Los PRIMEROS HABITANTES del valle del río Castaños no nos dejan rastros de su actividad antes del 1.200 a.C. Son unas hachas de bronce y algunos instrumentos de piedra. En ninguno de los yacimientos han aparecido restos humanos aunque, sin duda, debieron existir y de unas formas similares a las nuestras. Estos lugares estarían próximos a las alturas medias para protegerse de los fríos y de las inundaciones de los valles. La zona de El Regato es la más abundante en este tipo de cosas.
Las gentes son pastores que van de unos pastos a otros junto con sus ganados. No tendrían ningún establecimiento fijo ni propiedad privada sino que los rebaños serían de la comunidad. Posteriormente se asentarían en algunos lugares e iniciarían el cultivo de la tierra, lo cual cambiaría bastante su forma de ser y de vivir. Sus tierras de labor estarían un poco más bajas que las zonas de pastoreo y, por tanto, cercanas a los ríos Castaños, Cadagua y Nervión.
Durante la larga EDAD DEL HIERRO (desde el 600 a.C. hasta la romanización) llegaron a estas tierras gentes de más allá de los Pirineos: son los llamados pueblos celtas. Conocen la metalurgia del hierro y se instalarían en nuestra zona porque en ella encuentran abundante mineral y de fácil extracción. Para algunos autores determinados nombres del entorno harían referencia a estas gentes: Nervión, Galindo, Pucheta, Gallarta, Barakaldo (zona de jabalíes), Burtzeña …
Estas gentes vivían en pequeños poblados (los castros) levantados en lugares de fácil defensa y difícil acceso. ¿Es esto una muestra de que la convivencia con quienes ya vivían aquí no fue fácil?. Posiblemente. Las casas ya no serían de madera y techo de paja sino de más consistencia como suelen ser otros poblados conocidos. El más cercano a Barakaldo de origen celta sería el de Malmasín (Arrigorriaga). Esta sería la situación cuando en el s.II a.C. llegan los romanos.
Mitxel Olabuenaga