<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Ezagutu Barakaldo &#187; 2009 &#187; diciembre</title>
	<atom:link href="http://www.ezagutubarakaldo.net/es/2009/12/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://www.ezagutubarakaldo.net/es</link>
	<description>Página Web sobre Barakaldo</description>
	<lastBuildDate>Sun, 20 May 2012 07:43:12 +0000</lastBuildDate>
	<language>en</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
	<generator>http://wordpress.org/?v=3.3.2</generator>
		<item>
		<title>Industrialización y demografía</title>
		<link>http://www.ezagutubarakaldo.net/es/2009/12/29/industrializacion-y-demografia/</link>
		<comments>http://www.ezagutubarakaldo.net/es/2009/12/29/industrializacion-y-demografia/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 29 Dec 2009 08:32:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Demografía]]></category>
		<category><![CDATA[Industria]]></category>
		<category><![CDATA[Industrialización]]></category>
		<category><![CDATA[Somorrostro]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://ezagutubarakaldo.net/es/?p=1449</guid>
		<description><![CDATA[Una vez más, se debe concebir la industrialización como aquella locomotora capaz de arrastrar el desarrollo y el progreso económico de Bilbao y toda su comarca durante los siglos XIX y XX, provocando profundas transformaciones en todos los ámbitos de la sociedad. El proceso se inició con la finalización de la II Guerra Carlista en [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/12/Altos-Hornos-1887.jpg" class="floatbox" rev="group:1449 caption:`Altos Hornos 1887`"><img class="alignright size-medium wp-image-1450" title="Altos Hornos 1887" src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/12/Altos-Hornos-1887-271x300.jpg" alt="Altos Hornos 1887" width="271" height="300" /></a>Una vez más, se debe concebir la industrialización como aquella locomotora capaz de arrastrar el desarrollo y el progreso económico de Bilbao y toda su comarca durante los siglos XIX y XX, provocando profundas transformaciones en todos los ámbitos de la sociedad. El proceso se inició con la finalización de la II Guerra Carlista en 1876 de la mano de empresas siderometalúrgicas, desempeñando, no obstante, la extracción minera un papel destacado.</p>
<p>La explotación de los importantes recursos férricos vizcaínos tuvo su epicentro en el Valle de Somorrostro, paraje con una larga tradición minera. La demanda europea de hierro no fosfórico, relacionada con la generalización de importantes avances tecnológicos europeos a finales del siglo XIX, asentó las bases de su gran desarrollo. La abundancia de sus criaderos de hierro no fosfórico de extremada calidad (rubio o hematites parda), de fácil extracción, al aire libre y cercanos al puerto y a la ciudad, hizo rentabilísima su explotación. Su aprovechamiento a gran escala a partir de 1876 no necesitó una considerable inversión en infraestructuras y alcanzó su cima en 1899.</p>
<p>El aprovechamiento doble del flete (transportando mineral de hierro hacia las costas británicas, y retornando con carbón y tecnología ingleses) estableció un tráfico regular en las dos direcciones, que posibilitó el progreso de una siderurgia caracterizada por la insuficiencia carbonífera, De esta forma, cuando la extracción minera decayó en el primer tercio del siglo actual, la industria siderúrgica y la metalúrgica se hallaron completamente desplegadas, capaces de recoger el testigo y asumir el liderazgo de la economía de la comarca. Todo esto en un contexto estatal estancado ante la pérdida del tren de la industrialización y en el que comenzaron a sentirse las transformaciones demográficas y agrarias acaecidas durante la primera mitad del siglo XIX.</p>
<p>Aún así, varios factores proporcionaron la industrialización de Bilbao y sus localidades vecinas: el traslado de las aduanas a la costa en 1841 y el término de la franquicia comercial vasca; la generalización de ciertos avances tecnológicos europeos (Bessemer, 1856; Martin-Siemens, 1864) que revolucionaron los métodos de producción del hierro y del acero; el comercio exterior y la división internacional del trabajo que consolidaron al País Vasco como el enlace esencial entre el centro europeo (Gran Bretaña, Alemania y Francia) y España; el encauzamiento de la Ría del Nervión (1878-1887) y la construcción del Puerto Exterior (1887-1902); la larga tradición en el trabajo de aprovechamiento de mineral; la gestación de una burguesía capacitada para dirigir el proceso; y el amplio entramado financiero capaz de concentrar y movilizar el capital acumulado en las inversiones industriales.</p>
<p>Una larga lista de hechos a los que han de añadirse, por un lado, la ya citada disponibilidad de recursos productivos abundantes y diversos, especialmente los yacimientos de hierro muy ricos. Y por otro, las transformaciones demográficas y agrarias de la primera mitad de la centuria decimonónica. Igualmente, fueron determinantes la escasa industrialización del estado español, la debilidad del mercado interior, así como también la política proteccionista desplegada desde las esferas de poder en Madrid (aranceles de 1891, 1906 y 1922).</p>
<p>Los primeros pasos de la industrialización de la Ría del Nervión se correspondieron con la puesta en marcha a mediados del siglo XIX de varias fábricas siderúrgicas: <em>Santa Ana de Bolueta </em>(1841-48), <em>Nuestra </em><em>Señora del Carmen de Baracaldo </em>(1854-1860) <em>y Santa Agueda de Castrejana, </em>antigua ferrería, (1862). Sin embargo, el verdadero despegue se produjo en la década de los 80, coincidiendo con la época en que comenzaron a hacerse palpables los beneficios obtenidos por las explotaciones mineras. Establecidos los pilares de la nueva siderurgia, Bilbao, la Margen Izquierda y en su extensión toda Vizcaya adquirieron un gran protagonismo, acentuando aún más si cabe con el importante paso productivo del hierro dulce al acero (1892-1893).</p>
<p>Su plasmación en el espacio quedó fundamentalmente reflejada con la instalación de un conjunto de factorías con un tamaño considerable, en torno a las cuales se fueron ubicando pequeñas y medianas empresas, que aprovecharon de las economías de escala derivadas. Nombres como <em>The Cantabrian Iron </em><em>Company </em>(1870), <em>San Francisco de Mudela </em>(1880), <em>Altos Hornos y Fábricas de Hierro y Acero de Bilbao </em>(1882), la <em>Sociedad Metalúrgica y de Construcciones La Vizcaya </em>(1882), <em>Aurrerá </em>(1885), <em>Sociedad Anónima </em><em>Iberia </em>(finales década de los 80) adquirieron, entonces, un protagonismo inusitado en el panorama productivo sidero-metalúrgico nacional. Aunque fue sobre todo <em>Altos Hornos de Vizcaya </em>(1902) la sociedad que más destacó. Fruto de la fusión de <em>Altos Hornos y Fábricas de Hierro y Acero de Bilbao, La Vizcaya y La Iberia </em>fue considerado el gran abanderado de la industrialización vizcaína.</p>
<p>Sin embargo, al gran peso ejercido por estos emporios, el despliegue industrial no se redujo a estas grandes instalaciones. En la década de los 90 se fueron instalando en torno a ellas, a lo largo de las márgenes de la Ría, talleres y medianas y pequeñas empresas transformadoras del metal como demandantes de hierro y acero. Como resultado final, una densa y compleja malla industrial favoreció la aparición de un conjunto de ventajas de localización y de accesibilidad a una serie de las materias primas. Así, su emplazamiento portuario como puerta de entrada del coque inglés y la proximidad a las explotaciones de mineral de hierro, que se transportaba directamente a través de los ferrocarriles desde las minas hasta los establecimientos siderúrgicos, fueron primordiales.</p>
<p>Ambos factores influyeron decisivamente en el coste final del producto, sin embargo, al asentarse las nuevas industrias, esencialmente, en la Margen Izquierda minimizaron al máximo sus costes. Además, las economías de escala derivaron en la disponibilidad de infraestructuras, equipamientos, servicios a la producción y un amplio mercado de trabajo, capital y consumo, así como en un desarrollo de las interrelaciones empresariales y sectoriales. Surgió de esta forma, un espacio fabril, mayoritariamente siderometalúrgico dominado por la preponderancia de <em>Altos Hornos de Vizcaya </em>en torno al cual se vertebró todo un vasto conjunto de pequeñas y medianas empresas. Sus efectos también se dejaron entrever en el espacio dando lugar a un continuo urbano entre la línea costera de la Ría y los ferrocarriles, de baja calidad residencial que mezcló usos industriales, residenciales e infraestructurales.</p>
<p>El diario <em>El Noticiero Bilbaíno </em>en 1884 advirtió ya en un artículo titulado &#8220;Previsión&#8221;, sobre la gran concentración humana creada en torno a las fábricas siderúrgicas de <em>Nuestra Señor del Carmen, San </em><em>Francisco de Mude/a y La Vizcaya. </em>Su claridad de visón futura le llevó a afirmar que no serían muchos los años que discurrirían &#8220;(&#8230;) <em>sin que desde el Desierto a Portugalete, el caserío sea tan denso que formen una </em><em>larga y no interrumpida calle, </em>()&#8221;</p>
<p>Del mismo modo, este conjunto de hechos dinamizaron el resto de la economía, provocando la aparición de otras ramas productivas de gran relevancia como las compañías eléctricas <em>(Hidroeléctrica </em><em>Ibérica, Hidrauka de Fresser, lbaizabal, Hidroeléctrica del Nervión,&#8230;), </em>aseguradoras <em>(Aurora, La Polar,&#8230;), </em>papeleras <em>(Papelera Española,&#8230;), </em>y astilleros <em>(Euskalduna, Astilleros del Nervión, La Naval,&#8230;), </em>así como el nacimiento de una banca diversificada y moderna (fusión del <em>Banco de Bilbao </em>y del <em>Banco de Comercio, </em>fundación del <em>Banco de Vizcaya </em>y del <em>Banco del Crédito de la Unión Minera,&#8230;), </em>la expansión de sociedades navieras <em>(Sota, Aznar, Cía. Bilbaína de Navegación,&#8230;) </em>y el desarrollo de una amplia red de ferrocarriles (de <em>Bilbao a Portugalete, </em>de <em>Bilbao a Las Arenas, </em>él de <em>Triano, La Robla,..).</em></p>
<p>Ahora bien, para que este proceso de industrialización pudiera llevarse a cabo fue necesaria la dotación de un amplio mercado de trabajo que pusiese en marcha todas y cada una de las iniciativas empresariales. Esa oferta de puestos de trabajo fue satisfecha en un primer momento por las gentes del lugar, para después ser cubierta con población inmigrante. Como consecuencia directa, iniciado el proceso de industrialización de la comarca, los seis municipios analizados, Bilbao, Baracaldo, Sestao, Portugalete, Erandio y Guecho, experimentaron una profunda <em>&#8220;revolución demográfica&#8221;.</em> 1876 marcó el pistoletazo de salida de una etapa caracterizada por la relevancia de los procesos migratorios.</p>
<p>A lo largo de los 73 años comprendidos entre 1787 <em>y </em>1860, puede observarse cómo Bilbao fue indiscutiblemente el primer núcleo poblacional de la zona con casi 29.500 habitantes en la última fecha señalada. Fue precisamente en esta localidad donde desde principios de los años 40 del siglo XIX comenzó a acusarse una mayor vitalidad demográfica, coincidiendo con la entrada en funcionamiento de <em>Santa Ana </em><em>de Bolueta </em>(1854-1860) y <em>Santa Águeda de Castrejana </em>(1862). Un fenómeno consolidado en la década siguiente y cuyo ejemplo más clarividente fue el incremento en más de 2.500 personas en sólo tres años, los que transcurrieron entre 1857 y 1860.</p>
<p>Muy lejos se encontraban el resto de municipios. Baracaldo con 2.688 habitantes en 1860, se encontraba a mucha distancia en segunda posición en importancia demográfica. Aquí también comenzaron a hacerse visibles los primeros efectos de la industrialización con la instalación de <em>Nuestra Señora del Carmen </em>(1854). No obstante, el incremento demográfico acaecido en esta localidad no fue tan llamativo (319 habitantes en las mismas fechas) y la base económica principal de la anteiglesia continuó siendo el sector agrícola-ganadero.</p>
<p>Después, aparecía, por orden de importancia en componentes demográficos, Guecho en la otra orilla, con 2.156 habitantes y un comportamiento poblacional tradicional muy lejos de las pautas industriales. Sestao, por su parte, se presentaba en este período como un núcleo eminentemente agrícola con un aporte poblacional insignificante (341 habitantes en 1860) frente al resto de poblaciones de la Margen Izquierda. Erandio, en la orilla derecha del Nervión, seguía un comportamiento demográfico similar al baracaldés, aunque sus cifras poblacionales eran más modestas (1.678 habitantes en 1860). Mientras que por el contrario, Portugalete sufría una dinámica completamente inversa. Sus efectivos demográficos descendieron un 25% entre 1787 y 1857, coincidiendo en el tiempo con la pérdida definitiva, a favor de Bilbao, de su exclusividad mercantil y su espacio fluvial.</p>
<p><em>Crecimiento demográfico de Bilbao, Baracaldo, Sestao, Portugalete, Erandio y Guecho<br />
</em><em>(1787 y 1940)</em></p>
<table border="1" cellspacing="0" cellpadding="0">
<tbody>
<tr>
<td width="84" valign="top"><strong>Fecha</strong></td>
<td width="84" valign="top"><strong>Bilbao</strong></td>
<td width="84" valign="top"><strong>Barakaldo</strong></td>
<td width="84" valign="top"><strong>Sestao</strong></td>
<td width="84" valign="top"><strong>Portugalete</strong></td>
<td width="84" valign="top"><strong>Erandio</strong></td>
<td width="84" valign="top"><strong>Guecho</strong></td>
</tr>
<tr>
<td width="84" valign="top">1787</td>
<td width="84" valign="top">15.516</td>
<td width="84" valign="top">1.924</td>
<td width="84" valign="top">214</td>
<td width="84" valign="top">1.931</td>
<td width="84" valign="top">1.306</td>
<td width="84" valign="top">1.433</td>
</tr>
<tr>
<td width="84" valign="top">1857</td>
<td width="84" valign="top">27.909</td>
<td width="84" valign="top">2.369</td>
<td width="84" valign="top">384</td>
<td width="84" valign="top">1.435</td>
<td width="84" valign="top">1.628</td>
<td width="84" valign="top">2.079</td>
</tr>
<tr>
<td width="84" valign="top">1860</td>
<td width="84" valign="top">29.436</td>
<td width="84" valign="top">2.688</td>
<td width="84" valign="top">341</td>
<td width="84" valign="top">1.527</td>
<td width="84" valign="top">1.678</td>
<td width="84" valign="top">2.156</td>
</tr>
<tr>
<td width="84" valign="top">1877</td>
<td width="84" valign="top">39.695</td>
<td width="84" valign="top">4.710</td>
<td width="84" valign="top">1.077</td>
<td width="84" valign="top">3.053</td>
<td width="84" valign="top">1.813</td>
<td width="84" valign="top">2.651</td>
</tr>
<tr>
<td width="84" valign="top">1887</td>
<td width="84" valign="top">60.421</td>
<td width="84" valign="top">8.868</td>
<td width="84" valign="top">4.374</td>
<td width="84" valign="top">3.412</td>
<td width="84" valign="top">2.931</td>
<td width="84" valign="top">3.649</td>
</tr>
<tr>
<td width="84" valign="top">1900</td>
<td width="84" valign="top">93.250</td>
<td width="84" valign="top">15.013</td>
<td width="84" valign="top">10.833</td>
<td width="84" valign="top">5.182</td>
<td width="84" valign="top">6.385</td>
<td width="84" valign="top">5.442</td>
</tr>
<tr>
<td width="84" valign="top">1910</td>
<td width="84" valign="top">106.592</td>
<td width="84" valign="top">19.249</td>
<td width="84" valign="top">11.820</td>
<td width="84" valign="top">5.663</td>
<td width="84" valign="top">6.831</td>
<td width="84" valign="top">7.359</td>
</tr>
<tr>
<td width="84" valign="top">1920</td>
<td width="84" valign="top">131.827</td>
<td width="84" valign="top">26.906</td>
<td width="84" valign="top">15.579</td>
<td width="84" valign="top">7.629</td>
<td width="84" valign="top">10.045</td>
<td width="84" valign="top">11.399</td>
</tr>
<tr>
<td width="84" valign="top">1930</td>
<td width="84" valign="top">161.987</td>
<td width="84" valign="top">34.209</td>
<td width="84" valign="top">18.335</td>
<td width="84" valign="top">10.169</td>
<td width="84" valign="top">11.268</td>
<td width="84" valign="top">16.859</td>
</tr>
<tr>
<td width="84" valign="top">1940</td>
<td width="84" valign="top">195.186</td>
<td width="84" valign="top">36.165</td>
<td width="84" valign="top">18.625</td>
<td width="84" valign="top">10.612</td>
<td width="84" valign="top">&#8212;&#8212;&#8211;</td>
<td width="84" valign="top">17.795</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p>En suma, a mediados del siglo XIX, de los seis municipios estudiados, sólo Bilbao había experimentado un fuerte crecimiento demográfico, gracias a la inmigración. El resto de las localidades se hallaban todavía lejos de ese influjo.</p>
<p>El verdadero despegue demográfico de la comarca tuvo lugar entre 1860 y 1877, coincidiendo con la consolidación de <em>Nuestra Señora del Carmen </em>como gran industria transformadora y la proyección de <em>San </em><em>Francisco de Mude/a. </em>Baracaldo experimentó un crecimiento demográfico espectacular, aunque fue superado por Sestao, donde se dejaron sentir con mayor intensidad los efectos de una potente inmigración. Más que triplicó su población y pasó bruscamente de aldea rural a núcleo industrial. Portugalete siguió la estela de la localidad vecina, confirmándose como el emplazamiento elegido por la burguesía local. Bilbao, que continuaba siendo el núcleo principal, incrementó también sus efectivos poblacionales, aunque de una forma más moderada. Erandio y Guecho, por su parte, no participaron de este comportamiento demográfico, manteniéndose con índices de crecimiento cercanos a los tradicionales.</p>
<p>En la década comprendida entre 1877 y 1887 tuvo lugar el gran salto demográfico, de manera paralela al despliegue de los grandes bastiones industriales y al desarrollo de importantes obras de infraestructura en la comarca. De hecho, los índices de crecimiento acumulativo alcanzaron entonces sus mayores valores, guiados por los efectos de una potente inmigración. Sestao continuó a la cabeza del proceso, seguido de Baracaldo. Igualmente, Erandio se incorporó en aquellas fechas a la nueva dinámica demográfica, coincidiendo con la aparición de las primeras casas de vecindad en la localidad. Sin embargo, fue sólo la zona del Desierto-Erandio, frente a <em>Altos Hornos de Vizcaya, </em>la que experimentó un comportamiento demográfico semejante a la Margen Izquierda. El resto del término municipal de Erandio continuó manteniendo su tradicional carácter rural. Bilbao, Guecho y Portugalete, por este orden, aumentaron, igualmente, su población, aunque en menor proporción.</p>
<p>En este sentido, resultó paradigmático el comportamiento demográfico del municipio de Guecho, en consonancia siempre con sus características socio-económicas muy diferentes al resto de localidades analizadas. Fue en estos años cuando comenzó a especializarse en el alojamiento de veraneo o de segunda residencia de las clases medio-altas de Bilbao y la provincia. Su crecimiento demográfico no fue notorio ni evidente hasta bien entrada la década de 1880, iniciando a partir de esas fechas un vertiginoso movimiento siempre ascendente que le llevaría a duplicar su población entre 1877 y 1900, e incluso triplicarla entre 1900 y 1930.</p>
<p>Entre 1887 y 1900 la evolución demográfica de la zona prosiguió su movimiento ascendente, si bien la intensidad del proceso fue algo menor. Sestao y Erandio sufrieron los mayores incrementos, seguidos de Baracaldo y Bilbao. Portugalete, en quinta posición, alcanzó índices de crecimiento superiores al período anterior. Mientras Guecho continuó la línea iniciada en los años precedentes, aunque fue en la década de los 90 cuando se produjo una tímida instalación de establecimientos fabriles en la zona de Lamiaco, en el límite por la Ría con el municipio vecino de Lejona.</p>
<p>Tras el auge finisecular, y pese a la creación de <em>Altos Hornos de Vizcaya, </em>la primera década de la presente centuria trajo consigo una deceleración del proceso migratorio hacia Bilbao y las Márgenes del Nervión, dejándose sentir los efectos de una situación económica más desfavorable. En los seis municipios analizados se observó un claro estancamiento demográfico, aportando Guecho el mayor incremento, seguido de Baracaldo y Bilbao.</p>
<p>Entre 1910 y 1930 las seis localidades experimentaron un mayor crecimiento demográfico, pero no se volvieron a alcanzar las cifras de las dos últimas décadas del siglo XIX, salvo en Guecho. En esta localidad se alcanzó la tasa de crecimiento poblacional más elevada de todo el período analizado, consolidándose definitivamente como lugar de residencia, estacional o definitiva, de las élites bilbaínas y vizcaínas. Los movimientos migratorios perdieron en esta fase su aportación decisiva (salvo con la I Guerra Mundial), recogiendo el testigo la vitalidad demográfica de una población joven. Todo esto en un contexto económico mejor y más optimista gracias a la instalación y consolidación de nuevas factorías, a la estabilidad del empleo en la industria, así como a la fijación definitiva de la población inmigrante llegada a la zona en años anteriores.</p>
<p>La década siguiente, 1930-1940, supuso un estancamiento, ralentizándose el crecimiento demográfico de la comarca. La inestabilidad económica de los primeros años y los efectos negativos de la Guerra Civil, después, provocaron un anquilosamiento del régimen poblacional.</p>
<p>Analizando los gráficos anteriores, puede comprobarse cómo no se trató de un crecimiento cuantitativo, sino cualitativo de decisiva relevancia, en el sentido de que se pasó de cifras puramente rurales a vertiginosas cifras, propias de áreas urbanas. Incremento poblacional que provocó una profunda metamorfosis del comportamiento demográfico (produciéndose un rejuvenecimiento de la población, un descenso de la edad de matrimonio, un mayor dinamismo del saldo natural); de la concepción espacial (desbordándose los límites de los antiguos núcleos poblacionales); del hábitat (pasándose del predominio de la dispersión rural a la concentración de edificios fabriles y residenciales); y del tipo de inmuebles (dejándose atrás el caserío y la casa del menestral, difundiéndose las casas de vecinos que redujeron el espacio de las viviendas y aumentaron el número de personas por superficie útil).</p>
<p>Estos valores confirmaron el crecimiento polarizado de Vizcaya en torno a la Ría del Nervión. En poco más de 70 años Bilbao, Baracaldo, Sestao, Portugalete, Erandio y Guecho pasaron de albergar en 1857 el 22,34% de la población total de la provincia al 54,46% en 1940, más de la mitad de la población vizcaína. Destacaron principalmente dos núcleos de concentración demográfica. Por un lado, Bilbao, aglutinando el 17,41% de la población vizcaína en 1857 y el 38,19% en 1940. Por otro, el continuo urbano formado por Baracaldo y Sestao, sólo separados por el río Galindo, en el que habitaba el 1,72% de los efectivos demográficos de Vizcaya en 1857 y el 10,72% en 1940. Dos áreas a las que debería unirse durante la segunda mitad del siglo XIX una tercera, la formada por los núcleos mineros, fuera del área de análisis de esta investigación. El resto de la provincia apenas si creció.</p>
<p>Mª del Mar Domingo Hernández</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.ezagutubarakaldo.net/es/2009/12/29/industrializacion-y-demografia/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>El Mayorazgo de SUSUNAGA</title>
		<link>http://www.ezagutubarakaldo.net/es/2009/12/25/el-mayorazgo-de-susunaga/</link>
		<comments>http://www.ezagutubarakaldo.net/es/2009/12/25/el-mayorazgo-de-susunaga/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 25 Dec 2009 09:25:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Patrimonio]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[Susunaga]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://ezagutubarakaldo.net/es/?p=1440</guid>
		<description><![CDATA[1.- Relación de propiedades: La casa torre de Susúnaga. Las sepulturas de la casa y torre de Susúnaga en San Vicente de Barakaldo. 2.- Propietarios: No hemos encontrado una relación de las propiedades que componían el mayorazgo de Susúnaga salvo la referencia que hacen sus dueños a poseer la torre y las sepulturas del solar [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/12/Susunaga-6.gif" class="floatbox" rev="group:1440 caption:`Susunaga 6`"><img class="alignright size-medium wp-image-1441" title="Susunaga 6" src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/12/Susunaga-6-300x215.gif" alt="Susunaga 6" width="300" height="215" /></a>1.- Relación de propiedades:</p>
<ul>
<li>La casa torre de Susúnaga.</li>
<li>Las sepulturas de la casa y torre de Susúnaga en San Vicente de Barakaldo.</li>
</ul>
<p>2.- Propietarios:</p>
<p>No hemos encontrado una relación de las propiedades que componían el mayorazgo de Susúnaga salvo la referencia que hacen sus dueños a poseer la torre y las sepulturas del solar en la parroquia de San Vicente.</p>
<p>El linaje de Susúnaga fue uno de los principales de Barakaldo en el transcurso de las guerras de bandos y por tanto es de suponer que el solar estaría en consonancia con la importancia del clan por lo que posiblemente los bienes del mayorazgo fuesen la mayor parte de las heredades de su entorno, salvo lo correspondiente a dos o tres caserías situadas en las inmediaciones.</p>
<p>Era frecuente que junto a las casas-torre se levantase alguna casa llana propiedad de los parientes o allegados del solar. De las existentes junto a la torre de Susúnaga tenemos noticia de las llamadas <em>casería </em><em>de Susúnaga, casa vieja de Susúnaga y casa de Susunagabeitia.</em></p>
<p><em>El apellido Susúnaga había estado al frente de la torre y del linaje al menos desde finales de Edad Media pero desapareció antes de terminar el siglo XVI en la persona de Inés de Susúnaga, que había contraído matrimonio con el escribano de Barakaldo Martin Ruiz de Landaburu, hijo del también escribano Martín Ruiz de Landaburu y de Inés de Ugarte.</em></p>
<p><em>Martín Ruiz de Landaburu había casado con anterioridad con Catalina de Loizaga, dueña de la casería de Loizaga, de cuyo matrimonio nació Teresa de Landaburu y Loizaga. De sus nupcias con </em>Inés de Susúnaga nació María Sáez de Landaburu y Susúnaga.</p>
<p>En el año 1600 María Sáez de Landaburu y Susúnaga contrae matrimonio con Toribio Rúiz de Bustamante (n. 1558) y su madre, Inés de Susúnaga, la dota con el solar y torre de Susúnaga. Ese mismo año Toribio Ruiz comienza la construcción de una aceña en el regato de Careaga.</p>
<p>Por esas fechas Teresa de Landaburu y Loizaga contrae matrimonio con Lope de Careaga, hijo de Lope de Larrazabal de Careaga y Antonia de Careaga, dueño de la casería de Careaga. Ella lleva en dote la casería de Loizaga.</p>
<p>Ambas hermanas, María Sáez de Landaburu Susúnaga y Teresa de Landaburu Loizaga fueron las últimas en poseer por línea de antepasados sus respectivos solares. Teresa debió morir sin dejar descendencia porque alguna generación más tarde se dice que la casería de Loizaga recayó en María Sáez. Y de esta última leemos que de su matrimonio con Toribio Ruiz de Bustamante nació Juan de Bustamante, quien murió sin descendencia y <em>entró en posesión de la </em><em>casería de Loizaga el General Vallecilla, y después su hijo el licenciado Juan de Vallecilla y el Casal y este se la vendió a Juan de Beurco Larrea. </em></p>
<p>De esta forma vemos recaer la casería de Loizaga en el mayorazgo de Beurco-Larrea pero nos quedamos sin saber en quien recayó la torre y solar de Susúnaga. Perdemos así la referencia de los dueños del solar hasta finales del siglo XVII, años en los que está al frente del mayorazgo el apellido Azebal.</p>
<p>Estos descendían de Simón del Azebal (f.1634), natural del barrio de Mercadillo de Galdames, quien fue a casar a San Salvador del Valle con Magdalena de Hemegaray, hija de Juan de Hemegaray y María Saez de Trapaga. De este matrimonio nacieron Simón y Lucas del Azebal.</p>
<p>Lucas, el hijo mayor se avecindó en San Salvador del Valle y Simón se avecindó en Barakaldo, donde casó con María López de la Bárcena. De este matrimonio nacieron:</p>
<p>Juan Ramos del Azebal, casado con María Santos de Uraga.</p>
<p>Diego del Azebal, que contrajo matrimonio con Agustina de Landaburu.</p>
<p>En el año 1669 encontramos a Juan Ramos del Azebal como dueño de la torre de Susúnaga, aunque en la documentación no se aclara si lo era por compra, herencia o matrimonio.</p>
<p>Juan Ramos del Azebal falleció en 1704. En la relación de fallecidos de este año en San Vicente de Barakaldo junto a la cita que recoge su defunción figura una nota en la que se dice: <em>&#8220;no testó por ser su </em><em>hacienda de vínculo y mayorazgo&#8221;.</em></p>
<p>Este mismo año de 1704 se realizó una fogueración en la que se recogen siete fogueras en el barrio de <em>Aguirre-Susúnaga, </em>dos de las cuales corresponden a Diego y a Martín del Azebal. Este último hijo y heredero de Juan Ramos del Azebal quien, cuando se recogieron los datos del censo, estaría ya al frente de la casa de Susúnaga.</p>
<p>En los libros eclesiásticos de Barakaldo encontramos a Martín del Azebal Uraga casado con María Hermuco de Izaguirre, hija de Iñigo de Izaguirre y María de Tellitu. Fueron padres al menos de Vicente (b. 1703) y María Santos (b. 1698). También les suponemos padres de Juan Ventura del Azebal, casado con Francisca de Sobiñas, a quienes se menciona como dueño de la torre de Susúnaga y padres de Domingo del Azebal Sobiñas, quien les heredó a mediados del siglo XVIII.</p>
<p align="right">Gregorio Bañales</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.ezagutubarakaldo.net/es/2009/12/25/el-mayorazgo-de-susunaga/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>1</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Lope García de Salazar (1399-1476)</title>
		<link>http://www.ezagutubarakaldo.net/es/2009/12/22/lope-garcia-de-salazar-1399-1476/</link>
		<comments>http://www.ezagutubarakaldo.net/es/2009/12/22/lope-garcia-de-salazar-1399-1476/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 22 Dec 2009 06:01:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Cronista]]></category>
		<category><![CDATA[Gracía de Salazar]]></category>
		<category><![CDATA[Muñatones]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://ezagutubarakaldo.net/es/?p=1436</guid>
		<description><![CDATA[En el valle de Somorrostro, de Vizcaya, se encuentra el castillo de San Martín de Muñatones, que fue construido en el siglo XV. Mucho tiempo antes existía allí una torre, que pertenecía a la fami­lia de los Muñatones y sobre la cual se levantó el castillo. La familia de los Muñatones tenía su origen en [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/12/torre_salazar.gif" class="floatbox" rev="group:1436 caption:`torre_salazar`"><img class="alignright size-medium wp-image-1437" title="torre_salazar" src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/12/torre_salazar-300x200.gif" alt="torre_salazar" width="300" height="200" /></a>En el valle de Somorrostro, de Vizcaya, se encuentra el castillo de San Martín de Muñatones, que fue construido en el siglo XV. Mucho tiempo antes existía allí una torre, que pertenecía a la fami­lia de los Muñatones y sobre la cual se levantó el castillo.</p>
<p>La familia de los Muñatones tenía su origen en la Casa Real de  Asturias, de la cual se derivaron los Reyes de León. El primer Señor de Muñatones, don Jimeno, era hijo de Galindo Gastón de Nor­beña. Este último se disgustó con el Rey de León y sirvió al Señor de Vizcaya. Su hijo, don Jimeno, vino a poblar Muñatones y tomó este nombre. Entre sus descendientes estuvo doña Teresa de Mu­ñatones, quien se casó con Ochoa de Salazar y Zamudio.</p>
<p>Don Ochoa era biznieto de Lope García de Salazar y Calderón de Nograro, Prestamero Mayor de Vizcaya y propietario de tierras que se extendían desde Valdegobía, en Alava, y comprendían Me­dina de Pomar, Espinosa de los Monteros y otros lugares próximos, pertenecientes a Burgos. Fue expulsado de sus posesiones cuando Enrique de Trastámara mató en Montiel a su hermanastro Pedro I de Castilla, pues Lope García de Salazar era partidario del monarca muerto.</p>
<p>Aquel Lope García de Salazar era un hombre de terrible histo­ria: además de los legítimos tenía ciento veinte hijos naturales; el primero lo tuvo a los quince años con una moza de Nograro. Era de extraordinaria corpulencia, por lo que se le dio el sobrenombre de <em>Brazos de Hierro. </em>Estando al servicio de Alfonso XI, murió en la  conquista de Algeciras, el año 1344.</p>
<p>El mayor de los hijos bastardos de Lope García de Salazar fue Juan López de Salazar. Este pasó a Vizcaya y se estableció muy             cerca de Somorrostro, pues su padre le aconsejó que se aproxi­mara cuanto pudiera a la mar, pues en ella hallaría siempre &#8220;con- ducho para amatar la gana del comer&#8221;. Fue el abuelo de Ochoa de Salazar y Zamudio.</p>
<p>Este, como dijimos antes, se casó con doña Teresa de Muña­tones, séptima Señora de esta casa. Hijo de ambos fue Lope García de Salazar, que llevó el mismo nombre y apellidos de su terrible tatarabuelo, si bien él mereció el sobrenombre de <em>el Sabio. </em>Nació en la casa-torre de San Martín de Muñatones el año 1399. Fue un hombre gigantesco, medía dos metros y diez centímetros de altura. Su vida &#8211; larga, pues murió con más de setenta años- le podría convertir en protagonista de una tragedia griega.</p>
<p>A los diecisiete años tomó las armas por primera vez en una batalla de banderizos: los Marroquines de Samano y sus partida­rios desafiaron a Ochoa de Salazar y a los suyos. A partir de enton­ces, Lope García de Salazar intervino, casi sin interrupción, en las luchas que los bandos mantenían entre sí.</p>
<p>En 1425 se casó con doña Juana de Butrón y Múgica, hija del señor de Butrón. En obsequio a ella, Lope García de Salazar re­construyó la torre de Muñatones y tomó como modelo el castillo de Butrón. Le dio el aspecto que actualmente tiene y convirtió la casa-torre en castillo. Tuvieron seis hijos varones y tres mujeres. Siendo ya anciano, tuvo varios hijos naturales. Él lo dice en su mo­numental obra <em>Las bienandanzas e fortunas: &#8220;Después </em>que su mu­jer doña Juana morió (1469) hubo fijos e fijas bastardos e na­turales&#8221;.</p>
<p>Ochoa de Salazar falleció en 1439 y su hijo Lope heredó el castillo de San Martín de Muñatones. El rey Juan II le concedió 20900 maravedises al año, con la obligación de servirle en todos los casos de guerra con una lanza y tres ballesteros. En los años si­guientes se le aumentó la merced a 160700 maravedises y la ser­vidumbre, a varias lanzas y ballesteros. En 1451 consiguió la auto­rización real para fundar Mayorazgo y lo hizo a favor de su hijo Lope de Salazar, segundo de nacimiento. Enrique IV agregó a este mayorazgo la Prebostad de la villa de Portugalete.</p>
<p>Lope García de Salazar fue el hombre más poderoso de su tiempo en Vizcaya. Terrible en las luchas de banderizos, que ensan­grentaban todo el territorio. Vencía a sus enemigos en una batalla tras otra. Los Velasco, condestables de Castilla, tenían la misión de imponer la paz entre los bandos rivales. Eran descendientes de los Velasco que habían arrojado de sus tierras de Alava y Burgos al Lope García de Salazar contemporáneo de Enrique de Trastámara        y Pedro el Cruel. El tataranieto de aquél, Lope García de Salazar el Sabio, los derrotó repetidas veces, cuando fueron contra él inten­tando obligarle a pactar la paz.</p>
<p>Como remedio drástico, el rey Enrique IV ordenó desmochar las torres de Vizcaya, con objeto de que los propietarios no pudie­ran hacerse fuertes en ellas. A aquéllos los desterró y los llevó a lu­char contra los moros; así sus ardores bélicos rendían un beneficio, en vez de inutilizarse en luchas fratricidas. A Lope García de Sala- zar le destinó al campo de Jimena, en Gibraltar, por espacio de cuatro años. No cumplió este castigo, pues hallándose en Sevilla enfermó de tercianas y pensó que se moría. Quiso exhalar su último suspiro en Vizcaya y emprendió el viaje de regreso sin espe­rar el consentimiento del rey. El permiso real le llegó así como el perdón.</p>
<p>Curó de la enfermedad; pero por entonces empezaron sus des­dichas que culminaron en tragedia. Su matrimonio fue feliz durante cierto tiempo, mas luego comenzaron disensiones entre los dos es­posos, tal vez porque Lope García de Salazar era infiel. Los hijos le desobedecían. Fernando, uno de ellos, en contra de su consejo, asaltó la torre de Juan Salcedo de la Quadra, situada en el pueblo de Güeñes, y raptó a la viuda de éste. Se casó con ella, pues había tenido la precaución de llevar consigo un sacerdote, ya que no abrigaba la menor duda de que la dama quedaría prendada al ins­tante de tanto amor y valentía.</p>
<p>En 1467 Lope García de Salazar intentó impedir que sus hijos se aliaran con los Butrón-Múgica para luchar contra los Avendaño. No lo consiguió, a pesar de que les dijo: &#8220;Non vayades, mis fijos e parientes, que yo vos lo ruego, e si vais, yo vos echo la mi maldi­ción, e ruego a Dios que vos eche la suya&#8221;. La batalla se libró en Elorrio; vencieron los Avendaño y en total hubo tres mil caballeros muertos. Entre ellos Ochoa y Gonzalo, hijos de Lope García de Salazar.</p>
<p>Otro de los hijos de éste, llamado Lope como él, murió en Tor­desillas luchando a favor de Enrique IV. Entonces el anciano quiso que el mayorazgo pasara a los hijos, todavía niños, de su pri­mogénito Ochoa, muerto en Elorrio. Pero doña Juana, su esposa, se inclinó a favor de otro de sus propios hijos, llamado Juan. Las disensiones entre la familia empezaron a ser terribles.</p>
<p>Dos años más tarde, en 1469, murió doña Juana. Lope García de Salazar tenía en su castillo de San Martín de Muñatones varias mujeres, de las que eran favoritas Catalina de Guinea y Mencía de Avellaneda. Su hijo Juan le jugó una mala pasada enamorando a las dos. Cuando el asunto llegó a oídos del anciano, experimentó la más terrible cólera. Expulsó del castillo a su hijo y le desheredó.</p>
<p>Juan de Salazar, ayudado por uno de sus hermanos, puso sitio a la casa de su padre con gran número de gente armada. Hubo combates a las puertas de la fortaleza y muertos. Tal vez no hubie­ran conseguido los hijos su propósito si no hubiese habido traido­res dentro que les abrieron las puertas.</p>
<p>Lope García de Salazar, prisionero de sus hijos, se vio obligado a nombrar mayorazgo a Juan. Este consiguió la confirmación correspondiente de Enrique IV, rey de Castilla, en 1472.</p>
<p>Quedó encerrado en el castillo de Muñatoñes. Como él mismo escribió: &#8220;preso de los que yo engendré, crie e acrecenté, temeroso del mal bebedizo y desahuciado de la esperanza&#8221;. ¡Qué lejos es­taba el tiempo en que Lope García de Salazar se oponía a la volun­tad del Rey de Castilla y le obligaba a rectificar el nombramiento de un corregidor!</p>
<p>En 1471 comenzó a escribir su monumental obra <em>Las Bienan­danzas e Fortunas. </em>Se convirtió en uno de los más eminentes his­toriadores de España. Cronista de las feroces discordias que en­sangrentaron las tierras de Guipúzcoa y Vizcaya en el siglo XV. Re­lata los hechos con una sequedad bárbara y a veces pintoresca, que les proporciona una extraordinaria viveza. El poeta vizcaíno Es­teban Calle Iturrino escribió que la gran obra de Lope García de Sa­lazar &#8220;debe ponerse al lado de las <em>Memorias </em>de Benvenuto Cellini, de las tragedias de Esquilo y de los dramas de Shakespeare&#8221; por la agudeza con que describe lo que hay de terrible en el alma hu­mana. Consta de veinticinco libros. Los doce primeros tratan de la creación del mundo, de los gentiles, generaciones de los judíos, de Troya, Cartago, Roma, de Francia, Inglaterra, Escocia, Irlanda, Milán, Lombardía, de Carlomagno, Bernardo del Carpio, del Sabio Merlín, etcétera. A partir del tomo XIII expone ampliamente, y por lo general con exactitud, la historia de España desde sus orígenes hasta los días que él estaba viviendo: las invasiones de griegos, fe­nicios, cartagineses, romanos, godos y árabes. Los seis últimos to­mos describen minuciosamente las luchas de linajes y bandos que se sucedieron en toda la costa cantábrica y en especial en la tierra vascongada.</p>
<p>Con anterioridad había escrito otra obra titulada <em>Crónica de </em><em>Siete Casas de Castilla y Vizcaya. </em>La cultura necesaria para crear aquellas obras, él explica que la obtuvo por estas razones: &#8220;Desde mi mocedad hasta aquí, trabajé por tener libros e historias de los hechos del mundo. Los hice buscar por las provincias e casas de los reyes e príncipes cristianos, de allende la mar e de aquende por mis relaciones con mercaderes e mareantes. E a placer de nuestro Señor alcancé de todos ellos lo que tuve en la memoria&#8230;&#8221;.</p>
<p>Siete años más tarde, en 1476, halló la oportunidad de esca­par de su prisión descolgándose por una soga. Un testigo contó más tarde que &#8220;topó en una alborada así amanescido al Lope García de Salazar, yendo este dicho Lope sin zapatos e desbocado e corriéndole la sangre por los pies&#8221;.</p>
<p>Llegó a Portugalete, donde se escondió en la Torre de Salazar, que era también de su propiedad. Otro de sus hijos, el que estaba conjurado con Juan, le descubrió y le puso preso en la misma torre, dejando como guardianes a sus criados.</p>
<p>Unos días más tarde, un criado, compadecido de él, le dejó es­capar. Desesperado, sin tener dónde esconderse, temiendo que sus hijos le mataran, entró en la iglesia de Santa María, lugar sa­grado de donde no podrían sacarle. Subió a la torre y tocó a rebato las campanas. El pueblo de Portugalete, inquieto y curioso, acudió en masa y se reunió delante de la iglesia.</p>
<p>Lope García de Salazar, desde lo alto de la torre de la iglesia, con voz de trueno, contó los grandes agravios y sufrimientos que sus hijos le habían hecho padecer. Dijo que desheredaba a Juan y que el mayorazgo pasaba, por su voluntad, a otro de sus hijos ino­centes o a su nieto Ochoa. Tenía el rostro ensangrentado y pálido, el cabello revuelto y hecha tiras la ropa.</p>
<p>Juan y su hermano Pedro, desde abajo, le gritaban que cam­biara de opinión o le matarían. Pero Lope García de Salazar, con voz poderosa y sin vacilaciones, siguió insistiendo en que jamás pasaría el mayorazgo a Juan.</p>
<p>Nadie entre el pueblo reunido allí se atrevió a intervenir en de­fensa del anciano, pues tenían miedo a los servidores y gente de armas de los dos hijos rebeldes. Un criado de Juan de Salazar puso una escalera arrimada al muro de la iglesia y subió al tejado. Quitó tejas y, junto con otros, se metió dentro por el hueco abierto, ya que la pesada puerta la había cerrado por dentro Lope García de Salazar. Llegaron al campanario, cogieron al anciano y le bajaron a rastras.</p>
<p>Le llevaron a la torre de Salazar y le encerraron allí de nuevo. La sangre perdida y la terrible angustia del momento hicieron que el anciano sintiera sed. Pidió de beber y se lo dieron. Desde el co­mienzo de su prisión había vivido bajo el temor de que sus hijos le envenenaran. Junto a él estaba una hija bastarda, muy joven. Le mandó que bebiera del agua que le habían llevado. Al cabo de cierto tiempo, viendo que a la niña no le sucedía nada, bebió él también. Pero se había precipitado. Dos horas más tarde la pe­queña había muerto. Muy poco después, acusando a sus hijos de haberle asesinado, murió él también. Era el 9 de noviembre de 1476.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.ezagutubarakaldo.net/es/2009/12/22/lope-garcia-de-salazar-1399-1476/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>1</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Juan de Zamudio (Gobernador de Tucumán)</title>
		<link>http://www.ezagutubarakaldo.net/es/2009/12/18/juan-de-zamudio-gobernador-de-tucuman/</link>
		<comments>http://www.ezagutubarakaldo.net/es/2009/12/18/juan-de-zamudio-gobernador-de-tucuman/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 18 Dec 2009 05:47:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Bagatza]]></category>
		<category><![CDATA[Tucumán]]></category>
		<category><![CDATA[Zamudio]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://ezagutubarakaldo.net/es/?p=1432</guid>
		<description><![CDATA[No es frecuente hallar a los Zamudio en la documentación histórica de Barakaldo y, a pesar de ello, este municipio fue la cuna de varios personajes de este apellido que en el siglo XVII emigraron a la Argentina donde dejaron profunda huella. El primer Zamudio de quien tenemos noticias se llamaba Juan de Zamudio y había casado con María [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/12/Beurco-1.jpg" class="floatbox" rev="group:1432 caption:`Beurco (1)`"><img class="alignright size-medium wp-image-1433" title="Beurco (1)" src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/12/Beurco-1-300x222.jpg" alt="Beurco (1)" width="300" height="222" /></a>No es frecuente hallar a los <strong>Zamudio</strong> en la documentación histórica de <strong>Barakaldo</strong> y, a pesar de ello, este municipio fue la cuna de varios personajes de este apellido que en el siglo XVII emigraron a la Argentina donde dejaron profunda huella.</p>
<p>El primer Zamudio de quien tenemos noticias se llamaba <strong>Juan de Zamudio </strong>y había casado con <strong>María de Garabeitia</strong>. De este matrimonio nació <strong>Domingo de Zamudio</strong>, que fue bautizado en la parroquia de <strong>San Vicente de Barakaldo</strong> en 14 de septiembre del año 1573. Fue el primer señor de la casa de <strong>Bagaza </strong>(<strong>Bagatza</strong>). Contrajo matrimonio con <strong>Antonia de Arbeiza</strong> (o Arbaiza) <strong>y López de Aguirrazu</strong>, bautizada en Barakaldo en 3 de abril de 1582, hija de<strong> Martín de Arbeiza </strong>y de <strong>María López de Aguirrazu</strong>, dueños de la casa y casería de <strong>Aguirrazu</strong>.</p>
<p>Domingo de Zamudio y Antonia de Arbeiza fueron padres de <strong>Juan de Zamudio Arbaiza</strong>, bautizado en Barakaldo en 17 de febrero de 1608 quien casó en dos ocasiones. En primeras nupcias, el año 1631, con <strong>Catalina de Arteaga y Susunaga</strong>, hija de <strong>Antonio de Arteaga</strong> y <strong>Catalina de Susunaga</strong>. Fueron padres, el año 1637, de <strong>Antonia de Zamudio y Arteaga</strong>, quien casó en la iglesia de <strong>Santiago de Bilbao</strong>, el año 1679, con el bilbaino <strong>Tomás de Dizido y la Quintana</strong>, hijo de <strong>Juan de Dizido</strong> y <strong>María de la Quintana</strong> (sin embargo, en la partida de matrimonio se cita como <strong>Tomás de Dizido Amati</strong>, el cual había casado en primeras nupcias con <strong>María Antonia de Mendieta y Lexarmendi</strong>). Fueron padres de <strong>Juan Crisóstomo de Dizido y Zamudio</strong> (Barakaldo 1676, <strong>Buenos Aires</strong> 1735) al cual volveremos a citar más adelante. Juan de Zamudio Arbaiza contrajo segundas nupcias el año 1649 con <strong>Sebastiana de Tellitu</strong>, hija de <strong>Juan de Escauriza de Tellitu </strong>(Barakaldo 14-IV-1578) dueño de la casa este apellido, y de <strong>María Sáez de Urcullu</strong>; era nieta paterna de <strong>Domingo de Tellitu</strong> y <strong>María de Urcullu</strong> y biznieta de <strong>Martín de Tellitu</strong>, dueño de la citada <em>casa de Tellitu</em>; y nieta materna de <strong>Pedro de Urcullu</strong> y de <strong>Josefa</strong>, y biznieta de <strong>Domingo de Urcullu</strong>. Del matrimonio Zamudio-Tellitu nació <strong>Juan de Zamudio y Tellitu</strong>, bautizado en Barakaldo en 15 de febrero de 1653, quien heredó la casa de Bagaza.</p>
<p>Las citas documentales que he podido hallar referentes a Juan de Zamudio Tellitu relatan que navegó en la marina real desde el año 1666, con apenas trece años, en compañía del general <strong>Mateo de la Haya</strong>, y que asistió a la expedición a cargo del príncipe de <strong>Monte Santo</strong> a <strong>Tierra Firme</strong> en 1667 y a la de <strong>Francisco de Avaria</strong> en 1669, sirviendo como cartógrafo. Navegó por <strong>Buenos Aires</strong> y realizó servicios en el <strong>Perú</strong>. Fue<em> caballero de Santiago </em>desde el año 1688. Se trasladó definitivamente a Indias el año 1696 para hacerse cargo de la gobernación y capitanía general del<strong> Tucumán</strong>, empleo que cumplió hasta el año 1701. En su gobierno se trasladó, en el año 1700, la silla epistolar<em> &#8220;que estaba en Santiago del Estero a la ciudad de Córdoba, y cuando lo hubo terminado, fijó su residencia en Buenos Aires, donde sirvió en el desalojo de la Colonia del Sacramento de los portugueses hasta que estos abandonaron la plaza. Murió en la ciudad de Buenos Aires&#8221;</em> (cita tomada del <em>&#8220;Diccionario histórico y biográfico de la República Argentina&#8221;, </em>autor, <strong>Julio A. Muzzio</strong>, año 1920). Se puede puntualizar que en realidad -según consta en <em>AGI, Buenos Aires, 5, L.4</em>.-, el obispado se trasladó por el gobernador Zamudio y por el obispo de la diócesis desde <strong>Santiago del Estero</strong> a la ciudad de <strong>Córdoba</strong> en el año 1699 y aquí se erigió desde el 24 de junio de ese año. Cabe destacar que la catedral se levantó gracias a las limosnas de los vecinos, los cuales tenían el propósito hacer de ella una de las mayores y mejores de las entonces existentes, razón por la que recibieron las muestras de gratitud del propio rey. Unido a esto mencionaré que las malas relaciones entre el obispo y Zamudio llevaron al mismo rey a reprender al gobernador por entrometerse en cuestiones ajenas a su oficio; por ejemplo, en la colecta que se realizaba en las misas.</p>
<p>Una de las tareas principales de la gobernación de Tucumán llevada a cabo por Zamudio consistió en reconocer la frontera y sostener, como hicieron sus predecesores, la guerra con los <strong>mocovi </strong>para lograr su pacificación.</p>
<p>Juan de Zamudio llegó al continente americano acompañado de su sobrino Juan Crisóstomo de Dizido y Zamudio y los dos dejaron allí una extensa descendencia. El primero casó en la catedral de Buenos Aires, en 5 de mayo de 1677, con <strong>Inés de Salazar-Muñatones y Azoca</strong>, natural de Buenos Aires, donde había sido bautizada el 26 de junio de 1659. Su ascendencia paterna, como puede suponerse por sus apellidos, era originaria de <strong>Somorrostro</strong>. Sus padres fueron <strong>Pedro de Salazar Muñatones</strong>, natural de <strong>Muskiz</strong>, y <strong>Luisa de Azoca y Hurtado de Mendoza</strong>; era nieta paterna de<strong> Antonio de Salazar </strong>y biznieta de <strong>Juan de Salazar </strong>y <strong>Juana de Salazar Muñatones</strong>, que fue señora de la <em>casa de San Martín de Muñatones</em>.</p>
<p>Del matrimonio Zamudio-Salazar nacieron: 1. <strong>Juan Francisco</strong> (Buenos Aires 1678),que fue maestre de campo. Casó en primeras nupcias con <strong>María Josefa Pessoa y Calvo Arroyo</strong>, hija de<strong> Luis Antonio Pessoa </strong>y <strong>María de Arroyo</strong>; siendo padres de 1.1. <strong>Juan Gregorio de Zamudio Pessoa</strong>, que fue teniente coronel, alcalde de Buenos Aires, casado en primeras nupcias con <strong>Ana María de Merlos y el Sar</strong>, y en segundas con <strong>María Josefa de Echevarria Ordóñez y Sarmiento</strong>;  y 1.2. <strong>Martín Antonio de Zamudio Pessoa</strong>, casado con <strong>María Isabel Ruiz de Bolaños y Maciel</strong>. Parte de su descendencia se puede encontrar fácilmente en internet, con mención especial del coronel <strong>Juan Francisco de Zamudio Echevarria</strong>. 2. <strong>Alonso de Zamudio Salazar</strong>. 3. <strong>María Antonia de Zamudio Salazar</strong> 4. <strong>Juana Inés de Zamudio Salazar</strong>. Estas dos últimas profesaron monjas en el convento de Santa Teresa de Córdoba  (datos tomados de: <em>&#8220;Linajes de la Gobernación de Tucumán&#8221;, de </em><strong>Arturo Gustavo de Lazcano Colodrero</strong>, publicado en Argentina en 1936).</p>
<p>Juan Crisóstomo de Dizido y Zamudio fue alférez real, maestre de campo y capitán de milicias. Casó en primeras nupcias en 1701 con <strong>Francisca Ordóñez Herrera</strong>, natural de Córdoba, hija de <strong>Lucas Ordóñez y Vera Muxica </strong>y<strong> Jerónima Herrera Velasco y Cabrera</strong>. De este matrimonio nacieron <strong>Francisco Antonio</strong>, <strong>Lucas Antonio</strong> y <strong>Juan José de Dizido y Ordóñez</strong>; contrajo segundas nupcias con <strong>Ana Maciel y Cabral</strong>, natural de <strong>Corrientes</strong>, hija del maestre de campo <strong>Manuel Maciel</strong>, y fueron padres de <strong>Juan Manuel</strong>, <strong>Francisco Javier</strong> y <strong>María de Dizido y Maciel</strong>. También puede encontrarse con relativa facilidad parte de la sucesión de todos ellos, especialmente en la persona de <strong>Mariano de Acosta</strong> (1825-1893), que fue vicepresidente de <strong>Argentina </strong>en 1874-1880.</p>
<p>Goyo Bañales</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.ezagutubarakaldo.net/es/2009/12/18/juan-de-zamudio-gobernador-de-tucuman/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Luchana Mining y Orconera (Fichas Patrimonio)</title>
		<link>http://www.ezagutubarakaldo.net/es/2009/12/15/luchana-mining-y-orconera-fichas-patrimonio/</link>
		<comments>http://www.ezagutubarakaldo.net/es/2009/12/15/luchana-mining-y-orconera-fichas-patrimonio/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 15 Dec 2009 07:58:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Industria]]></category>
		<category><![CDATA[Patrimonio]]></category>
		<category><![CDATA[Ferrocarriles]]></category>
		<category><![CDATA[Luchana mining]]></category>
		<category><![CDATA[Minería]]></category>
		<category><![CDATA[Orconera]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://ezagutubarakaldo.net/es/?p=1428</guid>
		<description><![CDATA[Luchana Mining y Orconera Luchana Mining Fitxa Nombre : &#8220;Luchana mining Localidad : Ortuella Provincia : Bizkaia Tipología exacta : Minería Fecha de construcción : 1871 Siglo : XX Época : Edad Contemporánea Otros siglos : XIX Tipología general : Minería Descripción actual El ferrocarril comenzaba en Torre Luchana porque sólo había muelle de carga [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/12/Tramo-de-Los-Planos-4.jpg" class="floatbox" rev="group:1428 caption:`Tramo de Los Planos 4`"><img class="size-medium wp-image-1427 alignleft" title="Tramo de Los Planos 4" src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/12/Tramo-de-Los-Planos-4-300x182.jpg" alt="Tramo de Los Planos 4" width="300" height="182" /></a>Luchana Mining y Orconera</p>
<ol>
<li style="text-align: center;">Luchana Mining</li>
</ol>
<p>Fitxa</p>
<p>Nombre : &#8220;Luchana mining</p>
<p>Localidad : Ortuella</p>
<p>Provincia : Bizkaia</p>
<p>Tipología exacta : Minería</p>
<p>Fecha de construcción : 1871</p>
<p>Siglo : XX</p>
<p>Época : Edad Contemporánea</p>
<p>Otros siglos : XIX</p>
<p>Tipología general : Minería</p>
<p>Descripción actual</p>
<p>El ferrocarril comenzaba en Torre Luchana porque sólo había muelle de carga allí, pasaba por Retuerto y tras un recorrido virado el final de la línea se unía al plano inclinado de la mina de Pickuy, donde había un lavadero. El ferrocarril transcurre de una punta a otra esquivando numerosos desniveles y obstáculos.</p>
<p>El horno que se conserva servía para quemar carbonatos. Está en la hondonada llamada Cuadro, junto a los pozos de decantación, en el municipio de Ortuella. Tiene estructura cúbica y está en un terreno transformado en terraza. Como materiales, se utilizaron <a href="http://www.hiru.com/artea/ondarea/industriala/hiztegia/harlanduzko_lana.html">sillar</a> y <a href="http://www.hiru.com/artea/ondarea/industriala/hiztegia/manposteria.html">mampostería</a> , esta última formada por argamasa y ladrillos robustos. El interior, de ladrillo refractario, es circular.</p>
<p>Datos históricos:</p>
<p>En 1871 se creó la sociedad &#8220;The Luchan Mining Company&#8221;; la crearon los dueños de las minas cercanas a Maspelerreka. En 1872 comenzó la construcción del ferrocarril y la explotación de las minas. En 1889 se construyó el primer horno para carbonatos y comenzaron a producir calcinados en grandes proporciones. Asimismo, surgieron pueblos mineros como Arnabel, La Gorriga y Barrietas.</p>
<p>Hasta 1928 la concesión de las minas y el ferrocarril fue para Luchana Mining pero ese año se vendió a Altos Hornos de Vizcaya. El señor Retolaza alquiló absolutamente todo y se transformaron algunas cosas: se construyeron máquinas trituradoras y puertos y en ellos se cargaba la piedra seleccionada anteriormente y se llevaba a la calera Bitoritxa.</p>
<p>En 1940 cesó la explotación y se desmontó completamente el ferrocarril. En 1970 la explotación del mineral quedó en manos de Agruminsa. Actualmente no se trabaja extrayendo mineral.</p>
<p>2.- Orconera Iron Ore Company limited</p>
<p>Fitxa</p>
<p>Nombre : &#8220;Orconera Iron Ore Company limited&#8221;</p>
<p>Localidad : Ortuella</p>
<p>Barrio : Orconera</p>
<p>Provincia : Bizkaia</p>
<p>Tipología exacta : Minería</p>
<p>Siglo : XX</p>
<p>Época : Edad Contemporánea</p>
<p>Otros siglos : XIX</p>
<p>Tipología general : Minería</p>
<p>Descripción actual</p>
<p>Era una gran parcela en terrenos de Abanto y Ciérvana-Abanto Zierbena, Barakaldo, Ortuella y Valle de Trápaga/Trapagaran y en la que se explotaban las minas Orconera, Carmen, Previsión, La Magdalena, una de las ocho minas de Concha y la mitad de la mina César. Actualmente la parcela se encuentra junto a un gran pozo de decantación y a unas pocas viviendas sueltas. En las proximidades se observan restos de dos planos inclinados; a comienzos del siglo XX había tres planos cuyo cometido era llevar el mineral de la mina a los hornos y al ferrocarril principal.</p>
<p>El paisaje es el que refleja fundamentalmente la antigua explotación minera: planos inclinados, terrazas formadas para explotar el mineral, enormes vertederos, pozos de decantación, etcétera. Todo ello desfiguró el paisaje original de esta zona.</p>
<p>Actualmente se observan aún restos de los trabajos realizados cuando comenzó la explotación minera. Orconera es la más interesante ya que allí se encontraban las instalaciones calcinadoras principales. Se observan perfectamente elementos como un plano inclinado de hormigón, un lavadero antiguo, varios depósitos de mineral y carbón, un cedazo, una máquina golpeadora, los soportes de una cinta transportadora, etcétera.</p>
<p>El lavadero está en el famoso paraje denominado Alto de Campomar, rodeado por un muro de <a href="http://www.hiru.com/artea/ondarea/industriala/hiztegia/manposteria.html">mamposterí­a</a> de dos metros de altura y en el interior se observan restos de la vivienda del responsable del almacén, de la oficina y del control de trabajadores. El edificio tiene <a href="http://www.hiru.com/artea/ondarea/industriala/hiztegia/zarpeatu.html">muros de</a> carga de mampostería raseada y cubierta a dos aguas. En la parte izquierda tiene un túnel de carga, de costado, con un <a href="http://www.hiru.com/artea/ondarea/industriala/hiztegia/arku_beheratu.html">arco rebajado</a> y la luz entra por una ventana y vanos de arco rebajado. El edificio tiene también tres grandes bocas con arco rebajado, a través de las que se comunica con el recipiente adyacente para hacer masa; el mineral solía estar guardado en dicho recipiente y el edificio tenía dos rampas al pie, donde se encontraban los cedazos que clasificaban el mineral según su tamaño.</p>
<p><a href="http://www.hiru.com/artea/ondarea/industriala/hiztegia/oinplano_angeluzuzen.html">La planta rectangular</a> tenía como función la selección de materiales y cobijaba la fragua, el taller y la sala de máquinas. <a href="http://www.hiru.com/artea/ondarea/industriala/hiztegia/habearte.html">La nave</a> estaba dividida en dos por un muro de mampostería y tenía cubierta a dos aguas. El edificio está decorado de forma sencilla y las paredes no tienen elementos decorativos pero una suave lámina rodea los <a href="http://www.hiru.com/artea/ondarea/industriala/hiztegia/hastial.html">hastiales</a> y el perímetro de la fachada.</p>
<p>Las oficinas estaban en la planta baja del edificio y en la primera planta vivía el guarda de la mina. Es una vivienda de planta cuadrada y tres pisos, las paredes son de mampostería y están raseadas, salvo los bordes de entradas y vanos, que son de ladrillo. La cubierta es a dos aguas. El edificio presenta buena iluminación ya que la luz entra <a href="http://www.hiru.com/artea/ondarea/industriala/hiztegia/dintel.html">generosamente</a> por unas ventanas dinteladas. Todos los accesos están en la planta baja.</p>
<p>En un edificio de cuatro alturas y planta en forma de H había dos viviendas simétricas: una para el responsable de controlar a los trabajadores y la otra para el responsable de la mina. Las paredes son de mampostería, están raseadas y la cubierta es a dos aguas. Todas las entradas y <a href="http://www.hiru.com/artea/ondarea/industriala/hiztegia/ateburu.html">ventanas</a> son <a href="http://www.hiru.com/artea/ondarea/industriala/hiztegia/leihoburu.html">dinteladas</a> .</p>
<p>El almacén es un pabellón de planta rectangular y en él se guardaban las herramientas necesarias para el proceso de lavado. Los tabiques son de mampostería, raseados, y la cubierta es a dos aguas. Las paredes de las fachadas anterior y posterior sobresalen por encima de la cubierta. En la fachada delantera hay una entrada de arco semicircular y rebajado y en cada lateral una ventana de arco rebajado y dividido en dos. En el hastial de la fachada delantera se observa un gran ojo de buey.</p>
<p>El recipiente para hacer masa estaba detrás del lavadero y su función era guardar el material transportado mediante poleas hasta que pasara luego al lavadero; es un edificio de gran tamaño, con muros muy altos y paredes inclinadas, todo ello de mampostería. Tiene dos grandes cimientos de mampostería con un arco semicircular de ladrillo a la vista <a href="http://www.hiru.com/artea/ondarea/industriala/hiztegia/zirkuluerdiko_arku.html">en su </a>interior y su función era sostener la estación del tranvía aéreo proveniente de Zugaztieta.</p>
<p>Además de los efectos que todo ello tuvo en el paisaje, la empresa Orconera utilizó dos sistemas de transporte importantes y aún se observan restos desperdigados de los mismos: uno es el ferrocarril minero de la empresa Orconera y el otro el tranvía aéreo que unía la mina con el lavadero de Campomar.</p>
<p>Los cinco muelles de carga de la empresa Orconera son palafíticos, es decir, estaban construidos en cimientos y pilares de madera creosotada unidos en grupos de carteles metálicos y pernos, en machones arqueados <a href="http://www.hiru.com/artea/ondarea/industriala/hiztegia/harlandusko_lana.html">de sillar</a> <a href="http://www.hiru.com/artea/ondarea/industriala/hiztegia/ostiko.html">y anclados</a> junto a la costa. Tenían dos plantas: la primera tenía una plataforma de madera donde se unía el contenedor al muelle y el segundo una plataforma de madera que sujetaba los dos raíles; las vagonetas circulaban por esos raíles para descargar directamente en la bodega del barco. El machón es de sillar y tiene la misma altura que la plataforma. Delante del muelle hay una pequeña torre con base de madera; y en ese punto se encuentra la polea y el mecanismo de engranajes utilizados para volcar y subir las vagonetas de la bodega del barco.</p>
<p>Los viejos talleres utilizados para reparar el ferrocarril están en el barrio de Lutxana -hoy en día renovados completamente para albergar el Museo de la Ciencia y la Técnica de Euskadi-, así como cinco edificios construidos para los ingenieros de Orconera con sus oficinas, su polideportivo, cine y demás, aunque todos ellos han desaparecido. La locomotora de vapor Espinal mostrada en el Instituto Minas de Barakaldo pertenecía también a la empresa Orconera. El tren discurre por los barrios baracaldeses de Retuerto y Kareaga para transitar luego por los barrios Ugarte, Durañona y Zaballa de Valle de Trápaga-Trapagaran.</p>
<p>Datos históricos:</p>
<p>El acuerdo firmado en Bilbao entre las empresas &#8220;Ibarra Hermanos y Cª&#8221; y &#8220;Orconera Iron Ore Company Limited&#8221; en 1783 cedía las minas en alquiler a &#8220;Orconera Iron Ore&#8221; para que las explotara a partir de entonces. Pero debía cumplir determinadas condiciones como, por ejemplo, que nunca sería dueña absoluta de las minas que explotaba, una cantidad que debía aportar al Gobierno, pagaría el alquiler con moneda inglesa, etcétera. En la primera década de los años 20 Orconera adquirió los terrenos de Campomar con el objetivo de ubicar el lavadero allí. Para ello pusieron en marcha un tranvía aéreo que descargaba en el lavadero, en grandes cantidades, la tierra proveniente del entorno Matamoros. Debido a su excelente técnica y su gran estructura, muchas personas consideraron al tranvía como el más importante del continente. El agua llegaba al lavadero del mar y el mecanismo funcionó hasta 1945.</p>
<p>Proceso productor</p>
<p>En esta zona se encuentran muchos tipos de hierro, limonita, oligisto, manganeso y arenisca. La comunicación interna se realizaba a través de ferrocarriles de segunda categoría; dichos ferrocarriles se ubicaban en un segundo nivel con respecto al ferrocarril principal y el mineral pasaba de las terrazas de explotación al segundo nivel a través de varios planos inclinados.</p>
<p>En la estación estaba el lavadero y una batería de doce hornos, donde se limpiaba y calcinaba el carbonato llegado allí por el ferrocarril o por los planos inclinados.</p>
<p>De la mina Carmen VII salía un tranvía aéreo construido por la compañía Bleichert, que hacía un recorrido doble. En la estación de carga del mineral había dos motores eléctricos utilizados para tirar de los cables tractores.</p>
<p>El mineral explotado en la concesión salía del muelle de carga que Orconera tenía en Lutxana y se transportaba por ferrocarril de las laderas de Barakaldo hasta la hondonada de Granada.</p>
<p>Además, dicho ferrocarril tenía vías auxiliares en diferentes lugares, por encima de la vía principal, y unas y otras llegaban hasta la boca de la mina.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.ezagutubarakaldo.net/es/2009/12/15/luchana-mining-y-orconera-fichas-patrimonio/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Barakaldo: Historia del siglo XX (recensión)</title>
		<link>http://www.ezagutubarakaldo.net/es/2009/12/11/barakaldo-historia-del-siglo-xx-recension/</link>
		<comments>http://www.ezagutubarakaldo.net/es/2009/12/11/barakaldo-historia-del-siglo-xx-recension/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 11 Dec 2009 06:00:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Aizpuru]]></category>
		<category><![CDATA[Siglo XX]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://ezagutubarakaldo.net/es/?p=1396</guid>
		<description><![CDATA[AIZPURU, Mikel: “Auge, crisis y transformación de una ciudad industrial: Barakaldo en el siglo XX, 1900-1937 Ed.: Librería San Antonio, Baracaldo, 2005. El libro que vamos a comentar trata la historia de Barakaldo en el primer tercio del siglo XX. Está estructurado en 5  apartados. El primero analiza el desarrollo industrial y el crecimiento urbano, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/12/Barakaldo-1900-1937.jpg" class="floatbox" rev="group:1396 caption:`Barakaldo 1900-1937`"><img class="alignright size-medium wp-image-1395" title="Barakaldo 1900-1937" src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/12/Barakaldo-1900-1937-218x300.jpg" alt="Barakaldo 1900-1937" width="218" height="300" /></a>AIZPURU, Mikel: </em><em>“Auge, crisis y transformación de una ciudad industrial: Barakaldo en el siglo XX,</em> 1900-1937 Ed.: Librería San Antonio, Baracaldo, 2005.</p>
<p>El libro que vamos a comentar trata la historia de Barakaldo en el primer tercio del siglo XX. Está estructurado en 5  apartados. El primero analiza el desarrollo industrial y el crecimiento urbano, el 2º la sociabilidad baracaldesa y la cultura, el 3º las relaciones laborales y la conflictividad, el 4º la vida política y las elecciones y el quinto, la evolución del ayuntamiento de Barakaldo hasta la ocupación de la anteiglesia en junio de 1937.</p>
<p>Las tesis fundamentales del mismo son las siguientes: El desarrollo industrial de Barakaldo está marcado por la gran factoría Altos Hornos de Vizcaya (AHV). La primera fase de la industrialización provocó la llegada  de numerosos trabajadores inmigrantes que se unieron a los empleados locales. Las consecuencias fueron un espectacular incremento de la población, consecuencia tanto del crecimiento vegetativo como del saldo migratorio. Un aumento demográfico no previsto, por lo que una gran mayoría vivía en viviendas de alquiler y en penosas condiciones.</p>
<p>La forma de vida impuesta por las fábricas implicaba nuevos modos de relación humana y social, con un nuevo modelo cultural. La clase obrera, que se convirtió en protagonista de la vida ciudadana, participó en la conformación de la sociedad urbana. La sociabilidad iba a jugar un papel fundamental para el desarrollo comunitario de cualquier colectivo. Una vinculación que se producía en el trabajo o en el ocio. De ahí la importancia de los diferentes festejos que se celebraban en la localidad. En el capítulo se hace especial ahínco sobre todos estos movimientos producidos por los propios ciudadanos. Todos ellos caracterizados por la pluralidad de sus miembros y objetivos. El asociacionismo que surgió en Barakaldo tras la Ley de Asociaciones de 1887 se originó, en buena medida, por la labor de todos aquellos que se situaron al margen del liberalismo respetable, es decir, aquellos que desde la izquierda o el nacionalismo planteaban una organización alternativa del Estado. Las numerosas actividades de tipo lúdico, aparentemente más despolitizadas, constituirían un buen modo de captar adherentes al ideario propio, algo permitido, pero también controlado por las autoridades.</p>
<p>La inmigración era parte esencial de la articulación sociopolítica. Las actividades de los centros regionales contribuyeron a articular socialmente una importante parte de la población. También fue trascendente el cooperativismo vasco, centrados en construir casas baratas o rebajar los precios. Los comerciantes optarían también por una vía asociativa, para protestar por la carestía de las subsistencias y de la competencia desleal. Formaban lo que se conocía como movimiento ciudadano, esto es, conflictos sociales urbanos con carácter autónomo, y no estrictamente de tipo político o laboral.</p>
<p>La educación tenía su peso en el desarrollo de la sociedad, aunque hubo constantes problemas por el fuerte crecimiento demográfico. De hecho, no pudieron escolarizarse todos los niños hasta la II República. No obstante, los índices de alfabetización mejoraron paulatinamente, algo que hizo aumentar la presencia de la prensa. Se crearon toda una serie de publicaciones vinculadas a diferentes fuerzas del abanico ideológico.</p>
<p>En lo que concierne a la religiosidad en Barakaldo, hay que destacar que el peso de la Iglesia Católica fue uno de los rasgos distintivos de la sociedad vasca. Un agente primario en la socialización que fue minusvalorado. La creciente irreligiosidad provocó el anticlericalismo, uno de los principales problemas sociopolíticos del momento. Para solucionarlo, entre otras medidas, la Iglesia Católica trató de recuperar el papel hegemónico que había tenido en el pasado a través de la revitalización de las parroquias y la creación de diferentes  asociaciones vinculadas a las mismas.</p>
<p>El capítulo 3º analiza las relaciones laborales. La industrialización iba a traer consigo un aumento de la conflictividad sociolaboral, ya que el ritmo de trabajo que exigían las empresas provocaba un empeoramiento de las condiciones de vida y trabajo de los obreros. Por ello, se crearon numerosas asociaciones obreras, como organizaciones de resistencia, sindicatos, o las Sociedades de Socorro Mutuo. La pluralidad sindical sería otra de las características de este modelo de relaciones laborales, con la presencia de sindicatos como la UGT, ELA-SOV o la CNT, aunque el sindicato socialista era la fuerza más importante. Los empresarios, por su parte, se integraron en el Centro Industrial de Vizcaya. Trabajadores y propietarios demandaron la intervención estatal para evitar las consecuencias más negativas de dicho proceso de industrialización..</p>
<p>Las manifestaciones públicas del descontento laboral más frecuente eran las huelgas, Se celebraron muchas huelgas cuyo objetivo era quejarse contra la carestía de los bienes de primera necesidad, la escasez de los salarios, las condiciones de trabajo o los accidentes. En algunos casos, las huelgas terminaron con fuertes choques con las fuerzas de orden público. La intensidad de los enfrentamientos condujo a que se produjeran algunas acciones violentas contra la patronal o algunos intentos revolucionarios, como en 1917 0 1934.  Los años republicanos vieron cómo la crisis económica que azotaba la industria siderúrgica vizcaína  redujo la conflictividad, aunque también conocieron la mayor huelga vivida en AHV en este periodo. La Guerra Civil paralizaría por completo la conflictividad laboral.</p>
<p>En lo que se refiere a la vida política de Barakaldo, capítulo 4º, había un importante peso del caciquismo, sobre todo debido a la utilización de medios fraudulentos casi institucionalizados para ganar las elecciones. La situación empezó a cambiar cuando se instauró el sufragio universal, surgiendo una nueva clase política formada por representantes de las clases medias. La dinámica política vizcaína estaba controlada por La Piña, las familias más poderosas, que tuvieron que disputar el poder, unas veces negociando y otras a través de las elecciones, con republicanos, socialistas, comunistas, carlistas y nacionalistas vascos.</p>
<p>Las votaciones de esta época muestran que junto al importante apoyo que los socialistas tenían en la localidad, los carlistas eran un sector importante, como también la derecha monárquica y los nacionalistas vascos. El control de la familia Ybarra, una de las propietarias de AHV, sobre el distrito estuvo en entredicho a partir de 1917. El progresivo crecimiento de las fuerzas antidinásticas permitió un mayor juego político en la anteiglesia. Eso sí, la fraudulencia era la característica principal de los comicios. La dura crisis que padecía España terminó con el golpe de Estado de Primo de Rivera. El régimen monárquico se encontraba en plena descomposición, por lo que la actuación del dictador condujo a un periodo de paz social. Se cerraron las sociedades políticas incompatibles con el nuevo régimen, y los que continuaron, PSOE y republicanos, eran controladas por las autoridades.</p>
<p>1931 sería el año de instauración de la República, con un gran apoyo popular. Las siguientes elecciones arrojarían dos conclusiones importantes: reforzamiento del carácter izquierdista del censo e incapacidad del PNV de concentración del voto. Los meses siguientes fueron de reorganización para los grupos políticos. Tras un periodo de pugnas partidistas, se produjeron dos citas electorales de importancia: referéndum sobre el nuevo proyecto del Estatuto vasco y a las Cortes republicanas.</p>
<p>Ya en 1934 se produjo el intento revolucionario, aunque no tuvo mucho éxito, y sólo se consideró, en algunos puntos de España, como una huelga general. Barakaldo estuvo en una posición intermedia, ya que la huelga fue total pero los huelguistas fueron incapaces de transformarlo en un movimiento insurreccional. Aun así, el municipio sufrió el control gubernativo, por lo que el fracaso era evidente. Los intentos de reorganización de los diferentes partidos fueron duros. En el País Vasco se mantuvo el predominio de izquierdas, con pérdidas en el PNV. Hubo dos acontecimientos políticos importantes: escisión y posterior formación de ANV y la unificación entre Juventudes Socialistas y comunistas. La sublevación militar del 36 llegó a Barakaldo en sus fiestas patronales,  sin producirse especiales problemas de orden público. Tras la pérdida de Bilbao, las tropas sublevadas llegaron a la anteiglesia el 22 de junio de 1937. Era la supremacía del bando franquista, cayendo en sus manos AHV. Se produjo una gran represión y un gran control por parte de las autoridades.</p>
<p>Respecto al ayuntamiento de Barakaldo, se rigió durante la Restauración con la Ley Municipal de 1877 y en la dictadura de Primo de Rivera con el Estatuto Municipal de 1924. Había un exhaustivo control sobre los ayuntamientos y los alcaldes, por lo que no se veía ningún proceso electoral en el que todos los candidatos gozaran de las mismas oportunidades. Los electos municipales estaban más relacionados con AHV que con partidos políticos. A principios de siglo todos los elegidos apoyaban al gobierno español. La situación cambió, con la presencia nacionalista primero y socialista después. El primer alcalde nacionalista fue Juan Garay en 1918. Con Primo de Rivera se les sustituyó por Vocales Asociados. Las siguientes elecciones, las de 1931, tuvieron claro carácter de referéndum por la victoria de las fuerzas antimonárquicas, con claro triunfo republicano-socialista. Tras 1934, este grupo se dividió entre miembros del Partido Radical y del Frente Popular, cesando el alcalde radical Simón Beltran y siendo elegido Eustaquio Cañas, primer alcalde socialista de Barakaldo. Finalmente se formó en la anteiglesia una nueva corporación bajo los designios franquistas, con Llaneza como alcalde.</p>
<p><strong>Óscar García Manceras</strong></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.ezagutubarakaldo.net/es/2009/12/11/barakaldo-historia-del-siglo-xx-recension/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>El Mayorazgo de ALDANONDO</title>
		<link>http://www.ezagutubarakaldo.net/es/2009/12/11/el-mayorazgo-de-aldanondo/</link>
		<comments>http://www.ezagutubarakaldo.net/es/2009/12/11/el-mayorazgo-de-aldanondo/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 11 Dec 2009 05:53:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Geografía]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Aldanondo]]></category>
		<category><![CDATA[Mayorazgos]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://ezagutubarakaldo.net/es/?p=1392</guid>
		<description><![CDATA[Mayorazgo de ALDANONDO EN ALONSOTEGI. 1. Propiedades del mayorazgo: La casa y torre de Aldanondo, en San Bartolomé de Alonsótegi, con sus huertas, fraguas y carboneras. Las ferrerías mayor y menor de Aldanondo. Los molinos, pegantes a las ferrerías. Tres casas frente a la torre y al lado de dichas ferrerías, sobre el Camino Real: [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/12/00061571.jpg" class="floatbox" rev="group:1392 caption:`00061571`"><img class="alignright size-medium wp-image-1393" title="00061571" src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/12/00061571-300x224.jpg" alt="00061571" width="300" height="224" /></a>Mayorazgo de ALDANONDO</p>
<p><em>EN ALONSOTEGI.</em></p>
<p>1. Propiedades del mayorazgo:</p>
<p>La casa y torre de Aldanondo, en San Bartolomé de Alonsótegi, con sus huertas, fraguas y carboneras.</p>
<p>Las ferrerías mayor y menor de Aldanondo. Los molinos, pegantes a las ferrerías.</p>
<p>Tres casas frente a la torre y al lado de dichas ferrerías, sobre el Camino Real:</p>
<p>La casa de Azordoyega, en Alonsótegi.</p>
<p>La casa de Aldana, en Alonsótegi.</p>
<p>La casa de Loibay, en Alonsótegi.</p>
<p>La casería de Ulaurqui, en dicho lugar de Ulaurqui, en Barakaldo.</p>
<p>La casería de Yraúregui.</p>
<p>La casería de Olabeaga, en Abando.</p>
<p>La casa torre y solar de Rivas y sus molinos y montes, en Orozco.</p>
<p>La casería de Anuncibay Beascoechea, en Orozco.</p>
<p>2. Propietarios:</p>
<p>Los primeros dueños del mayorazgo de Aldanondo de quienes tenemos noticia fueron el matrimonio compuesto por Pedro de Aresmendi y María Urtiz de Zurbaran y Aldanondo, de quienes queda referencia documental en el último cuarto del siglo XVI. Por los apellidos de uno y otro debemos suponer que el solar les llegó por herencia materna de dicha María Urtíz.</p>
<p>Hija de este matrimonio fue Mencia Urtiz de Aresmendi y Zurbaran, que sucedió en el señorío y mayorazgo y que casó con Martín Pérez de Aguirre-Rivas, a quien por su apellido suponemos descendiente de ésta casa vizcaína. Hacia el año 1600 encontramos ya a este matrimonio llamándose <em>dueño del solar de Aldanondo, de la mitad de </em><em>su herrería y de la casería de Allendera de Pucheta.</em></p>
<p>Sucedió en el mayorazgo Antonia de Aguirre-Rivas, hija de los anteriores, que casó con Juan de Zubiaur. De este matrimonio nacieron Severina Ángela y Valeria Rafaela de Zubiaur. La primera casó en Bilbao con Damián de Echabarri y la segunda casó con Pedro de Sarricolea y Zamudio.</p>
<p>El mayorazgo quedó para Severina Angela quien falleció sin hijos y privada de entendimiento a consecuencia de una caída por lo que, en el año 1651, Pedro de Sarricolea como marido de Valeria Rafaela de Zubiaur Aguirre-Rivas, toma posesión de las propiedades que fueron de su cuñada.</p>
<p>En el Archivo Eclesiástico de Bizkaia se conserva el pleito, prácticamente ilegible por tener la tinta traspasada, que siguieron los dueños de la casa de Aldanondo contra el pueblo de Alonsótegi. Los Aldanondo se decían bienhechores de San Bartolomé de Alonsótegi, iglesia que ayudaron a reedificar, y de la ermita de San Martín de Aldana, que estaba construida sobre tierras que fueron del solar de los Aldanondo. En el documento se cita a la casa y solar de Aldanondo como la única de <em>pariente mayor </em>existente en Alonsótegi.</p>
<p>A Pedro de Sarricolea, fallecido hacia 1680, y a su esposa Valeria Rafaela de Zubiaur les sucedió su hijo Pedro Francisco de Sarricolea. Con este último perdemos toda noticia sobre el solar de Aldanondo hasta llegar al año 1749 en que encontramos como dueño de las ferrerías de Aldanondo e Yraúregui a Ventura de Otañes, Marqués de Paredes.</p>
<p>A este le fueron sucediendo los siguientes marqueses de Paredes: Antonio Zacarías de Otañes y Martínez del Valle, vecino de Otañes y señor del mayorazgo y solar de Otañes, casado con Clara de Rivero (b. 1736 en Limpias, hija de Roque de Rivero y Teresa de Alvear).</p>
<p>A comienzos del siglo XIX es propietario del mayorazgo Celestino Antonio de Otañes Rivero, casado con María Benita Pérez de Camino Meceta.</p>
<p>Gregorio Bañales</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.ezagutubarakaldo.net/es/2009/12/11/el-mayorazgo-de-aldanondo/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>1</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Luchana, Zuazo, Argalario (Perfiles Baracaldeses)</title>
		<link>http://www.ezagutubarakaldo.net/es/2009/12/08/luchana-zuazo-argalario-perfiles-baracaldeses/</link>
		<comments>http://www.ezagutubarakaldo.net/es/2009/12/08/luchana-zuazo-argalario-perfiles-baracaldeses/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 08 Dec 2009 09:39:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Geografía]]></category>
		<category><![CDATA[Argalario]]></category>
		<category><![CDATA[Luchana]]></category>
		<category><![CDATA[Zuazo]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://ezagutubarakaldo.net/es/?p=1388</guid>
		<description><![CDATA[LUCHANA Allá por el mes de diciembre del año 1836, Espartero, al frente de sus tro­pas, consiguió la victoria en la ba­talla de Luchana, de tanta transcen­dencia que por ella otorgose a aquel caudillo el título de Príncipe de Luchana. El nombre del hoy popular barrio bara­caldés está, pues, unido con histórica reso­nancia a los [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/12/Argalario-2.jpg" class="floatbox" rev="group:1388 caption:`Argalario (2)`"><img class="alignright size-medium wp-image-1389" title="Argalario (2)" src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/12/Argalario-2-300x199.jpg" alt="Argalario (2)" width="300" height="199" /></a>LUCHANA</strong></p>
<p>Allá por el mes de diciembre del año 1836, Espartero, al frente de sus tro­pas, consiguió la victoria en la ba­talla de Luchana, de tanta transcen­dencia que por ella otorgose a aquel caudillo el título de Príncipe de Luchana. El nombre del hoy popular barrio bara­caldés está, pues, unido con histórica reso­nancia a los fastos de las guerras civiles del pasado siglo.</p>
<p>Luchana es sin disputa alguna, después del Desierto, la localidad de la anteiglesia, más importante en cuanto a número de habitantes, comercio e industria. Su crecimiento ha sido tan grande en los últimos años que hoy apenas si quedan en sus proximidades algunos huertos diseminados, sacrificados sus renombrados te­rrenos hortícolas en aras del desarrollo de la población y del progreso industrial.</p>
<p>Humos blancos, amarillos, grises, rojos y negros coronan la barriada con el nimbo del trabajo fabril. Las fábricas, la ría, fin de línea del ferrocarril de La Robla y del minero de la Orconera, estación de primer orden: ferrocarril de Bilbao a Portugalete y Santurce, carretera general de incesante tráfico, la tónica general de este barrio, eminentemente obrero, es el trabajo. Trabajo y trabajo, mucho trabajo con ­su secuela de ruidos; ruidos chirriantes: trenes y tranvías, trepidar de máquinas, silbidos penetrantes de las sirenas de raro trémolo,  bufidos de locomotoras, estrépitos de cargas y descargas de vagones y bolquetes, pesado rodar de camiones y carros, ronquidos de los claxons&#8230; ruido ensordecedor y atmósfera pesada por los humos densos. Así es Luchana, como un suburbio londinense.</p>
<p>Actualmente, en la ría, el trajín es mucho ­menor debido a la casi total paralización del comercio exterior a causa de la contienda vigente. Los buques, como gigantescos mastines permanecen meses y meses atados con grandes ­cadenas, cables tirantes y gruesos chicotes a las boyas del canal y a los bolardos del muelle.</p>
<p>Los cargaderos de mineral están repletos de piedras de hierro impacientes por precipitarse en rojo alud a las vacías bodegas de los barcos. Las gabarras, varadas en el fango de las orillas, semejan en su incesante bostezo bocazas ham­brientas de monstruosos cetáceos aprisionados por el cieno.</p>
<p>Y así la ría, mansa, mansa, ha perdido en esta época su ruidoso temperamento. El «Zo­pimpa», popular «nao corsaria» luchanesa, digna por sus hazañas de particular historia, duerme pacífica bajo un cargadero. Los viejos luchaneses, aquellos díscolos bebedores de potes, hablan y no acaban de sus continuas querellas con tripulaciones completas de buques de banderas extranjeras que, después de abun­dosas libaciones, creíanse aquí dueños de una ínsula por ellos sojuzgada. ¡Ah, si hablaran la mal adoquinada carretera de Luchana y el camino rojizo de Erotabarría! Un marino luchanés nos refirió la sorpresa que experimentó una vez, hace unos años, en un figón de Tron­dhjem, puerto de Noruega, al oír en correcto castellano la popular canción:</p>
<p>“Qué paliza les dimos ellos a nosotros”</p>
<p>Quien así cantaba era un imponente no­ruegazo que años atrás había perdido un ojo en una de las refriegas de Bitoricha.</p>
<p>Los muelles han sido siempre centro de operaciones de individuos de existencia hampona y holgazana. Hoy día son raros estos ejemplares en el muelle de Luchana. Sin em­bargo no causará extrañeza a los habituados a pasear por este arrabal el que uno de estos caballeros», que están de tumbada en el terraplén o en la arboleda de Orconera, se incorpore desusadamente y dirigiéndose al paseante le pida un pitillo con indolente cor­tesía, expresándose así: <em>Eh, </em>my frend, ekarri un pitillo s&#8217;il vous plait. Si accede, dirá: thonk you, amigo, o, <em>ekarriasko, </em>my boy. El frecuente contubernio de palabras de distintos idiomas es el lenguaje de estos vagos «políglotas». Ellos y ciertas damas amigas suyas, portadoras de sendas cestas de cacahuetes, constituían hace unos años la nota pintoresca del muelle de Luchana.</p>
<p>El pescador de la ría es inconfundible. &#8220;No le veremos como al arrantzale de Ber­meo o Santurce manipulando con las redes con un haz de remos a la espalda ni tam­poco le confundiremos con el pescador de costa o de río, provisto de caña u otros trebejos de pesca. El pescador de la ría es el obrero del taller o de la fábrica que aprovecha los ratos de ocio para dedicarse a la captura de angulas, anguilas, quisquillas y carramarros. Para lograr estas últimas especies va provisto de varios <em>quisquilleros, </em>rudimentarios aparatos que consisten en trozos de harpillera cosidos a unos aros de alambre y colgantes de cordeles. Se atan estos aparatos a las estacadas, cables, cabrios y pretiles del muelle y se introducen en las aguas. La carnada preferida por las quisquillas son las tripas de pescado fresco, mientras que los carramarros, si deciden dejarse atrapar, lo harán más a su gusto cebados por el bacalao salado. En los días de turbiada utilízase para la pesca un respetable mamotreto llamado rastra, también de harpillera, alambre y cuerda, cuyo manejo exige el esfuerzo de dos o más personas. Cuando se levanta el artefacto, que ha sido arrastrado largo trecho por el agua rozando las paredes del muelle, el pescador de la ría de Luchana sabe muy bien seleccionar las anguilas, quisquillas y carramarros de las mil porquerías que han penetrado subrepticiamente en la rastra.</p>
<p>El sistema de las jirrias es sin duda el más fructífero para los pescadores de la ría si bien sólo lo pueden ejecutar sus privilegiados propietarios, requiriéndose además disponer de bote, <em>chinchorro, chanelo </em>u otra embarca­ción. Consisten las jirrias en trozos de harpi­llera en forma de saco cargados de limo, que átanse a las estacadas y maderamen se­ñaladores del dragado de la ría. En la baja ma­rea acércanse los pescadores con su nave a los lugares donde previamente han sido fi­jadas las jirrias, que son luego levantadas cuidando de colocar un cedazo debajo; sacú­dese entonces la jirria cayendo la pesca al cedazo al desprenderse del barro al que ha estado adherida. Quien haya pasado de noche por el muelle de Luchana y haya visto e! singlar de los <em>chinchorros </em>a la luz de la lana que platea la superficie de la ría; quien haya oído las hermosas canciones de los levanta­dores de jirrios al compás del chapoteo de los remos; quien esto haya visto y oído puede estar seguro de haber disfrutado de tan románticas escenas como lo puedan ser las de las reputadas noches venecianas.</p>
<p>Muchas cosas quedan en el tintero que darían un cabal conocimiento de este barrio laborioso, tan querido y conocido por nos­otros. Id por allí los que no le conocéis. Id por allí. No os asusten los rostros tiznados de los obreros del transbordo de carbón ni los extraños atuendos de los trabajadores de la fábrica de alquitranes. Saludadles, cono­cedles y veréis cuánta es su educación y mesura, cuánto hay en ellos de hombría de bien y cuán pronto conquistan vuestra esti­mación. Luchana, como ellos, tiene hosca y ceñuda la fisonomía; pero es acogedor con quien se le acerca y entrañable con quien le quiere. Id por allí, adentraos en él, hurgad su corazón y os convenceréis de lo bueno y honrado que es este barrio obrero, este barrio de humos y ruidos.</p>
<p><strong>ZUAZO</strong></p>
<p>Estamos en la verde colina de Mucusuluba &#8211; mal llamada la Tarifa y también Monte Cabras-y a nuestros pies levántase altiva la casa-torre de Zuazo capitaneando una pequeña tropa de caseríos. Escúdase el poblado al abrigo de la colina contra los furores del septentrión y enciérrase en un cíngulo de gravas centenarias muy bien determinado por la ruinosa calzada que por Subichúbeta, Zuloco y Récachu se dirige a San Vicente y por la carretera que desde este último lugar se lanza rectamente hacia Retuerto con el único col de Egusquiaguirre. Serpentea el río sombreado por los chatos tamarises y extiéndese la vega, suave, suave, como un pañuelo de seda verde en rectangulares porciones dividida. Más lejos dibújanse ro­tundos los contornos de los montes en este día de extraordinaria visibilidad, hija del viento sur, el gran pintor de paisajes. Arriba, en lo azul, las blancas nubecillas navegan blandamente. Por la famosísima cuesta de Egusquiaguirre descendemos a la ancestral aldea que tiene el sello de los tiempos re­motos.</p>
<p>En Juriendo, en el cruce con el camino que viene a Arteagabeitia, nos encontramos con un fornido boyero, al hombro la agui­jada, que trae el mismo paso cansino de su yunta. En el mismo umbral de Zuazo, a la vera de la añeja fuente, dos arrechas comadres baracaldesas platican animadamente.</p>
<p>Rubias mazorcas de maíz cuelgan de las balconadas de los caseríos y en !as portaladas descansan <em>kokos, </em>azadas, pericachos, escobas de bereso y otros aperos de labranza. Un borriquillo mamador chupetea en la ubre de su madre hasta que cansado la abandona y comienza a retozar en la pradera. Mugen las vacas en los establos y <em>se </em>oyen lejanos aullidos de canes. En las heredades, los hortelanos laboran inclinados mostrándonos los remiendos.</p>
<p>Nos conmueve profundamente la estancia en este lugarejo de nuestro pueblo al que es­tamos tan hondamente vinculados. Es segu­ramente este lugar el que mejor conserva las pristinas esencias baracaldesas a pesar de su proximidad con la ya crecida ciudad de El Desierto. Aquí se encierran las viriles características de la raza. Si en la urbe nos sentimos cosmopolitas, en Zuazo nos sentimos baracaldeses,  ahincadamente baracaldeses, indígenas acérrimos, respetuosos con la <sup>­</sup>gleba de que vivieron nuestros abuelos</p>
<p>¡Salve a Zuazo secular!</p>
<p>Mas ¡ay!, ¿hasta cuándo podrás resistir ­rincón amado, la invasión de la vorágine industrial? Quisiéramos que eternamente. Que cuando nuestro cuerpo decline, nuestros hijos y los de nuestros hijos vengan, como ­nosotros, de vez en cuando, a asomarse al ventanal de Mucusuluba y ante tu venerada  visión aquieten sus espíritus en los momentos fatigados.</p>
<p>La tarde luminosa declina sumiéndonos en grata y placentera melancolía. Las amas de casa preparan en los llares ennegrecidos ­la clásica porrusalda. Lo delatan los tenues ­penachitos de humo que asoman por las  chimeneas.</p>
<p>En el umbral de Zuazo, a la vera de la añeja fuente, las dos arrechas comadres baracaldesas, que habíamos visto horas antes siguen platicando animadamente. Y siguen hablando hasta que el reloj de la torre parro<sup>­</sup>quial de San Vicente deja caer pesadamente las ­siete campanadas. Entonces las prisas y entonces las imprecaciones. «Estas tardes de Mayo no tienen nada, Filo». «Ya hemos de hablar otro día con más espasio, Frisca”. Y se despiden. Las dos arrechas comadres baracaldesas que han iniciado a mediodía su animado parloteo, se retiran entre sombras, insatisfechas y presurosas, con el cántaro a ­la cabeza.</p>
<p>Riela el sol poniente. Muere la tarde nitida. Esfúmanse los contornos de los montes en la noche que avanza. Los aullidos de los canes en la lejanía tienen ahora acentos más lúgubres. Y ascendemos por la famosísima cuesta de Egusquiaguirre, donde la noche nos traga voraz.</p>
<p>Ya Zuazo duerme, duerme tranquila la  patriarcal aldea con el sueño reposado de siglos. Sin prisas. Sin vorágine. Con calma.</p>
<p>¡Salve a Zuazo secular!</p>
<p><strong>ARGALARIO</strong></p>
<p>Ha nevado copiosamente durante la pasada Noche. Por la mañana caen todavía, más len­tamente, los blancos vellones. Somos los primeros en hollar el inmaculado manto de nieve que arropa las calles de la población y dejamos atrás las redondas huellas de las tachuelas.</p>
<p>Cuando llegamos a Mesperuza ya ha cesado la pausada lluvia de pétalos blancos. Esta aldea montés, seductora en todo tiempo, tiene hoy el hechizo de una delicadísima estampa suiza.</p>
<p>Nos fascina la visión de la loma de Belga­rris y de la barrancada de Pasajes. Están borrados los caminos. Ascendemos paralela­mente a una línea de encantadores árboles de navidad que son estos pinos jóvenes cubiertos de blanca túnica.</p>
<p>Y alcanzamos el somo de Santa Lucía, que resalta en el cautivante paisaje. Otros cuarenta minutos de marcha ascendente, y después de remontar los picos del Sel y de la Mota coronamos la cumbre del monte Argalario, acodada al final de la sierra de Triano, desde donde vigila, tutelar, a Baracaldo.</p>
<p>Ordeñadas por los ángeles las vaquillas del cielo Argalario, ha recibido el regalo de dos palmos de nieve esponjosa que sólo a nosotros, sus visitantes, permite pisar. ¡Gracias, abuelo venerable de barbas blanquísimas! Bien nos compensas, montaña generosa, el esfuerzo realizado en tu escalada.</p>
<p>Y gozamos desde aquí de los más bellos paisajes alpestres. Vemos al portentoso Ereza cubierto con blanco capuchón semejando a un monje magnífico. Allá abajo, sepultado en el fondo del valle, El Regato, al que miramos arrobados, El Regato sencillo y pobre, pobre y sencillo como Bethelem. Nos aturde un momento el espejismo de la nieve. Los montes vecinos Aldape, Ganeran, Pico de la Cruz, Mendívil, Bitarracho&#8230; se yerguen, se yerguen y bailan «a lo suelto» en mangas de camisa una fenomenal zambra de cíclopes. Pero la mente se aquieta contemplando otras seduc­toras aldeas de nacimiento: Gorostiza, So­brecampa, Aguirre, Susúniga&#8230; que esmaltan valles y laderas. El poblado de Arnábal da la nota de inquietud, empingorotado en la roca como nido del águila. Arnábal parece caer al abismo. Las rojas entrañas de los montes mineros discordan en este ambiente de albura.</p>
<p>En la esplendente llanura montañosa en­cuéntrase una casucha abandonada que sirve de aprisco a las ovejas. Estamos en la que fue vivienda solitaria de Juan de Urcullu, el famoso Juanchu el de Argalario, que durante años y años llevo por los montes y extramuros baracaldeses su azarosa vida de juglar.</p>
<p>Hace ya mucho tiempo, antes de que Juan­chu pasara al somo de Artiba y a su cha­bola de Bacuña, tuvimos con él una casual entrevista en esta su lobuna morada de Argalarío. Aún nos parece que flota entre los muros que se desmoronan la imponente figura del rapsoda montesino.</p>
<p>En aquel lejano día fuimos sorprendidos en estas proximidades por una lluvia torren­cial y corrimos a la cabaña para guarecernos. En el umbral nos detuvimos paralizados por el pánico. Oíanse dentro unos formidables ronquidos que venían ventoleros por las fisu­ras de la puerta. Calmóse nuestro ánimo al descubrir que los tales ronquidos eran pro­ducidos por un ser humano. Era Juanchu, que dormía. Dormía vestido, sobre un jergón de helechos secos y crepitantes. En su labio inferior se sostenía una colilla apagada. Des­pertóse con el ruido que hicimos al abrir la puerta desvencijada. «¿Ande vas por aquí, majillo?», nos preguntó campechano sin sentirse molestado por nuestra intrusa pre­sencia. Le indicamos quiénes éramos, y al sabernos nieto de un buen amigo suyo nos prodigó de rústicas atenciones.</p>
<p>Un ardiente ósculo de nuestro pitillo encendió su apagada colilla. Y hablamos. Hablamos de su vida, de sus lejanos amoríos y de sus enjundiosas jotas baracaldesas, en las que campea espontáneo el fuego divino de la poesía. Nos reveló varias leyendas y fábulas que creen a pies juntillas las candoro­sas gentes que habitan por estos agrestes pa­rajes y de las que él conocía muy bien el se­creto. Y aquel día nos saturamos de atávico baracaldesismo con la compañía de Juanchu, el hombre de la montaña.</p>
<p>Este aprisco montaraz, estos valles, estos montes y barrancos cubiertos hoy por níveas galas virginales añoran los retumbantes ¡breas! con que Juanchu cerraba sus jotas baracaldesas viriles y pujantes. Hoy, Juanchu, asilado en el palacio que regaló a los baracaldeses don Antonio de Miranda, solícitamente atendido por las beneméritas monjitas, avizora, ensoñador, «su» monte Argalario, donde discurrió la mayor parte de su vida libre y alegre como la de los pájaros sus compañeros trovadores.</p>
<p>Por Ernesto Perea Vitorica</p>
<p>Tomado de La Gran Enciclopedia Vasca</p>
<p><em> </em></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.ezagutubarakaldo.net/es/2009/12/08/luchana-zuazo-argalario-perfiles-baracaldeses/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>1</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Entre Amézaga y Bengolea (Leyenda)</title>
		<link>http://www.ezagutubarakaldo.net/es/2009/12/04/entre-amezaga-y-bengolea-leyenda/</link>
		<comments>http://www.ezagutubarakaldo.net/es/2009/12/04/entre-amezaga-y-bengolea-leyenda/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 04 Dec 2009 05:44:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[Turismo]]></category>
		<category><![CDATA[Amezaga]]></category>
		<category><![CDATA[Bengolea]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://ezagutubarakaldo.net/es/?p=1382</guid>
		<description><![CDATA[Este sencillo rincón de Amezaga y Bengolea fue paso obligado de los aldeanos que, procedentes de El Regato, solían traer los más ricos y sabrosos a la vez que variados productos hortícolas en cestas y a lomos de sus borricos hasta las plazas de los mercados de Desierto y Rageta, sitio éste al que se [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/12/Bengolea-1.gif" class="floatbox" rev="group:1382 caption:`Bengolea (1)`"><img class="alignright size-medium wp-image-1383" title="Bengolea (1)" src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/12/Bengolea-1-300x199.gif" alt="Bengolea (1)" width="300" height="199" /></a>Este sencillo rincón de Amezaga y Bengolea fue paso obligado de los aldeanos que, procedentes de El Regato, solían traer los más ricos y sabrosos a la vez que variados productos hortícolas en cestas y a lomos de sus borricos hasta las plazas de los mercados de Desierto y Rageta, sitio éste al que se consideró centro de la Anteiglesia, quizá porque allí se asentaba la Casa Consistorial. Sobre este plácido lugar y su milenaria fuente de agua mineral es muy poco lo que se sabe pero, sin ningún género de dudas, su manantial es tan antiguo como la noche de los tiempos en que se formó el mundo. La fuente de Amezaga nació, sin duda, junto alguna vena de mineral de hierro, tan abundante en nuestra cuenca minera <sup>6</sup>.</p>
<p>Contaron nuestros mayores que el manantial de Amezaga era el lugar de reunión, donde los aldeanos dialogaban durante los atardeceres cuando terminaban sus faenas del campo. Tampoco faltaban las mozas del lugar que, con el pretexto de ir a coger agua, acudían con sus cántaros bien para fisgar o charlar con algún mozo que les hiciera tilín. Pero el verdadero acontecimiento sucedía cuando aparecían las hijas de Domingo el molinero, más conocido por Mingolea, dos jovenzuelas con salero y simpatía que, con su presencia, alborotaban a los cuarentones aldeanos, de los que ya se sospechaba que iban a la fuente más para ver que para beber y hacer tertulia, como ellos aseguraban.</p>
<p>Entre los tertulianos que acudían a la fuente nunca faltaba León, un avispado sesentón al que dieron en llamar el Brujo de Uraga por su retorcida sapiencia. Él predecía el tiempo que iba hacer, quiénes eran los que merodeaban por las huertas ajenas, y quién robaba gallinas que, dicho sea de paso, no siempre eran los gitanos. Se rumoreaba que no dormía por las noches y que espiaba a todos los vecinos del contorno, mientras que León aseguraba ser un placido dormilón, y que todo cuanto sabía, decía y comentaba se lo debía a sus &#8220;amiguillos&#8221;, los duendecillos del monte Argalario. Éstos se lo contaban todo y mucho más que se callaba para no crear problemas en el barrio.</p>
<p>Cierto día Antón, cansado de escucharle tantas fanfarronadas, se atrevió a preguntarle por los duendecillos, a lo que el señor León le contestó:</p>
<p>- Pues mira, aquí los tengo -dijo a la vez que sacaba del bolsillo dos alfileteros de madera-. En este tengo seis &#8220;enemiguillos&#8221; y en este otro tengo seis &#8220;amiguillos&#8221;. Ellos suelen discutir con mucha frecuencia e incluso se pegan entre ellos y como yo soy el mediador, para congraciarse conmigo, me cuentan todo cuanto sucede o va a suceder.</p>
<p>- Eso es una mentira de las gordas, ni que fuéramos tontos &#8211; dijo Martín.</p>
<p>- No me preocupa que me creáis o no, pero en más de cuatro ocasiones vosotros habéis acudido a mí para que os solucionara vuestros líos que yo me callo.</p>
<p>-Oye, eso de que los duendecillos te cuentan la verdad vamos a dejarlo, pues más de una vez te has equivocado y has indispuesto a los vecinos &#8211; se atrevió a decir Luisito el de Tiletxe.</p>
<p>-Bueno, alguna vez puede, pero las más de las veces os he sacado de muchas dudas sobre quien hurga por vuestras huertas. Qué buena y qué fresca está el agua -dijo León cortando el diálogo-. ¡Sólo la Fuente de Iguliz es tan fresca como ésta!</p>
<p>Comenzaba un nuevo día del mes de julio cuando las hijas del molinero Domingo se dirigían a la fuente de Amezaga para llenar sus cántaros, y si se terciaba charlar un rato con los degustadores de la fresca agua mineral.</p>
<p>-¡Hola! Pronto salen hoy de casa las chicas guapas -dijo Mendi al verlas llegar.</p>
<p>- Pues venimos a la hora de todos los días, lo que ocurre es que tú no sueles venir a diario como nosotras. Bueno, hoy venimos un poquito antes ya que Petri ha quedado con el hijo de Julián y no le gusta hacerle esperar-dijo la parlanchina Lucía.</p>
<p>- Qué suerte tienen algunos, las eligen guapas y trabajadoras y encima son correspondidos &#8211; acertó a decir el joven Mendi.</p>
<p>- Lo que ocurre es que tú no te decides, y si sigues así te vas a quedar solterón. Ándate listo Mendi que las chicas se van casando -recalcó con cierta ironía la salerosa Lucía, a la vez que se hacía la vergonzosa.</p>
<p>- Mira Lucía, si no te hecho los tejos es porque supongo que me darás calabazas, y mucho me temo que tus padres prefieran para ti algo más que un pastor.</p>
<p>- Anda, Mendi, prueba y verás cómo te digo que sí. Tú eres un buen pastor y también puedes ser un buen molinero, pero sobre todo eres honrado y formal.</p>
<p>Así fue como dio comienzo el noviazgo entre Mendi y Lucía, sin que hubiera ningún problema familiar. Eran jóvenes y tenían toda una vida por delante, se querían y eran admirados por todo el vecindario.</p>
<p>Corrían los últimos meses de 1880 cuando se hizo cierto revuelo en la zona de Retuerto debido a la llegada de un buen número de obreros para la construcción de un ferrocarril minero que, según se decía, traería bienestar y trabajo al pueblo de Barakaldo. Comenzó la planificación del montañoso terreno, y todo transcurría sin novedad hasta que cierto día ocurrió algo imprevisto para los ya bien relacionados Mendi y Lucía, que seguían viéndose en la Fuente de Amezaga siendo la envidia de unos y la admiración de otros. Lucía acudió a la fuente para coger su acostumbrado cántaro de agua, a la vez que dialogar con su novio. Pero Mendi no fue en esta ocasión, como tampoco lo haría en días sucesivos. La muchacha alarmada corrió la voz en el barrio y pronto surgieron las dudas, así como los más variados comentarios, sobre la desaparición del joven zagal. Lo buscaron por todos los lugares donde solía apacentar sus ovejas y, aunque éstas sí aparecieron descarriadas por los montes, no ocurrió lo mismo con el joven Mendi.</p>
<p>Se habló mucho sobre la cuestión de celos debido a que muchos de los obreros del ferrocarril, entre ellos un joven ingeniero inglés, habían pretendido meterse en medio de Mendi y Lucía sembrando la cizaña. Cierto era que la simpatía y sencillez de la joven daban lugar a que dialogara con todos, y que esto no le parecía bien a Mendi que, cargado de celos, cierto día le dijo:</p>
<p>- Si sigues repartiendo sonrisas a todo el mundo, me iré para siempre. No puedo consentir que juegues con mis sentimientos.</p>
<p>Estas fueron sus últimas palabras, y sin decir adiós dejó plantada a Lucía tomando una dirección que ni él mismo sabía. No fue ninguna broma ni baladronada, tal y como ella creyó. Poco después surgieron las lamentaciones cuando en el monte aparecieron jirones ensangrentados de las ropas de Mendi. La intrigada muchacha no dudó en consultar con el viejo León de Uraga al que contó sus temores, siendo su contestación rápida y precisa:</p>
<p>- Mira Lucía, mis &#8220;amiguillos&#8221; me dicen que Mendi está vivo, pero las amenazas le han hecho ausentarse, y que tú tienes la culpa por jugar con sus sentimientos.</p>
<p>- ¿Y quién es ese desalmado que le ha amenazado? &#8211; preguntó la joven.</p>
<p>- La verdad es que no lo sé, pero tú bien puedes suponer quién te mira con más pasión o deseo. No debiste darle tantos celos pues sólo éstos son la razón de la ausencia de tu novio.</p>
<p>Pasaron los meses y los años, y en Barakaldo la gente ya no se acordaba de aquel joven pastor. Sin embargo había alguien a la que le había sido imposible olvidar, Lucía. La bonita y encantadora Lucía se fue demacrando llegando a ser una anciana prematura, hasta que cierto día, no pudiendo sobrellevar tanta amargura, fue encontrada muerta junto a la vía del tren minero. Nadie se atrevió a pensar, y menos a decir, que fue un suicidio. Para Lucía la vida fue el final de un bello sueño junto a su amado, y un amargo despertar cuando Mendi se fue para siempre.</p>
<p>Cierto atardecer pudo verse la silueta de un hombre de andar cansino que, sin dudarlo, se acercó junto al chorrillo de la Fuente de Amezaga, se mojó sus blanca cabellera y tras de beber un largo trago de agua, se sentó donde años antes lo hiciera junto a su novia Lucía. Su mirada se clavó en la vetusta casona molinera de Mingolea, mientras que por su cabeza pasaban los más variados pensamientos. Nadie supo decir cuánto tiempo estuvo allí sentado, pero sí dieron razón de haberle visto llorar desconsoladamente. Aquel hombre derrotado no era otro que Mendi que, después de su larga ausencia llena de aventuras y miserias en la guerra de África, volvía a su querido barrio barakaldés. No quiso preguntar para no ser reconocido por sus familiares y amigos, pero supo encontrar las tumbas de sus padres, así como la de Lucía en el camposanto barakaldés.</p>
<p>Cuentan los más antiguos del lugar que a aquel hombre derrotado se le veía diariamente recogiendo flores en el campo para depositarlas después en las tumbas de sus seres más queridos, y que cierto día le encontraron muerto abrazado a la cruz de una tumba en la que se podía leer el nombre de su amada Lucía.</p>
<p>Carlos Ibáñez</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.ezagutubarakaldo.net/es/2009/12/04/entre-amezaga-y-bengolea-leyenda/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Los Aranguren y el primer presidente venezolano</title>
		<link>http://www.ezagutubarakaldo.net/es/2009/12/01/los-aranguren-y-el-primer-presidente-venezolano/</link>
		<comments>http://www.ezagutubarakaldo.net/es/2009/12/01/los-aranguren-y-el-primer-presidente-venezolano/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 01 Dec 2009 05:53:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[Aranguren]]></category>
		<category><![CDATA[Venezuela]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://ezagutubarakaldo.net/es/?p=1379</guid>
		<description><![CDATA[El doctor Cristóbal de Mendoza (Trujillo 23-VI-1772, Caracas 8-II-1829) fue estadista, jurisconsulto, historiador y periodista. Destaca por haber sido el primer presidente de la república de Venezuela en el año 1811. Fue hijo de Luis Bernardo Hurtado de Mendoza y de doña Gertrudis Eulalia Montilla y Briceño quienes habían contraído matrimonio en Trujillo el año [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/12/Aranguren-1.jpg" class="floatbox" rev="group:1379 caption:`Aranguren 1`"><img class="alignright size-medium wp-image-1380" title="Aranguren 1" src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/12/Aranguren-1-300x157.jpg" alt="Aranguren 1" width="300" height="157" /></a>El doctor <strong>Cristóbal de Mendoza</strong> (<em>Trujillo</em> 23-VI-1772, <em>Caracas</em> 8-II-1829) fue estadista, jurisconsulto, historiador y periodista. Destaca por haber sido el primer presidente de la república de Venezuela en el año 1811.</p>
<p>Fue hijo de <strong>Luis Bernardo Hurtado de Mendoza</strong> y de doña <strong>Gertrudis Eulalia Montilla y Briceño</strong> quienes habían contraído matrimonio en <strong>Trujillo</strong> el año 1764. Sus abuelos paternos fueron <strong>José Cristóbal Hurtado de Mendoza y Barreto</strong> y<strong> Ángela María de Varela y Alarcón</strong>; los maternos <strong>Juan de Montilla Terán</strong> y <strong>Josefa de Altube y Soto</strong>. Precisamente es con esta última con la que se produce el enlace con los <strong>Aranguren </strong>de<strong> Barakaldo</strong>.<br />
La relación de los Aranguren establecidos en <strong>Mérida</strong> en la segunda mitad del siglo XVI, y más concretamente la del capitán <strong>Antonio de Aranguren</strong>, con los Aranguren de Barakaldo ha sido perfectamente intuida por <strong>Roberto Picón-Parra</strong> a través de datos circunstanciales que había obtenido en los archivos venezolanos. Claro que, al no tener acceso a los archivos de <strong>Bizkaia</strong>, le quedaba sin confirmar la suposición. Algo parecido me ocurrió a mí cuando escribí sobre los Aranguren y los <strong>Zubileta</strong> en el libro <em>&#8220;Mayorazgos de Barakaldo&#8221; </em>pues, aunque tenía noticia de aquel Antonio de Aranguren y de su hijo <strong>Melchor de Aranguren</strong> no llegué a sospechar que aquella rama familiar hubiese dejado una descendencia tan numerosa en <strong>Venezuela</strong> como la que recoge Picón-Parra en su libro sobre los fundadores y primeros pobladores de Mérida (la referencia a este libro va al final de esta página).</p>
<p>Recurriendo a lo que entonces escribí y a lo que con posterioridad he podido conocer, la línea genealógica de los Aranguren y su entronque con el presidente Cristóbal Hurtado de Mendoza podría contarse más o menos así:</p>
<p>A finales del siglo XV <strong>Lope Ibáñez de Aranguren</strong> poseía la casa-torre de Aranguren y la de Zubileta, cada una de las cuales estaba adscrita a un mayorazgo que se completaba con molinos, ferrerías, caserías y diversos derechos -como, por ejemplo, el del pasaje del barco del lugar de<strong> Tapia</strong>-. Lope Ibáñez poseía el mayorazgo de Aranguren por herencia de sus antepasados en tanto que el de Zubileta fue aportado por su esposa, de la que desconozco el nombre, aunque se sabe que era hermana de <strong>Fernando Ibáñez de Zubileta</strong> (1462-1552), y que ambos eran hijos de <strong>Sancho de Zubileta</strong>, los cuales fueron dueños con anterioridad a ella del solar de Zubileta.<br />
Los dos mayorazgos recayeron en el hijo de los anteriores, <strong>Antonio de Aranguren y Zubileta </strong>(fallecido en 1584, alcalde de Barakaldo en 1567), quien casó con<strong> María Bañes de Beurko</strong>, hermana de<strong> Sancho de Beurko</strong>, quien también había fundado un mayorazgo, el de <strong>Beurko-Martiartu</strong>.</p>
<p>Este matrimonio otorgó testamento conjunto en el año 1557. En él pedían ser enterrados en el <em>monasterio de Nuestra Señora de la Merced de Burceña</em>, en las sepulturas que allí poseía la casa y torre de Zubileta, en las que estaban enterrados los antes mencionados Sancho y Fernando Ibáñez de Zubileta. En dicho testamento se nombraban como sus hijos e hijas a: fray <strong>Juan</strong>, <strong>Hernando</strong>, <strong>Sancho Pérez</strong>, <strong>Antonio</strong>, <strong>Teresa</strong>,<strong> María Pérez</strong>, <strong>María Bañes</strong>, <strong>Águeda</strong> y <strong>Marta de Aranguren y Beurco</strong>.<br />
Entre otras disposiciones establecieron una por la que desligaban nuevamente los mayorazgos de Aranguren y de Zubileta dejando por heredero del primero a su hijo mayor Hernando, y del segundo a quien viviere de sus hijos varones Sancho Pérez y Antonio, ambos muy pequeños al tiempo que sus padres otorgaron su última voluntad. Supongo que Sancho Pérez murió antes que su hermano Antonio o, en todo caso, sin descendencia, porque en el año 1559 se nombra a Antonio como heredero del mayorazgo de Zubileta y años más tarde le encontramos definitivamente como su dueño. Este Antonio de Aranguren es el que marchó a Venezuela el año 1571 y del que descienden los de su apellido en aquel país. Como vemos, sus apellidos son Aranguren y Beurko, pero el hecho de que recayera en su persona el mayorazgo de Zubileta ocasionó que, en lugar de esta variante, utilizase el compuesto de Aranguren-Zubileta. Esto da también respuesta a la pregunta de porqué alguno de sus descendientes utilizó el apellido compuesto de Aranguren-Subileta -con la letra s- y también el de Aranguren-Beurko.</p>
<p>Antes de centrarnos definitivamente en Antonio de Aranguren-Zubileta, será interesante ver como continuó la sucesión de los que se quedaron en Barakaldo ya que durante un tiempo se mantuvo el contacto entre unos y otros como veremos más adelante.</p>
<p>Al tiempo de ordenar su testamento Mari Bañes de Beurko estaba embarazada y puede suponerse que tal vez muriera a consecuencia del parto porque, unos meses después, a comienzos de 1558, se decía gravemente enferma y consta que un año después, en 1559, ya había fallecido. Su viudo, Antonio de Aranguren, contrajo nuevas nupcias con <strong>Hermuco de Yraúregui</strong>, que era dueña del mayorazgo de <strong>Yraúregui</strong> y una de los tres patrones de la anteiglesia de<em> San Vicente de Barakaldo</em>, razón por la que le pertenecía una tercera parte de los diezmos. Era, seguramente, hija de <strong>Lope García de Yraúregui </strong>que fue dueño de aquel mayorazgo a comienzos del siglo XVI. Fruto de este matrimonio nacieron <strong>Antonio </strong>y <strong>Lope García de Yraúregui Aranguren</strong>, quienes antepusieron el apellido materno al paterno al suceder en ellos los vínculos y mayorazgos de Yraúregui.</p>
<p>Como decía antes, al frente del mayorazgo de Aranguren quedó Hernando de Aranguren y Beurko (1541-1622) el cual casó en <strong>Castro Urdiales</strong> con<strong> María Sáez de Ahedo</strong>, sin que al parecer quedase descendencia de este matrimonio. En segundas nupcias casó con <strong>Francisca de la Bárcena</strong>, siendo padres de: <strong>Antonio</strong>, <strong>Hernando</strong>, que fue presbítero en San Vicente de Barakaldo, <strong>Tomás</strong>, <strong>Gregorio</strong>, <strong>Marta</strong>, <strong>Teresa</strong>, casada con <strong>Sancho de Uriarte Unsana</strong>, y<strong> María Bañes de Aranguren y la Bárcena</strong>, casada con<strong> Pedro de Loredo</strong>. Alguno de los hijos de los Aranguren-Bárcena pueden encontrarse en la documentación de Venezuela, como mercaderes, junto a su primo Antonio de Aranguren.</p>
<p>Por su testamento en 27 de agosto de 1622 Hernando de Aranguren nombró su sucesor en el mayorazgo a su hijo mayor Antonio de Aranguren y la Bárcena, quien casó con <strong>Marina de Aldekoa</strong>. De este matrimonio quedaron dos hijas: I.-<strong> María Antonia de Aranguren</strong>, que casó con <strong>Juan de Sobrado Río</strong>, hijo de <strong>Juan de Sobrado </strong>y <strong>Ana María del Río</strong>, vecinos de<strong> San Julián de Muskiz </strong>y de Castro Urdiales. Fueron padres de <strong>Fernando </strong>y<strong> Juana Francisca de Sobrado Aranguren</strong>. II.- <strong>María Francisca de Aranguren</strong>, que heredó el mayorazgo de Aranguren, casada en 1660 con el capitán <strong>Juan del Barco Lecue </strong>(n. 1630), vecino de <strong>Barakaldo</strong> y Bilbao. Fueron padres de <strong>María Agustina del Barco y Aranguren</strong>, bautizada en Bilbao en 1661, quien casó en esta misma villa con <strong>Juan de Nobia Salazar</strong>, hijo del <em>caballero de Santiago</em><strong> Prudencio Aparicio de Nobia Ugarte y Abendaño</strong> y de <strong>Juana Francisca de Salazar</strong>. Fueron padres, entre otros, de A) <strong>Bartolomé José de Nobia y Barco</strong>, nacido en 1692, quien casó con <strong>Madalena de Arana y Arriola</strong>. Fueron padres de <strong>Jose Xavier Ramón de Novia Arana</strong>, nacido en 1724, a quien encontramos como dueño del mayorazgo y de la torre y solar de <em>Aranguren de Arriba</em> en la documentación de mediados del XVIII. B) <strong>María Francisca de Nobia y Barco</strong>, quien casó con<strong> Jose Antonio de Castaños y Salcedo</strong>, de cuyo matrimonio nació <strong>Atanasio de Castaños y Nobia</strong>, al cual he encontrado citado en el año 1766 como dueño del <em>mayorazgo de Yrauregui</em>, pero aún no he podido comprobar su línea ascendiente para entender porqué entroncó en él el citado mayorazgo. Casó con <strong>Maria Josefa de Mariaca Salazar-Allende</strong>, natural de Gordexola, nacida en 1726, hija de <strong>Lope de Mariaca y Muxica</strong> y de <strong>María Josefa de Salazar Labarrieta</strong>.<br />
La descendencia de esta familia, los Nobia y los Aranguren, -que ha dado a Bizkaia ilustres personajes- es fácil de seguir en el Archivo Eclesiástico.</p>
<p>Dejamos en este punto el mayorazgo de Aranguren y a sus dueños para retomar a Antonio de Aranguren, quien había nacido en torno al año 1550, hijo de Antonio de Aranguren y Zubileta y de María Bañes de Beurko, el cual quedó como heredero del mayorazgo de Zubileta. Éste se ausentó de Barakaldo en 1571 para fijar su residencia en Mérida, <strong>Nuevo Reino de Granada</strong>, en <strong>Indias</strong>, y durante su ausencia dejó como administrador de sus propiedades a Hernando de Aranguren, su hermano mayor. Se estableció en Mérida, lugar en el que figura como alcalde ordinario en 1589, junto con<strong> Gonzalo de Abendaño</strong>. Contrajo matrimonio con <strong>Isabel Pérez de los Reyes</strong> -también conocida como<strong> Isabel Pérez del Basto</strong>- en la que tuvo los siguientes hijos e hijas: I.- <strong>Antonio de Aranguren</strong><em> &#8220;el mozo&#8221;</em>, quien casó con <strong>María de Trejo</strong>, con los cuales seguiremos más adelante. II.- <strong>Melchor Pérez de Aranguren</strong>, nacido en 1586, quien, como veremos, dejó descendencia en Bizkaia. III.-<strong>Tomás de Aranguren</strong>, que casó con <strong>Juana Becerra de la Parra</strong>, hija de <strong>Juan García de la Parra</strong>, uno de los primeros conquistadores, y <strong>Juana Becerra Ponce</strong>. IV.-<strong> Ana de Aranguren</strong>, que casó en 1620 con el capitán<strong> Alonso Ruiz Valero</strong>, con numerosa descendencia. V.- <strong>Isabel de Aranguren</strong>, que casó con<strong> Juan Sánchez Ososrio</strong>, también con abundante descendencia. VI.- <strong>Dionisia de Aranguren</strong>, soltera.</p>
<p>En 1613 llegó a Barakaldo, proveniente de las Indias, Melchor Pérez de Aranguren para hacerse cargo de la herencia de su padre. Sin embargo, Hernando de Aranguren, su tío, se resistió a entregarle las propiedades alegando que los funerales por Antonio de Aranguren, <em>el viejo</em>, los había costeado únicamente él, y que las exequias se hicieron teniendo en cuenta la posición social de que gozaba como dueño de tres mayorazgos lo que supuso un desembolso enorme. Por otro lado decía que las paredes y los andamios de la <em>torre de Zubileta </em>se habían reparado a su costa después de que los hubiesen derrocado las inundaciones. Finalmente sostenía que se vio obligado a vender parte del patrimonio de su hermano para cubrir ciertos gastos y que, en consecuencia, vendió a la villa de Bilbao las heredades de <strong>Castrejana c</strong>on lo que liquidó 1500 reales de deudas impagadas que tenía Antonio. Añadía a lo anterior que se vio en la necesidad de reparar la aceña que los Zubileta tenían en Sodupe para dejársela a <strong>Catalina de la Aya </strong>con quien Antonio de Aranguren había tenido una hija natural antes de partir a Indias, llamada <strong>Antonia</strong>, para que ambas se sustentasen con el producto de su renta.</p>
<p>Ante semejante perspectiva Melchor de Aranguren se contentó, momentáneamente, con pedir permiso a su tío para ocupar durante un tiempo la torre de Zubileta diciéndole que después marcharía a Sevilla y que se la dejaría libremente; pero. una vez obtenido el permiso, Melchor inició rápidamente los trámites para denunciar la situación ante el Teniente de Corregidor. Algún tiempo despues se dictó sentencia por la que los bienes en litigio deberían ser entregados a Melchor de Aranguren aunque sin muebles y costeando la parte que le correspondía en los gastos realizados por su tío. De todas estas actuaciones hay constancia en el Archivo Foral de Bizkaia, Legajo 1717-6.</p>
<p>Melchor de Aranguren casó con <strong>María Pérez de Santurce</strong>, hija de <strong>Mateo de Santurce </strong>y <strong>Mariana de Anuncibay</strong>, vecinos de <strong>Portugalete</strong>, de cuyas nupcias nació <strong>Jacinta de Aranguren</strong> que contrajo matrimonio en primeras nupcias con <strong>Santos de Gebara</strong>, y en segundas con <strong>Sebastián de Uriarte</strong>, siendo padres de <strong>Mariana de Aranguren y Uriarte</strong>, quien murió estando casada en Bilbao sin dejar sucesión.</p>
<p>Aunque Melchor de Aranguren permaneció poco tiempo en Bizkaia y volvió nuevamente a Indias, en el interín fue nombrado Regidor del Señorío de Vizcaya.</p>
<p>En 1616 fue bautizado en San Vicente de Bilbao <strong>Mateo de Aranguren Salazar</strong>, hijo natural de Melchor de Aranguren e <strong>Isabel de Salazar</strong>.</p>
<p>En el <em>Archivo Foral de Bizkaia</em> existe otro pleito (Leg. 603-12) mantenido en el año 1721 por la villa de Bilbao contra <strong>Fernando de Sobrado Aranguren</strong> a causa de que éste estaba construyendo un molino en el paraje de Zubileta, en terreno de su mayorazgo, junto al río y frontero a un cañaveral sito en la margen opuesta del río, en <strong>Zorroza</strong> llamado <strong>Esquerribay</strong>, que también era del mayorazgo y sobre el que Bilbao decía tener jurisdicción, además de sobre la ría y sus márgenes. Sobrado alegó que la presa ya estaba hecha y presta para recibir el agua y que se hallaba en suelos de su mayorazgo. Precisamente los datos aportados por Sobrado nos permiten conocer cómo recayeron en él las propiedades y vínculos de los Zubileta. Se apuntaba que a Antonio de Aranguren y María Ibañes de Beurco les heredó su hijo Antonio de Aranguren, quien casó con Isabel de Perea (sic) y que por su ausencia en Indias lo tuvo su hijo Melchor de Aranguren. Este casó con María Pérez de Santurce y fueron padres de Jacinta de Aranguren quien fue madre de Mariana de Aranguren la cual falleció sin dejar descendencia, datos que ya hemos visto reflejados más arriba. Por esta razón las propiedades pasaron -el año 1679- a poder de Juan de Sobrado y Río y su mujer Maria Antonia de Aranguren y después a su hijo Fernando de Sobrado Aranguren. También se menciona que el mayorazgo estaba compuesto fundamentalmente por la torre de Zubileta, con su campo y circuito en torno a ella; la ferrería tiradera o rayera con su presa y calces, que había sido rehecha tras la riada del año 82 que la destruyó; los cañaverales a la orilla del río; la casilla que servía como rentería; la casería de Larrazabal y el derecho de pasaje del <strong>barco de Tapia</strong>.</p>
<p>En el Archivo Histórico, entre los registros del escribano<strong> Juan Angel de Zuazo</strong>, se encuentra un asiento correspondiente al año 1719 en el que se cita a la casa y torre de Zubileta como propiedad de Fernando de Sobrado y Aranguren, vecino de Barakaldo, quien se hallaba casado con <strong>Teresa de Ydadilla (o Edilla)</strong>, hija de<strong> Antonio de Ydadilla</strong> y <strong>Teresa de Aguirre</strong>.</p>
<p>En otro documento que se halla en el Archivo Foral se describe la ascendencia de los Sobrado y sus enlaces con los <strong>Anuncibay</strong> de <strong>Barakaldo</strong>, <strong>Llarena</strong> (o <strong>Llerena</strong>), <strong>Río</strong>, <strong>Herrera</strong> y otras influyentes familias de <strong>Somorrostro</strong>. Por lo que al hilo argumental que vengo manteniendo respecta, y dado que de todos ellos habrá tiempo de escribir, baste decir que se recogen como hijos de Fernando de Sobrado y Teresa de Ydadilla a I.- <strong>Juan José de Sobrado Aranguren</strong>, su heredero, que casó en 1735 con <strong>Josefa de Urquiza</strong>, hija de <strong>Francisco de Urquiza </strong>y <strong>Juana de Ganzabal</strong>, naturales de <strong>Arrigorriaga </strong>y <strong>Abando</strong> respectivamente. Fueron padres de <strong>Jose Antonio Nicolás Ramos de Sobrado</strong>, nacido en 1736, el cual casó con <strong>Teresa de Echavarri y Beurco</strong>, hija de <strong>Francisco Antonio de Echavarri y Zabala</strong> y de <strong>Josefa de Beurco-Larrea y Sarria</strong>, descendiente, por lo tanto, de linajes que pueden reconocerse entre los más influyentes de Barakaldo; fueron vecinos de <strong>Balmaseda</strong>. De este matrimonio nació <strong>Maria Cruz de Sobrado Echavarri</strong>, que casó con <strong>Joaquín Castaño Lexarza</strong>, y fueron vecinos de Gordexola. Y posiblemente -guiándome por las páginas del <em>A. Eclesiástico de Bizkaia</em>- también fueron padres de <strong>Serafina Sobrado Echavarri</strong>, casada con <strong>Lorenzo Abasolo Emaldi</strong>, y fueron vecinos de Barakaldo.  2.- <strong>Francisca Isabel de Sobrado e Ydadilla</strong> quien se hallaba casada con <strong>Juan Antonio de Mujica y Butrón</strong>, vecino de <strong>Plentzia</strong>. 3. <strong>Juan José Félix de Sobrado e Ydadilla</strong>, nacido en 1698. 3.- <strong>Sebastián José de Sobrado</strong>, nacido en 1697. 4.- <strong>Manuel Ventura de Sobrado</strong>, nacido en 1694.</p>
<p>Queda dicho que Antonio de Aranguren, el mozo, casó con María de Trejo. De este matrimonio nacieron <strong>María Jerónima</strong>, <strong>Marco Antonio</strong> (n. 1631); <strong>Carlos</strong>, que fue presbítero; <strong>Francisca</strong> (n. 1636); <strong>Catalina</strong>, que profesó monja; <strong>Leocadia</strong>, que casó con el capitán <strong>Juan de Urbina</strong>;<strong> María,</strong> que casó con<strong> José Rodríguez Melo</strong>, natural de la villa de<strong> la Guía</strong>, en <strong>Canarias</strong>, y el capitán <strong>Fernando de Aranguren-Subileta</strong> (n. 1637), quien sucedió a su padre en la encomienda de<strong> Curay</strong> y <strong>Ticoporo</strong> en<strong> Barinas</strong>, casó con <strong>Magdalena de la Plaza y Rojas </strong>sin dejar descendencia.</p>
<p>Podría extenderme con casi todos los anteriores pues existen numerosas informaciones de sus méritos en el <em>Archivo de Indias</em>, normalmente como conquistadores y encomenderos. Sin embargo me limitaré a la sucesión de María de Aranguren y de José Rodríguez Melo, para enlazarlos con su descendiente, el presidente Cristóbal Hurtado de Mendoza.</p>
<p>De aquel matrimonio nacieron el capitán<strong> Manuel Rodríguez Aranguren</strong> y<strong> María y Francisca Rodríguez Aranguren</strong>. Esta última casó con <strong>Sebastián de Soto Rondón</strong>, en quien hubo a Francisca de Soto, quien contrajo matrimonio con <strong>Miguel de Altube y Bedoya</strong>. Fueron padres de <strong>Josefa de Altube</strong>, mujer de <strong>Juan de Montilla Terán</strong>. Estos fueron padres de <strong>Antonio Montilla Altube</strong>, que casó con <strong>Regina Briceño Toro</strong>, de cuyo enlace nació<strong> Gertrudis Eulalia de Montilla y Briceño</strong>, quien en su matrimonio con <strong>Luis Bernardo Hurtado de Mendoza</strong> hubo al ya referido presidente Cristóbal Hurtado de Mendoza, quien nació en Trujillo el 23 de junio del año 1772.</p>
<p>Como dato anecdótico cabe apuntar que el mismo Cristóbal Hurtado de Mendoza se encargó de investigar y recuperar su genealogía.</p>
<p>Gregorio Bañales</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.ezagutubarakaldo.net/es/2009/12/01/los-aranguren-y-el-primer-presidente-venezolano/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>

