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	<title>Ezagutu Barakaldo &#187; 2009 &#187; octubre</title>
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		<title>El origen de los vascos</title>
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		<pubDate>Fri, 30 Oct 2009 05:45:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Origen]]></category>
		<category><![CDATA[Vascos]]></category>

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		<description><![CDATA[Todavía hoy, constituye uno de los mayores enigmas por aclarar; el pueblo europeo cuya lengua y procedencia despierta más enigmas. En los últimos tiempos, las teorías genetistas se están uniendo con las pruebas filológicas para aclarar esta cuestión con tantas implicaciones políticas. El descubrimiento de restos celtas y vikingos en Vizcaya añade polémica a esta [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/10/plano-entorno.jpg" class="floatbox" rev="group:1330 caption:`plano entorno`"><img class="alignright size-medium wp-image-1331" title="plano entorno" src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/10/plano-entorno-231x300.jpg" alt="plano entorno" width="231" height="300" /></a>Todavía hoy, constituye uno de los mayores enigmas por aclarar; el pueblo europeo cuya lengua y procedencia despierta más enigmas. En los últimos tiempos, las teorías genetistas se están uniendo con las pruebas filológicas para aclarar esta cuestión con tantas implicaciones políticas. El descubrimiento de restos celtas y vikingos en Vizcaya añade polémica a esta discusión.</p>
<p>A finales del siglo XX, el inmunólogo de la Universidad Complutense de Madrid, Luis Arnaiz, y su colega, Jorge Martínez Laso, publicaron un estudio genético sobre las poblaciones ibéricas. Comparando genes “alelos” (utilizados para garantizar la viabilidad de las transfusiones de órganos) se podía determinar la cercanía genética de diferentes poblaciones o grupos humanos. El resultado de estas investigaciones con unas muestras de población europeas, “españolas”, norteafricanas y vascas, determinó que los vascos estaban más cercanos genéticamente al resto de habitantes de la Penínula y a los norteafricanos de origen bereber que al resto de poblaciones europeas. La teoría acerca de su origen caucásico se venía abajo y se corroboraba la tesis de que los vascos serían los descendientes de los iberos, los primeros pobladores de la Península ibérica, venidos del Norte de Africa durante las invasiones cartaginesas. De ahí la similitud genética con los bereberes norteafricanos, que también serían semitas.</p>
<p>Destacados investigadores extranjeros han corroborado estas investigaciones. Anne Cambon Thomsen, de la universidad de Toulouse, encontró claras similitudes genéticas entre vascos y norteafricanos y los doctores Pandya y Tyler-Smith, de la Universidad de Oxford, también han subrayado el emparentamiento entre vascos y norteafricanos.</p>
<p>Paralelamente, diferentes lingüístas han profundizado en los estudios de Von Humboldt, entre otros, acerca de las similitudes entre la lengua bereber y el vascuence. Hoy día, surgen críticas acerca de la identificación entre el idioma ibero y el vascuence pero en lo que sí parece haber quorum es en la relación de parentesco entre el vascuence, el desaparecido idioma aquitano de los gascones y ese idioma “protoibero”.</p>
<p>Si la proximidad entre bereberes y vascos ya es comúnmente aceptada, las cuestiones que concitan la polémica entre los investigadores son, por un lado, cuándo habrían llegado esos iberos-vascos a la Península y, por otro, de dónde procedían. La corriente vasquista afirma que eran los pobladores originales de la Península, los auténticos iberos, asentados desde la época del Hombre de Cromagnon, y habrían compuesto la raza “pirenaica occidental”, asociada al idioma eúskaro y que se caracterizaría por su altura, corpulencia, pelo y ojos oscuros, tez clara y coloración rojiza de las mejillas, facciones afiladas y mentón, nariz y orejas prominentes. El jugador francés de origen bereber, Zinedine Zidane sería un buen prototipo de este fenotipo.</p>
<p>Para otros, sin embargo, los vascos habrían llegado alrededor del 228 antes de Cristo y se habrían asentado en territorios celtas.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Castro celta en Bilbao</strong></p>
<p>El descubrimiento de un castro celta en la cima del monte Malmasín, a un paso de Bilbao, ha añadido leña a este fuego. El investigador vizcaíno, Gabriel Carretié, ha determinado que los restos arqueológicos hallados, y que vemos en la fotografía, corresponden a un santuario de druidas del siglo I antes de Cristo, con lo que echa por tierra la tesis oficial de que esa tierra estuviera habitada únicamente por vascos.</p>
<p>Su teoría, defendida ante diferentes cátedras de historiadores, es que los vascos habitaban en las faldas de los Pirineos, sobre todo navarros, un hecho confirmado por todos los vasquistas, pues allí se guarda el euskera más puro. Desde allí habrían “bajado” hacia la costa, sometiendo a la población que allí vivía desde tiempo anterior; las tribus celtas “autrigones”, “várdulos” y “caristios”. En la antigüedad, también encontramos referencias a estas tribus.</p>
<p>Cayo Plinio, en el 24 antes de Cristo, afirma que los territorios hoy conocidos como Vizcaya y Alava estaban habitadas por la tribu de los “Carietes”, que Claudio Ptolomeo llama “caristios” y el griego Homero liga con la isla griega de Eubea. Se da la casualidad de que existe una localidad llamada Eubea, pegada a Amorebieta, en Vizcaya. Las tesis más modernas hablan de que griegos y celtas estarían emparentados con un común ancestro indoeuropeo.</p>
<p>El nombre de Provincias “Vascongadas”, utilizado comúnmente hasta hace sólo treinta años significaría “vasconizadas”. Lo que quiere decir que fueron convertidas en vascas, porque no lo eran hasta entonces. Y esto fue lo que ocurrió, para el profesor Solana Sainz, en el siglo V después de Cristo (en su artículo “Várdulos” publicado en “Hispania Antigua”, Universidad de Valladolid, vol. XXVII, 2003). Para Carretié, esta vasconización se produjo a partir del siglo VIII después de Cristo.</p>
<p>La tesis de este último es que los vascos serían lo descendientes de los destacamentos cartagineses (fenicios) que cruzaron la Península Ibérica para atacar Roma en la famosa expedición de Aníbal y sus elefantes. El general cartaginés habría dejado unos retenes en los pasos pirenaicos como Roncesvalles que corresponderían con esas poblaciones “bereberes” y habrían conservado ese idioma emparentado con el ibero. Después de ocupar los Pirineos durante siglos, se habrían expandido durante nuestra era para alcanzar la zona del Cantábrico, de ahí lo de “provincias vascongadas” o “vasconizadas”. Numerosos topónimos que contienen el morfema “mor” (moro) recuerdan ese origen, como Murguía (Guipuzcoa), Murueta (junto a la ría de Guernica) y Maruri.</p>
<p>Carretié también ha encontrado nombres de poblaciones vascongadas que recuerdan a poblaciones de Oriente Medio. Concretamente, el pueblo portuario de Ea (Vizcaya) tiene su correspondiente en el puerto tripolitano de Oea. El origen mesopotámico de otras poblaciones vendría determinado por el dios Baal, dios de la guerra, contenido en los nombres de los líderes cartagineses Asdrú-bal o Aní-bal, y que habría quedado en localidades como Za(bal), en Navarra y Za(bal)a, pueblo cercano a Guernica.</p>
<p>En el año 400 de nuestra era, el historiador romano Rufus Festus Avienus, en su obra “Ora Maritima” y recogiendo datos de autores que le precedieron, habla de la existencia de un grupo de población en la Península llamado “libiofenicios”. Mientras, Apiano, que vivió entre el 95 y 165 después de Cristo, los llama “blastofenicios” y dice que reciben tal nombre porque Aníbal introdujo entre ellos, colonos africanos. De ahí se deduce que “blasto” significa “libio”. Después de sometida la Península Ibérica y convertida en “Hispania” como provincia del Imperio Romano, los geógrafos denominarán “bástulos y bastetanos” a esta población anteriormente denominada “blastofenicia”. La zona donde habitaban estos bastetanos es el valle del Baztán (en vascuence “bastán), una de las comarcas donde se habla el euskera más puro. El nombre corresponde a tierra de los “bast”, según Carretié, posteriormente conocidos como “vascos” o “bascones”.</p>
<p>Pruebas numismáticas</p>
<p>Corroborando lo anterior, existen unas monedas tenidas como “iberas”, encontradas en los alrededores de Pamplona de las que no se ha conseguido determinar su datación. La profesora M. J. Peréx Agorreta, las describe de la siguiente manera: “… aparece tanto en denarios como en ases, y en alfabeto ibérico. En ambos figuran indistintamente en el reverso de la leyenda “Barscunes”, mientras que en los anversos se incsribe, aunque no siempre, la leyenda “Bengoda”. Carretié identifica el prefijo “Ben” con el conocido “hijo de” de las poblaciones semitas, como “Ben Bella”, por ejemplo. Corroborando esta introducción vasca-bereber en el Pirineo, en este caso aragonés, habría quedado el nombre de otras poblaciones que recuerdan ese origen: Ben-asque, Vasones [Vas(k)ones], Bescós y Biescas. En la actualidad, se reivindica la existencia de un idioma llamado “guask”, hablado en el Pirineo aragonés, y emparentado con el euskera.</p>
<p>Pero las sorpresas no acaban ahí.</p>
<p>En el año 1811, el intelectual y político vascofrancés, Joseph Dominique Garat, presentó un plan al mismísimo Napoleón Bonaparte para crear un estado autónomo que uniría a los vascos de España y Francia. Constituido por dos departamentos (Nueva Tiro, al norte en Francia) y Nueva Sidón (al sur, en España), ambos crearían el estado de Nueva Fenicia. La idea provenía del convencimiento por parte de este gran conocedor de la cultura vasca, de que los vascos procedían de los fenicios. El fundador del Partido Nacionalista Vasco, Sabino Arana, era de la misma opinión, pues llamaba a los nacionalistas más conservadores, “fenicios”.</p>
<p>Cuestión de narices</p>
<p>Al parecer, en la antigüedad, a los cartagineses se les conocía con el epíteto de “nacht” (nariz). Y este elemento, la nariz, prominente en todas las poblaciones semitas, ha sido con el que se conoció a los vascos (blastofenicios) en la antigüedad, llegando a haber topónimos que incluyen esta raíz como “Nachitua”. Localidades como las mencionadas Ea y Nachitua, así como Morueta, Libano y Murélaga pertenecen a la merindad de Busturia (Baesturia) que para Carretié procedería de los Blastofenicios, los conquistadores cartagineses, también llamados moros o nacht (por nariz).</p>
<p>La poblacion de Calagorra (Calahorra, actualmente La Rioja) fue llamada “vascona” por Estrabón y “násica”, por Plinio, lo que equivale a norteafricana o semita.</p>
<p>El blogger, Juan de Garay, redunda en esta característica de los vascos puros: “Para un buen observador, y también para el que no lo es tanto, entre los euskauldunes de raza hay algunas prominencias físicas que llaman poderosamente la atención, como el mentón o perilla sobresaliente, la nariz prominente y las orejas llamativamente grandes. En la mayoría de los vascos hay alguna de estas características”.</p>
<p>Vascos rubios y morenos</p>
<p>La existencia de dos fenotipos en el País Vasco es evidente para cualquiera que haya vivido o viajado a esa tierra. Uno, moreno y con la nariz grande en el que podríamos encuadrar a los ciclistas Marino Lejarreta o Miguel Indurain y otro, rubio y con ojos azules, como la preciosa presentadora de televisión, Ane Igartiburu, o el actor Xabier Elorriaga.</p>
<p>El propio Miguel de Unamuno recoge estos dos fenotipos en su novela “Paz en la guerra” cuando describe los jugadores de un partido de pelota. “¡Oh los jugadores! Estaban rodeados de sus cortesanos. Una cara correosa, seria y lánguida, ojos caídos, frente arrugada, cráneo largo, fisonomía de viejo en cuerpo joven, una cabeza delgada y fina sobre unas espaldas anchas y sólidas. Junto a él un rostro agudo, acabado en nariz, unos ojillos que parpadeaban vivamente en una cabeza clavada del tronco. Luego la gente se removió hacia otra parte; llegaba un moreno airoso, de tez bronceada, con fino bigote, eterna sonrisa, andar ligero y suelto, algo como la maracha de un gato montés, cuerpo hecho a torno, elegante, típico ejemplar de nuestra raza vasca. .(..) Por entre la gente que ocupa la cancha se adelanta, abriéndose paso un mocetón, alto, fornido, blanco y graso, pelo ensortijado, cara de angelón de retablo. La camisa blanca, matizada de variadísimas sombras por pliegues riquísimos, boina azul, cinturón rojo, pantalones blancos y anchos, y alpargatas también blanca”.</p>
<p>En base a las investigaciones expuestas, los primeros corresponderían a esas poblaciones semitas, mientras que los segundos sería descendiente de los vikingos y celtas. Esa mayor cantidad de población rubia se puede comprobar comparando la gran cantidad de rubios existentes en San Sebastián si los comparamos con las poblaciones del interior de Guipúzcoa.</p>
<p>Legados vikingos</p>
<p>Desconocidos para muchos, en las deslumbrantes montañas del País Vasco existen varios dólmenes y crómlechs que nadie sabe a ciencia cierta a qué época pertenecen, aunque los vasquistas los consideran lugares donde celebraban ceremonias sus antepasados.</p>
<p>El historiador y matemático Gabriel Carretié ha rebatido esta creencia, demostrando que los cromlechs encontrados en el País Vasco son, en realidad, de origen vikingo. Carretié mantiene que ese riquísimo patrimonio arqueológico está siendo destruido para borrar las huellas del pasado no vasco y de origen indoeuropeo (celta o vikingo) de esas tierras. En el año 1992, Carretié comprobó, in situ, cómo esos restos de un cromlech naviforme junto al nacimiento del río Nervión, habían sido dañados y estaban a punto de ser empujados al vacío. La importancia de estos restos es tal que llegaron al lugar investigadores daneses.</p>
<p>Actualmente, son varios los investigadores españoles y extranjeros que documentan la incursión de poblaciones normandas (vikingas) en la península ibérica, y que habrían participado en la Reconquista y posterior repoblación de Castilla. Entre ellos, Claudio Sánchez Albornoz (“Vascos y navarros en su primera Historia), Andrés Eliseo de Mañaricúa (Vizcaya: los orígenes del señorío) y Melvinger “Las primeras incursiones de los vikingos en Occidente después de las fuentes árabes”.</p>
<p>El historiador Lope García de Salazar, en su obra “Bienandaças e Fortunas”, narró la llegada y penetración por Santoña-Laredo y por el curso del río Nervión, “de los godos de las yslas de Escancia (Escandinavia) que benían en socorro de los godos dEspaña, en el año 740”. Apoyando la singularidad de esta población, el territorio de las Encartaciones, situado en la margen izquierda del río Nervión, contó con fueros propios desde la Edad Media.</p>
<p>Para el propio Salazar, apellidos como el suyo propio (Sala-zar), Gil (Will, Wilson) o la propia Gasteiz, el antiguo nombre de Vitoria, serían de origen normando. En concreto “Waste-iz” es como se conocía antiguamente en normando a “la familia o clan de los devastadores”. Recientes excavaciones en el subsuelo de la Catedral vitoriana, han mostrado vestigios de una población datada en el siglo VIII después de Cristo. Otras poblaciones de origen vikingo-normando serían Guernica (Wernik-a), Berriz (Berr-iz), Olaveaga (solar de Olaf), Oleaga (solar de Ol) y Arrigorriaga (Harri-Gorri-aga: solar del guerrero).</p>
<p>Numerosas costumbres de la ribera del Cantábrico emparentan a los vascos con el resto de pueblos que viven allí. La cultura de la sidra, las embarcaciones de remo</p>
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		<title>Zuzidun Txakurra (Leyenda)</title>
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		<pubDate>Tue, 27 Oct 2009 05:51:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[Leyenda]]></category>
		<category><![CDATA[Zuzidin]]></category>

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		<description><![CDATA[Cuenta una antigua leyenda barakaldesa que hubo una vez un perro negro cuyos ojos denotaban lo inexplicable y que representaba a un genio, siendo denominado Zuzidún Txakurra, «El Perro de la Tea». Antaño y en la pequeña colina formada entre San Vicente y la ribera del río Castaños, allí donde el agua dulce se hermana [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/10/big_chiuahua.jpg" class="floatbox" rev="group:1322 caption:`big_chiuahua`"><img class="alignright size-medium wp-image-1323" title="big_chiuahua" src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/10/big_chiuahua-287x300.jpg" alt="big_chiuahua" width="287" height="300" /></a>Cuenta una antigua leyenda barakaldesa que hubo una vez un perro negro cuyos ojos denotaban lo inexplicable y que representaba a un genio, siendo denominado Zuzidún Txakurra, «El Perro de la Tea».</p>
<p>Antaño y en la pequeña colina formada entre San Vicente y la ribera del río Castaños, allí donde el agua dulce se hermana con la salida del río Galindo. Según refieren, se aparecía un enorme y misterioso perro de pelo muy negro, que con una tea encendida en el hocico, aparecía la noche siguiente al fallecimiento de alguien de la localidad barakaldesa.</p>
<p>Los aldeanos nativos de la pequeña aldea «sanvisentarra» estaban asustados y pronto lo pusieron en conocimiento de la máxima autori­dad, que entonces era el Clero. El pánico entre los niños era tal que apenas si salían de los caseríos, por el temor a ser mordidos por aquel rabioso animal.</p>
<p>Cierto atardecer y, después de haber rezado el Santo Rosario, se reunieron los aldeanos con el señor Cura bajo el porche de la iglesia, para sacar conclusiones de los sucedidos, a la vez que escuchar los consejos del anciano sacerdote por ser el más capacitado para ello.</p>
<p>- Mire señor Cura. En Sanvi están ocurriendo muchas cosas que no parecen ser del cielo precisamente y todo esto nos tiene confundi­dos, porque no es normal que un perro porte una tea encendida en el hocico, y que además corretee entre las viñas. -dijo temblando el temeroso Manuel, el pastor.</p>
<p>- ¡No digas tonterías Manu! -Riñó el sacerdote- Todo son tonte­rías y de seguir así con esas manías vuestras, terminaremos todos locos de remate y lo que es aún peor, condenados a ser pasto de las llamas del Infierno. Tenéis que tener fe, mucha fe si queréis salvar vuestras almas.</p>
<p>- Señor Cura, creo que ya somos muchos los predestinados a ser cocidos en las calderas de «Pedro Botero», porque yo puedo dar fe y jurar que tal perro existe y que lleva un palo encendido entre sus blancos y afilados dientes. -Aseveró Josetxu.</p>
<p>-Es cierto todo lo que dice Josetxu. -Aclaró Nemesio, Yo le vi soltar la antorcha y aullar cual si fuera un Alma en pena que se lleva el Demonio. No contento con todo lo que veía, me acerqué al lugar y pude ver como la fresca y verde hierba estaba chamuscada por el fuego.</p>
<p>- ¡Hijos míos! No tenéis perdón de Dios y os estáis condenando miserablemente. Sólo la ignorancia os hace ver lo que no existe. &#8211; Regañó el Cura de San Vicente.</p>
<p>-Está muy bien que Vd. predique las cosas de la iglesia, pero bueno será que nos escuche nuestras vivencias pues son hechos reales y demostrables. -Recalcó con autoridad Josetxu, un casero muy aficionado al txakolí, que sin ninguna duda era uno de los más cultos del barrio a la vez que honrado a carta cabal, pese a que nunca fue bien visto por el Cura. ¡Es más! -continuó- yo he estado muy cerca de haberle cogido con un lazo, pero su loca carrera le hacía perderse entre las aguas de la ría, donde con su zambullida se apagó la madera que llevaba entre los dientes.</p>
<p>- ¡Tonterías! ¡Sólo tonterías! ¡Y nada más que tonterías! -Dijo airadamente el Cura. Tu Josetxu, harías mejor con ir más a Misa y al Rosario y así tendrías más despejada esa calabaza que llevas por ca­beza.</p>
<p>- Hace Vd. muy mal señor Cura con regañarle a Josetxu. Es cierto todo cuanto ha dicho, pues yo conseguí retener al txakurra emplean­do procedimientos cristianos y, así pude enterarme de que el negro animal sólo era en realidad el alma de un difunto, que habiendo roba­do -en vida- a su vecina, había muerto sin confesión y se había conde­nado. Tras complacer al difunto en algunas peticiones, el perro desa­pareció con las orejas bajas y el rabo entre las patas. Esta es toda la verdad de todas las apariciones. -aseguró Zacarías.</p>
<p>- «Zaca» tú eres peor que Josetxu y con eso que has dicho ya es más que suficiente para estar condenado. Sois todos muy malos &#8211; refunfuñó el señor Cura.</p>
<p>- Pues que sea lo que Dios quiera, pero yo nunca fui embustero y mi conciencia está muy tranquila -dijo Zacarías.</p>
<p>Después de finalizar el diálogo, todos los aldeanos quedaron con­formes. Bueno, todos no. El Cura se retiró sin despedirse y murmu­rando se adentró en la iglesia para rezar por todos aquellos descarriados feligreses de su Parroquia. La verdad es que de estos ocurridos sólo nos ha quedado la leyenda -¿Verdad ó mentira?- del ZUIZI­DUN TXAKURRA, «El perro de la tea».</p>
<p>Carlos Ibáñez</p>
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		<title>Barakaldo Inmemorial</title>
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		<pubDate>Thu, 22 Oct 2009 22:01:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Anteiglesia]]></category>
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		<description><![CDATA[Cuenta el historiador Mikel Alvira que, según una leyenda, en el siglo VIII unos escoceses que se dirigían hacia Asturias para auxiliar a un grupo de cristianos en guerra se equivocaron de camino o decidieron variar de rumbo al llegar a Santoña y, en lugar de dirigir sus embarcaciones hacia occidente, se dirigieron hacia Bizkaia. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div>
<p><span><img class="alignleft size-full wp-image-2361" title="índice" src="http://www.ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/10/%C3%ADndice.jpg" alt="" width="248" height="139" />Cuenta </span>el historiador Mikel Alvira que, según una leyenda, en el siglo VIII unos escoceses que se dirigían hacia Asturias para auxiliar a un grupo de cristianos en guerra se equivocaron de camino o decidieron variar de rumbo al llegar a Santoña y, en lugar de dirigir sus embarcaciones hacia occidente, se dirigieron hacia Bizkaia. La expedición entró por el Abra, navegó ría arriba y remontó el río Galindo hasta Ugarte, donde estableció un campamento. Este grupo de luchadores podría ser el antepasado de los tres linajes que derivaron en la fundación de la anteiglesia de Barakaldo.</p>
<p>Ni su aventura ni su presencia en suelo baracaldés se ha demostrado verídica -de ahí que tan sólo tenga el carácter de fábula- pero es una de las hipótesis sobre el origen de la localidad que aparece recogida en el documental <em>Barakaldo Inmemorial</em>, cuyo estreno se producirá mañana a las 20.00 horas, en el teatro fabril. La película, promovida por el Ayuntamiento y dirigida por el también baracaldés Iñaki Arteta, relata a lo largo de cincuenta minutos un viaje hacia atrás en el tiempo en busca de los primeros datos históricos fehacientes sobre la anteiglesia, &#8220;<em>uno de los secretos mejor guardados</em>&#8221; .</p>
<p>Tal como recordó ayer el alcalde, Tontxu Rodríguez, han permanecido &#8220;<em>ocultos durante siglos entre leyendas y cuentos populares</em>&#8220;.</p>
<p>La labor investigadora desarrollada por Alvira arranca 200 años antes de la industrialización y se remonta hasta la época de los romanos a través de entrevistas realizadas a colegas de profesión que le ayudan a bucear en el pasado de la localidad y a recorrer aquellos lugares donde se conservan documentos y referencias sobre hechos históricos constatados. &#8220;Hemos hablado sobre todo con historiadores medievalistas que nos han ido aportando pistas y conclusiones para encontrar el escrito más antiguo que alude a Barakaldo&#8221;, explica el conductor del documental.</p>
<p><strong><span>Momentos importantes</span></strong></p>
<p>La cinta repasa episodios y anécdotas importantes como la incorporación de Barakaldo al Fuero de Vizcaya, la construcción de la iglesia de San Vicente, la mención a la localidad en la Carta Puebla de Portugalete y el origen de los principales linajes hasta culminar esta aventura en el monasterio de San Millán de la Cogolla, donde está guardado el primer documento en el que aparece mencionada la localidad de Barakaldo. &#8220;Este texto es una carta de donación guardada en el monasterio de San Millán de la Cogolla que data del año 1051 en la que aparecen como testigos los obispos de Pamplona y Calahorra y Lope Blascoz Baracaldonensis. Lo que significa que en aquella época había un señor de los baracaldeses que además era una figura importante y fuerte&#8221;, explica Mikel Alvira.</p>
<p>Aunque éste es el hecho más antiguo que el historiador ha podido constatar después de más de un año de trabajo, la trama indaga también la fábula de los escoceses e incluso viaja hasta las tierras del Lago Ness para ponerse en contacto con un historiador que arroje algo de luz a esta creencia. &#8220;El experto nos dijo que es probable que vinieran pero faltan pruebas escritas para confirmarlo&#8221;, matiza el historiador.</p>
<p>El equipo de producción ha cuidado hasta el último detalle la parte técnica para que <em>Barakaldo Inmemorial</em> se convierta en una herramienta útil para descubrir el pasado del municipio sin llegar a provocar aburrimiento. Y es que, tal como avanzó ayer el director de la cinta, Iñaki Arteta, a la hora de planificar el documental &#8220;hemos procurado huir del formato histórico en el que una voz en off te va narrando unos hechos&#8221; para elaborar una trama más entretenida en la que el propio Mikel Alvira se convierte en narrador de su propia aventura. &#8220;Tiene una mayor orientación hacia la ficción&#8221;, apunta.</p>
<p><strong>Banda Sonora</strong></p>
<p>Arteta considera que el encargo del Consistorio de Barakaldo ha sido &#8220;laborioso&#8221;, pero pone el acento en que su equipo ha trabajado este proyecto con &#8220;mucho mimo&#8221; y apunta que prueba de ello es el especial cuidado que han puesto en la grabación de las tomas exteriores. El primer edil destacó también, en su presentación, la banda sonora que acompañará al documental y que ha sido creada para la ocasión por el compositor y músico Eduardo Basterra. Dos de las piezas han sido interpretadas incluso por la Banda Municipal de Música local.</p>
<div>
<p><strong>Los protagonistas del documental</strong></p>
<p><em>&#8220;El documental huye del formato en el que una voz en off te cuenta los hechos&#8221;<br />
&#8220;El encargo del Ayuntamiento ha sido laborioso, pero hemos trabajado con mimo&#8221;<br />
</em><strong>Iñaki Arteta</strong>, Director del documental</p>
<p><em>&#8220;Historiadores nos han dado pistas para llegar al escrito más antiguo sobre Barakaldo&#8221;<br />
&#8220;Los escoceses pudieron estar en el origen de la ciudad, pero faltan pruebas&#8221;<br />
</em><strong>Mikel Alvira</strong>, Historiador.</p>
<p style="text-align: right;"><em><a href="http://www.deia.com/2009/10/07/bizkaia/margen-izquierda-encartaciones/viaje-al-pasado" target="_blank">Tomado de Deia</a></em></p>
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<h1>Barakaldo Inmemorial</h1>
<p><object width="585" height="330" classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="flashvars" value="height=330&amp;width=585&amp;file=http://www.ezagutubarakaldo.net/es/barakaldoinmemorial.flv" /><param name="src" value="http://www.paulesbarakaldo.com/es/tontxu/mediaplayer.swf" /><param name="allowfullscreen" value="true" /><embed width="585" height="330" type="application/x-shockwave-flash" src="http://www.paulesbarakaldo.com/es/tontxu/mediaplayer.swf" flashvars="height=330&amp;width=585&amp;file=http://www.ezagutubarakaldo.net/es/barakaldoinmemorial.flv" allowfullscreen="true" /></object></p>
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		<title>La Bolera de El Regato</title>
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		<pubDate>Tue, 20 Oct 2009 04:56:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Geografía]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[El Regato]]></category>

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		<description><![CDATA[Históricamente, el juego de bolos ha sido uno de los más extendidos en toda Bizkaia. En la documentación antigua es frecuente encontrar referencias a esta práctica deportiva que adquiría curiosas variantes relacionadas con áreas geográficas y culturales. Así, encontramos modalidades populares como el pasabolo, el remonte y el cachete, entre otras. Esta última, el CACHETE, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft size-medium wp-image-2364" title="1193927170_f" src="http://www.ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/10/1193927170_f-300x127.jpg" alt="" width="260" height="110" />Históricamente, el juego de bolos ha sido uno de los más extendidos en toda <strong>Bizkaia</strong>. En la documentación antigua es frecuente encontrar referencias a esta práctica deportiva que adquiría curiosas variantes relacionadas con áreas geográficas y culturales. Así, encontramos modalidades populares como el <em>pasabolo</em>, el <em>remonte</em> y el <em>cachete</em>, entre otras. Esta última, el CACHETE, es la más característica de <strong>Enkarterri</strong>, especialmente en la zona de <strong>Ezkerraldea</strong>.</p>
<p>El juego de bolos a <em>cachete</em> se practica en un espacio en forma de sector circular, de casi 180 grados de  amplitud, y consiste en lanzar con fuerza una bola de unos 4 kilos para que golpee unos bolos redondos que se sitúan sobre un bloque de madera, que recuerda a las piedras utilizadas en el arrastre de bueyes, para que salgan despedidos sobre el césped y avancen hasta sobrepasar dos líneas curvas de referencia, dispuestas en forma de corona circular.</p>
<p>La noticia que sigue trata de este antiquísimo deporte y de los problemas surgidos en el barrio del <strong>Regato</strong>, en <strong>Barakaldo</strong>, cuando los vecinos y vecinas vieron peligrar su pasabolos por la construcción de una casa.</p>
<p>A destacar el papel de las mujeres en la protesta, encabezando manifestaciones y movilizaciones, de la misma manera que las <em>barakaldarras</em> habían actuado en la <strong>huelga general</strong> de 1905, la primera llevada a cabo por mujeres, en la que, haciendo gala de un enorme coraje dejaron en ridículo y vergüenza al inhumano general <strong>Soler</strong>, que llegó a ordenar a sus tropas que cargasen contra ellas.</p>
<p>&#8220;<strong>¿QUÉ OCURRE EN EL REGATO?</strong></p>
<p>En el Gobierno civil se nos facilitó anteayer una nota telefónica en la que la Guardia civil participaba al señor gobernador el que varias mujeres, armadas de picos, habían destruido la parte del camino que se acababa de arreglar.</p>
<p>Nosotros ajustándonos a esas noticias hicimos un suelto que ayer publicamos en nuestro periódico, al que titulamos &#8220;las bravías&#8221;.</p>
<p><strong>UNA VISITA.</strong></p>
<p>Ayer noche recibimos en esta Redacción la visita de una numerosa Comisión de vecinos del pueblo del <strong>Regato</strong>.</p>
<p>Dicha Comisión había leído las notas publicadas por los diarios locales y estima conveniente hacer manifestaciones para que la verdad quedase en su lugar y no sufra detrimento el buen nombre de los vecinos de aquel pacífico vecindario.</p>
<p><strong>LO QUE OCURRIÓ.</strong></p>
<p>Expuesto el objeto de la visita, los comisionados hicieron detallada historia de lo ocurrido, sin omitir detalle alguno.</p>
<p>La efervescencia que se notaba entre los vecinos tenía su razón de ser.</p>
<p>En el barrio del <strong>Regato</strong>, término Municipal del Ayuntamiento de <strong>Barakaldo</strong>, existe, colindante a la carretera, un trozo de campa en el que desde tiempo inmemorial existe un pasabolos, lugar destinado a un juego típico y antiquísimo que se practica en las <strong>Encartaciones</strong> y muy particularmente en los barrios de <strong>Barakaldo</strong>.</p>
<p>De tan antiguo existe este lugar de honesto esparcimiento y recreo, que muchos de los que ayer nos visitaron contaban casi un ciento de años y recuerdan desde su niñez la existencia de este pasabolos.</p>
<p><strong>BUSCANDO LOS PIES AL GATO.</strong></p>
<p>Me parece que alguien tiene interés en que ese pasabolos desaparezca.</p>
<p>Hay que tener en cuenta que en el <strong>Regato</strong> no hay otro sitio para divertirse, y, además, que es tradicional y costumbre el uso de ese juego.</p>
<p>Resulta que D. <strong>Román Mezo</strong>, un señor a quien las buenas tradiciones deben importarle un bledo y el recreo de sus convecinos un m.to, erigiéndose en potestad, promete abrir camino para una casa que está construyendo en dicho punto, utilizando el pasabolos.</p>
<p>Como tal determinación era injusta, el pueblo protestó ante la Alcaldía, en poder de la que existen varios pliegos llenos de firmas.</p>
<p><strong>NO HAY POLÍTICA.</strong></p>
<p>Y no se nos diga, al tomar la defensa del vecindario del regato, que aquí se dilucida alguna cuestión política; nada de eso.</p>
<p>El pueblo, todo el pueblo del regato, clama contra una arbitrariedad, y nosotros hemos de ayudarles y defenderles, máxime tratándose de una lucha en la que se ventila la existencia o desaparición de aquel barrio de uno de los juegos más característicos de nuestro pueblo.</p>
<p><strong>EL HECHO</strong></p>
<p>Aprobada por el Ayuntamiento la cesión del terreno para paso, haciendo desaparecer el pasabolos, cuando hubieron comenzado la labor y se percató el vecindario del atropello que, a su sentir, se cometía, se personaron, a las siete de la mañana del día 4, en el lugar de que se trata, todas las vecinas del barrio, y dispuestas a mantener firme lo que ellas creían tradicional, comenzaron a separar los escombros que sobre el pasabolos habían arrojado para verificar el paso.</p>
<p>Cuando se hallaban en esta faena llegó la Guardia civil y amenazó a las vecinas promoviéndose el escándalo consiguiente.</p>
<p>Seguidamente de este hecho, el vecindario volvió a reunirse, acordando enviar al alcalde las firmas de todos  los vecinos, cosa que lo hicieron en la mañana de ayer.</p>
<p><strong>LO QUE RESULTA</strong></p>
<p>De todo lo manifestado resulta que las mujeres del<strong> Regato</strong> no rompieron lo que en la carretera les habían arreglado, como decía el parte de la Guardia civil, puesto que el lugar que nos ocupa no es carretera y dista de ésta unos veinte metros.</p>
<p>Que el Ayuntamiento de <strong>Barakaldo</strong>, por favorecer a un particular, ha sublevado a un pacífico barrio y está expuesto a un verdadero conflicto con sus administrados.</p>
<p>Que el pasabolos y el lugar donde está enclavado existe en el regato desde tiempo inmemorial, hasta el extremo de que ningún vecino de<strong> Barakaldo</strong> podrá decir cuándo se colocó en aquel lugar el pasabolos.</p>
<p><strong>LO QUE DEBE HACERSE</strong></p>
<p>El Ayuntamiento de <strong>Barakaldo</strong>, atendiendo al ruego de los administrados, debe dejarles libre el disfrute de sus típicos juegos, más teniendo en cuenta que este es el deseo de todos sus vecinos.</p>
<p>Suspender las obras hasta que el Ayuntamiento rectifique su línea de conducta, revocando el acuerdo.</p>
<p>En el <strong>Regato</strong> los ánimos están muy excitados y no sería difícil pasara alguna cosa que en todos es obligación impedir que ocurra.</p>
<p>El Ayuntamiento de <strong>Barakaldo</strong> mejor que nadie conoce a sus administrados pacíficos cuando no se les hiere; pero cuando se les ataca en la razón, entonces&#8230; volvemos a repetir, el Ayuntamiento de <strong>Barakaldo</strong> mejor que nadie los conoce.&#8221;</p>
<p>Diario <strong>EUZKADI</strong>, julio de 1913.</p>
<p>Por la transcripción.</p>
<p>Goio Bañales.</p>
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		<title>San Vicente y Mingolia (Perfiles Baracaldeses)</title>
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		<pubDate>Fri, 16 Oct 2009 04:55:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Geografía]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[barrios]]></category>
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		<description><![CDATA[SAN VICENTE Desde el campanario de la torre parroquial de San Vicente colúmbrase toda la periferia baracaldesa, pero han de buscarse otros puntos afines para mejor distinguir los detalles un tanto difuminados desde este alto dispuesto para gozar en éxtasis mirando al cielo lapis­lázuli. Así, desde Arteaga, Larrasolo y Lequeri­ca, disfrútase de la panorámica de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/10/San-Vicente-3.JPG" class="floatbox" rev="group:1303 caption:`San Vicente 3`"><img class="alignright size-medium wp-image-1304" title="San Vicente 3" src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/10/San-Vicente-3-300x170.jpg" alt="San Vicente 3" width="300" height="170" /></a>SAN VICENTE</strong></p>
<p>Desde el campanario de la torre parroquial de San Vicente colúmbrase toda la periferia baracaldesa, pero han de buscarse otros puntos afines para mejor distinguir los detalles un tanto difuminados desde este alto dispuesto para gozar en éxtasis mirando al cielo lapis­lázuli. Así, desde Arteaga, Larrasolo y Lequeri­ca, disfrútase de la panorámica de Ansio-la más dilatada vega de Baracaldo y una de las más extensas e importantes del Señorío-, rematada al fondo por el panzudo Argalario -el vigía baracaldés de la cordillera de Tria­no-, flanqueado de pinos y moteada por las alegres caserías montesinas de Sobrencampa, Susúniga, Aguirre y Burzaco. Domínase la vega de Ibárreta, la patriarcal aldea de Zuazo, todo el estuario del Galindo de aguas amari­llentas, la marisma del juncal, en jurisdicción de San Salvador del Valle, y la vega sestaotarra de Beurco.</p>
<p>Situados en Arteaga-goico alcanzamos con la mano las heredades verdes y ocres de Lurquísiga y Landaburu, la gibosa colina de Rón­tegui y los rojos tejados de El Desierto, junto a la ría, el tinglado abigarrado de la fábrica de Altos Hornos de Vizcaya, y luego Luchana, donde desagua el Cadagua, que baja por <sub>.</sub>Zu­bileta y Burceña como una línea de plata y  forma con el Nervión la puntiaguda península de Zorroza. Vemos desde aquí las feraces veguillas de Bitoricha, Lecúbarri, Ibarre, Serralta y Sacona, condenadas a desaparecer como tantos otros terrenos agrícolas de nuestro pueblo para dar paso a las nuevas industrias; los cerros de Llano y Andicollano; las campadas de Balejo, Azula, Sarasti y Labróstegui; oteamos el collado de Basacho y las altitudes de Oscariz y de Sasiburu, plataforma esta de Arróleza; el montañoso calizal de Peñas Blancas, luego la muela de Apuco, más lejos, al final de esta crestería, divísase el Ereza coronado por ingrávida gasa de niebla.</p>
<p>Tuvieron pues acierto, hace setecientos años, los fundadores de la iglesia de San Vicente, don Sancho López de Baracaldo, don López Gonzalo de Zorroza y don Galindo de Retuerto al situar el templo parroquial en la bella planicie de este cerro privilegiado, dominador de todo el espléndido escenario del ruedo baracaldés.</p>
<p>Aquí, en la vieja capitalidad baracaldesa, de noble tradición labradora, junto a los sólidos muros de la parroquia, reuníanse antaño<sup> </sup>los sesudos regidores de la Anteigles para celebrar sus juntas o batzarres. La acción demoledora de los tiempos pulverizó sus cuerpos en el anejo Campo-Santo, donde hoy los mo­zalbetes juegan al fútbol hollando las sagradas cenizas de sus antepasados. ¡Lástima que este lugar no esté cubierto de flores, flores que emanen el rancioso aroma de aquellos austeros varones!</p>
<p>El incremento constante de la población hizo necesaria una nueva necrópolis. Ahí está en Baibé, la silente ciudad de los muertos, tapiada por aítos muros, quejumbrosos los altos cipreses de fúnebre simbolismo. Ahí está, en Baibé. Nos espera a los que vivimos custo­diando a los que murieron.</p>
<p>San Vicente tiene aspecto señoril, con sus casas-palacios de encristaladas galerías por las que se filtran los rayos de sol, y los amenos jardines que las rodean. En el pórtico de la parroquia, un sacerdote, leyendo su breviario, pasea con paso silencioso, por las losas centenarias. Chiquillos juguetones corretean por la plaza como bandadas de gorriones. Sentados en un banco toman el sol, en grupito, varios ancianos que sonríen -con la apagada sonrisa­ de los ancianos- por las gracias y donaires que brotan espontáneas de la boca del más viejo de todos ellos, el octogenario Ramonchín de Gabasa, baracaldés de pura cepa.</p>
<p>Ramonchín es hombre de «trago y cigarro». Tiene la cara surcada por los arañazos de arrugas, la cabeza cenizosa cubierta por amplia boina muy bien colocada, la nariz grandísima y la «nuez» tan prominente qué le sale al nivel de la grandísima nariz. Menudo y enjuto, va enfundado en la corta blusa de color cuadriculado, limpísima siempre, así el remendado pantalón y la camisa blanca que lleva desabrochada por el cuello. Ya le conocéis a Ramonchín. A Ramonchín todo el mundo le conoce en Baracaldo, donde se le respeta como a un símbolo que es de la más rancia solera. Aún tiene humor para obsequiar a las muchachas con camelias rojas y blancas, flores deslumbrantes de que se apropia en el Asilo. No falta a los «entierros». Cuando está un punto «alumbrado» saca la voz, recia  todavía y canta jotas baracaldesas, de sesgo inconfunible, con brío juvenil. Se le oye con­versar llevando siempre la voz cantante. Retiene con memoria prodigiosa las efemérides sobresalientes de su época y cuenta sus propios sucesos, siempre estupendos y exagerados, con frases imposibles de trasladar al papel, pero expresivas por los nerviosos ademanes que las acompañan.</p>
<p>Hoy Ramonchín refiere a sus amigos los episodios de una vieja «fiesta», las «carreras de gatos» consuetudinarias hasta hace se­tenta años en que desaparecieron y de las eran protagonistas los endiablados chavales de San Vicente.</p>
<p>Veamos cómo era esta «fiesta»:</p>
<p>En la mañana del día de San José ocupá­banse los chicos en perseguir y dar caza a todos los gatos del barrio y lugares vecinos. El felino doméstico, el sentimental micifuz, permanecía en el secuestro toda la mañana prodigando sus miaus más elegíacos. Por la tarde los trasladaban al juncal, donde se cele­braba entonces, como hogaño, la típica ro­mería. Llevaban, asimismo, los más groseros instrumentos: pucheros desportillados, es­cobas decrépitas, &#8220;latas enroñecidas” que eran atados fuertemente con bramantes a los rabos de los infelices animalejos. A una señal convenida, daban suelta a los bichos propinándoles sendas patadas. Y aquellos fora­jidos gozaban del bárbaro y pavoroso espec­táculo con carcajadas estrepitosas.</p>
<p>Hasta doscientos gatos, con los ojos ful­gurantes y espantados, los bigotes erizados, dando saltos prodigiosos a través de los caños, junqueras y cañaverales que separan el juncal de San Vicente, produciendo en la loca huida una infernal algarabía de maullidos desgarradores y raros estrépitos de los originales re­molques&#8230; ¡Bárbaro y pavoroso espectáculo!</p>
<p>No paraba aquí la cosa. Infelices de aquellos gatos que no alcanzaban la deseada meta de su domicilio.. Aquella legión de demonios los perseguían y acorralaban de nuevo, y esta vez los que caían en sus manos eran rematados, despellejados y, ¡oh manes de Pantagruel!, se los comían. Que no siempre eran de cordero las cenas de San José en algunos hogares de San Vicente.</p>
<p>Ramonchín añoraba aquellos tiempos que él, con moceriles ínfulas, estaba dispuesto a re­sucitar. Al terminar su narración brillábanle los ratoneros ojillos y alejóse con un guiño malicioso. Y los ancianos, que toman el sol sentados en un banco de la plaza de San Vi­cente, se sonríen, con la apagada soneisa de, los ancianos.</p>
<p>¡Tdnnn, tdnnn, tdnnn&#8230;! Las ocho en la «catedral» sanvicentina. Y también nosotros nos alejamos, temerosos que la noche nos al­cance antes de llegar a Arteaga. Hoy es vier­nes, y junto al depósito de aguas celebran sus aquelarres duendes, brujas y fantasmas a la luz fosfórica de mil ojos gatunos clamando venganza.</p>
<p>Nos persiguen las sombras de los geme­bundos cipreses de Baibé. Nos alucinan los miaus desgarradores de los felinos secuestra­dos.</p>
<p>Es viernes. .</p>
<p>Por fin, pasamos Arteaga.</p>
<p><strong>DE MINGOLIA P&#8217;ARRIBA</strong></p>
<p>Al descorrerse el negro telón de la noche impenetrable, nos despierta el sonoro clarín del gallo trompetero. Alborada fresca del mes de mayo. Una tenue neblina apenas impide percibir los contornos de los próximos collados de Guliendo, Espinóbeta, Cadorco y Garamílloba.</p>
<p>Ansio. Galsúa. Retuerto.</p>
<p>La fuente de Amézaga.</p>
<p>Ya ha limpiado totalmente el nuevo día y despuntan tibios los primeros rayos del astro rey. Rezuma el praderío las líquidas perlas de rocío y los madrugadores pajarillos saludan alegres a la aurora con sus mejores melodías. Todo, todo es armónico y apacible en esta diana primaveral, como si Dios reservara los mejores instantes de gozo a quienes muy de mañana se apresuran a loarle y pedir Su ben­dición.</p>
<p>Una vaca, pesada y silenciosa, viene hacia nosotros ocupando el centro de la carretera. Su abrigo de piel representa el mapa de otro mundo de tierras remotas y mares descono­cidos. Es nuestro primer encuentro. Cuando esperábamos un cortés mugido de salutación deja caer a nuestra altura varias a modo de boinas verde-obscuras que, al estrellarse en el suelo, producen el clásico plaf de los objetos blandos.</p>
<p>Por las caprichosas cuevas y oquedades de aluvión asoman los muñones de los troncos y las descarnadas raíces de los árboles erguidos. Se ennegrece el río sinuoso con la sombra de los chopos, se cuela hasta Telleche, uno de los más primorosos rincones de Baracaldo­- para reaparecer, doscientos metros más arriba, lamiendo la carcomida carretera.</p>
<p>Bajo los árboles corpulentos acampa una familia de gitanos. Dícese de la existencia de una carta geográfica, atribuida a Ptolomeo, en la que figuran trazadas las rutas que siguen estas tribus nómadas. Si esto es así no dejará de estar señalado en ella, con caracteres bien marcados, este soto de Bengolea, lugar de indefectible vivaqueo para las gentes trashumantes. Por el ventanillo de un carromato­-habitación asoma la desgreñada cabeza una vieja gitana que nos ofrece decir la buenaventura. Varios costrosos caballejos y valetudinarios jumentos pacen los jugosos yerbajos de la campa; cuatro famélicos perros permanecen atados a los carros; objetos diversos del ajuar yacen esparcidos por el suelo. Parece jefe de esta tribu un faraónico cincuentón de pañuelo grasoso anudado por el cuello en el que destacan los enormes mostachos negros y la gran navaja cabritera con que parte en rodajas su desayuno, un gran trozo de pan moreno al que acompaña una sardina gallega.  Un churumbel, enjuto y renegrido, berrea dentro del río, donde una gitanilla graciosa, de aceitosos cabellos procede a su ablución. Otro cañí intenta esquilar a un asno carcamal que acaso, ¡infeliz!, haya dormido la pasada noche en el confortable establo de un próximo caserío y por eso las prisas de este matutino <em>camouflage. </em>Asusta al pollino el brillo y el ruido de la tijera y ofrece resistencia a ser despojado de la rala pelambrera, su único abrigo, con la gualdrapa de saco, en los muchos inviernos de su existencia. Los cortadillos de azúcar y las zalameras y adulonas palabras de los gitanos no conquistan al desobediente animal, hasta que otras contundentes razones, una atroz lluvia de palos, déjanle mohíno y suave como un guante. ¡Pobre burro! Lejos del regazo de tu establo en el añejo caserí, ¿qué<em> </em>será de ti?; quizás la muerte te dé a alcance allá por los remotos confines de Estambul.</p>
<p>Llegamos a la presa. El agua se desborda produciendo en su caída alegría a la vista y grata música al oído. Delicioso paraje. La presa, con sus hilos de agua cascabeleros; el río espejeante, con su fondo de lisas lastras y de guijos gordezuelos; el rústico vado; la campiña, pintada de esmeralda&#8230;; este arcadiano lugar es una filigrana que plugo a la Naturaleza dotar a nuestro pueblo. Con razón es el sitio preferido por muchas familias de El Desierto para sus yantares campestres del estío.</p>
<p>Seguimos nuestro paseo por la cinta  de la carretera. Ya vienen las lecheras, limpias como soles, con las relumbrantes cantimploras en las cestas de sus borricas; ya vienen, camino del mercado, los carros repletos de vendeja con sus aurigas las bizarras labradoras. Cestos llenos de lechugas, espárragos, puerros, cebolletas, habas verdes y berzas de primavera; cestillos con pavías y grandes pericachos llenos cerezas, los frutos más caracterizados, de renombre universal, del pensil baracaldés.</p>
<p>Gorostiza.</p>
<p>La feracísima vega de Gorostiza, regada por el Bengolea o Castaños -que de ambos modos se le denomina-, en plena lozanía, es una de las más llamativas de nuestro pueblo.</p>
<p>Un arroyo saltarín, que baja canturreando de la montaña, se une en Bustingorri al curso pintoresco del Castaños.</p>
<p>En las fragosas laderas de los montes, que se alzan a ambos lados del camino, las roturas.</p>
<p>¡Roturas baracaldesas cuajadas de múltiples cerezos, cargados de gruesas y carnosas perlas de púrpura y carmín!, decidnos, roturas bara­caldesas, ¿sois acaso vosotras un resto del terrenal paraíso?, ¿sois acaso el discutido Edén!</p>
<p>Igulis</p>
<p>La popular fuente de Igulis. Un agüista tempranero hojea una revista sentado en uno de los  chatos poyos. Más arriba, Uraga, donde un mago baracaldés consiguió, en otros tiempos, someter a las sorguiñes y otros sañudos enemiguillos, introduciéndolos en un alfiletero. Y más arriba, en plena sierra, la Mirandilla, centinela del valle.</p>
<p>Irenguren</p>
<p>En su solar levántase hoy una casería de labranza, donde antiguamente radicaba la linajuda torre. También existió aquí una de las ferrerías que fueron cuna de las modernas factorías.</p>
<p>Extrañas apiladuras de huesos de cerezas a los bordes del camino&#8230;</p>
<p>Retosarta.</p>
<p>Mendierreca.</p>
<p>Detrás de una curva aparece El Regato acurrucado a la sombra de los castaños, de los pavíos y de los cerezos. Triscan las ovejas y corderos en !a pendiente. Estamos ante una estampa bíblica.</p>
<p>Dice una jota local:</p>
<p>Muy bonito es Castrejana</p>
<p>porque tiene cerca el monte</p>
<p>más bonito es El Regato</p>
<p>que además tiene a San Roque.</p>
<p>Sí, aquí, en el altar de la iglesia, está San Roque, con su cayado y su perrillo. Aquel santo provenzal, aquel mancebo de poderosa alcurnia que todo lo dejó para favorecer a los pobres, mira complacido desde e) cielo a esta humilde aldea baracaldesa que le proclama su patrón. ¡Que él la colme de venturas y a nos­otros no nos olvide!</p>
<p>Varios arroyuelos murmuradores júntanse al padre río, y ya todos unidos saludan alegre­mente a la noble aldea con el cascabel de la corriente. Un frágil puentecillo surge de la misma portalada del caserío Mazorreca. Un sin fin de senderos amarillean por el monte; uno recto y empinado va derecho hacia Ar­nábal, pasando por Póceta y Mazcorta; otro, acaba en Trasquilocha; el de más allá, se dirige hacia Urtu, Loyola y Burzaco; aquel otro, culebrea en dirección a Tellitu, Salgueta y Saracho. Nosotros seguimos por la carretera hasta Subichu, donde muere, después de pasar Urcullu. Continuamos luego la excursión por el amplio camino carretil que conduce al Pan­tano.</p>
<p>El Pantano y aledaños.</p>
<p>Las flores acuáticas orlando las orillas, los peces multicolores que asoman boquiabiertos a la superficie, las aguas de la alta presa preci­pitándose en blanquísima cascada, el parque de amenas umbrías, la campa tapizada de yerba, los vecinos helechos, como verdes abanicos, movidos suavemente por la brisa, el ruiseñor que canta en la espesura, los barrancos escondidos que ignoran la existencia de la luz solar, los robles patriarcales, las sutiles florecillas silvestres, los brincos de bortos que nacen en las quiebras de las peñas, los ásperos can­tiles que ascienden río arriba, los arrullantes regatos de linfa cristalina cantando sus fres­quísimas sonatas, el intrincado y laberíntico boscaje,&#8230; la «selva» baracaldesa, la «yungla» del Bengolea.</p>
<p>¡Te saludamos, selva minúscula, selva de juguete, encantadora selva baracaldesa! ¡Te saludamos, jungla feliz donde el caimán se llama ligartesa y chindorrillo el marabú!</p>
<p>Te saludamos, rincón de la paz. Te saludamos, morada de los gnomos, de las hadas y del príncipe azul apresado en el palacio de cristal.</p>
<p>Te saludamos.</p>
<p>Por Ernesto Perea Vitorica</p>
<p>Tomado de La Gran Enciclopedia Vasca</p>
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		<title>Sefanitro</title>
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		<pubDate>Tue, 13 Oct 2009 04:35:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Industria]]></category>
		<category><![CDATA[Sefanitro]]></category>

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		<description><![CDATA[Lutxana es un barrio ubicado al este de Baracaldo, el populoso municipio vizcaíno que bordea la ría del Nervión. Durante décadas, los humos de sus chimeneas industriales marcaban la vida cotidiana de sus más de 2.000 vecinos. La Sociedad Española de Fabricaciones Nitrogenadas, más conocida como Sefanitro, fue una de las principales industrias allí ubicadas. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/10/F035-2.jpg" class="floatbox" rev="group:1298 caption:`F035 (2)`"><img class="alignright size-medium wp-image-1299" title="F035 (2)" src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/10/F035-2-300x175.jpg" alt="F035 (2)" width="300" height="175" /></a>Lutxana es un barrio ubicado al este de Baracaldo, el populoso municipio vizcaíno que bordea la ría del Nervión. Durante décadas, los humos de sus chimeneas industriales marcaban la vida cotidiana de sus más de 2.000 vecinos. La Sociedad Española de Fabricaciones Nitrogenadas, más conocida como Sefanitro, fue una de las principales industrias allí ubicadas.</p>
<p>Inicialmente, pensaron instalarla en la vecina localidad de Sestao, pero finalmente se decidió colocarla en el baracaldés barrio de Lutxana debido a lo que las autoridades de entonces consideraron <em>“mejores condiciones”</em>. Según consta en el Boletín Oficial del Estado del 21 de noviembre de 1941, el gobierno autorizaba la <em>“expropiación forzosa de los terrenos necesarios para la instalación de la fábrica y dependencias anejas”</em>. Esta decisión levantó la ira de los vecinos afectados, que formaron una comisión e intentaron frenar los planes del franquismo de quedarse con sus propiedades. De nada sirvió.<br />
Uno de los expropiados fue Serapio Goicoechea, propietario –junto a otros dos hermanos– de una parcela de 7.000 metros cuadrados. Jon, uno de sus hijos, recuerda las peripecias que su padre sufrió a raíz de la decisión del régimen de quedarse con lo único que tenía: su tierra. <em>“Allí nuestros padres cultivaban patatas y hortalizas. Eran años de un hambre atroz, y aquel terreno era nuestro único medio de subsistencia</em>, señala.<br />
Su hermana Mertxe recuerda perfectamente el <em>“acoso</em>” al que las autoridades franquistas sometieron a su familia hasta que lograron quedarse con el predio. <em>“La cuestión era bien sencilla: o vendíamos las tierras por el precio que marcaba la dictadura, o perdíamos el terreno sin recibir ni un duro”</em>. El entonces secretario general de la proyectada industria, Fernando Bazaldúa, era el encargado de llamar a las distintas familias para que aceptaran el precio marcado por el Estado. <em>“Cuando nos tocó a nosotros, mi padre, que era más bien tímido y nada agresivo, le dijo que aquello era un atraco. Entonces el funcionario franquista llamó a sus guardaespaldas y le preguntó si se atrevía a repetir lo que había dicho delante de sus hombres armados”</em>, destaca Jon.</p>
<p>La familia Goicoechea estaba en un mal momento económico, por lo que Serapio no tuvo otra elección que aceptar el precio de venta marcado por la dictadura –500.000 pesetas– y vender sus propiedades. Según destacan estos hermanos, la misma situación fue vivida por cerca de 50 familias, a las que el gobierno franquista también obligó a deshacerse de sus terrenos en el barrio de Lutxana para instalar allí la planta de Sefanitro.</p>
<p>La Sociedad Española de Fabricaciones Nitrogenadas, &#8220;Sefanitro&#8221;, se fundó el 26 de setiembre de 1941 y fue declarada &#8220;empresa de interés nacional&#8221; para responder a las necesidades de producción de fertilizantes nitrogenados con los que aumentar las cosechas agrícolas en un país desabastecido y devastado por la Guerra Civil. La empresa consiguió, entre otras prerrogativas, la de tener derecho a expropiar aquellos terrenos que fueran necesarios para su ubicación, llegando a ocupar una extensa superficie de unos 200.000 metros cuadrados que sería urbanizada siguiendo el modelo de fábrica-ciudad, con calles, viales de ferrocarril y zonas ajardinadas.</p>
<p>La construcción de la fábrica supuso una transformación del barrio, haciendo desaparecer el antiguo núcleo de población, la ermita, las escuelas y las casas que allí estaban instaladas y que fueron derruidas y sustituidas por otras de nueva planta, generando un poblamiento concentrado en torno a sus instalaciones. Detrás de la iniciativa estuvo también Altos Hornos de Vizcaya, su empresa matriz, que además le suministraba el gas necesario para la producción de ácido sulfúrico, amoniaco, sulfato amónico, ácido nítrico, nitrosulfato amónico y nitrato amónico cálcico, productos utilizados en la elaboración de fertilizantes.</p>
<p>Gracias a la declaración de “interés nacional”, las instalaciones de Sefanitro dispusieron del hormigón necesario y suficiente para llevar a cabo las obras, pese a la escasez de hormigón en los años cuarenta. Precisamente, la utilización vanguardista de dicho material convertirán a algunos de los edificios de la empresa en una referencia en la arquitectura de aquellos años, en especial, los formidables silos de hormigón visto, de líneas rotundas y expresionistas.</p>
<p>Las oficinas, junto a otras naves de la fábrica, son también pioneras en la utilización de la plaqueta de ladrillo, característico del racionalismo local, y que tanto predicamento tendrá en años sucesivos en la arquitectura vizcaína.</p>
<p>Sefanitro comenzó su producción en 1950 y a finales de los años 70 se sustituyeron las plantas de producción originales por otras de nueva construcción. En 1996 el grupo Fertiberia adquirió la planta. Una vez haya concluido la conversión en inertes de las instalaciones podrá procederse a la demolición de la fábrica, que dejará libre unos terrenos en el barrio de Lutxana en los que el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de Barakaldo prevé la construcción de alrededor de 2.000 viviendas, de las cuales setecientas serán de protección oficial, y dos torres de cristal, de 150 y 120 metros de altura, inclinadas e interconectadas. Ambos rascacielos, que podrán ser vistos desde las poblaciones contiguas, emergerán de un lago artificial. Muy cerca habrá un parque de 80.000 metros cuadrados, diseñado por el paisajista belga Peter Virtz, en el que se plantarán manzanos de todos los países que conforman la Unión Europea. Se prevé que la faraónica obra esté terminada en 2011.</p>
<p>Fuentes (DEIA; José Eugenio Villar)</p>
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		<title>Tres barakaldeses ilustres</title>
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		<pubDate>Fri, 09 Oct 2009 04:47:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[Ilustres]]></category>

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		<description><![CDATA[JUAN CASTAÑOS En la Anteiglesia de San Vicente de Barakaldo sigue habiendo mucha gente ilustre en el olvido, mientras que por esos pueblos de Dios hay personas que, con muchos menos méritos, tienen su merecido reconocimiento por parte del pueblo que les vio nacer. Barakaldo parece ser la excepción con el recuerdo, y paga con [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/10/Gorostiza-2.jpg" class="floatbox" rev="group:1294 caption:`Gorostiza 2`"><img class="alignright size-medium wp-image-1295" title="Gorostiza 2" src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/10/Gorostiza-2-300x199.jpg" alt="Gorostiza 2" width="300" height="199" /></a>JUAN CASTAÑOS</p>
<p>En la Anteiglesia de San Vicente de Barakaldo sigue habiendo mucha gente ilustre en el olvido, mientras que por esos pueblos de Dios hay personas que, con muchos menos méritos, tienen su merecido reconocimiento por parte del pueblo que les vio nacer. Barakaldo parece ser la excepción con el recuerdo, y paga con falsa moneda a su propia historia.</p>
<p>Todos sabemos que nuestro pueblo ha perdido muchos edificios por culpa de íntimos intereses lucrativos de constructores, que no han dudado en destruir nuestro patrimonio artístico en beneficio de su propio patrimonio económico. Todo esto ya es irreparable, sólo nos quedan algunas viejas fotografías que nos traen tristes recuerdos de aquellos pasajes históricos que ya nunca volverán. Parece hasta mentira que haya personas que gozan con el olvido, disfrutando con la ignorancia, sin pararse a recapacitar que la grandeza de los pueblos es el recuerdo de las personas que de una u otra manera dieron gloria al lugar que les vio nacer. Este es el caso del insigne almirante barakaldés Don Juan Castaños Beisategui.</p>
<p>En Barakaldo existe una pequeña plaza, más bien plazoleta, en la que se dan cita en su origen las calles de Portu, de San Juan y de Ibarra, a la vez que junto a aquélla se desliza la calle Pormetxeta. En el año 1900 esta plaza fue denominada Juan Castaños, para designarse posteriormente, en el año 1932, Plaza del Capitán Sediles. En 1937 se rotuló con el nombre de 18 de Julio, para llamarse en el año 1982, Plaza Auzolan que, según se ha dicho, denota &#8220;camino de los obreros&#8221; en su andadura hasta la fábrica. Como bien podemos ver nuestra historia está marcada por la política.</p>
<p>Nació nuestro biografiado, Juan Castaños y Beistegui, el día 20 de mayo del año1604, y recibió el agua bautismal en la Parroquia de San Vicente de Barakaldo de manos del bachiller don Juan de Urkullu, siendo padrinos de pila don Lope Sáez de Anuncibai y doña Antonia de Sámano. Comenzó su carrera naval el 10 de junio de 1622, en plaza de grumete, siguiendo en la marina como guardia, contramaestre y capitán de mar y guerra de la Aunada de Nápoles en el año 1636. En esta Armada desempeñó con acierto los puestos de Gobernador de la gente de mar y guerra de la Capitanía Real del Océano, y posteriormente de Capitán de mar y guerra del Almirante Real de la misma, alcanzando también en ella el cargo de Almirante y Gobernador. En el año 1687, le galardonó S.M.R. con un galeón de los de plata, pero no ocupó el mando por habérsele confiado, con carácter urgente, que prestase ayuda al galeón San Salvador que varó en Cádiz y estuvo perdido. Lo salvó la pericia y técnica de don Juan Castaños.</p>
<p>En el año 1648, fue nombrado Almirante de la flota Nueva España, más tampoco verificó el viaje por habérsele mandado pasar a Italia para recuperar Nápoles, lo que consiguió tras una brillante victoria naval. En 1649, en el cenit de su fama y como homenaje a sus señaladas victorias, sus paisanos le nombraron por &#8220;Fiel&#8221; de la Anteiglesia de Barakaldo y Mayordomo de la fábrica de su Parroquia de San Vicente. El cargo de &#8220;Fiel&#8221; lo desempeñó en su nombre su pariente don José Beurco y Larrea, a la sazón, Mayorazgo de Barakaldo.</p>
<p>Corría el año 1655 cuando don Juan de Castaños y Beisategui fue nombrado Almirante de la Armada Real. Este ilustre marino era hijo de don Juan Castaños y Gorostiza, natural de Barakaldo, que estaba casado con la también barakaldesa María Sáez de Beisategui. Así mismo era hijo de este matrimonio el también ilustre marino Martín de Castaños, capitán de la Armada Real, que hubo de retirarse del servicio por haber perdido un ojo y quedado inútil de un &#8220;mosquetazo&#8221; luchando contra la Armada de Francia en la batalla naval del Golfo de Nápoles, cuya plaza fue ganada por el heroísmo de los españoles. Así también fue descendiente de esta Casa Solar y apellidado Castaños el también Ilustre General, vencedor de las tropas de Napoleón, en Bailén, don Francisco Javier Castaños y Aragorri, ascendido por méritos de guerra a capitán del Ejército Español, que ganó el título de Duque de Bailén y fue Marqués de Portugalete.</p>
<p>Don Juan Castaños, ingresó en la Orden de Santiago, vistiendo el hábito de Comendador el día 25 de agosto del año 1656. Sirvió este gran barakaldés a su Patria como buen marino durante 55 años, un mes y 17 días. Se retiró a descansar a su pueblo amado en la Casa Solar de Gorostiza, la misma que le vio nacer, sita a la izquierda, después de pasar un pequeño puente, camino obligado para los que habitan en Cruces y Basatxu.</p>
<p>FÉLIX MARÍA SAMANIEGO</p>
<p>Antaño, cuando siendo niños acudíamos a la escuela, era muy frecuente que leyéramos las educativas fábulas de Samaniego, así como las de Iriarte, unos formidables poetas que nos deleitaron con sus amenas fábulas que, en muchas ocasiones, nos han servido de provechosas moralejas.</p>
<p>Félix María Samaniego, nacido en Laguardia, provincia de Alava el año 1745 y fallecido en el mismo pueblo alavés en 1801 a los 56 años de edad, debió su celebridad a sus fábulas morales. Fue hombre de noble cuna, sobrino del Conde de Peñaflorida, personaje de prestigio que ocupó cargos políticos, siendo uno de los fundadores de la Sociedad Vascongada del País. Cuentan que a su regreso de Francia, Félix María Samaniego volvió con la lengua demasiado suelta para &#8220;parlar&#8221; y reírse de todo con unas ideas no muy santas precisamente, y sí con chistes picarescos que debieron escandalizar a las autoridades. Todos estos chismes y comentarios llegaron a oídos del tribunal de Logroño que dictó auto de prisión en el año 1793, siendo penitenciado a pasar algún tiempo en el Desierto de la provincia de San Joaquín, más conocido por La Punta, sito junto a la desembocadura del río Galindo, entre Barakaldo y Sestao. Bueno será recordar que los Carmelitas llamaron Desierto a los lugares de retiro y oración donde los penitentes redimían sus pecados con el trabajo y la oración, siendo esta la razón de los nombres de &#8220;Desierto&#8221; tanto en Barakaldo como en Erandio.</p>
<p>Cabe suponer que más de uno se pregunte el porqué se le incluye en esta página. Pues bien, Samaniego fue un Ilustre personaje que nos honró con su presencia en el Desierto de Barakaldo, conviviendo con nuestros antepasados, ya que en este lugar fueron muchos los barakaldeses que tuvieron su puesto de trabajo al servicio de los Carmelitas.</p>
<p>Por mi parte me permito recordar que Barakaldo tiene una deuda moral pendiente con el fabulista Félix María Samaniego que, con su presencia, dio a la Anteiglesia buena parte de su historia cultural. Por desdicha, en ningún legajo municipal se recoge un comentario o recuerdo para este escritor. Quizá algún día, y con mucho merecimiento, se le dedique algo desde nuestro pueblo a esta persona que es arte y parte de nuestra modesta historia cultural.</p>
<p>JORGE GIL DE BARAKALDO</p>
<p><strong> </strong></p>
<p>El caballero vizcaíno Gil de Barakaldo fue un gran batallador y, como tal, aparece por primera vez en la historia de España. El motivo reside en hallarse presente en la gran Batalla de Semenera (Italia) al mando de cien lanceros, a las órdenes del Gran Capitán. Grande y meritoria debió ser su valía militar cuando el Cardenal Cisneros hacia 1509, durante la regencia, le nombró capitán de su guardia personal y después se le encomendó el servicio de ir a Inglaterra para negociar la boda de la Infanta Catalina con el Príncipe de Gales.</p>
<p>Con estas credenciales, más que suficientes, Jorge de Barakaldo, hijo del caballero Gil de Barakaldo, se presentó al servicio del Cardenal. Con el paso de los años llegaría a ser la persona de máxima confianza del religioso. Cuentan algunos biógrafos que Jorge se mostró siempre íntegro con los flamencos hasta que, en cierta ocasión, fue enviado en comisión de servicio a Bruselas, y allí nos lo cambiaron, trocando su desinterés en codicia. Las cosas de palacio le parecieron muy íntimas y quiso encumbrarse, pero estas pretensiones nunca llegaron a hacerse realidad truncando sus aspiraciones. Dicen que fueron unas truchas envenenadas las que causaron la muerte, tras ser ingeridas, al Cardenal.</p>
<p>Jorge de Barakaldo no fue admitido por cierto sector de &#8220;trepadores&#8221; y recibió toda clase de calumnias de sus enemigos. Entre ellas circulaba la de haber sido el envenenador del Cardenal Cisneros, delito que nunca se pudo comprobar. Su lealtad y confianza le obligaron a estar fielmente junto al lecho de muerte del Cardenal. Cuando acaeció el fallecimiento se encontraban sus secretarios: el Obispo de Ávila, Fray Francisco Ruiz, y Jorge de Barakaldo, únicas personas leales que le quedaban al Ilustre Cardenal.</p>
<p>El barakaldés Jorge de Barakaldo, hermano o pariente de aquel Antonio Ortuño de Barakaldo que acompañó al navegante Núñez de Balboa cuando éste descubrió el Océano Pacífico en el año 1513, murió en desgracia.</p>
<p>Según cuentan y dicen algunos autores nuestro paisano murió cuando fue coceado por una mula que lo llevaba a Roma. Otros aseguran, por el contrario, que murió de tristeza en Tordesillas donde residía, pobre y sin empleo, a la vez que olvidado. Es triste decirlo, pero Jorge Gil de Barakaldo pasó del poder y de la gloria al olvido. Afortunada o desgraciadamente: ¡así es la historia!</p>
<p>Tomado de Carlos Ibáñez</p>
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		<title>Avatares de una sociedad obrera</title>
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		<pubDate>Tue, 06 Oct 2009 04:53:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
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		<description><![CDATA[Con el desarrollo industrial Barakaldo recibió cien­tos de inmigrantes pro­venientes de diversos puntos de la geografía española. La creación de puestos de trabajo de escasa o nula especiali­zación hizo que éstos, a veces solos, a veces con familias enteras, dejaran las penurias del campo y buscaran en la antei­glesia un futuro más esperanzador. Así, se [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/10/El-Carmen.jpg" class="floatbox" rev="group:1284 caption:`El Carmen`"><img class="alignright size-medium wp-image-1285" title="El Carmen" src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/10/El-Carmen-300x215.jpg" alt="El Carmen" width="300" height="215" /></a>Con el desarrollo industrial Barakaldo recibió cien­tos de inmigrantes pro­venientes de diversos puntos de la geografía española. La creación de puestos de trabajo de escasa o nula especiali­zación hizo que éstos, a veces solos, a veces con familias enteras, dejaran las penurias del campo y buscaran en la antei­glesia un futuro más esperanzador. Así, se produjo un crecimiento vegetativo muy fuerte entre 1907 y 1940 que alcanzó la cifra anual de 3&#8217;29%.</p>
<p>Sin embargo, la vida no era fácil. Los trabaja­dores de las minas y las fábricas vivían en con­diciones infrahumanas. Había trabajo, pero tam­bién mucho desconten­to y miseria. Este males­tar se tradujo en conflic­tos puntuales que se manifestaban básica­mente en el ámbito laboral en forma de protestas colectivas. Nos referimos a las huelgas obreras que, si en un principio fueron tímidas, con el paso del tiempo se convirtieron en el arma indiscutible de trabajadores y sindicatos.</p>
<p>La neutralidad de España durante la Primera Guerra  Mundial propició años de bonanza. Los pues­tos de trabajo crecieron al igual que aumentó el número de inmigrantes. Fueron tiempos de esperanza, una esperan­za que se vio truncada con el término de la contienda y el comienzo de la crisis.</p>
<p>Muchos obreros tuvieron que soportar un paro forzoso mien­tras que otras fábricas se vieron obligadas a reducir la jornada laboral. La situación de la mayoría de las familias era insostenible y la mayoría de las ayudas muni­cipales no resultaban suficientes. En este sentido, se vivieron años duros de huelgas, alteraciones de orden público, vandalismo y mar­ginación.</p>
<p>Tristemente esta situación se recrudeció con el estallido de la Guerra Civil y los años de la posguerra. La sociedad fue testigo del racionamiento de alimentos, del hambre, de la marcha de los niños a otros países, de los bom­bardeos y de la dureza del régi­men. Por si fuera poco, dos epidemias, una de tifus y otra producida por el pienso de los animales, acaba­ron con la vida de muchos vecinos.</p>
<p>En este contexto no es de extrañar que cada cual se las apañase como pudiera y el estra­perlo se convirtiera en el principal modo de subsistencia. Todo se compraba y todo se vendía, cualquier cosa se fumaba y cualquier cosa se echaba uno a la boca.</p>
<p>Tras la Guerra Civil, la industria experimen­tó un nuevo auge que se tradujo en la llegada masiva de nuevos tra­bajadores. Durante el periodo de 1950 a 1970, Barakaldo experimentó un crecimiento demo­gráfico con tasas medias anuales del 5%. Un trabajo asegurado y una vivienda digna hicieron que muchos foráneos se asentaran en el municipio.</p>
<p>Pero no todo fueron desventuras, sino que también hubo buenos y entrañables momentos. Los jueves, en el merca­do de la <em>&#8220;Plaza de Abajo&#8221;, </em>a donde acudí­an vendedores ambu­lantes y los pícaros charlatanes para despa­char sus mercancías. Los domingos y martes de Carnaval, la misma plaza se transformaba en un hervidero de gente procedente de Portugalete, Sestao, Santurce, Erandio y Las Arenas. ¿Y el txikiteo? Magnífico txakoli se bebía en los bares y tascas que coronaban las principales calles de la localidad. ¡Buenas canturriadas se echaban entre trago y trago! Las romerías, las regatas, los toros, el fútbol, los chismes, los chapuzones en la Ría, el cine&#8230;</p>
<p>Tomado de “Cien años del Valle de Somorrostro”.</p>
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		<title>Los nueve Valles de las Encartaciones</title>
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		<pubDate>Fri, 02 Oct 2009 04:53:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Geografía]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Encartacioens]]></category>

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		<description><![CDATA[El Señorío de Vizcaya estaba constituido, en su origen, de cuatro partes. Llamábanse Tierra Llana, Villas y Ciudad, Encartaciones y Duranguesado. El Fuero lo consagra en su título primero, ley primera, en donde se halla expresada esta distinción y estos cuatro componentes del Señorío: “que los dichos vizcaynos, así de la Tierra Llana de Vizcaya, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/10/img_mapa_encartaciones.jpg" class="floatbox" rev="group:1275 caption:`img_mapa_encartaciones`"><img class="alignright size-medium wp-image-1277" title="img_mapa_encartaciones" src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/10/img_mapa_encartaciones-300x139.jpg" alt="img_mapa_encartaciones" width="300" height="139" /></a>El Señorío de Vizcaya estaba constituido, en su origen, de cuatro partes. Llamábanse Tierra Llana, Villas y Ciudad, Encartaciones y Duranguesado.</p>
<p>El Fuero lo consagra en su título primero, ley primera, en donde se halla expresada esta distinción y estos cuatro componentes del Señorío: <em> “que los dichos vizcaynos, así de la Tierra Llana de Vizcaya, como de las Villas et Encartaciones et Durangueses”; </em>y en la ley segunda del indicado título “<em>que promete como Rey, et Señor de guardar a la Tierra Llana de Vizcaya, et a las Villas et Ciudad de él, et Durangueses et Encartaciones..”;</em> y en la ley XVI del propio título: <em>“otrosi, digeron: Que todos los naturales de este dicho Señorío de Vizcaya, Tierra Llana, Villas y Ciudad, Encartaciones et Durangueses eran Notorios Hijos-Dalgo&#8230;. etc</em>; y después en otros títulos.</p>
<p>Encartaciones y Durangueses o Durangueses y Encartaciones indistintamente aquí, señala los dos distritos unidos a Vizcaya por incorporación. Y este orden se hallaba tan consagrado por el uso de una fórmula oficial, que los síndicos del Señorío protestaron en 1579 de que en la real provisión de nombramiento del Corregidor se antepusiesen las Villas y Ciudad y las Encartaciones a la Tierra Llana, debiendo decirse lo contrario.</p>
<p>Las Encartaciones confinan por el norte con el Cantábrico, al sur con el Valle de Ayala y Oquendo, al oeste con Castro Urdiales y los valles de Villaverde, Mena y Soba y al este con la Ría de Bilbao y Barakaldo, que pertenece a la Tierra Llana del Señorío. Está bañada por el río Cadagua o Salcedón, que es el principal, y otros cuatro ríos, de los cuales el que nace en las montañas del Llantén se une al Cadagua en Sodupe; el que deriva de San Sebastián de la Colitza desemboca en Pobeña (Concejo de Muzquiz); y otro cuarto río, que también nace en las montañas de Colitza, desagua por Oriñón en el Cantábrico, y el quinto, que procede de Carranza, muere en Laredo</p>
<p>La distribución de su vecindario se divide en nueve valles o grupos de población que se mantuvieron hasta el siglo XX:</p>
<p>a)      El primero o Somorrostro se constituye de dos entidades, denominadas <em>Tres Concejos y Cuatro Concejos. </em>La primera se compone de Santurce, Sestao, y San Salvador del Valle. La segunda o <em>Cuatro Concejos </em>se forma de los organismos de Muzquiz, Ciérvana, Abanto de Suso y Abanto de Yuso: de modo que Somorrostro abraza siete concejos.</p>
<p>b)      El segundo es Carranza que contó con dos parcialidades o bandos que regían el valle, abarcando el bando llamado de los Giles y Marroquines, los concejos de Sierra, San Esteban y Soscaños; y el de los Negretes los concejos de Santecilla, Biañez y Aedo.</p>
<p>c)      El tercer valle es el de Gordejuela, dividido en las cuatro cuadrillas de Zaldo, Zubieta, Zandamendi e Irazagordia.</p>
<p>d)      Trucios es el cuarto, voz corrompida de Iturrioz, que cuenta las barriadas de el Puente, La Calera, Gordón, Cueto, Romaña y Pando.</p>
<p>e)      El quinto es Arcentales, compuesto por los lugares de Linares y Traslaviña y regado por el Olabarrieta.</p>
<p>f)       El sexto es Güeñes, valle dividido en cuatro cuadrillas que son Berbeguillo, Goicuría, Sanchosolo y la Ribera, y estas en muchas barriadas. Cuando en los siglos medios se hallaba unido a Gordejuela llevó el nombre de valle de Salcedo.</p>
<p>g)      El séptimo es Zalla esparcido en veinte lugares y diez y siete barrios. Está atravesado por el Cadagua.</p>
<p>h)      El octavo es Galdames dividido en cuatro feligresías que son: Galdames de Suso, Galdames de Yuso, Loizaga y Montellano.</p>
<p>i)        El noveno, por fin, Sopuerta, dividido en seis concejos, Sopuerta, Mercadillo, Baluga, Olabarrieta, Bezi y Avellaneda. En este último lugar se encuentra el sitio de las Juntas de las Encartaciones, el archivo, la cárcel general y la residencia más común del Teniente General del Corregimiento en la tierra encartada.</p>
<p>Se encuentran, además, las villas de Valmaseda y Lanestosa en territorio de las Encartaciones.</p>
<p>Pudiera extrañar que Barakaldo, también situado a la orilla izquierda del Nervión, no aparezca como territorio encartado, pero Lope García de Salazar nos lo aclara cuando escribe: “<em>La tierra de Baracaldo de antigüedad de tiempo inmemorial fue de la jurisdiccion y Señorio de la Encartación, según que lo era Somorrostro, e con ellos &#8230;:::&#8230; Despues del tiempo del conde don Tello Señor de Vizcaya pasáronse los de Baracaldo a Vizcaya por privilegios que ganaron del Conde, por dineros, e por poderío de Vizcaya, e del solar de Butrón, e pesar de los de Retuerto</em> &#8230;”</p>
<p>Al referirse a las Encartaciones dice que Iñigo Ezquerra, ganó las Encartaciones, trocando otras tierras que ganó con el Rey de León por ellas, e apropiolas e aforolas con Vizcaya y fue el primero que se llamó Señor de Vizcaya.</p>
<p>La jurisdicción de los diversos señoríos que componían esta tierra fue pasando a manos de los de Haro, Señores de Vizcaya, que la poseían ya en su casi totalidad, en el siglo XIII. Es en esta centuria cuando debió de efectuarse la participación de los encartados en la Gobierno del Señorío mediante la asistencia de representantes a las Juntas de Guernica sin detrimento de las Juntas y organización propia que subsistieron.</p>
<p>Aparece en las crónicas de las luchas de banderizos esta independencia de jurisdicción. En el año 1275, con motivo de las peleas habidas entre los Ochoa de Butrón y los Sánchez de Zamudio, hubo mucha mortandad, muriendo los Ochoa de Butrón y muchos de sus parientes, por lo que intervino el Señor de Vizcaya: <em>“Muertos estos Ochoa de Butron e su fijo, e sus parientes, como dicho es, fueron sentenciados por el Señor de Vizcaya este Furtun Sanches de Zamudio, e todos los que con el fueron en aquellas muertes, é echados de toda Vizcaya estouvieron gran tiempo en Güeñes de Salcedo, por que el linaje de Güeñes eran sus parientes&#8230;”</em></p>
<p>El fuero de uso y costumbre y el de albedrío es el que disfrutaron estos concejos y valles; y es al final del siglo XIV cuando los redujeron a escritura, (1394) a poco de haber jurado D. Enrique III los fueros vizcaínos so el árbol de Guernica y en los demás lugares de uso y costumbre, durante el Corregimiento del doctor Gonzalo Moro. Como esto ya ha sido recogido cuando tratamos de los Fueros y Privilegios, no consideramos necesario repetirlo.</p>
<p>El mismo Corregidor nombrado por el Rey, desde que Vizcaya recayó en la corona real, representaba a sus altezas, y su calidad, al par que de letrado, debía ser hidalgo y de linaje de caballeros. En Guernica tomaba posesión de su representación oficial y después pasaba a Avellaneda para ser recibido en el territorio de las Encartaciones. El primer Corregidor fue el doctor Gonzalo Moro, que vino a Vizcaya en 1394. Estaba asistido por tres tenientes. Uno en Guernica para la Tierra Llana, otro en las Encartaciones y el tercero en el Duranguesado y ninguno de estos podía funcionar fuera de sus distritos.</p>
<p>El Teniente General del Corregidor con caballeros síndicos de los valles y concejos encartados, síndico general y oficiales elegidos entre los naturales y domiciliados en las Encartaciones formaban su cuerpo gubernativo. Y ni el Señorío tenía voz ni voto en las Juntas de Avellaneda, ni la Encartación en las asambleas de Guernica.</p>
<p>Los síndicos generales de la Encartación concurrían con voto a Guernica solamente cuando se trataba a cosas comunes a todo lo que era Vizcaya o al fuero promiscuo.</p>
<p>En las Juntas de la Encartación en Avellaneda se providenciaban sus pueblos y se nombraban los oficiales y caballeros que debían entender en su gobierno y administración.</p>
<p>El Señorío trató a menudo de que las Encartaciones no se portasen con tanto aislamiento y que así como las Villas y el Duranguesado tenían más contacto y unión, no lo pudo conseguir plenamente hasta finales del siglo XVIII.</p>
<p>Relaciones entre el Señorío y Las Encartaciones</p>
<p>Existieron desde el Siglo XV frecuente pleitos sobre jurisdicción entre el Señorío y los Encartados. En 1551 la Chancillería de Valladolid declaraba corresponder al Teniente de Corregidor de Avellaneda la primera instancia en ciertas causas judiciales, atribución que era contestada por los concejos.</p>
<p>Estos pleitos no afectaban a los asuntos que se referían a la defensa de los derechos comunes de todos los vizcaínos, al costo de los cuales contribuían los encartados como todos los demás. Para estos asuntos todos los componentes del Señorío de Vizcaya, como lo hemos relatado en el apartado correspondiente a las Villas, habían llegado a un consenso, y las Encartaciones tenían asignado el 16,66%. Veamos como lo recoge el libro de las actas de las Juntas Generales y Regimientos de la Tierra Llana: “<em>Digo yo, Juan Martínez de Mendía, que en nombre de Hurtuno de Mendia, bolsero deste Señorio de Bizcaya, reçibi de Pero Ochoa de Gallarça, escrivano de la Junta deste Señorio de Bizcaya, doze mil y quatroçientos y sesenta y siete maravedis del tercio que cupo a la Encartaçión de los çien ducados que se repartieron para la yda de don Tristan de Leguiçamon a la corte a negoçiar los pleitos deste Señorio. Fecho en Vilvao, a tres dias del mes de março de mill e quinientos e çinquenta e nuebe años. Juan Martines de Mendia (rubrica)”.</em></p>
<p>En 1576 se suscitó pleito entre el Señorío y éstos por cuestiones pecuniarias. Un acuerdo se firmó el 30 de Agosto de este año. En 1583 surgía otro pleito entre ambas jurisdicciones ya que la concordia de 1551 no era respetada. La nueva sentencia falló a favor de los encartados el 8 de abril de 1558.</p>
<p>Hasta 1641, los representantes de las Encartaciones en las Juntas de Guernica sólo acudían a las mismas cuando se ventilaba algún asunto que les afectara. Pero, tras un intento de incorporación total que fracasó en 1628, las diversas entidades más cercanas al Señorío se fueron agregando: Gordejuela y Güeñes en 1642; en 1668, Zalla; en 1672, Galdames y en 1682 los Tres Concejos del Valle de Somorrostro, es decir Santurce, Sestao y San Salvador del Valle. Las entidades incorporadas lo hicieron con voto activo y pasivo, en esta instancia jurisdiccional superior, sin perder, sin embargo, su relación y estructuración con las instituciones encartadas. A efectos de pago de repartimientos, en el acuerdo de 25 de Agosto de 1699 quedaron tanto las adheridas al Señorío como las otras corporaciones encartadas, obligadas al pago de sus contribuciones al gobierno particular de Avellaneda.</p>
<p>Parece ser que las Encartaciones y el Señorío tuvieron roces en 1735. En las Juntas Generales de Guernica del 21 de Julio de 1740 se aprobaron los capítulos de la concordia entre las Encartaciones y el Señorío. En dicha concordia se declaraba nula la incorporación de las cinco repúblicas efectuada en el siglo anterior. Aunque persistía la unión en ciertos asuntos económicos y en la defensa de los casos de contrafuero. Las Encartaciones serían convocadas a Juntas Generales y de merindades, pero sus apoderados no tendrían voz ni voto fuera de los casos citados y los encartados no podrían ser elegidos en los cargos de Gobierno General y viceversa, los del Señorío en los de las Encartaciones. Este estado de cosas subsistió hasta 1798 y 1800 en que volvieron a disfrutar en Guernica de voto activo y pasivo.</p>
<p>Incorporación definitiva al Señorío: 1799</p>
<p>En la Junta de Merindades del 13 de Agosto de 1799, los Tres y Cuatro Concejos de Somorrostro, Gordejuela y Carranza fueron admitidos plenamente en el Señorío. En adelante las justicias de la Encartación quedaban en el conocimiento de las causas de primera instancia, en los asuntos de filiaciones y de guerra, servicios de mar y de tierra, etc., como las demás poblaciones de infanzonado. La explotación de minerales quedaría bajo normas que diesen las autoridades del Señorío. Los alcaldes billeteros serían los encargados de hacer cumplir las providencias dispuestas por los rectores del Señorío. Los pueblos de Carranza, Trucíos, Arcentales, Sopuerta, Zalla, Güeñes, Gordejuela y Galdames acudirían a las juntas Generales con un voto cada uno; Tres y Cuatro concejos, aunque compuestos de varios pueblos, sólo podrían acudir a tales Juntas con dos votos. En las elecciones de diputados tendrían voto activo y pasivo. Los alcaldes y demás oficiales de las Encartaciones podrían ser elegidos para oficios del Señorío, si bien, antes de tomar posesión, deberían renunciar a los cargos que hasta entonces ocupasen.</p>
<p>Finalmente, en beneficio de las Encartaciones quedaba la tercia parte del arbitrio antiguo de los 8 maravedís de impuesto en cada quintal de vena que se extraía por mar para fuera del Señorío, en los mismos términos que habían percibido hasta entonces, pero con la condición de que las Encartaciones había de pagar el salario de su teniente y del capellán que asistía a su capilla.</p>
<p>No olvidemos que dos de las tres famosas minas de hierro de Vizcaya (Somorrostro, Galdames-Sopuerta y Bilbao), se hallan en territorio encartado. La más importante es el criadero de Somorrostro, que comprende yacimientos importantes de mineral que eran explotados casi en su totalidad a cielo abierto. Ello y la proximidad del mar dio origen a la riqueza que dio pie a la revolución industrial vizcaína.</p>
<p>Significación de Las Encartaciones durante la Edad Media en las luchas entre linajes</p>
<p>Esta parte de la historia vizcaína ya ha sido tratada anteriormente, pero parece imposible sustraerse de sacarla a colación cuando tratamos cada una de las partes de que se compone el Señorío.</p>
<p>Las Encartaciones son la patria del célebre banderizo Lope García de Salazar y sede de su castillo de Muñatones. Fue una de las zonas más azotadas por las luchas de bandos entre los siglos XIV y XV. Habiendo muerto Juan Sáez de Salazar de San Martin de Somorrostro de resulta de las heridas recibidas en Castro en 1399 en la lucha entablada con Diego Pérez de Mioño y Sancho Ortiz de Mioño con los Marroquines de Samano, su hijo Ochoa de Salazar juró venganza y toda su parentela se enzarza en luchas interminables.</p>
<p>Se hallaban en tierra encartada las casas–torre banderizas de Achaga, derribada por Juan López de Salcedo hacia 1361 pero reedificada luego; Achuriaga; Loizaga, edificada por Ochoa García de Loizaga; Ribas; Salcedo o Sasedo, torre mayor de este nombre erigida por Juan Sánchez de Marroquín Vañales; la Mella y Mariaca.</p>
<p>En 1410 murieron en Somorrostro “a lanza o cuchillo” Juan de la Bodega, Ochoa de Valle, Rodrigo de San Martin, Juan de San Martin, “siendo lo más notable que en estas muertes una fue dada por un hermano a otro hermano y un padre a su hijo (los matadores fueron desterrados de la tierra)”. En Carranza murieron también Juan de San Esteban, Diego de Aldeanueva y su hermano Rodrigo por los del linaje de Zorrilla, y en Orduña lucharon los Zalduendo y Castro mediando varias muertes.</p>
<p>En 1445 Lope García de Salazar apellidó a sus parientes de todos los concejos de las Encartaciones, que acudieron para vengarse de los Amoroses, Marroquines, y Castillo de Castro Urdiales, que, entre todos, contestaban su poderío en dicha villa. Le acompañaron en esta expedición 1600 hombres de Baracaldo, Somorrostro, Galdames, Sopuerta, Güeñes, Carranza, Gordejuela, Lezama y Portugalete. Al año siguiente Lope García de Salazar acudió en ayuda de Pedro Fernández de Murga contra los Velasco de Mena, Plaza de Valmaseda, marroquines de Castro y Samano, Guriezo e Ibarguxen, Salcedo, Arteaga de Sodupe y la Cuadra, estando Marroquines y Velascos protegidos por la gente del Conde de Haro. Cogió cien prisioneros y armas de doscientos hombres.</p>
<p>En tierras encartadas las parcialidades gamboína y oñacina estaban representadas por los Velascos y los Salazares respectivamente, que se enfrentan otra vez en 1448 con todo el salvajismo habitual. En esta ocasión, acudieron a favor de los Velasco sus aliados gamboínos Pedro de Avendaño, Vélez de Guevara, Martin Ruiz de Arteaga y Martin Ruiz de Gamboa, y a favor de Salazar, los de Butrón. Ante la magnitud de las concentraciones, el rey envió a Antón Gómez de Ulloa, alcalde de la corte, que con sus buenos oficios estableció una tregua de 90 días.</p>
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