Singular importancia adquiere la primera reglamentación del ordenamiento urbano (1889). Un año después, Casto de Zavala elabora el primer plano de la anteiglesia aunque no contempla todo el espacio y deja fuera de la ordenación diversos edificios existentes. Este plano fue rectificado por Santos Zunzunegui (1907) e Ismael de Gorostiza (1917). Este último abarca todo el término jurisdiccional de la anteiglesia.
A partir de 1920 prolifera la construcción de casas baratas para obreros aunque aún se conserva un número elevado de caseríos (250 en 1920 y 135 en 1937) que nos muestra la progresiva transformación no sólo de la actividad económica sino, también urbanística. En estas fechas se dispara el número de edificaciones con viviendas masivas y en altura. Se configurá, así, el esqueleto básico del entramado de Barakaldo con un único recinto urbano (a excepción de algunos núcleos dispersos) que engloba los diversos barrios.
En los años inmediatos a la Guerra Civil cobran un auge espectacular las obras públicas: plazas de San Vicente, Retuerto, Bide Onera y Herriko Plaza; edificios como el Banco de Vizcaya, Caja de Ahorros Municipal de Bilbao; nuevas avenidas como la calle Nafarroa (que une el Paseo de los Fueros y la calle Elcano), la Libertad (unión de las plazas Bide Onera y Santa Teresa), Zuberoa (Arrandi con Fueros), Aldapa (Herriko Plaza con Murrieta)…; parque de Antonio Trueba…
En la década de los cuarenta será el propio Ayuntamiento quien promueva la construcción de viviendas (Bagaza, Beurko, Zuazo, San Vicente, Larrea y Cruces). Serán los años cincuenta los del boom constructivo en el que se involucran, además del Ayuntamiento, las empresas y los particulares. Por ello se amplía el área urbanizable y se consolidan nuevos barrios (Llano, Cruces, Arteagabeitia, Retuerto y Beteluri). Todo ello produjo abundantes irregularidades urbanísticas.