya través, después, de la comarca de Munguía, que ofrece abundante espacio rural, o, en tercer lugar, a través de los municipios costeros de Sopelana, Plencia y Gorliz, donde el precedente que ya existe de «segunda residencia», para la época veraniega y los fines de semana, y la proyectada autopista pueden suponer dos estímulos importantes. Tampoco se puede dudar, por supuesto, de la necesidad de ampliar el proceso de descentralización a unas dimensiones regionales que convertirían al Gran Bilbao en la metrópoli del norte de España. Pero, a más corto plazo, y desde la perspectiva realista que corresponde al análisis geográfico, hay que afirmar que los próximos ensanches de la aglomeración van a realizarse a través de sus «banlieues» periféricas. Y esto no sólo por la inercia de la constante expansión longitudinal del plano de Bilbao desde hace varios siglos; sino porque, en la actualidad, existen realizaciones y proyectos de infraestructura urbanística que van a estimular esta tendencia secular.</p>
<p>En la «banlieue» oriental, el crecimiento actual de Basauri, Galdácano y Arrigorriaga va a tener su continuidad por el Duranguesado siguiendo el valle de Ibaizabal, donde la abundancia de espacio rural y el impacto de la autopista Bilbao-Behovia, que es ya una realidad y va a producir en un breve periodo de tiempo una serie de conurbaciones entre los municipios industriales existentes (Durarigo, Ermua, Eibar y valle del Deva), son factores que marcan una dirección inmediata del progreso urbano.</p>
<p>Paralelamente, en la «banlieue occidental», el protagonismo geográfico de la periferia occidental hacia el área suburbana de la zona minera que, con el tiempo, puede producir una conurbación con los núcleos turísticos de Castro Urdiales y Laredo en la provincia de Santander. La terminación del dique de Punta Lucero en la parte sudoccidental del Superpuerto, la instalación de la refinería de petróleo en Somorrostro y la proyectada autopista del Cantábrico, que unirá Bilbao con Santander, son estímulos suficientes para asegurar el carácter irreversible de esta dirección occidental del plano y la participación activa de la «margen izquierda» en el desarrollo urbano de la aglomeración bilbaína.</p>
<p>En función de esta previsible dirección del crecimiento espacial del plano, lo que los distintos especialistas en las ciencias humanas, entre los que se encuentran también los geógrafos, deben reclamar en sus estudios el que los costes sociales de dichas expansiones urbanas inevitables se reduzcan al máximo y que, en todo caso, el reparto de las cargas necesarias sea colectivamente distribuido de manera equitativa.</p>
<p>No es, desde luego, esta la situación que se desprende del análisis espacial del área metropolitana bilbaína y, en especial, de una de sus subunidades más deterioradas urbanísticamente como es el caso de la «margen izquierda». Por otro lado, es evidente que la superación de la actual crisis socio-económica se encuentra hoy con fuertes obstáculos derivados de la pesada y negativa herencia legada por la anterior administración territorial, a través de una oferta de suelo urbano altamente deteriorado, cuyos elevados niveles de congestión determinan una creciente pérdida de rentabilidad productiva en toda la aglomeración y constituyen, además, un exponente modélico de marginación humana y de segregación social en el usufructo colectivo del espacio, que incrementa y generaliza la conflictividad ciudadana.</p>
<p>El problema es grave y urgente pero sus soluciones, en consecuencia con las conclusiones que se derivan de las páginas anteriores, no tienen nada que ver con la formulación teórica y evasiva de grandes proyectos, que siempre son utópicos por irreales, de descongestión espacial a gran escala; ni tampoco con la improvisada y precipitada aportación de respuestas parciales, meramente técnicas, para disimular por el momento las múltiples deficiencias concretas que, en demasiados casos, aparecen como insostenibles en relación con unos topes mínimos de calidad de vida urbana.</p>
<p>El único sistema válido de evitar las actuales contradicciones de origen geográfico y de favorecer, por tanto, la progresiva integración de la colectividad en su propio hábitat, consiste en una rectificación decidida e inmediata del actual modelo de urbanización, reconociendo su estrepitoso fracaso. La eficacia de la política autonómica debe demostrarse también en una nueva organización del espacio urbano y debe concretarse en una mejor distribución de los usos del suelo, técnicamente más coherente, económicamente más racional y socialmente más justa.</p>
<p>En cualquier caso, las condiciones de posibilidad real de esta propuesta implican, a su vez, una doble tarea ineludible. Los responsables de la nueva administración territorial autonómica y democrática deben, en primer lugar, revisar en profundidad el espíritu y la letra de la actual legislación urbanística, con vistas a la elaboración de nuevas alternativas jurídicas de intervención espacial; y, en segundo lugar, tienen que convertirse en celosos guardianes de su más estricto cumplimiento. Tanto la nueva legislación como la nueva disciplina urbanística no podrán, por último, ser eficaces si, en ambos casos, no se facilita y estimula la participación ciudadana a través de las múltiples vías, creadas y por crear, de intervención individual y colectiva en la gestión y en la producción del espacio de la ciudad.</p>
<p>Enrique CLEMENTE, 1981</p>
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		<title>El Mayorazgo de AGUILAR-ZUMELZU</title>
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		<pubDate>Tue, 13 Apr 2010 04:49:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[Mayorazgos]]></category>

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		<description><![CDATA[Mayorazgo de AGUILAR-ZUMELZU EN BARAKALDO 1. Propiedades del mayorazgo La casería de Zuazo Tres cuartas partes de los molinos de Retuerto. Un jaral y juncal en el lugar de Ybarreta El oficio de escribano del número. La casa de Gorostizaga, en Begoña. 2. Propietarios A comienzos del siglo XVII era propiedad del escribano Martín de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2010/04/Calzada-Medieval-4.jpg" class="floatbox" rev="group:1776 caption:`Calzada Medieval 4`"><img class="alignright size-medium wp-image-1777" title="Calzada Medieval 4" src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2010/04/Calzada-Medieval-4-300x198.jpg" alt="" width="300" height="198" /></a>Mayorazgo de AGUILAR-ZUMELZU</p>
<p><em>EN BARAKALDO</em></p>
<p>1. Propiedades del mayorazgo</p>
<ul>
<li>La casería de Zuazo</li>
<li>Tres cuartas partes de los molinos de Retuerto.</li>
<li>Un jaral y juncal en el lugar de Ybarreta</li>
<li>El oficio de escribano del número.</li>
<li>La casa de Gorostizaga, en Begoña.</li>
</ul>
<p>2. Propietarios</p>
<p>A comienzos del siglo XVII era propiedad del escribano Martín de Aguilar-Zumelzu y su mujer Ursola de Arana. Dotaron con la casería de Zuazo a su hija Ana de Aguilar para su matrimonio con Pedro de Escauriza, dueño del mayorazgo y torre de Zorroza, hijo de Juan de Escauriza de Cruces y María de la Torre y Salazar.</p>
<p>Pedro de Escauriza falleció en 1671 dejando de su matrimonio una sola hija llamada María Ventura (n. 1665), que era la llamada a heredar los mayorazgos paterno y materno, pero falleció con tan sólo siete años. Por tanto, a falta de heredero troncario, el mayorazgo de Zorroza pasó a Antonia de Escauriza, hermana de Pedro, y al marido de esta Juan de Nafarrondo.</p>
<p>Ana de Aguilar casó en segundas nupcias con Domingo de Jauregui.</p>
<p>Hasta aquí llegan los datos de que disponemos referentes al mayorazgo de Aguilar-Zumelzu. Posiblemente hermana de Ana de Aguilar fuese Concepción de Aguilar quien casó en el San Salvador del Valle con Jerónimo de Tellitu.</p>
<p>Gregorio Bañales</p>
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		<title>Cargadero de mineral de la Franco Belga</title>
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		<pubDate>Fri, 09 Apr 2010 06:43:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Industria]]></category>
		<category><![CDATA[Patrimonio]]></category>

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		<description><![CDATA[Valoración Su valor como testigo de la industrialización de la ría de Bilbao es innegable, como ha sido reconocido en su reciente restauración, durante la cual, además de devolverle su aspecto original, se le ha dotado de paneles informativos y se ha transformado en mirador y punto de descanso en el paseo que recorre los [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft size-full wp-image-2346" title="10996234" src="http://www.ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2010/04/10996234.jpg" alt="" width="240" height="187" />Valoración</p>
<p>Su valor como testigo de la industrialización de la ría de Bilbao es innegable, como ha sido reconocido en su reciente restauración, durante la cual, además de devolverle su aspecto original, se le ha dotado de paneles informativos y se ha transformado en mirador y punto de descanso en el paseo que recorre los márgenes de la ría.</p>
<p>Cargadero</p>
<p>Se encuentra situado en un rellano de las marismas existentes entre Galindo y el Cadagua, en el punto de Reketa del municipio de Barakaldo, aguas arriba de la concesión que la Sociedad Franco-Belga, su propietaria, había obtenido en 1877. En origen se erigieron tres cargaderos, aunque hoy en día se conserva solamente uno.</p>
<p>El proyecto de estas instalaciones fue realizado en 1875 por el ingeniero A. Marco Martinez, como parte del proyecto general del ferrocarril de la ría de Bilbao a las minas Conchas.</p>
<p>Tras nueve años de dificultades y retrasos, la Sociedad Franco-Belga los inauguró junto con los muelles e instalaciones anexas el 3 de mayo de 1886.</p>
<p>Descripción</p>
<p>Como los instalados en la misma zona por otras compañías, los cargaderos venían a ser espigones de madera colocados en sentido perpendicular al muelle, que disponían de una plataforma con raíles en pendiente, sustentada por pies derechos de madera de creosotada, arriostrados y clavados en el fondo de la ría. Los vagones cargados de mineral se desplazaban hasta el extremo de los cargaderos donde había una plataforma móvil, sostenida por un castillete, en la que basculaban dejando caer su contenido por una vertedera hasta la bodega del buque. Cada cargadero tenía una altura de 9,8 a 11,4 metros, y un calado de 5,6 metros; su capacidad de carga diaria era de 1500 toneladas. Los cargaderos eran atendidos por 18 trabajadores.</p>
<p>Entre 1889 y 1893 los cargaderos tuvieron que ser modificados para adaptarlos a los nuevos barcos, que poseían un tamaño mayor, por lo que hubo que aumentar el calado de la ría, elevando las plataformas de carga y ampliando la longitud de la vertedera para poder así acceder al centro aproximado de la manga de los buques.</p>
<p>En 1914, para aumentar el rendimiento de los cargaderos se decide sustituir la carga con vagones por otro sistema en el cual el mineral se centraliza en un gran depósito, servido por un tranvía aéreo, que estaría situado entre los cargaderos 1 y 3, quedando el central anulado. De este depósito central, el mineral sería conducido por un sistema de cintas transportadoras hasta las vertederas de los nuevos cargaderos por las que se depositaría en los buques. La plataforma del nuevo cargadero estaría sustentada por una base de hormigón, hincada en el fondo de la ría, sobre la que iría una estructura arriostrada, metálica y de madera, con un brazo móvil.</p>
<p>Los cargaderos estuvieron en activo, con distintos propietarios, hasta la década de los años ochenta del siglo XX.</p>
<p>La construcción del viaducto de Rontegi, a finales de 1982, traerá consigo la demolición del cargadero n.º 1, a pesar de que se conservaba en buen estado. En esa época, el cargadero n.º 3 conservaba los tramos finales de la estructura de madera, la plataforma, restos de la instalación de la cinta transbordadora y la vertedera. Las partes metálicas se hallaban en peor estado, ya que el brazo basculante de la vertedera se reducía a un amasijo de hierros doblados y parcialmente desprendidos. En el año 2000 sufrió un incendio que terminó por arruinarlo, por lo que en 2002 ha sido restaurado por iniciativa de Bilbao Ría 2000.</p>
<p>Análisis</p>
<p>A finales del s. XIX y comienzos del XX, la producción de mineral de hierro con destino a la exportación obligó a la construcción de una serie de cargaderos en los márgenes de la ría que dieran salida a esta necesidad. En este contexto hay que entender el cargadero n.º 3 de la Compañía Franco-Belga, que ha sido uno de los pocos, entre los que se levantaron a iniciativa de diversas compañías mineras, que ha llegado hasta nuestros días conservando gran parte de sus elementos originales.</p>
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		<title>Luis Ruiz de Aguirre (&#8220;Sancho de Beurko&#8221;)</title>
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		<pubDate>Tue, 06 Apr 2010 07:41:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[Pesonajes]]></category>

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		<description><![CDATA[El 26 de julio de 1989 falleció en San Sebastián, a los 80 años de edad, Luis Ruiz de Aguirre, conocido también por su nombre literario “Sancho de Beurko”, dirigente histórico del nacionalismo vasco de izquierda y comisario general del Ejército Vasco. Era una de las pocas figuras relevantes que quedaban de la generación de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2010/04/beurko1.jpg" class="floatbox" rev="group:1765 caption:`beurko`"><img class="alignright size-medium wp-image-1768" title="beurko" src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2010/04/beurko1-300x188.jpg" alt="" width="300" height="188" /></a>El 26 de julio de 1989 falleció en San Sebastián, a los 80 años de edad, Luis Ruiz de Aguirre, conocido también por su nombre literario “Sancho de Beurko”, dirigente histórico del nacionalismo vasco de izquierda y comisario general del Ejército Vasco.</p>
<p>Era una de las pocas figuras relevantes que quedaban de la generación de la República y la Guerra Civil en Euskadi, después de la reciente desaparición del comunista Juan Astigarrabía y los nacionalistas Alberto Onaindía, Eugéne Goyheneche, Juan Manuel Epalza y Jesús María Leizaola. En su persona queremos también rendir homenaje a esa generación crucial en la historia vasca contemporánea que encabezó el lehendakari José Antonio Aguirre.</p>
<p>Voy a abordar el tema de la relación de Luis Ruiz de Aguirre con la historia desde una triple perspectiva: primero, como protagonista, centrándome en el periodo de la República y la guerra; segundo, como testigo oral de los hechos acaecidos durante esos años, cuyas declaraciones han sido recogidas en diversos libros publicados en el último decenio, y finalmente, como historiador y archivero de la Guerra Civil en Euskadi, a la que dedicó varias obras y sobre la que reunió, en colaboración con otras personas, un importante archivo.</p>
<p>Protagonista en la República y en la Guerra Civil</p>
<p>Nacido el 18 de noviembre de 1908 en Baracaldo en el seno de una familia nacionalista, Luis Ruiz de Aguirre y Urquijo militó desde muy joven en organizaciones nacionalistas: el sindicato Solidaridad de Obreros Vascos (cuando trabajaba de delineante en la compañía Euskalduna, propiedad del naviero jelkide Ramón de la Sota), y la Juventud Vasca de Baracaldo, entidad autónoma en los años veinte que se integró en Acción Nacionalista Vasca, partido aconfesional y de izquierda moderada nacido por escisión del PNV en 1930.</p>
<p>Al instaurarse la II República en abril de 1931, Ruiz de Aguirre se afilió a ANV como socio de su Euzko-Etxea de Burceña. Tras cumplir el servicio militar en Pamplona, comenzó a actuar políticamente escribiendo en la prensa aeneuvista, el diario Tierra Vasca (San Sebastián, 1933-34), y participando en las actividades de su agrupación municipal.</p>
<p>La dureza de la lucha política en los años republicanos en Bilbao y la zona fabril de la margen izquierda, con frecuentes choques violentos entre carlistas, nacionalistas, republicanos y socialistas, llevó a la creación de grupos paramilitares de los partidos (requetés, mendigoizales, milicias&#8230;). ANV intervino en esa lucha violenta (tuvo un muerto y varios heridos en Baracaldo en 1933) y contó con una organización secreta de la que formó parte Ruiz de Aguirre. Según su testimonio, se denominaba con las siglas C.A.N. (cuyo significado no recordaba) y se dedicaba a ayudar a los presos nacionalistas, a vigilar a otros partidos y a comprar pistolas, que escondían en el local de las Emakumes de Juventud Vasca de Baracaldo y con las que hacían ejercicios de tiro en el monte.</p>
<p>“Sancho de Beurko” participó también con otros jóvenes aeneuvistas en la Revolución de Octubre de 1934 ocupando el ayuntamiento de Baracaldo y tuvo que permanecer recluido en su casa durante algún tiempo, librándose de acudir a la cárcel gracias al entonces capitán de la Guardia Civil Juan Ibarrola (que llegó a ser un destacado jefe militar del ejército republicano en la guerra).</p>
<p>En los años finales de la República Ruiz de Aguirre ocupó cargos en la organización local de ANV. En 1934 fue secretario de la junta municipal de Baracaldo, compuesta por Juventud Vasca y cinco Euzko-Etxeas en diversos barrios. Se acordaba de que llegó a firmar 1.117 recibos de afiliados, lo que prueba la pujanza de ANV en la localidad fabril (su núcleo más importante de toda Euskadi), superior en ella al PNV (que no llegaba a los 1.000 militantes).</p>
<p>La peculiaridad de la Juventud Vasca de Baracaldo a lo largo de su historia se confirmó en 1936 al protagonizar un cisma en el seno de ANV: se opuso a su ingreso en el Frente Popular y acordó acudir a las elecciones municipales de abril en alianza con el PNV.</p>
<p>Ante su disidencia, la dirección nacional de ANV expulsó al comité municipal, transformándose entonces Juventud Vasca en ANV Autónoma, y lo sustituyó por otro, que estuvo presidido por Ruiz de Aguirre y contó con el apoyo de la mayoría de las Euzko-Etxeas de Baracaldo. En esta situación de división sobrevino la Guerra Civil.</p>
<p>Fue en vísperas de ésta cuando nuestro biografiado empezó a adquirir importancia dentro de Acción Nacionalista participando en sus principales actividades durante la primera mitad de 1936: la negociación de la alianza con el Frente Popular en las elecciones a Cortes, la redacción del semanario Acción Vasca (Bilbao) y la elaboración de un nuevo programa que marcó un giro a la izquierda en los planteamientos socioeconómicos del partido (anticapitalismo, nacionalizaciones&#8230;). Dicho programa fue aprobado en la asamblea nacional celebrada en Bilbao el 28 de junio, a la que asistió Ruiz de Aguirre como apoderado de Baracaldo y en la que resultó elegido vocal suplente del nuevo comité nacional por la comarca de la margen izquierda del Nervión.</p>
<p>En la Guerra Civil su actuación fue mucho más militar que política (si bien colaboró en el diario Tierra Vasca de Bilbao en 1936-37), pues intervino en los principales hechos bélicos: la campaña de Guipúzcoa, la batalla de Villarreal, la campaña de Vizcaya y el pacto de Santoña. Ya en agosto de 1936 marchó con un grupo de nacionalistas vizcaínos a Loyola, en donde estaban formándose las milicias vascas, el embrión del Euzko Gudarostea. Allí se incorporó al que luego sería batallón nº 1 de ANV (nº 6 del Ejército regular de Euzkadi), del que fue capitán de la compañía de ametralladoras y con el que combatió en Villarreal y en los frentes de Vizcaya. Su máximo ascenso se produjo el 17 de mayo de 1937 cuando Aguirre le nombró Comisario General de Guerra de Euzkadi (equiparado a teniente coronel), junto con Jesús Larrañaga (PCE), José Mª Lasarte (PNV), Máximo Astiz y Cecilio Egaña1. Vivió la evacuación tanto de San Sebastián en septiembre de 1936 como de Bilbao en junio de 1937.</p>
<p>Tras la caída de la capital vizcaína, Ruiz de Aguirre continuó con lo que quedaba del Ejército Vasco hasta Santander y, en representación de ANV, se sumó a última hora al llamado “Pacto de Santoña” entre la dirección del PNV y el mando de las tropas italianas que luchaban con el ejército de Franco. Fue una de las 17 personalidades vascas que pudieron salir de Santoña y viajar a San Juan de Luz en el destructor británico “Keith” gracias a un acuerdo de canje de presos políticos llevado a cabo por los consejeros Leizaola (PNV) y Nárdiz (ANV) y el coronel franquista Troncoso el 25 de agosto de 19372.</p>
<p>Pasó el resto de la Guerra Civil en el País Vasco continental, adscrito al departamento de Agricultura del Gobierno de Euzkadi que regentaba su partido. Estando en Bayona, en octubre de 1938, firmó con otros nacionalistas un escrito propugnando la creación de un Frente Nacional Vasco, compuesto por todas las organizaciones abertzales (PNV, ANV, STV, y la Federación de Mendigoizales), que no llegó a cuajar a pesar del apoyo del comité nacional de ANV, que nombró a Ruiz de Aguirre su representante en esas conversaciones junto con su amigo José Olivares Larrondo (el destacado periodista “Tellagorri”). Acabada la guerra, marchó a América viviendo largos años de exilio en Venezuela, en donde fue presidente de ANV. Desde allí promovió y financió al principio la publicación del periódico mensual Aeneuvista Tierra Vasca (Bueno Aires, 1956-75), dirigido por “Tellagorri” hasta su muerte en 1960. En él colaboró de nuevo con sus escritos, al igual que en otras publicaciones vascas del exilio.</p>
<p>Vuelto a Europa en los años sesenta, Ruiz de Aguirre se instaló en San Juan de Luz, hasta que recientemente pasó a residir en Fuenterrabía. A finales del franquismo y comienzos de la transición, siguió militando en Acción Nacionalista Vasca, su partido de siempre. Pero el ingreso de éste en la coalición Herri Batasuna le llevó a abandonarlo y a crear con otros correligionarios de su época ANV histórica, de efímera existencia.</p>
<p>Testigo de la historia</p>
<p>Los testimonios de protagonistas constituyen una fuente importante y necesaria al escribir la historia del siglo XX. En el caso del País Vasco han sido bastante utilizados para conocer la II República, la Guerra Civil y la Dictadura Franquista. Luis Ruiz de Aguirre ha sido uno de los que más ha aportado sobre la política y la guerra en Euskadi durante los años 30 a través de sus entrevistas con varios historiadores y periodistas.</p>
<p>Para el período republicano, su contribución principal se refiere lógicamente a la historia de su partido político. Datos interesantes sobre éste se encuentran en una interviú periodística, en dos libros de testimonios centrados más en la guerra que en la República y en mi historia de Acción Nacionalista Vasca. Para ésta le entrevisté en varias ocasiones en 1982 y desde entonces mantuve una larga correspondencia epistolar con él, siendo sus cartas una fuente de información tan valiosa como su testimonio oral para conocer la vida interna de ANV hasta la Guerra Civil, en especial el caso singular de Baracaldo: su organización, sus grupos armados, su participación en la Revolución de Octubre, su prensa, su evolución izquierdista a finales de la República, su asamblea nacional de 1936, el cisma baracaldés, etc., aspectos a los que ya he hecho referencia.</p>
<p>El testimonio de Ruiz de Aguirre es también muy útil para historiar el desarrollo de la guerra en el Norte desde una perspectiva militar, sobre todo la campaña de Vizcaya, la conquista de Bilbao y el “Pacto de Santoña”. Sus declaraciones han sido publicadas en tres obras, una con su visión de la fallida ofensiva del Ejército Vasco sobre Villarreal de Álava a finales de 19366, y las otras dos con informaciones acerca de su actuación y de la marcha de la contienda desde sus inicios hasta Santoña.</p>
<p>En ellas sostiene que el Cinturón de Hierro en torno a Bilbao era indefendible, con independencia de la traición del ingeniero Goicoechea, por no contar el Ejército Vasco con el armamento y los soldados suficientes, basándose en un informe del teniente coronel Montaud, jefe del Estado Mayor. Así afirma con rotundidad: &lt;&lt;el Cinturón de Bilbao no tenía defensa&gt;&gt;; &lt;&lt;el Cinturón tenía, en todo caso, una defensa heroica, pero no creo que con posibilidades de éxito&gt;&gt;. Y reitera lo mismo en el caso concreto de la villa del Nervión: &lt;&lt;la defensa de Bilbao ciudad era materialmente imposible&gt;&gt;, &lt;&lt;Bilbao capital no tiene ninguna defensa&gt;&gt;.</p>
<p>Ruiz de Aguirre acepta como correcta la decisión del Gobierno Vasco de hacer caso omiso de las órdenes del ministro Prieto y no destruir la industria pesada de la margen izquierda por considerar que su destrucción iba &lt;&lt;en perjuicio del pueblo vasco&gt;&gt;.</p>
<p>A mi juicio, la principal aportación historiográfica del testimonio de Sancho de Beurko ha sido hablar de la existencia del “Pacto de Bilbao” (antecedente del de Santoña), pacto no escrito pero que se concreta en hechos tan importantes como los siguientes: la huida de destacados jefes del Ejército Vasco (de artillería, intendencia y sanidad) en los destructores Císcar y José Luis Díez, la entrega de los presos de las cárceles bilbaínas al ejército franquista, el abandono de abundante armamento y munición, la rendición de numerosos batallones y la no voladura de Altos Hornos de Baracaldo (aquí señala que sí hubo negociación entre el batallón Gordexola, del PNV, y ANV Autónoma, y un coronel italiano). En su opinión, este “Pacto de Bilbao” tuvo más trascendencia que el posterior: &lt;&lt;si hay 14 batallones aproximadamente en Santoña, hay que considerar que en Bilbao se entregan más de 30&gt;&gt;.</p>
<p>En cambio Ruiz de Aguirre resta importancia a la rendición de Santoña y justifica la negociación del PNV con las tropas italianas: &lt;&lt;me parece que está justificado ese pacto o cualquier otro cuando se trata de salvar un ejército&gt;&gt;. Recuerda que el presidente Aguirre, en su último parte dado en Trucíos antes de abandonar el territorio vasco, escribió: &lt;&lt;Salvar el Ejército es misión principal&gt;&gt;. Para ello, el propio Lehendakari viajó a Valencia y negoció con el Gobierno Republicano su evacuación a Francia por vía marítima. Pero este proyecto falló y el que se llevó a cabo fue el de la dirección del PNV (Ajuriaguerra), conocido como la “solución italiana”, cuyo fracaso se debió a la traición de los italianos, a juicio de Ruiz de Aguirre: &lt;&lt;El Ejército Italiano no cumplió con su palabra. No mereció que se le entregase lo que quedaba del Ejército Vasco&gt;&gt;. Otros protagonistas e historiadores no comparten esta opinión ni tampoco su valoración sobre el polémico “Pacto de Santoña”.</p>
<ol>
<li>Historiador y archivero de la Guerra Civil en Euskadi</li>
</ol>
<p>Al correr del tiempo Luis Ruiz de Aguirre acabó siendo historiador de los acontecimientos bélicos de los que había sido protagonista y que contó a otros autores.</p>
<p>Ciertamente, no fue (ni podía serlo) un historiador académico. A escribir sobre la guerra en el País Vasco no le llevó la profesión ni la vocación (su vocación fue más ser poeta que historiador), sino la necesidad de defender los ideales (el nacionalismo vasco) y las instituciones (el Gobierno autónomo surgido del estatuto de 1936) por los que dio su visión de la Guerra Civil, la de los gudaris vencidos, en oposición a la ofrecida por los vencedores, por la historiografía militar franquista. Así, por ejemplo, criticó aspectos de las obras del coronel Martínez Bande, como lo que éste ha denominado la “Rendición de Guriezo”. Del mismo modo, formó parte de la comisión de historiadores investigadora del bombardeo de Gernika en los años 1977-1978.</p>
<p>Sancho de Beurko fue autor de varios artículos sobre el Pacto de Santoña, en los que defendió las tesis ya mencionadas, y de dos libros sobre la guerra. Aparte del valor de éstos a los que enseguida aludiré, Ruiz de Aguirre ocupa un puesto destacado en la historiografía vasca de la Guerra Civil por haber editado completo El Informe del presidente Aguirre al Gobierno de la República, extenso y capital documento para entender el conflicto en Vizcaya bajo el Gobierno Vasco de octubre del 36 a junio del 37. Con su publicación Ruiz de Aguirre cumplió su misión de dar a conocer al pueblo vasco la defensa que de él hizo el Lehendakari Aguirre y &lt;&lt;su terrible esfuerzo para salvar el Ejército Vasco&gt;&gt;, y al mismo tiempo proporcionó a los historiadores una fuente de excepcional valía, cuya consulta es imprescindible para todo aquel que quiera escribir sobre la Guerra Civil en Euskadi.</p>
<p>Precisamente, en su prólogo a El Informe&#8230;, Beurko revela que el presidente Aguirre (tan admirado por él aún no perteneciendo al mismo partido) le pidió a él y a otros destacados nacionalistas que escribieran sobre los hechos que habían vivido en 1936-37.</p>
<p>Ruiz de Aguirre hizo caso de esta petición y prueba de ello son los dos libros que dedicó a la contienda fraticida.</p>
<p>El primero, escrito en el exilio, lleva el significativo título de Gudaris14. Como señala su prologuista Tellagorri, &lt;&lt;no pretende ser una historia de la Guerra Civil en Euzkadi; a veces se preocupa de los detalles bélicos y los consigna escrupulosamente, pero la tónica general es la del pintor literario&gt;&gt;. En efecto, son –como indica el subtítulorecuerdos de guerra que el autor narra de forma literaria, no en vano &lt;&lt;Sancho de Beurko ha sido siempre un poeta&gt;&gt; (Tellagorri). La parte final del libro es la que tiene más valor desde el punto de vista histórico, ya que reconstruye la reorganización del Ejército Vasco en Santander en los meses de julio y agosto de 1937 y sigue su evolución día a día en base a la documentación del Estado Mayor. Bastantes de estos documentos, que él mismo sacó en una cartera de Santoña y conservó a lo largo de toda su vida, figuran reproducidos fotográficamente en la segunda edición de Gudaris, entre ellos el último parte de Aguirre en suelo vasco. Esta aportación documental acrecienta considerablemente el valor histórico del libro: la publicación de un gran número de fotografías en su mayoría referidas al Ejército vasco y a la guerra en</p>
<p>Vizcaya, y una muy útil relación de batallones del ejército regular de Euzkadi con sus nombres, numeración, filiación política o sindical y mandos superiores.</p>
<p>El segundo de sus libros sobre la Guerra Civil está dedicado al Ejército Vasco. Tampoco se trata de una historia propiamente dicha, sino más bien de una recopilación de documentos, estadísticas, fotografías y croquis de operaciones, de gran importancia para la historia militar. Entre ellos sobresalen los numerosos datos que proporciona sobre la composición del Ejército y de la Marina Auxiliar de Guerra, su armamento y el Cinturón de Hierro. Al final del libro reproduce textos de los historiadores militares franquistas sobre la campaña de Vizcaya, que sirven de contraste a la visión y a las fuentes ofrecidas por Sancho de Beurko.</p>
<p>En suma, su mayor aportación a la historiografía de la Guerra Civil en Euskadi es de índole testimonial y documental. Y es que Ruiz de Aguirre hablaba y escribía de la guerra de 1936 basándose no sólo en los recuerdos de su memoria sino sobre todo en un importante archivo, que tuvo su origen en la documentación militar que logró sacar del puerto de Santoña en agosto de 1937. A los papeles y las fotografías que fue reuniendo se sumó la cuantiosa documentación recuperada en los años setenta por “Bidasoa. Instituto de historia Contemporánea”, asociación de la que fue uno de sus principales promotores y que publicó varios fascículos sobre la Guerra Civil. Ruiz de Aguirre entregó en 1985 una copia del Archivo Bidasoa a la consejería de Cultura del Gobierno Vasco, que se encuentra en el centro de microfilm de Bergara19, y en 1989 otra copia del mismo a la Biblioteca Central de la Universidad del País Vasco en Leioa, garantizando así su conservación y difusión.</p>
<p>Para terminar quiero resaltar la vinculación que le unió a la Universidad vasca en los últimos años de su vida. Hombre trabajador y autodidacta, que no tuvo oportunidad de estudiar una carrera universitaria pero con una fuerte vocación cultural, decidió  así me lo comunicó constantemente en sus cartas- que sus fondos bibliográficos, hemerográficos y documentales fuesen a parar a la Universidad pública para que sirviesen en el futuro a los investigadores. Así, en 1987 la UPV adquirió sus colecciones de prensa, valiosas para la etapa del exilio (Euzko Deya de París y México, Alderdi, OPE, etc.), con las que la hemeroteca universitaria organizó una interesante exposición titulada “40 años de Historia”. En 1988 y primeros meses de 1989, aquejado ya de larga y penosa enfermedad que le obligó a peregrinar por diversos hospitales, fue pasando paulatinamente a la UPV su biblioteca, en la que destacaban los libros referentes a la Guerra Civil y a la figura de Simón Bolívar (otra de sus aficiones culturales: era el presidente de la Sociedad Bolivariana del País Vasco desde 1987). Y por último, en julio de 1989, unas semanas antes de su muerte aprobó el traslado de su archivo (¡De lo que más le costó desprenderse!) desde su casa de Hondarribia hasta la Biblioteca Universitaria de Leioa.</p>
<p>Este postrer gesto en pro de la cultura y de la memoria colectiva del pueblo vasco honra a Luis Ruiz de Aguirre, que supo ser hombre de acción y gudari en la guerra y hombre de letras e historiador en tiempo de paz, siempre al servicio de la causa vasca por la que luchó primero con las armas y después con la pluma.</p>
<p>En 1980, en el prólogo de su libro sobre El Ejército Vasco, escribió: &lt;&lt;Siempre he temido por la muerte de un gudari porque además de llevarse nuestras lágrimas, se lleva con él una parte de la reciente historia de Euzkadi&gt;&gt;. Pienso que pocas veces se han aplicado con mayor propiedad estas palabras que en el caso de Luis Ruiz de Aguirre, sin duda, son su mejor epitafio. Descansa en paz, amigo Luis.</p>
<p>Por José Luis de la Granja</p>
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		<title>Viviendas de AHV y ORCONERA (Fichas Patrimonio)</title>
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		<pubDate>Fri, 02 Apr 2010 07:55:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Patrimonio]]></category>

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		<description><![CDATA[1.- Viviendas de AHV Fitxa Nombre : Viviendas de AHV Localidad : Barakaldo Barrio : Alameda Serralta Provincia : Bizkaia Tipología exacta : Viviendas para trabajadores Autor : Manuel María Smith Fecha de construcción : 1916 Siglo : XX Época : Edad Contemporánea Tipología general : Viviendas y comedores para trabajadores Descripción actual: Se trata [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2010/04/Casas-Orconera-1.jpg" class="floatbox" rev="group:1760 caption:`Casas Orconera (1)`"><img class="alignright size-medium wp-image-1761" title="Casas Orconera (1)" src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2010/04/Casas-Orconera-1-300x181.jpg" alt="" width="300" height="181" /></a></p>
<p><strong>1.- Viviendas de AHV</strong></p>
<p>Fitxa</p>
<p>Nombre : Viviendas de AHV</p>
<p>Localidad : Barakaldo</p>
<p>Barrio : Alameda Serralta</p>
<p>Provincia : Bizkaia</p>
<p>Tipología exacta : Viviendas para trabajadores</p>
<p>Autor : Manuel María Smith</p>
<p>Fecha de construcción : 1916</p>
<p>Siglo : XX</p>
<p>Época : Edad Contemporánea</p>
<p>Tipología general : Viviendas y comedores para trabajadores</p>
<p>Descripción actual:</p>
<p>Se trata de viviendas unifamiliares, bifamiliares y trifamiliares y son adosadas, con jardín en la parte delantera y patio trasero. Las paredes son perimetrales, de ladrillo, y <a href="http://www.hiru.com/artea/ondarea/industriala/hiztegia/zokalo.html">tienen</a> <a href="http://www.hiru.com/artea/ondarea/industriala/hiztegia/manposteria.html">zócalo</a> de mampostería. Las viviendas unifamiliares tienen cubierta a dos aguas y el resto cubierta a cuatro aguas, con teja plana. Algunos de los accesos a las viviendas tienen <a href="http://www.hiru.com/artea/ondarea/industriala/hiztegia/ateburu.html">dintel</a> y otros arco <a href="http://www.hiru.com/artea/ondarea/industriala/hiztegia/zirkuluerdiko_arku.html">semicircular</a> o <a href="http://www.hiru.com/artea/ondarea/industriala/hiztegia/arku_zorrotz.html">arco ojival</a> . La luz entra por varias ventanas verticales. En los paramentos y <a href="http://www.hiru.com/artea/ondarea/industriala/hiztegia/hastial.html">hastiales</a> superiores, como decoración, observamos una estructura falsa de madera, de forma triangular o trapezoidal, y algunas de las viviendas tienen pequeños miradores de vidrio; otras, sin embargo, cuentan con balcones de madera.</p>
<p>Datos históricos:</p>
<p>En 1915 la empresa Altos Hornos de Vizcaya encargó al arquitecto M.M. Smith Ibarra la construcción de 12 viviendas para empleados, viviendas que serían cedidas en alquiler. Al principio la intención era construir viviendas de distinta tipología, siguiendo el modelo de las comunidades británicas, pero cuando llegó la hora de construir rechazaron construir viviendas diferentes. En 1918 construyeron 11 viviendas nuevas de tres alturas, alineadas con respecto a las anteriores. Los residentes son actualmente propietarios.</p>
<p><strong>2.- Viviendas de La Orconera</strong></p>
<p>Nombre : Viviendas de La Orconera</p>
<p>Localidad : Barakaldo</p>
<p>Barrio : Alameda Serralta</p>
<p>Provincia : Bizkaia</p>
<p>Tipología exacta : Viviendas para trabajadores</p>
<p>Autor : Casto Zabala</p>
<p>Fecha de construcción : 1891</p>
<p>Siglo : XX</p>
<p>Época : Edad Contemporánea</p>
<p>Otros siglos : XIX</p>
<p>Tipología general : Viviendas y comedores para trabajadores</p>
<p>Descripción actual:</p>
<p>Las viviendas están en la Alameda Serralta, junto a los antiguos pabellones de la empresa. Son viviendas chalet de estilo inglés, en total cinco edificios, la mayoría bifamiliares; tienen dos alturas, junto a la entrada tienen un jardín y una huerta en la parte posterior.</p>
<p>Las viviendas tienen planta irregular, muros de carga de piedra o ladrillo, cubierta a dos aguas y alero, dotado de un elemento decorativo formado por líneas cóncavas-convexas que van de un lado al otro. <a href="http://www.hiru.com/artea/ondarea/industriala/hiztegia/ateburu.html">El acceso</a> es a través de puertas dinteladas y la luz entra por ventanas rectangulares. La distribución interior es la siguiente: en la planta baja cocina, despensa, baño y salón, y en la primera planta los dormitorios.</p>
<p>Datos históricos:</p>
<p>La construcción de las viviendas comenzó en 1891, en distintas fases, según planos de Casto Zabala, y estaban destinadas a ser residencia de los responsables de la empresa. Al comienzo las viviendas eran parte de un conjunto arquitectónico, todos los edificios alrededor de un parque. En el centro del parque había un palacete, áreas de recreo y canchas deportivas.</p>
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		<title>La irrupción del cine sonoro en Barakaldo</title>
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		<pubDate>Thu, 01 Apr 2010 08:55:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>

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		<description><![CDATA[La margen izquierda de la Ría del Nervión experimentó en el último tercio del siglo XIX una acelerada y profunda transformación de su estructura productiva. La incipiente industrialización que se había registrado en la zona desde los años cincuenta cobró un nuevo impulso, esta vez definitivo, tras la finalización de la Segunda Guerra Carlista, en [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2010/04/Calle-Zaballa-2.jpg" class="floatbox" rev="group:1756 caption:`Calle Zaballa (2)`"><img class="alignright size-medium wp-image-1757" title="Calle Zaballa (2)" src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2010/04/Calle-Zaballa-2-300x174.jpg" alt="" width="300" height="174" /></a>La margen izquierda de la Ría del Nervión experimentó en el último tercio del siglo XIX</p>
<p>una acelerada y profunda transformación de su estructura productiva. La incipiente industrialización que se había registrado en la zona desde los años cincuenta cobró un nuevo impulso, esta vez definitivo, tras la finalización de la Segunda Guerra Carlista, en 1876. Los cambios económicos, sociales y políticos que se derivaron de este desarrollo industrial provocaron que la tradicional sociedad rural fuera siendo sustituida paulatinamente por la naciente sociedad capitalista, que poco tiempo después acabó siendo hegemónica.</p>
<p>Barakaldo, cuya actividad industrial se había iniciado en 1856 con la constitución de la</p>
<p>Fábrica de Hierro y Acero de Nuestra Señora del Carmen, ocupó un papel central en el proceso de industrialización que protagonizó esta área del territorio histórico vizcaíno. A la inicial industria siderúrgica se sumó la extracción, con carácter intensivo, del mineral de hierro, lo que determinó un notable crecimiento demográfico y el surgimiento de los dos primeros núcleos urbanos de la anteiglesia, situados en las zonas del Desierto y Lutxana, que desplazaron social y económicamente a los barrios de San Vicente y Retuerto.</p>
<p>La suma de esos dos factores, industrialización y crecimiento demográfico, promovió el</p>
<p>comienzo de una notable mutación del espacio donde se asentaron tanto las fábricas como las viviendas. Estas acogieron a los trabajadores que acudieron atraídos por las oportunidades laborales que les brindaba el desarrollo industrial. Se produjo de esta forma, en un lapso temporal breve, el tránsito de un paisaje rural y agrícola a otro urbano e industrial.</p>
<p>El resultado del mismo, ante la falta del menor atisbo de planificación y control por parte del Ayuntamiento, fue que el crecimiento de la ciudad diera lugar a un “conglomerado monstruoso y antihigiénico e insalubre poblachón”, como se la calificaba, en 1909, desde las páginas del semanario <em>El Eco de Baracaldo</em>. Donde se criticaba con dureza la pasividad y desidia de las autoridades locales al permitir que se construyera donde y como se quisiera.</p>
<p>El intento, en 1890, del arquitecto municipal Casto Zabala de ordenar la considerable expansión que experimentaba Barakaldo en ese momento, mediante un plano de población, se frustró por la oposición de los propietarios del suelo a que entrase en vigor ninguna ordenanza que regulase el caos urbanístico en que se desarrollaba la anteiglesia. Algunos de ellos, desde los diferentes cargos de responsabilidad pública que desempeñaron, tanto como concejales o alcaldes del municipio, intervinieron activamente en la defensa de sus intereses particulares en detrimento de los de la ciudad.</p>
<p>Hubo que esperar, por lo tanto, treinta y cinco años, hasta 1925 para que Barakaldo contase con su primer plano de población. Su elaboración no partió del Ayuntamiento, ya que respondía a una iniciativa legal promovida por el Gobierno y recogida en el Reglamento de obras y servicios municipales, promulgado en 1924. En su artículo cuarto se fijaba la obligación de elaborar un plan de ensanche que tenían todos los municipios cuyo censo fuera superior a 10.000 habitantes y el incremento poblacional entre 1910 y 1920 representase más del 20%. La única excepción que contemplaba era la de aquellos que ya contasen con uno.</p>
<p>En Barakaldo se había registrado un notable aumento demográfico, muy superior al que marcaba la cita normativa, cifrado en un porcentaje del 38,5%. En efecto, los 19.429 vecinos con los que contaba la anteiglesia en 1910 se habían convertido en 26.906 en 1920. No obstante, en el momento de acometer la elaboración del reordenamiento del municipio el número de sus habitantes se elevaba a 28.327.</p>
<p>El plano de población, titulado Proyecto de Urbanización, Reforma y Extensión de Baracaldo, fue entregado al Ayuntamiento en diciembre de 1925. El objetivo del mismo, según su re d a c t o r, el arquitecto municipal Ismael Gorostiza, era lograr que el municipio dejase de ser “un pueblo desperdigado, sin orden y sin obedecer a trazados previstos. No podía en modo alguno continuar de esta forma ya que los cálculos probables hacen preveer una población grande. Se imponía necesariamente una urbanización que trazase normas constructivas y p receptos higiénicos cual las poblaciones modernas necesitan”.</p>
<p>El diseño que realizó Gorostiza para la ciudad planteaba la separación clara de la zona</p>
<p>industrial de la poblacional y la urbanización de una superficie de 560,14 hectáreas. Junto a ello proyectó el trazado de nuevas calles:</p>
<p>“Calle A. de 20 metros de anchura que partiendo de Burceña, va por Sacona, Landaburu, Bagaza a río de Galindo. Otra llamada B. de 15 metros de anchura, que partiendo de la campa de Cruces, donde se hará una gran plaza, va unirse a la calle A. en Valejo. Otra llamada F. de 10 metros de anchura, que de los Fueros irá a San Vicente y otra E. desde la calle de los F u e ros, con 18 metros de anchura, se unirá a la actual carretera nueva, que con 24 metros de anchura, irá a dar a Retuerto”.</p>
<p>La conexión de los barrios periféricos con los Fueros, supuso para esta última zona erigirse en el nuevo centro y eje del municipio. En su entorno se construyeron varios edificios que simbolizaban de manera paradigmática los cambios urbanísticos que se estaban produciendo: Caja de Ahorros Municipal de Bilbao (1930), Te a t ro Baracaldo (1930), Plaza del Mercado (1931) y Casa del Pueblo (1932), en cuyo interior se ubicó el Salón María Guerrero.</p>
<p>La remodelación y la nueva fisonomía que registraba la ciudad eran valorados positivamente en un artículo que publicaba el rotativo bilbaíno <em>El Pueblo Va s c o</em>, en el que se podían leer las siguientes líneas:</p>
<p>“Baracaldo, el Bilbao industrial por antonomasia, emporio de riqueza, pueblo eminentemente fabril, que en la actualidad cuenta con una población de treinta y dos mil habitantes, atiende con celo a sus servicios de higiene y problemas de urbanización, dotándolos de toda la esplendidez y ornamentación que sus laboriosos vecinos se merecen.</p>
<p>El comercio, que tiene también en esta anteiglesia una magnífica representación crece día en día y da a sus nuevas aperturas el ambiente de riqueza e importancia que ostenta en las más importantes capitales de provincia. (&#8230;..)</p>
<p>Son estos factores interesantísimos: los diversos problemas municipales de urbanización, saneamiento, enseñanza, abastecimiento de aguas, etc, etc, en los que acusa Baracaldo un ascendente progreso en estos últimos años”.</p>
<p>Una visión menos optimista se publicaba en <em>El Nervión</em>, donde Cecilio Garcirrubio contraponía la radiante belleza de Algorta y Bilbao, con la “prosaica, la tosca, la salvaje” de Barakaldo, donde el agua de la ría no era: “azul, ni poética, ni cristalina, sino barrosa, negruzca, turbulenta. A lo largo de los pretiles vamos viendo dos largos rosarios de luminarias que extienden sus destellos mortecinos a uno y otro lado. (&#8230;&#8230;) Luego, veremos sobre el cielo y sobre las aguas extraños resplandores precedidos de ruidoso fragor, que nos da la sensación de tener a nuestro lado un gran infierno: los Altos Hornos”.</p>
<p>1.- Desde sus inicios el cinematógrafo aspiró a fundir imagen y sonido en un mismo plano. Los diferentes intentos que se sucedieron en el tiempo no dejaron de ser meros esbozos que no lograron solucionar el problema que planteaba la sincronización entre las imágenes y el sonido, ni su amplificación en grandes recintos como los que ocupaban los cinematógrafos, por lo que tras sus primeras exhibiciones acabaron por desaparecer. No fue hasta comienzos de la década de los veinte cuando surgieron con fuerza nuevas iniciativas, que en esta ocasión cristalizaron en la consecución definitiva de los primeros sistemas sonoros. Estos se debieron a las empresas de teléfonos American Telephone &amp; Telegraph (AT&amp;T) y de radiodifusión Radio Corporation of América (RCA). La AT &amp; T, a través de su filial Western Electric, puso a punto junto a la productora cinematográfica Warner Bros el sistema Vitaphone y con la Fox Film Corporation, otro estudio cinematográfico, el Movietone. La RCA, por su parte, logró igualmente el mismo objetivo con el Photophone.</p>
<p>La primera película rodada con la nueva tecnología del sonido, mediante el sistema Vitaphone, que llegó a las pantallas de los cines estadounidenses fue el largometraje <em>Don Juan </em>(<em>Don Juan</em>, Alan Crosland, 1926), cuyo estreno tuvo lugar el 6 de agosto de 1926. Un año después la Wa rner Bros presentaba su segundo largometraje <em>E l cantor del jazz </em>(<em>The jazz singer</em>, Alan Crosland, 1927). El éxito del filme llevó a las productoras Metro Goldwyn Mayer, Paramount y United Artists a suscribir, el 11 de mayo de 1928, un acuerdo con la AT&amp;T que les permitía incorporarse también a la producción de películas sonoras.</p>
<p>La Fox, que desarrollaba sus investigaciones, por medio de su filial Fox-Case, tras poner</p>
<p>a punto el Movietone, se decidió por la aplicación del sonido a la realización de sus noticiarios; proyectándose el 30 de abril de 1927 el primer número sonoro del Fox Movietone News.</p>
<p>La RCA, que no había logrado cerrar ningún convenio con ninguna productora, en su intento de no quedarse fuera del negocio que representaba el cine sonoro decidió formar su propio estudio de producción: Radio Keith Orpheum, fruto del compromiso que alcanzó con la productora Film Booking Office y los circuitos de exhibición cinematográfica Keith Albee y Orpheum.</p>
<p>El cine sonoro se convirtió en una alternativa real al cine mudo, sin posibilidad de vuelta atrás, a partir del 20 de septiembre de 1928, fecha en la que se comenzó a proyectar <em>El loco cantor </em>(<em>The Singing Fool</em>, Lloyd Bacon, 1928). En esta ocasión, a diferencia de lo que había ocurrido con <em>Don Juan </em>(que solo llevaba grabada la música orquestal), y <em>El cantor de jazz </em>(que solo eran sonoros los números musicales), la Warner Bros optó por un largometraje totalmente sonoro. Su éxito implicó que las principales productoras de Hollywood se decantaran de forma definitiva por el rodaje de películas sonoras.</p>
<p>A principios de 1930 se puede considerar que la transición entre el cine mudo y el cine</p>
<p>sonoro se había culminado. Junto al triunfo de los filmes sonoros se impusieron también los sistemas ópticos, en detrimento de los fonográficos. De esta manera el Movietone y el Photophone, que llevaban incorporado el sonido junto a la banda de imagen, acabaron desplazando al Vitaphone, que se caracterizaba por la grabación del sonido sobre disco. El sistema óptico fue elegido como la norma estándar del cine sonoro tras la reunión que mantuvieron en julio de 1930 en París los representantes de los sistemas sonoros estadounidenses y europeos.</p>
<p>La presentación del cine sonoro en el Estado español tuvo lugar el 19 de septiembre de 1929 en el Cine Coliseum de Barcelona con la proyección del largometraje de la productora Paramount <em>La canción de París </em>(<em>Innocents of Paris</em>, Richard Wallace, 1929), y de dos cortometrajes.</p>
<p>Tal como relataba el enviado especial del periódico madrileño <em>El Sol</em>, Focus, la exhibición se realizó “con arreglo a los procedimientos más modernos que actualmente alcanza este nuevo espectáculo en el Extranjero. No se trata, por consiguiente, de una prueba más ni de un ensayo, tanteo o estudio, sino de una plena demostración de ‘cine’ sonoro perfeccionado. Las máquinas, los films utilizados son de idéntica condición a los que se están usando en Nueva York, en Londres y en París”.</p>
<p>Pocas semanas después, el 7 de noviembre, Bilbao se incorporaba a la era del cine sonoro con el estreno en el Teatro Buenos Aires de <em>El arca de Noé </em>(<em>Noah’s ark</em>, Michael Curtiz, 1928). Si en la capital barcelonesa el sistema empleado fue el Movietone, en la bilbaína se recurrió al Vitaphone, al estar producida la película por la Wa rner Bros. <em>El Liberal </em>recogió al día siguiente la crónica de un acontecimiento tan esperado como exitoso:</p>
<p>“La novedad del cine sonoro llevó ayer numerosísima concurrencia al Teatro Buenos Aires en las dos funciones que se celebraron.</p>
<p>Aun cuando “El arca de Noé”, que cinematográficamente es algo portentoso, por lo que respecta a la nueva modalidad no ofrece más particularidades que alguna leve salpicadura de diálogo y la circunstancia de aparecer sus diversos cuadros y situaciones subrayados por una música descriptiva, compuesta exprofeso y a base del más perfecto sincronismo, pudiéndose decir, en consecuencia, que se trata de un drama o pantomima lírico-cinematográfico, el espectáculo sorprende y cautiva de modo gratísimo y además promete vislumbrar en un inmenso campo de posibilidades artísticas a que el invento dará ocasión en el porvenir y a medida que vaya siendo perfeccionado.</p>
<p>La fábrica de sueños habla: la irrupción del cine sonoro en Barakaldo Vasconia.</p>
<p>El numeroso auditorio que ayer invadió las distintas localidades del Buenos Aires, manifestóse, desde luego, complacido y comentó encomiásticamente la novedad. Hay espectáculo y de una sugestividad enorme”.</p>
<p>El siguiente cinematógrafo en incorporar la exhibición de films sonoros a su programación fue el Coliseo Albia, que el 22 de noviembre proyectaba <em>La canción de París</em>. La introducción del cine sonoro en el resto de las salas bilbaínas fue un proceso más lento, que se dilató en el tiempo durante seis años: de 1930, cuando se equiparon con la nueva tecnología el Teatro Trueba (3 de octubre), Cinema Bilbao (28 de octubre) y Salón Olimpia (21 de noviembre), hasta 1935, cuando lo hizo el Teatro Arriaga (27 de septiembre).</p>
<p>2. A diferencia de lo que había ocurrido con la llegada del cinematógrafo (1904) y la aparición del primer cine estable (1909), que tardaron ocho y cuatro años respectivamente en relación a lo que había ocurrido en Bilbao, la irrupción del cine sonoro en Barakaldo fue muy rápida ya que su demora no llegó a un año. El 5 de septiembre de 1930 tenía lugar su presentación en el Teatro Baracaldo, coincidiendo con su inauguración, y el 28 de septiembre en el Gran Cinema Baracaldo. De esta manera el cine sonoro irrumpió antes que en el resto de los pueblos del territorio histórico vizcaíno y la mayoría de los cines de la capital bilbaína.</p>
<p>Coincidiendo con la expansión que experimentaba la ciudad y la llegada del cine sonoro, el espectáculo cinematográfico conoció a partir de la década de los treinta una importante revitalización, que se concretó en la apertura de cuatro cines: Te a t ro Baracaldo (1930), Salón María Guerrero (1932), Cine Luchana (1933) y Salón Landaburu (1935).</p>
<p>Esta ampliación de la cartelera cinematográfica, que desde el cierre del Salón Petit Palais, el 16 de marzo de 1916, había estado monopolizada por el Te a t ro Principal, primer cine de fábrica construido en el municipio, determinó el comienzo de una nueva etapa en la exhibición cinematográfica baracaldesa, a la vez que representaba la consolidación definitiva del cinematógrafo como espectáculo de masas en la anteiglesia.</p>
<p>El primer síntoma de la época que estaba a punto de comenzar se produjo tras la conclusión de la temporada 1928-29. El paréntesis que la época estival abría todos los años en la actividad del Teatro Principal fue aprovechado en esta ocasión por sus dueños María Esnaola, Nicolás Santurtun y Filomena Burzaco para vendérselo a Eugenio Solano Corcuera por 370.000 pesetas, de las que 330.000 corre s p o n d i e ron al cinematógrafo y 40.000 al terreno en que había sido construido, que era propiedad de Antonia Esnaola.</p>
<p>Un año después de hacerse cargo del Gran Cinema Baracaldo, nuevo nombre que recibió el Teatro Principal, Solano decidió equipar al salón con equipos de proyección sonoros.</p>
<p>El 28 de septiembre de 1930, simultáneamente al comienzo de la temporada 1930-31, se ofrecía el primer programa sonoro. La Sociedad Anónima General de Espectáculos, concesionaria para España de los equipos Pacent, que eran los que se habían instalado en el Gran Cinema Baracaldo, publicaba en <em>El Noticiero Bilbaíno </em>una información en la que daba cuenta del hecho:</p>
<p>“El público, numerosísimo, que ocupó en su totalidad las localidades en las cuatro funciones que se celebraron, aplaudió sin reservas a la Empresa por la costosa innovación, y más especialmente al finalizar las sesiones; a juzgar por los técnicos invitados, la magnífica y excepcional audición y sincronización del equipo permite colocarlo en primera fila entre los mejores, y así lo han entendido muchas Empresas españolas y, dentro de ellas, algunas de Bilbao (Ideal Cinema y Cinema Bilbao), que anuncian para en breve la terminación de sus respectivas instalaciones ”.</p>
<p>La incorporación del cine sonoro no hizo desaparecer la exhibición de las películas silentes, aunque si las fue relegando a un segundo plano. De hecho al menos hasta 1934 la programación del Gran Cinema Baracaldo combinó la proyección de películas sonoras y mudas.</p>
<p>El Teatro Baracaldo, el otro gran cine de esta época, surgió impulsado por la Sociedad</p>
<p>Anónima Teatro Baracaldo, que se constituyó el 13 de diciembre de 1928 con un capital social de 300.000 pesetas, distribuido en 3.000 acciones de 100 pesetas nominales cada una.</p>
<p>A diferencia de lo que había sucedido hasta ese momento el lugar elegido para la construcción del cinematógrafo no fue el barrio del Desierto, la tradicional ubicación de todos los cines que le habían precedido, sino los aledaños de la Plaza de los Fueros, junto a la parte posterior de la Plaza del Mercado. Este emplazamiento se situaba en plena sintonía con el ensanche que estaba experimentado en ese momento la anteiglesia.</p>
<p>La inauguración del Te a t ro Baracaldo, cuya capacidad era de 1.262 localidades, tuvo lugar el 5 de septiembre de 1930, con un concierto de música clásica, ofrecido por la Orquesta di Cámara de La Arenas. La prensa no escatimó elogios al nuevo cinematógrafo, cuyo coste había sido de 350.000 pesetas, así <em>La Tarde </em>lo calificaba como “una sala de espectáculos que pueda compararse con las mejores de su categoría por todos los conceptos”. En términos similares se expresaba <em>El Noticiero Bilbaíno</em>: “Ayer tarde se efectuó la inauguración del nuevo ‘Teatro de Baracaldo’, construido en la plaza de los Fueros y dotado de todos los elementos exigibles en un salón de espectáculos instalado en una población a la moderna. (&#8230;) El nuevo local responde perfectamente a la importancia de Baracaldo”.</p>
<p>Al día siguiente comenzó la programación cinematográfica con la proyección, el sábado 6, de <em>El canto del lobo </em>(<em>Wolf Song</em>, Victor Fleming, 1929). A esta le siguieron, el domingo 7, <em>Sombras blancas en los mares del Sur </em>(<em>White Shadows in the Sout Seas</em>, Robert J. Flaherty y W.S. Van Dyke, 1929), y el lunes 8, <em>Te n t a c i ó n </em>(<em>The Single Standard</em>, John S. Robertson, 1929).</p>
<p>La circunstancia de que el cine sonoro empezara su trayectoria en España al mismo tiempo que se edificaba el Te a t ro Baracaldo llevó a su Consejo de Administración a estudiar la posibilidad de dotar al cinematógrafo con los correspondientes equipos sonoros. A ello aludía el <em>Boletín Oficial de la Asociación de Empresarios de Espectáculos Públicos de las Provincias Vascongadas y Navarra</em>: La fábrica de sueños habla: la irrupción del cine sonoro en Barakaldo “El nuevo Te a t ro, que se ha montado con todos los adelantos modernos, presentará por primera vez en Baracaldo, el cine sonoro, proyectando siempre las mejores producciones”. El sistema elegido fue el denominado Filmófono, patentado por el ingeniero Ricardo M. Urgoiti, elección que el tiempo revelaría como desafortunada al ser un sistema de grabación y reproducción sobre disco, que era incompatible con el sistema óptico, que como ya hemos indicado llevaba incorporado el sonido a la película y que acabó siendo el modelo estándar de reproducción del sonido.</p>
<p>La desventaja competitiva en que se encontraba el Teatro Barakaldo frente al Gran Cinema Baracaldo, que sí contaba con un sistema óptico, obligó a la renovación de los equipos de sonido pues al carecer éstos de célula foto-eléctrica, según se indicaba en la reunión celebrada por el Consejo de Administración el 22 de octubre de 1931, solo se podían proyectar únicamente las “películas sin banda, con el inconveniente de que la producción de esta ha disminuido extraordinariamente, aumentado en cambio el número de las de banda”.</p>
<p>Poco tiempo después, el 25 de diciembre, se procedió a la instalación de una célula fotoeléctrica de la marca Erko-Cinaes, lo que repercutió favorablemente en el aumento del número de espectadores y consiguientemente en la recaudación.</p>
<p>Aunque parecía que los graves inconvenientes surgidos con la proyección de las películas sonoras se había solucionado, no ocurrió así. La instalación defectuosa de una de las células fotoeléctricas, a pesar de los intentos que se hicieron por arreglar la mala calidad en la reproducción del sonido, provocó que el problema se prolongase hasta finales de 1934, momento en que se consiguió resolver de forma definitiva la cuestión. En la Junta General de Accionistas, celebrada el 27 de febrero de 1935, se aludía a este tema:</p>
<p>“Han sido sustituidos los mecanismos que en diciembre de 1931 fueron montados como los más perfectos entonces por otros nuevamente creados al objeto de superar en calidad la expresión sonora de las proyecciones, mejora que ha sido debidamente apreciada durante el último bimestre del ejercicio finalizado en nuestro Teatro por los concurrentes al mismo, cuyo número, por cierto, ha sido bastante más elevado que el registrado en el mismo período de tiempo del ejercicio anterior”.</p>
<p>La urbanización de la Plaza de los Fueros obligó a los socialistas a bordar la construcción de una nueva Casa del Pueblo, dado que el edificio que ocupaban estaba previsto que fuera expropiado por el Ayuntamiento. El proyecto de la futura sede social fue encargado al arquitecto Juan Carlos Guerra, que diseño un edificio de corte modernista, influido por Erich Mendelsohn, que rompía con el estilo tradicional predominante en las casas del pueblo socialistas. En su interior se construyó un salón-teatro, en él que además de servir de marco para acoger las habituales conferencias, mítines y otras actividades culturales que organizaban los socialistas, también estaba pensado para que funcionara como cinematógrafo.</p>
<p>La inauguración oficial de la Casa del Pueblo, cuyo presupuesto final ascendió a 210.618 pesetas, tuvo lugar el 3 de abril de 1932 con un mitin, al que siguió la representación de la obra <em>El abuelo</em>, de Benito Pérez Galdós. La actividad cinematográfica del salón, que tenía una capacidad para 1.500 espectadores, no comenzó hasta el 2 de octubre. El responsable de la misma fue el cineasta, distribuidor y futuro productor cinematográfico navarro Miguel Mezquíriz, que desarrollaba su actividad profesional durante esta época en Bilbao.</p>
<p>Dos meses después de hacerse cargo de su explotación cinematográfica Mezquíriz decidió instalar un equipo sonoro Bauer, de la empresa Noldin y Cutheinz, de la que era representante para la Zona Norte de la península. El primer título que se exhibió, el 10 de diciembre, fue <em>Arsenio Lupin (El ladrón de guante blanco)</em>, (<em>Arsene Lupin</em>, Jack Conway, 1932).</p>
<p>La actividad como exhibidor de Mezquíriz se redujo a la temporada 1932-33, que coincidió con el tiempo que permaneció abierto el cinematógrafo durante esos dos años. Esta primera etapa cinematográfica concluyó el 7 de mayo de 1933, a partir de entonces se abre un largo paréntesis que se prolongó hasta diciembre de 1935, cuando se reanudó la exhibición de películas, impulsada en esta ocasión por el vecino de Sestao Honorato Navarro. Los socialistas, por tanto, en ningún momento llegaron a explotar comercialmente el Salón María Guerrero .</p>
<p>Una muestra más de la revitalización que experimentaba la exhibición cinematográfica</p>
<p>en Barakaldo fue la apertura del Cine Luchana, situado en el barrio del mismo nombre, con lo que el cine llegaba también a zonas distantes del centro de la ciudad. El edificio disponía de “una planta baja y otra alta, siendo los cimientos de piedra de mampostería, la edificación de ladrillo y el tejado de teja plana”.</p>
<p>De la modestia empresarial de este proyecto, cuyo artífice fue la Sociedad Muruaga y</p>
<p>Ferrera, da fe su bajo coste, 20.000 pesetas, según declaraban sus propietarios, José Ferrera Vidal y Miguel Muruaga Garay. Por ello más que como cinematógrafo cabe calificarle de pabellón cinematográfico, dada la similitud que presenta con los primeros cines que se construyeron en la década de los diez en Barakaldo.</p>
<p>Su apertura tuvo lugar el 4 de febrero de 1933, cerrando el 13 de diciembre de 1934. A</p>
<p>pesar de ello sólo llegó a funcionar seis meses el primer año y nueve el segundo. A tono con el carácter de cine de barrio que asumió tenemos que solo abría los fines de semana y los festivos, cerrando durante los meses de verano. Su escasa vida hay que atribuírsela al hecho de que no contara con equipos sonoros, lo que limitaba mucho la posibilidad de elección de películas, y a que su público se circunscribía al barrio de Lutxana y sus alrededores, y por consiguiente su rendimiento económico era bastante limitado.</p>
<p>El último cine en aparecer fue el Salón Landaburu, que se inauguraba el 7 de abril de 1935 con la exhibición del largometraje estadounidense <em>El secreto del mar</em>. Situado en la Carretera Nueva, vía de comunicación que comunicaba la Plaza de los Fueros con el barrio de Retuerto, era un cine parroquial, con un aforo de 250 localidades y disponía de equipos sonoros.</p>
<p>Gestionado por el sacerdote Simón López, no era, por tanto, un proyecto de tipo comercial sino que estaba orientado hacia la acción pastoral y a ser un fiel intérprete de la doctrina oficial de la Iglesia católica en el campo del cine. Acorde con este planteamiento la moral estaba por encima de cualquier consideración económica, de hecho las películas que se proyectaban se sometían al expurgo de todas aquellas escenas que a su juicio se consideraban inmorales. Esta actitud censora no era algo que se ocultara, al contrario, se alardeaba de ello y se publicitaba, como uno de los rasgos que definían a este cinematógrafo, en la revista <em>El amigo de los niños y de los mayores</em>, que también editaba López.</p>
<p>3. La configuración de este panorama de la exhibición cinematográfica baracaldesa fue simultáneo a un crecimiento notable de la asistencia a las salas. Para entender en su verdadera dimensión el salto, cuantitativo y cualitativo, que experimentó el espectáculo cinematográfico, en la primera mitad de la década de los treinta, es conveniente echar una breve mirada retrospectiva a lo que había sucedido durante los años precedentes.</p>
<p>En la década de los diez el mejor registro se logró en 1912 con 107.287 espectadores. Hubo que esperar once años para superar esa cifra, lo que se consiguió en 1923 con 124.223 asistentes, que significó el comienzo de una senda alcista que se prolongó hasta 1926, cuando se llegó hasta los 199.596, la mejor marca de la década de los veinte y por extensión un récord histórico. El retroceso en el nivel de frecuentación de los cinematógrafos que se produjo a continuación situó los espectadores en 168.734 durante 1929.</p>
<p>Con la llegada de los años treinta no solo se quebró la línea descendente que se había iniciado en 1927 sino que se produjo un incremento en la frecuentación de los cinematógrafos, y por consiguiente de los ingresos, como no se había producido antes. En efecto, en 1930 el número de espectadores alcanzó los 357.420, cantidad que representaba un aumento de 188.686, en relación con el año anterior, un hecho inédito hasta entonces, aunque inferior a la subida de los 204.285 que se produjo en 1931, fecha en la que los asistentes superaban el medio millón, en concreto 561.705, y</p>
<p>se lograba de esta manera establecer un nuevo récord.</p>
<p>En los años siguientes el número de los espectadores disminuyó, primero de forma moderada en 1932 (8.609) y 1935 (11.114), y luego significativa en 1933 (32.989) y 1934 (58.975), cifras que sumaban un total de 111.687 en cuatro años, no obstante el grado de aceptación del cinematógrafo siguió siendo muy alto, con un media de 483.913 asistentes para este periodo.</p>
<p>Además, y esto es importante remarcarlo, el ascenso tuvo lugar en una coyuntura poco favorable como era la grave crisis económica por la que atravesaba Vizcaya, que repercutió de manera particular en Barakaldo y los municipios de la margen izquierda de la Ría, “cuyas poblaciones dan el contingente de concurrencia a nuestro Teatro ”, como se encargaba de subrayar el Consejo de Administración del Teatro Barakaldo en su informe de gestión ante la Junta General de Accionistas, celebrada el 17 de febrero de 1932. Fue esta circunstancia de crisis en la zona la que se volvió a esgrimir, en los años siguientes, como uno de los elementos que incidían de manera negativa en la normal marcha del negocio cinematográfico.</p>
<p>En la Junta de Accionistas de 1934 se comentaba que el retroceso en los beneficios se había producido “especialmente a la tan duradera crisis que venimos padeciendo”. En este mismo año según informe elaborado por el Ayuntamiento de Barakaldo y enviado</p>
<p>al Ministerio de Trabajo se daba cuenta que el paro afectaba en el municipio a 7.935 personas, de las que 1.365 se encontraban en paro total y 6.300 en paro parcial. La mayoría de los trabajadores, 5.900, como no podía ser de otra forma, correspondían a la “gran siderurgia y metalurgia”, sector en el que 800 estaban en paro total y 5.100 en parcial.</p>
<p>En cuanto a los ingresos de los cinematógrafos, indicar que crecieron igualmente de modo importante. Se pasó de las 92.000 pesetas de 1929 a las 213.604 de 1930, ascenso que se prolongó en 1931 con 301.042 pesetas. A partir de 1932 la recaudación se redujo durante los tres años siguientes en 69.685 pesetas, para subir 51.078 en 1935 y situarse en las 282.435 pesetas, la segunda mejor marca lograda hasta la fecha.</p>
<p>Protagonistas del ascenso de los espectadores y de la recaudación fueron el Gran Cinema Baracaldo y el Teatro Baracaldo, que sumaron entre los dos 2.829.187 espectadores (97,45%) y 1.535.925 pesetas (98,34%) del periodo comprendido entre 1930 y 1935. Los otros tres cinematógrafos, Salón María Guerrero, Cine Luchana y Salón Landaburu, se repartieron los 74.291 espectadores (2,55%) y las 25.868 pesetas (1,66%) restantes.</p>
<p>Su significación económica fue, por tanto, nula, desempeñando, por ello, un papel claramente marginal debido a los pocos meses que abrieron (Salón María Guerrero), y al tipo de cine que eran los otros dos: un cine de barrio (Cine Luchana) y un cine parroquial (Salón Landaburu). No obstante constituían un claro exponente de la expansión del cinematógrafo y del papel hegemónico que el espectáculo cinematográfico desempeñó en el tiempo de ocio de las clases populares baracaldesas, a pesar de la situación adversa en que se produjo la misma, presidida por la crisis económica.</p>
<p>La pugna que se estableció entre el Gran Cinema Baracaldo y el Teatro Baracaldo por liderar la exhibición cinematográfica en la anteiglesia, durante esta época, se saldó de forma clara en favor del primero, que logró atraer a 1.549.320 espectadores (53,36%), que dejaron en taquilla 878.543 pesetas (56,25%), mientras el segundo consiguió 1.279.867 asistentes (44,08%) y una recaudación de 657.382 pesetas (42,09%).</p>
<p>Esta diferencia de 9,28 puntos en el campo de los espectadores y de 14,16 en el de los ingresos, es atribuible al mayor tiempo que abrió el Gran Cinema Baracaldo durante 1930, el Teatro Baracaldo se inauguró en septiembre de ese año, y a los problemas que tuvo éste último con los equipos sonoros, que afectaron gravemente a su competitividad, a pesar de ser un cinematógrafo nuevo, como ya hemos indicado anteriormente.</p>
<p>Junto al aumento del número de los cines también se produjo un incremento de los días que estos funcionaban. El Gran Cinema Baracaldo osciló entre los 162 de 1930 y los 232 de 1935, con una media anual de 197 días. Mientras el Teatro Baracaldo se movió entre los 266 días de 1931 y los 297 de 1935, lo que representaba un promedio de 277 días al año. Cifras claramente superiores en relación con los días que abrió el Teatro Principal: 112 días durante la década de los diez y 156 en la década de los veinte.</p>
<p>El mayor promedio de días que funcionó el Teatro Baracaldo, que contrasta con su menor rendimiento económico, se debió a que optó por abrir durante todos los meses del año, lo que no sucedía con el Gran Cinema Baracaldo, que durante la época estival siguió interrumpiendo su actividad cinematográfica como era su costumbre desde que se inauguró en diciembre de 1915. El espectáculo cinematográfico se convirtió de esta manera en un entretenimiento cotidiano al que ahora los vecinos podían acceder durante todo el año, sin tener que salir del municipio.</p>
<p>La programación de los cinematógrafos baracaldeses también registró cambios importantes.</p>
<p>La exhibición de películas, tanto sonoras como mudas, se convirtió de forma definitiva en mayoritaria, por no decir que exclusiva. Las variedades y el teatro fueron relegadas de manera irreversible de la cartelera, perdiendo el protagonismo que habían ocupado durante las décadas precedentes, sobre todo hasta la mitad de los años veinte, cuando nutrían con un peso propio los espectáculos que se podían ver en los escenarios de los cinematógrafos.</p>
<p>A este respecto conviene reseñar que en la memoria que presentó el Teatro Barakaldo ante el Ayuntamiento, en el momento de solicitar el permiso para su construcción, se señalaba que “este edificio se destinará casi exclusivamente a cine; y que nunca tendrán gran importancia las funciones teatrales que en él se puedan celebrar”. Todo un indicio de la expansión que había registrado el cinematógrafo.</p>
<p>Cabe considerar que la llegada del cine sonoro aceleró el paso de unas formas de entretenimiento y cultura popular a otras presididas por la industrialización del ocio, que encontró entre el público de las zonas urbanas e industriales su destinatario natural. Consecuentemente con esta mutación en la manera de producir los productos culturales acudir a los cines, a partir de ese momento, suponía asistir a la contemplación de un programa formado exclusivamente por películas. El cinematógrafo que había alcanzado su estatus de principal espectáculo de masas, sin que ningún otro le disputase esa primacía, configuró también en la década de los treinta la forma canónica de la exhibición de las películas que hoy conocemos.</p>
<p>Txomin Ansola</p>
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